Mitos del oriente próximo (7) Tigris y Eufrates

Nannar/Sin y sus hijos: Ereshkigal, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar van al exilio; pero no van solos, un quinto dios acompañaba a este grupo, el dios de las tormentas, Ishkur, el hijo menor de En-lil y Nin-Lil. Ishkur significa “montaña lejana”. Como hermano de Sin y tío de Ereshkigal, Utu e Inanna, Adad parece haberse sentido más en casa con ellos que en su propia casa. Los textos sumerios los sitúan constantemente juntos y cuando tiempo después Inanna vuelva a sumeria convertida en la diosa patrona de Uruk; en las ceremonias relacionadas con la visitas de An/Anu a su ciudad, Uruk, tablillas antiguas señalan que en la entrada en la corte de An/Anu, frente a la sala del trono están presentes los dioses: Nannar/Sin, Utu/Shamash, Ishkur/Adad e Inanna/Ishtar siempre juntos recibiendo y despidiendo al rey del cielo.

Nannar/Sin, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar son respectivamente Luna, Sol y la estrella Venus; los luceros más brillantes de los cielos y las joyas que alumbran el reino de An/Anu, por lo tanto es comprensible su presencia; pero que valor tiene Ishkur/Adad en este grupo. Más aun, por qué En-Lil enviaría a su hijo menor lejos a las lejanas montañas de Anatolia.

Hay una primera explicación, Ishkur era joven y lo que llamaríamos un playboy. Entre los sumerios la palabra “da” significa tanto “amante” como “tío“; tenemos que “da-da (amante-tío)” invertida es “Adad” el nombre amable del dios. Adad siempre estaba con su sobrina Ishtar, podemos asumir de quien era amante el joven playboy.

Pero Ishkur/Adad no era solo un playboy; era un dios poderoso, dotado por su padre En-Lil con los poderes del rayo y las tormentas. Como tal fue reverenciado entre los hurritas e hititas como rey de sus dioses bajo el nombre de Teshub, los urarteos lo llamaban Teshubu (el que sopla el viento), entre los amoritas era Ramanu (átronador), los cananeos lo conocen como Ragimu (el que envía el granizo), entre los semitas se le llamaba Meir (el que Ilumina los cielos) y entre los indoeuropeos era Buriash (hacedor de luz), de donde deriva el nombre de Boreas (el viento frío del norte).

Según los textos En-Lil envió deliberadamente a su hijo menor para que se convirtiera en la deidad residente en las tierras montañosas del norte y el oeste de Mesopotamia; algo que logró ya que los hititas lo consideraban el rey de sus dioses. Pero también las tablillas de barro antiguas sugieren una segunda causa; diversos relatos épicos sumerios hablan de las discusiones y sangrientas luchas entre los dioses mas jóvenes. Dan la impresión de que la rivalidad original entre En-Ki y En-Lil siguió adelante y se intensifico entre sus hijos, con ocasionales enfrentamientos también entre hermanos. Algunas de estas batallas se llevaron a cabo contra una deidad llamada Kur —con toda probabilidad, Ishkur/Adad—. Esto podría explicar por que En-Lil estimo oportuno conceder a su hijo menor un lejano dominio, para mantenerlo al margen de las peligrosas batallas de sucesión.

Kur, literalmente significa “montaña”, “país extranjero”, o “tierra lejana”; llegó luego a identificarse con el inframundo, más concretamente con la zona contenida por el Apsu (así como la tierra es contenida/rodeada por el mar). La tierra de Kur (las montañas lejanas) fue visitada por los dioses de sumeria y acadia varias veces y por distintos motivos. Las antiguas tablas de barro contaban que el sol, la luna, y otros dioses, también pasaban tiempo en Kur. En-Lil vivió en ese lugar su destierro acompañado por Sud/Nin-Lil y sus hijos: Nannar/Sin, Nergal y Ishkur/Adad, para los cuales estas tierras no eran extrañas. El sol atraviesa de oeste a este cada noche por detrás de las montañas lejanas (Kur) para salir cada mañana en el levante, y la luna descansa allí al final del mes. Como Kur era lo más lejano a lo que se podía llegar, fue el lugar donde los demonios, monstruos y espectros se ocultaron de la vista de los dioses y tras la creación de los hombres Utu y Nannar decretaron que allí estaría el destino de los muertos, quedando asociado así el lugar al infierno y al inframundo.

Aunque los mitos no se ponen de acuerdo cómo, lo cierto es que Ereshkigal se volvió reina de Kur. La versión más conocida es que ella fue raptada por un dragón (o dragona para ser más precisos) que habitaba en el Kur y que obedecía a un demonio llamado Asag; uno de los engendros creado por An/Anu y Ki/Antum; que deseaba convertir a la bella diosa de la noche en su amada.

Ishkur fue en su rescate y lucho contra la dragona y su amante; tras mucho esfuerzo logra vencer y matar a la dragona y al demonio; pero, al destrozar las montañas, el agua del Apsu inunda la tierra. Ishkur coloca piedras sobre los cadáveres de los vencidos para contener las aguas, esas son las montañas actuales de Anatolia; los desagües de estas aguas son hoy el río Tigris y el Eufrates. Ishkur/Adad dejaría luego a En-Bilulu, dios de los ríos y canales a cargo de ambos ríos.

Este mito es comparable a la versión hitita donde Illuyanka, un monstruo en forma de dragón es muerto por Teshub, dios del cielo y de la tormenta de los hititas. Y es también asociable al Marduk babilonio venciendo a Tiamat y al Baal semita derrotando al Leviatan. Para los hititas y hurritas Teshub era un dios guerrero, que sostiene un rayo triple, armado con casco, un hacha doble y una espada; y que viajaba sobre las espaldas de  dos toros, Seri y Hurri, (‘Día’ y ‘Noche’). Es por ello que Ishkur/Adad y luego su hijo En-Bilulu fueron identificados con la constelación de Tauro.

Los hititas, también llamados hijos de Het o pueblo de Hatti fueron una población de origen indoeuropeo que se instaló en la región central de la península de Anatolia entre 1700 hasta 1300 a.C., teniendo en la ciudad de Hattusa su capital; a alrededor de esta ciudad se aglutinaron numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas, llegando por ello los hititas ser llamado el pueblo de los mil dioses, en realidad eran unos pocos con nombre distinto en cada población hitita. Los hititas por su dominio del hierro llegaron a crear un influyente imperio con tal superioridad militar que se convirtió en su tiempo en la “tercera” potencia en Oriente Medio (junto con Babilonia y Egipto).

Hay que indicar que los pueblos “indoeuropeos” —aquí hablamos más de una lengua compartida que una raza—, se iniciaron en una región entre los mares Negro y Caspio; y de ahí se “dispersaron” por Europa, Anatonia y de Persia a India. Entre los pueblos “indoeuropeos”, los aqueos llegados de los Balcanes allá por 2000 a.C. se establecieron en Grecia creando la civilización micenica, la cual absorbió parte de la cultura de los pueblos previos, minoicos y/o cretences.

La expansión aquea llegó a las costas de Anatolia en el mar Egeo y desplazó a los pueblos ubicados ahí; recordemos la celebre batalla de Troya contada en la Iliada de Homero. Estos pueblos indoeuropeos desplazados de la costa a las montañas por los aqueos son los que formarían la civilización hitita. Al final los aqueos también fueron desplazados allá por el 1200 a.C. por otro pueblo indoeuropeo llegado del norte, los dorios; los restos de la civilización micenica formaron en la hoy franja de Gaza a los pueblos filisteos que rápidamente absorbieron la cultura semita de la región.

Para los hititas su principal dios es el sol, al que se equiparaban al rey de los cielos; había un sol (rey) en el cielo, uno en el inframundo, en la tierra, otro en el mar; uno en cada pueblo. Los pueblos originales sobre los que se asentaron los hititas adoraban también al dios de la tormenta; para complementar las ideas indoeuropeas con las de los pueblos autónomos simplemente el dios Teshub, de las tormentas desposa a la diosa del sol y la luz de la región de Arinna; cuyo nombre es Wurusemu, y es Hepet o Hebat entre los hurritas; hijos de esta unión nacerían los demás soles (dioses). Cuando la influencia hitita paso a los hurritas y de estos a los asirios; el sol se volvería la imagen principal del panteón asirio.

Mitos del oriente próximo (8) Marduk, el usurpador

Dejando las montañas de Anatolia al norte volveremos a las costas del Golfo Pérsico en el sur, ahí Tiamat no se tomo muy bien la “muerte” de su contraparte; aunque en un principio no le dio importancia; las criticas de sus siervos y el aumento de las peleas entre los jóvenes dioses terminó por decidirla.

Tiamat se levanta cual ciclón que se eleva del mar y se prepara para invadir la tierra y el cielo. Es acompañada por Kingu, su último hijo con Apsu, y actual amante. Tiamat crea a doce bestias, entre ellas: Mushussu, un gran dragón con cuerpo de serpiente, patas delanteras de león y traseras de ave rapaz; Ugallu, una especie de demonio león, tiene cuerpo humano con cabeza de león y las patas de un pájaro, Huwawa (Sumeria) o Humbaba (Babilonia), fue otro monstruo con cara de león, dientes de dragón, que rugía como el agua de la inundación y poseía una gruesa melena y grandes pies; Umu, un demonio con cuerpo entre hombre y ave y que se volvió un demonio de las tempestades; Lararak o Latarak, con forma entre humana y león; entre otros.

Acompañaban también a Tiamat los hombres perro (licántropos), los hombres pez, siervos de la diosa del mar, que se ven obligados a la acompañarla; aqrabuamelus o girtablulus, los hombres escorpión, con torso humano y parte inferior de escorpión, llegaron desde las montañas lejanas (Kur), con Pabilsag, su rey al frente. Se unen a la diosa del mar los gigantes, entre ello los gemelos Lugalgirra y Meslamtea, (dos montañas, o mejor dicho una montaña con dos picos, por entre las cuales se ocultaba el sol); los gigantes traen a sus mascotas, grifos alados que preparan sus garras y picos. Los hombres toro (Lamassus, seres con cuerpo de toro, cabeza humana y alas de águila; en algunas representaciones son similares a esfinges aladas machos, ya que tienen cuerpo de león y no de toro; siendo conocidos bajo esta apariencia como Lammasus y a los seres con cuerpo de toro se les llama Shedus) se incluyen como parte de la agrupación de las bestias que apoyan a la diosa del mar, esfinges aladas llegadas del desierto vienen atraídas por el olor que se respira, son cazadores que huelen la futura comida. Tiamat confirió al dios Kingu la dirección de sus huestes y le amarró al cuello las tablas del destino.

Los dioses se reúnen para ver que hacer. En-Ki/Ea reconoce que ni él tiene el poder y la magia suficiente para vencer a su madre, pero convence a su hijo Marduk de que puede vencer a su abuela si combina los poderes de todos los dioses.

Estimulado por su padre, Marduk se ofrece a luchar pero necesita que los demás dioses le entreguen sus poderes y lo llamen a partir de ahora “rey”. En-Ki/Ea y Anu no tuvieron problemas en aceptar el trato, para el primero era lograr su sueño; para el segundo no ve otra oportunidad. En-Lil no estuvo muy de acuerdo pero tiene que ceder por orden de su padre An/Anu y entrega su arma “Amaru —el diluvio—” a Marduk. Así armado con un namzar (gancho), una ariktu (lanza), un shibbu (lazo), un qashtu (un juego de arco y flechas), un zizpau (garrote), y un kabab (escudo), junto con un puñal en cada mano Marduk parte a la lucha, lleva también el Amaru de En-Lil y el Imkhullu/Imhullu, el viento atroz (tornado), la unión de todos los vientos de An/Anu.

Guiando a los dioses y con los poderes combinados de todos dentro de él, Marduk logra vencer a Tiamat, que había asumido la forma de un “dragón”, aunque las representaciones lo muestran como una leona terrible, alada y patas traseras de águila (un poco como un grifo, de esta imagen posiblemente surgiría la imagen de la única bestia capaz de vencer dragones).

La lucha entre Marduk y Tiamat, es la lucha entre el orden y la luz que vence al caos y la oscuridad. Marduk mata a Kingu y se apodera de las tablas del destino; y con los restos y sangre de Kingu y lodo creará al hombre; un ser a semejanza de los dioses, pero destinado a adorarlos y servirlos. Desde entonces Marduk dejo de ser un simple dios de los campos, como su hermano menor Dumuzi/Talmuz para convertirse en dios del orden, las ciudades y la civilización. Marduk lleva ahora el epíteto de Bel (señor); y es llamado Bel-Marduk, y asume en los cielos la equivalencia al planeta Júpiter, que pierde En-Lil.

Los cambios de Marduk son muchos y significativos, la mayoría de los dioses vio con beneplácito estos cambios y apoyaron al usurpador. En-Ki/Ea ya no sólo gobierna el Apsu (las aguas dulces), sino todo el mar; es el Poseidón de Mesopotamia. La rama familiar de En-Ki/Ea asume muchas de las funciones que antes realizaba la rama familiar de En-Lil; y muchos hijos de En-Lil son rápidamente “adoptados” oficialmente como hijos de En-Ki/Ea; es por ello que en las versiones más modernas Nergal, Ishkur/Adad y En-Bilulu/En-Nugi aparecen como “hijos” de En-Ki/Ea; y quien había vencido al ave Anzu era Marduk y no Ninurta, el hijo mayor de En-Lil.

Al hijo de Marduk, Nabu, se le asigna el puesto de patrón de los escribas, asumiendo las funciones de la diosa Shala/Nisaba/Nibaba. Como heraldo de los designios de su padre se le equipara a Hermes griego y al planeta Mercurio; que en la religión Caldea representaba al planeta del príncipe heredero de los reyes de Babilonia.

El regalo de Marduk a su hijo fue el dragón alado Mushussu, que inicialmente, tras ser derrotado estuvo al servicio de Marduk. Tras la creación de la humanidad por Marduk, a Nabu se le dio el poder de escribir el destino de cada persona, tal y como los dioses decidieran en su reunión anual; en las tablillas de los registros sagrados, asumiendo funciones similares a las Moiras griegas y Parcas romanas; explica también el por que el planeta Mercurio no alcanza los cielos, sino que solo se le ve en el horizonte; como dios psicopompo o guía de los difuntos, esta constantemente regresando al inframundo, ubicado bajo el horizonte no visible.

Marduk dispuso también que el demonio Huwawa/Humbaba sería guardián de los bosques de cedros, a Pabilsag y Lararak se les puso como guardianes de las puertas del inframundo; dando lugar a los vencidos de ocupar sitio en el nuevo orden. Los hombres escorpión fueron puestos al servicio de los dioses del sol: Utu/Shamash en la tierra y Nergal/Erra en el inframundo y vigilaban las puertas del cielo y el infierno; los hombre-pez pasan al servicio de En-Ki/Ea, siendo el más conocido Oannes, y son enviados luego por Ea para enseñar a la humanidad a crear la civilización; los toros alados se vuelven cabalgaduras de los dioses y aun hoy forman parte de los mitos de la región, Mahoma ascendió a los cielos en un lamassu. Otros demonios eran tan terribles e ingobernables que quedaron contenidos en el submundo.

La imagen de Marduk luchando contra Tiamat se repite en otras culturas; es Zeus contra Tifón o Apolo contra Pitón, Seth contra Apofis o Baal contra el Leviatan, Thor contra Jörmundgander, la serpiente de Midgard o Teshub acabando al dragón Illuyanka.

Que En-Lil/El cediera sus poderes a Bel-Marduk/Baal fue algo no muy bien visto en la religión semita; es por ello que los hebreos detestan tanto a Baal, no porque fuera dios de filisteos, asirios y fenicios; sino porque arrebato los poderes del dios que consideraban el mayor de todos; y de paso Marduk es dios de Babilonia, la más odiada ciudad bíblica.

Hay una razón histórica también en este cambio de rey de los dioses. La sumeria en decadencia ubicada al sur con sede en la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki) y los pueblos acadios con sede en Nintur (ciudad de En-Lil) terminan por ser absorbidos por los pueblos caldeos cuya capital es la ciudad de Babilonia y cuyo dios patrón era Marduk. El centro de poder civil y religioso de la región simplemente se reconfiguró y trasladó. Este cambio perdurará hasta la caída de Babilonia, primero ante los persas y luego ante griegos y romanos.

Se acota que los “gemelos” Lugalgirra y Meslamtea, fueron asociados o identificados con otros dioses y demonios. Lugalgirra era identificado con Lulal (un hijo de Ishtar) y con Lararak/Latarak, un ser híbrido entre hombre y león, Lugalgirra solía ser un dios protector de las entradas, para lo cual se colocaban figurillas en templos y hogares.; aparecía representado mediante una figura humana vestida con una piel de león sosteniendo un látigo, o bien como un león. El segundo, Meslamtea, era dios de la ciudad de Cuta, su nombre deriva de Emeslam o Meslam, significa ‘exuberante árbol’; esto es un dios del árbol y del mundo subterraneo; Meslamtea era en el mito local un hijo de En-Lil (dios de la atmósfera), y de Nin-Lil (una diosa de las semillas), fue identificado como un guerrero similar al dios de la guerra Ninurta; luego parece que se volvió contra su propio pueblo y sus rebaños, trayendo grandes plagas; quedando asociado al dios Nergal.

Mitos del oriente próximo(9) La reina de los infiernos

Los mitos señalan que Ereshkigal tuvo por primer marido en Kur a Gugalana, literalmente “toro (gu) enorme (gal) del cielo (an)” y que representaba a la constelación de Tauro; constelación que es identificada con En-Nugi o En-Bilulu, dios de los diques y canales, asociado a Ishkur/Adad, quien lo puso a vigilar el volumen de agua que pasa del Apsu a los ríos Tigres y Eufrates,  y a Ninurta dios de la agricultura que dependía de esos canales para sus cultivos.

Ishkur es asimilado a Teshub por los filisteos y desposa a la diosa de la luz Arianna de estos pueblos de la montañas; fue la forma de unir la tradición sumeria a la indoeuropea. En los mitos mesopotamicos se tiene, sin embargo, que el dios Ishkur/Adad desposará finalmente a la diosa Shala, diosa de los granos; Adad trae las lluvias que fertilizan a la tierra; por su parte Utu/Shamash toma por compañera a la diosa Sherida, una diosa de la luz que sería equiparable a la diosa solar de Arianna de los hititas; pero que al ser absorbida por los semitas se le llamó Aya y era una diosa menor vinculada a las aguas. En la mitología de India el dios solar del panteón hindú es Surya y su compañera es Sharaniá, una diosa secundaria de las nubes. La comparación homófonas entre Sherida y Sharaniá y que ambas sean esposas del sol nos da un indicativo de que Sherida/Aya tiene raíz indoeuropea y se trata de una diosa que representa a las nubes. Es por ello que en la versión fenicia, Moth (el sol, calor y sequía) y Baal (las tormentas, lluvia y fertilidad) rigen un baile alterno de ciclos anuales, donde Astarte anda con ambos dioses; el mito hitita – sumerio había evolucionado dentro de los pueblos semitas adaptándose a las condiciones locales.

¿Qué paso con Ereshkigal? Bueno, ella permaneció en Kur, y se volvió la reina del lugar, peleo por su cuenta contra demonios y fantasmas, al fin de al cabo era igual que su hermana menor Inanna/Ishtar, una diosa guerrera. Tampoco estuvo sola mucho tiempo, entre sus amantes se encuentran Erra, demonio de las guerras y la peste; y Ninazu, hijo de Ninurta, dios de la agricultura, Gugalana/En-Nugi o En-Bilulu, dios de los diques y canales, y el propio Ishkur/Adad.

Ninazu habitaba en el Kur y vigilaba las fuentes de las agua de la vida y la muerte. Hijo de esta aventura nacerá el dios Gizzida o Hubishag, dios del amanecer, quien abre las puertas del Kur para que Utu pueda volver a recorrer todos los días el cielo. Al ser Gizzida dios del amanecer no hace más que confirmar que Ereshkigal, su madre, era la diosa de la noche.

Gizzida, descendiente de la rama de los dioses de la salud y la medicina, desposa a la hermana de Dumuzi, la diosa Dazima, otra diosa de la salud; juntos fueron representados como dos serpientes entrelazadas; es la primera imagen del moderno caduceo, símbolo de Hermes/Mercurio, dios del comercio y asociado por error de los norteamericanos con el báculo de Asclepio, dios de la medicina que tiene una sola serpiente; aunque con lo cara que es la medicina moderna se puede suponer que no hubo error por parte de los pragmáticos estadounidenses.

Las antiguas tablillas de barro cuentan que en una de las reuniones anuales de los dioses, Ereshkigal no podía asistir, muy ocupada con sus deberes en Kur; y envía a su visir Nantar, cuyo nombre se traduce en “destino” y que era el dios de la muerte, las pestes y enfermedades, a subir a la tierra y buscar su parte de los servicios.

La presencia de Nantar en el palacio real fue algo que cerró la boca de todos los presentes. Nantar es descrito como un ser sin pies, ni manos y sin boca para hablar o comer. Rápidamente los dioses hacen espacio y preparan la parte de la cena real que corresponde a Ereshkigal; todos se levantan y se inclinan ante Nantar, en respeto, mientras el demonio se ubica en el puesto de su señora; todos menos Nergal. Nantar al ver la falta de respecto del dios se levanta de la silla destinada a su señora y se retira.

La asamblea de los dioses conoce lo que se les viene encima, la ofensa de Nergal a Nantar es una ofensa directa a Ereshkigal. Nergal es obligado a llevar al Kur los tributos destinados y para pedir perdón a la diosa. Antes de partir, En-Ki le llamó y le dijo a su sobrino:

no aceptes un asiento en el Mundo de los Muertos, ni comas de sus alimentos, no bebas de sus vinos, no te bañes y, lo más importante, resiste a la tentación de unirte con Ereshkigal, aún siendo ella tan hermosa—.

Acompañado por siete escorpiones, representaciones de plagas, y cargando un trono hecho de roble y oro, como presente para la diosa. Nergal llega hasta Kur, pasa por sus siete puertas y se presenta ante el salón del trono con los obsequios para la diosa. Nergal era un dios guerrero; dios de la caza y la guerra, apuesto como corresponde a un príncipe de los cielos, y Ereshkigal no era una santa si nos entendemos; ella no pretende dejar de pasar la oportunidad de incluir entre sus conquistas a tan apuesto dios. Ereshkigal le ofreció un asiento, el dios se rehusó. Le trajo comida y bebida, pero también las rechazó. Le ofreció la diosa un baño para limpiarse de tan largo viaje, pero también se negó. Entonces, fue Ereshkigal quien tomo un baño y Nergal vio su cuerpo; él quiso resistirse, pero cuando la diosa se dejó ver nuevamente, al salir del agua, hasta ahí aguanta aun hombre.

Fueron seis días y seis noches de pasión; pero al séptimo Nergal agarró sus ropas y regresó al mundo de los vivos. Al despertar sola, la diosa explotó, sus siervos corren y se ocultan, la furia de la diosa estremece todo Kur. Nantar vuelve a subir a la tierra de los vivos y al cielo; el mensaje de la diosa es claro y simple:

Nunca he pedido nada, pero si Nergal no vuelve reviviré a todos los muertos y estos llenaran el mundo de los vivos—.

An/Anu ordena el regreso de Nergal; acompañado —vigilado— por Kakka, el heraldo de An/Anu. Nergal no está dispuesto a atender los caprichos de una mujer y al entrar en el salón del trono agarra por los cabellos a la diosa, arrastrándola fuera del trono. Como guerrera que ha vencido a demonios y monstruos del Kur, ella contraataca; entre golpes y sangre la pareja cubre todo el palacio, que retumba con los impactos; los demonios buscan grietas para desaparecer ante tanta destrucción; finalmente en el piso ambos dioses se retuercen en su lucha y un fuerte beso sella su destino. Nergal se convierte en el rey de los infiernos y comparte ahora el trono con Ereshkigal. Nergal es ahora conocido como Erra, demonio de las guerras y señor de las pestes.

De los amores de Nergal y Ereshkigal nacerá el dios Neti, quien se vuelve el portero principal de los infiernos. Los otros seis porteros del infierno son: Kishar, Endashurimma, Enurulla, Endukuga, Endushuba, Ennugigi. Neti, también llamado Nedu, cumplía para sus padres funciones similares a su primo Nabu, era el escriba y heraldo del consejo de dioses infernales.

Los infiernos tuvieron su propio consejo real; siete dioses lo conformaron: Nergal y Ereshkigal, señores de los infiernos; Gugulana (El Toro del Cielo —En-Nugi/En-Bilulu), primer consorte de Ereshkigal. Namtar, el visir del inframundo; Gizzida, hijo de Ereshkigal y dios del amanecer; Ninazu, quien cuida las fuentes de las aguas de la vida y la muerte y Neti, señor de las puertas.

Se cuenta que en los tiempos de Marduk, agobiado por sus nuevas funciones,  es convencido por Erra de tomar unas vacaciones. Erra queda encargado del trono celeste y aprovecha la oportunidad para armar la guerra y disputa entre las ciudades; su meta provocar la caída de Babilonia; Ishum, hermano menor de Nergal y un dios del fuego reemplazó en funciones a Nusku, hermano y visir de En-Lil cuando asume Marduk el trono de rey de los dioses. Ishum debe hacer para Erra de heraldo, pero logra confundir los mensajes logrando que Babilonia se imponga en las nuevas disputas; al regreso de Marduk de sus vacaciones encuentra a su ciudad con mayor fuerza y poder y felicita al no tan contento Erra por su buen trabajo.

Howard Phillips Lovecraft inspiró mucha de su obra en los dioses de Babilonia y Nínive;  el más famoso es Cthulhu. No existe este dios en la mitología de la región, pero si hay una ciudad llamada Kutha o Cutch, que era la ciudad de Nergal, dios de las pestes y plagas. También entre los pueblos fenicios existe el culto terrible a Moloch, que era muy extendido en la colonia fenicia de Cartago, en la actual Túnez, la ciudad rival de la Roma antigua.  Según los historiadores a Moloch se sacrificaban niños lanzándolos a crisoles de fuegos y llamas ardientes; donde el sonido de fuertes tambores acallaban los gritos de los padres y de las victimas.  El dios Moloch al que se sacrificaban las victimas inocentes eran posiblemente el dios Moth, dios de la muerte cananita, o su equivalente en la ciudad de fenicia de Tyro, el dios  Melkart; incluso se puede vincular con el dios de los amonitas llamado Milcom. En Babilonia a Nergal se la daba el título de Malik, que significa “señor o rey”, podemos asumir quien inspiró a tan horrible dios y el por que ha pasado a formar parte de los catálogos de la Demonología.

Mitos del oriente próximo (11) Llueve, llueve, llueve y sigue lloviendo

Han pasado más de mil años y la humanidad puebla la tierra, sus voces llegan al cielo, así como los dioses molestaron con sus voces a los dioses antiguos, hoy son las voces humanas son las que molestan a los dioses; sobre todo En-Lil que tiene problemas para dormir.

En-Lil, llama a su hijo Nergal, ahora rey de los infiernos y le dice que haga subir a la tierra a su ministro Namtar (la peste). La plaga estalla, pero los hombres apelan a su creador el dios En-Ki/Ea para que le ayude. Este dice que dejen de rezar a sus dioses personales y comience a rezar y a ofrecer sacrificios al dios de la plaga; Namtar ante esa adoración se retira.

Pasan más de mil años y la humanidad recuperada se ha multiplicado hasta que sus voces molestan a En-Lil nuevamente. Esta vez En-Lil decide una sequía para reducir el número de habitantes, y ordena a su hijo IshKur/Adad, el dios de las lluvias, que contenga las aguas y provoque la sequía y el hambre. Nuevamente los hombres apelan a En-Ki/Ea, y él les aconseja concentrar la adoración en Adad; que se siente avergonzado, y libera las aguas de lluvia.

Pasan más de mil años nuevamente y el ruido se hace enorme. Esta vez, En-Lil quiere asegurarse que ningún dios pueda debilitar su resolución, decide usar su gran arma, el Amaru (el diluvio). En-Ki/Ea previene a Ziusudra, el Noe sumerio (Utnapishtim para babilonios o Atrahasis para acadios) de los planes de En-Lil. Atrahasis construye un barco, introduce su familia y lo llena con cada tipo de animal y planta para sobrevivir. Empiezan las lluvias y las aguas suben. La tormenta y la inundación acaban con los hombres y el resto de los dioses se molestan con En-Lil por privarles de su fuente de alimento (los sacrificios). Después de siete días y noches de lluvia (no los cuarenta de la Biblia), la inundación disminuye, Atrahasis desembarca y ofrece un sacrificio. Los dioses hambrientos aceptan el ofrecimiento.

En-Lil descubre el barco y está furioso, sabiendo que sólo En-Ki/Ea podría haber sido bastante inteligente para pensar con este nuevo truco. En-Ki/Ea admite que él advirtió a Atrahasis para poder asegurarse que la vida fuera conservada. En-Ki/Ea persuade a En-Lil de adoptar un plan menos drástico para tratar con el problema demográfico. En-Lil, que ya no era rey de los dioses, tiene finalmente que ceder. Al final En-Lil concede la inmortalidad a Ziusudra y a su mujer, como parte de pago por la destrucción de la raza humana y En-Ki/Ea y Nin-Mah vuelven a su trabajo de alfareros de la humanidad.

Aunque En-Lil buscara la destrucción de la Humanidad con el Diluvio, tras estos hechos buscó la paz con el género humano, se convertiría en un dios amable que concedía favores, y dio a la humanidad el conocimiento de la agricultura, junto con el del arado y el pico, labor encomendada a su hijo Ninurta. A En-Lil se le permitió elegir a los reyes que tenían que gobernar a la humanidad, que eran los servidores del dios y a los que se les confiaba la administración de las leyes divinas de justicia. Así pues, los reyes sumerios, acadios y babilonios abrían sus libros de leyes y las señalan como recibidas de En-Lil, ello confería legalidad al gobernante y delimitaba sus funciones. Incluso el famoso código de Hammurabi, rey que reconocía a Marduk como dios nacional de Babilonia, afirma al inicio del código legal que «Anu y Enlil me nombraron para promover el bienestar del pueblo… para hacer que la justicia prevalezca en la tierra».

Por su parte para controlar a la población En-Ki/Ea y la diosa de la matriz Nin-Ti deciden que de allí en adelante un tercio de las mujeres no dará a luz satisfactoriamente (abortos) y se traen de los infiernos a los demonios Pasittu y Lilitu que arrebatarán a los bebés de los regazos de sus madres.

Pasittu se compara al demonio Pazuzu, que representaba al viento del suroeste, que traía las tormentas, pero que también era el portador de la peste y las plagas, del delirio y de la fiebre. Pazuzu se le representaba con cuerpo de hombre, cabeza de león o perro, cuernos de cabra en la frente, garras de ave en vez de pies, dos pares de alas de águila, cola de escorpión y pene con forma de serpiente, suele mostrarse con la palma de la mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo; una posición para indicar la vida y la muerte, o la creación y la destrucción (fue el demonio de la película “El exorcista“).

Su consorte fue el demonio Lamashtu o Labartu un demonio femenino que se alimentaba de recién nacidos. Las madres usaban amuletos con la figura de Pazuzu para detener a su consorte. Lamashtu se le representaba con cuerpo peludo, cabeza de leona (a veces de pájaro) con orejas y dientes de burro, largos dedos con uñas también largas, y patas de pájaro con garras afiladas. A menudo se la muestra montando un burro y amamantando un perro con el pecho derecho y un cerdo en el izquierdo, mientras sostiene serpientes bicéfalas en ambas manos.

Pasittu/Pazuzu y Lamashtu/Labartu son comparables a los demonios acadios Lilu y Lilitu (Kiskill-lilla para los Mesopotamicos); considerados como peligrosos para el embarazo y los recién nacidos; fueron vistos también como los espíritus de disfunción sexual y la esterilidad. Lilitu sería importada a la mitología hebrea como Lilith, demonio de la desolación, la obsesión y la locura; fue según el mito hebreo la primera mujer de Adán y terminó en mezcla de vampiro y súcubo de la antigüedad. Hay que recordar que la palabra “Lil” se traduce como viento; todos estos demonios se vinculan a los vientos y serán la base para los genios árabes; los Djinns e Ifrits eran genios del aire.

Otros demonios de la enfermedad son Ahhazu (Achchazu, Akhkhazu) es un demonio femenino acadio, llamado por los sumerios Dimme-Kur; acompañada por Alauwaimis, ambos son los responsables de las pestes y las fiebres; y acompañan o se asemejan a la pareja Lamashtu/Labartu/Lilitu y Pasittu/Pazuzu/Lilu, que son las esterilidad y disfunciones sexuales.

Otros demonios son:  Han-Bi o Han-Pa es un dios del mal, equiparado al Satanás bíblico. En Alu tenemos al demonio de la oscuridad y el silencio; es el eclipse que cubre a sol, es la tormenta que oscurece el cielo.  Dimpemekug es el demonio de la tentación. Druaga era otra deidad del inframundo; asociado a Ahriman (un dios persa), era un ser con ocho brazos con garras y tiene cuatro piernas terminadas en un grupo de serpientes; en su honor se sacrificaban vírgenes, cuyas almas llenaban el rubí de su pecho y se volvían sus siervas (súcubos y vampiros). Otros demonios vinculados a los vientos, tormentas y enfermedades eran los Gallu, siete demonios que fueron enviados para llevar a Dumuzi al inframundo y fueron representados por las Pleyades. El demonio Nisroch fue equiparado al demonio hebreo Belfegor, era inicialmente un dios asirio de la agricultura; formaba pareja con Kelen o Kellen, juntos son los demonios que auspician los adulterios, los incestos y todas las demás manifestaciones del amor ilícito, incluida la homosexualidad, que nunca ha sido bien vista en toda la región.

Mitos del oriente próximo (12) Como Caín y Abel

Los mitos cuentan que antes que los hombres aparecieran e hicieran sus ofrendas a los dioses, los dioses crearon dos hermanas gemelas: Lahar, diosa del ganado, y Ashna, diosa de los cereales; un día, sin embargo, después de haber bebido demasiado vino, las dos hermanas comienzan a pelear en las granjas y los campos.

Cada una resalta sus virtudes y aportes a los dioses y se considera superior a la otra; cuando Ashna habla de que su grano sale el pan que alimenta a los dioses; Lahar le dicen que se debe alabar es al dios panadero; así insultos van y vienen; eso hasta que interviene En-Lil y señala que los granos también alimentan al ganado. Era más importante la agricultura que la ganadería para los pueblos de la región. Con la llegadas de los hombres las diosas enseñaron la crianza del ganados y como hacer los cultivos.

La historia se repite tiempo después con otros dioses; En-Lil, dios del aire, ha decidido traer abundancia y la prosperidad a la tierra. Con este fin crea a los hermanos Enmesh y Enten. En-Lil asigna a cada uno funciones específicas. Enten plantó arboles para cosechar sus frutos, hizo canales, aró y sembró en los campos a los cereales y creó los silos para guardar el grano y Enmesh se encargó de la reproducción del ganado, las aves (de corral) y los peces; crió abejas por su miel, y construyo establos para las bestias. Una vez cumplidos estos menesteres, los hermanos se dirigen a En-Lil y le presentan algunos regalos que simbolizan sus logros. Enmesh le ofrece lana, leche, miel; Enten le lleva granos, algodón, frutas. Pero empiezan a discutir sobre quién de los dos tiene más mérito, y piden a En-Lil que lo decida. El gran dios declara que Enten, que tiene a su cargo la cuestión del riego, base de la agricultura sumeria, puede llamarse con toda justicia “agricultor de los dioses”. Los hermanos acatan el juicio. Enmesh se arrodilla ante Enten, cruzan regalos y hacen ofrendas en honor a En-Lil.

Hubo otro dos dioses gemelos; estos creados por En-Ki, enviados a construir las ciudades; Mushdamma o Musdama era el dios al que se puso a cargo de las edificaciones y basamentos. Kapta, su hermano era el dios de los ladrillos, creador de los picos y las palas. Podemos suponer lo que paso luego.

Quizás la mayor pelea entre dos dioses ocurrió no por sus obras, sino por una chica. Dumuzi/Talmuz, el dios de los pastores y Enkidu, un ser poderoso creado por los dioses para vencer al héroe Gilgamesh y que estuvo asociado a la agricultura. Lo más probable que la pelea ocurrió entre Dumuzi/Talmuz y su primo Ninurta, dios de la agricultura. Pese a la preferencia evidente de la diosa por el agricultor Utu/Shamash, su hermano, aconseja a la diosa de tomar por esposo al pastor por encima del agricultor. Una explicación posible de la razón de ello es que Ninurta es el dios que provocó el destierro de Anzu/En-Zu (Nannar/Sin) su padre.

El porqué Inanna/Isthar prefirió a final a Dumuzi/Talmuz y sobre el dios agricultor y este acepta la resolución de la diosa y le regala a la pareja dotes y bienes del campo es algo que no entra en la lógica de los pueblos agrícolas de Mesopotamia, sobre todo cuando en todas las historias anteriores ganaba la agricultura. La razón hay que buscarla nuevamente en la historia. Los asirios era un pueblo de base semita; adoradores del sol, la luna y las estrellas (más que las nubes y la tierra); estos pueblos basaban su economía en la ganadería; para muestra recordemos que en la Biblia, Abraham y sus descendientes criaban cabras. Hecho se compara con el cuento bíblico de Caín y Abel, donde ahora Yahvé (En-Lil) aprueba al pastor sobre el agricultor, y a diferencia de las historias anteriores esta no termino con reconciliación como las otras. En la versión asiria y fenicia, el agricultor mata al pastor (Caín mata a Abel) e Isthar desciende a los infiernos para rescatarlo.

La tablillas de barro cuentan el gran amor y pasión de Inanna/Isthar por Dumuzi/Talmuz, como la joven habla con Geshtinanna/Belili, hermana del pastor, en una visita de la diosa de las uvas a palacio real; y como la princesa del cielo le cuenta su pasión por el joven. La hermana corre con la noticia a donde su hermano, y cual Celestina clásica ayuda al encuentro de los enamorados. Tras la boda vino la luna de miel y con ella los primeros problemas; la princesa nunca había cocinado, tejido, lavado y cuidado de una casa; el joven esposo, sin embargo la reconforta; buscara sirvientes para esas y otras labores; a la larga una mujer bella pero inútil es como un jarrón costoso, al que ni flores se le pueden colocar, porque se daña.