Griegos y Troyanos peleando en los cielos (11) Otros miembros notables del campo griego

Los dos primeros troyanos fueron descubiertos en 1906; (588) Aquiles en el campo griego por Max Wolf y (617) Patroclo en el campo troyano por August Kopff; como Patroclo era un héroe griego, para compensarlo el siguiente troyano del campo griego recibió el nombre de un héroe troyano, (624) Héctor, descubierto por August Kopff al año siguiente en 1907. Un año después, en 1908, el astrónomo Max Wolf descubre a su segundo troyano, nombrado (659) Néstor, quien era uno de los argonautas y acompañó con sus dos hijos mayores la tropa griega. Ayudaba con sus consejos dada su avanzada edad, le recomendó a Agamenón no quitarle a Aquiles su esclava; Agamenón no siguió el consejo y Aquiles se retira del campo de Batalla. Es la muerte de su amigo Patroclo, quien había tomado su lugar en la lucha, lo que obliga a Aquiles a volver a la batalla. Néstor es uno de los asteroides más grandes, con 109 km de diámetro medio. Pasarían unos nueve años antes de que Max Wolf encontrara un nuevo troyano, hasta que 1917 se encuentra el quinto troyano de Júpiter y el segundo en el campo de troyano, recibe por nombre (884) Príamo, en honor al rey troyano que soporta el asedio de los griegos.

Dos años después, en 1919, el astrónomo alemán Karl Wilhelm Reinmuth descubre su primer troyano, en el campo griego, siendo este, con 167 km, y es el segundo cuerpo en mayor tamaño del conjunto de troyanos de Júpiter. (911) Agamenon recibe el nombre del rey de Micenas. A este descubrimiento el astrónomo encontraría luego a: (1143) Odiseo (con 126 km) en 1930 y en octubre de ese año encuentra en el campo troyano a dos más: (1172) Eneas (quien escapa de Troya con su familia —padre e hijo— y funda Roma); con unos 142 km y que ocupa el cuarto puesto en tamaño y a (1173) Anquises (padre de Eneas) de 126 km. Al final del siguiente año, justo el 31 de diciembre de 1931, encuentra a (1208) Troilo (hijo menor de Príamo) con 103 km.

En 1936 Karl Wilhelm Reinmuth descubre en el campo griego a (1404) Áyax, que hace referencia a Áyax Telamón, (había dos) que defendió el cuerpo de Patroclo de ser llevado por los troyanos, con 82 km de diámetro. En 1937, se descubre al tercero en tamaño de los troyanos de Júpiter: (1437) Diomedes, con 164 km, que recibe el nombre de uno de los más valientes héroes de la guerra y cuyas acciones obligaron a Zeus a que los dioses no intervinieran directamente en las disputas de los mortales. Los descubrimientos de troyanos por K. W. Reinmuth finalizan en 1949 con (1749) Telamón, quien era el padre de Áyax y tío de Aquiles.

Otros cuerpos importantes en la historia de la guerra y ubicados dentro del campo griego son: (1583) Antíloco, descubierto en 1950, es uno de los hijos de Néstor, quien da la noticia a Aquiles de la muerte de Patroclo. (1647) Menelao, descubierto en 1957, hace honor al esposo de Helena, y rey de Esparta. En 1960 tenemos a (1868) Tersites, quien era un soldado griego no de noble cuna y es descrito por todos como el más feo de los griegos; y (1869) Filoctetes que hace referencia al héroe que mata a París. (2456) Palamedes, descubierto en 1966, es el héroe que descubre el engaño de Odiseo para no ir a la guerra y muerto por sus compañeros al ser acusado de traidor. Su padre (9712) Nauplio, descubierto en 1973; venga la muerte de su hijo extraviando las naves aqueas tras su regreso de Troya.

Ese mismo año (1973) se descubre a (4184) Calcas o Calcante, un augur (profeta) del bando griego; también se tiene a (3540) Protesilao, hijo de Ificles (medio-hermano de Heracles) y fue el primero de los griegos al morir. También incluimos a (13475) Orestes, el hijo de Agamenón ese mismo año.

En 1975 se descubre a (2260) Neoptolemo, quien lleva el nombre del hijo de Aquiles nacido antes de ir a la guerra. En 1977 se descubre a (3391) Sinón; primo de Odiseo, dejado junto al caballo de Troya para engañar a los troyanos de que el caballo es una prueba de la rendición de los aqueos y hacer que lo introduzcan en la ciudad. En 1980 tenemos a (2759) Idomeneo, rey de creta, nieto de Minos; (2797) Teucro fue descubierto en 1981, era el medio hermano de Áyax, también ese año tenemos a (2920) Automedonte, el auriga de Aquiles. En 1983 se descubre a (3063) Macaón, un hijo del dios de la medicina (Asclepio) y que curó a Menelao la herida de la flecha lanzada en la tregua por el troyano Pándaro. En 1988 se descubre a (3801) Trasimedes; el segundo hijo de Néstor que acompaño a su padre a la guerra; y con ayuda de Aquiles recupera el cuerpo de su hermano muerto por Memnón. Y aunque hubo muchos más griegos desde los setenta hasta 2008, es en ese año que se incluye en los cielos a (15913) Telémaco, el hijo de Odiseo.

Príncipes y reyes guerreros

Aunque hubo dos Áyax (el menor y el mayor) en los cielos se hace referencia al mayor (llamado así por su tamaño y conocido también como Áyax Telamonio) quien era hijo de Telamón (un argonauta, tío de Aquiles) y de Peribea (princesa enviada como sacrificio para el Minotauro, cuando viajó Teseo). Su padre Telamón fue compañero de Heracles y cuando el águila de Zeus (Aías) se posó en el hombro de su amigo, Heracles le señaló a Telamón que su hijo recibiría el nombre el ave que acababan de ver (Aías = Áyax).

Áyax, era por sangre primo de Aquiles y lo acompañó a Troya. Peleó con coraje y valor, su gran tamaño le daba una fuerza colosal, sólo superado en el campo de batalla por su primo Aquiles, combatía con su enorme hacha al lado de su medio hermano Treuco. Lucho con Héctor y al no haber vencedor, al final del combate ambos guerreros intercambiaron armas en señal de respeto. En el campo de batalla recuperó el cuerpo de Patroclo de los troyanos, que deseaban el mismo para alimentar a los perros. Cuando Aquiles muere por la flecha de París, Áyax y Odiseo recuperan el cuerpo del héroe y enterrarlo junto al de su amigo Patroclo.

El destino de la armadura y armas de Aquiles, forjadas por el dios Hefesto a petición de Tetis, la madre de Aquiles, provocaría el fin del héroe. Odiseo y Áyax reclamaron el honor de heredar las armas, pero Agamenón favoreció a Odiseo, provocando la indignación de Áyax; las razones señalan que Agamenón aborrecía la descendencia de Eaco (abuelo de Aquiles y Áyax) y Odiseo era el esposo de Penélope, la prima de su mujer Clitemnestra. En el arranque de furia Áyax enloquecido ataca un rebaño de ovejas, a quienes confunde con Odiseo y Agamenón, matando a todos los animales. Según los mitos esa imagen se la dio Atenea al héroe, para evitar que matara a Odiseo, su protegido. Tras despertar de su locura y ver las consecuencias de sus actos, donde ha deshonrado su espada de guerrero con sangre de animales domésticos, Áyax se suicida usando la espada de Héctor.

Áyax el menor, era hijo de Oileo rey de Lócrida, y fue uno de los guerreros que penetraron en la ciudad escondidos dentro del Caballo de Troya. Durante el saqueo de Troya, Áyax encontró a la princesa Casandra refugiada en el templo de Atenea y la violó allí mismo; ese ultraje al templo de la diosa virgen sería seriamente castigado por Atenea, que al regreso a su patria la diosa pidió al ayuda de Poseidón para que provocara una tormenta para que naufragara la nave, pronto la nave se estrelló contra las rocas matando a todos sus ocupantes.

El medio hermano de Áyax fue Treuco, hijo de Telamón y de su segunda esposa Hesíone; por tanto era primo de Aquiles por un lado y de Héctor y París por el otro. Fue el mejor arquero dentro del bando griego, y pudo en un momento haber matado a Héctor con sus flechas, si no fuera por la intervención del Zeus, que rompió la cuerda del arco, impidiendo que manchara sus manos con sangre de su familia. Fue uno de los guerrero que estuvo dentro del caballo de Troya. A su regreso su padre le reclamó que no vengó la muerte de su hermano Áyax, ante lo que el señaló que no había nada que vengar, ya que Áyax se había suicidado. Cansado de los reclamos de su padre, Treuco viajo y llegó hasta Chipre donde casó con la hija del rey y fundó la ciudad de Salamina, aunque otros dicen que terminó sus viajes en las costas ibéricas estableciéndose o fundando la actual ciudad de Cartagena.

Telamón era hijo de Eaco, hermano de Peleo y padre de Áyax y Treuco. Participó en la caza del Jabalí de Calidón y fue uno de los argonautas. Los mitos señalan que cuando la nave Argos pasó por Troya, el rey Laomedonte pidió la ayuda de Heracles, que viajaba con los argonautas, para que detuviera un monstruo marino enviado por Poseidón y que iba a devorar a su hija Hecione. Heracles no conocía que el motivo de la causa del monstruo es que era un castigo del dios del mar al rey de Troya por no cumplir con el pago de la construcción de las murallas de la ciudadela. Heracles salva a la joven princesa y a cambio pide los caballos dados por Poseidón al padre de Laomedonte; envía Heracles a: Telamón y a su medio hermano Ificles a cobrar el pago, pero el rey los encierra en los calabozos. La furia de Heracles estalla y arremete contra la ciudadela, destrozando sus puertas y llegando al trono, donde mata al rey y a toda su familia. Se salvan Hecione y Podarces (Príamo), este último por ayudar a escapar a los presos. Así Hecione termina como segunda esposa de Telamón (fue el pago de Heracles a su amigo) y esta fue madre de Treuco.

Diomedes fue uno de los más grandes héroes dentro del bando griego; es hijo de Tideo, rey de Etolia y nieto de Eneo, rey de Calidón. Su amigo inseparable fue Odiseo, con quien viajó a Esciro, reino de Licomedes, en busca de Aquiles, al que Tetis había ocultado disfrazado de de mujer para evitar que su hijo se desplazara a Troya y en cuyas playas el oráculo predijo su muerte. Diomedes fue uno de los que presionó a Agamenón para que sacrificara a su hija Ifigenia como tributo a la diosa Artemisa, cuando esta silenció los vientos. También fue seleccionado entre los jefes aqueos para participar como embajador en el infructuoso intento de convencer a Príamo de dar fin a la guerra con la devolución de Helena a su esposo Menelao. Tampoco pudo persuadir a Agamenón para que Briseida fuera devuelta a Aquiles y así se aplacara su ira y ayudara a los aqueos en la batalla. Una de las últimas participaciones de Diomedes en la Guerra de Troya fue acompañar a Odiseo al robo del Paladio; aunque una de las versiones señalaba que Odiseo quería atribuirse el crédito de robar solo aquel preciado objeto, e intentó matar a Diomedes, aunque éste se dio cuenta y se defendió a tiempo; seguramente por esa razón los amigos se separaron y siguieron caminos diferentes tras la caída de Troya.

Pese a todos estos hechos, Diomedes es recordado por incluso por vencer a los dioses y a obligar a Zeus a determinar que ningún dios más apoyaría directamente a un mortal en la guerra. Según la Iliada de Homero, Diomedes en una de tantas luchas se topa con Pándaro y Eneas; el primero ataca, pero Diomedes lo mata atravesando su lanza en la garganta del atacante; Eneas baja de su carro para recuperar el cadáver de Pándaro, y Diomedes le hiere de una pedrada. Afrodita, viendo que su hijo queda indefenso, acude en su ayuda, pero Diomedes logra atacar y herir la mano de la diosa; es sólo la aparición de Apolo, que envuelve la escena con una nube y rescata a Eneas, lo que impide la muerte del hijo de Anquises. Luego viene la lucha con Héctor; Ares encarna en un soldado para impedir que el héroe llegue donde Héctor; Diomedes reconoce al dios y retrocede, pero el soldado ataca; es cuando interviene Atenea, ayudando al héroe, que lograr guiar el arma del héroe, y este hiere al dios en un costado, que lo hace retroceder y huye sangrando al Monte Olimpo. Zeus enojado prohibirá desde este lance que los dioses intervengan en esta guerra de mortales. Tras la guerra de Troya, Diomedes volvió a Argos. Tuvo un feliz regreso, pero a su llegada, su mujer y el amante de ésta, intentaron matarle. Diomedes logró salir vivo de la emboscada y huyó al sur de Italia donde se estableció; en la Eneida aconseja a los Latinos a tener cuidado con Eneas y los troyanos.

Como muchos otros pretendientes de Helena, el rey de Creta, Idomeneo, nieto del gran rey Minos de Creta fue uno de los tantos reyes que acompañaron a los griegos en su lucha contra Troya y como muchos otros fue un valiente guerrero, pero su mito se tiene al regreso. Tras la caída de Troya, el héroe fue sorprendido por una violenta tempestad y prometió al dios Poseidón que si llegaba vivo a su casa le ofrecería en sacrificio a la primera persona que se encontrara. Para su desgracia a quien primero vio al tocar tierra fue a su propio hijo, pero, de todos modos, cumplió su voto. La salida de Idomeneo del trono obedeció a dos razones, la primera es que tras matar a su hijo, sobre la isla de Creta cayo un plaga, y los pobladores culparon al rey de la plaga por culpa de su crimen. La segunda es que como muchos reyes, su mujer Meda tenía un amante, Leuco, quien aprovecho el descontento popular para expulsar al rey, quedándose con la esposa para garantizarse el trono, tras lograrlo la asesino luego, caro pago Meda su traición. Idomeneo viajó hasta Calabria, sur de Italia y otros dicen que se estableció en Colofón, Asia Menor (Anatolia).

Esta historia ha sido llevada a la opera por Wolfgang Amadeus Mozart, en esta versión en Creta reina Idamanto en ausencia de su padre. Los vientos han dispersado la flota griega y Idomeneo ha sabido apaciguar las iras de Poseidón/Neptuno prometiéndole sacrificar a la primera persona que encuentre en el instante del desembarco, y cuando consigue por fin llegar a Creta es precisamente Idamanto quien primero aparece ante sus ojos. Ilia, hija de Príamo que venía como trofeo de guerra es deseada por Idamanto, quien le declara su amor, en desprecio a Electra (la hija de Agamenón y Clitemnestra) su prometida oficial. Idomeneo (que ha fingido no reconocer a su hijo) trata de alejar a su hijo de Creta para no cumplir su promesa. Para ello ordena a Idamanto conducir a Electra a Grecia. Pero Poseidón/Neptuno reclama su víctima y envía un monstruo que no permite la partida de la nave del príncipe. Pero el pueblo exige a Idomeneo que cumpla su voto. Idamanto logra con sus solas fuerzas matar al monstruo, y Neptuno, conmovido por su valentía y su amor a Ilia, concede el perdón con la condición de que Idomeneo renuncie a su trono en beneficio de su hijo. Electra, viendo esfumarse su última esperanza, estalla de ira, mientras Idomeneo abdica serena y dignamente.

Palamedes de Argos, es hijo de Nauplio, y era uno de los héroes de la ingeniosidad proverbial. A Palamedes se le había atribuido haber inventado el ajedrez y el juego de los dados; y se le atribuye también parte de la invención del alfabeto griego, la creación de los faros, de la balanza, las monedas y de la guardia con centinelas. El mito señala que cuando Odiseo intentó zafarse de la obligación de acudir a la guerra de Troya fingiéndose estar loco, Palamedes descubrió el engaño. En venganza, Odiseo falsificó una carta con el supuesto de que el rey de Troya, Príamo, proponía a Palamedes traicionar a los griegos a cambio de oro. Odiseo escondió el oro en la tienda de Palamedes; la carta y el oro fueron encontraron y sin darle tiempo a defenderse fue lapidado hasta la muerte por sus compañeros, ello provocaría la venganza de su padre Nauplio.

Nauplio, que era hijo de Poseidón, fue uno de los argonautas y participó junto con su hijo Palamedes en la Guerra de Troya. Cuando Palamedes murió debido a una traición de sus compañeros griegos; Nauplio juró vengarse del rey Agamenón y los otros líderes griegos. Regresó a Grecia antes de la caída de Troya, visitando y convenciendo a muchas de las solitarias esposas de los comandantes griegos de que estos estaban acostándose con esclavas troyanas y sugiriendo ser infieles con sus maridos, así como conspirar contra ellos, se incluyen en este grupo a: Clitemnestra, esposa de Agamenón, Meda, esposa de Idomeneo, y Egialea la esposa de Diomedes. Tras finalizar la Guerra de Troya, cuando la flota griega volvía triunfante a Grecia, su padre Poseidón, a solicitud de su hijo Nauplio, cobró venganza por la muerte de su nieto; sorprendió con una gran tempestad a las naves griegas y sumergió una gran parte de ella, arrojando el resto a las costas de la isla de Eubea. Al tener noticia del desastre, Nauplio hizo encender durante la noche algunas fogatas sobre las rocas que rodeaban su isla, atrayendo a los barcos para tener la satisfacción de ver cómo se estrellaban contra las piedras. Muchos soldados y marineros murieron ahogados y los que consiguieron llegar a la orilla con ayuda de tablas o a nado, fueron horriblemente asesinados allí mismo. Poseidón cobró mayor venganza sobre todo con Odiseo, a quién hizo viajar por todo el Mediterraneo y lo mantuvo fuera de su hogar por diez largos años; esas fueron las consecuencias de aquella trampa que costó la vida del joven Palamedes. 

Hijo de gato caza ratones

Al igual que ocurrió con su padre, Neoptólemo, llamado inicialmente Pirro (pelirrojo) era un niño cuando tuvo que ir a Troya; tenía unos doce años cuando se produjo la muerte de su padre Aquiles a manos de París, y los héroes Odiseo y Diomedes lo llevaron hasta Troya durante los últimos días de la guerra, puesto que el adivino Calcante había augurado que los griegos jamás conseguirían tomar la ciudad sin la presencia del hijo de Aquiles entre sus filas. En primera batalla logró ganarse la admiración de todos al matar a Eurípilo, hijo de Télefo, que había llegado en ayuda de los troyanos y avanzaba de forma implacable hacía el campamento griego con el objetivo de incendiar las naves, como no hacía mucho lo había intentado Héctor. Todos impresionados por la hazaña y la gran valentía que había demostrado a pesar de su corta edad comenzaron a llamarle por el nombre que conservaría hasta su muerte: Neoptólemo (joven guerrero). Ayudaría a Odiseo traer a Troya a Filoctetes, que había sido abandonado en la desierta isla de Lemnos. A la llegada de Neoptólemo, Odiseo y Filoctetes, la toma de Troya aún parecía imposible. Nadie se lo explicaba hasta que Calcante aclaró que lo que él había dicho era solo parte de la profecía y que la respuesta completa la hallarían en el bosque del monte Ida, cerca de Troya. Neoptólemo y sus hombres fueron allí esa tarde, donde encontraron y capturaron al príncipe Héleno, quien tras la muerte de París a manos de Filoctetes había sido expulsado de la ciudad a causa de una pelea con otro de sus hermanos, Deífobo, ya ambos se habían disputado a la viuda Helena. Desde entonces Heleno vagaba por los alrededores en solitario. El príncipe fue llevado entonces al campamento griego donde, en venganza contra su gente por haberlo desterrado reveló la parte final de la profecía a sus enemigos: traer desde la ciudad de Olimpia los restos de Pélope (abuelo paterno de Agamenón y Menelao) y conseguir el Paladio (estatua de la diosa Atenea en Troya). Así se hizo, y fue sólo entonces cuando, inspirado por Atenea, Odiseo concibió la estratagema del Caballo de Troya.

Neoptólemo fue uno de los guerreros ocultos en el caballo de Troya; y tras salir, se abrió paso hasta el palacio real donde mató al joven príncipe Polites y al rey Príamo. Para regresar a Grecia, las naves no pudieron salir hasta que el fantasma de Aquiles pidió el sacrificio de Políxena, la princesa troyana que lo había engañado y llevado a la muerte, Neoptólemo cumplió la orden del fantasma asesinado a la chica sobre los restos de la tumba de su padre. Entre sus trofeos de guerra iban Andrómaca, la que había sido la mujer de Héctor, y Héleno en calidad de esclavos. Neoptólemo se instaló en Ftía junto a su abuelo Peleo y casó con Hermíone, hija de Menelao y de Helena, reyes de Esparta. No llegó a tener hijos con ella, pero sí uno con Andrómaca al que llamó Moloso. Hermíone en un principio había sido prometida a Orestes, hijo de Agamenón, pero cuando su hermana Electra le escondió de Egisto y Clitemnestra, usurpadores del trono, muchos lo creyeron muerto. Por ello Menelao casó a su hija Hermíone con Neoptólemo, sin llegar Orestes a saberlo. Como Neoptólemo no conseguía tener hijos con Hermíone, se dirigió preocupado al oráculo de Delfos para pedir consejo. En ese lugar se encontró con Orestes, quien al saber que había desposado a Hermíone, se sintió ultrajado y lo asesinó.

Soldados, médicos, aurigas y augures.

Tersites fue otro de los guerreros aqueos de la guerra de Troya. Aunque las primera fuentes (Iliada) no se le señala padre, indicando que no se trataba de un héroe aristocrático; en obras posteriores (Etiópida) se le hace hijo de Agrio, el hermano de Eneo, abuelo de Diomedes. Tersites es un antihéroe, descrito como el más feo de los griegos, patizambo, cojo y con hombros curvados hacia dentro, cuando harto de la guerra llama codicioso a Agamenón y propone a los griegos retirarse, Odiseo le da un golpe en la cabeza con el cetro del rey, provocando la burla de los demás.

Según la Etiópida, Aquiles mata a Tersites por haberse burlado del héroe por lamentarse de la muerte de la reina de las amazonas, Pentesilea, ante cuya hermosa estampa Aquiles lloró haberla enviado al Hades, ya que era digna para ser su esposa. Obras posteriores dan a Tersites un papel más relevante que el de bufón, una forma de los poetas para protestar contra lo absurdo de la guerra; en la obra ‘Troilo y Crésida’ de Shakespeare lo retrata como vulgar, ridículo e impertinente; se le describe un esclavo sarnoso de Áyax, a quien pronto abandona para ponerse al servicio de Aquiles, que en la obra es una especie de bohemio y quien aprecia el humor amargo y cáustico del esclavo. Así Tersites representa al personaje crítico al orden establecido; movido por el resentimiento que muestra los errores del orden actual.

Filoctetes es uno de los muchos héroes de la mitología griega; famoso por su arco y flechas, objetos que le habían sido entregados por Heracles. Aunque partió con los buques griegos para participar en la guerra de Troya, Filotectes fue abandonado en la desierta isla de Lemnos a causa de haber sido mordido en el tobillo por una serpiente, despidiendo la herida un hedor rancio, sin cura y tan intenso que nadie era capaz de soportar (otras versiones señalan que el origen de la herida es producto de haberse rozado el tobillo con una de las tantas flechas Heracles). Calcante predice que es necesaria la presencia de Filoctetes y el arco de Heracles para ganar la guerra. Odiseo y Neoptólemo llegan a la isla con el propósito de llevarlo con ellos al sitio de Troya y tratan de convencer o engañarlo a que vuelva con ellos. Tras muchos intentos fallidos, se aparece el fantasma de Heracles y revela que el designio de Zeus sobre Filoctetes es que vaya a Troya con Neoptólemo. Filoctetes, entonces, se somete a la voz de aquel a quien no puede desobedecer. Así ya recuperado con la ayuda de Macaón, acudió a la guerra, y con el arco mitológico disparó la flecha que acabaría con la vida de París.

Calcas o Calcante fue un poderoso adivino de la mitología griega, era un nieto del dios Apolo, quien le dio el don de la profecía. Al inicio de la guerra profetizó que era necesaria la presencia de Aquiles para obtener la victoria griega en la Guerra de Troya cuando este sólo tenía nueve años. También consideró necesaria la presencia de Filoctetes al final de la misma. Predijo a Aquiles que tendría una larga vida y olvidada por todos, o una corta y por todos recordada. Predijo que la guerra de Troya duraría diez años, y aseguró a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a su hija Ifigenia, para que la diosa dejara de retener a la flota griega en el puerto de Áulide. Fue según algunas crónicas quien sacrificó a la joven princesa en el altar levantado en el puerto. Para el décimo año de la campaña señalo que la furia de Apolo enviada como peste sólo se apaciguaría con la devolución de Criseida a su padre, que era sacerdote del dios protector de los troyanos. Esta devolución causó la disputa entre Agamenón y Aquiles por otra cautiva, Briseida. Finalizada la guerra predijo el destino de muchos héroes a su regreso a tierra y no se quiso embarcar en las naves que sufrirían la furia de Poseidón, quedándose en Anatolia y estableciéndose en Colofón. Existen varias versiones sobre su final, pero la más creíble es que como adivino profetizó la fecha de su muerte; cuando llegó el día señalado, Calcas vio que la predicción no se materializaba y le entró un severo ataque de risa que provocó que muriera asfixiado.

El sobrino de Heracles, hijo de su medio hermano Ificles era Protesilao; un príncipe de la región de Tesalia, que estaba casado con Laodamía, hija de Acasto, nieta de Pelias (el rey que robo el trono al padre de Jasón). Según las profecía el primer griego que pisara tierra en Troya sería el primero en morir. A la llegada de las naves, Odiseo, que como todos sabía la profecía lanzó su escudo a la orilla y saltó sobre él. Protesilao, creyendo que era el segundo lo siguió y pisó la tierra, así fue el primero que murió en la primera de las batallas. Cuando su mujer Laodamía se enteró de su muerte cayó en un duelo tan profundo que los dioses permitieron que su marido volviera con ella por espacio de tres horas. Cuando partió de nuevo, la mujer se suicidó.

Macaón era hijo de Asclepio (dios de la medicina), de su padre había recibido el don de curar las heridas, hasta las más graves. Fue quien salvó a Menelao, cuando fue herido por la flecha de Pándaro, y a Filoctetes, que tenía una herida ulcerada que se había causado al herirse accidentalmente por una flecha de Heracles hacia diez años. Durante una de las batallas, Macaón fue herido en la espalda por una flecha de París, y fue rescatado por Néstor. Finalmente fue muerto por Eurípilo, hijo de Télefo, en el transcurso de una batalla anterior al saqueo de Troya. Pero en la Eneida de Virgilio, se señala que Macaón entró en la ciudad metido en el Caballo de Troya. A su muerte sus cenizas fueron llevadas por Néstor a un santuario de Gerenia al que acudían los enfermos buscando curación.

En la mitología griega Sinón era un guerrero griego, primo de Odiseo, que, a través de engañosas razones, persuadió a los troyanos para que introdujeran el caballo de madera en la ciudadela de Troya. Una vez que el caballo estuvo dentro de la ciudad, Sinón, durante la noche, abrió el vientre del caballo para permitir la salida de los hombres que se encontraban en su interior y encendió una antorcha como señal luminosa para los aqueos, que se acercaban en los barcos desde la isla de Ténedos.

El último de los muchos guerreros griegos que mencionaremos es Automedonte, el auriga de Aquiles y su compañero durante los combates en la guerra de Troya. Su nombre se ha convertido en sinónimo de cochero fiel y hábil. Automedonte condujo el carro a la batalla cuando Patroclo vistió la armadura de Aquiles, sin saber que era el joven disfrazado, guiando a los caballos Janto (Xanto/Xanus) y Balio, caballos inmortales fueron el regalo de Poseidón a Peleo y Tetis en su famosa boda y que pasarían al hijo de ambos, el célebre Aquiles. Tras la muerte de Patroclo, Automedonte volvió a la retaguardia de la batalla, donde intentó consolar a los afligidos caballos, a quienes el propio Aquiles les reclamó por no haber ayudado a su primo. Automedonte luego volvió a la batalla y tras la muerte de Aquiles fue el auriga de su hijo Neoptólemo.

Aspectos astrológicos a considerar en los Héroes del Campo Griego

Entre estos cuerpos tenemos nuevas visiones del aspecto paterno, mientras Príamo es el padre que ama a sus hijos, respetándolos y permitiéndoles crecer libre; Telamón es por el otro lado es el padre castrador, que constantemente fustiga a sus hijos; y Treuco es el hijo que más siente esa presión paterna; tanto que debe terminar por abandonar el grupo familiar, su respuesta a la constante crítica y ataque del padre es hacer su vida aparte y descartar a la familia de la misma, para así poder tener un crecimiento propio. Idomeneo es otro padre que pone sus intereses por encima de los demás, inclusive por encima de sus propios hijos. Sólo Nauplio apoya a su hijo y lo defiende contra los otros que lo atacan y le da todo el apoyo incondicional a su hijo, aceptado sin problemas las diferencias con su hijo.

Los jóvenes varones de este grupo representan las relaciones con sus amigos y con sus padres; Neoptólemo es el hijo que sigue los pasos del padre, repite a su padre y es casi la reencarnación del mismo; su presencia nos muestra a ese hijo que todo padre desea, aquel que continuara el negocio, la empresa familiar o la profesión del padre, se le puede vincular a trabajos relacionados con empresas familiares. Papel distinto tiene Treuco, que hará con su vida lo que mejor considere para si; la presión de padre opresivo lo obliga a seguir rumbos distintos a los planeados por su progenitor, trabajará en cosas distintas a la actividad que realiza la familia o el grupo familiar. Por su parte Palamedes es un hijo prodigo, inteligente, es el cerebrito que tanto molesta a sus compañeros, el padre ve en este hijo la superación de sus metas, es el futuro medico cuyo padre taxista se enorgullece del hijo que tiene, por ir hacia un futuro mejor, en Palamedes tenemos al investigador, el científico, el ingeniero, una persona dedicada a la invención de cosas que ayuden a otros, las nuevas tecnología, trabajos vinculados a números, cálculos, nuevas profesiones.

Diomedes y Áyax representan al mejor amigo, pero actúan de formas distintas cuando los amigos no resultan ser lo que esperábamos. Diomedes siente la traición del mejor amigo, pero la acepta y sigue con su vida como un percance más; por su parte Áyax no tolera las traiciones, no acepta que sus amigos no se comporten como él esperaba, actúa de forma agresiva y autoagresiva a estos actos que considera traición. Ambos tienen vinculación con trabajos relacionados con la milicia, cuerpos de control o policía, bomberos, investigación o espionaje, sobre todo en este último aspecto Diomedes.

Los que siguen representan al hombre y sus relaciones de trabajo: Automedonte es el empleado fiel, seguidor de las reglas y trabajador, su esfuerzo es reconocido por sus superiores y por ello siempre será considerado por los mismo a la hora de necesidad. Automedonte se vincula a trabajos relacionados con vehículos, transportes terrestres, o similares. Papel parecido tiene Filoctetes, obedece a sus superiores en cargo, pero a diferencia de Automedonte que apoya a sus compañeros de trabajo, Filoctetes no se involucra con sus compañeros de trabajo, los soporta simplemente, son algo que hay que soportar, un mal que debe ser aguantado todo por el bien final. Se le puede relacionar con armas, trabajos de protección de personas, seguridad, o similares. Protesilao es el empleado crédulo, se deja engañar fácilmente y termina pagando los platos rotos de otros. Trabaja en puestos que implican poco nivel de complejidad: mensajero, oficinista, cartero, etc.

Tersites es aquel que siempre protesta, critica por criticar y se queja del trabajo que le ha tocado hacer en la vida, pero que poco hace por mejorar, se burla de los otros, sus errores, los difunde como chismoso, pero sobre todo es hiriente a la hora de criticar, mostrando lo peor de los demás. En Sinon tenemos al tramposo en el trabajo, busca engañar para lograr que otros hagan lo que él desea para lograr su metas.  Tersites y Sinón se le puede relacionar a trabajos vinculados con la política, el periodismo amarillista, la propaganda, reportero de noticias en los medios de masas (radio,televisión, etc.) etc.

Calcante y Macaón son ambos nietos de Apolo, dios de las visiones, la salud, el arte y la belleza masculina, cada uno representa por tanto una manifestación del dios sol; con Calcante, que tiene visiones sobre el futuro; tenemos a aquel consultor que sabe como guiar una empresa y hacia donde deben dirigirse los esfuerzos, para que se pueda llegar a las metas previstas, se le puede relacionar con trabajos en la religión, como guía espiritual, o con trabajadores dentro del ámbito de la psicología; ayuda con sus respuestas a resolver dudas y dar respuestas a las misma, pero como Socrates, nunca da un respuesta directa, siempre es el consultante el que debe sacar sus propias conclusiones. Macaón por su parte da importancia a la salud física y al cuidado del cuerpo, ya que sin la misma no se puede realizar ningún trabajo, ni alcanzar ninguna meta. Macaón se le vincula con trabajos en los hospitales, con curaciones de las heridas físicas y de los accidentes en el trabajo, médicos, enfermeros, fisioterapeutas, o similares.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (2) Patroclo el planeta de la venganza.

El segundo cuerpo en los puntos langragianos de Júpiter en ser descubierto fue (617) Patroclo, hecho ocurrido a final de 1906, por el astrónomo August Kopff. Recibe el nombre del amigo de Aquiles muerto por Hector y cuya muerte desencadena la acción en la obra de Homero. (617) Patroclo se ubica en el punto contrario L5 a (588) Aquiles. En 2001 se descubrió que es un cuerpo binario donde tanto el cuerpo principal como el satélite son de similar tamaño; hoy se denomina Patroclo al cuerpo mayor y a su satélite, que se le denomino inicialmente S/2001(617)1 se le conoce como Menecio, el padre mitológico de Patroclo. El tamaño estimado de ambos cuerpos es de 122 km para Patroclo y 112 km para Menecio, separados entre si una distancia de 680 km. La evidencia sugiere que este par son cuerpos son similares a cometas (de hielo), capturados durante los primeros momentos de la formación del sistema solar en la órbita de Júpiter.

De acuerdo a la tradición los linajes de Aquiles y Patroclo están muy ligados. Según el mito la ninfa Egina tuvo dos hijos, el primero con Zeus fue el rey Eaco, quien por su reinado justo sería premiado y elevado a ser uno de los jueces del infierno. Pero cuando Zeus se cansó de la ninfa, esta se casó con un mortal, Áctor, rey de Ptía. Uno de los hijos de esta segunda relación es Menecio. Eaco desposa a Endeis y tuvo dos hijos: Peleo y Telamón.

Peleo, Telamón y Menecio fueron parte de la tripulación del Argos, y viajaron con Jasón en la búsqueda del vellocino de oro. Telamón tuvo dos esposas, con la primera Peribea (una de las siete chicas que iba como sacrificio al Minotauro y que sobrevivieron cuando Teseo mató a la bestia) tuvo a Áyax Telamonio (el grande) y con la segunda, Hesíone (una hija del rey Laomedonte, el padre del rey Príamo), fue padre de Treuco. Peleo desposará a Tetis y sería padre de Aquiles.

Filomena (llamada Polimela también), una de las hijas del rey Áctor, fue una primera esposa de Peleo y cuando los hijos del rey Áctor conspiraron contra él, este los expulsó del reino y cedió su trono a su yerno Peleo, que se convertiría en el nuevo rey de Ptía. Fruto de esta relación tenemos a Polipea (también llamada Polimela) que casa con su tío Menecio y tiene a Patroclo. Así Patroclo es un primo de Aquiles ya que su padre era por matrimonio cuñado del padre de Aquiles; y es medio sobrino de Aquiles ya que una media hermana del héroe era su madre.

Los chicos se conocen tras unos juegos donde Patroclo mata por accidente a un joven príncipe. Su padre Menecio decide enviarlo a la corte de su cuñado Peleo, en donde Patroclo sería recibido como un hijo más. Lo único cierto es que ambos eran más o menos de la misma edad, y Patroclo era un poco mayor que su tío/primo Aquiles (aunque la imagen que se tenga hoy sea la contraria). Al inicio de la Guerra de Troya, Néstor, otro argonauta, busca entre sus viejos compañeros a candidatos a unirse a la batalla. En su estadía en Ptía, buscando a Aquiles, recluta a Patroclo.

En el campo de batalla, ambos combaten juntos y son de alguna manera invencibles. Patroclo sirve muchas veces como auriga y heraldo de Aquiles. Aunque los mitos señalan que el auriga del carro de Aquiles era Automedonte. Cuando Agamenón le quita la esclava Briseida, Néstor vienen a la carpa de Aquiles a solicitar que vuelva a la batalla; y Patroclo es quien sirve las viandas y el vino al invitado. Al final cuando los troyanos avanzan sobre los aqueos y tratan de quemar sus naves; Patroclo se pone la armadura de Aquiles y sale a la batalla fingiendo ser el héroe. Automedonte, el auriga, ignora que se trata de Patroclo y tras vencer a varios troyanos, Hector finalmente da muerte al héroe, descubriendo el engaño al quitarle sus armas. Son Menelao y su primo Áyax quienes rescatan el cuerpo de Patroclo. Antiloco anuncia la muerte de Patroclo a Aquiles, quien vuelve a la batalla y mata luego a Hector.

El cuerpo de Patroclo es conservado por Tetis, bañándolo en ambrosía, la bebida que da inmortalidad a los dioses, pero el alma del difunto se aparece a Aquiles y le pide descanso a su cuerpo. Aquiles prende la pira funeraria, en la que sacrifican a bueyes, corderos, perros y caballos, así como a doce jóvenes troyanos capturados.

En primera medida Patroclo es un cuerpo que pide venganza; es la rabia y el dolor que se siente por un asesinato de una persona cercana, por una traición o una agresión contra uno mismo. Pero Patroclo no habla sólo en el aspecto negativo, es también símbolo de amistad, compañerismo y lucha por los ideales. Mientras Aquiles es el joven que busca la autodeterminación y para ello hace uso del valor; Patroclo es como el niño que quiere demostrar que puede ser grande. La mayor enseñanza de Patroclo es diferenciar entre la venganza motivada por el dolor y la ira, y la justicia movida por el perdón y la comprensión. Aquiles soltó su ira sobre el asesino de Patroclo, pero pudo hallar la paz al devolver el cuerpo de rival ante el dolor del padre de este, el rey Príamo.

Radamanto (Rhadamanthus), el planeta que busca la verdad

Radamanto (38083 Rhadamanthus / 1999 HX11), fue descubierto en 1999 y en su momento fue considerado un miembro de la categoría de los plutinos, por ello su nombre hace referencia a un mítico juez de los infiernos. Hoy se le ubica como otro objeto no resonante del cinturón de Kuiper, clasificado simplemente como un TNO (Objeto Trans-Neptuno); con un periodo 242 años; muy cercano a una resonancia 3:2 con Neptuno; lo que le valió esa primera clasificación. Radamanto tiene un diámetro cercano a los 200 km; su perihelio es de unas 33,2 UA y su afelio de unas 45,3 UA. Su perihelio se ubica al iniciar su paso por Géminis y su último paso por el ocurrió a finales de junio de 1948; eventos importantes en esas fechas tenemos: el Rey de Inglaterra renuncia al título de emperador de la India, el bloqueo a Berlín da inicio a la Guerra Fría, Yugoslavia se separa de la URSS y se patenta el transistor. En el momento de su descubrimiento en 1999 se encontraba iniciando su paso por Libra. Su órbita tiene una excentricidad de 0,16 y una inclinación sobre la eclíptica de unos 13°. Se encuentra con Neptuno cada quinientos años aproximadamente; el último encuentro ocurrió a fines de 1809 hasta inicios de 1810 entre 7° a 9° Sagitario, y como cosa extra también entraron en conjunción por esas fechas Saturno y Neptuno; ese fue el año que los países iberoamericanos iniciaron la lucha de su independencia de España.

En el mito Radamanto era hijo de Zeus y Europa, fue hermano de Minos, el rey de Creta y Sarpedón. Europa era la princesa fenicia de Tiro que terminaría dando su nombre al continente europeo. Según la leyenda, Zeus estaba enamorado de Europa y decidió seducirla o violarla, siendo ambas versiones casi equivalentes en la mitología griega. Zeus se transformó en un toro blanco y se mezcló con las manadas del padre de la chica. Mientras Europa y su séquito recogían flores cerca de la playa, ella vio al toro y acarició sus costados y, viendo que era manso, terminó por subir a su lomo. Zeus aprovechó esa oportunidad y corrió al mar, nadando con ella a su espalda hasta la isla de Creta. Entonces reveló su auténtica forma y tuvo el acto amoroso respectivo. Zeus le dio tres regalos: Talos, un autómata de bronce; Laelaps, un perro que nunca soltaba a su presa; y una jabalina que nunca erraba. Más tarde Zeus recreó la forma del toro blanco en las estrellas que actualmente se conocen como la constelación Tauro, es por ello que tauro se vincula con los románticos y su planeta regente es Venus.

El rey fenicio Agénor que gobernaba Tiro mandó a sus hijos: Cílix, Cadmo, y Fénix, y su esposa la reina Telefasa, que estaba embarazada, a buscar a Europa, con orden de no volver al reino, bajo pena de muerte, sin haber antes encontrado a Europa. Todos juntos comenzaron un largo viaje por mar hacia el Este, siguiendo la dirección que había tomado el toro. Fénix fue el primero en abandonar la búsqueda y fundó su reino junto al de su padre y lo llamó Fenicia, actualmente Líbano. Siguiendo la costa, continuaron hacia el norte y Cílix, el mayor, agotado, le pidió a su madre que abandonara el viaje y se quedara con él allí. Ella se negó, continuando la búsqueda y Cílix abandonó el viaje y fundó Cilicia (donde hoy es Armenia). Poco más adelante murió Telefasa al dar a luz a Fineo, este permaneció en Tracia (donde al sur de los balcanes, donde limitan Grecia, Bulgaria y la Turquía europea) y se volvió rey de la región. Cadmo cruzó al continente llegó a Grecia y el oráculo de Apolo le dijo que dejara la búsqueda y donde los dioses de indicaban construir su reino; tras seguir a una vaca, matar a un dragón —mascota del dios Ares—, y desposar a Armonía, la hija del dios Ares con Afrodita, Cadmo fundó finalmente la ciudad que fue llamada luego Tebas.

Por su parte Europa tras llegar a Creta fue desposada por Asterión, rey de la isla, quien adoptó los tres hijos engendrados por Zeus: Minos, Radamanto y Sarpedón. Y aunque la mayoría de las versiones le niegan descendencia propia a Asterión, algunos le atribuye la paternidad de Creta, una supuesta esposa de Minos. Sarpedón se levantó contra el rey Asterión y entonces fue desterrado por Minos. Sarpedón buscó refugio con su tío, el rey Cílix, en Cilicia. Combatiendo al lado de su tío, Sarpedón conquistó la región de Licia (sur este de Anatolia / Turquía) y allí gobernó como rey.

Tras la muerte del padre adoptivo Radamanto gobernó Creta antes que Minos, y dotó a la isla de un excelente código de leyes. Expulsado de Creta por su hermano Minos, que estaba celoso de su popularidad, huyó a Beocia, donde se casó con Alcmena, princesa de Micenas, madre de Heracles, que había sido expulsada por su esposo Anfitrión al conocer su infidelidad. A Radamanto se le tachó de inflexible e integro; por ello fue convertido en uno de los jueces de los muertos en el Hades, junto con Éaco y su hermano Minos. Se suponía que juzgaba las almas de los orientales (asiáticos y africanos), mientras Éaco hacía lo propio con los occidentales (europeos), teniendo Minos el voto decisivo en caso de indecisión.

Aunque es creencia popular que Dante hizo a Radamanto uno de los jueces de los condenados en la parte del Infierno de La divina comedia; en realidad Dante solo coloca como Juez a Minos, omitiendo por completo a Éaco y Radamanto. Sin embargo, Virgilio hace una breve descripción de las funciones de Radamanto como Juez de las sombras en la Eneida:

«El cretense Radamanto ejerce aquí un imperio durísimo. Indaga y castiga los fraudes y obliga a los hombres a confesar las culpas cometidas y que vanamente se complacían en guardar secretos, fiando su expiación al tardío momento de la muerte. Al punto de pronunciada la sentencia, la vengadora Tisífone (una Furia), armada de un látigo, azota e insulta a los culpados, y presentándoles con la mano izquierda sus fieras serpientes, llama a la turba cruel de sus hermanas (el resto de las furias)».

Astrológicamente, Radamanto parece funcionar como un juez que actúa como un administrador de justicia, justo, modesto y autocrítico. Radamanto, parece tener una conexión con las cosas originadas en Asia (incluyendo el cristianismo, que se originó en lo que hoy es Israel), y también parece estar relacionado con las creencias que quedan fuera de la corriente principal.

Radamanto tiene la capacidad de entender algo de otra persona, es un experto en el interrogatorio de los sujetos y tiene la capacidad de evaluar la pertinencia de los contenidos durante una entrevista o durante una prueba. El tema principal de Radamanto es obtener la verdad acerca de algo que se dejo en el pasado. Radamanto promueve una mente abierta, justa y sin prejuicios, ver el todo de la imagen, recuerda aquí a los celebres personajes Hércules Poirot y Jane Marple de Agatha Christie, o al más famoso detective de ficción: Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle; capaces de ver la verdad entre tantas versiones distintas que se muestran. En su aspecto negativo puede volverse critico y condenatorio; se siente perseguido y persigue; y sus acciones como juez terrible se reflejan en su símbolo, que hace referencia a la soga de un verdugo.

Los cambiaformas (6) Dioses Griegos.

El cambiaforma es un tema común en la mitología y folklore así como en la ciencia ficción y las historias de fantasía. En su sentido más amplio, es cuando un ser (humano o no) tiene la habilidad de alterar su apariencia física.

Los antiguos mitos hablan de dioses mitad humanos, mitad animales; cuando los antiguos egipcios asociaron los poderes sobrenaturales y divinos con los animales que estaban presentes crearon una cosmogónica donde sus dioses eran seres con cuerpo humano y cabeza animal. Así Horus y Ra, símbolos del sol eran representados con cabeza del halcón que vuela en lo alto; Sejmet, diosa de la guerra era imaginada con la fuerza de una leona; Anubis, dios de los muertos era vinculado a chacal que ronda por carroña en los cementerios. Si bien los dioses egipcios eran en su mayoría seres quimericos zoocefalos; las transformaciones como tales de un ser en otro totalmente distinto no es tan evidente; realmente es más bien un proceso en el cual el animal divino adquirió forma humana para ser más cercano al hombre, pero sin dejar de perder su identidad animal-divina.

Es en la mitología griega donde tenemos, no sólo a la teriantropía, que es la supuesta habilidad de cambiar de forma humana a animal y viceversa, termino que proviene del griego “therion” que significa “animal salvaje” o “‘bestia”, y de “anthropos” que significa “hombre”; siendo la licantropía (lykos = lobo + anthropos = hombre) un caso particular más especifico. En el mundo griego las transformaciones iban de humanos a animales, plantas o cosas inanimadas (agua, aire, piedra, etc.); pero también era posible lo inverso.

Entre los dioses antiguos destacan dos dioses marinos, conocidos como los ancianos del mar; por un lado Proteo o Proteús es un antiguo dios del mar, si bien era en sus inicios uno de los protogonos (primeros), como su nombre indica (proteo = proto = primero), con la llegada de los olímpicos se le hizo hijo de Nereo y Doris, de Océano y una nayade o del propio Poseidón y alguna ninfa. Independiente de su afiliación paterna discutible; los mitos señalan que Poseidón lo pone como pastor de las manadas de focas y/o leones marinos. Entre sus muchos poderes estaba el de poder ver el futuro; pero para no ser molestado constantemente por los consultantes cambiaba de forma para evitar tener que hacerlo y sólo contestando a quienes eran capaces de capturarlo. Es por ello que la palabras «proteo» y «proteico», aluden a quien cambia frecuentemente de opiniones y afectos.

En la Odisea se cuenta que la arenosa isla de Faro, situada frente al delta del Nilo estaba el hogar de Proteo. Menelao narra a Telémaco (hijo de Odiseo/Ulises) que se encontraba varado en la isla durante su viaje de vuelta de la Guerra de Troya. Menelao supo por Idotea (una hija de Proteo) que si podía capturar a su padre, podría obligarle a revelar a cuál de los dioses había ofendido y cómo apaciguarlo para volver a casa. Cuando Proteo salió del mar para dormir entre su colonia de focas, Menelao logró atraparlo, a pesar de que se transformó en león, serpiente, leopardo, cerdo, e incluso agua y árbol. Proteo le respondió entonces a Menelao lo que necesitaba saber y le dijo además que su hermano Agamenón había sido asesinado por traición de su mujer y su amante, que Áyax había naufragado y muerto, y que Odiseo estaba varado en la isla de Calipso.

Nereo o Nereus era otro de los viejos del mar, era el dios de los peces y vivía en las profundidades del mar Egeo. Al igual que su antecesor tenía el don de la profecía y era un maestro cambiaformas. Y es en el encuentro con Heracles/Hercules quien iba en la labor n°11, cuando se muestra su poder:

Euristeo, esta vez le encargó a Heracles que le traiga las manzanas de oro que la diosa Gea le había regalado a Hera como regalo de casamiento y, que Hera, había plantado en un jardín lejano de occidente custodiado por las Ninfas de la tarde, conocidas como Hespérides y un dragón de cien cabezas llamado Ladón. El recorrido que hizo Heracles para llegar al misterioso jardín es muy complicado ya que nadie conocía bien su ubicación. Primero Heracles fue a visitar unas Ninfas para que lo orientaran, pero las Ninfas le dijeron que tenía que buscar al dios Nereo, ya que era el único que conocía la ubicación precisa. Heracles buscó a Nereo y lo capturó para obligarlo a revelar el secreto. Nereo no quería decir ni media palabra. Heracles lo encadenó y Nereo que era un dios, se transformó en león, luego en serpiente y más tarde en llamas. Pero Heracles se mantuvo firme sin asustarse y Nereo finalmente confesó el sitio secreto del famoso jardín.

Otras versiones hablan de que el pescador Glauco, transformado en criatura marina al comer unas algas que tenían la virtud de revivir los peces que había pescado, fue acogido entre los dioses marinos, que vieron en él un igual; y le enseñaron el arte de la profecía. Sería Glauco quien ayudaría a Menelao a volver a casa y a los Argonautas, de cuya nave se dice que ayudo a construir cuando era pescador.

Los dioses del mar eran, como el mar mismo, cambiante, mutable y por tanto poseían no sólo el secreto de la transformación, sino también el de la profecía. Cuando Zeus era joven enamoró a la Oceanide Temis (Literalmente “Consejo”) y que era la diosa del saber; de ella obtuvo la poción para que su padre, Cronos, vomitara a sus hermanos devorados; y también aprendió todo lo que pudo para su provecho.

En la titanomaquia (la lucha de Zeus y sus hermanos contra su padre Cronos y sus tíos) el joven Zeus pretendió desposar a tan sabia esposa; pero por un lado, según algunos una profecía de Metis, o por otros una maldición de Cronos o de Urano, se decía que Metis daría primero a luz una hija y después un hijo que estaría destinado a gobernar el mundo. Zeus habiendo aprendido todo lo que podía de tamaña maestra le pidió una muestra del poder de la transformación a la diosa; y esta se transformo en una mosca; que rápidamente Zeus devoró, una forma final y cruel para apoderarse del saber de la diosa. Si ignoraba el tramposo Zeus que Metis ya estaba embarazada o no, es discutible; lo que si es que ella permaneció viva dentro de su cabeza el tiempo suficiente para construir una armadura para su hija neonata. Los golpes de la fabricación de la armadura metalurgia hicieron que Zeus tuviera un horrible dolor de cabeza, y tuvo Hefesto que abrir su cabeza con una hacha. De la apertura de la cabeza de su padre, Atenea surgió totalmente crecida y lista para la batalla que todavía se daba contra los titanes.

Zeus uso el poder de la transformación muchas veces, principalmente para ocultarse de su mujer Hera cuando estaba con alguna de sus amantes. Pero uso incluso este poder para engañar a la propia Hera, que estaba reacia a sus avances y pretendía al igual que Hestía (diosa del fuego del hogar) mantenerse virgen. Según el mito Hera se había criado en Arcadia y allí fue a buscarla Zeus transformado en cuco. Era invierno y cuando Hera tomó al cuco en sus manos para protegerlo del frío, Zeus recuperó su verdadera forma y la violó. Después de este encuentro Hera y Zeus se casaron y Hera pasa a ser la reina indiscutible del Olimpo.

Cuando el orden fue establecido, los dioses le pidieron a Zeus que creara divinidades capaces de cantar al nuevo orden en el Universo. Disfrazado de pastor, Zeus se unió durante nueve noches consecutivas con Mnemosine, hija de Gea y Urano, hermana de Cronos. Mnemosine, era la personificación de la memoria, “sabe todo lo que ha sido, es y será ” ; posee el conocimiento de los orígenes y de las raíces, poder que traspasa los límites del más allá. Con Metis tenía el pensamiento y con Mnemosine la memoria, recuerda un poco a los dos cuervos (pensamiento y memoria) de Odín que vuelan sobre el mundo e informan a su amo de todo lo que acontece. De esta unión surgirán las nueve musas, patronas de las artes.

Calisto era una cazadora perteneciente al cortejo de Artemisa, diosa de la caza, para lo cual había hecho el obligatorio voto de castidad. Sin embargo, Zeus se enamoró de ella y, para seducirla, adoptó la forma de la propia Artemisa para acercarse y poder violarla, de tal acto terminó Calisto embarazada. Artemisa sorprendió a Calisto bañándose en un río y advirtió que su vientre había crecido. Artemisa le preguntó el motivo de ello y Calisto, a quien Zeus había seducido bajo la forma de la diosa, replicó que era culpa suya. Artemisa, enfadada por la respuesta, transformó a Calisto en osa y la expulsó de su cortejo. Arcas, el hijo de Calisto, fue dado por Zeus a la pléyade Maya para que lo criase. Años después, durante una cacería Arcas persiguió a la osa, sin reconocerla, hasta el santuario de Zeus, donde ningún mortal tenía permiso para entrar. Aquí Zeus interviene para evitar la desgracia y subió a ambos hasta las estrellas, Calisto es la Osa Mayor y Arcas la constelación de Boötes, el Guardián de la Osa, que hoy se le representa acompañado por dos perros de caza, la constelación de Lebreles. Se cuenta que esta constelación de la Osa Mayor siempre órbita alrededor del cielo sin bajar nunca del horizonte porque Tetis, esposa de Océano y niñera de Hera, prohibió que se sumergiese en el mar, pues odiaba la intrusión de Calisto en el lecho de su ahijada. Esto explicaría por qué es circumpolar.

La historia de la seducción de Dánae es una de las más hermosas del abultado historial del dios transfigurado. Dánae era hija de Acrisio, rey de Argos, quien había sido avisado por un oráculo de que seria muerto por su propio nieto. Para intentar torcer la voluntad del destino, decidió poner fuera de toda posibilidad de galanteo a su hija. Así hizo, encerrándola en una torre de bronce, o en una cueva, según las distintas leyendas. Zeus, excitado sin duda por la dificultad, se transformó en una sutil lluvia de oro y consiguió su propósito, engendrando al buen Perseo quien, a la postre, sería causante involuntario de la muerte de Acrisio, al lanzar la jabalina, que, en lugar de probar la fuerza y destreza del joven, afirmaría el poder de los oráculos y la inexorabilidad del destino, utilizándole a él como un simple vehículo mortal de las decisiones del eterno Fatum.

Leda estaba casada con Tíndaro, rey de Esparta, y su matrimonio discurría con normalidad y sin sobresaltos. Al menos, hasta que se presentó ante la bella Leda un no menos hermoso cisne. La joven esposa se dejó embelesar con la graciosa ave, que no era otra cosa que un zoomórfico disfraz del astuto Zeus. De nuevo, Zeus obtuvo en su romance el éxito deseado y de esa unión la pareja no tuvo hijos, sino huevos: cuatro, para ser más exactos, y estos huevos se abrieron para dar vida a Cástor y Pólux por los varones y a Helena de Troya y Clitemnestra.

Ío era hija de Ínaco, un dios río, hijo del Océano, que fue juez en la disputa entre Hera y Poseidón, por ser alguien que no se oponía a los dioses no pudo dar respuesta y Hera ordenó que su hija Ío se convertiría en una de sus sacerdotisas vírgenes. Zeus, para fastidiar a su mujer se encaprichó con la joven, quien al final aceptó al dios, metamorfoseado en una densa niebla para tomarla. Pero como siempre ocurría con los amoríos del gran dios, de alguna forma llegaban a oídos de su celosa esposa Hera. Ante el peligro que la muchacha corría, Zeus decidió protegerla y convirtió a Ío en una ternera de una total y completa blancura, y juró a Hera que no había amado a tal animal nunca. Hera para probarlo le pidió que entonces se la regalara.

Zeus no tuvo opción, así Io paso a manos de la terrible diosa, quien la puso al cuidado de Argos, un monstruo de cien ojos. Zeus la visitaba esporádicamente en forma de toro para poder amarla, hasta que comprendiendo que el sufrimiento de Ío era demasiado decidió intervenir. Le pidió a Hermes que la liberara de su custodio Argos. Hermes durmió al pastor con la música de su flauta y luego mato al gigante de los cien ojos. Hera al ver muerto a Argos puso sus ojos en la cola del pavo real, que paso a convertirse en el animal sagrado de la diosa.

Sin embargo, Ío no quedó libre, porque Hera convencida de la traición de su marido, envío un tábano (mosca) agresivo e Ío desesperada empezó a correr por toda la costa de Europa, Asia hasta llegar a Egipto, donde recuperó su forma humana y tuvo un hijo de Zeus, Épafo. Tras varias aventuras para recuperar luego a su hijo, Ío se estableció en Egipto donde desposó a Telégono, el hijo menor de Circe y Odiseo; por su parte su hijo Épafo caso con Menfis una hija del Nilo.

En otra oportunidad Zeus estaba enamorado de Europa una princesa fenicia. Las fuentes difieren en los detalles acerca de su familia pero coinciden en que es fenicia, y de un linaje que descendía de la propia Ío. Zeus decidió seducirla y se transformó en un toro blanco y se mezcló con las manadas de su padre. Mientras Europa y su séquito recogían flores cerca de la playa, ella vio al toro y acarició sus costados y, viendo que era manso, terminó por subir a su lomo. Zeus aprovechó esa oportunidad y corrió al mar, nadando con ella a su espalda hasta la isla de Creta. Entonces reveló su auténtica identidad y Europa se convirtió en la primera reina de Creta. Hijos de esta relación fueron: Minos, Radamantis y Sarpedón. Los tres hermanos de Europa salieron en su búsqueda, Fénix regresó con sus padres y termino fundando Fenicia; Cílix, quien dio nombre a la región de Cilicia (actual Armenia) y Cadmo, quien llevó el alfabeto al continente griego, se estableció en Grecia.

En una de las aventuras más sonadas Zeus se convirtió en el vivo retrato de Anfitrión, esposo de Alcmena y rey de Tebas, para poder usurpar como marido la compañía de la gentil reina Alcmena. Anfitrión de Tebas, que había dejado su hogar para ir a la guerra contra Atenas volvió más tarde esa misma noche, y Alcmena quedó embarazada de gemelos. En la noche en que los gemelos nacieron, Hera, conociendo el adulterio de su marido, logró convencer a Zeus de que prestara un juramento según el cual el niño que naciera aquella noche miembro de la casa de Perseo sería un gran rey. Una vez Zeus hubo jurado, Hera corrió a la casa de Alcmena y demoró el parto sentándose con las piernas cruzadas y las ropas atadas con nudos. Al mismo tiempo, su hija Ilitia/Lucina provocaba que su primo Euristeo naciese prematuramente, haciendo así que fuese rey en lugar de Heracles.

Alcmena mientras estaba en un trabajo de parto que no terminaba y podía morir; Galantis la sirviente de Alcmena que asistía al parto y pide ayuda a Ilitia/Lucina y a Hera, pero esta última se niega; apretando más sus manos y cruzando sus piernas. Alcmena llena de dolor, maldijo los cielos estando casi al borde la muerte. Galantis observó a Ilitia/Lucina y dedujo los planes de Hera. Le dijo a la diosa que el niño ya había nacido, lo que la asustó tanto que saltó y abrió las manos, Hera desató así los nudos. Esto liberó a Alcmena, que pudo dar a luz. Galantis rió y ridiculizó a las diosas, siendo transformada en comadreja como castigo. Siguió viviendo con Alcmena tras su transformación. Alcmena dio a luz a los gemelos. Uno de los niños, Ificles, era mortal, mientras el otro era el semidiós Heracles, llamado inicialmente Alceo o Alcides.

Egina era una ninfa, esta nacida de Asopo, un río de Beocia. Zeus tuvo que ingeniarse un nuevo aspecto para eludir la celosa vigilancia del padre, pasando a ser una llama, tan ardiente como su pasión por la hermosa niña. Cuando la joven se acercó Zeus tomó la forma de un águila y raptó a Egina, llevándola a una isla del golfo Sarónico cerca de Ática llamada Enone o Enopia, y desde entonces por su nombre. El padre de Egina, Asopo, se enteró del rapto y corrió tras ellos, pero Zeus le arrojó su rayos, devolviéndolo a su cauce. Egina terminó dado a luz al hijo de Zeus, Eaco, que se convertiría en rey de la isla, y a su muerte en uno de los jueces del infierno, hunto con Minos y Radamantis.

Antíope era una hija del rey Nicteo de Tebas. Su belleza era tan extraordinaria que el mismo Zeus se fijó en ella, dejándola embarazada tras seducirla tomando forma de sátiro. Sin embargo, Antíope tuvo que huir de la cólera de su padre, que no creía que el amante de su hija fuera el rey de los dioses y la acusaba de blasfemia. Luego la historia adquiere matices de tragedia griega; Antíope se refugia en la corte de Epopeo, rey de Sición, con quien casa. Pero se inicia una guerra entre las dos ciudades y Nicteo resulta herido, pero antes de morir encargó a su hermano Lico que castigase el crimen de su hija. Lico usurpó el trono de Tebas y cumplió el encargo de su hermano, y tras la muerte de Epopeo logra capturar a Antíope y llevarla de vuelta a la capital beocia. En el camino de regreso a Tebas Antíope dio a luz los dos gemelos que había tenido de Zeus, que se llamarían Zeto y Anfión.

Antíope entregada en custodia a Dirce, la esposa de Lico, sufrió los tratos más inhumanos durante muchos años, hasta que la encerró en una celda oscura y le privó incluso de agua para beber. Pero la cautiva logró escaparse, huyendo donde vivían sus hijos. Éstos juraron vengar a su madre, destronaron a Lico y ataron a Dirce a un toro que la arrastró hasta matarla. Hechos que encolerizaron a Dioniso, del que Dirce era sacerdotisa. El dios del vino enloqueció a Antíope, que recorrió toda Grecia hasta que encontró a Foco, que no sólo la curó, sino que además se casó con ella. Cuando murió, Antíope fue enterrada en la misma tumba que su esposo Foco. Sus hijos no tuvieron mejor suerte.

Finalmente como águila Zeus sedujo al príncipe troyano Ganimedes; que fue secuestrado en el monte Ida de Frigia. Ganimedes pasaba allí el tiempo de exilio al que muchos héroes se sometían en su juventud, cuidando un rebaño de ovejas o, alternativamente, la parte rústica o ctónica de su educación, junto con sus amigos y tutores. Zeus lo vio, se enamoró de él casi instantáneamente, transformándose en águila él mismo y lo llevó al monte Olimpo.

En el Olimpo, Zeus hizo a Ganimedes su amante y copero, suplantando a Hebe. Todos los dioses se llenaron de gozo al ver la belleza del joven, salvo Hera, la esposa de Zeus, que lo trató con desprecio. Más tarde Zeus ascendió a Ganimedes al cielo como la constelación Aquarius, que todavía hoy está relacionada con el águila en la vecina constelación de Aquila.

Hijos de la Noche (6) Estigia y el inframundo.

Estigia era la diosa del río que circunda el inframundo, es considerada como la primera hija del titán Océano (el río que circunda al mundo) y Tetis (la diosa de las aguas); aunque en algunas versiones se la hace hija de Nix y Érebo, justificando así su vinculación con el inframundo y el ser asimilada como el espíritu femenino (daimona) del odio.

Cuando Zeus convocó todos los dioses inmortales al alto Olimpo, dijo que cualquier dios que luchara a su lado en contra de los titanes no perdería sus privilegios y podrían mantener la posición que habían tenido antes entre los inmortales, Zeus también dijo que dioses que bajo Cronos no habían tenido posición, ni privilegio, él los levantaría según la justicia. Y la imperecedera Estigia fue la primera en venir al Olimpo trayendo a sus niños, como su propio padre [Océano] le había aconsejado. Zeus le dio posición, y grandes regalos, porque él estableció que todo juramento de los inmortales debían hacerse en su nombre, y que todos sus hijos vivirían en su casa.

El río Estigia es descrito como formado por aguas negras y ponzoñosas, y formaba la frontera entre los mundos superior e inferior. Para agradecer a la diosa río Estigia por haber consentido la participación de sus cuatro hijos en la Titanomaquia y la Gigantomaquia, Zeus la colocó en una de las esquinas más remotas del Hades, para que se beneficiara de un descanso bien merecido (dando origen a la laguna que tiene su nombre).

Los juramentos prestados a nombre del Estigia tenían que ser cumplidos (todos los demás podían romperse). Si alguno de los dioses derramaba una libación de su agua y abjuraba de ella, entonces yacía sin respiración durante un año, sin probar ambrosía, ni néctar, permaneciendo sin espíritu, ni voz. Tras este año de enfermedad, era excluido durante nueve años de las reuniones y banquetes de los dioses, a los que no podía volver hasta el décimo año. Por ejemplo, el propio Zeus juró por el agua del Estigia darle a Sémele lo que ella le pidiese y así fue obligado a mostrarse en todo su esplendor, provocando con los rayos que desprendía la irremediable muerte de la joven. También Helios juró a Faetón lo que quisiera, y éste pidió conducir su carro, lo que a la postre terminaría con la vida del joven.

Según algunas versiones las aguas de Estigia eran milagrosas y servían para hacerse inmortal. Aquiles habría sido bañado cuando niño adquiriendo la invulnerabilidad, a excepción del talón, por donde su madre lo sujetó al sumergirlo, que se convirtió así en su único punto vulnerable. Estigia era principalmente una característica del más allá en la mitología griega, pero ha sido descrita como una característica presente también en el infierno del Cristianismo, notablemente en ”La divina comedia”.

En los tiempos modernos es común creer que el barquero Caronte transportaba las almas de los muertos recientes a través del río Estigia hasta el inframundo, aunque en las fuentes griegas y romanas originales, así como en la obra de Dante, era el río Aqueronte donde navegaba Caronte. Dante situó a Flegias como el barquero de Estigia, y éste río era quinto círculo del Infierno, donde los coléricos y hoscos reciben el castigo al ser perpetuamente ahogados en las fangosas aguas.

Flegias era un hijo de Ares, cuya hija fue Coronis, amada de Apolo y madre de Asclepio, muerta por Apolo al descubrir que la chica amaba a joven Isquis/Alcioneo; Flegias se encolerizó por la muerte de su hija y prendió fuego al templo de Apolo, en Delfos, por lo que Apolo le mató. Según Virgilio, Flegias pena en los infiernos por su impiedad contra un dios. El Estigia era guardado por Flegias, quien porteaba las almas de un lado a otro del río. En otras versiones, Flegias guardaba el Flegetonte.

El Inframundo

Según Homero, en la Odisea, el Inframundo se encuentra más allá del horizonte occidental, situado en una región privada de sol, más allá del gran río Océano que rodea a la Tierra y las puertas del Sol (poniente), en una costa donde se elevan grandes cantidades de álamos negros. Así le indica Circe a Odiseo (Ulises) como encontrar una de las entradas.

Cuando los griegos descubrieron nuevas partes del mundo, otra tradición localizó los Infiernos en el centro de la Tierra y se conectaban con el mundo de los vivos por cavernas insondables y ríos subterráneos, Los fantasmas eran llevados por Hermes Psicopompo (el que guía a los muertos) a través de los hoyos en la Tierra hasta su destino final de descanso en el Hades. Dentro de la mitología griega existían diversas localizaciones donde se consideraba que se encontraba un acceso al inframundo, al cual llamaban genéricamente Hades, Erebo o Tartaro (ya que existían diversos niveles dentro del mismo).

De la tierra de los muertos del mundo antiguo no ha habido demasiada gente que la visitó y vivió para contarlo y de los que no, bueno … digamos que Orfeo fue un músico, no un cartógrafo; héroes como Eneas y Ulises estaban más interesados en encontrar y hablar con fantasmas que en describir el inframundo, Hércules tenia que cargar con un perro y que no lo mordiera por el camino, para estar mirando …,  así que pocas referencias literarias nos dan una idea de lo que los antiguos griegos y romanos creían que encontraría allí después de que se cruzara la barca de Caronte.

Entradas al Inframundo

La mayoría de las entradas a este reino infernal que se encontraban en Grecia estaban cerca de un río o el mar. Otros sitúan la entrada a los infiernos en países lejanos: en Tracia, en la tierra de Escitia (estepas rusas), en los dominio de los hiperboreanos (en extremo norte del mundo, hoy océano Ártico,  algunos suponen que Groenlandia e Islandia son los restos de esta tierra), en la isla de las Hesperides (hoy asociadas a las islas canarias, ubicadas en el occidente, donde se pone el sol); en la isla de Leuca (o Isla Blanca, una isla mítica dentro del mar Negro), o en Cimeria (la tierra de Conan, ubicada según Homero en el noroeste del mundo, más allá del río océano). Otra era el Tanaerum, extremo sur en Laconia, Peloponeso, al sur de la Grecia continental, por donde se supone que Heracles descendió al inframundo en el último de sus doce trabajos (ir en busca de Cerbero, el perro de tres cabezas que guardaba la entrada del Hades), otras versiones dicen que Heracles entró a través de la Cueva Aquerusia, una gruta a orillas del rio Aqueronte (en este caso es un río que está situado en el Epiro, región noroccidental de Grecia) y que se asumía era una bifurcación de río infernal. No está claro si Heracles  regresó a este mundo a través de la salida en Trecén o a través de que a Hermione (la ciudad frente a la isla de Hidra en Argólida oriental), o si lo hizo a través de la salida en el Monte Laphystius en Beocia. Otra estaba situada en la Cueva de Drach, en Mallorca, isla de España en el mar Mediterráneo. En Italia una de estas entradas estaba en el monte Etna, donde también se consideraba que se encontraba la fragua del dios herrero Hefesto. Para los romanos la entrada más famosa, por donde entró Eneas, estaba situada un cráter cercano a la ciudad de Cumas, cráter conocido como Averno, Averno deriva del griego, aornos que significa sin pájaros; y se trata de un lago de agua dulce al sur de Italia, en Campania, cerca de Nápoles. Este nombre viene dado por las emanaciones desde del interior del volcán de diversos vapores nocivos sulfurosos y fétidos. Al parecer estos gases hicieron que la vida en el interior del lago y en sus proximidades fuera casi imposible ya que todas las especies de pájaros perecían si se asentaban en el mismo. El lago tiene unos tres kilómetros de circunferencia y ocupa el cráter de un volcán extinto. Virgilio, poeta romano muy afamado lo consideró por su aspecto tenebroso como la boca del infierno y su visión subjetiva inspiró una de las tradiciones más asentadas en la tradición romana, ya que de hecho el inframundo recibió el nombre de Averno partir del que se le daba al propio cráter.

Viaje de Odiseo/Ulises

Viaje de Eneas

Si revisamos la Odisea de Homero (siglo VIII a.C) tenemos las palabras de Circe al héroe y su descripción del sitio señalado por la diosa/bruja:

¡Odiseo, fecundo en ardides! No te dé cuidado el deseo de tener quien te guíe el negro bajel: iza el mástil, descoge las blancas velas y quédate sentado, que el soplo del Bóreas conducirá la nave. Y cuando hayas atravesado el Océano y llegues adonde hay una playa estrecha y bosques consagrados a Perséfone y elevados álamos y estériles sauces, detén la nave en el Océano, de profundos remolinos, y encamínate a la tenebrosa morada de Hades. Allí el Piriflegetón y el Cocito, que es un arroyo del agua de la Estigia, llevan sus aguas al Aqueronte; y hay una roca en el lugar donde confluyen aquellos sonoros ríos. (….)

Entonces arribamos a los confines del Océano, de profunda corriente. Allí están el pueblo y la ciudad de los Cimerios entre nieblas y nubes, sin que jamás el sol resplandeciente los ilumine con sus rayos, ni cuando sube al cielo estrellado, ni cuando vuelve del cielo a la tierra, pues una noche perniciosa se extiende sobre los míseros mortales. A este paraje fue nuestro bajel que sacamos a la playa; y nosotros, asiendo las ovejas, anduvimos a lo largo de la corriente del Océano hasta llegar al sitio indicado por Circe.

Cimeria (también Cymeria) es un país descrito por Homero como la región de la noche eterna situada en los confines del Océano y que es la antesala del Hades, si hablamos de los confines del océano, nos referimos a más allá de las columnas de Hércules (Gibraltar), pero dado que es Boreas sopla desde el norte al sur, cabe la posibilidad que desde la isla de Circe las naves de Ulises empiecen a descender hasta alcanzar la costa de este de Italia. Los pueblos de cimeria eran, según los antiguos griegos, unos pueblos que venían desde más allá del mar Caspio, se establecieron en la tierras al norte del mar negro, llegando a Tracia (hoy Bulgaria), alcanzando Alemania y el norte de Italia. Así que cabe la posibilidad de que Cymeria sea una transcripción de Kymairia, el país de Kymai, (Cumas al norte de Nápoles). El hecho que que Odiseo visite Cymeria al salir de la mansión de Circe (la isla de Eea, cerca de la costa noroeste de Italia) y antes de vencer a las sirenas (costa de Napoles) y superar Escila y Caribdis (Estrecho de Messina) pone a Cumas en medio del camino, es más, recordemos que junto a Cumas se encuentra el lago Averno, donde Virgilio situaría en la Eneida la  entrada al inframundo que uso Eneas; hablamos, por tanto, de la misma entrada.

La llegada de las almas al inframundo

Cuando un muerto es sepultado, Hermes llevaba su sombra (alma) a las profundidades de la tierra, entrando por cavernas hasta los umbrales del Erebo (reino de las tinieblas), un mundo rodeado por ríos de aguas lentas y estancadas. En la penumbra de las profundidades, los espíritus llegan a un ancho río de aguas turbulentas, el Aqueronte, entonces la sombra alquila un puesto en la barca de Caronte que le permite cruzar hasta la otra orilla del Estigia que separa el mundo de los vivos y de los muertos. A aquellos muertos insepultos (sin la moneda para cruzar), quedaban en la orilla y caminaban por la gran ciénaga (del tamaño del Mediterráneo) hasta alcanzar la orilla del Cocito, donde lloraban su suerte, atrapados cuales fantasmas entre ambos mundos.

Las puertas del Hades y Can Cerbero

Los espíritus guiados por Caronte llegaban entonces al otro lado del caudal, hasta las puertas de las murallas del reino de Hades, vigiladas por el horrible y gigantesco Cerbero. Pese a su aspecto esta bestia no hacía ningún daño a las sombras de los muertos; pero asesinaba a cualquier ser vivo que se acercara al reino de los muertos. Según la mitología, Cerbero era hijo de Tifón y Equidna, y era el guardián de los infiernos. El can sólo cuatro veces fue vencido. Una por Orfeo, que consiguió entrenerlo con la música de su lira, otra en combate por Hércules, que en lucha abierta consiguió encadenarle y se lo llevo a la superficie, y fue el único periodo en que Cerbero ha abandonado la entrada del reino de Hades. Psique para superar la cuarta prueba de Afrodita debe ir al Hades a buscar un cofre. Para ello lleva un sopa con la que distrae al can. Eneas fue el último que venció al can de los infiernos, lo durmió gracias a una comida especial preparada por la Sibila.

Tras cruzar las Puertas del Hades estas quedaban completamente cerradas y nadie podía volver. Tras la puertas tienen su morada los hijos de Nix (la noche) y los hijos de estos: Moros (el destino) y las oscuras Keres (muertes trágicas), a Tanatos (dios de la muerte), y al desnudo Hipnos (dios de sueño) y su tribu de Oniros (los Sueños), a Momos (la crítica) y las dolorosas Oizís (dolores), se incluyen los malos placeres como Apate (el engaño) y Filotes (la lujuria), también Geras (la vejez) y la terrible Eris (la Discordia). Y junto a las puertas habitan también otras bestias: Centauros, Gorgonas, hidras, Quimeras, Arpías y muchas más. Virgilio describiendo el viaje de Eneas, pone la morada de todos estos seres frente a las rejas del infierno; antes de cruzar la Estigia, donde puede verse un gran Olmo y los falsos sueños cuelgan debajo de cada hoja. Existían además otras dos puertas para que entraran y salieran los sueños, una hecha de cuerno para los sueños verídicos, otro hecha de marfil para los sueños falsos; lo que no cuadra del reino de los sueños fuera de las murallas del Hades (según Virgilio con su olmo) es que Eneas regresa a través de la puerta de marfil, al parecer ubicada en tierras Elíseas (no se devolvió todo el camino de regreso).

La planicie del Juicio y el palacio de Hades

Los espíritus cruzan el Erebo, por el Valle de los lamentos, escoltados por Cerbero en su camino a la Planicie del Juicio, donde los tres jueces, elegidos por su gran sabiduría y por la vida ejemplar que habían llevado hacen el juicio de las sombras. Éaco juzgaba a los europeos y Radamantis a los asiáticos (que incluía para ese entonces a los africanos) en primera instancia, ante la duda intervenía Minos. Dicho proceso era observado por Hades, Perséfone, Hécate y las Erinias.


En esta región del Erebo se ubica también la morada de Caronte y el palacio de Hades y Perséfone, nunca fue descrito de verdad, excepto para decir que está formado de innumerables puertas y estancias, provisto de colosales columnas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje aterrador. Un tétrico pasadizo conduce a una enorme y austera habitación, en medio de la cual estaban en su trono de piedra Hades y Perséfone. En su entorno se extienden vastos espacios fríos, y los campos de Asfódelos (cubiertos de flores extrañas, pálidas y fantasmagóricas). No se sabe mucho sobre este lugar, los poetas prefieren no centrarse en él.

Frente al palacio, mirando campos de Asfódelos se encontraban dos estanques, el Mnemósine, cuyas aguas al ser bebidas hacían recordar todo y alcanzar la omnisciencia, ubicado bajo la sombra de un álamo blanco, que era la oceánida Leuce amada por Hades y trasformada en árbol por Perséfone (de sus ramas Heracles hizo la corona con que ciñó su cabeza al volver del más allá); el segundo eran las aguas de Leteo, este debajo un ciprés blanco (que era el árbol del dios Hades y significa duelo, así como el álamo es el árbol de Perséfone y significa lamentación); y era concurrido por aquellos que necesitaban olvidar.

Praderas de los Asfódelos

Si son juzgados como no bondadosos, ni como malvados, las almas son enviadas de nuevo por el ramal principal del Estigia, (tras hacerlos beber de las aguas del Leteo) y llevados hasta las Praderas de los Asfódelos, un lugar gris, chato y nebuloso con árboles de ramas inclinadas hacia el suelo, un lugar plagado de murciélagos, era el lugar más frecuentado, donde la noche y el día no eran más que un eterno crepúsculo. Los condenados se pasaban la eternidad dando vueltas sin objeto. A esta región del Erebo iban todas las almas de la gente común y corriente, convertidos en meras sombras que anhelaban únicamente ser recordadas en vida y que se les hiciesen sacrificios de sangre, para volver a sentirse vivos, aunque sea por poco tiempo, así el único pasatiempo de estas almas era chupar la sangre de los hombres (vampiros), que les permitían volver a la conciencia y responder las preguntas de los vivos (espiritismo antiguo).

Los campos Elíseos

Los bondadosos son enviados a los Campos Elíseos a través del Aqueronte, sitio separado del resto del inframundo por el Río Leteo, este era un tranquilo y apacible lugar donde los espíritus viven en felicidad. Los Campos Elíseos estaban regentados por Cronos. Habitaban allí las almas virtuosas, jugando, bailando y escuchando música todo el día. Las fiestas no cesaban. Los que tenían está suerte podían gozar del privilegio de poder volver a la tierra, si querían, pero pocos aceptaban esta oferta después de haber llegados al paraíso; Para poder reencarnar estas almas debían beber del Leteo, de forma que no recordasen sus vidas pasadas; y aquellos que por tres veces seguidas (reencarnaciones) merecían el Elíseo tenían derecho a vivir en la isla de los Bienaventurados, donde también habitan las Hesperides y sus manzanas doradas. Según Virgilio, las almas buenas, después de mil años, se les borra la memoria y se les manda nuevamente a la tierra en otros cuerpos.

El Tartaro

Los malvados eran enviados a la región del Tártaro a través del río Flegeton, tierra situada en las profundidades extremas, donde reina una noche eterna. En la entrada había una enorme puerta de bronce cerrada por dentro, que sólo se abría para recibir a los muertos que iban llegando. El Tártaro era un lugar de penas y condenación eterna reservado a los malvados o aquellos que habían desafiado a los dioses, es la prisión de los titanes y también humanos malévolos como Tantalo, todos aquellos desafortunados que hubiesen sido castigados por los dioses (o se hayan metido en asuntos que no les debían importar). Estaba rodeado de altas murallas donde los gritos de angustia resonaban sin cesar. Virgilio situaba en esta parte del mundo subterráneo a las Furias (o Erinias) dónde se castigan a los culpables.

Habiendo logrado la victoria en la Titanomaquia, tras diez años de guerra, tras la derrota de Cronos, los tres hijos victoriosos de este y Rea, los Olímpicos (Zeus, Poseidón y Hades) dividieron el botín entre ellos, procedieron a repartirse el reino de su padre. De este modo Zeus acabó quedándose con el cielo, Poseidón con los mares y, por último, Hades con el inframundo, donde no sólo estaba el reino de los muertos, sino también todo cuanto se encontraba bajo la superficie de la tierra, de ahí que se le asociara con las riquezas de esta, como las cosechas y los minerales. Ello explica porque los romanos lo conocieron con los nombres de Plutón o Dis, que significan “rico”.

Procedieron entonces a encerrar a los derrotados Titanes en el Tártaro. Sin embargo, dado que durante la guerra las Titánides (es decir, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis junto a su esposo Océano) habían permanecido neutrales, no fueron castigadas por Zeus. Los Hecatónquiros quedaron montando guardia a las puertas del Tartaro.

Los ríos del inframundo

El reino de Hades esta rodeado por cuatro ríos subterráneos, el Estigia (río del odio), el Aqueronte (río de la aflicción), el Leteo (río del olvido) y el Flegetonte (río del fuego), donde todos concurren a una gran laguna o ciénaga central conocida como Aquerusian o como la parte ancha de la Estigia (depende según autores cual río es el más importante). A estos cuatro grandes ríos algunos autores le agregan el Cocito (río del llanto), una vertiente de Estigia o del Aqueronte y el Eridanos (un río mítico de Hiperboria, que algunos luego identificaron con el Danubio y que Virgilio también ubicó en el infierno).

Aqueron/Aqueronte

El Aqueronte (río de la aflicción o tristeza), río que por dar de beber a los Titanes durante su guerra contra los Olímpicos, fue condenado por Zeus a ser uno de los ríos del reino subterráneo y que atraviesa desde los campos Elíseos hasta llegar al Erebo y soltar sus aguas en la ciénaga.

En Grecia el río Aqueronte o Aquerón está situado en el Epiro, región noroccidental de Grecia y se creía que era una bifurcación del río del inframundo. Caronte porteaba las almas de los recién fallecidos hasta el Hades. Se cuenta que en sus aguas todo se hundía salvo la barca de Caronte, que accedía a pasar las almas de los difuntos a cambio del óbolo o moneda que se ponía a los muertos en la boca para pagarle. Los griegos asentados en Italia identificaban el lago al que desembocaba el Aqueronte con el lago Averno.

Platón lo identificaba como el segundo mayor río del inframundo, sobrepasado sólo por el Océano, afirmando que el Aqueronte corría en la dirección opuesta a la del río Océano, por debajo de la tierra bajo lugares desérticos. Como todos los ríos es hijo de Océano y Tetis, y fue padre de Ascálafo con Orfne (Nix) o Gorgira (Estigia), dos ninfas del inframundo.

En el Infierno de La divina comedia de Dante, el río Aquerón constituye el borde del infierno, bordeando el primer circulo infernal de los no bautizados.

Flegetonte/Piriflegetonte

El Flegetonte (flamígero) o Piriflegetonte (llameando de fuego) es un río de fuego que corre por el Hades. Es un afluente del Aqueronte y se le considera hijo del Cocito. Por él corría fuego que ardía pero que no consumía combustible alguno. Las almas condenadas al pozo del Tartaro eran enviadas por el Flegetonte, el cual circundaba todo el Tartaro, creando un anillo de fuego alrededor y siendo la primera barrera, seguida de tres altas murallas que aislaban al Tartaro de otras regiones infernales.

En La divina comedia (canto XIV) el Flegetonte estaba compuesto de sangre hirviendo y formaba parte del séptimo círculo del Infierno, conteniendo las sombras de los tiranos, los asesinos, los ladrones y los culpables de pecados relacionados con la violencia hacia los semejantes. El minotauro y los centauros cuidaban este circulo.

Cocito

El Cocito (río de las lamentaciones) es un río del Hades por cuyas orillas vagaban los que no podían pagar a Caronte, según la mayoría de las fuentes durante 100 años. Era un afluente del Aqueronte (o del Estigia, según otras versiones) y era alimentado por las lágrimas de los ladrones, los pecadores y de todos aquellos de mala conducta. Presumiblemente su padre era, como con los demás ríos, Océano. Virgilio lo convirtió en uno de los principales río del Hades. Siendo el Cocito el río que delimitaba la frontera entre el reino de los vivos y los muertos, en continuidad con el famoso Aqueronte, del que era un afluente.

En la imaginaria visión del Infierno dada por Dante, el Cocito es un inmenso lago congelado, situado en el noveno círculo del Infierno, aquí se castiga a los traidores, sepultados por el hielo y continuamente afectados por las frías ráfagas de viento producidas por las inmensas alas de Lucifer. Las almas sufren continuamente torturadas por los vientos helados, con las extremidades y los rostros congelados por el extremo frió.

Dante subdivide al Cocito en cuatro zonas o esferas concéntricas: La Caina, donde son castigados aquellos que traicionaron a sus familiares, enterrados en el hielo hasta el cuello; debe su nombre al personaje bíblico Caín. La Antenora, donde son castigados los que traicionaron a su patria, enterrados hasta la cintura, con la parte superior del cuerpo expuesta a los vientos fríos infernales; debe su nombre al personaje Antenor de la Ilíada. La Tolomea, donde son castigados los que traicionaron a sus huéspedes, están recostados con la parte posterior del cuerpo sumergida en el hielo; debe su nombre al personaje Ptolomeo, gobernador de Jericó, quien asesinaba a sus invitados y La Judeca, donde son castigados los que traicionaron a sus amos y benefactores, completamente inmersos en el hielo; debe su nombre al personaje de los Evangelios Judas Iscariote. En el centro de la última de las cuatro zonas concéntricas se encuentra Lucifer, inmerso en una pequeña capa de hielo hasta la cintura, que con su tremenda boca mastica continuamente a los tres mayores traidores de la historia: Casios y Bruto, traidores del César y Judas, el traidor de Jesús.

Lete/Leteo

El Lete o Leteo (Olvido) es uno de los ríos del Hades, quienes beben de sus aguas olvidan todo. Los griegos antiguos creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, de forma que no recordasen sus vidas pasadas. Lete era una náyade, hija de Eris (Discordia); su opuesto era otro río, el Mnemósine (Titanida, diosa de la memoria y madre de las musas con Zeus) cuyas aguas al ser bebidas hacían recordar todo.


Platón cuenta que los muertos llegan a la «llanura de Lete», que es cruzada por el río Ameles (‘descuidado’). En La divina comedia, la corriente del Leteo fluye al centro de la tierra desde su superficie, pero su nacimiento está situado en el Paraíso Terrenal localizado en la cima de la montaña del Purgatorio.

Eridano

El Eridano hoy es una de las constelaciones más grandes del cielo, tiene pocas estrellas brillantes y una forma retorcida; comienza a los pies de Orión, cerca de Rigel, y serpentea hasta terminar muy en el sur con su estrella alfa (Achernar), la novena estrella más brillante de los cielos. Para los egipcios simbolizaba al Nilo, y para los babilonios al Éufrates. Para los griegos el rio Eridano marca el camino que siguió el carro solar en el cielo cuando Faetón consiguió que su padre Helios le dejase conducir el carro del Sol y que no pudo controlar a los fogosos caballos de Helios y estos se salieron de su camino y recorrieron el cielo a su antojo, llegando muy cerca de la Tierra, provocando que se quemaran las cosechas, creando desiertos (Sahara) e incluso se quemaron algunos hombres (que a partir de entonces fueron negros = Etíopes) y Zeus tuvo que intervenir matando con un rayo a Faetón que cayó del carro del Sol hasta el río Eridano. Helios perdió su carro por no prever las consecuencias y Apolo tomo su lugar en los cielos. Los griegos asimilaban a este río con el Danubio y los romanos con el Po. Virgilio asocio que este río de la mítica Hiperboria (y lo ubico en los campos Elíseos) como otro más cuyas aguas eran afluente de la laguna Estigia, ya que según el mito sus aguas jamas dejaron de hervir.

Platón, en Fedón (siglo IV a.C) narra respecto a los ríos del inframundo:

He aquí lo que es esta tierra con todo lo que la rodea. En torno suyo, en sus cavidades, hay muchos lugares; unos más profundos y más abiertos que el país que nosotros habitamos; otros más profundos y menos abiertos; y los hay que tienen menos profundidad y más extensión. Todos estos lugares están taladrados por bajo en muchos puntos, y comunican entre sí por conductos, al través de los cuales corren como fuentes una cantidad inmensa de agua, ríos subterráneos inagotables, manantiales de aguas frías y calientes, ríos de fuego y otros de cieno, unos más líquidos, otros más cenagosos, como los torrentes de cieno y de fuego que en Sicilia preceden a la lava. Estos sitios se llenan de una u otra materia, según la dirección que toman las corrientes, a medida que se derraman. Todos estos surtidores se mueven bajando y subiendo como un balancín suspendido en el interior de la tierra. he aquí cómo se verifica este movimiento.

Entre las aberturas de la tierra hay una que es la más grande, que la atraviesa por entero. Homero habla de ella cuando dice: muy lejos, en el abismo más profundo que existe en las entrañas de la tierra. Homero y la mayor parte de los poetas llaman a este lugar el Tártaro. Allí es donde todos los ríos reúnen sus aguas, y de allí es de donde en seguida salen. Cada uno de ellos participa de la naturaleza del terreno sobre que corre. Si estos ríos vuelven a correr en sentido contrario es porque el líquido no encuentra allí fondo, se agita suspendido en el vacío y hierve de arriba abajo. El aire y el viento, que los rodean, hacen lo mismo; los siguen cuando suben y cuando bajan, y a la manera que se ve entrar y salir el aire incesantemente en los animales cuando respiran, en la misma forma el aire que se mezcla con estas aguas entra y sale con ellas, y produce vientos terribles y furiosos. Cuando estas aguas caen con violencia en el abismo inferior, de que os he hablado, forman corrientes, que se arrojan, al través de la tierra, en los lechos de los ríos que encuentran y que llenan como con una bomba. Cuando estas aguas salen de aquí y vienen a los sitios que nosotros habitamos, los llenan de la misma manera; y derramándose por todas partes sobre la superficie de la tierra, alimentan nuestros mares, nuestros ríos, nuestros estanques y nuestras fuentes. En seguida desaparecen, y sumiéndose en la tierra, los unos con grandes rodeos y los otros no con tantos, desaguan en el Tártaro, donde entran más bajos que habían salido, unos más, otros menos, pero todos algo. Unos salen y entran de nuevo en el Tártaro por el mismo lado, y otros por el opuesto a su salida; los hay que corren en círculo, y que después de haber dado vuelta a la tierra una y muchas veces, como las serpientes que se repliegan sobre sí mismas, bajándose lo más que pueden, marchan hasta la mitad del abismo, pero sin pasar de aquí, porque la otra mitad es más alta que su nivel.

Estas aguas forman muchas corrientes y muy grandes, pero hay cuatro principales, la mayor de las cuales es la que corre más exteriormente y en rededor, y que se llama Océano. El que está enfrente de este es el Aqueronte, que corre en sentido opuesto al través de lugares desiertos, y que sumiéndose en la tierra, se arroja en la laguna Aquerusia, donde concurren la mayor parte de las almas de los muertos, que después de haber permanecido allí el tiempo que se les ha señalado, a unas más, a otras menos, son enviadas otra vez a este mundo para animar nuevos cuerpos.

Entre el Aqueronte y el Océano corre un tercer río, que no lejos de su origen va a precipitarse en un extenso lugar lleno de fuego, y allí forma un lago más grande que nuestro mar, donde hierve el agua mezclada con el cieno; y saliendo de aquí negra y cenagosa, recorre la tierra y desemboca a la extremidad de la laguna Aquerusia sin mezclarse con sus aguas, y después de haber dado muchas vueltas bajo la tierra, se arroja en la parte más baja del Tártaro. Este río se llama Puriflegeton, del que se ven salir arroyos de llamas por muchas hendiduras de la tierra.

A la parte opuesta el cuarto río cae primeramente en un lugar horrible y salvaje, que es, según se dice, de un color azulado. Se llama este lugar Estigio, y laguna Estigia la que forma el río al caer. Después de haber tomado en las aguas de esta laguna virtudes horribles, se sume en la tierra, donde da muchas vueltas y dirigiendo su curso frente por frente del Puriflegeton, le encuentra al fin en la laguna Aquerusia por la extremidad opuesta. Este río no mezcla sus aguas con las de los otros; pero después de haber dado su vuelta por la tierra, se arroja como los demás en el Tártaro por el punto opuesto al Puriflegeton. A este cuarto río llaman los poetas Cocito.

Dispuestas así todas las cosas por la naturaleza, cuando los muertos llegan al lugar a que les ha conducido su guía, se les somete a un juicio, para saber si su vida en este mundo ha sido santa y justa o no. Los que no han sido ni enteramente criminales ni absolutamente inocentes, son enviados al Aqueronte, y desde allí son conducidos en barcas a la laguna Aquerusia, donde habitan sufriendo castigos proporcionados a sus faltas, hasta que, libres de ellos, reciben la recompensa debida a sus buenas acciones. Los que se consideran incurables a causa de lo grande de sus faltas y que han cometido muchos y numerosos sacrilegios, asesinatos inicuos y contra ley u otros crímenes semejantes, el fatal destino, haciendo justicia, los precipita en el Tártaro, de donde no saldrán jamás. Pero los que sólo han cometido faltas que pueden expiarse, aunque sean muy grandes, como haber cometido violencias contra su padre o su madre, o haber quitado la vida a alguno en el furor de la cólera, aunque hayan hecho por ello penitencia durante toda su vida, son sin remedio precipitados también en el Tártaro; pero, transcurrido un año, las olas los arrojan y echan los homicidas al Cocito, y los parricidas al Purifiegeton, que los arrastra hasta la laguna Aquerusia. Allí dan grandes gritos, y llaman a los que fueron asesinados y a todos aquellos contra quienes cometieron violencias, y los conjuran para que les dejen pasar la laguna, y ruegan se les reciba allí. Si los ofendidos ceden y se compadecen, aquellos pasan y se ven libres de todos los males; y si no ceden, son de nuevo precipitados en el Tártaro, que los vuelve a arrojar a los otros ríos hasta que hayan conseguido el perdón de los ofendidos, porque tal ha sido la sentencia dictada por los jueces.

Pero los que han justificado haber pasado su vida en la santidad, dejan estos lugares terrestres como una prisión y son recibidos en lo alto, en esa tierra pura, donde habitan. Y lo mismo sucede con los que han sido purificados por la filosofía, los cuales viven por toda la eternidad sin cuerpo, y son recibidos en estancias aún más admirables. No es fácil que os haga una descripción de esta felicidad, ni el poco tiempo que me resta me lo permite. Pero lo que acabo de decirte basta, mi querido Simmias, para hacerte ver que debemos trabajar toda nuestra vida en adquirir la virtud y la sabiduría, porque el precio es magnífico y la esperanza grande.