Ángeles y arcángeles (10) Los arcángeles de la Ortodoxa Oriental

La Tradición Ortodoxa Oriental menciona miles de arcángeles; sin embargo, sólo siete arcángeles son venerados por su nombre. Miguel, Gabriel y Rafael poseen en todas las tradiciones un lugar especial. La Iglesia Ortodoxa celebra la Synaxis del Arcángel Miguel y los otros poderes Incorpóreos el 08 de noviembre del calendario litúrgico ortodoxo (para las iglesias que siguen el calendario juliano, 08 de noviembre cae el 21 de noviembre del moderno calendario gregoriano). Otros días de fiesta de los Arcángeles incluyen la Cena del arcángel Gabriel el 26 de marzo (8 de abril), y el milagro del Arcángel Miguel en Colosas el 6 de septiembre (septiembre 19). Además, todos los lunes durante todo el año está dedicada a los ángeles, con especial mención a que se realizan en los himnos de la iglesia de Miguel y Gabriel.

Los otros arcángeles de esta iglesia, que también reciben el apoyo y veneración dentro los practicantes del catolicismo son: Ariel (similar pero no igual a Uriel) y equiparado a veces a Anael; los otros tres son: Selafiel, Jegudiel y Barachiel. Algunos incluyen a un octavo —influencia turca en la región—, Jeremiel o Jerameel (exaltación de Dios) y que es venerado como un inspirador de los pensamientos que elevar a una persona hacia Dios, es el ángel de la fortaleza y es otro nombre de Remiel el ángel de la esperanza. Representado como un ángel que sostiene una balanza para medir las almas. Como en entradas anteriores, en esta entrada nos enfocaremos en Ariel, Selafiel, Jegudiel y Barachiel.

Mientras el libro de Enoc nos señala que los siete arcángeles son los ángeles del Apocalipsis, en la versión católica influenciada por la idea judía de los siete cielos y de ideas astrológicas, los siete arcángeles son los regentes de los ‘planetas astrológicos’ y por equivalencia rigen también los siete días de la semana. En la versión ortodoxa los arcángeles se les vincula con las virtudes que luchan contra los pecados; Serafiel ataca a la gula y representa a la templanza; Jegudiel ataca a la envidia y se le vincula con la caridad, Barachiel lucha contra la pereza bajo la forma del esmero o diligencia, Ariel frena la codicia bajo la forma de generosidad; eso nos deja a los tres grandes arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael luchando contra la soberbia, la ira y la lujuria respectivamente bajo a apariencia de la humildad, la paciencia y la castidad.

Miguel, Gabriel y Rafael en la Ortodoxia

Miguel ha sido representado desde los primeros tiempos del cristianismo como un comandante, que tiene en su mano derecha una lanza con la vence al demonio y en su mano izquierda una palma verde. En la parte superior de la lanza hay una cinta de lino con una cruz. Miguel es especialmente considerado como el guardián de la fe ortodoxa y un luchador contra las herejías. Gabriel es el heraldo de los misterios de Dios, especialmente la encarnación de Dios y todos los otros misterios relacionados con ella. Se le representa con su mano derecha sosteniendo una linterna con una vela encendida en el interior, y en su mano izquierda, un espejo de verde jaspe. El espejo representa la sabiduría de Dios como un misterio oculto. Rafael se representa con Tobías (que lleva un pez atrapado en el Tigris) con su mano derecha, y sosteniendo un frasco de alabastro de médico en la mano izquierda.

Ariel (Altar de Dios)

Aunque la tradición ortodoxa incluye a Uriel como el ángel de la Tierra y es para muchos el cuarto ángel; Uriel es representado con una espada en su mano derecha y una llama en su mano izquierda. Otros lo equiparan o igualan a Ariel, que es el ángel de la naturaleza. Ariel también es relacionado con Anael, y entre las formas de su nombre se incluyen: Ariel, Arael, y Ariael; variando el significado de su nombre de ‘Altar de Dios‘ a ‘León de Dios‘. Ariel está a cargo de la protección y la curación de animales, peces y aves, es así el veterinario y ecologista de los cielos; no sólo protege y cura a los animales domésticos o salvajes, sino también cuida del medio ambiente, del suelo y las aguas. Trabaja como Rafael en proporcionar la curación, pero en este caso la curación que necesitan las bestias, de acuerdo con la voluntad de Dios.

Como el arcángel Ariel está alineado con el mundo natural y con animales, también se relaciona con los elementales (es decir, hadas, elfos, duendes, gnomos, etc.). Así Ariel actúa como enlace para aquellos interesados en conectarse con los Reinos Elementales y se hace un llamado a Ariel para ofrecer plataformas de interacción positiva con las hadas, duendes, espíritus de la naturaleza y otros seres elementales.

En el arte, Ariel es a menudo representado con un globo que representa la Tierra, o con elementos de la naturaleza (tales como agua, fuego, o piedras), para simbolizar el cuidado de Ariel por la creación de Dios en la Tierra. Ariel aparece a veces en forma masculina, y otras veces en forma de mujer. Por relación con su nombre, el león se considera su animal tótem. Nos recuerda que la naturaleza puede curar, la relajación y contemplación del mundo natural pueden muchas veces ser el mejor remedio para situaciones de estrés, angustia y agotamiento físico y mental.

Nombre de Ariel (que puede significar “altar”) se utiliza para referirse a la ciudad santa de Jerusalén en el libro de Isaías, y no a un arcángel.

—¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso. Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel. Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes. Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo. Y la muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un momento. Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor. Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura. Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento; así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion. (Isaías 29:1-8)

En el texto judío ‘La sabiduría de Salomón‘, Ariel se le describe como ángel que castiga a los demonios. Los cristianos gnósticos dicen también que Ariel castiga a los malvados. Más tarde, los textos describen el papel de Ariel cuidado de la naturaleza, incluyendo la jerarquía de los ángeles bienaventurados (publicado en el 1600), que llama a Ariel “gran señor de la Tierra.”, por ello se le equipara a Uriel. Por ello Ariel es descrito también como un ángel que castiga a los que hacen daño a la creación de Dios destruyendo el medio ambiente, contaminando tierra, agua y aire.

Ariel es parte de la clase de ángeles llamados virtudes, que inspiran a la gente para crear grandes obras de arte y hacer grandes descubrimientos científicos; y algunos cristianos consideran a Ariel el santo patrono de los nuevos comienzos; ayudando a trascender las ilusiones que separan y limitan; nos recuerda que somos partes de un todo, que es la creación de Dios. Así al entender que somos partes de la naturaleza, nos anima, inspira, motiva y estimula nuestra fuerza natural interior y confianza; nos ayuda a redescubrir el valor y la confianza necesaria para buscar la felicidad.

Selafiel/Sealtiel (Oración de Dios)

Selafiel, también llamado Saeltiel (Plegaria a Dios), Sealtiel, Selatiel, Tzelathiel y es a veces identificado como el Salatiel del segundo libro de Esdras. Cuando se muestra en la iconografía se le muestra en una actitud de humilde oración, con la mirada baja y los brazos cruzados sobre el pecho. La oración es considerada su atributo especial, y los cristianos ortodoxos buscan su ayuda si la oración por el sufrimiento de las distracciones, falta de atención, o el frío. En la tradición católica, se le representa como un turiferario (quien porta el incienso). Por ello en algunas representaciones se lo muestra con las manos juntas en oración profunda o con el incienso de adoración, representando así su unión gozosa con Dios, ya que el incienso es el símbolo de la ofrenda y el sacrificio.

Combate el espíritu de la intemperancia (falta de moderación), la gula y del exceso en la bebida ya que la intemperancia lleva a toda clase de pecados y de delitos. El Salvador nos advierte:

—Estén alerta, no sea que se endurezcan sus corazones por los vicios, borracheras y preocupaciones de la vida. No sea que ese día caiga de repente sobre ustedes. (Lucas 21,34).

Contra estos vicios acude Selafiel enseñando las virtudes de la templanza y la renuncia. Ellas llevan a una inteligencia más clara, a una voluntad fuerte, a nuevas virtudes, al perdón de los pecados, a la escucha de las oraciones, a gracias extraordinarias y a la vida eterna. El origen de esta creencia se atribuye a la intervención del ángel sobre un misionero dado a la bebida y los excesos; y tras invocar a cada ángel por reparar sus pecados, sólo Selafiel respondió enseñándole que la oración es el primer paso en el camino de la salvación. A Selafiel como distribuidor de gracias se lo representa también llevando en sus manos una cesta con flores o frutos, o bien, va derramando los mismos; señal de la gloria, de la vida con Dios, de la práctica de las Santas Virtudes.

Jegudiel (Elogio a Dios)

Jegudiel, también llamado Jhudiel, Jeguidiel, Jehudiel o Yhudiel es uno de los siete arcángeles en el ortodoxa tradición. Él es a menudo representado en la iconografía sosteniendo una corona y un látigo terminado en tres hilos. Jegudiel es el patrón de todos los que trabajan en algún campo de actividad, y la corona que simboliza el premio por el éxito de labores espirituales, es la señal de la recompensa divina para aquellos que son fieles a Dios y lo alaban.

Jegudiel es el asesor y defensor de todos los que trabajan en puestos de responsabilidad de la gloria de Dios, y como tal se recurre a la de los reyes, jueces, y otros en posiciones de liderazgo. A Jegudiel también se conoce como el portador de Dios, del amor misericordioso y bajo esta imagen es representado con un corazón en llamas (el Sagrado Corazón) en la mano.

Jehudiel combate al espíritu de la envidia y de celos, que exterminan toda serena paz del alma, y pedimos nos proteja de individuos obsesivos llenos de estos pecados; le pedimos que derrame en nuestras almas y en las de las personas que nos rodean la fidelidad a la Ley de Dios.

Barachiel (Bendición de Dios)

Barachiel, también: Baraquiel, Baraqiel, Barchiel, Barkiel, Barbiel; es uno de los siete arcángeles en la ortodoxa tradición. Se dice que controla los relámpagos y junto a Uriel se le invoca para ganar al juego. Su nombre traduce a veces ‘Bendición de Dios’ en otras ‘Relámpago de Dios’ y es por ello asociado a uno de los ángeles que controla el relámpago, y vinculado al planeta Júpiter, el dios romano de los rayos. Júpiter es el regente de Piscis, igual regencia se le da a Barachiel, a quien también se le atribuye la regencia de febrero. Este ángel señala que es mucho mas fácil nadar con la corriente que en contra de ella; el ayuda si ‘si fluyes’ (sigues) a Dios, trayendo así abundancia a tu espíritu.

En la iconografía ortodoxa Barachiel a veces se le muestra sosteniendo una rosa blanca contra el pecho, o con pétalos de rosa esparcidos sobre todo el manto; pero en el catolicismo romano, Barachiel es representado sosteniendo una cesta de pan, símbolo de la muerte y resurrección de Cristo. O portando un canastito lleno de flores y frutos preciosos (los frutos de la Vocación cumplida).

El pan es un gran simbolo cristiano, en un primer momento el grano muere al ser molido, pero al se amasado y horneado se transforma en un elemento de vida, pero el pan también reviste simbolismo alquímico; la tierra nutre al grano, el agua permite crear la masa, que sino sería solo polvo; el aire produce la fermentación y eleva la masa, y el fuego finalmente protagoniza el milagro de la transformación. Ya en la última cena Jesús señala al pan como un medio transformador; si para Adán y Eva comer del fruto del bien y del mal trae promesa de muerte; para Jesús comer el pan trae promesa de vida:

—Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi jamas tendrá hambre. El que cree en mi, jamás tendrá sed. (Juan 6:35).

La asociación con el pan lo vincula a la prosperidad y abundancia en todas sus formas; es por ello que para la iglesia Católica Barachiel se le designa como protector de los matrimonios, ya que el pan es signo de abundancia y prosperidad. Se pide a Barachiel que nos proteja de caer en la pereza y la indiferencia a las Cosas Santas.

En el Tercer Libro de Enoc se le describe como uno de los príncipes angelicales, con una miríada de cerca del medio millón de ángeles guardianes que le atienden. Responsabilidades Barachiel son tan variados como las bendiciones que el arcángel llama. Su misión es abrir nuestros corazones para estar mas abiertos a todo lo bueno. A Barachiel se puede rezar como el ángel de la guarda y es descrito en la Alma del de Salomón como el ángel de la luz.

Ángeles y arcángeles (9) Regentes planetarios

En el punto anterior mencionamos la existencia de siete arcángeles, y señalamos que no existe un acuerdo en cuales son los nombres de estos (salvo por Miguel, Gabriel y Rafael); pero se dejó una pregunta pendiente: ¿por qué siete arcángeles?. La respuesta, aunque vinculada a los cielos, es bastante simple y terrenal, y muy poco ‘divina’. Para todas las religiones antiguas era importante el movimiento de los astros, las posiciones del Sol y la Luna marcaban el flujo de las estaciones, de cuando cultivar y cuando cosechar; así las luminarias más importantes de los cielos eran el Sol, que marcaba los días, y la Luna, que marcaba el paso de los meses. Pero hay otros astros que se mueven contra el fondo fijo de estrellas, estos son los planetas y para los antiguos sólo eran visibles cinco: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; si contamos hay siete luminarias que se mueven en los cielos, así de simple y sencillo; nada de buscar explicaciones complicadas, filosóficas, metafísicas o exotéricas.

La imagen que tenían los antiguos de estos cielos; y esto se remonta a un momento pre-científico, antes de las Leyes de Kepler y de Newton; era que los planetas astrológicos orbitaban la Tierra (modelo geocéntrico); era cada planeta ‘caminaba’ en una esfera que rodeaba la tierra, empezando por la Luna, seguido por Mercurio y Venus, el Sol, y luego los planetas exteriores: Marte, Júpiter y Saturno; a semejanza de una especie de juego de muñecas rusas, donde cada esfera envuelve a la otra, hasta alcanzar la esfera de las estrellas fijas.

De igual manera era evidente que las cosas siempre caen a la Tierra, debía haber algo en su centro que atraía todo y era lógico asumirlo como el centro del universo. Pero los objetos en los cielos no caían, el Sol, la Luna y los planetas daban vueltas alrededor de la Tierra, así mientras en la Tierra lo normal eran que las fuerzas halaban en la misma dirección de acción, dando movimientos lineales, en los cielos estos movimientos eran círculos perfectos.

Esta idea de esferas celestes envolviendo la Tierra se mantuvo desde el mundo antiguo (Modelo de Tolomeo) hasta final de la Edad Media, y lo podemos ver perfectamente reflejado en la Divina Comedia (1304 a 1314) de Dante Alighieri (1265-1321); claro que el autor fue un poco más lejos; ya se imaginaba un mundo redondo; la parte norte incluía al mundo conocido, esta esfera (la Tierra) encerraba dentro de sí al infierno, los círculos del infierno son como esferas (es realmente descrito como un cono invertido) por debajo de la Tierra que iban encerrando en su interior al Demonio en su centro, a semejanza de la Tierra, que era el centro de las esferas celestes. Si las esferas internas en su parte norte eran el infierno, la parte austral de estas esferas eran el Purgatorio (visto aquí como un monte que se va ascendiendo); para salir al punto más alto (en el otro extremo del mundo) y el más cercano a los cielos.

Con la revolución heliocéntrica iniciada por Nicolás Copérnico a fines del siglo XV; el matemático Johannes Kepler trató, poniendo al Sol como nuevo centro de las esferas cósmicas, de relacionar el radio de las ahora seis esferas (la Tierra reemplaza a Sol en posición y la Luna ya no cuenta porque no es un planeta sino un satélite de la Tierra); con los cinco sólidos pitagóricos, la idea era simple, el radio de la primera esfera (Mercurio) quedaba dentro de uno de los sólidos y el radio de la segunda esfera (Venus) por fuera del sólido; y así se seguía hasta alcanzar Saturno. Claro que fueron muchos los intentos, pero no hubo forma de encontrar esta relación y al final tuvo que iniciar desde cero, después de muchos años pedidos. Sus resultados finales mostraron que los planetas alrededor del Sol no siguen órbitas circulares, sino elípticas, ello acababa finalmente con esa idea esferas en los cielos. Con las leyes de Isaac Newton se explicaba el porque de ello; y los cometas que eran vistos como malos augurios, dado que como fantasmas podían atravesar esas antiguas esferas, ahora eran perfectamente explicados por la ciencia. Con Newton y la gravedad, los hecho de la Tierra y el Cielo ya no eran cosas distintas sino que los movían las mismas leyes físicas.

Pero nuestro problema no es demostrar la falsedad de esas esferas, sino explicar la relación entre los siete arcángeles y los siete cielos de la tradición judía; llevados a nueve en la Divina Comedia. Si entendemos que estos siete cielos se refieren a las órbitas de los siete planetas astrológicos (Sol, Lunas, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) lo demás es simplemente un problema astrológico (no astronómico). Para las astrología antigua existen doce constelaciones (doce lunas o meses al año); a cada constelación se le asocia uno de estos siete planetas; cuando el Sol esta más alto en el cielo (hemisferio norte) estamos en pleno verano y pasa por la constelación de Leo; aquí Leo tiene por estrella asociada al Sol; por tradición si el Sol es el Rey de los astros, la Luna es la Reina y se sienta a su izquierda, esto es ocupa la posición de Cancer; el resto de los planetas se alterna a la derecha o a la izquierda y ocupan dos posiciones (constelaciones) dependiendo si son visibles o invisibles (a la izquierda o a derecha de los reyes del cielo); así tendríamos la siguiente relación.

Cielo Astro Constelación Regente
Shamayim Luna Cancer Gabriel
Raquia Mercurio Geminis – Virgo Rafael
Sagun o Shehaquim Venus Tauro – Libra Anael
Zebhul o Machonon Sol Leo Miguel
Machon o Ma’on Marte Aries – Escorpio Camael
Zebul o Makhon Júpiter Piscis – Sagitario Sachiel
Araboth Saturno Acuario – Capricornio Cassiel

Asumiendo como valida esta correspondencia y con algunas diferencias lingüísticas en los nombres podemos explicar la relación de estos ángeles con la posición y regencia planetaria (se aclara que si las diferentes fuentes no están de acuerdo en las identidades y nombres de los siete arcángeles; en la asociación de cada arcángel cada con uno de los tradicionales siete “cuerpos celestes” tampoco hay acuerdo sobre a qué arcángel le corresponde que astro).

La idea de esta entrada, al igual que las anteriores no se trata de negar el sistema de creencias, sino conocer a los distintos ángeles, así tenemos los siguientes en nuestra larga  lista de arcángeles:

Miguel, Gabriel y Rafael en los cielos

En primer lugar Miguel, que traduce “Quien como Dios” es lógico que le corresponda el Sol; si Dios es como el Sol que alumbra a los planetas y estos como los ángeles brillan por la luz del Sol; Miguel que es el más parecido a Dios debe corresponderle el Sol y es por ello el regente del cuarto cielo. Recordemos también que Miguel representa el elemento fuego, y que más brillante y ardiente que el Sol mismo. Algunos sin embargo ubican a Miguel en el séptimo cielo, ya que es la esfera más cercana a Dios.

Gabriel se le asigna la regencia del primer cielo, la esfera de la Luna; dos razones explican esto, la primera es recordando que si Miguel está la derecha de Dios, a la izquierda está Gabriel, esto es la posición de la Luna en los asientos (constelaciones) celestes. La segunda es que Gabriel rige las aguas y la Luna es el cuerpo celeste que más afecta las aguas, la Luna es la responsable de las mareas; así que la vinculación con este astro es casi obligada.

Rafael es el regente del segundo cielo, aquí se encuentra Mercurio; quien es el planeta más pequeño; y Rafael es el arcángel con la apariencia más joven. Pero Mercurio como dios de los antiguos romanos tenía algunas funciones importantes. La primera es que es el más veloz de los dioses y como mensajero de los dioses esta viajando constantemente entre el cielo y la tierra; algo visto en su movimiento en los cielos, que sube rápido para volver a bajar. Recordemos que nada, salvo el pensamiento, es más rápido que el viento; así Mercurio se le vincula con el elemento aire; el mismo elemento vinculado a Rafael. La segunda función de Mercurio era el guía que transportar las almas hasta las puertas del Hades, al estar Mercurio sumergiéndose en ese mundo inferior tantas y repetidas veces (desaparece por el horizonte visible); en la tradición judía Rafael es uno de los ángeles que guía las almas al Sheol (el infierno judío). Algunos ubican a Rafael en el cuarto cielo como regente del Sol.

Anael/Hanael (Alegría de Dios)

El tercer cielo se corresponde con Venus, y este astro estuvo vinculado a un ángel muy distinto: Luzbel (hoy Lucifer, un demonio); todas las descripciones lo ponen como el más hermoso de todos los ángeles, algo que concuerda perfectamente con la más bella y brillante estrella de los cielos; claro que tras su caída hubo que poner a otro en el puesto y hoy se asigna al ángel Anael, un ángel protegido de Miguel, quizás una forma de molestar al anterior en el puesto.

Por las razones señaladas antes es incluido como uno de los siete arcángeles; también conocido como Haniel, Hanael o Aniel, es un ángel de la tradición judía. Anael se asocia generalmente con el planeta Venus y la razón se vincula a su nombre. Anael/Hanael deriva de hana’ah que en hebreo traduce “alegría” o “placer”.

Lejos de las connotaciones eróticas, recordemos que Venus era la diosa romana del amor y la lujuria; Anael opera a semejanza a cupido, es el ángel del amor por excelencia. Se relaciona también a la salud, al romance, la fertilidad, la belleza, el placer y amistad. Este ángel suele ser invocado en asuntos amorosos: como un matrimonio, el nacimiento de un hijo, una ruptura sentimental, un romance, etc. Pero también se dice que rige las relaciones sociales entre los seres humanos como la amistad.

Como amor es también belleza, este ángel protege todos los asuntos de tipo artístico y placenteros como los espectáculos, las artes escénicas y el teatro, es por ello protector de los artistas, actores, actrices y músicos.

Anael es el protegido de Miguel, quien actúa como un padre para el joven ángel y algunos lo ven como un hijo o hija de Miguel, pero recordemos que todos los ángeles son emanaciones de Dios y no tienen sexo. Esta asociación se vincula en recordar que Venus (Anael) es la estrella que anuncia la llegada del Sol (Miguel) en la mañana siendo la última visible en la aurora; así como la primera visible en el crepúsculo.

Anael es representado como un chico de unos doce años, cuando aparece como Hanael sus vestiduras son violetas (color de la aurora y símbolo de la transmutación); y como Haniel es fulgor, fuego y verde tranquilizador (el crepúsculo que se pone en el valle fértil); es por lo general representado llevando una rosa roja, una lampara o sosteniendo una vara con punta de un cono de pino. Para pedir la ayuda del ángel se suele rezar empezando un martes de luna creciente, encender cada día una vela rosa y rezarle durante nueve días.

Camael/Samael (Ver a Dios)

Camael es conocido también como: Camiel, Camuel, Chamuel, Shemael, Khamael y Samael, entre otros nombres. Es un ángel en la mitología judeocristiana. Camael es uno de los ángeles más incomprendidos, rige sobre la violencia y la destrucción; en su aspecto más feroz se le asocia a Satanás, pero esta identificación es errónea ya que se trata de dos entidades distintas; y sus acciones son ordenes directas de Dios. Como regente del quinto cielo se le vincula a la severidad y es quien ejecuta el castigo de Dios.

Camael no es reconocido por la Iglesia Católica debido a la decisión del Vaticano de prohibir la veneración de los ángeles y no se menciona en la Biblia a Camael; quien es el ángel de la venganza que castiga a aquellos que están en contra de Dios. Camael es un guardián del cielo, es el jefe de los doce mil ángeles de fuego y destrucción y una vez fue visto como el dios de la guerra.

Camael es responsable de mantener en jaque al Leviatán, el monstruo del mal, que se tragará las almas de los pecadores en el Día del Juicio. Es representado como un guerrero vestido con una túnica roja; lleva armadura de placas de color verde, un casco de hierro y tiene grandes alas de color verde. Uno de los mayores roles de Camael es que se le pone como el patrón del Imperio Romano (a semejanza del dios Marte). Bajo estos aspecto la relación con el rojo Marte es evidente; Marte es el dios de la guerra y la destrucción de los romanos.

Camael en su forma benéfica es el ángel del amor divino y el ángel patrono de todos los que aman a Dios. Bajo este aspecto Camael personifica la justicia divina y protege a quienes no pueden protegerse. Da coraje y fuerza de sanación y le responde a la persona honesta. En la Cabala a Camael (Marte) se le ubica en una de las dos posiciones intermedias, esta tiene por nombre Gueburah en la posición izquierda, mientras la derecha recibe el nombre de Hesed (vinculada a Júpiter). Por su situación en el Árbol, Gueburah se encuentra a caballo entre las regiones superiores del Mundo de Deseos y las inferiores; así Camael es un administrador de las dos fuerzas (positivas y negativas) y esa dualidad se refleja en el ángel. En esta posición del recorrido del Árbol de la Vida la persona es como un adolescente, no quiere la compañía del padre (Júpiter) y quiere seguir solo su camino; y ello implica que como hombre y mujer que nos volvemos al crecer debemos aprender de nuestros propios errores y sobrevivir con los frutos de nuestro propio trabajo. Si las fuerzas positivas nos impulsan a crecer como ser independiente, las negativas se reflejan en la inexperiencia, la duda y el temor; y son esas fuerzas destructoras las que nos impide avanzar. Camael nos ayudará en los momentos de cambio en nuestras vidas cuando el miedo nos confunde, lo temores nos hagan dudar, tengamos que tomar decisiones y creamos que las puertas están cerradas, él prestará su ayuda y frenará nuestras dudas y detendrá nuestros miedos para así poder abrir la puerta de lo desconocido, para que veamos con claridad donde reside nuestra felicidad. Como militar y sanador, Camael es el patrón de militares y cirujanos, para reducir sus miedos a la hora de actuar.

Camael que traduce “ver a Dios” se le vincula con el ángel que detuvo el brazo de Abraham cuando estaba a punto de sacrificar a su hijo Isaac, el que lucho con Jacob, y en la tradición cristiana es uno de los ángeles que se apareció a Jesús en el huerto de Betsemani, el otro fue Gabriel; en todas estas situaciones los personajes de debatían ante la duda y sobre sus actos a futuros; en el caso de Jesús ambos ángeles son ángeles de la muerte, que era el destino que seguía a Jesús tras ser detenido por los soldados romanos en el huerto de los olivos.

En su forma de Samael (Severidad de Dios) tenemos el aspecto más oscuro de este ángel; la tradición talmúdica figura como un acusador, seductor y destructor, equiparable al papel de Satanás. En la tradición judía, Samael se dice que es el ángel de la muerte, por ello se le llama el ángel de la oscuridad, ya que en la oscuridad es invisible a los ojos de Jacob. Se lo identifica con el líder de las fuerzas que expulsó a Adán del Jardín del Edén. Camael fue el ángel de la guarda de Esaú (hijo de Isaac y hermano de Jacob); pero asociado o equiparado a un demonio se lo pone como el ángel que tentó a Eva bajo la forma de la serpiente, entonces la sedujo y la embarazó de Caín; aunque algunas fuentes identifican a Gadreel como el ángel realizó tales actos. A Samael se lo vincula con uno de los ángeles (demonios) que fornicó con Lilith cuando ella abandonó a Adán y se lo vincula como consorte de los ángeles de la prostitución sagrada que se ejercía en el cercano oriente y Babilonia (Eisheth Zenunim, Na’amah y Mahlat Agrat Bat). Aquí se le puede volver a comparar con Marte que se acuesta con Venus, la más liberada de las diosas romanas.

Es este aspecto demoníaco es el que hace pensar a muchos que Camael y Samael son dos entidades distintas (ángel y demonio); un leyenda en el judaísmo señala que Samael se llevó sus doce mil ángeles de sus ángeles para tratar de impedir que el Moisés recibiera la Torá en la mano de Dios; y por ello Moisés y/o Dios marcó su caída en desgracia. Es por eso que en algunas tradiciones Samael es uno de los personajes de alto rango del infierno. Otros señalan que el ángel vinculado a tales hechos lleva por nombre Kemuel o Qemuel y se puede tratar de un problema de homófonos.

Sachiel/Zadkiel (Justicia de Dios)

Sachiel también se le conoce como: Zadkiel, Zadakiel, Zidikiel, Zedekiel, Zedekul, Zadykiel, Zachariel, Zatquiel o Hesediel; es el ángel de la misericordia, la justicia, la libertad y la benevolencia. Es el ángel patrono de todos los que perdonan; ya que el perdón nos libera de odios, rencores, inseguridades y miedos. Siendo justos creamos un balance perfecto en nuestro interior ya no hay mas pensamientos y emociones que nos estanquen; encontrando nuestra verdad, reconociéndola, aceptándola y transmutando todo lo negativo.

Como tantos otros ángeles a Zadkiel se le señala como otro más de aquellos que le achacan haber impedido a Abraham de sacrificar a su hijo, Isaac. Y por eso aparece sosteniendo una daga y asociado con el color violeta, el color de la transmutación; por ello es también el ángel de la Magia y de la Alquimia. Zadkiel es uno de los dos abanderados (junto con Jofiel) que siguen directamente detrás de Michael como el arcángel jefe entra en la batalla contra la bestia.

En el misticismo judío y la magia ritual occidental, Zadkiel está asociado con el planeta Júpiter. La posición del ángel en el cuarto Sefirot, que corresponde a la misericordia, llamada aquí Sesed. Tiene (principalmente) dos significados: uno más legalista en sentido de cumplir aquello que fue acordado o dar al otro aquello que le es debido según lo previamente acordado; un segundo sentido, más intuitivo y espiritual, asume el significado de acto gratuito y espontáneo de bondad y amor. Júpiter para los romanos es el padre de los dioses, y representa el orden y la ley; vemos en esta relación con la cábala que Zadkiel es un ángel vinculado a la justicia. Si con Casiel (Marte) tenemos al joven que desea ir y aprender por si mismo, con Zadkiel tenemos a la experiencia que indica que es correcto y que está mal, es por ello también el ángel de la memoria, del recuerdo y de las tradiciones.

Zadkiel tiene relación con el dios Sydyk, Sydek o Sedek; que era el nombre de una deidad fenicia y que los griegos llamaron Dikaion o Dike (Justicia); y se relaciona con las deidades asirio-babilónica llamadas Kittu y Misharu; otra asociación es con Saduq un dios ugarítico vinculado a la justicia y que entre los judíos se denomino Tzedek. Es evidente que como muchas culturas se fusionaron en la región, dioses de unos se transformaron en ángeles o demonios en la cultura judía; ya que para este pueblo Dios es uno.

Casiel/Cassiel (Velocidad de Dios)

Casiel o Cassiel, en hebreo se le conoce como Kafziel o Tzafkiel (Conocer a Dios); es un ángel de la mitología judeocristiana, sobre todo de la Cábala. Se le representa como un hombre viejo; se le asocia con la carta de ‘El Ermitaño’ en el Tarot, sosteniendo un farol, una guadaña y un reloj de arena. Esta imagen es vinculante con Saturno, ya que su lento movimiento en los cielos lo hace ver a los ojos humanos como un anciano. Saturno preside el tiempo y las estaciones; el reloj de arena es la imagen de este dios, así como la guadaña, indicando que se trata de un ángel de la muerte; y se dice que presidirá la muerte de los reyes. Este en el ángel de la soledad y las lágrimas, ya que Saturno representa la última etapa de nuestras vidas, la vejez, donde poco a poco nos vamos quedando solos, mientras nuestros conocidos y compañeros se van yendo de este mundo. Cassiel es un ángel poderoso su guadaña no sólo lo señala como un ángel de la muerte, sino también como un ángel de la destrucción, en algunas representaciones aparece montado sobre un dragón, indicando su poder letal; la muerte de los reyes también implica la caída de reinos e imperios; es así un ángel de la renovación que opera a un nivel más macro que micro; más global que individual.

A diferencia de otros ángeles, Cassiel es simplemente un observador, dando testimonio de todos los acontecimientos que se desarrollan dentro de nuestro universo, o en la creación de Dios. Se dice que Cassiel tiene prohibido interferir en cualquiera de los eventos de lo que es testigo. A diferencia de los otros ángeles, Cassiel sigue siendo fiel a los mandamientos de Dios y no se mezcla con los mortales. Como guardián del umbral entre este mundo y el siguiente, el séptimo cielo es la puerta al más santo de todos los cielos, ya que tras estas puertas se alberga el Trono de Gloria de Dios y por ello Cassiel permanece lejos de la interacción con los niveles inferiores o individuales y trabaja a niveles más macros o globales.

Cassiel aparece poco en los mitos antiguos, en parte por su propia naturaleza de no intervención; sin embargo nuevos movimiento, la literatura moderna y series de televisión han empezado a cambiar esa visión. Los grupos de la Nueva Era (New Age) afirman que Cassiel es un ángel de fuego, y que disfruta mucho la compañía de los humanos. Bajo esta representación mucha ficción moderna lo señala como un ángel que se disfraza de hombre para poder entendernos; y encarnando en un ser humano trata descubrir la manera de vivir del mundo actual. Así Cassiel es el ángel del entendimiento, producto de la meditación. Y el conocimiento que brinda Saturno es un conocimiento frío y sin emociones; es sólo razón y lógica. Dentro del Árbol de la Vida, el Sefirot Biná es la chispa divina creativa, la inspiración; y se vincula a Saturno, Biná simboliza el entendimiento o sabiduría procesada, es decir es el proceso racional que se utiliza para lograr una idea plena. Cassiel es el ángel al que se le reza cuando hay falta equilibrio en la vida, o cuando te sientes totalmente abrumado por el estrés; para que nos de luz lógica en la oscuridad que nos abruma.

Bajo su aspecto de Kafziel se le conoce como el ángel de la comprensión y la compasión. Él ayuda a las personas aprender a amar a los demás con el amor incondicional que Dios tiene para ellos, resolver conflictos, a perdonar, y desarrollar la compasión que motiva a la gente para servir a otros en necesidad. Como Tzafkiel es a menudo llamado la Atalaya de Dios, porque se le representa a menudo de pie sobre las nubes celestiales, mirando por encima de ellas, lo que representa su papel de velar por las personas. En la astrología está relacionado con las aguas primordiales, la oscuridad y la  inercia. Tzafkiel también se le muestra sosteniendo un cáliz de oro en sus manos, que simboliza el agua del que fluye el conocimiento.

Uriel y Azrael en la reforma astrológica

Así tras la aparición de nuevos planetas, fue necesario asociarle ángeles regentes a cada uno; no hubo problema con Urano, a quien se le asoció por semejanza de nombre el ángel Uriel; a Plutón se le vinculó Azrael y Neptuno con algo de dificultad se le puso como regente Asariel, lo cual cambió muchos aspectos del ángel que presidía la vida de los mares.

Cielo Astro Constelación Regente
Shamayim Luna Cancer Gabriel
Raquia Mercurio Geminis – Virgo Rafael
Sagun o Shehaquim Venus Tauro – Libra Anael
Zebhul o Machonon Sol Leo Miguel
Machon oMa’on Marte Aries Camael
Zebul oMakhon Júpiter Sagitario Sachiel
Araboth Saturno Capricornio Casiel
Urano Acuario Uriel
Neptuno Piscis Asariel
Plutón Escorpio Azrael

Aquí uno podría preguntarse porque no aparecía Uriel entre los arcángeles regentes de los planetas conocidos en la antigüedad, y la respuesta es simple; Uriel es el arcángel de la Tierra, aunque tras el descubrimiento de Urano se le asoció a este planeta (por semejanza lingüística) y con la reestructuración astrológica se le vinculó a Acuario; pero eso ya es tratar de seguir actualizando un sistema de creencias (astrología) a los nuevos descubrimientos y donde las razones originales dejaron de tener sentido.

Si Uriel es un ángel vinculado a la Tierra, los terremotos y volcanes, con la visión futura y la aguda visión y Urano es el dios de la esfera celeste, y astrológicamente rige sobre la libertad, independencia y creatividad de espíritu. ¿Cómo pueden estar relacionados?, Uriel en los mitos es el ángel que con su trabajo arduo construyó el Edén y por tal obra fue elevado a arcángel y recompensado con una gran memoria. Así Uriel y Urano se vinculan con la libertad y el arte de la creación; el deseo de superar las expectativas y la visión del futuro.

Azrael no estaba presente en esta disposición celeste inicial, pero como ángel de la muerte al ser descubierto Plutón (el dios que rige los infiernos y los muertos) se asocia a Azrael con este astro y modernamente con la constelación de Escorpio.

Asariel (Ayuda de Dios)

Neptuno fue un mayor problema en encontrar el ángel regente, finalmente se le asoció el ángel Asariel, también llamado Azariel o Arariel. En la tradición rabínica es el ángel que se hace cargo de los mares, pero sobre todo de la vida que estos albergan. Los pescadores lo invocan para tener pesca favorable y abundante. Asariel alimenta la vida de los mares y las aguas; así como Uriel es el responsable de la vida sobre la tierra y el aire.

Neptuno en astrología se le asoció el signo de Piscis; Asariel cumplía con la imagen del Neptuno como dios romano de las aguas y con el signo que se presenta con los peces. Neptuno en los cielos fue conocido como el místico, su descubrimiento se vinculó a la aparición en creencias ocultistas; por ello Asariel se vincula a la espiritualidad, la vida interior, los sueños y a creer en la intuición; protege la clarividencia y a los médium.

Asariel es el ángel de la fe y la esperanza. Sostiene la esperanza en la Tierra, cuando las pruebas de la vida nos oprimen, nos brinda refugio en tiempos de conflicto y crisis. Te da la certeza que Dios está contigo en las buenas y en las malas. Asariel es invocado también para curar la estupidez. Para invocarlo se le reza el cuarto día después de la luna llena, a una copa de agua de mar mezclada con agua de río sobre un plato cubierto de arena.

Ángeles y arcángeles (8) Los siete arcángeles

Si bien ha sido un problema pasar de tres a cuatro, imagínese pasar a siete, y el por qué deben ser siete. En la tradición judía y en el viejo testamento siempre se hace mención de siete grandes ángeles que están al lado de Dios. La pregunta inicial es por qué siete y quienes son estos. Omitiremos por el momento la respuesta a la primera pregunta y nos limitaremos a la segunda. ¿Quiénes son estos siete arcángeles?; si bien las sagradas escrituras sólo nombran a Miguel y Gabriel, y con algún resquemor a Rafael; nunca aparecen los otros cuatro; pero seguro si se señala que son siete:

Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono (Apocalipsis 1:4)

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. (Apocalipsis 8:2)

Los nombres de los siete arcángeles aparecen en el libro de Enoc; en donde se citan en el capítulo 20.

He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan: Uriel, uno de los santos ángeles, llamado el del trueno y el temblor (temor); Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos; Raguel, otro de los santos ángeles, que se venga del mundo de las luminarias; Miguel, otro de los santos ángeles, encargados de la mejor parte del la humanidad y del pueblo; Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en espíritu; Gabriel; otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines; Remiel, otros de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados.

Aunque muchas tradiciones concuerdan con los cuatro comunes: Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel; los otros tres cambian; así aparecen nombres como: Jofiel, Samael y Zadkiel; Baraquiel, Jehudiel y Saeltiel; etc.. Y si trabajamos con los regentes de los siete cielos tendríamos: Sidriel, Baraquiel, Baradiel, Sandalfon, Zadkiel y Miguel; y si ponemos los nombres de los regentes de los siete planetas astrológicos tenemos a: Miguel (Sol), Gabriel (Luna); Rafael (Mercurio), Anael (Venus), Camael (Marte); Zadkiel (Jupiter) y Casiel (Saturno); y tras el descubrimiento de otros planetas aparecen: Uriel (Urano), Asariel (Neptuno) y Azrael (Plutón). Por su parte la Cábala Judía asocia cada punto del árbol de la vida a diez ángeles: Metraton, Rasiel, Casiel, Zadquiel, Camael, Rafael, Anael, Miguel, Gabriel y Sandalfon; y si nos referimos a los meses tenemos de enero a diciembre los siguientes regentes: Cambiel, Barchiel, Machidiel, Asmodel, Ambriel, Muriel, Verchiel, Hamaliel, Uriel, Barbiel, Advachiel y Anael. Podríamos hablar de los ángeles que presiden las cuatro estaciones y sus ayudantes; o los que vigilan cada una de las veinticuatro horas del día, pero la idea básica ya está planteada; podemos así seguir sin ponernos nunca de acuerdo en quienes son realmente los siete grandes arcángeles o si ellos son realmente siete; ya que los musulmanes hablan de ocho ángeles que transportan el carro de Dios.

Como la idea no es ponernos exigentes, asumiremos en esta entrada sólo los nombres dados en el libro de Enoc; como ya hablamos de Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel; esta entrada la dedicaremos a Raquiel, Sariel y Remiel.

Raquel (Amigo de Dios).

Raguel no se menciona en las escrituras canónicas de la Biblia. Entre sus otros nombres tenemos: Raguil, Rasuil, Rufael, Suryan y Akrasiel. Su nombre se enumera en el Libro de Enoc, como uno de los siete arcángeles y quien mostró a profeta el fuego que guía las luminarias del cielo (estrellas) y transportó al profeta a los cielos. Raquel es identificado con el tercer ángel que toca la trompeta para abrir el abismo, ya que Juan presenta a los siete ángeles que están delante de Dios, a la manera del Libro de Enoc y Raguel en el Libro de Enoc es quien enseña al profeta las estrellas.

El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas. (Apocalipsis 8:10-11)

Raguel se refiere como el arcángel de la justicia, de la imparcialidad y de la armonía. Raguel observa a todos los ángeles y arcángeles para cerciorarse si están trabajando adecuadamente con mortales, de una manera armoniosa y ordenada, según la voluntad y el orden divinos (Apocalipsis 3:7-13), lleva la cuenta de sus errores (Mateo 18:10), y publica el castigo para los ángeles que han transgredido las norma de Dios (Daniel 7:10). Según esto, sus acciones contra otros ángeles no son propias del diablo y deben interpretarse como el cumplimiento de la misión divina de mantener cielo puro, limpio de la corrupción, en armonía con la voluntad de Dios. Es por ello que en el juicio final, sería Raguel quien ejecuta las condenas contra los malvados, sean el diablos y sus ángeles después de ser derrotados por Miguel y sus ángeles. Algunas tradiciones diferentes lo consideran un ángel del frío y no del fuego, que en el juicio final forma tropas de ángeles de nieve y hielo.

Sariel (Mandamiento de Dios)

Sariel es uno de los arcángeles para las tradiciones del judaísmo y el islamismo. Otras posibles versiones de su nombre son Seriel, Sauriel, Suriel, Suriyel, Seraquel, Saraqael, Sarakiel, Seraquiel, Saraqel, Sahariel,  Zerachiel, Surya, Esdreel, Asaryalyor, Juriel y Jariel.

De acuerdo con el Libro de Enoc (10:1-3) Sariel fue el ángel enviado a Noé; así fue su misión:

Entonces el Altísimo, Grande y Santo habló y envió a Sariel al hijo de Lamec. Y le dijo: —Ve hacia Noé y dile en mi nombre, ‘escóndete’; y revélale la consumación que viene, pues la tierra entera va a perecer, un diluvio está por venir sobre toda la tierra y todo lo que se encuentre sobre ella perecerá. En seguida enseña al Justo, al hijo de Lamec, lo que debe hacer para preservar su alma para la vida y escapar definitivamente, pues por él será sembrada una planta y serán establecidas todas las generaciones.

Para Enoc (40:9-10) Sariel es el cuarto ángel del señor (no Uriel), en toda la obra siempre lo nombra junto a Miguel, Gabriel y Rafael y afirma en ella:

… el cuarto, que está encargado de la esperanza de quienes heredarán la vida eterna, es llamado Sariel. Estos son los cuatro ángeles del Señor…

En algunas traducciones del Libro de Enoc se escribe Saraqael/Zerachiel; que en su versión anglo suena muy similar a Azrael. Si Azrael es el mismo Sariel, ello explica sus acciones en tres hechos distintos: (1) en la tradición Judía se le conoce como Suriel/Juriel y es el ángel de la presencia Divina; fue el ángel enviado para recuperar el alma de Moisés y de este ángel Moisés recibió todos sus conocimientos (Azrael es el ángel que recupera las almas); (2) en el libro de Enoc la función de Sariel es dar esperanza a las almas de los pecadores (como Azrael que busca salvar las almas del infierno), y (3) finalmente si asociamos los ángeles de las trompetas del Apocalipsis con los ángeles del libro de Enoc; Sariel sería el quinto ángel; que tras sonar la trompeta provoca la caída de una estrella, el polvo oscurece la tierra y saldrán langostas como escorpiones que atormentaran a los hombres por cinco meses (aquí opera como el Azrael ángel vengador).

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. (…) Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. (Apocalipsis 8:1-11)

Algunos señalan que el ángel de la quinta trompeta es Raquel ya es según Enoc es el ángel que preside las luminarias y por tanto vinculado a la caída de la estrella; pero igual función se pone al ángel de la tercera trompeta.

Remiel (Misericordia de Dios)

Remiel figura también como Jeremiel o Yeremiel en la versión latina, Iyârumial en la etíope y Ramiel en la siríaca. En el Libro de Enoc se le señala como el “Encargado de los resucitados” En el Apocalipsis de 1°Esdras (4:35-36), es él quien responde hasta cuándo deberán espera los justos por su recompensa: —… hasta que el número de los justos esté completo—. Y en el Apocalipsis 6:10-11 se responde una pregunta similar cuando el Cordero rompe el quinto sello “Y clamaban a gran voz, diciendo: —¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?— (…) hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

En el Apocalipsis de Baruc de origen siríaco, desempeña un papel protagónico y es presentado como “el ángel que preside las visiones verdaderas” (55:3). En los capítulos 56 y 74 hace una interpretación mesiánica de la visión de Baruc de “las aguas negras y las aguas blancas”, descifrando el sentido de la historia del pecado y la redención y manifestándose como el vencedor sobre Senaquerib (63:2-10), identificándose como el ángel de 2 Crónicas 32:21-22, Isaias 37:36-38; y no el ángel Uriel.

Si mantenemos la comparación entre los ángeles de Enoc y los del Apocalipsis de Juan; Remiel sería el séptimo ángel; para Enoc es el encargado de los resucitados, y su tarea fundamental es como ángel de la esperanza; es el que conduce las almas al Juicio y cuida de aquellas que aguardan la entrada en el Paraíso. Bajo este aspecto vemos al séptimo ángel al sonar la trompeta:

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. (Apocalipsis 11:15-17)

Tras estas palabras vendrán los aspectos más terribles del Apocalipsis, es la lucha Miguel contra el Dragón, la caída de la gran ramera, las siete plagas y otros eventos; pero al final será el juicio de los muertos y vendrá el Reino de los Cielos, estos aspectos coinciden perfectamente en Remiel como el ángel del juicio final, pero también de la esperanza.

Nota final

Un aspecto a tener en cuenta en el Libro de Enoc es la semejanza entre los nombres de los arcángeles y el de los vigilantes (ángeles que se acostaron con las mujeres de los hombres); señalan muchos escritores que es un problema de Parónimos, palabras que escritas distintas suenan igual y por ello el problema en las traducciones.

He aquí los nombres de estos Vigilantes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar’taqof, Rama’el, Kokab’el, -‘el, Ra’ma’el, Dani’el, Zeq’el, Baraq’el, ‘Asa’el, Harmoni, Matra’el, ‘Anan’el, Sato’el, Shamsi’el, Sahari’el, Tumi’el, Turi’el, Yomi’el, y Yehadi’el. Y los que siguen son los nombres de sus ángeles, de sus jefes de centenas y cincuentenas. El primero es Yeqon, éste indujo a todos los hijos del cielo y los hizo descender sobre la tierra y los sedujo con las hijas de los hombres. El nombre del segundo es Asbe’el, éste dio un mal consejo a los hijos del cielo y los condujo a corromperse a sí mismos con las hijas de los hombres. El nombre del tercero es G’adri’el, este mostró a las hijas de los hombres todas las formas de dar muerte, fue él quien sedujo a Eva y él es quien enseñó a los hijos de los hombres los escudos, las corazas, las espadas de combate y todas las armas de muerte; desde su mano ellos han procedido en contra de quienes viven en la tierra desde ese día y por todas las generaciones. El nombre del cuarto es Panamu’el, éste mostró a los hijos de los hombres lo amargo y lo dulce y les reveló todos los secretos de su sabiduría: les enseñó a los humanos a escribir con tinta y papiros y son muchos los que se han descarriado a causa de ello, desde el comienzo hasta este día. Porque los hombres no han sido traídos al mundo con el propósito de afianzar su creencia en la tinta y el papel, sino que los humanos han sido creados con la intención de que vivieran puros y justos para que la muerte que todo lo destruye no pudiera alcanzarles. Pero por culpa de este conocimiento suyo, el poder de ella me devora. El nombre del quinto es K’asdeya’el, este mostró a los hijos de los hombres todas la plagas de los espíritus y los demonios: la plaga de embrión en el vientre para que aborte, la mordedura de serpiente, la plaga que sobreviene con el calor de mediodía, el hijo de la serpiente cuyo nombre es Taba’et. Enoc (69:1-12)