Mitos del oriente próximo (2) El origen de dioses y demonios

El universo apareció por primera vez cuando Nammu un abismo sin forma se separó y dio origen a Tiamat (el mar tumultuoso y principio femenino) y a Apsu (el océano primordial y principio masculino); de la unión de estas dos fuerzas nacerá el resto de la creación. Nació primeramente Mummú, la niebla; luego Lahmú y Lahamú, los manglares; de estos dos nacieron An-Shar y Ki-Shar, los pilares del cielo y la tierra, que engendran primero a An/Anu (el cielo —un ser equivalente al Urano greco-romano—) y luego hacen surgir de las aguas a los gigantes (las montañas) que se asientan sobre el Apsu, una montaña, Ki/Antum al elevarse muy alto sobre las aguas alcanza a An/Anu, del encuentro de An y Ki nacerá En-Lil (literalmente Señor —En— del viento —Lil—; el dios del aire, del viento y las tormentas), que los separa dando origen a la atmósfera.

En-Lil fue equiparado en las regiones semitas con El o Elohim (el supremo), hoy conocido como Yahvé o Jehová entre los judíos y que en Arabia llamaban Eloáh o Eláh, que en árabe moderno es Allah (Alá). En-Lil, el primogénito, heredará de su padre el título de rey de los dioses; de quien recibirá las Me —las tablas del destino—, que como el famoso Código de Hammurabi tienen las normas a seguir para gobernar la creación.

El segundo hijo de la pareja fue Nusku, dios de la luz y el fuego en la antigua Mesopotamia, conocido como Girru en Babilonia. Nusku se volvió visir de En-Lil y su símbolo era una lámpara de aceite. El tercero es Isimud (Ismuz o Ismud), un dios mensajero en la antigua Mesopotamia, que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos, comparable al dios Jano romano y que se volvería visir del dios En-Ki; el cuarto hijo fue Kakka; que se volvería heraldo de su padre. El último hijo de la pareja fue una diosa; la gran diosa madre llamada Nin-Hursag, señora de las montañas, que ocupo el lugar de su madre Ki/Antum en el dominio de la tierra.

Fruto de una aventura de An/Anu con Nammu (Tiamat) nacerá el dios En-Ki o Ea como lo denominaron los acadios, es como su nombre indica (En = señor y Ki = tierra) el dios de la tierra. En-Ki, pese a ser un primogénito de An, no venía de la rama celeste y terrestre y no pudo adquirir el título de rey de los dioses, otorgándose sólo el título de príncipe entre dioses; algo que no le gustó mucho y sería motivo de una rivalidad permanente entre En-Lil y En-Ki/Ea por el control del mundo.

De forma independiente Tiamat creará a los hombres pez, los Apkallus o Abgales, para que la sirvan, y que luego al servicio del dios En-Ki enseñaran a la humanidad las artes de la civilización. Se destacan entre estos seres mitad hombre mitad pez o anfibios: Oannes o Uanna, —equiparado al propio En-Ki y con el primer rey de los hombres Adapa (Adán)—; por el año 3000 a.C. Suben de las aguas: Eudocus, Eneugamus, Eneuboulus, Anemeutus; el último de estos seres que a subió la tierra fue llamado Anodaphus, según Apolodoro, hecho ocurrido allá por el año 2450 a.C. A estos seres luego se les llamó Musarus (seres repulsivos) y seguramente por ello no volvieron. Algunos suponen que estos seres eran los sobrevivientes de las destruidas Atlantis, Lemuria o Mu, que trataban de llevar a los humanos supervivientes de la catástrofe, y vueltos a la edad de piedra, algo de los restos de aquellas civilizaciones perdidas.

Tiamat crea a los hombres escorpión, que serán enviados a conquistar las montañas; los grifos —mitad león y mitad águila— que acompañan a los primeros; los lammasus y las esfinges, con cuerpo de toro o león, alas de águila y cabeza humana se dispersan sobre la tierra creada.

Enmesarra, fue un dios de las leyes; su compañera era Ninmesarra; juntos controlaba o redactaron las ME (las leyes divinas). Estos dos dioses habitan hoy en el Kur, y eran conocidos como los ancentros de todos los dioses; son por tanto una forma de An-Shar y Ki-Shar.

An/Anu viendo el soplo fuerte de En-Lil, llenará el aire con los Utukki — los demonios —, mitad hombre y mitad aves; de número tal que llenan los cielos y de los cuales se conocen los nombres de: Muttabriqu (relámpago); Sarabda (siervo), Rabishu (escondido), Tirid (expulsado), Idiptu (viento); Bennu ( quien se adapta), Sidana (quien se tambalea), Miqit (el que acaricia), Bel Uri (señor del cielo); Umma (caliente fiebre); Libu (canalla); también se incluyen entre estos seres a los siete Gallu, que estaban generalmente ligados a las tempestades, y dice la leyenda que fueron enviados para llevar a Dumuzi al inframundo, todos ellos volaron más allá de las montañas y se instalaron en la tierra de Kur (el inframundo). Asag es un demonio monstruoso que causa enfermedades; descrito como algo tan horrible que su presencia hace hervir peces vivos en los ríos. Se dice que era acompañado en la batalla por un ejército de sus hijos, demonios de roca, nacidos de su unión con las propias montañas. Este demonio sería derrotado por Ninurta o por Ishkur. El demonio Han-Bi o Han-Pa no es otro que el propio Satanas; y sería padre de Pazuzu; asociado con la serpiente del mal que tentó a Adán y Eva tenemos a Dimpemekug el demonio de la tentación.

Los Edimmu o Ekimmu eran fantasmas de los que no habían sido enterrados correctamente y que venían como malos vientos a chupar el aire de los vivos. Un grupo de siete demonios fueron puestos luego al servicio del dios Nergal/Erra, y eran llamados Sebitti, los siete dioses guerreros; es posible también que se trataran de las almas de grandes guerreros que muertos en la lucha fueron recompensados por el rey de infierno y convertidos en sus heraldos.

Hubo dioses de otros pueblos que luego fueron transformados y absorbidos por la cultura sumeria, quedaron al servicio de los dioses del inframundo; destacan: Sumuqan, dios acadio del ganado, que paso a cuidar el ganado de Ereshkigal y que era conocido también como Shakka, Shakkan o Amakandu. La diosa Belet-Tseri, era una diosa acadia conocida como ‘reina del desierto’ y que se convirtió en quien llevaba el registro de los muertos que entraban en el inframundo. Belet-Tseri era esposa del dios de los nomadas amoritas, Amurru; otro dios pastor y de las tormentas, conocido también como Sadi Belu o Sade Bel (señor de la montaña) y que puede ser equiparado al dios Ishkur/Adad. Nisroch, un dios asirio de la agricultura que tenía cuerpo humano, con alas y cabeza de águila y cuidaba el árbol de la vida; adorado por los habitantes de Nínive, donde se lo identificaba con Nusku; fue equiparado al demonio hebreo Belfegor, y este a su vez venia del dios Moabita de la región de Pe’or; llamado simplemente Baal-Phegor (señor de Pe’or). El demonio Druaga provenía del dios Ahriman (un dios persa) conocido también como Angra Mainyu y que era el opuesto a dios Ahura Mazda, literalmente “El gran sabio”; y en el dualismo zoroástrico, Angra Mainyu es el destructor (Satanás).

 

Las tablillas de barro hacen mención de un grupo de dioses menores, equiparables en poder a las ninfas y los sátiros griegos, que eran siervos de los dioses de la tierra y el cielo, y que cansados de tanto trabajo se pusieron en huelga y revelaron; por ello los dioses crearon a la humanidad para que les sirviera con sus ofrendas. Estos dioses menores, conocidos como Igigi, fueron expulsados de los palacios y se volvieron demonios.

Una de las tablillas de barro habla de como siete demonios creados por An/Anu atacaron a los hijos y nietos de En-Lil en los cielos. Estos hechos ocurrieron tras el regreso de En-Lin del Kur y donde su hijo Nannar/Sin (dios de la Luna) y los hijos de este: Utu/Shamash (El sol) e Inanna/Ishtar (Venus) subieron a los cielos y dieron paso a la medición del tiempo.

Los nombres de los siete demonios no son descritos en las tablillas, pero en la mitología caldea los siete dioses del mal fueron conocidos como Shedu, siendo representados en forma de toro alados. La apariencia de las furiosas tormentas, de esos dioses del mal, despiadados demonios, que en la bóveda del cielo fueron creados son descritos como sigue:

De estos siete, el primero es el viento del Sur …

El segundo es un dragón, cuya boca al abrirse no se puede medir…

El tercero es un leopardo sombrío, que se lleva a los jóvenes …

El cuarto es un terrible Shibbu (lazo que envuelve) …

El quinto es un furioso lobo, quien no conoce el miedo,

El sexto tiene tal desenfreno … que marcha en contra de los dioses….

El séptimo es una tormenta, un viento maligno, que trae venganza…

Al oscurecerse el brillante Nannar/Sin en los cielos (eclipse), En-Lil envía a su hermano Nusku por la ayuda de En-Ki, juntos todos los hijos y nietos de An/Anu vencen a los demonios; aunque Nannar nunca se recuperó del todo y es por ello que la Luna ya no brilla por si misma y solo refleja la luz de su hijo Utu, el sol.

Quiénes eran estos demonios; el primero, una tormenta del sur puede tratarse del demonio Han-Bi o Han-Pa , que no es otro que el propio Satanas; El segundo es un dragón, cuya boca al abrirse no se puede medir (puede tratarse del dragón Leviatán, la gran serpiente marina; o también hacer referencia al demonio hebreo Asmodeo que cabalga sobre un dragón y es el demonio de la lujuria que desposo a Lilith). El tercero es un leopardo sombrío, que se lleva se los jóvenes (entre los hebreos es equiparable al demonio Sidragasum/Bitru/Sytry, que tienta a los jóvenes al sexo) El cuarto es un terrible Shibbu, un lazo, que podemos vincular a los tornados (Samael en la mitología hebrea es el ángel de la muerte y el envenenamiento, amante de Lilith, lo identifican con el espíritu que se ocultó tras la serpiente para seducir a Eva; era representado empuñando una espada o un arco. Su nombre puede estar relacionado con la palabra del alfabeto hebreo samech, que se interpreta por ‘serpiente’ o con la palabra samiel o simún, que es el viento del desierto). El quinto es un furioso lobo, que no conoce el miedo (entre los hebreos Andras es un demonio con cabeza de búho, cuerpo desnudo de ángel alado, que cabalga sobre un lobo negro; es el espíritu de la ira y las discordias). El sexto va desenfrenado en contra de los dioses y no hablamos sino de la diosa Lamashtu o Labartu (en sumerio Dimme) un demonio femenino mesopotámico que luego fue asimilado por Lilith. Lamashtu era considerada hija de Anu, el dios del cielo, y a diferencia de sus compañeros demoníacos, ella hizo la maldad por su propia voluntad; seduciendo a los hombres, dañando a las mujeres embarazadas, a las madres y a los recién nacidos, bebiendo su sangre y causando la enfermedad y la muerte. Ella es en el mito mesopotamico compañera de nuestro último demonio, el séptimo descrito como una tormenta o viento maligno seco que arrastra a las plagas (langostas) no es sino el demonio Pazuzu.

Dos demonios de Mesopotamia tienen una estrecha relación con Lamashtu/Lilith; Alu era originalmente un demonio asexual, que se hizo en los atributos femeninos, pero más tarde se convirtió en un demonio masculino. Alu le gustaba de vagar las calles como un perro callejero por la noche y meterse en las habitaciones de las personas mientras dormían para aterrorizarlos. Se le describía como mitad humano y mitad demonio. En la tradición judía era llamado Ailo, y se decía que era una hija de Lilith, que ha tenido relaciones sexuales con un hombre. El otro demonio era Gallu, cuyo nombre era también utilizado como un término general o nombre múltiples demonios o de un grupo de ellos. Gallu aparece como Gello , Gylo o Gyllou en la mitología bizantina y es un demonio femenino que robaba a las madres los niños. Entre los Judíos, Gilû era considerado un nombre secreto para Lilith.

Mitos del oriente próximo (6) El robo de las Me y la oportunidad de En-Ki

Las Me o tablas del destino, fueron el regalo de An/Anu a su hijo En-Lil cuando este asumió el cargo de rey de los dioses. En las Me se encontraban las normas y reglas para poder controlar el mundo y el poder de la palabra. Cada año todos los dioses se reunían en Níppur, ciudad acadia, que era el hogar de los dioses, donde gobernaba En-Lil y su hijo Ninurta (literalmente dios de Níppur). En este lugar cada año los dioses contaban los hechos del año anterior y decidían los planes del venidero.

Los dioses Nergal y Ninurta son dioses de guerras y batallas. Solían regresar a Níppur cargados con el botín de las guerras y acompañados de un enorme séquito. Nusku, visir de En-Lil, les indicaba sus sobrinos que moderaran su avance ya que la asamblea de dioses se siente abrumada por sus trofeos.

En una de estas fiestas, mientras En-Lil toma un baño, su siervo Anzu (literalmente “quien conoce los cielos”; también llamado En-Zu = Señor Sabio, o Imdugud; y representado como un hombre pájaro y era la personificación del viento del sur y las nubes de tormenta) espera, es la oportunidad que ha estado deseando. Posiblemente seducido por En-Ki, quien le ha hablado de las Me de En-Li, y sobre como quien las posea ostentará el titulo de rey de los dioses. Es demasiada tentación para el dios de Ur, ciudad ubicada al sur, vecina de la ciudad de Eridu, la ciudad donde reina En-Ki.

El astuto Anzu dio con la oportunidad cuando En-Lil se desvistió para meterse en la piscina en su baño diario, dejando descuidada las tablas. Anzu en la entrada del santuario había estado observando desde el comienzo del día. Cuando En-Lil se estaba lavando con agua pura, habiéndose quitado la corona y depositado en el trono, Anzu cogió en sus manos las tablas del destino y se las llevó; montando en Mu, una gran águila.

El efecto del robo fue tal que se suspendieron las “fórmulas divinas”; hubo quietud y el silencio se impuso, como en el Génesis de la Biblia la creación siempre se antepuso la frase “Y dijo Dios…”; sin las Me, En-Lil enmudeció. Los dioses de la tierra y el cielo se fueron reuniendo uno a uno ante las noticias. El asunto era tan grave que incluso se informó a An/Anu en su Morada Celestial. An/Anu indicó que Anzu tenía que ser capturado para que devolviera las fórmulas; pero cuál de los dioses lo haría.

Los de mayor valor y fuerza fueron convocados. Pero todos ellos señalaron que, al tener Anzu las tablas del destino, este podía convertirlos en arcilla. Entonces, En-Ki tuvo una gran idea: ¿Por qué no llamar a Ninurta para que acepte tan desesperado combate?

Los dioses reunidos se percataron de la ingeniosa sagacidad de En-Ki. Estaba claro que las posibilidades de que la sucesión cayera en su propia descendencia se incrementarían si Anzu era derrotado; pero también resultaría beneficiado si Ninurta resultaba muerto en el proceso.

Para sorpresa de los dioses, Nin-Hursag se mostró de acuerdo, y dirigiéndose a su hijo Ninurta, le explicó que Anzu no sólo le había robado a Enlil las tablas, sino también a él. En-Ki ayudó explicando a su sobrino como vencer a Anzu; ya que las Me protegían a su poseedor. En-Ki aconsejó a Ninurta que añadiera un til-lum (el rayo o relámpago) a sus armas, y que no disparara a Anzu, sino a las alas de Mu. Así se hizo y al ave cayo al Apsu (las aguas), Anzu fue capturado, pero las tablas del destino se encontraban ahora en el reino de las aguas subterráneas. La imagen de la lucha fue tan grande que se inmortalizó en los cielos, Sagitario (el arquero = Ninurta) lucha contra el Águila (Anzu sobre Mu).

El resultado tuvo dos logros para En-Ki; el primero Anzu fue desterrado y al no poder recobrar las Me, ahora enterradas en las profundidades del Apsu, Ninurta fue de alguna manera relegado por su padre por su incapacidad de recuperar las tablas. Pero ¿quién era Anzu?. Hay que ver esto desde un punto histórico. En el sur, la ciudad sumeria de Ur estaba creciendo y expandiendo su poder; algo que no toleró la ciudad de Níppur (ciudad de Ninurta y En-Lil), ayudada por la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki), una población la vecina de Ur. El dios de Ur era Nannar (hermano de Ninurta y segundo en la línea de sucesión real), queda claro así las razones de Anzu/Nannar, el primogénito del matrimonio oficial de su padre (En-Lil) con Nin-Lil; Ninurta a sus ojos, aunque hermano mayor era un bastado y no tenía derecho a heredar a su padre. Algunos especulan y afirman también que Zu significa sabio; An-Zu es conocedor del cielo; si a En-Zu, el señor sabio, se le invierten las palabras resulta Zu-En = Zuen = Sin, el dios lunar de los semitas.

La historia no termina aquí; según los mitos las peleas de los hijos de An/Anu y sus descendientes llegaron a ser tan bulliciosas que molestaron a los dioses primigenios; en especial a Apsu, quien le reclamó a su compañera Tiamat sobre hacer algo; a los que su consorte le respondió —No podemos destruir nuestra propia creación—.

Apoyado por Mummú (su hijo y visir), Apsu decide acabar con la creación y sigue por su cuenta y riesgo; pero En-Ki los descubre y usando su magia logra dormir a Apsu, en un sueño que casi parece muerte (desde entonces los ríos solo fluyen plácidos hasta el mar). Mummú es convertido en esclavo del dios En-Ki.

El reino acuático subterráneo de Apsu es ocupado por En-Ki con su mujer Nin-Ki/Damkina, convirtiéndose de príncipe de los dioses en la tierra a señor (rey) de las aguas dulces (los pozos, manantiales y ríos que surgen de la tierra) y En-Ki pasa a ser llamado por los semitas Ea, literalmente “Señor de las aguas”; es por ello que se asocia al dios más a las aguas que con la tierra y es por eso sus signos zodiacales son Capricornio (cabra = tierra + pez = aguas) y Acuario.

La razón que impulsaba a En-Ki a vencer y apoderarse del reino de Apsu era otra, tratar de recuperar las Me, quizás, y sólo quizás nunca hubo un intento de Apsu por acabar con los dioses y todo se trató de una estratagema de En-Ki para justificar y lograr apoderarse con el poder y las Me; algo que no logró ya que Apsu se las había entregado a su consorte Tiamat, cuando estas cayeron a su reino.

Un mito posterior cuenta lo siguiente: Cuando Ninurta captura a Anzu y le pide la devolución de la tablas, el dios se lamenta ante Ninurta de haberlas dejado caer en el abismo acuático (el Apsu), al haber sido atacado por Ninurta. Cuando se dirigen al Apsu para convencer al dios En-Ki/Ea de que devuelva las Tablas del Destino, En-Ki/Ea se niega. Por despecho, Ninurta insulta al visir de En-Ki/Ea, Isimud, un dios mensajero que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos. En venganza por la grosería, En-Ki/Ea crea una tortuga gigante que ataca al joven dios mordiéndole en los dedos de los pies. Ninurta se defiende, pero En-Ki, con su magia, abre un hoyo en que caen él y su atacante. Sólo las súplicas de la madre de Ninurta, Nin-Hursag, convencen a En-Ki/Ea para que lo libere; pero Ninurta no recupera las Me.

Mitos del oriente próximo (8) Marduk, el usurpador

Dejando las montañas de Anatolia al norte volveremos a las costas del Golfo Pérsico en el sur, ahí Tiamat no se tomo muy bien la “muerte” de su contraparte; aunque en un principio no le dio importancia; las criticas de sus siervos y el aumento de las peleas entre los jóvenes dioses terminó por decidirla.

Tiamat se levanta cual ciclón que se eleva del mar y se prepara para invadir la tierra y el cielo. Es acompañada por Kingu, su último hijo con Apsu, y actual amante. Tiamat crea a doce bestias, entre ellas: Mushussu, un gran dragón con cuerpo de serpiente, patas delanteras de león y traseras de ave rapaz; Ugallu, una especie de demonio león, tiene cuerpo humano con cabeza de león y las patas de un pájaro, Huwawa (Sumeria) o Humbaba (Babilonia), fue otro monstruo con cara de león, dientes de dragón, que rugía como el agua de la inundación y poseía una gruesa melena y grandes pies; Umu, un demonio con cuerpo entre hombre y ave y que se volvió un demonio de las tempestades; Lararak o Latarak, con forma entre humana y león; entre otros.

Acompañaban también a Tiamat los hombres perro (licántropos), los hombres pez, siervos de la diosa del mar, que se ven obligados a la acompañarla; aqrabuamelus o girtablulus, los hombres escorpión, con torso humano y parte inferior de escorpión, llegaron desde las montañas lejanas (Kur), con Pabilsag, su rey al frente. Se unen a la diosa del mar los gigantes, entre ello los gemelos Lugalgirra y Meslamtea, (dos montañas, o mejor dicho una montaña con dos picos, por entre las cuales se ocultaba el sol); los gigantes traen a sus mascotas, grifos alados que preparan sus garras y picos. Los hombres toro (Lamassus, seres con cuerpo de toro, cabeza humana y alas de águila; en algunas representaciones son similares a esfinges aladas machos, ya que tienen cuerpo de león y no de toro; siendo conocidos bajo esta apariencia como Lammasus y a los seres con cuerpo de toro se les llama Shedus) se incluyen como parte de la agrupación de las bestias que apoyan a la diosa del mar, esfinges aladas llegadas del desierto vienen atraídas por el olor que se respira, son cazadores que huelen la futura comida. Tiamat confirió al dios Kingu la dirección de sus huestes y le amarró al cuello las tablas del destino.

Los dioses se reúnen para ver que hacer. En-Ki/Ea reconoce que ni él tiene el poder y la magia suficiente para vencer a su madre, pero convence a su hijo Marduk de que puede vencer a su abuela si combina los poderes de todos los dioses.

Estimulado por su padre, Marduk se ofrece a luchar pero necesita que los demás dioses le entreguen sus poderes y lo llamen a partir de ahora “rey”. En-Ki/Ea y Anu no tuvieron problemas en aceptar el trato, para el primero era lograr su sueño; para el segundo no ve otra oportunidad. En-Lil no estuvo muy de acuerdo pero tiene que ceder por orden de su padre An/Anu y entrega su arma “Amaru —el diluvio—” a Marduk. Así armado con un namzar (gancho), una ariktu (lanza), un shibbu (lazo), un qashtu (un juego de arco y flechas), un zizpau (garrote), y un kabab (escudo), junto con un puñal en cada mano Marduk parte a la lucha, lleva también el Amaru de En-Lil y el Imkhullu/Imhullu, el viento atroz (tornado), la unión de todos los vientos de An/Anu.

Guiando a los dioses y con los poderes combinados de todos dentro de él, Marduk logra vencer a Tiamat, que había asumido la forma de un “dragón”, aunque las representaciones lo muestran como una leona terrible, alada y patas traseras de águila (un poco como un grifo, de esta imagen posiblemente surgiría la imagen de la única bestia capaz de vencer dragones).

La lucha entre Marduk y Tiamat, es la lucha entre el orden y la luz que vence al caos y la oscuridad. Marduk mata a Kingu y se apodera de las tablas del destino; y con los restos y sangre de Kingu y lodo creará al hombre; un ser a semejanza de los dioses, pero destinado a adorarlos y servirlos. Desde entonces Marduk dejo de ser un simple dios de los campos, como su hermano menor Dumuzi/Talmuz para convertirse en dios del orden, las ciudades y la civilización. Marduk lleva ahora el epíteto de Bel (señor); y es llamado Bel-Marduk, y asume en los cielos la equivalencia al planeta Júpiter, que pierde En-Lil.

Los cambios de Marduk son muchos y significativos, la mayoría de los dioses vio con beneplácito estos cambios y apoyaron al usurpador. En-Ki/Ea ya no sólo gobierna el Apsu (las aguas dulces), sino todo el mar; es el Poseidón de Mesopotamia. La rama familiar de En-Ki/Ea asume muchas de las funciones que antes realizaba la rama familiar de En-Lil; y muchos hijos de En-Lil son rápidamente “adoptados” oficialmente como hijos de En-Ki/Ea; es por ello que en las versiones más modernas Nergal, Ishkur/Adad y En-Bilulu/En-Nugi aparecen como “hijos” de En-Ki/Ea; y quien había vencido al ave Anzu era Marduk y no Ninurta, el hijo mayor de En-Lil.

Al hijo de Marduk, Nabu, se le asigna el puesto de patrón de los escribas, asumiendo las funciones de la diosa Shala/Nisaba/Nibaba. Como heraldo de los designios de su padre se le equipara a Hermes griego y al planeta Mercurio; que en la religión Caldea representaba al planeta del príncipe heredero de los reyes de Babilonia.

El regalo de Marduk a su hijo fue el dragón alado Mushussu, que inicialmente, tras ser derrotado estuvo al servicio de Marduk. Tras la creación de la humanidad por Marduk, a Nabu se le dio el poder de escribir el destino de cada persona, tal y como los dioses decidieran en su reunión anual; en las tablillas de los registros sagrados, asumiendo funciones similares a las Moiras griegas y Parcas romanas; explica también el por que el planeta Mercurio no alcanza los cielos, sino que solo se le ve en el horizonte; como dios psicopompo o guía de los difuntos, esta constantemente regresando al inframundo, ubicado bajo el horizonte no visible.

Marduk dispuso también que el demonio Huwawa/Humbaba sería guardián de los bosques de cedros, a Pabilsag y Lararak se les puso como guardianes de las puertas del inframundo; dando lugar a los vencidos de ocupar sitio en el nuevo orden. Los hombres escorpión fueron puestos al servicio de los dioses del sol: Utu/Shamash en la tierra y Nergal/Erra en el inframundo y vigilaban las puertas del cielo y el infierno; los hombre-pez pasan al servicio de En-Ki/Ea, siendo el más conocido Oannes, y son enviados luego por Ea para enseñar a la humanidad a crear la civilización; los toros alados se vuelven cabalgaduras de los dioses y aun hoy forman parte de los mitos de la región, Mahoma ascendió a los cielos en un lamassu. Otros demonios eran tan terribles e ingobernables que quedaron contenidos en el submundo.

La imagen de Marduk luchando contra Tiamat se repite en otras culturas; es Zeus contra Tifón o Apolo contra Pitón, Seth contra Apofis o Baal contra el Leviatan, Thor contra Jörmundgander, la serpiente de Midgard o Teshub acabando al dragón Illuyanka.

Que En-Lil/El cediera sus poderes a Bel-Marduk/Baal fue algo no muy bien visto en la religión semita; es por ello que los hebreos detestan tanto a Baal, no porque fuera dios de filisteos, asirios y fenicios; sino porque arrebato los poderes del dios que consideraban el mayor de todos; y de paso Marduk es dios de Babilonia, la más odiada ciudad bíblica.

Hay una razón histórica también en este cambio de rey de los dioses. La sumeria en decadencia ubicada al sur con sede en la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki) y los pueblos acadios con sede en Nintur (ciudad de En-Lil) terminan por ser absorbidos por los pueblos caldeos cuya capital es la ciudad de Babilonia y cuyo dios patrón era Marduk. El centro de poder civil y religioso de la región simplemente se reconfiguró y trasladó. Este cambio perdurará hasta la caída de Babilonia, primero ante los persas y luego ante griegos y romanos.

Se acota que los “gemelos” Lugalgirra y Meslamtea, fueron asociados o identificados con otros dioses y demonios. Lugalgirra era identificado con Lulal (un hijo de Ishtar) y con Lararak/Latarak, un ser híbrido entre hombre y león, Lugalgirra solía ser un dios protector de las entradas, para lo cual se colocaban figurillas en templos y hogares.; aparecía representado mediante una figura humana vestida con una piel de león sosteniendo un látigo, o bien como un león. El segundo, Meslamtea, era dios de la ciudad de Cuta, su nombre deriva de Emeslam o Meslam, significa ‘exuberante árbol’; esto es un dios del árbol y del mundo subterraneo; Meslamtea era en el mito local un hijo de En-Lil (dios de la atmósfera), y de Nin-Lil (una diosa de las semillas), fue identificado como un guerrero similar al dios de la guerra Ninurta; luego parece que se volvió contra su propio pueblo y sus rebaños, trayendo grandes plagas; quedando asociado al dios Nergal.

Mitos del oriente próximo (10) La creación de los hombres

Para crear la humanidad del barro y la sangre de Kingu, Bel-Marduk tuvo la ayuda de sus padres En-Ki/Ea y Nin-Mah —otro nombre más para Nin-Ki—. Mientras laboraban haciendo los hombres, En-Ki/Ea y Nin-Mah se emborrachan y Nin-Mah le dice, al tener ahora ellos las tablas del destino, que ella puede decidir y torcer el destino de los hombres, a lo que En-Ki/Ea le señala que él puede compensar sus designios.

Nin-Mah crea seis humanos con serias deficiencias físicas; el primero a un hombre que no podía doblar sus manos, estaban estiradas hacia fuera y eran débiles. En-Ki/Ea lo miro y designó como criado del rey. El segundo, era ciego; En-Ki/Ea miró al hombre y le dio el don de la música. El tercero tenía los pies rotos, En-Ki/Ea lo miró y lo hizo un trabajador de la plata y el cobre. El cuarto, ella formó uno que no podía retener su orina. En-Ki/Ea lo miró, lo bañó en agua encantada y expulso al demonio Nantar (la peste) del cuerpo; Nantar se convertiría luego en Visir de Ereshkigal, la diosa de los infiernos. El quinto era una mujer que no podía dar a luz. En-Ki/Ea la miró y decretó que sería sierva, nodriza y costurera de la reina; y el sexto, ella formó uno que no tenía ni pene, ni vagina en su cuerpo. En-Ki/Ea miró al sin pene y sin vagina en su cuerpo y le dio el nombre de “Nibru (eunuco)”, y decretó su destino era estar de pie ante el rey.

Llega el turno a En-Ki/Ea de crear, este vertió el semen de un hombre en la matriz de una mujer, y de su vientre nació un ser que llamo Umul. Nin-Mah, miró a Umul, le dio una vuelta alrededor, le hizo unas preguntas pero él no podía contestar. Le ofreció comida pero él era incapaz de extender sus brazos y manos, no podía pararse, ni sentarse, no se podía sostener a sí mismo. Entonces, Nin-Mah dijo: —El hombre que usted ha formado no está ni vivo, ni muerto. Él no puede sostenerse—. Y no pudo Nin-Mah decretar un destino para Umul. En-Ki/Ea había creado al primer bebe.

Mitos del oriente próximo (11) Llueve, llueve, llueve y sigue lloviendo

Han pasado más de mil años y la humanidad puebla la tierra, sus voces llegan al cielo, así como los dioses molestaron con sus voces a los dioses antiguos, hoy son las voces humanas son las que molestan a los dioses; sobre todo En-Lil que tiene problemas para dormir.

En-Lil, llama a su hijo Nergal, ahora rey de los infiernos y le dice que haga subir a la tierra a su ministro Namtar (la peste). La plaga estalla, pero los hombres apelan a su creador el dios En-Ki/Ea para que le ayude. Este dice que dejen de rezar a sus dioses personales y comience a rezar y a ofrecer sacrificios al dios de la plaga; Namtar ante esa adoración se retira.

Pasan más de mil años y la humanidad recuperada se ha multiplicado hasta que sus voces molestan a En-Lil nuevamente. Esta vez En-Lil decide una sequía para reducir el número de habitantes, y ordena a su hijo IshKur/Adad, el dios de las lluvias, que contenga las aguas y provoque la sequía y el hambre. Nuevamente los hombres apelan a En-Ki/Ea, y él les aconseja concentrar la adoración en Adad; que se siente avergonzado, y libera las aguas de lluvia.

Pasan más de mil años nuevamente y el ruido se hace enorme. Esta vez, En-Lil quiere asegurarse que ningún dios pueda debilitar su resolución, decide usar su gran arma, el Amaru (el diluvio). En-Ki/Ea previene a Ziusudra, el Noe sumerio (Utnapishtim para babilonios o Atrahasis para acadios) de los planes de En-Lil. Atrahasis construye un barco, introduce su familia y lo llena con cada tipo de animal y planta para sobrevivir. Empiezan las lluvias y las aguas suben. La tormenta y la inundación acaban con los hombres y el resto de los dioses se molestan con En-Lil por privarles de su fuente de alimento (los sacrificios). Después de siete días y noches de lluvia (no los cuarenta de la Biblia), la inundación disminuye, Atrahasis desembarca y ofrece un sacrificio. Los dioses hambrientos aceptan el ofrecimiento.

En-Lil descubre el barco y está furioso, sabiendo que sólo En-Ki/Ea podría haber sido bastante inteligente para pensar con este nuevo truco. En-Ki/Ea admite que él advirtió a Atrahasis para poder asegurarse que la vida fuera conservada. En-Ki/Ea persuade a En-Lil de adoptar un plan menos drástico para tratar con el problema demográfico. En-Lil, que ya no era rey de los dioses, tiene finalmente que ceder. Al final En-Lil concede la inmortalidad a Ziusudra y a su mujer, como parte de pago por la destrucción de la raza humana y En-Ki/Ea y Nin-Mah vuelven a su trabajo de alfareros de la humanidad.

Aunque En-Lil buscara la destrucción de la Humanidad con el Diluvio, tras estos hechos buscó la paz con el género humano, se convertiría en un dios amable que concedía favores, y dio a la humanidad el conocimiento de la agricultura, junto con el del arado y el pico, labor encomendada a su hijo Ninurta. A En-Lil se le permitió elegir a los reyes que tenían que gobernar a la humanidad, que eran los servidores del dios y a los que se les confiaba la administración de las leyes divinas de justicia. Así pues, los reyes sumerios, acadios y babilonios abrían sus libros de leyes y las señalan como recibidas de En-Lil, ello confería legalidad al gobernante y delimitaba sus funciones. Incluso el famoso código de Hammurabi, rey que reconocía a Marduk como dios nacional de Babilonia, afirma al inicio del código legal que «Anu y Enlil me nombraron para promover el bienestar del pueblo… para hacer que la justicia prevalezca en la tierra».

Por su parte para controlar a la población En-Ki/Ea y la diosa de la matriz Nin-Ti deciden que de allí en adelante un tercio de las mujeres no dará a luz satisfactoriamente (abortos) y se traen de los infiernos a los demonios Pasittu y Lilitu que arrebatarán a los bebés de los regazos de sus madres.

Pasittu se compara al demonio Pazuzu, que representaba al viento del suroeste, que traía las tormentas, pero que también era el portador de la peste y las plagas, del delirio y de la fiebre. Pazuzu se le representaba con cuerpo de hombre, cabeza de león o perro, cuernos de cabra en la frente, garras de ave en vez de pies, dos pares de alas de águila, cola de escorpión y pene con forma de serpiente, suele mostrarse con la palma de la mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo; una posición para indicar la vida y la muerte, o la creación y la destrucción (fue el demonio de la película “El exorcista“).

Su consorte fue el demonio Lamashtu o Labartu un demonio femenino que se alimentaba de recién nacidos. Las madres usaban amuletos con la figura de Pazuzu para detener a su consorte. Lamashtu se le representaba con cuerpo peludo, cabeza de leona (a veces de pájaro) con orejas y dientes de burro, largos dedos con uñas también largas, y patas de pájaro con garras afiladas. A menudo se la muestra montando un burro y amamantando un perro con el pecho derecho y un cerdo en el izquierdo, mientras sostiene serpientes bicéfalas en ambas manos.

Pasittu/Pazuzu y Lamashtu/Labartu son comparables a los demonios acadios Lilu y Lilitu (Kiskill-lilla para los Mesopotamicos); considerados como peligrosos para el embarazo y los recién nacidos; fueron vistos también como los espíritus de disfunción sexual y la esterilidad. Lilitu sería importada a la mitología hebrea como Lilith, demonio de la desolación, la obsesión y la locura; fue según el mito hebreo la primera mujer de Adán y terminó en mezcla de vampiro y súcubo de la antigüedad. Hay que recordar que la palabra “Lil” se traduce como viento; todos estos demonios se vinculan a los vientos y serán la base para los genios árabes; los Djinns e Ifrits eran genios del aire.

Otros demonios de la enfermedad son Ahhazu (Achchazu, Akhkhazu) es un demonio femenino acadio, llamado por los sumerios Dimme-Kur; acompañada por Alauwaimis, ambos son los responsables de las pestes y las fiebres; y acompañan o se asemejan a la pareja Lamashtu/Labartu/Lilitu y Pasittu/Pazuzu/Lilu, que son las esterilidad y disfunciones sexuales.

Otros demonios son:  Han-Bi o Han-Pa es un dios del mal, equiparado al Satanás bíblico. En Alu tenemos al demonio de la oscuridad y el silencio; es el eclipse que cubre a sol, es la tormenta que oscurece el cielo.  Dimpemekug es el demonio de la tentación. Druaga era otra deidad del inframundo; asociado a Ahriman (un dios persa), era un ser con ocho brazos con garras y tiene cuatro piernas terminadas en un grupo de serpientes; en su honor se sacrificaban vírgenes, cuyas almas llenaban el rubí de su pecho y se volvían sus siervas (súcubos y vampiros). Otros demonios vinculados a los vientos, tormentas y enfermedades eran los Gallu, siete demonios que fueron enviados para llevar a Dumuzi al inframundo y fueron representados por las Pleyades. El demonio Nisroch fue equiparado al demonio hebreo Belfegor, era inicialmente un dios asirio de la agricultura; formaba pareja con Kelen o Kellen, juntos son los demonios que auspician los adulterios, los incestos y todas las demás manifestaciones del amor ilícito, incluida la homosexualidad, que nunca ha sido bien vista en toda la región.