Grandes Cuentos de Hadas (8) Las aventuras de Jack y de Pulgarcito

Jack, es un nombre ingles, usado normalmente como diminutivo de John (Juan), que deriva del latín Iohannes y el griego Ioannes; y este del hebreo Yohanan (bendecido por Dios); pero que en español podemos traducir simplemente como Juancito o Juanito. Jack es también vinculado al apellido Jackson (hijo de Jack); a los nombres: Jacobo (Jacob), James (Jaime), Jake, Jay, Jaci y su forma diminutiva Jackie es usada para el masculino Jack, como para el femenino de Jacqueline (Jacquelyn).

Este personaje aparece como nombre propio del héroe de varios cuantos infantiles, muchos de origen anglosajón; aunque en algunas versiones el héroe niño no tiene nombre o se le da el sobrenombre de Pulgarcito o de Tom Thumb (Tomas Pulgar). Lo común de todos estos cuentos es que tenemos a un chico que solo (o con ayuda de seres mágicos) vence a un terrible ogro o gigante. A continuación tenemos los cuentos más conocidos de este tema:

Jack (Juan/Periquín) y las habichuelas (frijoles) mágicas/os

Joseph Jacobs (1854-1916) fue entre muchas cosas un historiador ingles y escritor de cuentos folklóricos; y su versión de esta historia es la más conocida y completa. En ella se tiene que Jack es un joven que vive con su madre viuda. Su único medio de ingreso es una vaca. Cuando la vaca deja de dar leche, una mañana, la madre de Jack lo envía al mercado para vender la vaca. En el camino hacia el mercado se encuentra con un anciano que se ofrece a darle unos ‘frijoles mágicos’ a cambio de la vaca; trato que Jack acepta. Jack llega con los granos a casa, pero su madre se enfurece por haber sido tan idiota y que lo han engañado, arrojando los granos por la ventana y enviando a Jack a la cama sin cenar.

Mientras Jack duerme, los granos se convierten en una gigantesca planta de frijoles. Jack sube por el tallo a la mañana siguiente y llega en una tierra en el cielo, donde sigue un camino a una casa, que es el hogar de un gigante. Él entra a la casa y le pregunta la esposa del gigante por comida. Ella le da de comer, pero el gigante regresa y siente la presencia de un ser humano es en los alrededores:

Fee-fi-fo-fum!I smell the blood of an Englishman.Be he live, or be he dead,I’ll grind his bones to make my bread.’ fa, fe, fi, fo, fuuuu!Huelo la sangre de un inglés.Sea vivo, o sea muerto,Voy a moler sus huesos para hacer mi pan.

Sin embargo, la esposa del gigante esconde a Jack y el chico escucha el gigante contando su dinero. Jack roba una bolsa de monedas de oro y escapa por el tallo. Jack repite su viaje por el tronco de las habichuelas gigantes dos veces más, cada vez es ayudado por la mujer del gigante.

La segunda vez, se roba una gallina/gansa que ponía huevos de oro y la tercera un arpa mágica que toca por sí misma. Esta vez, él está casi atrapado por el gigante que lo sigue hasta el tallo. Jack llama a su madre por un hacha y corta la planta de frijoles, matando al gigante al caer. El fin de la historia tiene a Jack y su madre viven felices para siempre con sus nuevas riquezas.

El gato con botas

Aunque el cuento proviene de tierras italianas, del escritor Giambattista Basile; es la versión francesa de Charles Perrault la más conocida, seguida de la versión alemana de los Hermanos Grimm. El cuento empieza con tres hermanos que se reparten la herencia del padre, un molinero. El mayor obtiene las tierras y el molino; el mediano recibe las mulas y el ganado; pero al más joven sólo recibe un gato. Pero este gato se propone hacer fortuna a su joven amo, y en vez de que use su piel para hacer unos guantes, le pide que le fabrique unos calzados para él.

Vestido con sus botas, el gato inicio sus planes y cazó perdices, conejos y otras criaturas; estás eran entregadas al rey por el gato en nombre de su amo el Marqués de Carabas. Al poco tiempo el rey quiso conocer a este noble señor que le regalaba tan finas piezas de cacería. Parte con su hija y va a conocer al marqués. El chico que no sabía que hacer, ya que apenas si tenía ropas para vestirse se asusta, pero el gato le dice que se desnude y se meta al río. Cuando el carruaje pasa el gato detiene el carro y pide ayuda; señalando que unos ladrones han robado a su amo.

El rey y su hija rescatan y visten al joven; mientras el gato se adelanta. Por el camino el gato va pasando por distintas tierras, que eran de un terrible ogro y les dice a los trabajadores que digan al carruaje que pasa que son las tierras del Marqués de Carabas. Con la promesa de liberarlos del ogro, los pobladores aceptan y por donde pasa el carruaje el rey pregunta de quien son las tierras y ellos respondes del marqués. El rey se emociona por la riqueza que observa.

El gato llega al castillo del ogro y sabiendo que es un cambiaformas le pide que le muestre su poder. En poderosas bestias se transforma el ogro, pero el gato le reta a transformarse en algo pequeño como un ratón; el ogro se transforma y rápidamente es devorado por el gato. Cuando llega el carro real al palacio el gato sale a recibirlo en nombre de su amo; el rey ya maravillado por la riqueza del joven marqués le permite tomar a su hija en matrimonio.

Jack el mata gigantes / El Sastrecillo Valiente

Un joven sastre cuando se dispone a comer un pan con un poco de mermelada un grupo de moscas se pasan sobre el pan y este en un rápido movimiento mata a siete de ellas de un solo golpe. Inspirado por la idea se hace un cinturón donde escribe: “Siete de un golpe“. Y se pone en marcha en busca de fortuna.

En su camino se encuentra con un gigante, que asume que “Siete de un golpe” se refiere a siete hombres. El gigante desafía el sastre, quien con su ingenio lo engaña en tres pruebas que impone. Al final el gigante lo invita a su casa y tras comer se van a dormir; en la noche el gigante golpea la cama con un pesado hierro, pero el sastre, que era muy pequeño para la cama se había ubicado en uno de los extremos; resultando ileso; cuando en la mañana se levanta y los gigantes lo ven tan campante, huyen atemorizados.

El joven sigue su camino y llega a un reino donde, por sus hazañas, es contratado como soldado. Los demás soldados temen al sastre y plantean renunciar si este sigue aquí. El rey le propone al sastre que acabe con dos gigantes que asaltan su reino a cambio de la mitad del reino y la mano de su hija. El sastre acepta y en el bosque, mientras los gigantes duermen, se sube a un árbol cercano y les lanza piedras, provocando que se peleen entre ellos hasta matarse. Vence así la primera prueba, pero el rey no esta muy convencido, pone dos pruebas más, la primera vencer a un unicornio salvaje y la segunda a un jabalí terrible; en ambas circunstancia el sastre vence y el rey tiene que ceder a su promesa.

Pulgarcito (versión de Charles Perrault) y el cuento de Hansel y Gretel

El Pulgarcito francés recuerda a otra historia alemana de niños abandonados, Hansel y Gretel. En ambas historias los niños (Pulgarcito y sus hermanos, y Hansel y Gretel) son hijos de pobres leñadores a quienes los padres no pueden alimentar. El padre decide abandonar a los niños en el bosque y lleva a los niños al bosque. La primera vez Pulgarcito (al igual que Hansel) va dejando piedras por el camino y los niños logran regresar a casa. La segunda vez usan migas de pan, no hubo tiempo para recoger piedras, o es lo que la madre o le padre les dio para el camino. Pulgarcito y Hansel usan el pan dado por su madre para marcar el camino. Los pájaros se comen los trozos de pan y los niños se pierden.

Mientras Hansel y Gretel llegan a una casa de chocolate donde habita una bruja, que los atrapa y pone a engordar para luego comérselos; Pulgarcito y sus hermanos llegan a la casa de un ogro; que los captura para comérselos. En Hansel y Gretel es la chica la que logra engañar a la bruja para que se meta en el horno, indicando que no está caliente; y la bruja al entrar es empujada por la chica. Tras la muerte de la bruja recogen los tesoros de la misma y regresan a casa con los padres y todos felices.

En Pulgarcito, por su pequeño tamaño, logra escapar con ayuda de la mujer del ogro, roba unas botas mágicas con las que recorre rápidamente la distancia al palacio del rey y regresa con soldados que matan al ogro. El rey recompensa a Pulgarcito por su ayuda y él y sus hermanos regresan con sus padres.

Pulgarcito (versiones de los Hermanos Grimm y de Joseph Jacobs)

La versión alemana de Pulgarcito y su equivalente ingles (Tom Thumb – Tomas Pulgar) empequeñece al chico aún más, ya no es el último y pequeño de los hermanos; ahora es un hijo único de unos campesinos. Por acto milagroso, la mujer que no podía tener hijos tiene un niño que no es más grande que el pulgar de su marido. De ahí su nombre. El chico nunca creció más que el tamaño del dedo de su progenitor; pero aún con su minúsculo tamaño intenta ayudar a sus padres, su inteligencia y curiosidad lo meten en muchas aventuras en las que lucha contra ladrones, gatos, y otras.

El final depende de las versiones, en uno de los dos cuentos de los Hermanos Grimm, Pulgarcito regresa tras sus aventuras con sus padres para nunca dejarlos otra vez. En la segunda versión Pulgarcito en sus aventuras termina en el palacio del rey, pero las intrigas del gato lo anteponen al rey, quien lo acusa de intentar envenenarlo. Pulgarcito huye con la ayuda de una polilla al reino de las hadas y los duendes. En la versión inglesa de Joseph Jacobs, aunque Pulgarcito logra demostrar su inocencia entre el rey, perece por el ataque posterior de una araña.

Este Pulgarcito minúsculo en tamaño tiene una versión femenina; un poco a la segunda versión de los Hermanos Grimm. De la pluma del danes Hans Christian Andersen tenemos que al igual que Pulgarcito, una mujer tiene una niña del tamaño de un pulgar. Como su equivalente masculino, Pulgarcita tiene distintas aventuras en el mundo del nivel del suelo; y se mete en distintos problemas. Al final un topo se antoja de la niña para hacerla su esposa, y Pulgarcita huye con ayuda de una golondrina herida que ayudó a curar y que la lleva al reino de las hadas, donde desposa finalmente a su rey.

Juan Sin Miedo

La historia de los Hermanos Grimm original lleva por nombre ‘Historia de uno que hizo un viaje para saber lo que era miedo’; que fue simplificada a la versión de ‘Juan Sin Miedo’. Ambas versiones comparten que se trata del segundo hijo de un labrador; mientras el primero es listo y algo cobarde; el segundo es bruto y no entiende el concepto del miedo. Para averiguar que significa el hijo menor inicia un viaje donde se encuentran con bestias salvajes, magos, brujas, ogros y fantasmas, pero ninguno le causa miedo.

Al final sus aventuras terminan cuando, por su incapacidad de sentir miedo, desencanta un castillo y hereda la mano de la princesa del reino. Es la esposa que le enseña lo que desea saber, cuando una noche, mientras el chico duerme lo baña con agua fria, despertandolo de improviso y entendiendo lo que son los escalofrios.

Jack y la muerte

Uno de los últimos cuentos importantes de Jack es su relación con la muerte. Está historia muestra distintas versiones, la versión rusa más conocida es ‘El soldado y la muerte‘; e incluso la versión inglesa ‘Jack y la muerte‘ tiene dos finales. En todas las versiones el héroe debe evitar que la muerte se lleve a alguien, sea la madre (versión inglesa) o a él mismo (la rusa). Para ello Jack, a semejanza de los cuentos árabes del genio encerrado en la lampara, Jack engaña a la muerte para que demuestre su poder entrando en un saco, frasco o otro objeto de menor tamaño, encerrándola. Este acto trastoca el mundo natural y ya nada muerte, e impera el hambre.

El héroe suelta de su encierro a la terrible parca, entendiendo que para que exista la vida debe existir la muerte. Los finales son dos, el primero Jack no puede impedir que la muerte se lleve a su madre u otro ser querido; la segunda es que la muerte, después de su encierro no le gusta estar cerca de Jack y lo deja vivir, y a su madre, un poco más de lo esperado.

Las principales historias

Las aventuras de Jack

Las historias de Pulgacito

Otras historias de niños y ogros

Cuentos vinculados a la Muerte

Simbolismo de estos cuentos

A diferencia de los cuentos de hadas tradicionales, que terminan en boda, en estos cuentos (salvo ‘El gato con botas‘, ‘Jack el mata gigante‘, ‘Juan Sin Miedo‘ y ‘Pulgarcita‘) el protagonista no se casa, simplemente regresa al hogar con sus padres, quienes siempre son personas muy pobres. Si descontamos a Pulgarcita y a Hansel y Gretel, el protagonista es siempre un niño. Un niño que es descrito inicialmente como travieso, irresponsable, flojo y tramposo. En el caso de tener hermanos, es este chico, el más pequeño de todos, y es quien salva a sus mayores y a su familia de la pobreza. Este cuento tiene una versión un poco más antigua; en la Biblia una de las historias más conocidas es la de José y sus hermanos. José el menor de los hijos es amado por sus padres y por ello despreciado por sus hermanos mayores, que lo venden a mercaderes y le hacen creer a su padres que el niño a muerto. En su exilio José se supera y termina convirtiéndose en virrey de Egipto; y desde esa posición salva a su familia de la hambruna; perdonando a su hermanos mayores y volviendo con sus padres.

En todos estos cuentos Jack y Pulgarcito deben derrotar con astucia a un gigante, un ogro, fantasmas o un mago; en todos los casos la muerte del villano trae al héroe la riqueza para su familia. Como todo cuento, estos preparan al niño para su rol en la vida. Dejarse de juegos y convertirse en hombre es parte del crecer. Jack y Pulgarcito aprenden a ser responsables, de ellos depende el futuro de su familia, aunque todavía no superen la ida del hogar. Así como Caperucita Roja nos advierte de los peligros del paso de niña a mujer, las historias de Jack nos hablan del paso del niño a hombre; de dejar el seno de la madre y ser independiente.

Si revisamos la primera historia (Jack y las Habichuelas Mágicas) tenemos a un chico que encuentra en su madre alguien que ha dejado de proveer; la madre como la vaca ya no dan leche, alimento y por tanto el chico no ven en la figura materna ese icono que da vida y calor. Por el contrario la madre es un ser castrante, que castiga a Jack por dejarse engañar, y que lo impulsa a robar (el robo del oro su primera vez); cuando este oro se acaba, busca la fuente del mismo y roba a la gallina/ganso de los huevos de oro; y finalmente roba el arpa mágica para su puro placer. En el otro extremo tenemos a Hansel y Gretel, cuyos padres ya no proveen; en el cuento ambos niños sienten que sus padres los mataran de hambre al abandonarlos en el bosque, por ello Hansel hace todo lo posible para evitar tal hecho y poder regresar al hogar. Al final sus esfuerzos son inútiles y perdidos terminan llegando a una casa hecha de dulces, el sueño de todo niño; satisfacen así su hambre. En esta versión la madre presiona al padre para que abandone a los niños; y la mala del cuento es una bruja. Entre estos dos cuentos la imagen de la madre/bruja empuja a los niños a dejar la idea de que la madre provee. Sin embargo hay otra figura materna o femenina que implica lo contrario, en ‘Jack y las Habichuelas Mágicas‘ la mujer del ogro ayuda al chico contra su marido, igual ocurre con el ‘Pulgarcito‘ del cuento francés; y es la niña Gretel la que salva a su hermano Hansel de ser devorado por la bruja. Así la mujer no es un personaje totalmente negativo, sino que también puede ser un ser positivo.

El papel del padre varia y su significado a lo largo del cuento también. En las distintas historias de Jack (Jack y las Habichuelas Mágicas, Jack mata gigantes y jack y la Muerte) no hay padre, o este expulsa o abandona a sus hijos; en las diferentes historias de Pulgarcito el padre y la madre ayudan a su hijo; en ‘Hansel y Gretel‘ el padre se alegra cuando sus hijos regresan finalmente y se ha separado de la mala madre. Pero hay otra figura masculina no tan bien recibida; el ogro y/o el gigante son también una representación de la figura paterna. Un ser que devora niños; como el dios Cronos a sus hijos, quien es el primer ogro. Aquí el ogro/gigante representa la figura que el niño debe superar para recobrar el amor de su madre. Cuando Jack corta la rama de las habichuelas mágicas y mata al gigante, se vuelve un hombre, es su primera acción que no fue fruto de la presión materna. La muerte del ogro/gigante implica la recuperación del amor materno. En la versión ‘femenina’ de Hansel y Gretel, es la muerte de la bruja/mala madre lo que permite a los niños volver con el buen padre; es evidente en estos cuentos el complejo de Edipo (en el caso del niño) y de Electra (en el caso de Gretel).

En ‘El gato con botas‘ el niño se mueve impulsado por fuerza mayores que él. No hay un crecimiento propio, cede ante los deseos del gato, de que le compre unas botas y guantes, cede ante las ordenes del gato de que se desnude y se lance al río y finja que había sido robado; y es el gato, y no el chico, quien mata al ogro para quedarse con sus riquezas. Es el gato quién lo ha manipulado desde el principio; por ello el cuento termina en boda, como todo cuento clásico, ese es el final feliz; pero a diferencia de Cenicienta, Blancanieves e incluso la Bella Durmiente, nunca hubo un aprendizaje propio.

En la versión de ‘Jack el mata gigantes‘ tenemos al David y Goliat en los cuentos de hadas; inspirado en mitos nordicos tales como los del dios Thor asesino de gigantes, o incluso en historias celtas como las historias de los caballeros del rey Arturo. Jack representa una versión simplificada; demostrando que la inteligencia es más grande que la fuerza bruta; un hecho común en todos estos cuentos. El gato engaña al ogro para que se vuelva pequeño y pueda devorarlo; Gretel engaña a la bruja para que se meta al horno; el Pulgacito de los Hermanos Grimm engaña a ladrones y Jack mata gigantes engaña a los gigantes para que se peleen entre si hasta matarse. Con estos cuentos se señala que a veces la respuesta a problemas que parecen imposible son las más simples.

Juan Sin Miedo el personaje no es listo, ni astuto, como en todos los casos anteriores, es su inocencia lo que le permite salir adelante; es el desconocer un  hecho, que para todo el mundo es conocido, pero no entender el concepto del miedo es lo que le permite superar las pruebas. Al final es la esposa lo que le enseña lo que tanto ha deseado comprender.

Mención aparte merece ‘Jack y la muerte‘. Este cuento es una forma de enseñar a los niños el concepto de la muerte. Para los niños la imagen de la muerte, más cuando se lleva a un ser querido es muy difícil de explicar; y dejar de ser niños implica muchas veces comprender este duro concepto. El engañar a la muerte es un mito muy antiguo; desde el héroe babilonio Gilgamesh que busca la hierba de la inmortalidad, hasta Orfeo que desciende a los infiernos para recuperar a su amada; todos son mitos que narran el intento de burlar a la muerte. Incluso en su séptimo libro ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte‘ tenemos el cuento de ‘Los tres hermanos‘ que tienen el mismo tema, engañar a la parca. Otras historias menos evidentes son los cuentos árabes y orientales donde un hombre descubre que la muerte lo está buscando, pide ayuda al rey, mago u otro ser con poderes para huir de tal destino; siendo llevado a un sitio muy lejano; pero es justamente ese cambio de lugar lo que la muerte misma no entendía, ya que cuando le pasaron la orden de buscar el alma, está estaba muy lejos de donde ella se hallaba.

Aunque es la trampa, el engaño y la astucia lo que ayuda al joven héroe a vencer a seres más grandes que él; en alguna de estas historias aparecen algunos elementos mágicos; en ‘Jack y las habichuelas mágicas‘ tenemos la existencia de una gallina o una gansa que produce huevos de oro. La primera noción de algo similar se remonta a las fábulas de Esopo; en la fábula un campesino tiene una gallina con igual poder, pero el campesino mata a la gallina para descubrir que tiene dentro, matando así la fuente de su riqueza, la fábula nos habla de que la codicia es mala consejera. Con Jack pasa algo similar, el primero roba el oro, pero eso no le basta, roba la fuente del oro (la gansa), y tampoco le basta, es cuando roba el arpa mágica que el gigante lo descubre y casi pierde la vida en ese intento que se detiene en sus malas acciones (el robar).

Otro elemento mágico es el arpa encantada, que se toca sola. Hay cuentos de instrumentos mágicos que al ser tocados parecen que tocan solos. La historia de Orlando y su arpa encantada, con brujas y descenso a los infiernos para recuperar a su mujer, no es sino la versión llevada a cuento del mito de Orfeo y Euridice. El sonido del arpa de Orfeo podía vencer a la más terribles bestias, pasar por encima del canto de las sirenas y dormir al perro de los infiernos. En algunas versiones de ‘Jack y las habichuelas mágicas‘, el arpa a veces ayuda a Jack, durmiendo al gigante con su canto, el paralelismo entre ambos objetos es evidente.

En Pulgarcito aparecen unas botas mágicas, las famosas botas de siete leguas, con cuyo paso se recorren distancias increíbles. Las botas mágicas provienen de la tradición rusa, en muchos de sus cuentos el héroe debe recorre distancias inmensas en tiempos muy cortos. En los mitos, Perseo debe regresar del lugar en el fin del mundo donde mato a Medusa, para rescatar a su madre, y para ello usa las veloces sandalias aladas del dios Hermes. El calzado fue en primera instancia una separación de clases, los pobres y esclavos iban descalzos. Las botas tienen un significado de poder, siempre fueron el complemento de los soldados. Poseer botas implicaba ser rico; el ogro tiene unas botas, pero que roba Pulgarcito; así el chico, al igual que el Jack de las habichuelas mágicas; roba el mayor tesoro del gigante/ogro; y con ello el chico cumple sus sueños de libertad y crecimiento. Muchos dichos populares hablan del calzado, ‘morir con las botas puestas‘ alude al valor de la persona; ‘ponerse en los zapatos de otro‘ implica aprender a respetar la labor del otro; ‘ponerse las botas‘ hace alusión a volverse rico (recordemos que el pobre no tiene calzado); no es casualidad que Pulgarcito y otros héroes roben las botas de siete leguas; implica un crecimiento, no sólo en el valor, sino en la riqueza personal.

En estos cuentos no se hace uso de armas, salvo la inteligencia y la astucia. Pero en algunos cuentos aparecen los cascos y/o capas de la invisibilidad. Herederos del casco del dios Hades, con el cual podía recorrer el mundo sin ser visto; estos objetos son complementos que ayudan a los héroes a cumplir sus trabajos, reduciendo los peligros del mismo. Son elementos para ocultarse del peligro, así como a ver y descubrir secretos. En cuentos rusos la adquisición de tal objeto es parte de superar pruebas; por lo general se vincula a haber adquirido un aprendizaje, el de ser humilde; recordemos que el primer dueño de tal objeto es el dios Hades, señor de los muertos, por tanto, la conciencia de la muerte es un primer aprendizaje que todo héroe debe aprender; no basta tener valor y fuerza; se requiere, inteligencia, astucia, pero sobre todo prudencia y humildad. Ninguno de los héroes presume sus actos, otros lo hacen por él y lo ponen a prueba para demostrar su valor. Jack el mata gigantes, nunca dijo que había matado gigantes, fueron los demás lo que lo creyeron. Juan Sin Miedo sólo desea conocer esa emoción desconocida, son los otros lo que lo impulsan a hacer actos de valor, pero que él no asocia con su opuesto, el miedo; es como para un hombre tratar de entender el acto del nacimiento que es algo únicamente femenino; o para un ciego que nunca a visto la luz entender los conceptos de los colores.

Grandes Cuentos de Hadas (12) Afanásiev y los cuentos tradicionales rusos

Aleksandr Nikoláyevich Afanásiev (1826-1871) Estudió Derecho en la Universidad de Moscú, pero siempre se inclinó por los dominios de la literatura, la etnografía y la historia. Convirtiéndose en uno de los estudiosos más destacados del siglo XIX en los campos del folklore y la literatura popular, y en el mayor de los folcloristas rusos de la época, y el primero en editar volúmenes de cuentos de la tradición eslava que se habían perdido a lo largo de los siglos.

Entre sus trabajos como historiador y erudito figuran “El domovoi” (1850), “Brujos y brujas” (1851), “Concepciones poéticas de los esclavos sobre la naturaleza” (1866-1869) e “Historia de los cosacos” (1871). Pero su obra maestra “Cuentos populares rusos” (1855-1863), es una monumental recopilación publicada en ocho volúmenes, en la que recogió 680 cuentos tradicionales y fábulas procedentes de la narrativa popular. A modo de comparación, los hermanos Grimm, sus equivalentes germanos, se les señala una producción y recopilación de doscientos diez cuentos folklóricos; el danés Hans Christian Andersen tiene en su haber la creación de más de ciento cincuenta cuentos y el francés Charles Perrault un poco menos de una veintena.

Con esa obra, Afanasiev, consigue conducir al lector a un mundo de princesas encantadas, héroes sobrehumanos, caballos habladores, duendes, demonios y tesoros, ingenuos campesinos y mujeres encantadas, islas maravillosas y cuevas infernales, que conserva toda la magia de los mitos ancestrales y de las creencias rurales de la vieja Rusia.

Afanásiev tuvo que realizar un duro trabajo de recopilación, ya que los cuentos eslavos, al igual que los celtas irlandeses, no se dejaron por escrito, eran exclusivamente de tradición oral. Hecho agravado por las reformas del Zar Pedro I, el Grande, que dejó de lado la Rusia tradicional ortodoxa eslava para introducir en las frías estepas el código de vida europeo. Los boyardos fueron sustituidos por los duques y marqueses y el lenguaje ruso se vio reducido a las clases media y baja de la sociedad rusa, pasando la nobleza a hablar en francés.

Afanasiev en 1852 fue elegido como miembro de la Sociedad Geográfica Rusa, y ésta le propuso preparar la publicación de todos los cuentos reunidos en su archivo. Pese a lo grueso de su obra, Afanásiev no vio sus logros, murió pobre y desahuciado por tuberculosis en Rusia. Sus obras no fueron publicadas allí debido a su amistad con Aleksandr Ivánovich Gertsen, un ilustre demócrata revolucionario ruso, ideólogo de la revolución campesina.

Entre algunos de sus cuentos tenemos:

Temas de los cuentos tradicionales rusos

Los cuentos tradicionales rusos abarcan algunos temas concretos, y podemos agrupar en:

Cuentos sobre la tradicional vida rusa: donde hay las historias son sobre el campesinado ruso. Su idioma es simple y agradablemente elegante, su humor es natural y discreto, y sus descripciones de las personas o de los eventos dan una etiqueta de comedia genuina que ha sido adjuntada a la historia que originalmente estaba probablemente desprovisto del elemento cómico. En estos cuentos se narra sobre: el cortejo, la muerte y el entierro, el mal habito de la bebida, los chismes sobre las mujeres, etc.

Las Encarnaciones principales de Mal: brujas, brujos, dragones —la Serpiente—, o alguna otra ilustración de “la Mitología Zoológica”, tenemos las historias sobre Koshchei, el Inmortal, y el Zar Morskoi —rey del invierno— o Rey de las Aguas, no hay que olvidar a la bruja más famosa de estas tierras, Baba Yaga. Entran las historias de espíritus del bosque, las aguas y el hogar.

La magia y la brujería: no solo se presentan con sus personajes, sino también en los objetos; gorras de la invisibilidad, zapatos o botas para caminar —brincar— siete leguas, bolsas de fortunas que jamas quedan vacías, el pájaro de fuego —el fénix ruso, que concede fortuna y desgracia a quienes lo poseen—, y sobre todo las Aguas de la Vida y de la Muerte, capaces de recomponer cuerpos mutilados y devolverlos a la vida. En los cuentos escandinavos se hace ya mención de un Agua de la Muerte, como opuesto a un Agua de la Vida. El Agua de Muerte provoca a quienes toca un sueño mágico de que sólo Agua de la Vida puede despertarlos [recordemos la bella durmiente, dormida incólume por cien años]; también en el Rámáyana de India, Hanuman (el dios mono) busca cuatro tipos diferentes de hierbas para resucitar sus monos muertos: el primero restaura al muerto a la vida, la segunda quita el dolor, la tercera une las partes rotas y la cuarta cura en todas las heridas; incluso en Egipto se menciona que el cadáver tiembla y abre sus ojos cuando su corazón se ha saturado con un líquido curativo; pero él realmente no vuelve a la vida hasta el resto del líquido sea vertido por su garganta.

Las historias de fantasmas: del campesinado ruso muestran señales del esfuerzo que habido por el hecho de reconciliarlas con las ideas cristianas. Las canciones fúnebres muestran que espíritu y el cuerpo se han desunido, a veces el espíritu permanece alrededor del edificio que era su casa, o vuela fuera en las alas de los vientos. Comida, dinero y otros requisitos de existencia todavía son puestos en el ataúd con el cadáver, como rastros de una creencia antigua en que el alma fue obligada a emprender un viaje más después de la muerte del cuerpo; en las fiestas en memoria del muerto, realizadas poco después de una muerte y en su aniversario puede reconocerse los restos de una fe, donde se muestra la presencia continuada del espíritu del muerto en el lugar dónde habían sido enterrado, atada aun a algunos sufrimientos físicos, así las dos creencias corren lado a lado entre sí, a veces sonando y produciendo resultados extraños sonidos.

Leyendas sobre Santos: en los cuentos populares toman un carácter religioso más actual entre el campesinado ruso, la dualidad de su nuevo credo y el culto de sus antepasados, ha producido un efecto doble. En narrativas de las fuentes completamente cristianas y el elemento pagano han entrado juntas, más claramente perceptible en historias que tratan con los demonios y espíritus de los muertos; en un esfuerzo se ha dado una naturaleza cristiana a lo que eran leyendas evidentemente no religiosas, usando los nombres de santos a sus personajes y vistiendo sus ideas en una imitación de las historias bíblicas.

Baba Yaga en los cuentos rusos

Los personajes fantásticos principales de los cuentos rusos son las brujas, en especial una, Baba Yaga, quien tiene una personalidad ambigua, en algunas ocasiones es buena, es la consejera de los héroes y heroínas, es la abuelita sabia que tiene las respuestas, por ejemplo en la rana zarevna, el príncipe Ivan escucha la ayuda de la bruja:

—¡Qué pena me das, Iván Zarevich! —le dijo entonces Baba Yaga—. ¿Por qué has tardado tanto en venir? Basilisa la Sabia te ha olvidado por completo y quiere casarse con otro. Ahora vive en casa de mi hermana mayor, donde tienes que ir muy de prisa si quieres llegar a tiempo. Acuérdate del consejo que te doy: Cuando entres en la cabaña de Baba Yaga, Basilisa la Sabia se transformará en un huso y mi hermana empezará a hilar unos finísimos hilos de oro que devanará sobre el huso; procura aprovechar algún momento propicio para robar el huso y luego rómpelo por la mitad, tira la punta detrás de ti y la otra mitad échala hacia delante, y entonces Basilisa la Sabia aparecerá ante tus ojos.

En zarevna Belleza inextinguible, la bruja le dice al príncipe:

—Aunque no lo he visto con mis ojos, ha llegado a mis oídos; pero no podrás llegar.
—¿Por qué?
—Porque hay tres barqueros que la guardan. El primero te cortará la mano derecha, el segundo te cortará la mano izquierda, y el tercero te cortará la cabeza.
—Y bien, abuela, ¿qué importa una cabeza?
—¡Ay, Zarevitz Iván! ¡Cuánto mejor sería que te volvieras por donde has venido! ¡Aun eres joven y tierno, no has estado nunca en lugares peligrosos, no has presenciado grandes horrores!

Pero no siempre es así, en Balilisa la hermosa, la joven heroína se salva de la peligrosa bruja ayudada por la bendición de su madre, aun así la bruja da la herramienta para que la joven supere la prueba impuesta por su madrastra:

—¿Por qué no me cuentas algo? —preguntó a Basilisa, que estaba silenciosa—. ¿Eres muda?
—Si me lo permites, te preguntaré una cosa.
—Pregunta; pero ten en cuenta que no todas las preguntas redundan en bien del que las hace. Cuanto más sabio se es, se es más viejo.
—Quiero preguntarte, abuelita, lo que he visto mientras caminaba por el bosque. Me adelantó un jinete todo blanco, vestido de blanco y montado sobre un caballo blanco. ¿Quién era?
—Es mi Día Claro —contestó la bruja.
—Más allá me alcanzó otro jinete todo rojo, vestido de rojo y montando un corcel rojo. ¿Quién era éste?
—Es mi Sol Radiante.
—¿Y el jinete negro que me encontré ya junto a tu puerta?
—Es mi Noche Oscura.
Basilisa se acordó de los tres pares de manos, pero no quiso preguntar más y se calló.
—¿Por qué no preguntas más? —dijo Baba Yaga .
—Esto me basta; me has recordado tú misma, abuelita, que cuanto más sepa seré más vieja.
—Bien —repuso la bruja—; bien haces en preguntar sólo lo que has visto fuera de la cabaña y no en la cabaña misma, pues no me gusta que los demás se enteren de mis asuntos. Y ahora te preguntaré yo también. ¿Cómo consigues cumplir con todas las obligaciones que te impongo?
—La bendición de mi madre me ayuda —contestó la joven.
—¡Oh lo que has dicho! ¡Vete en seguida, hija bendita! ¡No necesito almas benditas en mi casa! ¡Fuera!
Y expulsó a Basilisa de la cabaña, la empujó también fuera del patio; luego, tomando de la cerca una calavera con los ojos encendidos, la clavó en la punta de un palo, se la dio a Basilisa y le dijo:
—He aquí la luz para las hijas de tu madrastra; tómala y llévatela a casa.

Por lo general el número de brujas es tres, un recuerdo a una asociación con las moiras griegas, diosas del destino; Baba Yaga es por tanto la que anuncia el destino a los héroes, en la rana zarevna, son tres hermanas, todas igual llamadas, cada una más vieja y sabia que la anterior; pero en otras ocasiones la imagen esta diluida entre la malvada madrastra, la buena tía y la vieja abuela; así las instrucciones de una bruja/tia ayudan a vencer a la vieja bruja y a la malvada madrastra, en la bruja Baba Yaga y la huérfana la joven entra a la casa de la bruja siguiendo los consejos de su tía:

Entró en la cabaña, en la cual estaba sentada la bruja Baba Yaga sobre sus piernas huesosas, ocupada en tejer.

—Buenos días, tía.
—¿A qué vienes, sobrina?
—Mi madre me ha mandado que venga a pedirte una aguja e hilo para coserme una camisa.
—Está bien. En tanto que lo busco, siéntate y ponte a tejer.
Mientras la sobrina estaba tejiendo, la bruja salió de la habitación, llamó a su criada y le dijo:
—Date prisa, calienta el baño y lava bien a mi sobrina, porque me la voy a comer.
La pobre muchacha se quedó medio muerta de miedo, y cuando la bruja se marchó, dijo a la criada:
—No quemes mucha leña, querida; mejor es que eches agua al fuego y lleves el agua al baño con un colador.
Y diciéndole esto, le regaló un pañuelo.
Baba Yaga, impaciente, se acercó a la ventana donde trabajaba la chica y le preguntó a ésta:
—¿Estás tejiendo, sobrinita?
—Sí, tiíta, estoy trabajando.
La bruja se alejó de la cabaña, y la muchacha, aprovechando aquel momento, le dio al gato un pedazo de jamón y le preguntó cómo podría escaparse de allí. El gato le dijo:
—Sobre la mesa hay una toalla y un peine: cógelos y echa a correr lo más de prisa que puedas, porque la bruja Baba Yaga correrá tras de ti para cogerte; de cuando en cuando échate al suelo y arrima a él tu oreja; cuando oigas que está ya cerca, tira al suelo la toalla, que se transformará en un río muy ancho. Si la bruja se tira al agua y lo pasa a nado, tú habrás ganado delantera. Cuando oigas en el suelo que no está lejos de ti, tira el peine, que se transformará en un espeso bosque, a través del cual la bruja no podrá pasar.

La casa de la bruja suele ser descrita con patas de gallo; y nunca muestra la entrada a los visitantes, estos al llegar le dicen a la casa:

El Príncipe Junak (el genio de las estepas) gritó:

Da la vuelta, casita, da la vuelta,
Gira, que quiero entrar;
Vuélvete de espalda al espeso bosque
Y ábreme la puerta de par en par.

En el arpa mágica ocurre similar:

Iván el Zarevitz continuó su viaje a grandes trancos hasta que salió a campo llano. Ante él se abrían tres caminos y en la encrucijada se movía una choza dando vueltas sobre su pata de gallina.
—¡Izbuchka! ¡Izbuchka! —le dijo el Zarevitz.­ ¡Vuélvete de espalda al bosque y de cara a mí!
Entonces el Zarevitz penetró en la choza y dentro estaba Baba Yaga.

Para poder vencer a Koschey, el héroe de Marya Morevna debe ir donde la bruja a tratar de conseguir un corcel con el cual vencer al veloz brujo, otra vez la bruja es peligrosa

Hambriento y débil vagó, se acercó más y más, y por fin llegó a donde estaba la casa de la Baba Yaga. Alrededor de la casa había doce postes en un círculo, y en cada una de las once de estos polos fue pegado a una cabeza humana, sólo el duodécimo quedó desocupado.
—¡Salve, abuelita!—
—¡Salve, el príncipe Iván! ¿Por qué han venido? ¿Es por tu propia voluntad, o por coacción?
—He venido a ganarme un corcel heroico.
—Así sea, príncipe! Usted no tendrá que cumplir un año conmigo, sino sólo de tres días. Si usted tiene buen cuidado de mis yeguas, voy a darle un corcel heroico. Pero si no, no se moleste en encontrar su la cabeza, esta estará en la parte superior del última palo.

Koschey (viejos huesos) en los cuentos rusos

Koschey, en sus múltiples formas y nombres es descrito como ogro, gigante, brujo, etc., en todos es un viejo muy seco por los años, en todos es casi inmortal; es su mortalidad lo buscan los héroes para poder vencerlo, por lo general oculta en tierras inalcanzables, encerrada dentro de diferentes animales, cual muñecas rusas; así tenemos en el genio de la estepa que la bruja baba Yaga le responde al héroe:

—Príncipe Junak —dijo ella,— has acometido una empresa dificilísima, pero tu valor hará que la termines con éxito. Te diré cómo has de dar muerte a Kostey , pues sin esto nada puedes hacer. En medio del Océano está la Isla de la Vida Eterna. En la isla crece un roble y al pie de éste, escondida bajo tierra, hay un arca forrada de hierro. En el arca está encerrada una liebre y bajo ella hay una oca que tiene un huevo. Dentro del huevo está la vida de Kostey. Cuando se rompa morirá el gigante. Adiós, Príncipe Junak, anda y no pierdas tiempo. Tu caballo te llevará a la isla.

En la versión de Koshchei, el Esqueleto Perpetuo de Elizabeth Warner, Vasilisa descubre donde esconde su alma de boca del propio Koshchei:

—¡Pero qué tonta eres! Mi muerte está lejos de aquí. En mitad del gran océano hay una isla; en la isla, un roble; a los pies del roble, un tronco enterrado; en el tronco, una libre; en la liebre, un pato; en el pato, un huevo, y en el interior del huevo, está mi muerte.

Ivan, el héroe los cuentos rusos

Son muchos los héroes de los cuentos rusos, pero entre todos destaca uno, Ivan, por lo general el menor de tres hermanos, o el hijo mayor con tres hermanas; si bien la mayoría es un príncipe (sarevich), en algunas historias es un campesino; suele ser descrito como el más tonto o inútil, el más débil o el más inocente, es en este punto donde todas las historias coinciden; su inocencia y buen corazón rayan en lo insufrible; no por ello deja de ser valiente y heroico; dispuesto a dar su vida por su amada, por vencer al enemigo (bruja o brujo), por lo general termina siempre muerto, su cuerpo es despedazado, cortado en pedazos; así en el zarevich Iván, el pájaro de fuego y el lobo gris, tras salvar a la princesa y lograr atrapar al pájaro de fuego, sus hermanos mayores lo descubren y matan:

Iván Zarevich y Elena la Bella se dirigieron al reino de su padre; pero cuando estaban cerca de él quisieron descansar al pie de un árbol. Ató Iván el caballo, puso junto a sí la jaula con el Pájaro de Fuego, se tumbó en el musgo y se durmió; Elena la Bella se durmió también a su lado.

En tanto, los hermanos de Iván volvían a su casa con las manos vacías. Habían escogido en la encrucijada el camino que se veía enfrente; bebieron, se divirtieron grandemente y ni siquiera habían oído hablar del Pájaro de Fuego. Una vez que hubieron malgastado todo el dinero, decidieron volver al reino de su padre, y cuando regresaban vieron al pie de un árbol a su hermano Iván que dormía junto a una joven de belleza indescriptible. A su lado estaba atado el Caballo de las Crines de Oro, y también descubrieron al Pájaro de Fuego encerrado en su jaula.

Los zareviches desenvainaron sus espadas, mataron a su hermano e hicieron pedazos su cuerpo.

Se despertó Elena, y al ver muerto y destrozado a Iván rompió en amargo llanto.

En Marya Morevna y la muerte de Koshchei el inmortal ocurre lo mismo, pero en este caso el perpetrador es el brujo Koshchei;

Koshchei el Inmortal regresaba a su casa cuando su caballo tropezó debajo de él.

—¿Por qué te tropezasteis, jamelgo? ¿Tú presientes algo malo?

—El Príncipe Iván ha vuelto y se ha llevado a Marya Morevna.

Koshchei galope, capturó al príncipe Iván, lo picó en pedazos pequeños, los puso en un barril, lo untó con brea y lo envolvió con aros de hierro, arrojándolo en el mar azul. Pero a María Morevna la llevó a su a casa. En ese mismo instante los objetos de plata que el príncipe Iván había dejado a sus cuñados se volvieron negros.

Aunque con ayuda de sus compañeros, amigos o cuñados el joven es vuelto a la vida con las aguas mágicas de la vida, sus desgracias no termina ahí. Este suceso de muerte y resurrección no es nuevo; en el Egipto antiguo el dios Osiris muerte y es cortado en pedazos por Seth, pero Isis lo revive para poder amarlo por última vez y dar nacimiento a Horus el vengador de la muerte del padre.

En fenicia Adonis, el dios pastor, era amante de dos diosas, Afrodita y Persefone; para solventar la disputa el año fue dividido en tres partes, en una estaba con Persefone (inframundo-invierno), la segunda parte con Afrodita (resurrección-Primavera) y la tercera parte era libre él de escoger; en este punto hay dos versiones, la primera es que se quedaba con Afrodita, eso trajo los celos de Ares, que asumiendo la forma de un jabalí furioso lo mato; la segunda versión es que había una tercera diosa en la disputa, Artemisa, diosa de los bosques, quien lo tenia en el último tercio del tiempo (verano, el otoño no existía en esos tiempos), que era cuando el joven iba de cacería, pero al preferir estar con Afrodita, fue esta diosa la que le envió el jabalí. Afrodita corrió a socorrer al amante y roció néctar sobre su cuerpo para revivirlo (no pudo), y cada gota de la sangre derramada se convirtió en una flor roja llamada anémona.

En babilonia en la mitología sumeria Inanna (diosa de la guerra y la fecundidad) decide invadir el inframundo y enfrentarse a su hermana, Ereshkigal. En la lucha Inanna murió (la fecundidad). Ante esto, Enki (dios de los cañaverales) engaña a Ereshikigal para que entregue el cadáver de la diosa al que aplican el “agua de la vida”. Inanna resucita pero debe volver cada tanto al inframundo, y al volver a su casa encuentra que su esposo/hermano Dumuzi ha ocupado su puesto y no se ha preocupado por rescatarla, por lo cual ella lo envía a él en su lugar al inframundo.

En la versión babilonica Ishtar era diosa de la fecundidad y la guerra desciende a los infiernos para recobra a su amante, Tammuz, el dios pastor y de la fertilidad. Con pasión y determinación Ishtar decide ir al reino de Ereshkigal para recobrar a Tammuz; tenía que cruzar siete niveles en el submundo, y en cada uno era despojada de un velo o una joya (la leyenda del origen de la danza de los siete velos). Igual que su contraparte sumeria, la diosa llegó desnuda e indefensa ante Ereshkigal, que la mató. Papsukal (siervo de Ishtar) fue hasta donde los dioses del cielo y les pidió su ayuda, ellos crearon un ser que pudo entrar en el mundo de los muertos y resucitar a Ishtar con el agua de la vida. Ishtar volvió a la vida, pero tenía que pagar el precio: durante seis meses al año, Tammuz debe vivir en el mundo de los muertos. Mientras está allí, Isthar ha de lamentar su pérdida; en primavera, vuelve a salir y todos se llenan de gozo.

Desde el punto de los cuentos de hadas, no hablamos de la muerte y resurrección de la naturaleza, sino de la muerte y resurrección del hombre como un ser nuevo; si uno lee los cuentos, el héroe debe pasar siempre por tres pruebas, en muchas de esos cuentos logra superarlas al tener la ayuda de animales, animales a los que perdono la vida, a riesgo de morir de hambre; pero si uno ve la secuencia del tarot, hay 21 arcanos mayores, (descontando al loco); cada grupo de siete trata sobre un nivel de aprendizaje, el material, el intelectual y el espiritual; en su camino de descubrimiento, el viajero debe morir y renacer para poder tener el conocimiento de todo lo que existe, aquí y en el más allá. Por eso mueren Blancanieve y la bella durmiente, es por eso que muere y revive Iván; los cuentos de hadas enseñan, y la muerte y resurrección tienen que ver con el alcance de ese conocimiento que se transmite.

Basilisa, la heroína de los cuentos rusos

Si bien existen muchos nombres de heroínas, el que más se presenta es Basilisa/Vasilisa, que en español sería Basilia, femenino de Basilio: nombre masculino de origen griego que significa: rey, soberano, príncipe. Así que nuestra heroína es por nombre una princesa o una reina.

El nombre Basilio tiene otras connotaciones para los rusos, todos asocian a Rusia con la Catedral de la Intercesión de la Virgen, más conocida como Catedral de San Basilio, hoy localizada en la Plaza Roja de la ciudad de Moscú y reconocida mundialmente por sus características cúpulas en forma de bulbo (acebolladas).

San Basilio de Cesarea (330 a 379 d.C.), fue un prominente clérigo del siglo IV. Es santo de la Iglesia Ortodoxa y uno de los cuatro Padres de la Iglesia Griega, junto con San Atanasio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo. Pero eso no termina aquí, San Basilio es el nombre que en la tradición griega lleva Papá Noel o San Nicolas. Es quien visita a los niños el primero de enero (cuando tiene San Basilio su festividad) y se corresponde con el San Nicolás del día de Navidad, o con los Reyes Magos que llegan el 6 de enero.

Pero para los rusos también tiene otra importancia, en el siglo XIII, Constantinopla cae en manos de los turcos, y el Patriarca de la Iglesia ordodoxa de Grecia (principal de los jefes religiosos de la iglesia de oriente) acuerda reconocer la supremacía del Papa en el Consejo de Florencia. Fue en ese entonces que Basilio II, Gran Príncipe de Moscú (1425–1433), rechazo este acuerdo y por decreto en 1448, nombró al obispo Jonás de la ciudad de Rusia nuevo patriarca para Rusia, lo que equivale a la declaración de independencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Constantinopla. Este movimiento fortaleció aún más la reputación de Rusia ortodoxa entre los estados rusos.

Basilisa, no es solo la heroína de los cuentos rusos, es por nombre una soberana, y por historia una soberana de independencia, representa a la iglesia ortodoxa rusa, que vence finalmente a la bruja Baba Yaga, la diosa pagana de los pueblos rusos.

Grandes Cuentos de Hadas (20) Caperucita Roja

Mi idea inicial era realizar una recopilación de cuentos de hadas clásicos, similar a lo hecho en “Cuentos clásicos de miedo, terror y horror” realizado en septiembre del presente año. Me encontré con un problema, existían múltiples versiones “tradicionales” de esas historias, cada una adaptada a su tiempo y a su contexto histórico. Decidí por tanto trabajar con las diferentes versiones de cada historia, mostrar un poco de cada una de ellas, comentar algo sobre la misma y el mito moderno.

Inicio esta nueva secuencia de entradas con Caperucita Roja, hoy por hoy uno de los más conocidos cuentos de hadas infantiles. La historia de Caperucita se inicia en el mundo medieval, es un recordatorio a los niños de los peligros de alejarse de la aldea y adentrarse en los oscuros bosques, llenos de bestias y misterios, lugar de hadas, brujas y duendes. Si bien el único elemento “mágico” del cuento es un lobo que habla (no hay hadas, brujas, ogros, etc.).

Desde el punto de vista literario hay dos grandes versiones, la primera es parte de una recopilación de cuentos en 1697, del francés Charles Perrault, cuento que destacaba por tener un final cruel, comparado con el resto de las historias recopiladas. Esta versión trata de dar una lección de moral para que las niñas (ya no tan niñas) eviten hablar con extraños (evitando así los peligros de un embarazo fuera del matrimonio).

Poco más de un siglo después, en 1812, los alemanes Jacob Grimm y Wilhelm Grimm (los Hermanos Grimm) reformaron la historia, reduciendo los elementos sexuales de Perrault, y dando un final feliz (más propio de la época), introduciendo la figura del leñador/cazador que mata al lobo y extrae vivas de la panza de la bestia a la abuela y la niña; siendo esta la versión que ha perdurado hasta nuestro días.

Hoy pululan versiones sobre el cuento, y cuentistas modernos han dado su propia versión, entre ellos Roald Dahl, famoso autor ingles del siglo XX, que entre sus libros más populares están Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Matilda y Las brujas, y toca en su obra “Cuentos en verso para niños perversos” de 1982 los cuentos infantiles tradicionales (incluida Caperucita).

Por motivos de comparación incluimos a continuación cinco versiones de la historia:

Los personajes básicos de la historia son: en primer lugar la madre desnaturalizada, que sabiendo de los peligros del bosque envía a su hija a recorrer el estrecho camino a casa de su madre (abuela de la niña), una niña algo inocente (idiota de mi punto de vista a no ver la diferencia entre una anciana decrépita y un lobo), un lobo aun menos listo, ya que siendo señor del bosque no devora a la niña tan pronto la encuentra dentro de sus dominios sino que prefiere entrar en dominios humanos (casa de la abuela) y para colmo disfrazarse de anciana; y una abuela que vive “sola” dentro de un bosque, uno siendo mal pensado podría pensar que se trata de una bruja, únicas habitantes de los oscuros bosques.

La versión de los hermanos Grimm introduce a un leñador/cazador, personaje complentario adicional que pone más falta de sentido lógico dentro de esta historia, ya que al abrir la panza del lobo extrae vivas a la abuela y la niña (el lobo debió haber sido enorme para tragarlas enteras sin masticar para ablandar la carne, se pregunta uno ¿cómo respiro la abuela dentro de la panza esa hora de espera a que llegara la niña y no haber sido disuelta por los jugos gástricos?).

Resumen del cuento es más o menos el siguiente: una niña recibe de su madre el encargo de llevar una cesta a su abuela enferma que vive en el bosque, advirtiéndole que no hable con desconocidos. Pero por el camino se encuentra un lobo y se para a hablar con él, dándole detalles de lo que va a hacer. El lobo aprovecha para engañar a caperucita y llegar antes a casa de la abuelita, a quien se come, y luego ocupa su lugar para engañar a caperucita y comérsela también. Afortunadamente, un leñador que andaba por allí descubre al lobo durmiendo tras su comida, y rescata a caperucita y su abuelita de la tripa del lobo, sustituyéndolas por piedras que hacen que el lobo se ahogue al ir a beber al río.

Conocimiento oculto

Analizando la obra hay que ver algunos detalles que entran de los “cultos o conocimientos mistericos”, se trata de una niña (sin nombre) que es sometida a una prueba (recorrer un camino), el color rojo de la niña indica el peligro al que estará sometida, el lobo es una figura que estimula al cambio, el bosque implica ir a descubrir secretos ocultos, y la muerte y resurrección implican alcanzar un nuevo nivel de conocimiento.

En las primeras versiones medievales se trata de mantener alejado a los niños de los peligros del bosque, más modernamente evitar que las niñas/niños hablen con extraños que pueden tener otras intensiones, por ello es que este cuento ha perdurado tantos siglos, los cuentos son una forma de educar a los hijos, enseñarles moral, costumbres, pero también normas y reglas que deben cumplirse, puede parecer un fastidio sentarse con los hijos a leerles cuentos antes de dormir, pero estos siempre serán más ilustrativos y didácticos que dejarlos al libre albedrío de la televisión y el internet.

La película “En compañía de lobos” de Neil Jordan (1984) lleva al cine algunos de los relatos de la escritora Angela Carter recogidos en la antología: La cámara sangrienta y otros cuentos (The Bloody Chamber and Other Stories, 1979); una almágana de historias inconexas, en su mayoría inspiradas en cuentos infantiles tradicionales pero pasadas por un tamiz feminista acerca del rol de la mujer en este tipo de narraciones.

En la versión de cine Rosaleen acaba de vivir su primera menstruación. Tras presenciar la muerte de su hermana en las garras de un lobo, Rosaleen regresa a casa bajo la severa mirada de su abuela (Angela Lansbury), lugar donde ella acostumbra a contar historias a cerca de hombres lobos y del peligro que entrañan los hombres con una sola ceja, su abuela no para de repetirle prohibiciones: —Nunca te apartes del camino, nunca comas una manzana caída del árbol y nunca confíes en los hombres que tienen una sola ceja—. Como cualquier niño, Rosaleen no puede evitar sentir una cierta atracción por lo prohibido, mezclado con rechazo. Su madre es la que intenta que vea las cosas como son en realidad, pero la influencia de la abuelita es demasiado grande, y como bien dice su madre, —si bajo la piel del hombre hay un lobo oculto, también lo hay bajo la de la mujer—.

Los sueños de Rosaleen se intensifican con todas estas historias hasta que, de pronto, algunos de ellos empezarán a hacerse realidad. Rosaleen emprende un viaje iniciático al mundo de la sexualidad a través de un sendero plagado de peligros. El bosque, la tentación de la naturaleza, simboliza aquí al sexo, un terreno desconocido y poblado de bestias al que no hemos de acceder si seguimos las normas marcadas por la rectitud de la mujer sumisa. En una de las visitas de Rosaleen a su abuela, se encuentra a un joven en el camino. Harán una apuesta para ver quién llega antes a la casa de la abuela, pero Rosaleen no se percatará de un pequeño detalle: el joven tiene las cejas juntas.

El alegato feminista de la obra es más que evidente: Rosaleen debe aceptar su sexualidad pero lo hace sin inclinarse, adoptando una posición de igualdad. En compañía de lobos nos habla en definitiva de la inocencia perdida. Con la madurez, llega la hora de abandonar la seguridad del pueblo y lanzarse al mundo, aunque el viaje no esté exento de riesgos. La habitación de Rosaleen, ese refugio de infancia abarrotado de cuentos y juguetes, cede finalmente al lobo que lo invade convirtiéndolo en añicos.

Aqui tenemos el mito transformado, ya no es preocuparnos de un extraño, extraños somos ante los cambios que trae el volverse adultos y descubrir la propia sexualidad.

Algo de humor con el tema

  • Inciclopedia nos pone los siguientes detalles a colación:

Érase una vez en algún… eh… ¿reino? …¿feudo?… Un pueblo, vaya, en el que una niña es enviada a comprar unos víveres a la tienda de la esquina. De paso, se encuentra un depravado sepsual al lobo feroz, muy temido en la villa esa. La niña es advertida por el Lobo para ir por otro camino. Entonces, el tío este se va por el camino que lleva a casa de la abuela de la niña esta, mientras ella se va por un camino mas largo… El lobo se come a la abuela, se pone su gorro y convence a la caperucita de que es la abuela. Así que luego se la intenta comer, pero llega el leñador o cazador (depende de la versión), quien está sin camisa y brilla al sol cual fisicoculturista engrasado y mata al lobo malo. En agradecimiento, la pequeña Caperucita Roja le dice: Hazme tuya, le da algo de comida que inicialmente era para la abuela, quien misteriosamente salió de la panza cercenada del lobo.

Mucho se ha teorizado sobre este cuento desde antes de que Charles Perrault escribiera su colección de cuentos y luego fueran plagiados por Los hermanos Grimm. Estos relatos fueron ligeramente modificados de su versión original por las altas cantidades de degeneración y zoofilia imágenes que podrían dañar las impresionables mentes de los infantes de marina.

Entre sus diferencias con las historias originales, se destacan las siguientes:

  1. La edad de la niña nunca se concreta, aunque generalmente se la representa como una niña de unos 10 años de edad o quizá menos. La gente anteriormente se imaginaba a la Caperucita como toda una señorita
  2. El lobo en su versión original era un Hombre Lobo.
  3. El Hombre lobo no tenia tendencias homosexuales que le llevaran a disfrazarse de la abuela, en vez de eso descaradamente se la tragaba y se metía después en la cama. Cuando llegaba la Caperusita, este le decía: Quítate la ropa y métete conmigo en la cama.
  4. La niña no pedía ayuda, discretamente se metía en la cama con el Lobo, quien después de disfrutar como loco tener a la niña cerca, se la comía a besos.
  5. No había cazador o leñador cerca para matar al pedofilobo feroz.

Entre algunas versiones cortas sobre el tema tenemos:

Una vez Caperucita Roja fue a visitar a su abuelita sin saber que a su abuelita se la había comido el lobo, entra a la casa y dice:
—Abuelita, que ojos tan grandes tu tienes.
Y la abuelita dice:
—Es para verte mejor.
Nuevamente, Caperucita mira a su abuelita y dice:
—Abuelita, que orejas tan grandes tu tienes.
Y la abuelita dice:
—Es para escucharte mejor.
Caperucita vuelve a insistir:
—Abuelita, que nariz tan grande tu tienes.
Y la abuelita le dice:
—Es para olerte mejor.
Abuelita que boca tan grande tu tienes.
Y la abuelita contesta ya cansada de sus preguntas:
—¿A que viniste, a visitarme o a criticarme?

Al amanecer, el último lobo del bosque y una niña con caperuza roja fueron encontrados muertos. El comisario toma las huellas a una anciana de mirada furtiva. —Planeaban meterme en una residencia y vivir del cuento sin mí—, le explica, mientras se limpia la enagua de sangre. —Justicia, esto es justicia. ¿Me entiende usted?— El comisario de tez blanca y gesto turbio oculta los ojos bajo unas gafas oscuras, abre la boca y muestra las cicatrices de sus colmillos recién extirpados. —La entiendo, la entiendo. Si yo hubiera actuado antes… Los cuentos ya no son lo que eran querida, ya no…—.