Cosmogonía (3) Japeto, el titán y su familia.

Los cuatro titanes que ayudaron a Cronos a derrotar a su padre Urano se ubicaron en los puntos cardinales (un poco la creencia oriental de los cuatro pilares que sostienen el cielo). Japeto era el mayor de los titanes y gobernaba en el pilar del oeste, su nombre traduce ‘perforación o lanza‘. Japeto fue uno de los dos titanes que no desposo a una de sus hermanas (las titanesas, el segundo fue Crio). La esposa de Japeto fue una sobrina, la oceánide Climene (fama) [En algunas versiones a esta ninfa se le llama Asia, indicando que vivía en Anatolia, la hoy Turquía; ello a veces a generado confusión sobre el lugar donde reinaba Japeto; incluso algunos señalan la semejanza del nombre de Japeto con uno de los hijos del Noe biblico, Jafet, que según la tradición hebrea se estableció justo en Anatolia]. El oeste es el sitio donde se oculta el sol, y donde se ubicaba en todas las culturas el reino de los muertos. Japeto era en tiempo de los titanes equiparable en funciones a las que tenía Hades en la era de los dioses olímpicos. Japeto determinaba la duración de la vida de los hombres y de las bestias. Tiene importancia si se toma en cuenta que dos de los hijos de Japeto fueron: Epimeteo, el creador de todos los animales, y Prometeo, el creador de la humanidad.

Japeto

Prometeo tuvo como esposa una oceánide, Asia (nombre también a veces dado a Climene, la madre del joven titán y esposa de Japeto) que habitaba en la región de Anatolia, y de donde se decía que vivía Prometeo. Esta ocenide también recibía los nombres de Pronoia (prospectiva) y de Hesione (conocimiento); ella fue sustituida y/o asimilada por Atenea en la era de los dioses, y a veces es equiparada a oceánide Metis (consejo), la madre de la diosa Atenea. Fruto de la unión de Prometeo y Pronia nacería Deucalión, cuya esposa fue su prima Pirra, hija de Pandora (la primera mujer creada por los dioses) y esposa del titán Epimeteo.

Prometeo_++

Un tercer hermano era Menetio (el dios/titán de la ira), otro hijo de Japeto; a quien Zeus, tras vencer a los titanes, lo envió con un rayo directo al Tartaro por su carácter iracundo, convirtiéndose así en un siervo del dios Hades.

Menetio

El hijo mayor de Japeto y el cuarto hermano era Atlas lo reemplazó en el sostén del pilar del oeste, y en la lucha contra los dioses se condeno a Atlas a sostener desde este sitio a todo el cielo. Japeto y Atlas son a veces asimilados juntos y se les pone el nombre o sobrenombre de Titán, principalmente entre los romanos, nombrando así a toda esta raza de gigantes. Se sabe que cuando el héroe Perseo, que volvía con la cabeza de Medusa montado en Pegaso, vio la carga pesada carga del hijo del titán, se apiadó y lo convirtió en piedra con la mirada de la gorgona; sus restos son hoy las montañas del Atlas en noroeste de África.

Atlas

A Atlas se le conocen tres esposas y/o amantes, la primera fue Hespero (crepúsculo), con quien sería la madre de las siete Hesperides, estas diosas colectivas habitaban el extremo occidental del mundo, y representaban al atardecer con sus múltiples colores. Ellas reemplazaron a su madre como diosa del atardecer, y como inicio de la noche fueron también asociadas a las bodas, o mejor dicho a la noche de boda, ya que cuando apenas oscurecía la pareja de recién casados iba a tener su primer encuentro sexual según la tradición de aquello tiempos.

En un principio se decía que las Hesperides eran tres: Egle (brillante/clara), Eritia (roja), Hesperetusa (oscurecer/oscura); pero otros nombres fueron añadidos terminando en ser siete finalmente; las cuatro siguientes [nombres varían según autores] son: Crisótemis (dorada), Astérope (antes de las estrellas), Lípara (ferviente) y Aretusa (violenta o fluida, que también es el nombre de varias otras ninfas). Ellas eran las guardianas del árbol de las manzanas doradas, regalo de Gea a Hera por su boda con Zeus. Como la diosa Hera desconfiaba que las ninfas no tocaran las manzanas, puso también como guardia del árbol al dragón de múltiples cabezas Ladón.

Hesperides_+

El mítico lugar donde estaba el Jardín de las Hesperides ha sido objeto de discusiones y de distintas ubicaciones; hay sin embargo dos lugares que parecer relacionarse con este importante sitio, que se según la descripción depende del mito asociado. Un primer lugar en la tradición ibérica señala que el jardín se ubicaba en una isla al occidente de la ciudad fenicia de Gadez (hoy Cádiz al sur este de España, más al occidente del estrecho de Gibraltar, frente a las costas de África), esta isla es hoy conocida como la isla de León, y donde ubica la ciudad de San Fernando; en la antigüedad era conocida como la isla de Eritia; lugar al lado Tartessos, región y/o población supuestamente ubicada cerca de la desembocadura del río Guadalquivir; mismo lugar donde Eritia, la hija de Atlas, tuvo al único hijo de las ninfas conocido es Euritión, un hijo de Ares con la ninfa. Euritión era, junto al perro de dos cabezas Orto, uno de los guardianes del ganado rojo del gigante Gerión. Todos ellos muertos por Heracles/Hércules en su décimo trabajo, al tener que robar ganado del gigante de tres cuerpos; que pastaba en la isla de Eritia.

La segunda posibilidad señala que el jardín de las ninfas del atardecer se ubicaba en las islas Canarias, al este de la costa de Marruecos, África. Según el mito el dragón Ladón fue muerto por Heracles [o por Atlas en otras versiones] en su décimo primer trabajo; y la sangre del dragón dio origen, donde cayo cada gota, a un árbol de ramas retorcidas y grueso tronco. En general el árbol del dragón incluye a unas seis especies de arboles (dentro del genero Dracaena, que incluye otra treintena de arbustos), estos son árboles con fuertes troncos y hojas rígidas, de anchas bases, de áreas áridas semidesérticas, típicos de África e islas cercanas. En las Canarias hay una de estas especie, que es endémica de las islas y es conocida como draco (dragón) (dracaena draco), siendo uno de los símbolos de las islas.

La sabia del drago, de un rojo intenso, y la forma retorcida de sus ramas, semejantes a un conjunto de cabezas sujetas a un grueso tronco, dieron lugar a que los autores clásicos vieran en cada árbol drago un descendiente directo de aquel extraordinario dragón/serpiente. Existe otra especie, el árbol de la sangre del dragón (dracaena cinnabari), que se da únicamente en la isla de Socotra (un isla al sur de la península arábica) que era muy preciado en la antigüedad, y al igual que en las Canarias. Su sabia roja (sangre de dragón) se extraía para su uso en medicina y en colorantes; su importancia y valor se igualaba al del incienso y la mirra y otras exóticas especias orientales.

Otro aspecto que apoya la idea de que las Canarias son las islas de las Hesperides es Plinio el Viejo, quien en su obra Naturalis Historia, relata una expedición realizada hasta el archipiélago por un rey de Mauritania; los romanos dieron nombre a varias de estas islas; entre ellos están Junonia (isla de Juno/Hera) por estar plagada de palomas, un ave consagrada de Juno, (hoy Gomera); a una de ellas la llamaron Canaria, por tener una fiera raza de perros (hoy Gran Canaria; y de donde deriva el nombre del archipiélago); Canarias viene del latín canis canis = dos canes, que recuerda un poco el mito del perro de dos cabezas Orto. De cualquier manera, el conocimiento que los clásicos tuvieron sobre las islas fue vago, mezclando mito y realidad.

Hay una tercera versión, que es menos probable, que pone a la isla en el extremo norte, en Hiperboria; de donde se decía que Apolo traía las manzanas doradas y con ellas se fabricaba el néctar de la Ambrosía (que mantenía a los dioses jóvenes). La razón de esta posibilidad es que tras la muerte de Ladón, Hera lo colocó en los cielos (la constelación de Draco = el dragón), al norte del mundo, de manera que a los ojos de griegos siempre era visible y daba vueltas sobre el polo norte vigilando todo el cielo. Según esta idea las siete ninfas conformaban las siete estrellas de la constelación de la osa menor, en otras estas estrellas son las doradas manzanas que está custodiado por el dragón.

La esposa oficial de Atlas fue la oceánide Pleyone (Llena, Abundante) con quien tendría a las siete Pléyades. De las siete, seis de ellas fueron amadas por los dioses, la mayor, Maia (Maya = madre) fue madre con Zeus de Hermes. Los hijos de las Pléyades (salvo Hermes) se convirtieron en los reyes de dinastías en Grecia y Anatolia, siendo así las antepasadas directas de las diversas familias reales, incluidos los reyes de Troya y Esparta. Se tiene que Zeus se acostó con Electra (Ambar/Dorada) y con Táigete (Largo cuello). La primera fue madre de Dardano, fundador de Troya; y de Yasión que es descrito como un joven de gran belleza. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Pleyades_1

Cuentan los mitos que tanta fue la hermosura de Yasión que prendó a la diosa Demeter, y juntos fueron padres de Pluto (riqueza) y Filomeno (amigo de lo fácil), condenados ambos a nunca estar de acuerdo; (no confundir a Pluto con el Plutón romano que tenía igual significado al devolver a Proserpina/Perséfone a su madre cada primavera daba por tanto la riqueza a la tierra para los hombres). Pluto suele ser representado como un niño cargando el cuerno de la abundancia; representa al estar vinculado a Demeter la abundancia de las cosechas. Por su parte Filomeno, también conocido como Bootes (labrador) sería el creador del arado y fue premiado por este invento a ser colocado entre las estrellas como la constelación que lleva su nombre.  El padre de ambos chicos sin embargo no tuvo tanta suerte, las versiones de su muerte temprana no están claras, unos que Zeus no le gustó mucho que su hijo se acostara con su hermana (tía del joven), otras que la propia Demeter no soportó la idea de que envejeciera, o incluso que fue muerto por su propio hermano Dardano (una versión de Cain y Abel entre los griegos).  Entre los cretenses Yasión es equivalente  al semi-dios Carmanor (cortar la cosecha), que tuvo con la diosa Demeter a Eubuleo (buen consejo), otro dios menor del arado (similar a Filomeno/Bootes) y a Acacálide,  diosa menor que atiende las fiestas tras la cosecha.

Pluto_

Filomeno

Se cuenta por otra parte que Táigete violada por Zeus mientras estaba dormida, al despertar y verse embarazada se sintió muy avergonzada y se oculto en la montaña en el Peloponeso que lleva su nombre. Zeus sin embargo la siguió persiguiendo por un tiempo y Artemisa ayudó a la ninfa fundiéndola con una cierva. Cuando finalmente el peligro paso la volvió a su forma normal, la ninfa en agradecimiento a la diosa le dio a la cierva cuernos de oro y pesuñas de bronce, siendo la esta Cierva de Cerinea. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Amantes de Poseidón fueron Celeno (Oscura) y Alcíone (fuerte ayuda); de quienes descienden los reyes de Tebas y otros pueblos de Beocia. Estérope (llena de estrellas) fue amante de Ares y madre del fundador de Pisa (población cercana a Olimpia, y que tras la guerra de Troya algunos de sus descendientes se mudaron de Grecia a Italia, fundando la nueva y más conocida ciudad de Pisa). Sólo Mérope (Espuma, la de la cara oculta) fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses, sino con un mortal.

Cuando las ninfas viajaban por Beocia y fueron acosadas por el cazador Orión, que no dejó de perseguirlas. Finalmente Zeus se apiadó de las muchachas e interpuso un toro entre el cazador y las ninfas; la imagen sin embargo fue grabada en los cielos; que desde entonces se muestra como las chicas (grupo de las Pléyades en la constelación de Tauro) continúan su huida perseguidas de cerca por Orión.

Aunque eran siete hermanas, sólo seis se pueden ver en el cielo. Una de las tradiciones atribuía esta circunstancia a que todas las hermanas fueron amantes de inmortales, a excepción de Mérope, que era la esposa de Sísifo y que brillaba con menos intensidad por ser la única que había contraído matrimonio con un mortal. Además, Mérope había sido cómplice involuntaria en la treta que usó su marido para librarse de la muerte, al no enterrarlo para que así él pudiera reclamar volver a la superficie para solucionar su debida sepultura. Sísifo y Mérope fueron los fundadores de las casas reales de Corinto y Licia. Otra tradición explica que la pléyade que falta era Electra, quien cuando Troya fue saqueada, entristecida, cubrió su rostro con sus manos por la desaparición de la casa real de su hijo Dárdano.

La ultima de las amantes de Atlas fue la oceánide Etra (aire limpio, no confundir con la madre de Teseo de igual nombre) con quien tuvo a las siete Hiades [Fésila (radiante), Coronis (de curvas), Cleia (ilustre), Eudora (dotada), Ambrosia (nectar), Polixo (multiple) y Faio (luminosa), quien en otras versiones es llamada Dione (diosa) y a la que no hay que confundir con la oceniade de igual nombre madre de Afrodita] y al único hijo del titán, Hyas, un primitivo dios vinculado a las lluvias estacionales. Según los mitos, Hyas fue muerto por un león y sus hermanas lloraron amargamente siendo subidas a los cielos formando las estrellas de la cabeza del toro (Tauro), estación que marcaba el inicio de las lluvias, al igual que las Pleyades ubicadas en la misma zona estelar.

Según esta versión el león fue puesto en los cielos como la constelación de Leo y en las antipodas Hyas es la constelación de Acuario, que marca el inicio de las lluvias (eso antes de que en la tradición Leo fuera el León de Nemea muerto por Heracles y Acuario fuera el copero de Zeus, Ganimedes, puesto en los cielos para molestar a Hera).

Anquiale

La única hija del titán Japeto fue Anquiale (calor), una diosa del fuego, que guardaba el fuego divino que fue robado del cielo por su hermano Prometeo y dado a los hombres, cuando, tras el rapto de Core (Perséfone) por Hades, Demeter se negó a traer la vida a la tierra, provocando el origen del invierno. Desde entonces la encargada del fuego fue Hestia, la hermana de Zeus.

Curetes_

Anquiale fue la madre de los Curetes (también identificados con los Dactilos, los Coribantes y los Cabiros; todos dioses menores que según versiones ocultaron con sus ruidos y cantos en sus forjas los llantos del infante Zeus cuando su madre Rea lo oculto en Creta, en Eubea, o en otro lado). La pareja de Anquiale era Hecatero (una forma local del dios rústico, del campo, Sileno), un ser entre cuyos hijos figuran no solo los Curetes, sino también con su unión con las ninfas Oreiades (diosas de los pinos y coníferas), hijas de los dioses de las montañas, Hecatero será el padre de varias de las razas de sátiros y de faunos, igualado así a Sileno (el viejo sátiro que cuido al niño Dioniso y le enseño como fabricar el vino).

Entre los nombres asociados a los Curetes tenemos el de Hoplodamo, que traduce hombre armado, y es descrito como un gigante que ayudo y protegió a Rea cuando Cronos descubrió que había escondido a Zeus; otro fue Anito, quien estuvo por un tiempo al servicio de la diosa Demeter, y crió a la hija de la diosa Despoina (hija de Demeter y Poseidón). El líder de los curetes era Pírrico (danza con fuego), a quien muchos asocian con el propio Sileno.

Los Curetes eran descritos por tanto como gigantes y habiles en la metalurgía; ello hizo que fueran también vinculados a los Telquines, otra serie de gigantes con iguales artes, pero cuya ascendencia esta en los dioses marinos Ponto y Thalasa. Los puntos en común entre ambos grupos era el poder manipular los metales y que a ambos grupos se les pone como padres de los primeros pobladores de Creta (los Telquines fueron en principio los primeros habitantes de la isla de Rodas y luego se dispersaron por el resto de islas del Egeo).

Hijos de la Noche (18) Las Hespérides (diosas del atardecer)

Las hespérides son las diosas de la tarde y la luz dorada de ocaso. Las tres ninfas (en otras versiones cuatro, siete o nueve) eran hijas de o Nyx (Noche), conocida también como Hesperis (quien encierra al día, el crepúsculo) en estas historias y de Érebo; o de Atlas el Titán que sostiene al cielo, incluso se las hace hijas del Hespero/Fosforo/Lucifer el dios que representa al planeta Venus y marca el inicio del ocaso y las llegada de las estrellas. A ellas les confiaron el cuidado del árbol de las manzanas doradas dado como presente de boda por su abuela Gaia (la Tierra) a la diosa Hera en su matrimonio con Zeus. Gaia (la Tierra) produjo las manzanas doradas de Hesperia (el Oeste) para celebrar la boda de los dioses celestiales Zeus y Hera. Éstos confiaron su cuidado a las Hespérides, hijas de la diosa Nyx (Noche), quienes anunciaron la boda de estos dioses con la luz dorada de ocaso. Las manzanas, en la tradición griega, eran un símbolo de amor. Ellas eran ayudadas en su tarea por un dragón guardián de cien cabezas llamado Ladon.

En las leyendas más tempranas, estas ninfas habitan más allá del río Océano, en el extremo oeste del mundo; pero los esfuerzos por ubicar sus moradas y la posición geográfica de sus jardines ha llevado a poetas y geografos ubicar su residencia en partes diferentes de Libia, en las montañas Atlas, o en islas en la costa occidental de Libia; incluso en el extremo norte de la tierra, más allá de donde habita el viento Bóreas, sobre Hiperborea.

Entre los nombres de estas diosas tenemos: Ægle (el fulgor del sol), Eritia (la roja), Aretusa (rápida luchadora), Hesperetusa (rápido atardecer), Hespera o Saraesa (brisa de la tarde), Hesperia (atardecer), Crisotemis (la dorada), Lipara (perseverante) y Asterope (con la frente llena de estrellas)

El único hijo conocido de estas diosas es Euritión, hijo de Ares y de la hespéride Eritia, que nació a orillas del río Tartesos. Cuidaba de los bueyes rojos de Gerión, junto con el perro bicéfalo Ortro (Ortos),   en la fabulosa isla de Eritia o bien en la costa atlántica de Iberia. Euristeo encomendó a Heracles como su décimo trabajo el apoderarse del ganado del monstruoso Gerión sin pedírselo, ni pagarlo. Al primero con que se topó el héroe en su misión fue con Ortos, que había olido su presencia. Heracles lo mató con su clava, e hizo lo propio con Euritión cuando acudió a ayudar a su perro. Según los mitos el lugar donde habitaba este gigante y su siervo era un sitio cercano al país de las Hespérides, ubicado cerca del río Baetis [Guadalquivir] entre la celebre Tartessos y Gadeira [Cádiz]; cuyas aguas que alimentaban a la antigua ciudad estado ibérica eran del color de la plata. Por eso tras cruzar el ‘río Oceano’ se encuentran las islas Canarias, que es considerado por muchos del lugar como la casa de las hespérides.

Las Hespérides son también las diosas que anuncian la noche nupcial. Ellas asisten a la boda de Peleo y Tetis, y sirviendo la ambrosía de los dioses en la fiesta de boda. También aparecen en la boda de Cadmo y Harmonía, donde las hespérides hacen una canción para ellos, mientras Afrodita junto con Eros engalanan la cama de la boda, colocando la fruta dorada [las manzanas] del jardín de las ninfas como presente digno para la novia.

Era también las diosas que custodian los tesoros de los dioses, cuando Perseo dijo que devolvería el ojo y el diente a las Grayas, después de que ellas le dijeran donde habitaban las ninfas [las Hespérides] que tenía en su poder las sandalias del vuelo y el kibisis (una mochila) y el casco de Hades. Cuando estas llevaron a Perseo con las ninfas, él les devolvió su diente y su ojo. Acercándose a las ninfas él explicó por que había venido. Perseus devolvió luego las sandalias, kibisis, y casco a Hermes, y la cabeza del Gorgona se la entregó a Atena; y Hermes luego devolvió los artículos mencionados a las ninfas.

Cuando el río Aqueloo luchó con Heracles ganar Dejanira en el matrimonio, el dios del río se transformó en un toro. Hércules arrancó su cuerno, presentándolo a las Hespérides, y las diosas lo llenaron de frutas y lo llamaron la Cornucopia (el Cuerno de Abundancia).

Heracles fue enviado sacar las manzanas doradas del Hespérides como uno de sus doce labores. Prometeo, tras ser liberado por Heracles le dice como llegar donde las hespérides. Para lograr su tarea Heracles engañó a Atlas para que recuperase algunas manzanas de oro ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas (en esta historia Atlas sería el padre de las hespérides). Al volver con las manzanas, Atlas decidió no volver a cargar los cielos, pero Heracles le engañó de nuevo pidiéndole que sujetase el cielo un momento para que pudiera ponerse su capa como almohadilla sobre los hombros, a lo que éste accedió. Entonces Heracles tomó las manzanas y se marchó. Según una versión alternativa, Heracles habría matado a Ladón. Heracles fue la única persona que logró robar las manzanas, aunque Atenea las devolvió más tarde a su lugar apropiado en el jardín.

Los Argonautas pusieron a babor su nave por el desierto Libio. En busca de agua llegaron al hogar de las hespérides. Tuvieron miedo del dragón. Pero el dragón muerto antes por Heracles, con su sangre derramada sobre la tierra había envenenado todo el lugar. Cerca, con sus brazos blancos echados encima de sus cabezas doradas, las Hespérides estaban lamentándose mientras los Argonautas se acercaban. Orfeo viendo en esto, dirigió una oración a ellas en nombre de sus camaradas. Orfeo sollozó y oró por agua. Las ninfas tuvieron piedad de los sufridos hombres. Ellas forjaron un milagro. Primero, el pasto salió de la tierra, entonces los retoños largos aparecieron en el césped, y en un momento tres arboles, altos, rectos y llenos de hojas estaban creciendo. Hespere se volvió un álamo; Eritia un olmo; Ægle un sagrado sauce. Ahora los Argonautas escucharon de Ægle su voz mansa que les dice lo que ellos deseaban saber.

Ustedes han sido afortunados—, ella dijo. Un hombre malo aquí ayer mató al dragón que nos cuidaba y robó nuestras manzanas doradas, y se ha ido. A nosotras trajo dolor indecible. Él era un bruto salvaje; un hombre cruel, con ojos brillantes y cara frunciendo un ceño. Él llevaba la piel de un león enorme y flechas con las que disparó a nuestro monstruo aquí. Como ustedes, había venido de pie y muerto de sed. Porque él se apresuró sobre el lugar en busca del agua; pero sin el éxito, él encontró la piedra que usted ve allí cerca de la albufera de Tritón. Entonces ocurrió que golpeó la base de la piedra con su pie, el agua chorreó fuera, y él se cayó en sus manos y pecho y bebió avariciosamente con su cabeza abajo como una bestia en los campos, él lleno su barriga—. Con esa información los argonautas fueron deprisa felices hacia el lugar dónde Ægle les había señalado.

El dragón que guardaba las manzanas doradas del Hespérides después de que Hércules lo mató, fue puesto por Hera entre las estrellas. Considerado el vigilante usual de los Jardines de Hera. La constelación de la Osa Menor sólo fue considerada como constelación después del siglo VI a.C., momento en el que se pensó que era como un osezno. Hasta entonces se había considerado que eran siete hermanas [las hespérides], quienes formaban el ala de la constelación del dragón [Draco]. Esta es parte de la razón por la que se piensa que las hespérides viven en el rincón más al norte del mundo.

La constelación de la Osa Mayor que se encuentra entre la Osa Menor y Libra era como en un manzano, siendo  sus frutos [las estrellas más brillantes], en lo que hoy se considera la cola de la osa. Así entre Osa Menor y la Osa Mayor está la constelación del dragón esta protegiendo las «manzanas» [la Osa Mayor] y siendo la línea de defensa de las estrellas de la Osa Menor [las hespérides]. El Dragón mira amenazador hacia el sol cuando éste está en Libra y hacia la constelación de Hércules [Heracles] que se ubica la lado de la constelación de Boötes.

Íntimamente asociada con este grupo de constelaciones está la constelación de Boötes (el boyero, quien cuida los bueyes), situada entre ellas y Libra. Las leyendas antiguas sobre la constelación de Boötes recogen el hecho de que partes de ella quedaban cerca de Polaris, la estrella polar, y como tal, se consideraba que era el hombre que sujetaba los cielos, [Atlas]. Sus tres grupos de siete hijas serían las pequeñas constelaciones de siete estrellas: las Hespérides [osa menor], las Híades [cuernos del toro Tauro] y las Pléyades [también hoy en Tauro]. Boötes parece estar dirigiéndose hacia la Osa Mayor y la Menor (que es el motivo por el que hoy se le conoce como «Guardián de las Osas»). En esos tiempos los griegos no consideran a Libra una constelación separada [la incluían como parte de Escorpio, siendo las pinzas del monstruo]. Dado que la constelación de Boötes, no está realmente en la elíptica, pero su tamaño y cercanía en el lugar hacían que ocupara el puesto del zodiaco vacante. La presencia del gigante Gerión en algunas versiones de la historia puede ser indicativa de una segunda razón sobre el nombre de Boötes (el que cuida bueyes), quien modernamente fue acompañado por dos perros de caza [la constelación de  Lebreles] .

Las constelación de la Osa mayor ya era imaginada por los pueblos de Asia menor, en Grecia fue asociada al mito de Zeus enamorado de la ninfa Calixto, pero Hera transformó a la joven en osa en castigo, y le advirtió a Zeus que si le decía algo al hijo de ambos, Arcas, sufriría igual fin. Cuando creció Arcas se volvió cazador y mientras este recorría los bosques encontró una osa, no reconociéndola como su madre se dispuso a dispararle una flecha, Zeus intervino diciéndole la verdad; Hera lo transformó como había dicho y Zeus los puso a ambos en los cielos, siendo hoy la osa mayor y la osa menor (el osito). La imagen de la osa mayor es de origen mesopotámico.

Por su parte Boötes también evolucionó, Dioniso entregó la primera vid al mortal Eneo, e Icario fue el primero en hacer con ella vino. Mientras recorría Ática, ofreció a probar su vino sin rebajar con agua a unos pastores con los que se encontró, los cuales bebieron y bebieron hasta quedar embriagados y dormidos. Como estaban echados, medio muertos, y hablaban de un modo extraño, el resto de pastores pensaron que Icario los había envenenado para robarles los rebaños y lo mataron. Los que habían bebido se quedaron dormidos, y al despertar dijeron a sus compañeros que nunca habían dormido tan bien. Sus asesinos, avergonzados por el crimen cometido, huyeron. La hija de Icario, Erígone, extrañada por la tardanza de su padre empezó a sospechar que algo terrible había sucedido, e inició su búsqueda. La perra de Icario, Mera, aullando, como si llorara la muerte de su amo, volvió junto a Erígone. La perra tenía entre sus dientes una prenda de Icario, y tirando del vestido de Erígone, la condujo hasta su tumba. Tan pronto como su hija lo vio, decidió quitarse la vida colgándose del árbol a cuyos pies estaba enterrado su padre. La perra Mera, con sus lamentos a causa de la muerte de sus amos atrajo a la gente para que les dieran sepultura y luego se quitó la vida, arrojándose al río Anigro, y según contaban las tradiciones de entonces, desde entonces nadie bebió nunca jamás de esas aguas. Zeus se conmovió por esas muertes, así que decidió elevarlos junto a las estrellas. A Icario como el Boyero, a Erígone como Virgo, y a la perra la transformó  en la estrella más brillante de la constelación del Can Menor, y la llamaron Procyón: que quiere decir “por delante del perro” (Can mayor). La constelación de Libra era de origen babilónico y del cercano oriente, los romanos la adoptaron luego porque su presencia en los cielos marcaba el inicio del equinoccio de otoño (igual duración de los días y las noches), y asociaron la balanza a Virgo, que para los romanos era la diosa Astrea (la justicia).

Corceles de fuego

Los dioses griegos y los caballos de fuego

Los caballos de fuego tiene su origen en los corceles que tiraban del carro del sol. De colores blanco, oro y escarlata, con crines y colas de fuego. Algunas versiones les incluyen alas como Pegaso, para justificar así su recorrido en el alto cielo. Entre los más famosos de estos equinos destacan los caballos de la diosa Eos (la aurora y auriga del sol): Eoos (Æos, que pinta el cielo con rojos), Abraxas (significa en letras griegas: 365, el número de los días del año), Phæton (en honor al hijo muerto de Helios el sol, significa brillante) y Amathea (está todo sereno). Le siguen los corceles del propio dios Helios: Pyrios (Peritoa, llama encendida), Æthion (color del rojo fuego), Erythreus (cubre todo de rojo) y Phlegon (incendio dorado); finalmente los caballos del dios Apolo: Lampos (antorcha) y Actæon (ardiente). También se citan entre los caballos solares a: Bronte (trueno), Asterope (ojos que brillan como las estrellas), Chronos (tiempo) y Puroeis (calor ardiente), entre otros. Todos los nombres son imágenes del fuego solar.

Los caballos infernales difieren de estos caballos brillantes y hermosos de los cielos. Las cabalgaduras de Hades, dios del inframundo, son descritas con un color que va de púrpura a negro, una piel lisa y escamosa, con una cola armada con púas como un dragón, de hocico picudo y lengua como de una serpiente, con crines de fuego, igual que los espolones y la cola, y con la habilidad de escupir el fuego de su boca. Tienen al igual que sus congéneres celestes la habilidad de volar (aunque no aclaran los mitos si tienen alas o no). Se conocen al menos los nombres de: Abaster o Alastor, (quien apaga las estrellas), Abatos (inaccesible, como el infierno mismo), A’ethon (veloz como el rayo que cruza el cielo), Nonios (el que mide o marca el final), Nykteus (oscuro como la noche), Ultor (dios vengador) y Orphnaus (con ojos que arden).

Pesadillas, espíritus, duendes, yeguas y brujas

Una pesadilla es un sueño que provoca fuertes reacciones emocionales de la persona que duerme, por lo general de miedo y horror. El sueño puede contener la situaciones de peligro, malestar, sufrimiento físico o psicológico. Las víctimas suelen despertar en un estado de angustia, y no pueden volver a dormir por un período prolongado.

Las pesadillas pueden tener causas físicas, tales como dormir en una posición incómoda, tener fiebre, y causas psicológicas, tales como el estrés o la ansiedad. El temor en un estado de vigilia se relaciona con la incidencia de las pesadillas. Comer antes de acostarse puede desencadenar un aumento en el metabolismo del cuerpo y la actividad cerebral, y es un estímulo potencial para las pesadillas. Pesadillas ocasionales son comunes, pero de forma recurrente puede interferir con los patrones de sueño y causan el insomnio, y pueden requerir ayuda médica.

A fines del siglo XVI el artista anglosuizo Henry Fuseli pintaría The Nightmare, la primera versión fue pintada en 1781 y la imagen se hizo tan famosa que una versión grabada fue ampliamente distribuida y la pintura fue parodiada en la sátira política de la época. Debido a su fama, Fuseli pintó al menos tres versiones de la pintura. El lienzo parece describir a la vez a una mujer sufriendo una pesadilla. El Incubo y la cabeza del caballo se refieren a la creencia contemporánea y el folklore acerca de las pesadillas. La obra muestra a una mujer durmiendo con la cabeza colgando hacia abajo, dejando al descubierto su cuello. Sobre su pecho un Incubo mira al espectador y por una cortina se asoma la cabeza de un caballo. El significado de “Nightmare” incluye la experiencia de peso en el pecho que siente la persona que duerme.

Para los espectadores contemporáneos, la obra invoca la relación entre la pesadilla y el caballo (Mare = yegua). Fuseli relacionó la obra con las creencias y los cuentos folclóricos germanos acerca de demonios y brujas que atacan a las personas que duermen solos. En estas historias, los hombres eran visitados por los caballos o brujas. La etimología de la palabra “Nightmare“, sin embargo, no se refiere a los caballos o yeguas. Más bien, la palabra se deriva de Mara, un término que se aparece en la mitología escandinava como un espíritu enviado a atormentar o sofocar a los durmientes.

Un Mare o Nightmare es un espíritu o duende en el folklore alemán que cabalga sobre el pecho de las personas mientras duermen, provocando malos sueños o pesadillas. El Mare es similar al Súcubo o al Incubo, y probablemente está inspirado por la parálisis del sueño.

La palabra Mare en ingles moderno que equivale a decir yegua pero su equivalencia en otras lenguas son: Maron en lenguas Proto-Germanas; en ingles antiguo es Mære; en alemán: Mahr; neerlandés es: Nachtmerrie; en antiguo nórdico, en sueco, islandés y noruego es: Mara; y en danes e ingles moderno es: Mare. El nombre en la palabra “nightmare = pesadilla” es en sueco: mardröm o la palabra noruega: mareritt, en danés mareridt; en islandés es martröð que significa literalmente cabalgata en la yegua/duende/bruja (por el sofoco y sudor al despertar de la pesadilla sin aliento) o simplemente pesadilla. Todas estas palabras se remontan a la raíz indoeuropea “Mer-“, que significa para frotar lejos o hacer daño.

Los mares son conocidos en otras partes de Europa como Mora, y son en su mayoría malévolos seres folklóricos relacionados con el sueño. En el folklore Polaco las Moras son las almas de las personas que dejan el cuerpo durante la noche. En Croacia la palabra Mora se refiere a una pesadilla. Mora o Mara son espíritus de la antigua mitología eslava. Mara era un espíritu oscuro que toma la forma de una bella mujer y luego visitas hombres en sus sueños, para torturarlos con el deseo. Otros nombres eslavos son: Nocnica/Nocbitsa (bruja nocturna) que en la mitología de Polonia es el espíritu de las pesadilla que también se conoce con los nombres de Krisky o Plaksy. La Nocnitsa también está presente en el folclore de Rusia, Serbia y Eslovaquia. Se sabe que los niños son atormentados por la Nocnitsa y las madres en algunas regiones colocan un cuchillo en las cunas de sus hijos o dibujan un círculo alrededor de las cunas con un cuchillo para su protección. Esta es, posiblemente basado en la creencia de que los seres sobrenaturales no se puede tocar de hierro. Ella es conocida en Bulgaria como Gorska Makua.

En Alemania fueron conocidos como Maras, Mahr, Mare, en Rumania eran conocidos como Moroi. (Moroii en singular) y es un tipo de vampiro o fantasma en el folklore rumano. Al Moroi femenino se llama Moroaica (Moroaice en plural). En algunas versiones, el Moroi es el fantasma de una persona muerta que sale de la tumba para extraer energía de los vivos, y suele ser asociado a otras figuras en el folklore rumano: Strigoi (otro tipo de vampiro), vârcolac o pricolici (hombre lobo). En los países eslavos incluyen los términos: Mora, Zmoras, Morava y Moroi y el término básico es de raíz griega: Moros = muerte.

Mara (Ma-re, Ma-ri-te , Ma-rša, Ma-ršava) es una diosa de la mitología de Letonia de la tierra y la muerte. Asociada como compañera de Dievs (Dios), en la muerte Dievs toma el alma y Mara (la tierra) toma el cuerpo. Esto es probablemente el resultado de la influencia cristiana y la identificación de Mara con María. Por otra parte en India, Mara es una diosa hindú de la muerte; aparece también en el budismo y es llamada Maia, diosa de la ilusión. Mara es también el demonio que tentó a Siddartha Gautama (Buda), tratando de seducirlo con la visión de mujeres hermosas. En la cosmología budista, Mara personifica la muerte de la vida espiritual. Es la tentación, que distrae a los humanos de la práctica de la vida espiritual, haciendo  atractivo lo mundano o a lo negativo parecer positivo. Una metáfora de los diversos procesos de la duda y la tentación que obstruyen las practicas  religiosas. Maia es la madre de Mritiu (la muerte personificada).

En el Reino Unido y el folklore de Norteamérica de habla inglesa las pesadillas son provocadas por brujas y de acuerdo con el folklore, la bruja se sentaba en el pecho de un durmiente (como la imagen de la pintura) y le provocaba pesadillas al durmiente. Cuando la víctima se despertaba, no era incapaz de respirar. Actualmente, este estado se le llama parálisis del sueño, pero en la vieja creencia del sujeto había sido atormentado por una vieja bruja, y la superstición deriva de una antigua creencia germánica y de estrecha relación con la Mara escandinava.

En estos pueblos a estas brujas se les conoce como Hag y son descritas como un tipo de bruja vieja y arrugada, o una especie de hada o una diosa que tiene la apariencia de una mujer anciana, y que a menudo se encuentran en el folklore y en los cuentos infantiles como Hansel y Gretel. Las Hags se ven a menudo como malévolas, pero también puede ser una de las formas elegidas de deidades como Morrigan o Badb, que no se consideran ni totalmente beneficiosa, ni malévolas. El término aparece en Inglés Medieval, y podría ser una abreviación de hægtesse, un antiguo término inglés para bruja; y como un personaje de los cuentos de hadas o cuentos populares, las  palabras bruja y vieja se utilizan a veces como intercambiables o equivalentes.

La Hag como bruja, o vieja, fue la causante de pesadillas; en la mitología irlandesa y escocesa es conocida como Cailleach, una diosa bruja relacionada con la creación, la cosecha y el clima que rige el invierno, mientras que la diosa novia rige el verano; son la personificación de los poderes elementales de la naturaleza, especialmente en un aspecto destructivo. Se dice que son particularmente activas en las tormentas de viento de la primavera. Brujas como figuras de poder abundan en la mitología irlandesa.

El patrón más común es que la vieja representa la tierra estéril, que el héroe de la historia debe acercarse sin temor, y se enamoran en sus propios términos. Cuando el héroe muestra respeto, amor y aceptación de su lado feo, la vieja se revela también como una joven y hermosa diosa; así en muchos de los cuentos sobre brujas no se describen estas lo suficiente como para distinguir entre una vieja que sabe de magia o un ser sobrenatural.

En el folclore persa, Bakhtak tiene el mismo papel que la Bag del folclore británico. La Bakhtak se sienta en el pecho de un durmiente, despertándolo y haciéndole sentir que es incapaz de respirar o incluso a moverse. Bakhtak también se usa metafóricamente para referirse a la “pesadilla” en la lengua persa moderna.

Pesadillas en la literatura fantástica moderna

Herederos de estos caballos infernales de la mitología griega y de otros mitos, de la imagen de un viejo cuadro sobre las pesadillas en una chica, de la traducción moderna (Mare = yegua) de un antiguo espíritu, cuyo nombre deriva de una antigua diosa de la tierra y la muerte (Mara/Maia/Moro), surgen en la literatura moderna las pesadillascaballos de fuego similares a los corceles de Hades (Pluton), (llamados nightmare en ingles y Albtraum o Alptraum en alemán) originarios ahora no del mito sino de historias de Calabozos y Dragones y similares reinos.

Las razas de pesadillas difieren y son múltiples sus orígenes, entre las más importantes,  mencionadas en portales dedicados a describir las criaturas de estos mundos literarios fantásticos tenemos:

Pesadillas de lava, habitantes originales del inframundo y son tan poderosos que pueden vencer a dragones y son imposibles de domarlos; son descritas en “Relatos de Sangre” como:

un caballo negro mezclado con piedra fundida, bebía del fuego de la lava sin ningún problema. El monstruoso animal levantó las patas de delante al verme y soltó un relincho furioso. Corrió hacia mí y lo único que pude ver son sus ígneos ojos antes de embestirme como un toro

Pesadillas abismales, inspiradas en las anteriores, fueron creadas por nigromantes y son producto de la transformación algún infortunado siervo o esclavo en bestia para usar como cabalgadura o como mensajeros que llevan noticias y acuerdos de los concilios oscuros.

Pesadillas muertas, también producto de magia negra tenemos a las fabricadas con caballos muertos en batalla (e inclusive su jinete), revividos por nigromantes para su servicio. No todos los siervos usados en la transformación son seres malignos.

Pesadillas del fuego azul, (llamadas también pesadillas de hielo), estas son algunas victimas inocentes también mutadas por los magos oscuros en bestias, pero no están dispuestos a perder su alma y escapan finalmente de sus amos buscando llegar a planos superiores, al romper lazos con sus amos dejan de alimentarse de fibras de platino y el color de sus llamas cambia de rojo a azul. Sus llamas son frías y aunque son peligrosos, suelen aliarse con los enemigos de sus creadores.


El enemigo natural de estas bestias son los unicornios, y como una forma de burlase, los nigromantes crean pesadillas con la apariencia de unicornios negros, pero las formas de las pesadillas son tan variadas como las combinaciones de caballos, cebras, mulas, pegasos y unicornios que podamos imaginar. Existen pesadillas con alas, aquellas con un cuerno (para asemejase a los unicornios), con dos cuernos (recordando las astas de los diablo) y otras tantas combinaciones que tengan los escritores de cuentos de fantasía.

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Nota: Para más información sobre las pesadillas en la literatura moderna y referencia original sobre el tema puede consultar a: “El Bestiario del Hypogripho Dorado”

Para más referencias sobre los Mares/Moros/Moroi/Mara y los caballos de los dioses puede consultar: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí