Dragones eslavos (6) Dragón de Ljubljana (Liubliana)

Hace mucho tiempo, el héroe griego Jasón y sus compañeros de la nave Argos robaron el vellocino de oro del rey de Cólquida (región en el mar Negro). En un esfuerzo por escapar de sus perseguidores el buque tomó un giro equivocado y en lugar de poner vela al sur a lo largo del Mar Egeo, entraron en la desembocadura del río Danubio. Como no había vuelta atrás para ellos, han continuado por el Danubio hasta el rió Sava y finalmente el río Ljubljana. No pudiendo avanzar por el invierno, desarmaron el buque y pusieron las piezas en sus hombros y literalmente lo llevado hasta alcanzar el mar Adriático, donde volvieron a armar la nave y continuar su camino a casa. A mitad de  camino entre la ciudad de Vrhnika ubicada a orillas del Ljubljana y el mar los argonautas encontraron un gran lago rodeado de un pantano. Fue aquí que Jason se encontró con un terrible monstruo de las marismas, los griegos lucharon contra este dragón y lo mataron al final. Sin embargo, el dragón no fue derrotado completamente, ya que vive hasta el día de hoy en el escudo oficial de la ciudad de Ljubljana (actual capital de Eslovenia – ExYugoslavia), y en el notable Puente de los Dragones. Puente que los lugareños llaman  el “Monumento a las Suegras” —¿no especulemos el por qué?—.

Dragones eslavos (7) Zilant, Ajdaha-Yilan

El Zilant es una criatura legendaria, algo entre un basilisco o cockatrice y un dragón wyvern heráldico. Esta serpiente alada es parte del folklore tártaro y ruso, y es mencionada en las leyendas acerca de la fundación de la ciudad de Kazán. La imagen del Zilant entre los ciudadanos de Kazan está influenciada por la cultura occidental moderna y muchos ciudadanos imaginan al Zilant como un clásico dragón heráldico o como el dragón como se muestra en las películas (dragón escupe fuego de cuatro patas y dos alas). Pero la raíz  de su nombre deriva de la transcripción de la palabra “serpiente” desde la fonética inglesa al ruso.

Para los tártaros se trata de una criatura repulsiva, comparable a los dragones europeos y al dragón persa, los tártaros con frecuencia se refieren a esta criatura con la palabra persa Ajdaha (dragón) llamándolo Ajdaha-Yilan (serpiente-dragón), y según las creencias del Ural, cualquier serpiente que sobrevive más de cien años se convierte en un ajdaha. El Zilant/Ajdaha-Yilan debe distinguirse del Aq-Yilan o Şahmara (Serpiente Blanca), que es rey de las serpientes, puesto que dio consejo y ayuda a diferentes héroes épicos en sus batallas, a menudo dándoles regalos, por lo que Aq Yilan es más similar al dragón chino  que al occidental escupe fuegos.

Después del siglo XVI, los rusos adquirieron estas narraciones populares de los tártaros. Pero para los tártaros rusos de Kazan, el Zilant siempre tuvo  siempre connotaciones negativas, pues fue representado como un dragón heráldico más que como un dragón oriental. La mayoría de las leyendas relacionadas con Kazan son contradictorias, y el Zilant no es ninguna excepción. Existen numerosas variantes folklóricas. Entre ellas se narra que  una hermosa damisela contrajo matrimonio con un habitante del Antiguo Kazan. Como debía ir a buscar agua al lejano río Qazansu, se quejó al khan local –autoridad gubernamental– porque su ciudad tenía una localización incómoda y precaria. La joven aconsejó mudar la ciudad hasta la cercana colina de Zilantaw, y el khan aceptó el consejo. Sin embargo, la colina estaba infestada de serpientes y el líder de las serpientes era una serpiente gigante dotada de dos cabezas,  era un auténtico Zilant. La mayoría de las víboras se alimentaban de ratones entre hierbas, las más grandes (dragones serpientes) buscaban jóvenes vírgenes rusas para engullirlas. Un mago aconsejó al khan que mandara construir un cerco de madera y lo rellenara de paja en la colina. Las serpientes se refugiaron en la paja apenas llegó el invierno. Entonces, los habitantes aprovecharon para incendiar su madriguera y quemaron a todas las serpientes, e incluso abrasaron involuntariamente un sector de la nueva ciudad. Pero la gigantesca serpiente de dos cabezas logró refugiarse en el lago Qaban. Según cuenta la historia, todavía habita las aguas del lago y, cuando tiene ocasión, toma venganza contra los ciudadanos.

Después de la conquista de Kazan en el año 1552, Iván el Terrible adoptó esta imagen. La temprana iconografía rusa representa a Zilant con una sola cabeza, dos piernas de pollo, cuerpo de pájaro y cola de la serpiente. Es  más la representación de un Cocatriz o Basilisco que de un dragón. En 1730, un decreto real estableció que el Zilant debía ser colocado en el escudo de armas del Gobierno de Kazan. Cabe destacar que en este decreto, el Zilant fue caracterizado como una serpiente negra, coronada con la corona dorada de Kazan, con alas rojas sobre un fondo blanco. La imagen de Kazan fue luego imitada en el escudo de armas del Imperio Ruso y más tarde se fue incorporando a los escudos de muchas ciudades búlgaras, rusas y turcas. Después de la Revolución Rusa de 1917, el Gobierno socialista lo suprimió junto con todos los emblemas imperiales que mostraban la iconografía del dragón Zilant. Décadas más tarde, se intentó la restauración de la imagen del Zilant como símbolo de la ciudad, pero muchos  se opusieron a la reincorporación por considerarlo un signo malvado de agresión, y un acto despectivo hacia los  pueblos tártaros y hacia sus estados. También porque el Zilant pudiese ser identificado como el dragón asesinado por San Jorge, presente en las representaciones de la bandera y en los emblemas moscovitas, ya que según la imagen popular, San Jorge simboliza a Moscú y la Rusia cristiana, mientras  que el dragón simboliza a la ciudad de Kazan y al islam. En el año 2005 la serpiente  Zilant fue adoptada nuevamente como símbolo de la ciudad de Kazan.

Animales en los cuentos de hadas (10) Simbolismo del dragón

El dragón, ese ser terrible devorador de gentes y aldeas, el que acaba con las cosechas y el ganado. Los dragones están en los mitos de todo el mundo, y en todos son derrotados por los héroes que rescatan a la princesa, la espada que atraviesa el pecho de la bestia es el verbo que derrota las barreras. El vencer al dragón implica derribar los muros que impiden el verdadero amor. Incluso la virgen aplasta a la serpiente del mal con su pie para detener su avance y su corrupción. La sangre derramada del dragón sirve desde cura de enfermedades hasta  volver al héroe invulnerable, tan valiosa como el cuerno del unicornio; permite incluso la habilidad de hablar el idioma de los pájaros y animales. El dragón representa la última prueba, es el material o la roca que es fundida (vencida) y transmutada en metal. Es por tanto el símbolo de la reconstrucción en algo mejor y más bello.

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Los Dragones (1)

Los Dragones son quizás los seres mágicos más impresionantes de los cuentos de hadas; suelen ser seres longevos, grandes y muy inteligentes; con cuerpo de reptil, con cuatro patas y con alas similares a murciélagos. Señala Paula Ruggeri[1], que:

“Cuando los dragones dominaban la tierra no era conveniente ser doncella, manjar delicioso para el dragón, tampoco abundan los candidatos a héroes, porqué era obligatorio el combate con dragones, y no era saludables adentrarse en cavernas, porque se corría el riesgo de interrumpir la siesta de nuestro protagonista. Pero, sin ser doncella, ni héroe, ni aventurarse en grutas oscuras, este reptil monstruoso era un peligro público de todas formas y solía arrasar con poblados y sembradíos. Matar a un dragón era una gran hazaña, y la fama de Perseo, Sígfrido, Hércules o San Jorge se debe a haberla realizado.

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De tamaño gigantesco y peligrosidad proporcional, el dragón suele caracterizarse por grandes alas semejantes a las de los murciélagos, dientes peligrosos y más peligroso aliento, su boca escupe llamaradas cuando lo atacan o sólo por costumbre y da grandes golpes con la cola, de derribar a un caballero o hundir un barco. Ésa son las imagenes del dragón más populares en Occidente. […]

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El dragón forma parte del Apocalipsis de San Juán, en el que representa al diablo. Comparte con muchos con sus parientes pequeñas, las serpientes, en cuanto a la representación de la maldad, pero además el dragón posee una fuerza descomunal y una brutalidad que excede a la astucia de la serpiente. Era el enemigo del dios Seth en el antiguo Egipto, y fue prueba máxima para San Jorge y Santa Marta. Y, sin olvidarnos de su combate con Sígfrido por el oro de los nibelungos, podemos concluir que no había mayor reto o contrincante más valorado que un dragón.

En la tradición artúrica tiene un valor especial, la constelación del dragón fulgurando en el cielo anunció al rey Pendragón al nacimiento de Arturo y Morgana, y con el combate entre el Dragón Rojo y Dragón Blanco se inicia la trayectoria de Merlin, el mago.

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En antiguos mitos, el dragón representaba las fuerzas del caos que había que vencer en el comienzo de los tiempos, primer paso de creación. Así lo cuenta una epopeya de la antigua Mesopotania: la diosa Tiamat adoptó la forma de un dragón para comandar las fuerzas de la oscuridad y destrucción. El dios Marduk hubo de luchar contra ella y vencerla para que el mundo pudiera ser creado. Esta historia data de dos mil años antes de la era cristiana. Las antiguas tablillas sumerias también cuenta la historia del héroe Nimurta, quien combate con un dragón, el terrible Asag, habitante del mundo inferior, equivalente sumerio del infierno. El dragón es el demonio de la peste y destrucción, por lo que un dios convence al valiente Nimurta de enfrentarse a él. Cuesta mucho a Nimurta vencer al dragón cuyo vuelo lo hace casi invencible, pero finalmente lo derrota. […]

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El combate con el dragón también forma parte de la mitología Hitita. Pero no es un mortal, sino un dios, el dios de las tormentas de los cielos, el que enfrenta al peligroso dragón Iluyanka […] Se cuenta de una derrota sufrida por el dios y de la astucia con que finalmente el dragón es a su vez derrotado. Invitado a una supuesta boda, Iluyanka simplemente se emborracha hasta no poder consigo, entonces el dios de las tormentas, a quien no podemos llamar un valiente, mata a un dragón ebrio y atado.

La antigua historia de Baal, canamita y fenicia, tomada por la tradición hebrea, que en parte la continuó y en gran medida la denigró y combatió, incluye también un dragón. Ese dragón era uno de los más temibles enemigos de Baal, y guardaba en las montañas oro que Baal codiciaba. La figura del dragón que guarda el oro después sería tan común como el dragón con el que todo héroe debía comenzar su currículum.”

Se suelen hablar de muchas razas de dragones; el Dr. Karl Shuker[2] en su obra señala que existen cinco grupos: los dragones serpientes, que incluyen a las grandes serpientes marinas, los semidragones, entre los que tenemos al Wyvern ingles, los dragones propiamente, los dragones del cielo que incluyen al dragón chino y a Quezalcoalt y finalmente los neo–dragones entre los que tenemos a la hidra de múltiples cabezas y al basilisco.

Por su parte en la de Joel Levi[3], señala también cinco grandes familias, los cuales se dividen según criterios geográficos, son: europeo, norasiatico, arábico– africano, indio y oriental. Por su parte Michael Page y Robert Ingpen[4] los clasifican en: dragón europeo (de Alemania y norte europeo), el dragón occidental (de Francia e Iberia), el dragón británico; el dragón mediterráneo (de Grecia, Rusia, Cercano Oriente y norte de África) y finalmente el dragón oriental (carente de alas).

Incluso la famosa J. K. Rowling[5], autora de Harry Potter (1,2,3) se atreve clasificar los dragones en su obra “Animales Fantáticos y dónde encontrarlos”, donde usa el seudonimo de Newt Scamander, en ella señala el bola de fuego chino (corresponde con dragón oriental, llamado también por ella como dragón león); el colacuerno hungaro (el más peligroso, sería el equivalente al dragón mediterráneo y que enfrentó Harry Potter en el Caliz de Fuego), el gales verde común (un dragón británico), el hebrido negro (otro dragón ingles), el hocicorto sueco (seria el dragón europeo), El ironbelly ucraniano (otro dragón mediterráneo), el lonchorn rumano (entra dentro de los dragones mediterráneos), el opaleyete de las antipoda (ubicado en Nueva Zelanda, donde nunca ha habido dragones, ya que estos sólo existieron en los mitos del norte de África, Europa y Asia), el ridgeback noruego (un fue criado por el semigigante Hadrig en el primer libro, la piedra filosofal; se trata de otro dragón europeo) y finalmente el vipertooth peruano (donde tampoco han existido dragones). Esta clasificación de la señora Rowling es producto más de su imaginación literaria que de una real clasificación

Si se trata de ser estrictos en la clasificación, se tiene que usar una combinación de los tres primeros autores, junto con la propuesta de la obra del Dr. Enest Drake[6] en su obra “El Gran Libro de los Dragones”.

Referencias:

[1] Paula Ruggeri. “EL GRAN COMPENDIO DE LAS CRIATURAS FANTÁTICA” Circulo Latino S. L. Editorial. (2005) p. 98 a 109. Barcelona,España.
[2] Dr. Karl Shuker “DRAGONES UNA HISTORIA ILUSTRADA” Marshall Editión. 1995. China.
[3] Joel Levi “GRAN ENCICLOPEDIA DE LOS SERES MÁGICOS” R.B.A. Libros S.A. 2000. Barcelona, España.
[4] Michael Page y Robert Ingpen “ENCICLOPEDIA DE LAS COSAS QUE NUNCA EXISTIERON” Gráficas Muriel S.A. 1985. Madrid, España.
[5] Newt Scamander (R. K. Rowling. ) “ANIMALES FANTASTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS” Ediciones Salamandra. 2001. Barcelona España.
[6] Dr. Ernest Drake. “DRAGONES, EL GRAN LIBRO DE LOS DRAGONES” Grupo Editorial Random House Mondadori S. L. 2004. Barcelona España.

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Los Dragones (2)

Los dragones serpientes: que tienen la iconografía de una serpiente de gran tamaño, suelen no tener patas, carecen de alas y viven en las aguas marinas; a este grupo:

  • El Leviatan: es sin duda la versión mediterránea de la gran serpiente marina; posiblemente en origen un cocodrilo, es la terrible dragona marina Tiamat contra la que lucho el dios babilonio Marduk, la misma imagen tenemos con el dios egipcio Seth luchando contra la serpiente Apofis; o al dios Apolo contra la serpiente Pitón, Zeus contra Tifón Baal fenicio contra el propio leviatan, posee cuatro patas cortas que le sirven para nadar.

  • La Guivre: otro dragón serpiente que suele vivir en los ríos y lagos, la diferencia con el leviatan en que carece de patas y que escupe grandes cantidades de agua, tiene un aliento sumamente venoso, y fue responsable en la edad media de muchas plagas y enfermedades. En Francia descubrieron como vencer a esta bestia por casualidad, un joven se bañaba en un río cuando el dragón apareció, al salir desnudo el joven, la enorme serpiente sintió vergüenza y abandono el lugar, cosa diferente hubiera ocurrido con el joven vestido; desde entonces se uso ese truco para espantar a estos monstruos.
  • La Gargoulle, fue un dragón serpiente que surgió de las aguas del Sena, esta criatura similar a la guivre tragaba las aguas del río y las escupía inundando las riveras; su nombre significa hacer gárgaras. La poderosa serpiente fue vencida por un condenado a muerte, quien para salvarse de la pena, prometió vencer a la gargoulle. El hombre, conocido luego como San Román, uso una cruz para aplacar la bestia, la cual fue luego incinerada por los vecinos de la localidad.
  • Jormungand, conocida como la gran serpiente mundial o la serpiente de Midgard (la tierra de los hombres en el mito germano–escandinavo); lucho contra el dios Thor en tres oportunidades y en ellas éste fue vencido. Según el mito es uno de los tres hijos del dios Loki (el fuego) con la giganta del hielo Andradoba (los otros dos hijos fueron el terrible lobo Fenrir y la diosa Hella del inframundo helado) su apariencia y tamaño provocaron que fuera lanzada al océano, donde creció hasta rodear la tierra y comerse su propia cola. Los tres encuentros con el dios Thor son descritos como sigue: el primero en una visita del dios a Aegar, un gigante que era dios del mar, y que es conocido en esta historia como Utgardhaloke, quién le impone tres pruebas al joven dios del trueno, entre ellas levantar a su gato del piso; Thor lo intenta pero falla, así como las otras dos pruebas; luego, lejos de su reino, para evitar la furia del joven dios, Aeger le dice la verdad de las pruebas, y lo que intentaba levantar era a la gran serpiente. El segundo encuentro ocurre de pesca con el gigante Hymir, abuelo de su medio–hermano, el dios Tyr; el anzuelo atrapa a la bestia, pero en la lucha Hymir corta el hilo, ante el miedo que le inspira el dragón. El último encuentro será en el Ragnarok (el fin del mundo vikingo) donde ambos rivales se mataran mutuamente.

  • Cetus representa la última de estas dragonas marinas por mencionar. Según el mito Cetus engendro del dios marino Forcis (un hermano del dios Nereo) a las gorgonas y a las grayas; transformada en dragón por Poseidón, fue enviada a castigar al pueblo de Etiopía, cuya reina Casiopea había ofendido al dios, en castigo exigió el sacrificio de la hija de la reina ante su dragona; Perseo, quien venía de regreso de Hiperboria montando a Pegaso, tras asesinar a Medusa, interviene; usando la cabeza de la gorgona para transformar en piedra y vencer a la dragona. La imagen fue tan heroica que los dioses pusieron a todos los protagonistas en el cielo, así, Casiopea, Cerfeo (El rey), Andromeda (la hija), Perseo, Pegaso y el dragón son ahora constelaciones en el cielo. Este dragón se le suele representar con dos patas delanteras.>