Ángeles y arcángeles (4) Gabriel Arcángel

En las religiones monoteístas del mundo surgidas en el cercano oriente, el arcángel Gabriel, que traduce del hebreo “Dios es mi fuerza” y que los pueblos árabes llaman Jibril/Yibril, es arcángel que sirve como un mensajero de Dios a los seres humanos. Las Iglesias Católica, Ortodoxa y algunas protestantes, junto con el Islam, lo consideran un arcángel, por ser junto con Miguel y Rafael, los únicos ángeles con nombre en las escrituras, y son los encargados de llevar misiones importantes.

Para el mundo cristiano es el ángel de la Anunciación y para los musulmanes el ángel de la revelación a Mahoma. Gabriel es el ángel que revela a Juan el libro del Apocalipsis y por ello algunos ponen a Gabriel como quien sopla el cuerno que anuncia el Día del Juicio. Otros lo señalan como el ángel que vigila la entrada del Edén, para evitar que entren los descendientes de Adán y Eva, idea que es mostrada en el “Paraíso Perdido” (1667) de John Milton donde Gabriel hace de jefe de los guardias ángelicales ubicados sobre el paraíso; aunque hay algunos que afirman que quien vigila es el Arcángel Miguel.

La iconografía cristiana representa a Gabriel de rodillas ante María, las manos cruzadas sobre el  pecho y sosteniendo un pergamino, un cetro o un lirio. El lirio que el Arcangel Gabriel ofrece a la Virgen en la Anunciacion, simbliza la inocencia, la pureza, la virginidad, la luz. En otras representaciones al Arcángel Gabriel,  como líder las huestes angelicas que dirige, sostienen una trompeta que anuncia una buena nueva o algun acontecimiento importante, la trompeta representa la voz de Dios; el sonido que despertara a el que duerme en la inconsciencia. Hoy ha pasado a representar la trompeta que anuncia el fin de los días. Por su papel en la anunciación, Gabriel es el patrono de las comunicaciones y de los comunicadores, porque trajo al mundo la más bella noticia: que el Hijo de Dios se hacía hombre. Se señala también que si Miguel está a la derecha de Dios, Gabriel se encuentra a la izquierda. Como señor del elemento agua se le vincula a las tormentas y marejadas; señala la Madre Shipton; una gran vidente inglesa del siglo XV este hecho y lo vincula con la trompeta que sopla el arcángel:

La rabia de las tormentas y el rugir los océanos ocurren cuando Gabriel se encuentra entre mar y costa, y mientras él sopla su cuerno maravilloso, el viejo mundo muere y un nuevo mundo nace.

En la tradición Judía, Gabriel aparece como el destructor de las huestes de Senaquerib (jefe de los ángeles  que se acostaron con las mujeres y dieron origen a los gigantes). Ayudo a José en su esclavitud en Egipto, previno a la reina Vasti de aparecer desnuda frente al Rey Ahasuerus y sus invitados, y fue uno de lo ángeles que enterró a Moisés. Se lo señala como la voz que previno a Noé del diluvio; la voz invisible que detuvo a Abraham de sacrificar a su hijo Isaac; la fuerza invisible que luchó con Jacob, y la voz de la zarza ardiente que hablo con Moisés. (aunque muchos de estos hechos son también atribuidos a otros ángeles, en especial a Miguel).

La primera vez que aparece formalmente en la Biblia es en el Libro de Daniel, donde da explicaciones a las visiones de Daniel y posteriormente en el Evangelio de Lucas, Gabriel anuncia el nacimiento de Juan el Bautista y de Jesús.

Daniel es uno de los profetas del Antiguo Testmento, los cristianos lo incluyen entre los Profetas Mayores, junto a Isaías, Jeremías y Ezequiel. los judíos lo excluyen de los Profetas (Nevi’im) y lo colocan entre los Escritos (Ketuvim) lo que parece dar a entender que la colección de libros proféticos ya estaba completa y cerrada cuando se escribió Daniel. Algunas partes cristianas del Libro de Daniel no aparecen en la Biblia Hebrea; entre ellas la Historia de Susana (una joven acusada de adultera por dos ancianos) y las Historia de Bel y del Dragón. De igual forma el libro incluye dos partes muy distintas y fue escrito en tres lenguas: hebreo, arameo y griego que aportan más confusión sobre la obra.

La primera parte del libro narra la historia del profeta Daniel, quien vivió en Babilonia como exiliado junto con el resto del pueblo hebreo en el siglo VI a. C. En esta parte se narran las vicisitudes de Daniel y otros tres compañeros por ser fieles a Dios contra el mandado por Nabucodonosor II, rey de los babilonios. Narra la sabiduría de Daniel al interpretar correctamente los sueños y visiones del rey; lo que sucedió con Daniel cuando los babilonios fueron conquistados por los medos, comandados por Darío el Medo, los cuales más tarde fueron sometidos por los Persas. La segunda parte profetiza sobre: Alejandro Magno, Roma y Ciro entre otros.

Gabriel aparece como el ángel que salva a los tres compañeros de Daniel de morir en el horno por orden de Nabucodonosor; es el angel que ayuda a interpretar las visiones de Daniel sobre el destino de Babilonios, Medos y Persas; aunque no se señala es el ángel que seguramente explica el sueño de Nabucodonosor a Daniel y quien lo protege de los leones cuando es condenado por Darío.

Gabriel hace su primera aparición salvando a tres judíos que se negaron a adorar un ídolo de oro hecho por Nabucodonosor. En Daniel 3:23-25 cuenta:

Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abdenago, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: —¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?—. Ellos respondieron al rey. —Es verdad, oh rey—. Y él dijo: —He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

Más adelante Daniel menciona el nombre de este ángel cuando el mismo le explica sus visiones: Daniel 8:15-17 y 9:20-21:

Y aconteció que mientras, yo Daniel, consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste la visión. Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin. (…) Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, (…) aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.

En el nuevo testamento un ángel se le apareció Zacarías y a María anunciando los nacimientos de Juan y Jesus: Lucas 1:5-38

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: —Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino, ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Dijo Zacarías al ángel: —¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.

Respondiendo el ángel, le dijo: —Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: —Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: —¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: —María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: —¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: —He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

De acuerdo con el libro no-canónico de Enoc 9:1-2, Gabriel, junto con Miguel, Rafael y Sariel escuchan el clamor de la humanidad bajo la presión de los Nephilim/Nefilim (gigantes). Era tal su súplica al “Anciano de Días” (Yahweh), que llevó a Dios llamar al profeta Enoc. Después Enoc informó a los Vigilantes (Grigori, ángeles que se acostaron con las mujeres de los hombres) de la caída de la gracia. El Señor envió a los arcángeles a la tierra para completar diversas tareas. Mientras Rafael tiene la misión de encadenar al jefe de los Grigori, Azazel; Sariel debe avisar a Noé para que fabrique el arca; Miguel encerrará a los Grigori y le correspondió a Gabriel acabar con los Nefilim. Enoc 10:9-10 señala como Gabriel fue enviado en esta misión:

Y el Señor dijo a Gabriel: —Procede contra los bastardos y réprobos hijos de la fornicación y haz desaparecer a los hijos de los Vigilantes de entre los humanos y hazlos entrar en una guerra de destrucción, pues no habrá para ellos muchos días. Ninguna petición en su favor será concedida, pues esperan vivir una vida eterna o que cada uno viva quinientos años.

Aunque la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento no indican un ángel particular para quien sopla la trompeta que marca el fin de los tiempos y la resurrección en el Juicio Final; esta tarea ha sido asociada a Gabriel y Miguel en el mundo cristiano y a Rafael entre los pueblos islámicos. La imagen que asocia a Gabriel con la trompeta del final de los días proviene del mundo ingles. Quizás de inspiración en los mitos nórdicos, que recuerdan como el dios Heimdall sonará la Gjallarhorn, alertando a los Æsir (dioses nórdicos) de la llegada del Ragnarök (donde termina el mundo y renace.)

Hay una primera imagen que asocia a Gabriel y el cuerno, viene de las Profecías de la Madre Shipton; de esta mujer se sabe que fue la hija ilegitima de una niña de sólo quince años, la joven se ocultó en una cueva por dos años con la bebe, hasta que fue entregada en adopción después. La bebe, llamada Ursula, casa a los 24 años con carpintero llamado Toby Shipton, del cual tomó el apellido. La asociación Gabriel soplando la trompeta se reflejo incluso en la matemática cuando Evangelista Torricelli (1608-1646) inventó un sólido matemático paradójico de revolución que tiene infinita superficie pero volumen finito y que lleva por nombre “Cuerno de Gabriel“.

En la tradición musulmana Gabriel, conocido como Jibril o Yibril ocupa el papel de uno de los principales arcángeles y todos los comentarios históricos lo ponen como el transmisor del Corán y es quien dio un mensaje a la mayoría de los profetas, si no todos, dejando al descubierto sus obligaciones. Los musulmanes creen que Gabriel fue el ángel que informó a Zacarías del nacimiento de Juan y a María del futuro nacimiento de Jesús; y que Gabriel fue uno de los tres ángeles que había informado anteriormente a Abraham del nacimiento de Isaac. Se le llama el jefe de los cuatro ángeles favorecidos y es el espíritu de la verdad. En el Islam es llamado “el creado del Espíritu Santo” que no se debe confundir con el “Espíritu Santo de Dios” en el cristianismo, que es venerado como Dios mismo. Algunos modernos, especialmente exponentes de la Nueva Era retratan a Gabriel y a Rafael como femeninos o andróginos; pero para los católicos son masculinos, o más propiamente asexuales, ya que los ángeles no tienen sexo.

Señala M. González W. lo siguiente:

Gabriel es el ángel de la Anunciación, de la muerte y de la resurrección, de la venganza y de la compasión. Pero sobre todo, Gabriel es el mensajero divino que revela la voluntad de Dios a la humanidad. Según la tradición musulmana Gabriel tiene ciento cuarenta pares de alas. Este arcángel se para en el Oeste, que es donde se pone el sol y de esta manera sella la puerta donde mora el mal. La tradición esotérica dice que el Oeste es la puerta del mal porque al ponerse el Sol en ese punto cardinal, la Tierra se cubre con manto oscuro de la noche, la cual siempre se ha identificado con las fuerzas malignas.

Cuando el cuerpo humano perece, Dios envía a Gabriel a recoger al espíritu de la persona para llevarlo a descansar y a buscar el perdón de sus pecados. Es también el guía los espíritus a la tierra durante cada encarnación. Es por eso que es el Ángel de la Anunciación porque sabe cuando un niño va a nacer. Las mujeres que desean el don de la maternidad le piden este milagro a Gabriel, por lo cual es también conocido como el Ángel de la Esperanza. Una de las tradiciones judías dice que Gabriel instruye al niño en el vientre de la madre durante los nueve meses de embarazo.

Cuando una persona es desahuciada por los médicos, se le pide a menudo a Gabriel para que interceda ante Dios y se extienda la vida de esa persona. En el día del Juicio Final es Gabriel el que toca la trompeta que despierta a las almas de los muertos que duermen en el polvo.

En la Pseudoepígrafa, que contiene las visiones apocalípticas de varios de los profetas, el Ángel de Dios, que en este caso es Gabriel, le revela al profeta Ezra los Siete Caminos a la Divina Presencia por los que un alma tiene que pasar para llegar a Dios, si esto le es permitido. El primer camino, dice Gabriel, es terrible y fascinante; el segundo es aterrador e indescriptible; el tercero es un infierno helado; el cuarto está marcado por escalofriantes batallas. Si el alma es justa comienza a brillar cuando llega al quinto camino; si es pecadora, se oscurece. En el sexto camino, el alma justa destella como el Sol. En el séptimo, Gabriel guía al alma al gran Trono Divino, que según el ángel está frente al Jardín del Edén y donde resplandece la Gloria de Dios. Es obvio, según esta descripción de Gabriel, que los caminos a los cuales el ángel se refiere son los que atraviesan los Siete Cielos.

De acuerdo con el tercer Libro de Enoch es Gabriel, en vez de Miguel, el que rige el fuego. Según la misma fuente Gabriel rige el Sexto Cielo en vez del Primero. En el Evangelio según San Lucas es Gabriel quien le anuncia a Zacarías el próximo nacimiento de su hijo, el staba destinado a conocerse como Juan Bautista. Gabriel es un consumado y le enseñó a José, el hijo de Jacobo, los setenta lenguajes que se hablaron en la Babel en una sola noche.

El nombre de Gabriel significa “Dios es mi Poder”. El arcángel es representado con un lirio en la mano, símbolo de la Virgen María o con una trompeta, símbolo del Juicio Final. De acuerdo a la tradición hebrea fue Gabriel el que destruyo a las ciudades de Sodoma y Gomorra. Es el ángel que reveló Daniel lo que va a suceder durante Final y el que luchó toda la noche Jacobo, aunque otros ángeles también acreditan con esta hazaña. Se dice también que Gabriel es el ángel que está a cargo de madurar a las frutas.

En una de las antiguas leyendas, Gabriel perdió el favor de Dios por no llevar una de sus órdenes exactamente como había indicado. En estos tiempos Dios muy airado por los pecados de Israel y ordenó a Gabriel que lloviera carbones de fuego sobre los israelitas y luego que ayudara a los babilonios a destruir a los sobrevivientes del fuego divino. Pero Gabriel, lleno de compasión por Israel, escogió al ángel mas ocioso del Cielo para que tirara los carbones encendidos a la Tierra. El ángel se tomó tanto tiempo en reunir los carbones que estos se enfriaron antes de ser lanzados y no ocasionaron destrucción alguna. Luego Gabriel convenció a los babilonios que no destruyeran a Israel y solo obligaran a los israelitas a emigrar a Babilonia. Esto llenó de tanta indignación al Creador que sacó a Gabriel de inmediato de presencia. Y si vamos a escuchar lo que nos dice Enoch sobre este caso, Gabriel recibió unos cuantos latigazos de fuego por esta desobediencia y luego ordenado a permanecer detrás de la Cortina Sagrada que protege trono de Dios. Por varias semanas Gabriel fue remplazado por el ángel Dubbiel, regente de los persas. Mientras Gabriel estuvo en este corto destierro, los judíos sufrieron cruelmente bajo la bota persa, cuyo ángel regente Dubbiel el estaba en poder en el Paraíso. Pero Gabriel, que estaba esperando la oportunidad perfecta detrás de la Cortina Sagrada, hizo una sugerencia tan brillante durante uno de los concilios celestiales, que fue restituido de inmediato a su posición frente al Trono del Señor. Tal vez por haber perdido su posición en el Cielo, Dubbiel pasó mas tarde a ser uno de los ángeles rebeldes.

De acuerdo a la tradición musulmana Gabriel, conocido en Islam como Jibril, fue quien le dictó el libro del Koran al profeta Mahoma. Y según Juana de Arco, él fue quien la inspiró a batallar por el rey de Francia en contra de los Ingleses en la llamada Guerra de los Cien años, un acto heroico por el cual fue quemada en la hoguera.

Para pedirle un milagro a Gabriel se espera una noche de Luna Llena, se le enciende una vela plateada a la luz de la luna y se le pide el milagro. La vela luego se apaga en una copa de agua mineral bien fría la cual se toma de un solo trago sin respirar. Esto se repite por nueve Lunas Llenas con la misma vela. La última noche se deja terminar la vela.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 126-129

Ángeles y arcángeles (2) Rafael Arcángel

Rafael que traduce del hebreo “Dios sana” es un arcángel del judaísmo, el cristianismo y el Islam; y entre estos últimos se conoce como Israfil. Los ángeles son mencionados en la Torá, (los libros más antiguos de la Biblia hebrea) y no tienen nombres. Afirma el Rabí Shimón ben Lakish de Tiberias (230-270 d.C.) que todos los nombres específicos de los ángeles fueron traídos por los Judíos desde Babilonia, y los comentaristas modernos tienden a estar de acuerdo con esta afirmación.

Rafael es nombrado en varios libros judíos apócrifos; entre ellos en el libro de Enoch donde es enviado a detener a Azazel, una entidad espiritual hebrea que significa “chivo expiatorio” expuesta en Levítico 16:8-10, y que no vuelve a ser mencionada en ninguna parte más de la Biblia hebrea canónica. De acuerdo con el libro de Enoch, Azazel era el líder de los grigori (también conocidos como los “observadores”), un grupo de ángeles caídos que copularon con mujeres mortales, dando origen a una raza de gigantes conocida como los Nephilim.

Azazel es particularmente significativo entre los grigori porque fue él quien enseñó a los hombres cómo forjar las armas de guerra así como enseñó a las mujeres cómo hacer y utilizar los cosméticos. Con el tiempo las enseñanzas de Azazel crearon tal iniquidad entre los hombres que Dios decidió destruir toda la vida en la Tierra con una gran inundación, salvando solamente a Noé, la familia de Noé, y a las parejas de cada especie de animales.

De acuerdo a Enoc 10:4-6; tenemos:

Y además, el Señor le dijo a Rafael: —Encadena a Azazel de pies y manos, arrójalo en las tinieblas, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él; tira sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz, y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego. Después, sana la tierra que los Vigilantes han corrompido y anuncia su curación, a fin de que se sanen de la plaga y que todos los hijos de los hombres no se pierdan debido al misterio que los Vigilantes descubrieron y han enseñado a toda la tierra que ha sido corrompida por medio de las obras que fueron enseñadas por Azazel, impútale entonces todo pecado.

De los siete arcángeles en la angelología del Judaísmo post-exilio, sólo Miguel y Gabriel, son mencionados por su nombre en las escrituras que llegaron a ser aceptadas como canónicas por todos los cristianos. Rafael sólo se menciona por su nombre en el libro de Tobías, que es aceptado como canónico por católicos, anglicanos y ortodoxos. Los otros cuatro, sin embargo, se nombran en el libro de Enoc (capítulo XX): Uriel, Raguel, Sariel, y Remiel.

El nombre del ángel Rafael sólo aparece de acuerdo con el Libro de Tobías  cuando Rafael fue enviado por Dios para acompañar a Tobías, hijo de Tobit, en un largo y peligroso viaje para conseguirle una esposa piadosa al joven. Ésta será Sara, quien había visto morir a siete prometidos debido a que un demonio, de nombre Asmodeo, que estaba enamorado de la mujer y mataba al esposo en la noche de bodas. Convirtiendo a Sara en una mujer maldita ante los ojos de todos.

En un principio Rafael se presenta como «Azarías, hijo del gran Ananías», pero al finalizar el viaje cura la ceguera de Tobit y se manifiesta como «el ángel Rafael, uno de los siete en la presencia del Señor». Durante el viaje, da instrucciones a Tobías para pescar un pez, del que extraería las vísceras que usaría más tarde para alejar al demonio Asmodeo y curar la ceguera de su padre. Debido a esto, a Rafael se le considera protector de los novios o el noviazgo, mas no quien promueve los noviazgos como el Eros (Cupido) grecorromano.

En el Nuevo Testamento, sólo los arcángeles Gabriel y Miguel son mencionados por su nombre (Lucas 1:9-26; Judas 1:9). Más tarde, los manuscritos de Juan 5:1-4 se refieren a la piscina de Betesda, donde la multitud de enfermos yacía esperando la agitación del agua, para que un ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la laguna y removiera el agua. Y aquel que entrara por primera vez en el estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera. Debido al papel asignado a la curación este ángel particular, se asocia generalmente con el arcángel Rafael.

El día de la fiesta de Rafael se incluyó por primera vez en el calendario romano en el año 1921, para celebrarlo  el 24 de octubre. Con la reforma del calendario Católico Romano de los Santos en 1969, esta fiesta fue trasladada al 29 de septiembre para la celebración, junto con San Miguel y San Gabriel. Dentro de ciertos límites, la Iglesia Católica Romana sigue permitiendo el uso del calendario de 1962. La Iglesia de Inglaterra también se celebra el “Miguel y Todos los Angeles” el 29 de septiembre.

La ciudad de Córdoba tiene entre sus santos patrones al arcángel San Rafael, desde que se atribuyó su protección contra una epidemia de peste. Tras varias apariciones al Padre Roelas, en la madrugada del 7 de mayo de 1578, le dijo al sacerdote: “Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”. Al poco tiempo dejaron de morir personas en Córdoba a causa de la epidemia.

Rafael es homenajeado en el Islam como uno de los grandes arcángeles.  Rafael es el ángel responsable de la llegada del Día del Juicio Final al soplar la trompeta. Según la tradición, la trompeta, serán sonada dos veces. El primer golpe de la trompeta marcará el comienzo del último día y el segundo golpe marcará el momento en que todas las almas se reunieron para el Juicio Final. Se le conoce más comúnmente como “Israfil” en la tradición islámica y según el Corán, que ha estado conteniendo el aliento, esperando las órdenes de Allah para soplar al Sur.

El ángel Rafael, junto con muchos ángeles destacados, aparece en el “Paraíso perdido” de John Milton, en el que es asignado por Dios para volver a advertir a Adán sobre el pecado de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. También expone a Adán de la Guerra en el Cielo en la que Lucifer y los demonios cayeron, y la creación de la Tierra.

Para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) Rafael es considerado un ángel del Señor que, juntos con otros ángeles como Gabriel y el Arcángel Miguel, participó en la Restauración del evangelio en éstos, los últimos días. Una característica muy propia de los mormones es la revelación continua, lo que resulta en la publicación de otros libros canónicos aparte de la Biblia y aparece en uno de estos libros canónicos “Doctrina y Convenios“, en el cual se menciona a Rafael y explica su importante rol en estos últimos días.

Señala M. González W. lo siguiente:

Rafael es el ángel de la alborada, regente del segundo cielo y uno de los príncipe regentes de los querubines y de los arcángeles; jefe del coro de las virtudes. Pertenece a cuatro de los coros angelicales: los Serafines, los Querubines, las Dominaciones y los Potestades. Su nombre es de origen caldeo y originalmente era Labiel.

El nombre de Rafael significa “Dios ha sanado”. En la Iglesia Católica es conocido como el Medico Divino ya que se dice que tiene el poder de curar toda enfermedad por más seria que esta sea. Rafael es también protector de la tierra, a la que sana. Se dice de este arcángel que es el regente del sol en el medio cual está parado. Rafael se identifica a menudo con Ramiel, Raguel, Raffarel (…). En el libro de Tobías, Rafael esconde su identidad angelical bajo el nombre de Azarias.

Rafael es el ángel que guarda al Árbol de la Vida, uno de los seis ángeles del arrepentimiento, el ángel de la oración, de la alegría y de la luz. Es también el ángel de la ciencia, de la medicina, de la sabiduría y uno de los siete ángeles del Apocalipsis. Cuando Salomón pidió ayuda a Dios en la construcción del Templo, el Creador le regaló un anillo en el que estaba inscrito un pentagrama, el cual es una estrella de cinco puntas. Rafael fue el mensajero divino a quien Dios entregó este anillo para que se lo diera a Salomón. Es posible que la práctica de usar un pentagrama para invocar a los arcángeles provenga de esta historia.

A Rafael se le representa con un cayado en la mano y un pez en la otra como símbolo de su odisea con Tobías. En esta historia, Rafael le enseña a Tobías como utilizar el corazón y el hígado de un pescado para exorcizar al espíritu infernal Asmodeo y como utilizar la bilis del mismo pez para curar la ceguera de su padre.

A Rafael se le pide para que cure enfermedades, para ayuda en los estudios y en contratos, papeles, libros y todo tipo de negocios. Una forma sencilla de pedirle es escribiendo lo que se desea en un papel amarillo, el cual luego se quema en la llama de una vela amarilla también. Las cenizas se dispersan en el aire desde un sitio alto ya que Rafael rige el elemento aire. Esto, como toda devoción o ritual angelical, solo se debe hacer en luna creciente y si es posible en un día miércoles, que es el día regido por Rafael.

De Rafael se dice también que es uno de los Guardianes o Grigori, que tienen una continua vigilia sobre las puertas del Cielo y también uno de los guías en Sheol, donde según los judíos van las almas cuando muere. Es uno de los cuatro grandes príncipes que están frente al Trono de Dios, y según fuentes rabínicas, uno de los ángeles que visitaron a Abraham; los otros son Miguel y Gabriel. Se le conoce como el ángel de la simpatía, ya que siempre está risueño y es el ángel de la sexta Séfira en el árbol de la Vida.

En tiempos recientes se han estado corriendo rumores de que Rafael es una entidad femenina, pero en realidad los ángeles son espíritus sin forma material. Toman apariencia física sólo cuando desean ser percibidos por los seres humanos.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 122-125