Cosmogonia 13.- Dioses Romanos (1° Parte) – Los panteones Etrusco y Sabino

Cuando pensamos en dioses romanos imaginamos a: Júpiter, Marte, Venus, Diana, Neptuno, …; sólo por citar algunos de ellos, y para los efectos son un simple renombre de los dioses griegos (Zeus, Ares, Afrodita, Artemisa, Poseidón…), sin la fuerza de los primeros. Jupiter está lejos del ser el conquistador de chicas, Marte, más que un dios iracundo y sin templanza, aquí es en sus orígenes un dios agrícola, Venus deja de ser tan vengativa con rivales y amantes indispuestos a sus avances sexuales; etc.; todos ellos son para los efectos una versión que ha pasado por una especie de censura de lo ‘políticamente correcto’.

Roma, sin embargo, tuvo sus propios dioses y cultos, y durante la expansión de su imperio simplemente absorbieron los cultos de los pueblos conquistados, asociando y vinculando los nombres de sus antiguos dioses a los mitos de estos pueblos absorbidos bajo la sombra de Roma; primero de latinos, sabinos, umbros y etruscos, luego se empaparon de los mitos griegos, hasta hacerlos propios; y esta idea de permitir los cultos foráneos hizo que en Roma fuera abierta a cultos extranjeros como los de: la Cibeles frigia, la Isis egipcia y el Mitra persa, que alcanzaron durante el Imperio una gran adoración, y es esa permisividad lo que toleró la llegada del culto de un carpintero crucificado que promovía la creencia en un único dios. Es en este punto cuando todo se fue para el carajo (para el resto de los cultos se entiende), ya que adorar a uno era más simple y rentable que adorar a muchos, y donde nunca se sabía a cual moléstate para culpar de tu mala suerte.

Hay que señalar que el pueblo romano tuvo sus orígenes por el 750 a.C., terminando su periodo monárquico cerca del 450 a.C.; siguió luego la república, que es cuando ocurrió la expansión de Roma y fue celebre por las guerras punicas (entre 264 a 149 a.C.), y que finalizó con la muerte de Julio Cesar y la posterior toma del poder de Augusto en el 27 a.C.; desde entonces se habló del imperio, que se mantuvo hasta el 395 d.C., cuando el emperador Teodosio lo divide en dos partes; la parte occidental cae finalmente menos de un siglo después en 476 d.C., mientras que el oriente sobrevive unos diez siglos más como imperio bizantino hasta sucumbir a manos de los turcos en el 1453.

El panteón etrusco

Para entender muchas de las divinidades romanas mayores, hay que buscar las raíces en los pueblos vecinos, entre ellos destacan primero los etruscos (quienes se denominaban a sí mismos como rasenna) y que habitaron la región centro-occidental de la Italia actual desde inicios de la edad de hierro (~1000 a.C) compartiendo/compitiendo territorio con pueblos vecinos como los umbrios, sabinos y latinos. Su mayor expansión ocurrió entre el 500 al 300 a.C., llegando hasta casi la actual Venecia y la isla de Córcega. Luego vino su declive y en los dos siglos siguientes fueron derrotados y absorbidos por los romanos, desapareciendo como pueblo totalmente cerca del 100 a.C.

La civilización etrusca tuvo un carácter básicamente urbano, y se desarrollaron siguiendo el modelo de ciudades-estado. No se puede hablar de un país etrusco unificado, ya que, aunque tenían la misma cultura, cada ciudad suponía un reino independiente que seguía sus propias directrices políticas.

La lengua etrusca no tuvo escritura hasta el siglo VII a.C. aproximadamente, coincidiendo con el momento que tomaron contacto con los alfabetos que usaban los griegos y los fenicios, por ello podemos ‘leer’ (deletrear) sus escritos dado el alfabeto adoptado por ellos, y así reconocer dioses y personajes de la mitología clásica tales como: Achle (Aquiles), Achlae (Aqueolo), Achmemrun (Agamenon), Achrum (Aqueronte), Aita (Hades), Aplu (Apolo), Areatha (Ariadna), Aritimi (Artemisa), Atlenta (Atalanta), Atunis (Adonis), Casntra (Casandra), Catmite (Ganímedes) y que los romanos llamaban Catamito; Cel (Gea), Cerca (Circe), Charun (Caronte), Easun (Jason), Ecapa (Hecuba), Ectur (Hector), Elinei (Helena), Erus (Eros), Esplace (Asclepio); Hercle (Heracles), el Hércules romano; Kastur (Castor), Letun (Leto), Meleacr (Meleagro), Metaia (Medea), Nestur (Nestor), Patrucle (Patroclo), Pecse (Pegaso), Pele (Peleo); Perse (Perseo); Phersipnai (Perséfone), Priumne (Priamo), Prumathe (Prometeo), Pultuce (Polux), Semla (Semele), Sisphe (Sísifo), Telmun (Telamon), Urphe (Orfeo), Urusthe (Orestes), Uthiste (Odiseo/Ulises), Thaitale (Dedalo), Vikare (Icaro) y Vilae (Iolao); e identifican al héroe Teseo como Estas; sólo por citar los más conocidos.

Es en este periodo de contacto con las culturas orientales (750 al 600 a.C.) que héroes griegos como Heracles pasaron a formar parte de los mitos etruscos, pero como su lengua no era indoeuropea, tenemos que ocurre que leer las letras no es igual a entender las palabras; lo que ha hecho que se recurra a las representaciones artísticas tanto en objetos, como en pinturas (murales), para conocer los mitos etruscos.

A saber la religión etrusca tenía muchos aspectos comunes a otras culturas mediterráneas, por ejemplo el sacrificar animales a los dioses y ver sus entrañas para predecir el futuro (como griegos y fenicios); un elaborado culto sobre la vida después de la muerte (similar al egipcio); pero a diferencia de los dioses griegos estos no estaban limitados a una forma y condición determinada, podían ser jóvenes o adultos según la historia que de ellos se contara; o bien cambiar de genero sin muchas complicaciones, y no tenían la misoginia que tuvieron los cultos griegos. Además daban mucha importancia al concepto de pareja, y ello explicaría la dicotomía presente en muchos dioses romanos posteriores con igual nombre y diferente sexo: Liber/Libera, Caco/Caca, …, o el Pales sabino, que podía ser varón, hembra o hermafrodita, según el cuento dado. Tenían además muchas diosas madres, y la idea de diosas vírgenes no existía; su diosa Mnerva (de donde viene la Minerva romana) en muchas representaciones etruscas amamanta y es acompañada por sus hijos; era también una diosa del clima, con poder sobre el rayo, y posiblemente una deidad lunar dado que presidía sobre los calendarios; aspectos que nada tienen que ver con su contraparte helénica y con la posterior versión romana.

El panteón etrusco tenía un complejo origen, y sobresalían dos tríadas divinas: una con carácter supraterreno, compuesta por Tinia, Uni y Mnerva, y la otra integrada por los dioses infernales.

Tinia (Tin, Tinh, Tins o Tina) era un dios celeste, y el más alto de la mitología etrusca, comparable en posición al Júpiter romano y al Zeus griego. Era el señor del trueno y el rayo, de las tormentas, el día y el cielo mismo. Bajo del nombre de Veltha (Velthume, Voltumna) se le pone también como un dios de la tierra o los campos, señor de las estaciones, era una deidad ctonica vinculada a los mitos de muerte y resurrección de la naturaleza, y que los romanos latinizaron como Vertumno/Vortumno, el señor de las estaciones y los arboles (frutales), siendo bajo esta apariencia entre los sabinos conocido como Falacro/Falacer, un dios de los arboles (frutales) y de las lluvias, y donde autores modernos lo ponen como un sobrenombre etrusco para dios del cielo, y cuyo culto fue absorbido por Júpiter.

Y hablando de Júpiter, su nombre deriva del dios umbrio Ju-pater (djous/día + pater/padre), padre del día/cielo; su contraparte es Cupra/Kipra/Supra, una diosa de la fertilidad, y cuyo nombre parece derivar del griego Kupria (de donde viene la palabra cobre), y que era un sobrenombre para Afrodita, de quien se decía había tocado por primera vez tierra en la isla de Chipre (de donde viene el nombre de la diosa) y donde habían importantes minas de este metal. El hijo de Venus (Afrodita) es conocido entre los romanos como Cupido, y como muchos dioses romanos vienen emparejados en nombre (Liber/Libera; Fauno/Fauna, Caco/Caca…), así el dios del amor es la versión masculina de esta divinidad umbria arcaica de la fecundidad.

Veltha era una deidad ctónica cuyo culto deriva de un arcaico dios cretense, Velchanos, un joven dios de la vegetación y los bosques, y que en el mito es el hijo de la madre tierra. El mito de Velchanos es semejante al mito sumerio (Mesopotamia) de Tammuz/Dumuzid, dios pastor amante de la diosa Isthar/Inanna, y hermano de la diosa Geshtinanna, señora de la agricultura. El mito de Tammuz paso al mundo griego desde los fenicios y su dios Adonis, un dios eternamente joven que simbolizaba la muerte y la renovación anual de la vegetación. Así tanto el Velchanos cretense, como el Veltha/Velthume etrusco, y su forma latina como el Vertumno, son dioses todos del cambio de las estaciones a semejanza del Adonis fenicio y el Talmuz semita.

En la versión minoica Velchanos es hijo de la gran madre Rea, gran diosa madre de la fertilidad, y luego la tradición griega fusiono al joven dios de la vegetación con Zeus, siendo Creta el sitio donde Rea dio a luz al padre de los dioses, lugar donde esconde a su hijo de la furia de su padre Cronos. Pero en esta fusión Velchanos pierde su aspecto de dios de las cosechas, de moler los granos y fabricar el pan en el horno, aspecto que es más propio de dioses como Ceres, Vesta y Vulcano en la cultura romana; y por eso muchos también ven en Velchanos el origen de Vulcano, a quien los etruscos llamaban Sethlans, pero que igual identificaban con el nombre de Velchans. Velchans/Sethlans era inicialmente un dios de los hornos y luego por su asociación como un dios del fuego paso a ser además dios de la fraguas y herrero, equiparándose con el griego Hefesto; y no deja de ser curioso como la fabricación del poderoso rayo de Zeus quedó entre los griegos en manos de Hefesto y los cíclopes, indicando una posible y antigua relación, todas estas son demasiadas semejanzas y coincidencias para simplemente descartarlas.

El origen antiguo de Vulcano como un dios herrero proto-europeo se registra también en otras culturas, indicando ser anterior al mito romano establecido formalmente. Entre germanos y escandinavos existe un dios llamado: Wayland (inglés) quien fue un dios herrero atrapado en la tierra y esclavizado por un rey, Wayland se venga matando a los hijos del rey y luego escapó con ayuda de un cisne; se le describe igual de deforme que Hefesto y un creador de armas mágicas para héroes y reyes; y como el dios griego, es separado de Olimpo por su apariencia deforme. Como Weland (inglés antiguo) se menciona al herrero creador de la armadura del héroe Beowulf; aparece como: Völundr y Velent (en sagas islandesas y nórdicas), Wiolant (antiguo alto alemán) y Gallant o Galans (Francia), y que el latín medieval se deletreaba Guielandus. Guillean (y era pronunciado ‘whallin’ o ‘wellin’), y es el creador de las armas y armaduras mágicas del héroe irlandés Cuchullain. Hay incluso algunos que señalan que el famoso mago Merlín de la gesta Arturica, entre las lenguas gaelicas (escocesas, irlandesas) era Melinus (y se pronunciaba Welinus), y la famosa isla de Avalón, donde se forjó la espada Excalibur, es una forma corrupta del gaélico ‘hy Guiellean’ (pronunciado ‘a Wulan’ = ‘Isla de Wayland’).

La esposa de Tinia/Veltha era Uni, una diosa de la fertilidad, sobre todo de lo relacionado con el campo, más parecida aquí a la Ceres romana. Su poder era tan grande que tenía al igual que su marido la capacidad de lanzar rayos; además su culto no estuvo limitado al pueblo etrusco, sino que fue adorada por sabinos y umbrios, y estos últimos la identificaron con su diosa Cupra. Fue su condición de diosa suprema del panteón etrusco y esposa de Tinia lo que hizo que pasara al panteón romano como Juno, la esposa de Júpiter; y es durante el periodo de encuentro de la cultura etrusca con las culturas orientales (griegas y fenicias) y su identificación con Hera, que Uni se volvió también una diosa de la maternidad, el embarazo y el parto; papel que correspondía a otra diosa etrusca, Thalna (Thalana, o Talna) y cuyo nombre parece venir de la hora griega Thallos/Talos (crecer) asociada a la primavera, o de la gracia Talia (florecer).

Thalna era una diosa de los partos, equiparable a la Ilitía griega, o a la Lucina sabina. Suele ser acompañada en esta labor por otras dos diosas: Ethausva y Thanr; las tres representadas normalmente con alas, similares a ángeles (es de esta cultura es que asociamos a los ángeles con alas, en la cultura hebrea original se les representan igual que simples hombres, pero en la cultura etrusca se ponen alas en aquellas deidades que tienen conexión con el inframundo). Las representaciones conocidas de estas tres diosas son ayudando a Tinia a dar a luz a Mnerva y a Fufluns; mitos seguramente absorbidos del mundo griego, cuando Atenea emerge de la cabeza de Zeus y Dioniso de su muslo respectivamente.

Ethausva suele ser además identificada como una forma de Hestia (de la que parece tomar el nombre), esto es que era además una diosa del hogar y señora de las matronas; mientras que de Thanr, cuyo nombre traduce ‘escases’, y opuesta a la sabina Ops (abundancia), no hay mayores referencias para poder identificarla con alguna diosa griega o romana; pero el número tres recuerda a las Morias/Parcas (diosas de destino), que se presentaban ante el recién nacido a dar sus dones, así que Thanr, no sólo es una diosa del parto, sino (dado su nombre) es también posiblemente una diosa del destino, similar a Atropos, quien con sus tijeras corta el largo del hilo de la vida, y que entre los etruscos era llamada Athrpa, una de las tantas diosas del destino, pero aquí en vez de tijeras, ella sostiene un martillo y un clavo, indicando con ello que lo dictado no puede ser cambiando, y que quedaba fijo en la pared.

Tinia y Uni formaban una tríada con Mnerva (conocida también como Menrva, Menerva, Mera o Merva), triada que paso al mundo romano (Júpiter, Juno y Minerva) como la tríada capitolina (por la colina de igual nombre) y que era adorada por la clase patricia gobernante. Mnerva era uno de los dioses etruscos con poder sobre el rayo, siendo así una diosa atmosférica y a su vez de la fecundidad; ella es representada como nodriza y quien amamanta a los demás dioses. Mnerva era la diosa de las artesanías, artesanos y gremios comerciales; fue la mecenas de las artes y el aprendizaje, del grabado, el tejido, la pintura, la escultura, el teñido, el hilado, de los maestros y estudiantes, lo que también le valió ser una diosa de la curación. Tenía un papel mántico (premonitorio), y bajo este aspecto era llamada Nortia (Nartia, Nurtia, Nursia o Nyrtia), otra diosa del destino, que al igual que Athrpa sostiene un clavo y martillo. En Mnerva su carácter como una diosa de la guerra no ocurrió hasta que fue identificada con Atenea. Es en estos mitos donde se la describe apoyando los grandes héroes; incluso en la versión etrusca es la compañera de Hercle, y ambos fueron padres del dios Maris.

En Maris algunos ven el origen de Marte, (Mars en la lengua inglesa) pero salvo por la semejanza del nombre no hay relación con el dios de la guerra. Maris es representado siempre como un niño, aparece en escenas que representan un rito de inmersión para asegurar su inmortalidad, (similar al mito griego de Tetis sumergiendo en las aguas de Estigia a Aquiles para hacerlo invulnerable). Maris era un dios de la fertilidad y la agricultura, representado como un niño pastor; era quien advertía de las plagas de ratones que se comían las cosechas (y también quien las enviaba). Y mientras Maris cuidaba los campos, Selvans era el guardián de los bosques y sus límites; y dado los peligros de los bosques, se le atribuye también funciones psicopompas, conduciendo las almas de aquellos que caen es sus dominios. Selvans se le representa como un joven con un sombrero hecho de cabeza de jabalí. Selvans apareció entre los cultos etruscos por el siglo V a.C.; siendo un dios posiblemente prestado del Silvano de los pueblos latinos, (deidad tutelar de campos y protector del bosque).

Hercle, por otra parte, es puesto entre los etruscos como hijo de Tinia y la mortal Alchumena (Alcmena); y a diferencia de la versión griega donde Hera persigue al héroe incansablemente, en la etrusca tenemos una Uni favorable al semidiós, y para hacerlo inmortal la diosa le permite mamar de su pecho (siendo este ya un adulto), volviéndose así en la madre adoptiva el héroe; y con este acto Hercle fue entonces el primer hombre elevado a la divinidad a través de sus obras, y los aristócratas etruscos intentaron identificarse con esta ascensión.

Hubo varias diosas lunares (similar al mundo griego), la forma más conocida es Losna (la Selene etrusca) y estaba asociada a las mareas, y por ello algunos la relacionan como protectora de los puertos marinos (similar a la diosa Leucotea, que no sólo era una diosa marina, sino también era identificada como una diosa lunar). En otros lados a la luna se la llamaba Tiv (Tiu, Tivr, Tiur) y aquí estaba posiblemente más identificada con la Diana romana. El compañero de Tiv es el dios solar Usil, al que equiparan al Helio griego, o con el mismo Apolo.

Con Catha (Cavatha, Cavtha, Cath, Cautha) tenemos una versión femenina del sol; y es frecuentemente emparejada con el dios etrusco Fufluns (el Dionisos/Baco etrusco). Catha es puesta como hija de Usil, eso hace también que se la vea como una diosa lunar, o como una diosa del amanecer, papel que tenía la diosa Thesan, la diosa de la aurora (la Eos etrusca). La relación entre ambas diosas es más que sólo coincidencias, tanto Catha, como Thesan son diosas del parto (por eso de traer la luz), ambas tienen vinculación con el inframundo (vienen de la oscuridad), son diosas de la adivinación, y como muchas diosas de submundo etrusco se les representa con alas en la espalda. Thesan a sobrevivido en el folklore local como la hada Tesana, quien visita a los jóvenes antes del amanecer y los bendice para que tenga buena fortuna ese día. Tanto Catha, como Thesan, suelen ser representadas entre los dioses Usil y Nethum, indicando al sol que se levanta en oriente, mientras que la costa de los etruscos esta en el poniente. Así el origen del culto fue traído de otras tierras (posiblemente de Umbria), o incluso de la cultura minoica, ya que Catha también tiene semejanza con Pasífae, la madre del Minotauro y de Ariadna/Areatha (esposa de Dionisos/Baco/Fufluns). Pasífae era una hija de Helios (el sol) y fue adorada como una diosa de los oráculos y lunar, además de ser una bruja como su hermana Circe; aspectos todos que se le ponen a la diosa etrusca Catha.

Fufluns era el dios de la vida vegetal, la felicidad, el vino, la salud y el crecimiento en todas las cosas (similar al cretense Velchanos); su equivalente romano es Liber, pero al ser identificado con el Dionisos griego, los etruscos lo hacen hijo de la mortal Semla (Semele) y el dios Tinia, y le dan por compañera a Areatha (la forma etrusca de Ariadna). Al pasar su culto a los romanos se le llamó Fufluns Pacha (Baco) y sus rituales cambiaron mucho por la influencia de los frenéticos festivales dionisíacos. El Fufluns etrusco fue visto a veces como una deidad ctónica asociada con el inframundo (por eso de la muerte y resurrección de la naturaleza) y un psicopompo que guiaba y protegía a las almas; donde se asociaba con la diosa etrusca Catha, ambos con el papel de conducir a las almas.

El dios etrusco de los ríos era Volturno, a quien los romanos lo identificaron con su propio río Tiber/Tiberino, ya que las fiestas a ambos dioses coincidían en fechas; por otra parte se tenía que Nethuns era un dios importado de los pueblos umbrios; donde era señor de los pozos de aguas y la salinidad de esas aguas, pero en el contacto con oriente se lo identificó con Poseidón, donde paso poco a poco a convertirse en dios de todas las aguas, incluidas las marinas, superando en poder al Volturno. Nethuns se representó como un hombre joven cabalgando sobre un pez. También podía aparecer junto con delfines o caballos de mar en escenas con carácter psicopompo, ya que era uno de los encargados de llevar el alma al más allá (de aquellos que mueren ahogados). Nethuns suele ser acompañado con una diosa portuaria y marinera, a quien los romanos identificaron como Mater Matuta, una diosa del amanecer, de los bebés recién nacidos, del mar y de los puertos, y que seguro por la descripción no se trata de otra que Catha/Thesan.

Nethuns (Neptuno) es al igual que Vulcano un dios proto-europeo; el celta irlandés Nechtan se asocia con un manantial afluente del río Boyne, y que conocido como el pozo de la sabiduría; que bajo el nombre de Nuada es esposo de la diosa Boann (señora del río Boyne). En la mitología irlandesa Nuada es el primer rey de los Tuatha De Danann (los hijos de la diosa Dana). En Galia se le conoce como Nodens, deidad celta asociada con la curación, el mar, la caza y los perros y en Gales es Nudd/Lludd, y como el dios irlandés, aquí es el dios del brazo de plata.

El dios de la guerra etrusco es Laran, y por su asociación con el Ares griego y el Marte romano, a Laran se le hace hijo de Tinia y Uni. Laran es retratado como un joven desnudo con un casco y una lanza (vaya forma de ir a la guerra, y después se preguntan por qué desaparecieron). En las imágenes conocidas del dios aparece luchando contra el gigante Celsclan (literalmente hijo de Cel). Cel (Celens/Cilens) era la diosa asociada a la tierra misma, similar a la Gea griega o la Terra romana, y como diosa de la fecundidad de los campos se la hace responsable de hace crecer el grano, siendo así la precursora etrusca de la diosa romana Ceres. Como muchas deidades etruscas en general, ella tiene conexiones con el inframundo (los muertos vuelven a la tierra) y con el destino. Celsclan por otra parte no sólo es descrito como un gigante, sino que lo identifican además con Hercles, siendo así Cel su madre.

La lucha entre Celsclan y Laran lo ponen más cercano a una forma de Apolo, quien mato al gigante Ticio; es por tanto un primitivo dios solar y del fuego. Apoya esta idea el hecho que Laran suele ser acompañado por Veiove/Veive, un dios menor descrito como un joven con corona de laurel y llevando flechas (ambos atributos de Apolo). A Veiove lo acompaña una cabra, animal usado en los sacrificios para evitar las plagas, así Veiove es puesto como un dios de la curación, llamado entre los romano como Vejonis, e identificado con el griego Asclepio (un hijo de Apolo). Veiove también es el responsable de las erupciones volcánicas, siendo un dios del fuego, similar a Vulcano, y es descrito como un dios de la venganzas, quien mata con los rayos cual Júpiter maligno, indicando un aspecto atmosférico.

La compañera de Laran era la diosa etrusca del amor y la belleza diosa Thuran, quien es identificada con la Afrodita griega. Thuran es representada en gran cantidad de obras dentro arte etrusco; aparece con sus amantes, como con Atuns (el Adonis de los griegos), o participando en el Juicio de Elkhsntre (Alexandros/París) con Uni y Mnerva, donde se la identifica fácilmente por el hecho de que sube su falda para mostrar un buen trozo de pierna. Si bien en el mito griego Heracles y Afrodita no fueron amantes, en las representaciones etruscas Hercle aparece como uno de los tantos amantes de la diosa.

Al igual que muchas diosas etruscas a Thuran se la muestra como una diosa alada, y a sido una de las pocas deidades a las que aún se venera en Italia, bajo la forma de Turanna, un hada que ayuda a los amantes y a los enamorados. Thuran aparece acompañada por una pequeña figura alada identificada como Aminth quien se atribuye como la personificación del amor (Cupido), o de erotes (pequeños cupidos). Turnu por otro lado es la contraparte masculina de Thuran, se le identifica como su hijo, y es similar al Eros griego, un chico alado.

La personalidad de Thuran difería también de la Afrodita griega. Thuran personificaba la confluencia del sexo y de la muerte (de ahí su iconografía con alas), y se usaba su representación en las tumbas para mantener a los demonios alejados de los difuntos. Suele ser acompañada por una serie de diosas menores, las Lasas, y entre ellas tenemos a: Malavisch (suavidad), la diosa de las novias; Zipanu (brillante), una diosa del deseo intimo; Hinthial (sombra), diosa de los espejos (del reflejo en el mismo); Munthuch (elegancia), diosa de la buena salud; y Alpan (regalo), una diosa de la primavera y de los perfumes, a quien se la pone como la líder de las lasas, y se la llama por ello Lasa simplemente; y hay quienes identifican Alpan a con Harmonia, la diosa griega de la concordia e hija de Ares y Afrodita. A Thuran la acompaña además su cisne llamado Tusna.

Thuran y su amante Atuns aparecen acompañados en las imágenes que los representan con Evan (tiempo), a quien se le reconoce por la corona de flores y se la describe como un dios o una diosa de los ciclos anuales. Con Mean (victoria) tenemos a la diosa etrusca de la fama y el triunfo, está asociada a las Lasas, aunque no necesariamente una de ellas. Aparece actuando como el mensajera o apoderada de Thuran; generalmente en el juicio de París, donde eleva una corona para indicar la ganadora; o sobre la cabeza de Hercles cuando este vence a la muerte al traer del inframundo al perro de las tres cabezas. Al igual que Alpan y Thuran, Mean parece haber sobrevivido en el folklore toscano como una hada llamada Meana, considerada una dueña del amor que otorga favores a los amantes y novias.

Acompañando a las Lasas en algunas representaciones aparecen sátiros danzando o tocando flautas con ellas, otros aparecen acompañando a Fufluns; similar a la versión griega donde estas criaturas de los bosques juegan con ninfas y dríades, o son compañeros de juerga de Dioniso/Baco. Entre los nombres citados en las imágenes tenemos a: Chelphum (¿agreste/peligroso?), quien aparece bailando con Munthuch; Sime (¿apestoso?), quien es un sátiro joven que toca la flauta para Fufluns y Areatha; otros nombrados son: Aulunthe, Hathna, Achsun, Mastei y Puanea; todos nombres desconocidos dentro de los mitos griegos, y cuyos significados se ha perdido en el tiempo.

Otros dioses importantes importados de oriente son los ya mencionados: Sethlans, el dios del fuego, de la metalurgia y de los artesanos, y era adorado sobre todo en los centros industriales y Fufluns, un dios del crecimientos vegetal y los cultivos; a estos se les suma Turms, quien era el dios del comercio, y como su contraparte griega Hermes también tenía tenia funciones de heraldo de Tinia y de psicopompo, compartiéndose entre los líderes de ambas triadas, actuando como intermediario entre el mundo superior y el inframundo, entre los humanos y los dioses, y entre los dioses mismos. Parece no haber sido objeto de ningún culto, y aparece sólo como una figura en la mitología. Por otra parte, tanto Aplu (Apolo), como Artumes (Artemisa), fueron introducidos directamente de los mitos griegos, incluidos sus nombres; y no tuvieron gran culto entre los etruscos; Aplu es identificado como un dios del trueno y solar, además de señor de las artes, mientras que Artumes es, al igual que su contraparte griega, una diosa protectora de la naturaleza, señora de los lobos y la caza. Entre los sabinos se les equipara a Sorano, una deidad solar y su compañera Feronia, una diosa de los bosques vírgenes.

La pareja de dioses que regían el inframundo etrusco eran: Mantus y Mania, y cuando fueron reemplazados por las versiones griegas de Aita (Hades) y Phersipnei (Perséfone), entonces estos dioses arcaicos se volvieron los guardianes de la ultratumba. Manea/Mania paso a ser entre los romanos una diosa infernal de los muertos y junto con su compañero Mantus se les identificó a ambos como los padres de los fantasmas, los muertos vivientes (vampiros) y otros espíritus de la noche.

Manea tienen relación con los espíritus griegos conocidos como Maniae, creaciones de la noche (la Nix griega, o la Nox entre los romanos), pero que en la tradición griega personifican la locura y el frenesí (nuestra palabra ‘manía’ viene de la versión griega) y de donde viene el culto romano a los manes, que eran las almas que se iban al otro mundo lejos de sus familiares, o aquellos muertos en accidentes, homicidios u otras tragedias; los deudos les prendían velas para que estas lograran encontrar el camino a casa; y a su vez se alejaran de sus puertas a aquellos extraviados que pudieran entrar y causar males dentro, buscando entre los vivos cobrar la desgracia que causo su muerte.

Aita y Phersipnei son los señores del reino de los muertos, tuvieron sus propias características iconográficas dentro del mundo etrusco que los diferenciaban de los griegos Hades y Perséfone. Phersipnei poseía cabellos en forma de serpiente, similar a las erinias griegas o furias romanas, mientras que Aita era representado con una piel de lobo sobre la cabeza sosteniendo una serpiente en su mano izquierda. Esta imagen no proviene del mundo griego, sino que la toma del dios etrusco Calu, quien es visto como otro nombre para Aita. Aita y Phersipnei forman una trinidad con la diosa Cilan (Cel), que tenía alas y se representaba ricamente adornada, todos ellos vinculados a funciones ctonicas, en una versión similar al mito griego que relaciona a Hades, Demeter y su hija Core.

Calu es descrito como un dios de los lobos, a quienes los romanos identificaron Luperco, un dios pastor y de los lobos, e identificado como un epíteto de Fauno, y con el dios sabino Februus, un dios de la purificación, de las riquezas (dinero/oro) y la muerte, todas características mismas del romano Plutón, el Hades romano (Plutón toma su nombre del griego Pluto, dios de la riqueza). Además de señala que ambos dioses Fauno y Februus son celebrados en la fiesta romana de la Lupercalia, (debido a esta coincidencia, ambos dioses (Fauno y Februus) a menudo se consideraban la misma entidad entre los romanos). La Lupercalia era un antiguo festival anual pastoral, posiblemente prerromano, celebrado en la ciudad de Roma a mediados de febrero (de ahí el nombre del mes) para evitar los espíritus malignos y purificar la ciudad, liberando salud y fertilidad. En esta fiesta el dios Februus paso a convertirse en la diosa romana Febris (fiebre), diosa a quienes las madres rezaban para bajar la temperatura de sus hijos ante las pestes, enfermedades y plagas. Calu y/o Februus como dioses infernales pudieron ser por tanto dioses de los males, a quien se le rezaba para evitar estas pestes.

Por encima de ellos, Aita/Calu y Phersipnei, (o Mantus y Mania), sobrevolaban distintas figuras humanas consideradas como las almas de los muertos que, similares a los insectos, pululaban esperando una oportunidad que les permitiese reencarnarse y volver a ser personas. Junto a ellos y estaban Vanth y Charun, así como varios demonios alados, entre ellos Tuchulcha.

Charun, tomado del barquero infernal griego Caronte, se le representaba con grandes alas y serpientes en torno a sus brazos, con una nariz ganchuda y piel azul, que simbolizaba la putrefacción que traía consigo la muerte; llevaba un martillo (símbolo de lo inamovible que es la condición de muerto) y que era su principal atributo. A su lado la diosa alada Vanth aparecía junto a él, ella con serpientes, llaves y antorchas. El trabajo de ambos no era castigar a los muertos sino escoltarlos hasta su destino final, pero mientras Charun es una figura amenazante, Vanth aparece como una figura psicopompia benévola. Vanth no tiene contraparte en los mitos griegos o en los latinos, pese a los intentos de compararla con las erinias griegas o las furias romanas, diosas colectivas de venganza. Otros señalan que tanto Charun, como Vanth, no son deidades individuales, sino que son nombres para demonios colectivos ya que en muchos frescos aparecen más de uno.

Aunque la ultratumba etrusca se representaba con las imágenes transmitidas por la épica homérica (la Iliada), lo cierto es que su más allá no era exactamente comparable al inframundo griego. Las cámara funerarias se solían enmarcar con imágenes de guerra, de muerte o de sacrificios humanos. Las vanths y charums siempre estuvieron presentes en el mundo de la muerte, ya que anunciaban el fallecimiento de los hombres. Para los etruscos el viaje al más allá comenzaba en el mismo momento de la muerte; el alma del difunto era acompañada por distintos demonios, tanto femeninos como masculinos, los cuales debían cumplir con ciertas funciones relacionadas con este difícil tránsito. El sacrificio humano que encontramos en el arte etrusco adquiría un importante trasfondo ritual y religioso; y se pretendía transformar al difunto en un héroe, dándole vida y fuerza en el más allá a través de estos sacrificios de sangre; que se realizaban para asegurarse de que el muerto consiguiese llegar a su destino de la ultratumba y se uniera a sus ancestros y a los dioses Aita y Phersipnei. En el mejor ejemplo de estas escenas podemos contemplar como Aquiles degüella a un troyano ante el espectro de Patroclo, acompañado de Vanth y de Charun.

También habitantes del inframundo tenemos a Culsans, quien en la mitología etrusca es el dios de las puertas; conducía las almas de los muertos hacia el mundo del más allá, además de proteger la entrada a los infiernos. Es acompañado por otra deidad etrusca, la furia Culsu, quien lleva una linterna y unas tijeras (como la Atropo griega), la cual anunciaba la muerte de los hombres; ambos son descritos como dioses de dos caras y su función es supervisar la puerta de entrada de la otra vida. El nombre de Culsans es comparable con el dios hitita Gulsant (el que corta) y que tenía una función similar a la realizada por los destinos romanos (las parcas). Así Culsans y Culsu son dioses del destino, y ambos están representados con dos caras (ambas jóvenes), siendo Culsans el posible origen, dado sus afinidades físicas y de labores, del dios romano Jano (pero este tenía un rostro joven y otro anciano).

Por otra parte Tuchulcha era un demonio ctónico u ogro, cuyo sexo es variable en las distintas representaciones, es descrito con piel amarilla, orejas puntiagudas, cabello hecho de serpientes y un pico (esto último similar a Charum); se le ve como similar a la Ker griega, un espíritu de la muerte violenta. Y otra deidad infernal es Letham/Latum, con carácter guerrero y sexo algo indefinido (el algunas imágenes es varón, en otras mujer); poco se sabe de este dios/diosa, salvo su carácter ctonico y de la fecundidad. Su nombre traduce ‘vejez’, pero pese a su nombre se le representa como un/una joven, normalmente en las puertas del inframundo; y se le identifica como el dios/diosa de la muerte, similar al Thanatos griego, o a la Mors romana.

El panteón sabino

Los sabinos, junto con los etruscos, los latinos y otros, fueron pueblos antiguos que habitaron la Italia prerromana. Su origen no se puede determinar con seguridad, pero se cree que estuvieron en el Lacio desde la prehistoria; algunos colocan el origen de los sabinos en la misma Italia, sea como un pueblo autóctono, posiblemente descendiente de los umbros (ya que comparten muchas divinidades); o como emigrantes lacedemonios o espartanos; esta segunda versión apoyada en que se trataba de un pueblo guerrero, y la historia de Roma desde su fundación, describe extensamente las guerras entre etruscos, romanos y sabinos. Además en el estudio de la escritura sabina se encuentra similitud con el alfabeto griego, lo que permitía afirmar que los sabinos lo habrían recibido directamente de los griegos sin mediación etrusca.

Al igual que con los etruscos, la historia latina se puede dividir un periodo arcaico, vinculado a la edad del hierro, que duro hasta el 700 a.C., fecha en que se inicia el periodo orientalizante (de contacto con griegos y fenicios); periodo en que se divide el uso de la tierra urbana en dos parte, una donde viven los vivos, la otra es el lugar que ocupan los muertos (necrópolis). Esta distinción es un avance importante en una población protohistórica, aunque no se adecue plenamente al concepto romano de ciudad. Los templos o santuarios tampoco se encuentran dentro de la ciudad, sino que están afuera y es un punto de encuentro en lugares estratégicos en el valle del Tiber, es cuando aparecen una serie de asentamientos menores a lo largo del río y en las cercanías de grandes explanadas ideales para la agricultura o pastoreo. Ya para el 500 a.C., sabinos y latinos/romanos luchan por las tierras, luchas que terminan cerca del 250 a.C., cuando finalmente instaurada la república romana, fueron asimilados a la cultura y llegaron a ser ciudadanos de Roma; y fueron incluidos como parte de la leyenda de los orígenes de Roma, en la celebre historia del Rapto de las Sabinas.

Los sabinos eran un pueblo ganadero (por ello sus deidades son principalmente dioses agrícolas y de los bosques), quienes habitaban las colinas cercanas a Roma en el Lacio, y como muchos grupos étnicos de la Italia prerromana tendían a vivir en asentamientos temporales y no en pueblos o ciudades. Es notoria la influencia del pueblo sabino en la historia de Roma antes y después de la república. Se cree que varias de las instituciones practicadas por los romanos son de origen sabino. Las fuentes históricas dicen que los sabinos eran personas religiosas, y el rey-sacerdote en el pueblo sabino jugaba un importante rol, donde además de cumplir las funciones reales de gobierno, era intermediario e intérprete de la voluntad divina. De sus dioses no se conocen mucho, y la mayoría fueron absorbidos por la religión latina, que los hizo indiferenciables. Sus deidades estaban estrechamente ligadas al ciclo de la naturaleza, pero los nombres de las mismas nos han llegado a través de los romanos, y puede ser que los sabinos las hayan venerado con otros nombres.

El dios nacional de los sabinos era Sanco/Sango, quien era un dios de la confianza, la honestidad y los juramentos. Su culto fue uno de los más antiguos entre los romanos, probablemente deriva de pueblos umbrios. El dios protegía los juramentos del matrimonio, la hospitalidad, las leyes, comercio y contratos en particular. Algunas formas de juramentos se utilizaron en su nombre y honor en el momento de la firma de contratos y otros actos civiles importantes. Aun hoy cuando decimos que algo es ‘santo’ o esta santificado, hacemos referencia al dios. Los romanos llamaron a este dios como Dius Fidius (creer) y lo identificaron con Júpiter, quien cumplía un papel similar como dios de los juramentos.

La compañera de Sanco es Salus (salud), diosa de la seguridad y el bienestar social, con el tiempo fue asociada a Valetudo, la diosa romana de la salud personal, quien era equiparable a la griega Hygieia (higiene). Aunque sus funciones difieren considerablemente, la influencia griega hizo que se representara a Salus como la hija del dios de la medicina Asclepio/Esculapio; sosteniendo una patera (plato poco profundo usado en ceremonias religiosas) para alimentar a una serpiente que se enrolla alrededor de un altar (hoy el símbolo de la farmacia). Salus es una de las diosas romanas más antiguas, vinculada a diosas como Murcia (diosa del mirto, árbol sagrado para las diosas Afrodita y Demeter), Semonia (siembra), Seia/Setia/Seja (plantar), Segetia (sembrar), Mesia (cosecha) y Tutilina (almacenar), todas ellas deidades menores agrarias de la región de Lacio cuyos cultos se perdieron en el tiempo. Vista así su influencia original era sobre la protección de los campos y los cultivos, las buenas cosechas eran sinónimo de buena alimentación, y por tanto de buena salud.

A la diosa Vacuna se le atribuye origen sabino, eruditos la identifican con numerosas otras diosas, incluidas Ceres, Diana, Minerva, Bellona, Venus y Victoria; y la protección que le rogaban y ella proporcionaba sigue siendo desconocida en la actualidad. Se la hace hija de Sanco, y se asume que era una diosa a la que se le agradecía tras la cosecha y haber terminado el trabajo agotador del campo, es así la diosa del descanso (de su nombre viene la nuestra para decir vacaciones).

En la antigua religión romana Ops u Opis (abundancia) era una deidad de la fertilidad y una diosa de la tierra de origen sabino, era la matrona de la riqueza, la abundancia y la prosperidad. Se la representaba sentada, como lo son normalmente las deidades ctonicas, sosteniendo un atado de trigo y una cornucopia. La mitología romana la puso como la esposa de Saturno, el dios latino de la cosecha; identificándola luego con la Rea griega, y volviéndola hija de Terra (Gea) y Caelus (Urano), así como la madre de los dioses (Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno, Vesta y Ceres). Pero pese a la fusión con el mito griego, la Ops original era más semejante a la Ceres romana, ya que su nombre también se identifica con el trabajar la tierra, el arar, y el sembrar; y compartía funciones con el dios Consus/Conso, a quien se identificaba como su consorte, de ahí que los romanos pusieran a Saturno como su esposo.

Consus es el dios protector de los granos, y si Ops era sinónimo de siembra, Consus era el de la cosecha, de los silos, y del almacenamiento del grano. Consus, como Saturno, era un dios al que se le pedía consejo, y por ello se convirtió en un dios asociado con las conferencias secretas; y de su nombre deriva la palabra de concilio (asamblea, corte, cámara, y/o reunión privada).

La diosa Feronia era una diosa asociada con la vida silvestre, la fertilidad, la salud y la abundancia. Como la diosa que otorgaba la libertad a los esclavos o ayudaba con los derechos civiles a la parte más humilde de la sociedad, fue especialmente honrada entre los plebeyos y los libertos. Era una diosa de los cultivos y la honraban con los primeros granos de la cosecha, para asegurar una buena recolección al año siguiente. Sus fiestas coincidían con la del dios Dis Pater (padre rico), originalmente un dios vinculado con tierras agrícolas fértiles y riqueza mineral; pero como los minerales provenían del subsuelo, más tarde se lo equiparó con las deidades ctónicas como Plutón (Hades) y Orco.

Entre los sabinos, etruscos y otros pueblos cercanos, Dis Pater era llamado también Sorano; un dios de los lobos y del inframundo. Vistos así Feronia y Sorano son comparables a Demeter/Ceres y Hades/Plutón; pero se señala que el culto de Sorano fue absorbido entre los romanos por Apolo, en este caso Feronia, como señora de los bosques se la puede identificar también con la Diana romana o la Artemisa griega.

Venilia era la diosa sabina de las brisas en las costas, y es señalada como una de las compañeras de Salacia (la esposa de Neptuno), y en algunas versiones también una de las amantes del señor de todas las aguas. Venilia con el río Volturno/Tiber fue la madre de la ninfa Juturna, como amante del dios romano Jano fue la madre de la ninfa Canens (Canción), la esposa de Pico, uno de los hijos de Saturno, y como mujer del rey Dauno, ella es la madre del héroe Turno, muerto por el troyano Eneas en su disputa por la mano de la princesa latina Lavinia. En la versión del poeta romano Virgilio se tiene que Venilia es hermana de Amata, madre de Lavinia, la esposa de Latino, quien es el hijo de Fauno y nieto de Pico.

Pales fue el dios sabino de los pastores (aunque a veces es asociado a una diosa, a una pareja, o a un colectivo de dioses rupestres); su equivalente fue el romano Luperco (lobo), quien era adorado como un protector de rebaños, y donde mitos posteriores lo identificaron como un epíteto del dios Fauno; de ahí seguramente la idea del colectivo de los faunos, genios traviesos de los bosques, y que poco tenían que ver con los libidinosos sátiros griegos, de los cuales tomaron su apariencia.

Entre otros dioses de la fecundidad tenemos al dios sabino Falacro/Falacer, dios de los arboles frutales y de las lluvias, comparable al dios Veltha/Tinia etrusco, al cretense Velchanos, o al romano Vertumno; autores modernos lo ponen como un sobrenombre etrusco para dios del cielo, y cuyo culto fue absorbido por Júpiter. Similar destino tuvo Termino (límite), un dios asociado a los linderos, que tuvo importancia en los orígenes de la ciudad y su extensión frente a otras ciudades vecinas, el tiempo lo volvió otro epíteto de Júpiter.

En la mitología romana Flora era una diosa de origen sabino, era la imagen de la primavera, un símbolo de la naturaleza, de las flores (especialmente la flores de mayo), y de la juventud; así era más cercana en origen a Proserpina/Perséfone/Core y a Iuventas/Hebe; pero que al final identificaron con la ninfa griega Cloris. Es la vinculación con esta ninfa griega lo que hizo que perdiera su importancia original, y se le diera como compañero al viento Favonio (el Céfiro romano), de quien se decía que era esposa. Es igualmente esta relación entre Flora y Favonio es lo que pone a la diosa romana Pomona (diosa de los frutos) como hija de la pareja, ya que en la versión griega la ninfa Carpo (fruto) es hija de Cloris y Céfiro.

Summano era el dios del trueno nocturno, contrapuesto a Júpiter, el dios del trueno diurno. Se pensaba que era de origen etrusco y uno de los nueve dioses del trueno (y el gemelo oscuro de Tinia), pero otras fuentes lo consideraban de origen sabino. Se cree que el nombre proviene de Summus Manium (el más grande de los Manes —espíritus de los muertos—), reflejando su naturaleza ctonica y siendo comparable al Plutón romano o al Hades griego, el hermano de Júpiter/Zeus. Entre los romanos la dicotomía SummanoDius_Fidius encarnarían el primero el aspecto violento, nocturno/oscuro y misterioso de la soberanía, mientras que el segundo reflejaría su aspecto tranquilizador, diurno/visible y legalista. En Roma en el año 278 a.C. se construyó un templo en honor a Summano por haber ayudado en las guerras pirricas (conflicto entre romanos y las colonias griegas al sur de Italia, que terminaron por poner a Roma como una nueva potencia militar en el Mediterráneo); el templo estaba ubicado cerca del Circo Máximo, en el monte Aventino, pero en menos de un siglo después, en 197 a.C., un rayo alcanzó la estatua del dios, cortándole la cabeza, que según cayó a las aguas del Tiber. La adoración a Summano pronto cayo superada por la de Júpiter.

En la mitología y religión romana Quirino (lanza) es un dios arcaico del estado romano, retratado como un hombre barbudo con vestimenta religiosa y militar. Quirino fue en sus orígenes probablemente un dios de la guerra sabino, y que la tradición romana identificó como la deificación del legendario Rómulo, fundador de la ciudad. En esos primeros tiempos la triada divina capitolina romana eran: Júpiter, Martes (entonces un dios de la agricultura, y quien luego reemplazó a Quirino como dios de la guerra) y Quirino/Rómulo (que pasó a representar el concepto del estado romano). Con el tiempo Quirino se volvió menos significativo, y estuvo ausente de la tríada posterior, más ampliamente conocida (él y Marte habían sido reemplazados por Juno y Minerva), y su culto desapareció finalmente cuando los romanos comenzaron a favorecer cultos personales y místicos sobre el sistema oficial de creencias del estado. Estos incluyeron los de Baco, Cibeles, Mitra e Isis.

Lucina era la diosa sabina de los partos, quien ayuda a dar a luz, de ahí su nombre; su culto fue absorbido por las diosas romanas Juno y Diana pasando a ser un título de las mismas; y quienes en su versiones griegas también era diosas de los partos, si bien el papel de Lucina era más semejante a la Ilítia griega, diosa de los nacimientos y comadronas. Lucina era una de las tantas deidades asociadas a los nacimientos y la infancia; era acompañada por Vaticano/Vagitano, a quien se le agradece cuando el niño tras el parto suelta su primer llanto (señal de que ha nacido bien y vivo), y Fabulino, a quien se le da una ofrenda cuando el niño expresa su primera palabra, indicando que esta creciendo fuerte y sano. La presencia de estas deidades y muchas más tomaban importancia teniendo en cuenta que en la antigüedad la tasas de mortalidad infantil era mayores a uno de cada tres nacimientos; y de la madre en una de cada diez mujeres embarazadas. Así bebes fallecidos menores de un año no recibían ritos formales de entierro; estas muertes debían llevarse con ecuanimidad y sin lamentos; si todavía el niño estaba en su cuna; y sólo después de diez años es que se daban al niño muerto los ritos funerarios completos, edad que para entonces se suponía que ya el niño había superado muchos de los peligros de la infancia.

 

Los nuevos centauros: Rhiphonos, el planeta de la lucha contra el destino

El segundo centauro al que se le puso nombre fue a Rhiphonos, cuerpo descubierto el 28 de agosto de 2009 por T. V. Kryachko en el Observatorio de Engelhardt, Zelenchukskaya, Rusia. Tuvo como nombre provisional 2009 QV38, y tiene asignado el número 346889. El nombre actual fue sugerido por A. Mimeev, siendo Rhiphonos (Riphonus, Rifonos en español) uno de los doce centauros que se unieron a Dionisio en su viaje a la India.

Rhiphonos tiene una órbita cuyo perihelio se ubica a unas 6 UA, ligeramente sobre la órbita de Júpiter y su afelio alcanza 15,7 UA, esto es a mitad de camino entre Saturno y Urano, cruzando solamente la órbita de Saturno. Rhiphonos tiene una inclinación de casi 20°; estando su perihelio y nodo norte ubicados ambos en Aries a 25° y 11° respectivamente. El tamaño de este objeto se estima en unos 30 km; siendo el más pequeño centauro con nombre asignado (Pilenor/1994 TA con 25 km aproximadamente no cuenta ya que no ha sido nombrado oficialmente y su nombre es por el momento un apodo dado por las sociedades astrológicas por cariño). Su periodo de rotación es de unos 35,7 años, haciendo conjunción con Júpiter, Saturno y Urano cada 17, 170 y 62 años en promedio; claro que por su órbita elíptica, con unos 0,44 de excentricidad, estos tiempos cambian un poco, y hay que tener presente que las conjunciones son vistas desde la Tierra como centro del cosmo antiguo y no desde el Sol sobre la cual todos giran. Así con Júpiter hay conjunciones cada 14/15 años y 21 años en forma alterna, como señalan los históricos en: 1908, 1922, 1943, 1958, 1979, 1993 y la siguiente ocurrirá el próximo año en 2014. Con Saturno en 1926, 1937 y 1951; la próxima ocurrirá cerca de finales del 2100, donde también tendrá conjunción con Marte y Júpiter, casi todos juntos al mismo tiempo; y finalmente con Urano ocurrieron conjunciones entre 1938-1939 y 2009; la siguiente se espera para finales de 2076.

Si bien el mito de Orius/Orio es corto y casi insignificante; un centauro más muerto por Heracles ; con Rhiphonos pasa lo contrario, forma parte de un grupo particular de centauros, conocidos como las Bestias de Lamos . En la tradición se mencionan al menos cinco razas de centauros, el primero de todos es Quirón , sus parientes y su descendencia, estos son los centauros del monte Pelión en Tesalia , en la Grecia continental; Quirón era descendiente de Cronos , y por tanto medio hermano de Zeus , siendo el único de los centauros con naturaleza inmortal.

La segunda familia son los centauros de Magnesia , al norte este de la Grecia continental; nietos de la ninfa Nefele , violada por el rey lapita Ixión , quien la confundió con Hera . El hijo de esta relación, Kentauro , tendría relaciones contra natura con las yeguas de la región y de ellas nacerían los centauros de la región. La mayoría de este grupo murió luchando contra el pueblo Lapita, con quienes eran parientes, cuando en la boda del rey Píritoo intentaron, al emborracharse, robar a la novia y otras féminas.

El tercer grupo son los centauros del Peloponeso, según unas versiones hijos de Ixión y Nefele, según otra estos eran hijos del dios de los campos Sileno y la ninfa Melia (diosa de la miel, el árbol de fresno y/o de un manantial en Laconia); entre estos se encuentran los famosos Folo, Asbolo, Orio y otros, muchos de ellos muertos por Heracles cuando embriagados por el olor del vino de Folo quisieron robarlo; este grupo de centauros se relacionaba familiarmente con los sátiros (Sileno era un sátiro), y era una forma de vincular ambas razas con los bosque y los peligros de las montañas.

El cuarto grupo son los centauros o Bestias de Chipre; según el mito cuando Afrodita, recién nacida de la espuma del mar llego a Chipre, Zeus quiso violarla, pero la chica escapó de los intentos de su padre (en esta versión Afrodita se la pone como hija de Zeus y una ninfa marina llamada Dione —Diosa—, una forma de justificar que incluso la diosa del amor estaba bajo los designios del dios de los cielo); el semen cayo sobre la tierra donde Gea/Gaya, siempre fecunda dio a luz a una serie de daimones, responsables de la fecundidad de la isla; la apariencia de estos seres era más similar a de los faunos pero con cuernos de toros; pero en la tradición se les llamó centauros.

La quinta especie de centauros fueron las Bestias de Lamos; en Cilicia (al sur de Anatolia, hoy Turquía). Según el mito tras nacer Dioniso/Baco este fue puesto al cuidado de la ninfas Híades (hijas del titan Atlas y la oceanida Etra —No confundir con la hija del rey Piteo y madre del héroe Teseo, de igual nombre—). Las Híades estaban vinculadas por parentesco a las Pleyades (hijas de Atlas y la ninfa Pleyade) y a las Hesperides (hijas de Atlas y la diosa Hesperide/Crepúsculo). Las Híades, al igual que sus otras medio hermanas eran un grupo de siete ninfas; sus hombres eran: Félise, Córonide, Eudora, Ambroxía, Feo, Polixo y Dione (esta ultima no confundirla con la madre de Afrodita que era una oceánida).

El niño Dioniso/Baco pasaba más tiempo al cuidado de los hijos de estas ninfas, quienes para ocultar al niño de la celosa Hera lo disfrazaban vistiéndolo de niña. Pero los cambios de apariencia del infante no pasaron desapercibidos a la diosa de los mil ojos quien castigó a los chicos transformándolos en las Bestias de Lamos (nombre del río donde habitaban las ninfas). Estas bestias son descritas con cuernos de toros, con piernas y colas de caballo; pero como con el grupo anterior su apariencia seguramente era más similar a los sátiros que a centauros; el poeta Homero llamaba bestias a los centauros, de ahí posiblemente se les identifique como sinónimos. La tradición señala también que las Bestias de Lamos halaban el carro del dios Dioniso/Baco , ello incrementando más la asociación.

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Las Bestias de Lamos eran doce: Anfítemis (Tradición oral); Aisakos (Rama de árbol), Orfaon (Erigir/Levantar), Petreo (Roca), Fauno (Portador), Fanes (Tiempo), Ceteo (Barranco/Gobernar), Gleneo (Juego), Euribio (Larga vida), Espargeo (Envuelto con paños), Nomeion (Medidor) y Rifonos (Lanzador). Ya Dioniso/Baco adulto siguió siendo acompañado por estos centauros, quienes lo ayudaron en su viaje a India y lo siguieron defendiendo, ahora ayudados por su terrible aspecto de bestia.

De las ninfas Híades se sabe que siguieron el destino de sus hermanas, las Hesperides subieron al cielo como las siete estrellas de la constelación de la Osa Menor; las Pleyades perseguidas por Orión fueron puestas en los cielos como un pequeño y brillante grupo de estrellas en la constelación de Tauro, el toro furioso que las protege y se interpone en el paso del cazador que las persigue aún en los cielos; y las Híades, tristes por el destino de sus hijos (o de un hermano muerto) forman hoy el grupo de siete estrellas que describen la letra V de la cabeza del Toro (sin incluir a la brillante Aldebarán, el rojo ojo del Toro).

Sobre la influencia astrológica de Rhiphonos poco, por no decir nada, se ha dicho; pero mientras Orius mira al pasado para así poder ver el futuro; Rhiphonos se mueve en sentido contrario, ve hacia el futuro, en el se muestra el destino inevitable y de donde viene la lucha por tratar de evitar que este llegue, atrapado entre lo que marcan los hados y los deseos personales contradictorios a estos designios. El final siempre será el inevitable fin ya dispuesto, pero es en la pelea que se haga contra ese destino lo que nos fortalece para finalmente aceptar lo inevitable.

Rhiphonos atrapado entre Júpiter y Urano , sin llegar a tocarlos queda siempre supeditado a la imposición de la mente racional y pragmática impuesta por Saturno , aunque rara vez la alcance de lleno por los pocos encuentros (conjunciones) entre ambos; busca al acercarse a Júpiter moverse hacia las ideas de justicia y ley; y al irse a Urano explorar la genialidad y la ciencia; así se encuentra entre la justa medida y la nueva idea tratando de alcanzar un equilibrio entre ambas. Por otra parte que su nodo y perihelios caigan en Aries (uno casi al lado del otro) implican que cuando más se acerca al Sol más se estimulan los deseos del cambio por algo nuevo; aumentado ese deseo por la presencia del nodo ascendente en ese mismo lugar.

El planeta Vulcano, un fantasmal mundo entre el Sol y Mercurio

En 1840, François Arago, director del Observatorio de París, sugirió al matemático francés Urbain Le Verrier que trabajaran en el tema del movimiento orbital del planeta Mercurio alrededor del Sol. El objetivo de este estudio fue construir un modelo basado en las leyes del movimiento y la gravitación de Sir Isaac Newton. En 1843, Le Verrier publicó su teoría provisional sobre el tema, que se probó durante un tránsito de Mercurio a través de la cara del Sol en 1843. Al final resultó que, las predicciones de la teoría de Le Verrier no lograron igualar las observaciones.

Le Verrier renovó su trabajo y, en 1859, publicó un estudio más exhaustivo del movimiento de Mercurio. Esto se basó en una serie de observaciones meridianas del planeta, así como catorce tránsitos. El rigor de este estudio significaba que cualquier diferencia entre la observación y los calculos serían causados por algún factor desconocido. De hecho, todavía quedaba alguna discrepancia. Durante la órbita de Mercurio, su perihelio avanza una pequeña cantidad cada órbita, técnicamente el fenómeno fue llamado precesión del perihelio. El fenómeno era algo predicho por la mecánica clásica, pero el valor observado difería de el valor predicho por la pequeña cantidad de 43 segundos de arco cada siglo.

Le Verrier postula que el exceso de precesión podría explicarse por la presencia de un pequeño planeta dentro de la órbita de Mercurio, y propuso el nombre de Vulcano para este objeto. En la mitología romana, Vulcano era el dios del fuego, la herrería y los volcanes, por lo que era un nombre adecuado para un planeta tan cerca del sol. Reciente éxito de Le Verrier en el descubrimiento del planeta Neptuno utilizando las mismas técnicas prestó veracidad de su afirmación, y los astrónomos de todo el mundo trataron de observar al nuevo planeta, pero nunca se encontró nada.

Vulcano _planeta hipotetico

En diciembre de 1859, Le Verrier recibió una carta de un médico francés y astrónomo aficionado llamado Edmond Modeste Lescarbault, quien afirmó haber visto un tránsito del planeta hipotético que a principios de año. Le Verrier tomó el tren hasta el pueblo de Orgères-en-Beauce, a unos 70 kilómetros al suroeste de París, donde Lescarbault había construido un pequeño observatorio. Le Verrier llegó sin previo aviso y procedió a interrogar al hombre.

Lescarbault describe en detalle cómo, el 26 de marzo de 1859, se dio cuenta de un pequeño punto negro en la cara del Sol, que estaba estudiando con sus modestos 3,75 pulgadas (95 mm) refractores. Pensando que era una mancha solar, Lescarbault no estaba sorprendido primero, pero después de algún tiempo había pasado se dio cuenta de que se estaba moviendo. Habiendo observado el tránsito de Mercurio en 1845, supuso que lo que estaba observando era otro tránsito, este un cuerpo que no había sido descubierto. Tomó algunas medidas precipitadas de su posición y la dirección del movimiento, y el uso de un reloj viejo y un péndulo con el que tomó el pulso a sus pacientes, se estima que la duración del tránsito en 1 hora, 17 minutos y 9 segundos.

Le Verrier pensó que estaba convencido de que Lescarbault había visto el tránsito de un planeta desconocido. El 2 de enero 1860 se anunció el descubrimiento de Vulcano a una reunión de la Academia de Ciencias de París. Lescarbault, por su parte, fue galardonado con la Legión de Honor y el invitado a comparecer ante numerosas sociedades científicas. Sin embargo, no todo el mundo acepta la veracidad de ‘descubrimiento’ de Lescarbault. Un eminente astrónomo francés, Emmanuel Liais, que trabajaba para el gobierno de Brasil en Río de Janeiro en 1859, afirmó que había estudiando la superficie del Sol con un telescopio el doble de potente que Lescarbault en el momento en que Lescarbault dijo que observó a su misterioso tránsito. Liais, por lo tanto, estaba en condiciones de negar, de la manera más positiva, el paso de un planeta sobre el sol en el momento indicado.

Basado en ‘tránsito’ de Lescarbault, la órbita de Le Verrier calculada para Vulcano señalaba que debía girar alrededor del Sol en una órbita casi circular, a una distancia de 21 millones de kilómetros (0,14 unidades astronómicas). El período de la revolución fue de 19 días y 17 horas, y la órbita se inclinaba a la eclíptica de 12 grados y 10 minutos (un increíble grado de precisión). Así visto desde la Tierra, la más grande elongación de Vulcano respecto al Sol era de 8 grados.

Numerosos informes —no todos ellos fiables— comenzaron a llegar a Le Verrier de otros astrónomos aficionados que afirmaron haber visto tránsitos inexplicables. Algunos de estos informes hace referencia a las observaciones hechas muchos años antes, y muchos no pudieron ser fechados correctamente. Sin embargo, Le Verrier continuó jugando con los parámetros orbitales de Vulcano con cada nuevo avistamiento reportado que llegaba. Con frecuencia anunciando fechas para futuros tránsitos de Vulcano, pero estos no se materializaban. Así desde mucho antes de la propuesta de Vulcano, a inicios del siglo XIX, hasta casi finalizar el siglo se reportaron múltiples observaciones del objeto, pero ninguna definitiva.

En 1877 Le Verrier murió convencido de haber descubierto otro planeta. Con la pérdida de su principal defensor; sin embargo, la búsqueda de Vulcano amainó. Después de muchos años de búsqueda, los astrónomos dudaban seriamente la existencia del planeta. En 1915 la teoría de la Relatividad de Albert Einstein da un enfoque totalmente diferente para entender la gravedad de una forma distinta a la mecánica clásica, resolviendo el problema. Las ecuaciones de la relatividad predicen exactamente la cantidad observada de avance del perihelio de Mercurio sin recurrir a la existencia de un hipotético Vulcano. La nueva teoría modifica las órbitas predichas no sólo de Mercurio, sino de todos los planetas, pero la magnitud de las diferencias con respecto a la teoría de Newton disminuyen rápidamente a medida que uno se aleja del sol. Además, la órbita bastante excéntrica de Mercurio hace que sea mucho más fácil de detectar el desplazamiento del perihelio que en el caso de las órbitas casi circulares como la de Venus y de la Tierra.

Cuando en 1915, cuando Albert Einstein explicó satisfactoriamente la aparente anomalía en la órbita de Mercurio, la mayoría de los astrónomos abandonaron la búsqueda de Vulcano. Unos pocos, sin embargo, siguieron convencidos de que no todas las supuestas observaciones de Vulcano eran infundadas. Entre ellos fue Henry C. Courten, del Dowling College, New York. estudiaron las placas fotográficas del 1970 eclipse solar, él y sus colaboradores detectaron varios objetos que parecían estar en órbitas cercanas al sol. A pesar de lo que representaban los objetos, Courten sintió que al menos siete de los objetos eran reales. La aparición de algunos de estos objetos se confirmó por otro observador en Carolina del Norte, mientras que un tercero observador en Virginia vio a uno de ellos. Courten cree que existe un planetoide intra-Mercurial de entre 130 y 800 kilómetros de diámetro en órbita alrededor del Sol a una distancia de alrededor de 0,1 UA. Otras imágenes en sus placas de eclipse lo llevaron a postular la existencia de un cinturón de asteroides entre Mercurio y el Sol.

Pero al igual que con Vulcano, ninguna de estas afirmaciones nunca se ha probado después de cuarenta años de observación. Se ha conjeturado, sin embargo, que algunos de estos objetos dentro de la órbita de Mercurio pueden existir, tratándose de cometas o pequeños asteroides desconocidos. Hoy en día, continúa la búsqueda de estos denominados asteroides Vulcanoides, que se cree que existen en la región en la que Vulcano alguna vez fue buscado. Ninguno de ellos ha sido encontrado todavía y búsquedas han descartado asteroides mayores de 6 km.

Sr Spock _ vulcano

Hoy el planeta Vulcano sólo existe en la imaginación, su nombre se usa dentro el universo de Stak Trek para el mundo de la raza de donde la lógica es más importante que las emociones, y su mayor exponente es el celebre Sr. Spock. Este mundo no se encuentra en el sistema solar, sino en 40 Eridani (también conocida como Omicron Eridani, o con el nombre árabe de Keid = Concha), un triple sistema estelar a menos de 16,5 años luz de distancia de la Tierra. Otras obras que hacen referencia al Vulcano dentro del sistema solar son: Taller de Vulcano (Astounding Stories , junio de 1932), cuento de Harl Vincent sobre una colonia penal que se encuentra en Vulcano.  En el Centro de Gravedad ( Astounding Stories , junio de 1936), tenemos otro cuento, este por Ross Rocklynne donde narra como dos personas se encuentran atrapados dentro de un Vulcano hueco. Las Crónicas de Sten (ocho libros entre 1982 a 1993) de Allan Cole y Chris Bunch; aquí Vulcano es un planeta artificial; originalmente una estación espacial industrial que crece mediante la adición de nuevas instalaciones de producción y por lo tanto se acerca a proporciones similares a un planeta; y que muestra una critica política vista en los ojos de los obreros que trabajan en la estación. También la serie de ciencia ficción Dr. Who en el capitulo ‘El poder de los Daleks‘ (1966), hace referencia a una colonia terrestre en el siglo XXI,  pero no si está claro si este mundo Vulcano en un sistema solar cercano o dentro del propio en el Sistema Solar.

Vulcano/Hefesto, el dios de la forja

En la antigua religión romana Vulcano es el dios del fuego y la forja, pero también es el patrón de los oficios relacionados con hornos (cocineros, panaderos, pasteleros) como se atestigua en las obras antiguas que ponen al dios como cocinero en la boda de Eros y Psique. Como el herrero divino, forjador de los rayos de Júpiter se le representa a menudo con un martillo de un herrero (que es su avatar), pero también se incluyen el yunque y un par de pinzas, así como el avatar de Venus es el espejo y los de Marte son el escudo y la lanza. Su equivalente griego es el dios Hefesto y entre los etruscos se le identifica con el dios Sethlans.

Hefesto_Vulcano

Gérard Capdeville (1964-) sugiere que el origen Vulcano como dios romano del fuego se remonta al dios cretense Velchanos, ello principalmente bajo la sugerencia de la similitud de sus nombres. Entre los cretenses Velchanos es un joven dios maestro del fuego y compañero de la Gran Diosa (ambos llegados del cercano oriente). La concepción prehelénica de Velchanos lo pone como un joven sentado frente a un árbol (el dios y la diosa madre que se representaba con el árbol sagrado), ello denota que se trata de un dios de la vegetación y la primavera; el árbol es el símbolo de la unión del Cielo y la Tierra y de su poder generador. En Creta Velchanos era el dios de las prácticas de iniciación de los jóvenes, y se le vincula al culto al toro (las imágenes de jóvenes brincando sobre los toros). Esta vinculación al toro recuerda a Zeus que transformado en toro trajo a la princesa fenicia Europa desde su tierra natal a Creta, fundando el reino minoico. Pero también el culto al toro venido del cercano oriente y anatolia lo identifica con Teshub, dios de las tormentas que cabalga sobre toros; y cuyo origen se remonta a dios sumerio Adad. Todo esto pone a Velchanos, el primer ancestro de Vulcano, equiparable al mismo Zeus griego o Júpiter romano; un poderoso dios de los cielos y las tormentas y el renacimiento de la naturaleza; y el fuego divino no es otro que los rayos y relámpagos, que al caer a la tierra la encienden.

Otro equivalente venido de oriente se encuentra en la tradición cananea/ugarita, aquí el dios Kothar-wa-Khasis (que traduce ‘el Hábil y Listo’) es un dios herrero, artesano, ingeniero, arquitecto, e inventor; también es adivino y hechicero, creador de palabras sagradas y los hechizos. Los mitos señalan que Kothar ayuda a Baal (dios del las tormentas) en sus batallas fabricándole armas (rayos). También fabrica hermosos muebles adornados con plata y oro como regalos para Asherah (la diosa madre de los cananeos); y construye un palacio de plata, oro, lapislázuli, y madera de cedro fragante para Baal; desde donde el dios de los cielos puede ver la tierras bajo sus pies. La morada de Kothar está en Egipto, y ello lo equipara al dios artesano y constructor, el poderoso Ptah.

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Pero si Vulcano tuvo a dioses tan poderosos entre sus iguales, como terminó siendo uno de los menos agraciados y respetados entre sus congéneres; ello ocurre por que su culto se identifica con el dios Hefesto de la mitología griega, aquí es donde Velchanos se transforma en el Vulcano fabricante de armas y joyas de varios dioses y héroes, principalmente de los rayos de Júpiter. Los mitos de ambos dioses se funden de tal manera que el antiguo dios cretence pierde su atractivo juvenil por otro menos agraciado, el de cojo y deforme dios que es despreciado por los otros dioses; algo raro si se considera que en su ascendencia se tiene que Hefesto/Vulcano es hijo de los reyes de los dioses: su padre es Zeus/Júpiter y su madre Hera/Juno.

Según algunos de los mitos Hera/Juno estaba embarazada de su primer hijo; hacia poco tiempo atrás dos bastardos de su marido habían nacido de la amante de turno Leto/Latona; Apolo/Febo y Artemisa/Diana eran todo lo que unos dioses podían ser, hermosos y brillantes; pero sería la envidia de la reina de los dioses y su persecución sobre la amante de su marido lo que provocó consecuencias; quiso el destino (Fatum) equilibrar las cosas y cuando su hijo nació, Hera/Juno quedó asqueada de lo oscuro y poco atractivo de su primer vástago; era pequeño y feo, con una cara roja que no paraba de berrear. Hera/Juno estaba tan horrorizada que arrojó el pequeño bebé desde el Monte Olimpo.

Hefesto/Vulcano cayó durante un día y una noche desde el cielo, aterrizando en el mar. Por desgracia, una de sus piernas se rompió al golpear el agua, y nunca se desarrolló correctamente. Desde la superficie, Hefesto/Vulcano se hundió como una piedra en las profundidades azules y frescas, donde las ninfas marinas, Tetis (madre de Aquiles) y Eurinome lo encontraron y lo llevaron a su cueva bajo el agua, criándolo como un hijo propio.

Hefesto/Vulcano tuvo una infancia feliz con delfines como sus compañeros de juego y las perlas como sus juguetes. Al final de su infancia, encontró los restos del incendio de un pescador en la playa y se fascinó con un carbón que seguía al rojo vivo y brillante. Hefesto/Vulcano cerró cuidadosamente este precioso carbón en una concha de almeja y lo llevó a su gruta submarina e hizo un fuego con él. En el primer día después, el joven dios se quedó mirando el fuego durante horas y horas. Al segundo día, descubrió que cuando hacía el fuego más caliente con ayuda de un fuelle, ciertas piedras sudaban hierro, plata y oro. En el tercer día con el metal enfriado hizo pulseras, cadenas, espadas y escudos. Hefesto/Vulcano hizo cuchillos y cucharas para su madre adoptiva con mango de nácar; y una carroza de plata para sí mismo que iba guiada por caballos de mar para transportarse rápidamente.

Vulcano _1

Tuvo Tetis que dejar luego su gruta submarina para asistir a una cena en el Monte Olimpo; llevaba un hermoso collar de plata y zafiros, que Hefesto/Vulcano había hecho por ella. Hera/Juno admiraba el collar y le preguntó de dónde podría conseguir uno. Tetis nerviosa tuvo que reconocer la verdad; por fin la reina de los dioses descubrió que el bebé que una vez había rechazado se había convertido en un talentoso herrero.

Hera/Juno estaba furiosa y exigió que Hefesto/Vulcano regresara al Olimpo, una demanda a la que el joven dios se negó. Sin embargo, él envió a Hera/Juno una silla hermosa hecha de plata y oro, con incrustaciones de madre perla. Hera/Juno estaba encantada con este regalo, pero, tan pronto como se sentó en ella su peso soltó resortes ocultos y bandas de metal brotaron atando a su ocupante. Cuanto más gritó y luchó, con mayor firmeza el trono mecánico se apoderó de ella, la silla era una trampa inteligentemente diseñada. Durante tres días Hera/Juno estuvo atrapado en la silla, no podía dormir, no podía estirarse, no podía comer. Los demás dioses rogaron a Hefesto/Vulcano que volviera al Olimpo y la dejara ir, pero él se negó, diciendo: —No tengo madre—.

Hefesto/Vulcano fue el único de los dioses, que expulsado del Olimpo, regreso finalmente a su casa. Le correspondió al joven Dioniso/Baco el trabajo de ir a buscarlo y llevarlo finalmente de regreso. Para lograr su cometido compartió su vino intoxicante con el dios herrero, y lo llevó de vuelta al Olimpo a lomos de un mulo acompañado de sus juerguistas, mientras Dioniso/Baco sostiene el freno del animal y lleva las herramientas de Hefesto/Vulcano, incluyendo el hacha de doble filo.

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Zeus/Júpiter finalmente intervino, prometió a Hefesto/Vulcano que si soltaba a Hera/Juno le daría por esposa a Afrodita/Venus, la diosa del amor y la belleza. Hefesto/Vulcano siendo el más inquebrantable de los dioses, se doblegó al dársele la mano de Afrodita/Venus en matrimonio. Zeus/Júpiter pensaba que así también reducía los conflictos que provocaban los otros dioses al disputar la mano de la ardiente diosa, debido a su inmensa belleza; ya que desde la llegada de la diosa nacida de la espuma del mar, ella había sido causa de disputas entre los dioses; y por ello la casó con Hefesto/Vulcano, matando dos problemas al mismo tiempo. Hefesto/Vulcano estaba tan contento de haberse casado con la diosa de la belleza que forjó para ella una hermosa joyería y una faja que la hacía incluso más irresistible a los hombres.

Finalmente en el Olimpo, Hefesto/Vulcano construyó su propio palacio, con su taller, yunque y fuelles que trabajaba en su fragua; aquí fabricó gran parte de las magníficas armas de los dioses. Diseñó el casco alado y las sandalias de Hermes/Mercurio, el Aegis peto (la famosa faja) de Afrodita/Venus; las armaduras de Aquiles y las armas de Heracles/Hercules, el carro del Helios, los arcos de Apolo, Artemisa/Diana y de Eros/Cupido; el tridente de Poseidón/Neptuno y el Casco de la invisibilidad de Hades/Plutón; el carro de Ares/Marte, y el carro solar de Helios/Sol. Entre sus artesanías más conocidas se encuentran la diadema de Ariadna (esposa de Dioniso/Baco) y el collar maldito de Harmonía.

Vulcano  y Venus

A Hefesto/Vulcano le correspondió apresar en el Caucaso a Prometeo por castigo por robar el fuego y dárselo a los hombres, así como fabricar a Pandora y la caja que contiene los males; donde los dioses encerraron a las pestes y plagas. Se dice que el águila gigante del Caucaso que todos los días devoraba el hígado de Prometeo era también una creación del dios.

Otras de sus creaciones fueron: Talos, un gigante de bronce que Zeus/Júpiter dio a Europa para que protegiese las costas de Creta. Las Kourai Khryseai (doncellas doradas) eran dos autómatas de oro con la apariencia de jóvenes mujeres vivas que se decía que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla y atendían a Hefesto/Vulcano en su palacio del Olimpo. Para el rey Eetes (el padre de la bruja Medea) de la Cólquida, creó dos perros guardianes, uno era de oro y otro de plata; así como un par de toros de bronce que echaban fuego por la boca y a los que tuvo que vencer Jasón cuando viajó con los argonautas ha este reino para robar el vellocino de oro. También se le atribuye la creación de dos caballos de bronce y hierro para dos de sus hijos, los Cabiros.

Pero el matrimonio arreglado al fin tuvo sus consecuencias. La infelicidad de Afrodita/Venus con su matrimonio la hizo que buscase la compañía de otros, y la diosa rápidamente puso amantes en su cama matrimonial. Por ella pasaron Hermes/Mercurio, con quien fue madre de Hermafrodito (joven del que la ninfa Salmacis se enamoró y al ser rechazada se fundió con el joven, dando origen a un ser con los dos sexos) y Peito (dios de la persuasión), con Dioniso/Baco fue madre de Himeneo (dios de las bodas) y Priapo (el dios de la perenne erección); pero con quien más engaño la diosa a su esposo fue con el hermano menor del mismo, el ardiente y belicoso Ares/Marte; fruto de esos amores fueron: Eros/Cupido (el dios del amor sexual); Anteros (el gemelo opuesto de Eros, dios del amor sentimental y vengador del amor no correspondido), Himero (dios del deseo), Fobos y Deimos (Miedo y Terror, dioses que acompañaban a su padre en sus batallas) y finalmente Hamonía (la única de sus hijas, de belleza igual que la madre y diosa de la concordia; ella fue dada como esposa al príncipe fenicio Cadmo, fundador de Tebas; en su boda Hefesto/Vulcano regaló a su hijastra un hermoso collar, salvo que la hermosa prenda estaba maldita y traía desgracias a su poseedor, siendo la más conocida de sus maldiciones la historia de Edipo, quien mata sin saber a su padre y se acuesta con su madre; provocando más tragedias luego en sus hijos e hijas, así como otros familiares por la disputa posterior del reino). Entre los amantes mortales de la diosa se encuentran el príncipe fenicio Adonis (quien también compartía cama con la diosa infernal Perséfone/Proserpina, y que fue muerto por un jabalí salvaje), el príncipe troyano Anquises, de quien tuvo a Eneas, fundador de Roma; y Buto (un hijo de Poseidón/Neptuno que acompañaba a los argonautas, cuando pasaron cerca del sitio donde reinaban las sirenas, fue el único que no pudo resistir su canto y se lanzó al mar, donde la diosa lo salvo)

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Hefesto/Vulcano fue informado del adulterio que su esposa mantenía con Ares/Marte por Apolo, quien estaba entre los pocos dioses con los cuales no se acostó la diosa. Como venganza, el dios de la herrería, atrapó ingeniosamente a los amantes con una red de finas cadenas que había dispuesto sobre el lecho para que cayeran al más mínimo contacto. Atrapados en una inquebrantable red tan pequeña como para ser invisible, el dios los arrastró hasta el monte Olimpo para avergonzarlos delante de los demás dioses por venganza. Entonces llamó a todos los dioses para mostrar el adulterio y pedir el divorcio; sin embargo, las diosas se quedaron en sus templos, todas se excusaron por vergüenza. Por otra parte la mayoría de los dioses se rieron al ver a los amantes desnudos. Hefesto/Vulcano se sintió nuevamente menospreciado por los demás dioses, ya que incluso alguno que otro comentaba desenfadado que no le habría importado sentir tal vergüenza. La risa duro hasta que Poseidón/Neptuno convenció a Hefesto/Vulcano de liberarlos a cambio de una garantía de que Ares/Marte pagaría una multa por el adulterio; pero al levantarse la red ambos escaparon y no mantuvieron su promesa.

Hefesto/Vulcano se mudo nuevamente fuera del Olimpo; se construyó otra fragua, esta vez bajo el monte Etna en la isla de Sicilia. El divorcio nunca le fue concedido; y ya era para todos evidente que el dios no podía mantener quieta a su esposa; y cada vez que Afrodita/Venus le era infiel, Hefesto/Vulcano enojado golpeaba el metal al rojo vivo con tal fuerza que las chispas y el humo se elevan desde la cima de la montaña, creando la erupción volcánica. Afrodita/Venus y Hefesto/Vulcano nunca tuvieron hijos, aunque la paternidad legal de Eros/Cupido se le atribuye al dios; y para quien el dios le fabricó su arco, carcaj y fechas, y trato como un hijo. Hefesto/Vulcano tuvo amores con una ninfa menor; Aglaea, una de las Carites (hijas de Eurinome), diosas que servían a su esposa; de esas relaciones nacieron: Eucleia (Reputación), Eutenia (Prosperidad), Eufemia (Alabanza) y Filofrosina (Acogida).

Aunque nunca tuvo relaciones con la diosa virgen Atenea, estuvo enamorado de la diosa de la artes y la guerra. Según los mitos se dice que Atenea visitó el dios herrero Hefesto para solicitar algunas armas, pero Hefesto estaba tan abrumado por el deseo por la diosa de que trató de seducirla en su taller. Decidida a mantener su virginidad, Atenea huyó, perseguida por Hefesto. A pesar de la cojera logro atraparla y trató de violarla; durante la lucha, su semen cayó sobre el muslo, Atenea se logró librar y con disgusto sacudiéndose el semen este cayó sobre la tierra, impregnando a Gaia/Tierra, que posteriormente dio a luz a Erictonio. El joven Erictonio fue criado por Atenea hasta convertirse en uno de los grandes reyes de la ciudad de Atenas.

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Como Vulcano propiamente se le atribuye la paternidad de dos hijos: el primero es Caco, un gigante escupe fuego que fue muerto por Hércules cuando el gigante se atrevió a robarle algunas cabezas de ganado que el propio Hércules había robado al gigante Gerión en su décimo trabajo. El segundo fue Caeculus, un chico que fundó la ciudad de Praeneste (actual Palestrina, Italia); su naturaleza divina se descubrió en un incendio donde salió sin daño de las llamas, salvo por haber perdido la vista (su nombre significa pequeño ciego)

Tuvo amores el dios con otra ninfa, Cabeiro, una hija del dios marino Proteo (el cambiante); fruto de esa relación nacieron dos gemelos llamados colectivamente como los Cabiros, dos chicos de nombres Alcon y Eurimedonte (en las versiones iniciales los Cabiros eran Axiocerso y Cadmilo, padre e hijo respectivamente y dioses locales de la fertilidad del mar, en versiones posteriores son descritos como dos gemelos hijos de dios herrero, y más tarde se incluyen otro par de gemelas: Axiocersa y Axíero; o incluso se habla de toda una tribu). Todos estos dioses menores eran de naturaleza daimones ctonicos (representaban los géiseres de los volcanes); y acompañaban en la fragua a su padre; ademas de ayudar a marinos. Los mitos cuentan como los Cabiros alojaron en su isla (Lemnos) a los argonautas en su viaje y los invitaron a una orgía alcohólica. En Sicilia, estos seres ctonicos eran conocidos como los Palicus (otro par de gemelos), aquí eran hermanos de Talia, la hija dios herrero con ninfa Etna (la diosa de la montaña de igual nombre, donde el dios construyó su segunda fragua).

La fragua de Vulcano

Los principales compañeros en la fragua fueron sin embargo los tres Cíclopes ctonicos, hijos de Gaia (la Tierra): Brontes (Trueno), Estéropes (Rayo) y Arges o Pyraemon (Relámpago); con ellos fabricaba el arma de su padre, el poderoso rayo. Cuando Apolo molesto por la muerte de su hijo Asclepio/Esculapio por el rayo de Zeus/Júpiter, mató a los cíclopes, Zeus/Júpiter tuvo que devolverlos a la vida (traerlos del reino de Hades/Plutón), y conceder la subida al cielo desde el infierno al hijo de Apolo; así de importantes eran para el rey de los dioses los encargados de fabricar en la fragua de Hefesto/Vulcano su poderosa arma.

Pese a todas sus desventuras, Hefesto/Vulcano fue un dios muy apreciado entre los mortales, no solo era dios del fuego y los metales, fabricante de maquinas y herramientas, del horno y las comidas, él simbolizaba el progreso y la técnica, y pasó a ser considerado el dios de la civilización traída a la Tierra por Prometeo a través del fuego; así el dios que tuvo el encargo de castigar al titán que trajo el fuego a los hombres, enseñaría a los hombres el poder creador de mismo, manteniendo y mejorando el legado de su predecesor. Hefesto/Vulcano era el único dios que trabaja y pasaba su tiempo forjando bellas creaciones a golpe de martillo sobre un yunque. Es curioso cómo el dios que era considerado el más feo, es el que construía las cosas más bellas.

Juno y Vesta, los planetas del matrimonio y el hogar

Cuando Heinrich Olbers descubrió (2) Palas en 1802, un año después del descubrimiento de (1) Ceres; propuso que los dos objetos eran los restos de un planeta destruido. Envió una carta con su propuesta al astrónomo inglés William Herschel, sugiriendo que una búsqueda cerca de las órbitas donde (1) Ceres y (2) Palas se cruzaban podría revelar más fragmentos. Estas intersecciones orbitales se encontraban en las constelaciones de Cetus y Virgo. El 01 de septiembre de 1804 por el astrónomo alemán Karl Ludwig Harding descubre al tercer asteroide, y se le bautiza con el nombre de la diosa Juno, esposa de Júpiter. Y Olbers que había comenzado su búsqueda en 1802, descubre el 29 de marzo 1807 un cuarto en la constelación de Virgo. Como Olbers ya tenía crédito por el descubrimiento de un ‘planeta’ [(2) Palas], se dio el honor de nombrar al nuevo descubrimiento al matemático alemán Carl Friedrich Gauss, cuyos cálculos orbitales habían permitido calcular la órbita del nuevo planeta [(1) Ceres] en el tiempo extraordinariamente corto de 10 horas. Gauss dio a este cuarto cuerpo el nombre de diosa virgen de la casa y hogar de los romanos, Vesta.

En su momento Ceres, Palas, Juno y Vesta fueron clasificados como planetas, y cada uno tenía su símbolo planetario propio. Para (3) Juno se reemplaza el circulo de Venus por una estrella de ocho puntas; representa la diadema de corona de la reina de los dioses romanos, o la gran cola del pavo real (animal totémico de la diosa) abierta en todo su esplendor. Para el icono de (4) Vesta el matemático Gauss propuso un altar encendido; este icono evoluciono del cuadrado con rayos (llamas) en su parte superior a uno más moderno propuesto en 1973 por Eleanor Bach, que es la V de Vesta con una onda superior para indicar el fuego, y es el icono con el que más se le reconoce.

Durante treinta y ocho años no se descubrió ningún otro cuerpo, pero al mejorar los telescopios, a partir de 1848 se dispararon los descubrimientos; y pronto se hizo claro que no se podían seguir inventando signos para cada nuevo mundo y seguirlos llamando planetas. No fue hasta los inicios de los setentas que una nueva concepción de la astrología y del feminismo ubicó a estos primeros cuatro mundos dentro de las cartas astrales. Las cuatro grandes diosas [Ceres, Palas, Juno y Vesta] representan cuatro aspectos de la mujer, que junto a Venus y la Luna reconfiguraron la imagen de la astrología tradicional.

Hoy (3) Juno es uno de los más grandes miembros del Cinturón de Asteroides, con sus 258 km en diámetro promedio ocupa actualmente el décimo lugar en tamaño entre los asteroides (después de que (1) Ceres fue elevado a la categoría de Planeta Enano) y tiene aproximadamente el 1 % de la masa del Cinturón de Asteroides. Aunque es uno de los asteroides más masivos, (3) Juno tiene sólo el 3% de la masa de (1) Ceres. El pequeño tamaño de (3) Juno y su forma irregular le impiden ser designado como un planeta enano ya que su tamaño y masa no le permiten generar una forma esferoide por equilibrio hidrostástico.

(3) Juno ocupa el segundo lugar entre los asteroides pedregosos (Tipo S: donde predominan minerales de silicio, como la olivina y el piroxeno), lo supera (15) Eunomia. Su órbita excéntrica (0,26) lo ubica entre los mayores con una órbita elíptica; (3) Juno tenía la órbita más excéntrica de cualquier cuerpo conocido hasta que (33) Polihimnia fue descubierto en 1854. Aun así, entre los asteroides con más de 200 kilómetros de diámetro, sólo (324) Bamberga tiene una órbita más excéntrica. Pese a ser un asteroide tipo S, (3) Juno es inusualmente reflexivo, lo que puede ser indicativo de propiedades superficiales distintas. Esto explica como un pequeño asteroide cerca de su perihelio es más brillante que el planeta Neptuno, o la luna Titán de Saturno y por ello pudo ser encontrado antes que otros asteroides de mayor tamaño.

La órbita de (3) Juno está moderadamente inclinada, con unos 12° a la de la eclíptica. La rotación de (3) Juno es en un ángulo aproximado de 50° sobre el plano de la eclíptica; y al igual que (2) Palas en su movimiento de traslación tiene grandes zonas del asteroide que permanecen en día y en noche permanentes durante prolongados periodos del año juniano.

La órbita de (3) Juno parece haber cambiado un poco en torno a 1839, señala el astrónomo James Hilton; se sugiere que este cambio muy probablemente se debió a un asteroide que paso cerca y cuya identidad no ha sido determinada. Una explicación alternativa, pero es menos probable, es un impacto de un cuerpo considerable. (3) Juno ha experimentado impactos sobre su superficie y ello ha sido observado en imágenes que captaron su rotación y revelaron una forma irregular (grumosa) con rasgos oscuros, en la que se podía apreciar un cráter. Producto de esos impactos se ha formado la Familia Juno, cuyos miembros como (32326) 2000 QO, el más brillante de ellos, apenas tiene un diámetro de unos 6 kilómetros.

Por su parte (4) Vesta es uno de los asteroides más grandes, con un diámetro medio de unos 530 kilómetros se lo ubica como el segundo asteroide más grande (superado en tamaño por (2) Palas). Pero (4) Vesta es el primero más masivo, después de que (1) Ceres fue elevado a la categoría de planeta enano. (4) Vesta contiene un 9% de la masa del cinturón de asteroides. (4) Vesta se cree que es un protoplaneta remanente de esos primeros momentos del sistema solar y se supone que posee un interior diferenciado (núcleo metálico), justificando así su mayor masa.

(4) Vesta tiene una órbita casi circular (excentricidad del 0,08); una baja inclinación (7°) y es uno de los cuerpos que rota sobre si mismo más rápido (5,3 horas), con una inclinación en el eje de rotación de unos 29°. (4) Vesta aún compite, junto con (2) Palas en ser clasificado como un planeta enano. Su forma elipsoidal fotografiada por la sonda Dawn no ha sido suficiente para poder entrar en este grupo y los astrónomos prefieren pensar en estos dos grandes asteroides como protoplanetas (cuerpos que poseen un núcleo ferroso y en etapas tempranas este fluyó por la radiación de los metales contenidos formando un núcleo metálico diferenciado del exterior más ligero y rocoso).

Hace unos mil millones de años hubo una gran colisión que dejó un enorme cráter que ocupa gran parte de su hemisferio sur y (4) Vesta perdió un 1% de su masa. El cráter detectado en 1996 por el telescopio espacial Hubble tiene un tamaño 430 km y una profundidad de 17 km; fue medido y fotografiado en más detalle por la sonda espacial Dawn de la NASA que alcanzó al asteroide en agosto de 2011 y lo acompañará hasta mayo de 2012, antes de seguir a (1) Ceres. Se cree que este cráter, llamado Reasilvia (como una Vestal, violada por Marte y madre de Romulo y Remo), puede ser el origen de los pequeños asteroides de tipo V o Vestoides que se conocen en la actualidad. Esta y otras colisiones han formado una de las grandes familias colisionales del Cinturón de Asteroides; que han sido clasificadas dentro de un tipo particular (Tipo V) y que son similares en composición al Tipo S, pero tienen mayor proporción de piroxenos.

Juno y Vesta en los mitos

Ceres/Demeter, Juno/Hera y Vesta/Hestia eran las hijas de Rea/Ops y Cronos/Saturno; hermanas de Júpiter/Zeus, Neptuno/Poseidón y Plutón/Hades. Mientras Ceres se volvía diosa de la Tierra y reemplazaba en funciones a su madre; Juno y Vesta no tenían mayor lugar en el mundo que reinar. Estas dos hermanas sin embargo mantenían algo del poder heredado de su madre. En sus inicios Juno (de donde proviene la palabra iuvenis = joven) fue una diosa vinculada a los nacimientos y los partos; si Ceres era el verano y diosa de la agricultura; Juno sería en una etapa temprana una diosa del ganado; uno de sus tótem es la vaca, y se honra a Hera llamándola ‘ojos de vaca‘; así las dos hermanas son diosas de lo que nace (la vegetación y el ganado respectivamente). Cuando se la asoció con la Hera griega, se la volvió esposa de Júpiter (Zeus) y asumió muchas de las características de la diosa extranjera. Juno evoluciona a diosa del matrimonio, las relaciones, y como la celosa Hera, se vuelve una diosa que vigila lo sagrado del compromiso marital, no perdona los adulterios y es vengativa con quienes los realizan.

En toda la mitología griega los cuentos de Hera se la vinculan en castigar y perseguir a las amantes e hijos de su marido. Similar papel tuvo después la diosa Juno. En los mitos de Hera a uno de los hijos de Zeus que más persiguió fue a Heracles (el Hércules romano). Uno de esos mitos señala que cuando Heracles era un infante, Zeus engaña a su mujer para que lo amamante; cuando Hera descubre el engaño, retira al infante de su seno y la leche de su pecho se derrama por los cielos formando la Vía Láctea.

Cuando Zeus se enamoró de Io, una sacerdotisa de la diosa; para evitar que su mujer lo descubriera transformó a Io en una becerra. Hera pidió la becerra para sacrificarla luego. Zeus no se pudo rehusar a menos que se descubriera. Hera pone al gigante Argos (el de los cien o mil ojos según mitos) a vigilar a la becerra y Zeus envía luego a Hermes a matar al gigante y liberar a su amante. Hera llora la muerte del gigante y pone sus ojos en la cola del pavo real, que se convierte en su ave tótem; el pavo real fue luego elevado a los cielos donde es una de las constelaciones modernas del hemisferio sur.

Como diosa Juno propiamente, sus actos más recordados son en la Eneida persiguiendo a héroe troyano Eneas. Hera/Juno, odiaba a los troyanos porque su marido la había engañado con Ganimedes, un príncipe troyano y lo había convertido en el copero de los dioses. También los odiaba por el Juicio de París, un joven troyano que eligió a Afrodita/Venus como la más hermosa en vez de a ella. Para impedir que Eneas (un hijo de Afrodita/Venus) funde una nueva Troya en Italia (Roma), después de su destrucción, Juno envía a Eolo, dios de los vientos, para que conduzca las naves de Eneas a Cartago, donde lo hará reinar con la bella Dido.

El nombre original del Dido era Elisa; hermana de Pigmalión (rey de Tiro – Fenicia, no confundir con el escultor de Chipre que se enamoró de una estatua de Venus). Pigmalión deseaba los tesoros de un sacerdote llamado Siqueo, y casa a su hermana Elisa con Siqueo para averiguar donde esconde el tesoro. Elisa le indicó un falso lugar y cuando su hermano manda a matar a su esposo (del cual no estaba enamorada), ella escapa con el verdadero tesoro y su hermana Ana. Elisa llega a las costas de África (hoy Túnez) y desea comparar algo de tierra al rey Jarbas, Jarbas le expuso que le daría tanta tierra como ella pudiera abarcar con una piel de buey. Elisa, a fin de que la piel abarcara la máxima tierra posible, la hizo cortar finas tiras y así consiguió circunscribir un extenso perímetro. Tras esto hizo erigir una fortaleza llamada Birsa, que más tarde se convirtió en la ciudad de Cartago o Qart-Hadash (que en fenicio significaba “Ciudad Nueva”). Instaurada como soberana de la ciudadela, recibió de los indígenas el nombre de Dido.

Cuando Eneas llega a Cartago, Juno le ordena a Venus que Eneas y Dido se enamoren. Venus sabía que ese no era el destino de su hijo y engaña a Juno enviando a Cupido para que sólo se enamore a Dido de Eneas, para que ella no lo traicione. Júpiter envía luego un mensaje a Eneas con Mercurio recordándole su destino. Eneas en la noche escapa con sus hombres y sus naves. Dido intenta detenerlo, pero sólo consigue quitarle la espada. Tras verlo marchar, Dido lo maldice diciendo que si funda una ciudad, Cartago será su más grande rival; y luego se suicida con la espada arrebatada y Ana prende una pira funeraria donde incinera los restos de su hermana. Eneas mira desde su barco las llamas funerarias. El mito justifica así el odio entre cartaginenses y romanos.

Finalmente Eneas llegar al Lacio y Juno confabula para desatar una guerra entre latinos y troyanos. Latino el rey de la región tuvo por esposa a Amata. De esta unión nació Lavinia, y un hijo que murió tempranamente. Latino, al no tener hijos varones que le sobreviviesen, prometió dar su reino al que se casase con su única hija. El pretendiente que más apoyo tenía era Turno, heredero de uno de los más antiguos y poderosos linajes italianos y porque la reina Amata le quería como yerno. Pero Lavinia no se casó con él porque un oráculo dijo que la princesa tendría que casarse con un extranjero. Así, cuando vino Eneas, que era troyano y por tanto forastero, Latino creyó conveniente que este se casase con su hija, pero Amata no.

Juno influyó sobre la reina de que por culpa de Eneas, el héroe Turno no sería su yerno y ello provocó la guerra entre latinos y troyanos, hasta que finalmente Turno muere a manos de Eneas. Amata viendo que no podía impedir la boda entre Eneas y Lavinia, se ahorcó, ante la horrorizada mirada de su hija. Juno al final no puede intervenir más con los hados del destino y pacta con Júpiter de no intervenir más en la unión de latinos y troyanos siempre que los latinos conserven su nombre y el nombre de los troyanos desaparezca. Júpiter concede su deseo para que deje de molestar a los troyanos y dice que solo agregará dioses y culto. Es por ello que salvo por nombres, mitos griegos y romanos son tan similares y hoy somos pueblos latinos y no pueblos troyanos.

Vesta fue más humilde en su culto. A diferencia de sus hermanas, su culto se vincula al fuego del hogar (no la casa sino la chimenea donde se cocinaba y se calentaba la vivienda en invierno); así Vesta era una diosa de la alimentación. Ceres, Juno y Vesta representan tres facetas de la vida rural primitiva; por un lado la agricultura y el ganado (Ceres y Juno); pero por el otro las familias se reúnen alrededor del fuego, para cocinar, protegerse de las bestias y contarse historias, ese es el papel de la Vesta original. Ella cuidaba a toda la familia, aunque nunca tuvo una propia. Prefiere ceder su espacio antes de crear conflictos en el grupo; así cuando Dioniso/Baco pide entrar al consejo de los dioses, ella cede su lugar. En el culto griego, a su equivalente Hestia, no fue venerada más allá de pequeños altares; pero en el mundo romano las vestales tenían gran influencia política y social. Para pertenecer a tan selecto grupo, las niñas de las mejores familias eran reclutadas a los diez años y hacían votos de castidad. La muerte era el castigo a aquellas que rompían votos de celibato; esta podía ser lapidación, decapitación o enterradas vivas. Las vestales eran las únicas sacerdotisas reconocidas en la sociedad romana, los demás cultos eran realizados por hombres. Los condenados a muerte podían rogar a las vestales por su vida, si el encuentro había sido casual entre ambos.

Juno y Vesta en astrología.

Juno y Vesta son dos aspectos complementarios en la mujer, junto con Ceres y Palas forman un cuarteto que se evalúa junto. Con Ceres tenemos la maternidad sobre todo, el deseo de ser madre y de criar a los hijos; Palas es la hija, la joven adolescente, virgen aún (no se ha vuelto mujer como Venus), que desea crecer por si misma, las labores y el aprendizaje son lo importante en su vida, el descubrir sus posibilidades, sobre todo intelectuales y manuales hacen de Palas (Atenea) la perfecta hija.

Juno representa otro aspecto típicamente femenino, el matrimonio; pocas mujeres se sienten completas si no están casadas; muchas cuadran su vida en función del matrimonio, de buscar al hombre perfecto, al perfecto padre de sus hijos, al apellido que combine y que la víctima —perdón marido— sea complemente el suyo. Así el papel del matrimonio es visto de maneja jocosa por el mundo occidental, mientras para muchas mujeres es su liberación, la posibilidad real de salir del hogar; el varón ve este acto como si le pusieran cadenas.

Juno es en su aspecto más positivo la felicidad conyugal, el amor en la relación, la fidelidad de la pareja; en su aspecto negativo Juno son los celos, la infidelidad, los matrimonios que toda la vida viven peleando, no hay punto medio para alcanzar el equilibrio en la pareja; es un todo o todo; no se cede un espacio para poder vivir en paz; parece que la vida es solo para amargarse y amargar al otro.

Vesta representa un último aspecto de la mujer; en el mito era la diosa del hogar (la cocina), virgen (por ello también se le vincula a Virgo), paciente, conciliadora; Vesta es en el sentido más simple una monja. Su aspecto femenino lo tenemos con el nombre equivalente, una hermana. Vesta representa el papel de la hermana; la mujer que apoya a su familia por encima de todo; trata de conciliar los problemas (cede su puesto a Baco/Dioniso) por el bien del grupo. Es aquella compañera, casi madre, que te tiene preparada la comida de la escuela, que te cuida cuando estas enfermo, que te lleva el colegio y te lava la ropa sucia. Es la hermana que acude en tu ayuda cuando estas en necesidad. Es la mejor amiga a la que le cuentas tus secretos. Vesta es ese aspecto femenino de ser la mejor amiga (hermana) por sobre todas las cosas. Los aspectos negativos de Vesta son el distanciamiento, el no involucrarse con los problemas de los demás, aislarse de la familia.