Griegos y Troyanos peleando en los cielos (8) Eneas, el planeta de las metas

Karl Wilhelm Reinmuth (1892 a 1979) fue un astrónomo alemán y notable descubridor de asteroides, habiendo llegado a descubrir casi 400. Descubriría ocho de los grandes asteroides troyanos de Júpiter, iniciando por (911) Agamenón, y (1143) Odiseo, seguido de (1172) Eneas, (1173) Anquises, (1208) Troilo, (1404) Ajax, (1437) Diomedes y finalmente (1749) Telamón. Lo interezante es que los dos siguientes tras (1143) Odiseo fueron descubiertos el mismo día, el 17 de octubre de 1930. Estos cuerpos (1172) y (1173) recibirían los nombres del mayor héroe troyano después de Héctor y el de su padre respectivamente: Eneas y Anquises. (1172) Eneas tiene un diámetro medio de 173 km, ocupando el cuarto puesto en tamaño dentro de los troyanos de Júpiter; ubicando entre (1477) Diomedes y (617) Patroclo. Por su parte (1173) Anquises con 126 km en diámetro promedio ocupa el séptimo puesto entre (588) Aquiles y (1143) Odiseo.

Eneas forma parte de dos mitologías, por el lado griego fue el segundo gran héroe de la Guerra de Troya dentro del bando troyano, y por el lado romano fue el único héroe que pudo escapar tras la toma de Troya, y como Odiseo, recorrió el Mediterráneo hasta encontrar un lugar donde fundar la nueva Troya. Ese lugar finalmente fue donde se fundó Roma, vinculando así las dos culturas (griega y romana) en una sola.

Eneas, al igual que Aquiles, era un semidios, hijo de un mortal y una diosa. Su padre fue Anquises, emparentado con la familia troyana de Príamo (un primo segundo), pero del lado de los dardanos; como otros antes y después de él en la familia (Lacio, Ganimedes, Titono), Anquises fue en su juventud un joven de gran estampa, algo que no pasó desapercibido por la más lujuriosa de las diosas del Olimpo, Afrodita/Venus. El fruto de esos encuentros, en que la diosa se disfrazo de princesa frigia, sería Eneas. Según los mitos la unión de Anquises y Afrodita/Venus ocurrió mientras el chico llevaba sus rebaños de caballos a pastar (el pueblo dardano eran de grandes criadores de caballos) en el monte Ida, cerca de Troya. Cuando nueve meses después Afrodita/Venus le trae el fruto de su aventura, le revela quien es realmente y le indica que no debe decirlo; pero para un chico, no jactarse de haberse acostado con la más hermosa de las diosas no era algo fácil de cumplir. Apenas pudo contó ante otros de su hazaña, Zeus/Júpiter le lanzó un rayo que lo dejo para siempre ciego y cojo. Así Anquises pronto fue olvidado por la diosa, pero esta siempre estuvo pendiente y protegiendo a su hijo mortal. Cuando Eneas cumplió los cinco años, Anquises lo llevó con su cuñado, Alcátoo (hijo de Pelope y padre de Peribea, la madre de Ayax con Telamón) para que lo educase. Ya adulto, Eneas casa con Creusa, hija de Príamo, unificando con esta unión las dos ramas de la familia de Dárdano; los dardanos y los troyanos. Fruto de esa unión fue el joven Ascanio.

Durante la Guerra de Troya, la familia de los dardanos apoyó a la ciudad sitiada; Eneas, que formaba parte de dicha familia y de la corte troyana no le tocó más que participar del lado troyano, y se convirtió en uno de los más fuertes guerreros. Pero no siempre salió bien parado y tuvo que recibir la ayuda de los dioses; en su lucha con Diomenes su madre Afrodita/Venus vino a su rescate, pero cuando Diomenes lo hiere, Apolo interviene y lo envuelve en una nube y lo transportó lejos, donde fue curado por Artemisa/Diana y por Leto/Latona. Cuando estuvo a punto de ser herido por Aquiles y fue nuevamente salvado, esta vez por Poseidón/Neptuno. (Afrodita, Ares, Apolo, Artemisa y Leto apoyaban al lado troyano; mientras que Atenea, Hefesto, Hera y Hermes estaban del lado griego; Poseidón y Zeus, según los implicados jugaron para ambos bandos, aunque principalmente apoyaban al griego).

Cuando cae Troya, Eneas logra escapar en el incendio, pero su esposa Creusa muere en el incendio. Afrodita/Venus le dijo a su hijo, usando la sombra de su esposa muerta que huyera de la ciudad, que no muriera como un buen troyano, pues Troya ya no existía y para él se había reservado otro futuro y donde desposaría a una reina en el futuro. A Eneas lo acompañan su hijo Ascanio y carga en sus hombros a su padre, Anquises, ya anciano. Eneas se dirigió con su grupo de troyanos en veinte naves a Macedonia. Tras varias escalas llegan a Sicilia donde muere Anquises; cuando llegan a las costas de Cartago (norte de África) ya sólo quedan siete naves, aquí empieza la obra de Virgilo, La Eneida, versión romana que combinaba el viaje de Eneas (a semejanza del viaje de Odiseo), y su lucha por establecerse en Italia (equiparado a la Iliada).

Hera/Juno, sabiendo el destino de gloria que les viene a los troyanos, quienes fundarían el Imperio Romano, intenta impedir que lleguen a Italia. Para ello pide a Eolo que con sus vientos, les haga naufragar. A cambio le ofrece una ninfa por esposa. Éste acepta y los troyanos terminan dispersándose en el mar. Poseidón/Neptuno descubre lo que Eolo ha hecho, y molesto, pues el océano es su imperio, ayuda a los troyanos a llegar a las playas de Libia, pero no llegan todos juntos, sino en dos grupos. Aquí llegan a las tierras de la reina Dido, una princesa fenicia de la ciudad de Tiro que se estableció en el norte de África, después de que tuvo que escapar de su patria cuando su hermano Pigmalión mata a Siqueo, su esposo, para tratar de robarle su fortuna. Eneas se dirige a la ciudad y cuando llega ve a los compañeros que había perdido que también han llegado a pedir hospitalidad a Dido, así el caudillo entra en la ciudadela y pide ayuda al reina. Aquí la reina le pide que narre su historia.

Eneas cuenta que tras la entrada del Caballo dentro de la Ciudad, a pesar de las advertencias de Laocoonte, que es asesinado por dos monstruos marinos junto con dos de sus hijos, la ciudad de Troya siente que ha terminado la guerra y van, tras festejar, a descansar. Pero Eneas tiene un sueño intranquilo con el fantasma de Héctor, que le avisa del final de Troya y que escape, llevando con el las estatuas de los dioses de la ciudad. Cuando despierta descubre el incendio, Odiseo/Ulises y sus hombres ya han salido del Caballo y abierto las puertas a los griegos. Mientras busca a su familia contempla la muerte de Polites, en manos de Neoptólemo/Pirro y el asesinato del rey Príamo. Furioso desea matar a Helena, pero Afrodita/Venus envía al fantasma de su mujer, que ya ha perecido en el incendio y le señala que ese no es su destino.

Eneas cargando a su padre Anquises y acompañado su hijo Ascanio escapan de Troya. Llegan primero hacia la ciudad de los Tracios, que eran sus amigos, pero el alma de Polidoro (un hijo de Príamo que había sido enviado con el rey Polimnéstor de Tracia, y al saber la caída de Troya asesinó a su huésped para hacerse con el tesoro, arrojando su cadáver al mar) les informa que el rey de Tracia estaba a favor de los griegos. Se dirigen entonces donde el rey Anio. Allí escuchan de los oráculos de Apolo que han de fundar una nueva ciudad donde vivieron sus ascendientes. Anquises piensa que se refieren a Creta, y allí se dirigen fundan la ciudad de Pérgamo. Pero una peste hace revisar esta idea y comprenden que Apolo se refería a las tierras del hermano de Dárdano, las tierras de Lacio (Italia).

Al pasar por las islas del mar Jónico son atacados por las arpías, quienes los maldicen a pasar hambre al final de su viaje, por haberse atrevido a devorar su ganado. Luego Eneas se entera que Heleno, otro hijo de Príamo, reinaba en una ciudad cercana (Ftía, donde había reinado Peleo y tras la muerte de su nieto Neoptólemo/Pirro, hijo de Aquiles, le había dejado el reino al esclavo de su hijo, Heleno) y se había casado con la esclava de Neoptólemo/Pirro, Andrómaca. Heleno le predice que llegará a Italia, que debe cuidarse también de Caribdis y Escila y que escuche los oráculos de la Sibila.

Llegan a Sicilia, donde se encuentran con un griego, Aqueménides, que Odiseo/Ulises había abandonado, este les quien les pide que lo lleven con él y les aconseja escapar pronto, ya que es tierra de cíclopes; en esta tierra muere Anquises. Luego, tras ser dispersados por los vientos, finalmente llegan a la tierra donde reina Dido.

Afrodita/Venus envió a su hijo Eros/Cupido a enamorar a Dido de Eneas; para que ella ayudara a su hijo, siente la presión de Hera/Juno, que sugiere a la madre que ambos hacen buena pareja; así, si Eneas permanece en Cartago, evitará que llegue a Italia a cumplir su destino. Pero Zeus/Júpiter interviene enviando de Hermes/Mercurio con Eneas y recordándole su destino. Eneas, que estaba haciendo planes con Dido para crear una gran ciudad no logra explicar a la reina que ese no es el destino que los dioses le han dispuesto. La reina, enamorada no entiende y cuando Eneas se va con sus hombres, la reina se suicida. Desde las naves en el mar Eneas contempla la pira funeraria que se ha hecho para la reina de Cartago.

Se dirigen los troyanos a las tierras de su amigo Acestes. Hera/Juno envía a Iris a que promueva en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más. Tras la presión femenina, Eneas está aún indeciso, pero esa noche se le aparece la sombra de su padre Anquises y le pide que lo visite en el Averno. Para llegar debe visitar a la Sibila y ofrecer sacrificios. Eneas comunica apresura la partida. Entretanto, Afrodita/Venus ruega a Poseidón/Neptuno que los troyanos ya no sufran más males. Éste le promete que llegarán a las puertas del Averno sólo con un hombre menos. Precisamente, Hipno/Sueño hace que Palinuro, el piloto de la nave, caiga de la misma y muera.

Arriban a las playas de Cumas y visitan a Sibila en su caverna. La Sibila le profetiza guerras a causa de una mujer, pero que saldrá victorioso, e instruye a Eneas de cómo entrar en el infierno. Así llega el troyano al Averno y arriban al río del barquero Caronte, quien transporta las almas al otro mundo a través del mismo. Ve Eneas a Palinuro, quien le pide que busque su cuerpo y lo sepulte, para que así pueda ir en el barco de Caronte. Eneas lo promete. Para poder subir al barco de Caronte, le presenta una rama mágica. Ven en el camino la cueva de Cerbero, los jueces de los muertos, los campos llorosos, etc. En eso, Eneas ve a Dido y le pide perdón, pero ella no responde. Ve también muchas almas de grandes guerreros de otros tiempos, y finalmente encuentra el alma de Anquises, quien le muestra el futuro glorioso de los descendientes de su futuro hijo Silvio, que nacería de su futura esposa Lavinia.

Saliendo de Infierno, finalmente se dirigen a un bosque del Lacio, por donde pasa el río Tíber. Vivía en esas tierras Latino, esposo de Amata. Éste tenía una hija, Lavinia, quien estaba comprometida con Turno, caudillo de los rútulos. Sin embargo, se había predicho que ella se casaría con un extranjero y no con él. Eneas y suyos sufren de hambre y recuerda la maldición de las arpías para el final de su viaje. Eneas envía emisarios donde el rey Latino; quien reconoce en Eneas aquel yerno prometido y les pide que vaya a visitarlo.

Pero Hera/Juno envía a la furia Alecto a producir la discordia. Primero en Amata, quien entonces se enfrenta a su esposo para que no entregue a Lavinia a Eneas, sino a Turno; luego en Turno, y promueve en él el odio por Eneas, para quien sería un usurpador y le arrebata su prometida. Turno se decide a enfrentarse a Latino por la mano de Lavinia. Finalmente Alecto dirige los perros de caza de Ascanio/Iulo contra un ciervo propiedad de un latino. Cuando ello es descubierto, estalla una batalla y surgen las primeras víctimas entre ambos bandos; la furia a cumplido el encargo de Hera/Juno.

El río Tíber le habla a Eneas, a quien le recomienda busque la alianza con los Palanteos y del rey Evandro, este le hace acompañar de su hijo Palante, mientras buscan más aliados. Mientras tanto, Afrodita/Venus pide a su esposo Hefesto/Vulcano que fabrique armas para Eneas y él accede. Mientras tanto Hera/Juno envía a Iris con Turno para que vaya contra los troyanos; ya que están sin su caudillo. Eneas había dicho que si los atacaban, se refugiasen en la empalizada. Turno incendia las naves troyanas; así los troyanos ya no podrían escapar y entonces descansó sus tropas, regocijándose con vino. Dos troyanos, Niso y Eurialo, aprovechan ese intermedio para salir e ir en busca de Eneas, pero los rútulos los atrapan y matan, exhibiendo sus cabezas. Eso enfurece a los troyanos, que salen de la empalizada y logran cercar a Turno, quien se arroja al río y se salva.

Zeus/Júpiter prohibe a los otros dioses que participen en la batalla. Afrodita/Venus le pide clemencia para sus troyanos, y Hera/Juno se hace la desentendida. Ya Eneas llegaba por mar con las ayudas y se encuentra en medio de la batalla; se une a la lucha en esta lucha, pero Palante es muerto por Turno. Eneas envía el cuerpo de Palante a su padre. Llegan luego emisarios de latinos pidiendo paz para poder enterrar a sus muertos, a lo que accede Eneas. Mientras tanto, Evandro se lamenta por la muerte de su hijo, pero no retira su apoyo a Eneas. En el reino de Latino, algunos se muestran aún a favor de Turno, pero otros piden que se entregue la mano de Lavinia al troyano Eneas. Unos emisarios llegan de la ciudad de Diomedes, (quien tras volver a Argos, Grecia, tuvo que huir y establecerse al sur de Italia) quien recomienda a los latinos tener mucha cautela con Eneas.

Latino quiere ya detener la guerra dando a los troyanos tierras. Turno se opone y promueve nuevas batallas. Finalmente manda a Eneas un pedido para dirimir los dos solos la batalla. Eneas acepta. Hera/Juno planea un nuevo ardid, envía a la hermana de Turno, Iuturna, y divinizada por Zeus/Júpiter a promover que se rompan los pactos que se hiciesen, pues sabe que Turno es menos diestro que Eneas con las armas. Una saeta que nunca se supo de quién provino, hiere a Eneas y permite que Turno haga entonces grandes estragos. Ascanio/Iulo lleva a su padre a un lugar seguro; donde el anciano Iapis cura a Eneas, que regresa a la batalla. Los rútulos huyen, pero Eneas sólo busca a Turno. Éste también quería enfrentarlo, pero Iuturna no se lo permite.

Eneas que se dirige a la ciudad y la reina Amata, viéndolo venir, piensa que Turno ha muerto y se suicida. El rey Latino se entera y sufre mucho. Le llegan noticias a Turno y entonces se desprende de su hermana para luchar. En la lucha entre ambos héroes, Zeus/Júpiter pregunta a Juno qué espera de la guerra y le prohibe participar nuevamente en ella. Hera/Juno acepta que había persuadido a Iuturna de ayudar a Turno y cede a abandonar la guerra. Sin embargo, pide que cuando los troyanos se unan a los latinos, desaparezca el nombre de los primeros. Zeus/Jupiter accede y envía una furia a retirar a Iuturna de la batalla. Eneas acosa a Turno y éste comienza a sentir temor. Turno le pide que le perdone la vida tomando a Lavinia. Eneas estaba indeciso hasta que cuando ve que Turno tenía armas de Palante. Lleno de furia, le da el ataque final. Muerto Turno, cae su poderosa ciudad y Eneas se casa con Lavinia, quienes tienen un hijo, Silvio.

Eneas, como muchos otros héroes fue guiado por los hados del destino; sobre sus actos pesan la imposición que los dioses tenían para él; no fue cobardía abandonar y escapar de la acabada Troya; en él se encontraba la herencia de la ciudad caída. Tampoco fue maldad abandonar a Dido, provocando la muerte de la reina de Cartago; la lucha con los latinos y rútulos fue provocada por los dioses; así en Eneas se justifica su constante lucha, debía hacer todo eso y más para desposar a la destinada Lavinia, para que su decencia Ascanio/Iulo (con Creusa) y Silvio (con Lavinia) fueran el tronco de la aristocracia romana. Eneas, a semejanza de Odiseo/Ulises fue un simple títere de los dioses, que lo llevaban de un lado a otro, sin permitirle terminar su viaje; pero como Aquiles era un semidios, y sobre él, más que en simples mortales, los dioses habían hecho sus planes. Por ello Eneas representa seguir las metas, no importa cuantos desvíos y curvas, subidas y bajadas, tenga el camino, el final ya está dicho; por otra parte, la meta puede estar establecida, pero como se alcanza es muchas veces el problema real, ‘todos los caminos conducen a Roma’, reza la frase, pero no todos son iguales, los hay más difíciles, los hay más sencillos, el como se recorre ese camino es lo que muchas veces marca lo que somos y lo que nos volveremos; el tamaño de la meta emprendida depende muchas veces también de como la alcanzamos.

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Anquises representa al anciano cuya salud le ha limitado las acciones, pero que tiene las respuestas que da la edad; ante la profecía de fundar una nueva ciudad, primero van a Creta, de donde son los primeros reyes de Troya; pero finalmente entiende que la familia de los dardanos proviene de Italia y hacia allá enfocan el viaje. Tras su muerte sigue dando mensajes a su hijo de su glorioso de su destino; por ello Anquises actúa siempre como el padre que guía al hijo; lo apoya en sus luchas y le recuerda las metas planteadas, aunque estas sean las impuestas por otros.

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Ascanio, el hijo troyano de Eneas fue puesto en los cielos en 1977, dando nombre al asteroide número 12649. Entre los romanos se le llama Iulo (Julio) y se le pone como antecesor de la familia Julia (la primera dinastía del Imperio Romano).

Ascanio siempre tuvo el papel de apoyar a su padre en la lucha por las metas; así en estos tres tenemos a: Eneas quien trata por todos los medios de alcanzar una meta, y su padre e hijo que lo empujan y apoyan en la misma, pero desde generaciones distintas, aunque la meta impuesta no se la planeó el propio Eneas. Todos son de alguna forma indicativo de que las metas no son cosa a corto plazo, sino que pueden llevar generaciones; los padres siempre tratan de dar lo mejor para sus hijos, les imponen el estudio y el trabajo arduo como forma de progresar, y esas mismas ideas pasan a los hijos y nietos; la construcción de una casa, una empresa, una familia, no es cosa de ratitos, no se ven los logros mañana, sino que requieren mucho trabajo, lucha y constancia, habrá desvíos y atajos, demoras y percances, pero el alcance de las metas siempre es cosa de largo plazo, es al final de nuestras vidas que uno se puede plantear la pregunta si alcance las metas de la juventud, y si realmente tuve la vida que esperaba, si realmente hice el esfuerzo suficiente para llegar a donde esperaba estar.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (4) Príamo, el planeta de la paternidad

Tras el descubrimiento de (624) Héctor en 1907, al año siguiente, en 1908 el astrónomo Max Wolf descubre a su segundo troyano, nombrado (659) Néstor, pero pasarían unos nueve años antes de que Max Wolf encontrara un nuevo troyano en Júpiter, en 1917 se encuentra su tercer troyano y el segundo en el campo de los troyanos, recibe por nombre (884) Príamo, en honor al rey troyano que soporta el asedio de los griegos; (884) Príamo tiene un tamaño estimado de 99 km.

El rey Príamo es el último de los hijos varones sobreviviente del rey Laomedonte, y a su vez el último rey de Troya. En su sangre se conjugan por un lado una herencia cretense y griega, que formaron su propia dinastía en la región de la hoy península de Anatolia. Según las crónicas el primer rey que gobernó la región de Troya fue un príncipe cretense de nombre Escamandro. Tras una gran hambruna, Escamandro llega a la región noroeste de Anatolia y por consejo de Apolo se establecen en la misma.

La región era parte del culto al dios Apolo y era según la tradición donde la diosa Leto sufrió los primeros dolores del parto de Apolo y Artemisa; y el río Janto (Xantho = amarillo = dorado) tuvo su origen en esos dolores. En su lucha contra pueblos vecinos Escamandro muere sobre el río Janto que bañaba la región y Apolo lo recompensa transformándolo en dios del río, que desde entonces toma su nombre.

Treuco es el hijo de Escamandro con una ninfa llamada Ida (nombre de un monte en Creta y nombre dada a la montaña que rodea la región de Troya), el Treuco griego que es hermano de Ayax recibe el nombre de este bisabuelo. En la guerra de Troya el dios río Escamandro quiso detener a Aquiles enviando una crecida que arrastró los cuerpos muertos sobre las riberas del río y con ellos pretendía ahogar al héroe.

El fundador de la primera ciudad importante en la región fue otro príncipe griego, de nombre Dárdano. Según los mitos Zeus y la ninfa Electra, una de las hijas del gigante Atlas con la diosa Pleyade (el crepúsculo), tuvieron dos hijos: Lasio (o Yasión) y Dárdano. Lasio y varios de los descendientes de su hermano fueron varones muy bellos, y ante tal belleza muchas diosas y el propio Zeus se encapricharon. El primero en sentir los hados del destino por ese don fue el propio Lasio, de quien se prendó la diosa Demeter; juntos fueron padres del dios Pluto (no confundir con el dios romano de los infiernos Plutón). Pluto es el dios de la riqueza y se le representa como un niño sosteniendo la cornucopia (el cuerno de la abundancia). El destino de Lasio fue pronto truncado, las riquezas obtenidas de la diosa provocaron la envidia de su hermano Dárdano y este quiso tomar el trono matando a su hermano, que reinaba en Arcadia (región central de la península del Peloponeso – Grecia); pero el pueblo no lo acepto por tal crimen y Dárdano tuvo que huir a Asia (región que es hoy la península de Anatolia – Turquía). Ya en Asia el fugitivo Dárdano casa con Batía, la hija del rey Treuco, hereda el trono de este rey y funda Dardania.

Dárdano tuvo dos hijos con Batía, el primogénito fue Ilo, quien murió joven y sin dejar herederos; así el trono pasó a el segundo hijo, Erictronio. Mientras que su padre reinó sobre una población casi campesina, Erictronio hizo crecer las riquezas de la región y llenando las laderas con la cría de caballos, y tal era la belleza de estas bestias, que el dios del viento Bóreas se enamoró de las yeguas y adoptando la forma de un potro negro las embarazó dando a los potros del pueblo dardano tal velocidad que se decía que volaban sobre los pastos.

Erictronio casa con otra ninfa, Astíoque, una de las hijas del río Simois (otro río de la región). De esta unión nace el rey Tros, y cuyo nombre da a los dardanianos el título de troyanos. Tros desposó a Calíoroe, otra de las hijas del río Escamandro. De esta unión nacen tres hijos varones: Ilo (que toma el nombre de su tío), Asáraco y Gamínedes. El más joven era tal su belleza que Zeus lo raptó y convirtió en su copero en el Olimpo. En compensación Zeus le regala a Tros dos caballos tan rápidos que podían correr sobre el agua. Asáraco casa con la ninfa Hieromneme, hermana de Astíoque, y fueron padres de Capis.

Ilo desposa a Eurídice (una hija del rey Adastro de Argos – Grecia) y tiene tres hijos; un varón: Laomedonte y dos hijas: Temiste y Telecleia. Ilo abandona la ciudad de Dardania dejándosela a su hermano Asáraco y funda Ilión (Troya). Su hija Temiste casa con su primo Capis se serán padres de Anquises, este príncipe dardano, tenía tal belleza que fue amado por la misma diosa de la belleza y el amor, Afrodita; juntos serán padres del héroe Eneas, quien tras la caída de Troya huye con su padre e hijo y funda Roma. La segunda hija, Telecleia desposa a Ciceo, rey de Tracia, y serán padres de Téano, sacerdotisa de Atenea y esposa de Antenor, un ministro del rey Príamo.

Es el hijo varón de Ilo quien inicia la causa de la caída de la casa de Ilión. Laomedonte transformó a la pequeña Ilión en una gran ciudadela de impugnables muros. Según el mito los dioses Apolo y Poseidon fueron convertidos en mortales y condenados a trabajar para el rey de Ilión en castigo por conjurar contra Zeus. Laomedonte le pidió a estos dioses la construcción de murallas que ningún ejercito pudiera tumbar y los dioses cumplieron, pero al terminar la obra el rey se negó a pagar por ello. En castigo los dioses enviaron una peste y un monstruo marino. Para aplacar a los dioses, al igual que en la historia de Andrómeda, Laomedonte tenía que sacrificar a su hija Hesíone. Heracles, que por ese entonces iba con los argonautas se comprometió a ayudar al rey a cambio de los fantásticos caballos que Zeus había regalado a su abuelo Tros. Laomedonte aceptó, pero cuando Heracles, tras cumplir el trato, envió a Telamón e Ificlo a buscar lo pactado, Laomedonte los traicionó encerrándolos.

La furia de Heracles no se hizo esperar, pero dentro de los muros, Podarces, el hijo menor de Laomedonte, ayudaba a escapar a los presos, por no estar de acuerdo con las acciones de su padre. Heracles entra con ayuda de los fugitivos y el resto de los argonautas a la ahora fortaleza y mata al rey y todos sus hijos, sobreviven solo Hesíone y Podarces. Hesíone fue dada como esposa a Telamón y como dote Hesíone pidió la liberación de su hermano Posarces, quien iba a ser convertido en esclavo, comprándolo con su velo de novia. El joven Posarces fue conocido desde entonces como Príamo, en alusión al pago simbólico del velo de su hermana. Los argonautas siguieron su viaje y Príamo quedó como rey de Troya.

No todos los hijos varones de Laomedonte murieron a manos de Heracles; otro que se salvó de la furia del hijo de Zeus y Alcmena fue el príncipe Titono. Titono tuvo la suerte que muchos de sus ancestros, fue un chico de una gran belleza. Su belleza prendó a Eos, la diosa de la aurora, quien había sido maldecida por Afrodita al descubrirla en la cama con Ares, a que arrancaría a los hombres de las camas de sus amantes, pero ninguno terminaría con ella. El mito explica el por que los hombres se levantan con las luces de la aurora para ir a trabajar todas las mañanas, abandonando a sus esposas. Titono fue el amante mortal más fiel que tuvo la diosa y de su unión nacerán Memnón, rey de Etiopía, y Ematión, rey de Arabia. Pero el destino de Titono no fue como el de su tío abuelo Ganímedes. Eos pidió a los dioses que le concedieran la inmortalidad al joven, algo que los dioses aceptaron, pero no pidió juventud eterna y Titono envejeció, y envejeció hasta que se arrugó tanto que la diosa por piedad lo transformó en grillo. Por ello los grillos cantan toda la noche llamando a la amada y al llegar la aurora callan.

El joven Príamo vuelto rey transformó la región y extendió los dominios de la ciudad de Ilión, hasta que la misma fue llamada la dueña de Asia. Como su padre Príamo tuvo muchos hijos, según algunos más de cincuenta, pero con su esposa oficial, la reina Hécuba podemos citar a: Héctor, Héleno y su hermana gemela Casandra, Deífobo, París, Troilo, Polites, Polidoro, Creúsa (esposa de Eneas y madre de Ascanio) y Polixena entre los más famosos.

Príamo intentó rescatar a su hermana Hesíone,por ser el único descendiente varón de Laomedonte que quedaba vivo, pasó a ser rey de Troya y decidió tratar de conseguir el regreso de su hermana. Para ello envió a su consejero Anténor en un viaje diplomático a Grecia, pero los griegos se negaron a la devolución. Según algunas versiones, el motivo del viaje de Paris, hijo de Príamo, a Esparta, fue precisamente volver a reclamar el regreso de Hesíone o castigar a los griegos por negarse a la devolución; el rapto de Helena obedecía a más que simplemente una historia de amor y a la promesa de una diosa dada a un pastor que a su juicio la había catalogado como la más bella de las diosas.

Príamo es siempre descrito en la Ilíada dando pruebas de una inmensa bondad y de una justicia ejemplar. Al contrario que sus consejeros, no culpó a Helena de la guerra. Demasiado viejo para tomar parte en los combates, Príamo tuvo que limitarse a presidir los consejos. Uno a uno vio perecer a sus hijos y su dolor llegó al máximo cuando Aquiles mata a su hijo mayor Héctor en combate singular delante de las murallas de Troya, para luego arrastrar su cuerpo por el polvo. El anciano rey, humillado, acudió al campo enemigo al encuentro del vencedor, para suplicarle la devolución del cadáver de su hijo a cambio de un elevado rescate.

Cuando Troya cayó finalmente, presa del fuego, Príamo quiso tomar las armas para intentar una defensa desesperada, pero su esposa Hécuba lo arrastró hasta el altar de Zeus, al fondo del palacio, para ponerlo bajo la protección del dios. Mientras Neoptólemo, el hijo de Aquiles, mata al más pequeño de los hijos vivos de Príamo y Hécuba, el niño Polites, en presencia de su madre; Príamo no resiste y grita de dolor; Neoptólemo, al descubrir su escondite lo degolló sin piedad. Así terminaba el último rey troyano, la mayoría de sus hijos e hijas muertos, sólo sobreviven los gemelos Casandra y Heleno, ahora convertidos en esclavos.

Los dos primeros cuerpos en los puntos langragianos L4 y L5 de Júpiter se vinculan con cuatro aspectos vinculados al sexo masculino; así como las cuatro primeras diosas del cinturón de asteroides (Ceres, Palas, Juno y Vesta) se relacionan con los aspectos femeninos de madre, hija, esposa y hermana. Aquiles, Patroclo, Hector y Príamo son sus equivalentes masculinos: hijo, amigo, esposo y padre. Aquiles es el joven que pretende demostrar que ya es hombre y ser capaz de tomar sus propias decisiones. Patroclo es el amigo inseparable, el hermano que hace todo por su amigo, incluso tomar su lugar para rescatarlo. Héctor es ante todo esposo, y por su mujer es capaz de hacer las cosas más imposibles; y en Príamo tenemos ese deseo interno de paternidad. Ante todo Príamo es padre, orienta a sus hijos, pero no los limita, sufre con ellos y por ellos. Príamo es símbolo de paternidad, no por el número de hijos que tuvo, sino por el amor que por todos ellos sintió. Por otra parte aunque los tres primeros cuerpos muestran aspectos negativos de: ira incontrolable, deseos de venganza y fuerza intimidatoria, Príamo cierra este ciclo señalando que todas esas acciones están acompañadas por un inmenso dolor de perdida. Su grifo hace referencia a las torres de la fortaleza de Troya y a la letra griega Pi, inicial del rey Príamo.