Cosmogonia (10) Los titanes de la noche, las estrellas y los vientos

De los seis grandes titanes, cuatro de ellos ayudaron a su hermano menor, Cronos, a derrotar a su padre, Urano, el cielo estrellado. Japeto el mayor de ellos tuvo por recompensa las tierras al poniente, convirtiéndose en el primer señor que reinaba en el mundo de los muertos; por su parte Hiperión tuvo por pago las tierras de donde nace el Sol, y como los dioses de la mayoría de las culturas antiguas se volvió el señor de la luz, el que todo lo ve con sus ojos de fuego; los otros dos fueron Crío (Krío, Críus, que traduce ‘regla’) y a quien se le daba el sobrenombre de Megamedes, literalmente ‘quien mide’; y Coios (Ceo como se le conoce más comúnmente en el habla española, que traduce: duda, pregunta o consulta), y era llamado también Polo (literalmente hace referencia al Polo Norte, lugar en los cielos donde giraban todas las estrellas); el quinto de los hermanos fue Océano, por su falta de apoyo a Cronos (el sexto) para vencer a Urano fue expulsado por sus hermanos lejos de las tierras conocidas, y se convirtió en la corriente de agua que rodea al mundo, y que todavía lleva su nombre.

Coios y Crio

Coios reinaba en las regiones al norte del mundo; mientras que Crío en las tierras más cálidas al sur. A su manera estos dos hermanos regían sobre los cielos de la noche; Coios marcaba el lugar en el firmamento donde hoy la estrella polar permanece inmóvil en las noches; pero hay que aclarar que este puesto ha variado con los siglos. Hace unos cinco milenios, esto es cerca del 3000 a.C., la estrella que ocupaba la posición de reina de los cielos era una pequeña estrella de cuarta magnitud, Thuban (del árabe que traduce serpiente y que es la Alfa del Dragón), invisible hoy por la contaminación lumínica y ambiental urbana. Esta estrella era importante en los mitos egipcios donde el dragón o la serpiente devoraban el alma de los muertos.

Para la época de los primeros griegos (cerca del 1000 a.C.) las estrellas más cercanas al polo norte eran Kochab (nombre árabe que traduce ‘estrella’, y es la Beta de la Osa Menor) y Pherkad (otro nombre árabe, que traduce ‘becerro’, la Gamma de la Osa Menor), era una pareja de estrellas, que sin llegar al alcanzar el polo parecían al girar sobre ese punto mágico, y fueron llamados por los egipcios de ese entonces con el nombre de los Indestructibles, y por sus seguidores los pueblos árabes como los Guardianes del Cielo. Ya para la época de los romanos a inicios de la era moderna, no había estrella polar como tal; sino que era un punto vacío entre nuestra Polaris (Alfa de la Osa Menor, cuyo nombre real es Cynosura, que traduce la ‘cola del perro’, se aclara que la constelación original no era un osezno, sino uno de los perros del labrador (Boyero)) y Kochab (Beta de la Osa Menor). A medida que pasaban los siglos de la era cristiana, y el polo se iba acercando más a Cynosura y alejándose de Kochab, quien era para los primeros pueblos árabes la verdadera reina de los cielos, estos empezaron a llamar a Cynosura con el epíteto de ‘la Ladrona‘.

Coios3

Coios reinaba en el punto sobre la cual todas las demás estrellas parecen girar a su alrededor; por esa razón se vincula a Coios con el poder de los oráculos, poder que compartía con su mujer y hermana, la titanesa Febe (la brillante), quien fue la primera diosa lunar, y luego reemplazada por Semele (una de las hijas de Hiperión Theia, la diosa del brillo y la luz, pero en este caso del brillo del oro y la piedras preciosas) y en ese puesto finalmente por su nieta Artemisa.

Febe3

Coios y Febe tuvieron dos hijas, una fue Leto (Latona en revisión romana), y cuyo nombre traduce ‘la oculta’, la otra fue Asteria (la estrellada). Las hijas de Coios parecen haber representado las dos ramas principales de la profecía: Leto y su hijo Apolo presidieron el poder profético de la luz y el cielo, mientras que Asteria y su hija Hécate presidieron los poderes proféticos de la noche, la oscuridad ctónica y los fantasmas de los muertos. Asteria y Leto son diosas de la noche, los hijos de Leto los luceros que traen la luz; Apolo el Sol y Artemisa la Luna; así Leto era vista como una diosa vinculada a la noche y al amanecer, al traer a luz al mundo desde la oscuridad; mientras que su hermana Asteria es la que trae la oscuridad, esto es una diosa del crepúsculo y de cuando el cielo se llena de estrellas.

En este punto es interesante observar como los distintos dioses protogonos (primigenios) fueron remplazados en funciones por los titanes, así Urano, el cielo estrellado, fue reemplazado por Coios y Crío; mientras que Nix, la noche misma, tuvo competencia con descendientes de los titanes; entre ellas las dos hijas de Coios y Febe, las titanesas Leto y Asteria; los nombres de ambas diosas traducen la oscuridad de la noche y el manto de estrellas con que se viste.

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Iniciamos con Asteria y donde algunos la vinculan con la diosa fenicia Astarté, apoyando con ello el origen de cultos orientales llegados a Grecia y vinculados a LetoAsteria, y sus descendientes; posiblemente a través de las colonias griegas asentadas en las costas orientales de Anatolia (Turquía). Recodemos que Astarté era entre los fenicios una diosa de la fecundidad y la guerra, equiparable a la Ishtar mesopotámica o a la Inanna sumeria. Pero la historia de Asteria dentro de los mitos griegos esta lejos de esa Afrodita guerrera de los mitos orientales. Asteria es primero una diosa de los ritos nocturnos y la necromancia (comunicación con los muertos), secretos que le había enseñado su madre Febe. Es esta relación con la noche lo que hace que se confundan y fundan Asteria y Nix (la noche) en los mitos, y por ello a veces se pone a Nix como madre la diosa Hécate, la diosa de las brujas.

asteria2

Hécate es en la mayoría de los mitos la única hija de Asteria y del titán Perse (el destructor), uno de los hijos de Crío; aunque otras referencia tratan de poner como padre a Zeus. Esta segunda ascendencia es colocada realmente, como al igual con Afrodita (nacida de la sangre de Urano), para evitar que la diosa del amor dispusiera del libre albedrío por encima del rey de los dioses; y al poner a Zeus como padre de Hécate se cumple con la misma función. La tradición dice que aquellos titanes que se unieran y lucharan de parte de los dioses conservarían sus reinos; Hécate estuvo entre los titanes que apoyaron a los dioses, y por ello conservó su dominio en los cielos, la tierra y el inframundo, siendo así una de las diosas con mayor poder dentro mundo griego.

De los amores entre Asteria y Zeus se cuenta una segunda historia de la titanesa; Zeus, tras haber logrado el control del mundo, se dedicó, como muchos dioses padres, a poblar el nuevo reino con sus vástagos. Entre las muchas féminas perseguidas por el dios tenemos a Asteria, pero la diosa no se dejo alcanzar, y cuando el dios estaba por agarrarla se trasformó en una codorniz y salto al mar. Los dioses de las aguas al ver que se ahogaba la convirtieron en una isla flotante, conocida como Ortigia (la isla de las codornices) y que luego sería renombrada como Delos.

Hécate, la hija de Asteria, es una diosa de la noche, la magia, la luna (nueva), los fantasmas y la brujería. Su culto, al igual que muchos de sus parientes, parece provenir del Asia Menor y de la región de Tracia (al sureste de los Balcanes); donde era adorada como una diosa de los partos. Con el tiempo los niños no bautizados, o aquellos que morían en los partos se decía que pasaban a formar parte de los espectros que la acompañaban; de ahí que la volviera una diosa de los fantasmas.

hecate

Hécate formó parte de un grupo exclusivo de diosas vírgenes, como Atenea, Artemisa, Astrea, Ilitía y Hestia (por citar algunas); se relaciona con su prima Artemisa por ser al igual que ella una diosa de los bosques, con su abuela Febe, por ser una diosa lunar; se le confunde con Desponia (una hija de PoseidónDemeter) y que era una antigua diosa ctónica micénica de la vida, la muerte y la resurrección, y cuyo culto luego se fundió con el culto de su media-hermana Perséfone (hija de Zeus y Demeter); de igual forma se la confunde con la diosa del mar, Ceto, la señora de los monstruos marinos, y por ello en algunas versiones se dice que Hécate era madre de Escila con Forcis, dios marino de las profundidades, que era para todos los efectos el esposo de Ceto. Todas estas asociaciones a otras diosas provienen seguramente de los intentos griegos iniciales de introducir este culto oriental dentro de sus propios mitos; por ello la diosa tenía reinos en el cielo (como una forma de la luna), en la tierra (como señora de los bosques), y del inframundo (como señora de la muerte y resurrección).

Hécate suele ser representada como una mujer que lleva una antorcha y que se aparece en las encrucijadas, por ello los romanos también la identificaron con su diosa local Tribia, que justamente regía en las encrucijadas; estando ambas vinculadas así a los destinos y los misterios. Más tarde y con el paso de la Edad Media se la volvió una figura de tres rostros, o tres mujeres unidad por la espalda; para identificarla como una diosa triple, como muchas de las diosas de las tradiciones celtas; y donde Shakespeare tomo inspiración para sus tres brujas de Macbeth.

Pero en los primeros tiempos (durante los titanes), Hécate era como su abuela Febe una diosa de la luz (de la Luna), a la que se le pedían deseos; principalmente nacimientos de niños sanos; pero cuando Artemisa (su prima) toma el carro de la Luna y remplaza de la diosa Semele, Hécate poco a poco se va volviendo una diosa de la oscuridad, para finalmente ser asociada a las noches de Luna Nueva, cuando sale con un jauría de perros fantasmas y es acompañada de espectros infernales, como el demonio Espusa (un espectro devorador de carne humana y con la capacidad de cambiar aspecto), esta imagen en el mundo medieval se vinculo también a la diosa lunar Diana (la Artemisa romana) y se fundió con Titania (la reina de las hadas, y cuyo nombre nos recuerda que se trataba de una hija de los titanes).

De Hécate hay pocas historias y mitos, en parte por haber sido absorbida o asociada con otras diosas. Sin embargo sus animales acompañantes si formaron parte de mitos importantes. Se dice que su principal mascota era una perra negra. Los mitos señalan que se trataba de la reina Hécuba, la reina de Troya; que cuando ya iba como esclava, tras la caída del reino, los vencedores pararon en el reino en Tracia del rey Poliméstor, donde ella había enviado a su hijo Polidoro para salvarlo de la guerra. Hécuba descubrió para su horror que su único hijo que ella asumía vivo y libre, había sido asesinado por Poliméstor para quitarle los bienes que había traído. Hécuba furiosa logra escapar de sus ahora nuevos amos, entra al palacio del rey, donde se vengó sacándole los ojos y matándolo junto a dos de sus hijos. Unas versiones dicen que los guardias griegos la alcanzaron y asesinaron; otras que escapó al bosque donde terminó muriendo de dolor por la suerte de sus hijos, o que se lanzó por los riscos para caer a las aguas del mar. En cualquiera de las versiones los dioses (o Hécate) transformaron su alma en pena en una perra; quien quedo luego como familiar (animal que acompaña siempre a las brujas) de Hécate.

El segundo familiar de la diosa de las brujas es un turón (un pequeño carnívoro pariente de las martas, hurones y comadrejas); según los mitos se trato de una sierva de Alcmena (la madre de Heracles/Hercules); Hera sabiendo la promesa que hizo Zeus de que el próximo hijo varón de la casa de Perseo sería rey, y consciente de que Alcmena esperaba un hijo de su infiel esposo, deseo la muerte del niño y la madre; para ello envió a su hija Ilitía (diosa de los partos), o fue ella misma, a demorar el parto de la adultera y acelerar el parto de otra reina rival Nícepe; así Nícepe tuvo un niño a los siete meses de embarazo, y Euristeo se volvería rey de Micenas por la promesa de Zeus; pero Alcmena, embarazada de gemelos no podía parir; Ilitía (o la misma Hera en otras versiones, se aclara que Hera era para muchos no sólo la diosa del matrimonio, sino también de los partos, absorviendo a Ilitía, que era posiblemente una diosa más antigua, y transformándola en una de sus hijas, o manifestaciones) se había ubicado en entrada de la sala de parto y cerrado las piernas; buscando con ello la muerte de los niños y la madre. Eso lo hubiera logrado si no fuera por Galantis, la sierva de Alcmena, que al descubrir lo que ocurría salió de la habitación de su ama gritando, «han nacido, han nacido los niños»; la diosa sin entender lo que pasaba abrió las piernas y los mellizos Alcides (Heracles) e Ificles nacieron finalmente; furiosa por el engaño Ilitía (o la misma Hera, según versiones) transformó a Galantis en un turón; que luego fue recogido por Hécate.

El último mito griego importante donde aparece Hécate fue cuando ayudo a Demeter, a rescatar a Perséfone de los infiernos; Hécate acompañó a Demeter a descender al inframundo a buscar a su hija, avanzando adelante con dos antorchas en sus manos, y seguida por la diosa de las cosechas. Luego acompañó a la chica, junto con Hermes, a regresar a la superficie. Dado que la joven debía regresar cada año al inframundo, era acompañada en el trayecto y en su permanencia en el reino de Hades por Hécate, quien asumió de esta forma su labor ctónica. Hécate, se volvió así, junto con Hermes, en la diosa de los fantasmas, sirviendo al igual que el mensajero de los dioses como una diosa psicopompa.

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Leto (la oculta, la recatada) tuvo una suerte distinta a su hermana; se convirtió en una de las tantas aventuras famosas del padre de los dioses (Zeus), fruto de esa relación nacieron dos mellizos: Apolo y Artemisa, quienes pasaron a convertirse en dioses importantes del Olimpo. Leto es considerada la diosa de la maternidad, a ella se le piden los embarazos y esta relación se refleja en el fuerte lazo que tuvo con sus hijos.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, supo de esta relación adultera persiguió a la amante y prohibió que se le diera lugar de reposo en cualquier tierra emergida (continente e isla); y a su hija Ilitía le prohibió ayudar en el nacimiento de los hijos de Leto. La hija de Febe recorrió las tierras, montes y campos, y al final islas, buscando un lugar donde esconderse de esa persecución y poder escapar de la furia de Hera. Al final encontró refugio en la isla flotante de Ortigia (su hermana transformada), que no era tierra fija, ni isla; ahí tuvo dolores de parto durante nueve días, varias diosas se condolieron de sus dolores, entre ellas: Dione (madre de Afrodita), Rea (la madre de Hera), Temis (la madre de las Horas, diosas tutelares de la ley, la paz y la justicia), incluso Theia (la madre de Helios, SemeleEos), tuvieron que intervenir para aliviar los dolores del parto que no ocurría.

Las diosas se vieron en la necesidad de usar a Iris, la mensajera de Hera, para que la diosa del arco-iris hablara con Ilitía lejos de su madre y la chantajeara con un hermoso collar a cambio de permitir el parto de los dioses que venían. Ilitía aceptó el trato y permitió que parto ocurriera. Primero nació Artemisa, y la niña ayudó luego a su madre en el nacimiento de su hermano Apolo. Se cuenta que tal fue la impresión por el dolor que había experimentado su madre, que Artemisa juró que nunca permitiría que varón alguno la tocara y la embarazara; así Artemisa se volvió una diosa siempre virgen. Dado que Artemisa había ayudado a nacer a su hermano, por este acto, la chica también se convirtió en una diosa de los partos, así sustituyó, complemento y se fusionó a Hécate y a Ilitía en esas menesteres en la tradición griega.

Tras el nacimiento de los hijos de Leto, la isla de Ortigía fue fijada en el mar y se la llamó Delos, donde hay un oráculo importante de Apolo, quien entre sus muchos nombres recibe el de Febo (el brillante) y heredó de su abuela Febe el don de la profecía.

Leto logro volver al continente nuevamente perseguida por la furia encendida de Hera, y en Delfos fueron, la madre y los niños, atacados por la serpiente Pitón (un de los tantos dragones de la antigüedad que fueron creaciones de Gea/Gaya, la tierra). La serpiente custodiaba un templo oráculo cuyos vapores permitían a las sacerdotisas adivinar el futuro. Pitón persiguió a Leto y sus hijos, en parte instigada por Hera, y en parte la serpiente conocedora de la profecía sobre que el nacimiento de los hijos de la titanesa marcaban su fin. La bestia escamosa atacó tan pronto se acercó Leto con sus hijos recién nacidos; pero la serpiente no pudo contra las flechas que le disparó Apolo, que tenía para ese entonces cuatro días de nacido. El templo paso a manos de Apolo y las sacerdotisas que lo cuidaban pasaron a servir al dios de los oráculos; desde entonces esas mujeres que se dedican al arte de la profecia se les llama pitonisas, en recuerdo a la serpiente muerta por el dios, sirven al dios de los oráculos. Apolo como dios de los oráculos divide su tiempo en dos partes, en verano está en Delfos, en invierno viaja a Hiperboria (el norte del mundo) donde regía su abuelo Coios.

Haber sobrevivido a la serpiente fue un milagro, indicaba el poder de los nuevos dioses; pero las desventuras y su ascenso al Olimpo aún faltaban; y Hera no iba ha hacérselos tan fácil. En su camino la madre quiso dar de beber a sus hijos de un estaque, pero los campesinos instigados por Hera enlodaron las aguas; ese fue el punto donde Zeus termino por intervenir, castigó a los campesinos convirtiéndolos en ranas y a vivir para siempre en el lodo; y trajo a sus vástagos al Olimpo, donde fueron recibidos por los otros dioses como iguales.

Las desventuras de Leto no acabaron ahí, tiempo después Hera envió al gigante Ticio, y este quiso violar a Leto; pero al escuchar los gritos de su madre, sus hijos intervinieron atacando con flechas al gigante, pero esta criatura ctónica era inmortal, Zeus intervino para ayudar a sus hijos, enviando a Ticio al Tartaro, donde fue atado al suelo y eran devoradas cada día sus entrañas por dos buitres o dos serpientes (comparable al castigo que sufrió Prometeo por haber llevado el fuego a los hombres). En ese punto Hera entendió que no podía seguir atacando a la amante, ello provocaba que su marido siempre se pusiera de parte de la rival, y eso podía ser peligroso para ella al final.

Leto como símbolo de la buena madre fue siempre ayudada por sus hijos. Cuando la reina Níobe se atrevió a decir que ella era mejor madre que Leto, ya que tuvo más descendencia, siete hijos y siete hijas; Apolo y Artemisa le hicieron pagar cara su ofensa. Los dioses bajaron del Olimpo y mataron a todos los hijos de la reina, Apolo a los varones y Artemisa a las chicas; aunque algunas versiones señalan que dejaron vivos a uno de los chicos, Amiclas; y a una de las chicas MelibeaNíobe tuvo tanto dolor por la muerte de sus hijos que se quedó inmóvil y los dioses la transformaron en piedra. Amiclas fundo luego una ciudad cercana a Esparta que lleva su nombre, lugar donde se dice que fueron asesinados años después el Rey Agamenon y la princesa troyana, convertida en esclava, Casandra. Por su parte Melibea desposo a Neleo y fue madre del argonauta Hector, quien vivió lo suficiente para, aún siendo un anciano, participar en la guerra de Troya como asesor de los griegos.

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Si bien las crónicas no reconocen más hijos a la pareja de Coios y Febe, existe un titán cuya paternidad no es fijada por ningún historiador, pero cuyo nombre lo vinculan como una versión masculina de Leto; este titán se le conocía como Lelantos (quien se mueve sin ser visto, el oculto). Lelantos era el dios de los bosques y la cacería en el reinado de los titanes, y cuyo culto principal en Grecia se ubica en Eubea (la segunda isla griega en tamaño y cercana las regiones de Ática (Atenas)Beocia (Tebas) donde hay una llanura con el nombre de Lelantum, que fue muy disputada en la antigüedad por ambas regiones continentales), y se le rendía culto en Frigia (región de Anatolia, Turquía), junto a su hija, indicando que se trataba de un culto oriental llegado a tierras griegas.

Lelantos3

A Lelantos se le conoce una sola hija, Aura, la diosa de las brisas, niña que tuvo Lelantos de sus amores con la oceanide Periboia (rodeada de ganado), una diosa de las corrientes de agua que fluían por entre los bosques y campos, donde venados, ciervos y otros rumiantes iban a beber. Aura, se decía que corría a tal velocidad que se la vinculó a las brisas de los campos, y su nombre paso a representar todo un grupo de ninfas vinculadas a las brisas frescas; aunque ninguna tuviera parentesco con la diosa en específico, (similar a como ocurrió con Halia, diosa de la isla de Rodas, que su nombre paso a agrupar al resto de las diosas que gobernaban en las distintas islas del Egeo).

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Aura era también una diosa de la cacería, se decía que reinaba en los bosques y forestas de Frigia (centro de Anatolia), y igual que Artemisa, y virgen, como corresponde a las diosas tutelares de los bosques impenetrables; pero se atrevió a juzgar a su prima, calificándola como de demasiado femenina para ser una virgen, [Aquí sin ofender al lector uno piensa mal y ve a estas diosas, acompañadas por distintas ninfas, como chicas lesbianas, y Aura seguramente entra dentro del estereotipo donde las lesbianas son como mujeres con pinta de machos, y así osa hacer esa comparación entre ella y su prima].

Artemisa sin embargo no es una diosa que se tome las ofensas sobre este punto tan a la ligera; habló primero con Nemesis, la diosa de la venganza, para pedir que se cobrara esta ofensa convirtiendo a la chica en piedra, pero Nemesis se abstuvo de actuar de esa forma señalado que no atacaría a una niña hija de un titán (Lelantos), pero indicó a la diosa que tal ofensa no se quedaría sin castigo. Dioniso, que en esos tiempos andaba por esos bosques en compañías de sus sátiros, bacantes y otras bestias, se encontró con Aura y la persiguió hasta que finalmente la violo. Fruto de esa unión Aura quedó embarazada de gemelos, y tal acto terminó por enloquecerla. Durante el embarazó Artemisa se acercaba a la chica y le decía cosas como: «mojigata, por que vas tan despacio y ya no vuelas como el viento y corres ligera». Cuando nacieron los gemelos, después de un parto largo e interminable, provocado también por Artemisa como parte de su venganza, Aura en su locura agarró a uno de los bebes y lo descuartizó, Artemisa vio con horror el acto de esta madre desnaturalizada y salvo al segundo niño, antes de que Aura lo destrozara también, y escapo con la criatura ajena. Aura sin embargo no superó la locura de haber sido violada y haber engendrado vástagos al dios de los excesos, finalmente se lanzó de los acantilados para morir ahogada; Zeus la transformó en fuente del río Sangario, río que corre por la región de Frigia.

yaco

El hijo de Aura y Dioniso fue llevado por Artemisa a Eleusis, una ninfa (oceánide) que reinaba en una región campesina cercana a Atenas, donde la población toma el nombre de la ninfa y era el lugar, según los mitos locales, donde fue raptada la hija de la diosa de la agricultura por el dios Hades. La ninfa recibió al chico y lo llevó con los sacerdotes del culto a su padre (Dioniso). El niño fue llamado Yaco (el que llora, o el nacido dos veces), y según las leyendas se volvió un heraldo del dios, y luego en la tradición su culto se fundió con el de su padre, llegando así a ser un sobrenombre del mismo dios de las orgías.

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Los misterios eleusinos

Según los mitos, Demeter empezó la búsqueda de su hija en aquellas tierras y llegó al palacio de Céleo y la reina Metanira, reyes del lugar, haciéndose pasar nodriza donde cuidó del bebé de los reyes; y en agradecimiento por su ayuda quiso hacer inmortal al hijo de los mismos; pero cuando una noche, tras frotar al niño Demofonte con ambrosía y ponerlo luego sobre el fuego para quitarle la piel mortal, fue sorprendida por Metanira, se rompió el encantamiento y el infante fue devorado por las llamas. Demeter recobró su apariencia divina y abandono el lugar, no sin reprochar a los mortales su impiedad; pero no antes de dar a Triptólemo, el hermano del niño muerto (o primo según otras versiones al hacerlo hijo de Dysaules, hermano de Céleo), unos granos y enseñarle a cultivar la tierra, misma que había quedado desolada y sin ganado tras la visita de Hades al sitio.

Se aclara que en algunos mitos Triptólemo es uno de los hijos de la misma ninfa Eleusis y Trochilo (que traduce rueda «de molino», y quien era uno de los sacerdotes de Demeter, en otros la pareja son padres de Céleo y Dysaules), Triptólemo, como hijo de Dysaules, era hermano de Eubouleos/Eubulo (buen trato), otro dios menor de las cosechas. Pero otros mitos ponen a Eubulo como hijo de Demeter y del dios cretense Carmanor (el cosechador, un dios menor local de la agricultura en Creta y de ascendencia desconocida, pero que se identifica con Yasión, el hijo de Zeus y la pleyade Electra; y a quien también se le compara con Atis, el amante de la diosa Cibeles en Frigia). Así Eubulo y Triptólemo son equiparables a otros dioses menores como Pluto (riqueza «agrícola») y Bootes/Filomeno (el que ara la tierra), ambos hijos de Demeter con Yasión, que como dioses ctónicos pasan a formar parte de los misterios eleusinos y fusionándose todos entre sí como dioses menores de las granjas, los cultivos y las cosechas.

Se cuenta que Triptólemo se volvió un héroe y viajó por el mundo enseñando como cultivar el grano, llegando hasta las tierras escistas (pueblo que habitó las estepas del centro de euroasia, en tierras que iban más allá de los montes Caucasicos, al norte de los mares Negro y Caspio, llegando sus fronteras a tocar las tierras rusas al oeste, las chinas al este, a siberia al norte y las tierras persas al sur); pero Linco, el rey del lugar se rehuso en enseñarlas a su pueblo y quiso matar al héroe. Demeter castigó el rey escista convirtiéndolo en un lince, y a esas regiones las condeno a que jamas podrían cultivar nunca nada, explicando así el modo de vida nómada de criadores de caballos y camellos de esos pueblos. Luego Triptólemo fue divinizado y se convirtió en un dios menor de la cosecha.

misterios eleusinos

Yaco también paso a formar parte de los misterios eleusinos, donde como un joven que lleva dos antorchas (aquí a semejanza de Hecate) acompañaba a la diosa Perséfone en su regreso del inframundo a la superficie en primavera para estar con su madre Demeter, la diosa de la agricultura. Es mencionado en esta actividad, y como una forma del dios Dioniso (su padre) por el escritor de comedias Aristófanes, en su obra «Las Ranas»; que justamente fue compuesta para esas fiestas.

Yaco, como dios menor de la cosecha se asocia con Eubulo y Pluto; y también se junta y fusiona con otros cultos antiguos como el de Zagreo, hijo de ZeusDemeter, o de ZeusPerséfone en otras versiones, muerto por los gigantes por instigación de Hera. Apolo sólo pudo rescatar su corazón y Zeus lo uso para dar vida a Dioniso al fecundar de la princesa Semele, princesa que al poner a prueba la divinidad de su amante termina muerta, lo que obliga a  Zeus a recoge nuevamente a la reencarnación Zagreo en el niño no nato y le permite terminar de crecer en su muslo, de ahí que se diga que Dioniso, al igual que Yaco, ha nacido dos veces.

Yaco se le vincula también con cultos como el de Fales (falo, pene), un sátiro que formaba parte de la comitiva de Dioniso y que era el dios del adulterio y la pederastia (abuso sexual a niños); y cuyo culto se fundió luego con el culto a Príapo, un hijo de Dioniso y Afrodita quien recibió la maldición de Hera, por su odio de madrastra contra el primero y celos contra la segunda, maldijo al niño para que naciese deforme (enano y con genitales enormes), por ello la diosa lo abandonó al nacer (y desconoce tener tal hijo) y fue recogido por unos campesinos, donde Príapo se volvió luego en un dios vinculado a los rebaños de cabras y ovejas, las abejas, el vino y los cultivos de la huerta. Este dios menor rústico de origen frisio era famoso por su gran dotación siempre en erección para indicar la fertilidad, y cuyas estatuas eran colocadas en los jardines (como hoy las personas colocan gnomos, o espantapájaros) para pedir por la fertilidad de los mismos y proteger el huerto, llegando su culto a ser muy común incluso en tiempos de la Roma imperial.

Yaco también se funde con otros cultos fálicos como los de los sátiros: Ortanis (erecto), Tychón (semental) y Conisalo (lascivo), posibles hermanos (hijos de Dioniso) y quienes acompañaban en la comitiva del dios del vino, y al mismo Príapo.

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Aunque Coios (Ceo) tiene sólo la descendencia indicada previamente, algunos mitólogos proponen relación entre este titán y la mitología nórdica. Las raíces las mitologías (greco-romana, nórdica y celta) se encuentran en la rama indoeuropea, y donde cada región dio su propio sabor local. Un ejemplo de ello es el titán Japeto, que reina en occidente estaba desposado con la diosa (oceanide) que reinaba en Anatolia (región que para ese entonces era simplemente conocida como Asia); en la tradición semita uno de los hijos del Noé bíblico es Jafet (Japhet), no dejan de ser fonéticamente ambos nombres muy similares, más cuando este fue, según la tradición hebrea, Jafet el padre de todos los pueblos arios, y del cual se dice que él y su familia se establecieron justamente en la región montañosa al norte que hoy conocemos como Turquía, para ser esto todo una simple casualidad.

Otra comparación similar tenemos con el dios Váruna de India, que es el dios del mar o las aguas, (incluidas las aguas de lluvias, esto es que el mar y el cielo son su reino); pero hermano de Váruna era Mitra (el sol), por tanto, si Mitra representaba el día, Váruna era el cielo estrellado de la noche, y el culto a Váruna se extiende hasta formar parte de los mitos hititas, pueblo de la hoy Turquía; y de ahí a los griegos con Urano no hay mucha distancia.

Al este de Europa, en Galia (Francia) los pueblos celtas adoraban a Taranis (el atronador), dios de las tormentas, similar al Júpiter romano, Taranis desapareció durante el medievo cuando los mitos celtas fueron reemplazados por los cultos cristianos; pero el dios sobrevivió asimilado por los pueblos más al norte, y guarda su nombre y poderes mucha similitud con el nórdico Thor. Similar destino tuvo el rey del panteón celta galo, Esus, cuyo nombre parece derivar del vocablo latino «herus» que traduce «señor»; a este dios se le sacrificaban víctimas humanas colgándolas de los arboles; esta costumbre también se aplicaba al dios nórdico Odín, del que se dice que para alcanzar la sabiduría se colgó del árbol de la vida boca abajo durante nueve días. Entre los celtas de Irlanda son muchos los cuentos que narran la lucha entre los hijos de la diosa Dana (los Tuatha Dé Danann) y los Formorianos, antiguos habitantes del sitio y que suelen ser asociados a gigantes y/o demonios; entre esos monstruos se cita a un dios cíclope, Balor, que al abrir su único ojo fulminaban con la mirada a los que lo veían. No deja de ser comparable el poder de este cíclope con el del galo Taranis, el Júpiter romano o el Zeus griego; y más todavía cuando se dice que Odín es un dios tuerto (de un solo ojo); así las distintas mitologías tienen puntos de encuentros que muestran un origen común.

Por otra parte se tiene que Zeus, de donde deriva el vocablo latín: Deus (Dios), también tuvo su avance al mundo germano; con el nombre Ziu, que nos recuerda fonéticamente a Ceo/Coios. La palabra para «Dios» en el idioma proto-germano es: «Thiwaz», que a su vez deriva de proto-indo-europeo «Dieus». Ziu por tanto en el viejo alto alemán también traduce «Dios» entre los pueblos teutones, y en un principio este era el rey de los dioses, un señor de la ley y el orden. Entre los ingleses el vocablo antiguo se escribe Tiw/Tiu/Tew, entre los godos (un pueblo germano) se escribe Tyz, en noruego antiguo era Ty, y en sueco antiguo era Ti. Hoy modernamente a este dios de los pueblos del centro-norte de Europa se le llama Týr/Tyr, y es el dios de la guerra; quien sacrificó su mano cuando engaño al terrible lobo Fenris para que los dioses nórdicos lo ataran.

Hasta el siglo III el dios Tyz era líder del panteón de los pueblos godos, en algún momento de la historia durante el medievo Wotan/Wodan/Odin asumió el control del panteón y Tyr fue convertido en uno de sus hijos; pero, y si uno hace una asociación inversa, y si en los primeros tiempos, antes de la edad media y los vikingos; si Odin, el Wotan de los teutones, era hijo de Zio en la tradición germana de los antiguos pueblos, entonces podemos poner a Coios/Ceo como el padre de Wotan (hoy Odín); y así el titán del norte había conocido (en el sentido bíblico del termino) a una gigante de los hielos y su descendencia fueron los dioses nórdicos. Bajo este esquema, Odín y Zeus son literalmente primos, por no decir iguales. Ello también apoya ideas como las descritas por X. B. Saintine (Mitologías del Rin/Edicomunicación, 2000) donde los dioses nórdicos llegaron desde el sur a dominar las frías regiones del norte, lugar donde hasta entonces sólo reinaban los gigantes de la escarcha, los krakenes y otras bestias terribles; eran estos dioses el calor del verano quienes derriten los glaciares y los iceberg; pero cuando el invierno regresa, estos dioses se ocultan tras las murallas del Valhalla para soportar los fríos del invierno.

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crio4

Crío (Krío/Crius) es el señor del sur; literalmente es el que mide; fue el titán de la ganadería; dividió los cielos en doce partes y puso entre las estrellas los símbolos para marcar las estaciones; y marcó su estación, la primavera, con sus animales: el carnero (Aries), seguido del toro (Tauro), y más arriba la constelación de Auriga (quien carga unas cabras), así estos ganados marcan el inicio del año (entre los antiguos el año iniciaba en primavera, por ello diciembre no es el mes doce, sino el décimo; los romanos fueron los que movieron el inicio del año a como lo usamos hoy día).

La esposa de Crío no fue ninguna de las titanesas (alguna de sus hermanas), sino Euribia (la de gran fuerza) una hija del mar (Ponto). Euribia era una diosa de las aguas, su fuerza se muestra en las tormentas y de los vientos huracanados; y sus descendientes fueron los vientos que usan los navíos y las estrellas que los guían en la noche. Hijos de la pareja fueron tres: Perses (el destructor), Palas (el que blandea la espada) y Astreo (el lleno de estrellas).

Perses4

Perses era como indica su nombre un dios de la destrucción; su furia arrasaba con aquello que se le pusiera en frente; representaba la fuerza de las tormentas y la furia de los elementos. Perses tuvo por amante a Asteria, contraparte femenina de su propio hermano, fruto de esa unión fue Hecate, una diosa de la oscuridad y la noche. [Nota: en la tradición griega hay al menos cuatro Perses: el titán, una oceánide, un hijo de la propia oceánide y un hijo de héroe Perseo con Andromeda].

palas

Palas, es el titán de la guerra, equivalente al Ares/Marte de los dioses olímpicos. Este titán fue esposo de Estigia, la diosa del río que rodea el inframundo. Palas con la diosa del odio tuvo cuatro hijos, dos varones: Kratos (poder/fortaleza/resistencia) y Zelos (rivalidad/orgullo), y dos chicas: Bia (fuerza/violencia) y Nike (victoria). [Nota: se señala igualmente que hubo varios personajes con el mismo nombre; entre ellos un gigante, y la hija de Tritón, muerta accidentalmente por Atenea, quien en su recuerdo tomo su nombre y se hizo llamar Palas-Atenea y algunos príncipes de las leyendas griegas].

Cratos y Zelo

Cuando se presentó la disputa por el poder entre los titanes y los olímpicos, entre los primeros que fueron a unirse a los dioses se encontraban Estigia y sus hijos. Por tal favor en pago Zeus acordó que los juramentos divinos se hacen a Estigia, quien puede quitarle el poder a los dioses si se atreven a faltar a su palabra, y sus hijos se convirtieron en la guardia pretoriana del rey del Olimpo; indicando que tras el rey existen el poder, la fuerza, el orgullo y la victoria. Cuando Prometeo fue encadenado en el Cáucaso, Bia y Cratos lo agarraban mientras Hefesto ponía las cadenas.

Bia

Con el tiempo Nike se hizo compañera de Atenea, era una forma sutil de decir que la victoria no siempre acompaña a los más poderosos, sino a los más inteligentes. Por su parte Bia ha seguido apareciendo en la iconografía moderna; se le representa como una doncella que abre sin esfuerzos la boca de un león (carta del Tarot arcanos mayores n°XI); donde el simbolismo moderno la pone como la sabiduría que vence a la fuerza bruta, lejos de su versión original que era justamente la fuerza sin control.

Nike

El último de los hijos de Crios y Euribia fue Astreo; literalmente «el lleno de estrellas»; fue el dios de la astrología, y su esposa fue la diosa de la aurora, Eo; sus hijos fueron los cuatro grandes vientos: Bóreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Noto (viento del sur) y Euro (viento del este).

Astreo2

A estos se le suman los cinco planetas (estrellas errantes), que eran imaginados por los griegos como niños jugando/corriendo en los cielos: Estilbon (Mercurio), Fosforo (Venus), Piro(Marte), Faetón (Júpiter, no confundir con el hijo de Helios de igual nombre) y Faenon (Saturno); a Venus en particular se le distinguen con varios nombres, según sea visible al amanecer o al atardecer (Fósforo y Héspero, o Lucifer y Vespero entre los romanos).

Euro

Euro es considerado no sólo el dios del viento del este, sino también representa al otoño como estación, se le representa como un hombre barbudo que lleva una pesada capa, anunciado los fríos por venir, vivía al oriente, donde nace el sol, en el propio palacio del dios Helio. Su hermano Notos, representaba la temporada del verano, y se le pone llevando un ánfora, indicando que es el viento que trae las tormentas llenas de agua desde el sur al final del verano, se decía que habitaba en Etiopía.

Noto

Céfiro es el viento que sopla en la primavera, suave y cálido es imaginado como un chico con un manto de flores. Se decía que vivía junto con su hermano Bóreas, en un palacio ubicado en Tracia (los Balcanes); estaba relacionado con los cisnes, y se dice que cuando Faetón cayó fulminado por el rayo de Zeus, los cisnes lloraron [Nota: en el mito Cicno, el amigo de Faetón, lloró a su amigo muerto y fue transformado en cisne, aves que huyen del calor del sol en verano subiendo al norte al llegar la primavera], y en su canto fúnebre fueron acompañados por Céfiro.

cefiro3

Los mitos dicen que Céfiro y Apolo competían por los favores de un joven espartano, Jacinto; cuando el chico prefirió al dios de los oráculos, Céfiro soplo con fuerza y provocó que un disco de piedra usado en las prácticas deportivas regresara y golpeara en la cabeza a Jacinto; dejándolo muerto en el sitio; Apolo castigó al rival rompiéndole las alas, desde entonces el viento del oeste no es más rápido y fuerte que una suave brisa. Apolo finalmente transformó la sangre de Jacinto derramada en la tierra en la flor que lleva su nombre.

Céfiro tuvo entre sus amantes a la ninfa Cloris, (Flora entre los romanos), una ninfa de las flores y de la primavera que habitaba en la isla de los Bienaventurados (donde iban los héroes tras morir); la hija de la pareja fue Carpo, la diosa de los frutos. También se dice que tuvo amores con una de las arpías (vientos de tormenta), y fruto de esa unión fueron los caballos: Janto y Balio, caballos que Poseidón regaló al héroe Peleo por su boda con la nereida Thetis, y que fueron heredados por Aquiles. Y fueron la pareja (Céfiro y la arpía) también padres de: Flogeo y Harpago, los caballos de los Dióscuros: Cástor y Pólux. Otra de las amantes de Céfiro fue la diosa Iris, la mensajera de Hera; fruto de esa unión nación Poto (el deseo; uno de los erotes, dioses menores que acompañaban a Afrodita).

Carpo_Pomona

Carpo era la diosa que daba sabor a los frutos, tuvo poco culto en Grecia, pero en Roma era conocida como la diosa Pomona; que era la diosa de los frutos y de los arboles frutales. Pomona, como diosa de los arboles se vio perseguida por muchos pretendientes, incluidos los libidinosos sátiros; por ello para escapar de estos avances se encerró en su huerta. El dios romano Vertumno, restos un antiguo dios menor ctónico de origen etrusco, Voltumna, que presidía las siembras y los cultivos, y realmente amaba a la ninfa, terminó disfrazándose de anciana para poder hacerle la corte a la diosa de los frutos; a la que finalmente conquisto. No hay fuentes que aclaren el parentesco de Voltumna/Vertumno; se le relaciona con Tinia (el padre de los dioses etruscos, equivalente al Júpiter romano), pero por su naturaleza ctónica recuerda más a una forma masculina de la diosa Demeter; siendo su equivalente más cercano en la mitología griega al dios menor Yasión, o sus hijos: Pluto y Bootes/Filomeno, frutos de su relación Demeter.

Boreas

De todos los vientos, quizás el más fuerte y temido era Bóreas (el devorador), el frío viento del norte y dios del invierno. A Bóreas se le ponen como hijos a varios caballos; entre ellos doce caballos inmortales que tuvo con las yeguas de Erictonio, rey dárdano, pueblo de Anatolia emparentado con los reyes de Troya; y de los cuales se dicen que eran expertos jinetes y que sus caballos corrían tan rápido y ligeros que no pisoteaban las espigas de los campos; esos caballos fueron regalados por Zeus al rey troyano Laomedonte por el rapto de Ganimedes. También a Bóreas se le da la paternidad de los cuatro caballos de la cuadriga del dios Ares; y los caballos Jantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), que tuvo con otra arpías (al igual que su hermano Céfiro, y por ello el nombre de las bestias se repiten y confunden), caballos estos que fueron dados al rey ateniense Erecteo por el rapto de su hija Oritía. Las ninfas de las brisas, conocidas colectivamente como Auras, son puestas como sus hijas; paternidad que comparte con el poderoso Océano.

También entre los descendientes de Bóreas se citan a los habitantes de Hiperbórea, una tierra mítica más allá de Tracia, y que era hogar de Apolo, donde se cultivaban las manzanas doradas que se usaban para hacer la ambrosía; se incluye la paternidad de los gigantes de Hiperbórea, tres en número según fuentes, a los que se le atribuía unos seis codos de alto (unos tres metros) y que eran sacerdotes y guardias de Apolo en sus vistas al norte. [Aquí el mito se funde con la versión nórdica de las manzanas de la diosa Idunn que daban juventud a los dioses del norte, y con las Hespérides, que habitaban una tierra mítica (en este caso al oeste) donde también se cultivaba la prodigiosa fruta].

El gran amor de Bóreas fue una princesa ateniense, Oritía (cuyo nombre traduce algo como «sacrificio en la montaña»), su padre el rey Erecteo se negó a dar la mano de la chica, señalando como muy frías las tierras (Tracia/Balcanes) de donde era el pretendiente; aún así Bóreas raptó a la joven y la llevó a su reino, donde vive desde entonces. Los atenienses fruto de esa unión se consideran a si mismos parientes del dios del invierno.

zetes y calais

Fruto de esos amores entre de Bóreas y Oritía nacieron los mellizos: Zetes y Calais, y la ninfa Quíone (nieve). Los chicos, Zetes y Calais, fueron famosos héroes, heredaron de su madre una extraordinaria belleza, y de su padre un furor incontenible y un par de alas, que les surgieron en la pubertad, y que les fueron muy útiles en sus correrías. Entre sus aventuras está haber formado parte de grupo de los argonautas, y liberar a Fineo del tormento de las arpías y este a cambio les dijo a los argonautas como llegar al reino del rey Eetes, en Cólquide.

Quíone

Se cuenta que Quíone tuvo un hijo con Poseidón, Eumolpo, quien se volvió un rey de Tracia, y disputó a su abuelo las tierras de Eleusis. Para ganar la guerra entre ambas ciudades, Erecteo sacrificó a su hija menor Ctonia, quien fue acompañada en el sacrificio por sus hermanas Protogenia y Pandora. La muerte de su hijo Eumolpo fue cobrada por Poseidón al pedir a su hermano, Zeus, que matara al vencedor con un rayo. [Nota: se aclara que en los mitos hubo varias princesas con el nombre de Ctonia, la más famosa era hija de un rey de Argos (nombres del rey en discusión), cuando Demeter buscaba a su hija, este rey se negó a darle hospitalidad, pese a los ruegos de su hija; Demeter castigó a rey provocando un incendio que arrasó la ciudad, y se llevó a Ctonia, quien construyó un santuario a la diosa en la ciudad de Hermíone, ubicada un poco más abajo en la costa del Peloponeso.]

Independiente de estos relatos, es notable el simbolismo entre Bóreas (el viento frío que sopla en invierno), Oritía (la montaña) y la hija de ambos Quíone (la nieve que cubre las montañas en invierno). Algunas fuentes ponen a los hiperbóreos y a los gigantes del norte como hijos de Quíone.

El paralelismo entre el invierno, el viento del norte y la nieve se da también en otros pueblos, podemos citar los cuentos rusos donde: Ded Moroz (padre invierno, llamado también Morozko) es acompañado por una niña, (su hija o nieta) Snegurochka, la diosa de la nieve. En los mitos nórdicos Skaði (la diosa de los patines, de la nieve y el invierno, señora de Escandinavia) es hija del gigante Thiazi, quien representa al frío viento del norte.

Entre los celtas la diosa de la nieve generalmente era una anciana, que era a su vez la nieve y el invierno mismo. Los primeros cristianos, como una forma de frenar su culto, la vincularon con Hécate y la compararon con una bruja. Pese a ello Cailleach, que era una forma de Arianhrod, la diosa lunar de los tejidos y los telares, (de ahí su vinculación con la diosa de las brujas) sobrevivió; y entre los pueblos teutones en los cuentos y se le conoce como: Frau Holle (Madre Nieve), nombre que deriva de la diosa teutona Hulda o Holda, equiparable a Hécate, por salir en las noches sin luna con una jauría de perros fantasmales en una caza salvaje (a buscar almas que arrebatar a los vivos).

Por su nombre a Holda se la vincula con las hadas escandinavas conocidas como Huldras, sirenas de los ríos y arroyos que buscan incautos a los que atrapar y ahogar; de aquí a las Damas Blancas, espíritus que como fantasmas avisaban de la muerte a quienes las encontraran (similares a las Banshees irlandesas) se tienen en todo el folklore europeo. En los alpes a Frau Holle se la relaciona con otra vieja diosa pagana: Perchta o Berchta (Bertha en ingles), un espíritu femenino vestido de blanco; que era también una diosa del hilado y el tejido. Viven los mitos en los cuentos del hada malvada que aparece en la Bella Durmiente, o las historias de Blancanieves, donde el nombre no responde sólo al color de la piel, sino al simbolismo del invierno, y los mitos ctónicos de muerte y resurrección. En tiempos modernos Bertha ha sido asociada a Santa Lucia y las luces del invierno (recordemos además que Arianhrod no solo es una diosa lunar, sino también diosa de las espectrales luces del norte, luces boreales, o auroras polares, que para muchos eran los fantasmas en su camino a los cielos).

Algunos ponen a Hulda/Arianhrod/Bertha/Cailleach como las versiones celtas y germanas de la diosa Friga, la diosa nórdica que tejía en su telar las de las nubes y que era la esposa oficial de Odín. La relacionan también con la reina de las hadas germanas Griselda, que asume la forma de ciervos (animal tótem de Artemisa) y con la correspondiente reina de las hadas inglesas Titania. Para todos los efectos la mayoría de estas diosas se vinculan no sólo con la noche, la oscuridad y el frío, sino con la muerte en invierno y la resurrección en primavera de la vida.

Cosmogonía (7) Los hijos del Sol

A diferencia de los pueblos que dependían de los grandes ríos (Nilo, Eufrates y Tigris) donde el culto al Sol era importante y los dioses: Ra, Horus, Shamash, Nergal, y Mitra eran todo poderosos, reyes entre los suyos; no hubo entre los griegos un culto al Sol de singular importancia. Varios dioses, en distintos periodos, se ocuparon de manejo del carro solar, sin mayor importancia y/o culto. El primero de ellos fue Hiperión (quien camina en las alturas). Hiperión fue el titán que reinó en oriente (este), donde nace el sol, y ello es algo común a todas las culturas que ven elevarse por este punto cardinal al astro rey; mientras que su antípoda (el oeste) es para todas las culturas es el lugar de donde nace la noche (por desaparecer la luz del Sol), y es en esta dirección donde se ubicaba el mundo de los muertos.

hiperion

Hiperión fue uno de los cuatro hermanos que conspiraron con Cronos en la castración de Urano, su padre. El mito señala que cuando el cielo (Urano) descendía sobre la Tierra (Gea/Gaya), cuatro de sus hijos: Hiperion, Crío, Coios y Japetos lo agarraron por cada una de las extremidades manteniendo firme a su padre mientras Cronos lo castraba con una hoz. Así este mito tiene raíces de los pueblos de oriente próximo (Egipto y Mesopotamia) donde se habla de los grandes pilares que sostienen y separan el cielo y la tierra.

Hiperion fue el primero de los dioses que manejo el carro solar, y viajó con aquella esfera de fuego que daba luz y calor a la tierra por el cielo azul donde reinaba el Eter. Y como en todos los cultos, antes y después, Hiperion toma el nombre de ‘el que todo lo ve‘, es el dios (en el tiempo de los titanes) de la vigilancia y la observación. El movimiento del Sol y de la Luna (el carro manejado por la titanide Febe) sobre el cielo fue lo que dio paso al orden al mundo; son los ciclos diarios del Sol y mensuales de la Luna; que se mueven sobre las constelaciones celestes puestas sobre el cielo por su hermano Crío lo que dio origen al calendario. Así Hiperión al viajar sobre los cielos y sobre el fondo de estrellas (que gira una vez al año) permitió relacionar a los hombres los ciclos de la vida con las estaciones; por tanto se vuelve el dios de la sabiduría y la luz de la iluminación (la comprensión).

Theia_1-1

La compañera de Hiperion fue su hermana Theia (leída Tea en español, traduce la divina, la brillante), a veces se le pone el sobrenombre de Eurifesa (de ancho brillo). Los griegos creían que los ojos emitían un rayo de luz que permitía que uno viera; de aquí la idea de que el sol y la luna, cuyos rayos iluminaban la tierra, se conectaran con el don de la visión. Theia/Tea, que era la luz del día, llevaba como su esposo el titulo de ‘la que todo observa‘, es la diosa que tiene el don de la visión (la profecía); este don que compartía con sus hermanas: Febe (la visión de las estrellas —astrología—), Temis (la visión de la ley), Thetis (oráculo del agua) y Mnemosine (la visión de las palabras). A Theia se le atribuye el haber dado brillo al oro y la plata, a las piedras preciosas, a todo lo que fulgure y resplandezca; es por tanto diosa (entre los titanes) de los tesoros, de la riqueza (mineral), y de la belleza.

La pareja tuvo a saber por los mitos tres hijos: Helios (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la Aurora); tras la caída de los titanes, en su lucha con los olímpicos, el manejo del carro solar y del carro lunar pasaron de padres a hijos; en parte porque estos se mantuvieron en parte neutrales en la lucha, o al menos se negaron a participar a favor de Cronos y el resto de los titanes.

Eos (Aurora, la de rosados dedos) vino a suplir a la diosa Hemera (diosa primigenia del amanecer y la luz), y su nombre ha sido a servido como raíz para indicar inicios, se suele hablar de eones (cuando se refiere de tiempos muy antiguos o iniciales de la historia de la tierra), eozoico o eolítico, hace referencia a eón geológico antes de paleozoico —era primaria—, pero más comun es el termino pre-cambrico); el eoceno es el periodo geológico dentro del durante el cual surgieron todas las ramas de los mamíferos modernos de la era terciaria o Cenozoica. Como madre de los vientos se suele hablar de los vientos con el termino de eólico.

Eos

Eos es la diosa que trae la luz, la que corre el velo de la noche. Su mito se vincula a aquella que aleja de las camas a los hombres de sus mujeres (el levantarse con el alba para ir a trabajar); la razón de este mito es que esta diosa, así como sus padres y hermanos tenía el don de la visión, en este caso no de la profecía, sino más bien el de observarlo todo; tuvo la mala suerte de ser la primera en ver en la cama de Ares a la adultera Afrodita, chisme que no se guardó y se lo contó a Apolo (quien en ese momento era quien manejaba al carro solar), y este al marido de la adultera, Hefesto. Por tal intrusión Afrodita maldijo a Eos a ser una ‘devoradora de hombres‘.

El primer esposo oficial de la diosa del amanecer fue su primo, el titán Astreo; juntos serán los padres de los cuatro vientos estacionales: Boreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Notos (viento del sur) y Euro (viento del este). [Sobre esta familia hablaremos en otra entrada en más detalle]. También la pareja tuvo a saber una hija: Astrea (Estrella), quien fue por un tiempo diosa de la justicia, pero con la violencia de los hombres en la Edad de Bronce abandono la tierra y fue puesta en los cielos (constelación de Virgo y la balanza de la justicia es la constelación de Libra).

Menos afortunados fueron los mortales que cayeron dentro de la voracidad de la diosa del alba; el príncipe troyano Titono, fue deseado por la diosa a tal punto, que pidió a los dioses del Olimpo que le concedieran la inmortalidad, pero se le olvido pedir eterna juventud; el pobre fue envejeciendo y cada vez se arrugaba y encogía más, hasta que la diosa finalmente tuvo piedad por el pobre y lo termino transformando en un grillo. Desde entonces cada vez que Eos se despierta por la mañana llora por el amado produciendo el rocío con sus lágrimas, y Titono se alimenta de las gotas de ese rocío; y al cae la noche los grillos cantan por la amada hasta que ella llega de nuevo en la mañana, en su canto se les escucha decir cri-cri-cri…, pero hay quienes escuchan mori-mori-mori… que traduce el deseo de aquel pobre príncipe: morir.. morir… morir.

Selene

Selene (Luna) es la diosa de la Luna, heredo el carro lunar de su tía Febe,  y lo condujo al inicio de la era de los olímpicos. Pese a haber otras diosas lunares: Hecate y Artemisa (nietas de Febe), es Selene la diosa lunar por derecho propio; tanto es así que los habitantes de la luna se les llama selenitas y no lunitas. Pero la luz de la Luna no es cálida como la del Sol, sino fría y pálida; ello en parte por la influencia de diosas como Hecate (cuando hay luna nueva) y de Artemisa (en la luna llena) que han tenido gran importancia en los cultos de las brujas y la asociación a espectros y fantasmas. En las noches de luna llena lo lobos aúllan con más fuerza a la Luna para que les devuelva la sombra que les robó, los locos están más activos (por eso se les llama lunáticos) y las brujas realizan sus aquelarres; y en las noches sin Luna, los espectros salen y se quedan en las encrucijadas esperando a aquellos transeúntes incautos que se atreven a salir en la oscuridad total; y que sin la luna no pueden encontrar su camino de regreso a casa, pudiendo ser llevados por aquellos fantasmas hasta el mismo inframundo.

Endimión

El gran amor de Selene fue un pastor de cabras y ovejas llamado Endimión (muchas veces confundido y fundido con el mito de un príncipe de la región de Elide —región occidental del Peloponeso— de igual nombre). Estaba el joven pastor durmiendo en una cueva con su ganado, cuando la diosa lo contempló y se enamoró del cuadro; pidió a los dioses del Olimpo mantener esa imagen para siempre y desde entonces el joven permanece como congelado en el tiempo, dormido por siempre y eternamente joven en aquella cueva donde la Luna en las noches lo contempla extasiada.

Helios-2

Helios (Sol) fue quien más descendencia tuvo entre sus familiares, al participar del lado de los dioses en su lucha contra sus padres, pudo conservar el carro solar; así Helios es el dios solar por excelencia. Se cuenta que cuando los dioses, ya victoriosos se dividieron el mundo, Helios llegó tarde a la reunión y ya no quedaban tierras en Grecia, por ello se le permitió subir de las aguas a la inundada isla de la ninfa Rodas, y de la relación con aquella ninfa de igual nombre tuvo a los siete heliadas y a la joven Electrionia (la radiante). El culto de los Heliadas se funde con otros grupos similares (coribantes, curetes, dactilos, etc.); se trato de un grupo de sabios que aprendieron el uso y manejo de la herrería, y que distribuyeron este saber por todas las islas del Egeo. Tal era su arte que fabricaron el famoso Coloso de Rodas, a petición de su madre para rendir culto a su padre; tal era la estatua de metal que servía de faro en el puerto de la isla y era tan grande que según entre sus piernas abiertas podían entrar los navíos.

Pero Helios logró tener entre sus dominios otras islas, estas más al oeste, entre ellas la famosa isla de los cíclopes (Sicilia), la tierra de la diosa Etna (el volcán), los cíclopes eran seres que estuvieron vinculados a labores de herrería y servían al dios de la metalurgia (Hefesto). Otros gigantes habitaban en islas cercanas, los Lestrigones (gigantes antropófagos) vivían el oeste de Sicilia o en la cara oriental de la isla de Cerdeña, más al norte tenemos a Córcega, y arriba posiblemente la mítica isla de Eea, donde reinaba una hija de Helios, la bruja Circe, (la ubicación de esta isla no esta clara, algunos la ubican en la costa oriental del Mar Negro, cerca de la Colquida, donde reinaba el hermano de la bruja, el rey Eetes, otros la ubican en las costas orientales del mar Adriático, pero por la secuencia del viaje de Odiseo lo más probable es que se tratara de alguna de las islas menores que rodean Córcega).

Circe

Circe (anillo, aro) es una poderosa bruja, adoradora de Hecate y con gran poder en la transformación de hombres en bestias; Odiseo supero su trampa al comer unas hierbas dadas por Hermes; pero otros no tuvieron tal suerte. De los amores de Odiseo y Circe se citan tres hijos: Telégono, Agrio y Latino quienes reinaron sobre los pueblos etruscos, y tras unirse con Eneas y el resto de los troyanos que escaparon de Troya, serán la base del futuro imperio romano. [En otras versiones Latino es hijo de Fauno, y este de Circe, o es el hijo de Telémaco (hijo de Odiseo y Penélope) con Circe].

Otros no fueron tan afortunados, entre ellos cuando el dios marino Glauco vino pidiendo ayuda por un filtro de amor y así encantar a la ninfa Escila, Circe le pidió que se quedara con ella, pero al no ser correspondida por Glauco le dio un filtro que transformó a la bella ninfa en un monstruo. Similar suerte tuvo Pico, un hijo del dios romano Saturno, quien al despreciar a la bruja por la diosa Canto (una diosa de los bosques cerca de Roma, hermana del dios del río Tiber, es una hija del dios Jano, y madre con Pico de Fauno en la tradición romana) o de Pomona (diosa romana de los frutos), la bruja lo convirtió en pájaro carpintero.

El reino del dios del Sol llegó hasta las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), donde el dios tenía parte de su rebaño de toros rojos, estos al cuidado del gigante Gerión y el pastor Euritión (un hijo de Ares y con la hesperide Eritia).

El dios Helios tuvo dos hijas, Faetusa (luminosa) y Lampetía (brillante), con la ninfa Neera (recién nacida, una clara alusión al sol naciente), la oceanide que habitaba la mítica isla Trinacria = Sicilia). Faetusa y Lampetía cuidaban el ganado del dios Sol en la isla de los cíclopes. Se cuenta que cuando Odiseo y sus hombres llegaron a la isla se les advirtió de no tomar ninguna de las reces consagradas al dios solar, pero el hambre tras estar varados en la isla por varias semanas hizo que los hombres de Odiseo rompieran ese mandato; Lampetia corrió a avisarle a su padre y este tomo gran furia, los marinos abordaron por ultima vez la nave, pero el mar (Poseidón) apoyando a Helios terminó por hundir la nave y el único sobreviviente fue Odiseo, que agarrado a los restos del arco llegó a la isla de Calipso.

El culto a las ninfas Faetusa y Lampetía se funde con otras de sus media hermanas, y muchas veces estas ninfas son puestas como parte del grupo de las Heliades, hermanas de Faetón (brillante), quien es el más conocido de los hijos de Helios. La Heliade y Faetón son hijos de la oceánide Climena-Merope (Fama, la que gira el rostro) y no confundir con Asia-Climena, la esposa del titán Japeto). Climena-Merope funde su mito con el de otra ninfa, Clitia (Girasol, que también gira su rostro ante el paso de carro solar), según los mitos Helios (aquí posiblemente Apolo, muchos mitos de ambos dioses se combinan y funden) tras descubrir los amores de Afrodita ante Hefesto; la diosa del amor cobro cara esa imprudencia. Helios/Apolo que por ese momento cortejaba a la ninfa Clitia hizo que el dios se enamorara de la hermana de la misma, Leucótoe (no confundir con Leucotea, la diosa de la espuma blanca del mar), y profundizo el amor de Clitia por Helios/Apolo cuando este la abandono por la hermana. Clitia molesta y celosa le dijo al padre de su hermana frecuentaba a un desconocido, y el padre enojado por la traición enterró viva a la hija, quien murió bajo tierra. Helios/Apolo no perdono la maldad de Clitia y esta languideció mientras veía pasar al Sol por el cielo todos los días, no comía, ni bebía, finalmente, tras nueve días, los dioses se compadecieron y la transformaron en un girasol; mientras que a Leucótoe fue revivida en el árbol de incienso o en un arbusto de Leucotoe, que se caracteriza por hojas con colores dorados a azafranes, simbolizando los colores de la salida y puesta del sol.

Faeton

Faetón fue el más conocido de los hijos de Helios, cuando molesto por ser descalificado por otros semidioses, pidió a su padre que para demostrar su descendencia deseaba conducir el carro del Sol ante todos ellos. Helios no estaban muy seguro, pero por promesa previa debía cumplir el deseo de su hijo. Faetón perdió rápidamente el control de los caballos y estos desbocados iniciaron una carrera por el cielo y la tierra; quemando las llanuras de África dando origen al desierto del Sahara; y oscureciendo la tez de esos pueblos, explicando así origen a los pueblos de raza negra. Su madre Climena-Merope, hace referencia a la ciudad de Merope en Etiopía. El carro también quemó los cielos y los humos de aquel incendio aun son visibles en las noches, es la Vía Láctea. Faetón fue finalmente detenido por un rayo de Zeus, que mato al inexperto auriga y este cayó a la tierra; mientras Apolo, ahora, se hacía con el carro solar. Según los mitos, Faetón cayó cerca del río Po (Italia) y sus hermanas (las Heliades) que tanto lo lloraron fueron transformadas en álamos y sus lagrimas en ámbar. Faetón sin embargo no fue olvidado, y fue puesto en las estrellas como la constelación de Auriga [aunque existen muchas otras versiones sobre el origen de esta constelación, en tiempos primitivos todo este conjunto de estrellas representaban a un rebaño de cabras, y en los astrónomos del mundo árabe pusieron a muchas de esas estrellas nombre de cabras, la más conocida es Capella (Alfa Auriga) (la cabra), que hace referencia entre los griegos a la cabra que alimentó al infante Zeus; pero entre los árabes era llamada Al Rakib (el conductor o el pastor), siendo el resto del grupo el conjunto de cabras que viajan por el cielo].

Se supone que esta imprudencia por parte de Helios, que puso en peligro el cielo y la tierra, no sólo provocó la salida de Helios de los cielos, sino que su hermana Semele, que rara vez se metía en asuntos ajenos, también fue desplazada por la hermana de Apolo, la diosa de la caza, Artemisa.

Los últimos hijos importantes de Helios son los que tuvo con la ninfa Perseis/Persa (la destructora). Se aclara que hubo al menos cuatro personajes con este nombre (dos femeninos y dos masculinos), la traducción de Persa como destructora es una alusión segura que hacían los pueblos griegos a aquellos pueblos ubicados al este del río Tigris. El primero de estos personajes es Perses, el titán de la destrucción, hijo de titán Crío y Euribia; hija de este Perses es Hecate, la diosa de la magia y la brujería, a quien también se la llamaba Perseis.

Aunque Hecate es para muchos cultos una diosa virgen, su relación con la ninfa Perseis es más que manifiesta en una simple coincidencia de nombres. Según el mito entre los hijos de Perseis y Helios tenemos a la bruja Circe, su hermana Pasifae (la madre del minotauro), Eetes (el rey de la Cólquida, entre el mar Negro y el mar Caspio, dueño del vellocino de oro, y padre de la bruja Medea) y Perses (aquí un hijo de Helios y Perseis). Entre los griegos Jasón y los Argonautas fueron hasta la Cólquida (actual Georgia) en busca del vellocino de oro; manto mágico capaz de revivir a los muertos y que era usado por el rey Eetes para revivir a los soldados que estaban a su mando en las batallas. Cuando con la ayuda de Medea (la bruja adoradora de Hecate), Jasón huye con vellocino; Eetes pierde su poder y es reemplazado por su hermano Perses (que reinaba en Persia); años después, cuando Jasón traiciona a Medea y esta regresa a su nación, saca del poder a su tío y ella se apodera del trono, siendo desde entonces los pueblos de esa región conocidos como medos.

genalogía de Hiperion

Cosmogonía (6) Monstruos Marinos, hijos del Mar Profundo

Antes de los Titanes, dos gigantes compartieron las aguas, una Talasa/Thalassa, la diosa del mar, señora de las costas, los peces y la vida marina; el otro Ponto, el mar profundo, oscuro y misterioso, donde la tierra deja de ser visible y las olas rompen por soplos de vientos incontrolados, como si trataran de devorarlo todo; su reino es un lugar habitado por monstruos y criaturas terribles, serpientes marinas y leviatanes, con krakenes que envuelven con sus tentáculos a los barcos que se acerquen y pasen sobre sus reinos submarinos, gigantes cetos (ballenas) y enormes megalodontes que devoran a todo ser vivo que pase frente sus enormes fauces; y serán los hijos de Ponto con la madre tierra los que dominaran esas oscuras las aguas del Mediterráneo en la era de los titanes.

Familia de Ponto_

A Ponto se le hace padre de al menos cinco vástagos con Gea/Gaya, la madre tierra; los varones de la familia (tres) fueron conocidos como los ancianos del mar, y las mujeres (dos), señoras de las bestias marinas y los vientos. A saber se tiene que el primogénito de este grupo de gigantes de las aguas fue Nereo (mojado). Nereo sería señor de las costas y reemplazaría a la antigua Talasa en funciones, donde el culto de la diosa de mar se fundiría luego en su hija (Halia) y su nieta (Rodas o en la diosa del mar Adriático Leucotea = diosa de la sal marina), también sería sustituida en funciones en parte por Tetis/Tethys (la titánide esposa del titán Océano y madre de los tres mil ríos, los oceniadas o potanoi, y las tres mil ninfas diosas de las cienagas y deltas donde se funden las aguas dulces y saladas, las oceánides), por Doris (una oceánide que regía las costas) y finalmente Anfitrite (la hija de esta).

nereo_0

Nereo es conocido como uno de los ancianos del mar; se le suele describir como un hombre mayor, con un bastón (o tridente a semejanza de Poseidón/Neptuno); como muchos de los dioses marinos, tiene la capacidad de cambiar de forma (algo atribuido a la mayoría de los dioses de las aguas, elemento siempre cambiante y distinto); y como casi todos ellos con el poder de la visión del futuro, pero para que la revelase había una condición, debían ser atrapados y no ser soltados, independiente de la forma de asumiera; los mitos señalan que Heracles/Hercules atrapó entre sus brazos al anciano del mar y este cambio de forma repetidas veces: león, serpiente, tigre, jabalí, ….; pero el héroe no lo soltó hasta que el anciano le dijo como podía llegar a la islas de las Hesperides y conseguir las manzanas doradas.

Familia de Nereo

Bajo esta idea cambiante a Nereo se le vincula con otro anciano del mar, pero que según habitaba en las costas entre Libia y Egipto, y que a veces era descrito como el señor de la arenosa isla de Faros (en el delta del Nilo); Proteos (el primero), cuya paternidad esta discutida, en primeras versiones es hijo primogenito (de ahí si nombre) de Poseidón, siendo así su primer vástago (aunque no se informa de madre y se asume muchas veces a Anfitrite); en otras es el hijo mayor del propio Nereo, e incluso uno de los océnidas.

El mito de Proteos se funde el de Nereo y con los mitos asociados al hijo más conocido del rey de los mares, Tritón. Tanto Proteos como Tritón reinan justamente en las costas del norte de África; pero Proteos es famoso por su capacidad de transformación; similares a las habilidades de Nereo; y ambos también reciben el título de ‘ancianos de los mares‘. Los prodigios de transformación de Proteos se muestran ante Telémaco (el hijo de Odiseo cuando buscaba a su padre), con Menelao (el esposo oficial de Helena, la de la guerra de Troya, enterándose así del destino de sus compañeros de armas tras el triunfo y su regreso a Grecia con la caida ciudad de Illion) y con Aristao (el dios menor de la apicultura), en todos estos casos ocurre similar secuencia de cambios a los de Nereo cuando fue apresado por el fuerte Heracles. Todo ello hace por tanto pensar que lo más probable es que se trate de la misma manifestación del primitivo dios de las costas y las playas; y también hay que recordar que Nereo fue reemplazado en funciones en los mitos por Tritón, el hijo de Poseidón; y ello ayudo a confundir más el mito de Nereo/Proteo. Ambos dioses presentan algunas diferencias; a Nereo se le señala como justo y sincero, a Proteo se le pone como esquivo y cambiante (de su nombre deriva el adjetivo ‘proteica’ = mutable, versátil), aunque a ambos se les atribuye, cuando son capturados, el de decir sólo la verdad (por supuesto no completa como corresponde a todo oráculo). Proteo era en los mitos el pastor de las focas de los mares.

Proteo

Nereo habitaba en el mar Egeo y desposo a una hija de un medio hermano, el Titán Océano, que reinaba sobre las aguas que rodeaban la tierra. Doris (generosidad del mar), una oceánide que se la vincula a la vida marina (equiparable y sustituidora de Thalassa), sería madre con Nereo de cincuenta hijas (las nereidas) y un varón (Nerites).

Anfitrite

Las nereidas eran las diosas de las olas y las costas; sus nombres describen las distintas formas y fuerzas de las olas que golpeaban las costas, desde las más tranquilas hasta los grandes tsunamis. Entre las más conocidas de estas ninfas tenemos a Anfitrite (la que rodea el mundo), quien se convertiría en la esposa de Poseidón, madre de Tritón (y posiblemente de Proteos) y señora final de los mares; en ella se fundirían luego todos los cultos de las distintas diosas marinas.

Según los mitos cuando la diosa de las aguas calmas supo de que Poseidón la deseaba, ella escapó hasta llegar a las costas de las montañas del Atlas (norte de África occidental). Quien ahora pretendía ser el dios de los mares (tras vencer a los titanes), sabía que la mejor manera de pactar con los antiguos dioses del mar era desposar a las hijas de estos; Anfitrite, además de su belleza reunía en su sangre las dos ramas de las aguas, como hija de Nereo y nieta de Ponto, era heredera del Mediterráneo y las aguas marinas, como hija de Doris y nieta del titán Océano, tenía relación con la rama de todos los ríos y fuentes; con esta boda Poseidón tendría a todas las aguas bajo su control, era algo que no podía darse el lujo de perder. Poseidón envió a todos los siervos que pudo a buscarla; finalmente el pequeño y joven Delfino la encontró, la convenció y la trajo de regreso; en pago por su buena labor Poseidón lo elevó a los cielos transformado en la pequeña constelación del Delfín.

Triton

Anfitrite tuvo con Poseidón a Tritón, quien se volvería el dios marino del sur del Mediterráneo, cerca de las costas de Libia; su hermana era la ninfa Bentesicime (ola profunda)  que reinaba en la costas de Etiopía (este nombre era sinónimo de la ninfa). Tritón tomo por esposa a la ninfa Libia (no confundir con la princesa egipcia de igual nombre que fue amante de Poseidón y madre de los futuros reyes: Agénor (Fenicia), Belo (Egipto) y Cefeo (Etiopía)), siendo Libia la señora del lago salado Tritonis (nombre que también tenía la ninfa), ubicado en las costas entre Libia y Túnez; de esta unión nació Palas, la chica fue compañera del Atenea, y en un combate de entrenamiento Atenea la mata accidentalmente, en su recuerdo la diosa toma su nombre, siendo conocida como Palas Atenea desde entonces. Otra hija de la pareja fue la ninfa Calliste, nombre dado a la diosa de la isla de Calliste (hoy Santorini, la del volcán que destruyó la cultura cretense); según el mito cuando los Argonautas quedaron, en su regreso a Grecia, atrapados en el lago Tritonis (en aquellos tiempos tenía una salida al mar que se cortaba en verano), el dios Tritón ayudo a los náufragos a salir del encierro, a modo de despedida entregó a su medio hermano (un héroe semi-dios, hijo de Poseidón)  llamado Eufemo un terrón de tierra, diciéndole que en el mismo sus descendientes se asentarían, en el camino el terrón cayo a las aguas en el mar Egeo dando origen a la isla que hoy conocemos como Santorini.

Los mitos señalan que Cimopolea (ola de gran alcance = tsunami) o Cimatolege (la ola final o definitiva = tsunami), era incluida entre las ninfas halias (de las costas); y era descrita también como una nereida, pero es puesta más como una hija de Poseidón y Anfitrite. Es más probable que sea la misma nereida Cimo (la diosa de las olas), o alguna de sus formas: Cimódoce (la que calma las olas), Cimótoe (quien mueve las olas). Según los mitos Cimopolea fue esposa de Briareo (fuerte/valiente), un primitivo dios de las tormentas ciclónicas. Briareo tenía su hogar en el fondo del mar Egeo, donde surgía acompañado por su esposa y la hija de ambos, Oeolyca (loba solitaria), diosa de las marejadas, para cubrir la tierra con sus vientos ciclónicos en los meses de Otoño.

El mito de Briareo tiene dos versiones, por un lado es uno de los tres centimanos o hecántoquiros; quien tras ser liberados él y sus dos hermanos (Cotos y Giges) por Zeus, ayudaron a los dioses contra los titanes. En pago de su ayuda, Zeus permite que estos gigantes (que representan las tormentas ciclónicas) se acerquen a las costas una vez al año. El resto del año cuidan las puertas del Tartaro. La segunda versión pone a Briareo como hijo Talasa/Thalassa, y de un gigante conocido como Egeo/Egeón/Aigaios (cabruno), y es quién da nombre al mar entre las costas griegas y la península de Anatolia. [Se aclara que la versión más conocida sobre el origen del nombre de este mar es el suicidio del padre del héroe Teseo, también de nombre Egeo, que cuando las naves regresaban de Creta, no cambiaron el color negro de las velas, el rey creyendo muerto a su hijo se lanzo por el acantilado al mar que lleva su nombre].

Briareo5

En esta segunda versión Egeo (como titán) estuvo de parte de los titanes en la lucha contra los dioses; pero su hijo Briareo de parte de los olímpicos. En recompensa por su ayuda reemplazó a su padre en el control de las aguas del mar de Grecia y es el señor de las tormentas de este mar, las que principalmente se dan a finales de otoño; cuando en los cielos brilla la constelación de la cabra (Capricornio). Se dice también que cuando el demonio Tifón atacó el monte Olimpo, y Zeus fue atado; la nereida Tetis/Thetis fue a buscar Briareo para que ayudara al rey del Olimpo y lo desatara. Quizás lo más seguro es que existieron ambos Briareo (así como ocurre con muchas ninfas con iguales nombres); y donde al final los mitos terminaron fusionándose. Egeo no aparece en la Teogonía de Hesiodo; mientras que Briareo aparece en la Iliada de Homero, en el papel de dios del mar Egeo; por su parte Egeo es nombrado en Gigantomaquia de Apolodoro y como uno de los gigantes que atacó el Olimpo; y posiblemente como ocurrió con Briareo, pudieron existir dos Egeos distintos, uno el dios del mar que lleva su nombre, el otro un gigante que lucho contra los dioses; y como muchos mitos se terminó fusionando en uno solo. Pero si no aparece Egeo en la obra de Hesiodo, ¿quién era este dios?; la respuesta más probable es que se trató del mismo Nereo, quien reinaba justo en el mar Egeo; y donde el mito posterior lo mezclo con el gigante.

thetis_

Su hermana Tetis/Thetis (nodriza) no confundir con su abuela Tetis/Tethys de igual nombre —aquí distinto para diferenciarlas—, sería deseada por muchos dioses, pero se predijo que su hijo sería más grande que su padre, hasta ahí llegaron los avances de Zeus y Poseidón que iban tras la diosa, y es la razón por la cual Poseidón terminó escogiendo a Anfitrite como esposa. Los dioses del cielo y el mar, para asegurarse de que esta profecía no los afectaría en un futuro, obligaran a la nereida a casarse con un mortal, y aunque la relación matrimonial duró poco, el hijo de la pareja, Aquiles sigue siendo el héroe más grande en la guerra de Troya.

Galatea

Galatea tampoco tuvo mucha suerte en el amor; fue deseada por Polifemo, un cíclope hijo de Poseidón; pero la chica estaba enamorada y era correspondida por Acis, un hijo del dios campestre Fauno, con la nayade Simetis, la hija de un dios río Simeto (dios del río principal de Sicilia). Polifemo tuvo celos del chico y le lanzó una gran piedra a la cabeza matándolo; la ninfa transformó la sangre derramada del amante en el río Acis o Jaci (identificado con el actual torrente Lavinaio en la Sicilia oriental cerca del monte Etna y de aguas rojizas) y ella se lanzó al mar y se convirtió en espuma, su nombre traduce justamente ‘blanca como la leche’.

Calipso_1

Calipso (la oculta) era de diosa de la isla Ogygia (cuya ubicación es indefinida pero la tradición la pone como la isla de Gozo, cerca de la isla de Malta). El parentesco de esta ninfa ha sido variado y discutido, en una versión se la pone como hija de Atlas, y en castigo por ayudar a su padre (o por estar de parte de los titanes, sin importar su parentesco) en la guerra de titanes y dioses, los dioses la condenaron a habitar una isla desierta. En algunas versiones se la describe también como hija de Océano y Tetis/Tethys, siendo así una océanide; o más generalmente como hija de Nereo y Doris, siendo así una Nereida, que son las diosas vinculadas a las islas y las costas. Independiente de su origen la ninfa, tuvo la suerte de que por sus costas llegó un héroe condenado a vagar por los mares, ella retuvo por varios años a Odiseo, esperando que él se quedara acompañándola, a cambio le ofrecía el don de la inmortalidad; pero finalmente la intervención de los dioses la obligó a dejar ir al héroe. Algunos dicen que tuvo un par de hijos con Odiseo, pero el poeta Homero jamás menciona este hecho. Lo más probable es que no tuvo hijos, dado el castigo de soledad que le habían dado los dioses.

Otra nereida conocida fue Psámate/Psamathea (la diosa de las arenas), quien reinaba sobre las arenas de las playas, tuvo entre sus amantes a Proteos, con quien fue madre de Ido/Eidothea (la diosa de los buenos consejos); esta era señora de la isla de Faros y también del monte Ida en Frigia (Anatolia central). Ido es llamada Cabiro, por ser la madre, con Hefesto, de los Cabiros (los grandes dioses) y cuyo numero varía de gemelos a trillizos (uno muerto por los otros dos), aunque se eleva incluso a siete o nueve (cuando los dos Cabiros sobrevivientes se unen a los cinco Coribantes, estos últimos hijos de Apolo con la ninfa Retia, señora de la isla de Samotracia), y por ello la multiplicidad de nombres asociados a esta supuesta pareja original. Según versiones se tiene que los Cabiros eran: Acmón (yunque), Damnameneo (martillo), Celmis (fundición), pero Celmis intentó abusar de Rea, y ella hizo que su hijo Zeus lo transformara en Adamanto, duro y firme como la espada.

Psámate

Este mito visto aquí como una representación de la labor en la fragua se vincula con el otro hijo de Psámate, Foco; no con un dios, sino con un mortal; el rey Eacó, padre de Peleo (el padre de Aquiles) y Telamón. Fruto de la relación entre el rey y la ninfa nació Foco (sello); quien fue el favorito de su padre y ello provocó la envidia de los medio hermanos que lo mataron. Psámate pidió compensación por la muerte de su hijo y los dos jóvenes tuvieron que pagar ofrendas a la diosa de las arenas, que se calmó finalmente por la intervención de su hermana Tetis/Thetis, la esposa de Peleo.

Los Cabiros, por su naturaleza vinculada a las fraguas y su culto de raíces asiáticas (Anatolia) se funde con otros grupos de daimones, así los Cabiros y Coribantes de las islas de Samotracia, Lemnos y Eubea son similares a los Telquines en Rodas, y a los Curetes, Hecateros y Dactilos de Creta y Troya.

Nerites

El único hijo varón de Nereo fue Nerites, como el último de sus hijos, Nerites era un niño cuando Poseidón se adueño de los dominios de su padre, a través del matrimonio con su hermana. Para mantener a Nerites cerca y evitar posibles cambios de parecer en los dioses de las aguas (siempre cambiantes de opinión), Poseidón convirtió al chico en su auriga. Tuvo la suerte Poseidón de que cuando Afrodita llego a las costas, traída por las olas del mar, Nereo la recibió y se volvió el maestro y tutor de la chica. Nerites que era un chico de gran belleza atrajo a la joven diosa y tuvieron un breve romance, pero cuando ella fue invitada a unirse y subir al Olimpo, ella quiso que el chico la acompañara; incluso le prometió un par de alas; pero el joven, que se sabía era el heredero de su padre, prefirió seguir con su familia; la diosa despreciada transformó al chico en un caracol marino. Y de esta forma Poseidón se libró, sin ser culpa suya, de un posible delfín/candidato al trono de los mares.

En algunas versiones el hijo de Afrodita y Nerites es Anteros, el daimón del amor no correspondido o el desamor, que castigaba a aquellos que rompían sus votos y hacían sufrir al amando por una traición; así Anteros era uno de los erotes (cupidos que acompañan a la diosa del amor).

taumante_

Taumante o Taumas (el resplandeciente o maravilloso) es el segundo de los hijos de Ponto; fue un dios de los mares y otro de los ancianos del mar, se le vincula a las tormentas que en las aguas marinas se daban, y a los rayos y relámpagos de esas nubes sobre el mar, que iluminaban los cielos cuando estas se acercaban a la costa, sembrando el miedo en quienes los observaban (en Grecia lo normal es que las nubes de lluvia siempre provengan del mar). Taumante tomo como esposa a Electra (ambar, aquí otra océanide y no confundir con la pleyade de igual nombre). La pareja tuvo cinco hijas, las tres primeras eran llamadas colectivamente las Arpías, representaban a los vientos cruzados que en una tormenta revientan y destrozan velas y mástiles de los barcos. Las Arpías eran descritas inicialmente como mujeres aladas, pero el mito evolucionó hasta dejarlas como aves oscuras con cabezas humanas de pelos sucios y rostros grotescos. Originalmente eran dos: Aelo (viento tempestuoso), también llamada Nicótoe (rápida victoria); la segunda era Ocípete (pies ligeros), también conocida como Podarge (de pies veloces); los romanos agregaron una tercera, Celeno (la oscura, y no hay que confundirla con la pleyade de igual nombre), quien es descrita como la más malvada.

Familia de Taumante

Los mitos dicen que las arpías (no hay acuerdo de quien o quienes de ellas) fueron amantes de Céfiro (el viento de oeste), y con el viento fueron padres de dos parejas de caballos: Janto/Xanto y Balio (rubio y moteado/oscuro, caballos inmortales dados en regalo por Poseidón a Peleo y Thetis en su boda y que luego se volverían los caballos de Aquiles), estos caballos inmortales eran descritos el primero blanco y dotado de patas vigorosas que le capacitaban para correr a mayor velocidad que la mayor parte de sus congéneres; su compañero era de color negro e igualmente velocidad; esta rapidez en ambos impedía que Aquiles pudiera uncir a su carro otros dos caballos que era lo habitual entre los carros griegos. Los otros dos caballos eran Flogeo y Hárpago (ardiente y capturador, estos caballos fueron el regalo de Hermes a los gemelos Castor y Polux).

Iris

Las otras dos hijas eran Iris (la que anuncia), llamada también la de hermosos colores, y Arce (la ligera); ambas diosas del arcoiris. Según los mitos ambas fueron mensajeras en la guerra entre dioses y titanes, pero mientras Iris estuvo del lado de los dioses, su hermana lo fue de los titanes. Tras vencer los dioses castigaron a Arce a ir al Tartaro con los Titanes, sus alas fueron arrancadas y en la boda de Peleo y Thetis entregadas al héroe, quien se las dio a sus esposa como regalo de bodas, y esta a su hijo Aquiles, quien era apodado ‘podarse’ (pod+arce = pies+ligeros). Iris paso a ser la mensajera privada de Hera.

La idea de dos arcoiris no es del todo errada, mientras se observa el primero fuerte y luminoso, hay un segundo más atrás, de tomos más opacos y colores invertidos. Como una diosa del mar y el cielo, Iris representa la que lleva el cántaro que llena de agua de mar y con el sube al cielo a dar agua a las nubes. Iris fue, como sus hermanas, amante del viento del oeste, Céfiro; el hijo de la pareja fue Poto, otro de los erotes (los cupidos, la mayoría hijos de Afrodita) que acompañaban a la diosa del amor y a su hijo Eros/Cupido.

Eran los erotes: Poto (Ardor entre los romanos) es el daimón de la añoranza o el anhelo; sus compañeros eran: Eros (el amor, hijo de Afrodita y Ares); Anteros (el desamor o odio, hijo de Afrodita y Nerites, aunque también se le pone como hermano gemelo de Eros, hijo de Afrodita y Ares), Himero (el deseo/lujuria, hijo de Afrodita y Eros Protogonos); Peito (la persuasión, hija de Hermes y Afrodita), Himeneo (dios del matrimonio y las noches de boda, hijo de Afrodita y Baco/Dioniso), Hedílogos (adulación, padres desconocidos, posiblemente hijo de Afrodita y Hermes); hijo propio de la esta pareja fue Hermafrodito (quien se convertiría en del dios de los transexuales), y se incorporó luego a Ganímedes (a quien se le puso como el dios de los homosexuales).

Familia de Forcis y Ceto

Forcis y Ceto

El tercero de los hijos de Ponto y Gea fue Forcis (del mar estéril/profundo), gobernaba las aguas profundas; su esposa fue su hermana Ceto (la monstruosa); y como gran parte de esta familia su descendencia fueron mujeres, se mencionan entre ellas a Equidna (serpiente venenosa), descrita como un ser mitad mujer, mitad serpiente; ella fue amante del monstruo Tifón y en su descendencia se incluyen varios dragones, el León de Nemea, la Esfinge, la Quimera, Orto (perro de dos cabezas) y Kerberos (perro de tres cabezas), por mencionar algunos.

Toosa

La segunda de ninfas hijas de la pareja fue Toosa (la rápida), la diosa de las corrientes marinas, como su hermana era descrita como mitad mujer, mitad serpiente; algunos la describen como la señora de la corriente marina que rodeaba el sur del mar Egeo iba al mar Adriático hasta llegar al este de Sicilia. Es justamente en Sicilia (la isla de los cíclopes) donde Toosa dejó a su hijo, el vástago que tuvo con Poseidón, el terrible cíclope Polifemo. A Polifemo se le conocen dos historias, su amor por la nereida Galatea y la muerte de rival Acis, y el haber sido cegado por Odiseo, cuando atrapó al héroe y sus compañeros para usarlos como comida.

Polifemo_1

Una tercera hija de Forcis fue Escila, (la maternidad de la ninfa es discutida, pero seguramente su madre es la misma Ceto); según el mito, era una ninfa de gran belleza, pero tuvo la mala suerte de ser deseada (sin saberlo) por Glauco. En la mitología hay varios personajes con este nombre, en esta referencia Glauco era un pescador que llegado a una costa desconocida descargo su carga de peces sobre unas algas, para su sorpresa los peces revivían y volvían al mar, intrigado toco las algas y de pronto se vio convertido en un ser mitad hombre y mitad pez, que solo podía respirar en las aguas; bajo esta nueva forma viajó bajo las aguas y fue recibido por los dioses del mar en sus palacios profundos, la tradición lo volvió un dios de los pescadores.

Escila

En uno de sus viajes por el mar llegó a la costa donde vivía la ninfa Escila, pero la ninfa al ver aquel ser extraño escapó del mismo a la playa donde no podía ser alcanzada. Glauco viajó donde la bruja Circe y le pidió ayuda, pero la bruja se encaprichó con el pescador, pero este enamorado de Escila no le hizo caso. Ante tal desprecio la bruja preparó una poción y le dijo al pescador, en tono de ayuda, que vertiera la poción de amor en donde la ninfa se bañaba si quería su amor; Glauco hizo como dijo la bruja, pero tan pronto como la ninfa toco las aguas ella se transformó en un monstruo; Glauco viendo lo ocurrido escapó y no se atrevió a acercarse ni a la ninfa, ni a la bruja.

Glauco

La monstruosa Escila termino refugiándose en una roca en el estrecho de Mesina en el lado italiano. Pero Escila no estaba sola, en la costa contraria se encontraba Caribdis, la hija de Poseidón y Gea, que fue transformada en un monstruo marino que devora y escupe en remolino las aguas a su alrededor; ese fue el castigo que le impuso Zeus por tratar de inundar la tierra para ampliar el reino de su padre. La pareja EscilaCaribdis representaba en el estrecho de Mesina a las aguas revueltas por las mareas cuando las corrientes atraviesan el estrecho; para los poetas, decir que se estaba entre Escila y Caribdis era equivalente a decir que se estaba entre la espada y la pared. Los argonautas evitaron pasar por el estrecho con la ayuda de Tetis; pero Odiseo intentó en vano pasar por entre ambas criaturas, y no pudo; tras haber vencido a las sirenas, pero su nave termino finalmente destrozada, todos sus compañeros muertos y él sostenido de algunos troncos logró llegar a la isla de Calipso.  Hermano de Caribdis, hijo de Poseidón y Gea fue también el gigante libio Anteo, quien obligaba a los que pasaban por sus tierras a luchar en un combate con él, si lo vencían podrían  pasar, caso contrario morirían. Heracles finalmente lo derrotó al separarlo del  suelo, ya que recibía sus fuerzas de su madre, la  tierra, y lo asfixió finalmente.

Algunas tradiciones ponen como hermano de Escila al joven Aquilos, chico de gran belleza que se atrevió a competir con Afrodita, la diosa no dudo en castigar su soberbia transformándolo en un ser tan feo y poco atractivo, como hermoso había sido; y en un tiburón fue convertido. En algunos mitos Aquilos salvó de las aguas a Ayax el menor, cuando Atenea había decretado su muerte por haber violado a Casandra en su templo en la toma final de Troya. Cuando Ayax despertó en una roca en el mar se burlo de lo dioses, pero Poseidón, quien había enviado la tormenta surgió de las aguas y le lanzó un tridente que atravesó al héroe griego; y lo transformó en parte de la roca que sale del mar. Aquilo fue muerto luego por Atenea por haberse atrevido a desafiar sus deseos.

Grayas

Las otras hijas de la pareja fueron dos grupos de trillizas, las primera eran de gran belleza, las segundas en el lado opuesto de la estética, tan pronto al nacer se volvieron viejas y feas; las primeras se conocieron colectivamente como las Gorgonas (las terribles); ellas eran Medusa (reina), Esteno (la fuerte) y Euriale (amplio paso); las segundas se les conocía como las Grayas (las grises); ellas eran: Dino (terror), Enio (horror) y Pefredo (alarma/temor); ambos grupos relacionan su mito con el del joven Perseo.

En un principio las Gorgonas fueron (por su belleza) invitadas al Olimpo en la era de los dioses; Medusa y Poseidón se volvieron amantes, pero eran ninfas estas criaturas belicosas, sabiendo de la rivalidad de Poseidón y su sobrina Atenea, Medusa reto al dios a poseerla en la casa de la diosa virgen. [Una segunda versión es que Medusa se había vuelto una sierva en la casa de Atenea y Poseidón la violo en el lugar]. Sea cual fuera la versión tal ofensa no fue tolerada por la diosa, que castigó a Medusa y a sus hermanas transformándolas en monstruos. La descripción más conocida es de mujeres con serpientes en lugar de cabellos y mirada que vuelve a todos en piedra. A Medusa la diosa le dio un castigo más, la convirtió en mortal; por ello cuando el joven Perseo, ayudado por Atenea fue tras la cabeza de una de las gorgonas, Medusa fue la víctima apropiada. En ese viaje Perseo uso las hermanas de las gorgonas, las Grayas, brujas caníbales y horrorosas, para descubrir como llegar al lugar donde se ocultaba Medusa —La ubicación de este lugar varía, algunos en Hiperborea (en el norte del mundo), otros en una tierra más allá de las columnas de Hércules (una isla en el Atlántico), y la tercera versión en las costas de Etiopía, África—; para ello Perseo les arrebató el único ojo, que compartían a cambio de información por su devolución.

Crisao

La muerte de Medusa no fue del todo su fin, según los mitos tras su muerte nacieron primero Pegaso el caballo volador, de la sangre derramada por su cuello; Perseo montó en Pegaso y regresó volando hacía Grecia, en su viaje las gotas de sangre que caían de la cabeza que llevaba el héroe se convirtieron en las serpientes venenosas cuando tocaban las arenas del Sahara y en los corales rojos al caer sobre el mar rojo. Tras su partida, abriéndose paso por el vientre de la gorgona muerta, nació el hijo de Medusa y Poseidón: Crisao (espada dorada) ya crecido adulto y armando (algo como lo que paso con Atenea y su nacimiento por la cabeza de su padre Zeus), este tuvo por amante a la oceánide Caliorre (bello flujo) y ellos fueron padres del gigante Gerión (un gigante de tres cuerpo unidos en la cintura) que cuidaba los rebaños rojos del dios Sol (Helios) con ayuda del perro Orto. Con la gorgona Euriale, según algunas fuentes, Poseidón fue padre de otro gigante, el cazador Orión, pero sobre éstos gigantes hablaremos en más detalles en otra oportunidad.

Euribia

La última hija de Forcis y Ceto fue Euribia (violenta), fue esposa del titán Crío (el pilar del sur), con quien fue madre de Palas (no confundir con la hija de Tritón, este era varón y el titan de la guerra), Astreo (padre de los vientos) y Perses. Se decía de ella que tenía un corazón de piedra. Pero sobre ella, sus hijos y nietos hablaremos en otra entrada.

Cosmogonía (3) Japeto, el titán y su familia.

Los cuatro titanes que ayudaron a Cronos a derrotar a su padre Urano se ubicaron en los puntos cardinales (un poco la creencia oriental de los cuatro pilares que sostienen el cielo). Japeto era el mayor de los titanes y gobernaba en el pilar del oeste, su nombre traduce ‘perforación o lanza‘. Japeto fue uno de los dos titanes que no desposo a una de sus hermanas (las titanesas, el segundo fue Crio). La esposa de Japeto fue una sobrina, la oceánide Climene (fama) [En algunas versiones a esta ninfa se le llama Asia, indicando que vivía en Anatolia, la hoy Turquía; ello a veces a generado confusión sobre el lugar donde reinaba Japeto; incluso algunos señalan la semejanza del nombre de Japeto con uno de los hijos del Noe biblico, Jafet, que según la tradición hebrea se estableció justo en Anatolia]. El oeste es el sitio donde se oculta el sol, y donde se ubicaba en todas las culturas el reino de los muertos. Japeto era en tiempo de los titanes equiparable en funciones a las que tenía Hades en la era de los dioses olímpicos. Japeto determinaba la duración de la vida de los hombres y de las bestias. Tiene importancia si se toma en cuenta que dos de los hijos de Japeto fueron: Epimeteo, el creador de todos los animales, y Prometeo, el creador de la humanidad.

Japeto

Prometeo tuvo como esposa una oceánide, Asia (nombre también a veces dado a Climene, la madre del joven titán y esposa de Japeto) que habitaba en la región de Anatolia, y de donde se decía que vivía Prometeo. Esta ocenide también recibía los nombres de Pronoia (prospectiva) y de Hesione (conocimiento); ella fue sustituida y/o asimilada por Atenea en la era de los dioses, y a veces es equiparada a oceánide Metis (consejo), la madre de la diosa Atenea. Fruto de la unión de Prometeo y Pronia nacería Deucalión, cuya esposa fue su prima Pirra, hija de Pandora (la primera mujer creada por los dioses) y esposa del titán Epimeteo.

Prometeo_++

Un tercer hermano era Menetio (el dios/titán de la ira), otro hijo de Japeto; a quien Zeus, tras vencer a los titanes, lo envió con un rayo directo al Tartaro por su carácter iracundo, convirtiéndose así en un siervo del dios Hades.

Menetio

El hijo mayor de Japeto y el cuarto hermano era Atlas lo reemplazó en el sostén del pilar del oeste, y en la lucha contra los dioses se condeno a Atlas a sostener desde este sitio a todo el cielo. Japeto y Atlas son a veces asimilados juntos y se les pone el nombre o sobrenombre de Titán, principalmente entre los romanos, nombrando así a toda esta raza de gigantes. Se sabe que cuando el héroe Perseo, que volvía con la cabeza de Medusa montado en Pegaso, vio la carga pesada carga del hijo del titán, se apiadó y lo convirtió en piedra con la mirada de la gorgona; sus restos son hoy las montañas del Atlas en noroeste de África.

Atlas

A Atlas se le conocen tres esposas y/o amantes, la primera fue Hespero (crepúsculo), con quien sería la madre de las siete Hesperides, estas diosas colectivas habitaban el extremo occidental del mundo, y representaban al atardecer con sus múltiples colores. Ellas reemplazaron a su madre como diosa del atardecer, y como inicio de la noche fueron también asociadas a las bodas, o mejor dicho a la noche de boda, ya que cuando apenas oscurecía la pareja de recién casados iba a tener su primer encuentro sexual según la tradición de aquello tiempos.

En un principio se decía que las Hesperides eran tres: Egle (brillante/clara), Eritia (roja), Hesperetusa (oscurecer/oscura); pero otros nombres fueron añadidos terminando en ser siete finalmente; las cuatro siguientes [nombres varían según autores] son: Crisótemis (dorada), Astérope (antes de las estrellas), Lípara (ferviente) y Aretusa (violenta o fluida, que también es el nombre de varias otras ninfas). Ellas eran las guardianas del árbol de las manzanas doradas, regalo de Gea a Hera por su boda con Zeus. Como la diosa Hera desconfiaba que las ninfas no tocaran las manzanas, puso también como guardia del árbol al dragón de múltiples cabezas Ladón.

Hesperides_+

El mítico lugar donde estaba el Jardín de las Hesperides ha sido objeto de discusiones y de distintas ubicaciones; hay sin embargo dos lugares que parecer relacionarse con este importante sitio, que se según la descripción depende del mito asociado. Un primer lugar en la tradición ibérica señala que el jardín se ubicaba en una isla al occidente de la ciudad fenicia de Gadez (hoy Cádiz al sur este de España, más al occidente del estrecho de Gibraltar, frente a las costas de África), esta isla es hoy conocida como la isla de León, y donde ubica la ciudad de San Fernando; en la antigüedad era conocida como la isla de Eritia; lugar al lado Tartessos, región y/o población supuestamente ubicada cerca de la desembocadura del río Guadalquivir; mismo lugar donde Eritia, la hija de Atlas, tuvo al único hijo de las ninfas conocido es Euritión, un hijo de Ares con la ninfa. Euritión era, junto al perro de dos cabezas Orto, uno de los guardianes del ganado rojo del gigante Gerión. Todos ellos muertos por Heracles/Hércules en su décimo trabajo, al tener que robar ganado del gigante de tres cuerpos; que pastaba en la isla de Eritia.

La segunda posibilidad señala que el jardín de las ninfas del atardecer se ubicaba en las islas Canarias, al este de la costa de Marruecos, África. Según el mito el dragón Ladón fue muerto por Heracles [o por Atlas en otras versiones] en su décimo primer trabajo; y la sangre del dragón dio origen, donde cayo cada gota, a un árbol de ramas retorcidas y grueso tronco. En general el árbol del dragón incluye a unas seis especies de arboles (dentro del genero Dracaena, que incluye otra treintena de arbustos), estos son árboles con fuertes troncos y hojas rígidas, de anchas bases, de áreas áridas semidesérticas, típicos de África e islas cercanas. En las Canarias hay una de estas especie, que es endémica de las islas y es conocida como draco (dragón) (dracaena draco), siendo uno de los símbolos de las islas.

La sabia del drago, de un rojo intenso, y la forma retorcida de sus ramas, semejantes a un conjunto de cabezas sujetas a un grueso tronco, dieron lugar a que los autores clásicos vieran en cada árbol drago un descendiente directo de aquel extraordinario dragón/serpiente. Existe otra especie, el árbol de la sangre del dragón (dracaena cinnabari), que se da únicamente en la isla de Socotra (un isla al sur de la península arábica) que era muy preciado en la antigüedad, y al igual que en las Canarias. Su sabia roja (sangre de dragón) se extraía para su uso en medicina y en colorantes; su importancia y valor se igualaba al del incienso y la mirra y otras exóticas especias orientales.

Otro aspecto que apoya la idea de que las Canarias son las islas de las Hesperides es Plinio el Viejo, quien en su obra Naturalis Historia, relata una expedición realizada hasta el archipiélago por un rey de Mauritania; los romanos dieron nombre a varias de estas islas; entre ellos están Junonia (isla de Juno/Hera) por estar plagada de palomas, un ave consagrada de Juno, (hoy Gomera); a una de ellas la llamaron Canaria, por tener una fiera raza de perros (hoy Gran Canaria; y de donde deriva el nombre del archipiélago); Canarias viene del latín canis canis = dos canes, que recuerda un poco el mito del perro de dos cabezas Orto. De cualquier manera, el conocimiento que los clásicos tuvieron sobre las islas fue vago, mezclando mito y realidad.

Hay una tercera versión, que es menos probable, que pone a la isla en el extremo norte, en Hiperboria; de donde se decía que Apolo traía las manzanas doradas y con ellas se fabricaba el néctar de la Ambrosía (que mantenía a los dioses jóvenes). La razón de esta posibilidad es que tras la muerte de Ladón, Hera lo colocó en los cielos (la constelación de Draco = el dragón), al norte del mundo, de manera que a los ojos de griegos siempre era visible y daba vueltas sobre el polo norte vigilando todo el cielo. Según esta idea las siete ninfas conformaban las siete estrellas de la constelación de la osa menor, en otras estas estrellas son las doradas manzanas que está custodiado por el dragón.

La esposa oficial de Atlas fue la oceánide Pleyone (Llena, Abundante) con quien tendría a las siete Pléyades. De las siete, seis de ellas fueron amadas por los dioses, la mayor, Maia (Maya = madre) fue madre con Zeus de Hermes. Los hijos de las Pléyades (salvo Hermes) se convirtieron en los reyes de dinastías en Grecia y Anatolia, siendo así las antepasadas directas de las diversas familias reales, incluidos los reyes de Troya y Esparta. Se tiene que Zeus se acostó con Electra (Ambar/Dorada) y con Táigete (Largo cuello). La primera fue madre de Dardano, fundador de Troya; y de Yasión que es descrito como un joven de gran belleza. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Pleyades_1

Cuentan los mitos que tanta fue la hermosura de Yasión que prendó a la diosa Demeter, y juntos fueron padres de Pluto (riqueza) y Filomeno (amigo de lo fácil), condenados ambos a nunca estar de acuerdo; (no confundir a Pluto con el Plutón romano que tenía igual significado al devolver a Proserpina/Perséfone a su madre cada primavera daba por tanto la riqueza a la tierra para los hombres). Pluto suele ser representado como un niño cargando el cuerno de la abundancia; representa al estar vinculado a Demeter la abundancia de las cosechas. Por su parte Filomeno, también conocido como Bootes (labrador) sería el creador del arado y fue premiado por este invento a ser colocado entre las estrellas como la constelación que lleva su nombre.  El padre de ambos chicos sin embargo no tuvo tanta suerte, las versiones de su muerte temprana no están claras, unos que Zeus no le gustó mucho que su hijo se acostara con su hermana (tía del joven), otras que la propia Demeter no soportó la idea de que envejeciera, o incluso que fue muerto por su propio hermano Dardano (una versión de Cain y Abel entre los griegos).  Entre los cretenses Yasión es equivalente  al semi-dios Carmanor (cortar la cosecha), que tuvo con la diosa Demeter a Eubuleo (buen consejo), otro dios menor del arado (similar a Filomeno/Bootes) y a Acacálide,  diosa menor que atiende las fiestas tras la cosecha.

Pluto_

Filomeno

Se cuenta por otra parte que Táigete violada por Zeus mientras estaba dormida, al despertar y verse embarazada se sintió muy avergonzada y se oculto en la montaña en el Peloponeso que lleva su nombre. Zeus sin embargo la siguió persiguiendo por un tiempo y Artemisa ayudó a la ninfa fundiéndola con una cierva. Cuando finalmente el peligro paso la volvió a su forma normal, la ninfa en agradecimiento a la diosa le dio a la cierva cuernos de oro y pesuñas de bronce, siendo la esta Cierva de Cerinea. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Amantes de Poseidón fueron Celeno (Oscura) y Alcíone (fuerte ayuda); de quienes descienden los reyes de Tebas y otros pueblos de Beocia. Estérope (llena de estrellas) fue amante de Ares y madre del fundador de Pisa (población cercana a Olimpia, y que tras la guerra de Troya algunos de sus descendientes se mudaron de Grecia a Italia, fundando la nueva y más conocida ciudad de Pisa). Sólo Mérope (Espuma, la de la cara oculta) fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses, sino con un mortal.

Cuando las ninfas viajaban por Beocia y fueron acosadas por el cazador Orión, que no dejó de perseguirlas. Finalmente Zeus se apiadó de las muchachas e interpuso un toro entre el cazador y las ninfas; la imagen sin embargo fue grabada en los cielos; que desde entonces se muestra como las chicas (grupo de las Pléyades en la constelación de Tauro) continúan su huida perseguidas de cerca por Orión.

Aunque eran siete hermanas, sólo seis se pueden ver en el cielo. Una de las tradiciones atribuía esta circunstancia a que todas las hermanas fueron amantes de inmortales, a excepción de Mérope, que era la esposa de Sísifo y que brillaba con menos intensidad por ser la única que había contraído matrimonio con un mortal. Además, Mérope había sido cómplice involuntaria en la treta que usó su marido para librarse de la muerte, al no enterrarlo para que así él pudiera reclamar volver a la superficie para solucionar su debida sepultura. Sísifo y Mérope fueron los fundadores de las casas reales de Corinto y Licia. Otra tradición explica que la pléyade que falta era Electra, quien cuando Troya fue saqueada, entristecida, cubrió su rostro con sus manos por la desaparición de la casa real de su hijo Dárdano.

La ultima de las amantes de Atlas fue la oceánide Etra (aire limpio, no confundir con la madre de Teseo de igual nombre) con quien tuvo a las siete Hiades [Fésila (radiante), Coronis (de curvas), Cleia (ilustre), Eudora (dotada), Ambrosia (nectar), Polixo (multiple) y Faio (luminosa), quien en otras versiones es llamada Dione (diosa) y a la que no hay que confundir con la oceniade de igual nombre madre de Afrodita] y al único hijo del titán, Hyas, un primitivo dios vinculado a las lluvias estacionales. Según los mitos, Hyas fue muerto por un león y sus hermanas lloraron amargamente siendo subidas a los cielos formando las estrellas de la cabeza del toro (Tauro), estación que marcaba el inicio de las lluvias, al igual que las Pleyades ubicadas en la misma zona estelar.

Según esta versión el león fue puesto en los cielos como la constelación de Leo y en las antipodas Hyas es la constelación de Acuario, que marca el inicio de las lluvias (eso antes de que en la tradición Leo fuera el León de Nemea muerto por Heracles y Acuario fuera el copero de Zeus, Ganimedes, puesto en los cielos para molestar a Hera).

Anquiale

La única hija del titán Japeto fue Anquiale (calor), una diosa del fuego, que guardaba el fuego divino que fue robado del cielo por su hermano Prometeo y dado a los hombres, cuando, tras el rapto de Core (Perséfone) por Hades, Demeter se negó a traer la vida a la tierra, provocando el origen del invierno. Desde entonces la encargada del fuego fue Hestia, la hermana de Zeus.

Curetes_

Anquiale fue la madre de los Curetes (también identificados con los Dactilos, los Coribantes y los Cabiros; todos dioses menores que según versiones ocultaron con sus ruidos y cantos en sus forjas los llantos del infante Zeus cuando su madre Rea lo oculto en Creta, en Eubea, o en otro lado). La pareja de Anquiale era Hecatero (una forma local del dios rústico, del campo, Sileno), un ser entre cuyos hijos figuran no solo los Curetes, sino también con su unión con las ninfas Oreiades (diosas de los pinos y coníferas), hijas de los dioses de las montañas, Hecatero será el padre de varias de las razas de sátiros y de faunos, igualado así a Sileno (el viejo sátiro que cuido al niño Dioniso y le enseño como fabricar el vino).

Entre los nombres asociados a los Curetes tenemos el de Hoplodamo, que traduce hombre armado, y es descrito como un gigante que ayudo y protegió a Rea cuando Cronos descubrió que había escondido a Zeus; otro fue Anito, quien estuvo por un tiempo al servicio de la diosa Demeter, y crió a la hija de la diosa Despoina (hija de Demeter y Poseidón). El líder de los curetes era Pírrico (danza con fuego), a quien muchos asocian con el propio Sileno.

Los Curetes eran descritos por tanto como gigantes y habiles en la metalurgía; ello hizo que fueran también vinculados a los Telquines, otra serie de gigantes con iguales artes, pero cuya ascendencia esta en los dioses marinos Ponto y Thalasa. Los puntos en común entre ambos grupos era el poder manipular los metales y que a ambos grupos se les pone como padres de los primeros pobladores de Creta (los Telquines fueron en principio los primeros habitantes de la isla de Rodas y luego se dispersaron por el resto de islas del Egeo).

Palas, el planeta de la entereza

Tras el descubrimiento de (1) Ceres en enero de 1801, por Piazzi, el objeto se perdió de vista durante varios meses. Los astrónomos Franz Xaver Von Zach y Heinrich W. M. Olbers posteriormente lo recuperaron, utilizando la órbita preliminar calculada por Carl Friedrich Gauss. Unos quince meses después, Olbers estaba intentando localizar de nuevo a (1) Ceres, cuando notó otro objeto moviéndose en el sector. El descubrimiento de este objeto causó gran interés en la comunidad astronómica; ya que hasta ese momento los astrónomos especulaban que no debía existir otro cuerpo entre Marte y Júpiter, y Olbers había encontrado un segundo objeto; que por casualidad pasaba cerca del primero.

El 28 de marzo de 1802 el astrónomo Heinrich Wilhelm Olbers anuncia este segundo cuerpo y se le da por nombre (2) Palas, en honor a la diosa Atenea. La órbita de (2) Palas fue determinada por Carl Friedrich Gauss; quien encontró que el periodo de 4,6 años era similar al periodo de (1) Ceres. Sin embargo, (2) Palas tenía una inclinación orbital relativamente alta (38,4°) respecto al plano de la eclíptica, contra la (1) Ceres de 9,6°. (2) Palas fue hasta 2006 es el segundo asteroide en tamaño (544 km); y el tercero en masa, superado en este punto por (3) Vesta. Al subir a (1) Ceres a la categoría de Planeta Enano; (2) Palas se convierte en el asteroide más grande del sistema solar interior.

(2) Palas tiene otros parámetros inusuales, entre ellos su órbita algo excéntrica (0,23), así como su eje de rotación que es muy inclinado, se estima que entre los 50° a 80°; por ello en su traslación alrededor del sol grandes partes de Palas permanecen mirando al Sol y otra ocultas del mismo (si se tratara de un planeta como la tierra sus veranos e inviernos durarían cerca de un año terrestre, regiones estarían siempre de día y el lado contrario sería eterna noche). Hoy no se ha determinado todavía si la rotación de (2) Palas es directa o retrógrada.

Para medir su tamaño, (2) Palas ha sido observado ocultando una estrella varias veces. Mediciones cuidadosas de los tiempos de ocultación han ayudado a darle un diámetro preciso. Durante la ocultación del 29 de mayo de 1979 se informó del descubrimiento de un posible satélite diminuto con un diámetro de 1 km. Sin embargo, no ha sido confirmado. Las medidas de (2) Palas, y tras la definición de Planeta Enano de 2006, lo hacen fuerte competidor a ingresar a este selecto grupo, y sería el segundo cuerpo dentro del sistema solar interior; pero hay que esperar a que la Misión Dawn, que explorará (4) Vesta entre 2011 y 2012 y (1) Ceres en 2015 pueda ser extendida a (2) Palas para confirmar su esfericidad.

Los astrónomos señalan que los asteroides más grandes, como (1) Ceres y (2) Palas, son realmente protoplanetas. Los objetos crecen en tamaño mediante un proceso de acreción. Muchos de los objetos del tamaño de (1) Ceres y (2) Palas se aglutinaron en cuerpos más grandes hasta que se convirtieron en planetas, otros cuerpos protoplanetarios fueron destruidos por colisiones con cuerpos de tamaño similar. (2) Palas podría considerarse entonces un superviviente de esta fase de formación planetaria.

En 1917, el astrónomo japonés Kiyotsugu Hirayama empezó a estudiar el movimiento de varios los asteroides conocidos. Observando su movimiento orbital, inclinación y excentricidad, descubrió una considerable cantidad de distintas agrupaciones. Estas agrupaciones son producto de colisiones que rompen el asteroide primigenio quedando los escombros girando en órbitas similares a la del cuerpo original. Kiyotsugu Hirayama propuso en 1918 la existencia de cinco familias de asteroides, lista que con el paso del tiempo se ha ido dilatando. Las más importantes son: Flora, Eunoma, Koronis, Eos y Temis; pero (4) Vesta y (2) Palas también tienen sus por ejemplo pequeñas familias. Los miembros de la familia Palas son pocos (una decena) y relativamente pequeños (unos pocos kilómetros de tamaño) y son seguramente producto de impacto sobre la superficie de (2) Palas. El más grande de ellos es (5222) Ioffe con un diámetro estimado de 22 km. La existencia de esta familia fue finalmente confirmada en 2002 mediante una comparación de sus espectros. Según observaciones espectroscópicas, el componente principal del material de la superficie de (2) Palas es un silicato bajo en hierro y agua, minerales de este tipo son el olivino y el piroxeno.

Palas en los mitos

En la mitología varios personajes han tenido el nombre de Palas. El primero fue un titan, hijo de Crío (Krios = hijo de Urano y Gea, un dios primitivo de los rebaños, su nombre que traduce medir y que era el titan que regía en Sur) y de Euribia (Violenta, una hija de Gea la Tierra y Ponto el Mar). El mito señala que para vencer a Urano, Cronos lo castra; para ello tuvo la ayuda de cuatro de sus cinco hermanos (no los acompañó Océano) que sujetaron a Urano por piernas y brazos (Ceo/Koios en el norte, Crío/Krios en el sur, Hiperión al oeste y Japeto al este).

Hijos de Crió y Euribia fueron Astreo (Brillante), quien desposa a Eos (Aurora) y será padre de los vientos y los planetas; Perses (Destructor) padre de la terrible Hecate (diosa de la magia y la brujería) y Palas (Guerrero) que desposo a la ninfa Estigia y fue padre de Zelo (Fervor), Niké (Victoria), Cratos (Poder) y Bía (Fuerza). Palas era un titan de la guerra y la astucia. En la titanomaquia Atenea lo vence y mata, lo despelleja y usa su piel para forrar su escudo (la égida). En alguna versiones Atenea es hija de Palas y cuando él trata de violarla ella hace lo contado.

Un segundo mito habla no de un dios primitivo, sino de una ninfa, compañera de Atenea, y que en un entrenamiento de lucha la chica Palas muere accidentalmente por la lanza de Atenea; en su memoria Atenea toma su nombre y se hace llamar desde entonces Palas-Atenea. En esta versión Atenea aparece como hija de Nereo, Poseidón o de Tritón, y Palas sería una hermana gemela de la diosa, que luego fue adoptada por Zeus.

Atenea es una diosa única si se la compara con otras mitologías; es una diosa guerrera (como Ishtar/Inanna, Sejmet/Bastet, Morrigan, Kali) y a diferencia de Ishtar, Bastet y otras, que son diosas de la fertilidad y la reproducción, Atenea es una diosa virgen, y no vinculada a cultos sexuales como sus equivalentes. Atenea es diosa de las artes femeninas (tejido, alfarería, costura…), de las ciudades, la civilización contra la barbarie, de la inteligencia y la prudencia.

Su nacimiento fue también único, en el mito más conocido su madre Metis (Prudencia) fue amante de Zeus, pero un oráculo predijo que el niño en su vientre sería superior al padre; por ello Zeus la devoró. Atenea se engendró dentro de su padre y finalmente le dio tal dolor de cabeza que Zeus se hizo abrir la misma, desde donde nace la diosa toda formada y armada. Atenea es una diosa de la ciudad, de la inteligencia y como tal siempre se le ha visto. Rival permanente de su tío Poseidón, con quien lucha por el control del Atica y la ciudad que luego llevaría su nombre Atenas. Ganadora siempre contra el iracundo Ares (dios de la guerra), demostrando que más puede la inteligencia que la fuerza. Perseguidora de Medusa, amante de Poseidón, a quién el dios violó en el templo de la diosa. Atenea desfigura la belleza de Medusa y ayuda al héroe Perseo para matar a la gorgona, cuya cabeza coloca luego en su escudo. Es la única que se atrevió a acompañar a su padre, Zeus, a luchar contra Tifón.

Palas en la astrología

Palas es un mundo que simboliza esfuerzo, la entereza y la inteligencia. Atenea tuvo que vencer a su propio padre para nacer. Como diosa virgen se le intenta ubicar como corregente de Virgo; pero la verdad es que muchos de los asteroides tratan de ser el segundo mundo en la regencia de esta constelación. Como diosa de la inteligencia, Palas se le vincula a la misma, vista más como estrategia en un gran juego de ajedrez que como la inteligencia vista bajo la influencia de Mercurio, que es el dios de la astucia, la trampa y el engaño.

Palas en sus aspectos positivos tenemos que es amiga y compañera; defiende a sus amigos por sobre todas las cosas; apoya la labor creadora y artística; es luchadora por lo que considera justo. Por otro lado es fría, distante, calculadora; no acepta las pasiones y no da crédito a la fuerza del amor; es terrible con sus enemigos y rivales; y no suelta presa hasta que ve el hueso. Su signo es similar al de Venus, pero reemplaza el circulo por un cuadrado apoyado en uno de sus vértices, representando el escudo de la diosa.