Cosmogonía (2) El reinado de la noche y los hijos de la tierra

Antes de los dioses, fueron los titanes y los gigantes, y antes de ellos las sombras y la oscuridad. El reinado de Cronos estaba maldito desde sus orígenes; pese a ser un periodo de eterna primavera y belleza, sin males y enfermedades, sin guerras y peleas entre los hombres; por algo esa fue la Edad de Oro de la humanidad, pero duro muy poco; el tiempo de los titanes sobre trono del mundo acabó realmente muy pronto; y ello fue culpa de la pelea de sus padres (Gea/Gaya, la Tierra y Urano, el cielo).

Pero vamos al principio del Caos, que sumimos como un vacío y la nada, era en realidad para los griegos igual a decir ‘gas‘, esto es un aire amorfo, oscuro y mezclado del que surgirían por si solos: Nix, la diosa de la Noche, Erebo/Skoto/Escoto, el dios de la oscuridad y Tartaro, el ardiente y oscuro submundo. Del Caos nacerá también Eros (el amor, no confundirlo con el joven Eros=Cupido, hijo de Afrodita) que provocaría la unión de los primeros o protogenos y sería el motor de la creación misma. Caos y Eros serían los creadores de todas las aves (según la comedia de Aristófanes titulada ‘LasAves‘).

Tartaro

Movidos por Eros; Nix y Erebo será padres de Éter (el cielo azul y dios la luz) y Hemera (la diosa de la luz del día y del amanecer), esta pareja fueron a su vez los padres de la diosa Thalassa/Talasa (la mar, en versión femenina); quien crearía a los peces y otras formas de vida marina. Nix y Erebo serán los padres de una serie incontable de daimones y espíritus, destacándose: Fatum (el destino, quien escribe en su libro de hierro el hado de dioses y mortales), Caronte (el barquero de las almas), Thanatos/Tánatos e Hipnos (gemelos y dioses respectivos de la muerte y el sueño), Geras (el daimón de la vejez), Eris (diosa de la discordia), Némesis (diosa de la envidia y el castigo), Oizys (daimona de la miseria); Momo (daimón del desenfreno), Atape (daimona del engaño y e fraude) y Hespero (diosa del atardecer y madre de las Hesperides con Atlas), entre muchos otros.

eter y erebo_+

Eris es quizás la que más descendencia tuvo, incluye entre sus hijos otra serie de daimones oscuros como: Ponos (daimon del trabajo agotador), Limos/Fame (daimona del hambre), Disnomia (la anarquía), Ate (la ruina) y Orco (el daimón que castiga de las promesas inclumplidas).

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Por otra parte las Moiras o Parcas eran tres brujas hiladoras del destino; Cloto (la hiladora), Laquesis (la de la suerte) y Atropo (la inevitable) representan respectivamente el nacimiento, la vida y la muerte; imaginadas como la que da origen al hilo desde la rueca, quien lo sostiene y quien lo corta; ellas sustituyen en muchas formas a otros dioses de la muerte (Thanatos y las Keres (espíritus de la muertes violentas)), que quedan a su servicio; y se complementan en funciones con Fatum el señor del destino. Al ser hijas de Nix y Erebo no estaban atadas a las ordenes de los dioses olimpicos, y su poder era tan grande que eran temidas por hombres y dioses; por ello en algunas versiones se las pone como hijas de Zeus y la titanesa Temis, volviéndose así hermanas de las Horas (diosas de la justicia y la ley); y por tanto eran repartidoras de bien y mal por igual, aquí bajo las ordenes de Zeus.

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Moiras

Sin embargo Nix no fue la única fuerza creadora, tuvo competencia, otra en igual tamaño, pero mayor en peso y solidez, la gran fuerza creadora en esos primeros tiempos fue Gea (Gaya, la tierra); que se engendró a si misma del Caos; de su vientre nacerán sin intervención de un compañero: los Oureas (las montañas), que a su vez serán los padres de las ninfas oreiades (dríades de pinos y coníferas) y de todas las razas de sátiros y faunos. Seguidamente Gea engendró sola a Ponto (el mar en versión masculina) y finalmente a Urano (el cielo estrellado).

Urano-

Ponto _+

Gea movida por Eros tuvo amores con Eter y de esta relación nacerán más daimones, destacan: Dolos (daimón del engaño), Leteo (la diosa del río del olvido en el inframundo), Algos (daimona de la pena y la angustia), Lisa (daimona de la ira), Pento (daimón de la tristeza), Poine (daimona de las represalias) y Aergia (daimona de la pereza), entre muchos otros.

Luego Gea se unió con su hijo Ponto, a quien le dio cinco vástagos; tres dioses marinos conocidos como los ancianos del mar: Nereo (húmedo), Forcis (del mar) y Taumante (maravilloso), regentes respectivos de las costas, el mar profundo y las tormentas marinas; así como a dos hijas: Euribia (fuerte) y Ceto (monstruosa), que regían sobre los vientos y los monstruos marinos.

El amor de Gea sin embargo fue alguien con igual fuerza y poder, Urano. Con este gigante tuvo seres de colosal tamaño; los primero fueron los Hecatónquiros: Briareo, Giges y Coto (todos nombres que traducen ‘fuerte’); seres descritos con cien brazos, primitivos dioses de las tormentas y los ciclones; siguieron los cíclopes ctónicos: Brontes, Estéropes y Arges (trueno, relámpago y rayo) que representaban el poder de las tormentas eléctricas, y finalmente los Titanes; todos ellos seres gigantes y terribles que preocuparon a Urano, quien los encerró en el vientre de su madre.

Gea cansada de la presión en su vientre finalmente se atrevió a pedir ayuda, siendo escuchada en su interior por Cronos, con quien conspiró para salir del yugo de Urano. [A diferencia de la versión egipcia, donde la diosa del cielo (Nut) y el dios de la tierra (Geb), estaban tan juntos que no dejaban espacio a la creación (el nacimiento de los dioses) y fueron separados por su padre Shu (el aire); aquí, como en la versión polinesia, son los hijos lo que separan a sus padres]. Cuando Urano descendió sobre Gea; cuatro de los hermanos de Cronos sujetaron al gigante por brazos y piernas, mientras Cronos, armado con la hoz dada por su madre, castraba a su padre.

La sangre derramada por Urano cayo a la tierra y dio origen a la raza de los Gigantes, a las Ninfas Melias (dríades de los fresnos, siendo la más importante Melia (miel) y sobre ella hablaremos luego), y a las tres Erinias o Furias (diosas de la venganza y las maldiciones). Como ocurre con las Moiras, las Erinias también fueron vinculadas a la noche (Nix), Tisífone (castigo), Megera (grito/celosa) y Alecto (implacable) llegaron a este mundo para castigar los delitos de sangre y terminaron fusionándose en apariencia a otras deidades colectivas con funciones similares, sus cabellos de serpientes las igualaban a las Gorgonas, su apariencia de ancianas las igualaba a las Grayas/Greas; decidir la muerte de mortales las comparaba a las Moiras, por sus alas de dragón se parecían a las Arpías, y así sucesivamente. Algunas versiones ponen a estas deidades como hijas de Gea y Erebo; justificando su carácter ctónico y el vivir en la oscuridad. Los dioses se muestran hacia ellas una profunda, repulsión mezclada con temor reverencial; mientras que los hombres las temen pavorosamente y huyen de ellas. Su sed de venganza inagotable fue terminada por Atenea, cuando en el juicio a Orestes (por el asesinato de su madre, porque esta mato a su padre) la diosa señala que sobre la venganza esta la justicia y para apaciguar a las Erinias le concede el titulo de las Euménides (las benevolentes).

La ultima de las ‘hijas’ de Urano fue cuando su sangre derramada cayo sobre el mar (Ponto) y se mezclo con la espuma, así nació la diosa del amor Afrodita (aunque versiones posteriores ponen a Afrodita como hija de Zeus y una oceanide llamada Dione (diosa), una forma de que ninguno de los dioses del Olimpo estuviera sobre el rey Zeus).

La muerte posterior de los gigantes por los dioses provocó que Gea conspirara contra su nieto Zeus, con ayuda de Hera; y acostándose con Tartaro fue madre de Tifón (como su nombre indica una monstruosa tormenta, mayor en tamaño y fuerza que la de los Hecantoquiros). Aunque este no fue el único hijo de esta pareja antigua; figuraba previamente Campe, una deidad ctónica vinculada a las aguas, descrita como un monstruo o dragón marino, similar a Ceto o a su hija Equidna (con quien a veces es equiparada y por ello algunos ponen a Equidna como hija de Gea y Tartaro).

[Este demonio femenino era equivalente al dragón Tiamat de los pueblos mesopotámicos o a la serpiente Leviatan de los semitas. La tradición señala que Cronos había puesto a esta media hermana a cuidar las puertas del Tartaro, donde había encerrado a los Hecantoquiros y los Cíclopes ctonicos; y ella fue muerta por Zeus cuando los liberó; igual como cuando Marduk vence a Tiamat, o Baal al Leviatan].

Campe

Pese a perder a Urano, Gea, la más fértil de todas las creaciones antiguas siguió dando hijos e hijas, se le atribuye con su hijo, el titán Océano, la maternidad de Ananké (la necesidad o lo inevitable), que sería el motor de todo lo que vendría, con Chronos (Eón, un primitivo dios del tiempo) esta diosa (Anenké) daría movimiento a los cielos, que hasta entonces fueron estáticos.

Con su nieto Poseidón fue madre del gigante Anteo (hostil) y la ninfa Caribdis (succionadora). Sin saber quien es el padre, se atribuya a la diosa la maternidad de Argos, el gigante de los cien ojos, que Hera usaba como guardián y que fue muerto por Hermes. Se le atribuye la maternidad (sin padre) de las ninfas: Melete (práctica) y Aiode (canto), quienes acompañadas posteriormente de la titanesa Mneme (Mnemoside = memoria), junto a otros sátiros y ninfas, todos formaron el conjunto de las musas en la era de los titanes.

Cuando la joven Elara, como tantas otras violada por Zeus, corrió a ocultarse bajo tierra para escapar de furia de su padre; ahí tuvo a Ticio (ayudada por Gea), quien lo convirtió en un gigante que finalmente fue enviado al Tartaro por Apolo y Artemisa cuando intentaba violar a Leto. Y cuando el semen de Hefesto, que intentaba violar a Atenea, cayo sobre la tierra (Gea), nació Erictonio (nacido de la tierra), el primer rey de Atenas; un ser descrito con torso humano y la parte inferior de serpiente.

Feme

El último intento de Gea de vencer o castigar a los dioses lo tuvo con la última de sus hijas que engendro por si sola, o con Océano (Hydro). Feme (fama, rumor) era una criatura alada de inaudita rapidez para cumplir su misión; tenía un ojo detrás de cada pluma y una lengua por cada ojo que repetía sin cesar todo aquello que aprendía; sus ojos nunca se cerraban, por lo que Feme no le afectaba el poder de Hipno (sueño). Ella se encargaba de extender los rumores y los hechos de los hombres y dioses, sin importarle si éstos eran ciertos o no, justos o falsos. Como no era una criatura infernal, habitaba entre las nubes, provocando desórdenes y malentendidos entre dioses y mortales; por este motivo no era bien recibida en el Olimpo. A pesar de los problemas que causaba en todas las ciudades, Feme era querida por gran parte de la población, porque era la que se encargaba de que los hechos de los héroes fueran conocidos, y de abrir al conocimiento público las grandes gestas y las desgracias de los pueblos, fomentando la comunicación. Por esto era invocada a menudo por aquellos que estaban orgullosos de sus actos, que apelaban a su fama para hacerse notar y distinguirse del resto.

Protogenos y la familia de la Noche

A Gea se le atribuyen ademas la creación o generación de algunos monstruos, el primero fue la gran serpiente Pitón que nació del barro que creo la inundación que mató a los hombres de la Edad del Bronce y que fue muerta por Apolo cuando Hera envió a la sierpe a acabar con Leto y sus hijos. El segundo fue el escorpión; el tamaño de esta bestia es discutible, mas no las causas de su origen; cuando Orión amenazó con cazar a toda bestia, molesta Gea creó al escorpión que mato al gigante; seguramente en un principio se trató de un escorpión de similar tamaño a los actuales, que llegó sin ser visto donde el cazador y trepando sobre su pierna lo pico con su mortal veneno; otros sin embargo señalan que se trataba de un enorme monstruo con el cual Orión no pudo; y tras la muerte del cazador, Gea puso en los cielos bien grande al escorpión (escorpio) como recordatorio visible de que el pecado contra las criaturas de la madre tierra se paga muy caro, y Orión, por solicitud de Artemisa, que era la diosa del cazador, Zeus lo puso en los cielos en las antípodas del escorpión, de manera que nunca son visibles al mismo tiempo Orión y Escorpio.

Descendencia de Urano

Hijos de la Noche (2) Los daimones hijos de la noche

Nyx era la diosa de la noche, uno de los antiguos Protogenos (los dioses elementales primogénitos). En la cosmogonía de Hesiodo ella nace del Aire (Caos), y engendra con el dios de la Oscuridad (Érebos) a la Luz (Éter) y la diosa del Día (Hemera) y a Eros (el amor), primeros componentes del universo prístino. Luego tuvo una miríada de espíritus oscuros, que incluyen a: los Destinos (Moiras/Parcas y Moros/Fatum), los Sueños (Hipno/Somnus, Morfeo y los Oneiros/Somnia), la Muerte (Tanatos/Mors y Ker/Letum), la Disputa (Eris), las venganzas (Nemesis/Envidie y Erinias/Furias), el odio (Estigia), las Herperides (diosas del atardecer), y Caronte. Se disputa la maternidad de: Dolos (la Astucia), Deimos/Metus (miedo), los dolores (Algeas) y Ponos (labor) con algunos de sus hijos.

Otros daimones (demonios) señalados como hijos suyos son: Momo/Querella (Sarcasmo), Oizys (miseria),  Geras/ Senetus (vejez), Hybris (petulancia, violencia), Apate/ Fraus (Fraude), Anaideia (provocación), Adikia/ Adicia (injusticia) y Pertinacia/ Obstinancis (obstinación); hijos suyos pero de naturaleza más amable se incluyen: Filotes/Amicitia/Gratia (amistad), Sofrosina/ Sobrietas (Continencia, templanza), Epifrón (prudencia) y Eleos (misericordia), todos espíritus encerrados por los dioses en la Caja de Pandora y liberados por la joven, para cubrir de males el mundo y explicar el porque los dones y las virtudes han abandonado a la humanidad.

Los daimones (poder) incluye a seres como: Átê (locura ciega), la Discordia (Eris), los miedos (Deimos y Fobos), el Tumulto (Kydoïmós) y hasta el mismo Ares (el Destructor). Se les llama dioses, pero carecen de personalidad e individualidad, ya que no constituyen sino un poder de cierto tipo. Son personificaciones y/o alegorías. En Grecia se acabará produciendo una progresiva evolución del concepto del dáimôn primitivo, dándole rasgos primitivos e irracionales que llevan a identificar al daimon con el genio que cada persona parece poseer dentro.

Los Griegos helenísticos dividieron a estos daimones (demonios) en las categorías buenas y malas: agatodemones y cacodemones, respectivamente. Agatodemones se parecen a la idea judaica del ángel de la guarda; o con el genio romano quien acompaña a una persona y la protege. Los cacodemones, no serían otros que los ángeles caídos a los que se refiere la tradición judeo-cristiana. Tal es el caso de Lucifer, príncipe de los demonios, que el cristianismo identifica con Satanás, si los primeros son las alegorías de las virtudes, los segundos son las alegorías de los pecados.

Momos/Momus/Momo/Querella

Momo era el dios (daimon) de la burla, el reproche, el ridículo, el desdén, la queja, la censura y la crítica picante. Él fue expulsado de los cielos por ridiculizar los dioses. A Hefesto le criticó que no dejó en los hombres una puerta en su pecho para poder ver sus verdaderos sentimientos, y a Afrodita que era parlanchina. Su opuesto era Eufeme/Aglaya (la carite de la Alabanza). Se hace a Momo hijo de Nix (sola), de Nix y Erebo, e incluso se le hace hijo de Nix y Hipnos (el sueño). Hoy Momo vive como el espíritu del carnaval moderno.

Oizys

Oizys era el espíritu (daimona) de la miseria y las penas, el dolor y el sufrimiento, aunque similares a las Algeas (espíritus femeninos del pesar y dolor físico o emocional), las Oizys eran demonios de la angustia y la tristeza.

Apate/Fraus

Apate era el espíritu (daimona) del engaño, astucia, fraude y decepción. Su colega masculino era Dolos el daimon de engaño y supercherías. Ella también era una compañera de los Pseudologos (las Mentiras). Su opuesto era Alethia el espíritu de verdad.

Geras/Senectus

Geras era el espíritu (daimón) de la vejez, uno de los espíritus malévolos hijos de Nix. Es representado como un hombre viejo, diminuto y arrugado. El número opuesto era la diosa de juventud, Hebe (hija de Zeus y Hera).

Hybris / Hybreos / Petulantia

Hybris era la diosa o espíritu (daimona) de la insolencia, la violencia, la perversidad, el orgullo temerario, la arrogancia, desmesura y el ultraje en general. Los romanos la personificación como Petulantia.

Esopo, Cuenta en sus fábulas (siglo IV a.C.):

Los dioses se casaron. Uno después de otro, ellos todos se juntaron en parejas, hasta que finalmente fue tiempo para Polemos (un dios/daimon menor de la guerras civiles), el último de los solteros, para encontrar su compañera. Hybris (violencia) se volvió su esposa, para entonces ella era la única mujer sin un marido. Se dice que Polemos amó Hybris con tal abandono que él todavía la sigue por todas partes que ella va. Así nunca le permita a Hybris venir a las naciones o ciudades de humanidad, ya que mientras ella sonríe tiernamente a las muchedumbres, Polemos (la guerra civil) estará viniendo justo detrás de ella.

Anaideia

Anaideia es el nombre dado a la daimona o espíritu de la desvergüenza y la provocación. Hija probablemente de Nyx o Eris, compañera de Hybris (la violencia). La Anaideia constituye uno de los tres rasgos básicos de la figura de los filósofos cínicos, junto con la adiaphoría o distintividad y la parresía o franqueza y libertad en el hablar. Es la Anaideia la que lleva a la comparación de estos filósofos con los perros de donde deriva la palabra cínico; ya que como estos nobles animales que viven con los humanos pero mantienen sus costumbres naturales, los filósofos cínicos se comportan sin pudor, con irreverencia y desparpajo, siguiendo la satisfacción de sus necesidades tanto físicas como espirituales.

Adikia/Adicia

Adikia es el espiritu (daimona) de la injusticia, su nombre significa opuesto a Dike (Diosa de la justicia), se le hace hija de Eris o de Nix. Es representada como una fea figura, siendo estrangulada por Dike, la diosa de la justicia. Esta imagen hace referencia a al gobierno de Cípelos, un rey de Corinto, hijo de Eetión y de una noble corintia de la familia dórica de los Bacchiadae llamada Labda. La madre de Cipselo no era muy agraciada, por lo que no pudo casarse con ningún miembro de la aristocracia. Su matrimonio con Eetión fue tranquilo hasta que un oráculo les dijo que tendrían un hijo que gobernaría Corinto con justicia. La familia reinante de los Bacchiadae planeó asesinar al niño por su propia seguridad, pero los intentos resultaron infructuosos. Cuando Cipselo llegó a adulto llegó a ser  el Polemarca, (encargado del ejército). La guerra que Corinto mantenía con Corcira y Argos estaba haciendo muy impopular el gobierno de los Bacchiadae, circunstancia que aprovechó para erigirse en adalid de la causa de los plebeyos e iniciar una rebelión en la que se expulsó a los Bacchiadae y tras la que se proclamó tirano de la ciudad. Al principio de su reinado cometió algunos crímenes para contrarrestar la oposición que le seguían haciendo los anteriores gobernantes, pero después fue un rey muy querido por su pueblo, sintiéndose tan seguro en su ciudad que rehusó llevar guardia personal (de hecho, falleció de muerte natural). Su reinado se prolongó durante treinta años, y fue sucedido por su hijo Periandro.

Pertinacia/Obstinancis

Pertinacia es la daimona de la obstinación, la terquedad, la tozudez, la testarudez. La negligencia, la rendición y la resignación. La obstinación es la voluntad que se afirma sin poder justificarse; es la persistencia sin motivo plausible, es la tenacidad del amor propio que se constituye en tenacidad de la razón o de la conciencia. La obstinación engendra todo mal, ya que la pobreza espiritual produce la obstinación al no creer fácilmente en lo que está más allá de lo que alcanzamos a ver, cerrándonos a otras posibilidades.

Filotes/Filia/Amicitia/ Gratia

Filotes era el espíritu (daimona) de la amistad y afecto. Su opuesto eran los Neikeas (las peleas). Alternativamente Filotes era la daimona de la comunicación sexual. Hoy Filia es un cultismo del griego que se usa para la composición de numerosos vocablos en español, especialmente como sufijo. Estos neologismos hacen referencia a fenómenos psicológicos en los que predomina la afectividad, pudiendo ir desde lo patológico a lo normal. Ejemplos: Homofilia: atracción sexual por una persona del mismo sexo; Ninfofilia: atracción sexual de un adulto por una adolescente, Zoofilia: atracción (sexual) por los animales, etc.

Sofrosina/ Sobrietas

Sofrosina en la mitología griega era la diosa o espíritu (daimona) de la moderación, el autodominio, la templanza, el refrenamiento, y la discreción.

Ella fue uno de los espíritus buenos que escaparon la caja de Pandora cuando la mujer alzó la tapa y huyó al Olimpo, abandonando la humanidad. Teognis, poeta griego (siglo VI a.C) cita:

Elpis (esperanza, Spes para los romanos) es la única diosa buena que permanece entre la humanidad; los otros que salieron y se fueron al Olimpo. Pistis (la Confianza), un dios poderoso ha ido, Sofrosina (la templanza) ha abandonado a los hombres, y junto con las Carites, mi amigo, han abandonado la tierra. Los juramentos judiciales de hombres son ningún más largo ser confiado, nadie venera los dioses inmortales; la raza de hombres píos ha perecido y los hombres ya no reconocen las reglas de conducta o actos de piedad.

Lucio Apuleyo, escritor romano de siglo II d.C nos cuenta en su obra “El Asno Dorado” como Afrodita furiosa con su hijo Eros por el problema con Psique exclama:

¡Honesta cosa es, y que cumple mucho a nuestra honra y a tu buena fama lo que has hecho! ¿Te parece buena cosa menospreciar y tener en poco los mandamientos de tu madre, que más es tu señora, dándome pena con esos sucios amores con mi enemiga, la cual en esta tu edad pequeña juntaste contigo con tus atrevidos y temerarios pensamientos? ¿Piensas tú que tengo yo que sufrir por tu amor a nuera que es mi enemiga? Pero tú, mentiroso y corrompedor de buenas costumbres, ¿presumes que tú sólo eres engendrador de amores, y que yo, por ser ya mujer de edad, no podré parir otro Cupido? Pues quiero ahora que sepas que yo podré engendrar otro mucho mejor que tú, y aunque, para que más sientas la injuria, adoptaré por hijo a alguno de mis esclavos y servidores; y le daré yo alas y las llamas del amor con el arco y las saetas, y todo lo otro que te di a ti, no para estas cosas en que tú andas, que aun bien sabes tú que de los bienes de tu padre ninguna cosa te he dado para ese negocio; pero tú, como desde muchacho fuiste mal criado y tienes las manos agudas, muchas veces, sin reverencia ninguna, tocaste a tus mayores, y aun a mí, que soy tu madre. A mí misma digo que, como parricida, cada día me descubres y muchas veces me has herido, y ahora me menosprecias como si fuese viuda, que aun no temes a tu padrastro, el dios Marte, muy fuerte y tan grande guerrero. ¿Qué no puedo yo decir en esto que tú muchas veces, por darme penas, acostumbraste a darle mujeres? Pero yo haré que te arrepientas de este juego, y que tú sientas bien estas agrias y amargas bodas que hiciste, como quiera que esto que digo es por demás, porque te burlabas de mí. Pues ¿qué haré ahora, o en qué manera castigaré a este bellaco? No sé si pida favor de mi enemiga Sobrietas (la Templanza), la cual yo ofendí muchas veces con la lujuria y el vicio de éste; como quiera que sea, yo pienso ir a hablar con esta dueña, aunque sea rústica y severa; pena recibo en ello, pero no es de desechar el placer de tanta venganza, y por esto yo le quiero hablar, que no hay otra ninguna mejor que castigue a este mentiroso y le quite las saetas y el arco y le desnude de todos sus fuegos de amores; y no solamente hará esto, sino que a su persona misma atará con fuertes remedios. Entonces pensaré yo que mi injuria está satisfecha cuando le raspe de la cabeza aquellos cabellos de color de oro, que muchas veces le atavié con estas mis manos, y cuando le trasquile aquellas alas que yo en mi falda le unté con ambarina y almizcle muchas veces.

Epifron

Epifron era el daimon (daimon) de la prudencia, la agudeza, la atención, el esmero y la sagacidad.

Eleos

Eleos (o Eleus) era el espíritu (daimona) de misericordia, piedad y compasión. Su número opuesto era Anaideia (la Crueldad).