Cosmogonia 13.- Dioses Romanos (1° Parte) – Los panteones Etrusco y Sabino

Cuando pensamos en dioses romanos imaginamos a: Júpiter, Marte, Venus, Diana, Neptuno, …; sólo por citar algunos de ellos, y para los efectos son un simple renombre de los dioses griegos (Zeus, Ares, Afrodita, Artemisa, Poseidón…), sin la fuerza de los primeros. Jupiter está lejos del ser el conquistador de chicas, Marte, más que un dios iracundo y sin templanza, aquí es en sus orígenes un dios agrícola, Venus deja de ser tan vengativa con rivales y amantes indispuestos a sus avances sexuales; etc.; todos ellos son para los efectos una versión que ha pasado por una especie de censura de lo ‘políticamente correcto’.

Roma, sin embargo, tuvo sus propios dioses y cultos, y durante la expansión de su imperio simplemente absorbieron los cultos de los pueblos conquistados, asociando y vinculando los nombres de sus antiguos dioses a los mitos de estos pueblos absorbidos bajo la sombra de Roma; primero de latinos, sabinos, umbros y etruscos, luego se empaparon de los mitos griegos, hasta hacerlos propios; y esta idea de permitir los cultos foráneos hizo que en Roma fuera abierta a cultos extranjeros como los de: la Cibeles frigia, la Isis egipcia y el Mitra persa, que alcanzaron durante el Imperio una gran adoración, y es esa permisividad lo que toleró la llegada del culto de un carpintero crucificado que promovía la creencia en un único dios. Es en este punto cuando todo se fue para el carajo (para el resto de los cultos se entiende), ya que adorar a uno era más simple y rentable que adorar a muchos, y donde nunca se sabía a cual moléstate para culpar de tu mala suerte.

Hay que señalar que el pueblo romano tuvo sus orígenes por el 750 a.C., terminando su periodo monárquico cerca del 450 a.C.; siguió luego la república, que es cuando ocurrió la expansión de Roma y fue celebre por las guerras punicas (entre 264 a 149 a.C.), y que finalizó con la muerte de Julio Cesar y la posterior toma del poder de Augusto en el 27 a.C.; desde entonces se habló del imperio, que se mantuvo hasta el 395 d.C., cuando el emperador Teodosio lo divide en dos partes; la parte occidental cae finalmente menos de un siglo después en 476 d.C., mientras que el oriente sobrevive unos diez siglos más como imperio bizantino hasta sucumbir a manos de los turcos en el 1453.

El panteón etrusco

Para entender muchas de las divinidades romanas mayores, hay que buscar las raíces en los pueblos vecinos, entre ellos destacan primero los etruscos (quienes se denominaban a sí mismos como rasenna) y que habitaron la región centro-occidental de la Italia actual desde inicios de la edad de hierro (~1000 a.C) compartiendo/compitiendo territorio con pueblos vecinos como los umbrios, sabinos y latinos. Su mayor expansión ocurrió entre el 500 al 300 a.C., llegando hasta casi la actual Venecia y la isla de Córcega. Luego vino su declive y en los dos siglos siguientes fueron derrotados y absorbidos por los romanos, desapareciendo como pueblo totalmente cerca del 100 a.C.

La civilización etrusca tuvo un carácter básicamente urbano, y se desarrollaron siguiendo el modelo de ciudades-estado. No se puede hablar de un país etrusco unificado, ya que, aunque tenían la misma cultura, cada ciudad suponía un reino independiente que seguía sus propias directrices políticas.

La lengua etrusca no tuvo escritura hasta el siglo VII a.C. aproximadamente, coincidiendo con el momento que tomaron contacto con los alfabetos que usaban los griegos y los fenicios, por ello podemos ‘leer’ (deletrear) sus escritos dado el alfabeto adoptado por ellos, y así reconocer dioses y personajes de la mitología clásica tales como: Achle (Aquiles), Achlae (Aqueolo), Achmemrun (Agamenon), Achrum (Aqueronte), Aita (Hades), Aplu (Apolo), Areatha (Ariadna), Aritimi (Artemisa), Atlenta (Atalanta), Atunis (Adonis), Casntra (Casandra), Catmite (Ganímedes) y que los romanos llamaban Catamito; Cel (Gea), Cerca (Circe), Charun (Caronte), Easun (Jason), Ecapa (Hecuba), Ectur (Hector), Elinei (Helena), Erus (Eros), Esplace (Asclepio); Hercle (Heracles), el Hércules romano; Kastur (Castor), Letun (Leto), Meleacr (Meleagro), Metaia (Medea), Nestur (Nestor), Patrucle (Patroclo), Pecse (Pegaso), Pele (Peleo); Perse (Perseo); Phersipnai (Perséfone), Priumne (Priamo), Prumathe (Prometeo), Pultuce (Polux), Semla (Semele), Sisphe (Sísifo), Telmun (Telamon), Urphe (Orfeo), Urusthe (Orestes), Uthiste (Odiseo/Ulises), Thaitale (Dedalo), Vikare (Icaro) y Vilae (Iolao); e identifican al héroe Teseo como Estas; sólo por citar los más conocidos.

Es en este periodo de contacto con las culturas orientales (750 al 600 a.C.) que héroes griegos como Heracles pasaron a formar parte de los mitos etruscos, pero como su lengua no era indoeuropea, tenemos que ocurre que leer las letras no es igual a entender las palabras; lo que ha hecho que se recurra a las representaciones artísticas tanto en objetos, como en pinturas (murales), para conocer los mitos etruscos.

A saber la religión etrusca tenía muchos aspectos comunes a otras culturas mediterráneas, por ejemplo el sacrificar animales a los dioses y ver sus entrañas para predecir el futuro (como griegos y fenicios); un elaborado culto sobre la vida después de la muerte (similar al egipcio); pero a diferencia de los dioses griegos estos no estaban limitados a una forma y condición determinada, podían ser jóvenes o adultos según la historia que de ellos se contara; o bien cambiar de genero sin muchas complicaciones, y no tenían la misoginia que tuvieron los cultos griegos. Además daban mucha importancia al concepto de pareja, y ello explicaría la dicotomía presente en muchos dioses romanos posteriores con igual nombre y diferente sexo: Liber/Libera, Caco/Caca, …, o el Pales sabino, que podía ser varón, hembra o hermafrodita, según el cuento dado. Tenían además muchas diosas madres, y la idea de diosas vírgenes no existía; su diosa Mnerva (de donde viene la Minerva romana) en muchas representaciones etruscas amamanta y es acompañada por sus hijos; era también una diosa del clima, con poder sobre el rayo, y posiblemente una deidad lunar dado que presidía sobre los calendarios; aspectos que nada tienen que ver con su contraparte helénica y con la posterior versión romana.

El panteón etrusco tenía un complejo origen, y sobresalían dos tríadas divinas: una con carácter supraterreno, compuesta por Tinia, Uni y Mnerva, y la otra integrada por los dioses infernales.

Tinia (Tin, Tinh, Tins o Tina) era un dios celeste, y el más alto de la mitología etrusca, comparable en posición al Júpiter romano y al Zeus griego. Era el señor del trueno y el rayo, de las tormentas, el día y el cielo mismo. Bajo del nombre de Veltha (Velthume, Voltumna) se le pone también como un dios de la tierra o los campos, señor de las estaciones, era una deidad ctonica vinculada a los mitos de muerte y resurrección de la naturaleza, y que los romanos latinizaron como Vertumno/Vortumno, el señor de las estaciones y los arboles (frutales), siendo bajo esta apariencia entre los sabinos conocido como Falacro/Falacer, un dios de los arboles (frutales) y de las lluvias, y donde autores modernos lo ponen como un sobrenombre etrusco para dios del cielo, y cuyo culto fue absorbido por Júpiter.

Y hablando de Júpiter, su nombre deriva del dios umbrio Ju-pater (djous/día + pater/padre), padre del día/cielo; su contraparte es Cupra/Kipra/Supra, una diosa de la fertilidad, y cuyo nombre parece derivar del griego Kupria (de donde viene la palabra cobre), y que era un sobrenombre para Afrodita, de quien se decía había tocado por primera vez tierra en la isla de Chipre (de donde viene el nombre de la diosa) y donde habían importantes minas de este metal. El hijo de Venus (Afrodita) es conocido entre los romanos como Cupido, y como muchos dioses romanos vienen emparejados en nombre (Liber/Libera; Fauno/Fauna, Caco/Caca…), así el dios del amor es la versión masculina de esta divinidad umbria arcaica de la fecundidad.

Veltha era una deidad ctónica cuyo culto deriva de un arcaico dios cretense, Velchanos, un joven dios de la vegetación y los bosques, y que en el mito es el hijo de la madre tierra. El mito de Velchanos es semejante al mito sumerio (Mesopotamia) de Tammuz/Dumuzid, dios pastor amante de la diosa Isthar/Inanna, y hermano de la diosa Geshtinanna, señora de la agricultura. El mito de Tammuz paso al mundo griego desde los fenicios y su dios Adonis, un dios eternamente joven que simbolizaba la muerte y la renovación anual de la vegetación. Así tanto el Velchanos cretense, como el Veltha/Velthume etrusco, y su forma latina como el Vertumno, son dioses todos del cambio de las estaciones a semejanza del Adonis fenicio y el Talmuz semita.

En la versión minoica Velchanos es hijo de la gran madre Rea, gran diosa madre de la fertilidad, y luego la tradición griega fusiono al joven dios de la vegetación con Zeus, siendo Creta el sitio donde Rea dio a luz al padre de los dioses, lugar donde esconde a su hijo de la furia de su padre Cronos. Pero en esta fusión Velchanos pierde su aspecto de dios de las cosechas, de moler los granos y fabricar el pan en el horno, aspecto que es más propio de dioses como Ceres, Vesta y Vulcano en la cultura romana; y por eso muchos también ven en Velchanos el origen de Vulcano, a quien los etruscos llamaban Sethlans, pero que igual identificaban con el nombre de Velchans. Velchans/Sethlans era inicialmente un dios de los hornos y luego por su asociación como un dios del fuego paso a ser además dios de la fraguas y herrero, equiparándose con el griego Hefesto; y no deja de ser curioso como la fabricación del poderoso rayo de Zeus quedó entre los griegos en manos de Hefesto y los cíclopes, indicando una posible y antigua relación, todas estas son demasiadas semejanzas y coincidencias para simplemente descartarlas.

El origen antiguo de Vulcano como un dios herrero proto-europeo se registra también en otras culturas, indicando ser anterior al mito romano establecido formalmente. Entre germanos y escandinavos existe un dios llamado: Wayland (inglés) quien fue un dios herrero atrapado en la tierra y esclavizado por un rey, Wayland se venga matando a los hijos del rey y luego escapó con ayuda de un cisne; se le describe igual de deforme que Hefesto y un creador de armas mágicas para héroes y reyes; y como el dios griego, es separado de Olimpo por su apariencia deforme. Como Weland (inglés antiguo) se menciona al herrero creador de la armadura del héroe Beowulf; aparece como: Völundr y Velent (en sagas islandesas y nórdicas), Wiolant (antiguo alto alemán) y Gallant o Galans (Francia), y que el latín medieval se deletreaba Guielandus. Guillean (y era pronunciado ‘whallin’ o ‘wellin’), y es el creador de las armas y armaduras mágicas del héroe irlandés Cuchullain. Hay incluso algunos que señalan que el famoso mago Merlín de la gesta Arturica, entre las lenguas gaelicas (escocesas, irlandesas) era Melinus (y se pronunciaba Welinus), y la famosa isla de Avalón, donde se forjó la espada Excalibur, es una forma corrupta del gaélico ‘hy Guiellean’ (pronunciado ‘a Wulan’ = ‘Isla de Wayland’).

La esposa de Tinia/Veltha era Uni, una diosa de la fertilidad, sobre todo de lo relacionado con el campo, más parecida aquí a la Ceres romana. Su poder era tan grande que tenía al igual que su marido la capacidad de lanzar rayos; además su culto no estuvo limitado al pueblo etrusco, sino que fue adorada por sabinos y umbrios, y estos últimos la identificaron con su diosa Cupra. Fue su condición de diosa suprema del panteón etrusco y esposa de Tinia lo que hizo que pasara al panteón romano como Juno, la esposa de Júpiter; y es durante el periodo de encuentro de la cultura etrusca con las culturas orientales (griegas y fenicias) y su identificación con Hera, que Uni se volvió también una diosa de la maternidad, el embarazo y el parto; papel que correspondía a otra diosa etrusca, Thalna (Thalana, o Talna) y cuyo nombre parece venir de la hora griega Thallos/Talos (crecer) asociada a la primavera, o de la gracia Talia (florecer).

Thalna era una diosa de los partos, equiparable a la Ilitía griega, o a la Lucina sabina. Suele ser acompañada en esta labor por otras dos diosas: Ethausva y Thanr; las tres representadas normalmente con alas, similares a ángeles (es de esta cultura es que asociamos a los ángeles con alas, en la cultura hebrea original se les representan igual que simples hombres, pero en la cultura etrusca se ponen alas en aquellas deidades que tienen conexión con el inframundo). Las representaciones conocidas de estas tres diosas son ayudando a Tinia a dar a luz a Mnerva y a Fufluns; mitos seguramente absorbidos del mundo griego, cuando Atenea emerge de la cabeza de Zeus y Dioniso de su muslo respectivamente.

Ethausva suele ser además identificada como una forma de Hestia (de la que parece tomar el nombre), esto es que era además una diosa del hogar y señora de las matronas; mientras que de Thanr, cuyo nombre traduce ‘escases’, y opuesta a la sabina Ops (abundancia), no hay mayores referencias para poder identificarla con alguna diosa griega o romana; pero el número tres recuerda a las Morias/Parcas (diosas de destino), que se presentaban ante el recién nacido a dar sus dones, así que Thanr, no sólo es una diosa del parto, sino (dado su nombre) es también posiblemente una diosa del destino, similar a Atropos, quien con sus tijeras corta el largo del hilo de la vida, y que entre los etruscos era llamada Athrpa, una de las tantas diosas del destino, pero aquí en vez de tijeras, ella sostiene un martillo y un clavo, indicando con ello que lo dictado no puede ser cambiando, y que quedaba fijo en la pared.

Tinia y Uni formaban una tríada con Mnerva (conocida también como Menrva, Menerva, Mera o Merva), triada que paso al mundo romano (Júpiter, Juno y Minerva) como la tríada capitolina (por la colina de igual nombre) y que era adorada por la clase patricia gobernante. Mnerva era uno de los dioses etruscos con poder sobre el rayo, siendo así una diosa atmosférica y a su vez de la fecundidad; ella es representada como nodriza y quien amamanta a los demás dioses. Mnerva era la diosa de las artesanías, artesanos y gremios comerciales; fue la mecenas de las artes y el aprendizaje, del grabado, el tejido, la pintura, la escultura, el teñido, el hilado, de los maestros y estudiantes, lo que también le valió ser una diosa de la curación. Tenía un papel mántico (premonitorio), y bajo este aspecto era llamada Nortia (Nartia, Nurtia, Nursia o Nyrtia), otra diosa del destino, que al igual que Athrpa sostiene un clavo y martillo. En Mnerva su carácter como una diosa de la guerra no ocurrió hasta que fue identificada con Atenea. Es en estos mitos donde se la describe apoyando los grandes héroes; incluso en la versión etrusca es la compañera de Hercle, y ambos fueron padres del dios Maris.

En Maris algunos ven el origen de Marte, (Mars en la lengua inglesa) pero salvo por la semejanza del nombre no hay relación con el dios de la guerra. Maris es representado siempre como un niño, aparece en escenas que representan un rito de inmersión para asegurar su inmortalidad, (similar al mito griego de Tetis sumergiendo en las aguas de Estigia a Aquiles para hacerlo invulnerable). Maris era un dios de la fertilidad y la agricultura, representado como un niño pastor; era quien advertía de las plagas de ratones que se comían las cosechas (y también quien las enviaba). Y mientras Maris cuidaba los campos, Selvans era el guardián de los bosques y sus límites; y dado los peligros de los bosques, se le atribuye también funciones psicopompas, conduciendo las almas de aquellos que caen es sus dominios. Selvans se le representa como un joven con un sombrero hecho de cabeza de jabalí. Selvans apareció entre los cultos etruscos por el siglo V a.C.; siendo un dios posiblemente prestado del Silvano de los pueblos latinos, (deidad tutelar de campos y protector del bosque).

Hercle, por otra parte, es puesto entre los etruscos como hijo de Tinia y la mortal Alchumena (Alcmena); y a diferencia de la versión griega donde Hera persigue al héroe incansablemente, en la etrusca tenemos una Uni favorable al semidiós, y para hacerlo inmortal la diosa le permite mamar de su pecho (siendo este ya un adulto), volviéndose así en la madre adoptiva el héroe; y con este acto Hercle fue entonces el primer hombre elevado a la divinidad a través de sus obras, y los aristócratas etruscos intentaron identificarse con esta ascensión.

Hubo varias diosas lunares (similar al mundo griego), la forma más conocida es Losna (la Selene etrusca) y estaba asociada a las mareas, y por ello algunos la relacionan como protectora de los puertos marinos (similar a la diosa Leucotea, que no sólo era una diosa marina, sino también era identificada como una diosa lunar). En otros lados a la luna se la llamaba Tiv (Tiu, Tivr, Tiur) y aquí estaba posiblemente más identificada con la Diana romana. El compañero de Tiv es el dios solar Usil, al que equiparan al Helio griego, o con el mismo Apolo.

Con Catha (Cavatha, Cavtha, Cath, Cautha) tenemos una versión femenina del sol; y es frecuentemente emparejada con el dios etrusco Fufluns (el Dionisos/Baco etrusco). Catha es puesta como hija de Usil, eso hace también que se la vea como una diosa lunar, o como una diosa del amanecer, papel que tenía la diosa Thesan, la diosa de la aurora (la Eos etrusca). La relación entre ambas diosas es más que sólo coincidencias, tanto Catha, como Thesan son diosas del parto (por eso de traer la luz), ambas tienen vinculación con el inframundo (vienen de la oscuridad), son diosas de la adivinación, y como muchas diosas de submundo etrusco se les representa con alas en la espalda. Thesan a sobrevivido en el folklore local como la hada Tesana, quien visita a los jóvenes antes del amanecer y los bendice para que tenga buena fortuna ese día. Tanto Catha, como Thesan, suelen ser representadas entre los dioses Usil y Nethum, indicando al sol que se levanta en oriente, mientras que la costa de los etruscos esta en el poniente. Así el origen del culto fue traído de otras tierras (posiblemente de Umbria), o incluso de la cultura minoica, ya que Catha también tiene semejanza con Pasífae, la madre del Minotauro y de Ariadna/Areatha (esposa de Dionisos/Baco/Fufluns). Pasífae era una hija de Helios (el sol) y fue adorada como una diosa de los oráculos y lunar, además de ser una bruja como su hermana Circe; aspectos todos que se le ponen a la diosa etrusca Catha.

Fufluns era el dios de la vida vegetal, la felicidad, el vino, la salud y el crecimiento en todas las cosas (similar al cretense Velchanos); su equivalente romano es Liber, pero al ser identificado con el Dionisos griego, los etruscos lo hacen hijo de la mortal Semla (Semele) y el dios Tinia, y le dan por compañera a Areatha (la forma etrusca de Ariadna). Al pasar su culto a los romanos se le llamó Fufluns Pacha (Baco) y sus rituales cambiaron mucho por la influencia de los frenéticos festivales dionisíacos. El Fufluns etrusco fue visto a veces como una deidad ctónica asociada con el inframundo (por eso de la muerte y resurrección de la naturaleza) y un psicopompo que guiaba y protegía a las almas; donde se asociaba con la diosa etrusca Catha, ambos con el papel de conducir a las almas.

El dios etrusco de los ríos era Volturno, a quien los romanos lo identificaron con su propio río Tiber/Tiberino, ya que las fiestas a ambos dioses coincidían en fechas; por otra parte se tenía que Nethuns era un dios importado de los pueblos umbrios; donde era señor de los pozos de aguas y la salinidad de esas aguas, pero en el contacto con oriente se lo identificó con Poseidón, donde paso poco a poco a convertirse en dios de todas las aguas, incluidas las marinas, superando en poder al Volturno. Nethuns se representó como un hombre joven cabalgando sobre un pez. También podía aparecer junto con delfines o caballos de mar en escenas con carácter psicopompo, ya que era uno de los encargados de llevar el alma al más allá (de aquellos que mueren ahogados). Nethuns suele ser acompañado con una diosa portuaria y marinera, a quien los romanos identificaron como Mater Matuta, una diosa del amanecer, de los bebés recién nacidos, del mar y de los puertos, y que seguro por la descripción no se trata de otra que Catha/Thesan.

Nethuns (Neptuno) es al igual que Vulcano un dios proto-europeo; el celta irlandés Nechtan se asocia con un manantial afluente del río Boyne, y que conocido como el pozo de la sabiduría; que bajo el nombre de Nuada es esposo de la diosa Boann (señora del río Boyne). En la mitología irlandesa Nuada es el primer rey de los Tuatha De Danann (los hijos de la diosa Dana). En Galia se le conoce como Nodens, deidad celta asociada con la curación, el mar, la caza y los perros y en Gales es Nudd/Lludd, y como el dios irlandés, aquí es el dios del brazo de plata.

El dios de la guerra etrusco es Laran, y por su asociación con el Ares griego y el Marte romano, a Laran se le hace hijo de Tinia y Uni. Laran es retratado como un joven desnudo con un casco y una lanza (vaya forma de ir a la guerra, y después se preguntan por qué desaparecieron). En las imágenes conocidas del dios aparece luchando contra el gigante Celsclan (literalmente hijo de Cel). Cel (Celens/Cilens) era la diosa asociada a la tierra misma, similar a la Gea griega o la Terra romana, y como diosa de la fecundidad de los campos se la hace responsable de hace crecer el grano, siendo así la precursora etrusca de la diosa romana Ceres. Como muchas deidades etruscas en general, ella tiene conexiones con el inframundo (los muertos vuelven a la tierra) y con el destino. Celsclan por otra parte no sólo es descrito como un gigante, sino que lo identifican además con Hercles, siendo así Cel su madre.

La lucha entre Celsclan y Laran lo ponen más cercano a una forma de Apolo, quien mato al gigante Ticio; es por tanto un primitivo dios solar y del fuego. Apoya esta idea el hecho que Laran suele ser acompañado por Veiove/Veive, un dios menor descrito como un joven con corona de laurel y llevando flechas (ambos atributos de Apolo). A Veiove lo acompaña una cabra, animal usado en los sacrificios para evitar las plagas, así Veiove es puesto como un dios de la curación, llamado entre los romano como Vejonis, e identificado con el griego Asclepio (un hijo de Apolo). Veiove también es el responsable de las erupciones volcánicas, siendo un dios del fuego, similar a Vulcano, y es descrito como un dios de la venganzas, quien mata con los rayos cual Júpiter maligno, indicando un aspecto atmosférico.

La compañera de Laran era la diosa etrusca del amor y la belleza diosa Thuran, quien es identificada con la Afrodita griega. Thuran es representada en gran cantidad de obras dentro arte etrusco; aparece con sus amantes, como con Atuns (el Adonis de los griegos), o participando en el Juicio de Elkhsntre (Alexandros/París) con Uni y Mnerva, donde se la identifica fácilmente por el hecho de que sube su falda para mostrar un buen trozo de pierna. Si bien en el mito griego Heracles y Afrodita no fueron amantes, en las representaciones etruscas Hercle aparece como uno de los tantos amantes de la diosa.

Al igual que muchas diosas etruscas a Thuran se la muestra como una diosa alada, y a sido una de las pocas deidades a las que aún se venera en Italia, bajo la forma de Turanna, un hada que ayuda a los amantes y a los enamorados. Thuran aparece acompañada por una pequeña figura alada identificada como Aminth quien se atribuye como la personificación del amor (Cupido), o de erotes (pequeños cupidos). Turnu por otro lado es la contraparte masculina de Thuran, se le identifica como su hijo, y es similar al Eros griego, un chico alado.

La personalidad de Thuran difería también de la Afrodita griega. Thuran personificaba la confluencia del sexo y de la muerte (de ahí su iconografía con alas), y se usaba su representación en las tumbas para mantener a los demonios alejados de los difuntos. Suele ser acompañada por una serie de diosas menores, las Lasas, y entre ellas tenemos a: Malavisch (suavidad), la diosa de las novias; Zipanu (brillante), una diosa del deseo intimo; Hinthial (sombra), diosa de los espejos (del reflejo en el mismo); Munthuch (elegancia), diosa de la buena salud; y Alpan (regalo), una diosa de la primavera y de los perfumes, a quien se la pone como la líder de las lasas, y se la llama por ello Lasa simplemente; y hay quienes identifican Alpan a con Harmonia, la diosa griega de la concordia e hija de Ares y Afrodita. A Thuran la acompaña además su cisne llamado Tusna.

Thuran y su amante Atuns aparecen acompañados en las imágenes que los representan con Evan (tiempo), a quien se le reconoce por la corona de flores y se la describe como un dios o una diosa de los ciclos anuales. Con Mean (victoria) tenemos a la diosa etrusca de la fama y el triunfo, está asociada a las Lasas, aunque no necesariamente una de ellas. Aparece actuando como el mensajera o apoderada de Thuran; generalmente en el juicio de París, donde eleva una corona para indicar la ganadora; o sobre la cabeza de Hercles cuando este vence a la muerte al traer del inframundo al perro de las tres cabezas. Al igual que Alpan y Thuran, Mean parece haber sobrevivido en el folklore toscano como una hada llamada Meana, considerada una dueña del amor que otorga favores a los amantes y novias.

Acompañando a las Lasas en algunas representaciones aparecen sátiros danzando o tocando flautas con ellas, otros aparecen acompañando a Fufluns; similar a la versión griega donde estas criaturas de los bosques juegan con ninfas y dríades, o son compañeros de juerga de Dioniso/Baco. Entre los nombres citados en las imágenes tenemos a: Chelphum (¿agreste/peligroso?), quien aparece bailando con Munthuch; Sime (¿apestoso?), quien es un sátiro joven que toca la flauta para Fufluns y Areatha; otros nombrados son: Aulunthe, Hathna, Achsun, Mastei y Puanea; todos nombres desconocidos dentro de los mitos griegos, y cuyos significados se ha perdido en el tiempo.

Otros dioses importantes importados de oriente son los ya mencionados: Sethlans, el dios del fuego, de la metalurgia y de los artesanos, y era adorado sobre todo en los centros industriales y Fufluns, un dios del crecimientos vegetal y los cultivos; a estos se les suma Turms, quien era el dios del comercio, y como su contraparte griega Hermes también tenía tenia funciones de heraldo de Tinia y de psicopompo, compartiéndose entre los líderes de ambas triadas, actuando como intermediario entre el mundo superior y el inframundo, entre los humanos y los dioses, y entre los dioses mismos. Parece no haber sido objeto de ningún culto, y aparece sólo como una figura en la mitología. Por otra parte, tanto Aplu (Apolo), como Artumes (Artemisa), fueron introducidos directamente de los mitos griegos, incluidos sus nombres; y no tuvieron gran culto entre los etruscos; Aplu es identificado como un dios del trueno y solar, además de señor de las artes, mientras que Artumes es, al igual que su contraparte griega, una diosa protectora de la naturaleza, señora de los lobos y la caza. Entre los sabinos se les equipara a Sorano, una deidad solar y su compañera Feronia, una diosa de los bosques vírgenes.

La pareja de dioses que regían el inframundo etrusco eran: Mantus y Mania, y cuando fueron reemplazados por las versiones griegas de Aita (Hades) y Phersipnei (Perséfone), entonces estos dioses arcaicos se volvieron los guardianes de la ultratumba. Manea/Mania paso a ser entre los romanos una diosa infernal de los muertos y junto con su compañero Mantus se les identificó a ambos como los padres de los fantasmas, los muertos vivientes (vampiros) y otros espíritus de la noche.

Manea tienen relación con los espíritus griegos conocidos como Maniae, creaciones de la noche (la Nix griega, o la Nox entre los romanos), pero que en la tradición griega personifican la locura y el frenesí (nuestra palabra ‘manía’ viene de la versión griega) y de donde viene el culto romano a los manes, que eran las almas que se iban al otro mundo lejos de sus familiares, o aquellos muertos en accidentes, homicidios u otras tragedias; los deudos les prendían velas para que estas lograran encontrar el camino a casa; y a su vez se alejaran de sus puertas a aquellos extraviados que pudieran entrar y causar males dentro, buscando entre los vivos cobrar la desgracia que causo su muerte.

Aita y Phersipnei son los señores del reino de los muertos, tuvieron sus propias características iconográficas dentro del mundo etrusco que los diferenciaban de los griegos Hades y Perséfone. Phersipnei poseía cabellos en forma de serpiente, similar a las erinias griegas o furias romanas, mientras que Aita era representado con una piel de lobo sobre la cabeza sosteniendo una serpiente en su mano izquierda. Esta imagen no proviene del mundo griego, sino que la toma del dios etrusco Calu, quien es visto como otro nombre para Aita. Aita y Phersipnei forman una trinidad con la diosa Cilan (Cel), que tenía alas y se representaba ricamente adornada, todos ellos vinculados a funciones ctonicas, en una versión similar al mito griego que relaciona a Hades, Demeter y su hija Core.

Calu es descrito como un dios de los lobos, a quienes los romanos identificaron Luperco, un dios pastor y de los lobos, e identificado como un epíteto de Fauno, y con el dios sabino Februus, un dios de la purificación, de las riquezas (dinero/oro) y la muerte, todas características mismas del romano Plutón, el Hades romano (Plutón toma su nombre del griego Pluto, dios de la riqueza). Además de señala que ambos dioses Fauno y Februus son celebrados en la fiesta romana de la Lupercalia, (debido a esta coincidencia, ambos dioses (Fauno y Februus) a menudo se consideraban la misma entidad entre los romanos). La Lupercalia era un antiguo festival anual pastoral, posiblemente prerromano, celebrado en la ciudad de Roma a mediados de febrero (de ahí el nombre del mes) para evitar los espíritus malignos y purificar la ciudad, liberando salud y fertilidad. En esta fiesta el dios Februus paso a convertirse en la diosa romana Febris (fiebre), diosa a quienes las madres rezaban para bajar la temperatura de sus hijos ante las pestes, enfermedades y plagas. Calu y/o Februus como dioses infernales pudieron ser por tanto dioses de los males, a quien se le rezaba para evitar estas pestes.

Por encima de ellos, Aita/Calu y Phersipnei, (o Mantus y Mania), sobrevolaban distintas figuras humanas consideradas como las almas de los muertos que, similares a los insectos, pululaban esperando una oportunidad que les permitiese reencarnarse y volver a ser personas. Junto a ellos y estaban Vanth y Charun, así como varios demonios alados, entre ellos Tuchulcha.

Charun, tomado del barquero infernal griego Caronte, se le representaba con grandes alas y serpientes en torno a sus brazos, con una nariz ganchuda y piel azul, que simbolizaba la putrefacción que traía consigo la muerte; llevaba un martillo (símbolo de lo inamovible que es la condición de muerto) y que era su principal atributo. A su lado la diosa alada Vanth aparecía junto a él, ella con serpientes, llaves y antorchas. El trabajo de ambos no era castigar a los muertos sino escoltarlos hasta su destino final, pero mientras Charun es una figura amenazante, Vanth aparece como una figura psicopompia benévola. Vanth no tiene contraparte en los mitos griegos o en los latinos, pese a los intentos de compararla con las erinias griegas o las furias romanas, diosas colectivas de venganza. Otros señalan que tanto Charun, como Vanth, no son deidades individuales, sino que son nombres para demonios colectivos ya que en muchos frescos aparecen más de uno.

Aunque la ultratumba etrusca se representaba con las imágenes transmitidas por la épica homérica (la Iliada), lo cierto es que su más allá no era exactamente comparable al inframundo griego. Las cámara funerarias se solían enmarcar con imágenes de guerra, de muerte o de sacrificios humanos. Las vanths y charums siempre estuvieron presentes en el mundo de la muerte, ya que anunciaban el fallecimiento de los hombres. Para los etruscos el viaje al más allá comenzaba en el mismo momento de la muerte; el alma del difunto era acompañada por distintos demonios, tanto femeninos como masculinos, los cuales debían cumplir con ciertas funciones relacionadas con este difícil tránsito. El sacrificio humano que encontramos en el arte etrusco adquiría un importante trasfondo ritual y religioso; y se pretendía transformar al difunto en un héroe, dándole vida y fuerza en el más allá a través de estos sacrificios de sangre; que se realizaban para asegurarse de que el muerto consiguiese llegar a su destino de la ultratumba y se uniera a sus ancestros y a los dioses Aita y Phersipnei. En el mejor ejemplo de estas escenas podemos contemplar como Aquiles degüella a un troyano ante el espectro de Patroclo, acompañado de Vanth y de Charun.

También habitantes del inframundo tenemos a Culsans, quien en la mitología etrusca es el dios de las puertas; conducía las almas de los muertos hacia el mundo del más allá, además de proteger la entrada a los infiernos. Es acompañado por otra deidad etrusca, la furia Culsu, quien lleva una linterna y unas tijeras (como la Atropo griega), la cual anunciaba la muerte de los hombres; ambos son descritos como dioses de dos caras y su función es supervisar la puerta de entrada de la otra vida. El nombre de Culsans es comparable con el dios hitita Gulsant (el que corta) y que tenía una función similar a la realizada por los destinos romanos (las parcas). Así Culsans y Culsu son dioses del destino, y ambos están representados con dos caras (ambas jóvenes), siendo Culsans el posible origen, dado sus afinidades físicas y de labores, del dios romano Jano (pero este tenía un rostro joven y otro anciano).

Por otra parte Tuchulcha era un demonio ctónico u ogro, cuyo sexo es variable en las distintas representaciones, es descrito con piel amarilla, orejas puntiagudas, cabello hecho de serpientes y un pico (esto último similar a Charum); se le ve como similar a la Ker griega, un espíritu de la muerte violenta. Y otra deidad infernal es Letham/Latum, con carácter guerrero y sexo algo indefinido (el algunas imágenes es varón, en otras mujer); poco se sabe de este dios/diosa, salvo su carácter ctonico y de la fecundidad. Su nombre traduce ‘vejez’, pero pese a su nombre se le representa como un/una joven, normalmente en las puertas del inframundo; y se le identifica como el dios/diosa de la muerte, similar al Thanatos griego, o a la Mors romana.

El panteón sabino

Los sabinos, junto con los etruscos, los latinos y otros, fueron pueblos antiguos que habitaron la Italia prerromana. Su origen no se puede determinar con seguridad, pero se cree que estuvieron en el Lacio desde la prehistoria; algunos colocan el origen de los sabinos en la misma Italia, sea como un pueblo autóctono, posiblemente descendiente de los umbros (ya que comparten muchas divinidades); o como emigrantes lacedemonios o espartanos; esta segunda versión apoyada en que se trataba de un pueblo guerrero, y la historia de Roma desde su fundación, describe extensamente las guerras entre etruscos, romanos y sabinos. Además en el estudio de la escritura sabina se encuentra similitud con el alfabeto griego, lo que permitía afirmar que los sabinos lo habrían recibido directamente de los griegos sin mediación etrusca.

Al igual que con los etruscos, la historia latina se puede dividir un periodo arcaico, vinculado a la edad del hierro, que duro hasta el 700 a.C., fecha en que se inicia el periodo orientalizante (de contacto con griegos y fenicios); periodo en que se divide el uso de la tierra urbana en dos parte, una donde viven los vivos, la otra es el lugar que ocupan los muertos (necrópolis). Esta distinción es un avance importante en una población protohistórica, aunque no se adecue plenamente al concepto romano de ciudad. Los templos o santuarios tampoco se encuentran dentro de la ciudad, sino que están afuera y es un punto de encuentro en lugares estratégicos en el valle del Tiber, es cuando aparecen una serie de asentamientos menores a lo largo del río y en las cercanías de grandes explanadas ideales para la agricultura o pastoreo. Ya para el 500 a.C., sabinos y latinos/romanos luchan por las tierras, luchas que terminan cerca del 250 a.C., cuando finalmente instaurada la república romana, fueron asimilados a la cultura y llegaron a ser ciudadanos de Roma; y fueron incluidos como parte de la leyenda de los orígenes de Roma, en la celebre historia del Rapto de las Sabinas.

Los sabinos eran un pueblo ganadero (por ello sus deidades son principalmente dioses agrícolas y de los bosques), quienes habitaban las colinas cercanas a Roma en el Lacio, y como muchos grupos étnicos de la Italia prerromana tendían a vivir en asentamientos temporales y no en pueblos o ciudades. Es notoria la influencia del pueblo sabino en la historia de Roma antes y después de la república. Se cree que varias de las instituciones practicadas por los romanos son de origen sabino. Las fuentes históricas dicen que los sabinos eran personas religiosas, y el rey-sacerdote en el pueblo sabino jugaba un importante rol, donde además de cumplir las funciones reales de gobierno, era intermediario e intérprete de la voluntad divina. De sus dioses no se conocen mucho, y la mayoría fueron absorbidos por la religión latina, que los hizo indiferenciables. Sus deidades estaban estrechamente ligadas al ciclo de la naturaleza, pero los nombres de las mismas nos han llegado a través de los romanos, y puede ser que los sabinos las hayan venerado con otros nombres.

El dios nacional de los sabinos era Sanco/Sango, quien era un dios de la confianza, la honestidad y los juramentos. Su culto fue uno de los más antiguos entre los romanos, probablemente deriva de pueblos umbrios. El dios protegía los juramentos del matrimonio, la hospitalidad, las leyes, comercio y contratos en particular. Algunas formas de juramentos se utilizaron en su nombre y honor en el momento de la firma de contratos y otros actos civiles importantes. Aun hoy cuando decimos que algo es ‘santo’ o esta santificado, hacemos referencia al dios. Los romanos llamaron a este dios como Dius Fidius (creer) y lo identificaron con Júpiter, quien cumplía un papel similar como dios de los juramentos.

La compañera de Sanco es Salus (salud), diosa de la seguridad y el bienestar social, con el tiempo fue asociada a Valetudo, la diosa romana de la salud personal, quien era equiparable a la griega Hygieia (higiene). Aunque sus funciones difieren considerablemente, la influencia griega hizo que se representara a Salus como la hija del dios de la medicina Asclepio/Esculapio; sosteniendo una patera (plato poco profundo usado en ceremonias religiosas) para alimentar a una serpiente que se enrolla alrededor de un altar (hoy el símbolo de la farmacia). Salus es una de las diosas romanas más antiguas, vinculada a diosas como Murcia (diosa del mirto, árbol sagrado para las diosas Afrodita y Demeter), Semonia (siembra), Seia/Setia/Seja (plantar), Segetia (sembrar), Mesia (cosecha) y Tutilina (almacenar), todas ellas deidades menores agrarias de la región de Lacio cuyos cultos se perdieron en el tiempo. Vista así su influencia original era sobre la protección de los campos y los cultivos, las buenas cosechas eran sinónimo de buena alimentación, y por tanto de buena salud.

A la diosa Vacuna se le atribuye origen sabino, eruditos la identifican con numerosas otras diosas, incluidas Ceres, Diana, Minerva, Bellona, Venus y Victoria; y la protección que le rogaban y ella proporcionaba sigue siendo desconocida en la actualidad. Se la hace hija de Sanco, y se asume que era una diosa a la que se le agradecía tras la cosecha y haber terminado el trabajo agotador del campo, es así la diosa del descanso (de su nombre viene la nuestra para decir vacaciones).

En la antigua religión romana Ops u Opis (abundancia) era una deidad de la fertilidad y una diosa de la tierra de origen sabino, era la matrona de la riqueza, la abundancia y la prosperidad. Se la representaba sentada, como lo son normalmente las deidades ctonicas, sosteniendo un atado de trigo y una cornucopia. La mitología romana la puso como la esposa de Saturno, el dios latino de la cosecha; identificándola luego con la Rea griega, y volviéndola hija de Terra (Gea) y Caelus (Urano), así como la madre de los dioses (Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno, Vesta y Ceres). Pero pese a la fusión con el mito griego, la Ops original era más semejante a la Ceres romana, ya que su nombre también se identifica con el trabajar la tierra, el arar, y el sembrar; y compartía funciones con el dios Consus/Conso, a quien se identificaba como su consorte, de ahí que los romanos pusieran a Saturno como su esposo.

Consus es el dios protector de los granos, y si Ops era sinónimo de siembra, Consus era el de la cosecha, de los silos, y del almacenamiento del grano. Consus, como Saturno, era un dios al que se le pedía consejo, y por ello se convirtió en un dios asociado con las conferencias secretas; y de su nombre deriva la palabra de concilio (asamblea, corte, cámara, y/o reunión privada).

La diosa Feronia era una diosa asociada con la vida silvestre, la fertilidad, la salud y la abundancia. Como la diosa que otorgaba la libertad a los esclavos o ayudaba con los derechos civiles a la parte más humilde de la sociedad, fue especialmente honrada entre los plebeyos y los libertos. Era una diosa de los cultivos y la honraban con los primeros granos de la cosecha, para asegurar una buena recolección al año siguiente. Sus fiestas coincidían con la del dios Dis Pater (padre rico), originalmente un dios vinculado con tierras agrícolas fértiles y riqueza mineral; pero como los minerales provenían del subsuelo, más tarde se lo equiparó con las deidades ctónicas como Plutón (Hades) y Orco.

Entre los sabinos, etruscos y otros pueblos cercanos, Dis Pater era llamado también Sorano; un dios de los lobos y del inframundo. Vistos así Feronia y Sorano son comparables a Demeter/Ceres y Hades/Plutón; pero se señala que el culto de Sorano fue absorbido entre los romanos por Apolo, en este caso Feronia, como señora de los bosques se la puede identificar también con la Diana romana o la Artemisa griega.

Venilia era la diosa sabina de las brisas en las costas, y es señalada como una de las compañeras de Salacia (la esposa de Neptuno), y en algunas versiones también una de las amantes del señor de todas las aguas. Venilia con el río Volturno/Tiber fue la madre de la ninfa Juturna, como amante del dios romano Jano fue la madre de la ninfa Canens (Canción), la esposa de Pico, uno de los hijos de Saturno, y como mujer del rey Dauno, ella es la madre del héroe Turno, muerto por el troyano Eneas en su disputa por la mano de la princesa latina Lavinia. En la versión del poeta romano Virgilio se tiene que Venilia es hermana de Amata, madre de Lavinia, la esposa de Latino, quien es el hijo de Fauno y nieto de Pico.

Pales fue el dios sabino de los pastores (aunque a veces es asociado a una diosa, a una pareja, o a un colectivo de dioses rupestres); su equivalente fue el romano Luperco (lobo), quien era adorado como un protector de rebaños, y donde mitos posteriores lo identificaron como un epíteto del dios Fauno; de ahí seguramente la idea del colectivo de los faunos, genios traviesos de los bosques, y que poco tenían que ver con los libidinosos sátiros griegos, de los cuales tomaron su apariencia.

Entre otros dioses de la fecundidad tenemos al dios sabino Falacro/Falacer, dios de los arboles frutales y de las lluvias, comparable al dios Veltha/Tinia etrusco, al cretense Velchanos, o al romano Vertumno; autores modernos lo ponen como un sobrenombre etrusco para dios del cielo, y cuyo culto fue absorbido por Júpiter. Similar destino tuvo Termino (límite), un dios asociado a los linderos, que tuvo importancia en los orígenes de la ciudad y su extensión frente a otras ciudades vecinas, el tiempo lo volvió otro epíteto de Júpiter.

En la mitología romana Flora era una diosa de origen sabino, era la imagen de la primavera, un símbolo de la naturaleza, de las flores (especialmente la flores de mayo), y de la juventud; así era más cercana en origen a Proserpina/Perséfone/Core y a Iuventas/Hebe; pero que al final identificaron con la ninfa griega Cloris. Es la vinculación con esta ninfa griega lo que hizo que perdiera su importancia original, y se le diera como compañero al viento Favonio (el Céfiro romano), de quien se decía que era esposa. Es igualmente esta relación entre Flora y Favonio es lo que pone a la diosa romana Pomona (diosa de los frutos) como hija de la pareja, ya que en la versión griega la ninfa Carpo (fruto) es hija de Cloris y Céfiro.

Summano era el dios del trueno nocturno, contrapuesto a Júpiter, el dios del trueno diurno. Se pensaba que era de origen etrusco y uno de los nueve dioses del trueno (y el gemelo oscuro de Tinia), pero otras fuentes lo consideraban de origen sabino. Se cree que el nombre proviene de Summus Manium (el más grande de los Manes —espíritus de los muertos—), reflejando su naturaleza ctonica y siendo comparable al Plutón romano o al Hades griego, el hermano de Júpiter/Zeus. Entre los romanos la dicotomía SummanoDius_Fidius encarnarían el primero el aspecto violento, nocturno/oscuro y misterioso de la soberanía, mientras que el segundo reflejaría su aspecto tranquilizador, diurno/visible y legalista. En Roma en el año 278 a.C. se construyó un templo en honor a Summano por haber ayudado en las guerras pirricas (conflicto entre romanos y las colonias griegas al sur de Italia, que terminaron por poner a Roma como una nueva potencia militar en el Mediterráneo); el templo estaba ubicado cerca del Circo Máximo, en el monte Aventino, pero en menos de un siglo después, en 197 a.C., un rayo alcanzó la estatua del dios, cortándole la cabeza, que según cayó a las aguas del Tiber. La adoración a Summano pronto cayo superada por la de Júpiter.

En la mitología y religión romana Quirino (lanza) es un dios arcaico del estado romano, retratado como un hombre barbudo con vestimenta religiosa y militar. Quirino fue en sus orígenes probablemente un dios de la guerra sabino, y que la tradición romana identificó como la deificación del legendario Rómulo, fundador de la ciudad. En esos primeros tiempos la triada divina capitolina romana eran: Júpiter, Martes (entonces un dios de la agricultura, y quien luego reemplazó a Quirino como dios de la guerra) y Quirino/Rómulo (que pasó a representar el concepto del estado romano). Con el tiempo Quirino se volvió menos significativo, y estuvo ausente de la tríada posterior, más ampliamente conocida (él y Marte habían sido reemplazados por Juno y Minerva), y su culto desapareció finalmente cuando los romanos comenzaron a favorecer cultos personales y místicos sobre el sistema oficial de creencias del estado. Estos incluyeron los de Baco, Cibeles, Mitra e Isis.

Lucina era la diosa sabina de los partos, quien ayuda a dar a luz, de ahí su nombre; su culto fue absorbido por las diosas romanas Juno y Diana pasando a ser un título de las mismas; y quienes en su versiones griegas también era diosas de los partos, si bien el papel de Lucina era más semejante a la Ilítia griega, diosa de los nacimientos y comadronas. Lucina era una de las tantas deidades asociadas a los nacimientos y la infancia; era acompañada por Vaticano/Vagitano, a quien se le agradece cuando el niño tras el parto suelta su primer llanto (señal de que ha nacido bien y vivo), y Fabulino, a quien se le da una ofrenda cuando el niño expresa su primera palabra, indicando que esta creciendo fuerte y sano. La presencia de estas deidades y muchas más tomaban importancia teniendo en cuenta que en la antigüedad la tasas de mortalidad infantil era mayores a uno de cada tres nacimientos; y de la madre en una de cada diez mujeres embarazadas. Así bebes fallecidos menores de un año no recibían ritos formales de entierro; estas muertes debían llevarse con ecuanimidad y sin lamentos; si todavía el niño estaba en su cuna; y sólo después de diez años es que se daban al niño muerto los ritos funerarios completos, edad que para entonces se suponía que ya el niño había superado muchos de los peligros de la infancia.

 

Cosmogonia (10) Los titanes de la noche, las estrellas y los vientos

De los seis grandes titanes, cuatro de ellos ayudaron a su hermano menor, Cronos, a derrotar a su padre, Urano, el cielo estrellado. Japeto el mayor de ellos tuvo por recompensa las tierras al poniente, convirtiéndose en el primer señor que reinaba en el mundo de los muertos; por su parte Hiperión tuvo por pago las tierras de donde nace el Sol, y como los dioses de la mayoría de las culturas antiguas se volvió el señor de la luz, el que todo lo ve con sus ojos de fuego; los otros dos fueron Crío (Krío, Críus, que traduce ‘regla’) y a quien se le daba el sobrenombre de Megamedes, literalmente ‘quien mide’; y Coios (Ceo como se le conoce más comúnmente en el habla española, que traduce: duda, pregunta o consulta), y era llamado también Polo (literalmente hace referencia al Polo Norte, lugar en los cielos donde giraban todas las estrellas); el quinto de los hermanos fue Océano, por su falta de apoyo a Cronos (el sexto) para vencer a Urano fue expulsado por sus hermanos lejos de las tierras conocidas, y se convirtió en la corriente de agua que rodea al mundo, y que todavía lleva su nombre.

Coios y Crio

Coios reinaba en las regiones al norte del mundo; mientras que Crío en las tierras más cálidas al sur. A su manera estos dos hermanos regían sobre los cielos de la noche; Coios marcaba el lugar en el firmamento donde hoy la estrella polar permanece inmóvil en las noches; pero hay que aclarar que este puesto ha variado con los siglos. Hace unos cinco milenios, esto es cerca del 3000 a.C., la estrella que ocupaba la posición de reina de los cielos era una pequeña estrella de cuarta magnitud, Thuban (del árabe que traduce serpiente y que es la Alfa del Dragón), invisible hoy por la contaminación lumínica y ambiental urbana. Esta estrella era importante en los mitos egipcios donde el dragón o la serpiente devoraban el alma de los muertos.

Para la época de los primeros griegos (cerca del 1000 a.C.) las estrellas más cercanas al polo norte eran Kochab (nombre árabe que traduce ‘estrella’, y es la Beta de la Osa Menor) y Pherkad (otro nombre árabe, que traduce ‘becerro’, la Gamma de la Osa Menor), era una pareja de estrellas, que sin llegar al alcanzar el polo parecían al girar sobre ese punto mágico, y fueron llamados por los egipcios de ese entonces con el nombre de los Indestructibles, y por sus seguidores los pueblos árabes como los Guardianes del Cielo. Ya para la época de los romanos a inicios de la era moderna, no había estrella polar como tal; sino que era un punto vacío entre nuestra Polaris (Alfa de la Osa Menor, cuyo nombre real es Cynosura, que traduce la ‘cola del perro’, se aclara que la constelación original no era un osezno, sino uno de los perros del labrador (Boyero)) y Kochab (Beta de la Osa Menor). A medida que pasaban los siglos de la era cristiana, y el polo se iba acercando más a Cynosura y alejándose de Kochab, quien era para los primeros pueblos árabes la verdadera reina de los cielos, estos empezaron a llamar a Cynosura con el epíteto de ‘la Ladrona‘.

Coios3

Coios reinaba en el punto sobre la cual todas las demás estrellas parecen girar a su alrededor; por esa razón se vincula a Coios con el poder de los oráculos, poder que compartía con su mujer y hermana, la titanesa Febe (la brillante), quien fue la primera diosa lunar, y luego reemplazada por Semele (una de las hijas de Hiperión Theia, la diosa del brillo y la luz, pero en este caso del brillo del oro y la piedras preciosas) y en ese puesto finalmente por su nieta Artemisa.

Febe3

Coios y Febe tuvieron dos hijas, una fue Leto (Latona en revisión romana), y cuyo nombre traduce ‘la oculta’, la otra fue Asteria (la estrellada). Las hijas de Coios parecen haber representado las dos ramas principales de la profecía: Leto y su hijo Apolo presidieron el poder profético de la luz y el cielo, mientras que Asteria y su hija Hécate presidieron los poderes proféticos de la noche, la oscuridad ctónica y los fantasmas de los muertos. Asteria y Leto son diosas de la noche, los hijos de Leto los luceros que traen la luz; Apolo el Sol y Artemisa la Luna; así Leto era vista como una diosa vinculada a la noche y al amanecer, al traer a luz al mundo desde la oscuridad; mientras que su hermana Asteria es la que trae la oscuridad, esto es una diosa del crepúsculo y de cuando el cielo se llena de estrellas.

En este punto es interesante observar como los distintos dioses protogonos (primigenios) fueron remplazados en funciones por los titanes, así Urano, el cielo estrellado, fue reemplazado por Coios y Crío; mientras que Nix, la noche misma, tuvo competencia con descendientes de los titanes; entre ellas las dos hijas de Coios y Febe, las titanesas Leto y Asteria; los nombres de ambas diosas traducen la oscuridad de la noche y el manto de estrellas con que se viste.

***

Iniciamos con Asteria y donde algunos la vinculan con la diosa fenicia Astarté, apoyando con ello el origen de cultos orientales llegados a Grecia y vinculados a LetoAsteria, y sus descendientes; posiblemente a través de las colonias griegas asentadas en las costas orientales de Anatolia (Turquía). Recodemos que Astarté era entre los fenicios una diosa de la fecundidad y la guerra, equiparable a la Ishtar mesopotámica o a la Inanna sumeria. Pero la historia de Asteria dentro de los mitos griegos esta lejos de esa Afrodita guerrera de los mitos orientales. Asteria es primero una diosa de los ritos nocturnos y la necromancia (comunicación con los muertos), secretos que le había enseñado su madre Febe. Es esta relación con la noche lo que hace que se confundan y fundan Asteria y Nix (la noche) en los mitos, y por ello a veces se pone a Nix como madre la diosa Hécate, la diosa de las brujas.

asteria2

Hécate es en la mayoría de los mitos la única hija de Asteria y del titán Perse (el destructor), uno de los hijos de Crío; aunque otras referencia tratan de poner como padre a Zeus. Esta segunda ascendencia es colocada realmente, como al igual con Afrodita (nacida de la sangre de Urano), para evitar que la diosa del amor dispusiera del libre albedrío por encima del rey de los dioses; y al poner a Zeus como padre de Hécate se cumple con la misma función. La tradición dice que aquellos titanes que se unieran y lucharan de parte de los dioses conservarían sus reinos; Hécate estuvo entre los titanes que apoyaron a los dioses, y por ello conservó su dominio en los cielos, la tierra y el inframundo, siendo así una de las diosas con mayor poder dentro mundo griego.

De los amores entre Asteria y Zeus se cuenta una segunda historia de la titanesa; Zeus, tras haber logrado el control del mundo, se dedicó, como muchos dioses padres, a poblar el nuevo reino con sus vástagos. Entre las muchas féminas perseguidas por el dios tenemos a Asteria, pero la diosa no se dejo alcanzar, y cuando el dios estaba por agarrarla se trasformó en una codorniz y salto al mar. Los dioses de las aguas al ver que se ahogaba la convirtieron en una isla flotante, conocida como Ortigia (la isla de las codornices) y que luego sería renombrada como Delos.

Hécate, la hija de Asteria, es una diosa de la noche, la magia, la luna (nueva), los fantasmas y la brujería. Su culto, al igual que muchos de sus parientes, parece provenir del Asia Menor y de la región de Tracia (al sureste de los Balcanes); donde era adorada como una diosa de los partos. Con el tiempo los niños no bautizados, o aquellos que morían en los partos se decía que pasaban a formar parte de los espectros que la acompañaban; de ahí que la volviera una diosa de los fantasmas.

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Hécate formó parte de un grupo exclusivo de diosas vírgenes, como Atenea, Artemisa, Astrea, Ilitía y Hestia (por citar algunas); se relaciona con su prima Artemisa por ser al igual que ella una diosa de los bosques, con su abuela Febe, por ser una diosa lunar; se le confunde con Desponia (una hija de PoseidónDemeter) y que era una antigua diosa ctónica micénica de la vida, la muerte y la resurrección, y cuyo culto luego se fundió con la liturgia de su media-hermana Perséfone (hija de Zeus y Demeter); de igual forma se la confunde con la diosa del mar, Ceto, la señora de los monstruos marinos, y por ello en algunas versiones se dice que Hécate era madre de Escila con Forcis, dios marino de las profundidades, que era para todos los efectos el esposo de Ceto. Todas estas asociaciones a otras diosas provienen seguramente de los intentos griegos iniciales de introducir este culto oriental dentro de sus propios mitos; por ello la diosa tenía reinos en el cielo (como una forma de la luna), en la tierra (como señora de los bosques), y del inframundo (como señora de la muerte y resurrección).

Hécate suele ser representada como una mujer que lleva una antorcha y que se aparece en las encrucijadas, por ello los romanos también la identificaron con su diosa local Tribia, que justamente regía en las encrucijadas; estando ambas vinculadas así a los destinos y los misterios. Más tarde y con el paso de la Edad Media se la volvió una figura de tres rostros, o tres mujeres unidad por la espalda; para identificarla como una diosa triple, como muchas de las diosas de las tradiciones celtas; y donde Shakespeare tomo inspiración para sus tres brujas de Macbeth.

Pero en los primeros tiempos (durante los titanes), Hécate era como su abuela Febe una diosa de la luz (de la Luna), a la que se le pedían deseos; principalmente nacimientos de niños sanos; pero cuando Artemisa (su prima) toma el carro de la Luna y remplaza de la diosa Semele, Hécate poco a poco se va volviendo una diosa de la oscuridad, para finalmente ser asociada a las noches de Luna Nueva, cuando sale con un jauría de perros fantasmas y es acompañada de espectros infernales, como el demonio Espusa (un espectro devorador de carne humana y con la capacidad de cambiar aspecto), esta imagen en el mundo medieval se vinculo también a la diosa lunar Diana (la Artemisa romana) y se fundió con Titania (la reina de las hadas, y cuyo nombre nos recuerda que se trataba de una hija de los titanes).

De Hécate hay pocas historias y mitos, en parte por haber sido absorbida o asociada con otras diosas. Sin embargo sus animales acompañantes si formaron parte de mitos importantes. Se dice que su principal mascota era una perra negra. Los mitos señalan que se trataba de la reina Hécuba, la reina de Troya; que cuando ya iba como esclava, tras la caída del reino, los vencedores pararon en el reino en Tracia del rey Poliméstor, donde ella había enviado a su hijo Polidoro para salvarlo de la guerra. Hécuba descubrió para su horror que su único hijo que ella asumía vivo y libre, había sido asesinado por Poliméstor para quitarle los bienes que había traído. Hécuba furiosa logra escapar de sus ahora nuevos amos, entra al palacio del rey, donde se vengó sacándole los ojos y matándolo junto a dos de sus hijos. Unas versiones dicen que los guardias griegos la alcanzaron y asesinaron; otras que escapó al bosque donde terminó muriendo de dolor por la suerte de sus hijos, o que se lanzó por los riscos para caer a las aguas del mar. En cualquiera de las versiones los dioses (o Hécate) transformaron su alma en pena en una perra; quien quedo luego como familiar (animal que acompaña siempre a las brujas) de Hécate.

El segundo familiar de la diosa de las brujas es un turón (un pequeño carnívoro pariente de las martas, hurones y comadrejas); según los mitos se trato de una sierva de Alcmena (la madre de Heracles/Hercules); Hera sabiendo la promesa que hizo Zeus de que el próximo hijo varón de la casa de Perseo sería rey, y consciente de que Alcmena esperaba un hijo de su infiel esposo, deseo la muerte del niño y la madre; para ello envió a su hija Ilitía (diosa de los partos), o fue ella misma, a demorar el parto de la adultera y acelerar el parto de otra reina rival Nícepe; así Nícepe tuvo un niño a los siete meses de embarazo, y Euristeo se volvería rey de Micenas por la promesa de Zeus; pero Alcmena, embarazada de gemelos no podía parir; Ilitía (o la misma Hera en otras versiones, se aclara que Hera era para muchos no sólo la diosa del matrimonio, sino también de los partos, absorviendo a Ilitía, que era posiblemente una diosa más antigua, y transformándola en una de sus hijas, o manifestaciones) se había ubicado en entrada de la sala de parto y cerrado las piernas; buscando con ello la muerte de los niños y la madre. Eso lo hubiera logrado si no fuera por Galantis, la sierva de Alcmena, que al descubrir lo que ocurría salió de la habitación de su ama gritando, «han nacido, han nacido los niños»; la diosa sin entender lo que pasaba abrió las piernas y los mellizos Alcides (Heracles) e Ificles nacieron finalmente; furiosa por el engaño Ilitía (o la misma Hera, según versiones) transformó a Galantis en un turón; que luego fue recogido por Hécate.

El último mito griego importante donde aparece Hécate fue cuando ayudo a Demeter, a rescatar a Perséfone de los infiernos; Hécate acompañó a Demeter a descender al inframundo a buscar a su hija, avanzando adelante con dos antorchas en sus manos, y seguida por la diosa de las cosechas. Luego acompañó a la chica, junto con Hermes, a regresar a la superficie. Dado que la joven debía regresar cada año al inframundo, era acompañada en el trayecto y en su permanencia en el reino de Hades por Hécate, quien asumió de esta forma su labor ctónica. Hécate, se volvió así, junto con Hermes, en la diosa de los fantasmas, sirviendo al igual que el mensajero de los dioses como una diosa psicopompa.

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Leto (la oculta, la recatada) tuvo una suerte distinta a su hermana; se convirtió en una de las tantas aventuras famosas del padre de los dioses (Zeus), fruto de esa relación nacieron dos mellizos: Apolo y Artemisa, quienes pasaron a convertirse en dioses importantes del Olimpo. Leto es considerada la diosa de la maternidad, a ella se le piden los embarazos y esta relación se refleja en el fuerte lazo que tuvo con sus hijos.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, supo de esta relación adultera persiguió a la amante y prohibió que se le diera lugar de reposo en cualquier tierra emergida (continente e isla); y a su hija Ilitía le prohibió ayudar en el nacimiento de los hijos de Leto. La hija de Febe recorrió las tierras, montes y campos, y al final islas, buscando un lugar donde esconderse de esa persecución y poder escapar de la furia de Hera. Al final encontró refugio en la isla flotante de Ortigia (su hermana transformada), que no era tierra fija, ni isla; ahí tuvo dolores de parto durante nueve días, varias diosas se condolieron de sus dolores, entre ellas: Dione (madre de Afrodita), Rea (la madre de Hera), Temis (la madre de las Horas, diosas tutelares de la ley, la paz y la justicia), incluso Theia (la madre de Helios, SemeleEos), tuvieron que intervenir para aliviar los dolores del parto que no ocurría.

Las diosas se vieron en la necesidad de usar a Iris, la mensajera de Hera, para que la diosa del arco-iris hablara con Ilitía lejos de su madre y la chantajeara con un hermoso collar a cambio de permitir el parto de los dioses que venían. Ilitía aceptó el trato y permitió que parto ocurriera. Primero nació Artemisa, y la niña ayudó luego a su madre en el nacimiento de su hermano Apolo. Se cuenta que tal fue la impresión por el dolor que había experimentado su madre, que Artemisa juró que nunca permitiría que varón alguno la tocara y la embarazara; así Artemisa se volvió una diosa siempre virgen. Dado que Artemisa había ayudado a nacer a su hermano, por este acto, la chica también se convirtió en una diosa de los partos, así sustituyó, complemento y se fusionó a Hécate y a Ilitía en esas menesteres en la tradición griega.

Tras el nacimiento de los hijos de Leto, la isla de Ortigía fue fijada en el mar y se la llamó Delos, donde hay un oráculo importante de Apolo, quien entre sus muchos nombres recibe el de Febo (el brillante) y heredó de su abuela Febe el don de la profecía.

Leto logro volver al continente nuevamente perseguida por la furia encendida de Hera, y en Delfos fueron, la madre y los niños, atacados por la serpiente Pitón (un de los tantos dragones de la antigüedad que fueron creaciones de Gea/Gaya, la tierra). La serpiente custodiaba un templo oráculo cuyos vapores permitían a las sacerdotisas adivinar el futuro. Pitón persiguió a Leto y sus hijos, en parte instigada por Hera, y en parte la serpiente conocedora de la profecía sobre que el nacimiento de los hijos de la titanesa marcaban su fin. La bestia escamosa atacó tan pronto se acercó Leto con sus hijos recién nacidos; pero la serpiente no pudo contra las flechas que le disparó Apolo, que tenía para ese entonces cuatro días de nacido. El templo paso a manos de Apolo y las sacerdotisas que lo cuidaban pasaron a servir al dios de los oráculos; desde entonces esas mujeres que se dedican al arte de la profecia se les llama pitonisas, en recuerdo a la serpiente muerta por el dios, sirven al dios de los oráculos. Apolo como dios de los oráculos divide su tiempo en dos partes, en verano está en Delfos, en invierno viaja a Hiperboria (el norte del mundo) donde regía su abuelo Coios.

Haber sobrevivido a la serpiente fue un milagro, indicaba el poder de los nuevos dioses; pero las desventuras y su ascenso al Olimpo aún faltaban; y Hera no iba ha hacérselos tan fácil. En su camino la madre quiso dar de beber a sus hijos de un estaque, pero los campesinos instigados por Hera enlodaron las aguas; ese fue el punto donde Zeus termino por intervenir, castigó a los campesinos convirtiéndolos en ranas y a vivir para siempre en el lodo; y trajo a sus vástagos al Olimpo, donde fueron recibidos por los otros dioses como iguales.

Las desventuras de Leto no acabaron ahí, tiempo después Hera envió al gigante Ticio, y este quiso violar a Leto; pero al escuchar los gritos de su madre, sus hijos intervinieron atacando con flechas al gigante, pero esta criatura ctónica era inmortal, Zeus intervino para ayudar a sus hijos, enviando a Ticio al Tartaro, donde fue atado al suelo y eran devoradas cada día sus entrañas por dos buitres o dos serpientes (comparable al castigo que sufrió Prometeo por haber llevado el fuego a los hombres). En ese punto Hera entendió que no podía seguir atacando a la amante, ello provocaba que su marido siempre se pusiera de parte de la rival, y eso podía ser peligroso para ella al final.

Leto como símbolo de la buena madre fue siempre ayudada por sus hijos. Cuando la reina Níobe se atrevió a decir que ella era mejor madre que Leto, ya que tuvo más descendencia, siete hijos y siete hijas; Apolo y Artemisa le hicieron pagar cara su ofensa. Los dioses bajaron del Olimpo y mataron a todos los hijos de la reina, Apolo a los varones y Artemisa a las chicas; aunque algunas versiones señalan que dejaron vivos a uno de los chicos, Amiclas; y a una de las chicas MelibeaNíobe tuvo tanto dolor por la muerte de sus hijos que se quedó inmóvil y los dioses la transformaron en piedra. Amiclas fundo luego una ciudad cercana a Esparta que lleva su nombre, lugar donde se dice que fueron asesinados años después el Rey Agamenon y la princesa troyana, convertida en esclava, Casandra. Por su parte Melibea desposo a Neleo y fue madre del argonauta Hector, quien vivió lo suficiente para, aún siendo un anciano, participar en la guerra de Troya como asesor de los griegos.

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Si bien las crónicas no reconocen más hijos a la pareja de Coios y Febe, existe un titán cuya paternidad no es fijada por ningún historiador, pero cuyo nombre lo vinculan como una versión masculina de Leto; este titán se le conocía como Lelantos (quien se mueve sin ser visto, el oculto). Lelantos era el dios de los bosques y la cacería en el reinado de los titanes, y cuyo culto principal en Grecia se ubica en Eubea (la segunda isla griega en tamaño y cercana las regiones de Ática (Atenas)Beocia (Tebas) donde hay una llanura con el nombre de Lelantum, que fue muy disputada en la antigüedad por ambas regiones continentales), y se le rendía culto en Frigia (región de Anatolia, Turquía), junto a su hija, indicando que se trataba de un culto oriental llegado a tierras griegas.

Lelantos3

A Lelantos se le conoce una sola hija, Aura, la diosa de las brisas, niña que tuvo Lelantos de sus amores con la oceanide Periboia (rodeada de ganado), una diosa de las corrientes de agua que fluían por entre los bosques y campos, donde venados, ciervos y otros rumiantes iban a beber. Aura, se decía que corría a tal velocidad que se la vinculó a las brisas de los campos, y su nombre paso a representar todo un grupo de ninfas vinculadas a las brisas frescas; aunque ninguna tuviera parentesco con la diosa en específico, (similar a como ocurrió con Halia, diosa de la isla de Rodas, que su nombre paso a agrupar al resto de las diosas que gobernaban en las distintas islas del Egeo).

Aura2

Aura era también una diosa de la cacería, se decía que reinaba en los bosques y forestas de Frigia (centro de Anatolia), y igual que Artemisa, y virgen, como corresponde a las diosas tutelares de los bosques impenetrables; pero se atrevió a juzgar a su prima, calificándola como de demasiado femenina para ser una virgen, [Aquí sin ofender al lector uno piensa mal y ve a estas diosas, acompañadas por distintas ninfas, como chicas lesbianas, y Aura seguramente entra dentro del estereotipo donde las lesbianas son como mujeres con pinta de machos, y así osa hacer esa comparación entre ella y su prima].

Artemisa sin embargo no es una diosa que se tome las ofensas sobre este punto tan a la ligera; habló primero con Nemesis, la diosa de la venganza, para pedir que se cobrara esta ofensa convirtiendo a la chica en piedra, pero Nemesis se abstuvo de actuar de esa forma señalado que no atacaría a una niña hija de un titán (Lelantos), pero indicó a la diosa que tal ofensa no se quedaría sin castigo. Dioniso, que en esos tiempos andaba por esos bosques en compañías de sus sátiros, bacantes y otras bestias, se encontró con Aura y la persiguió hasta que finalmente la violo. Fruto de esa unión Aura quedó embarazada de gemelos, y tal acto terminó por enloquecerla. Durante el embarazó Artemisa se acercaba a la chica y le decía cosas como: «mojigata, por que vas tan despacio y ya no vuelas como el viento y corres ligera». Cuando nacieron los gemelos, después de un parto largo e interminable, provocado también por Artemisa como parte de su venganza, Aura en su locura agarró a uno de los bebes y lo descuartizó, Artemisa vio con horror el acto de esta madre desnaturalizada y salvo al segundo niño, antes de que Aura lo destrozara también, y escapo con la criatura ajena. Aura sin embargo no superó la locura de haber sido violada y haber engendrado vástagos al dios de los excesos, finalmente se lanzó de los acantilados para morir ahogada; Zeus la transformó en fuente del río Sangario, río que corre por la región de Frigia.

yaco

El hijo de Aura y Dioniso fue llevado por Artemisa a Eleusis, una ninfa (oceánide) que reinaba en una región campesina cercana a Atenas, donde la población toma el nombre de la ninfa y era el lugar, según los mitos locales, y donde en la tradición griega fue raptada la hija de la diosa de la agricultura por el dios Hades. La ninfa recibió al chico y lo llevó con los sacerdotes del culto a su padre (Dioniso). El niño fue llamado Yaco (el que llora, o el nacido dos veces), y según las leyendas se volvió un heraldo del dios, y luego en la tradición su culto se fundió con el de su padre, llegando así a ser un sobrenombre del mismo dios de las orgías.

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Los misterios eleusinos

Según los mitos, Demeter empezó la búsqueda de su hija en aquellas tierras y llegó al palacio de Céleo y la reina Metanira, reyes del lugar, haciéndose pasar nodriza donde cuidó del bebé de los reyes; y en agradecimiento por su ayuda quiso hacer inmortal al hijo de los mismos; pero cuando una noche, tras frotar al niño Demofonte con ambrosía y ponerlo luego sobre el fuego para quitarle la piel mortal, fue sorprendida por Metanira, se rompió el encantamiento y el infante fue devorado por las llamas. Demeter recobró su apariencia divina y abandono el lugar, no sin reprochar a los mortales su impiedad; pero no antes de dar a Triptólemo, el hermano del niño muerto (o primo según otras versiones al hacerlo hijo de Dysaules, hermano de Céleo), unos granos y enseñarle a cultivar la tierra, misma que había quedado desolada y sin ganado tras la visita de Hades al sitio.

Se aclara que en algunos mitos Triptólemo es uno de los hijos de la misma ninfa Eleusis y Trochilo (que traduce rueda «de molino», y quien era uno de los sacerdotes de Demeter, en otros la pareja son padres de Céleo y Dysaules), Triptólemo, como hijo de Dysaules, era hermano de Eubouleos/Eubulo (buen trato), otro dios menor de las cosechas. Pero otros mitos ponen a Eubulo como hijo de Demeter y del dios cretense Carmanor (el cosechador, un dios menor local de la agricultura en Creta y de ascendencia desconocida, pero que se identifica con Yasión, el hijo de Zeus y la pleyade Electra; y a quien también se le compara con Atis, el amante de la diosa Cibeles en Frigia). Así Eubulo y Triptólemo son equiparables a otros dioses menores como Pluto (riqueza «agrícola») y Bootes/Filomeno (el que ara la tierra), ambos hijos de Demeter con Yasión, que como dioses ctónicos pasan a formar parte de los misterios eleusinos y fusionándose todos entre sí como dioses menores de las granjas, los cultivos y las cosechas.

Se cuenta que Triptólemo se volvió un héroe y viajó por el mundo enseñando como cultivar el grano, llegando hasta las tierras escistas (pueblo que habitó las estepas del centro de euroasia, en tierras que iban más allá de los montes Caucasicos, al norte de los mares Negro y Caspio, llegando sus fronteras a tocar las tierras rusas al oeste, las chinas al este, a siberia al norte y las tierras persas al sur); pero Linco, el rey del lugar se rehuso en enseñarlas a su pueblo y quiso matar al héroe. Demeter castigó el rey escista convirtiéndolo en un lince, y a esas regiones las condeno a que jamas podrían cultivar nunca nada, explicando así el modo de vida nómada de criadores de caballos y camellos de esos pueblos. Luego Triptólemo fue divinizado y se convirtió en un dios menor de la cosecha.

misterios eleusinos

Yaco también paso a formar parte de los misterios eleusinos, donde como un joven que lleva dos antorchas (aquí a semejanza de Hecate) acompañaba a la diosa Perséfone en su regreso del inframundo a la superficie en primavera para estar con su madre Demeter, la diosa de la agricultura. Es mencionado en esta actividad, y como una forma del dios Dioniso (su padre) por el escritor de comedias Aristófanes, en su obra «Las Ranas»; que justamente fue compuesta para esas fiestas.

Yaco, como dios menor de la cosecha se asocia con Eubulo y Pluto; y también se junta y fusiona con otros cultos antiguos como el de Zagreo, hijo de ZeusDemeter, o de ZeusPerséfone en otras versiones, muerto por los gigantes por instigación de Hera. Apolo sólo pudo rescatar su corazón y Zeus lo uso para dar vida a Dioniso al fecundar de la princesa Semele, princesa que al poner a prueba la divinidad de su amante termina muerta, lo que obliga a  Zeus a recoge nuevamente a la reencarnación Zagreo en el niño no nato y le permite terminar de crecer en su muslo, de ahí que se diga que Dioniso, al igual que Yaco, ha nacido dos veces.

Yaco se le vincula también con cultos como el de Fales (falo, pene), un sátiro que formaba parte de la comitiva de Dioniso y que era el dios del adulterio y la pederastia (abuso sexual a niños); y cuyo culto se fundió luego con el culto a Príapo, un hijo de Dioniso y Afrodita quien recibió la maldición de Hera, por su odio de madrastra contra el primero y celos contra la segunda, maldijo al niño para que naciese deforme (enano y con genitales enormes), por ello la diosa lo abandonó al nacer (y desconoce tener tal hijo) y fue recogido por unos campesinos, donde Príapo se volvió luego en un dios vinculado a los rebaños de cabras y ovejas, las abejas, el vino y los cultivos de la huerta. Este dios menor rústico de origen frisio era famoso por su gran dotación siempre en erección para indicar la fertilidad, y cuyas estatuas eran colocadas en los jardines (como hoy las personas colocan gnomos, o espantapájaros) para pedir por la fertilidad de los mismos y proteger el huerto, llegando su culto a ser muy común incluso en tiempos de la Roma imperial.

Yaco también se funde con otros cultos fálicos como los de los sátiros: Ortanis (erecto), Tychón (semental) y Conisalo (lascivo), posibles hermanos (hijos de Dioniso) y quienes acompañaban en la comitiva del dios del vino, y al mismo Príapo.

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Aunque Coios (Ceo) tiene sólo la descendencia indicada previamente, algunos mitólogos proponen relación entre este titán y la mitología nórdica. Las raíces las mitologías (greco-romana, nórdica y celta) se encuentran en la rama indoeuropea, y donde cada región dio su propio sabor local. Un ejemplo de ello es el titán Japeto, que reina en occidente estaba desposado con la diosa (oceanide) que reinaba en Anatolia (región que para ese entonces era simplemente conocida como Asia); en la tradición semita uno de los hijos del Noé bíblico es Jafet (Japhet), no dejan de ser fonéticamente ambos nombres muy similares, más cuando este fue, según la tradición hebrea, Jafet el padre de todos los pueblos arios, y del cual se dice que él y su familia se establecieron justamente en la región montañosa al norte que hoy conocemos como Turquía, para ser esto todo una simple casualidad.

Otra comparación similar tenemos con el dios Váruna de India, que es el dios del mar o las aguas, (incluidas las aguas de lluvias, esto es que el mar y el cielo son su reino); pero hermano de Váruna era Mitra (el sol), por tanto, si Mitra representaba el día, Váruna era el cielo estrellado de la noche, y el culto a Váruna se extiende hasta formar parte de los mitos hititas, pueblo de la hoy Turquía; y de ahí a los griegos con Urano no hay mucha distancia.

Al este de Europa, en Galia (Francia) los pueblos celtas adoraban a Taranis (el atronador), dios de las tormentas, similar al Júpiter romano, Taranis desapareció durante el medievo cuando los mitos celtas fueron reemplazados por los cultos cristianos; pero el dios sobrevivió asimilado por los pueblos más al norte, y guarda su nombre y poderes mucha similitud con el nórdico Thor. Similar destino tuvo el rey del panteón celta galo, Esus, cuyo nombre parece derivar del vocablo latino «herus» que traduce «señor»; a este dios se le sacrificaban víctimas humanas colgándolas de los arboles; esta costumbre también se aplicaba al dios nórdico Odín, del que se dice que para alcanzar la sabiduría se colgó del árbol de la vida boca abajo durante nueve días. Entre los celtas de Irlanda son muchos los cuentos que narran la lucha entre los hijos de la diosa Dana (los Tuatha Dé Danann) y los Formorianos, antiguos habitantes del sitio y que suelen ser asociados a gigantes y/o demonios; entre esos monstruos se cita a un dios cíclope, Balor, que al abrir su único ojo fulminaban con la mirada a los que lo veían. No deja de ser comparable el poder de este cíclope con el del galo Taranis, el Júpiter romano, o el Zeus griego; y más todavía cuando se dice que Odín es un dios tuerto (de un solo ojo); así las distintas mitologías tienen puntos de encuentros que muestran un origen común.

Por otra parte se tiene que Zeus, de donde deriva el vocablo latín: Deus (Dios), también tuvo su avance al mundo germano; con el nombre Ziu, que nos recuerda fonéticamente a Ceo/Coios. La palabra para «Dios» en el idioma proto-germano es: «Thiwaz», que a su vez deriva de proto-indo-europeo «Dieus». Ziu por tanto en el viejo alto alemán también traduce «Dios» entre los pueblos teutones, y en un principio este era el rey de los dioses, un señor de la ley y el orden. Entre los ingleses el vocablo antiguo se escribe Tiw/Tiu/Tew, entre los godos (un pueblo germano) se escribe Tyz, en noruego antiguo era Ty, y en sueco antiguo era Ti. Hoy modernamente a este dios de los pueblos del centro-norte de Europa se le llama Týr/Tyr, y es el dios de la guerra; quien sacrificó su mano cuando engaño al terrible lobo Fenris para que los dioses nórdicos lo ataran.

Hasta el siglo III el dios Tyz era líder del panteón de los pueblos godos, en algún momento de la historia durante el medievo Wotan/Wodan/Odin asumió el control del panteón y Tyr fue convertido en uno de sus hijos; pero, y si uno hace una asociación inversa, y si en los primeros tiempos, antes de la edad media y los vikingos; si Odin, el Wotan de los teutones, era hijo de Zio en la tradición germana de los antiguos pueblos, entonces podemos poner a Coios/Ceo como el padre de Wotan (hoy Odín); y así el titán del norte había conocido (en el sentido bíblico del termino) a una gigante de los hielos y su descendencia fueron los dioses nórdicos. Bajo este esquema, Odín y Zeus son literalmente primos, por no decir iguales. Ello también apoya ideas como las descritas por X. B. Saintine (Mitologías del Rin/Edicomunicación, 2000) donde los dioses nórdicos llegaron desde el sur a dominar las frías regiones del norte, lugar donde hasta entonces sólo reinaban los gigantes de la escarcha, los krakenes y otras bestias terribles; eran estos dioses el calor del verano quienes derriten los glaciares y los iceberg; pero cuando el invierno regresa, estos dioses se ocultan tras las murallas del Valhalla para soportar los fríos del invierno.

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crio4

Crío (Krío/Crius) es el señor del sur; literalmente es el que mide; fue el titán de la ganadería; dividió los cielos en doce partes y puso entre las estrellas los símbolos para marcar las estaciones; y marcó su estación, la primavera, con sus animales: el carnero (Aries), seguido del toro (Tauro), y más arriba la constelación de Auriga (quien carga unas cabras), así estos ganados marcan el inicio del año (entre los antiguos el año iniciaba en primavera, por ello diciembre no es el mes doce, sino el décimo; los romanos fueron los que movieron el inicio del año a como lo usamos hoy día).

La esposa de Crío no fue ninguna de las titanesas (alguna de sus hermanas), sino Euribia (la de gran fuerza) una hija del mar (Ponto). Euribia era una diosa de las aguas, su fuerza se muestra en las tormentas y de los vientos huracanados; y sus descendientes fueron los vientos que usan los navíos y las estrellas que los guían en la noche. Hijos de la pareja fueron tres: Perses (el destructor), Palas (el que blandea la espada) y Astreo (el lleno de estrellas).

Perses4

Perses era como indica su nombre un dios de la destrucción; su furia arrasaba con aquello que se le pusiera en frente; representaba la fuerza de las tormentas y la furia de los elementos. Perses tuvo por amante a Asteria, contraparte femenina de su propio hermano, fruto de esa unión fue Hecate, una diosa de la oscuridad y la noche. [Nota: en la tradición griega hay al menos cuatro Perses: el titán, una oceánide, un hijo de la propia oceánide y un hijo de héroe Perseo con Andromeda].

palas

Palas, es el titán de la guerra, equivalente al Ares/Marte de los dioses olímpicos. Este titán fue esposo de Estigia, la diosa del río que rodea el inframundo. Palas con la diosa del odio tuvo cuatro hijos, dos varones: Kratos (poder/fortaleza/resistencia) y Zelos (rivalidad/orgullo), y dos chicas: Bia (fuerza/violencia) y Nike (victoria). [Nota: se señala igualmente que hubo varios personajes con el mismo nombre; entre ellos un gigante, y la hija de Tritón, muerta accidentalmente por Atenea, quien en su recuerdo tomo su nombre y se hizo llamar Palas-Atenea y algunos príncipes de las leyendas griegas].

Cratos y Zelo

Cuando se presentó la disputa por el poder entre los titanes y los olímpicos, entre los primeros que fueron a unirse a los dioses se encontraban Estigia y sus hijos. Por tal favor en pago Zeus acordó que los juramentos divinos se hacen a Estigia, quien puede quitarle el poder a los dioses si se atreven a faltar a su palabra, y sus hijos se convirtieron en la guardia pretoriana del rey del Olimpo; indicando que tras el rey existen el poder, la fuerza, el orgullo y la victoria. Cuando Prometeo fue encadenado en el Cáucaso, Bia y Cratos lo agarraban mientras Hefesto ponía las cadenas.

Bia

Con el tiempo Nike se hizo compañera de Atenea, era una forma sutil de decir que la victoria no siempre acompaña a los más poderosos, sino a los más inteligentes. Por su parte Bia ha seguido apareciendo en la iconografía moderna; se le representa como una doncella que abre sin esfuerzos la boca de un león (carta del Tarot arcanos mayores n°XI); donde el simbolismo moderno la pone como la sabiduría que vence a la fuerza bruta, lejos de su versión original que era justamente la fuerza sin control.

Nike

El último de los hijos de Crios y Euribia fue Astreo; era el dios del crepúsculo u ocaso, por ello su nombre es literalmente «el lleno de estrellas» ya que tras él viene la noche cuajada de estrellas; fue el dios de la astrología, y su esposa fue la diosa de la aurora, Eo; sus hijos fueron los cuatro grandes vientos: Bóreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Noto (viento del sur) y Euro (viento del este).

Astreo2

A estos se le suman los cinco planetas (estrellas errantes), que eran imaginados por los griegos como niños jugando/corriendo en los cielos: Estilbon (Mercurio), Fosforo (Venus), Piro(Marte), Faetón (Júpiter, no confundir con el hijo de Helios de igual nombre) y Faenon (Saturno); a Venus en particular se le distinguen con varios nombres, según sea visible al amanecer o al atardecer (Fósforo y Héspero, o Lucifer y Vespero entre los romanos).

Euro

Euro es considerado no sólo el dios del viento del este, sino también representa al otoño como estación, se le representa como un hombre barbudo que lleva una pesada capa, anunciado los fríos por venir, vivía al oriente, donde nace el sol, en el propio palacio del dios Helio. Su hermano Notos, representaba la temporada del verano, y se le pone llevando un ánfora, indicando que es el viento que trae las tormentas llenas de agua desde el sur al final del verano, se decía que habitaba en Etiopía.

Noto

Céfiro es el viento que sopla en la primavera, suave y cálido es imaginado como un chico con un manto de flores. Se decía que vivía junto con su hermano Bóreas, en un palacio ubicado en Tracia (los Balcanes); estaba relacionado con los cisnes, y se dice que cuando Faetón cayó fulminado por el rayo de Zeus, los cisnes lloraron [Nota: en el mito Cicno, el amigo de Faetón, lloró a su amigo muerto y fue transformado en cisne, aves que huyen del calor del sol en verano subiendo al norte al llegar la primavera], y en su canto fúnebre fueron acompañados por Céfiro.

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Los mitos dicen que Céfiro y Apolo competían por los favores de un joven espartano, Jacinto; cuando el chico prefirió al dios de los oráculos, Céfiro soplo con fuerza y provocó que un disco de piedra usado en las prácticas deportivas regresara y golpeara en la cabeza a Jacinto; dejándolo muerto en el sitio; Apolo castigó al rival rompiéndole las alas, desde entonces el viento del oeste no es más rápido y fuerte que una suave brisa. Apolo finalmente transformó la sangre de Jacinto derramada en la tierra en la flor que lleva su nombre.

Céfiro tuvo entre sus amantes a la ninfa Cloris, (Flora entre los romanos), una ninfa de las flores y de la primavera que habitaba en la isla de los Bienaventurados (donde iban los héroes tras morir); la hija de la pareja fue Carpo, la diosa de los frutos. También se dice que tuvo amores con una de las arpías (vientos de tormenta), y fruto de esa unión fueron los caballos: Janto y Balio, caballos que Poseidón regaló al héroe Peleo por su boda con la nereida Thetis, y que fueron heredados por Aquiles. Y fueron la pareja (Céfiro y la arpía) también padres de: Flogeo y Harpago, los caballos de los Dióscuros: Cástor y Pólux. Otra de las amantes de Céfiro fue la diosa Iris, la mensajera de Hera; fruto de esa unión nación Poto (el deseo; uno de los erotes, dioses menores que acompañaban a Afrodita).

Carpo_Pomona

Carpo era la diosa que daba sabor a los frutos, tuvo poco culto en Grecia, pero en Roma era conocida como la diosa Pomona; que era la diosa de los frutos y de los arboles frutales. Pomona, como diosa de los arboles se vio perseguida por muchos pretendientes, incluidos los libidinosos sátiros; por ello para escapar de estos avances se encerró en su huerta. El dios romano Vertumno, restos un antiguo dios menor ctónico de origen etrusco, Voltumna, que presidía las siembras y los cultivos, y realmente amaba a la ninfa, terminó disfrazándose de anciana para poder hacerle la corte a la diosa de los frutos; a la que finalmente conquisto. No hay fuentes que aclaren el parentesco de Voltumna/Vertumno; se le relaciona con Tinia (el padre de los dioses etruscos, equivalente al Júpiter romano), pero por su naturaleza ctónica recuerda más a una forma masculina de la diosa Demeter; siendo su equivalente más cercano en la mitología griega al dios menor Yasión, o sus hijos: Pluto y Bootes/Filomeno, frutos de su relación Demeter.

Boreas

De todos los vientos, quizás el más fuerte y temido era Bóreas (el devorador), el frío viento del norte y dios del invierno. A Bóreas se le ponen como hijos a varios caballos; entre ellos doce caballos inmortales que tuvo con las yeguas de Erictonio, rey dárdano, pueblo de Anatolia emparentado con los reyes de Troya; y de los cuales se dicen que eran expertos jinetes y que sus caballos corrían tan rápido y ligeros que no pisoteaban las espigas de los campos; esos caballos fueron regalados por Zeus al rey troyano Laomedonte por el rapto de Ganimedes. También a Bóreas se le da la paternidad de los cuatro caballos de la cuadriga del dios Ares; y los caballos Jantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), que tuvo con otra arpías (al igual que su hermano Céfiro, y por ello el nombre de las bestias se repiten y confunden), caballos estos que fueron dados al rey ateniense Erecteo por el rapto de su hija Oritía. Las ninfas de las brisas, conocidas colectivamente como Auras, son puestas como sus hijas; paternidad que comparte con el poderoso Océano.

También entre los descendientes de Bóreas se citan a los habitantes de Hiperbórea, una tierra mítica más allá de Tracia, y que era hogar de Apolo, y donde se cultivaban las manzanas doradas que se usaban para hacer la ambrosía; se le incluye la paternidad de los gigantes de Hiperbórea, tres en número según fuentes, a los que se le atribuía unos seis codos de alto (unos tres metros) y que eran sacerdotes y guardias de Apolo en sus vistas al norte. [Aquí el mito se funde con la versión nórdica de las manzanas de la diosa Idunn que daban juventud a los dioses del norte, y con las Hespérides, que habitaban una tierra mítica (en este caso al oeste) donde también se cultivaba la prodigiosa fruta].

El gran amor de Bóreas fue una princesa ateniense, Oritía (cuyo nombre traduce algo como «sacrificio en la montaña»), su padre el rey Erecteo se negó a dar la mano de la chica, señalando como muy frías las tierras (Tracia/Balcanes) de donde era el pretendiente; aún así Bóreas raptó a la joven y la llevó a su reino, donde vive desde entonces. Los atenienses fruto de esa unión se consideran a si mismos parientes del dios del invierno.

zetes y calais

Fruto de esos amores entre de Bóreas y Oritía nacieron los mellizos: Zetes y Calais, y la ninfa Quíone (nieve). Los chicos, Zetes y Calais, fueron famosos héroes, heredaron de su madre una extraordinaria belleza, y de su padre un furor incontenible y un par de alas, que les surgieron en la pubertad, y que les fueron muy útiles en sus correrías. Entre sus aventuras está haber formado parte de grupo de los argonautas, y liberar a Fineo del tormento de las arpías y este a cambio les dijo a los argonautas como llegar al reino del rey Eetes, en Cólquide.

Quíone

Se cuenta que Quíone tuvo un hijo con Poseidón, Eumolpo, quien se volvió un rey de Tracia, y disputó a su abuelo las tierras de Eleusis. Para ganar la guerra entre ambas ciudades, Erecteo sacrificó a su hija menor Ctonia, quien fue acompañada en el sacrificio por sus hermanas Protogenia y Pandora. La muerte de su hijo Eumolpo fue cobrada por Poseidón al pedir a su hermano, Zeus, que matara al vencedor con un rayo. [Nota: se aclara que en los mitos hubo varias princesas con el nombre de Ctonia, la más famosa era hija de un rey de Argos (nombres del rey en discusión), cuando Demeter buscaba a su hija, este rey se negó a darle hospitalidad, pese a los ruegos de su hija; Demeter castigó a rey provocando un incendio que arrasó la ciudad, y se llevó a Ctonia, quien construyó un santuario a la diosa en la ciudad de Hermíone, ubicada un poco más abajo en la costa del Peloponeso.]

Independiente de estos relatos, es notable el simbolismo entre Bóreas (el viento frío que sopla en invierno), Oritía (la montaña) y la hija de ambos Quíone (la nieve que cubre las montañas en invierno). Algunas fuentes ponen a los hiperbóreos y a los gigantes del norte como hijos de Quíone.

El paralelismo entre el invierno, el viento del norte y la nieve se da también en otros pueblos, podemos citar los cuentos rusos donde: Ded Moroz (padre invierno, llamado también Morozko) es acompañado por una niña, (su hija o nieta) Snegurochka, la diosa de la nieve. En los mitos nórdicos Skaði (la diosa de los patines, de la nieve y el invierno, señora de Escandinavia) es hija del gigante Thiazi, quien representa al frío viento del norte.

Entre los celtas la diosa de la nieve generalmente era una anciana, que era a su vez la nieve y el invierno mismo. Los primeros cristianos, como una forma de frenar su culto, la vincularon con Hécate y la compararon con una bruja. Pese a ello Cailleach, que era una forma de Arianhrod, la diosa lunar de los tejidos y los telares, (de ahí su vinculación con la diosa de las brujas) sobrevivió; y entre los pueblos teutones en los cuentos y se le conoce como: Frau Holle (Madre Nieve), nombre que deriva de la diosa teutona Hulda o Holda, equiparable a Hécate, por salir en las noches sin luna con una jauría de perros fantasmales en una caza salvaje (a buscar almas que arrebatar a los vivos).

Por su nombre a Holda se la vincula con las hadas escandinavas conocidas como Huldras, sirenas de los ríos y arroyos que buscan incautos a los que atrapar y ahogar; de aquí a las Damas Blancas, espíritus que como fantasmas avisaban de la muerte a quienes las encontraran (similares a las Banshees irlandesas) se tienen en todo el folklore europeo. En los alpes a Frau Holle se la relaciona con otra vieja diosa pagana: Perchta o Berchta (Bertha en ingles), un espíritu femenino vestido de blanco; que era también una diosa del hilado y el tejido. Viven los mitos en los cuentos del hada malvada que aparece en la Bella Durmiente, o las historias de Blancanieves, donde el nombre no responde sólo al color de la piel, sino al simbolismo del invierno, y los mitos ctónicos de muerte y resurrección. En tiempos modernos Bertha ha sido asociada a Santa Lucia y las luces del invierno (recordemos además que Arianhrod no solo es una diosa lunar, sino también diosa de las espectrales luces del norte, luces boreales, o auroras polares, que para muchos eran los fantasmas en su camino a los cielos).

Algunos ponen a Hulda/Arianhrod/Bertha/Cailleach como las versiones celtas y germanas de la diosa Friga, la diosa nórdica que tejía en su telar las de las nubes y que era la esposa oficial de Odín. La relacionan también con la reina de las hadas germanas Griselda, que asume la forma de ciervos (animal tótem de Artemisa) y con la correspondiente reina de las hadas inglesas Titania. Para todos los efectos la mayoría de estas diosas se vinculan no sólo con la noche, la oscuridad y el frío, sino con la muerte en invierno y la resurrección en primavera de la vida.

Cosmogonía (5) Los Dioses Rústicos, los hijos de las Montañas

Antes de los Titanes, Gea/Gaya engendró por si misma no solo a Urano (el cielo) y Ponto (el mar); de su vientre vieron luz las montañas; una serie de espíritus que no se entrometieron en las peleas de sus hermanos y de sus hijos (titanes y olímpicos), simplemente vivieron sus vidas como correspondía, en los campos, alejados de esos asuntos más urbanos. Se citan entre ellos al menos ocho nombres conocidos; siendo el más famoso el dios que guardaba la montaña que lleva su nombre, Olimpo, entre la región de Tesalia y Macedonia; siguen: la diosa del volcán más famoso de Italia, Etna; Oreos el señor de la montaña Otris, en Tesalia, padre de los hamadríades; a ellos se juntan más al sur, en la región central de la Grecia continental (Beocia) los señores: Citerón, Helicón, y Parnes. Más al noreste, en Tracia (hoy región compartida por Grecia, Turquía y Bulgaria) tenemos a Athos; y más al este, en la península de Anatolia (Turquía) tenemos a Tmolos.

Oureas_2

La mayoría de estos señores de las montañas no tomaron partido por ningún bando, sin embargo como hijos de la madre tierra eran poderosos y sus opiniones tomadas en cuenta; actuando muchas veces como jueces en las peleas y disputas menores de los dioses mismos. Entre ellos Citerón era el señor de una montaña entre Beocia y el Ática. Se cuenta que en una ocasión la diosa Hera estaba enfadada con Zeus, seguramente cansada de los amoríos de su esposo; Citerón aconsejó al dios de los cielos que construyera una estatua de madera y la vistiera de forma tal que se pareciese una novia y que la llevase en su carro. Cuando Hera vio la figura de su rival en el carro de su marido, se abalanzó sobre la misma ella descubriendo el engaño, entendió la indirecta y se reconcilió con su esposo, a miedo de que este desposara a otra en su lugar.

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Citerón es identificado también como Sileno; bajo esta apariencia de sátiro, se le hace el mentor de joven Baco, cuyo nombre griego es Dioniso (el dios de Niso, nombre dado también al sátiro mismo que lo crió), quien cuando niño estuvo al cuidado de las hijas del sátiro; las ninfas Nisiades, quienes se convirtieron en las primeras bacantes (seguidoras de Baco). Según los poetas se citan entre ellas los nombres de: Nysa (señora del monte Nisa, donde fue raptada Perséfone por Hades, en algunas versiones se la pone como una hija de Aristeo); Cisseis (diosa de la hiedra); Bromis/Bromia (la de fuerte grito), Erato (la amante), Erifia (la cabrita), Polixo (la diosa de los espesos bosques), Fito (diosa de las siembras), Eudora (la bien dotada), Pedile (la que calza sandalias), entre otros nombres.

Sileno_4

El culto a Sileno se funde con el de otros dioses menores; entre ellos Hecatero, un primitivo dios de la danza, padre de los cinco Dactilos y los cinco Hecateros; quienes a su vez son identificados con los nueve Curetes (dioses que ocultaron con sus danzas y cantos al joven Zeus de Cronos). A Sileno se le conoce con tres nombres (que son puestos como hijos del sátiro o como formas equivalentes del mismo), quienes educaron al joven Baco en el arte de hacer el vino y que acompañaron al dios en su viajes; ello son: Marón (dios menor de Moroneia, región en Tracia reconocida por sus cultivos de uvas, y quién enseño a Baco a cultivar la vid), Astraios (quien le enseño a recoger la uva, y no se le debe confundir con el titán Astreo, señor de la oscuridad y padre de los vientos) y Leneo (quién le enseño a pisar la uva para sacar el vino). Los hijos de estos tres dioses menores, o formas de Sileno, serían el resto de los sátiros que pueblan los bosques.

Aristeo

Astraios está muy vinculado con el dios menor Aristeo, un hijo de Apolo y la ninfa Cirene (reina soberana). Aristeo era el dios rústico de los pastores (como Pan, quien era llamado Agreo (de la caza) y Nomio (de los pastos); ambos epítetos también los tenía Aristeo), se le pone como quien enseño la fabricación del queso, también enseño la apicultura a los hombres (se le vincula aquí a Meliso, uno de los curietes, o a la ninfa Melia/Melissa), enseño a hacer el aguamiel (un licor), el cultivo del olivo y de las hierbas medicinales (como su medio hermano Asclepio). A Aristeo se le hace señor de los vientos etesios (vientos estacionales que soplan por el mar Egeo) y ello lo vincula tambíen con Astreo el titán de la oscuridad y de los vientos. Su nombre se deriva de la palabra griega Aristos (excelente o muy útil). El hijo de Aristeo fue Acteón, con una hija del rey de tebas, Cadmo, (hermano de Europa); Acteón, al igual que su padre tenía gusto por la caza, tuvo la mala suerte de encontrar a la diosa Artemisa cuando se bañaba en una fuente del bosque, ella lo transformó en ciervo y Acteón fue destrozado por sus propios perros.

Acteón

La imagen de los sátiros es variada, en unas tienen torso humano y la parte interior de piernas de caballo (solo dos, para diferenciarse de los centauros que tiene las cuatro patas); en la otras se funden con las imágenes de los faunos romanos; estos con versiones más juveniles, con patas de cabras y de cuernos más cortos que los sátiros; ya que ambos son espíritus de los bosques.

Tmolos

Aunque existen casi infinitos sátiros, algunos han pasado a las leyendas por sus tristes finales; entre ello Marsias, un joven sátiro, hijo de Olimpo; quien se atrevió a desafiar en manejo de los instrumentos musicales al señor de las Musas, el dios Apolo; el juez fue el dios de la montaña de Anatolia, Tmolos; tras ser vencido por Apolo, el dios ató a Marsias a un árbol y lo desolló vivo.

Marsias

Ampelos

Otros sátiros conocidos fueron Ampelos (uva), un joven sátiro cuya temprana muerte, por el cuerno de un toro, hizo que Baco lo convirtiera en una vid (árbol de la uva). Komos/Comus (juerga/fiesta) tuvo mejor suerte, se convirtió en el copero de Baco, quien lo adopto como padre. Argios fue un sátiro que trato de violar a la ninfa Amymone (noble) cuando fue a beber agua a su fuente; Poseidón lo expulso y se acostó con la ninfa en su lugar.

Komos

Entre aquellos sátiros que formaron el cortejo de Baco y lo acompañaron en sus viajes se citan a: Poimenio (de los pastores); Tiaso (de la tropa), Hipsicero (de grandes cuernos), Orestes (de las montañas), Flegraeo (encendido), Napaio (de la arboleda), Gemón (de las cargas), Ferreo (de las bestias), Petreo (de las rocas), Lenobio (de los barriles de vino), Lamis (de la hondonada), Escirto (de los saltos), Estro (de los aguijones, Cisso (de las hierbas) entre otros.

Pese a lo que se pudiera pensar, no todos los sátiros descienden de Sileno; hay algunos cuyo padre es el dios Hermes; un primer trío, hijos del dios con la ninfa Iftime, una nieta de Helen/Heleno (el hijo de Pirra y Deucalión), quienes fueron los mensajeros de Baco fueron: Ferespondo (de las ofrendas), Licón/Lico (de los lobos) y Pronomo (del pastoreo). Pero el más notorio de todos los sátiros hijos de Hermes fue, sin embargo, el dios Pan; la madre según era una de las hijas del rey Driópe, quién gobernaba en el centro de la Grecia, en la región cercana la monte Parnaso, hasta que fueron expulsado por los dorios, estableciéndose este pueblo en el Peloponeso.

Pan_2

Pan era el dios de los pastores, se le describe como un fauno y/o sátiro, con piernas de cabra y cuernos; y como los sátiros, perseguidor incansable de ninfas y driades; entre sus víctimas se encuentran: Siringe, una nayade, ninfa del río Ladón, quien para huir del sátiro se transformó en la mata de cañas que crece a la orilla del río y lleva su nombre; cañas con las que Pan creo sus flautas; Pitis, una de las oreiades, ninfas de los bosques de las montañas, quién para escapar se transformó en un abeto. Incluso se culpa a Pan del destino de Eco; quien fue maldecida por Hera a repetir las últimas palabras que otro dijera, por haber ayudado por su esposo a distraerla cuando él estaba con alguna de sus amantes; la ninfa que había sido amante de Pan, se enamoró del joven Narciso, pero cuando el chico le hablaba, ella repetía las palabras, este pensó que se burlaba y la abandono; Eco terminó así haciéndose invisible, quedando solo su voz.

Crotos

Hijo de Pan con la ninfa Eufeme (buen hablar) fue Crotos, quien habitaba en el monte Helicón con su madre; se volvió amigo de las Musas y les enseñó el ritmo de los tambores. Su madre Eufeme era una nayade (ninfa de alguna fuente en la montaña) y fue la niñera que crió a las Musas, de cuyas aguas se decía que inspiraban a los poetas. Los hijos de Pan fueron llamados los Paneides o Paniskoi (pequeños panes); a saber se mencionan al menos doce nombres, pero seguramente hubo muchos más: Celaneo (de pelo negro); Argennon (blanca oveja); Egicoro (lleno de cabras), Eugenio (barbudo), Omester (carnívoro), Dafoeneo (sangriento), Frightener (brillante), Filamnos (amigo de los corderos), Xantos (rubio), Glauco (del pelo gris), Argos (del pelo de plata, blanco) y Forbas (de los pastos).

familias de Pan, Parnaso, Fauno y Aristeo

Otro sátiro famoso fue Fauno, la tradición griega lo pone como hijo del poderoso Poseidón con la bruja Circe, una hija de Helios, el Sol; pero en la tradición romana este dios rupestre es hijo de Pico (un hijo de Saturno/Cronos con una ninfa de los bosques cuando habitó en Italia tras ser desterrado por los dioses) y la ninfa Canto (una hija del dios romano Jano);  aunque también se pone a Fauno como hijo de Pico y sus amores con Circe, antes de que la bruja lo transformara en pájaro carpintero por haber preferido a Canto. Fauno es el equivalente romano de Pan; y quien sería el padre de todos los faunos que pueblan los bosques italianos.

Los faunos, a diferencia de los sátiros solían ser más juveniles y traviesos que sus contrapartes griegas, aunque ambos les gustaba asustar a los que se acercaban a sus dominios, nuestra palabra ‘pánico’ deriva justamente de Pan. En algunas de las primeras versiones los sátiros tenían piernas humanas, salvo la cola del caballo; mientras que los faunos siempre fueron representados con patas de cabras y cuernos; pero, dado que ambos grupos tenían a su cuidado los bosques y protegían a sus criaturas, las representaciones de ambos grupos se terminaron fusionando.

Fauno_1

El pastor Acis es puesto como hijo de Fauno (en algunas versiones de Pan) y de la náyade Simetis, hija Simeto, el río principal de Sicilia. Acis tuvo amores con la nereida Galatea, pero el cíclope Polifemo también pretendía a la ninfa por lo que arrojo una roca sobre el rival. la sangre derramada de Acis fue convertida en un pequeño arrollo de rojas y frías aguas que desciende del monte Etna.

Existen otras razas de sátiros cuyo parentesco no esta entre los dioses de las montañas; entre los mitos se mencionan a los sátiros de Libia, quienes habitaban las montañas Atlas, los sátiros de Etiopía y los sátiros de las islas (islas en el norte de África); todos descritos como salvajes, pero seguramente era la visión de los marinos de los monos africanos desconocidos por los europeos. Entre mitos similares a la inversa tenemos a los sátiros Acmon (yunque) y Passalo (pernos/clavo), llamados en conjunto los Cercopes (unidos), según el mito eran unos ladrones en la región de Libia, Zeus los castigo transformándolos en monos.

El monte Helicón fue el primer hogar de las Musas; y tanto entusiasmó el canto de las ninfas sobre los cielos y sus maravillas a Helicón, que este se hinchó y elevó para alcanzar los cielos; Poseidón sin embargo castigó su intento estremeciendo la tierra y haciéndolo descender estruendosamente para siempre. El carácter de Helicón siempre provocaba que su montaña tuviera aludes de piedras, entre los más recordados derrumbes esta la pelea con su hermano Citerón. Era ya época de paz, con los olímpicos en el trono, Citerón participó en un concurso de canto con las Musas como jueces; el suyo versaba de cómo Zeus fue escondido de Cronos en su infancia; recibiendo los votos de la mayoría de los presentes y Hermes gritaba hurras al ganador; pero su hermano Helicón, que era uno de los oponentes, no le gustó el resultado y enfurecido agarró una gran roca de la montaña, lo que provocó otro derrumbe de la montaña misma.

Parnaso

Las Musas, cansadas de estos vaivenes de humor del dios de la montaña, terminaron por mudarse al monte de Parnaso. Parnaso era un hijo de Poseidón con la nayade Cleodora; ella con su hermana Melaina y su madre Coricio (diosa de la cueva de Coricio, cercana a Delfos) formaban un trío de profetisas, que adivinaban el futuro lanzando piedras. Así se juntaron las Musas y el dios de las profecías, luego dios de las artes.

Dafnis

Dafnis (laurel) fue un pastor que era hijo de Coricio y el dios río Cesifo (en otras versiones de Hermes y una ninfa desconocida); fue abandonado por su madre y recogido por Apolo, quien junto con las Musas le enseñó la poesía, y Pan le enseño a tocar la siringa (una especie de flauta de cañas). Al crecer el mancebo tendría gran belleza y enamoraría a muchas doncellas, finalmente una nayade (el nombre varía con las versiones) le pediría fidelidad, y aunque el chico lo intentó, más puedo la carne que la palabra empeñada, por ello la ninfa lo castigó y lo dejó ciego. Dafnis entonces ciego se retiró con sus cabras a los montes, lejos de estos problemas, y se volvió en otro dios de los pastores; y con sus cantos dio origen a la poesía bucólica.

El dios del monte Athos se unió a los gigantes cuando estos intentaron conquistar vencer a los dioses; Zeus lo venció en Macedonia y lo convirtió en piedra, desde entonces la montaña ha permanecido en el lugar. Parnes o Parnitha es el monte más alto en la región de Atica, con sus 1400 metros es la montaña más alta y cercana a Atenas, de ahí su culto por los pobladores cercanos.

Pero la montaña por altura de toda Grecia es el Olimpo; la segunda más grande de las montañas de los Balcanes (la otra es Musala en Bulgaria, que lo supera por algo más de 10 metros), el Olimpo con más 2900 metros no podía ser sino el lugar más apropiado para que los dioses instalaran sus residencias. El dios de la montaña más alta hace hoy de casero para los olímpicos; pero ha tenido varios inquilinos en sus alturas, primero Ofión (serpiente) quien ocupó esos predios hasta que fue expulsado por Cronos; luego Cronos, hasta que lo expulso propio su hijo Zeus, por un tiempo corto Tifón, cuando expulso a los dioses, así sus laderas fueron terreno de batalla para dioses y gigantes, y otros tantos que intentaron apoderarse de esa cumbre; Olimpo a tenido que lidiar con los más vario pintos inquilinos y con una que otra reconstrucción de sus laderas por culpa de estas luchas.

Si bien se atribuye a Citerón/Sileno/Niso el ser el padre directo de la mayoría de los sátiros; sus hermanos en conjunto los Ourea (las montañas) se les atribuye la paternidad del colectivo de las ninfas Oreiades (diosas de los pinos y coníferas, y un sub-grupo de las ninfas dríades, señoras de los arboles). Los antiguos bosques de la antigua Grecia se encontraban principalmente en las montañas, ya que la mayoría de las tierras bajas habían sido despejadas para la agricultura; era natural para los griegos pensar en las Oreiades como diosas de las montañas y forestas. Las dríades como grupo colectivo eran las ninfas de los arboles, la idea era que cada árbol tenía un espíritu o alma que lo habitaba, mientras el árbol existiera, ese espíritu lo acompañaba; al morir el árbol, igual ocurría con la dríade que el árbol habitaba.

Melia

Las dríades incluyen varias familias, entre ellas las ninfas Melias, nacidas de la sangre derramada por Urano en su castración. Ellas eran las dríades de los fresnos de las montañas y su unión con los hombres de la Raza de Plata la que dio origen a los hombres de la Raza de Bronce. La más conocida y de la que deriva el nombre del grupo es Melia o Melissa (miel o toronjil; en relación a la resina dulce que produce el fresno). Los mitos ponen a Melia como una de las ninfas que ocultó al niño Zeus de su padre Cronos en Creta [aunque hubo varias ninfas con igual nombre y por ello las leyendas se mezclan]. A esta acción se sumaron dos ninfas más, hijas de Melia, [o de Meliso (mielero), nombre dado a uno de los Curetes, quienes con sus cantos y ruidos ayudaron a ocultar los llanos del infante]; ellas eran Ida (diosa del monte de igual nombre en Creta), y Adrastia (ineludible), quienes colaboraron con su madre (y/o padre) y con los Curetes a ocultar la infante dios.

Adrastia es vinculada a la diosa frigia (en Anatolia) Cibeles; que era una diosa madre de las montañas; y que fue equiparada por los griegos con Gea (la madre tierra), Rea (la madre naturaleza, madre de Zeus), Demeter (la diosa de la agricultura) y con la diosa romana Magna Mater (Gran Madre); también se la vincula con la deidad primordial Ananké (la necesidad); que era la esposa de Chronos, (aquí se habla del dios protogeno -primero/primordial/primigenio- del tiempo mismo, que luego se fusionó con Cronos, el titán del tiempo climático, y esposo de Rea,  la madre naturaleza).

Acompañaron a esta ninfas en el cuidado y protección del infante una cabra de nombre Amaltea (la tierna), cuya leche, así como la miel de las Melias sirvieron de alimentó al niño Zeus. Se suman en esta ayuda dos ninfas más: Cynosura (cola del perro, una oreiade, ninfa que habitaba en el monte Ida y puede ser otro nombre dado por razones distintas de la misma Ida) y Helice (la que gira, una oreiade, la ninfa del sauce, que tendría a ser otro nombre para Adrastia).

La tradición señala que Cronos enterado de la ayuda de las ninfas, transformo a Melia/Melissa en un gusano; Zeus la convirtió luego en la primera abeja. Las otras ninfas lograron huir de la furia del titán, y Zeus las recompensó luego poniéndolas en los cielos; Cynosura es nuestra actual estrella polar (que ocupa justamente la posición de la punta la cola de la osa menor, de ahí el nombre) y Helice en una de las estrellas de la Osa Mayor, sino la osa misma. Algunos mitos señalan que Melia fue amante de Sileno, de esta relación nació Folo (el centauro) y se atribuye a la pareja el resto de los centauros del Peloponeso.

Por su parte la cabra Amaltea fue subida a los cielos como la estrella Capella (la cabra) en la constelación del Auriga. Se cuenta que cuando niño, Zeus accidentalmente rompio un cuerno de la cabra, el chico compenso a la cabra señalando que quien portara el cuerno recibiría siempre buenos frutos; es el origen de la cornucopia (el cuerno de la abundancia).

Entre las dríades hay otro grupo particular, las Hamadríades, dioses y diosas de los cedros y robles; esta familia desciende de Oreos, dios de la montaña Otris, en Grecia central. Según la versión más extendida hijos de Oreos fueron: Oxilo (el espíritu del árbol de haya) y su hermana Hamadríade (el espíritu del ciruelo); estos a su vez fueron padres de: Balanos (del roble), Morea (del árbol de moras), Karya (del avellano, nogal o castaño), Kranea (del árbol de las cerezas), Aigeros (del abeto negro), Ptelea (del olmo), Syke (la higuera) y Ampelos (el árbol de la uva y cuya historia ya contamos antes).

Hamadriade

Las Epimelides son otro grupo de dríades, aunque de paternidad variada (los Ourea y Helios, el dios solar), eran ellas las diosas de los arboles frutales como las manzanas, peras, duraznos, etc. Se las vincula también como protectoras de los ganados, en especial de ovejas; de aquí su relación con Helios y con el dios Pan. Entre las hijas del dios Helios estaban las Heliades, las hermanas de Faetón, quienes tras la muerte de su hermano, en su tristeza fueron transformadas en álamos (dríades) y cuyas lagrimas se convirtieron en ámbar; y de distinta madre a las ninfas Faetusa (radiante) y Lampecia (brillante), con Egle (brillo), hija de Lampecia y Asclepio (hijo de Apolo, dios de la medicina); quienes eran las guardianas del rebaño de su padre en Trinacia (Sicilia), por ello identificadas como parte de las epimelides (diosas de los frutos y los ganados).

La mayoría de las Epimelides están más relacionadas con el dios Pan; entre ellas Nomia (pastos) era la señora del monte Nomia en Arcadia, en el Peloponeso; y fue una amada de Pan; por su parte Penelopia/Penelope (piel), no confundir con la esposa de Odiseo de igual nombre, era la ninfa del monte Cilene, también en Arcadia; es puesta como una hija del rey Driópe con alguna Oreiade no citada, y madre del dios Pan. Por su parte Sinoe (todo), era la diosa de monte de igual nombre, y fue la niñera de Pan. Otras ninfas oreiades a las que se le atribuye ser la madre del dios de los pastores son: Sose (seguro) la diosa del monte Sosa en Arcadia y Thymbris, la diosa de las hierbas florales silvestres (las thybras) propias de Grecia y Creta de igual nombre.

El monte Etna es el único de la lista de los Ourea con una diosa como señora del sitio. Etna, se la hace hija también de Océano y Thetis, siendo así una oceanide (diosas de las costas e islas); y también se le pone como hija del gigante Briareo (uno de los hecantoquiros). Etna fue la montaña donde fue finalmente encerrado el gigante Tifón; quien en sus arrebatos por liberarse de tanto en tanto mece la montaña y hace que expulse fuego.

Etna

Bajo la montaña ardiente Hefesto construyó finalmente su fragua, cansado de ser el hazmerreír del Olimpo, por los amoríos de su esposa Afrodita. Se dice que Hefesto tuvo amores con la diosa de la montaña (Etna) y fruto de esa relación nacieron los Palicos (los renacidos), un par de gemelos que se convertirían en los dioses de los géiseres y las aguas termales de la región de Palacia en Sicilia; estos dioses ofrecían refugio a los esclavos fugitivos, quienes pasaban a formar parte de grupo de siervos del dios de los herreros.

Otra tradición los pone como hijos de Zeus y una ninfa local llamada Talia [no confundir con una de las Musas o con una de las Carites/Gracias de igual nombre]; la celosa Hera hizo que la tierra (Gea) se tragara a la ninfa, tiempo después la tierra se abrió y saldrían los gemelos (de ahí el nombre), quienes en Sicilia se volverían patrones de la agricultura y la navegación [este mito recuerda también al gigante Ticio, cuya madre embarazada de Zeus se escondió en una cueva, pero la criatura creció enorme en el vientre materno hasta reventarlo, terminando Gea la gestación de la criatura]. La tercera tradición pone a Adrano como el hijo de la ninfa y Zeus, Adrano era un dios local de los volvanes (luego identificado por los griegos con Hefesto), pero que tenía raices fenicias y/o cartaginences, en su dios solar/fuego Adramelec (Adar-Malik/señor del fuego), y que fue asociado a Moloch por la tradición de sacrificar niños dentro de estatuas ardientes tanto en Fenicia, como en sus colonias, incluida Cartago. Los Palicos en esta tradición serian los hijos de Adrano y la ninfa Etna, y que luego los griegos y romanos la llevaron a la tradición clásica conocida.

El décimo tercer signo zodiacal

De unas semanas para acá ha habido un gran revuelo por la supuesta aparición de un nuevo signo zodiacal. Esto es sin embargo noticia vieja. Ya a mitad del siglo XX se postulaba la existencia de un nuevo signo. La explicación de esto tiene que ver con problemas que se remontan entre dos mil a cuatro mil años atrás, con el surgimiento y establecimiento de la fe judía y a partir de ella las religiones más grandes del mundo, la cristiana y la musulmana.

Para poder entender el problema debemos referirnos a tres aspectos distintos:

  1. Misticismo antiguo, culto a la diosa madre, ciclos lunares y fecundidad y el simbolismo del número 13.
  2. Orígenes de la astrología.
  3. Astronomía moderna contra astrología antigua.

Empecemos por el principio. Robert Graves (1895-1985) fue un escritor de grandes novelas y algunos ensayos, entre sus novelas históricas más famosas destacan: Yo Claudio (1934); Conde Belisario (1938), El vellocino de oro (1944) y Rey Jesús (1946); todas basadas en fuentes históricas por lo general y donde se suplieron los vacíos con una ficción verosímil. Pero no todas las obras del autor fueron ficción, entre sus ensayos tenemos: La diosa blanca (1948), Los mitos hebreos (1964) y Los mitos griegos (1968).

Es en su obra “The white goddess —La diosa blanca—” de 1948 se expone una tesis que ha calado en esta era de feminismo moderno. Graves propone la existencia de una deidad Europea del nacimiento, la fecundidad y la muerte, muy similar a la Diosa Madre, pero inspirada y representada por las fases de la luna, figura que se encuentra detrás de los rostros de diversas diosas europeas y mitologías paganas. Por citar algunas de estas diosas triples la mas conocida es la griega Hécate, quien solía aparecerse portando una antorcha como diosa lunar. Zeus le permitió tener parte en el dominio de la tierra, del mar y del cielo estrellado; o mejor dicho, no la privó de este triple honor, del que ella ya disfrutaba en la época de los titanes. Ella era por lo tanto una auténtica titanesa entre titanes. Aparte de esto, se decía también que Hécate era señora del inframundo y en las noches sin luna merodeaba a la cabeza de un enjambre de fantasmas, acompañada por ladridos de perros. Hecate se erguía ante las puertas de la mayoría de nuestras casas y podía también ser vista en encrucijadas de tres caminos; imagen que los romanos la identificaron con su diosa Trivia, cuya efigie presidía las encrucijadas de los caminos, lugares vinculados con la magia.

Otra diosa triple es la diosa celta Morrigan, que formaba una triada con Badb y Macha (que algunos consideran aspectos distintos de la misma de la diosa). Otra triada menos evidente eran Atenea, Afrodita y Hera; que pelearon por ser la mas bella, en el mito de la manzana dorada, son las imágenes de la virgen, la mujer y la madre.

Pero volvamos a la teoría de Graves, “La rama dorada” publicada en 1922, pero escrita en 1890 fue uno de los primeros estudios antropológicos de Sir James George Frazer (1854-1941) y este fue el punto de partida para gran parte del argumento de Graves; lo que Frazer sólo insinuó Graves lo dijo; la idea era que todos los ritos cristianos, salvo la propia figura de Jesús, no son de origen cristiano sino tomados de las religiones paganas. Para ejemplo nuestra fiesta de Navidad se celebra en diciembre, en la fecha del solsticio de invierno; en esa época del año las cabras y ovejas se encuentran en los corrales, hace demasiado frío para subir a pastar a los montes —donde apareció el ángel del señor para dar la nueva a los pastores de que había nacido el hijo de Dios—. En realidad el solsticio de invierno es la época en que todas las religiones paganas celebran el nacimiento del dios Sol.

El planteamiento de Graves era que las religiones hoy dominante, patriarcales y monoteístas de base en el judaísmo reemplazaron a un culto más antiguo, el culto a la Diosa Blanca; donde la mujer  ocupaba un escalón más alto en la sociedad prehistorica, que el papel sumiso ante el hombre que tiene en la actualidad.

Como se apoya esta idea; en el mundo antiguo los cultos a la fecundidad están asociados a la diosa madre; Isis, Ishtar, Cibeles, Gea, Afrodita, Freya, etc., son todas diosas de la fecundidad, y todas las mujeres sufren de un ciclo menstrual que dura aproximadamente 28 días; ese es más o menos el mismo número de días de un ciclo lunar, la luna tiene cuatro faces, tres visibles: creciente, llena y menguante; vinculadas a las edades de la vida: nacimiento, plenitud y vejes; una etapa que no es visible, la luna nueva, vinculada a la muerte. Así la luna muestra en sus faces mensuales ciclos de vida y muerte completos. Pero aquí tenemos algo más, si multiplicamos 28 días por trece lunas llenas se tiene un total de 364 días, eso es casi la duración de un año completo; en los antiguos calendarios se hablada de ciclos de un año y un día (365 días en total).

La cosa parece bonita y empieza a tomar forma, y en este punto recordamos que existen momentos o puntos críticos en un ciclo; un día tiene cuatro; amanecer, medio día, anochecer y media noche; recordemos que las hadas se ocultan al salir el sol y los enanos y gnomos evitan la salida del sol porque se vuelven de piedra, la magia del hada madrina de Cenicienta se rompe a la media noche; etc.. El mes lunar tiene su cuatro faces, y el año también tiene cuatro: los solsticios de verano e invierno y los equinoccios de primavera y otoño. El cuatro que es el número de la construcción, de los cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales se repite y es un importante número mágico; pero las mitades son los más importantes; cuatro es una doble pareja, y la dualidad del dos nos habla de opuestos; hombre-mujer, dia-noche, vida-muerte, etc., así son importante los contrarios más extremos: la luna nueva y la luna llena, la media noche y el medio día y los solsticios.

Veamos lo siguiente, si enumeramos seguidamente desde el 1 al 13 tenemos: 1, 2, 3, 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9, 10, 11, 12 y 13; el número que esta a la mitad, lo que en estadística se llama la mediana, es el siete; y la mediana desde uno a siete es cuatro. El siete es el número de Dios, en seis días creó al mundo y descanso al séptimo; siete eran los planetas del mundo antiguo (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno); siete eran los metales del mundo antiguo (oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo). Siete es uno de los números más importantes en la Biblia y el judaísmo, la religión patriarcal y monoteísta, de las que derivan todas las demás. Si multiplicamos 4 por 7 el resultado es 28. Así 4 x 7 x 13 = 364.

El trece tiene varios significados, siempre ha sido asociado a aspectos negativos; es número de la carta de la muerte en el Tarot; y la razón de esto es también astronómica; si se cuentan los días desde la luna llena hasta que se observa la última hoz visible en el cielo antes de no verse más luna, hay trece días; seguirán tres días sin luna (luna nueva) y la primera hoz de la luna creciente se observa al décimo séptimo día; es por ello que el número 17 se le llama el número de la esperanza y se asocia a la carta de las estrellas del Tarot.

El doce por el contrario es un número perfecto (suma de sus divisores: 1+2+3+6=12); es el número de la perfección, es el doble del número de la armonía (el seis, 6); doce son los meses del año, doce los apóstoles de Cristo, el consejo de todo panteón divino (romano, griego, sumerio-babilonio, celta, nordico-germano, etc.), doce tribus de Israel, doce los trabajos de Hércules. El doce al igual que el siete surgen del tres divino y el cuatro terrenal (12=3×4; 7=3+4)

Según la propuesta de Graves, el culto a la diosa madre es el mismo culto a la diosa blanca o lunar; y el trece fue eliminado por las religiones machistas monoteístas por que estaba vinculado a un culto femenino más antiguo. Pero esto son teorías, veamos ahora la realidad; entre dos lunas llenas no hay 28 días o cuatro semanas, hay 29,5 días aproximadamente; un año lunar de doce meses tiene 354 días y faltan 11 días para completar un año solar de 365 días; es por ello que los calendarios lunares de cada tanto en tanto agregan un mes trece a su ciclo para hacer corresponder ambos calendarios.

En este punto el doce y el trece adquieren un nuevo significado; por tradición es de mala suerte una mesa de trece invitados. La creencia está en la última cena de Jesús, había doce apóstoles y Jesús (12+1=13); y uno de ellos, el más débil, traicionó a dios hecho carne y lo sacrificó. La idea se repite en otras leyendas; Arturo y los doce caballeros de la mesa redonda fue traicionado por Mordred; Baldr el dios sol (sol de media noche) muere asesinado por su hermano ciego Höðr, cuando Loki aparece en una fiesta de los dioses nórdicos (que eran 12) sin haber sido invitado (Loki es de décimo tercero). José tenía doce hermanos (las hoy doce tribus de Israel) y fue por envidia de sus hermanos vendido como esclavo. Aunque distintas todas cuentan lo mismo: el sol muere cada año (solsticio de invierno) por culpa de uno décimo tercero; ese es el mes lunar que no se completa cada año, el incompleto, el débil.

Pero que tiene todo esto que ver con el 13° signo del zodiaco; simple, Graves propone que si había una religión más antigua donde se adoraban trece lunas y no doce meses solares, debían existir trece constelaciones. Y él la buscó; y buscó, y buscó, hasta que al final encontró en una antigua sinagoga una imagen que mostraba los doce signos del zodiaco moderno, todos encerrando a otro circulo que mostraba una figura femenina, una figura femenina de ocho patas; una araña. La explicación que da es que el décimo tercer era una diosa araña; y según él era una constelación ubicada entre Tauro y Geminis. Hoy las constelaciones entre Tauro y Geminis cercanas a la elíptica (línea por donde el sol atraviesa los cielos) son Auriga y Orión, al norte y sur respectivamente.

El mito griego nos da una pista de quien podía ser esta diosa; se trata de la diosa Aracne; y según algunos se trata de la misma Arianna o Ariadna, la hija de Minos que ayudó a Teseo para salir del laberinto dándole un hilo; y cuando escapaban él la abandonó en una isla donde la encontró Dioniso. Por otra parte Aracne según el mito era una mortal (igual que Ariadna) que tejió un manto y que se jactó de ser incluso mejor que los tejidos por los dioses, ante lo que Atenea la castigó volviéndola una araña.

En algunos mitos Ariadna/Aracne era una antigua diosa cretence de la fecundidad; cuando los cretences fueron derrotados por los griegos (Teseo/Atenea) se paso del culto matriarcal al patriarcal (con Zeus y sus dioses, formaban un consejo de doce). El mito señala también que al morir Ariadna, Dioniso arrojó a los cielos la corona que le regalo en su noche de bodas; la hoy constelación de la Corona Boreal, ubicada entre la constelación de Hércules y Boötes (Boyero = quien cuida los bueyes). La constelación de la Corona Boreal está muy al norte de la elíptica para ser considerada el décimo tercer signo zodiacal, pero debajo de ella se encuentra otra constelación cercana a la elíptica, ubicada sobre Escorpio; es la constelación de Ofiuco (el serpentario).

La pregunta es ¿por qué Ofiuco?, ¿Por que no tomar a Orión o a Auriga, que son constelaciones con estrellas más brillantes y ambas también entran en la zona zodiacal?. Incluso algunos astrónomos señalan que la constelación de Cetus (la ballena/monstruo marino), ubicado al sur de Aries y Piscis también toca la elíptica. La explicación es que muchos ven en Ofiuco al dios griego de la medicina, que tras su muerte fue divinizado (elevado a los cielos) y al estar rodeado por la serpiente implica que se nace a una nueva era, pero esto es discutible.

El zodiaco moderno tiene su origen en la antigua Babilonia; para los Babilonios y otros pueblos antes y después (sumerios, caldeos, asirios, etc.), la elíptica es el camino del sol, pero la luna, en el dios patrón Sin/Nannar también recorría ese camino; salvo por un detalle, la luna no esta en el plano de la elíptica (plano que forma la Tierra al trasladar alrededor del Sol), y al estar ligeramente inclinado hace que la luna pueda ubicarse en posiciones por encima o por debajo de la línea descrita por el sol.

El zodiaco es en realidad la zona por donde la Luna puede circular en el cielo, y eso era importante porque cuando la Luna pasaba por la elíptica ocurrían los eclipses, muy temidos como malos presagios en la antigüedad. Las estrellas o grupos de estrellas ubicados en esa zona forma grupos (constelaciones) y aunque parezca dudoso no eran las doce conocidas, sino que inicialmente eran dieciocho (18). Y el nombre de zodiaco viene del griego kyklos zoidion, que se traduce como circulo de animales.

Las primeras constelaciones (sumeria/acadia)

Número Nombre Grupo actual
1 Las estrellas de la melena Pleyades
2 Toro del cielo Tauro
3 El verdadero pastor Orion
4 El viejo antepasado Perseo
5 La anzada o el azadón Parte de Auriga
6 Los grandes gemelos Geminis
7 El cangrejo Cancer
8 El león Leo
9 El surco labrado Virgo
10 La balanza Libra
11 El escorpión Escorpio
12 El arquero Sagitario
13 La cabra-pez Capricornio
14 El gigante Acuario
15 Las colas Parte de Pegasus
16 La golondrina Uno de los peces (Piscis)
17 La gran dama El otro pez (Piscis)
18 El campesino Aries

Algunos estudiosos discuten si son 17 o 18; ya que la n°15 era para algunos autores una palabra incluida para indicar que las siguientes dos constelaciones sólo estaban en parte dentro de la banda zodiacal (la hoy constelación de piscis la forman dos peces uno arriba de la elíptica y otro abajo de la elíptica unidos por un lazo y que en el mito griego eran Afrodita y Ares que huían de Tifón y se trasformaron en peces unidos por la túnica de Afrodita). Fíjese el lector que por ningún lado Ofiuco aparece como una de las primeras constelaciones.

En el siglo VI a.C, con el reinado caldeo (Babilonia) el rey Nabucodonosor II redujo las 18 constelaciones zodiacales a 12 para igualar el número de constelaciones al número de meses “lunares” que había en un año sumerio; nada de cultos femeninos, nada de diosas antiguas, nada de nada de esas ideas “feministas” de mujeres golpeadas por un culto machista. Y recordemos que en cultos politeístas son doce los dioses que presiden el consejo de las “cielos”, nunca hubo trece dioses o algo similar. Y esos doce dioses siempre se han vinculado a estas doce actuales constelaciones modernas. Así las antes 16 y 17 se transformaron en piscis, las Pleyades se unieron a Tauro; Perseo, Auriga, Orion y Pegaso, más separadas de la elíptica simplemente desaparecieron poco a poco en un proceso que tardó unos cuatro siglos. Hay que indicar también que el surco de labranza y el campesino se volverían Virgo (la virgen) y Aries (el carnero) en los mitos griegos y no son herencia de Babilonia. La entrada de estas creencias al mundo griego y con ello a todo el mundo occidental se remontan a la época de Alejandro Magno, quien fue el primer rey de occidente al que le “fabricaron” un horóscopo.

Para el siglo I d.C, los trabajos de Ptolomeo terminaran de dar fin a un modelo astrológico que seguirá estático hasta nuestros días. Se registraron 48 constelaciones, así fue hasta el siglo XVI cuando los navegantes europeos recorrerán el mundo y observaran por primera vez los cielos australes, quienes darán cuenta de nuevas estrellas y nuevas constelaciones; en un periodo de dos siglos muchas aparecerán, otras desaparecerán y algunas de las originales serán picadas en muchas más; hoy día son oficialmente 88; número que por pura casualidad coincide con los 88 elementos (tipos de átomos) que existen en la naturaleza (aunque la tabla periódica hay 92, del hidrogeno al uranio, cuatro no existen de forma natural porque son inestables y se desintegran a formas más estables). Hay que aclarar que para los antiguos las constelaciones eran figuras en el cielo, pero en la modernidad el cielo ha sido dividido utilizando como guía las líneas de declinación y ascensión de los telescopios modernos, por eso es que no hay líneas diagonales. Estos límites fueron establecidos por la Unión Astronómica Internacional entre 1928 a 1930. Es por ello que en esta división moderna Auriga y Orión ya no cortan la elíptica, aunque estén dentro de la zona zodiacal; pero si lo hace Ofiuco, la culpa es de la astronomía moderna, no de la astrología antigua.

Pero hablemos de astrología; desde el punto de vista zodiacal, el año arranca en el equinoccio de primavera (21 de marzo); y coincidía en el momento que el Sol iniciaba su paso por Aries, visto desde la Tierra. Para efectos astrológicos, en la zona zodiacal, cada constelación abarca 30° en los cielos, por lo tanto el sol atraviesa cada signo zodiacal en un periodo de 30 a 31 días. Para el mundo antiguo el Sol, la luna y los cinco planetas (los errantes) visibles formaban un conjunto de siete objetos que se mueven sobre el fondo fijo de estrellas que es zona zodiacal. En verano (21 de junio) el sol inicia su paso por Leo y como es el punto que desde el hemisferio norte el sol esta más al norte, a Leo se le asigno como “planeta regente” al Sol; a la izquierda se sienta la reina de los cielos (la Luna) y ocupa el signo de Cancer; los otros cinco planetas se sientan siguiendo la secuencia del más cercano Sol al más lejano, ocupando puestos ambos lados de los reyes; así mercurio es el planeta de Geminis y Virgo; Venus de Tauro y Libra, Marte de Aries y Escorpio, Jupiter de Piscis y Sagitario y Saturno de Acuario y Capricornio. Cuando no son visibles son diunos (del lado del sol) y si son visibles son nocturnos, del lado de la luna.

Pero astrología y astronomía son cosas distintas; Copernico, Galileo, Tycho Brahe, Kepler y Newton ponen fin al modelo geocéntrico de Aristóteles y Ptolomeo, y surge el modelo Heliocentrico; ya la Tierra no es el centro del universo, y las cosas no giran a su alrededor. Con la ilustración, las ideas y/o supersticiones astrológicas empiezan a desaparecer, lo que no pudo hacer la Iglesia Cristiana, de alguna forma lo logro la Ciencia Moderna. Cuando en 1781 William Herschel anunció el descubrimiento de Urano, eso derrumbaba gran parte del modelo astrológico; faltaban signos o puestos donde sentar al nuevo planeta; eso siguió ocurriendo con Neptuno en 1846 y Plutón en 1930. Claro que los astrólogos no se amilanaron y ubicaron a Urano en Acuario, a Neptuno en Piscis y a Plutón en Escorpio. Falta saber con la nueva denominación de planetas enanos donde van a ubicar a los “nuevos planetas”: Ceres, Eris, Makemake, Haumea, Caronte, Sedna, Orcus, Quaoar, sólo por citar algunos; o habrá que sacar a Plutón ahora que no es un planeta según la definición moderna del 2006. Ya veremos la respuesta de los astrólogos.

Hoy entre las mayores criticas a la astrología, dadas por la astronomía tenemos el problema de la precesión de los equinoccios; que es un cambio lento y gradual en la orientación del eje de rotación de la Tierra, que es como el bamboleo de un trompo o peonza. Así el eje de rotación terrestre dibuja un cono en un ciclo de aproximadamente 26.000 años; período conocido como año platónico. Si hoy el polo norte terrestre apunta a Polaris en la Osa Menor, en la época de los faraones apuntaba a la estrella alfa de la constelación del dragón; y en doce mil años en el futuro apuntará a la estrella más brillante del hemisferio norte, la estrella Vega en la constelación de Lira. Este fenómeno, que es conocido desde la antigüedad, no se ha tomado en cuenta en el zodiaco, al menos en el usado en los horóscopos que todos los días, semanas o años se escriben en periódicos y revistas.

Desde Ptolomeo a hoy día han pasado dos mil años; cuando el Sol debía apuntar a Aries en el equinoccio de primavera, hoy apunta a Piscis; y en los últimos años se habla que ya está saliendo de Piscis y entrando a Acuario; así como hoy es “boom” es el décimo tercer signo zodiacal, hace unos años era la llegada de la era de Acuario. Algunos señalan que cuando Moises dice en el éxodo que se deje de adorar al toro dorado —el Toro era adorado en las antiguas cultura como Egipto (Apis), Mesopotamia, Creta (minotauro), y Tartessos— y se empiece a adorar al carnero, es dejar atrás a Tauro y adorar a Aries; y cuando los cristianos representaron a Cristo con un Pez, es dejar de mirar a Aries y mirar a Piscis; incluso algunos señalan que la esfinge es más antigua que las pirámides —cosa que no es verdad—, y que la imagen señala el momento en que se pasaba de Virgo a Leo; fecha en que se dice que se hundió la Atlantida, era un cambio de Era (signo). Desde ese cataclismo pasarían tres eras (Leo, Cancer y Geminis), hasta que al inicio de Tauro, por allá en el 4000 a.C., para que la humanidad se recobrara lo suficiente de aquella catástrofe y volvieran a surgir la civilización (Egito, Sumerio, India y China). Hoy la gran angustia con el 2012 es que para muchos marca el punto de inicio de la era de Acuario y que nuestro desarrollo tecnológico y destrucción del ecosistema global —conocer los secretos del átomo y su poder— nos ha vuelto ante los dioses, tan peligrosos y malignos  como lo fueron en su tiempo los  habitantes de la  Atlantida y por ello tenemos ese gran miedo de desaparecer en un gran cataclismo mundial devolviendonos otra vez a la era de las cavernas. Y muchos marcan que esta destrucción no será por agua (como en Atlantida), sino por fuego; algunos miran a las armas atómicas, a las guerras, pero otros señalan la erupción de un gran supervolcan como el de Yellowstone y que ya está atrasado y cuya explosión puede acabar con todo el clima mundial.

Hoy se dice que en vez de usar las fechas astrológicas trópicas (de la época de Ptolomeo), se debería corregir a las fechas astrológicas siderales (haciendo la corrección de la precesión de los equinoccios). La cosa por desgracia para la astrología no termina aquí; si bien Ptolomeo y sus predecesores dividieron la banda zodiacal en doce partes iguales, lo cierto es que el sol no atraviesa cada constelación zodiacal en igual tiempo, al menos no desde 1930 que se establecieron claramente los límites entre las constelaciones; por ejemplo la línea desde la Tierra a través del Sol apunta hacia Virgo durante 45 días, pero apunta hacia Escorpio durante sólo 7 días. El tamaño del disco solar, hace que en algunos casos éste tarde un día o varios en atravesar el límite entre dos constelaciones, esto es, el Sol puede “estar” en dos constelaciones a la vez, como ocurre al pasar de Acuario a Piscis.

Se podría discutir mucho sobre esto y todos tendrán sus puntos de vistas, yo personalmente me niego a retroceder evolutivamente de carnero a pescado; las creencias en el zodiaco que casi desaparecieron con la Ilustración en los siglos XVII y XVIII, revivieron en el siglo XIX con el romanticismo que protestaba contra la revolución industrial y la deshumanización del hombre. Lo cierto es que la astrología esta realmente anclada desde hace casi 2500 años, y aunque cada cultura (babilonios, griegos y árabes) le aportaron su granito de arena, y hoy la sociedad moderna intenta  hacer lo mismo al “actualizar” el sistema de creencias; por ello  ese “nuevo signo zodiacal”, la corrección del equinoccio, el quitar o agregar nuevos planetas, asteroides y lunas son todos intentos de mantener viva una creencia religiosa antigua, que en su momento histórico muy, muy atrás solo trataba de poder decir usando la posición del sol y la luna cuando sembrar y cuando cosechar.

Signo Calendario Astrológico Calendario Astronómico
Tropico Sideral
Aries Mar 21 – Abr 20 Abr 14 – May 14 Abr 18 – May 13
Tauro Abr 21- May 19 May 15 – Jun 14 May 13 – Jun 21
Geminis May 20 – Jun 21 Jun 15 – Jul 16 Jun 21 – Jul 20
Cancer Jun 22 – Jul 21 Jul 17 – Ago 16 Jul 20 – Ago 10
Leo Jul 22- Ago 23 Ago 17 – Sep 16 Ago 10 – Sep 16
Virgo Ago 24- Sep 22 Sep 17 – Oct 17 Sep 16 – Oct 30
Libra Sep 23 – Oct 21 Oct 18 – Nov 16 Oct 30 – Nov 23
Escopio Oct 22 – Nov 22 Nov 17 – Dic 15 Nov 23 – Nov 29
Ofiuco Nov 29 – Dic 17
Sagitario Nov 23 – Dic 22 Dic 16 – Ene 14 Dic 17 – Ene 20
Capricornio Dic 23 – Ene 20 Ene 15 – Feb 12 Ene 20 – Feb 16
Acuario Ene 21 – Feb 19 Feb 13 – Mar14 Feb 16 – Mar 11
Piscis Feb 20 – Mar 20 Mar 15 – Abr13 Mar 11 – Abr 18

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Referencias:

Hajo Banzhaf “La simbología y el significado de los números” Editorial Edaf S.l. España, 2007

Los misterios de la iglesia – El mundo de lo insólito. Editorial Debate S.A. España. 1986

otras referencias: aquíaquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.