Ángeles y arcángeles (1) Los cuatro arcangeles

Hablar sobre ángeles implica muchas veces ponerse a caminar sobre suelo inestable, siempre se puede herir sentimientos y particularidades; aun así la idea de esta entrada no es discutir nociones filosóficas sobre su existencia y naturaleza, sino exponer distintas ideas y cada quien es libre de creer en ellas o no.

El concepto básico es que la noción de ángeles se vincula a seres de naturaleza intermedia entre dioses y hombres; eran los ‘encargados’ de servir a los dioses y de trasmitir a los hombres los deseos de los mismos. Toda cultura ha tenido estos seres intermedios mensajeros, en la antigua Grecia se les conocía como daimones (de donde proviene la palabra demonio, y que fue luego usada para nombrar a los ángeles caídos) y que los romanos asociaron a genios del hogar y espíritus de los ancestros.

En la mitología griega, la más rica de la tradición occidental se tiene que los dioses eran servidos por muchos seres de menor poder que ellos, pero en definitiva más fuertes que los hombres; daimones y ninfas cumplían a cabalidad con esta idea; más al norte entre los adoradores de Odín y los dioses nórdicos, las hermosas valquirias con sus alas blancas servían a hidromiel a aquellos dioses del frío ártico y bajaban a la tierra por las almas de los caídos en batalla. Entre los celtas hadas y genios servían a los dioses dentro de sus madrigueras en el subsuelo. En Babilonia y Nínive toros alados con cabezas humanas, lamassus, eran cabalgadura de los dioses de la tierra entre ríos y sus estatuas cuidaban las puertas de estas ciudades; más al sur, en Arabia, el propio profeta Mahoma fue elevado a los cielos en un ser (ángel) de similar apariencia el Al-Burak.

La apariencia y número de los ángeles y demonios varia igual de cultura a cultura, pero son las tres religiones monoteístas las que más han desarrollado la existencia de estos seres. Según estas tres principales religiones los ángeles además de actuar como mensajeros, ejecutan los juicios de Dios y sirven a los creyentes.

Según las Sagradas Escrituras hay siete arcángeles:

“Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tiene entrada a la gloria del Señor” (Tobias 12:15)

“Reciban gracia y paz de Aquel que es, que era y que viene de parte de los Siete Espíritus que están delante de Su Trono” (Apocalisis 1:4)

Las Sagradas Escritura mencionan el nombre de sólo tres nombres: Miguel (Apocalisis 12:7-9), Gabriel (Lucas 1:11-20; 26-38) Rafael (Tobias 12:6, 15). Los nombres de los otros cuatro arcángeles no aparecen en la la Biblia y la Iglesia sólo reconoce los nombres que se encuentran en las Sagradas Escrituras. Los otros cuatro no son doctrina de la Iglesia ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura; esos nombres difieren de libro en libro, de autor en autor; reconoceremos para efectos de este punto uno más, común en muchas de las tradiciones, el arcángel Uriel . Señala M. González W. lo siguiente:

En la Biblia sólo se mencionan los nombres de tres de los ángeles, Gabriel, Miguel y Rafael, este último sólo aparece en el Libro de Tobías, y sólo en las Biblias católicas y ortodoxas. La Iglesia Católica tiene tal respeto por estos tres ángeles que les ha adjudica el 29 de septiembre en su calendario de Santos. A pesar de ser ángeles, que es una jerarquía espiritual mucho más elevada que la de los santos, la Iglesia se refiere a ellos como San Gabriel, San Miguel y San Rafael.

La mayor parte de la información que tenemos sobre los ángeles cristianos proviene de otras fuentes, entre las que están el Talmud y los Midrash hebreos y otras escrituras rabinicas incluyendo la Cábala. El Koran y otros libros musulmanes nos hablan de los ángeles y sus grandes poderes y el Libro de Enoch nos revela los nombres de muchos ángeles, entre los cuales están también los ángeles caídos. Un gran compendio de ángeles ha llegado también hasta nosotros de otras fuentes menos conocidas, como los libros de Apócrifos, El libro del ángel Raziel, La gran clavícula de Salomón, La pequeña clavícula de Salomón, también conocida como Goetia, El arbatel de la magia, El sexto y séptimo libro de Moisés y otros muchos. Pero de todos los ángeles mencionados en todos estos libros, los más conocidos y más venerados son los cuatro grandes arcángeles Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel. Este ultimo ángel es menos conocido que los otros tres, pero su influencia es inmensa en la tradición angelical.

Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel están identificados con los cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales, los cuales rigen. Los elementos y los puntos cardinales forman una rueda, un círculo de gran poder y magnetismo dentro del cual se encuentra el globo terrestre. El primer punto cardinal es el Este, que es donde sale el Sol cada mañana, y corresponde al elemento aire, regido por Rafael. Moviéndonos hacia la derecha adentro de este circulo cósmico, según las agujas del reloj y del Sol, llegamos al punto cardinal del sur, el cual corresponde al elemento fuego, regido por Miguel. Del Sur pasamos al Oeste, donde se pone el Sol por las tardes, que corresponde al elemento agua y es regido por Gabriel. Y del Oeste pasamos al Norte, que corresponde al elemento tierra y es regido por Uriel.

Si visualizamos a la Tierra dentro de esta rueda solar, podemos ver que los cuatro arcángeles están parados en los cuatro puntos cardinales del planeta en forma de cruz. Cada uno de los arcángeles tiene sus propios colores y atributos y una apariencia especial según la antigua tradición mística. Rafael se viste de amarillo con reveses violeta. Representa al amanecer y se describe como un adolescente muy bello de ojos azules y cabellos rubios ensortijados que forman una aureola dorada alrededor de su cabeza. Miguel, que sigue a Rafael en esta rueda cósmica, se viste de rojo y verde y representa el calor del mediodía. Miguel se describe como un hombre joven de unos 25 años de edad. Su piel es clara con tonos dorados, sus ojos son verdes y su cabello es rojo como una llama, espeso y ondulado y le llega hasta el cuello. Gabriel se viste de azul claro con reveses anaranjados. Representa a la tarde. Aparenta una edad de alrededor de 35 años. Su piel es tostada, sus ojos azul verde y su cabello bronceado le llega hasta los hombros. Uriel es el ángel que cierra la rueda solar, es el ángel de la tierra. Se viste de cuatro colores verde oliva, verde-limón, ladrillo, marrón oscuro o negro. Representa al anochecer. Su piel es morena, sus ojos castaños y su cabello castaño oscuro; casi negro, que le pasa de los hombros. Uriel es único de los cuatro arcángeles que tiene barba. Su barba es oscura, espesa pero no larga. Representa una edad entre 40 y 45 años.

Como es fácil ver en esta descripción los cuatro arcángeles, estos van madurando en edad según pasamos de un punto cardinal a otro y su apariencia física se va oscureciendo. Esto se debe a que la rueda solar simboliza el día, desde que amanece hasta que anochece. Es por eso que Rafael es rubio como el sol naciente y Uriel es oscuro como la noche.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 121-122

Domovik, Domovói, Domovoy

Este es el espíritu de la casa en el folclore eslavo. Es equivalente a los daimones griegos o a los lares romanos, un espíritu familiar que queda rondando en la casa y cuidando a sus ocupantes; también se parece a un poco a los brownies ingleses, que cuidan el hogar y ayudan a sus dueños. Con la entrada del cristianismo en las tierras rusas, a finales del siglo X, estos antiguos dioses del fuego del hogar, equivalente a la Hestia griega o a la Vesta romana, pasan a ser reemplazados por un duende peligroso, una criatura maligna que perjudica a los habitantes de la casa, y como todo duende travieso se convierte en fuente de problemas y malos entendidos. Como antiguos dioses del fuego, los Domovye (plural de domovoy) siguen siendo importantes en aquellas regiones donde el fuego del hogar (chimenea) es la única forma de calentarse del frío invierno del norte eslavo.

Los Domovye  son como todo duende de genero masculino, tamaño pequeño y por lo general cubiertos de pelo. Como todo duende o diablillo del hogar europeo, se le puede representar a veces con cola o con cuernos. Se le concede el poder de la transmutación y puede tomar la apariencia de gatos o perros. Los moradores del hogar a veces lo oyen trabajar en la noche, y por respecto lo nombra “el abuelo”. No le gustan los espejos y las casas desordenadas, los habitantes del hogar lo tratan como un miembro más de la familia, dejándole en las noches leche y galletas en la cocina.

Ucrania considera al Domovoi como un espíritu que vive en el hogar (fuego de la chimenea), o cerca de la estufa (cocina) que defiende por lo general a la familia, pero si se disgusta puede: mover objetos, ocultar llaves, romper platos, ensuciar los pisos con manchas de barro y otras travesuras, traer mala suerte a la casa y molesta e interrumpe en el sueño de los habitantes. Aunque el Domovoi suele vivir cerca del fuego del hogar o la estufa, si la casa posee establos y caballos puede mudarse con ellos, protege a los animales que son de su agrado, pero atormenta a los que le disgustan.

El Domovoi predice el futuro, sobre todo de desgracias, al igual que las Banshees llora y solloza cuando sabe que alguien va a morir; si se ríe predice buenos tiempos. Como todo duende travieso no es muy honesto y puede robar en casas vecinas para provecho de su familia, en esas situaciones los moradores llaman a su propio Domovoi para que ahuyente al invasor y los proteja. Para pedir su ayuda los habitantes de la casa salen fuera y lo llaman diciendo Dedushka Dobrojot (benébolo abuelo), por favor entra en mi casa y ayuda a los tuyos. Si la familia se muda, le piden que los acompañe, ofreciéndole bebida y comida la noche antes de la mudanza. En Polonia, tras una mudanza, los habitantes colocan trozos de pan salado, envuelto en tela blanca, debajo de la cocina y colocan viejas botas en la casa y en el patio para que se pueda instalar.

Los Demonios (origenes)

Los demonios: son muy recurrentes en muchos de los cuentos de horror, el hacer trato con los mismos, o el ser tentados por ellos; incluso el tratar de engañarlos, es parte de los cuentos de miedo. El origen de los demonios varia con cada religión; en la versión judeocristiana, Dios creó el universo al primer día y a los ángeles entre el primero y el segundo; al llegar el séptimo día, Dios descansó y no termino de crear completamente a los demonios, de ahí que sean seres horrendos. Una segunda versión habla de la rebelión en el cielo; Lucifer (el primer ángel y el más bello) se reveló contra Dios, por muchas razones (orgullo, envidia, y otros pecados), al tratar de imitar la creación de Dios dio origen a seres monstruosos (los demonios y diablos), y arrastró tras él un tercio de los ángeles, los cuales darían origen a los grandes demonios; una tercera versión habla que Adán, estando solo (no tenía a Eva, ni a Lilit), conoció (entendamos el termino bíblico de lo que esto significa) a uno o varios ángeles, que se enamoraron de esta criatura predilecta de Dios, y sus descendientes fueron los demonios. Sea cuan sea el origen de los demonios, lo cierto es que en esta tradición, Lucifer pasó a convertirse en Satán o Satanás, a él se le fueron uniendo dioses de religiones vecinas a los judíos, así Ba’al (que significa señor en Asiria y Fenicia) paso a convertirse en sus múltiples manifestaciones en los distintos demonios de la tradición, por ejemplo Ba’al Zebúb (señor de las moscas, seguramente por las que llegaban después de los sacrificios de sangre) dio origen a Belcebú, Ba’al Pe’or (señor adorado en el monte Fegor y asociado a la muerte y resurrección de la naturaleza) dio origen al demonio Belfegor; etcétera. Por otro lado la palabra demonio proviene del griego “daimon” y sería el equivalente a lo que son hoy en día los genios y duendes del hogar y la familia; esto también se aplica a los mitos árabes, en la cual los “Djinns” son parte del grupo original que creó Dios; así el origen de los genios esta vinculado a aquel segundo tercio de ángeles que no participaron de ningún lado en la guerra de los cielos, dando origen así a los ángeles (bien), los demonios (mal) y los genios (lo que deseen); así la idea de demonios como un tipo de genio malvado, contrario a los dioses es común en el oriente, en India y en China, que representan las enfermedades, la miseria y los pecados.

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Los Dragones (5)

Los dragones del cielo, corresponden con los dragones orientales. A diferencia de occidente, el dragón oriental esta vinculado con el elemento agua, es adorado por los pueblos de China, Corea, Indochina y Japón; y es símbolo del poder imperial y de los grandes ríos. Los dragones orientales no tienen alas, tienen un cuerpo alargado y una cabeza similar a un caballo. Dentro de sus principales representantes tenemos:

  • El dragón oriental, de colores que van del dorado a los verde azulados, de tonos oscuros a casi blancos hay tres subespecies la japonesa, la china y la indonesia, siendo la diferencia entre las razas el número de dedos en sus patas, tres, cinco y cuatro respectivamente.

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  • El dragón tibetano, habitante del Tíbet y el Himalaya, su única diferencia con su vecino es su color, que va del amarillo al escarlata o al rojo carmín. Su dieta es el famoso Yeti (hombre mono de las nieves).

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  • El cóatl, (Quetzalcóatl) es una serpiente emplumada, no tiene patas pero si un par de alas como pájaros, a diferencia de los dragones occidentales que son más como murciélagos; el Coatl de los pueblos mesoamericanos es la representación de la fertilidad y la lluvia, al igual que los dragones orientales. Es el único representante de la familia de los dragones que existe en las Américas. Seguramente una especie relativamente nueva, recordemos que las aves descienden de los reptiles (dinosaurios). El nombre de Quetzalcoatl significa lo que vuela (quetzal–ave), lo que se arrastra (coalt–serpiente), es un dios que abarca todas las cosas, de ahí el sobrenombre de serpiente emplumada.

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  • Las Anfipteras (Amphipteres) habitan del cercano oriente hasta india. Tienen el cuerpo de serpiente pero dos pares de alas emplumadas, similar al quetzalcoatl, pero de menor tamaño. Se dice que en Arabia y Egipto estos pequeños dragones venenosos acabaron en los estómagos de las ibis. Su origen parece ser egipcio, entre sus representantes en la tierra del Nilo tenemos a Apep (el Apofis griego) en la versión del demonio egipcio y las diosas serpientes Mertseger (guardiana del valle de los reyes) y Buto (que aparece protegiendo al faraón, siempre representada en su corona). En Fenicia se las conoce como Agathos Daimon (y como los daimones griegos protegen las casa, un posible recuerdo venido de la costa africana cercana).

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Genios, Djinns e ‘Ifrits

Los Genios eran según los romanos duendes domésticos, similares a los Manes o Lares (espíritus de los difuntos que rondan y protegen a la familia); elementales de aire como las hadas, fueron en su momento —junto con los duendes— su contraparte masculina; entre los genios más famosos en la literatura tenemos a Oberón, el celoso marido de Titania.

Hoy, sin embargo, asociamos a los genios con los poderosos espíritus del desierto, conocidos como Djinns (Jinns o Yinns) de las mil y una noches, (conocidos también como: mared, jotrobs, saal y bahari) encerrados en lamparas, botellas y anillos mágicos, condenados a cumplir con los deseos (tres por lo general) de quien los libere de su prisión.

Los Djinns son equivalentes a los Daimones greco-romanos, en general suelen ser favorables a los pedidos de sus amos, pero existen aquellos que siempre logran transformar el deseo mal pedido en algo negativo y peligroso, estos genios malvados y poderosos son conocidos como ‘Ifrits (Efrit) (genios malos) cuyo nombre significa el astuto, en burla, ya que siempre suelen ser engañados por su candidez ante el ingenio de los hombre, para que vuelvan a su botella.

Existen también los Sheyatines (equivalentes a los demonios) y los Goules (que serian algo similar a los duendes malos, Kobolds, etc.), todos ellos que en el mito árabe estaban al servicio del poderoso (y sabio para pedir sin problemas) Rey Sulaymán (Salomón); aquellos que se negaron fueron los encerrados en botellas, por eso evite abrir las botellas con genios dentro, seguro se trata de un malvado ‘Ifrit.

Cabe señalar que existen genios femeninos en el mundo árabe, así tenemos las Gennias (buenas) y las Goules (malas). El origén de los Djinn e ‘Ifrit se encuentran en el mito árabe donde Aláh llamó a su guardia personal Khalit y Mallic, a ambos los transformó en león y loba, De la unión de ambos nacerían siete jóvenes y siete doncellas, que serian los padres de todas las razas de genio árabes