El planeta Vulcano, un fantasmal mundo entre el Sol y Mercurio

En 1840, François Arago, director del Observatorio de París, sugirió al matemático francés Urbain Le Verrier que trabajaran en el tema del movimiento orbital del planeta Mercurio alrededor del Sol. El objetivo de este estudio fue construir un modelo basado en las leyes del movimiento y la gravitación de Sir Isaac Newton. En 1843, Le Verrier publicó su teoría provisional sobre el tema, que se probó durante un tránsito de Mercurio a través de la cara del Sol en 1843. Al final resultó que, las predicciones de la teoría de Le Verrier no lograron igualar las observaciones.

Le Verrier renovó su trabajo y, en 1859, publicó un estudio más exhaustivo del movimiento de Mercurio. Esto se basó en una serie de observaciones meridianas del planeta, así como catorce tránsitos. El rigor de este estudio significaba que cualquier diferencia entre la observación y los calculos serían causados por algún factor desconocido. De hecho, todavía quedaba alguna discrepancia. Durante la órbita de Mercurio, su perihelio avanza una pequeña cantidad cada órbita, técnicamente el fenómeno fue llamado precesión del perihelio. El fenómeno era algo predicho por la mecánica clásica, pero el valor observado difería de el valor predicho por la pequeña cantidad de 43 segundos de arco cada siglo.

Le Verrier postula que el exceso de precesión podría explicarse por la presencia de un pequeño planeta dentro de la órbita de Mercurio, y propuso el nombre de Vulcano para este objeto. En la mitología romana, Vulcano era el dios del fuego, la herrería y los volcanes, por lo que era un nombre adecuado para un planeta tan cerca del sol. Reciente éxito de Le Verrier en el descubrimiento del planeta Neptuno utilizando las mismas técnicas prestó veracidad de su afirmación, y los astrónomos de todo el mundo trataron de observar al nuevo planeta, pero nunca se encontró nada.

Vulcano _planeta hipotetico

En diciembre de 1859, Le Verrier recibió una carta de un médico francés y astrónomo aficionado llamado Edmond Modeste Lescarbault, quien afirmó haber visto un tránsito del planeta hipotético que a principios de año. Le Verrier tomó el tren hasta el pueblo de Orgères-en-Beauce, a unos 70 kilómetros al suroeste de París, donde Lescarbault había construido un pequeño observatorio. Le Verrier llegó sin previo aviso y procedió a interrogar al hombre.

Lescarbault describe en detalle cómo, el 26 de marzo de 1859, se dio cuenta de un pequeño punto negro en la cara del Sol, que estaba estudiando con sus modestos 3,75 pulgadas (95 mm) refractores. Pensando que era una mancha solar, Lescarbault no estaba sorprendido primero, pero después de algún tiempo había pasado se dio cuenta de que se estaba moviendo. Habiendo observado el tránsito de Mercurio en 1845, supuso que lo que estaba observando era otro tránsito, este un cuerpo que no había sido descubierto. Tomó algunas medidas precipitadas de su posición y la dirección del movimiento, y el uso de un reloj viejo y un péndulo con el que tomó el pulso a sus pacientes, se estima que la duración del tránsito en 1 hora, 17 minutos y 9 segundos.

Le Verrier pensó que estaba convencido de que Lescarbault había visto el tránsito de un planeta desconocido. El 2 de enero 1860 se anunció el descubrimiento de Vulcano a una reunión de la Academia de Ciencias de París. Lescarbault, por su parte, fue galardonado con la Legión de Honor y el invitado a comparecer ante numerosas sociedades científicas. Sin embargo, no todo el mundo acepta la veracidad de ‘descubrimiento’ de Lescarbault. Un eminente astrónomo francés, Emmanuel Liais, que trabajaba para el gobierno de Brasil en Río de Janeiro en 1859, afirmó que había estudiando la superficie del Sol con un telescopio el doble de potente que Lescarbault en el momento en que Lescarbault dijo que observó a su misterioso tránsito. Liais, por lo tanto, estaba en condiciones de negar, de la manera más positiva, el paso de un planeta sobre el sol en el momento indicado.

Basado en ‘tránsito’ de Lescarbault, la órbita de Le Verrier calculada para Vulcano señalaba que debía girar alrededor del Sol en una órbita casi circular, a una distancia de 21 millones de kilómetros (0,14 unidades astronómicas). El período de la revolución fue de 19 días y 17 horas, y la órbita se inclinaba a la eclíptica de 12 grados y 10 minutos (un increíble grado de precisión). Así visto desde la Tierra, la más grande elongación de Vulcano respecto al Sol era de 8 grados.

Numerosos informes —no todos ellos fiables— comenzaron a llegar a Le Verrier de otros astrónomos aficionados que afirmaron haber visto tránsitos inexplicables. Algunos de estos informes hace referencia a las observaciones hechas muchos años antes, y muchos no pudieron ser fechados correctamente. Sin embargo, Le Verrier continuó jugando con los parámetros orbitales de Vulcano con cada nuevo avistamiento reportado que llegaba. Con frecuencia anunciando fechas para futuros tránsitos de Vulcano, pero estos no se materializaban. Así desde mucho antes de la propuesta de Vulcano, a inicios del siglo XIX, hasta casi finalizar el siglo se reportaron múltiples observaciones del objeto, pero ninguna definitiva.

En 1877 Le Verrier murió convencido de haber descubierto otro planeta. Con la pérdida de su principal defensor; sin embargo, la búsqueda de Vulcano amainó. Después de muchos años de búsqueda, los astrónomos dudaban seriamente la existencia del planeta. En 1915 la teoría de la Relatividad de Albert Einstein da un enfoque totalmente diferente para entender la gravedad de una forma distinta a la mecánica clásica, resolviendo el problema. Las ecuaciones de la relatividad predicen exactamente la cantidad observada de avance del perihelio de Mercurio sin recurrir a la existencia de un hipotético Vulcano. La nueva teoría modifica las órbitas predichas no sólo de Mercurio, sino de todos los planetas, pero la magnitud de las diferencias con respecto a la teoría de Newton disminuyen rápidamente a medida que uno se aleja del sol. Además, la órbita bastante excéntrica de Mercurio hace que sea mucho más fácil de detectar el desplazamiento del perihelio que en el caso de las órbitas casi circulares como la de Venus y de la Tierra.

Cuando en 1915, cuando Albert Einstein explicó satisfactoriamente la aparente anomalía en la órbita de Mercurio, la mayoría de los astrónomos abandonaron la búsqueda de Vulcano. Unos pocos, sin embargo, siguieron convencidos de que no todas las supuestas observaciones de Vulcano eran infundadas. Entre ellos fue Henry C. Courten, del Dowling College, New York. estudiaron las placas fotográficas del 1970 eclipse solar, él y sus colaboradores detectaron varios objetos que parecían estar en órbitas cercanas al sol. A pesar de lo que representaban los objetos, Courten sintió que al menos siete de los objetos eran reales. La aparición de algunos de estos objetos se confirmó por otro observador en Carolina del Norte, mientras que un tercero observador en Virginia vio a uno de ellos. Courten cree que existe un planetoide intra-Mercurial de entre 130 y 800 kilómetros de diámetro en órbita alrededor del Sol a una distancia de alrededor de 0,1 UA. Otras imágenes en sus placas de eclipse lo llevaron a postular la existencia de un cinturón de asteroides entre Mercurio y el Sol.

Pero al igual que con Vulcano, ninguna de estas afirmaciones nunca se ha probado después de cuarenta años de observación. Se ha conjeturado, sin embargo, que algunos de estos objetos dentro de la órbita de Mercurio pueden existir, tratándose de cometas o pequeños asteroides desconocidos. Hoy en día, continúa la búsqueda de estos denominados asteroides Vulcanoides, que se cree que existen en la región en la que Vulcano alguna vez fue buscado. Ninguno de ellos ha sido encontrado todavía y búsquedas han descartado asteroides mayores de 6 km.

Sr Spock _ vulcano

Hoy el planeta Vulcano sólo existe en la imaginación, su nombre se usa dentro el universo de Stak Trek para el mundo de la raza de donde la lógica es más importante que las emociones, y su mayor exponente es el celebre Sr. Spock. Este mundo no se encuentra en el sistema solar, sino en 40 Eridani (también conocida como Omicron Eridani, o con el nombre árabe de Keid = Concha), un triple sistema estelar a menos de 16,5 años luz de distancia de la Tierra. Otras obras que hacen referencia al Vulcano dentro del sistema solar son: Taller de Vulcano (Astounding Stories , junio de 1932), cuento de Harl Vincent sobre una colonia penal que se encuentra en Vulcano.  En el Centro de Gravedad ( Astounding Stories , junio de 1936), tenemos otro cuento, este por Ross Rocklynne donde narra como dos personas se encuentran atrapados dentro de un Vulcano hueco. Las Crónicas de Sten (ocho libros entre 1982 a 1993) de Allan Cole y Chris Bunch; aquí Vulcano es un planeta artificial; originalmente una estación espacial industrial que crece mediante la adición de nuevas instalaciones de producción y por lo tanto se acerca a proporciones similares a un planeta; y que muestra una critica política vista en los ojos de los obreros que trabajan en la estación. También la serie de ciencia ficción Dr. Who en el capitulo ‘El poder de los Daleks‘ (1966), hace referencia a una colonia terrestre en el siglo XXI,  pero no si está claro si este mundo Vulcano en un sistema solar cercano o dentro del propio en el Sistema Solar.

Vulcano/Hefesto, el dios de la forja

En la antigua religión romana Vulcano es el dios del fuego y la forja, pero también es el patrón de los oficios relacionados con hornos (cocineros, panaderos, pasteleros) como se atestigua en las obras antiguas que ponen al dios como cocinero en la boda de Eros y Psique. Como el herrero divino, forjador de los rayos de Júpiter se le representa a menudo con un martillo de un herrero (que es su avatar), pero también se incluyen el yunque y un par de pinzas, así como el avatar de Venus es el espejo y los de Marte son el escudo y la lanza. Su equivalente griego es el dios Hefesto y entre los etruscos se le identifica con el dios Sethlans.

Hefesto_Vulcano

Gérard Capdeville (1964-) sugiere que el origen Vulcano como dios romano del fuego se remonta al dios cretense Velchanos, ello principalmente bajo la sugerencia de la similitud de sus nombres. Entre los cretenses Velchanos es un joven dios maestro del fuego y compañero de la Gran Diosa (ambos llegados del cercano oriente). La concepción prehelénica de Velchanos lo pone como un joven sentado frente a un árbol (el dios y la diosa madre que se representaba con el árbol sagrado), ello denota que se trata de un dios de la vegetación y la primavera; el árbol es el símbolo de la unión del Cielo y la Tierra y de su poder generador. En Creta Velchanos era el dios de las prácticas de iniciación de los jóvenes, y se le vincula al culto al toro (las imágenes de jóvenes brincando sobre los toros). Esta vinculación al toro recuerda a Zeus que transformado en toro trajo a la princesa fenicia Europa desde su tierra natal a Creta, fundando el reino minoico. Pero también el culto al toro venido del cercano oriente y anatolia lo identifica con Teshub, dios de las tormentas que cabalga sobre toros; y cuyo origen se remonta a dios sumerio Adad. Todo esto pone a Velchanos, el primer ancestro de Vulcano, equiparable al mismo Zeus griego o Júpiter romano; un poderoso dios de los cielos y las tormentas y el renacimiento de la naturaleza; y el fuego divino no es otro que los rayos y relámpagos, que al caer a la tierra la encienden.

Otro equivalente venido de oriente se encuentra en la tradición cananea/ugarita, aquí el dios Kothar-wa-Khasis (que traduce ‘el Hábil y Listo’) es un dios herrero, artesano, ingeniero, arquitecto, e inventor; también es adivino y hechicero, creador de palabras sagradas y los hechizos. Los mitos señalan que Kothar ayuda a Baal (dios del las tormentas) en sus batallas fabricándole armas (rayos). También fabrica hermosos muebles adornados con plata y oro como regalos para Asherah (la diosa madre de los cananeos); y construye un palacio de plata, oro, lapislázuli, y madera de cedro fragante para Baal; desde donde el dios de los cielos puede ver la tierras bajo sus pies. La morada de Kothar está en Egipto, y ello lo equipara al dios artesano y constructor, el poderoso Ptah.

Vulcano _2

Pero si Vulcano tuvo a dioses tan poderosos entre sus iguales, como terminó siendo uno de los menos agraciados y respetados entre sus congéneres; ello ocurre por que su culto se identifica con el dios Hefesto de la mitología griega, aquí es donde Velchanos se transforma en el Vulcano fabricante de armas y joyas de varios dioses y héroes, principalmente de los rayos de Júpiter. Los mitos de ambos dioses se funden de tal manera que el antiguo dios cretence pierde su atractivo juvenil por otro menos agraciado, el de cojo y deforme dios que es despreciado por los otros dioses; algo raro si se considera que en su ascendencia se tiene que Hefesto/Vulcano es hijo de los reyes de los dioses: su padre es Zeus/Júpiter y su madre Hera/Juno.

Según algunos de los mitos Hera/Juno estaba embarazada de su primer hijo; hacia poco tiempo atrás dos bastardos de su marido habían nacido de la amante de turno Leto/Latona; Apolo/Febo y Artemisa/Diana eran todo lo que unos dioses podían ser, hermosos y brillantes; pero sería la envidia de la reina de los dioses y su persecución sobre la amante de su marido lo que provocó consecuencias; quiso el destino (Fatum) equilibrar las cosas y cuando su hijo nació, Hera/Juno quedó asqueada de lo oscuro y poco atractivo de su primer vástago; era pequeño y feo, con una cara roja que no paraba de berrear. Hera/Juno estaba tan horrorizada que arrojó el pequeño bebé desde el Monte Olimpo.

Hefesto/Vulcano cayó durante un día y una noche desde el cielo, aterrizando en el mar. Por desgracia, una de sus piernas se rompió al golpear el agua, y nunca se desarrolló correctamente. Desde la superficie, Hefesto/Vulcano se hundió como una piedra en las profundidades azules y frescas, donde las ninfas marinas, Tetis (madre de Aquiles) y Eurinome lo encontraron y lo llevaron a su cueva bajo el agua, criándolo como un hijo propio.

Hefesto/Vulcano tuvo una infancia feliz con delfines como sus compañeros de juego y las perlas como sus juguetes. Al final de su infancia, encontró los restos del incendio de un pescador en la playa y se fascinó con un carbón que seguía al rojo vivo y brillante. Hefesto/Vulcano cerró cuidadosamente este precioso carbón en una concha de almeja y lo llevó a su gruta submarina e hizo un fuego con él. En el primer día después, el joven dios se quedó mirando el fuego durante horas y horas. Al segundo día, descubrió que cuando hacía el fuego más caliente con ayuda de un fuelle, ciertas piedras sudaban hierro, plata y oro. En el tercer día con el metal enfriado hizo pulseras, cadenas, espadas y escudos. Hefesto/Vulcano hizo cuchillos y cucharas para su madre adoptiva con mango de nácar; y una carroza de plata para sí mismo que iba guiada por caballos de mar para transportarse rápidamente.

Vulcano _1

Tuvo Tetis que dejar luego su gruta submarina para asistir a una cena en el Monte Olimpo; llevaba un hermoso collar de plata y zafiros, que Hefesto/Vulcano había hecho por ella. Hera/Juno admiraba el collar y le preguntó de dónde podría conseguir uno. Tetis nerviosa tuvo que reconocer la verdad; por fin la reina de los dioses descubrió que el bebé que una vez había rechazado se había convertido en un talentoso herrero.

Hera/Juno estaba furiosa y exigió que Hefesto/Vulcano regresara al Olimpo, una demanda a la que el joven dios se negó. Sin embargo, él envió a Hera/Juno una silla hermosa hecha de plata y oro, con incrustaciones de madre perla. Hera/Juno estaba encantada con este regalo, pero, tan pronto como se sentó en ella su peso soltó resortes ocultos y bandas de metal brotaron atando a su ocupante. Cuanto más gritó y luchó, con mayor firmeza el trono mecánico se apoderó de ella, la silla era una trampa inteligentemente diseñada. Durante tres días Hera/Juno estuvo atrapado en la silla, no podía dormir, no podía estirarse, no podía comer. Los demás dioses rogaron a Hefesto/Vulcano que volviera al Olimpo y la dejara ir, pero él se negó, diciendo: —No tengo madre—.

Hefesto/Vulcano fue el único de los dioses, que expulsado del Olimpo, regreso finalmente a su casa. Le correspondió al joven Dioniso/Baco el trabajo de ir a buscarlo y llevarlo finalmente de regreso. Para lograr su cometido compartió su vino intoxicante con el dios herrero, y lo llevó de vuelta al Olimpo a lomos de un mulo acompañado de sus juerguistas, mientras Dioniso/Baco sostiene el freno del animal y lleva las herramientas de Hefesto/Vulcano, incluyendo el hacha de doble filo.

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Zeus/Júpiter finalmente intervino, prometió a Hefesto/Vulcano que si soltaba a Hera/Juno le daría por esposa a Afrodita/Venus, la diosa del amor y la belleza. Hefesto/Vulcano siendo el más inquebrantable de los dioses, se doblegó al dársele la mano de Afrodita/Venus en matrimonio. Zeus/Júpiter pensaba que así también reducía los conflictos que provocaban los otros dioses al disputar la mano de la ardiente diosa, debido a su inmensa belleza; ya que desde la llegada de la diosa nacida de la espuma del mar, ella había sido causa de disputas entre los dioses; y por ello la casó con Hefesto/Vulcano, matando dos problemas al mismo tiempo. Hefesto/Vulcano estaba tan contento de haberse casado con la diosa de la belleza que forjó para ella una hermosa joyería y una faja que la hacía incluso más irresistible a los hombres.

Finalmente en el Olimpo, Hefesto/Vulcano construyó su propio palacio, con su taller, yunque y fuelles que trabajaba en su fragua; aquí fabricó gran parte de las magníficas armas de los dioses. Diseñó el casco alado y las sandalias de Hermes/Mercurio, el Aegis peto (la famosa faja) de Afrodita/Venus; las armaduras de Aquiles y las armas de Heracles/Hercules, el carro del Helios, los arcos de Apolo, Artemisa/Diana y de Eros/Cupido; el tridente de Poseidón/Neptuno y el Casco de la invisibilidad de Hades/Plutón; el carro de Ares/Marte, y el carro solar de Helios/Sol. Entre sus artesanías más conocidas se encuentran la diadema de Ariadna (esposa de Dioniso/Baco) y el collar maldito de Harmonía.

Vulcano  y Venus

A Hefesto/Vulcano le correspondió apresar en el Caucaso a Prometeo por castigo por robar el fuego y dárselo a los hombres, así como fabricar a Pandora y la caja que contiene los males; donde los dioses encerraron a las pestes y plagas. Se dice que el águila gigante del Caucaso que todos los días devoraba el hígado de Prometeo era también una creación del dios.

Otras de sus creaciones fueron: Talos, un gigante de bronce que Zeus/Júpiter dio a Europa para que protegiese las costas de Creta. Las Kourai Khryseai (doncellas doradas) eran dos autómatas de oro con la apariencia de jóvenes mujeres vivas que se decía que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla y atendían a Hefesto/Vulcano en su palacio del Olimpo. Para el rey Eetes (el padre de la bruja Medea) de la Cólquida, creó dos perros guardianes, uno era de oro y otro de plata; así como un par de toros de bronce que echaban fuego por la boca y a los que tuvo que vencer Jasón cuando viajó con los argonautas ha este reino para robar el vellocino de oro. También se le atribuye la creación de dos caballos de bronce y hierro para dos de sus hijos, los Cabiros.

Pero el matrimonio arreglado al fin tuvo sus consecuencias. La infelicidad de Afrodita/Venus con su matrimonio la hizo que buscase la compañía de otros, y la diosa rápidamente puso amantes en su cama matrimonial. Por ella pasaron Hermes/Mercurio, con quien fue madre de Hermafrodito (joven del que la ninfa Salmacis se enamoró y al ser rechazada se fundió con el joven, dando origen a un ser con los dos sexos) y Peito (dios de la persuasión), con Dioniso/Baco fue madre de Himeneo (dios de las bodas) y Priapo (el dios de la perenne erección); pero con quien más engaño la diosa a su esposo fue con el hermano menor del mismo, el ardiente y belicoso Ares/Marte; fruto de esos amores fueron: Eros/Cupido (el dios del amor sexual); Anteros (el gemelo opuesto de Eros, dios del amor sentimental y vengador del amor no correspondido), Himero (dios del deseo), Fobos y Deimos (Miedo y Terror, dioses que acompañaban a su padre en sus batallas) y finalmente Hamonía (la única de sus hijas, de belleza igual que la madre y diosa de la concordia; ella fue dada como esposa al príncipe fenicio Cadmo, fundador de Tebas; en su boda Hefesto/Vulcano regaló a su hijastra un hermoso collar, salvo que la hermosa prenda estaba maldita y traía desgracias a su poseedor, siendo la más conocida de sus maldiciones la historia de Edipo, quien mata sin saber a su padre y se acuesta con su madre; provocando más tragedias luego en sus hijos e hijas, así como otros familiares por la disputa posterior del reino). Entre los amantes mortales de la diosa se encuentran el príncipe fenicio Adonis (quien también compartía cama con la diosa infernal Perséfone/Proserpina, y que fue muerto por un jabalí salvaje), el príncipe troyano Anquises, de quien tuvo a Eneas, fundador de Roma; y Buto (un hijo de Poseidón/Neptuno que acompañaba a los argonautas, cuando pasaron cerca del sitio donde reinaban las sirenas, fue el único que no pudo resistir su canto y se lanzó al mar, donde la diosa lo salvo)

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Hefesto/Vulcano fue informado del adulterio que su esposa mantenía con Ares/Marte por Apolo, quien estaba entre los pocos dioses con los cuales no se acostó la diosa. Como venganza, el dios de la herrería, atrapó ingeniosamente a los amantes con una red de finas cadenas que había dispuesto sobre el lecho para que cayeran al más mínimo contacto. Atrapados en una inquebrantable red tan pequeña como para ser invisible, el dios los arrastró hasta el monte Olimpo para avergonzarlos delante de los demás dioses por venganza. Entonces llamó a todos los dioses para mostrar el adulterio y pedir el divorcio; sin embargo, las diosas se quedaron en sus templos, todas se excusaron por vergüenza. Por otra parte la mayoría de los dioses se rieron al ver a los amantes desnudos. Hefesto/Vulcano se sintió nuevamente menospreciado por los demás dioses, ya que incluso alguno que otro comentaba desenfadado que no le habría importado sentir tal vergüenza. La risa duro hasta que Poseidón/Neptuno convenció a Hefesto/Vulcano de liberarlos a cambio de una garantía de que Ares/Marte pagaría una multa por el adulterio; pero al levantarse la red ambos escaparon y no mantuvieron su promesa.

Hefesto/Vulcano se mudo nuevamente fuera del Olimpo; se construyó otra fragua, esta vez bajo el monte Etna en la isla de Sicilia. El divorcio nunca le fue concedido; y ya era para todos evidente que el dios no podía mantener quieta a su esposa; y cada vez que Afrodita/Venus le era infiel, Hefesto/Vulcano enojado golpeaba el metal al rojo vivo con tal fuerza que las chispas y el humo se elevan desde la cima de la montaña, creando la erupción volcánica. Afrodita/Venus y Hefesto/Vulcano nunca tuvieron hijos, aunque la paternidad legal de Eros/Cupido se le atribuye al dios; y para quien el dios le fabricó su arco, carcaj y fechas, y trato como un hijo. Hefesto/Vulcano tuvo amores con una ninfa menor; Aglaea, una de las Carites (hijas de Eurinome), diosas que servían a su esposa; de esas relaciones nacieron: Eucleia (Reputación), Eutenia (Prosperidad), Eufemia (Alabanza) y Filofrosina (Acogida).

Aunque nunca tuvo relaciones con la diosa virgen Atenea, estuvo enamorado de la diosa de la artes y la guerra. Según los mitos se dice que Atenea visitó el dios herrero Hefesto para solicitar algunas armas, pero Hefesto estaba tan abrumado por el deseo por la diosa de que trató de seducirla en su taller. Decidida a mantener su virginidad, Atenea huyó, perseguida por Hefesto. A pesar de la cojera logro atraparla y trató de violarla; durante la lucha, su semen cayó sobre el muslo, Atenea se logró librar y con disgusto sacudiéndose el semen este cayó sobre la tierra, impregnando a Gaia/Tierra, que posteriormente dio a luz a Erictonio. El joven Erictonio fue criado por Atenea hasta convertirse en uno de los grandes reyes de la ciudad de Atenas.

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Como Vulcano propiamente se le atribuye la paternidad de dos hijos: el primero es Caco, un gigante escupe fuego que fue muerto por Hércules cuando el gigante se atrevió a robarle algunas cabezas de ganado que el propio Hércules había robado al gigante Gerión en su décimo trabajo. El segundo fue Caeculus, un chico que fundó la ciudad de Praeneste (actual Palestrina, Italia); su naturaleza divina se descubrió en un incendio donde salió sin daño de las llamas, salvo por haber perdido la vista (su nombre significa pequeño ciego)

Tuvo amores el dios con otra ninfa, Cabeiro, una hija del dios marino Proteo (el cambiante); fruto de esa relación nacieron dos gemelos llamados colectivamente como los Cabiros, dos chicos de nombres Alcon y Eurimedonte (en las versiones iniciales los Cabiros eran Axiocerso y Cadmilo, padre e hijo respectivamente y dioses locales de la fertilidad del mar, en versiones posteriores son descritos como dos gemelos hijos de dios herrero, y más tarde se incluyen otro par de gemelas: Axiocersa y Axíero; o incluso se habla de toda una tribu). Todos estos dioses menores eran de naturaleza daimones ctonicos (representaban los géiseres de los volcanes); y acompañaban en la fragua a su padre; ademas de ayudar a marinos. Los mitos cuentan como los Cabiros alojaron en su isla (Lemnos) a los argonautas en su viaje y los invitaron a una orgía alcohólica. En Sicilia, estos seres ctonicos eran conocidos como los Palicus (otro par de gemelos), aquí eran hermanos de Talia, la hija dios herrero con ninfa Etna (la diosa de la montaña de igual nombre, donde el dios construyó su segunda fragua).

La fragua de Vulcano

Los principales compañeros en la fragua fueron sin embargo los tres Cíclopes ctonicos, hijos de Gaia (la Tierra): Brontes (Trueno), Estéropes (Rayo) y Arges o Pyraemon (Relámpago); con ellos fabricaba el arma de su padre, el poderoso rayo. Cuando Apolo molesto por la muerte de su hijo Asclepio/Esculapio por el rayo de Zeus/Júpiter, mató a los cíclopes, Zeus/Júpiter tuvo que devolverlos a la vida (traerlos del reino de Hades/Plutón), y conceder la subida al cielo desde el infierno al hijo de Apolo; así de importantes eran para el rey de los dioses los encargados de fabricar en la fragua de Hefesto/Vulcano su poderosa arma.

Pese a todas sus desventuras, Hefesto/Vulcano fue un dios muy apreciado entre los mortales, no solo era dios del fuego y los metales, fabricante de maquinas y herramientas, del horno y las comidas, él simbolizaba el progreso y la técnica, y pasó a ser considerado el dios de la civilización traída a la Tierra por Prometeo a través del fuego; así el dios que tuvo el encargo de castigar al titán que trajo el fuego a los hombres, enseñaría a los hombres el poder creador de mismo, manteniendo y mejorando el legado de su predecesor. Hefesto/Vulcano era el único dios que trabaja y pasaba su tiempo forjando bellas creaciones a golpe de martillo sobre un yunque. Es curioso cómo el dios que era considerado el más feo, es el que construía las cosas más bellas.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (11) Otros miembros notables del campo griego

Los dos primeros troyanos fueron descubiertos en 1906; (588) Aquiles en el campo griego por Max Wolf y (617) Patroclo en el campo troyano por August Kopff; como Patroclo era un héroe griego, para compensarlo el siguiente troyano del campo griego recibió el nombre de un héroe troyano, (624) Héctor, descubierto por August Kopff al año siguiente en 1907. Un año después, en 1908, el astrónomo Max Wolf descubre a su segundo troyano, nombrado (659) Néstor, quien era uno de los argonautas y acompañó con sus dos hijos mayores la tropa griega. Ayudaba con sus consejos dada su avanzada edad, le recomendó a Agamenón no quitarle a Aquiles su esclava; Agamenón no siguió el consejo y Aquiles se retira del campo de Batalla. Es la muerte de su amigo Patroclo, quien había tomado su lugar en la lucha, lo que obliga a Aquiles a volver a la batalla. Néstor es uno de los asteroides más grandes, con 109 km de diámetro medio. Pasarían unos nueve años antes de que Max Wolf encontrara un nuevo troyano, hasta que 1917 se encuentra el quinto troyano de Júpiter y el segundo en el campo de troyano, recibe por nombre (884) Príamo, en honor al rey troyano que soporta el asedio de los griegos.

Dos años después, en 1919, el astrónomo alemán Karl Wilhelm Reinmuth descubre su primer troyano, en el campo griego, siendo este, con 167 km, y es el segundo cuerpo en mayor tamaño del conjunto de troyanos de Júpiter. (911) Agamenon recibe el nombre del rey de Micenas. A este descubrimiento el astrónomo encontraría luego a: (1143) Odiseo (con 126 km) en 1930 y en octubre de ese año encuentra en el campo troyano a dos más: (1172) Eneas (quien escapa de Troya con su familia —padre e hijo— y funda Roma); con unos 142 km y que ocupa el cuarto puesto en tamaño y a (1173) Anquises (padre de Eneas) de 126 km. Al final del siguiente año, justo el 31 de diciembre de 1931, encuentra a (1208) Troilo (hijo menor de Príamo) con 103 km.

En 1936 Karl Wilhelm Reinmuth descubre en el campo griego a (1404) Áyax, que hace referencia a Áyax Telamón, (había dos) que defendió el cuerpo de Patroclo de ser llevado por los troyanos, con 82 km de diámetro. En 1937, se descubre al tercero en tamaño de los troyanos de Júpiter: (1437) Diomedes, con 164 km, que recibe el nombre de uno de los más valientes héroes de la guerra y cuyas acciones obligaron a Zeus a que los dioses no intervinieran directamente en las disputas de los mortales. Los descubrimientos de troyanos por K. W. Reinmuth finalizan en 1949 con (1749) Telamón, quien era el padre de Áyax y tío de Aquiles.

Otros cuerpos importantes en la historia de la guerra y ubicados dentro del campo griego son: (1583) Antíloco, descubierto en 1950, es uno de los hijos de Néstor, quien da la noticia a Aquiles de la muerte de Patroclo. (1647) Menelao, descubierto en 1957, hace honor al esposo de Helena, y rey de Esparta. En 1960 tenemos a (1868) Tersites, quien era un soldado griego no de noble cuna y es descrito por todos como el más feo de los griegos; y (1869) Filoctetes que hace referencia al héroe que mata a París. (2456) Palamedes, descubierto en 1966, es el héroe que descubre el engaño de Odiseo para no ir a la guerra y muerto por sus compañeros al ser acusado de traidor. Su padre (9712) Nauplio, descubierto en 1973; venga la muerte de su hijo extraviando las naves aqueas tras su regreso de Troya.

Ese mismo año (1973) se descubre a (4184) Calcas o Calcante, un augur (profeta) del bando griego; también se tiene a (3540) Protesilao, hijo de Ificles (medio-hermano de Heracles) y fue el primero de los griegos al morir. También incluimos a (13475) Orestes, el hijo de Agamenón ese mismo año.

En 1975 se descubre a (2260) Neoptolemo, quien lleva el nombre del hijo de Aquiles nacido antes de ir a la guerra. En 1977 se descubre a (3391) Sinón; primo de Odiseo, dejado junto al caballo de Troya para engañar a los troyanos de que el caballo es una prueba de la rendición de los aqueos y hacer que lo introduzcan en la ciudad. En 1980 tenemos a (2759) Idomeneo, rey de creta, nieto de Minos; (2797) Teucro fue descubierto en 1981, era el medio hermano de Áyax, también ese año tenemos a (2920) Automedonte, el auriga de Aquiles. En 1983 se descubre a (3063) Macaón, un hijo del dios de la medicina (Asclepio) y que curó a Menelao la herida de la flecha lanzada en la tregua por el troyano Pándaro. En 1988 se descubre a (3801) Trasimedes; el segundo hijo de Néstor que acompaño a su padre a la guerra; y con ayuda de Aquiles recupera el cuerpo de su hermano muerto por Memnón. Y aunque hubo muchos más griegos desde los setenta hasta 2008, es en ese año que se incluye en los cielos a (15913) Telémaco, el hijo de Odiseo.

Príncipes y reyes guerreros

Aunque hubo dos Áyax (el menor y el mayor) en los cielos se hace referencia al mayor (llamado así por su tamaño y conocido también como Áyax Telamonio) quien era hijo de Telamón (un argonauta, tío de Aquiles) y de Peribea (princesa enviada como sacrificio para el Minotauro, cuando viajó Teseo). Su padre Telamón fue compañero de Heracles y cuando el águila de Zeus (Aías) se posó en el hombro de su amigo, Heracles le señaló a Telamón que su hijo recibiría el nombre el ave que acababan de ver (Aías = Áyax).

Áyax, era por sangre primo de Aquiles y lo acompañó a Troya. Peleó con coraje y valor, su gran tamaño le daba una fuerza colosal, sólo superado en el campo de batalla por su primo Aquiles, combatía con su enorme hacha al lado de su medio hermano Treuco. Lucho con Héctor y al no haber vencedor, al final del combate ambos guerreros intercambiaron armas en señal de respeto. En el campo de batalla recuperó el cuerpo de Patroclo de los troyanos, que deseaban el mismo para alimentar a los perros. Cuando Aquiles muere por la flecha de París, Áyax y Odiseo recuperan el cuerpo del héroe y enterrarlo junto al de su amigo Patroclo.

El destino de la armadura y armas de Aquiles, forjadas por el dios Hefesto a petición de Tetis, la madre de Aquiles, provocaría el fin del héroe. Odiseo y Áyax reclamaron el honor de heredar las armas, pero Agamenón favoreció a Odiseo, provocando la indignación de Áyax; las razones señalan que Agamenón aborrecía la descendencia de Eaco (abuelo de Aquiles y Áyax) y Odiseo era el esposo de Penélope, la prima de su mujer Clitemnestra. En el arranque de furia Áyax enloquecido ataca un rebaño de ovejas, a quienes confunde con Odiseo y Agamenón, matando a todos los animales. Según los mitos esa imagen se la dio Atenea al héroe, para evitar que matara a Odiseo, su protegido. Tras despertar de su locura y ver las consecuencias de sus actos, donde ha deshonrado su espada de guerrero con sangre de animales domésticos, Áyax se suicida usando la espada de Héctor.

Áyax el menor, era hijo de Oileo rey de Lócrida, y fue uno de los guerreros que penetraron en la ciudad escondidos dentro del Caballo de Troya. Durante el saqueo de Troya, Áyax encontró a la princesa Casandra refugiada en el templo de Atenea y la violó allí mismo; ese ultraje al templo de la diosa virgen sería seriamente castigado por Atenea, que al regreso a su patria la diosa pidió al ayuda de Poseidón para que provocara una tormenta para que naufragara la nave, pronto la nave se estrelló contra las rocas matando a todos sus ocupantes.

El medio hermano de Áyax fue Treuco, hijo de Telamón y de su segunda esposa Hesíone; por tanto era primo de Aquiles por un lado y de Héctor y París por el otro. Fue el mejor arquero dentro del bando griego, y pudo en un momento haber matado a Héctor con sus flechas, si no fuera por la intervención del Zeus, que rompió la cuerda del arco, impidiendo que manchara sus manos con sangre de su familia. Fue uno de los guerrero que estuvo dentro del caballo de Troya. A su regreso su padre le reclamó que no vengó la muerte de su hermano Áyax, ante lo que el señaló que no había nada que vengar, ya que Áyax se había suicidado. Cansado de los reclamos de su padre, Treuco viajo y llegó hasta Chipre donde casó con la hija del rey y fundó la ciudad de Salamina, aunque otros dicen que terminó sus viajes en las costas ibéricas estableciéndose o fundando la actual ciudad de Cartagena.

Telamón era hijo de Eaco, hermano de Peleo y padre de Áyax y Treuco. Participó en la caza del Jabalí de Calidón y fue uno de los argonautas. Los mitos señalan que cuando la nave Argos pasó por Troya, el rey Laomedonte pidió la ayuda de Heracles, que viajaba con los argonautas, para que detuviera un monstruo marino enviado por Poseidón y que iba a devorar a su hija Hecione. Heracles no conocía que el motivo de la causa del monstruo es que era un castigo del dios del mar al rey de Troya por no cumplir con el pago de la construcción de las murallas de la ciudadela. Heracles salva a la joven princesa y a cambio pide los caballos dados por Poseidón al padre de Laomedonte; envía Heracles a: Telamón y a su medio hermano Ificles a cobrar el pago, pero el rey los encierra en los calabozos. La furia de Heracles estalla y arremete contra la ciudadela, destrozando sus puertas y llegando al trono, donde mata al rey y a toda su familia. Se salvan Hecione y Podarces (Príamo), este último por ayudar a escapar a los presos. Así Hecione termina como segunda esposa de Telamón (fue el pago de Heracles a su amigo) y esta fue madre de Treuco.

Diomedes fue uno de los más grandes héroes dentro del bando griego; es hijo de Tideo, rey de Etolia y nieto de Eneo, rey de Calidón. Su amigo inseparable fue Odiseo, con quien viajó a Esciro, reino de Licomedes, en busca de Aquiles, al que Tetis había ocultado disfrazado de de mujer para evitar que su hijo se desplazara a Troya y en cuyas playas el oráculo predijo su muerte. Diomedes fue uno de los que presionó a Agamenón para que sacrificara a su hija Ifigenia como tributo a la diosa Artemisa, cuando esta silenció los vientos. También fue seleccionado entre los jefes aqueos para participar como embajador en el infructuoso intento de convencer a Príamo de dar fin a la guerra con la devolución de Helena a su esposo Menelao. Tampoco pudo persuadir a Agamenón para que Briseida fuera devuelta a Aquiles y así se aplacara su ira y ayudara a los aqueos en la batalla. Una de las últimas participaciones de Diomedes en la Guerra de Troya fue acompañar a Odiseo al robo del Paladio; aunque una de las versiones señalaba que Odiseo quería atribuirse el crédito de robar solo aquel preciado objeto, e intentó matar a Diomedes, aunque éste se dio cuenta y se defendió a tiempo; seguramente por esa razón los amigos se separaron y siguieron caminos diferentes tras la caída de Troya.

Pese a todos estos hechos, Diomedes es recordado por incluso por vencer a los dioses y a obligar a Zeus a determinar que ningún dios más apoyaría directamente a un mortal en la guerra. Según la Iliada de Homero, Diomedes en una de tantas luchas se topa con Pándaro y Eneas; el primero ataca, pero Diomedes lo mata atravesando su lanza en la garganta del atacante; Eneas baja de su carro para recuperar el cadáver de Pándaro, y Diomedes le hiere de una pedrada. Afrodita, viendo que su hijo queda indefenso, acude en su ayuda, pero Diomedes logra atacar y herir la mano de la diosa; es sólo la aparición de Apolo, que envuelve la escena con una nube y rescata a Eneas, lo que impide la muerte del hijo de Anquises. Luego viene la lucha con Héctor; Ares encarna en un soldado para impedir que el héroe llegue donde Héctor; Diomedes reconoce al dios y retrocede, pero el soldado ataca; es cuando interviene Atenea, ayudando al héroe, que lograr guiar el arma del héroe, y este hiere al dios en un costado, que lo hace retroceder y huye sangrando al Monte Olimpo. Zeus enojado prohibirá desde este lance que los dioses intervengan en esta guerra de mortales. Tras la guerra de Troya, Diomedes volvió a Argos. Tuvo un feliz regreso, pero a su llegada, su mujer y el amante de ésta, intentaron matarle. Diomedes logró salir vivo de la emboscada y huyó al sur de Italia donde se estableció; en la Eneida aconseja a los Latinos a tener cuidado con Eneas y los troyanos.

Como muchos otros pretendientes de Helena, el rey de Creta, Idomeneo, nieto del gran rey Minos de Creta fue uno de los tantos reyes que acompañaron a los griegos en su lucha contra Troya y como muchos otros fue un valiente guerrero, pero su mito se tiene al regreso. Tras la caída de Troya, el héroe fue sorprendido por una violenta tempestad y prometió al dios Poseidón que si llegaba vivo a su casa le ofrecería en sacrificio a la primera persona que se encontrara. Para su desgracia a quien primero vio al tocar tierra fue a su propio hijo, pero, de todos modos, cumplió su voto. La salida de Idomeneo del trono obedeció a dos razones, la primera es que tras matar a su hijo, sobre la isla de Creta cayo un plaga, y los pobladores culparon al rey de la plaga por culpa de su crimen. La segunda es que como muchos reyes, su mujer Meda tenía un amante, Leuco, quien aprovecho el descontento popular para expulsar al rey, quedándose con la esposa para garantizarse el trono, tras lograrlo la asesino luego, caro pago Meda su traición. Idomeneo viajó hasta Calabria, sur de Italia y otros dicen que se estableció en Colofón, Asia Menor (Anatolia).

Esta historia ha sido llevada a la opera por Wolfgang Amadeus Mozart, en esta versión en Creta reina Idamanto en ausencia de su padre. Los vientos han dispersado la flota griega y Idomeneo ha sabido apaciguar las iras de Poseidón/Neptuno prometiéndole sacrificar a la primera persona que encuentre en el instante del desembarco, y cuando consigue por fin llegar a Creta es precisamente Idamanto quien primero aparece ante sus ojos. Ilia, hija de Príamo que venía como trofeo de guerra es deseada por Idamanto, quien le declara su amor, en desprecio a Electra (la hija de Agamenón y Clitemnestra) su prometida oficial. Idomeneo (que ha fingido no reconocer a su hijo) trata de alejar a su hijo de Creta para no cumplir su promesa. Para ello ordena a Idamanto conducir a Electra a Grecia. Pero Poseidón/Neptuno reclama su víctima y envía un monstruo que no permite la partida de la nave del príncipe. Pero el pueblo exige a Idomeneo que cumpla su voto. Idamanto logra con sus solas fuerzas matar al monstruo, y Neptuno, conmovido por su valentía y su amor a Ilia, concede el perdón con la condición de que Idomeneo renuncie a su trono en beneficio de su hijo. Electra, viendo esfumarse su última esperanza, estalla de ira, mientras Idomeneo abdica serena y dignamente.

Palamedes de Argos, es hijo de Nauplio, y era uno de los héroes de la ingeniosidad proverbial. A Palamedes se le había atribuido haber inventado el ajedrez y el juego de los dados; y se le atribuye también parte de la invención del alfabeto griego, la creación de los faros, de la balanza, las monedas y de la guardia con centinelas. El mito señala que cuando Odiseo intentó zafarse de la obligación de acudir a la guerra de Troya fingiéndose estar loco, Palamedes descubrió el engaño. En venganza, Odiseo falsificó una carta con el supuesto de que el rey de Troya, Príamo, proponía a Palamedes traicionar a los griegos a cambio de oro. Odiseo escondió el oro en la tienda de Palamedes; la carta y el oro fueron encontraron y sin darle tiempo a defenderse fue lapidado hasta la muerte por sus compañeros, ello provocaría la venganza de su padre Nauplio.

Nauplio, que era hijo de Poseidón, fue uno de los argonautas y participó junto con su hijo Palamedes en la Guerra de Troya. Cuando Palamedes murió debido a una traición de sus compañeros griegos; Nauplio juró vengarse del rey Agamenón y los otros líderes griegos. Regresó a Grecia antes de la caída de Troya, visitando y convenciendo a muchas de las solitarias esposas de los comandantes griegos de que estos estaban acostándose con esclavas troyanas y sugiriendo ser infieles con sus maridos, así como conspirar contra ellos, se incluyen en este grupo a: Clitemnestra, esposa de Agamenón, Meda, esposa de Idomeneo, y Egialea la esposa de Diomedes. Tras finalizar la Guerra de Troya, cuando la flota griega volvía triunfante a Grecia, su padre Poseidón, a solicitud de su hijo Nauplio, cobró venganza por la muerte de su nieto; sorprendió con una gran tempestad a las naves griegas y sumergió una gran parte de ella, arrojando el resto a las costas de la isla de Eubea. Al tener noticia del desastre, Nauplio hizo encender durante la noche algunas fogatas sobre las rocas que rodeaban su isla, atrayendo a los barcos para tener la satisfacción de ver cómo se estrellaban contra las piedras. Muchos soldados y marineros murieron ahogados y los que consiguieron llegar a la orilla con ayuda de tablas o a nado, fueron horriblemente asesinados allí mismo. Poseidón cobró mayor venganza sobre todo con Odiseo, a quién hizo viajar por todo el Mediterraneo y lo mantuvo fuera de su hogar por diez largos años; esas fueron las consecuencias de aquella trampa que costó la vida del joven Palamedes. 

Hijo de gato caza ratones

Al igual que ocurrió con su padre, Neoptólemo, llamado inicialmente Pirro (pelirrojo) era un niño cuando tuvo que ir a Troya; tenía unos doce años cuando se produjo la muerte de su padre Aquiles a manos de París, y los héroes Odiseo y Diomedes lo llevaron hasta Troya durante los últimos días de la guerra, puesto que el adivino Calcante había augurado que los griegos jamás conseguirían tomar la ciudad sin la presencia del hijo de Aquiles entre sus filas. En primera batalla logró ganarse la admiración de todos al matar a Eurípilo, hijo de Télefo, que había llegado en ayuda de los troyanos y avanzaba de forma implacable hacía el campamento griego con el objetivo de incendiar las naves, como no hacía mucho lo había intentado Héctor. Todos impresionados por la hazaña y la gran valentía que había demostrado a pesar de su corta edad comenzaron a llamarle por el nombre que conservaría hasta su muerte: Neoptólemo (joven guerrero). Ayudaría a Odiseo traer a Troya a Filoctetes, que había sido abandonado en la desierta isla de Lemnos. A la llegada de Neoptólemo, Odiseo y Filoctetes, la toma de Troya aún parecía imposible. Nadie se lo explicaba hasta que Calcante aclaró que lo que él había dicho era solo parte de la profecía y que la respuesta completa la hallarían en el bosque del monte Ida, cerca de Troya. Neoptólemo y sus hombres fueron allí esa tarde, donde encontraron y capturaron al príncipe Héleno, quien tras la muerte de París a manos de Filoctetes había sido expulsado de la ciudad a causa de una pelea con otro de sus hermanos, Deífobo, ya ambos se habían disputado a la viuda Helena. Desde entonces Heleno vagaba por los alrededores en solitario. El príncipe fue llevado entonces al campamento griego donde, en venganza contra su gente por haberlo desterrado reveló la parte final de la profecía a sus enemigos: traer desde la ciudad de Olimpia los restos de Pélope (abuelo paterno de Agamenón y Menelao) y conseguir el Paladio (estatua de la diosa Atenea en Troya). Así se hizo, y fue sólo entonces cuando, inspirado por Atenea, Odiseo concibió la estratagema del Caballo de Troya.

Neoptólemo fue uno de los guerreros ocultos en el caballo de Troya; y tras salir, se abrió paso hasta el palacio real donde mató al joven príncipe Polites y al rey Príamo. Para regresar a Grecia, las naves no pudieron salir hasta que el fantasma de Aquiles pidió el sacrificio de Políxena, la princesa troyana que lo había engañado y llevado a la muerte, Neoptólemo cumplió la orden del fantasma asesinado a la chica sobre los restos de la tumba de su padre. Entre sus trofeos de guerra iban Andrómaca, la que había sido la mujer de Héctor, y Héleno en calidad de esclavos. Neoptólemo se instaló en Ftía junto a su abuelo Peleo y casó con Hermíone, hija de Menelao y de Helena, reyes de Esparta. No llegó a tener hijos con ella, pero sí uno con Andrómaca al que llamó Moloso. Hermíone en un principio había sido prometida a Orestes, hijo de Agamenón, pero cuando su hermana Electra le escondió de Egisto y Clitemnestra, usurpadores del trono, muchos lo creyeron muerto. Por ello Menelao casó a su hija Hermíone con Neoptólemo, sin llegar Orestes a saberlo. Como Neoptólemo no conseguía tener hijos con Hermíone, se dirigió preocupado al oráculo de Delfos para pedir consejo. En ese lugar se encontró con Orestes, quien al saber que había desposado a Hermíone, se sintió ultrajado y lo asesinó.

Soldados, médicos, aurigas y augures.

Tersites fue otro de los guerreros aqueos de la guerra de Troya. Aunque las primera fuentes (Iliada) no se le señala padre, indicando que no se trataba de un héroe aristocrático; en obras posteriores (Etiópida) se le hace hijo de Agrio, el hermano de Eneo, abuelo de Diomedes. Tersites es un antihéroe, descrito como el más feo de los griegos, patizambo, cojo y con hombros curvados hacia dentro, cuando harto de la guerra llama codicioso a Agamenón y propone a los griegos retirarse, Odiseo le da un golpe en la cabeza con el cetro del rey, provocando la burla de los demás.

Según la Etiópida, Aquiles mata a Tersites por haberse burlado del héroe por lamentarse de la muerte de la reina de las amazonas, Pentesilea, ante cuya hermosa estampa Aquiles lloró haberla enviado al Hades, ya que era digna para ser su esposa. Obras posteriores dan a Tersites un papel más relevante que el de bufón, una forma de los poetas para protestar contra lo absurdo de la guerra; en la obra ‘Troilo y Crésida’ de Shakespeare lo retrata como vulgar, ridículo e impertinente; se le describe un esclavo sarnoso de Áyax, a quien pronto abandona para ponerse al servicio de Aquiles, que en la obra es una especie de bohemio y quien aprecia el humor amargo y cáustico del esclavo. Así Tersites representa al personaje crítico al orden establecido; movido por el resentimiento que muestra los errores del orden actual.

Filoctetes es uno de los muchos héroes de la mitología griega; famoso por su arco y flechas, objetos que le habían sido entregados por Heracles. Aunque partió con los buques griegos para participar en la guerra de Troya, Filotectes fue abandonado en la desierta isla de Lemnos a causa de haber sido mordido en el tobillo por una serpiente, despidiendo la herida un hedor rancio, sin cura y tan intenso que nadie era capaz de soportar (otras versiones señalan que el origen de la herida es producto de haberse rozado el tobillo con una de las tantas flechas Heracles). Calcante predice que es necesaria la presencia de Filoctetes y el arco de Heracles para ganar la guerra. Odiseo y Neoptólemo llegan a la isla con el propósito de llevarlo con ellos al sitio de Troya y tratan de convencer o engañarlo a que vuelva con ellos. Tras muchos intentos fallidos, se aparece el fantasma de Heracles y revela que el designio de Zeus sobre Filoctetes es que vaya a Troya con Neoptólemo. Filoctetes, entonces, se somete a la voz de aquel a quien no puede desobedecer. Así ya recuperado con la ayuda de Macaón, acudió a la guerra, y con el arco mitológico disparó la flecha que acabaría con la vida de París.

Calcas o Calcante fue un poderoso adivino de la mitología griega, era un nieto del dios Apolo, quien le dio el don de la profecía. Al inicio de la guerra profetizó que era necesaria la presencia de Aquiles para obtener la victoria griega en la Guerra de Troya cuando este sólo tenía nueve años. También consideró necesaria la presencia de Filoctetes al final de la misma. Predijo a Aquiles que tendría una larga vida y olvidada por todos, o una corta y por todos recordada. Predijo que la guerra de Troya duraría diez años, y aseguró a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a su hija Ifigenia, para que la diosa dejara de retener a la flota griega en el puerto de Áulide. Fue según algunas crónicas quien sacrificó a la joven princesa en el altar levantado en el puerto. Para el décimo año de la campaña señalo que la furia de Apolo enviada como peste sólo se apaciguaría con la devolución de Criseida a su padre, que era sacerdote del dios protector de los troyanos. Esta devolución causó la disputa entre Agamenón y Aquiles por otra cautiva, Briseida. Finalizada la guerra predijo el destino de muchos héroes a su regreso a tierra y no se quiso embarcar en las naves que sufrirían la furia de Poseidón, quedándose en Anatolia y estableciéndose en Colofón. Existen varias versiones sobre su final, pero la más creíble es que como adivino profetizó la fecha de su muerte; cuando llegó el día señalado, Calcas vio que la predicción no se materializaba y le entró un severo ataque de risa que provocó que muriera asfixiado.

El sobrino de Heracles, hijo de su medio hermano Ificles era Protesilao; un príncipe de la región de Tesalia, que estaba casado con Laodamía, hija de Acasto, nieta de Pelias (el rey que robo el trono al padre de Jasón). Según las profecía el primer griego que pisara tierra en Troya sería el primero en morir. A la llegada de las naves, Odiseo, que como todos sabía la profecía lanzó su escudo a la orilla y saltó sobre él. Protesilao, creyendo que era el segundo lo siguió y pisó la tierra, así fue el primero que murió en la primera de las batallas. Cuando su mujer Laodamía se enteró de su muerte cayó en un duelo tan profundo que los dioses permitieron que su marido volviera con ella por espacio de tres horas. Cuando partió de nuevo, la mujer se suicidó.

Macaón era hijo de Asclepio (dios de la medicina), de su padre había recibido el don de curar las heridas, hasta las más graves. Fue quien salvó a Menelao, cuando fue herido por la flecha de Pándaro, y a Filoctetes, que tenía una herida ulcerada que se había causado al herirse accidentalmente por una flecha de Heracles hacia diez años. Durante una de las batallas, Macaón fue herido en la espalda por una flecha de París, y fue rescatado por Néstor. Finalmente fue muerto por Eurípilo, hijo de Télefo, en el transcurso de una batalla anterior al saqueo de Troya. Pero en la Eneida de Virgilio, se señala que Macaón entró en la ciudad metido en el Caballo de Troya. A su muerte sus cenizas fueron llevadas por Néstor a un santuario de Gerenia al que acudían los enfermos buscando curación.

En la mitología griega Sinón era un guerrero griego, primo de Odiseo, que, a través de engañosas razones, persuadió a los troyanos para que introdujeran el caballo de madera en la ciudadela de Troya. Una vez que el caballo estuvo dentro de la ciudad, Sinón, durante la noche, abrió el vientre del caballo para permitir la salida de los hombres que se encontraban en su interior y encendió una antorcha como señal luminosa para los aqueos, que se acercaban en los barcos desde la isla de Ténedos.

El último de los muchos guerreros griegos que mencionaremos es Automedonte, el auriga de Aquiles y su compañero durante los combates en la guerra de Troya. Su nombre se ha convertido en sinónimo de cochero fiel y hábil. Automedonte condujo el carro a la batalla cuando Patroclo vistió la armadura de Aquiles, sin saber que era el joven disfrazado, guiando a los caballos Janto (Xanto/Xanus) y Balio, caballos inmortales fueron el regalo de Poseidón a Peleo y Tetis en su famosa boda y que pasarían al hijo de ambos, el célebre Aquiles. Tras la muerte de Patroclo, Automedonte volvió a la retaguardia de la batalla, donde intentó consolar a los afligidos caballos, a quienes el propio Aquiles les reclamó por no haber ayudado a su primo. Automedonte luego volvió a la batalla y tras la muerte de Aquiles fue el auriga de su hijo Neoptólemo.

Aspectos astrológicos a considerar en los Héroes del Campo Griego

Entre estos cuerpos tenemos nuevas visiones del aspecto paterno, mientras Príamo es el padre que ama a sus hijos, respetándolos y permitiéndoles crecer libre; Telamón es por el otro lado es el padre castrador, que constantemente fustiga a sus hijos; y Treuco es el hijo que más siente esa presión paterna; tanto que debe terminar por abandonar el grupo familiar, su respuesta a la constante crítica y ataque del padre es hacer su vida aparte y descartar a la familia de la misma, para así poder tener un crecimiento propio. Idomeneo es otro padre que pone sus intereses por encima de los demás, inclusive por encima de sus propios hijos. Sólo Nauplio apoya a su hijo y lo defiende contra los otros que lo atacan y le da todo el apoyo incondicional a su hijo, aceptado sin problemas las diferencias con su hijo.

Los jóvenes varones de este grupo representan las relaciones con sus amigos y con sus padres; Neoptólemo es el hijo que sigue los pasos del padre, repite a su padre y es casi la reencarnación del mismo; su presencia nos muestra a ese hijo que todo padre desea, aquel que continuara el negocio, la empresa familiar o la profesión del padre, se le puede vincular a trabajos relacionados con empresas familiares. Papel distinto tiene Treuco, que hará con su vida lo que mejor considere para si; la presión de padre opresivo lo obliga a seguir rumbos distintos a los planeados por su progenitor, trabajará en cosas distintas a la actividad que realiza la familia o el grupo familiar. Por su parte Palamedes es un hijo prodigo, inteligente, es el cerebrito que tanto molesta a sus compañeros, el padre ve en este hijo la superación de sus metas, es el futuro medico cuyo padre taxista se enorgullece del hijo que tiene, por ir hacia un futuro mejor, en Palamedes tenemos al investigador, el científico, el ingeniero, una persona dedicada a la invención de cosas que ayuden a otros, las nuevas tecnología, trabajos vinculados a números, cálculos, nuevas profesiones.

Diomedes y Áyax representan al mejor amigo, pero actúan de formas distintas cuando los amigos no resultan ser lo que esperábamos. Diomedes siente la traición del mejor amigo, pero la acepta y sigue con su vida como un percance más; por su parte Áyax no tolera las traiciones, no acepta que sus amigos no se comporten como él esperaba, actúa de forma agresiva y autoagresiva a estos actos que considera traición. Ambos tienen vinculación con trabajos relacionados con la milicia, cuerpos de control o policía, bomberos, investigación o espionaje, sobre todo en este último aspecto Diomedes.

Los que siguen representan al hombre y sus relaciones de trabajo: Automedonte es el empleado fiel, seguidor de las reglas y trabajador, su esfuerzo es reconocido por sus superiores y por ello siempre será considerado por los mismo a la hora de necesidad. Automedonte se vincula a trabajos relacionados con vehículos, transportes terrestres, o similares. Papel parecido tiene Filoctetes, obedece a sus superiores en cargo, pero a diferencia de Automedonte que apoya a sus compañeros de trabajo, Filoctetes no se involucra con sus compañeros de trabajo, los soporta simplemente, son algo que hay que soportar, un mal que debe ser aguantado todo por el bien final. Se le puede relacionar con armas, trabajos de protección de personas, seguridad, o similares. Protesilao es el empleado crédulo, se deja engañar fácilmente y termina pagando los platos rotos de otros. Trabaja en puestos que implican poco nivel de complejidad: mensajero, oficinista, cartero, etc.

Tersites es aquel que siempre protesta, critica por criticar y se queja del trabajo que le ha tocado hacer en la vida, pero que poco hace por mejorar, se burla de los otros, sus errores, los difunde como chismoso, pero sobre todo es hiriente a la hora de criticar, mostrando lo peor de los demás. En Sinon tenemos al tramposo en el trabajo, busca engañar para lograr que otros hagan lo que él desea para lograr su metas.  Tersites y Sinón se le puede relacionar a trabajos vinculados con la política, el periodismo amarillista, la propaganda, reportero de noticias en los medios de masas (radio,televisión, etc.) etc.

Calcante y Macaón son ambos nietos de Apolo, dios de las visiones, la salud, el arte y la belleza masculina, cada uno representa por tanto una manifestación del dios sol; con Calcante, que tiene visiones sobre el futuro; tenemos a aquel consultor que sabe como guiar una empresa y hacia donde deben dirigirse los esfuerzos, para que se pueda llegar a las metas previstas, se le puede relacionar con trabajos en la religión, como guía espiritual, o con trabajadores dentro del ámbito de la psicología; ayuda con sus respuestas a resolver dudas y dar respuestas a las misma, pero como Socrates, nunca da un respuesta directa, siempre es el consultante el que debe sacar sus propias conclusiones. Macaón por su parte da importancia a la salud física y al cuidado del cuerpo, ya que sin la misma no se puede realizar ningún trabajo, ni alcanzar ninguna meta. Macaón se le vincula con trabajos en los hospitales, con curaciones de las heridas físicas y de los accidentes en el trabajo, médicos, enfermeros, fisioterapeutas, o similares.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (8) Eneas, el planeta de las metas

Karl Wilhelm Reinmuth (1892 a 1979) fue un astrónomo alemán y notable descubridor de asteroides, habiendo llegado a descubrir casi 400. Descubriría ocho de los grandes asteroides troyanos de Júpiter, iniciando por (911) Agamenón, y (1143) Odiseo, seguido de (1172) Eneas, (1173) Anquises, (1208) Troilo, (1404) Ajax, (1437) Diomedes y finalmente (1749) Telamón. Lo interezante es que los dos siguientes tras (1143) Odiseo fueron descubiertos el mismo día, el 17 de octubre de 1930. Estos cuerpos (1172) y (1173) recibirían los nombres del mayor héroe troyano después de Héctor y el de su padre respectivamente: Eneas y Anquises. (1172) Eneas tiene un diámetro medio de 173 km, ocupando el cuarto puesto en tamaño dentro de los troyanos de Júpiter; ubicando entre (1477) Diomedes y (617) Patroclo. Por su parte (1173) Anquises con 126 km en diámetro promedio ocupa el séptimo puesto entre (588) Aquiles y (1143) Odiseo.

Eneas forma parte de dos mitologías, por el lado griego fue el segundo gran héroe de la Guerra de Troya dentro del bando troyano, y por el lado romano fue el único héroe que pudo escapar tras la toma de Troya, y como Odiseo, recorrió el Mediterráneo hasta encontrar un lugar donde fundar la nueva Troya. Ese lugar finalmente fue donde se fundó Roma, vinculando así las dos culturas (griega y romana) en una sola.

Eneas, al igual que Aquiles, era un semidios, hijo de un mortal y una diosa. Su padre fue Anquises, emparentado con la familia troyana de Príamo (un primo segundo), pero del lado de los dardanos; como otros antes y después de él en la familia (Lacio, Ganimedes, Titono), Anquises fue en su juventud un joven de gran estampa, algo que no pasó desapercibido por la más lujuriosa de las diosas del Olimpo, Afrodita/Venus. El fruto de esos encuentros, en que la diosa se disfrazo de princesa frigia, sería Eneas. Según los mitos la unión de Anquises y Afrodita/Venus ocurrió mientras el chico llevaba sus rebaños de caballos a pastar (el pueblo dardano eran de grandes criadores de caballos) en el monte Ida, cerca de Troya. Cuando nueve meses después Afrodita/Venus le trae el fruto de su aventura, le revela quien es realmente y le indica que no debe decirlo; pero para un chico, no jactarse de haberse acostado con la más hermosa de las diosas no era algo fácil de cumplir. Apenas pudo contó ante otros de su hazaña, Zeus/Júpiter le lanzó un rayo que lo dejo para siempre ciego y cojo. Así Anquises pronto fue olvidado por la diosa, pero esta siempre estuvo pendiente y protegiendo a su hijo mortal. Cuando Eneas cumplió los cinco años, Anquises lo llevó con su cuñado, Alcátoo (hijo de Pelope y padre de Peribea, la madre de Ayax con Telamón) para que lo educase. Ya adulto, Eneas casa con Creusa, hija de Príamo, unificando con esta unión las dos ramas de la familia de Dárdano; los dardanos y los troyanos. Fruto de esa unión fue el joven Ascanio.

Durante la Guerra de Troya, la familia de los dardanos apoyó a la ciudad sitiada; Eneas, que formaba parte de dicha familia y de la corte troyana no le tocó más que participar del lado troyano, y se convirtió en uno de los más fuertes guerreros. Pero no siempre salió bien parado y tuvo que recibir la ayuda de los dioses; en su lucha con Diomenes su madre Afrodita/Venus vino a su rescate, pero cuando Diomenes lo hiere, Apolo interviene y lo envuelve en una nube y lo transportó lejos, donde fue curado por Artemisa/Diana y por Leto/Latona. Cuando estuvo a punto de ser herido por Aquiles y fue nuevamente salvado, esta vez por Poseidón/Neptuno. (Afrodita, Ares, Apolo, Artemisa y Leto apoyaban al lado troyano; mientras que Atenea, Hefesto, Hera y Hermes estaban del lado griego; Poseidón y Zeus, según los implicados jugaron para ambos bandos, aunque principalmente apoyaban al griego).

Cuando cae Troya, Eneas logra escapar en el incendio, pero su esposa Creusa muere en el incendio. Afrodita/Venus le dijo a su hijo, usando la sombra de su esposa muerta que huyera de la ciudad, que no muriera como un buen troyano, pues Troya ya no existía y para él se había reservado otro futuro y donde desposaría a una reina en el futuro. A Eneas lo acompañan su hijo Ascanio y carga en sus hombros a su padre, Anquises, ya anciano. Eneas se dirigió con su grupo de troyanos en veinte naves a Macedonia. Tras varias escalas llegan a Sicilia donde muere Anquises; cuando llegan a las costas de Cartago (norte de África) ya sólo quedan siete naves, aquí empieza la obra de Virgilo, La Eneida, versión romana que combinaba el viaje de Eneas (a semejanza del viaje de Odiseo), y su lucha por establecerse en Italia (equiparado a la Iliada).

Hera/Juno, sabiendo el destino de gloria que les viene a los troyanos, quienes fundarían el Imperio Romano, intenta impedir que lleguen a Italia. Para ello pide a Eolo que con sus vientos, les haga naufragar. A cambio le ofrece una ninfa por esposa. Éste acepta y los troyanos terminan dispersándose en el mar. Poseidón/Neptuno descubre lo que Eolo ha hecho, y molesto, pues el océano es su imperio, ayuda a los troyanos a llegar a las playas de Libia, pero no llegan todos juntos, sino en dos grupos. Aquí llegan a las tierras de la reina Dido, una princesa fenicia de la ciudad de Tiro que se estableció en el norte de África, después de que tuvo que escapar de su patria cuando su hermano Pigmalión mata a Siqueo, su esposo, para tratar de robarle su fortuna. Eneas se dirige a la ciudad y cuando llega ve a los compañeros que había perdido que también han llegado a pedir hospitalidad a Dido, así el caudillo entra en la ciudadela y pide ayuda al reina. Aquí la reina le pide que narre su historia.

Eneas cuenta que tras la entrada del Caballo dentro de la Ciudad, a pesar de las advertencias de Laocoonte, que es asesinado por dos monstruos marinos junto con dos de sus hijos, la ciudad de Troya siente que ha terminado la guerra y van, tras festejar, a descansar. Pero Eneas tiene un sueño intranquilo con el fantasma de Héctor, que le avisa del final de Troya y que escape, llevando con el las estatuas de los dioses de la ciudad. Cuando despierta descubre el incendio, Odiseo/Ulises y sus hombres ya han salido del Caballo y abierto las puertas a los griegos. Mientras busca a su familia contempla la muerte de Polites, en manos de Neoptólemo/Pirro y el asesinato del rey Príamo. Furioso desea matar a Helena, pero Afrodita/Venus envía al fantasma de su mujer, que ya ha perecido en el incendio y le señala que ese no es su destino.

Eneas cargando a su padre Anquises y acompañado su hijo Ascanio escapan de Troya. Llegan primero hacia la ciudad de los Tracios, que eran sus amigos, pero el alma de Polidoro (un hijo de Príamo que había sido enviado con el rey Polimnéstor de Tracia, y al saber la caída de Troya asesinó a su huésped para hacerse con el tesoro, arrojando su cadáver al mar) les informa que el rey de Tracia estaba a favor de los griegos. Se dirigen entonces donde el rey Anio. Allí escuchan de los oráculos de Apolo que han de fundar una nueva ciudad donde vivieron sus ascendientes. Anquises piensa que se refieren a Creta, y allí se dirigen fundan la ciudad de Pérgamo. Pero una peste hace revisar esta idea y comprenden que Apolo se refería a las tierras del hermano de Dárdano, las tierras de Lacio (Italia).

Al pasar por las islas del mar Jónico son atacados por las arpías, quienes los maldicen a pasar hambre al final de su viaje, por haberse atrevido a devorar su ganado. Luego Eneas se entera que Heleno, otro hijo de Príamo, reinaba en una ciudad cercana (Ftía, donde había reinado Peleo y tras la muerte de su nieto Neoptólemo/Pirro, hijo de Aquiles, le había dejado el reino al esclavo de su hijo, Heleno) y se había casado con la esclava de Neoptólemo/Pirro, Andrómaca. Heleno le predice que llegará a Italia, que debe cuidarse también de Caribdis y Escila y que escuche los oráculos de la Sibila.

Llegan a Sicilia, donde se encuentran con un griego, Aqueménides, que Odiseo/Ulises había abandonado, este les quien les pide que lo lleven con él y les aconseja escapar pronto, ya que es tierra de cíclopes; en esta tierra muere Anquises. Luego, tras ser dispersados por los vientos, finalmente llegan a la tierra donde reina Dido.

Afrodita/Venus envió a su hijo Eros/Cupido a enamorar a Dido de Eneas; para que ella ayudara a su hijo, siente la presión de Hera/Juno, que sugiere a la madre que ambos hacen buena pareja; así, si Eneas permanece en Cartago, evitará que llegue a Italia a cumplir su destino. Pero Zeus/Júpiter interviene enviando de Hermes/Mercurio con Eneas y recordándole su destino. Eneas, que estaba haciendo planes con Dido para crear una gran ciudad no logra explicar a la reina que ese no es el destino que los dioses le han dispuesto. La reina, enamorada no entiende y cuando Eneas se va con sus hombres, la reina se suicida. Desde las naves en el mar Eneas contempla la pira funeraria que se ha hecho para la reina de Cartago.

Se dirigen los troyanos a las tierras de su amigo Acestes. Hera/Juno envía a Iris a que promueva en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más. Tras la presión femenina, Eneas está aún indeciso, pero esa noche se le aparece la sombra de su padre Anquises y le pide que lo visite en el Averno. Para llegar debe visitar a la Sibila y ofrecer sacrificios. Eneas comunica apresura la partida. Entretanto, Afrodita/Venus ruega a Poseidón/Neptuno que los troyanos ya no sufran más males. Éste le promete que llegarán a las puertas del Averno sólo con un hombre menos. Precisamente, Hipno/Sueño hace que Palinuro, el piloto de la nave, caiga de la misma y muera.

Arriban a las playas de Cumas y visitan a Sibila en su caverna. La Sibila le profetiza guerras a causa de una mujer, pero que saldrá victorioso, e instruye a Eneas de cómo entrar en el infierno. Así llega el troyano al Averno y arriban al río del barquero Caronte, quien transporta las almas al otro mundo a través del mismo. Ve Eneas a Palinuro, quien le pide que busque su cuerpo y lo sepulte, para que así pueda ir en el barco de Caronte. Eneas lo promete. Para poder subir al barco de Caronte, le presenta una rama mágica. Ven en el camino la cueva de Cerbero, los jueces de los muertos, los campos llorosos, etc. En eso, Eneas ve a Dido y le pide perdón, pero ella no responde. Ve también muchas almas de grandes guerreros de otros tiempos, y finalmente encuentra el alma de Anquises, quien le muestra el futuro glorioso de los descendientes de su futuro hijo Silvio, que nacería de su futura esposa Lavinia.

Saliendo de Infierno, finalmente se dirigen a un bosque del Lacio, por donde pasa el río Tíber. Vivía en esas tierras Latino, esposo de Amata. Éste tenía una hija, Lavinia, quien estaba comprometida con Turno, caudillo de los rútulos. Sin embargo, se había predicho que ella se casaría con un extranjero y no con él. Eneas y suyos sufren de hambre y recuerda la maldición de las arpías para el final de su viaje. Eneas envía emisarios donde el rey Latino; quien reconoce en Eneas aquel yerno prometido y les pide que vaya a visitarlo.

Pero Hera/Juno envía a la furia Alecto a producir la discordia. Primero en Amata, quien entonces se enfrenta a su esposo para que no entregue a Lavinia a Eneas, sino a Turno; luego en Turno, y promueve en él el odio por Eneas, para quien sería un usurpador y le arrebata su prometida. Turno se decide a enfrentarse a Latino por la mano de Lavinia. Finalmente Alecto dirige los perros de caza de Ascanio/Iulo contra un ciervo propiedad de un latino. Cuando ello es descubierto, estalla una batalla y surgen las primeras víctimas entre ambos bandos; la furia a cumplido el encargo de Hera/Juno.

El río Tíber le habla a Eneas, a quien le recomienda busque la alianza con los Palanteos y del rey Evandro, este le hace acompañar de su hijo Palante, mientras buscan más aliados. Mientras tanto, Afrodita/Venus pide a su esposo Hefesto/Vulcano que fabrique armas para Eneas y él accede. Mientras tanto Hera/Juno envía a Iris con Turno para que vaya contra los troyanos; ya que están sin su caudillo. Eneas había dicho que si los atacaban, se refugiasen en la empalizada. Turno incendia las naves troyanas; así los troyanos ya no podrían escapar y entonces descansó sus tropas, regocijándose con vino. Dos troyanos, Niso y Eurialo, aprovechan ese intermedio para salir e ir en busca de Eneas, pero los rútulos los atrapan y matan, exhibiendo sus cabezas. Eso enfurece a los troyanos, que salen de la empalizada y logran cercar a Turno, quien se arroja al río y se salva.

Zeus/Júpiter prohibe a los otros dioses que participen en la batalla. Afrodita/Venus le pide clemencia para sus troyanos, y Hera/Juno se hace la desentendida. Ya Eneas llegaba por mar con las ayudas y se encuentra en medio de la batalla; se une a la lucha en esta lucha, pero Palante es muerto por Turno. Eneas envía el cuerpo de Palante a su padre. Llegan luego emisarios de latinos pidiendo paz para poder enterrar a sus muertos, a lo que accede Eneas. Mientras tanto, Evandro se lamenta por la muerte de su hijo, pero no retira su apoyo a Eneas. En el reino de Latino, algunos se muestran aún a favor de Turno, pero otros piden que se entregue la mano de Lavinia al troyano Eneas. Unos emisarios llegan de la ciudad de Diomedes, (quien tras volver a Argos, Grecia, tuvo que huir y establecerse al sur de Italia) quien recomienda a los latinos tener mucha cautela con Eneas.

Latino quiere ya detener la guerra dando a los troyanos tierras. Turno se opone y promueve nuevas batallas. Finalmente manda a Eneas un pedido para dirimir los dos solos la batalla. Eneas acepta. Hera/Juno planea un nuevo ardid, envía a la hermana de Turno, Iuturna, y divinizada por Zeus/Júpiter a promover que se rompan los pactos que se hiciesen, pues sabe que Turno es menos diestro que Eneas con las armas. Una saeta que nunca se supo de quién provino, hiere a Eneas y permite que Turno haga entonces grandes estragos. Ascanio/Iulo lleva a su padre a un lugar seguro; donde el anciano Iapis cura a Eneas, que regresa a la batalla. Los rútulos huyen, pero Eneas sólo busca a Turno. Éste también quería enfrentarlo, pero Iuturna no se lo permite.

Eneas que se dirige a la ciudad y la reina Amata, viéndolo venir, piensa que Turno ha muerto y se suicida. El rey Latino se entera y sufre mucho. Le llegan noticias a Turno y entonces se desprende de su hermana para luchar. En la lucha entre ambos héroes, Zeus/Júpiter pregunta a Juno qué espera de la guerra y le prohibe participar nuevamente en ella. Hera/Juno acepta que había persuadido a Iuturna de ayudar a Turno y cede a abandonar la guerra. Sin embargo, pide que cuando los troyanos se unan a los latinos, desaparezca el nombre de los primeros. Zeus/Jupiter accede y envía una furia a retirar a Iuturna de la batalla. Eneas acosa a Turno y éste comienza a sentir temor. Turno le pide que le perdone la vida tomando a Lavinia. Eneas estaba indeciso hasta que cuando ve que Turno tenía armas de Palante. Lleno de furia, le da el ataque final. Muerto Turno, cae su poderosa ciudad y Eneas se casa con Lavinia, quienes tienen un hijo, Silvio.

Eneas, como muchos otros héroes fue guiado por los hados del destino; sobre sus actos pesan la imposición que los dioses tenían para él; no fue cobardía abandonar y escapar de la acabada Troya; en él se encontraba la herencia de la ciudad caída. Tampoco fue maldad abandonar a Dido, provocando la muerte de la reina de Cartago; la lucha con los latinos y rútulos fue provocada por los dioses; así en Eneas se justifica su constante lucha, debía hacer todo eso y más para desposar a la destinada Lavinia, para que su decencia Ascanio/Iulo (con Creusa) y Silvio (con Lavinia) fueran el tronco de la aristocracia romana. Eneas, a semejanza de Odiseo/Ulises fue un simple títere de los dioses, que lo llevaban de un lado a otro, sin permitirle terminar su viaje; pero como Aquiles era un semidios, y sobre él, más que en simples mortales, los dioses habían hecho sus planes. Por ello Eneas representa seguir las metas, no importa cuantos desvíos y curvas, subidas y bajadas, tenga el camino, el final ya está dicho; por otra parte, la meta puede estar establecida, pero como se alcanza es muchas veces el problema real, ‘todos los caminos conducen a Roma’, reza la frase, pero no todos son iguales, los hay más difíciles, los hay más sencillos, el como se recorre ese camino es lo que muchas veces marca lo que somos y lo que nos volveremos; el tamaño de la meta emprendida depende muchas veces también de como la alcanzamos.

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Anquises representa al anciano cuya salud le ha limitado las acciones, pero que tiene las respuestas que da la edad; ante la profecía de fundar una nueva ciudad, primero van a Creta, de donde son los primeros reyes de Troya; pero finalmente entiende que la familia de los dardanos proviene de Italia y hacia allá enfocan el viaje. Tras su muerte sigue dando mensajes a su hijo de su glorioso de su destino; por ello Anquises actúa siempre como el padre que guía al hijo; lo apoya en sus luchas y le recuerda las metas planteadas, aunque estas sean las impuestas por otros.

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Ascanio, el hijo troyano de Eneas fue puesto en los cielos en 1977, dando nombre al asteroide número 12649. Entre los romanos se le llama Iulo (Julio) y se le pone como antecesor de la familia Julia (la primera dinastía del Imperio Romano).

Ascanio siempre tuvo el papel de apoyar a su padre en la lucha por las metas; así en estos tres tenemos a: Eneas quien trata por todos los medios de alcanzar una meta, y su padre e hijo que lo empujan y apoyan en la misma, pero desde generaciones distintas, aunque la meta impuesta no se la planeó el propio Eneas. Todos son de alguna forma indicativo de que las metas no son cosa a corto plazo, sino que pueden llevar generaciones; los padres siempre tratan de dar lo mejor para sus hijos, les imponen el estudio y el trabajo arduo como forma de progresar, y esas mismas ideas pasan a los hijos y nietos; la construcción de una casa, una empresa, una familia, no es cosa de ratitos, no se ven los logros mañana, sino que requieren mucho trabajo, lucha y constancia, habrá desvíos y atajos, demoras y percances, pero el alcance de las metas siempre es cosa de largo plazo, es al final de nuestras vidas que uno se puede plantear la pregunta si alcance las metas de la juventud, y si realmente tuve la vida que esperaba, si realmente hice el esfuerzo suficiente para llegar a donde esperaba estar.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (4) Príamo, el planeta de la paternidad

Tras el descubrimiento de (624) Héctor en 1907, al año siguiente, en 1908 el astrónomo Max Wolf descubre a su segundo troyano, nombrado (659) Néstor, pero pasarían unos nueve años antes de que Max Wolf encontrara un nuevo troyano en Júpiter, en 1917 se encuentra su tercer troyano y el segundo en el campo de los troyanos, recibe por nombre (884) Príamo, en honor al rey troyano que soporta el asedio de los griegos; (884) Príamo tiene un tamaño estimado de 99 km.

El rey Príamo es el último de los hijos varones sobreviviente del rey Laomedonte, y a su vez el último rey de Troya. En su sangre se conjugan por un lado una herencia cretense y griega, que formaron su propia dinastía en la región de la hoy península de Anatolia. Según las crónicas el primer rey que gobernó la región de Troya fue un príncipe cretense de nombre Escamandro. Tras una gran hambruna, Escamandro llega a la región noroeste de Anatolia y por consejo de Apolo se establecen en la misma.

La región era parte del culto al dios Apolo y era según la tradición donde la diosa Leto sufrió los primeros dolores del parto de Apolo y Artemisa; y el río Janto (Xantho = amarillo = dorado) tuvo su origen en esos dolores. En su lucha contra pueblos vecinos Escamandro muere sobre el río Janto que bañaba la región y Apolo lo recompensa transformándolo en dios del río, que desde entonces toma su nombre.

Treuco es el hijo de Escamandro con una ninfa llamada Ida (nombre de un monte en Creta y nombre dada a la montaña que rodea la región de Troya), el Treuco griego que es hermano de Ayax recibe el nombre de este bisabuelo. En la guerra de Troya el dios río Escamandro quiso detener a Aquiles enviando una crecida que arrastró los cuerpos muertos sobre las riberas del río y con ellos pretendía ahogar al héroe.

El fundador de la primera ciudad importante en la región fue otro príncipe griego, de nombre Dárdano. Según los mitos Zeus y la ninfa Electra, una de las hijas del gigante Atlas con la diosa Pleyade (el crepúsculo), tuvieron dos hijos: Lasio (o Yasión) y Dárdano. Lasio y varios de los descendientes de su hermano fueron varones muy bellos, y ante tal belleza muchas diosas y el propio Zeus se encapricharon. El primero en sentir los hados del destino por ese don fue el propio Lasio, de quien se prendó la diosa Demeter; juntos fueron padres del dios Pluto (no confundir con el dios romano de los infiernos Plutón). Pluto es el dios de la riqueza y se le representa como un niño sosteniendo la cornucopia (el cuerno de la abundancia). El destino de Lasio fue pronto truncado, las riquezas obtenidas de la diosa provocaron la envidia de su hermano Dárdano y este quiso tomar el trono matando a su hermano, que reinaba en Arcadia (región central de la península del Peloponeso – Grecia); pero el pueblo no lo acepto por tal crimen y Dárdano tuvo que huir a Asia (región que es hoy la península de Anatolia – Turquía). Ya en Asia el fugitivo Dárdano casa con Batía, la hija del rey Treuco, hereda el trono de este rey y funda Dardania.

Dárdano tuvo dos hijos con Batía, el primogénito fue Ilo, quien murió joven y sin dejar herederos; así el trono pasó a el segundo hijo, Erictronio. Mientras que su padre reinó sobre una población casi campesina, Erictronio hizo crecer las riquezas de la región y llenando las laderas con la cría de caballos, y tal era la belleza de estas bestias, que el dios del viento Bóreas se enamoró de las yeguas y adoptando la forma de un potro negro las embarazó dando a los potros del pueblo dardano tal velocidad que se decía que volaban sobre los pastos.

Erictronio casa con otra ninfa, Astíoque, una de las hijas del río Simois (otro río de la región). De esta unión nace el rey Tros, y cuyo nombre da a los dardanianos el título de troyanos. Tros desposó a Calíoroe, otra de las hijas del río Escamandro. De esta unión nacen tres hijos varones: Ilo (que toma el nombre de su tío), Asáraco y Gamínedes. El más joven era tal su belleza que Zeus lo raptó y convirtió en su copero en el Olimpo. En compensación Zeus le regala a Tros dos caballos tan rápidos que podían correr sobre el agua. Asáraco casa con la ninfa Hieromneme, hermana de Astíoque, y fueron padres de Capis.

Ilo desposa a Eurídice (una hija del rey Adastro de Argos – Grecia) y tiene tres hijos; un varón: Laomedonte y dos hijas: Temiste y Telecleia. Ilo abandona la ciudad de Dardania dejándosela a su hermano Asáraco y funda Ilión (Troya). Su hija Temiste casa con su primo Capis se serán padres de Anquises, este príncipe dardano, tenía tal belleza que fue amado por la misma diosa de la belleza y el amor, Afrodita; juntos serán padres del héroe Eneas, quien tras la caída de Troya huye con su padre e hijo y funda Roma. La segunda hija, Telecleia desposa a Ciceo, rey de Tracia, y serán padres de Téano, sacerdotisa de Atenea y esposa de Antenor, un ministro del rey Príamo.

Es el hijo varón de Ilo quien inicia la causa de la caída de la casa de Ilión. Laomedonte transformó a la pequeña Ilión en una gran ciudadela de impugnables muros. Según el mito los dioses Apolo y Poseidon fueron convertidos en mortales y condenados a trabajar para el rey de Ilión en castigo por conjurar contra Zeus. Laomedonte le pidió a estos dioses la construcción de murallas que ningún ejercito pudiera tumbar y los dioses cumplieron, pero al terminar la obra el rey se negó a pagar por ello. En castigo los dioses enviaron una peste y un monstruo marino. Para aplacar a los dioses, al igual que en la historia de Andrómeda, Laomedonte tenía que sacrificar a su hija Hesíone. Heracles, que por ese entonces iba con los argonautas se comprometió a ayudar al rey a cambio de los fantásticos caballos que Zeus había regalado a su abuelo Tros. Laomedonte aceptó, pero cuando Heracles, tras cumplir el trato, envió a Telamón e Ificlo a buscar lo pactado, Laomedonte los traicionó encerrándolos.

La furia de Heracles no se hizo esperar, pero dentro de los muros, Podarces, el hijo menor de Laomedonte, ayudaba a escapar a los presos, por no estar de acuerdo con las acciones de su padre. Heracles entra con ayuda de los fugitivos y el resto de los argonautas a la ahora fortaleza y mata al rey y todos sus hijos, sobreviven solo Hesíone y Podarces. Hesíone fue dada como esposa a Telamón y como dote Hesíone pidió la liberación de su hermano Posarces, quien iba a ser convertido en esclavo, comprándolo con su velo de novia. El joven Posarces fue conocido desde entonces como Príamo, en alusión al pago simbólico del velo de su hermana. Los argonautas siguieron su viaje y Príamo quedó como rey de Troya.

No todos los hijos varones de Laomedonte murieron a manos de Heracles; otro que se salvó de la furia del hijo de Zeus y Alcmena fue el príncipe Titono. Titono tuvo la suerte que muchos de sus ancestros, fue un chico de una gran belleza. Su belleza prendó a Eos, la diosa de la aurora, quien había sido maldecida por Afrodita al descubrirla en la cama con Ares, a que arrancaría a los hombres de las camas de sus amantes, pero ninguno terminaría con ella. El mito explica el por que los hombres se levantan con las luces de la aurora para ir a trabajar todas las mañanas, abandonando a sus esposas. Titono fue el amante mortal más fiel que tuvo la diosa y de su unión nacerán Memnón, rey de Etiopía, y Ematión, rey de Arabia. Pero el destino de Titono no fue como el de su tío abuelo Ganímedes. Eos pidió a los dioses que le concedieran la inmortalidad al joven, algo que los dioses aceptaron, pero no pidió juventud eterna y Titono envejeció, y envejeció hasta que se arrugó tanto que la diosa por piedad lo transformó en grillo. Por ello los grillos cantan toda la noche llamando a la amada y al llegar la aurora callan.

El joven Príamo vuelto rey transformó la región y extendió los dominios de la ciudad de Ilión, hasta que la misma fue llamada la dueña de Asia. Como su padre Príamo tuvo muchos hijos, según algunos más de cincuenta, pero con su esposa oficial, la reina Hécuba podemos citar a: Héctor, Héleno y su hermana gemela Casandra, Deífobo, París, Troilo, Polites, Polidoro, Creúsa (esposa de Eneas y madre de Ascanio) y Polixena entre los más famosos.

Príamo intentó rescatar a su hermana Hesíone,por ser el único descendiente varón de Laomedonte que quedaba vivo, pasó a ser rey de Troya y decidió tratar de conseguir el regreso de su hermana. Para ello envió a su consejero Anténor en un viaje diplomático a Grecia, pero los griegos se negaron a la devolución. Según algunas versiones, el motivo del viaje de Paris, hijo de Príamo, a Esparta, fue precisamente volver a reclamar el regreso de Hesíone o castigar a los griegos por negarse a la devolución; el rapto de Helena obedecía a más que simplemente una historia de amor y a la promesa de una diosa dada a un pastor que a su juicio la había catalogado como la más bella de las diosas.

Príamo es siempre descrito en la Ilíada dando pruebas de una inmensa bondad y de una justicia ejemplar. Al contrario que sus consejeros, no culpó a Helena de la guerra. Demasiado viejo para tomar parte en los combates, Príamo tuvo que limitarse a presidir los consejos. Uno a uno vio perecer a sus hijos y su dolor llegó al máximo cuando Aquiles mata a su hijo mayor Héctor en combate singular delante de las murallas de Troya, para luego arrastrar su cuerpo por el polvo. El anciano rey, humillado, acudió al campo enemigo al encuentro del vencedor, para suplicarle la devolución del cadáver de su hijo a cambio de un elevado rescate.

Cuando Troya cayó finalmente, presa del fuego, Príamo quiso tomar las armas para intentar una defensa desesperada, pero su esposa Hécuba lo arrastró hasta el altar de Zeus, al fondo del palacio, para ponerlo bajo la protección del dios. Mientras Neoptólemo, el hijo de Aquiles, mata al más pequeño de los hijos vivos de Príamo y Hécuba, el niño Polites, en presencia de su madre; Príamo no resiste y grita de dolor; Neoptólemo, al descubrir su escondite lo degolló sin piedad. Así terminaba el último rey troyano, la mayoría de sus hijos e hijas muertos, sólo sobreviven los gemelos Casandra y Heleno, ahora convertidos en esclavos.

Los dos primeros cuerpos en los puntos langragianos L4 y L5 de Júpiter se vinculan con cuatro aspectos vinculados al sexo masculino; así como las cuatro primeras diosas del cinturón de asteroides (Ceres, Palas, Juno y Vesta) se relacionan con los aspectos femeninos de madre, hija, esposa y hermana. Aquiles, Patroclo, Hector y Príamo son sus equivalentes masculinos: hijo, amigo, esposo y padre. Aquiles es el joven que pretende demostrar que ya es hombre y ser capaz de tomar sus propias decisiones. Patroclo es el amigo inseparable, el hermano que hace todo por su amigo, incluso tomar su lugar para rescatarlo. Héctor es ante todo esposo, y por su mujer es capaz de hacer las cosas más imposibles; y en Príamo tenemos ese deseo interno de paternidad. Ante todo Príamo es padre, orienta a sus hijos, pero no los limita, sufre con ellos y por ellos. Príamo es símbolo de paternidad, no por el número de hijos que tuvo, sino por el amor que por todos ellos sintió. Por otra parte aunque los tres primeros cuerpos muestran aspectos negativos de: ira incontrolable, deseos de venganza y fuerza intimidatoria, Príamo cierra este ciclo señalando que todas esas acciones están acompañadas por un inmenso dolor de perdida. Su grifo hace referencia a las torres de la fortaleza de Troya y a la letra griega Pi, inicial del rey Príamo.