Ángeles y arcángeles (13) Otros arcángeles.

El número de arcángeles es para muchos un número inconcebible; por otra parte aquellos que son conocidos por sus nombres son unos pocos, en esta entrada trataremos de cerrar el ciclo de arcángeles conocidos, conscientes de que seguro habrá omisión de unos cuantos más; así tenemos a los siguientes nombres dentro de esa casi infinita lista de seres angelicales:

Jofiel/Iofiel (Luz de Dios)

El Arcángel Jofiel se le conoce también como Iofiel, Yofiel, Zofiel y Zafiel. Fue el Ángel que instruyó a Sem (primogénito de Noé y a sus otros hijos) en los misterios de la Cábala. También como ‘el ángel príncipe de la Torá‘ que se acredita con haber enseñado a Moisés el misterio cabalístico. Es el ángel de la iluminación, de la sabiduría celestial, de la inteligencia, de la comprensión, de la enseñanza, de las lenguas, del ingenio, de la lógica, de la expresión, de la intelectualidad, de la literatura, de la filosofía, de la Cábala, de la ley, del conocimiento oculto. Por este aspecto se le conoce como el patrono de los estudiantes, de los discípulos, de los maestros, de las escuelas, institutos y universidades.

Por su relación con Saturno (posición que comparte con Kafziel), rige sobre las carreras profesionales y el trabajo. También rige sobre los intelectuales, los escritores y todos los inspirados celestialmente. Es el Símbolo de la fidelidad, de la eficiencia, de la responsabilidad, de la disciplina, de la prudencia, de la seriedad y de la honradez. Representa la luz porque la sabiduría es claridad y la ignorancia es oscuridad. Jofiel también rige en el planeta Júpiter (regencia que comparte con Zadkiel), rige sobre todos los viajes, igual que Rafael. Tiene que ver con todos los temas de desarrollo humano y crecimiento espiritual; con los viajes astrales y también los espaciales. Se invoca su protección en momentos en que necesitamos claridad mental, iluminación y estabilidad; en momentos de ayuda en problemas mundanos como así lo relacionado a planos existenciales, como por ejemplo ayuda intelectual, momentos de dudas, incomprensión, confusión.

Jofiel la tradición judía lo pone de compañero del ángel Metratón y es uno de los jefes del coro de querubines. En la tradición cristiana Jofiel no es mencionado en las escrituras, pero algunas fuentes creen que fue él quien sacó a Adán y Eva del Jardín del Edén, lo que lo convertiría en el primer ángel que aparece en la Biblia. Si este es el caso, también sería el ángel guardián del árbol de la vida con una espada de fuego para impedir el retorno de la humanidad. Jofiel y Zadkiel ayudan a Miguel en la batalla contra el demonio.

Hadraniel (Grandeza de Dios)

Hadraniel, Hadarniel, Hadariel, Hadriel, entre otras variantes ortográficas; es un ángel de los judíos asignado como guardián en la puerta del segundo en el cielo. Descrito de una altura y figura de enormes proporciones. Cuando Moisés llegó en el cielo para obtener la Torá de Dios, se dice que se quedó sin habla con asombro a la vista de Hadraniel.

Hadraniel no creía que Moisés debía tener la Torá, y le hizo temblar de miedo, lo que provocó la amonestación a Hadraniel por parte de Dios. Hadraniel rápidamente se comportó y actuó como un guía para Moisés. En el gnosticismo Hadraniel es sólo uno de los siete subordinados de Jaoel, príncipe (ángel) del fuego. Hadraniel es quien revela que Adán posee el Libro del ángel Raziel, que se dice que contiene la información secreta que ni siquiera los ángeles sabían.

Jaoel/Yahoel (El señor es Dios)

Jaoel, también llamado Jael, Yahoel, Jah-el, Jehoel, Jehuel y Joel entre sus muchas variantes, es un ángel del orden de los Querubines; es uno de los ángeles que reposa sobre el ‘Arca de la Alianza‘, y el otro querubín es Zarall. Se le considera el preceptor de Abraham. Jaoel era el ser que le enseñó a Abraham la Torá y fue su guía terrenal y celestial. En el Apocalipsis de Abraham el ángel señala: —Me llamo Yahoel un poder por la virtud de nombre inefable en mí—. Él se identifica con Jehoel como un líder de los coros angélicos.

Dependiendo de que la traducción se da con, nombre Yahoel también puede aparecer como Iaoel. Cuando Yahoel se presenta a Abraham, afirma que el significado de su nombre es inefable, o incapaz de ser expresado con palabras humanas, que es también el caso para el nombre de Dios.

Para aquellos no familiarizados con el Apocalipsis de Abraham en el que aparece Yahoel, se trata de una obra judía que se basó principalmente en las Escrituras del Antiguo Testamento. La fecha exacta se desconoce, sin embargo, muchos eruditos creen que fue escrito entre 70 y 150 d.C. Ya que es de origen judío, es considerado como una pieza integral de la literatura apocalíptica. Sin embargo, debido a que la fundación no canónico, la mayoría de los Judíos ortodoxos y cristianos tradicionales no lo reconocen como oficial.

La leyenda dice que el arcángel Yahoel está tan cerca de Dios en su naturaleza y forma (equiparado aquí a Metraton), que podía ser descrito con precisión como una manifestación del poder de Dios. También se afirma que Yahoel es uno de los maestros del coro en el cielo, y que él personalmente instruye a legiones de ángeles con sus cantos. También se cree por algunos que Yahoel tiene el poder sobre todas las serpientes y todos los reptiles. Algunos estudiosos han interpretado que el último atributo, como posiblemente lo que significa que Yahoel era el arcángel divino que creó y exterminó a los dinosaurios, ya que son fragmentos de las escrituras que se podría pensar en el sentido de que él estaba en la tierra la realización de tareas a Dios antes que el hombre llegara. Uno de los otros atributos que posee y comparte por igual con el arcángel Miguel, es que Yahoel es un protector jurado de Israel, sobre todo del nuevo estado del Israel de hoy.

Con respecto a su descripción física de Yahoel que en su mano derecha sostiene un cetro de oro macizo, que es un símbolo del poder absoluto que Dios le ha concedido. También ha habido algunas traducciones que afirman que Yahoel sienta en un trono de nubes. Pero esta descripción ofende a cristianos y Judíos gravemente, afirmando estos que representa una forma de blasfemia. Su personaje es muy estrecha relación con el poder de Dios para algunos, como que casi imita al Espíritu Santo. Otras representaciones lo ponen con forma humana sobre un fondo natural (montañas, río, mar) a la distancia y casi siempre se emite una luz ardiendo espiritual de muchos colores.

Vretiel (Escriba de Dios)

Vretiel, también llamado Vrevoil Vretil, Pravuil, Dabriel, Radweriel, Raduiriel, entre otras formas; es un arcángel que según se menciona en el Segundo Libro de Enoc yn es conocido como el ‘más rápido en la sabiduría que los otros arcángeles‘ y escribe todas las obras del Señor. Su función de escriba celeste lo equipara a Metratón y a Raziel. La tradición lo pone a cargo del cuidado de los libros que guardan los nombres de todos los seres humanos, un bibliotecario encargado del archivo de los libros de vida de cada ser humano, algo como el ángel guardián que anota las acciones buenas y malas en un libro que se guarda en la biblioteca para el día del juicio.

Como Dabriel es el ángel que rige los lunes. Se le vincula a abrir la mente durante el sueño, para así ver o entender el mensaje recibido, ya que durante el descanso las ideas fluyen y se aclaran. Como Vretil es llamado el ‘Ángel del Karma‘, a quién acudir cuando tenemos preguntas acerca de los ciclos kármicos. Como Vrevoil es quien el Señor mandó a traer los libros del tesoro celestial e imponer a Enoc a copiarlos sin cesar durante treinta días y treinta noches; al final, Enoc, usando la pluma y la tinta suministrada por el ángel, escribió 366 libros sobre casi todas las formas y el tipo de conocimiento.

Algunos han asociado a Pravuil con el Espíritu Santo. Dentro del mundo del ocultismo y de influencia no religiosa o cristiana, el arcángel Pravuil menudo se asocia con la obtención de conocimiento y sabiduría, y, a veces con la maduración de la mente del adulto. También se le llama en ocasiones el portero o guardián de la sabiduría, y que todos los que buscan el conocimiento del mundo y el tiempo, deben pasar por la presencia de Pravuil.

En algunos ritos paganos lo tenemos una especie de bibliotecario espiritual, alegando que si una persona busca el conocimiento o la verdad sobre cualquier tema, que uno debe orar con él, y pedir que se le remueva todos los obstáculos y revelen el conocimiento que se busca. Se dice que Pravuil tiene la única llave de todos los secretos románticos entre dos amantes, algo así como una versión oculta cristiana de la caja de Pandora. Ahora teniendo en cuenta que estas afirmaciones ocultistas tienen orígenes dudosos, no se encontrará nada de respaldo en las escrituras cristianas para algo de ellas.

Grupos marginales de la Nueva Era señalan que Pravuil es en realidad un extraterrestre, y que el Libro de Enoc es un manuscrito codificado que tiene la capacidad de desbloquear un nivel más alto de la conciencia humana, un estado mental que se necesita para la comprensión de los verdaderos orígenes de nuestro mundo. En este mismo sentido estos grupos de la Nueva Era aceptan a Pravuil como un escriba celestial asociado con la sabiduría, sin embargo, en su opinión, el mundo espiritual es en realidad otra dimensión física sólo se puede acceder a través del entendimiento sobrehumano.

Fanuel (Rostro de Dios)

El nombre Fanuel aparece en el libro no canónico de Enoc, y en relación con los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Así que muchos consideran Fanuel para ser el cuarto gran arcángel. El nombre Fanuel traducido del hebreo antiguo significa el ‘rostro de Dios’. El arcángel Fanuel también se le pone como una de las cuatro voces que Enoc oyó ofreciendo alabanzas a Dios. En estos pasajes se dice que las voces escuchadas por Enoc alabando a Dios son: la primera venida del arcángel Miguel, el largo sufrimiento y misericordioso. La segunda voz de alabanza vino del arcángel Rafael que ha sido enviado para velar por el bienestar de todos los hombres, y mantenerlos libres de enfermedades. La tercera voz provenía de Gabriel, que controla todos los poderes, y la cuarta voz provenía de Fanuel, que preside el arrepentimiento de todos aquellos que esperan heredar el reino eterno del Señor.

Se afirma que Fanuel es el arcángel de los exorcismos, y que él posee el poder de expulsar a Satanás y sus demonios desde cualquier lugar terrenal. Fuera del Libro de Enoc, Fanuel también aparece en el ‘Pastor de Hermas’, donde se le llama el ángel de la penitencia. La escritura canónica cristiana no se menciona por su nombre, y por lo tanto muchas denominaciones cristianas no lo consideran como un arcángel oficial. De vez en cuando se encuentran ejemplos dentro de la católica y las religiones orientales ortodoxas cristianas donde Fanuel se confunde con el arcángel Uriel, pero estos dos ángeles son entidades totalmente separadas. Fuera de la Católica y la Ortodoxa Oriental y el cristianismo en las religiones protestantes y no confesional, que rara vez se oye ninguna mención de Fanuel el poderoso.

Dentro del ocultismo y grupos de la Nueva Era, parece que hay una gama muy amplia de atributos asociados con el arcángel Fanuel. Por ejemplo, algunos grupos ocultistas consideran Fanuel es el arcángel que permitirá a una persona mover la culpa pasada o el arrepentimiento. Grupos ocultistas afirman que si usted está teniendo problemas para retirar algo del pasado que lo persigue, se debe orar a Fanuel, y él te mostrará el camino hacia la paz interior. Algunos también afirman que Fanuel se encarga de repartir el remordimiento y el dolor a aquellos que pecan contra Dios, o cometer malas acciones contra las personas.

Tariel/Tubiel (Bondad de Dios)

Fuera de todos los arcángeles, Tariel podría ser uno de las más oscuros y menos conocidos arcángeles. Tariel menudo se asocia con el verano, o incluso se etiqueta como el ángel del verano. Aparece en el ‘Libro de la protección‘, que es un manual o guía de magia siríaco, así como una colección de amuletos mágicos. Es bastante obvio que esta obra literaria no es en absoluto considerada como una escritura canónica por cualquiera de las tres religiones abrahámicas del Judaísmo, el Cristianismo y el Islam; por lo tanto Tariel no es oficialmente considerado por ellos como un arcángel. Es lo que podríamos llamarlo un ángel de la creencia popular, a pesar de sus raíces abrahámicas.

Hay muy poco de literatura cristiana que lo menciona, sin embargo, estas referencias no lo ponen como un arcángel, sino como un ángel caído. Al parecer, algunos estudiosos creen que sus gloriosos días como arcángel terminaron cuando él se rebeló junto con Satanás, y fue expulsado del cielo.

Al hojear el ‘Libro de la protección‘, la referencia a Tariel está contenida dentro de un hechizo mágico. Este hechizo específico implica convocar a una larga lista de ángeles y arcángeles, y luego les ordenó silenciar las lenguas de cualquier persona que desee difundir mentiras en contra de la persona que realiza el hechizo. Es ese sentido, es un hechizo vinculante, que se mantendrá en efecto, siempre y cuando la persona que lo inicia la lleva un amuleto pequeño. La leyenda cuenta que una vez que el encanto lo llevan fuera del cuerpo, entonces el hechizo ya no será vinculante. Lo que no se aclara como un ángel forma parte de la lista de ángeles protectores termina como un ángel caído.

En el ocultismo y en creyentes de la Nueva Era, Tariel es el ángel de verano, más específicamente del calor del verano. Tariel se asocia a menudo a este respecto con el solsticio de verano, y es conocido como la deidad que marca el comienzo de la estación cálida. Cuenta la leyenda que el primer día del verano desciende de los cielos a la tierra, y su espíritu luego se extiende por todo el mundo, dando inicio a los meses más cálidos. Lo que es interesante es que estas creencias ocultistas adornados con respecto a la Tariel arcángel, casi a la perfección coinciden con los atributos y poderes de la diosa sumeria Aestas, una diosa del grano, lo que me lleva a concluir que Aestas es la verdadera inspiración y fundamento para la interpretación oculta de Tariel. Si esto es cierto, no sería la primera vez que lo oculto  ha fusionado o ha mezclado mitos separados.

Como Turiel o Tubiel se le vincula a los otros tres ángeles estacionales: Spugliguel que rige la primavera, Torquaret el otoño y Attarib el invierno.

Spugliguel cuyo nombre significa en hebreo “El movimiento de Dios está en mí“, es el ángel representante de la primavera simbolizando iniciáticamente el nacimiento tras la muerte, el renacer por el orden, es decir; la niñez, que corresponde al profano y también al aspirante o al discípulo. El símbolo místico de este ángel es un hombre alado, y su perfume son las rosas y las violetas (símbolo del silencio y del dolor respectivamente).

Con Tubiel que en hebreo significa; “Bondad de Dios“, es el ángel representante del verano simbolizando por la juventud, es decir, el aprendizaje exterior e interior, la adolescencia, o al iniciado que todos llevamos dentro en estado despierto o dormido. El símbolo místico de este ángel es un águila, y su perfume son las espigas de trigo o de cebada (símbolo d e la semilla que germinará en planta y luego dará el fruto).

Con Torquaret que en hebreo significa “el Secreto de tu Luz” y es el ángel representante del otoño simbolizando iniciáticamente a la madurez mental y espiritual, es decir al discípulo que ha aprendido del maestro, o al sabio que espera en la muerte la liberación de su espíritu. Es en sí el sacerdote, el iniciado consagrado que irradia a su alrededor la sabiduría que contiene. El símbolo místico de este ángel es un toro, y su perfume son las hojas secas de abedul y la acacia (símbolo de que lo mundano debe entregar toda su juventud para alcanzar la Unción Sagrada); finalmente Attarib que en hebreo traduce “Diadema Elevada“, es el representante del invierno, simbolizando la vejez, es decir, el maestro que todo ser humano lleva dentro en la espera de la muerte física para poder vivir plenamente en Dios. El símbolo místico de este ángel es un león y su perfume el ciprés (símbolo del ser que habiendo muerto físicamente apunta hacia la Elevación, es decir, la Espiritualidad). Como se puede observar estos cuatro ángeles estacionales sus símbolos coinciden con los animales de los cuatro evangelistas y representan un estado de crecimiento de la conciencia.

Ángeles y arcángeles (11) Los arcángeles del Árbol de la Vida.

En el punto de regentes planetarios se señaló que existía una correspondencia entre los distintos puntos (esferas) del árbol de la vida (conocidas como Sefirot) y los planetas astrológicos; y estos con ángeles regentes de los mismos. Esta esferas se unen por medio de caminos (las 22 sefiras) que representa un estado de la comprensión de Dios. No es idea ponernos a estudiar las distintas posibilidades partiendo de la Sefirot 1 (Kéter) se puede llegar a la Sefirot 10 (Maljut), pasando por todas las Sefirot sin repetir ninguna; así como las relaciones entre esos caminos con las 22 letras del alfabeto hebreo y las 21+0=22 cartas de los arcanos mayores del Tarot u otras relaciones que deseemos encontrar; nuestro punto es conocer a los distintos ángeles vinculados cada Sefirot. Como podemos observar sólo nos faltaría conocer tres de estos ángeles: Metatrón, Sandalfón y Raziel.

Sefirot Significado Ángel Esfera
(1) Kéter Equilibrio Metatrón Universo?
(2) Jojmá Sabiduría Raziel Estrellas fijas?
(3) Biná Inteligencia Cassiel/Kafsiel Saturno
(4) Jésed Misericordia Sachiel/Zadquiel Júpiter
(5) Gevurá Fuerza Camael/Samael Marte
(6) Tiféret Belleza Rafael Sol
(7) Nétsaj Victoria Aniel/Haniel Venus
(8) Hod Majestad Miguel Mercurio
(9) Yesod Estabilidad Gabriel Luna
(10) Maljut Reino Sandalfón Tierra?

Miguel, Gabriel y Rafael en el árbol de la vida.

En la versión del árbol de la vida de la Cábala, Miguel y Rafael ocupan posiciones cambiadas respecto a la versión que vimos en los regentes planetarios; la explicación se vincula a los puntos cardinales que se le asocia a los ángeles. Recordemos que Rafael es el ángel del éste; donde nace el Sol. Por su parte Miguel es el ángel del sur y del fuego. Miguel como jefe de los ejércitos celeste mantiene a raya a los demonios, por ello como Mercurio es el que se sumerge más rápido y continuamente en el horizonte, viajando constantemente al inframundo para cumplir esta misión. Gabriel se ubica en el oeste, que es donde surge la noche y la reina de la noche no es otra que la Luna.

Raziel (Secreto de Dios)

El Arcángel Raziel es mas conocido en el misticismo judío y dentro de la filosofía de la Cábala como el guardián de los secretos y es el ángel de los misterios, es quien escucha los secretos de los hombres y los guarda en secreto de confesión. En el Árbol de la Vida preside la segunda Sefirot/Sephirah (Jojmah o Chokmah) que significa “Sabiduría”. En este punto nos encontramos ante Dios separando los opuestos, Luz y Oscuridad, Tierra y Cielo, etc., es el orden que ordena el caos y la confusión.

Según los escritos, Raziel es el autor del ‘Sefer Raziel Ha Malach‘ (El libro del arcángel Raziel), donde está anotado todo el conocimiento celestial y terrestre; y es considerado un libro de hechos (un diario). Se dice que Raziel estaba cerca del trono de Dios y por lo tanto oía todo lo que allí se decía y discutía. La tradición rabínica cuenta que cuando Adán y Eva probaron la fruta del árbol del bien y del mal y fueron expulsados del jardín del Edén, Raziel, deliberadamente, les dio su libro para que los dos pudieran encontrar el camino a su hogar y comprender mejor a Dios. Se dice que los ángeles subordinados de Raziel se indignaron por esta actitud de su jefe (contra las órdenes directas de Yahveh/Dios), por lo que se lo robaron y lo arrojaron al océano. Rahab (el demonio primordial de las profundidades) les devolvió el libro a Adán y Eva.

En otras versiones rabínicas, Dios decidió no castigar a Raziel, sino que recuperó el libro y se lo devolvió a la pareja humana. De ellos pasó a su hijo Set y por herencia llegó a su tataranieto Enoc, quien fue bisabuelo de Noé, y quien más tarde se convertiría en el ángel Metatrón cuando Dios lo subió a los cielos. Enoc agregó textos al libro original y se lo entregó al arcángel Rafael, quien lo devolvió a la Tierra, a Noé (que lo uso para poder hacer el arca, luego de que Dios le explicara cómo hacerla). La última pista del libro es que llegó a manos de Salomón, quien obtuvo así sus extraños conocimientos. Desde entonces el libro está desaparecido.

Metatrón (El más cercano al Trono)

Metatrón es el nombre de un ángel presente en el judaísmo y algunas ramas del cristianismo, aunque no hay ninguna referencia a él en las escrituras bíblicas. Otras versiones de su nombre son: Mattatron, Metratón y Metator. A diferencia de todos los demás ángeles que terminan con el sufijo ‘EL’ (Dios) este ángel no posee esa distinción; la razón achacada a esto es que se trata de uno de los dos ángeles que fueron humanos antes de ser convertidos en ángeles por Dios.

De acuerdo con una doctrina judía, Enoc fue llevado por YHWH/Yahwéh y transformado en Metatrón. Sin embargo esta opinión no es compartida por muchas autoridades talmúdicas, para quienes existen dos Metatrones, uno de siete letras y otro de seis. El primero sería el Metatrón primordial y que en uno de los libros de Enoc, le da el titulo a Metatrón de “YHWH Menor”; el segundo Metatrón es el Enoc transformado en ángel. Mientras el primero sería el escriba de Dios, el segundo en la corriente Cabalística y citado en el libro de Zohar como ‘Metratón el Joven‘ se lo identifica como el ángel (luz) que guió al pueblo de Israel tras salir del Egipto por el desierto.

Una segunda versión señala que Metratón se trata de la versión ‘masculina’ de la misma Shekina (Gloria de Dios), que algunos ven como el aspecto femenino de Dios (esposa de Dios antes de volverse este en un dios único, —recordemos que en todas la mitologías antiguas el dios del cielo se une a la diosa de la tierra—). La Shekina es en traducción el lugar donde habita Dios (El templo o el cielo, donde se encuentre su presencia, o el soplo de la inspiración divina según sea el caso). La tradición Cristiana habla del Padre, el hijo y el Espíritu Santo; una trinidad masculina que representan manifestaciones de un todo; algo no muy distinto a otras mitologías donde existían sobre todo diosas triples; pero también en las antiguas mitologías paganas se tiene siempre al padre, la madre y el hijo/hija, así el hoy Espíritu Santo es una versión masculinizada de la antigua Shekina, la madre.

Restos de esta confusión o asociación de Metratón con la Shekina vienen de la tradición talmudica, cuando Elisha Ben Abuya, de quien se decía que había entrado en el Paraíso, había visto a Metatrón sentado en una posición que en el Cielo sólo se le permite a Yahveh mismo. Por lo tanto Elisha Ben Abuya consideró que Metatrón era una deidad, y dijo: «¡Realmente hay dos poderes en el cielo!». Los rabinos explican esto señalando que Metatrón es el escriba celestial —una secretaria—, que registra todos los hechos de Israel y por ello estaba sentado al lado de Dios —aquí cada quien ve lo que quiere ver—.

Quizás la tercera versión sea más explicativa, para algunos el nombre de este ángel procede de palabras hebreas que traducen “Guardián de la Entrada” o “Aquel que esta detrás del Trono“. Otros como el escritor Robert Graves señalan que el nombre es de origen griego, implicando una aparición más tardía y propia del nuevo testamento o posterior. Según este autor el término ‘Metatrón‘ sería una corrupción hebrea del griego ‘meta ton thronón‘ (más cercano al trono); otros señalan que en la traducción al latín ‘metator‘ significa medidor o mensajero. Esta tesis se apoya en que la mayor mención de este ángel es en la Cábala en textos que se desarrollaron entre los siglos XII y XIII.

La Cábala pone a Metatrón como el ‘Canciller del Cielo‘ o como el ‘Gran escriba del Cielo‘ encargado de escribir el ‘Libro de la Vida‘ y por esta razón es que se dice que puede sentarse en presencia de Dios, lo que mas nadie puede hacer y refuerza la idea de ser “el segundo al mando”. Como escribano toma las palabras de Dios y las trasmite al resto de los ángeles, por ello a veces conocido como el “Rey de los Ángeles“. Él preside sobre el Árbol de la Vida ubicándose en el primer Sefirot (Keter), la corona y la idea primaria; la chispa de la creación surge de esa idea primordial, de la cual surgirá la luz que moverá todo; esta esfera equivale al Big-Bang de la creación del universo.

Otro aspecto vinculado a Metatrón es la geometría; el árbol de la vida, la flor de la vida, el fruto de la vida y el huevo de la vida son figuras geométricas que parten del circulo primordial; este circulo se repite alrededor del primero y se superpone una y otra vez, generando las figuras mencionadas. Una de estas figuras, el Cubo de Metatrón, que resulta de unir los centros de los trece círculos del fruto de la vida entre si; las líneas resultantes permiten dibujar cuatro de los cinco sólidos pitagóricos. Esta imagen es dibujada por encima o sobre el pecho de Metratón ya que la leyenda dice que Metratón dibujó su alma para dársela al hombre. El Cubo de Metatrón se considera también un glifo sagrado, y a veces se dibuja alrededor de un objeto o persona para protegerlo de los demonios y los poderes satánicos. Esta idea también aparece en la alquimia, en la que el círculo fue considerado un círculo de contención, o un círculo de la creación.

Sandalfón (Hermano/Gemelo)

Sandalfón, también llamado: Sandolphon o Sandolfon, es el segundo ángel cuyo nombre no termina con el sufijo ‘EL‘. Su nombre que el griego traduce “co hermano = gemelo” hace referencia que al igual que Metratón tiene un origen humano y transformado luego en ángel. Otros señalan que su nombre proviene de su gusto por usar sandalias en la presencia de Dios, aquí podemos imaginar que todos los demás van descalzos.

Al hombre honrado con tal honor según la tradición judía fue el profeta Elías, de quien señalan las escrituras fue arrastrado a los cielos por un torbellino que lo montó en un carruaje de fuego. Esta imagen es vista por muchos como un ejemplo en el mundo antiguo de una aducción por alienígenas.

Independiente si esta versión es cierta (la de ser convertido en ángel) hay algo cierto en el mundo antiguo; para un pueblo sus dioses eran una cosa y los de sus vecinos era demonios. Igual paso con el pueblo de Israel; los dioses de otros pueblos que eran adorados y traían bendiciones fueron equiparados a ángeles y el resto simplemente convertidos en demonios. Eso explicaría la homofonía de nombres que los ángeles y demonios parecen compartir. Otro elemento en el mundo antiguo es que esos dioses podían encarnar; por ejemplo tenemos que mucha de la mitología y creencias de la India actual se basan en esas continuas reencarnaciones de dioses en hombres, como una forma de traer alguna enseñanza a los hombres, para luego regresar a su forma divina, en este caso angélica.

Al igual que su supuesto gemelo (no por haber nacido juntos, sino por su naturaleza original de hombre), Sandalfón como Metratón son nombres de origen griego, y se puede inferir su inclusión dentro de la tradición angélica es más bien tardía, podemos ponerla a fines del primer milenio; cuando la tradición de la Cábala empezó a tomar forma. Es interesante señalar que mientras Metratón se ubica en el punto más alto del Árbol de la Vida, su ‘gemelo’ se ubica en la posición contraria, el punto más bajo; la Sefirot llamada Maljut, que representa el reino de las formas (lo acabado), y es la base del árbol que recibe y soporta todo lo que existe arriba de ella. Si la primera representa el Big-Bang y a partir de este instante (1) surge la idea creadora; al ir descendiendo se va trazando un camino de aprendizaje; (2) el saber que se desea, (3) la inteligencia para pesar sobre como lograrlo, (4) el ser justo y equitativo a la hora de trabajar, (5) tener la fuerza para llevar a cabo la empresa planteada, (6) recordar que la belleza de la obra es importante, (7) trabajar con empeño y amor, (8) se diligente en el trabajo, (9) nunca olvidar los sentimientos y llegamos finalmente a la obra finalizada (10) que es el producto y resultado de toda la experiencia y trabajo durante el camino de la vida; los logros de nuestras vidas son por tanto el resultado de la forma en que caminamos ese camino.

La tradición dice que cuando Moisés buscó las Tablas de la Ley, la vista de Sandalfón impresionó tanto al profeta que lo llamó el ‘Ángel Alto’, era tan alto que se tardarían 500 años en ir de los pies a la cabeza. Si esta historia fuera cierta entraríamos en una contradicción ya que Moisés vivió antes que Elías, y por ello podemos dudar de alguna de las dos historias (que Elías se volvió ángel o que Moisés conoció al ángel); claro que si usamos la idea de la India de las reencarnaciones divinas todo es posible, y en este caso Safaldón y Metratón habrían sido ángeles que tomaron forma humana y luego volvieron al reino de los cielos a su forma original; si esto es así no se trató de hombres privilegiados por Dios, sino de seres que ya eran ángeles en su propia naturaleza.

Otro aspecto son los deberes del ángel, la tradición señala que Rafael es el ángel de la vida y la muerte, a este ángel rezan las mujeres para salir embarazadas. Sandalfón ‘compite’ en esta función ya que según es el encargado de decidir el sexo de los futuros neonatos. Historias modernas (novelas y mangas) cuentan que Sandalfón y su hermano Metratón lucharon junto a Miguel y otros ángeles contra Lucifer y sus ángeles en la guerra del cielo; tras esta lucha Metratón fue elevado a Canciller del Cielo, y Sandalfón para no separarse de su hermano gemelo acepto convertirse en asesor de su hermano. De igual forma la tradición dice que Metratón lleva las oraciones de los fieles a Dios (parte de su función de escriba y canciller), y su hermano Sandalfón transforma aquellas hechas en hebreo en guirnaldas para Dios.

Ángeles y arcángeles (8) Los siete arcángeles

Si bien ha sido un problema pasar de tres a cuatro, imagínese pasar a siete, y el por qué deben ser siete. En la tradición judía y en el viejo testamento siempre se hace mención de siete grandes ángeles que están al lado de Dios. La pregunta inicial es por qué siete y quienes son estos. Omitiremos por el momento la respuesta a la primera pregunta y nos limitaremos a la segunda. ¿Quiénes son estos siete arcángeles?; si bien las sagradas escrituras sólo nombran a Miguel y Gabriel, y con algún resquemor a Rafael; nunca aparecen los otros cuatro; pero seguro si se señala que son siete:

Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono (Apocalipsis 1:4)

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. (Apocalipsis 8:2)

Los nombres de los siete arcángeles aparecen en el libro de Enoc; en donde se citan en el capítulo 20.

He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan: Uriel, uno de los santos ángeles, llamado el del trueno y el temblor (temor); Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos; Raguel, otro de los santos ángeles, que se venga del mundo de las luminarias; Miguel, otro de los santos ángeles, encargados de la mejor parte del la humanidad y del pueblo; Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en espíritu; Gabriel; otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines; Remiel, otros de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados.

Aunque muchas tradiciones concuerdan con los cuatro comunes: Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel; los otros tres cambian; así aparecen nombres como: Jofiel, Samael y Zadkiel; Baraquiel, Jehudiel y Saeltiel; etc.. Y si trabajamos con los regentes de los siete cielos tendríamos: Sidriel, Baraquiel, Baradiel, Sandalfon, Zadkiel y Miguel; y si ponemos los nombres de los regentes de los siete planetas astrológicos tenemos a: Miguel (Sol), Gabriel (Luna); Rafael (Mercurio), Anael (Venus), Camael (Marte); Zadkiel (Jupiter) y Casiel (Saturno); y tras el descubrimiento de otros planetas aparecen: Uriel (Urano), Asariel (Neptuno) y Azrael (Plutón). Por su parte la Cábala Judía asocia cada punto del árbol de la vida a diez ángeles: Metraton, Rasiel, Casiel, Zadquiel, Camael, Rafael, Anael, Miguel, Gabriel y Sandalfon; y si nos referimos a los meses tenemos de enero a diciembre los siguientes regentes: Cambiel, Barchiel, Machidiel, Asmodel, Ambriel, Muriel, Verchiel, Hamaliel, Uriel, Barbiel, Advachiel y Anael. Podríamos hablar de los ángeles que presiden las cuatro estaciones y sus ayudantes; o los que vigilan cada una de las veinticuatro horas del día, pero la idea básica ya está planteada; podemos así seguir sin ponernos nunca de acuerdo en quienes son realmente los siete grandes arcángeles o si ellos son realmente siete; ya que los musulmanes hablan de ocho ángeles que transportan el carro de Dios.

Como la idea no es ponernos exigentes, asumiremos en esta entrada sólo los nombres dados en el libro de Enoc; como ya hablamos de Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel; esta entrada la dedicaremos a Raquiel, Sariel y Remiel.

Raquel (Amigo de Dios).

Raguel no se menciona en las escrituras canónicas de la Biblia. Entre sus otros nombres tenemos: Raguil, Rasuil, Rufael, Suryan y Akrasiel. Su nombre se enumera en el Libro de Enoc, como uno de los siete arcángeles y quien mostró a profeta el fuego que guía las luminarias del cielo (estrellas) y transportó al profeta a los cielos. Raquel es identificado con el tercer ángel que toca la trompeta para abrir el abismo, ya que Juan presenta a los siete ángeles que están delante de Dios, a la manera del Libro de Enoc y Raguel en el Libro de Enoc es quien enseña al profeta las estrellas.

El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas. (Apocalipsis 8:10-11)

Raguel se refiere como el arcángel de la justicia, de la imparcialidad y de la armonía. Raguel observa a todos los ángeles y arcángeles para cerciorarse si están trabajando adecuadamente con mortales, de una manera armoniosa y ordenada, según la voluntad y el orden divinos (Apocalipsis 3:7-13), lleva la cuenta de sus errores (Mateo 18:10), y publica el castigo para los ángeles que han transgredido las norma de Dios (Daniel 7:10). Según esto, sus acciones contra otros ángeles no son propias del diablo y deben interpretarse como el cumplimiento de la misión divina de mantener cielo puro, limpio de la corrupción, en armonía con la voluntad de Dios. Es por ello que en el juicio final, sería Raguel quien ejecuta las condenas contra los malvados, sean el diablos y sus ángeles después de ser derrotados por Miguel y sus ángeles. Algunas tradiciones diferentes lo consideran un ángel del frío y no del fuego, que en el juicio final forma tropas de ángeles de nieve y hielo.

Sariel (Mandamiento de Dios)

Sariel es uno de los arcángeles para las tradiciones del judaísmo y el islamismo. Otras posibles versiones de su nombre son Seriel, Sauriel, Suriel, Suriyel, Seraquel, Saraqael, Sarakiel, Seraquiel, Saraqel, Sahariel,  Zerachiel, Surya, Esdreel, Asaryalyor, Juriel y Jariel.

De acuerdo con el Libro de Enoc (10:1-3) Sariel fue el ángel enviado a Noé; así fue su misión:

Entonces el Altísimo, Grande y Santo habló y envió a Sariel al hijo de Lamec. Y le dijo: —Ve hacia Noé y dile en mi nombre, ‘escóndete’; y revélale la consumación que viene, pues la tierra entera va a perecer, un diluvio está por venir sobre toda la tierra y todo lo que se encuentre sobre ella perecerá. En seguida enseña al Justo, al hijo de Lamec, lo que debe hacer para preservar su alma para la vida y escapar definitivamente, pues por él será sembrada una planta y serán establecidas todas las generaciones.

Para Enoc (40:9-10) Sariel es el cuarto ángel del señor (no Uriel), en toda la obra siempre lo nombra junto a Miguel, Gabriel y Rafael y afirma en ella:

… el cuarto, que está encargado de la esperanza de quienes heredarán la vida eterna, es llamado Sariel. Estos son los cuatro ángeles del Señor…

En algunas traducciones del Libro de Enoc se escribe Saraqael/Zerachiel; que en su versión anglo suena muy similar a Azrael. Si Azrael es el mismo Sariel, ello explica sus acciones en tres hechos distintos: (1) en la tradición Judía se le conoce como Suriel/Juriel y es el ángel de la presencia Divina; fue el ángel enviado para recuperar el alma de Moisés y de este ángel Moisés recibió todos sus conocimientos (Azrael es el ángel que recupera las almas); (2) en el libro de Enoc la función de Sariel es dar esperanza a las almas de los pecadores (como Azrael que busca salvar las almas del infierno), y (3) finalmente si asociamos los ángeles de las trompetas del Apocalipsis con los ángeles del libro de Enoc; Sariel sería el quinto ángel; que tras sonar la trompeta provoca la caída de una estrella, el polvo oscurece la tierra y saldrán langostas como escorpiones que atormentaran a los hombres por cinco meses (aquí opera como el Azrael ángel vengador).

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. (…) Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. (Apocalipsis 8:1-11)

Algunos señalan que el ángel de la quinta trompeta es Raquel ya es según Enoc es el ángel que preside las luminarias y por tanto vinculado a la caída de la estrella; pero igual función se pone al ángel de la tercera trompeta.

Remiel (Misericordia de Dios)

Remiel figura también como Jeremiel o Yeremiel en la versión latina, Iyârumial en la etíope y Ramiel en la siríaca. En el Libro de Enoc se le señala como el “Encargado de los resucitados” En el Apocalipsis de 1°Esdras (4:35-36), es él quien responde hasta cuándo deberán espera los justos por su recompensa: —… hasta que el número de los justos esté completo—. Y en el Apocalipsis 6:10-11 se responde una pregunta similar cuando el Cordero rompe el quinto sello “Y clamaban a gran voz, diciendo: —¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?— (…) hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

En el Apocalipsis de Baruc de origen siríaco, desempeña un papel protagónico y es presentado como “el ángel que preside las visiones verdaderas” (55:3). En los capítulos 56 y 74 hace una interpretación mesiánica de la visión de Baruc de “las aguas negras y las aguas blancas”, descifrando el sentido de la historia del pecado y la redención y manifestándose como el vencedor sobre Senaquerib (63:2-10), identificándose como el ángel de 2 Crónicas 32:21-22, Isaias 37:36-38; y no el ángel Uriel.

Si mantenemos la comparación entre los ángeles de Enoc y los del Apocalipsis de Juan; Remiel sería el séptimo ángel; para Enoc es el encargado de los resucitados, y su tarea fundamental es como ángel de la esperanza; es el que conduce las almas al Juicio y cuida de aquellas que aguardan la entrada en el Paraíso. Bajo este aspecto vemos al séptimo ángel al sonar la trompeta:

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. (Apocalipsis 11:15-17)

Tras estas palabras vendrán los aspectos más terribles del Apocalipsis, es la lucha Miguel contra el Dragón, la caída de la gran ramera, las siete plagas y otros eventos; pero al final será el juicio de los muertos y vendrá el Reino de los Cielos, estos aspectos coinciden perfectamente en Remiel como el ángel del juicio final, pero también de la esperanza.

Nota final

Un aspecto a tener en cuenta en el Libro de Enoc es la semejanza entre los nombres de los arcángeles y el de los vigilantes (ángeles que se acostaron con las mujeres de los hombres); señalan muchos escritores que es un problema de Parónimos, palabras que escritas distintas suenan igual y por ello el problema en las traducciones.

He aquí los nombres de estos Vigilantes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar’taqof, Rama’el, Kokab’el, -‘el, Ra’ma’el, Dani’el, Zeq’el, Baraq’el, ‘Asa’el, Harmoni, Matra’el, ‘Anan’el, Sato’el, Shamsi’el, Sahari’el, Tumi’el, Turi’el, Yomi’el, y Yehadi’el. Y los que siguen son los nombres de sus ángeles, de sus jefes de centenas y cincuentenas. El primero es Yeqon, éste indujo a todos los hijos del cielo y los hizo descender sobre la tierra y los sedujo con las hijas de los hombres. El nombre del segundo es Asbe’el, éste dio un mal consejo a los hijos del cielo y los condujo a corromperse a sí mismos con las hijas de los hombres. El nombre del tercero es G’adri’el, este mostró a las hijas de los hombres todas las formas de dar muerte, fue él quien sedujo a Eva y él es quien enseñó a los hijos de los hombres los escudos, las corazas, las espadas de combate y todas las armas de muerte; desde su mano ellos han procedido en contra de quienes viven en la tierra desde ese día y por todas las generaciones. El nombre del cuarto es Panamu’el, éste mostró a los hijos de los hombres lo amargo y lo dulce y les reveló todos los secretos de su sabiduría: les enseñó a los humanos a escribir con tinta y papiros y son muchos los que se han descarriado a causa de ello, desde el comienzo hasta este día. Porque los hombres no han sido traídos al mundo con el propósito de afianzar su creencia en la tinta y el papel, sino que los humanos han sido creados con la intención de que vivieran puros y justos para que la muerte que todo lo destruye no pudiera alcanzarles. Pero por culpa de este conocimiento suyo, el poder de ella me devora. El nombre del quinto es K’asdeya’el, este mostró a los hijos de los hombres todas la plagas de los espíritus y los demonios: la plaga de embrión en el vientre para que aborte, la mordedura de serpiente, la plaga que sobreviene con el calor de mediodía, el hijo de la serpiente cuyo nombre es Taba’et. Enoc (69:1-12)

Ángeles y arcángeles (7) Azrael Arcángel

La necesidad de un nombre y función para el cuarto ángel varía de una religión a otra; en el libro de Enoc se mencionan al inicio cuatro ángeles y siempre aparecen juntos: Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel; Uriel, que aparece en el capitulo 20 del libro de Enoc es considerado, sin embargo, el cuarto arcángel dentro de la cristiandad. Para algunas tradiciones no cristianas como la teología islámica y el sijismo (mezcla de hinduismo e islam), así como en algunas tradiciones hebreas, el cuarto ángel es Azrael, que traduce del hebreo “A quien Dios ayuda“, y es el nombre del arcángel de la muerte. Es también llamado Abu Yaria por los musulmanes y Mordad entre los persas, y tiene por misión recibir las almas de los muertos y conducirlas para ser juzgadas.

En el misticismo judío, que se conoce comúnmente como Azriel, y se identifica a veces como una encarnación del mal (un demonio); sin embargo, el Zohar (el libro sagrado de la rama del judaísmo llamada Kabbalah), presenta una descripción más agradable de Azriel; al señalar que Azriel recibe las oraciones de los fieles cuando llegan a los cielos. La tradición rabínica listan catorce ángeles de muerte: Yetzerhara, Adriel, Yehudiam, Abaddon, Samael, Azrael, Metatrón, Gabriel, Mashhit, Hemah, Ha-Mavet de Malach, Kafziel, Kesef y Leviatán.

Algunas fuentes han especulado acerca de una conexión entre Azrael y el sacerdote Esdras, o Azra, como a veces se pronuncia o escribe. Azra/Esdras fue un escriba y juez sobre su pueblo, redactó una colección de leyes y castigos que según los texto provienen del Arcángel Uriel (2° Libro de Esdras) y se menciona del profeta que entró en el cielo “sin probar la muerte”. Por lo tanto, “Azra-El” podría ser visto como un “ángel vengador”. Sin embargo, la autenticidad Esdras ha sido cuestionada por muchas razones, y no es considerado canónico en la mayoría de las Biblias o de las creencias cristianas; y aunque el libro en su totalidad no es considerado canónico por los cristianos, sigue siendo, no obstante respetado y considerado de tener algo de verdad.

Azrael es el arcángel de la muerte y señala que no debemos temer a la muerte ya que en ella está la paz eterna. Tras la muerte el alma regresa al Cielo; pero era evidente para los ángeles que las almas que llegaban era en menor número que las personas que morían. Azrael resolvió el problema al descubrir que algunas almas iban a un mundo subterráneo, donde esperaban el juicio divino. Pero tras la llegada de los ángeles caídos a este mundo subterráneo; estos, ahora demonios, torturaban y destruían las almas retenidas en el sitio ahora conocido como ‘Infierno‘. Así Azrael adquirió como misión rescatar las almas que fueron injustamente al infierno; y es por ello que él y su coro de ángeles estaban continuamente yendo y viniendo del cielo, impidiendo que los demonios se apropiaran de las almas que no les correspondían.

Azrael reside en diferentes lugares, pero el más habitual es el tercer cielo. Otros señalan que él ha renunciado al cielo; por sus constantes salidas con todo su coro; y por ello los otros ángeles no hablan de él en el Cielo. Se dice que Azrael y su coro están encargados de la protección del último círculo del infierno, impidiendo la salida de los demonios y custodiando la puerta para que no puedan salir. Nadie sabe cuántas almas podrían haber salvado, o cómo él las rescata del Infierno, o donde van las almas que el ayuda, a los Cielos, a otra reencarnación, o simplemente al olvido.

Azrael como ángel de la muerte, es asemejado a daimon griego Fatum (Destino), se lo señala escribiendo y borrando nombres en un gran libro, lo que el escribe es el nacimiento de un hombre, y lo que borra es el nombre del hombre que morirá. En una de sus formas, tiene cuatro caras y cuatro alas mil, y todo su cuerpo se compone de ojos y lenguas, cuyo número corresponde al número de personas que habitan la Tierra.

En el Islam Azrael los árabes lo pronuncian es Izrail y aunque el Corán nunca lo nombra y se refiere a este ángel con el termino “Malak al-Maut“; que se traduce directamente como ángel de la muerte. El Corán dice que el ángel de la muerte se lleva el alma de cada persona y lo devuelve a Dios. Sin embargo, el Corán deja claro que sólo Dios sabe cuando y donde cada persona será tomada por la muerte, por lo que es claro que el ángel de la muerte no tiene poder propio. Varias tradiciones musulmanas relatan las reuniones entre el Ángel de la Muerte y los profetas. La más famosa es una conversación entre el ángel de la muerte y Moisés. Él vela por la muerte, separa el alma del cuerpo, y recibe a los espíritus de los muertos en las creencias musulmanas.

En los escritos del sijismo de Guru Nanak Dev Ji, Dios (Waheguru) envía Azrael sólo a las personas que son infieles y no se han arrepentido de sus pecados. Azrael aparece en la Tierra en forma humana y golpea a los pecadores en la cabeza con su guadaña para matarlos y extraer el alma de sus cuerpos. Luego lleva sus almas al infierno, y se asegura de que reciban el castigo que Waheguru decreto una vez que son juzgadas. Esto lo presenta más como un ángel vengador que como un simple ángel de la muerte.

Jairat Al-Saleh refiere a este ángel de la siguiente forma:

Izrail (Azrael), el Arcángel de la Muerte, no es menos magnífico ni inspira menos temor que los demás arcángeles. Es el ángel que jamás se ríe, el destructor del placer y de las alegrías, el dispersador de los amigos y los amantes; es el temido visitante que vacía los hogares y puebla las tumbas, dejando tras sí un grupo de desconsolados padres, de huérfanos y de viudas. (…). Su cabeza llega hasta los pilares del Trono Divino y la Tabla Guardada; uno de sus pies descansa sobre su asiento, mientras mantiene el otro sobre el puente que va desde el infierno hasta el paraíso. Sus ayudantes permanecen muy cerca de él, vigilando eternamente, esperando también las órdenes de Dios. A su izquierda se levanta un árbol gigantesco, cuyas hojas registran los nombres de toda la humanidad. El día en que muere una persona, se ennegrece su nombre en la Tabla Guardada; a continuación, la hoja que lleva su nombre se torna amarilla y se desprende del árbol. En este momento, el Ángel de la Muerte se pone en acción. En la mano lleva dos lanzas, una hecha con la luz y la piedad del Señor, y la otra fabricada con su ira. Si la persona que muere es buena, el ángel extrae su alma con la primera lanza., la lanza de la luz y la piedad, y la envía al séptimo cielo, donde llegan las almas de los creyentes; pero si la persona es mala, le extrae el alma con la lanza de la ira y la envía a un lugar bajo la séptima tierra, donde las almas de los malvados esperan hasta el día del Juicio, en una oscuridad que hierve y humea.

Se piensa que el primer Ángel de la Muerte fue un ángel corriente. Cuando Dios quiso crear a Adán, le ordenó al Arcángel Jibril (Gabriel) que le arrancara a la tierra un puñado de sus principales componentes. Pero, incitada por Iblis (el demonio), la tierra se negó y se resistió, y ni Israfíl (Rafael), ni Mikail (Miguel) lograron convencerla de que se plegara a la orden de Dios. Entonces, otro ángel se ofreció voluntario para llevar a cabo aquella difícil tarea y, debido a su dureza y crueldad, consiguió lo que los arcángeles no habían logrado y le arrebató a la tierra su tesoro. Viendo su carácter enérgico e impasible, el Señor le hizo Su Ángel de la Muerte.

Otro cuento señala como el ángel obtuvo su pálida tez; se dice que tras la lucha entre los ángeles en el cielo y la caída de Luzbel (Lucifer); cuando el demonio toco la tierra miró a las alturas con tal odio y rabia a Miguel y al resto de los ángeles; y fue tan terrible su transformación que Azrael que la contemplo palideció de espanto y desde entonces el ángel de la muerte tiene el rostro blanco como el papel.

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Referencia: Jairat Al-Jaleh (1985) “Ciudades fabulosas, Príncipes y Yinn de la Mitología ÁrabeSerie Mitos y leyendas“. Quinta Edición 1991. Grupo ANAYA S.A. Madrid España (p. 96-97)

 

Ángeles y arcángeles (5) Uriel Arcángel

Uriel, que traduce “Fuego del señor”, también llamado: Auriel/Oriel “Dios es mi luz”. Es uno de los arcángeles de la tradición rabínica post-exilio, y también de ciertas tradiciones cristianas como la Copta. Su nombre puede tener analogías con Urías, que es el nombre de varios personajes de la Biblia. Uriel aparece en obras apócrifas, cabalísticas y ocultistas, donde ha sido igualado o se confundido con: Urial, Nuriel, Uryan, Jeremiel, Vretil, Sariel, Suriel, Puruel, Fanuel, Jehoel, Jacob, Izrail/Azrael y Israfil/Rafael.

Uriel es a veces descrito como el Arcángel de la Salvación. Uriel enseña el camino del corazón, el fuego del amor puro. Sin este amor puro y devoción al Espíritu Santo, todo estudio espiritual es solo un ejercicio intelectual. Por ello es reconocido como el santo patrón del sacramento de la Confirmación. Esta comprensión de la verdad del estudio espiritual se apoya además en la tradición de que Uriel se le atribuye haber enseñado a los hombres la alquimia, los arcanos celestes y la Cábala (ello inspirado en el Libro de Enoc, cuando enseña y explica al profeta los movimientos de los cielos).

Los ángeles que se mencionan en los libros más antiguos de la Biblia hebrea no tienen nombres. De los siete arcángeles en la angelología del Judaísmo post-exilio, sólo dos, Gabriel y Miguel, se mencionan por su nombre en las Escrituras consistentemente. Rafael ocupa un lugar destacado en el libro de Tobías, libro retirado del canon judío en la antigüedad tardía y rechazado por los reformadores protestantes en el siglo XVII; este libro es sólo aceptado como Escritura por la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Oriental.

En el Concilio de Roma de 745, el Papa San Zacarías, con la intención de aclarar la enseñanza de la Iglesia sobre el tema de los ángeles y poner freno a una tendencia de hacia culto a los ángeles y a la obsesión por la intervención e idolatría angélica; borró el nombres de muchos ángeles ‘de la lista de los elegibles’ para su veneración en la Iglesia de Roma, entre ellos Uriel. Sólo el respeto de los arcángeles mencionados en el canon católico reconocido de las escrituras, Miguel, Gabriel y Rafael, fueron considerados lícitos.

Pero la necesidad de un cuarto arcángel, que se añade a los tres conocidos, tuvo una razón más mundana; era necesario el cuarto ángel para poder representar los cuatro puntos cardinales y los cuatro elementos; así Uriel se convirtió en el cuarto. Uriel aparece como: (1) el tercer ángel que figura en el Testamento de Salomón (el cuarto es Sabrael); (2) en el Apocalipsis de Esdras, el profeta Esdras se dirige a Dios con preguntas sobre el juicio de los humanos y Uriel es enviado a responderle e instruirlo sobre la verdad. (3) El ángel que guía a Enoc por el infierno y explica el movimiento de los cuerpos celestes a través de las distintas puertas del cielo y (4) en varios evangelios apócrifos donde salva al niño Juan de morir por el edicto de Herodes.

La tradición judía le atribuyó ser uno de los ángeles que permanece junto a las puertas del Edén con una espada ardiente para evitar el acceso de los humanos al árbol de la vida; es quien saca del Edén a Adán y Eva después de la caída. La espada de fuego muestra que la materia negativa (deseos egoístas e impuros) se destruyen cuando uno realmente se centra en el amor de Dios, recordemos que el nombre de Uriel traduce el “fuego de Dios”. Asimismo, algunas versiones asignan a Uriel el papel de anunciar a Noé la llegada del Diluvio (pero otras versiones mencionan a Sariel cumpliendo esa misión). Es quien guió a Abraham hacia la tierra prometida tras salir de Babilonia; es otro de los ángeles que se le atribuye haber luchado con Jacob, y es el ángel que marco las puertas de las casas de los hebreos en Egipto, para protegerlos de la última plaga. Para el profeta Isaías (Isaías 63:9) es el ángel que al final de los tiempos mostrará la bondad de Dios al transformar a Jerusalén en el centro religioso más grande del mundo y que gentes de todas las naciones llegarán a ellas en peregrinación solemne.

Otras tradiciones judaicas ponen a Uriel como ángel destructor de los ejércitos del rey asirio Senaquerib, que quiso conquistar Jerusalén, la capital del reino de Judá, la Biblia dice 2 Reyes 1910-37:

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: —Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. (…)

Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: —Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines; tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. (…). Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!

Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: —Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. (…) Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: Él no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad —oráculo del Señor—. Y esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.

Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Y cuando los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran cadáveres, que estaban muertos. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

Un día, mientras estaba postrado en el templo de Nisroc, su dios, Adramélec y Sarecer, sus hijos, lo mataron con la espada, y se pusieron a salvo en el país de Ararat. Asarhadón, su hijo, reinó en lugar de él.

Para la Iglesia Copta, Uriel aparece en varias ocasiones y en el Libro de Enoc se menciona a Uriel, como el ángel que vigila el lugar de los muertos (Hades, Tártaro, Sheol), por ello se le llama “el ángel del trueno y del temblor (o del temor)”. En este libro Uriel aparece como uno de los siete grandes ángeles que son nombrados en el Libro de Enoc (20:1-8); y a lo largo de la obra Uriel guía a Enoc, mostrándole el castigo y la prisión de los ángeles caídos, así como le muestra al profeta el curso del Sol y otras luminarias por las puertas del cielo.

Para el cristianismo en varios evangelios apócrifos Uriel participa en la crianza de Juan el Bautista, a quien salva de la masacre de bebés ordenada por Herodes. Uriel conduce a Juan y a su madre hasta Egipto, donde se reúnen con el niño Jesús, María y José. Y en el Apocalipsis de Pedro aparece como Ángel del Arrepentimiento, desprovisto de piedad; quien tiene la llave que abrirá el Infierno al Final de los Tiempos.

Uriel es representado llevando consigo un libro o un rollo de papiro, que simboliza su sabiduría; o sosteniendo una llama que representa un gran regalo a la humanidad. Es la llama del amor para encender el corazón al servicio de Dios. El planeta que se asocia con Uriel es Venus, el planeta que simboliza el amor; aunque otros autores lo vinculan al Sol o a Marte.

Señala M. González W. lo siguiente:

Uriel es uno de los príncipes regentes de los Serafines y de los Querubines y es uno de los ángeles regentes del Sol. Es también uno de los príncipes de la Divina Presencia y el ángel de la salvación. Su nombre significa “Fuego de Dios”.

Uriel es el ángel que protege del trueno y del terror, y rige los temblores de Tierra, los cataclismos y las explosiones volcánicas. Se dice que Dios lo envió a Noé para advertirle el diluvio universal. El poeta Milton en su obra Paraíso perdido nos dice que Uriel es el ángel que más aguda tiene la visión, él que mejor ve el futuro y a quien nada se le esconde. Tal vez es por eso que se pide su ayuda en las enfermedades de la vista y para que de más claridad mental.

Se cree que el nombre de Uriel fue derivado del profeta Uriah. Su símbolo es una mano que sostiene una llama. Francis Barrett en su obra ‘El Mago’ dice que Uriel fue quien enseñó los misterios de la alquimia y de la Cabala al ser humano.

El primer Libro de Enoch relata como el patriarca fue llevado por los ángeles del Señor a través de los Siete Cielos. Durante su jornada vio un sitio caótico y terrible donde no había ni cielo ni tierra. Allí pudo percibir siete ángeles o estrellas que estaban amarradas todas juntas, inmensas como montañas y quemándose en un gran fuego. Cuando el patriarca preguntó cuál había sido su pecado y por que habían sido lanzadas al fuego, Uriel, que era su guía en este trayecto del camino, le dijo que su pecado había sido romper los mandamientos de Dios y que permanecerían en ese sitio purificándose de sus pecados por diez millones de años, que era el número de sus pecados.

En el segundo Libro de Esdras, Uriel es descrito como el intérprete de la visión de este profeta. En el quinto capítulo del libro, Esdras reprocha a Dios preguntando por qué castiga a Israel y protege a sus enemigos. Uriel, que camina con Esdras, le dice que él le va a revelar las razones de Dios por permitir esto pero sólo si Esdras puede pesar el fuego, medir el viento y traer de nuevo el día anterior. Cuando Esdras se queja de que lo que el ángel pide es imposible, Uriel le dice que si conociendo lo que es el fuego, el viento y los días, no sabe comprenderlos, como va a poder comprender los designios de Dios, a quien no conoce. Abochornado, Esdras se postra a los pies de Uriel y le pide perdón por sus palabras.

A pesar de su labor como paciente guía e instructor de patriarcas y profetas, Uriel tiene la capacidad de ser terriblemente severo en los castigos que da a los que ofenden al Creador. En el Apocalipsis de San Pedro, Uriel castiga a los que blasfeman contra Dios colgándolos de la lengua sobre un fuego inextinguible.

Para pedir un milagro a Uriel se le ofrece una vasija de cristal llena de agua clara en el fondo de la cual se ha colocado un cuarzo blanco. Por ser el regente del elemento Tierra punto norte, se pide su ayuda en asuntos de negocios, propiedades y dinero.

Uriel es regente de septiembre y puede ser invocado especialmente por los nacidos en este mes a los que protege grandemente. Es también el regente del signo de Acuario y los cuarzos blancos se le ofrecen para multiplicar su poder. Para que Uriel de su energía cósmica a un cuarzo blanco éste se purifica poniéndolo en agua de sal de mar por 24 horas. Luego se enjuaga y se coloca sobre un poco de tierra y se rodea con cuatro velas verdes en forma de cruz. Cuando se terminan las velas se guarda el cuarzo en una bolsita verde con un poco de trigo para dinero y prosperidad y se carga cerca de la persona.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 129-131