Úroboro (1992 QB1), el planeta de los primeros impulsos.

A fines de agosto de 1992 David C. Jewitt y Jane X. Luu en el Observatorio Mauna Kea , Hawaii descubren a 1992 QB1, el asteroide recibió el número 15760, sus descubridores querían llamarlo Smiley (Sonreír), pero ese nombre ya estaba asignado al asteroide (1613) (1950 SD) del cinturón principal de asteroides, descubierto el 16 de septiembre de 1950 por S. Arend en Uccle.

Para los astrónomos descubrimientos de objetos mayores con tamaños sobre los seiscientos kilómetros de diámetro dentro de este cinturón (Make Make, Haumea, Quaoar, Varuna, Logos, Caos, Deucalión, Salacia, Borasisi, Altjira, Teharonhiawako) han dejando detrás de 1992 QB1 y la propuesta inicial de nombramiento fue anulada y olvidada. Es por ello aún hoy no se le ha puesto nombre a 1992 QB1, y se llama simplemente QB1. Ello genera también un problema ya que hay un gran número de asteroides nombrados igual salvo por el año.

1992 QB1 fue el primer objeto descubierto más allá de Plutón, y su nombre se designa al resto de objetos propios del cinturón de Kuiper, los cubewanos = QB1s, que se pronuncia en ingles ku-bi-wans. Los cubewanos son objetos que se encuentran ubicados entre la resonancia 3:2 a 2:1 con Neptuno; esto es órbitas medias ubicadas entre las 39 UA a 48 UA aproximadamente. 1992 QB1 es un objeto relativamente pequeño, unos 160 km, tiene un periodo de traslación de unos 289 años, perihelio de 40,9 UA y afelio de 47,6 UA, dándole una órbita casi redonda ya que su excentricidad es de 0,075; también tiene poca inclinación sobre el plano de la eclíptica, cuyo ángulo es apenas superior a 2°. Estas características definieron a la mayoría de cuerpos propios del cinturón de Kuiper, pequeño tamaño, poca excentricidad e inclinación.

La falta de un nombre más corriente que su denominación astronómica es para algunos un impedimento a la hora de ver su influencia astrológica; sin embargo otros lo comparan con el resto de sus ‘hermanos mayores’ y permiten a partir de este punto dar algunas propuestas sobre su influencia. La mayoría de los cuerpos del cinturón de Kuiper tiene nombre de dioses creadores, vinculados a los elementos atmosféricos y acuáticos, al cielo y los mares; por tanto a los fluidos, el aire, al agua y a la sangre misma. Mientras los centauros transitan entre Júpiter y Neptuno; moviéndose entre lo concreto y normado a lo imaginario y libre; desde lo material a lo espiritual; el cinturón de Kuiper se ubica entre Plutón y los Plutinos, hasta los Twotinos y Eris; entre el submundo oscuro y temido del más allá, a las fronteras desconocidas del más allá. Desde Plutón y sus hermanos vinculados a la transformación del alma a la temible Eris, moldeadora de destinos. Así los cubewanos son un filtro cuyo lento andar sirven de atractores y catalizadores de las experiencias, la conciencia, las ideas y la fe misma. Pero el primero de ellos, 1992 QB1, ¿qué simboliza?

Michael Coleman propone para este cuerpo la idea del Úroboro (Ouroborus), un antiguo símbolo representado por una serpiente o dragón que se devora a si mismo; siendo un signo en culturas antiguas de la inmortalidad o del infinito (de ahí la sugerencia de su grifo como una flecha —camino— que se cierra en un circulo; aunque la versión de Mark Andrew Holmes es una combinación de la Q y la B)

1992 QB1 (Ouroborus), como el primero de estos cubewanos, debe ser el más básico y simple de todos; así como el uno (1) es el primero de los número y todas las culturas lo representan como una raya (horizontal o vertical) este número es el inicio de toda cuenta; es por ello que 1992 QB1 debe ser lo más simple en cuanto a la conciencia y la experiencia; y a su vez es el incitador de acciones para revelar lo oculto. Todas las culturas difieren en su fe, en el nombre de su dios y en como aplacarlo y/o adorarlo; pero en todas se aprecian conceptos más básicos: la verdad, la justicia, la libertad, la bondad. 1992 QB1 nos habla en sencillo de lo que es bueno y lo que es malo; eso es algo que todos podemos hacer y saber sin entrar en grandes discusiones filosóficas.

1992 QB1 trata también sobre búsquedas, su descubrimiento promovió la búsqueda de otros objetos tras Neptuno y Plutón; en menos de diez años esas fronteras serían cambiadas y la aparición de nuevos mundos incluso cambiaría la definición de planeta. Así desde el punto de vista astrológico tenemos una búsqueda de la verdad, de descubrir secretos, de impulsar acciones; de develar misterios. Así otros creen que el no haberle asignado un nombre le permite al cuerpo ser libre de esa influencia y le permite ser el que marca la pauta en las acciones de los otros.

Quaoar, el planeta del logro colectivo

Quaoar —pronunciado Kwawa— (50000 Quaoar / 2002 LM60) es un planeta enano en el cinturón de Kuiper, con una luna conocida. Fue descubierto el 4 de junio de 2002 a partir de imágenes obtenidas en el Telescopio Samuel Oschin en el Observatorio Palomar. Su nombre responde al dios creador de los Tongva, nativos de la zona alrededor de Los Angeles, donde se ubica el observatorio, y fue el primer cuerpo nombrado con un dios de la mitología nativa norteamericana, el otro es  Teharonhiawako descubierto en 2001 pero que recibió nombre en 2007.

Su descubrimiento y anuncio vino acompañado de gran entusiasmo dado que su tamaño inicial de unos 1260 km; era la mitad del tamaño de Plutón; en medidas más actuales su tamaño ronda los 890 km (1/3 de Plutón). Antes de la aprobación del nombre oficial se le asigno el número 50000 para conmemorar tamaño descubrimiento; un poco lo que paso con 20000 Varuna en el año 2000. Descubrimientos más grandes posteriores no tuvieron tal honor, siguiendo la enumeración según sus órbitas eran confirmadas.

En 2002, con un diámetro estimado de 1.260 km, lo convirtió en el objeto más grande encontrado en el Sistema Solar desde el descubrimiento de Plutón. Quaoar fue sustituido más tarde por Eris, Sedna, Haumea y Makemake; y el plutino Orco del similar tamaño a Quaoar; pero Quaoar era 2 ½ veces más masivo que su homologo plutino, indicando una composición más de roca que de hielo. Quaoar fue el primer objeto tras Neptuno medido directamente desde el Telescopio Espacial Hubble (HST), lo que provocó problemas de medición, por encontrase en el límite de la resolución del HST y durante el 2004 con las observaciones del HST, se sabía poco sobre las propiedades superficiales de los objetos del cinturón Kuiper, pero ahora se sabe que la superficie de Quaoar es en muchos aspectos similar a los satélites helados de Urano y Neptuno. Desde 2010 su tamaño revisado se estima cerca de los 890 km de diámetro.

El descubrimiento de su luna, en febrero de 2007, tuvo la designación provisional, S/2006 (50000)1; se les pidió a los Tongva la elección del nombre, quienes seleccionaron al dios del cielo, Weywot, primer hijo de Quaoar. Su luna permitió calcular la masa de Quaoar, dando una densidad media al planeta de 3,5 a 4,2 g/cm³; bien distinta a los mundos helados como Plutón, que ronda 1,75 g/cm³ o a Eris que tiene unos 2,30 gr/cm³; indicando una composición más rocosa que de escombros de hielo. Weywot tiene un tamaño de unos 75 km de diámetro; gira alrededor de Quaoar a una distancia de 14500 km del planeta, cada 12,4 días. Sus descubridores creen que se trata de un fragmento del planeta que quedó tras una colisión que hizo que perdiera sus capas exteriores de hielo dejando mayoritariamente las rocas, explicando así su alta densidad. El origen de la luna sigue en discusión, si se trata de elementos que se fusionaron tras el disco de escombros que dejo la colisión que expulsó las capas de hielo la órbita de Weywot sería circular, esta sin embargo es elíptica; creando más dudas que respuestas.

Se supone que Quaoar originalmente estaba cubierto por un manto de hielo que lo hacía unos 300 a 500 kilómetros más grande que de lo que es hoy, chocó con otro cuerpo del cinturón de Kuiper aproximadamente el doble de su tamaño, un objeto más o menos el diámetro de Plutón, posiblemente incluso Plutón, perdiendo así su capa de hielo. El afelio de Plutón supera la órbita de Quaoar, pero las inclinaciones de ambos cuerpos hacen que sus órbitas actuales no se crucen. La órbita de Quaoar no está afectada por Neptuno ya que no se encuentra en resonancia con el mismo, pero recibe la influencia del cercano y gran binario Plutón-Caronte. A partir de 2008, Quaoar se encuentra a sólo 14 UA de Plutón, una relación muy estrecha. La última conjunción astrológica entre ambos ocurrió durante todo el año 1997, pero Plutón estaba en su perihelio a más de 15 UA de Quaoar; la proximidad entre ambos cuerpos ocurrirá por unos años más, ya que Plutón viaja ahora hacia su afelio; pero finalmente se separan hasta encontrase nuevamente en unos 2000 años más, después de unas siete vueltas de Quaoar, otra vez cuando Plutón se encuentre nuevamente en su perihelio.

Quaoar órbita entre 41,7 UA a 45,1 UA; una órbita es casi circular y moderadamente inclinado en aproximadamente 8°, típica de objetos pequeños del cinturón de Kuiper; pero excepcional para cuerpos mayores como Varuna, Haumea y Makemake, todos con órbitas muy inclinadas y más excéntricas. Ello sigue generando dudas sobre su origen; incluso se ha especulado que podría ser un cuerpo del Cinturón de Asteroides, explicando su naturaleza más rocosa, que fue expulsado a su órbita actual por Júpiter; pero si ese fuera en caso la órbita sería mucho más excéntrica parecida a un Centauro o un Damoclito, y no circular y estable como la existente.

Quaoar es la deidad que la creación de los Tongva, una de las muchas tribus de nativos norteamericanos en el estado de California —el estado como mayor cantidad de tribus distintas en toda Norteamérica—. Al igual que en otros mitos de la creación, en un primer momento hubo caos —nada— , entonces llegó Quaoar. Viendo el vacío de la existencia empezó a bailar, girar y girar, mientras cantaba la canción de la Creación. Dios del cielo, Weywot, fue el primero en nacer; Weywot se suma a la danza y surge Chehooit, que se convirtió en la diosa de la Tierra, quien danza ahora con el dúo y nacen dos nuevas deidades, el sol (Tamit) y la luna (Moar). Cuando cada divinidad se une a las canciones y a los bailes, la canción se vuelve más compleja y el baile más complicado. Nacen luego Pamit, la diosa del mar; Manit, el señor de los sueños y visiones; Manisar, el que trae la comida y las cosechas; Tukupar Itar, el coyote del Cielo (que es también el mayor héroe en los cuentos de los nativos norteamericanos en toda Norteamérica); Tolmalok, la diosa de Shishonga (el mundo de las profundidades); todos se unen a las canciones, a los bailes y a la creación. Y finalmente crean los siete grandes gigantes que sostienen los mundos. Los Gigantes a la vez son ayudados por cuatro animales que surgen ahora: el Águila, el Pato, el Oso y la Rana; adentrándose en el mundo la Rana saca la tierra del mar oscuro y los cuatro animales bailan sin parar. Cuando toda la existencia fue creada y el mundo tenía colinas, montañas, árboles, ríos, animales y plantas, finalmente llegaron las personas; Tobohar (el primer hombre) y Pahavit (la primera mujer) que también formaron parte de la canción de esta gran creación y la danza. Tras ello Quaoar se desvaneció en la oscuridad, tal vez para regresar a donde quiera que vino originalmente.

Para los astrólogos en 2002 los planetas transpersonales: Urano, Neptuno y Plutón tenían ahora un planeta hermano más en las grandes profundidades que sólo podemos empezar a imaginar. Quaoar cambiaría la manera en que pensamos acerca de nosotros mismos, nuestra evolución espiritual, y nuestro lugar en el Universo. Astrólogos occidentales tomaron buena nota de Quaoar para incluirlo en la astrología occidental; siendo para ellos el único sistema astrológico en el mundo que acepta nuevos cuerpos planetarios y se reformula en sí para tener en cuenta los significados y la visión de cada nuevo planeta que llega; así había ocurrido con Urano, Neptuno y Plutón; poco imaginaban los astrólogos de principios de siglo que esta primera década traería a la luz a una veintena de medianos cuerpos, por no hablar de más de quinientos rocas y hielos dispersos de corto tamaño.

Quaoar no es el único planeta con nombre de dios creador, otro es Makemake, el mayor de los cubewanos y tercero en tamaño después de Plutón y Eris; Altjira, Teharonhiawako y el propio Caos se suman a este grupo de cuerpos que dieron inicio a la creación y forma al mundo. Así Quaoar pasa a formar parte de una nueva generación de mundos cuya influencia es la creación de nuevas formas de ver el universo, y una nueva compresión del mundo que nos rodea. Y en esta era de informática y telecomunicaciones Quaoar parece tener la capacidad de crear estructuras que permitan crecer la red de encuentros entre todos para hacer algo en común. Quaoar viene precedido por la creación de Wikipedia (2001), donde un colectivo disperso y sin relación se une en una meta común, o el sistema operativo Window XP (2001) que se diseño con una nueva forma usar el intenet; y aunque el origen de las redes sociales se remonta, al menos a 1995, cuando Randy Conrads crea el sitio web classmates.com; es en 2002 cuando comienzan a aparecer sitios web promocionando las redes de círculos de amigos en línea; cuando el término se empleaba para describir las relaciones en las comunidades virtuales, y se hizo popular en 2003 con la llegada de sitios tales como MySpace o Xing. Hoy hay más de 200 sitios de redes sociales. La popularidad de estos sitios creció rápidamente y grandes compañías han entrado en el espacio de las redes sociales en Internet.

Otro invisible es el sistema operativo Linux-GNU; Linux se desarrollo en 1993, justo el año que Quaoar pasa de Escorpio a Sagitario, el signo de las aspiraciones y la generosidad, y aunque el proyecto GNU viene de principio de los ochenta, la unión de ambos programas permitió que su crecimiento y desarrollo sea producto de otra red social de personas que trabajan como hormigas y sin cobrar para desarrollar el principal sistema operativo que existe en el mercado que es gratis. La posibilidad de acceso al código fuente (lo que permite personalizar el funcionamiento, auditar la seguridad y privacidad de los datos tratados), a la independencia de proveedor y la rapidez con que incorpora los nuevos adelantos tecnológicos lo hacer el más estable de los sistemas operativos, y por ello que si bien en mercado domestico lo domina Window; el 90% de las supercomputadoras y el 80% de los servidores que sirven para internet usan Linux-GNU.

Los símbolos de Quaoar son el rayo que cae en la tierra, y la letra “Q” donde la cola de la letra es dibujada como una canoa;  inicialmente la propuesta del diseñador Denis M Moskowitz fue circular, luego la modifico a una forma más angular, más propia de los dibujos de los nativos.

Altjira, el planeta de los sueños proféticos

Altjira (148780 Altjira / 2001 UQ18) es un clásico de objeto del cinturón de Kuiper; fue descubierto en octubre de 2001 y en la fecha de su descubrimiento estaba a 24° Tauro. Altjira tiene unos 340 km de diámetro y en 2007 se le descubrió un satélite de unos 250 km. El cuerpo principal del binario recibió su nombre en 2008; Altjira es el dios del cielo en la mitología aborigen australiana; su compañero se denota aún S/2007(148780)1 y gira alrededor de Altjira a una distancia de 5800 km cada 23 días.

Altjira tiene un perihelio de 41,3 UA y un afelio de 46,9 UA, y al igual que otros cuerpos típicos del cinturón tiene una óbita casi circular (excentricidad 0,06) y una leve inclinación sobre la eclíptica de unos 5,2°. Altjira rota alrededor del Sol en unos 293 años, pasó por su perihelio en mayo de 1919, pasando en ese momento por 6° Acuario; en la fecha en que se confirmaba la Teoría de la Relatividad del alemán Albert Einstein mediante la observación de Arthur Eddington de un eclipse total de sol en el Príncipe (isla en África), y por Andrew Crommelin en Sobral, Ceará, Brasil.

Los dioses aborígenes han sido adorados por los pueblos de Australia desde aproximadamente 8000 a.C. hasta la época moderna. A diferencia de muchos de sus homólogos en otras partes de la Tierra, los dioses aborígenes siguen siendo activamente invocados y venerados por un puñado de grupos tribales. Los dioses de los aborígenes australianos son muchos y diversos, cada grupo tenía su propia versión y nombre para similares hechos; en su mayoría los dioses aborígenes vivían y viven en Alchera, un reino que bordea la dimensión donde habitan los demonios de las pesadillas, en el mundo de los sueños, un inconsciente colectivo de todos los seres en el universo. Muy poco se sabe sobre Alchera realmente, que traduce literalmente, “El tiempo de los sueños“. Y se refieren los aborígenes al tiempo remoto en el que los espíritus ancestrales de las tribus aborígenes caminaron por la Tierra.

Cuando bajaron a la tierra estéril, los dioses tomaron formas humanas y animales; de acuerdo con los mitos antiguos, el dios Altjira no podía apartarse del reino de los sueños, sin perder sus poderes. Sin embargo, se dirigió al resto de los dioses para todos poder abandonar temporalmente el reino de los sueños y descender hasta el continente (Australia), cuando la tierra era estéril y sin rasgos distintivos. Así los dioses bajaron y procedieron a dar forma al paisaje de acuerdo al plan de Altjira, que se convierte el demiurgo de esta tradición. Altjira es considerado como el dios de la Alchera, el tiempo de los sueños. Se dice que él hizo la tierra, luego se retiró al cielo, y ahora es indiferente a la humanidad. Altjira es representado como un Emu (el avestruz australiano) y es visto en los cielos como parte de la Vía Láctea; en medio del cual la mancha oscura representa la serpiente arco iris.

Por su parte Baiame (también equiparado a Bamapana, Banaitja y Barraiya) es dios de la creación y los cielos; dio forma a las montañas y bosques. Como Barraiya fue compañero de la diosa Eingana; que fue madre de todas las aguas, los animales y los seres humanos. Ella es la diosa serpiente de la muerte que vive en el mundo de los sueños. Como no tenía vagina, simplemente creció en tamaño incapaz de dar a luz a la vida dentro de ella; finalmente el dios Barraiya se compadeció de su dolor y abrió un agujero con una lanza cerca de cola; así el trabajo de parto inicio dando origen a todos los animales. Eingana tiene un tendón de todos los seres vivos, cuando lo separa de su cuerpo la criatura muere.

Baiame luego le dio a la gente de sus leyes de vida, tradiciones, cantos, y la cultura. Cuando terminó, volvió al cielo, y la gente lo llama el héroe del cielo o Padre todo padre o del cielo. Se dice que se casó con Birrahgnooloo (Birran-gnulu), una diosa de la fertilidad que se envía las inundaciones, que se identifica a menudo como un emu, y con quien tiene un hijo Daramulum (Dharramalan).

Daramulum tiene la capacidad de cambiar su apariencia a la de un gran gigante, a la de un pequeño animal o un pájaro. Él es el intermediario entre su padre y los seres humanos; se asocia con la luna, y con las fuentes de poderes sobrenaturales solo accesible a los curanderos. Vinculados a la iniciación (de niño a hombre) se encuentran Daramulum, también Nogomain, un dios que da a los niños el espíritu de los padres mortales y Pundjel.

Otros equivalentes de Baimae  y Daramulum son: Bunjil un  dios supremo que creó a la humanidad y que ahora vive en el cielo y su hijo Binbeal es su hijo, que es el dios del arco iris (uno de tantos dioses de las tormentas asociado a la serpiente arco iris). Se incluyen como nombres de dioses vinculados a la serpiente arco iris a: Akura y a Dhakhan, que es otro dios ancestral, se le describe como una serpiente gigante con la cola de un pez gigante; a menudo aparece como un arco iris, pues esa es su manera de viajar entre los pozos de agua que son sus hogares. Otros nombres para el dios serpiente son: Ungud, Wollunqua y Wuluwaid, un dios de la lluvia. Como dios de las tormentas se tiene a Mamaragan (dios del rayo) habita en las nubes de tormenta y lanza rayos y truenos, cuando hay buen tiempo habita en las charcas de agua. Posiblemente se trata de nombres locales para el mismo dios.

La llegada de la muerte esta vinculada a un cuento similar al de Adán y Eva; El primer hombre que vivió en Australia fue Ber-torre-Boorn. Él y su esposa tenían en un lugar bueno para vivir, dado por Baiame, quien puso su marca en un árbol Yarran sagrado cercano, que era el hogar de un enjambre de abejas. Prohibió a ambos tomar la miel de ese árbol únicamente. Con el tiempo algo de la miel cayo a piso y la mujer la probó, y deseado más intentó robar un poco a las abejas. Fue detenida por Narahdarn, un murciélago dejado por Baiame para proteger el árbol. Pero el mal que había hecho no se podía remediar. Ella había lanzado a Narahdarn al mundo, y desde aquel día se convirtió en el símbolo de la muerte que afecta a todos los descendientes de Ber-torre-Boorn.

En oriente es más común que el Sol sea una diosa; así por ejemplo en Japón tenemos a Amaterasu, de la cual desciende la familia del emperador de Japon. Entre las muchas diosas solares aborígenes destacan: Gnowee, una mujer que vivió en la Tierra antes de que hubiera un sol; la gente tenía que llevar linternas u otras fuentes de luz para ver. Un día el hijo de Gnowee se alejó mientras ella recogía el ñame, y ella comenzó a buscarlo con una antorcha, hasta que alcanzó el cielo y ella lo sigue haciendo todos los días, y su antorcha es el sol

Otra es Wala es una diosa del sol que vivía con su hermana, Bara, y su cuñada, Madalait. Bara salía todos los días acompañada por su hermana y cuñada, hasta que Wala se dió cuenta que las tres juntas calentaban y quemaban la tierra, desde entonces sólo sale una a la vez a recorrer los cielos. Wuriupranili es otra diosa solar que lleva una antorcha que es el sol. En el océano al oeste, se empapa de la antorcha en el agua y utiliza las brasas de encontrar su camino por debajo de la Tierra de vuelta hacia el este otra vez. Los colores del amanecer y al atardecer vienen de las pinturas que lleva en su cuerpo ocre.

Una diosa solar que es diosa de la luz y la creación es Yhi. Ella vivía en el mundo de los sueños hasta que un silbido la despertó. Cuando abrió los ojos, la luz lleno la Tierra. Ella caminó por la tierra y las plantas crecían donde caminaba. Pronto el mundo entero estaba cubierto de follaje. Yhi deseando ver movimiento, cosa que no podían las plantas, creó los animales y finalmente al hombre, para que danzara a los dioses.

Si el sol, es una diosa, la luna es un dios más bien tenebroso; Bahloo cortejaba a Yhi, la diosa del sol, pero ella rehuía sus avances; por eso la luna persigue al sol en el cielo. Yhi amenazó a los espíritus que sostenían el cielo que si lo dejan escapar a la tierra, iba a hundir el mundo en la oscuridad. Hubo un tiempo que Bahloo camino entre los hombres, como iba acompañado de serpientes, los hombres no se la acercaban, por ello los maldijo con la muerte; así se vuelve uno de los tantos dioses de la muerte; y desde entonces los hombres no les agradan las serpientes.

Kidili era un antiguo dios lunar; trató de violar a algunas de las primeras mujeres en la Tierra. Fue castrado por Wati-kutjara (un dios lagarto) y las mujeres violadas fueron subidas a los cielos forman el grupo de las Pléyades. Kidili se representa ahora como el cazador (Orion). Otro dios violador fue Julana y vagaba por la tierra con su padre, Njirana, durante el tiempo de los sueños.

La fecundidad está muy ligada al mito de la serpiente arcoiris, este ser toma distintos nombres y representa a los pozos de agua y a los ríos que fluyen; pero también a las tormentas de lluvia que traen la vida al desierto australiano. Julunggul (una diosa de la fertilidad) es la serpiente Arco Iris que cavo pozos de agua subterránea y comenzó a labrar barrancos, así creó los ríos. Llegada del cielo “Serpiente Arco Iris” es identificada como la mancha oscura en medio de la Vía Láctea, que serpentea en los cielos. Así de enorme es su tamaño. Birrahgnooloo es  otra diosa de la fertilidad que  envía las inundaciones. Ella estaba casada con Baiame, con quien es la madre de Daramulum. No es representada como una serpiente, sino como un emu. Pero como compañera de Barraiya (otro nombre para Baiame), era conocida como Eingana, la serpiente que dio a luz a todas las criaturas.

Anjea es una diosa de la fertilidad, se le vincula a los nacimientos, recoge las almas de los muertos y estos espíritus son llevados por varios años, pero finalmente Anjea crea nuevos hijos del barro, y los coloca en el seno de las futuras madres.

Dilga era otra diosa de la fertilidad; tuvo dos hijos llamados los Bagadhimbiri; los dos hermanos (que tomaron la forma de dingos —el perro salvaje australiano—) hicieron los primeros pozos de agua en el desierto. Los Bagadjimbiri comenzaron una discusión con Ngariman (un hombre gato) y fueron muertos por este. Dilga, su madre, inundó el lugar ahogando a Ngariman y reviviendo a sus hijos; que se convirtieron en serpientes y se fueron a vivir al cielo como nubes

Otros dioses gemelos son los Numakulla (o Numbakulla), dioses del cielo que crearon la vida en la Tierra, incluidos los seres humanos. Posteriormente, se convirtieron en lagartos. Ngintaka y Milpali son otro par de dioses lagartos. Otro dios lagarto creador fue Mangar-kunjer-kunja, su mito recuerda la historia de Platón de seres humanos dobles (dos cabezas, cuatro piernas y cuatro brazos) que fueron separados y que se tratan de buscar o complementar en vida. Así Mangar-kunjer-kunja es dios del matrimonio. Adnoartina se conoce como el guardia de lagarto de Uluru, la roca arenisca emblemática de Australia.

Astrológicamente, Altjira parece indicar: frialdad, indiferencia, poner distancia, no participación o no prestar atención a los sufrimientos ajenos a la realidad inmediata, vivir absorto en el trabajo. Por otra parte se le vincula a la creación, el soñar y el imaginar; al tener visión de futuro y ser proactivo por esas ideas. Altjira tiene la capacidad de entender el lenguaje abstracto de las predicciones y los sueños proféticos. Es un poco en esta parte como José que puede interpretar las visiones y sueños del Faraón y de ser capaz de llevar a cabo la misión que se le encomienda para salvar Egipto. Su símbolo es la mente (Alma) que se abre hacia arriba, la imaginación y la fecha ascendente indica el flujo de las ideas hacia visiones no concretas, sino imprecisas, inspiradoras, ubicadas en lo alto del espíritu.