Mitos del oriente próximo (2) El origen de dioses y demonios

El universo apareció por primera vez cuando Nammu un abismo sin forma se separó y dio origen a Tiamat (el mar tumultuoso y principio femenino) y a Apsu (el océano primordial y principio masculino); de la unión de estas dos fuerzas nacerá el resto de la creación. Nació primeramente Mummú, la niebla; luego Lahmú y Lahamú, los manglares; de estos dos nacieron An-Shar y Ki-Shar, los pilares del cielo y la tierra, que engendran primero a An/Anu (el cielo —un ser equivalente al Urano greco-romano—) y luego hacen surgir de las aguas a los gigantes (las montañas) que se asientan sobre el Apsu, una montaña, Ki/Antum al elevarse muy alto sobre las aguas alcanza a An/Anu, del encuentro de An y Ki nacerá En-Lil (literalmente Señor —En— del viento —Lil—; el dios del aire, del viento y las tormentas), que los separa dando origen a la atmósfera.

En-Lil fue equiparado en las regiones semitas con El o Elohim (el supremo), hoy conocido como Yahvé o Jehová entre los judíos y que en Arabia llamaban Eloáh o Eláh, que en árabe moderno es Allah (Alá). En-Lil, el primogénito, heredará de su padre el título de rey de los dioses; de quien recibirá las Me —las tablas del destino—, que como el famoso Código de Hammurabi tienen las normas a seguir para gobernar la creación.

El segundo hijo de la pareja fue Nusku, dios de la luz y el fuego en la antigua Mesopotamia, conocido como Girru en Babilonia. Nusku se volvió visir de En-Lil y su símbolo era una lámpara de aceite. El tercero es Isimud (Ismuz o Ismud), un dios mensajero en la antigua Mesopotamia, que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos, comparable al dios Jano romano y que se volvería visir del dios En-Ki; el cuarto hijo fue Kakka; que se volvería heraldo de su padre. El último hijo de la pareja fue una diosa; la gran diosa madre llamada Nin-Hursag, señora de las montañas, que ocupo el lugar de su madre Ki/Antum en el dominio de la tierra.

Fruto de una aventura de An/Anu con Nammu (Tiamat) nacerá el dios En-Ki o Ea como lo denominaron los acadios, es como su nombre indica (En = señor y Ki = tierra) el dios de la tierra. En-Ki, pese a ser un primogénito de An, no venía de la rama celeste y terrestre y no pudo adquirir el título de rey de los dioses, otorgándose sólo el título de príncipe entre dioses; algo que no le gustó mucho y sería motivo de una rivalidad permanente entre En-Lil y En-Ki/Ea por el control del mundo.

De forma independiente Tiamat creará a los hombres pez, los Apkallus o Abgales, para que la sirvan, y que luego al servicio del dios En-Ki enseñaran a la humanidad las artes de la civilización. Se destacan entre estos seres mitad hombre mitad pez o anfibios: Oannes o Uanna, —equiparado al propio En-Ki y con el primer rey de los hombres Adapa (Adán)—; por el año 3000 a.C. Suben de las aguas: Eudocus, Eneugamus, Eneuboulus, Anemeutus; el último de estos seres que a subió la tierra fue llamado Anodaphus, según Apolodoro, hecho ocurrido allá por el año 2450 a.C. A estos seres luego se les llamó Musarus (seres repulsivos) y seguramente por ello no volvieron. Algunos suponen que estos seres eran los sobrevivientes de las destruidas Atlantis, Lemuria o Mu, que trataban de llevar a los humanos supervivientes de la catástrofe, y vueltos a la edad de piedra, algo de los restos de aquellas civilizaciones perdidas.

Tiamat crea a los hombres escorpión, que serán enviados a conquistar las montañas; los grifos —mitad león y mitad águila— que acompañan a los primeros; los lammasus y las esfinges, con cuerpo de toro o león, alas de águila y cabeza humana se dispersan sobre la tierra creada.

Enmesarra, fue un dios de las leyes; su compañera era Ninmesarra; juntos controlaba o redactaron las ME (las leyes divinas). Estos dos dioses habitan hoy en el Kur, y eran conocidos como los ancentros de todos los dioses; son por tanto una forma de An-Shar y Ki-Shar.

An/Anu viendo el soplo fuerte de En-Lil, llenará el aire con los Utukki — los demonios —, mitad hombre y mitad aves; de número tal que llenan los cielos y de los cuales se conocen los nombres de: Muttabriqu (relámpago); Sarabda (siervo), Rabishu (escondido), Tirid (expulsado), Idiptu (viento); Bennu ( quien se adapta), Sidana (quien se tambalea), Miqit (el que acaricia), Bel Uri (señor del cielo); Umma (caliente fiebre); Libu (canalla); también se incluyen entre estos seres a los siete Gallu, que estaban generalmente ligados a las tempestades, y dice la leyenda que fueron enviados para llevar a Dumuzi al inframundo, todos ellos volaron más allá de las montañas y se instalaron en la tierra de Kur (el inframundo). Asag es un demonio monstruoso que causa enfermedades; descrito como algo tan horrible que su presencia hace hervir peces vivos en los ríos. Se dice que era acompañado en la batalla por un ejército de sus hijos, demonios de roca, nacidos de su unión con las propias montañas. Este demonio sería derrotado por Ninurta o por Ishkur. El demonio Han-Bi o Han-Pa no es otro que el propio Satanas; y sería padre de Pazuzu; asociado con la serpiente del mal que tentó a Adán y Eva tenemos a Dimpemekug el demonio de la tentación.

Los Edimmu o Ekimmu eran fantasmas de los que no habían sido enterrados correctamente y que venían como malos vientos a chupar el aire de los vivos. Un grupo de siete demonios fueron puestos luego al servicio del dios Nergal/Erra, y eran llamados Sebitti, los siete dioses guerreros; es posible también que se trataran de las almas de grandes guerreros que muertos en la lucha fueron recompensados por el rey de infierno y convertidos en sus heraldos.

Hubo dioses de otros pueblos que luego fueron transformados y absorbidos por la cultura sumeria, quedaron al servicio de los dioses del inframundo; destacan: Sumuqan, dios acadio del ganado, que paso a cuidar el ganado de Ereshkigal y que era conocido también como Shakka, Shakkan o Amakandu. La diosa Belet-Tseri, era una diosa acadia conocida como ‘reina del desierto’ y que se convirtió en quien llevaba el registro de los muertos que entraban en el inframundo. Belet-Tseri era esposa del dios de los nomadas amoritas, Amurru; otro dios pastor y de las tormentas, conocido también como Sadi Belu o Sade Bel (señor de la montaña) y que puede ser equiparado al dios Ishkur/Adad. Nisroch, un dios asirio de la agricultura que tenía cuerpo humano, con alas y cabeza de águila y cuidaba el árbol de la vida; adorado por los habitantes de Nínive, donde se lo identificaba con Nusku; fue equiparado al demonio hebreo Belfegor, y este a su vez venia del dios Moabita de la región de Pe’or; llamado simplemente Baal-Phegor (señor de Pe’or). El demonio Druaga provenía del dios Ahriman (un dios persa) conocido también como Angra Mainyu y que era el opuesto a dios Ahura Mazda, literalmente “El gran sabio”; y en el dualismo zoroástrico, Angra Mainyu es el destructor (Satanás).

 

Las tablillas de barro hacen mención de un grupo de dioses menores, equiparables en poder a las ninfas y los sátiros griegos, que eran siervos de los dioses de la tierra y el cielo, y que cansados de tanto trabajo se pusieron en huelga y revelaron; por ello los dioses crearon a la humanidad para que les sirviera con sus ofrendas. Estos dioses menores, conocidos como Igigi, fueron expulsados de los palacios y se volvieron demonios.

Una de las tablillas de barro habla de como siete demonios creados por An/Anu atacaron a los hijos y nietos de En-Lil en los cielos. Estos hechos ocurrieron tras el regreso de En-Lin del Kur y donde su hijo Nannar/Sin (dios de la Luna) y los hijos de este: Utu/Shamash (El sol) e Inanna/Ishtar (Venus) subieron a los cielos y dieron paso a la medición del tiempo.

Los nombres de los siete demonios no son descritos en las tablillas, pero en la mitología caldea los siete dioses del mal fueron conocidos como Shedu, siendo representados en forma de toro alados. La apariencia de las furiosas tormentas, de esos dioses del mal, despiadados demonios, que en la bóveda del cielo fueron creados son descritos como sigue:

De estos siete, el primero es el viento del Sur …

El segundo es un dragón, cuya boca al abrirse no se puede medir…

El tercero es un leopardo sombrío, que se lleva a los jóvenes …

El cuarto es un terrible Shibbu (lazo que envuelve) …

El quinto es un furioso lobo, quien no conoce el miedo,

El sexto tiene tal desenfreno … que marcha en contra de los dioses….

El séptimo es una tormenta, un viento maligno, que trae venganza…

Al oscurecerse el brillante Nannar/Sin en los cielos (eclipse), En-Lil envía a su hermano Nusku por la ayuda de En-Ki, juntos todos los hijos y nietos de An/Anu vencen a los demonios; aunque Nannar nunca se recuperó del todo y es por ello que la Luna ya no brilla por si misma y solo refleja la luz de su hijo Utu, el sol.

Quiénes eran estos demonios; el primero, una tormenta del sur puede tratarse del demonio Han-Bi o Han-Pa , que no es otro que el propio Satanas; El segundo es un dragón, cuya boca al abrirse no se puede medir (puede tratarse del dragón Leviatán, la gran serpiente marina; o también hacer referencia al demonio hebreo Asmodeo que cabalga sobre un dragón y es el demonio de la lujuria que desposo a Lilith). El tercero es un leopardo sombrío, que se lleva se los jóvenes (entre los hebreos es equiparable al demonio Sidragasum/Bitru/Sytry, que tienta a los jóvenes al sexo) El cuarto es un terrible Shibbu, un lazo, que podemos vincular a los tornados (Samael en la mitología hebrea es el ángel de la muerte y el envenenamiento, amante de Lilith, lo identifican con el espíritu que se ocultó tras la serpiente para seducir a Eva; era representado empuñando una espada o un arco. Su nombre puede estar relacionado con la palabra del alfabeto hebreo samech, que se interpreta por ‘serpiente’ o con la palabra samiel o simún, que es el viento del desierto). El quinto es un furioso lobo, que no conoce el miedo (entre los hebreos Andras es un demonio con cabeza de búho, cuerpo desnudo de ángel alado, que cabalga sobre un lobo negro; es el espíritu de la ira y las discordias). El sexto va desenfrenado en contra de los dioses y no hablamos sino de la diosa Lamashtu o Labartu (en sumerio Dimme) un demonio femenino mesopotámico que luego fue asimilado por Lilith. Lamashtu era considerada hija de Anu, el dios del cielo, y a diferencia de sus compañeros demoníacos, ella hizo la maldad por su propia voluntad; seduciendo a los hombres, dañando a las mujeres embarazadas, a las madres y a los recién nacidos, bebiendo su sangre y causando la enfermedad y la muerte. Ella es en el mito mesopotamico compañera de nuestro último demonio, el séptimo descrito como una tormenta o viento maligno seco que arrastra a las plagas (langostas) no es sino el demonio Pazuzu.

Dos demonios de Mesopotamia tienen una estrecha relación con Lamashtu/Lilith; Alu era originalmente un demonio asexual, que se hizo en los atributos femeninos, pero más tarde se convirtió en un demonio masculino. Alu le gustaba de vagar las calles como un perro callejero por la noche y meterse en las habitaciones de las personas mientras dormían para aterrorizarlos. Se le describía como mitad humano y mitad demonio. En la tradición judía era llamado Ailo, y se decía que era una hija de Lilith, que ha tenido relaciones sexuales con un hombre. El otro demonio era Gallu, cuyo nombre era también utilizado como un término general o nombre múltiples demonios o de un grupo de ellos. Gallu aparece como Gello , Gylo o Gyllou en la mitología bizantina y es un demonio femenino que robaba a las madres los niños. Entre los Judíos, Gilû era considerado un nombre secreto para Lilith.

Mitos del oriente próximo (3) Con mi mujer, mi hija, mi nieta y mi bisnieta.

En-Ki se acostó con su madre Nammu (Tiamat) y de su unión nació la bella Sud. En-Ki al ver el resultado y buscando un heredero varón al que pueda dar el control del mundo, encuentra lógico unirse a su media hermana Nin-Hursag; sus hijos tendrían así el chance de, al ser nietos por ambas ramas familiares de su padre, entrar en la línea de sucesión directa. Ello originará uno de los sucesos más pervertidos y escabrosos en los mitos de la creación sumeria.

De los amores de En-Ki con Nin-Hursag (señora de las montañas) nacerá Nin-Sar o Nin-Shar (diosa de la vegetación, también conocida como Nin-Ki —Señora de la tierra—, Nin-Mu), a una semana tras su nacimiento ya era adulta. En-Ki insaciable en su intento termino acostándose con su hija, Nin-Sar; y de la incestuosa unió nacería ahora Nin-Kurra o Nin-Kur, diosa de los pastos de las montañas; En-Ki persiste en su intento y se antojo de la nueva hija y, como con su madre y abuela, la enamoró y bueno pronto nació Uttu, diosa de los tejidos y la ropa.

Las pretensiones incestuosas de En-Ki superaron lo que podía aguantar Nin-Hursag; ella aconsejó a Uttu de emborrachar a su “padre” cuando este se le acercara. Dicho y hecho En-Ki borracho intentó violar a su última hija; pero el semen derramado fue recogido por Nin-Hursag y sembrado en tierra de donde nacieron ocho plantas. A la semana En-Ki vino a buscar a la que suponía sería su próxima hija, pero sólo encontró plantas de hermosos frutos. Algo contrariado y frustrado, las arrancó, devoró y enfermó.

Nin-Hursag hubiera dejado morir a En-Ki si no fuera por la intervención de su hermano En-Lil. Finalmente Nin-Hursag yació con En-Ki y extrajo el veneno; de la “extracción” nacerían ocho dioses menores: Abu (rey de los pastos), Nin-Tulla o Nin-Tul (señora de Magan, se supone que era el actual Omán) y En-Shag (Señor de Dilmun, hoy asociado con las islas de Bahrein), todos ellos extraídos de la cabeza del dios; Nin-Sutu o Nin-Kautu o Nin-Karrak, diosa de la medicina, que fue extraída de la nariz y se volvió consorte de Ninurta; Nin-Kasi, diosa de la cerveza y el alcohol, fue extraída de la boca; Dazima, Dazimua o Azimua, otra diosa de la salud, también conocida como Geshtinanna o Belili, diosa de las viñas, de los oráculos y asociada con la interpretación de los sueños; Dazima desposo con Gizzida (es el dios del amanecer, hijo de Ereshkigal y Ninazu). Este dios suele asumir forma de serpiente, y junto con Dazima son el primer símbolo de serpientes gemelas del que se tiene conocimiento; algunos creen que Gizzida, podría haber sido la serpiente del Edén. Nin-Ti o Nin-Til, salida de la costilla de En-Ki, (a semejanza de Eva creada de la costilla de Adán) y Nazi o Nanshe extraída de los genitales, o del cuello en otras versiones, es diosa de los canales, se volvería diosa de la justicia y también asociada a la interpretación de sueños, trabajo que comparte también la diosa Geshtinanna. Después de esa experiencia, En-Ki se dedicó al estudio y la magia, al menos por un tiempo.

Este mito tiene otras connotaciones; el lugar donde ocurrieron los hechos se llamaba Dilmun, hoy se supone que es la isla de Bahréin en el golfo Pérsico; y que para conquistar a Nin-Hursag el dios En-Ki con su magia convirtió de lugar de un desértico en un paraíso (el Edén bíblico). Las diosas nacen en Dilmun pronto y sin dolor, nada del castigo bíblico de “parirás tus hijos con dolor”, reforzando la idea del Edén. El devorar los frutos y enfermar es comparable a comer la fruta prohibida del Edén; y para curarse uno de los seres creados es Nin-Ti, que se traduce en “señora (Nin) de la costilla (Ti)”. Pero la palabra “Ti” en sumerio también significa “hacer vivir o nacer”. Por lo tanto, es un juego de palabras muy antiguo que se realizó y se perpetúa en la Biblia, pero sin su significado original, porque la palabra hebrea para “costilla” y la palabra “nacer” no tienen nada en común, no aclarando el por que Yahvé crea a Eva de la costilla de Adán.

Mitos del oriente próximo (4) Los primogénitos y herederos

De amores posteriores entre Nin-Hursag y En-Ki, tras su reconciliación, nacerán Nin-Gikuga, diosa de los pantanos; Nin-Gal, la gran reina y diosa de las cañas; Nin-Suna, diosa del ganado o las vacas, también llamada Sintur (serpiente) o Duttur (diosa de las ovejas); Nidaba, (Nisaba/ Shala) diosa del grano; sólo por mencionar algunas de las tantas diosas vinculadas a la tierra (para muchos Ki, Nin-Hursag, Nin-Ki, Nin-Gikuga, Nin-Suna, Nin-Ti, Nidaba, etcétera, son sólo nombres de la misma diosa)

Nin-Hursag, viendo los infructuosos intentos de En-Ki por un heredero varón se fastidio y terminó acostándose con su hermano En-Lil, algo nada raro entre dioses y sobre todo si no hay muchas opciones de donde escoger; esa unión les daría a ambos el primer hijo varón. El primogénito de En-Lil fue un chico al que llamaron Ninurta, conocido también como Ningirsu y Ninib.

Como su padre será dios de los vientos de tormenta, pero será además señor de la agricultura ya que trae las lluvias que alimentan la tierra; pero también será un dios de la guerra, y por ello representado como un arquero, en los cielos representa la constelación de Sagitario. Este nacimiento truncaba cualquier esperanza de En-Ki de que alguno de sus hijos heredara el trono del cielo.

La esposa de Ninurta fue Gula, diosa de la medicina. Su nombre significa “la Grande”, también conocida como Nin-Karrak. Ninurta y Gula son los padres del dios de la medicina Ninazu, quien guardaba las aguas de la vida que permitían resucitar a los muertos. Ninazu fue amante de Ereshkigal y ambos serían padres de Gizzida, compañero de Dumuzi/Tammuz/Talmuz, un dios agrícola vinculado a la muerte y el renacimiento.

Ante al abandono de Nin-Hursag, En-Ki vuelve con Nin-Ki y tendrá a su primer varón, Marduk; dios conocido como Assur por asirios y Baal por los semitas. Nin-Ki será ahora llamada Damgalnuna o Damkina. Luego En-Ki se unirá a su hija Nin-Suna, diosa del ganado, de ella nacerá su segundo hijo varón, el dios pastor, llamado Dumuzi, voz que significa «el hijo verdadero», abreviación del nombre completo Dumuziabzu «el hijo verdadero del Apsu», título que se daba al propio En-Ki. El Dumuzi sumerio será Talmuz entre los semitas o Adonis para los fenicios y estaba asociado a la constelación de Aries, el carnero, marcando cuando los ganados de cabras y ovejas podían regresar a las montañas a pastar. Para ese momento los hijos varones de En-Ki ya estaban lejos de la línea de sucesión.

Mitos del oriente próximo (5) Los dioses de los vientos y las estrellas

En-Lil, dios del viento y las tormentas, se enamora de Sub (la primera hija de En-Ki), y viola a la chica, que era aun una niña, cuando se bañaba en el río desnuda. La ofensa provoca el destierro de En-Lil, que termina en el inframundo. Sub lo sigue y se encuentra con un portero en las puertas del infierno (En-Lil disfrazado). Ella le pregunta por su amo En-Lil y este le dice que no sabe donde está su señor; a lo que ella le responde que sus intenciones son, una vez que nazca ese primer hijo que lleva en el vientre de En-Lil, llenar su vientre con la semilla de su siervo (el portero).

Tras nacer en el infierno el dios Nannar, dios de la luna; Sub se acuesta tres veces con el portero. Su segundo hijo fue la contraparte del primer hijo de En-Lil, Ninurta; Nergal es el dios del calor, el viento del desierto y de la sequía que sopla del norte al sur; es el sol del seco verano. Nergal se le vincula al planeta Marte como a todo dios de la guerra. Y su medio hermano Ninurta al planeta Saturno es vinculado a la agricultura. Ninurta era llamado el arquero y como veremos luego está asociado a Sagitario.

El tercer hijo nacido de los amores en el infierno es un dios similar a Ninurta; es llamado Ishkur por sumerios y Adad por los semitas, su padre lo hará dios de los vientos de tormenta en las montañas y tras su regreso a los cielos lo enviará a las montañas. Ishkur/Adad desposa a la diosa de las semillas Shala y fruto de esa unión es En-Bilulu, señor de los ríos y canales, quien llena de agua al Tigres y al Eufrates. En-Bilulu, fue vinculado a la constelación de Tauro; la razón para ello es que el origen y equiparación a su padre, Ishkur/Adad, que era Teshub, dios de la tempestad de los hurritas (hititas) y que viajaba en las espalda de un toro, demostrando así la influencia de los hititas/huritas en la mitología de los caldeos.

La compañera oficial de Adad era Shala (Nidaba, Nisaba o Nanibgal), hija de En-Ki y Nin-Hursag. Ella era la diosa del grano y estaba asociada a la constelación de Virgo, más específicamente a su estrella Spica (la espiga de grano). Shala acompañaba en funciones de escribana a sus hermanas Nanshe, diosa de la justicia y Geshtinanna/Belili, diosa del otoño; que son hoy las estrellas brillantes Zubenelgenubi (α Librae) significa “pinza del sur” y Zubeneschamali (β Librae) “pinza del norte” de la hoy constelación de Libra.

Cuando finalmente En-Lil puede regresar al cielo, Sud y sus hijos lo acompañan; y se le permite a ambos contraer matrimonio; Sub es llamada a partir de entonces Nin-Lil, señora del viento. En-Lil fue asociado entonces al planeta Jupiter, como corresponde al rey de los dioses.

Nannar, conocido como Sin por los semitas, desposa a la diosa Nin-Gal, la gran reina y diosa de las cañas; de su unión nacerán Ereshkigal, la mayor, que se convertirá luego en reina del inframundo y los gemelos. El varón es Utu o Shamash como lo llaman los semitas, es dios del Sol y comparable al Apolo griego, no solo en belleza; sino que, al igual que su contraparte griega, todo lo ve y que tiene el poder de la adivinación; será es también dios de la justicia y es relacionado con la hoy constelación de Libra.


La hermana gemela de Utu/Shamash es conocida como Inanna en sumeria, Ishtar en babilonia, Astarté, Anat o Ashera entre fenicios y semitas, Astar en Etiopía, Anahit en la Armenia y Athar en Arabia. Inanna/Isthar era una diosa que combina atributos de Afrodita/Venus (diosa del amor), Demeter/Ceres (diosa de la fecundidad) y una versión femenina del dios Ares/Marte (como diosa de la guerra), era asociada al planeta Venus.

Por su aspecto de guerrera, es vinculada a Escorpio, al lado de su hermano Utu/Shamash, en Libra. Escorpio también se vincula al demonio Pabilsag (ser mitad hombre, mitad escorpión, que en algunas versiones es hijo de Enlil y Ninlil, y cuyo mito se fusionó al de Ninurta, y en otras es hijo de An/Anu y Tiamat, a semejanza o equiparable a En-Ki debía traer tributo a En-Lil). Pabilsag  junto al demonio Lararak (con forma entre humana y león y asociado a Leo), vigilan las puertas del infierno. Los demonios Lararak/Latarak y Lulal, ambos seres con cabeza de león también eran ubicados en las hoy constelaciones de Cetus (la ballena) y Eridanus (el río).

El último hijo de la pareja es Ishum; un dios del fuego; que se convertiría en el asistente y heraldo de su tío Nergal.

Para finalizar con los planetas, el pequeño Mercurio estaba asociado a Nabu, dios de la escritura; hijo de Marduk y Zarpanitu/Zarpanitum, diosa del nacimiento; que algunos asocian como una forma de Inanna/Ishtar, pero que tiene más relación con la diosa Nin-Ti.

El pez del norte de la actual constelación de Piscis era conocido como “la golondrina” fue asociada a Inanna/Ishtar, pero como era llamado “la señora del cielo“, podemos asumir que realmente estaba vinculada a Nin-Lil.

La gran diosa Ki/Antum fue asociada a la constelación de la Osa mayor, en realidad a la imagen de las siete estrellas que forman el “carro” de la constelación; la Osa menor, más pequeña pero por tener a la estrella Polar fue vinculada a An/Anu, quien reina en los cielos. Ambas constelaciones tuvieron también una connotación fúnebre, ambos eran carros funerarios que transportaban a los muertos.

La constelación del Águila fue vinculada a dios ave Anzu y en un mito se la relaciona con Sagitario. La constelación de Hidra (aquí conocida como la serpiente) se vinculó a Gizzida y el Cuervo sobre hidra sigue existiendo y picando a la serpiente, el cuervo era el animal del dios Ishkur/Adad, que pelea con la serpiente de la sequía y así trae las lluvias. Es por ello que el dios del amanecer Gizzida, es un dios infernal, ya que su animal es la serpiente y símbolo de la sequía y la muerte.

La hoy constelación de la Vela (que formaba parte del bote de los argonautas) se vinculó a la diosa Nin-Ki/Damkina. La popa del argos era un arco o un arquero (arquera realmente) asociado a la guerrera Ishtar; y el hoy gran cuadrado de Pegasus era un campo por arar y cultivar.

En-Ki fue identificado con Capricornio (los animales del dios eran la cabra —animal de los pastores— y el pez —de los pescadores—) y a la constelación de Acuario (cuando se volvió rey del Apsu), ambas constelaciones vinculadas con las lluvias del invierno y la llegada de la temporada de pesca en el río. Las aguas derramadas por Acuario llenaban los ríos y subían los peces, estos hoy la constelación del Pez austral y el pez del sur en Piscis.

En-Lil se ubica en la antípoda celeste de su rival y se le asocia a Cancer y a Leo —como corresponde al rey de los cielos—; también se vincula al dios con la constelación de Boyero; asociado así a las cosechas.

La constelación de Orión fue vinculada a Ninshubur, según el mito una compañera de Inanna/Ishtar que la ayudo a luchar contra los demonios enviados por En-Ki/Ea para recuperar las Me. —las pleyades siempre fueron vinculadas a siete demonios del inframundo—. Para los asirios Orión era un amante de la diosa guerrera, y era llamada la constelación “El Verdadero Pastor del cielo“, algo lógico con Aries (vinculado al dios pastor Dumuzi/Talmuz) y Tauro (vinculado a En-Bilulu) cerca como imágenes de ganado. En-Bilulu aparece en distintas versiones con distintos padres, en una primera es hijo de Enlil y Ninlil; así es hermano de Ninurta y Pabilsag; la segunda es hijo de Ishkur/Adad y Shala. En-Bilulu fue amante de Ereshkigal, cuyo primer esposo fue el toro Gugalana, quien era también una forma de Ishkur/Adad, por ello el mito de En-Bilulu (dios de los ríos y canales para los cultivos) se fusiona de alguna forma con el de Ninurta (dios de la agricultura) y el de Ishkur (dios de las tormentas de las montañas de la que bajan  los grandes ríos).

Se puede intentar también asociar a Orión con Marduk; dios agrícola que era amante de Inanna/Ishtar. Acompañando a Orión a sus pies tiene un gallo (hoy La Liebre) y nuestros modernos Can Mayor y Can Menor formaban un conjunto de arcos y flechas, confirmado el carácter guerrero de Orion.

La imagen de los sumerios nos muestra a un Orión que hala al toro (Tauro) ayudado por el pastor (Auriga) que arrastra el arado (Perseo); el surco dejado es Virgo, que era llamada “el surco del arado“, siendo su estrella Spica el grano sembrado por el labrador (Boyero).

Rodeando al labrador (Boyero) se encuentran el caballo (Casiopea), el lobo (El Dragón, su cabeza para ser exactos), la cabra (hoy la constelación de Lira) y el perro sentado (hoy Hércules), estas dos últimas constelaciones vinculadas a la diosa Gula, diosa de la salud y compañeras de Ninurta. En Perseo también se veía a un anciano, asociado a Enmesharra, un dios ancestral del inframundo.

La constelación de Géminis se asoció a los dioses Lugalgirra y Meslamtaea, dos gemelos que cuidaban las puertas del infierno; un poco hacían las veces de Dumuzi/Talmuz y Gizzida en el infierno; la constelación al final fue identificada con Nergal y su mujer Ereshkigal, reyes del submundo. La constelación del can menor eran otro grupo de gemelos, cuyo simbolismo no esta hoy claro.

Existían mitos vinculados a otras constelaciones modernas, tan cambiadas en apariencia que sería difícil de reconocer. Así rodeando al arquero (Ninurta), hoy Sagitario, hay bestias como el hombre-lobo (hoy el lobo y parte de Centauro) y el jabalí (la hoy constelación de Centauro), animal sagrado de Ninurta, la pantera (hoy parte de Cerfeo y el Cisne) que es el animal sagrado de Nergal y el venado (Andromeda), que surge a final de diciembre para indicar que ya paso lo peor del invierno. Entre el arquero (Ninurta) y la cabra y el perro sentado (Gula) se encuentra el dios sentado, mitad hombre, mitad serpiente (Ofiuco), que era un ser vinculado a los reinos de los vivos (hombre) y los muertos (serpiente); podríamos suponer que es Ninazu, guardián de la aguas de la vida y la muerte. A su lado Zababa, un dios menor de la guerra formado con la parte occidental de Ofiuco, y asociado también a Ninurta, dejado sagitario a Pabilsag, como un dios menor, mitad hombre-mitad caballo que viajaba a Níppur a dar regalos a En-Lil, y que fue padre de Dumuzi; osea, hablamos de En-Ki.

Antes de terminar se harán algunas aclaraciones. En la versión sumeria Ereshkigal e Isthar son hermanas de los dioses En-Ki, En-Lil y Nusku, siendo hijas de An/Anu; y Ishkur/Adad era visto por algunas leyendas como el hermano gemelo de En-Ki; señor de las lluvias regulares, distinto a En-Lil, señor de los vientos huracanados y de las tormentas.

Mitos del oriente próximo (6) El robo de las Me y la oportunidad de En-Ki

Las Me o tablas del destino, fueron el regalo de An/Anu a su hijo En-Lil cuando este asumió el cargo de rey de los dioses. En las Me se encontraban las normas y reglas para poder controlar el mundo y el poder de la palabra. Cada año todos los dioses se reunían en Níppur, ciudad acadia, que era el hogar de los dioses, donde gobernaba En-Lil y su hijo Ninurta (literalmente dios de Níppur). En este lugar cada año los dioses contaban los hechos del año anterior y decidían los planes del venidero.

Los dioses Nergal y Ninurta son dioses de guerras y batallas. Solían regresar a Níppur cargados con el botín de las guerras y acompañados de un enorme séquito. Nusku, visir de En-Lil, les indicaba sus sobrinos que moderaran su avance ya que la asamblea de dioses se siente abrumada por sus trofeos.

En una de estas fiestas, mientras En-Lil toma un baño, su siervo Anzu (literalmente “quien conoce los cielos”; también llamado En-Zu = Señor Sabio, o Imdugud; y representado como un hombre pájaro y era la personificación del viento del sur y las nubes de tormenta) espera, es la oportunidad que ha estado deseando. Posiblemente seducido por En-Ki, quien le ha hablado de las Me de En-Li, y sobre como quien las posea ostentará el titulo de rey de los dioses. Es demasiada tentación para el dios de Ur, ciudad ubicada al sur, vecina de la ciudad de Eridu, la ciudad donde reina En-Ki.

El astuto Anzu dio con la oportunidad cuando En-Lil se desvistió para meterse en la piscina en su baño diario, dejando descuidada las tablas. Anzu en la entrada del santuario había estado observando desde el comienzo del día. Cuando En-Lil se estaba lavando con agua pura, habiéndose quitado la corona y depositado en el trono, Anzu cogió en sus manos las tablas del destino y se las llevó; montando en Mu, una gran águila.

El efecto del robo fue tal que se suspendieron las “fórmulas divinas”; hubo quietud y el silencio se impuso, como en el Génesis de la Biblia la creación siempre se antepuso la frase “Y dijo Dios…”; sin las Me, En-Lil enmudeció. Los dioses de la tierra y el cielo se fueron reuniendo uno a uno ante las noticias. El asunto era tan grave que incluso se informó a An/Anu en su Morada Celestial. An/Anu indicó que Anzu tenía que ser capturado para que devolviera las fórmulas; pero cuál de los dioses lo haría.

Los de mayor valor y fuerza fueron convocados. Pero todos ellos señalaron que, al tener Anzu las tablas del destino, este podía convertirlos en arcilla. Entonces, En-Ki tuvo una gran idea: ¿Por qué no llamar a Ninurta para que acepte tan desesperado combate?

Los dioses reunidos se percataron de la ingeniosa sagacidad de En-Ki. Estaba claro que las posibilidades de que la sucesión cayera en su propia descendencia se incrementarían si Anzu era derrotado; pero también resultaría beneficiado si Ninurta resultaba muerto en el proceso.

Para sorpresa de los dioses, Nin-Hursag se mostró de acuerdo, y dirigiéndose a su hijo Ninurta, le explicó que Anzu no sólo le había robado a Enlil las tablas, sino también a él. En-Ki ayudó explicando a su sobrino como vencer a Anzu; ya que las Me protegían a su poseedor. En-Ki aconsejó a Ninurta que añadiera un til-lum (el rayo o relámpago) a sus armas, y que no disparara a Anzu, sino a las alas de Mu. Así se hizo y al ave cayo al Apsu (las aguas), Anzu fue capturado, pero las tablas del destino se encontraban ahora en el reino de las aguas subterráneas. La imagen de la lucha fue tan grande que se inmortalizó en los cielos, Sagitario (el arquero = Ninurta) lucha contra el Águila (Anzu sobre Mu).

El resultado tuvo dos logros para En-Ki; el primero Anzu fue desterrado y al no poder recobrar las Me, ahora enterradas en las profundidades del Apsu, Ninurta fue de alguna manera relegado por su padre por su incapacidad de recuperar las tablas. Pero ¿quién era Anzu?. Hay que ver esto desde un punto histórico. En el sur, la ciudad sumeria de Ur estaba creciendo y expandiendo su poder; algo que no toleró la ciudad de Níppur (ciudad de Ninurta y En-Lil), ayudada por la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki), una población la vecina de Ur. El dios de Ur era Nannar (hermano de Ninurta y segundo en la línea de sucesión real), queda claro así las razones de Anzu/Nannar, el primogénito del matrimonio oficial de su padre (En-Lil) con Nin-Lil; Ninurta a sus ojos, aunque hermano mayor era un bastado y no tenía derecho a heredar a su padre. Algunos especulan y afirman también que Zu significa sabio; An-Zu es conocedor del cielo; si a En-Zu, el señor sabio, se le invierten las palabras resulta Zu-En = Zuen = Sin, el dios lunar de los semitas.

La historia no termina aquí; según los mitos las peleas de los hijos de An/Anu y sus descendientes llegaron a ser tan bulliciosas que molestaron a los dioses primigenios; en especial a Apsu, quien le reclamó a su compañera Tiamat sobre hacer algo; a los que su consorte le respondió —No podemos destruir nuestra propia creación—.

Apoyado por Mummú (su hijo y visir), Apsu decide acabar con la creación y sigue por su cuenta y riesgo; pero En-Ki los descubre y usando su magia logra dormir a Apsu, en un sueño que casi parece muerte (desde entonces los ríos solo fluyen plácidos hasta el mar). Mummú es convertido en esclavo del dios En-Ki.

El reino acuático subterráneo de Apsu es ocupado por En-Ki con su mujer Nin-Ki/Damkina, convirtiéndose de príncipe de los dioses en la tierra a señor (rey) de las aguas dulces (los pozos, manantiales y ríos que surgen de la tierra) y En-Ki pasa a ser llamado por los semitas Ea, literalmente “Señor de las aguas”; es por ello que se asocia al dios más a las aguas que con la tierra y es por eso sus signos zodiacales son Capricornio (cabra = tierra + pez = aguas) y Acuario.

La razón que impulsaba a En-Ki a vencer y apoderarse del reino de Apsu era otra, tratar de recuperar las Me, quizás, y sólo quizás nunca hubo un intento de Apsu por acabar con los dioses y todo se trató de una estratagema de En-Ki para justificar y lograr apoderarse con el poder y las Me; algo que no logró ya que Apsu se las había entregado a su consorte Tiamat, cuando estas cayeron a su reino.

Un mito posterior cuenta lo siguiente: Cuando Ninurta captura a Anzu y le pide la devolución de la tablas, el dios se lamenta ante Ninurta de haberlas dejado caer en el abismo acuático (el Apsu), al haber sido atacado por Ninurta. Cuando se dirigen al Apsu para convencer al dios En-Ki/Ea de que devuelva las Tablas del Destino, En-Ki/Ea se niega. Por despecho, Ninurta insulta al visir de En-Ki/Ea, Isimud, un dios mensajero que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos. En venganza por la grosería, En-Ki/Ea crea una tortuga gigante que ataca al joven dios mordiéndole en los dedos de los pies. Ninurta se defiende, pero En-Ki, con su magia, abre un hoyo en que caen él y su atacante. Sólo las súplicas de la madre de Ninurta, Nin-Hursag, convencen a En-Ki/Ea para que lo libere; pero Ninurta no recupera las Me.