Los Loas y la religión haitiana (8) Los mitos africanos originarios (Los Orishas menores)

La esposa de Inle es la diosa Abatá, reina de las playas de arena y los pantanos, papel que comparte con Elusú, el espíritu de las arenas. Otros hermanos y hermanas, también vinculados a las aguas, e hijas de Yemanja, son: Egbe, quien rige sobre las aguas estancadas y el agua de las tinajas; Ikokó, señor de las plantas acuáticas; Olona, que reina en los lagos, mientras Olosa es señora de las lagunas; Osará habita en las caídas y cascadas y Agganá, es el espíritu de la lluvia.

Abatá

Otros dioses menores, estos vinculados estos a la música, son: Aña, que habita en el sonido de los tambores, Fride en los sonidos de los instrumentos de cuerda y Poolo el espíritu de la música de los instrumentos de vientos. Finalmente habitantes de la noche tenemos a Irawó, señor de los astros, Onírawó; quien rige sobre los cometas, Oshupá; representa a la luna y Agba Lodé es el espacio infinito.

Aye

Poco conocido en tierras americanas, pero muy conocido en África tenemos a Ayé o Ajé Shaluga (Kobo) es el dios de la suerte y la fortuna; como la mayoría de otros dioses y diosas de la fortuna, se le califica de volátil y voluble, y se decía que daba sus dones de forma caprichosa y favoreciendo a los que menos la necesitan. Ayé es también el tesorero de los orishas, el encargado de mantener y proteger las riquezas minerales del planeta. Algunos dicen que es varón y otros que es hembra, además, creen que no tiene brazos. Otro dios vinculado a la suerte, pero en este caso es el destino que te ha tocado es Ori. Como su equivalente griego, el dios Fatum, las decisiones dadas por Ori no pueden ser alteradas por ningún otro Orisha.

Iyami

Iyami Oshooronga es la diosa de las brujas y hechiceros; en la tradición Yoruba, se cree que Oloddumare, el Creador del mundo, es bueno y quiere que el hombre tenga la mejor vida posible, pero existen elementos evidentes de maldad que alteran y rompen el flujo ordenado y uniforme de la vida. Se introduce la brujería para explicar las desgracias, así como cuando en vida social y doméstica surgen ansiedades y tensiones, cuando las cosas no marchan de acuerdo con lo previsto, cuando hay infecundidad, esterilidad, depresión o miseria, terribles accidentes, o muertes prematuras, fracasos en los negocios, en los estudios y otras actividades, los africanos culpan a la brujería. De esta forma, cuestiones que de otra manera hubieran resultado difíciles de explicar, encuentran una sencilla justificación.

Iku

Entre los espíritus malignos tenemos a Iku, la muerte misma, pero se acompaña de otros como Abiku, que traduce predestinado a la muerte, y que es el responsable de la muerte de los niños en su infancia y los que mueren jóvenes de forma sorpresiva. Abita que es el demonio mismo, la maldad encarnada; es visto como la forma negativa de Ossain, el dios de la naturaleza. Abita se suele acompañar por Ogueday, Iyabafún y Osawani.

Según los mitos Obanala y Abashele eran dos hijas de Obbatalá. Una noche aprovechando la salida de su madre, ambas emborracharon a su padre y se acostaron en él. Las consecuencias de esa noche se vieron a los pocos meses, cuando Obbatalá se percató del crecimiento de sus vientres, les reclamó saber quien era el hombre con quien habían estado para pedir el pago del agravio, pero ellas callaron. Obbatalá consultó a Orunmila y este reveló el pecado. Furioso Obbatalá quiso matar a las desgraciadas, pero Orunmila lo detuvo y sólo fueron expulsadas y condenadas a vivir siempre solas. Hijos de esa unión fueron Iyabafún y Osawani; quienes al estar solos en el mundo terminaron acostándose entre ellos y nacería Ogueday, que se volvió el desasosiego y la intranquilidad; sus padres pasaron a representar el pecado y el desenfreno sexual.

Oggán, Ogbón y Ogboni

Entre los guardias o acompañantes de los principales dioses tenemos a: Oggán, Ogbón y Ogboni que son los guardias de Obbatalá y de los secretos místicos de la tradición. Oggán era en sus primeros tiempos siervo de Aggayú, que reinaba en la tierra en ese entonces. Shangó que vivía con Aggayú deseaba el trono de su hermano (aquí hablamos del rey de Oyo) y convenció a Oggán de que evitara que llegaran los tributos de otras tierras. Oggán se prestó al trato con ayuda de sus hermanos Ogbón y Ogboni. Cuando no llegaron los alimentos, Aggayú consultó primero a Shangó, que era uno de sus guardias; este simplemente se disculpó de no saber. Aggayú consultó luego a Elegguá en secreto, quien le explicó lo ocurrido y por petición de Aggayú fue a detener a Oggán y sus hermanos. Cuando fueron traídos a la corte de Aggayú, los hermanos se salvaron de ser condenados a muerte por la visita de Obbatalá; quien pidió misericordia y estos pasaron a sus servicios en pago por salvar su vida.

Boromú y Boronsiá

Los dioses Boromú y Boronsiá (Bromú y Bronsiá, aquí en este aspecto son el rocío y la niebla) que son un par de hermanos que guardan los secretos de Oduduwa. Boromú es del dios de los desiertos, es descrito como un dios vinculado al reino de la muerte, ya que representa los huesos de los esqueletos, que es lo que queda de los hombres que se adentran sin saber en sus dominios. Boromú como dios infernal acompaña a Yewá en el reino de los muertos (los cementerios) y se enseñaron entre ellos a leer el oráculo (el destino). Boronsiá es el dios de los tornados y las tormentas de polvo; es una deidad infernal, guardian de las puertas de los cementerios. En algunas tradiciones Boromú y Boronsiá son los hijos de Yewá, que abandonados por su padre (Shangó), habitan donde las tormentas y lluvias no llegan (los desiertos).

Obacun es uno de los guardias de Shangó; mientras que Abokun (el rayo), es el fuego secreto que escupe Shangó cuando se está en guerra, o enojado. Alaromo es el compañero de Oggún y representa el poder de la guerra y el espíritu indomable; Oggún se acompaña en su fragua también con sus hijos Obekukako y Omotuto. Los guardias y mensajeros de Olodumare son Adán Beye y Adán Kolaye, quienes también acompañan a Abita (el dios del mal). Estos espíritus ejecutan los castigos de Olodumare; como cuando Obekukako y Omotuto ayudaron a la humanidad dándoles el don de la palabra y el lenguaje, hecho que molestó a Obbatalá (creador de la humanidad). Por ello Adán Beye y Adán Kolaye fueron enviados a castigar a los hermanos.

Ayarokotó

Alefi, es un dios del viento y mensajero de la diosa Oyá; otra de las compañeras y una de las siervas más fieles de la diosa de los vientos es Ajá o Ayaó, quien es otra diosa de la atmósfera, que fue una de las esposas de Olokun (el mar) y es puesta como madre de Ayarokotó (diosa de las olas), la mensajera de Olokun y Yemanja; que representa el horizonte donde el mar y el cielo se unen; y es la diosa de las olas del mar.

Aroni, era un guardia de Ossain, se le describe con una sola pierna y era el encargado de vigilar las hierbas medicinales, eso hasta que Ogbe, dios de las mentiras, que es un siervo de Eshu y un compañero de Oshosi (aquí como un dios de la justicia similar al bello Apolo) lo engaño y venció; por ello a cambio Aroni tuvo que entregar a Ogbe las hierbas que se requieren y que nunca deben faltar en los ritos.

Entre algunos de los dioses olvidados y/o menos conocidos encuentran Ayana o Ayama, río secreto en África que ha sido deificado como el río de la vida, es guardián de los secretos de la vida y vive en el centro de la tierra misma (un río subterráneo con aguas medicinales). Oba Molo Chun, una hermana menor de Obba; vinculada a la alegría de los hogares y el matrimonio. Otro dios del hogar es Olarosa, que se representa con un palo o una espada evitando que cualquier bruja o espíritu maligno entre al hogar. Osachin, es la patrona de los médicos; Oluweri, dios de los ríos y arroyos. Otro dios de los ríos es Igbá Omí, vinculado a los ritos de bautismo. Olimerin o Olori Merin, dios de las ciudades y pueblos, dispone de cuatro cabezas y patas de cabra; su culto ha desaparecido, probablemente debido al hecho de que requería el sacrificio de un recién nacido cada 3 meses.

Daddá

Korikoto es la orisha de la fecundidad y está asociada a los partos y la natalidad. Por su parte Obañeñe, llamada también Daddá y/o Agbañile, es la orisha de los recién nacidos y fue quien crío a Shangó cuando Obbatalá lo expulsó. Según esta versión Oggún había violado a su madre Yemanja (similar al mito de Orungan); Obbatalá ordenó que todos sus hijos varones fueran ejecutados, Eleggua/Eshu (el hermano mayor escondió a Shangó con su hermana mayor Daddá, quien le enseño el arte de curar; y ocultó a Orunmila bajo un árbol. Cuando Shangó creció su padre Obbatalá enfermó y Shangó lo fue a curar, salvándolo. A cambio de su vida Obbatalá perdonó la vida de sus hijos y Shangó rescató a su hermano Orunmila debajo del árbol, tumbando el mismo con su hacha; regalándole a Orunmila una mesa con la madera y el arte de la adivinación (Ifa). Es por eso que a Shangó se le vincula como un dios de la salud y es el primero que aprendió los secretos del Ifa.

Oroiña

Oroiña nació directamente de Olorun; representa la lava del volcán y la energía calórica del centro de la tierra, es donde nacen los terremotos, sus poderes forman las montañas, colinas y cordilleras; así se le considera la madre de Aggayú y hermana gemela de Orisha Oko.

Los Loas y la religión haitiana (7) Los mitos africanos originarios (Los otros grandes Orishas)

Pese a ser Oshun la esposa oficial de Shangó, este no fue su primer marido, estuvo desposada antes con Oggún (Ogoun , Ogún , Ogou, Ogum, quien es uno de los hermanos de Shangó y amigo de Eshu/Eleggua, al que considera un hermano más). Oggún es un dios telúrico, más parecido a una mezcla de Ares y Hefesto; e igual de violento que su hermano Shangó. Oggún es el dios de la guerra, los metales, el fuego y la política. Enseño a los hombres la herrería y sin ella los mismos no podían cazar, fabricar machetes para el trabajo en el campo y otros utensilios de hierro. Entre los haitianos fue el dios que los ayudo a liberarse del yugo francés. Se cuenta que cuando joven era rebelde y salvaje, y vivía aislado en la selva. Simboliza por ello los comienzos, el principio, la mañana, la primavera, los animales carnívoros, el mando, la fuerza, la violencia, el impulso, la autoridad, la virilidad, la juventud, las armas y el fuego. Así como Eshu/Eleggua abre los caminos, es Oggún es quien los limpia con su machete; Oggún es el que tiene el derecho preferente de sacrificar, ya que le pertenece el cuchillo que es el objeto con el que generalmente se sacrifica. Oggún vive en las cuevas y cerca de la puerta al otro mundo, la de los muertos, cerrando con su presencia el paso de los males y demonios que existen al otro lado. Oggún y Shangó son rivales permanentes, sus peleas son legendarias; y en ellas han intervenido sus esposas, y Eshu/Eleggua a contribuido de tanto en tanto a esas disputas; ambos dioses han sido esposos de Oyá y Oshun; causas de muchas de sus disputas.

Oggun -

Cuando Oggún y los otros dioses descendieron a la tierra, bajando por la red divina que llegó al suelo, le dijeron a su gente que se estableciera; pero la gente era incapaz de hacerlo en los números que deseaban, porque necesitaban limpiar el bosque y los campos de las plantas, y con sus herramientas tal cosa era un proceso lento y poco práctico. Oggún, viendo la situación, visitó a Orunmila, hijo de Olorun, y de él aprendió el secreto de hierro, secreto que enseñó a los hombres, volviéndose así en el señor de las artes de la metalurgia y la forja.

En los primeros tiempos Oggún vivía en el bosque, y cuando las mujeres entraban en sus tierras, él las violaba y luego desterraba para siempre. Yemanja oyó estos cuentos y ello despertó su curiosidad, se disfrazó como una mujer humana y se aventuró en la selva, donde conoció a Oggún. Él la trató igual que las otras, pero al ser una diosa ella fue capaz de mantenerse al día con él, cuando él le ordenó que se fuera, ella le rogó que se le permitiera quedarse con él. Enfadado por su presunción, Oggún la arrojó fuera del bosque y ella se fue llorando donde su hermana Oshun, pidiendo ayuda para ganar su amor. Oshun accedió a ayudar y preparó un pote con miel mágica, que unto en todo su cuerpo antes de aventurarse en el bosque. Cuando Oggún la vio, se sintió abrumado por su belleza y la persiguió, pero cada vez que trató de agarrarla, la miel hizo que se deslizarse de entre sus manos, eludiendo los deseos del dios. Ella le llevó en una alegre persecución por el bosque hasta que fue imprudente, y le sirvió un poco de la miel magia a él, encantándolo. Los dos hicieron el amor en el bosque, y estaba tan embelesado Oggún que le pidió que fuera su esposa. Ella estuvo de acuerdo, pero le dijo que debía ir a su casa, donde había dejado Yemanja, cuando llegaron, ella se escabulló, y Oggún se acostó con Yemanja en la oscuridad, pensando que era Oshun. Cuando descubrió el engaño a la mañana, sin embargo, arrojó a Yemanja tan ferozmente por su comportamiento que ella huyó de él para siempre, y él esperó hasta que Oshun volvió para reclamarla como su esposa legítima.

Oshosi

Oggún no se llevaba bien tampoco con sus otros hermanos, entre ellos Oshosi (Ochosi) era el dios de la cacería; aunque diestro con el arco y las flechas, y capaz de derribar un venado con un sólo tiro, se encontraba que después de matar a la presa no podía prepararla (abrirla) para poder cocinarla. Oggún tenía un problema parecido, pero a la inversa, no podía cazar la presa que deseaba, pero con sus cuchillos (como dios herrero) la podían abrir y preparar la carne para la cocina. Ambos hermanos, como casi todos los hermanos, no se llevaban muy bien entre ellos; y cada uno consultó su problema a Eshu por separado. Eshu pidió a cada una ofrenda y envió a ambos hermanos a encontrarse, sin que ellos lo supieran. En un primer momento ambos quisieron atacarse, pero al hablar de sus problemas mutuos comprendieron que solos no podían resolverlos, más juntos se complementaban. Desde entonces ambos hermanos salen a cazar juntos. Así como Oggún nos protege de la muerte en guerra; Oshosi, el cazador, nos protege de ser asesinado por los enemigos, que no caigamos en manos de la mala justicia o de la mala practica en los hospitales y es el Orisha que provee los alimentos.

Oshosi tuvo por esposa a Oshun; en aquellos tiempos sus habilidades para la caza de Oshosi lo volvieron el el dios cazador de los orishas; Olodumare le concedió ese honor y le pidió a cambio que a cada animal cazado lo desangrara, dejando la sangre como ofrenda para los dioses del cielo. Oshun curiosa de no entender el porque los animales que le llevaba para cocinar su esposo no tenían sangre le preguntó a su marido, pero este le señaló que eso no era de su incumbencia. Oshun dispuesta a averiguar lo que ocurría siguió a su esposo a escondidas, pero este la descubrió cuando estaba desangrado una presa, furioso Oshosi le dijo que ya que tanto la gustaba la sangre, ella sangraría todos los meses por el resto de su vida fértil, maldiciéndola con la menstruación.

Un tercer hermano es Osun (Ozun) y él forma un cuarteto conocido como los dioses guerreros junto con: Eshu (Orunmila), Oggún y Oshosi. Osun (Ozun), es el Orishas de los antepasados, se le pone como una manifestación (hijo) de Oduduwa (señor del los muertos y el más allá) y/o el bastón en que se apoya Orunmila. Así Eshu mientras abre los ritos y la presencia de Oggún es necesaria para hacer los sacrificios de sangre; Osun es el guardia que permite que los mortales puedan hablar con algún muerto, abriendo la puerta entre los mundos.

No vinculado a los guerreros, pero hermano de Oshosi, y uno de los amantes de Yemanja y Oshun, fue el dios Inle (Erinlé); quien rige sobre la pesca en río y el mar (de ahí su vinculación con la diosa de las costa y la diosa de los ríos); es descrito como un ser andrógino de gran belleza, o que es hombre la mitad del año y mujer la otra mitad. Según los mitos fue la capacidad de ir de hombre a mujer lo que atrajo a la diosa Oshun a que se enamorara de Inle, pero fue esa misma causa lo que los separó, como ‘mujer’ Inle habitaba las aguas de los ríos la mitad del año que estas entraban en el bosque, como ‘hombre’ Inle estaba la mitad del año dentro de la selva seca, y Oshun terminó por cansarse del estar tan sola la mitad del año que lo abandonó finalmente. Algunas historias señalan que Inle se enamoró de Obba, en ese entonces esposa de Shangó, viéndola tan triste Inle pensó que el dios no la trataba apropiadamente y se atrevió a ir a casa de Shangó para pedir que se le diera como esposa; la furia de Shangó fue tan grande que Inle escapó transformándose en un rio y nunca más se acercó a Obba.

Inle -

Inle era un cazador, y como no tenía ni esposa ni familia a vivir, se construyó una cabaña en el corazón del bosque, donde vivía y cazaba. Para entretenerse en su soledad, empezó a cantar para sí mismo, hasta que fue descubierto por algunos curanderos locales que regresaban a casa del mercado y así averiguaron dónde vivía. Encantados por su canto alegre, difundieron su fama como artista hasta que llegó a oídos de Oggún que había un hombre extraño que era igual a él en el arte de la caza. Oggún lo visitó y encontró impresionante canto, le ofreció a enseñarle el arte de tocar el tambor a cambio de que le enseña el arte del canto. A partir de entonces los dos fueron eran grandes amigos y rara vez estaban ser separados, vagando por el bosque juntos como hermanos

Inle en algunas versiones es una forma de Oshosi, en otra a Inle se le pone como padre o equivalente del dios Logun Edé (el hijo perdido de Oshosi y Oshun) y que reinaba entre ambos reinos (el agua dulce y la selva), siendo también un dios de la pesca y un hermafrodita. Es esta habilidad de cambiar de sexo de Inle y de Logun Edé la que los ha vuelto los patrones de gays y lesbianas. Como cazador Inle acompañaba a Oshosi y a Oggún a la selva (otra coincidencia con Logun Edé, ya que Oshosi y a Oggún son puestos como padres, el legitimo y el adoptivo del joven dios) y por su capacidad de vivir en la tierra y el agua (mitad del año en una y en otra) a Inle se le considera que sabía los secretos de la vida y por tanto se ve designa como el Orisha de la medicina y la salud. En una de las versiones señala que Yemanja cortó su lengua para que no pudiera contar que se acostaba con ella; pasando a la tradición como un dios mudo.

Logun Edé es según los mitos hijo de los amores de Oshun y Oshosi. Oshun, como diosa de los ríos, inundaba de tanto en tanto la selva, el reino de Oshosi; quien le reclamaba que la inundación ahogaba y espantaba sus animales de caza. Oshun señalaba que sin ella los bosques morirían de sed; pero la disputa entre ambos creció tanto que finalmente intervino Obbatalá. Oshun dejó de inundar los bosques y pronto estos empezaron a morir por la sequía y los animales a desaparecer. Oshosi se lamentó de la muerte de su reino, mientras que Oshun languidecía ante la falta del contacto con los animales y el bosque. Oshosi tuvo que llamar a Obbatalá por ayuda y este le indicó que solo reconciliándose con Oshun se superaría la crisis. De estos amores nacería Logun Edé; el Orisha que reina entre el río y el bosque y que terminaría viviendo la mitad del año con su madre cuando los ríos inundaban el bosque y la otra mitad con su padre en la selva seca.

Logun Ede

Se cuenta que cuando Oshun inició amores con Shangó, este le exigió que abandonara al bastardo. Aunque Oshun amaba a su hijo, más deseaba convertirse en la reina de los dioses; por ello cuando su hijo curioso entró disfrazado de criada y la espió en la cama con Shangó, la diosa lo castigó transformándolo en un hermafrodita y separándolo para siempre de su lado. Es por ello que en algunas tradiciones Logun Edé pasa a ser el hijo perdido de Oshun, y algunos señalan que es la forma masculina de la diosa, una característica común de todos los Orishas, que tienen dos aspectos generalmente, uno masculino y otro femenino.

Otras versiones señalan que cuando niño Logun Ede; que era curioso y vanidoso como sus padres; y era también desobediente; y un día nadó río adentro, lejos de la orilla. Obba que era dueña de ese río, para vengarse de Oshun, con quien tuvo disputas antiguas por Shangó, comenzó a ahogar a Logun Ede; pero Oya salvaría al niño y prendada de su belleza lo llevó con ella y con su amante de turno Oggún, de quien el chico aprendería el arte de la herrería. Cuando Oya se fue con Shangó, Logun Edé volvía a perder una nueva madre por culpa de Shangó y se generaría un odio permanente en el chico contra el rey de las tormentas.

Logun Ede, que vive entre las aguas y la tierra nunca se caso, ello por su carácter infantil y hermafrodita; siendo su compañía predilecta Yewá; que también vive, como él, sola y entre de dos mundos diferentes (el de los vivos y los muertos). Logun Ede se volvió el enlace entre la tierra y las aguas dulces. Logun Ede paso a representar a la juventud, la belleza, las artes (pintura, escultura) y los ritos de iniciación. Logun Ede heredó de su padre el arco y las flechas y de su madre el espejo; juntos ambos objetos forman su icono.

Ossain

Otro dios menor Ossain (Ozain, Osanyin) es el dios de la naturaleza virgen (una versión masculina de la diosa Artemisa). Dueño y sabio de todos los secretos de la naturaleza, señor absoluto del monte y la vegetación, conocedor de las plantas y sus propiedades, animales y minerales, y por tanto de los conocimientos para salvar la vida. Un día apareció en la tierra y por ello se le desconoce padre y madre. Como Inle, un dios de la medicina, es visto más en el aspecto de farmacia; es también un Orisha de los adivinos. Si Inle es mudo, Ossain es tuerto, manco y cojo.

Oggue

Por otra parte Oggue es el Orisha de los rebaños, fue el hechicero de Shangó y lo salvó de una traición, desde entonces vive junto al rey de las tormentas. Oggue hace una trilogía con Orisha Oko (dios de los cultivos) y Oke, el señor de las montañas; llamado también el trono de Obbatalá; juntos los tres rigen todos los movimientos de la tierra; Oke es puesto como otro hermano de Oshosi e Inlé, pero es inseparable o vinculado a Obbatalá.

Oke

Poco mencionados en las historias, pero muy reverenciados en Nigeria son los dioses gemelos (Ibeji = literalmente Gemelos); en la cultura de Nigeria los gemelos, trillizos y otros partos múltiples son muy agradecidos por los lugareños; significan para la familia bendición y fecundidad; algo a tomar en cuenta considerando las tazas de mortalidad infantil. Nigeria es el país con la taza de nacimiento de gemelos más alta del mundo. En los mitos, aunque los nombres de los gemelos varían, la idea principal del mito es que dos gemelos (niño y niña generalmente) eran muy queridos y amados, ellos eran igualmente alegres y siempre felices, eso hasta que uno de ellos muere ahogado en el río y el otro inconsolable llora la pena; finalmente Olodumare se compadece y da descanso al que sufre.

Ibeji-2

Cuando muere un gemelo se teme en la familia la muerte del otro y por ello se tallan imágenes de madera (llamadas también Ibeji) donde el alma del difunto se pueda albergar y no arrastre al hermano vivo con él al otro mundo. Los Ibeji personifican la fortuna, la suerte y la prosperidad. Son capaces de salvar de la muerte y de lo malévolo; son los patrones de todos los niños. Se encuentran en los caminos de los montes, protegen a los caminantes; esto en base a un mito en el que los caminos entre los pueblos estaban cerrados, quien se aventura a viajar por ellos no volvía. Finalmente los Ibeyis usando unos tambores mágicos dados por Yemanja, quien fue su nana en los mitos, lograron espantar a Abita. En algunas tradiciones los primeros gemelos fueron los hijos de Shangó y Oshun, y criados por Yemanja.

Oranmiyan

Uno de los orishas más extraños fue Oranmiyan; de acuerdo al mito tuvo dos padres, Oggún y Oduduwa, quienes al mismo tiempo (la misma noche) se acostaron con una joven mujer en una de las tantas guerras de conquistas de Oggún. El resultado de esas acciones fue un chico que tenía la mitad del cuerpo piel blanca y la otra mitad piel negra, llamado Oranmiyan. Cuando fue adulto buscó construir su propio reino y recibió de sus ‘padres’ una bolsa que contenía una sustancia oscura, veintiún barras de hierro, una cigüeña, un caracol y una nuez de palma. Sin más el chico bajó al mar y con la ayuda del caracol fabricó un pequeño montículo con la tierra que tenía en la bolsa y sobre ella coloco a la cigüeña, que escarbaba y con los huevos que ponía, estos se mezclaban con la tierra convirtiéndola en tierra firme. Cuando intentaron apoderarse de su tierra tomó las veintiún barras de hierro y creó lanzas y flechas para defenderse. De esta manera se ganó el respeto y el título de dueño y señor de la tierra firme.

Los Loas y la religión haitiana (5) Los mitos africanos originarios (Los dioses del destino y la muerte)

Yembo

Los primeros Orishas fueron Obbatalá y Yembó (versión femenina de Oduduwa, que es señora de las aguas y que reemplaza a Olokun); y ellos serían padres de la primera generación de dioses. Entre los muchos hijos de la pareja tenemos primero a Orunmila, también conocido como Eshu o Eleggua. Orunmila fue uno los grandes dioses primigenios y paso a servir a su abuelo Olodumare como el testigo de todos estos hechos, alguien que observa todo desde afuera. Es reconocido no sólo como el Orisha de la renovación, la transmutación, el cambio, lo misterioso, las fuerzas ocultas, el inconsciente colectivo y la magia. Es también el Orisha de los oráculos, que por medio de Ifa avisa a los hombres de su destino y suerte. Su otra apariencia es Eshu (Esu Elegbara, Exu, Eshun, Elegba, Eleggua, es el Legba de los Fon).

Eshu

Eshu o Eleggua como un aspecto o cara de Orunmila adquiere una connotación oscura y maligna, y por ello son considerados muchas veces como dioses distintos, incluso Eshu y Eleggua, son otras veces puestos como entidades distintas, gemelos opuestos, siendo Eleggua el mensajero y Eshu el tramposo, teniendo así a tres dioses distintos: Orunmila (el observador de la creación y señor del oráculo), Eleggua (el mensajero que transmite el oráculo y similar al Hermes psicopompo) y Eshu (el dios de los engaños y la mala suerte). Su leyenda recuerda un poco al mito de Lucifer, el ángel predilecto de Dios que baja a la tierra para ser testigo de los actos humanos y que termina siendo un acusador; por ello Eshu es visto como un dios de la muerte y la maldad. Pero en la tradición Yoruba se aplica el principio de la paridad, para que exista el bien y la vida, debe existir la contrapartida que es el mal y la muerte, por tanto Eshu es un dios del mal, necesario para el equilibrio, similar y a la vez diferente al diablo cristiano.

Oko

Otro de los hijos de Obbatalá fue Orisha Oko, que quien su padre envía a los hombres para enseñarle a cultivar la tierra, Orisha Oko es el orisha de la prosperidad en la tierra, dios de la agricultura y los cultivos; a semejanza de Olokun, que es el orisha de la prosperidad en el mar. Orisha Oko fue esposo de Olokun y quien revelo su condición de hermafrodita y aunque esta lo dejo, siempre viven juntos (el mar siempre al lado de la tierra). Orisha Oko también tuvo amoríos con su hermana Yemanja, a quien sedujo para quitarle el secreto del ñame y entregárselo a Shangó. Orisha Oko tiene dos personalidades, la primera durante el día, que es maestro de los cultivos; en la noche se transforma y se convierte en Ikú, dios de la muerte. La relación de Orisha Oko y Ikú tiene que ver con los ciclos de crecimiento y renovación; así como con la idea de la paridad; la vida no puede existir sin la muerte, el muerto regresa a la tierra y sus restos fertilizan la tierra, esa relación no puede ser desvinculada y es algo simplemente natural.

Eshu/Orunmila está vinculado a la muerte, pero él es más como una mezcla entre los dioses Hades y Hermes de los griegos, por un lado es un señor de los muertos, pero por otro Eshu es el mensajero de avisaba a Ikú, quien es el verdadero dios de muerte, para que busque el alma que era requerida por Olodumare para ser llevada a su presencia. Así Ikú tenía una función únicamente de psicopompo. Olodumare decidía si esta alma se quedaba en el Orun (mundo espiritual) o era regresada para reencarnar nuevamente en el Ayé (mundo material). Ikú quiso pasar por encima de Olodumare a la hora de ir por las almas, sin esperar el pedido del creador; para ello se unió a espíritus oscuros (demonios), pero Ikú fue vencido por Eshu, perdiendo Ikú con ello la posibilidad de culto por parte de los hombres.

Dos de los hijos más grandes de Obbatalá y Yembó fueron Yemanja y Aganjú. Yemanja (Yemoja, Ymoja, Yemowo, Yemanjá, Iemanjá, Janaína, Yemayá, Yemayah, Iemanya, Yemalla, Yemana, Yemoja, La Sirène, LaSiren —entre los haitianos—, Mami Wata, Watra Mama, etc., …) es una de las diosas más importantes del panteón Yoruba. Su nombre traduce ‘madre de todos los peces’. Inicialmente era una diosa de los ríos y las aguas dulces; con el tiempo, y sobre todo en América, se volvió la diosa de la vida en todas las aguas y finalmente una diosa que reina en los mares, es por ello que su culto ha reemplazado a sus antecesoras Yembó, Odudua y Olokun, y se sincretizando con sus equivalentes en la cultura Fon, Nana Buluku y Mami-Wata.

Yemanja

Yemanja es la madre de los siete mares, la Diosa de la Creación, la fertilidad y la maternidad. Ella ofrece protección a las mujeres. Ella se la sincretiza con la Virgen de Regla, patrona de los santos y con María. A menudo representada como una sirena, se asocia con la luna, el océano, las mareas y los misterios femeninos. Ella gobierna los esfuerzos subconscientes y lo creativo. Como tal, ella es la institutriz de la familia y de las cuestiones relativas a la mujer, incluyendo la seguridad del parto, la concepción, la infancia, el amor y la sanación. Extremadamente compasiva y misericordiosa, Yemanjá gobierna el tiempo del sueños, los profundos secretos, la sabiduría antigua, está en el agua salada, en las conchas de mar, y el inconsciente colectivo.

Algunos señalan que la leyenda de Yemanjá se originó en Egipto y deriva del culto a la Diosa madre Isis, se cree que por los esclavos nubios pasó a diferentes partes de África y en su paso cambió de nombre. El mito dice que Yemanjá dio a luz a la mayoría de dioses y diosas yoruba; reemplazando a Yembo y a Odudua en la creencia general, por ello es vista muchas veces como la gran madre entre los Yorubas. Según lo mitos cuando su útero se rompió, sus aguas uterinas provocaron la gran inundación que creó los océanos, así Yemanja es una de las grandes madres mitológicas. Yemanja es equiparable a la diosa Atenea griega o a la Minerva romana; una diosa de la sabiduría y la inteligencia, vinculada a los aspectos de enseñar a los pueblos, ya que en los mitos Yemanja es la institutriz y maestra de muchos de los dioses.

Aganjú

Aganjú (Aggayú), aunque ha tenido poco culto (no hay volcanes, ni desiertos en las grandes islas caribeñas, no así en las pequeñas Antillas orientales), es por su parte un dios telúrico, de carácter belicoso y violento; está vinculado a la furia de los volcanes, al poder de los desiertos, es señor de las cuevas (guardián de las puertas con el mundo de los muertos), señor del mundo subterráneo, de los tesoros minerales y del subsuelo; es dios del fuego y la lava, pero también de los grandes ríos que fluyen sobre la tierra, es señor las tierras salvajes que van desde los desiertos hasta las montañas.

Se cuenta que cuando Yemanja tuvo que atravesar un poderoso río no le quedó más remedio que pedir ayuda a su hermano Aganjú. Como Yemanja no tenía como pagarle, se acostó con él, el fruto de esa unión nacieron entre otros los dioses Orungan y Shangó; aunque a este último se le pone la mayoría de las veces como el hijo rebelde de Obbatalá y Yembó. Este mito muestra el solape de las historias y leyendas, así como las genealogías de los dioses Yorubas; por un lado Yemanja sustituye a Yembó/Odudua/Olokun (versión femenina) como diosa de las aguas y los misterios, y madre de todos los Orishas; mientras que Aganjú sustituye a Obbatalá/Oduduwa/Olokun (versión masculina) como dios de la tierra y el más allá.

Orungan

Cuando Orungan se hizo hombre, violó una vez a su madre Yemanja, cuando lo intentó en una segunda oportunidad el cuerpo de esta estalló (fue el diluvio,y el agua derramada de su útero fue tan grande que llenó los mares, por ello Yemanja es vista como una diosa marina) y de ese parto múltiple surgieron los Orishas menores, en un número que varía de diez a quince.

Orungan es el dios del mediodía y es Adonis entre los Orishas, el más bello de entre los dioses yoruba, es el dios de la juventud (masculina) y el amor (similar a Eros o Cupido); su equivalente femenina es la diosa Oshun (la Venus de los Orishas). Se dice que Orungan habita en la piel de los hombres y los animales, es por tanto un dios de la vida y la fertilidad.

Ifa

Un mito involucra a Orungan y a Eshu; se cuenta que cuando el mundo era joven y la raza humana era escasa en número, los dioses estaban limitados en sacrificios y así pasaban hambre con frecuencia. Ifa era un hombre que se puso a pescar (en algunas versiones es hijo de Orungan) pero no tenía éxito y por ello pasaba hambre. Ifa finalmente consultó a Eshu (Elegguá o Orunmila), este le dijo que si podía conseguir y traer las nueces de la palma de Orungan, le enseñaría a Ifa como pronosticar el futuro y beneficiar a la humanidad; pero Eshu estipuló que el primero de todos los sacrificios debería ser para él. Ifa accedió y fue donde Orungan para pedirle las nueces, diciéndole el propósito por las que las pedía. Orungan, encantado con la perspectiva, se apresuró a recoger las nueces y se las dio a Ifa. Eshu entonces dio clases a Ifa, que a cambio se las enseñó a Orungan, volviéndose así Orungan en el señor de los presagios y la adivinación y el dios de los babalawos (babalaos = adivinos). Ifa paso a convertirse en una divinidad de la adivinación, y más propiamente en la tradición es el arte de la adivinación, las predicciones, el oráculo; mientras que Eshu/Eleggua ve volvió el mensajero divino, sus adoradores lo consideran el inicio y el fin de todos los caminos, señor del destino, es el nacimiento y la muerte, el bien y el mal; presidiendo el inicio y final de todos los ritos.

Los Loas y la religión haitiana (3) Los mitos africanos originarios (Los dioses serpientes del Congo)

En el otro extremo de la región, pasando por medio de los pueblo del Niger (Yorubas), tenemos las creencias del Congo. Está región más selvática estuvo caracterizada por cultos más simples y menos estructurados; destaca la creencia en dioses serpiente (similares a Aida Wedo y Damballah Wedo), que pasaron al vudú con el genérico de Simbis y son incluidos dentro de la tradición del vudú en las familia Kongo y Petro (Loas propios del nuevo mundo o nacidos de Haiti). Los Simbis son seres vinculados a los ciclos del nacimiento y la muerte (estaciones de lluvia y sequía) propios de la región ecuatorial africana. Los miembros de este grupo a veces tienen una función de psicopompos o guías de los difuntos, ayudando a las almas de los muertos a encontrar su camino hasta el más allá, o mundo espiritual.

Simbi (4)

Los miembros más conocidos de la familia de Simbis están vinculados al ciclo mismo del agua, y bajo esta relación los Simbis han pasado a ser Loas muy conocidos y venerados en el vudú haitiano. Aunque la imagen de Mami Wata se utiliza para describir ese espíritu, la mayoría de los Simbis se les considera que son varones, viviendo en los ríos, lagos y manantiales (agua dulce); así en la tradición del Vudú el Simbi (Simba, Simbe) es el nombre genérico de los guardianes de las fuentes, manantiales, ríos, deltas y los pantanos; siendo seres elementales no pueden soportar estar lejos del agua, no pudiendo prescindir de la frescura del vital liquido. Son descritos como Loas de mucho conocimiento, porque pasan mucho tiempo aprendiendo acerca de la naturaleza de las enfermedades de origen sobrenatural y la forma de tratarlos. Ellos puede favorecerlo o estar en contra suya al dar protección a aquellos que tienen una buena relación con estos elementales, que suele dar la espalda a aquellos que no los adoran.

Los Simbis son puestos como parte del ejército del dios Ogoun, que pone a Simbi Andezo (Simbi de las dos Aguas, que disfruta del agua dulce y la salada) como el jefe de la guardia costera, pudiendo así Simbi Andezo ir a donde le plazca, y bajo este aspecto se le conoce como el dios serpiente que habita en los deltas, donde los ríos se juntan con el mar. Simbi Andezo es el Loa de la costa y uno de los miembros respetados de la familia Petro y pertenece también a la familia Rada a causa de su naturaleza. Cuando sus devotos son descuidados en sus ofrendas, suele ser roído por el hambre y tiende a ser cruel (justificando así las muertes por ahogamiento en las playas).

Simbi Dlo (Simbi d’l’eau = Simbi del Agua) por otra parte rige en las aguas dulces que fluyen por los ríos y manantiales. Los niños que van a buscar agua en los manantiales corren siempre riesgos, especialmente si son de piel clara, de ser secuestrados por el señor del manantial, que los lleva a trabajar para él en su reino bajo el agua durante unos años, a cambio les regala con el don de la clarividencia para los problemas. Los rituales en su honor se llevan a cabo cerca de manantiales y varias de sus canciones mencionan este tipo de lugares.

Simbi (3)

Como Simbi Ampaka tenemos al Loa que rige sobre el crecimiento de las plantas y hojas; que dependen del agua y la lluvia; por su conocimiento sobre el mundo vegetal es también reverenciado en el vudú como el Loa de los venenos.

En general se cree que los Simbi normalmente secuestran a sus seguidores o cualquier otra persona al azar que les gusta, mientras las victimas nadan o hacen canotaje en las aguas que dominan. Llevan a los secuestrados a su palacio submarino y paradisíaco según las leyendas. Los secuestros no suelen estar para siempre atrapados, el tiempo que la persona pasa con el Simbi varía de unos 121 días (cuatro meses) hasta más de dos años; cumplido el plazo las víctimas son enviadas de regreso con todos los conocimientos necesarios para ser un Hougan o una Mambo. Los mitos señalan que si les robas su peine de oro, te enviará de vuelta más rápido y será rico para el resto de tu vida. La misma leyenda señala que si los secuestrados hacen lo contrario de todo lo que se les pide, se les enviará de vuelta, rápidamente, sin ningún conocimiento espiritual, por supuesto.

Simbi (2)

Los Simbis son en su mayoría son hechiceros especializados en magia negra y sirven generalmente en sociedades secretas del vudú, por ello es apreciada su reverencia; se les hace conocedores de plantas y venenos, así como de magia negra, que es por lo general es su área de especialización. Como dioses serpientes la posesión por parte de Simbis se asemeja a la del dios padre Damballah, pero de una manera más violenta.

En el Congo la Gran Simbi, es la madre de todos estos dioses serpientes, y no es otra que el agua que cae en las grandes tormentas africanas y da vida a todos los ríos. En el vudú de Haití pasaría a formar parte de la familia Petro, siendo llamada la Grans Bwa (la Gran Boa), también conocida como Bran Bwa, Ganga-Bois y Grand Bois (Gran Bosque = selva), volviéndose un elemental de la naturaleza, un Loa con aspecto de serpiente estrechamente asociado con árboles, plantas y hierbas, siendo el amo (Loa) de la selva sagrada y también el protector de los animales salvajes. Como el dios Loko, es un Loa de la curación, conoce los secretos de las hierbas medicinales y los secretos de la magia escondida en las plantas.

La Grans Bwa forma una triada de magos con Maitre Carrefour (Amo de las encrucijadas, más conocido como Kolfu, y es un forma negativa de Eleggua (Legba), de quien ponen como el hermano gemelo malvado, y el Barón Cimetiere (Barón Cementerio). Juntos los tres que representan el viaje de la vida; de la Grans Bwa tenemos a la rica tierra que surge de la oscuridad del bosque, Maitre Carrefour representa los diversos caminos por los que viajamos en la vida y Barón Cimetiere representa el final del viaje. La Grand Bois está representada por la imagen católica de San Sebastián, por el árbol al que esta atado el santo cuando es sacrificado, siendo sus colores los distintos tonos de verde a rojo. Le encantan hojas y plantas como ofrendas; ama los cigarros y las bebidas como ‘kleren‘ (bebida alcohólica haitiana hecha de la caña de azúcar) y el ron.

Simbi (1)

Otro de los más conocidos Simbis del vudú, que forman parte de las familias Kongo y Petro, es Simbi Makaya, que la tradición pone como un gran hechicero convertido en mensajero de Legba en la tradición vudú y con funciones de psicopompo. A diferencia del resto de esta familia de serpientes, Simbi Makaya es descrito como bastante belicoso, locuaz y sociable; es, según la tradición, esposo de Erzulie Dantor (una forma de la diosa Erzulie, diosa vudú del amor, aquí como protectora de las madres; y que es la esposa oficial del padre de la familia Petro, Dan Petro (Don Pedro). Esta correspondencia ubica a Simbi Makaya en equivalente al ‘padre’ o ‘líder’ de la familia, función que comparte con la Gran Simbi; si vemos las relaciones de Erzulie, esta correspondencia de la diosa se da en las otras tres grandes familias del vudú, por un lado como Erzulie Freda es de acuerdo al mito vudú es una diosa que tiene tres maridos en la familia Rada: Damballah, dios del cielo y padre en jefe de la familia; Agwe, el dios del mar, y Ogoun, dios del fuego y del hierro; pero Erzulie en su aspecto de Maman Brigitte (Madre Brigida), que es esposa del dios vudú de los muertos, el Baron Samedi dentro de la familia Ghede (los Loas del nacimiento y la muerte); una clara relación con los mitos de los ciclos de la vida y muerte anual de la naturaleza, así como una correspondencia directa entre Simbi Makaya, Dan Petro, Damballah y Baron Samedi; todos señores de la vida y la muerte, y todos jefes de las familias respectivas.

Por su parte Erzulie adquiere en la África del Congo una versión más siniestra, en espíritus infernales que son mezcla de diosas como las Parcas, las Furias, Némesis y otras diosas ctónicas o telúricas; espíritus femeninos que recuerdan a la moderna Santa Muerte de los mexicanos, pero más temidas y violentas. Muchos de estos espectros femeninos han pasado a la tradición haitiana moderna, destacando el nombre de Marianette, que es incluida dentro de la familia Petre (Loas nacidos en Haití) y que detallaremos más adelante.