Mitos del oriente próximo (6) El robo de las Me y la oportunidad de En-Ki

Las Me o tablas del destino, fueron el regalo de An/Anu a su hijo En-Lil cuando este asumió el cargo de rey de los dioses. En las Me se encontraban las normas y reglas para poder controlar el mundo y el poder de la palabra. Cada año todos los dioses se reunían en Níppur, ciudad acadia, que era el hogar de los dioses, donde gobernaba En-Lil y su hijo Ninurta (literalmente dios de Níppur). En este lugar cada año los dioses contaban los hechos del año anterior y decidían los planes del venidero.

Los dioses Nergal y Ninurta son dioses de guerras y batallas. Solían regresar a Níppur cargados con el botín de las guerras y acompañados de un enorme séquito. Nusku, visir de En-Lil, les indicaba sus sobrinos que moderaran su avance ya que la asamblea de dioses se siente abrumada por sus trofeos.

En una de estas fiestas, mientras En-Lil toma un baño, su siervo Anzu (literalmente “quien conoce los cielos”; también llamado En-Zu = Señor Sabio, o Imdugud; y representado como un hombre pájaro y era la personificación del viento del sur y las nubes de tormenta) espera, es la oportunidad que ha estado deseando. Posiblemente seducido por En-Ki, quien le ha hablado de las Me de En-Li, y sobre como quien las posea ostentará el titulo de rey de los dioses. Es demasiada tentación para el dios de Ur, ciudad ubicada al sur, vecina de la ciudad de Eridu, la ciudad donde reina En-Ki.

El astuto Anzu dio con la oportunidad cuando En-Lil se desvistió para meterse en la piscina en su baño diario, dejando descuidada las tablas. Anzu en la entrada del santuario había estado observando desde el comienzo del día. Cuando En-Lil se estaba lavando con agua pura, habiéndose quitado la corona y depositado en el trono, Anzu cogió en sus manos las tablas del destino y se las llevó; montando en Mu, una gran águila.

El efecto del robo fue tal que se suspendieron las “fórmulas divinas”; hubo quietud y el silencio se impuso, como en el Génesis de la Biblia la creación siempre se antepuso la frase “Y dijo Dios…”; sin las Me, En-Lil enmudeció. Los dioses de la tierra y el cielo se fueron reuniendo uno a uno ante las noticias. El asunto era tan grave que incluso se informó a An/Anu en su Morada Celestial. An/Anu indicó que Anzu tenía que ser capturado para que devolviera las fórmulas; pero cuál de los dioses lo haría.

Los de mayor valor y fuerza fueron convocados. Pero todos ellos señalaron que, al tener Anzu las tablas del destino, este podía convertirlos en arcilla. Entonces, En-Ki tuvo una gran idea: ¿Por qué no llamar a Ninurta para que acepte tan desesperado combate?

Los dioses reunidos se percataron de la ingeniosa sagacidad de En-Ki. Estaba claro que las posibilidades de que la sucesión cayera en su propia descendencia se incrementarían si Anzu era derrotado; pero también resultaría beneficiado si Ninurta resultaba muerto en el proceso.

Para sorpresa de los dioses, Nin-Hursag se mostró de acuerdo, y dirigiéndose a su hijo Ninurta, le explicó que Anzu no sólo le había robado a Enlil las tablas, sino también a él. En-Ki ayudó explicando a su sobrino como vencer a Anzu; ya que las Me protegían a su poseedor. En-Ki aconsejó a Ninurta que añadiera un til-lum (el rayo o relámpago) a sus armas, y que no disparara a Anzu, sino a las alas de Mu. Así se hizo y al ave cayo al Apsu (las aguas), Anzu fue capturado, pero las tablas del destino se encontraban ahora en el reino de las aguas subterráneas. La imagen de la lucha fue tan grande que se inmortalizó en los cielos, Sagitario (el arquero = Ninurta) lucha contra el Águila (Anzu sobre Mu).

El resultado tuvo dos logros para En-Ki; el primero Anzu fue desterrado y al no poder recobrar las Me, ahora enterradas en las profundidades del Apsu, Ninurta fue de alguna manera relegado por su padre por su incapacidad de recuperar las tablas. Pero ¿quién era Anzu?. Hay que ver esto desde un punto histórico. En el sur, la ciudad sumeria de Ur estaba creciendo y expandiendo su poder; algo que no toleró la ciudad de Níppur (ciudad de Ninurta y En-Lil), ayudada por la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki), una población la vecina de Ur. El dios de Ur era Nannar (hermano de Ninurta y segundo en la línea de sucesión real), queda claro así las razones de Anzu/Nannar, el primogénito del matrimonio oficial de su padre (En-Lil) con Nin-Lil; Ninurta a sus ojos, aunque hermano mayor era un bastado y no tenía derecho a heredar a su padre. Algunos especulan y afirman también que Zu significa sabio; An-Zu es conocedor del cielo; si a En-Zu, el señor sabio, se le invierten las palabras resulta Zu-En = Zuen = Sin, el dios lunar de los semitas.

La historia no termina aquí; según los mitos las peleas de los hijos de An/Anu y sus descendientes llegaron a ser tan bulliciosas que molestaron a los dioses primigenios; en especial a Apsu, quien le reclamó a su compañera Tiamat sobre hacer algo; a los que su consorte le respondió —No podemos destruir nuestra propia creación—.

Apoyado por Mummú (su hijo y visir), Apsu decide acabar con la creación y sigue por su cuenta y riesgo; pero En-Ki los descubre y usando su magia logra dormir a Apsu, en un sueño que casi parece muerte (desde entonces los ríos solo fluyen plácidos hasta el mar). Mummú es convertido en esclavo del dios En-Ki.

El reino acuático subterráneo de Apsu es ocupado por En-Ki con su mujer Nin-Ki/Damkina, convirtiéndose de príncipe de los dioses en la tierra a señor (rey) de las aguas dulces (los pozos, manantiales y ríos que surgen de la tierra) y En-Ki pasa a ser llamado por los semitas Ea, literalmente “Señor de las aguas”; es por ello que se asocia al dios más a las aguas que con la tierra y es por eso sus signos zodiacales son Capricornio (cabra = tierra + pez = aguas) y Acuario.

La razón que impulsaba a En-Ki a vencer y apoderarse del reino de Apsu era otra, tratar de recuperar las Me, quizás, y sólo quizás nunca hubo un intento de Apsu por acabar con los dioses y todo se trató de una estratagema de En-Ki para justificar y lograr apoderarse con el poder y las Me; algo que no logró ya que Apsu se las había entregado a su consorte Tiamat, cuando estas cayeron a su reino.

Un mito posterior cuenta lo siguiente: Cuando Ninurta captura a Anzu y le pide la devolución de la tablas, el dios se lamenta ante Ninurta de haberlas dejado caer en el abismo acuático (el Apsu), al haber sido atacado por Ninurta. Cuando se dirigen al Apsu para convencer al dios En-Ki/Ea de que devuelva las Tablas del Destino, En-Ki/Ea se niega. Por despecho, Ninurta insulta al visir de En-Ki/Ea, Isimud, un dios mensajero que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos. En venganza por la grosería, En-Ki/Ea crea una tortuga gigante que ataca al joven dios mordiéndole en los dedos de los pies. Ninurta se defiende, pero En-Ki, con su magia, abre un hoyo en que caen él y su atacante. Sólo las súplicas de la madre de Ninurta, Nin-Hursag, convencen a En-Ki/Ea para que lo libere; pero Ninurta no recupera las Me.

Mitos del oriente próximo (8) Marduk, el usurpador

Dejando las montañas de Anatolia al norte volveremos a las costas del Golfo Pérsico en el sur, ahí Tiamat no se tomo muy bien la “muerte” de su contraparte; aunque en un principio no le dio importancia; las criticas de sus siervos y el aumento de las peleas entre los jóvenes dioses terminó por decidirla.

Tiamat se levanta cual ciclón que se eleva del mar y se prepara para invadir la tierra y el cielo. Es acompañada por Kingu, su último hijo con Apsu, y actual amante. Tiamat crea a doce bestias, entre ellas: Mushussu, un gran dragón con cuerpo de serpiente, patas delanteras de león y traseras de ave rapaz; Ugallu, una especie de demonio león, tiene cuerpo humano con cabeza de león y las patas de un pájaro, Huwawa (Sumeria) o Humbaba (Babilonia), fue otro monstruo con cara de león, dientes de dragón, que rugía como el agua de la inundación y poseía una gruesa melena y grandes pies; Umu, un demonio con cuerpo entre hombre y ave y que se volvió un demonio de las tempestades; Lararak o Latarak, con forma entre humana y león; entre otros.

Acompañaban también a Tiamat los hombres perro (licántropos), los hombres pez, siervos de la diosa del mar, que se ven obligados a la acompañarla; aqrabuamelus o girtablulus, los hombres escorpión, con torso humano y parte inferior de escorpión, llegaron desde las montañas lejanas (Kur), con Pabilsag, su rey al frente. Se unen a la diosa del mar los gigantes, entre ello los gemelos Lugalgirra y Meslamtea, (dos montañas, o mejor dicho una montaña con dos picos, por entre las cuales se ocultaba el sol); los gigantes traen a sus mascotas, grifos alados que preparan sus garras y picos. Los hombres toro (Lamassus, seres con cuerpo de toro, cabeza humana y alas de águila; en algunas representaciones son similares a esfinges aladas machos, ya que tienen cuerpo de león y no de toro; siendo conocidos bajo esta apariencia como Lammasus y a los seres con cuerpo de toro se les llama Shedus) se incluyen como parte de la agrupación de las bestias que apoyan a la diosa del mar, esfinges aladas llegadas del desierto vienen atraídas por el olor que se respira, son cazadores que huelen la futura comida. Tiamat confirió al dios Kingu la dirección de sus huestes y le amarró al cuello las tablas del destino.

Los dioses se reúnen para ver que hacer. En-Ki/Ea reconoce que ni él tiene el poder y la magia suficiente para vencer a su madre, pero convence a su hijo Marduk de que puede vencer a su abuela si combina los poderes de todos los dioses.

Estimulado por su padre, Marduk se ofrece a luchar pero necesita que los demás dioses le entreguen sus poderes y lo llamen a partir de ahora “rey”. En-Ki/Ea y Anu no tuvieron problemas en aceptar el trato, para el primero era lograr su sueño; para el segundo no ve otra oportunidad. En-Lil no estuvo muy de acuerdo pero tiene que ceder por orden de su padre An/Anu y entrega su arma “Amaru —el diluvio—” a Marduk. Así armado con un namzar (gancho), una ariktu (lanza), un shibbu (lazo), un qashtu (un juego de arco y flechas), un zizpau (garrote), y un kabab (escudo), junto con un puñal en cada mano Marduk parte a la lucha, lleva también el Amaru de En-Lil y el Imkhullu/Imhullu, el viento atroz (tornado), la unión de todos los vientos de An/Anu.

Guiando a los dioses y con los poderes combinados de todos dentro de él, Marduk logra vencer a Tiamat, que había asumido la forma de un “dragón”, aunque las representaciones lo muestran como una leona terrible, alada y patas traseras de águila (un poco como un grifo, de esta imagen posiblemente surgiría la imagen de la única bestia capaz de vencer dragones).

La lucha entre Marduk y Tiamat, es la lucha entre el orden y la luz que vence al caos y la oscuridad. Marduk mata a Kingu y se apodera de las tablas del destino; y con los restos y sangre de Kingu y lodo creará al hombre; un ser a semejanza de los dioses, pero destinado a adorarlos y servirlos. Desde entonces Marduk dejo de ser un simple dios de los campos, como su hermano menor Dumuzi/Talmuz para convertirse en dios del orden, las ciudades y la civilización. Marduk lleva ahora el epíteto de Bel (señor); y es llamado Bel-Marduk, y asume en los cielos la equivalencia al planeta Júpiter, que pierde En-Lil.

Los cambios de Marduk son muchos y significativos, la mayoría de los dioses vio con beneplácito estos cambios y apoyaron al usurpador. En-Ki/Ea ya no sólo gobierna el Apsu (las aguas dulces), sino todo el mar; es el Poseidón de Mesopotamia. La rama familiar de En-Ki/Ea asume muchas de las funciones que antes realizaba la rama familiar de En-Lil; y muchos hijos de En-Lil son rápidamente “adoptados” oficialmente como hijos de En-Ki/Ea; es por ello que en las versiones más modernas Nergal, Ishkur/Adad y En-Bilulu/En-Nugi aparecen como “hijos” de En-Ki/Ea; y quien había vencido al ave Anzu era Marduk y no Ninurta, el hijo mayor de En-Lil.

Al hijo de Marduk, Nabu, se le asigna el puesto de patrón de los escribas, asumiendo las funciones de la diosa Shala/Nisaba/Nibaba. Como heraldo de los designios de su padre se le equipara a Hermes griego y al planeta Mercurio; que en la religión Caldea representaba al planeta del príncipe heredero de los reyes de Babilonia.

El regalo de Marduk a su hijo fue el dragón alado Mushussu, que inicialmente, tras ser derrotado estuvo al servicio de Marduk. Tras la creación de la humanidad por Marduk, a Nabu se le dio el poder de escribir el destino de cada persona, tal y como los dioses decidieran en su reunión anual; en las tablillas de los registros sagrados, asumiendo funciones similares a las Moiras griegas y Parcas romanas; explica también el por que el planeta Mercurio no alcanza los cielos, sino que solo se le ve en el horizonte; como dios psicopompo o guía de los difuntos, esta constantemente regresando al inframundo, ubicado bajo el horizonte no visible.

Marduk dispuso también que el demonio Huwawa/Humbaba sería guardián de los bosques de cedros, a Pabilsag y Lararak se les puso como guardianes de las puertas del inframundo; dando lugar a los vencidos de ocupar sitio en el nuevo orden. Los hombres escorpión fueron puestos al servicio de los dioses del sol: Utu/Shamash en la tierra y Nergal/Erra en el inframundo y vigilaban las puertas del cielo y el infierno; los hombre-pez pasan al servicio de En-Ki/Ea, siendo el más conocido Oannes, y son enviados luego por Ea para enseñar a la humanidad a crear la civilización; los toros alados se vuelven cabalgaduras de los dioses y aun hoy forman parte de los mitos de la región, Mahoma ascendió a los cielos en un lamassu. Otros demonios eran tan terribles e ingobernables que quedaron contenidos en el submundo.

La imagen de Marduk luchando contra Tiamat se repite en otras culturas; es Zeus contra Tifón o Apolo contra Pitón, Seth contra Apofis o Baal contra el Leviatan, Thor contra Jörmundgander, la serpiente de Midgard o Teshub acabando al dragón Illuyanka.

Que En-Lil/El cediera sus poderes a Bel-Marduk/Baal fue algo no muy bien visto en la religión semita; es por ello que los hebreos detestan tanto a Baal, no porque fuera dios de filisteos, asirios y fenicios; sino porque arrebato los poderes del dios que consideraban el mayor de todos; y de paso Marduk es dios de Babilonia, la más odiada ciudad bíblica.

Hay una razón histórica también en este cambio de rey de los dioses. La sumeria en decadencia ubicada al sur con sede en la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki) y los pueblos acadios con sede en Nintur (ciudad de En-Lil) terminan por ser absorbidos por los pueblos caldeos cuya capital es la ciudad de Babilonia y cuyo dios patrón era Marduk. El centro de poder civil y religioso de la región simplemente se reconfiguró y trasladó. Este cambio perdurará hasta la caída de Babilonia, primero ante los persas y luego ante griegos y romanos.

Se acota que los “gemelos” Lugalgirra y Meslamtea, fueron asociados o identificados con otros dioses y demonios. Lugalgirra era identificado con Lulal (un hijo de Ishtar) y con Lararak/Latarak, un ser híbrido entre hombre y león, Lugalgirra solía ser un dios protector de las entradas, para lo cual se colocaban figurillas en templos y hogares.; aparecía representado mediante una figura humana vestida con una piel de león sosteniendo un látigo, o bien como un león. El segundo, Meslamtea, era dios de la ciudad de Cuta, su nombre deriva de Emeslam o Meslam, significa ‘exuberante árbol’; esto es un dios del árbol y del mundo subterraneo; Meslamtea era en el mito local un hijo de En-Lil (dios de la atmósfera), y de Nin-Lil (una diosa de las semillas), fue identificado como un guerrero similar al dios de la guerra Ninurta; luego parece que se volvió contra su propio pueblo y sus rebaños, trayendo grandes plagas; quedando asociado al dios Nergal.

Mitos del oriente próximo (13) La princesa rebelde

Puede parecer título de película para quinceañeras, pero en todo palacio real siempre hay intrigas y traiciones; y la casa real de dioses de los cielos del oriente próximo no estuvo lejos de esos chismes que hubieran cubierto de letras rojas y fotos a todo color las paginas de los periódicos más amarillos de la época.

Hagamos un breve y señalemos que en todas las casas “divinas” existe un gran consejo de doce dioses; cuando gobernó Cronos en Grecia su consejo estuvo formado por seis titanes y sus esposas; al asumir Zeus el control de los cielos ocurrió lo mismo; siendo los dioses, en orden de importancia: Zeus, Poseidón, Apolo, Ares, Hermes y Hefesto; y las diosas: Hera, Demeter, Atenea, Artemisa, Afrodita y Hestia. Cuando Dioniso pide entrar al consejo Hestia cede su puesto.

En la casa real del próximo oriente tenemos algo similar; An/Anu es el jefe mayor y tiene asignado el valor 60, le siguen su hijo legitimo En-Lil, con 50; el bastardo En-Ki, con 40; los hijos por la línea principal de En-Lil son Ninurta (primogénito bastado), Nannar/Sin le corresponde 30 como primogénito oficial; Nergal, que al ser rey del inframundo queda fuera de la lista, al igual que el Hades griego; e Ishkur/Adad, que se le asigna el numero 10, ello porque Utu/Shamash, el hijo varón de Nannar/Sin, y sigue en la línea real y es quien ocupa el numero 20. Que pasa con Ninurta, bueno cuando su padre le pasara la corona él ocuparía su puesto 50; cosa que no ocurrió ya que Marduk (el usurpador), hijo de En-Ki, asumió el poder y tomó ese número para sí.

Las esposas oficiales ocupan las posiciones intermedias, Ki/Antum tiene asignado el valor de 55; Nin-Lil, la esposa de En-Lil es 45; la esposa de En-Ki, Nin-Ki/Damkina tiene asignado 35 y la esposa de Nannar/Sin, la diosa Nin-Gal ocupa el puesto 25. Inanna/Ishtar entra en el consejo con el puesto 15 porque su hermano Utu/Shamash casa con una extranjera, Arinna, la diosa del sol hitita y conocida como Aya por los semitas. Su hermana mayor Ereshkigal era reina de los infiernos quedaba fuera de las opciones de sucesión. La esposa de Ishkur/Adad es Shala; pero quien ocupa el valor 5 es la diosa Nin-Hursag, como le corresponde a una reina madre, al ser madre de: En-Ki, Nin-ki, Nin-Gal y Nidaba/Shala, y la hija oficial de An/Anu y Ki/Antum.

Inanna/Ishtar era una diosa joven y por suerte, para ella, había logrado entrar en el consejo de los dioses; tenía asignado un dominio en una tierra lejana al noreste de Sumeria, la Tierra de Aratta, lugar según los expertos historiadores ubicada entre el actual Irak (Persia) y el mar Caspio. Pero Inanna tenía ambiciones mayores que ser la diosa de una población fronteriza del imperio. En la ciudad de Uruk se erguía el gran templo de An/Anu, al que este venía sólo durante sus ocasionales visitas de estado a la Tierra; e Inanna puso sus ojos en esta sede del poder.

Cuando el rey Enmerkar gobernaba Uruk, quien era hijo de Meshkiaggasher, un hijo de su hermano Utu/Shamash y una mortal. No costó mucho a la diosa, usando sus artes, convencer a su sobrino-nieto y rey de Uruk de adorarla como diosa de la ciudad y no ser sólo la diosa regente de un pueblo en la frontera norte del reino. Faltaba sólo la aprobación del dueño de la casa. Aunque no se dice como Inanna/Ishtar convenció a su bisabuelo de permitirle ocupar su casa en Uruk, lo cierto es que Inanna no tardo en ser conocida como “Anunitum“, un apodo que significa “amada de Anu“; podemos asumir que Inanna/Ishtar no solo compartió el templo de Anu, sino también su cama.

Después de maniobrar hasta conseguir la posición de diosa de Uruk y señora del templo de An/Anu, Inanna/Ishtar recurrió al fraude para potenciar la posición de Uruk, así como sus propios poderes. Lejos, Eufrates abajo, estaba la antigua ciudad de Eridu —el centro de poder de En-Ki—. Sabiendo la diosa de los grandes conocimientos del dios en todo tipo de artes y ciencias de la civilización. Inanna tomó la decisión de rogar, pedir prestados o robar estos secretos. Intentando utilizar, obviamente, sus encantos personales.

Inanna se las ingenia para visitar a su tío abuelo, En-Ki, a solas. Este hecho no le paso desapercibido a En-Ki, que instruyó a su visir Isimud para que preparara cena privada para dos. En-ki quien vive ahora en el Apsu, las profundidades acuáticas del interior de la tierra, era invocado en conjuros mágicos y rituales, y por tanto era considerado como un sabio entre los dioses, a quien se consultaba para encontrar soluciones a cuestiones difíciles. Por otra parte, su apetito sexual y su debilidad por la bebida dan cuenta de la imperfección de la vida sobre la tierra.

Inanna/Ishtar aprovecho esta debilidad y feliz y bebido, En-Ki estaba preparado para hacer cualquier cosa que le pidiese Inanna, y esta, audazmente, le pidió las formulas divinas (las Me que ahora custodiaba el dios) , que eran la base de una elevada civilización. En-Ki le dio alrededor de un centenar de ellas, entre las que estaban las formulas divinas pertenecientes al consejo de los dioses, la realeza, las funciones sacerdotales, las armas, los procedimientos legales, la escritura, el trabajo de la madera e, incluso, el conocimiento de los instrumentos musicales y de la prostitución del templo. Se indica que en Uruk nacería la escritura, así vemos la importancia histórica de esta ciudad, diremos que la diosa intervino en ello al conseguir recuperar las Me .

Para cuando En-Ki despertó y se dio cuenta de lo que había hecho, Inanna ya estaba volviendo a Uruk. En-Ki ordenó perseguirla con demonios y sus terribles armas, pero fue en vano, pues Inanna se había ido a toda velocidad. Trayendo nuevamente a la casa del cielo las Me, y con ella los secretos de la cultura.

Lo que se tiene en esta historia es que cuando su padre Nannar/Sin fue enviado al exilio, este se asentó al norte, en lo que hoy sería Siria y Anatolia; en este lugar los dioses celestes (sol, luna y estrellas) tuvieron primacía; siendo la triada Sin, Shamash e Ishtar los dioses de la región. Cuando Asiria invadió Mesopotamia trajo de vuelta a los dioses exilados; y de alguna forma, aunque Inanna/Ishtar no reemplazó a Bel-Marduk en el control de los cielos, Inanna o Ishtar como la diosa de la guerra y del amor y bisnieta de An/Anu, se gano por si misma y para si misma un lugar importante entre los grandes dioses del cielo y de la tierra.

No hubo diosa más grande en todo el oriente próximo que Inanna o Ishtar; su influencia fue tan importante que su nombre aparece desde Egipto hasta Anatolia, pasando por Fenicia y Siria; desde Arabia a Persia, atravesando toda Mesopotamia. No sólo supero a sus consortes masculinos, sino también a todas las diosas de la región. El nombre Ishtar es conocido como: Astarte por los fenicios; entre los acadios Astártu; Anahit en la antigua Armenia; Astar en Abisinia (actual Etiopía); Athar en Arabia y Anat en la mitología caldea; es Asera o Asherah entre los semitas, fue Afrodita entre los griegos. Ishtar equivale al nombre hebreo Esther, que se traduce al latín a Estella, al germano Stern, al ingles Star, y al español Estela; todos dicen simplemente “estrella” en alusión al planeta Venus, la más brillante de todas las estrellas.