Cosmogonía (5) Los Dioses Rústicos, los hijos de las Montañas

Antes de los Titanes, Gea/Gaya engendró por si misma no solo a Urano (el cielo) y Ponto (el mar); de su vientre vieron luz las montañas; una serie de espíritus que no se entrometieron en las peleas de sus hermanos y de sus hijos (titanes y olímpicos), simplemente vivieron sus vidas como correspondía, en los campos, alejados de esos asuntos más urbanos. Se citan entre ellos al menos ocho nombres conocidos; siendo el más famoso el dios que guardaba la montaña que lleva su nombre, Olimpo, entre la región de Tesalia y Macedonia; siguen: la diosa del volcán más famoso de Italia, Etna; Oreos el señor de la montaña Otris, en Tesalia, padre de los hamadríades; a ellos se juntan más al sur, en la región central de la Grecia continental (Beocia) los señores: Citerón, Helicón, y Parnes. Más al noreste, en Tracia (hoy región compartida por Grecia, Turquía y Bulgaria) tenemos a Athos; y más al este, en la península de Anatolia (Turquía) tenemos a Tmolos.

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La mayoría de estos señores de las montañas no tomaron partido por ningún bando, sin embargo como hijos de la madre tierra eran poderosos y sus opiniones tomadas en cuenta; actuando muchas veces como jueces en las peleas y disputas menores de los dioses mismos. Entre ellos Citerón era el señor de una montaña entre Beocia y el Ática. Se cuenta que en una ocasión la diosa Hera estaba enfadada con Zeus, seguramente cansada de los amoríos de su esposo; Citerón aconsejó al dios de los cielos que construyera una estatua de madera y la vistiera de forma tal que se pareciese una novia y que la llevase en su carro. Cuando Hera vio la figura de su rival en el carro de su marido, se abalanzó sobre la misma ella descubriendo el engaño, entendió la indirecta y se reconcilió con su esposo, a miedo de que este desposara a otra en su lugar.

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Citerón es identificado también como Sileno; bajo esta apariencia de sátiro, se le hace el mentor de joven Baco, cuyo nombre griego es Dioniso (el dios de Niso, nombre dado también al sátiro mismo que lo crió), quien cuando niño estuvo al cuidado de las hijas del sátiro; las ninfas Nisiades, quienes se convirtieron en las primeras bacantes (seguidoras de Baco). Según los poetas se citan entre ellas los nombres de: Nysa (señora del monte Nisa, donde fue raptada Perséfone por Hades, en algunas versiones se la pone como una hija de Aristeo); Cisseis (diosa de la hiedra); Bromis/Bromia (la de fuerte grito), Erato (la amante), Erifia (la cabrita), Polixo (la diosa de los espesos bosques), Fito (diosa de las siembras), Eudora (la bien dotada), Pedile (la que calza sandalias), entre otros nombres.

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El culto a Sileno se funde con el de otros dioses menores; entre ellos Hecatero, un primitivo dios de la danza, padre de los cinco Dactilos y los cinco Hecateros; quienes a su vez son identificados con los nueve Curetes (dioses que ocultaron con sus danzas y cantos al joven Zeus de Cronos). A Sileno se le conoce con tres nombres (que son puestos como hijos del sátiro o como formas equivalentes del mismo), quienes educaron al joven Baco en el arte de hacer el vino y que acompañaron al dios en su viajes; ello son: Marón (dios menor de Moroneia, región en Tracia reconocida por sus cultivos de uvas, y quién enseño a Baco a cultivar la vid), Astraios (quien le enseño a recoger la uva, y no se le debe confundir con el titán Astreo, señor de la oscuridad y padre de los vientos) y Leneo (quién le enseño a pisar la uva para sacar el vino). Los hijos de estos tres dioses menores, o formas de Sileno, serían el resto de los sátiros que pueblan los bosques.

Aristeo

Astraios está muy vinculado con el dios menor Aristeo, un hijo de Apolo y la ninfa Cirene (reina soberana). Aristeo era el dios rústico de los pastores (como Pan, quien era llamado Agreo (de la caza) y Nomio (de los pastos); ambos epítetos también los tenía Aristeo), se le pone como quien enseño la fabricación del queso, también enseño la apicultura a los hombres (se le vincula aquí a Meliso, uno de los curietes, o a la ninfa Melia/Melissa), enseño a hacer el aguamiel (un licor), el cultivo del olivo y de las hierbas medicinales (como su medio hermano Asclepio). A Aristeo se le hace señor de los vientos etesios (vientos estacionales que soplan por el mar Egeo) y ello lo vincula tambíen con Astreo el titán de la oscuridad y de los vientos. Su nombre se deriva de la palabra griega Aristos (excelente o muy útil). El hijo de Aristeo fue Acteón, con una hija del rey de tebas, Cadmo, (hermano de Europa); Acteón, al igual que su padre tenía gusto por la caza, tuvo la mala suerte de encontrar a la diosa Artemisa cuando se bañaba en una fuente del bosque, ella lo transformó en ciervo y Acteón fue destrozado por sus propios perros.

Acteón

La imagen de los sátiros es variada, en unas tienen torso humano y la parte interior de piernas de caballo (solo dos, para diferenciarse de los centauros que tiene las cuatro patas); en la otras se funden con las imágenes de los faunos romanos; estos con versiones más juveniles, con patas de cabras y de cuernos más cortos que los sátiros; ya que ambos son espíritus de los bosques.

Tmolos

Aunque existen casi infinitos sátiros, algunos han pasado a las leyendas por sus tristes finales; entre ello Marsias, un joven sátiro, hijo de Olimpo; quien se atrevió a desafiar en manejo de los instrumentos musicales al señor de las Musas, el dios Apolo; el juez fue el dios de la montaña de Anatolia, Tmolos; tras ser vencido por Apolo, el dios ató a Marsias a un árbol y lo desolló vivo.

Marsias

Ampelos

Otros sátiros conocidos fueron Ampelos (uva), un joven sátiro cuya temprana muerte, por el cuerno de un toro, hizo que Baco lo convirtiera en una vid (árbol de la uva). Komos/Comus (juerga/fiesta) tuvo mejor suerte, se convirtió en el copero de Baco, quien lo adopto como padre. Argios fue un sátiro que trato de violar a la ninfa Amymone (noble) cuando fue a beber agua a su fuente; Poseidón lo expulso y se acostó con la ninfa en su lugar.

Komos

Entre aquellos sátiros que formaron el cortejo de Baco y lo acompañaron en sus viajes se citan a: Poimenio (de los pastores); Tiaso (de la tropa), Hipsicero (de grandes cuernos), Orestes (de las montañas), Flegraeo (encendido), Napaio (de la arboleda), Gemón (de las cargas), Ferreo (de las bestias), Petreo (de las rocas), Lenobio (de los barriles de vino), Lamis (de la hondonada), Escirto (de los saltos), Estro (de los aguijones, Cisso (de las hierbas) entre otros.

Pese a lo que se pudiera pensar, no todos los sátiros descienden de Sileno; hay algunos cuyo padre es el dios Hermes; un primer trío, hijos del dios con la ninfa Iftime, una nieta de Helen/Heleno (el hijo de Pirra y Deucalión), quienes fueron los mensajeros de Baco fueron: Ferespondo (de las ofrendas), Licón/Lico (de los lobos) y Pronomo (del pastoreo). Pero el más notorio de todos los sátiros hijos de Hermes fue, sin embargo, el dios Pan; la madre según era una de las hijas del rey Driópe, quién gobernaba en el centro de la Grecia, en la región cercana la monte Parnaso, hasta que fueron expulsado por los dorios, estableciéndose este pueblo en el Peloponeso.

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Pan era el dios de los pastores, se le describe como un fauno y/o sátiro, con piernas de cabra y cuernos; y como los sátiros, perseguidor incansable de ninfas y driades; entre sus víctimas se encuentran: Siringe, una nayade, ninfa del río Ladón, quien para huir del sátiro se transformó en la mata de cañas que crece a la orilla del río y lleva su nombre; cañas con las que Pan creo sus flautas; Pitis, una de las oreiades, ninfas de los bosques de las montañas, quién para escapar se transformó en un abeto. Incluso se culpa a Pan del destino de Eco; quien fue maldecida por Hera a repetir las últimas palabras que otro dijera, por haber ayudado por su esposo a distraerla cuando él estaba con alguna de sus amantes; la ninfa que había sido amante de Pan, se enamoró del joven Narciso, pero cuando el chico le hablaba, ella repetía las palabras, este pensó que se burlaba y la abandono; Eco terminó así haciéndose invisible, quedando solo su voz.

Crotos

Hijo de Pan con la ninfa Eufeme (buen hablar) fue Crotos, quien habitaba en el monte Helicón con su madre; se volvió amigo de las Musas y les enseñó el ritmo de los tambores. Su madre Eufeme era una nayade (ninfa de alguna fuente en la montaña) y fue la niñera que crió a las Musas, de cuyas aguas se decía que inspiraban a los poetas. Los hijos de Pan fueron llamados los Paneides o Paniskoi (pequeños panes); a saber se mencionan al menos doce nombres, pero seguramente hubo muchos más: Celaneo (de pelo negro); Argennon (blanca oveja); Egicoro (lleno de cabras), Eugenio (barbudo), Omester (carnívoro), Dafoeneo (sangriento), Frightener (brillante), Filamnos (amigo de los corderos), Xantos (rubio), Glauco (del pelo gris), Argos (del pelo de plata, blanco) y Forbas (de los pastos).

familias de Pan, Parnaso, Fauno y Aristeo

Otro sátiro famoso fue Fauno, la tradición griega lo pone como hijo del poderoso Poseidón con la bruja Circe, una hija de Helios, el Sol; pero en la tradición romana este dios rupestre es hijo de Pico (un hijo de Saturno/Cronos con una ninfa de los bosques cuando habitó en Italia tras ser desterrado por los dioses) y la ninfa Canto (una hija del dios romano Jano);  aunque también se pone a Fauno como hijo de Pico y sus amores con Circe, antes de que la bruja lo transformara en pájaro carpintero por haber preferido a Canto. Fauno es el equivalente romano de Pan; y quien sería el padre de todos los faunos que pueblan los bosques italianos.

Los faunos, a diferencia de los sátiros solían ser más juveniles y traviesos que sus contrapartes griegas, aunque ambos les gustaba asustar a los que se acercaban a sus dominios, nuestra palabra ‘pánico’ deriva justamente de Pan. En algunas de las primeras versiones los sátiros tenían piernas humanas, salvo la cola del caballo; mientras que los faunos siempre fueron representados con patas de cabras y cuernos; pero, dado que ambos grupos tenían a su cuidado los bosques y protegían a sus criaturas, las representaciones de ambos grupos se terminaron fusionando.

Fauno_1

El pastor Acis es puesto como hijo de Fauno (en algunas versiones de Pan) y de la náyade Simetis, hija Simeto, el río principal de Sicilia. Acis tuvo amores con la nereida Galatea, pero el cíclope Polifemo también pretendía a la ninfa por lo que arrojo una roca sobre el rival. la sangre derramada de Acis fue convertida en un pequeño arrollo de rojas y frías aguas que desciende del monte Etna.

Existen otras razas de sátiros cuyo parentesco no esta entre los dioses de las montañas; entre los mitos se mencionan a los sátiros de Libia, quienes habitaban las montañas Atlas, los sátiros de Etiopía y los sátiros de las islas (islas en el norte de África); todos descritos como salvajes, pero seguramente era la visión de los marinos de los monos africanos desconocidos por los europeos. Entre mitos similares a la inversa tenemos a los sátiros Acmon (yunque) y Passalo (pernos/clavo), llamados en conjunto los Cercopes (unidos), según el mito eran unos ladrones en la región de Libia, Zeus los castigo transformándolos en monos.

El monte Helicón fue el primer hogar de las Musas; y tanto entusiasmó el canto de las ninfas sobre los cielos y sus maravillas a Helicón, que este se hinchó y elevó para alcanzar los cielos; Poseidón sin embargo castigó su intento estremeciendo la tierra y haciéndolo descender estruendosamente para siempre. El carácter de Helicón siempre provocaba que su montaña tuviera aludes de piedras, entre los más recordados derrumbes esta la pelea con su hermano Citerón. Era ya época de paz, con los olímpicos en el trono, Citerón participó en un concurso de canto con las Musas como jueces; el suyo versaba de cómo Zeus fue escondido de Cronos en su infancia; recibiendo los votos de la mayoría de los presentes y Hermes gritaba hurras al ganador; pero su hermano Helicón, que era uno de los oponentes, no le gustó el resultado y enfurecido agarró una gran roca de la montaña, lo que provocó otro derrumbe de la montaña misma.

Parnaso

Las Musas, cansadas de estos vaivenes de humor del dios de la montaña, terminaron por mudarse al monte de Parnaso. Parnaso era un hijo de Poseidón con la nayade Cleodora; ella con su hermana Melaina y su madre Coricio (diosa de la cueva de Coricio, cercana a Delfos) formaban un trío de profetisas, que adivinaban el futuro lanzando piedras. Así se juntaron las Musas y el dios de las profecías, luego dios de las artes.

Dafnis

Dafnis (laurel) fue un pastor que era hijo de Coricio y el dios río Cesifo (en otras versiones de Hermes y una ninfa desconocida); fue abandonado por su madre y recogido por Apolo, quien junto con las Musas le enseñó la poesía, y Pan le enseño a tocar la siringa (una especie de flauta de cañas). Al crecer el mancebo tendría gran belleza y enamoraría a muchas doncellas, finalmente una nayade (el nombre varía con las versiones) le pediría fidelidad, y aunque el chico lo intentó, más puedo la carne que la palabra empeñada, por ello la ninfa lo castigó y lo dejó ciego. Dafnis entonces ciego se retiró con sus cabras a los montes, lejos de estos problemas, y se volvió en otro dios de los pastores; y con sus cantos dio origen a la poesía bucólica.

El dios del monte Athos se unió a los gigantes cuando estos intentaron conquistar vencer a los dioses; Zeus lo venció en Macedonia y lo convirtió en piedra, desde entonces la montaña ha permanecido en el lugar. Parnes o Parnitha es el monte más alto en la región de Atica, con sus 1400 metros es la montaña más alta y cercana a Atenas, de ahí su culto por los pobladores cercanos.

Pero la montaña por altura de toda Grecia es el Olimpo; la segunda más grande de las montañas de los Balcanes (la otra es Musala en Bulgaria, que lo supera por algo más de 10 metros), el Olimpo con más 2900 metros no podía ser sino el lugar más apropiado para que los dioses instalaran sus residencias. El dios de la montaña más alta hace hoy de casero para los olímpicos; pero ha tenido varios inquilinos en sus alturas, primero Ofión (serpiente) quien ocupó esos predios hasta que fue expulsado por Cronos; luego Cronos, hasta que lo expulso propio su hijo Zeus, por un tiempo corto Tifón, cuando expulso a los dioses, así sus laderas fueron terreno de batalla para dioses y gigantes, y otros tantos que intentaron apoderarse de esa cumbre; Olimpo a tenido que lidiar con los más vario pintos inquilinos y con una que otra reconstrucción de sus laderas por culpa de estas luchas.

Si bien se atribuye a Citerón/Sileno/Niso el ser el padre directo de la mayoría de los sátiros; sus hermanos en conjunto los Ourea (las montañas) se les atribuye la paternidad del colectivo de las ninfas Oreiades (diosas de los pinos y coníferas, y un sub-grupo de las ninfas dríades, señoras de los arboles). Los antiguos bosques de la antigua Grecia se encontraban principalmente en las montañas, ya que la mayoría de las tierras bajas habían sido despejadas para la agricultura; era natural para los griegos pensar en las Oreiades como diosas de las montañas y forestas. Las dríades como grupo colectivo eran las ninfas de los arboles, la idea era que cada árbol tenía un espíritu o alma que lo habitaba, mientras el árbol existiera, ese espíritu lo acompañaba; al morir el árbol, igual ocurría con la dríade que el árbol habitaba.

Melia

Las dríades incluyen varias familias, entre ellas las ninfas Melias, nacidas de la sangre derramada por Urano en su castración. Ellas eran las dríades de los fresnos de las montañas y su unión con los hombres de la Raza de Plata la que dio origen a los hombres de la Raza de Bronce. La más conocida y de la que deriva el nombre del grupo es Melia o Melissa (miel o toronjil; en relación a la resina dulce que produce el fresno). Los mitos ponen a Melia como una de las ninfas que ocultó al niño Zeus de su padre Cronos en Creta [aunque hubo varias ninfas con igual nombre y por ello las leyendas se mezclan]. A esta acción se sumaron dos ninfas más, hijas de Melia, [o de Meliso (mielero), nombre dado a uno de los Curetes, quienes con sus cantos y ruidos ayudaron a ocultar los llanos del infante]; ellas eran Ida (diosa del monte de igual nombre en Creta), y Adrastia (ineludible), quienes colaboraron con su madre (y/o padre) y con los Curetes a ocultar la infante dios.

Adrastia es vinculada a la diosa frigia (en Anatolia) Cibeles; que era una diosa madre de las montañas; y que fue equiparada por los griegos con Gea (la madre tierra), Rea (la madre naturaleza, madre de Zeus), Demeter (la diosa de la agricultura) y con la diosa romana Magna Mater (Gran Madre); también se la vincula con la deidad primordial Ananké (la necesidad); que era la esposa de Chronos, (aquí se habla del dios protogeno -primero/primordial/primigenio- del tiempo mismo, que luego se fusionó con Cronos, el titán del tiempo climático, y esposo de Rea,  la madre naturaleza).

Acompañaron a esta ninfas en el cuidado y protección del infante una cabra de nombre Amaltea (la tierna), cuya leche, así como la miel de las Melias sirvieron de alimentó al niño Zeus. Se suman en esta ayuda dos ninfas más: Cynosura (cola del perro, una oreiade, ninfa que habitaba en el monte Ida y puede ser otro nombre dado por razones distintas de la misma Ida) y Helice (la que gira, una oreiade, la ninfa del sauce, que tendría a ser otro nombre para Adrastia).

La tradición señala que Cronos enterado de la ayuda de las ninfas, transformo a Melia/Melissa en un gusano; Zeus la convirtió luego en la primera abeja. Las otras ninfas lograron huir de la furia del titán, y Zeus las recompensó luego poniéndolas en los cielos; Cynosura es nuestra actual estrella polar (que ocupa justamente la posición de la punta la cola de la osa menor, de ahí el nombre) y Helice en una de las estrellas de la Osa Mayor, sino la osa misma. Algunos mitos señalan que Melia fue amante de Sileno, de esta relación nació Folo (el centauro) y se atribuye a la pareja el resto de los centauros del Peloponeso.

Por su parte la cabra Amaltea fue subida a los cielos como la estrella Capella (la cabra) en la constelación del Auriga. Se cuenta que cuando niño, Zeus accidentalmente rompio un cuerno de la cabra, el chico compenso a la cabra señalando que quien portara el cuerno recibiría siempre buenos frutos; es el origen de la cornucopia (el cuerno de la abundancia).

Entre las dríades hay otro grupo particular, las Hamadríades, dioses y diosas de los cedros y robles; esta familia desciende de Oreos, dios de la montaña Otris, en Grecia central. Según la versión más extendida hijos de Oreos fueron: Oxilo (el espíritu del árbol de haya) y su hermana Hamadríade (el espíritu del ciruelo); estos a su vez fueron padres de: Balanos (del roble), Morea (del árbol de moras), Karya (del avellano, nogal o castaño), Kranea (del árbol de las cerezas), Aigeros (del abeto negro), Ptelea (del olmo), Syke (la higuera) y Ampelos (el árbol de la uva y cuya historia ya contamos antes).

Hamadriade

Las Epimelides son otro grupo de dríades, aunque de paternidad variada (los Ourea y Helios, el dios solar), eran ellas las diosas de los arboles frutales como las manzanas, peras, duraznos, etc. Se las vincula también como protectoras de los ganados, en especial de ovejas; de aquí su relación con Helios y con el dios Pan. Entre las hijas del dios Helios estaban las Heliades, las hermanas de Faetón, quienes tras la muerte de su hermano, en su tristeza fueron transformadas en álamos (dríades) y cuyas lagrimas se convirtieron en ámbar; y de distinta madre a las ninfas Faetusa (radiante) y Lampecia (brillante), con Egle (brillo), hija de Lampecia y Asclepio (hijo de Apolo, dios de la medicina); quienes eran las guardianas del rebaño de su padre en Trinacia (Sicilia), por ello identificadas como parte de las epimelides (diosas de los frutos y los ganados).

La mayoría de las Epimelides están más relacionadas con el dios Pan; entre ellas Nomia (pastos) era la señora del monte Nomia en Arcadia, en el Peloponeso; y fue una amada de Pan; por su parte Penelopia/Penelope (piel), no confundir con la esposa de Odiseo de igual nombre, era la ninfa del monte Cilene, también en Arcadia; es puesta como una hija del rey Driópe con alguna Oreiade no citada, y madre del dios Pan. Por su parte Sinoe (todo), era la diosa de monte de igual nombre, y fue la niñera de Pan. Otras ninfas oreiades a las que se le atribuye ser la madre del dios de los pastores son: Sose (seguro) la diosa del monte Sosa en Arcadia y Thymbris, la diosa de las hierbas florales silvestres (las thybras) propias de Grecia y Creta de igual nombre.

El monte Etna es el único de la lista de los Ourea con una diosa como señora del sitio. Etna, se la hace hija también de Océano y Thetis, siendo así una oceanide (diosas de las costas e islas); y también se le pone como hija del gigante Briareo (uno de los hecantoquiros). Etna fue la montaña donde fue finalmente encerrado el gigante Tifón; quien en sus arrebatos por liberarse de tanto en tanto mece la montaña y hace que expulse fuego.

Etna

Bajo la montaña ardiente Hefesto construyó finalmente su fragua, cansado de ser el hazmerreír del Olimpo, por los amoríos de su esposa Afrodita. Se dice que Hefesto tuvo amores con la diosa de la montaña (Etna) y fruto de esa relación nacieron los Palicos (los renacidos), un par de gemelos que se convertirían en los dioses de los géiseres y las aguas termales de la región de Palacia en Sicilia; estos dioses ofrecían refugio a los esclavos fugitivos, quienes pasaban a formar parte de grupo de siervos del dios de los herreros.

Otra tradición los pone como hijos de Zeus y una ninfa local llamada Talia [no confundir con una de las Musas o con una de las Carites/Gracias de igual nombre]; la celosa Hera hizo que la tierra (Gea) se tragara a la ninfa, tiempo después la tierra se abrió y saldrían los gemelos (de ahí el nombre), quienes en Sicilia se volverían patrones de la agricultura y la navegación [este mito recuerda también al gigante Ticio, cuya madre embarazada de Zeus se escondió en una cueva, pero la criatura creció enorme en el vientre materno hasta reventarlo, terminando Gea la gestación de la criatura]. La tercera tradición pone a Adrano como el hijo de la ninfa y Zeus, Adrano era un dios local de los volvanes (luego identificado por los griegos con Hefesto), pero que tenía raices fenicias y/o cartaginences, en su dios solar/fuego Adramelec (Adar-Malik/señor del fuego), y que fue asociado a Moloch por la tradición de sacrificar niños dentro de estatuas ardientes tanto en Fenicia, como en sus colonias, incluida Cartago. Los Palicos en esta tradición serian los hijos de Adrano y la ninfa Etna, y que luego los griegos y romanos la llevaron a la tradición clásica conocida.

Los nuevos centauros: Orius, el planeta que busca la media naranja.

En enero de este año fueron nombrados dos centauros más a la lista de los ya conocidos; el primero descubierto en abril de 2009 por K. Cernis y I. Eglitis en Baldone (Letonia), se le asigno como nombre 2009 HW77 y número 330836, recibió el nombre final de Orius, a veces escrito Oreius, en español Orio. Este centauro tiene una inclinación de casi 18° respecto a la eclíptica; con una excentricidad de 0,42 transita entre el exterior de la órbita de Saturno (12,4 UA) hasta poco más de la órbita de Neptuno (30,4 UA), teniendo un periodo de 99 años. Su tamaño es pequeño, estimado en unos 65 km aproximadamente. Como dato su descubrimiento se lo ubico entre 3° y 4° Escorpio; en oposición a la posición que tuvo Quirón, cuyo descubrimiento fue en 3° Tauro.

El mito sólo nombra al centauro Orio como que vivía en las montañas y murió a manos de Heracles cuando embriagado por el olor del vino de Folo bajo de la montaña e intentó robarlo junto con otros de sus hermanos. Como dato curioso el nombre de Oreius fue usado por C. S. Lewis, el autor de ‘Las Cronicas de Narnia‘, para nombrar al centauro que comandaba las tropas del Rey Peter contra la Bruja Blanca en el primero de los libros, ‘El León la Bruja y el Guardarropa‘.

El nombre de Ourea es un genérico para designar montaña; se dice que los dioses y diosas que gobernaban las montañas eran descendientes de Gea/Gaya (la Tierra); estos espíritus rara vez se metieron en disputas, ni con los titanes, ni con los Olímpicos. Entre los más conocidos tenemos a: Athos (dios de la montaña de Tracia); Citerón, Helicón, Parnes y Nisa (dioses del macizo montañoso en Beocia); Olimpo (dios la montaña más alta de Grecia, situada en Tesalia); Tmolo (dios de la montaña de Lidia en Anatolia); Etna (diosa del volcán de Sicilia y amada de Hefesto) y Oreius/Orio (dios de la montaña Otris, en Malis, en el sur de Tesalia).

Descendientes de estos dioses de las montañas nacerían las Oreiades, que eran las ninfas de las coníferas de la montaña, siendo sus hermanos los Sátiros (seres que cuidaban a las criaturas de las forestas) y los Curetes (demonios cuyas danzas y cantos ocultaron los llantos del infante Zeus de su temible padre, el titan Cronos). Hay que entender que los bosques de la antigua Grecia se encontraban principalmente en las montañas, ya que la mayoría de la tierras bajas había sido despejadas para la agricultura; y era natural para los griegos pensar en las dríades y los sátiros como espíritus de las montañas y los bosques.

El dios de la montaña Oreius/Oreo fue el padre de: Oxylos (espíritu del árbol de Haya) y de Hamadryas (diosa del árbol del Ciruelo); juntos ambos hermanos tuvieron a un grupo de las dríades (espíritus de los arboles) llamados las Hamadriades, que eran las ninfas y daimones que se asocian generalmente con los árboles del lado del río y a los bosques sagrados; entre los hijos de estos hermanos se encuentran: Carya (espíritu del nogal), Balanos (espíritu el roble), Craneia (espíritu del cerezo), Morea (espíritu del árbol de moras), Aigeiros (espíritu del álamo negro), Ptelea (espíritu del olmo), Ampelos (espíritu del árbol de vid) y Syke (espíritu de la higuera). Otras dríades, de otros padres, eran las Melias (diosas de los fresnos); las Meliades (diosas de los arboles frutales como la manzana) y Dafne, ninfa que se transformó en el árbol de laurel al huir de Apolo; solo por citar algunas de estas ninfas.

El segundo mito sobre un Oreios habla de una ninfa llamada Polifonte, ella formaba parte del séquito de la diosa Artemisa, despreciaba el matrimonio y el amor con los hombres, por ello huyo al bosque, lugar donde Afrodita la castigó haciendo que se enamorara de un oso. Fruto de esas relaciones contra natura nacerían: Oreios y Agrios, seres mitad hombre y mitad oso. Cuando crecieron se transformaron en bestias antropófagas, por lo que Zeus dispuso su muerte enviado a Hermes para tal fin; Ares intervino ya que Polifonte era una de sus nietas y transformo a sus bisnietos en aves: Oreios fue transformado en búho (un ave cuya presencia no presagia nada bueno para nadie), y Agrios en buitre (el ave más detestada por los dioses y los hombres por su amor a la carne de cadáveres).

Sobre los aspectos astrólogicos de Orius/Orio se señala que este centauro se mueve entre la mente consciente y racional (Saturno) al inconsciente (las ideas creativas); se encuentra en una búsqueda de sus orígenes, de volver a reinventarse, regresar en el tiempo para buscar lo que se ha perdido u olvidado; de encontrarse internamente; saber quien es y por qué. Las respuestas muchas veces en encuentran justo en quien esta a su lado; con el opuesto que le complementa, por quien darías la vida que llevas o dejarías todo lo que hoy eres por volver ser como alguna vez fueron o lo que podrían llegar a ser.

Otros autores expresan sobre este centauro lo siguiente:

Amable de Astrología Transneptuniana señala: “Al igual que la quinta línea mutable del hexagrama nº 38 del I Ching, (330836) Orius puede abrirse camino para conseguir iniciar una relación, superando múltiples obstaculos. (330836) Orius también es capaz de establecer entendimiento en situaciones en las que inicialmente hay grandes divergencias en los puntos de vista, rivalidades o incompatibilidad de carácteres, al igual que sucede en las películas “Star Trek” (2009) y “La proposición ” (2009)”.

Philip Sedgwick señala sobre el “cuerpo menor del sistema solar 330.836 (2009 HW77), ahora conocido como Orius, sigue siendo un poco un enigma mítico. Aunque he rastreado las fuentes habituales, simplemente no hay mucho escrito en términos de su tradición. … asesinado por Hércules en la batalla por el vino sagrado que tuvo lugar en la cueva de Folo. Así que parece interpretativamente, nos quedamos con la comprensión astrológica derivada de los datos astronómicos. … Con los años he utilizado los componentes de una órbita que se puede traducir astrológicamente. En el caso de Orius vemos su declaración de la misión definida por el nodo heliocéntrica a 20° Taurus. La lista de prioridades y las preocupaciones urgentes de Orius salen a la luz por donde se mueve el más rápido y gira alrededor del Sol en el perihelio 11° Libra. Orius pesa con un potente tema de Taurus-Libra, basándose en gran medida en el denominador común de esos signos gobernados por Venus. Orius se centra en las prioridades de la relación, así como las metas y aspiraciones que se podría celebrar en cuanto el éxito en la vida. Estas influencias combinadas también pueden notar que cualquier confusión con respecto a factores en las relaciones que necesitan ser resueltos antes de dar el paso total del compromiso. … En general, por Orius, nos miramos en asuntos de relaciones y las percepciones sociales de esas relaciones y desde la óptica de cómo esas interacciones pueden afectar a la posición social. En lo positivo da perceptiva de las demandas de la sociedad, el sentido de lo que la gente quiere y creen que necesitan, favorable sensible a los sentidos, equilibrada y justa, percepciones claras de objetivos materiales, la evaluación precisa de los atributos internos y en sintonía con la creatividad. Claridad en la idea de que una relación no te hace exitoso, ni el éxito te hace fácil identificarse; en lo negativo suele ser codicioso, posesivo, como director de una forma de control, visión confusa sobre el materialismo y las prioridades de la relación” .

Hijos de la Noche (9) Los hijos de la discordia

En su Teogonía Hesíodo (siglos VIII y VII a.C) nos habla de los hijos de Eris [la Discordia], que aunque no se nombra su compañero, el dios Ares [dios de la guerra] suele ser citado como su hermano (podemos presumir de quienes son hijos estos demonios), así como algunos de sus hijos también se les hace hijos de Zeus; cita el autor a los siguientes espectros:

Por su parte Eris (la Discordia) parió al doloroso Ponos (el Trabajo duro), a Lete (el Olvido) y a Limos (el Hambre) y a las llorosas Algos (los Dolores), también a las Hisminas (las Disputas), las Macas (las peleas), los Fonos (las Matanzas), las Androctasias (las Masacres), las Neikea (los odios), las Anfilogías (los altercados), los Pseudologos (las mentiras), a Disnomia (el Desorden) y a Ate (el engaño y la Insensatez), todos ellos compañeros inseparables de Horcos (el Juramento), que es el que más problemas causa a los hombres de la tierra cada vez que alguno perjura voluntariamente.

Hay que señalar que la paternidad de algunos de estos espíritus se ve compartida con Eter [el aire superior] y Gaia [la tierra], de quienes tenemos según Pseudo-Higinio (Romano del siglo II d.C) como hijos a: Algos (el dolor), Dolus (el engaño), Lyssa (la Ira), Pentos / Luctus (la lamentación), Pseudologo / Mendacium (la falsedad), Horcos / Jusiurandum (el Juramento), Poine / Ultio (la venganza), Intemperantia (intemperancia), Anfilogía / Altercatio (los altercados), Lete / Obliuio (el Olvido), Socordia (Pereza), Deimos / Timor (Miedo —este también es hijo de Ares con Afrodita y hermano de Fobos, el terror—), Superbia (soberbia), Incestum (incesto) y Hisminas / Pugna (combate).

Ponos / Ponus


Ponos es el espíritu (daimon) de la dura labor y el trabajo; del trabajo físico extremo, como el que requieren los granjeros sólo para sobrevivir.

Disnomia / Dysnomia


Disnomia era el espíritu femenino (daimona) de la ilegalidad. Era compañera de Adikia (la Injusticia), Ate (el engaño) e Hybris (la Violencia). Su opuesto era la hora Eunomia (el Orden).

Lete / Leteo / Lêthê / Oblivio


Leteo es un espíritu femenino (daimona) asociado al olvido. Ella era a menudo asociada con uno de los ríos del infierno. Era opuesta a Mnemosyne (la Memoria), otro rio en los infiernos que era la encarnación de una de las Titanidas (Hijas de Gaia y Urano) y que fue madre con su sobrino Zeus de las nueve Musas (ninfas de las artes sociales). En los mitos griegos, las almas que podían reencarnar se les hacía beber de las aguas de este río [Leteo], para que se olvidaran de sus vidas pasadas.

Ath / Atê / Ate / Até / Atea / Nefas


Ate era el espíritu femenino (daimona) del engaño, la ruina, la tontería ciega, la acción precipitada y el impulso temerario que lleva a los hombres a perder el camino, la diosa de la fatalidad, la personificación de las acciones irreflexivas y sus consecuencias. Típicamente se hacía referencia a los errores cometidos tanto por mortales como por dioses, normalmente debido a su Hybris o exceso de orgullo, que les llevaban a la perdición o la muerte. Su poder era opuesto a las Litas (las Oraciones) qué siguen en su estela. Ate, según Hesiodo era una hija de Eris, y según Homero una hija de Zeus, era una divinidad griega antigua que llevó a dioses y hombres a las acciones desconsideradas y al sufrir. Por ello algunos autores la consideran hija de Zeus con Eris.

Ella una vez incluso indujó a Zeus ante el nacimiento de Heracles, a que Zeus tomara un juramento, por cuya forma de decreto permitió a Hera dar a Euristeo el poder que se había destinado para Heracles. Cuando Zeus descubrió su error lanzó a Ate del Olimpo y la desterró para siempre de las moradas de los dioses. Ate vagó entonces por el mundo, pisando las cabezas de los hombres en lugar de la tierra, provocando el caos entre los mortales.

Las intrigas de Hera con Ate no terminaron, en su vendeta con Dioniso (hijo de otra rival), Hera incita a Ate para persuadir a Ampelos, un joven a quien Dioniso amaba apasionadamente, para que impresionase a éste cabalgando un toro. Ampelos acabó por caerse del mismo, rompiéndose el cuello, siendo entonces transformado en vid por las Moiras.

En los escritores trágicos Ate aparece con una luz diferente; ella venga los hechos malos e inflige sólo castigos en los ofensores y su posteridad, asi que su carácter aquí casi es igual que el de Némesis y las Erinias.

Horco / Jusjurandum


Horco (Orko, Horkos, Horcus, Jusjurandum) era el espíritu (daimon) de juramentos y que infligia castigo por los perjurios. Él es el compañero punitivo del Dike de la diosa (la Justicia). Esopo (la fábula griega del siglo VI a.C.):

Un cierto hombre tomó un depósito de un amigo pero pensó guardarlo para él. Cuando el depositante lo convocó jurar con respecto al depósito entonces, él comprendió el peligro que estaba y se preparó para dejar la ciudad e ir a su granja. Cuando él alcanzó las verjas de la ciudad, él vio a un hombre cojo que también estaba saliendo del pueblo. Él le preguntó al hombre quién era y a donde iba. El hombre dijo que él era el dios nombrado Horcos y que estaba de camino. El hombre le preguntó entonces a Horcos cuán a menudo él volvió a visitar cada ciudad. Horcos contestó, —yo vengo de regreso cada de treinta, o a veces cuarenta años—. Asi al siguiente día el hombre no dudó jurar que él nunca había recibido el depósito. Pero entonces al final del día el hombre se encontró con Horcos que lo arrastró al borde de un precipicio. El hombre le preguntó a Horcos cómo estaba aquí si había dicho que no regresaba hasta dentro de treinta años o más. Horcos explicó, —Usted también necesita saber también que si alguien piensa provocarme, yo acostumbro a regresar el mismo día— dijo soltando al hombre al vacio.

Limos / Limus / Etón / Famas


Limos era el espíritu (daimon) del hambre y la inanición. Su opuesto la diosa Demeter. Su equivalente romano era la diosa Famas, de donde proviene nuestra palabra famelico. Jugó el papel de verdugo en algunos castigos que los dioses infligieron a mortales, En la mitología griega Eresictón o Erisictón era un rey de Tesalia. Eresictón despreciaba a los dioses y no les hacía sacrificios. Una vez que quiso construir un techo para su sala de banquetes y no dudó en talar, ayudado por una veintena de gigantes, un árbol sagrado que formaba un santuario ancestral de la diosa Deméter construido por los pelasgos, el pueblo que habitaba Tesalia antes de ser expulsados por el padre de Eresictón. Las dríades que habitaban estos árboles corrieron a solicitar auxilio de la diosa. Deméter tomó la forma de su sacerdotisa Nicipe y de esta intentó de buenas maneras hacer desistir a Eresictón de continuar con el sacrilegio. Pero este, lejos de dejarse disuadir, amenazó a la diosa con matarla con el mismo hacha que estaba utilizando. Fue entonces cuando Deméter, víctima de una ira sin precedente llamó a una ninfa de las montañas (una oreade) para que fuera en busca de Limos, (los destinos, Las Moiras, habían decretado que ambas diosas nunca podrían encontrarse; la oreade buscó a Limos y le dio el mensaje de la diosa. El terrible monstruo penetró en las entrañas de Eresictón de tal forma que desde entonces nada saciaría sus ganas de comer, y cuanto más engullera más crecería su hambre. Erisictón vendió todas sus posesiones para comprar comida, su padre se encargó de alimentarle, pero fue tal su voracidad que en poco tiempo acabó con las riquezas de Tríopas y Erisictón acabó convirtiéndose en un mendigo que comía inmundicias. Ni siquiera vendiendo a su hija Metra pudo conseguir alimentos suficientes para calmar su desazón. Metra obtuvo de su amante Poseidón el don de poder cambiar de forma, con lo que pudo huir del hombre al que había sido vendida. Cuando Erisictón descubrió esta facultad, la vendió repetidas veces a hombres distintos, pero los alimentos que obtenía a cambio no fueron suficientes para saciar su apetito. Erisictón terminó comiéndose a sí mismo, poniendo fin así a su tormento.

Algos / Algea


Algos (Algea en plural) son los espíritus femeninos (daimonas) del pesar y dolor (físico o emocional). Ellas eran las responsables del llanto y las lágrimas. Se mencionan tres de estas ninfas infernales: Luph/Lupê/Lupa [el dolor], Ania [la aflicción] y Aco/Akhos/Achus [tristeza por el duelo de alguien amado]. Estas ninfas estaban relacionadas con las Oizís (demonios de la angustia y la tristeza) y con las Pentos (demonios de la aflicción y los lamentos). Por lo tanto son los opuestos de las Cárites y a Hedoné (demonio del placer sexual/Lujuria).

Hisminas/Pugnas,  Macas / Neikeas y  Amfilogia/Atercatio.


Hismina (Hisminae en plural, Pugna en romano) eran los espectros femeninos (daimonas) de la lucha y el combate. Sus hermanas, las Macas / Makhê / Makhai / Machae representan el combate en los campos de batalla, mientras que las Hisminae están asociadas con las peleas callejeras. Entre las macas se citan los nombres de: Homados (gritos de batalla), Alala (llantos de guerra), Proioxis (avalancha), Palioxis (regreso a la lucha) y Kydoimos (Confusión) todas nombradas entre las macas.

Los neikeas (o Neiceas, Neikos, Neicus) era los espectros (daimones) de riñas, peleas y agravios que surgen espontáneamente en cualquier lugar y representan al odio que crece en las almas, también suelen ser denominados Anfilogias / Amfilogia / Amfilogiai / Amphilogia / Amphilogiai y por los romanos Atercatio (altercados).

Fono/Asesine y Androctasias.


Los Fonos (Fonoi, Phonos, Phonoi, Phonus, Phoni) eran los espectros (daimones) del asesinato y matanza fuera de las batallas. Sus hermanas las Androctasias (Androktasia, Androktasiai, Androktasia, Androktasiai, Androctasia, Androctasiae) representaban los Homicidios involuntarios, ambos son las imágenes de los asesinatos y la muerte fuera de los campos de la guerra. Son el equivalente de las Keres en versión urbana.

Pseudologos / Mendacium


Los Pseudologos eran los demonios (daimones) de las mentiras y falsedades, en la mitología romana los Mendacium serían sus equivalentes. Esopo en sus fábulas (siglo VI a.C.) narra:

Prometeo el alfarero que dio la forma a nuestra generación, decidió un día esculpir a Veritas [Aletheia, la verdad], usando toda su habilidad para que el pudiera regular la conducta de las personas. Mientras estaba trabajando, una llamada inesperada del poderoso Júpiter[Zeus] lo hizo salir. Prometeo dejó al hábil Dolus (el Engaño) encargado de su taller, Dolus se había vuelto uno de los aprendices del dios recientemente. Disparado por la ambición, Dolus usó el tiempo a su disposición para formar con sus dedos furtivos una figura del mismo tamaño y apariencia que Veritas, con los rasgos idénticos. Cuando él había completado casi la pieza que era verdaderamente notable él corrió afuera para buscar arcilla para sus pies. El amo volvió, así que Dolus (el Engaño) rápidamente se sentó en su asiento, temblando con el miedo. Prometeo estaba asombrado de la similitud de las dos estatuas y quiso parecer como si todo el crédito fuera de su propia habilidad. Por consiguiente, puso ambas estatuas en el horno y cuando ellas se habían sido cocidos completamente, él infundió a ambas con la vida sagrado; Veritas (la Verdad) caminó con los pasos moderados y derechos, mientras su gemelo inacabado estaba de pie tras sus huellas con pasos inciertos y tortuosos. Esa falsificación que producto de subterfugio, adquirió el nombre de Mendacium (Pseudologos, falsedad), y yo pronto las personas se dan cuentan que no tiene pie para apoyarse cuando algo es falso, puede empezar con éxito, pero con tiempo Veritas (la Verdad) seguro prevalecerá.


Hijos de la noche (10) Moiras, Parcas, Fatas, los Destinos

En el puesto diez en la lista de los hijos de la noche parece apropiado colocar a las diosas del destino, este es el número de la rueda en el tarot, que representa eso, el fin de un ciclo e inicio del otro, ya que hasta ese número que podemos contar con la mano antes de volver a empezar. Las moiras era las diosas que personificaban al destino ineludible de los hombres. Ellas asignan a cada persona su destino en el esquema de cosas. Su nombre significa: las que distribuyen las partes o las porciones.

Entre los muchos dioses de las cuales se las hace hijas tenemos: Nix y Érebo, Nix y Cronos, el propio Caos, Océano o Ponto con Gaia, y como una forma de ponerlas bajos el dominio de Zeus, se las hace hijas de Zeus y Temis (la diosa de la justicia y madre de las horas). Esta relación surge en parte porque cuando Perséfone es devuelta de los infiernos con su madre, es acompañada por las Moiras, relacionando así a estas diosas del inframundo con el ciclo de las estaciones (las horas).

Las moiras, como diosas primigenias no estaban obligadas a obedecer a los dioses, así el destino de cada ser estaba guiado y signado por leyes eternas que debían tomar su curso sin obstrucciones; por tanto Zeus, así como los otros dioses y hombres tenían que someterse a ellas. Como señala una vieja frase —las tres diosas tejen y destejen el destino de hombres y dioses—, así de grande es su poder.

Se cuenta que cuando Zeus pidió ayuda de todos los seres para luchar contra su padre Cronos y el resto de los titanes, prometió que aquellos que no tenían rango ningún que serían recompensados, y aquellos que los tuvieran podrían mantenerlos, en este grupo entraron las Moiras, estas se pusieron de parte de los dioses en su lucha contra los titanes, y por ello Zeus las recompensó manteniéndolas como regidoras de las vida de hombres y de dioses. Las moiras agradecieron el gesto y le dieron a Zeus el sobrenombre de Moiragetes (apellido dado al dios y su hijo Apolo), que significa líder de los destinos.

Los nombres de este trío de diosas son: Cloto que significa: la hiladora, hila el hilo de vida. Láquesis cuyo nombre significa, la repartidora, hila el hilo de vida en la tela del destino; finalmente Átropos (o Aisa —Dispensación o Designio—) cuyo nombre significa: lo que no puede cambiarse, corta el hilo de vida. Los romanos llamaron a estas diosas las Parcas y su nombres eran: Nona, Decuma y Morta.

Al nacer un hombre, las moiras crean el hilo de su vida futura, siguen sus pasos y dirigen las consecuencias de sus acciones, según el consejo de los dioses. No era un destino inflexible; Zeus, si deseaba tenía el poder de salvar aquéllos que ya estaban en el punto de cumplir su destino incluso. Los Destinos no interferían abruptamente en los asuntos humanos, pero eran útiles para causas intermedias: determinando, condicionando, empujando sus acciones e influenciando en los hombres. Como el destino de todo hombre termina con su muerte, las diosas del destino se volvieron con el tiempo en las diosas de la muerte.

Como las diosas de nacimiento y creación del hilo de la vida, tenían el poder de profetizar el destino del recién nacido, Ilitía (diosa de los partos, hija de Zeus y Hera) era entonces su compañera. Así las diosas del destino debían de haber sabido necesariamente el futuro y a veces ellas los revelaban; eran por consiguiente las deidades proféticas, adivinas que atienden los oráculos y acompañan a Apolo. Como las diosas de muerte, ellas aparecen junto con las Keres, Tanatos y las Erinias infernales.

Las Moiras son descritas como las mujeres viejas feas, a veces cojas para indicar la marcha lenta del destino, severas, inflexibles y duras. Cloto lleva un huso o un lleva el ovillo de lana con el que va hilando el destino de los hombres, Láquesis enrolla el hilo en un carrete y dirige el curso de la vida, a veces se la representa con un compás midiendo sobre el horóscopo en un globo celeste (similar a la musa Urania), y Átropos un pergamino, una vela, un reloj de sol, un par de balanzas, o unas sus tijeras de oro con las que corta el hilo de la vida sin respetar la edad, la riqueza, el poder, ni ninguna prerrogativa, y así ésta llega inevitablemente a su fin.

Las Moiras, como divinidades se las concibe como las diosas de nacimiento o como las diosas de muerte. Se puede inferir que quizás originalmente los griegos concibieron una sola Moira (destino), pero como la duración de vida humana es determinada por dos puntos: el nacimiento y la muerte; como consecuencia a su naturaleza y atributos llevaron a la creencia de dos, y finalmente en tres Moiras.

Para algunos el destino es inflexible, y hasta los dioses deben ceder. Otros, al contrario, señalan que Zeus, como el padre de dioses y hombres, pude alterar el destino de los hombres, en este caso las tres diosas se sentaban y lo asistían en su trono. Pero aun a veces ni el propio jefe de los destinos podía vencer sus designios, así por ejemplo cuando las moiras señalan que el hijo varón de Tetis sería más grande que su padre, ni Zeus, ni Poseidón se atrevieron a cortejar a la ninfa, dejándosela al mortal Peleo. También cuando nació Atenea, Cloto dijo que sería una diosa virgen y sin esposo.

Pero los destinos pueden ser alterados, cuando iba nacer Heracles (Hercules), bisnieto de Perseo, Zeus declara que el próximo niño que nacería (su hijo) sería el jefe de los Perseidas; Hera hizo nacer sietemesino a su primo Euristeo y así fue él quien quedó de rey.

Las tres moiras son famosas por otro hado: Meleagro, era hijo de Eneo (rey de Calidón) y Altea (hermana de Leda). Las Moiras anunciaron que su vida estaría ligada a un carbón de leña ardiente, y que cuando se consumiera el tizón, Meleagro moriría. Altea, tras saber esto, sacó el tizón del fuego, lo apagó y lo guardó, convirtiendo al chico en invulnerable. Cuando por el olvido de Eneo de haber dedicado sacrificios a la diosa Artemisa, esta castiga el reino enviando al peligroso jabalí de Calidón. Muchas partidas de caza fueron tras la bestia que azotaba el reino. Meleagro, a pesar de que estaba casado con Cleopatra (Hija de Idas y Marpesa), se enamoró de Atalanta, que también fue participante de la cacería y fue la primera que logró herir al jabalí, y fue a ella a la que ofreció el trofeo del jabalí muerto, ello motivó la irá de los Curetes (tíos maternos del chico), que querían para sí el trofeo. Meleagro los mató en una disputa y Altea acabó con la vida de su hijo lanzado el tizón de leña al fuego hasta que se consumió (tampoco le agradaba la joven cazadora que rompía con la norma). Cleopatra que es la que había estimulado a sus esposo a ir en la partida de caza se suicidó tras la muerte de Meleagro. El suicido es visto como una trampa o engaño al destino.

El volver de la muerte entra en esa misma situación, cuando Tántalo invitó a los dioses a un banquete, decidió ofrecer a su hijo Pélope como comida, descuartizó al muchacho y lo ofreció a los dioses; los dioses evitaron tocar la ofrenda; sólo Deméter, trastocada por la reciente pérdida de su hija Perséfone, no se percató de lo que era y se comió el hombro izquierdo del desdichado. Zeus ordenó a Hermes que reconstruyera el cuerpo de Pélope y lo volviera a cocer en un caldero mágico, sustituyendo su hombro por uno forjado de marfil de delfín, hecho por Hefesto y ofrecido por Deméter. Las parcas le dieron vida de nuevo y así obtuvo nuevas cualidades. Poseidón luego secuestró al nuevo Pélope y lo hizo su amante (pero esa es otra historia). A Tántalo se le castigó, enviándolo al Tartato y condenándolo a pasar hambre y sed rodeado de ricas viandas y dulces néctares, que escapaban de su alcance.

Similar situación tiene Euridice, cuando Orfeo desciende a los infiernos y canta para los dioses del inframundo, hasta las propias Erinias soltaron lagrimas, Euridice es liberada, pero Orfeo no debe verla tras él hasta salir del inframundo; al llegar a la entrada el joven se voltea, pero Euridice no había cruzado aún las puertas, y las hermanas repiten su tarea devolviendo a la chica al reino de Hades por segunda y última vez.

Del infierno solo han salido, con permiso de las tres diosas:

  • Perséfone al volver con su madre Demeter.

  • Sémele, rescatada por su hijo Dioniso, que la hizo inmortal dándole el nombre de Tione (la ardiente) y adorada como diosa del matrimonio (fastidiando así a Hera).

  • Cancerbero, sacado por algunas horas del infierno por Heracles, para cumplir su doceavo trabajo.

  • Hipolito, a solicitud de Artemisa, es devuelto a la vida por Asclepio (dios de la medicina).

  • Pélope revivido por orden de Zeus y luego llevado al Olimpo como amante de Poseidón.

  • El dios Hermes, que lleva las almas hasta las puertas del infierno, para luego volver al cielo.

  • Yolao (Iolas o Iolao) era uno de los más fieles compañeros de su tío Heracles, a quien ayudó en muchas de sus aventuras. Después de muerto el héroe (Heracles) por los celos de su esposa Deyanira, Yolao se inmolo en la pira funeraria junto con su tío. La familia del héroe no pudo hallar descanso; encontraron protección en Ática, y cuando Euristeo marcho contra los hijos de Heracles, Yolao pidió a los dioses del inframundo permiso para recuperar por una hora su juventud y volver de nuevo a la tierra para ayudarles. El permiso le fue concedido y así mató a Euristeo.

Otras formas de escapar a los destinos era transformando a los mortales en algún otro ser (planta, animal, pájaro o puesto en los cielos como una constelación)

  • Asclepio, hijo de Apolo y Coronis, es muerto por Zeus tras devolver a la vida a Hipolito, Apolo luego mata a los cíclopes que fabrican el rayo de su padre en venganza de la muerte de su hijo. Asclepio sale de los infiernos y es puesto como una constelación en los cielos. (Ofiuco: el serpentario)

  • Cástor y Pólux, los hijos de Zeus y Leda, tienen muerte alternada, subiendo a los cielos (constelación de Geminis) la mitad del año y bajando a los infiernos la otra mitad.

  • En sentido inverso, el centauro Quirón, único en su raza inmortal, Heracles accidentalmente le dio con una flecha envenenada con la sangre de la Hidra en el transcurso de una lucha con los centauros. Éste contrajo una dolorosa herida incurable, que le llevó a ceder su inmortalidad a Prometeo, para poder así poder morir y escapar del dolor. Fue puesto en los cielo como la constelación de Centauro.

  • El propio Heracles, tras su muerte fue puesto en los cielos y es la constelación de Hércules.

  • Ámpelos era un muchacho amado por el dios Dioniso, fue transformado por los Destinos, en una vid a su muerte. En otra versión es un sátiro que murió en un accidente al montar un toro enloquecido y las Moiras concedieron a Ámpelo una segunda vida como parra, de la que Dioniso prensó el primer vino.

  • Jacinto, amante de Apolo, muerto por Cefiro, fue transformado en la flor que lleva su nombre.

  • Cipariso, otro efebo amado por Apolo, recibió una jabalina para cazar del dios, por error el muchacho mató a su ciervo domesticado. Tanto fue su duelo y dolor que pidió al dios que le permitiera llorarlo para siempre. El dios aceptó su súplica y lo convirtió en un ciprés, árbol relacionado con el duelo y el dolor por los seres queridos.

  • Ceix muerto en el mar y Alcíone al saber la muerte de su esposo se arrojó al mar. Apiadándose de ellos, los dioses transformaron a la pareja en martines pescadores o alciones

  • Esaco, un hijo de Príamo con don de interpretar los sueños le dijo a Hécuba, poco antes del nacimiento de Paris, que el niño iba ser la causa de la ruina de su patria (Troya). Esaco tuvo un final desgraciado, pues su esposa murió por la mordedura de una serpiente, y él, enloquecido, se arrojó al mar. Compadecida, Tetis lo transformó en somormujo (pájaro zambullidor).

  • Leucótoe era una princesa, hija de Órcamo y hermana de Clitia. Fue seducida por Helios/Apolo/el sol. Clitia, amante inicial del sol, celosa de su hermana porque quería a Helios para sí, contó a Órcamo la verdad. Enfurecido, Órcamo ordenó que Leucótoe fuese enterrada viva. Helios intentó devolverle la vida pero no pudo, así que la transformó en una planta de incienso. También abandonó a Clitia, resentido por su traición; ésta desesperada estuvo nueve días sin comer, sólo viéndolo pasar por el cielo, hasta que terminó por convertirse en girasol.

  • Cicno, aunque varios personajes llevan este nombre, todas las leyendas son similares al final. Una de las más conocidas es la de Faeton (hijo de Helios que pierde el control del carro solar) que es muerto por Zeus; el cuerpo cae en el río Eridano, donde Cicno, amigo de Faeton, se lanza al río para rescatar el cuerpo de su hermano/amigo/amante, llorando su pena hasta el final de sus días. Sus canas al morir fueron transformadas en blancas plumas por los dioses al convertirlo en cisne, dejándolo en el agua y lejos del temible fuego abrazador del sol que tanto odio. Por su parte las Helíades, hermanas de Faetón, lloraron durante cuatro meses y los dioses las convirtieron en álamos y sus lágrimas en ámbar.

  • Filemón era un viejo y pobre campesino que vivía en la ciudad de Frigia con su esposa Baucis. Un día, Zeus y Hermes, tras un viaje disfrazados de mortales, llegaron a Frigia, donde pidieron a sus habitantes un lugar para pasar la noche. Tras la negativa de todos ellos, sólo Filemón y Baucis les permitieron entrar a su humilde cabaña. En agradecimiento por su comportamiento Zeus avisó al matrimonio que iba a destruir la ciudad y a todos aquellos que les habían negado la entrada. La pareja subió a una alta colina y vieron su ciudad destruida por una inundación. Zeus, solo había salvado su cabaña, que posteriormente fue convertida en templo. Cuando Zeus les ofreció un deseo, el matrimonio deseó estar unidos para siempre y morir juntos. Tras su muerte, Zeus los convirtió en dos árboles que se inclinaban uno hacia el otro: Filemón en roble y Baucis en tilo.