Cosmogonia (10) Los titanes de la noche, las estrellas y los vientos

De los seis grandes titanes, cuatro de ellos ayudaron a su hermano menor, Cronos, a derrotar a su padre, Urano, el cielo estrellado. Japeto el mayor de ellos tuvo por recompensa las tierras al poniente, convirtiéndose en el primer señor que reinaba en el mundo de los muertos; por su parte Hiperión tuvo por pago las tierras de donde nace el Sol, y como los dioses de la mayoría de las culturas antiguas se volvió el señor de la luz, el que todo lo ve con sus ojos de fuego; los otros dos fueron Crío (Krío, Críus, que traduce ‘regla’) y a quien se le daba el sobrenombre de Megamedes, literalmente ‘quien mide’; y Coios (Ceo como se le conoce más comúnmente en el habla española, que traduce: duda, pregunta o consulta), y era llamado también Polo (literalmente hace referencia al Polo Norte, lugar en los cielos donde giraban todas las estrellas); el quinto de los hermanos fue Océano, por su falta de apoyo a Cronos (el sexto) para vencer a Urano fue expulsado por sus hermanos lejos de las tierras conocidas, y se convirtió en la corriente de agua que rodea al mundo, y que todavía lleva su nombre.

Coios y Crio

Coios reinaba en las regiones al norte del mundo; mientras que Crío en las tierras más cálidas al sur. A su manera estos dos hermanos regían sobre los cielos de la noche; Coios marcaba el lugar en el firmamento donde hoy la estrella polar permanece inmóvil en las noches; pero hay que aclarar que este puesto ha variado con los siglos. Hace unos cinco milenios, esto es cerca del 3000 a.C., la estrella que ocupaba la posición de reina de los cielos era una pequeña estrella de cuarta magnitud, Thuban (del árabe que traduce serpiente y que es la Alfa del Dragón), invisible hoy por la contaminación lumínica y ambiental urbana. Esta estrella era importante en los mitos egipcios donde el dragón o la serpiente devoraban el alma de los muertos.

Para la época de los primeros griegos (cerca del 1000 a.C.) las estrellas más cercanas al polo norte eran Kochab (nombre árabe que traduce ‘estrella’, y es la Beta de la Osa Menor) y Pherkad (otro nombre árabe, que traduce ‘becerro’, la Gamma de la Osa Menor), era una pareja de estrellas, que sin llegar al alcanzar el polo parecían al girar sobre ese punto mágico, y fueron llamados por los egipcios de ese entonces con el nombre de los Indestructibles, y por sus seguidores los pueblos árabes como los Guardianes del Cielo. Ya para la época de los romanos a inicios de la era moderna, no había estrella polar como tal; sino que era un punto vacío entre nuestra Polaris (Alfa de la Osa Menor, cuyo nombre real es Cynosura, que traduce la ‘cola del perro’, se aclara que la constelación original no era un osezno, sino uno de los perros del labrador (Boyero)) y Kochab (Beta de la Osa Menor). A medida que pasaban los siglos de la era cristiana, y el polo se iba acercando más a Cynosura y alejándose de Kochab, quien era para los primeros pueblos árabes la verdadera reina de los cielos, estos empezaron a llamar a Cynosura con el epíteto de ‘la Ladrona‘.

Coios3

Coios reinaba en el punto sobre la cual todas las demás estrellas parecen girar a su alrededor; por esa razón se vincula a Coios con el poder de los oráculos, poder que compartía con su mujer y hermana, la titanesa Febe (la brillante), quien fue la primera diosa lunar, y luego reemplazada por Semele (una de las hijas de Hiperión Theia, la diosa del brillo y la luz, pero en este caso del brillo del oro y la piedras preciosas) y en ese puesto finalmente por su nieta Artemisa.

Febe3

Coios y Febe tuvieron dos hijas, una fue Leto (Latona en revisión romana), y cuyo nombre traduce ‘la oculta’, la otra fue Asteria (la estrellada). Las hijas de Coios parecen haber representado las dos ramas principales de la profecía: Leto y su hijo Apolo presidieron el poder profético de la luz y el cielo, mientras que Asteria y su hija Hécate presidieron los poderes proféticos de la noche, la oscuridad ctónica y los fantasmas de los muertos. Asteria y Leto son diosas de la noche, los hijos de Leto los luceros que traen la luz; Apolo el Sol y Artemisa la Luna; así Leto era vista como una diosa vinculada a la noche y al amanecer, al traer a luz al mundo desde la oscuridad; mientras que su hermana Asteria es la que trae la oscuridad, esto es una diosa del crepúsculo y de cuando el cielo se llena de estrellas.

En este punto es interesante observar como los distintos dioses protogonos (primigenios) fueron remplazados en funciones por los titanes, así Urano, el cielo estrellado, fue reemplazado por Coios y Crío; mientras que Nix, la noche misma, tuvo competencia con descendientes de los titanes; entre ellas las dos hijas de Coios y Febe, las titanesas Leto y Asteria; los nombres de ambas diosas traducen la oscuridad de la noche y el manto de estrellas con que se viste.

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Iniciamos con Asteria y donde algunos la vinculan con la diosa fenicia Astarté, apoyando con ello el origen de cultos orientales llegados a Grecia y vinculados a LetoAsteria, y sus descendientes; posiblemente a través de las colonias griegas asentadas en las costas orientales de Anatolia (Turquía). Recodemos que Astarté era entre los fenicios una diosa de la fecundidad y la guerra, equiparable a la Ishtar mesopotámica o a la Inanna sumeria. Pero la historia de Asteria dentro de los mitos griegos esta lejos de esa Afrodita guerrera de los mitos orientales. Asteria es primero una diosa de los ritos nocturnos y la necromancia (comunicación con los muertos), secretos que le había enseñado su madre Febe. Es esta relación con la noche lo que hace que se confundan y fundan Asteria y Nix (la noche) en los mitos, y por ello a veces se pone a Nix como madre la diosa Hécate, la diosa de las brujas.

asteria2

Hécate es en la mayoría de los mitos la única hija de Asteria y del titán Perse (el destructor), uno de los hijos de Crío; aunque otras referencia tratan de poner como padre a Zeus. Esta segunda ascendencia es colocada realmente, como al igual con Afrodita (nacida de la sangre de Urano), para evitar que la diosa del amor dispusiera del libre albedrío por encima del rey de los dioses; y al poner a Zeus como padre de Hécate se cumple con la misma función. La tradición dice que aquellos titanes que se unieran y lucharan de parte de los dioses conservarían sus reinos; Hécate estuvo entre los titanes que apoyaron a los dioses, y por ello conservó su dominio en los cielos, la tierra y el inframundo, siendo así una de las diosas con mayor poder dentro mundo griego.

De los amores entre Asteria y Zeus se cuenta una segunda historia de la titanesa; Zeus, tras haber logrado el control del mundo, se dedicó, como muchos dioses padres, a poblar el nuevo reino con sus vástagos. Entre las muchas féminas perseguidas por el dios tenemos a Asteria, pero la diosa no se dejo alcanzar, y cuando el dios estaba por agarrarla se trasformó en una codorniz y salto al mar. Los dioses de las aguas al ver que se ahogaba la convirtieron en una isla flotante, conocida como Ortigia (la isla de las codornices) y que luego sería renombrada como Delos.

Hécate, la hija de Asteria, es una diosa de la noche, la magia, la luna (nueva), los fantasmas y la brujería. Su culto, al igual que muchos de sus parientes, parece provenir del Asia Menor y de la región de Tracia (al sureste de los Balcanes); donde era adorada como una diosa de los partos. Con el tiempo los niños no bautizados, o aquellos que morían en los partos se decía que pasaban a formar parte de los espectros que la acompañaban; de ahí que la volviera una diosa de los fantasmas.

hecate

Hécate formó parte de un grupo exclusivo de diosas vírgenes, como Atenea, Artemisa, Astrea, Ilitía y Hestia (por citar algunas); se relaciona con su prima Artemisa por ser al igual que ella una diosa de los bosques, con su abuela Febe, por ser una diosa lunar; se le confunde con Desponia (una hija de PoseidónDemeter) y que era una antigua diosa ctónica micénica de la vida, la muerte y la resurrección, y cuyo culto luego se fundió con el culto de su media-hermana Perséfone (hija de Zeus y Demeter); de igual forma se la confunde con la diosa del mar, Ceto, la señora de los monstruos marinos, y por ello en algunas versiones se dice que Hécate era madre de Escila con Forcis, dios marino de las profundidades, que era para todos los efectos el esposo de Ceto. Todas estas asociaciones a otras diosas provienen seguramente de los intentos griegos iniciales de introducir este culto oriental dentro de sus propios mitos; por ello la diosa tenía reinos en el cielo (como una forma de la luna), en la tierra (como señora de los bosques), y del inframundo (como señora de la muerte y resurrección).

Hécate suele ser representada como una mujer que lleva una antorcha y que se aparece en las encrucijadas, por ello los romanos también la identificaron con su diosa local Tribia, que justamente regía en las encrucijadas; estando ambas vinculadas así a los destinos y los misterios. Más tarde y con el paso de la Edad Media se la volvió una figura de tres rostros, o tres mujeres unidad por la espalda; para identificarla como una diosa triple, como muchas de las diosas de las tradiciones celtas; y donde Shakespeare tomo inspiración para sus tres brujas de Macbeth.

Pero en los primeros tiempos (durante los titanes), Hécate era como su abuela Febe una diosa de la luz (de la Luna), a la que se le pedían deseos; principalmente nacimientos de niños sanos; pero cuando Artemisa (su prima) toma el carro de la Luna y remplaza de la diosa Semele, Hécate poco a poco se va volviendo una diosa de la oscuridad, para finalmente ser asociada a las noches de Luna Nueva, cuando sale con un jauría de perros fantasmas y es acompañada de espectros infernales, como el demonio Espusa (un espectro devorador de carne humana y con la capacidad de cambiar aspecto), esta imagen en el mundo medieval se vinculo también a la diosa lunar Diana (la Artemisa romana) y se fundió con Titania (la reina de las hadas, y cuyo nombre nos recuerda que se trataba de una hija de los titanes).

De Hécate hay pocas historias y mitos, en parte por haber sido absorbida o asociada con otras diosas. Sin embargo sus animales acompañantes si formaron parte de mitos importantes. Se dice que su principal mascota era una perra negra. Los mitos señalan que se trataba de la reina Hécuba, la reina de Troya; que cuando ya iba como esclava, tras la caída del reino, los vencedores pararon en el reino en Tracia del rey Poliméstor, donde ella había enviado a su hijo Polidoro para salvarlo de la guerra. Hécuba descubrió para su horror que su único hijo que ella asumía vivo y libre, había sido asesinado por Poliméstor para quitarle los bienes que había traído. Hécuba furiosa logra escapar de sus ahora nuevos amos, entra al palacio del rey, donde se vengó sacándole los ojos y matándolo junto a dos de sus hijos. Unas versiones dicen que los guardias griegos la alcanzaron y asesinaron; otras que escapó al bosque donde terminó muriendo de dolor por la suerte de sus hijos, o que se lanzó por los riscos para caer a las aguas del mar. En cualquiera de las versiones los dioses (o Hécate) transformaron su alma en pena en una perra; quien quedo luego como familiar (animal que acompaña siempre a las brujas) de Hécate.

El segundo familiar de la diosa de las brujas es un turón (un pequeño carnívoro pariente de las martas, hurones y comadrejas); según los mitos se trato de una sierva de Alcmena (la madre de Heracles/Hercules); Hera sabiendo la promesa que hizo Zeus de que el próximo hijo varón de la casa de Perseo sería rey, y consciente de que Alcmena esperaba un hijo de su infiel esposo, deseo la muerte del niño y la madre; para ello envió a su hija Ilitía (diosa de los partos), o fue ella misma, a demorar el parto de la adultera y acelerar el parto de otra reina rival Nícepe; así Nícepe tuvo un niño a los siete meses de embarazo, y Euristeo se volvería rey de Micenas por la promesa de Zeus; pero Alcmena, embarazada de gemelos no podía parir; Ilitía (o la misma Hera en otras versiones, se aclara que Hera era para muchos no sólo la diosa del matrimonio, sino también de los partos, absorviendo a Ilitía, que era posiblemente una diosa más antigua, y transformándola en una de sus hijas, o manifestaciones) se había ubicado en entrada de la sala de parto y cerrado las piernas; buscando con ello la muerte de los niños y la madre. Eso lo hubiera logrado si no fuera por Galantis, la sierva de Alcmena, que al descubrir lo que ocurría salió de la habitación de su ama gritando, «han nacido, han nacido los niños»; la diosa sin entender lo que pasaba abrió las piernas y los mellizos Alcides (Heracles) e Ificles nacieron finalmente; furiosa por el engaño Ilitía (o la misma Hera, según versiones) transformó a Galantis en un turón; que luego fue recogido por Hécate.

El último mito griego importante donde aparece Hécate fue cuando ayudo a Demeter, a rescatar a Perséfone de los infiernos; Hécate acompañó a Demeter a descender al inframundo a buscar a su hija, avanzando adelante con dos antorchas en sus manos, y seguida por la diosa de las cosechas. Luego acompañó a la chica, junto con Hermes, a regresar a la superficie. Dado que la joven debía regresar cada año al inframundo, era acompañada en el trayecto y en su permanencia en el reino de Hades por Hécate, quien asumió de esta forma su labor ctónica. Hécate, se volvió así, junto con Hermes, en la diosa de los fantasmas, sirviendo al igual que el mensajero de los dioses como una diosa psicopompa.

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Leto (la oculta, la recatada) tuvo una suerte distinta a su hermana; se convirtió en una de las tantas aventuras famosas del padre de los dioses (Zeus), fruto de esa relación nacieron dos mellizos: Apolo y Artemisa, quienes pasaron a convertirse en dioses importantes del Olimpo. Leto es considerada la diosa de la maternidad, a ella se le piden los embarazos y esta relación se refleja en el fuerte lazo que tuvo con sus hijos.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, supo de esta relación adultera persiguió a la amante y prohibió que se le diera lugar de reposo en cualquier tierra emergida (continente e isla); y a su hija Ilitía le prohibió ayudar en el nacimiento de los hijos de Leto. La hija de Febe recorrió las tierras, montes y campos, y al final islas, buscando un lugar donde esconderse de esa persecución y poder escapar de la furia de Hera. Al final encontró refugio en la isla flotante de Ortigia (su hermana transformada), que no era tierra fija, ni isla; ahí tuvo dolores de parto durante nueve días, varias diosas se condolieron de sus dolores, entre ellas: Dione (madre de Afrodita), Rea (la madre de Hera), Temis (la madre de las Horas, diosas tutelares de la ley, la paz y la justicia), incluso Theia (la madre de Helios, SemeleEos), tuvieron que intervenir para aliviar los dolores del parto que no ocurría.

Las diosas se vieron en la necesidad de usar a Iris, la mensajera de Hera, para que la diosa del arco-iris hablara con Ilitía lejos de su madre y la chantajeara con un hermoso collar a cambio de permitir el parto de los dioses que venían. Ilitía aceptó el trato y permitió que parto ocurriera. Primero nació Artemisa, y la niña ayudó luego a su madre en el nacimiento de su hermano Apolo. Se cuenta que tal fue la impresión por el dolor que había experimentado su madre, que Artemisa juró que nunca permitiría que varón alguno la tocara y la embarazara; así Artemisa se volvió una diosa siempre virgen. Dado que Artemisa había ayudado a nacer a su hermano, por este acto, la chica también se convirtió en una diosa de los partos, así sustituyó, complemento y se fusionó a Hécate y a Ilitía en esas menesteres en la tradición griega.

Tras el nacimiento de los hijos de Leto, la isla de Ortigía fue fijada en el mar y se la llamó Delos, donde hay un oráculo importante de Apolo, quien entre sus muchos nombres recibe el de Febo (el brillante) y heredó de su abuela Febe el don de la profecía.

Leto logro volver al continente nuevamente perseguida por la furia encendida de Hera, y en Delfos fueron, la madre y los niños, atacados por la serpiente Pitón (un de los tantos dragones de la antigüedad que fueron creaciones de Gea/Gaya, la tierra). La serpiente custodiaba un templo oráculo cuyos vapores permitían a las sacerdotisas adivinar el futuro. Pitón persiguió a Leto y sus hijos, en parte instigada por Hera, y en parte la serpiente conocedora de la profecía sobre que el nacimiento de los hijos de la titanesa marcaban su fin. La bestia escamosa atacó tan pronto se acercó Leto con sus hijos recién nacidos; pero la serpiente no pudo contra las flechas que le disparó Apolo, que tenía para ese entonces cuatro días de nacido. El templo paso a manos de Apolo y las sacerdotisas que lo cuidaban pasaron a servir al dios de los oráculos; desde entonces esas mujeres que se dedican al arte de la profecia se les llama pitonisas, en recuerdo a la serpiente muerta por el dios, sirven al dios de los oráculos. Apolo como dios de los oráculos divide su tiempo en dos partes, en verano está en Delfos, en invierno viaja a Hiperboria (el norte del mundo) donde regía su abuelo Coios.

Haber sobrevivido a la serpiente fue un milagro, indicaba el poder de los nuevos dioses; pero las desventuras y su ascenso al Olimpo aún faltaban; y Hera no iba ha hacérselos tan fácil. En su camino la madre quiso dar de beber a sus hijos de un estaque, pero los campesinos instigados por Hera enlodaron las aguas; ese fue el punto donde Zeus termino por intervenir, castigó a los campesinos convirtiéndolos en ranas y a vivir para siempre en el lodo; y trajo a sus vástagos al Olimpo, donde fueron recibidos por los otros dioses como iguales.

Las desventuras de Leto no acabaron ahí, tiempo después Hera envió al gigante Ticio, y este quiso violar a Leto; pero al escuchar los gritos de su madre, sus hijos intervinieron atacando con flechas al gigante, pero esta criatura ctónica era inmortal, Zeus intervino para ayudar a sus hijos, enviando a Ticio al Tartaro, donde fue atado al suelo y eran devoradas cada día sus entrañas por dos buitres o dos serpientes (comparable al castigo que sufrió Prometeo por haber llevado el fuego a los hombres). En ese punto Hera entendió que no podía seguir atacando a la amante, ello provocaba que su marido siempre se pusiera de parte de la rival, y eso podía ser peligroso para ella al final.

Leto como símbolo de la buena madre fue siempre ayudada por sus hijos. Cuando la reina Níobe se atrevió a decir que ella era mejor madre que Leto, ya que tuvo más descendencia, siete hijos y siete hijas; Apolo y Artemisa le hicieron pagar cara su ofensa. Los dioses bajaron del Olimpo y mataron a todos los hijos de la reina, Apolo a los varones y Artemisa a las chicas; aunque algunas versiones señalan que dejaron vivos a uno de los chicos, Amiclas; y a una de las chicas MelibeaNíobe tuvo tanto dolor por la muerte de sus hijos que se quedó inmóvil y los dioses la transformaron en piedra. Amiclas fundo luego una ciudad cercana a Esparta que lleva su nombre, lugar donde se dice que fueron asesinados años después el Rey Agamenon y la princesa troyana, convertida en esclava, Casandra. Por su parte Melibea desposo a Neleo y fue madre del argonauta Hector, quien vivió lo suficiente para, aún siendo un anciano, participar en la guerra de Troya como asesor de los griegos.

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Si bien las crónicas no reconocen más hijos a la pareja de Coios y Febe, existe un titán cuya paternidad no es fijada por ningún historiador, pero cuyo nombre lo vinculan como una versión masculina de Leto; este titán se le conocía como Lelantos (quien se mueve sin ser visto, el oculto). Lelantos era el dios de los bosques y la cacería en el reinado de los titanes, y cuyo culto principal en Grecia se ubica en Eubea (la segunda isla griega en tamaño y cercana las regiones de Ática (Atenas)Beocia (Tebas) donde hay una llanura con el nombre de Lelantum, que fue muy disputada en la antigüedad por ambas regiones continentales), y se le rendía culto en Frigia (región de Anatolia, Turquía), junto a su hija, indicando que se trataba de un culto oriental llegado a tierras griegas.

Lelantos3

A Lelantos se le conoce una sola hija, Aura, la diosa de las brisas, niña que tuvo Lelantos de sus amores con la oceanide Periboia (rodeada de ganado), una diosa de las corrientes de agua que fluían por entre los bosques y campos, donde venados, ciervos y otros rumiantes iban a beber. Aura, se decía que corría a tal velocidad que se la vinculó a las brisas de los campos, y su nombre paso a representar todo un grupo de ninfas vinculadas a las brisas frescas; aunque ninguna tuviera parentesco con la diosa en específico, (similar a como ocurrió con Halia, diosa de la isla de Rodas, que su nombre paso a agrupar al resto de las diosas que gobernaban en las distintas islas del Egeo).

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Aura era también una diosa de la cacería, se decía que reinaba en los bosques y forestas de Frigia (centro de Anatolia), y igual que Artemisa, y virgen, como corresponde a las diosas tutelares de los bosques impenetrables; pero se atrevió a juzgar a su prima, calificándola como de demasiado femenina para ser una virgen, [Aquí sin ofender al lector uno piensa mal y ve a estas diosas, acompañadas por distintas ninfas, como chicas lesbianas, y Aura seguramente entra dentro del estereotipo donde las lesbianas son como mujeres con pinta de machos, y así osa hacer esa comparación entre ella y su prima].

Artemisa sin embargo no es una diosa que se tome las ofensas sobre este punto tan a la ligera; habló primero con Nemesis, la diosa de la venganza, para pedir que se cobrara esta ofensa convirtiendo a la chica en piedra, pero Nemesis se abstuvo de actuar de esa forma señalado que no atacaría a una niña hija de un titán (Lelantos), pero indicó a la diosa que tal ofensa no se quedaría sin castigo. Dioniso, que en esos tiempos andaba por esos bosques en compañías de sus sátiros, bacantes y otras bestias, se encontró con Aura y la persiguió hasta que finalmente la violo. Fruto de esa unión Aura quedó embarazada de gemelos, y tal acto terminó por enloquecerla. Durante el embarazó Artemisa se acercaba a la chica y le decía cosas como: «mojigata, por que vas tan despacio y ya no vuelas como el viento y corres ligera». Cuando nacieron los gemelos, después de un parto largo e interminable, provocado también por Artemisa como parte de su venganza, Aura en su locura agarró a uno de los bebes y lo descuartizó, Artemisa vio con horror el acto de esta madre desnaturalizada y salvo al segundo niño, antes de que Aura lo destrozara también, y escapo con la criatura ajena. Aura sin embargo no superó la locura de haber sido violada y haber engendrado vástagos al dios de los excesos, finalmente se lanzó de los acantilados para morir ahogada; Zeus la transformó en fuente del río Sangario, río que corre por la región de Frigia.

yaco

El hijo de Aura y Dioniso fue llevado por Artemisa a Eleusis, una ninfa (oceánide) que reinaba en una región campesina cercana a Atenas, donde la población toma el nombre de la ninfa y era el lugar, según los mitos locales, donde fue raptada la hija de la diosa de la agricultura por el dios Hades. La ninfa recibió al chico y lo llevó con los sacerdotes del culto a su padre (Dioniso). El niño fue llamado Yaco (el que llora, o el nacido dos veces), y según las leyendas se volvió un heraldo del dios, y luego en la tradición su culto se fundió con el de su padre, llegando así a ser un sobrenombre del mismo dios de las orgías.

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Los misterios eleusinos

Según los mitos, Demeter empezó la búsqueda de su hija en aquellas tierras y llegó al palacio de Céleo y la reina Metanira, reyes del lugar, haciéndose pasar nodriza donde cuidó del bebé de los reyes; y en agradecimiento por su ayuda quiso hacer inmortal al hijo de los mismos; pero cuando una noche, tras frotar al niño Demofonte con ambrosía y ponerlo luego sobre el fuego para quitarle la piel mortal, fue sorprendida por Metanira, se rompió el encantamiento y el infante fue devorado por las llamas. Demeter recobró su apariencia divina y abandono el lugar, no sin reprochar a los mortales su impiedad; pero no antes de dar a Triptólemo, el hermano del niño muerto (o primo según otras versiones al hacerlo hijo de Dysaules, hermano de Céleo), unos granos y enseñarle a cultivar la tierra, misma que había quedado desolada y sin ganado tras la visita de Hades al sitio.

Se aclara que en algunos mitos Triptólemo es uno de los hijos de la misma ninfa Eleusis y Trochilo (que traduce rueda «de molino», y quien era uno de los sacerdotes de Demeter, en otros la pareja son padres de Céleo y Dysaules), Triptólemo, como hijo de Dysaules, era hermano de Eubouleos/Eubulo (buen trato), otro dios menor de las cosechas. Pero otros mitos ponen a Eubulo como hijo de Demeter y del dios cretense Carmanor (el cosechador, un dios menor local de la agricultura en Creta y de ascendencia desconocida, pero que se identifica con Yasión, el hijo de Zeus y la pleyade Electra; y a quien también se le compara con Atis, el amante de la diosa Cibeles en Frigia). Así Eubulo y Triptólemo son equiparables a otros dioses menores como Pluto (riqueza «agrícola») y Bootes/Filomeno (el que ara la tierra), ambos hijos de Demeter con Yasión, que como dioses ctónicos pasan a formar parte de los misterios eleusinos y fusionándose todos entre sí como dioses menores de las granjas, los cultivos y las cosechas.

Se cuenta que Triptólemo se volvió un héroe y viajó por el mundo enseñando como cultivar el grano, llegando hasta las tierras escistas (pueblo que habitó las estepas del centro de euroasia, en tierras que iban más allá de los montes Caucasicos, al norte de los mares Negro y Caspio, llegando sus fronteras a tocar las tierras rusas al oeste, las chinas al este, a siberia al norte y las tierras persas al sur); pero Linco, el rey del lugar se rehuso en enseñarlas a su pueblo y quiso matar al héroe. Demeter castigó el rey escista convirtiéndolo en un lince, y a esas regiones las condeno a que jamas podrían cultivar nunca nada, explicando así el modo de vida nómada de criadores de caballos y camellos de esos pueblos. Luego Triptólemo fue divinizado y se convirtió en un dios menor de la cosecha.

misterios eleusinos

Yaco también paso a formar parte de los misterios eleusinos, donde como un joven que lleva dos antorchas (aquí a semejanza de Hecate) acompañaba a la diosa Perséfone en su regreso del inframundo a la superficie en primavera para estar con su madre Demeter, la diosa de la agricultura. Es mencionado en esta actividad, y como una forma del dios Dioniso (su padre) por el escritor de comedias Aristófanes, en su obra «Las Ranas»; que justamente fue compuesta para esas fiestas.

Yaco, como dios menor de la cosecha se asocia con Eubulo y Pluto; y también se junta y fusiona con otros cultos antiguos como el de Zagreo, hijo de ZeusDemeter, o de ZeusPerséfone en otras versiones, muerto por los gigantes por instigación de Hera. Apolo sólo pudo rescatar su corazón y Zeus lo uso para dar vida a Dioniso al fecundar de la princesa Semele, princesa que al poner a prueba la divinidad de su amante termina muerta, lo que obliga a  Zeus a recoge nuevamente a la reencarnación Zagreo en el niño no nato y le permite terminar de crecer en su muslo, de ahí que se diga que Dioniso, al igual que Yaco, ha nacido dos veces.

Yaco se le vincula también con cultos como el de Fales (falo, pene), un sátiro que formaba parte de la comitiva de Dioniso y que era el dios del adulterio y la pederastia (abuso sexual a niños); y cuyo culto se fundió luego con el culto a Príapo, un hijo de Dioniso y Afrodita quien recibió la maldición de Hera, por su odio de madrastra contra el primero y celos contra la segunda, maldijo al niño para que naciese deforme (enano y con genitales enormes), por ello la diosa lo abandonó al nacer (y desconoce tener tal hijo) y fue recogido por unos campesinos, donde Príapo se volvió luego en un dios vinculado a los rebaños de cabras y ovejas, las abejas, el vino y los cultivos de la huerta. Este dios menor rústico de origen frisio era famoso por su gran dotación siempre en erección para indicar la fertilidad, y cuyas estatuas eran colocadas en los jardines (como hoy las personas colocan gnomos, o espantapájaros) para pedir por la fertilidad de los mismos y proteger el huerto, llegando su culto a ser muy común incluso en tiempos de la Roma imperial.

Yaco también se funde con otros cultos fálicos como los de los sátiros: Ortanis (erecto), Tychón (semental) y Conisalo (lascivo), posibles hermanos (hijos de Dioniso) y quienes acompañaban en la comitiva del dios del vino, y al mismo Príapo.

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Aunque Coios (Ceo) tiene sólo la descendencia indicada previamente, algunos mitólogos proponen relación entre este titán y la mitología nórdica. Las raíces las mitologías (greco-romana, nórdica y celta) se encuentran en la rama indoeuropea, y donde cada región dio su propio sabor local. Un ejemplo de ello es el titán Japeto, que reina en occidente estaba desposado con la diosa (oceanide) que reinaba en Anatolia (región que para ese entonces era simplemente conocida como Asia); en la tradición semita uno de los hijos del Noé bíblico es Jafet (Japhet), no dejan de ser fonéticamente ambos nombres muy similares, más cuando este fue, según la tradición hebrea, Jafet el padre de todos los pueblos arios, y del cual se dice que él y su familia se establecieron justamente en la región montañosa al norte que hoy conocemos como Turquía, para ser esto todo una simple casualidad.

Otra comparación similar tenemos con el dios Váruna de India, que es el dios del mar o las aguas, (incluidas las aguas de lluvias, esto es que el mar y el cielo son su reino); pero hermano de Váruna era Mitra (el sol), por tanto, si Mitra representaba el día, Váruna era el cielo estrellado de la noche, y el culto a Váruna se extiende hasta formar parte de los mitos hititas, pueblo de la hoy Turquía; y de ahí a los griegos con Urano no hay mucha distancia.

Al este de Europa, en Galia (Francia) los pueblos celtas adoraban a Taranis (el atronador), dios de las tormentas, similar al Júpiter romano, Taranis desapareció durante el medievo cuando los mitos celtas fueron reemplazados por los cultos cristianos; pero el dios sobrevivió asimilado por los pueblos más al norte, y guarda su nombre y poderes mucha similitud con el nórdico Thor. Similar destino tuvo el rey del panteón celta galo, Esus, cuyo nombre parece derivar del vocablo latino «herus» que traduce «señor»; a este dios se le sacrificaban víctimas humanas colgándolas de los arboles; esta costumbre también se aplicaba al dios nórdico Odín, del que se dice que para alcanzar la sabiduría se colgó del árbol de la vida boca abajo durante nueve días. Entre los celtas de Irlanda son muchos los cuentos que narran la lucha entre los hijos de la diosa Dana (los Tuatha Dé Danann) y los Formorianos, antiguos habitantes del sitio y que suelen ser asociados a gigantes y/o demonios; entre esos monstruos se cita a un dios cíclope, Balor, que al abrir su único ojo fulminaban con la mirada a los que lo veían. No deja de ser comparable el poder de este cíclope con el del galo Taranis, el Júpiter romano o el Zeus griego; y más todavía cuando se dice que Odín es un dios tuerto (de un solo ojo); así las distintas mitologías tienen puntos de encuentros que muestran un origen común.

Por otra parte se tiene que Zeus, de donde deriva el vocablo latín: Deus (Dios), también tuvo su avance al mundo germano; con el nombre Ziu, que nos recuerda fonéticamente a Ceo/Coios. La palabra para «Dios» en el idioma proto-germano es: «Thiwaz», que a su vez deriva de proto-indo-europeo «Dieus». Ziu por tanto en el viejo alto alemán también traduce «Dios» entre los pueblos teutones, y en un principio este era el rey de los dioses, un señor de la ley y el orden. Entre los ingleses el vocablo antiguo se escribe Tiw/Tiu/Tew, entre los godos (un pueblo germano) se escribe Tyz, en noruego antiguo era Ty, y en sueco antiguo era Ti. Hoy modernamente a este dios de los pueblos del centro-norte de Europa se le llama Týr/Tyr, y es el dios de la guerra; quien sacrificó su mano cuando engaño al terrible lobo Fenris para que los dioses nórdicos lo ataran.

Hasta el siglo III el dios Tyz era líder del panteón de los pueblos godos, en algún momento de la historia durante el medievo Wotan/Wodan/Odin asumió el control del panteón y Tyr fue convertido en uno de sus hijos; pero, y si uno hace una asociación inversa, y si en los primeros tiempos, antes de la edad media y los vikingos; si Odin, el Wotan de los teutones, era hijo de Zio en la tradición germana de los antiguos pueblos, entonces podemos poner a Coios/Ceo como el padre de Wotan (hoy Odín); y así el titán del norte había conocido (en el sentido bíblico del termino) a una gigante de los hielos y su descendencia fueron los dioses nórdicos. Bajo este esquema, Odín y Zeus son literalmente primos, por no decir iguales. Ello también apoya ideas como las descritas por X. B. Saintine (Mitologías del Rin/Edicomunicación, 2000) donde los dioses nórdicos llegaron desde el sur a dominar las frías regiones del norte, lugar donde hasta entonces sólo reinaban los gigantes de la escarcha, los krakenes y otras bestias terribles; eran estos dioses el calor del verano quienes derriten los glaciares y los iceberg; pero cuando el invierno regresa, estos dioses se ocultan tras las murallas del Valhalla para soportar los fríos del invierno.

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crio4

Crío (Krío/Crius) es el señor del sur; literalmente es el que mide; fue el titán de la ganadería; dividió los cielos en doce partes y puso entre las estrellas los símbolos para marcar las estaciones; y marcó su estación, la primavera, con sus animales: el carnero (Aries), seguido del toro (Tauro), y más arriba la constelación de Auriga (quien carga unas cabras), así estos ganados marcan el inicio del año (entre los antiguos el año iniciaba en primavera, por ello diciembre no es el mes doce, sino el décimo; los romanos fueron los que movieron el inicio del año a como lo usamos hoy día).

La esposa de Crío no fue ninguna de las titanesas (alguna de sus hermanas), sino Euribia (la de gran fuerza) una hija del mar (Ponto). Euribia era una diosa de las aguas, su fuerza se muestra en las tormentas y de los vientos huracanados; y sus descendientes fueron los vientos que usan los navíos y las estrellas que los guían en la noche. Hijos de la pareja fueron tres: Perses (el destructor), Palas (el que blandea la espada) y Astreo (el lleno de estrellas).

Perses4

Perses era como indica su nombre un dios de la destrucción; su furia arrasaba con aquello que se le pusiera en frente; representaba la fuerza de las tormentas y la furia de los elementos. Perses tuvo por amante a Asteria, contraparte femenina de su propio hermano, fruto de esa unión fue Hecate, una diosa de la oscuridad y la noche. [Nota: en la tradición griega hay al menos cuatro Perses: el titán, una oceánide, un hijo de la propia oceánide y un hijo de héroe Perseo con Andromeda].

palas

Palas, es el titán de la guerra, equivalente al Ares/Marte de los dioses olímpicos. Este titán fue esposo de Estigia, la diosa del río que rodea el inframundo. Palas con la diosa del odio tuvo cuatro hijos, dos varones: Kratos (poder/fortaleza/resistencia) y Zelos (rivalidad/orgullo), y dos chicas: Bia (fuerza/violencia) y Nike (victoria). [Nota: se señala igualmente que hubo varios personajes con el mismo nombre; entre ellos un gigante, y la hija de Tritón, muerta accidentalmente por Atenea, quien en su recuerdo tomo su nombre y se hizo llamar Palas-Atenea y algunos príncipes de las leyendas griegas].

Cratos y Zelo

Cuando se presentó la disputa por el poder entre los titanes y los olímpicos, entre los primeros que fueron a unirse a los dioses se encontraban Estigia y sus hijos. Por tal favor en pago Zeus acordó que los juramentos divinos se hacen a Estigia, quien puede quitarle el poder a los dioses si se atreven a faltar a su palabra, y sus hijos se convirtieron en la guardia pretoriana del rey del Olimpo; indicando que tras el rey existen el poder, la fuerza, el orgullo y la victoria. Cuando Prometeo fue encadenado en el Cáucaso, Bia y Cratos lo agarraban mientras Hefesto ponía las cadenas.

Bia

Con el tiempo Nike se hizo compañera de Atenea, era una forma sutil de decir que la victoria no siempre acompaña a los más poderosos, sino a los más inteligentes. Por su parte Bia ha seguido apareciendo en la iconografía moderna; se le representa como una doncella que abre sin esfuerzos la boca de un león (carta del Tarot arcanos mayores n°XI); donde el simbolismo moderno la pone como la sabiduría que vence a la fuerza bruta, lejos de su versión original que era justamente la fuerza sin control.

Nike

El último de los hijos de Crios y Euribia fue Astreo; literalmente «el lleno de estrellas»; fue el dios de la astrología, y su esposa fue la diosa de la aurora, Eo; sus hijos fueron los cuatro grandes vientos: Bóreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Noto (viento del sur) y Euro (viento del este).

Astreo2

A estos se le suman los cinco planetas (estrellas errantes), que eran imaginados por los griegos como niños jugando/corriendo en los cielos: Estilbon (Mercurio), Fosforo (Venus), Piro(Marte), Faetón (Júpiter, no confundir con el hijo de Helios de igual nombre) y Faenon (Saturno); a Venus en particular se le distinguen con varios nombres, según sea visible al amanecer o al atardecer (Fósforo y Héspero, o Lucifer y Vespero entre los romanos).

Euro

Euro es considerado no sólo el dios del viento del este, sino también representa al otoño como estación, se le representa como un hombre barbudo que lleva una pesada capa, anunciado los fríos por venir, vivía al oriente, donde nace el sol, en el propio palacio del dios Helio. Su hermano Notos, representaba la temporada del verano, y se le pone llevando un ánfora, indicando que es el viento que trae las tormentas llenas de agua desde el sur al final del verano, se decía que habitaba en Etiopía.

Noto

Céfiro es el viento que sopla en la primavera, suave y cálido es imaginado como un chico con un manto de flores. Se decía que vivía junto con su hermano Bóreas, en un palacio ubicado en Tracia (los Balcanes); estaba relacionado con los cisnes, y se dice que cuando Faetón cayó fulminado por el rayo de Zeus, los cisnes lloraron [Nota: en el mito Cicno, el amigo de Faetón, lloró a su amigo muerto y fue transformado en cisne, aves que huyen del calor del sol en verano subiendo al norte al llegar la primavera], y en su canto fúnebre fueron acompañados por Céfiro.

cefiro3

Los mitos dicen que Céfiro y Apolo competían por los favores de un joven espartano, Jacinto; cuando el chico prefirió al dios de los oráculos, Céfiro soplo con fuerza y provocó que un disco de piedra usado en las prácticas deportivas regresara y golpeara en la cabeza a Jacinto; dejándolo muerto en el sitio; Apolo castigó al rival rompiéndole las alas, desde entonces el viento del oeste no es más rápido y fuerte que una suave brisa. Apolo finalmente transformó la sangre de Jacinto derramada en la tierra en la flor que lleva su nombre.

Céfiro tuvo entre sus amantes a la ninfa Cloris, (Flora entre los romanos), una ninfa de las flores y de la primavera que habitaba en la isla de los Bienaventurados (donde iban los héroes tras morir); la hija de la pareja fue Carpo, la diosa de los frutos. También se dice que tuvo amores con una de las arpías (vientos de tormenta), y fruto de esa unión fueron los caballos: Janto y Balio, caballos que Poseidón regaló al héroe Peleo por su boda con la nereida Thetis, y que fueron heredados por Aquiles. Y fueron la pareja (Céfiro y la arpía) también padres de: Flogeo y Harpago, los caballos de los Dióscuros: Cástor y Pólux. Otra de las amantes de Céfiro fue la diosa Iris, la mensajera de Hera; fruto de esa unión nación Poto (el deseo; uno de los erotes, dioses menores que acompañaban a Afrodita).

Carpo_Pomona

Carpo era la diosa que daba sabor a los frutos, tuvo poco culto en Grecia, pero en Roma era conocida como la diosa Pomona; que era la diosa de los frutos y de los arboles frutales. Pomona, como diosa de los arboles se vio perseguida por muchos pretendientes, incluidos los libidinosos sátiros; por ello para escapar de estos avances se encerró en su huerta. El dios romano Vertumno, restos un antiguo dios menor ctónico de origen etrusco, Voltumna, que presidía las siembras y los cultivos, y realmente amaba a la ninfa, terminó disfrazándose de anciana para poder hacerle la corte a la diosa de los frutos; a la que finalmente conquisto. No hay fuentes que aclaren el parentesco de Voltumna/Vertumno; se le relaciona con Tinia (el padre de los dioses etruscos, equivalente al Júpiter romano), pero por su naturaleza ctónica recuerda más a una forma masculina de la diosa Demeter; siendo su equivalente más cercano en la mitología griega al dios menor Yasión, o sus hijos: Pluto y Bootes/Filomeno, frutos de su relación Demeter.

Boreas

De todos los vientos, quizás el más fuerte y temido era Bóreas (el devorador), el frío viento del norte y dios del invierno. A Bóreas se le ponen como hijos a varios caballos; entre ellos doce caballos inmortales que tuvo con las yeguas de Erictonio, rey dárdano, pueblo de Anatolia emparentado con los reyes de Troya; y de los cuales se dicen que eran expertos jinetes y que sus caballos corrían tan rápido y ligeros que no pisoteaban las espigas de los campos; esos caballos fueron regalados por Zeus al rey troyano Laomedonte por el rapto de Ganimedes. También a Bóreas se le da la paternidad de los cuatro caballos de la cuadriga del dios Ares; y los caballos Jantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), que tuvo con otra arpías (al igual que su hermano Céfiro, y por ello el nombre de las bestias se repiten y confunden), caballos estos que fueron dados al rey ateniense Erecteo por el rapto de su hija Oritía. Las ninfas de las brisas, conocidas colectivamente como Auras, son puestas como sus hijas; paternidad que comparte con el poderoso Océano.

También entre los descendientes de Bóreas se citan a los habitantes de Hiperbórea, una tierra mítica más allá de Tracia, y que era hogar de Apolo, donde se cultivaban las manzanas doradas que se usaban para hacer la ambrosía; se incluye la paternidad de los gigantes de Hiperbórea, tres en número según fuentes, a los que se le atribuía unos seis codos de alto (unos tres metros) y que eran sacerdotes y guardias de Apolo en sus vistas al norte. [Aquí el mito se funde con la versión nórdica de las manzanas de la diosa Idunn que daban juventud a los dioses del norte, y con las Hespérides, que habitaban una tierra mítica (en este caso al oeste) donde también se cultivaba la prodigiosa fruta].

El gran amor de Bóreas fue una princesa ateniense, Oritía (cuyo nombre traduce algo como «sacrificio en la montaña»), su padre el rey Erecteo se negó a dar la mano de la chica, señalando como muy frías las tierras (Tracia/Balcanes) de donde era el pretendiente; aún así Bóreas raptó a la joven y la llevó a su reino, donde vive desde entonces. Los atenienses fruto de esa unión se consideran a si mismos parientes del dios del invierno.

zetes y calais

Fruto de esos amores entre de Bóreas y Oritía nacieron los mellizos: Zetes y Calais, y la ninfa Quíone (nieve). Los chicos, Zetes y Calais, fueron famosos héroes, heredaron de su madre una extraordinaria belleza, y de su padre un furor incontenible y un par de alas, que les surgieron en la pubertad, y que les fueron muy útiles en sus correrías. Entre sus aventuras está haber formado parte de grupo de los argonautas, y liberar a Fineo del tormento de las arpías y este a cambio les dijo a los argonautas como llegar al reino del rey Eetes, en Cólquide.

Quíone

Se cuenta que Quíone tuvo un hijo con Poseidón, Eumolpo, quien se volvió un rey de Tracia, y disputó a su abuelo las tierras de Eleusis. Para ganar la guerra entre ambas ciudades, Erecteo sacrificó a su hija menor Ctonia, quien fue acompañada en el sacrificio por sus hermanas Protogenia y Pandora. La muerte de su hijo Eumolpo fue cobrada por Poseidón al pedir a su hermano, Zeus, que matara al vencedor con un rayo. [Nota: se aclara que en los mitos hubo varias princesas con el nombre de Ctonia, la más famosa era hija de un rey de Argos (nombres del rey en discusión), cuando Demeter buscaba a su hija, este rey se negó a darle hospitalidad, pese a los ruegos de su hija; Demeter castigó a rey provocando un incendio que arrasó la ciudad, y se llevó a Ctonia, quien construyó un santuario a la diosa en la ciudad de Hermíone, ubicada un poco más abajo en la costa del Peloponeso.]

Independiente de estos relatos, es notable el simbolismo entre Bóreas (el viento frío que sopla en invierno), Oritía (la montaña) y la hija de ambos Quíone (la nieve que cubre las montañas en invierno). Algunas fuentes ponen a los hiperbóreos y a los gigantes del norte como hijos de Quíone.

El paralelismo entre el invierno, el viento del norte y la nieve se da también en otros pueblos, podemos citar los cuentos rusos donde: Ded Moroz (padre invierno, llamado también Morozko) es acompañado por una niña, (su hija o nieta) Snegurochka, la diosa de la nieve. En los mitos nórdicos Skaði (la diosa de los patines, de la nieve y el invierno, señora de Escandinavia) es hija del gigante Thiazi, quien representa al frío viento del norte.

Entre los celtas la diosa de la nieve generalmente era una anciana, que era a su vez la nieve y el invierno mismo. Los primeros cristianos, como una forma de frenar su culto, la vincularon con Hécate y la compararon con una bruja. Pese a ello Cailleach, que era una forma de Arianhrod, la diosa lunar de los tejidos y los telares, (de ahí su vinculación con la diosa de las brujas) sobrevivió; y entre los pueblos teutones en los cuentos y se le conoce como: Frau Holle (Madre Nieve), nombre que deriva de la diosa teutona Hulda o Holda, equiparable a Hécate, por salir en las noches sin luna con una jauría de perros fantasmales en una caza salvaje (a buscar almas que arrebatar a los vivos).

Por su nombre a Holda se la vincula con las hadas escandinavas conocidas como Huldras, sirenas de los ríos y arroyos que buscan incautos a los que atrapar y ahogar; de aquí a las Damas Blancas, espíritus que como fantasmas avisaban de la muerte a quienes las encontraran (similares a las Banshees irlandesas) se tienen en todo el folklore europeo. En los alpes a Frau Holle se la relaciona con otra vieja diosa pagana: Perchta o Berchta (Bertha en ingles), un espíritu femenino vestido de blanco; que era también una diosa del hilado y el tejido. Viven los mitos en los cuentos del hada malvada que aparece en la Bella Durmiente, o las historias de Blancanieves, donde el nombre no responde sólo al color de la piel, sino al simbolismo del invierno, y los mitos ctónicos de muerte y resurrección. En tiempos modernos Bertha ha sido asociada a Santa Lucia y las luces del invierno (recordemos además que Arianhrod no solo es una diosa lunar, sino también diosa de las espectrales luces del norte, luces boreales, o auroras polares, que para muchos eran los fantasmas en su camino a los cielos).

Algunos ponen a Hulda/Arianhrod/Bertha/Cailleach como las versiones celtas y germanas de la diosa Friga, la diosa nórdica que tejía en su telar las de las nubes y que era la esposa oficial de Odín. La relacionan también con la reina de las hadas germanas Griselda, que asume la forma de ciervos (animal tótem de Artemisa) y con la correspondiente reina de las hadas inglesas Titania. Para todos los efectos la mayoría de estas diosas se vinculan no sólo con la noche, la oscuridad y el frío, sino con la muerte en invierno y la resurrección en primavera de la vida.

Jack Frost y la Navidad

Jack Frost (Juanito Escarcha) es uno de esos personajes traviesos que personifican invierno, y se ha contado por innumerables generaciones sobre cómo Jack Frost decora las superficies frías con cristales de hielo. Hoy Jack Frost es un personaje de cuentos imaginarios, así como protagonistas de películas de Hollywood. Jack Frost es imaginado como un duende; cuyo carácter real puede ir desde un guasón travieso a un duende peligroso. Jack Frost es retratado como un adalid o heraldo del frío que se acerca a medida que llega el invierno; dibujando escarchas en las ventanas y las puntas de lo arboles. Se le ha vinculado o equiparado al muñeco de nieve (Frosty) e incluso se le ha inventado una hermana Jenny Frost (no confundir con la artista inglesa de igual nombre), igual de traviesa y peligrosa que su hermano, que simboliza la nieve.

Los orígenes del Jack Frost sin embargo se encuentran muchos centenares de años atrás. Generalmente se considera que las raíces de Jack Frost están en la mitología nórdica o Vikinga, y el nombre de Jack Frost es una versión anglicanizada de Jokul Frosti. Jokul quiere decir “Carámbano”, y Frosti obviamente “escarcha”, que para muchos era un sobrenombre del moderno Padre Invierno; quien no es otro que el propio dios Odin, que de señor del verano paso con la llegada del cristianismo a convertirse en el espíritu del invierno.


Otros señalan que Jack Frost sería la descendencia o equivalencia moderna de Kari, un dios (gigante de la escarcha) nórdico primario de los vientos. Más vinculado a los dioses nórdicos, y más joven, para equipararlo a Jack Frost, tenemos al dios Ullr. El dios Ullr es descrito como un joven con patines para ir sobre el hielo, el desciende sobre las montañas trayendo la nieve y el frío; al igual que Skaði, que es iconografiada como la diosa de los esquís. Algunas leyendas dicen que al dormir en invierno Odin, le deja su trono a Ullr. Odin y sus hijos son el clima cálido del verano; los gigantes de la escarcha y sus descendientes dominan el invierno. Así de grande era el poder de Ullr.

Ullr era único de los dioses que sale del Valhalla en invierno, mientras el resto de los ases (dioses) se refugian dentro de las murallas del Olimpo nórdico. Ullr sale de caza y con sus esquies recorre los ahora fríos y blancos paisajes. Le acompaña la diosa Skaði, esposa del dios marino Njörðr, quien es realmente una gigante de la escarcha, ya que era hija del gigante Thiazi, quien personifica al frío viento del invierno. La tierra donde gobernaba Skaði es ahora llamada Escandinavia (literalmente Tierra de Skaði) e indica el poder de la diosa-gigante.

Ullr por su parte era hijo de Sif, la esposa del dios Thor, con un gigante de la escarcha llamado Hrungnir; aunque algunos malintencionados señalan que Sif fue en una época amante de Loki (hermano de Odin y rival de Thor) y cuando Sif abandono a Loki, este luego le corto el cabello hasta dejarla calva; pero esa es otra historia. Volviendo al gigante Hrungnir; las crónicas (sagas) relatan que este venció a Odin en una carrera y por ello tuvo el privilegio de visitar al Valhalla; lugar donde se emborrachó y los dioses molestos por sus agresiones pidieron a Thor que se deshiciera del gigante. Sí Hrungnir murió a manos del martillo de Thor, ya se por la excusa anterior, o como una forma de Thor de eliminar a un rival, eso lo dejaremos a los lectores; lo cierto es que Hrungnir es descrito como un gigante con la cabeza y el corazón de piedra; hablamos por tanto de una montaña; Sif era según el mito la diosa de los pastos que crecen en las montañas; y Thor como dios del rayo, no es otro que la tormenta que cae sobre la montaña y cuyos rayos son capaces de desprender las piedras (la cabeza destrozada de Hrugnir).

En Rusia tienen como imagen del invierno al Padre Escarcha (Ded Moroz) descrito en los cuentos rusos como forjador (herrero), Ded Moroz forja el agua y la encadena a la tierra, formado los carambanos del invierno; convirtiendo fuentes en flores de hielo; y lagos y ríos en espejos. En algunas partes de Rusia a Ded Moroz le dan una compañera (hija o esposa), Snegurochka o Señorita Nieve, y que juntos controlan el tiempo invernal.

Para los rusos Ded Moroz no es sólo el viejo Padre Escarcha que representa al invierno, el padre del invierno ruso es también el San Nícolas local, es quien reparte los regalos, acompañado de Snegurochka; juntos van en su trineo de tres caballos (uno blanco, otro rojo y otro negro, propio de los cuentos rusos) y no existe la separación entre Navidad e Invierno que se da en occidente.


Es notable señalar el paralelo de Ded Moroz y Snegurochka con Jack Frost y su hermana Jenny Frost o Jenny Snow; algunos cuentos incluso señalan que Jack Frost es hijo del Padre Escarcha (Padre Invierno) y Jenny Snow es retratada como Jingle Belle (1999), la hija adolescente de Santa Claus, creada por el dibujante Paul Dini.

En Alemania Madre Nieve (Frau Holle) hace las veces de la señora del invierno; posiblemente un recuerdo lejano de diosas como Friga (diosa de las nubes y esposa de Odin), o la diosa Hell (hija de Loki y señora del infierno —que para los vikingos era un mundo de hielo y no fuego—); o con Holda o Hulde, una diosa de origen teutónico protectora de los alumbramientos y patrona de los matrimonios, asociada al invierno y a la magia.

Pese a todo en los cuentos modernos Jack Frost parece ser un personaje relativamente moderno; en 1864, en edición del semanario Harper, Thomas Nast, un artista del renombre pintó al primer Jack Frost como una figura de general que empuña carámbano como espada y muestra lo frió y cruel del invierno.

Es el cuento de hadas “El gigante egoísta” de Oscar Wilde (1888) Un gigante posee un hermoso jardín, en el que a los niños juegan. El gigante molesto de los ruidos infantiles construye un muro para impedir que entren a su jardín. Como consecuencia de ello, el jardín queda condenado a un perpetuo invierno, la Nieve y el Hielo (escarcha); el viento del norte y el granizo se apoderan del jardín. Aún no aparece Juanito como el elfo travieso que hoy todos imaginan. Es esta imagen la que sin duda inspiraría la historia “El león, la bruja, y el guardarropa” (1951) que cuenta la historia de una Bruja Blanca que lanza un invierno eterno por la tierra.

En 1964 se proyecta el especial animado “Rodolfo el reno de la nariz roja (Rudolph the Red-Nosed Reindeer)” basado en una canción de Johnny Mark, que a su vez fue inspirada del poema del mismo nombre escrito por el cuñado de J. Mark; Robert L. May en 1939. Rodolfo nace con una nariz roja y brillante, su padre es un reno de Santa, “Donner”, quien se avergüenza de su hijo; pero será justo esa brillante nariz quien ayudará a Santa a salir la noche de Navidad que padre invierno (aquí como enemigo) sopla con más fuerza.

Hubo que esperar a 1974, cuando se proyecta “Un año sin Papá Noel (The Year Without a Santa Claus)”, otro especial animado para televisión, este basado en el libro de Phyllis McGinley (1956) del mismo nombre. En esta película animada Santa está desilusionado porque los niños ya no creen en él; el espíritu de la Navidad decide no entregar juguetes esta víspera de Navidad. La Señora Claus y dos de sus elfos, Jingle y Jangle, deciden repartir los juguetes, pero en Southtown, una pequeña ciudad en el sur de Estados Unidos, son detenidos y deben demostrar que son elfos mágicos haciendo que caiga la nieve sobre el pueblo. La Señora Claus debe intervenir y hablar con los egoístas hermanos Calor Ardiente y Frío Nieve para que el primero permita la nieve en Southtown y el segundo acepte un día de verano en el polo norte. Pero ambos hermanos se niegan a cooperar. Una nueva versión en 2006 muestra ligeros cambios con respecto al original de hace más de treinta años, pero el concepto se mantiene. La iconografía de Jack Frost empezaba tomar forma.

Frosty, el muñeco de nieves hizo su primera aparición en el especial de navidad de 1969; en 1976 se hace una secuencia, donde Frosty, que ahora vive en el polo norte, regresa cada invierno con sus amigos; para que no pase el resto del año sólo, sus amigos crean una muñeca de nieve; llamada Cristal. Jack Frost aparece por primera vez y es retratado como un duende celoso de las diversiones de Frosty, su mujer y los niños.

Jack Frost tuvo su especial como protagonista en 1979. La historia ocurre cuando el joven heraldo del invierno se enamora de una chica humana llamada Elisa después de rescatarla. Jack pregunta al Padre Invierno si él puede convertirse en humano a fin de estar con ella. Padre Invierno le da una oportunidad, pero advierte a Jack que debe demostrar que puede ser humano, ganando una casa, un caballo, una bolsa de oro y una esposa antes del primer signo de primavera, si no es así sera nuevamente un espíritu. Pero hay un problema Elisa está enamorada de Sir Raveneau, un Caballero con armadura de oro. Elisa es raptada por Kubla Kraus, rey de los cosacos y aunque es rescatada por Sir Raveneau; Kubla Kraus jura destruirlos a todos; por lo que Jack debe volver a ser un espíritu con el fin de agitar la tormenta de nieve más grande jamás vista, y congelar a Kraus en su castillo.

El Padre Invierno se muestra en muchos de estos especiales navideños como un anciano sabio y prudente, más parecido a un benevolente Ded Moroz. En parte es porque el invierno es el final de un año, que es representado como un anciano, mientras que el año nuevo es figurado como un niño, como se muestra en el especial animado de 1976, donde Rodolfo el reno de la nariz roja debe ayudar a Santa a buscar al bebe del año nuevo que ha desaparecido. Rodolfo aparece en un nuevo especial en 1979, no sólo se explica el origen de su nariz roja y brillante; sino que acompañado por Frosty y su familia van a ver las celebraciones del 4 de Julio (muy americano); la magia que mantiene sin derretirse a los muñecos de nieve se acaba y Jack Frost al final aparece para salvarlos.

Una segunda interpretación sobre el Padre Invierno, es que se trata del propio dios Odin, conocido por los germanos como Woltan. Tras la llegada del cristianismo, Cristo era la imagen del dios de la luz y el calor; Odin para sobrevivir se transformo por tanto en el señor del invierno. Luego a mitad de la era Victoriana, por el año 1850, el San Nicolas o Papá Noel de las tradiciones católicas, que era representado como un obispo, paso a fundirse con el antiguo dios del invierno; surgiendo el Santa Claus anglosajon, un personaje lejos del modelo de santo cristiano, representado con el tradicional traje navideño (abrigo, botas, gorro, etc.); aunque el color variaba; por ejemplo en “Un cuento de Navidad” (1843) de Charles Dickens, el espíritu de la navidad presente viste de verde, verde era el color para santa en estas fiestas, verde era el árbol de Navidad y de los antiguos hombres verdes (espíritus de la naturaleza). No fue hasta la década de los años treinta que las propagandas de CocaCola volverían rojo el traje de santa. Es por ello que la imagen de Santa Claus ha estado más asociada al mercantilismo que al verdadero significado de estas fechas.

Para separar el invierno de la navidad, Padre Invierno fue picado literalmente por los ingleses en dos entidades independientes, a diferencia de la imagen rusa; una la de Santa Claus, como espíritu de las fiestas navideñas de rojo y otra Jack Frost, como espíritu del invierno y el frío propiamente, de azul.

La Navidad ha evolucionado para incluir varios mitos y cuentos de hadas, personajes y tradiciones. Santa Claus (San Nícolas o Papa Noel), Rudolph el Reno de la nariz roja, Frosty el Muñeco de nieve, el Grinch, los fantasmas de la navidad, etc.. Cada tradición y cada personaje ha venido asociado con el espíritu de estas fechas.  sin embargo, nunca se le asoció realmente con Navidad, sino con el clima frío.

Pero esto ha estado cambiando en los recientes años cuando Hollywood lo ha usado como un personaje en varias películas, no siempre de una manera original. Él es un muñeco de nieve asesino en la película de Jack Frost de 1996; y en la versión familiarizada de 1998, donde Michael Keaton muere víctima de un accidente fatal en Nochebuena y regresa como un muñeco de nieve para arreglar asuntos pendientes. Más recientemente en una película de Tim Allen (Santa Claus 3) aparece como un ladrón que quiere tomar el papel de Santa Claus. Los escritores (fuera de Hollywood) por otra parte han sido mucho más sabios con el personaje, que aparece siempre como un personaje menor de varios libros de fantasía.

En la serie de comic de “Fabulas”, creada por Bill Willingham, Jack Frost es uno de los aspectos del Jack de los cuentos, un personaje que en dicha versión deja embarazada a la Reina de las Nieves. Mientras ella espera su hijo le entrega sus poderes a Jack Horner, quien termina, como en la mayoría de los cuentos,  creando más problemas que soluciones.  El hijo de esta relación será luego el nuevo Jack Frost.

En 2005, se proyecta “La historia de Jack Frost (The Tale of Jack Frost)“; basada en la obra de igual nombre (2004) de David Melling; nos muestra los origenes del duende; que lejos de ser hijo de un dios antiguo; es un niño que perdido en el bosque es salvado por los duendes, quienes para impedir que muera de frío lo transforman en uno de los suyos.

Para 2012 la productora DreamWorks tiene previsto presentar la película animada “Los guardianes (The Guardians)“; una adaptación de The Guardians of Childhood, la serie de libros de William Joyce; en ellos Santa Claus, el conejo de pascua, el hada de los dientes, Sandman (Morfeo) y otros personajes infantiles (incluido Jack Frost) deben luchar juntos para proteger a los niños de las fuerzas del mal. Jack Frost aparece como un joven de mirada fría y con una ligera dosis de mal carácter; esperemos que la productora logre algo similar a “Como entrenar a tu dragón” y no se transforme en otra de las tantas secuencias de “Madagascar” o “Shrek”

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Para más información: aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

La epifania y la Befana

La epifanía es una palabra griega que significa: “manifestación o un fenómeno milagroso“. Para muchas culturas las epifanias corresponden a revelaciones o apariciones en donde los chamanes, médicos brujos u oráculos interpretaban visiones más allá de este mundo. Entre los cristianos la epifania señala que Jesús se “da a conocer” como hijo de dios. Y este hecho ocurre en tres oportunidades: la primera ante los Reyes Magos y es celebrado el día 6 de enero de cada año, la segunda vez es la epifanía ante San Juan Bautista en el Jordán y la tercera es la epifanía ante sus discípulos y comienzo de su vida pública con el milagro en Caná en el que inicia su actuación pública.

La fiesta de la epifania cristiana es celebrada el 6 de enero. Aunque el origen de esta fiesta es aun más antigua y se remonta a la fecha del solsticio de invierno, que ocurría el 25 de diciembre en épocas antiguas y no como hoy el 21 de diciembre. En algunos países este día es tradicional hacer regalos a los niños conmemorando los presentes que los Magos llevaron al Niño Jesús. trayendo consigo oro, incienso y mirra que simbolizan en el niño dios: su naturaleza real (oro), su naturaleza divina, la alabanza, la gloria, el honor, el poder (incienso) y su naturaleza humana, su sufrimiento y muerte futura, lo amargo de nuestras vidas; nuestros dolores y pecados (mirra).

En el Nuevo Testamento la intervención de los magos más bien fue breve; fueron a ver al niño, le dejaron regalos y se marcharon. Nada se dice acerca de cuántos eran y de donde venían específicamente. La tradición los volvió tres; en parte derivada del las profecías del Rey Salomón, en los Salmos 72, del 9 a11 señala:

Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo.Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes. Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán.

Es por ello que estos magos llegados de oriente se volvieron reyes para estar en armonía con los salmos. De su país de origen, San Mateo sólo dice que venían de Oriente. Los testimonios más antiguos de la Iglesia de Siria y de los padres griegos afirman que procedían de Persia, donde, se practicaba la astrología. Otros hablan de Caldea, de donde surgió la misma. Según la tradición sus nombres eran Melchor, Gaspar y Baltasar (según algunos representan a Europa, Asia, y África respectivamente) llegaron en un caballo, en un camello y un elefante (o en tres camellos dependiendo del país) Finalmente a Baltazar la tradición posterior lo identificó como rey de Arabia; a Melchor lo convirtió en rey de Persia, y Gaspar pasó a ser rey de la India.

La idea de traer regalos a los niños, como un recuerdo de este hecho de reyes regalando al niño dios es llevada por muchos personajes, entre ellos San Nicolas, Papa Noel o Santa Claus; Ded Moroz (padre invierno en Rusia y países eslavos), el propio Niño Jesús, etc.

Dentro de los muchos personajes que reparten regalos, la tradición italiana tiene a una vieja mujer, con escoba y todo, que podría por la descripción representar más a una bruja que a una santa. A ella generalmente se la describe como una anciana montando un palo de escoba en el aire, lleva un chal negro y está cubierta de hollín debido a que entra en las casas de los niños a través de la chimenea. Se trata de la Befana también conocida como Santa Befana, La Vecchia (la vieja), y La Strega (la bruja), quien en la víspera de la Epifanía (la noche del 5 de enero), deja regalos a los niños de toda Italia, llenado los calcetines de dulces y regalos si son buenos o un trozo de carbón o un caramelo oscuro si son malos.

Es una buena ama de casa, ya que muchos dicen que ella se va y barre el suelo antes de salir. La familia del niño normalmente deja un vaso pequeño de vino y un plato con bocados con algunos alimentos, a menudo regionales o locales, para la Befana. Además, la tradición popular dice que si uno ve a la Befana recibirá un golpe de su palo de escoba, ya que no quiere ser vista. Este aspecto de la tradición era para mantener a los niños en sus camas mientras los padres estaban distribuyendo los dulces (o el carbón) y barriendo el piso para la fiesta de Epifanía.

El origen de la anciana varia y el como se convirtió en un espíritu que trae regalos también, algunos la asocian como herencia de la diosa sabina llamada Strina, Strenua o Strenia, y era diosa de la fuerza y resistencia; fue asociada como quien sirve de contacto con los espíritus ancestrales, los espíritus de los bosques, y del paso del tiempo, la fiesta en honor a Strina ocurrían al mismo tiempo que las fiestas en honor al dios romano Jano o Ianus, el dios de las dos caras y señor de las puertas que unen al mundo humano con el inframundo. Era común entre los antiguos romanos que el inicio del nuevo año (mes de Jano = enero) se celebrara dándose unos a otros regalos que eran conocidos como aguinaldos. Algunos identifican esta errante y vieja bruja nocturna con Hécate. Comparten la Befana y la antigua diosa la naturaleza de los regalos que eran higos, dátiles y miel.

La leyenda cristiana señala que a casa de la Befana llegaron los tres magos unos días antes del nacimiento del Niño Jesús y le preguntaron cómo llegar a donde estaba el Hijo de Dios, ya que habían visto su estrella en el cielo. Ella no sabía tal cosa, pero dio refugio a los magos por una noche. Uno de los magos la invitó a unirse a ellos en el viaje para encontrar al niño Jesús, pero ella se negó, diciendo que estaba demasiado ocupada con sus quehaceres domésticos. Más tarde Befana cambio de idea y trató de encontrar a los astrólogos y a Jesús. Pero no fue capaz y así hasta el día de hoy, Befana busca al pequeño bebé. Ella deja a todos los niños buenos dulces y fruta, mientras que los niños malos les pone carbón, cebolla o ajos.

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Fuentes originales: aquí y aquí

Mitos del Invierno (5) El Padre escarcha de Rusia

En las antiguas tierras eslavas y rusas, un anciano rige en el invierno, conocido con varios nombres: Ded Moroz (padre invierno) o Morozko. Es un hombre mayor, cubierto con ricas pieles, de larga barba y cabello blanco. Como todo duende o elfo, suele poner pruebas a sus victimas. Famoso es el cuento de una pareja que tiene dos (o tres hijas), la mayor es hija de un primer matrimonio del hombre y al igual que Cenicienta y Blancanieve es odiada por su madrastra y obligada por la misma a hacer labores pesadas. Aprovechando que Marfucha (la hija mayor) estaba en edad de casarse le dice que prepare sus cosas y obliga al marido a llevarla al bosque, y que la despose Morozko. El hombre resignado cumple con la orden de la mujer y deja a su hija en el bosque, diciéndole que pronto llegará su marido. El espectro del invierno se aparece ante la chica, y mientras se acerca a la joven, ella más frío siente. —¿Tienes calor ahí abajo?— pregunta Morozko tres veces, acercándose cada vez más y enfriando el aire aún más, y cada vez que Marfucha responde: —Sí, tengo calor—, la última vez con los dedos azules y casi sin poder respirar. A la mañana siguiente el hombre va en busca de su hija y se sorprende de encontrarla viva. Morozco, había tenido piedad y la había cubierto con un fino abrigo de pieles y regalado un baúl lleno de joyas. La madrastra sintió envidia de la suerte de la joven y envió esa noche a su hija (o a ambas hijas) para ver si tenía mejor suerte. Al llegar Morozco donde la joven le preguntó tres veces otra vez —¿Tienes calor ahí abajo?—, y respondió, —Hace un frío horrible—, —¡No vez que tengo las manos y los pies helados—, —Deja de molestar ya—. A la mañana siguiente el marido fue en busca de la hija de la mujer y la encontró congelada, tras llevarla con su mujer y al comprender que su ambición había provocado la muerte de su hija, la madrastra hizo las paces con su hijastra.

Ded Moroz juega un papel similar al del Santa Claus o San Nicolas occidental en el antiguo bloque oriental. Escondiendo regalos bajo un árbol en las celebraciones del solticio de invierno y año nuevo. Ded Moroz es acompañado por su nieta Snegurochka (el hada de la nieve), viste pieles blancas y no usa renos como el santa occidental, sino que su carro es tirado por tres caballos (blanco, rojo, negro) que simbolizan las horas del día (día, atardecer y noche). Este señor del invierno fue introducido por URSS soviética como una forma de reemplazar el homologo occidental. Así, Bielorrusia se convirtió en su residencia oficial (no el polo norte). Se le conoce en Serbia como Deda Mraz, en Macedonia por Dedo Mraz y en Croacia como Djed Mraz; en Bulgaria es Dyado Mraz, (aunque actualmente es Dyado Koleda, “Abuelo Navidad”). En Eslovenia Dedek Mraz viste con pieles grises y en Polonia es Dziadek Mróz, en Rumanía se le conoce como Moş Gerilă. Hay que señalar que en todos estos países, tras la caída de la URSS, la presencia del padre escarcha ha desaparecido y vuelto la imagen de San Nicolas o Santa Claus.