Cosmogonia 12 – Las diosas colectivas

Los dioses por naturaleza en su mayoría suelen ser individualistas y actuar solos, a lo sumo algunos que otros dioses gemelos aparecen en los mitos de los pueblos; pero en las diosas a diferencia de sus contrapartes masculinas, se encuentra que muchas de ellas realmente tienen una naturaleza gregaria, esto es que no pueden ser separadas dentro del colectivo y actúan todas como un todo dentro del grupo que conforman, por lo general en triadas donde suelen estar identificadas como los aspectos de la sexualidad femenina (niña/hija/virgen, mujer/madre/fértil, anciana/abuela/estéril), están vinculadas generalmente a las nociones de nacimiento, vida y muerte; y son la contrapartida al dios astado (de los cuernos), que representaba la virilidad masculina. Herederas modernas de estas triadas son aquellas tres hadas madrinas de los cuentos infantiles que venían a dar dones (hados/destinos) a los recién nacidos.

A veces se las representaba como una diosa triple (una diosa que abarca tres aspectos en una sola) y este concepto de diosa triple ha agarrado fuerza en los modernos cultos neo-páganos quienes adoran y creen en la existencia de una diosa (triple) que existía en el supuesto periodo matriarcal de eras prehistóricas, que fue reemplazado al surgir las primeras civilizaciones por un culto patriarcal; bajo esta forma triple estas diosas dominan cielo, tierra, inframundo; en el cielo bajo la forma de la Luna y su cambiantes caras; en la tierra con los cultos a la fertilidad y las nociones de nacimiento, vida y muerte de plantas y animales; y en el inframundo al servir de guía a las almas de los difuntos, y el reencuentro con los ancestros.

El concepto de tres en uno (dios/diosa triple) suele ser extraño para muchos, pero no podemos de dejar de compararlo con la idea del propio dios cristiano donde Padre/Hijo/EspírituSanto forman una trinidad indisoluble; y que las otras religiones monoteístas abrahámicas (judíos y musulmanes) lo ven como la adoración pagana a tres dioses. La presencia de esta trinidad en el culto cristiano es seguro el recuerdo y la fusión en una de antiguas triadas de dioses, como serían Osiris/Isis/Horus en Egipto, Brahma/Vishnu/Shiva en India, Zeus/Poseidón/Hades en Grecia, o Jupiter/Juno/Minerva en Roma, por citar ejemplos.

Como dioses triples en el sentido señalado tenemos no sólo a la trinidad cristiana, sino que los que apoyan a los neo-páganos observan que hay más presencia en sus equivalentes femeninos dentro de los distintos pueblos del tronco indoeuropeo; ejemplos como: la Hecate griega, con sus tres rostros y sus tres dominios (cielo/tierra/inframundo), o en la trinidad Badb/Macha/Nemain, que son sólo aspectos de la terrible Morrigan, diosa celta del destino, la guerra y la fatalidad (muerte); esto solo por citar algunas. Estos ejemplos fortalecen la idea de la existencia de esa diosa prehistórica, que sirve de justificación a movimientos extremistas dentro de grupos feministas, anarquistas, verdes (ecológicos), new age (nueva era), y otros que buscan romper con la tradición y el estado de las cosas (status quo).

En esta entrada no haremos mayor mención de estas diosas triples, sino de las diosas grupales de la mitología grecolatina. Estas diosas colectivas abarcaron múltiples funciones, y como se puede ver en su evolución pasaron de ser Morias, señoras que predecían el destino de dioses y hombres, a cumplir funciones más humanas y con temas sociales, como son las Musas, señoras de las artes escritas.

Las Moiras – Señoras del destino

Las Moiras eran las diosas del destino. Entre los griegos se les conocía como: Cloto (la que crea el hilo), Láquesis (quien mide el largo del hilo) y Atropos (quien corta el hilo). En su telar la vida de cada persona es un hilo, y la longitud de cada cuerda es la duración de la vida de dicha persona; el hilo blanco de la vida de cada persona era a veces hilado con otros dos, uno dorado que representaban los momentos de dicha y otras veces cruzado con una lana negra para indicar los momentos de desdichas.

Por lo general son descritas como tres viejas mujeres, en otras un trío de tristes damas (una joven, una adulta y una anciana); siendo equipadas a veces con otro grupo, las Grayas/Greas/Grises, tres viejas brujas, ciegas y caníbales, que compartían un único ojo y diente. Las Moiras se las pone habitando en su caverna en el inframundo, donde la luz del Sol jamas llega, y se la pasan hilando y deshilando el destino de dioses y hombres; tan grande era su poder que era temidas no sólo por los mortales, sino por los dioses mismos.

En la tradición se dice que a pocos días de nacido un niño, estas tres damas se aparecían, Cloto con su huso y un libro donde anotaba; Laquesis con una vara de medir el largo del hilo y Atropos con las temidas tijeras; y dictaban en la cuna el destino del neonato. Así estas diosas se relacionaban con antiguas diosas del parto, como Ilitia, que la tradición luego fusiono con Hera, o la volvió hija de la misma; o con Hecate, que cumplía una función parecida antes de ser convertida en diosa de las brujas. Incluso se hablada de una sola Moira (destino), llamada entre los minoicos Aisa; pero se mencionaba cuando nacía un niño a una tercera diosa: Kallone (belleza por la nueva vida); así en los mitos cretenses y minoicos Ilitia (nacimiento), Kallone (belleza) y Moira/Aisa (destino) formaban una primera trinidad. La trinidad en algún punto se hizo necesaria para la Moira misma; tal es así que se comparan a trinidades protogenicas como Thesis (creación) [en otras versiones Tethys (madre) o Metis (saber)] que fue madre de Poros (inicio/camino) y Tecmor (final/destrucción).

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Ejemplos de su designios ante las cunas de los neonatos se cita la historia del héroe Meleagro, hijo del rey Eneo y la reina Altea (la hermana de Leda), cuando las Moiras llegaron a dar sus dones, Atropos dijo, «vivirá lo que dure el trozo de carbón en la leña ardiente»; su madre entendiendo las palabras de la Moira agarró el trozo ardiente y lo apago, guardándolo cerca. Años después cuando las tierra del rey Eneo eran azotadas por un terrible jabalí, decenas de héroes llegaron a combatirlo. Meleagro (pese a estar comprometido) se enamoró de Atalanta, que también tomó parte en la cacería y fue la primera que hirió y mató al jabalí, junto con Meleagro; ella tomó el honor por tal hazaña; lo que provocó una pelea entre los distintos participantes. Altea sin embargo no le gustó mucho los deseos de su hijo por la joven salvaje y romper su compromiso, (en otras versiones porque haber matado a sus tíos, hermanos de Altea, en la pelea) y ella encendió el trozo de carbón hasta que se consumió, provocando la muerte del héroe.

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En algunas tradiciones ponen a las Moiras como ministras de su hermano Moros (Fatum entre los romanos), señor del destino mismo y versión masculina del trío de diosas, quien escribía en su libro de hierro los decretos inamovibles para todo ser vivo. [Las Moiras escribían el destino en una pared de bronce en su cueva, de forma que los dioses pudieran consultar sus edictos]. Nadie escapaba a sus decretos, siendo la única fuerza a la que Zeus verdaderamente temía y era considerada omnipotente, omnisciente y omnipresente. Violar los decretos de Moros, o de las Moiras, implicaba traer el caos de nuevo al mundo y por ello destrozar a la creación. Sirvientes de Moros y las Morias, eran el resto de los dioses oscuros (hijos de la noche) que estaban a su servicio; entre ellos Thanatos (la muerte pacifica) y las Keres (demonios de la muerte violenta) representaban los aspectos físicos de su poder. Todos los dioses mayores y menores que no estaban relacionados con él/ellas vivían con miedo a lo que podían hacer con ellos. Prometeo salvó a la humanidad de la miseria de ver su destino (la muerte) cuando el único espíritu que no escapó de la Caja de Pandora y quedó atrapado dentro fue Elpis, el espíritu de esperanza.

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Las Moiras representan en su visión más antigua y profunda lo que pudo haber sido el origen de la mayoría de estas diosas colectivas, suelen representar y ser el ejemplo clásico para apoyar las tesis de mitografos modernos de la existencia de diosas triples; y su presencia de tres diosas que hilan y deshilan el destino de hombres y dioses no se limitaba al mito griego.

Los romanos las llamaban Parcas; ellas eran: Nona (quien preside el nacimiento), Décima (determinaba su destino, el largo de su vida) y Morta (como indica su nombre es la muerte misma), descritas igual de viejas que sus contra partes griegas.

Entre los mitos nórdicos tenemos a la Nornas; ellas son: Urder, lo que ha ocurrido; Verdandi, lo que ocurre, y Skuld, lo que debería ocurrir; a diferencia de sus equivalentes mediterráneas, estas ninfas del norte son descritas como bellas hadas que cuidan y riegan el árbol de la vida (el Yggdrasil) que sostiene en sus ramas los distintos mundos; y al igual que las Hesperides, son guardianas de las manzanas de la vida eterna, su conocimiento sobre el pasado, presente y futuro era apreciado por los dioses nórdicos. Y al igual que las Keres en el mundo griego que subían del inframundo a buscar a los muertos en batallas, las Valquirias bajaban del Valhalla por los guerreros que morían en las guerras.

Más al este, entre los pueblos eslavos el dios Sud (el juez) y sus tres hijas, las Sudenicy (las que juzgan) determinan el destino de los hombres al nacer; mientras que en los pueblos de Rusia las llamaban las Rodzanicy (las generadoras) y eran hijas de Rod (el creador). Entre los pueblos bálticos otras tres las hermanas cumplen similar función: Decla (vinculada al embarazo), Karta (diosa del matrimonio) y Laima (predice el destino final); pero a diferencia de sus equivalentes menos septentrionales, estas diosas eran más similares a la Tyke (Tique) griega, o a la Fortuna romana, diosas que distribuían la buena y la mala suerte.

Laima tiene equivalente más directo en la diosa hindú Lakshmi, esposa del señor Visnú, diosa de la belleza y la buena fortuna (una mezcla de Afrodita/Venus y Tyke/Fortuna); pero que maldecida por hermana Sárasuatí fue condenada a ser vista como que siempre favorece a los menos necesitados, dejando sin atención a los que más requieren sus dones. Es importante notar que Lakshmi; Durga (la gran diosa madre, similar a Gea en poder, pero bajo su aspecto de Kali es la destrucción y muerte) y Sárasuatí (diosa del conocimiento y las artes) forman la trinidad de diosas más importante del panteón de India.

Entre los antiguos árabes pre-islámicos se tienen tres diosas que de alguna forma repiten la triada hindú, ellas eran Uzza (diosa del amor y la belleza), Alilat (diosa de la inteligencia) y Manat (diosa del destino, el tiempo y la muerte); quienes en la tradición del lugar eran las protectoras de la sagrada ciudad de la Meca.

En los mitos celtas la diosa Morgana era señora de la guerra, el destino y la muerte, se suele dividir en tres: Badb (grito), Macha (lucha) y Nemain (venenosa) que son aspectos de esta diosa, símbolo muchas veces de la tierra que estos pueblos dominaban. Para la primera mitad del primer milenio en la Europa nor-occidental (pueblos celtas y germanos) adoraban a las Mantres (madres o matronas) que eran tríos femeninos protectores del hogar; su equivalencia con las Moiras/Parcas/Nornas no parece ser punto de discusión, pero algunas teorías implican que su culto fue reemplazado por las tres Marías del culto cristiano.

Dada la extensión de los mitos por toda Europa y del cercano oriente a India, es de suponer una raíz más antigua dentro del tronco indo-europeo; tal es así que además en todos estos mitos estas diosas están vinculadas directa o indirectamente a la noche; entre los griegos las Moiras eran hijas de la diosa Nix (la noche), y posteriormente para subordinar su poder se las pone como unas hijas de Zeus y Temis, y hermanas de las Horas (diosas vinculadas al orden y la ley); tanto es así que la tradición romana pone a las Parcas como hijas de Nox (la noche) y Júpiter; y entre los nórdicos las Nornas son hijas del gigante Norvi, de quien emergió Nott (la noche).

En la tradición órfica, por otra parte, se dice que las Moiras eran hijas de Chronos/Eón (el tiempo mismo, no confundir con el titán Cronos, padre de Zeus) y Ananke (la necesidad/el destino, la Moira original); estos dos dioses primarios que no sólo crearon la tierra y el cielo, sino que fueron los padres de Nix (la noche), Erebo (la oscuridad), Eter (la luz/aire) y Hemera (diosa del día); siendo sus hijas mayores las Moiras mismas. El origen de esta versión se inspira seguramente en los mitos persas donde de Zervan, un dios primigenio del tiempo y el destino, del que habrían nacido Ahura Mazda y Ahrimán, la luz y las tinieblas, entendidas como los principios del bien y del mal.

Los últimos restos de estas diosas se presentan en obras de teatro de inicios del siglo XV;  William Shakespeare pondría a tres brujas, las hermanas extrañas; donde seguramente también ayudaron las Grayas a imaginarlas y describirlas físicamente. Ellas son lectoras del destino; así estas tres mujeres predicen a Macbeth no sólo su ascenso al trono de Escocia, sino también su posterior caída; y aunque su presencia en la obra teatral es breve, es para mucho lo que más se recuerda de la misma.

Las Erinias – Señoras del castigo

Las Erinias (oscuras) eran un grupo de deidades ctonicas; y como muchos habitantes del inframundo son para poetas como Esquilo hijas de Nix (la noche) y Erebo (la oscuridad). El poeta Hesíodo las pone como hijas de Gea/Gaya fecundada por la sangre de Urano tras su castración; así estas diosas oscuras están emparentadas con los Gigantes y con las ninfas Melias (dríades de los fresnos), justificando de esta forma su naturaleza como diosa vengadoras de los crímenes de naturaleza filial principalmente. Sófocles, escritor de tragedias clásicas también las pone como hijas de la tierra, pero de su relación con Erebo (señor de las tinieblas); y la tradición orfica las hace hijas de Hades y Perséfone, para justificar su naturaleza ctonica. El poeta latino Valerio Flaco las hace hijas de la daimona Poena (la venganza); un demonio femenino romano cuya ascendencia era similar a la dada por Sófocles para estas ninfas, y que estaba al servicio de la Nemesis.

Las Erinias eran conocidas por los romanos como Furias (terribles), y los griegos las llamaban también Euménides (benévolas), como forma de evitar su ira. El número de Erinias suele ser como con muchos otros grupos una cantidad variable, sobre todo si se las compara con sus hermanas las Melias; cuyo número es incontable. La tradición las volvió un trío, siendo ellas: Alecto (implacable), Megera (rencorosa) y Tisífone (vengadora); y su función es castigar delitos de carácter filial; entre ellos aquellos que iban contra la moral (el incesto, o desobedecer a los padres, por ejemplo), los delitos de infidelidad, y lo más graves, los asesinatos filiales tales como parricidios, matricidios, fratricidios y otros …cidios donde haya vinculación de sangre.

El como se aplicaban estos castigos variaban, pero normalmente las Erinias/Furias perseguían al pecador hasta volverlo loco; un poco lo que pasaba con aquellos que cometían tales actos y la culpa los iba carcomiendo por dentro hasta acabarlos. Así estas ninfas se funden con otras como las Manias (demonios de las locuras y las enfermedades mentales), o con Nemesis, que castigaba las faltas contra los dioses, y de la que se dice eran siervas. En otros casos, cuando el pecador era ‘inmune’ a la locura, toda la población donde habitaba sufría calamidades hasta que fuera descubierto y castigado el crimen. La locura generada por las Erinias sólo podía ser detenida si el pecador encontraba a alguien dispuesto a purificarlo por sus pecados (devolverle la razón), y realizaba además una serie de tareas para pagar la expiación.

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Entre aquellos que experimentaron su poder se encuentran: Heracles/Hercules, tras haber matado a su familia (primera esposa e hijos) por una locura inspirada por Hera; al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió un terrible dolor, y avergonzado, se aisló de la sociedad, finalmente para expiar su crimen tuvo que realizar los doce trabajos por los cuales es famoso.

Edipo mataría a su padre y desposaría a su madre (ambas cosas sin saberlas); cuando el reino empezó a sufrir una serie de calamidades de origen desconocido, el oráculo reveló la verdad del parricidio y el incesto; su madre se suicido al saber la noticia y Edipo se cegó con los broches del vestido de su madre/esposa; y salió de la ciudad con una de sus hijas, quien lo acompañó en el destierro hasta su muerte; mientras sus hijos y resto de la familia se pelearon el trono de Tebas por generaciones.

La historia más famosa sobre la acción de las Erinias fue con Orestes; quien, instigado por su hermana, mata a su madre y el amante de esta, para vengar el asesinato de su padre por ambos. El joven busca expiación en el templo de Apolo, pero ni el dios puede contra las vengadoras del inframundo; finalmente Atenea interviene señalando que por encima de la ley natural (castigo por matar a la madre) esta la ley civil (castigo por matar al esposo), y de paso acabar con estos ciclos interminables de matar por haber matado; y para aplacar la furia de las Erinias, estas van a ser adoradas ahora en Atenas como las Euménides (las benévolas), trato que estos demonios aceptaron, ya que por su naturaleza propia no eran reverenciadas en ningún lado. Orestes tras ser liberado de la culpa debe terminar de pagar su deuda y debe ir a Tauro (actual Crimea) a recuperar una estatua de la diosa Artemisa.

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Por ser deidades anteriores a los dioses, no estaban sujetas a los designios de los mismos y eran temidas y despreciadas por todos los habitantes del Olimpo. Al igual que las Moiras su descripción se funde y mezcla con otros grupos; así se les describen como viejas como las Grayas, ponen sierpes en vez de cabellos, como las Gorgonas; aladas como las Arpias, aunque son alas de dragón o murciélagos; vestidas de negro, tal como era su piel, sus ojos lloran sangre, y armadas de látigos castigan constantemente las almas de los pecadores atrapados en el Tartaro. Como habitantes del Erebo (en el inframundo) sólo ascienden a la superficie a perseguir a los pecadores, y ni rezos, ni sacrificios las conmueven e impiden que lleven a cavo su tarea. Suelen ser descritas como diosas vírgenes y sin descendencia; pero algunos monstruos son puestos como hijos de ellas.

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Algunos mitos dicen que Tisífone se unió con Boreas, el viento del norte, y fruto de esa unión nacieron los cuatro caballos que llevan el carro de dios Ares; ellos son: Etón (ardiente), Conabos (golpeador), Fobos (miedo) y Flogueo (fuego).

Tisífone es puesta también como la madre del dragón serpiente Ismenios, que era un hijo de Ares. Este dragón protegía una fuente sagrada del dios cerca de Tebas, y fue muerto por el héroe Cadmo, quien llegó a la región buscando a su hermana Europa. Tras la muerte del dragón el joven tuvo que quedarse en la región para servir a Ares, y desposar a Harmonia (hija de Ares y Afrodita), fundando la ciudad de Cadmea, luego Tebas; ciudad que por desgracia se vio envuelta en muchas peleas por el trono por parte de los descendientes del héroe.

El dragón Ismenios es famoso por otras razones, sus dientes al ser sembrados en la tierra crecen en poderosos y temidos guerreros; Cadmo sembró varios de ellos, y siguiendo los consejos de Atenea, cuando surgieron los Espartos (los nacidos de la tierra) les lanzó una piedra entre ellos, eso hizo que se pusieran a pelear entre ellos, al final los cinco que sobrevivieron se volvieron soldados del joven héroe y construyeron juntos la ciudad de Cadmea; los Espartos son considerados en algunos mitos locales como los antepasados de las cinco familias más importantes de Tebas. El resto de los dientes fueron entregados a Atenea, y algunos fueron regalados al rey Eetes en Coquilde (al este del mar Negro); quien los uso para tratar de eliminar a Jasón, quien había llegado hasta esas tierras para robar el Vellocino de Oro.

Las Grayas/Greas/Grises – Temidas brujas

Otro grupo de triples divinidades femeninas, muy cercanas a las Moiras, eran las Grayas o Greas, cuya traducción es “las Grises” o “las Viejas“; y mientras las Moiras eran hijas de la noche; las Grayas fueron siempre identificadas como descendientes del mar, siendo en los mitos sus padres los dioses marinos Forcis (el mar profundo) y Ceto (señora de los monstruos marinos). Las Grayas habían nacido viejas y arrugadas; su edad era tan grande que la infancia para ellas era difícilmente concebible, y personificaban la espuma blanca en las olas.

Las Grayas son descritas no sólo como ancianas horribles y decrepitas, ya eran ciegas y habían perdido todos sus dientes; así posiblemente sus padres se apiadaron de sus creaciones y les regalaron un ojo y un diente (una dentadura) que eran compartidos por las tres, y cuando una de ellas sostenía el ojo, guiaba a las otras dos. Eran descritas además como brujas caníbales que devoraban a aquellos incautos que pasaban por sus dominios. Al igual que muchos mitos con diosas colectivas eran originalmente una sola o una pareja, pero la tradición finalmente concreto su numero en tres. Ellas eran: Dino/Deino (terrible), Enio (agresiva) y Persis/Penfredo (destructiva/malvada).

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Las Grayas eran hermanas de otro trío de ninfas, las Gorgonas (terribles); ellas eran: Medusa (reina/guardiana), Euriale (gran alcance) y Esteno (contundente), y representaban la belleza y los peligros del mar. A diferencia de sus hermanas mayores, las Gorgonas inicialmente eran descritas como jóvenes y hermosas. Fueron invitadas al Olimpo y pasaron, según algunas fuentes, a ser siervas de Atenea.

La desgracia para estas ninfas llegó por su propia belleza, cuando Poseidón se antojo de Medusa y la violo en la casa de la diosa. Atenea castigó a la víctima de la violación y maldijo a todo el grupo de hermanas, transformándolas en espantosos monstruos, cuya sola mirada convertiría en piedra a aquellos que las contemplaran. Pero la venganza de Atenea no se limitó a deformar físicamente a las ninfas, además quito la inmortalidad a Medusa [otros mitos dicen que Medusa era la única mortal de las tres, en compensación su gran belleza; y es una forma literal de decir que la belleza no dura para siempre]; desventaja que terminaría por acabar su vida más adelante.

Se las describe con serpientes en lugar donde antes hubo bellas cabelleras; y en algunas versiones se las iguala en imagen a las Erinias, con alas y garras de bronces; le ponen sus rostros deformados, y con colmillos de jabalí brotando de su boca. A Medusa las imágenes la describen con sierpes verdes, color asociado a lo obsceno y deshonesto; Euriale con doradas serpientes y de gritos desgarradores, y a Esteno se la describe con serpientes rojas, siendo la mas peligrosa de las tres, y quien convirtió en piedra a más mortales que las otras dos.

Las Gorgonas huyeron de Olimpo y se refugiaron en el fin del mundo; algunos las ponen en el este, al final de los montes Atlas, ocultas en algunas de sus cavernas; otros que huyeron al sur, refugiándose en el desierto de Etiopía; o incluso en el norte de mundo en Hiperboria.

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El mito de las Grayas esta íntimamente unido al de sus hermanas las Gorgonas. El héroe Perseo, requiere salvar a su madre Danae de las pretensiones de Polidectes, rey de Serifos, de desposarla a la fuerza. Serifos era la isla donde el chico y su madre habían encontrado refugio. El rey conspiró para eliminar a Perseo, para ello celebró un gran banquete donde se esperaba que cada invitado trajera un caballo como regalo. Perseo no tenía caballo para dar, así que le dijo a Polidectes que nombrara el regalo y que él se lo traería. Polidectes uso la promesa del chico y exigió la cabeza de Medusa, la única mortal de las Gorgonas.

El problema para el chico ahora era como encontrar a la Gorgona y más aún, como vencerla. Fue al templo de Atenea, y la diosa le envió la respuesta, el joven para lograr su cometido debía obtener más respuestas de unas terribles brujas, que tienen un oráculo y saben la forma de matar a la Gorgona. En apoyo a su medio hermano la diosa le prestó su escudo y Hermes sus sandalias mágicas. Así volando con las sandalias mágicas llega hasta una cueva muy al oeste, bajo las laderas de las montañas Atlas, en un lugar donde casi siempre está oscuro y donde no llega la luz del Sol y la Luna, ahí vivían las Grayas.

Instruido por la diosa, Perseo aprovecha el momento en que son más vulnerables las brujas, que es cuando pasan el ojo y la dentadura una a otra. Arrebatándoles esos artículos el joven chantajea a las brujas, de las cuales no sólo descubre donde encontrar a Medusa, y como matarla; las brujas además le dicen que necesita armarse de varios objetos mágicos que están en posesión de unas ninfas. [El mito no aclara cuales son estas ninfas, pero con seguridad se trataba de las Hesperides, otro trío de diosas que habitaban en el fin del mundo]. Finalmente averigua de las brujas donde conseguir a las ninfas para obtener los artículos faltantes. Perseo les devuelve la dentadura a la brujas, para que coman a su manera lo que desean, pero el ojo (se dice en algunos mitos) lo lanza lejos hasta que cae en el lago Tritonis, obligando a las brujas a tomar un merecido baño. Hasta aquí todo el mito que involucra a estas brujas.

Los hechos posteriores indican que el joven llegó al jardín de las ninfas, recibió de ellas prestado el casco de la invisibilidad de Hades y la hoz que Cronos uso para castrar a su padre Urano y que poseía Hades, construida de adamantina y que era capaz de cortar la cabeza, así como un morral mágico para contener la cabeza de la gorgona, que seguía siendo tan temible como cuando estaba viva. Volando llegaría luego a donde habitaba Medusa, y mirando por el pulido escudo como espejo pudo llegar donde la gorgona que estaba dormida y cortar su cabeza; con el casco de la invisibilidad pudo escapar de la cueva de las gorgonas y evitar ser víctima de sus poderosas miradas; estas al no poder verlo solo podía gritar su rabia y dolor por la muerte de su hermana.

Tras la muerte de Medusa, de su cabeza y vientre surgieron el fruto de sus amores con Poseidón; ellos fueron: el caballo alado Pegaso [Poseidón es dios de los caballos] y Criaso, un gigante armando que se volvería uno de los reyes fundadores de la civilización de Tartessos en sur de la península ibérica.

Perseo regresó donde su madre y petrificó al malvado rey y a su corte; así como unas aventuras extras en el camino, como fue volver piedra al gigante Atlas, condenado a soportar el cielo y salvar a la princesa Andromeda de un terrible kraken; y por supuesto, devolver los objetos mágicos prestados por los dioses, pero esas son otras historias.

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En algunas versiones las Grayas son las guardianes de la cueva donde habita la Gorgona, y sólo una bruja esta despierta (la que tiene el ojo), mientras que las otras dos duermen; el acto de pasarse el ojo es pasar la guardia; cuando Perseo les roba el ojo, las deja a todas dormidas y puede robarle a estas brujas los artículos que necesita para matar a Medusa; y ademas de este modo las Grayas, protectoras de Medusa, estando todas dormidas ya no pueden ayudar a su hermana. En este caso cuando Perseo arrojó el ojo en el lago, dejo a las brujas dormidas por la eternidad. Quizás por eso no aparecen en ningún otro mito.

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Hay un tercer trío de ninfas marinas que se puede señalar como diosas colectivas; desde el punto de vista familiar serían primas de las Gorgonas y las Grayas/Greas. Estas son hijas del dios marino Taumante (milagro), responsable de las tormentas marinas y las maravillas del mar, el hermano de Forcis y Nereo; e hijas de la oceanide Eléctra (ambar), la diosa de las nubes doradas.

Las Arpías representaban los vientos huracanados que destrozan los barcos en las tormentas marinas; inicialmente eran dos, y representaban el lado negativo o peligroso, mientras que sus hermanas (Iris y Arce) eran las diosas del arcoiris eran el lado positivo o bello de las tormentas. [Si se tiene suerte se pueden ver dos arcoiris en el cielo, el más luminoso es Iris, el menos visible atrás con los colores invertidos es Arce, su poco brillo es el castigo de los dioses por haber servido de mensajera a los titanes]. Serían los poetas romanos quienes luego completarían el trío de Arpías.

Las Arpías originales fueron: Aello/Aellopus (viento de tormenta/pies en la tormenta), también identificada como Podarse (rápidos pies); su compañera era Ocipete (rápido vuelo); luego los romanos agregaron a Celeno (oscura), completando la triada. El mito más sobresaliente con las Arpías es haber sido enviadas por los dioses a torturar al rey Fineo (un hermano de Cadmo y Europa) en Tracia; Fineo tenía el don de la profecía, pero abuso de su don revelando los secretos de los dioses. Fineo fue salvado del tormento cuando los Argonautas pasaron por su casa a pedir su ayuda en su viaje a Coquilde, ahí los héroes alados Calais y Zetes (hijos de Boreas) persiguieron a las Arpías, y no las mataron a petición de Eris, quien prometió que sus hermanas dejarían en paz a Fineo.

En la obra del poeta romano Virgilio, la Eneida, se cuenta como Eneas y sus hombres llegaron a la isla de Estrofade (lugar donde las Arpias habían hecho su hogar), en su camino a Italia. Como con Fineo, las aves bajaron a robar los alimentos de los troyanos; pero estos las espantaron; pero Celeno los maldijo al señalar que antes de finalizar su viaje tendrían tanta hambre que Eneas y sus hombres se comerían hasta las mesas; los troyanos salieron corriendo del lugar.

Las Arpías eran descritas como aves con cabezas humanas, seguramente tomaron esta imagen de las Sirenas griegas. Inicialmente robaban los alimentos, pero luego los mitos evolucionaron y las volvieron contaminadoras de los víveres; así su apariencia empeoró, mostrando rostros viejos y demacrados, que las acercaban a los buitres y otras aves de carroña. Para el final se habían se solapado con las Erinias, y se volvieron seres que en el infierno castigaban y torturaban a los pecadores presos en el Tartaro; siendo despiadadas crueles y violentas.

Las Arpías también fueron amantes de los dioses de los vientos; hijos de estas relaciones fueron: las cabalgaduras de Aquiles, las cabalgaduras de los Dioscuros (Castor y Polux) y los caballos del rey Erecteo.

Balio (moteado/oscuro) y Xanto (rubio/blanco) fueron dos caballos inmortales que Poseidón dio como regalo de boda a Peleo y la nereida Thetis, y que se volverían los caballos que conducían el carro de Aquiles, eran tan rápidos que era imposible que cuatro caballos empujan el carro. Eran hijos de Céfiro y la arpía Aello (viento de tormenta), conocida también con el sobrenombre de Podarce (pies ligeros), que de paso era también era un sobrenombre para su hermana Iris. [En algunas tradiciones la arpía que se unió a Cefiro era Celeno].

Los caballos de los dioscuros eran también hijos de Céfiro y la arpía Aello; los nombres de estos potros fueron: Cillaro (giro rápido), que era la cabalgadura de Castor; y Harpagos (golpe rápido) la cabalgadura de Polux; nombres que hacen referencia a caballos blancos y del gran vuelo; pero también otros poetas los llaman Xantos (rubio) y Flogueo (en llamas).

Los caballos de Erecteo fueron dos, y eran hijos de Bóreas y la arpía Aello; sus nombres se confunden con los de caballos hijos de Céfiro; ellos eran: Xantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), estos dos corceles son descritos que eran tan blancos como la nieve, y Bóreas los entregó al rey Erecteo en pago de dote y/o compensación por haberse llevado a su hija Oritía.

Las Hesperides – Guardianas del atardecer

Estas ninfas eran las diosas del atardecer; suelen ser puestas en grupos de tres (a veces cuatro o siete), los nombres según los poetas clásicos varían y la ascendencia también. Sin embargo de forma directa, o indirecta forman parte de los dioses oscuros, descendientes de Nix, la noche. En primera versión, la más común, son las hijas de Nix y Erebo (dios primario de las tinieblas); en segunda versión, son hijas del titán Atlas (quien rige en occidente) y la diosa Hesperide (crepúsculo), una hija de la noche. Otras historias las ponen como hijas de Forcis y Ceto (hermanas de las Grayas y las Gorgonas), de Zeus y Temis (hermanas de las Horas), sólo por citar algunos ascendentes.

Los nombres de estas ninfas, en la mayoría de las tradiciones suelen ser: Egle (resplandor), representa cuando el Sol aún alumbra fuerte y dorado; Eritia (roja), como su nombre indica es cuando los cielos se tiñen de rojo, y Hesperatusa (rápido atardecer) o Aretusa (violenta), es cuando el Sol rápidamente se oculta en el horizonte.

Las Hesperides son diosas guardianas y protegían el árbol de las manzanas doradas, que fue el regalo de Gea/Gaya a Hera en su boda con Zeus; y que era la fruta donde se sacaba la ambrosía, el néctar que mantenía jóvenes a los dioses. Las acompañaban en esta labor el dragón Ladón; una bestia de múltiples cabezas [algunos mitos dicen que cien y que en cada una hablaba una lengua distinta], puesto por Hera en tal labor, ya que no confiaba plenamente de las hijas del titan.

Además del árbol de las manzanas doradas, estas ninfas custodiaban otros objetos mágicos, mucho de ellos propiedad de Hades, y que fueron usados por Perseo para matar a Medusa. [Hay que recordar que en todas las culturas el reino de los muertos se ubica donde el Sol muere todos los días, así el hogar de las ninfas era también una puerta al inframundo].

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Las manzanas fueron robadas una sola vez, en el décimo primer trabajo de Heracles. El como ocurrió esto varia, en una versión Heracles, tras haber hablado con el padre de las ninfas (Atlas), supo la ubicación del jardín de las diosas del atardecer y así llegar al sitio, mató al dragón y robó las manzanas. En otra versión, el gigante convenció al héroe de que le sostuviera el cielo (castigo impuesto por los dioses) y él fue a pedirle los frutos áureos a sus hijas; al regresar no quiso volver a ocupar su lugar como sostén del cielo, pero el héroe lo engaño para que ocupara su lugar nuevamente, escapando con la preciada fruta. Atenea más tarde devolvería la fruta a las diosas del crepúsculo, pero antes algunos frutos fueron usados por el héroe Hipomedes/Melanión para tentar y vencer en una carrera a la guerrera Atalanta, y así poderla desposar; y la diosa Eris las uso para tentar y provocar la pelea de Hera, Atenea y Afrodita, que sería la raíz de la guerra de Troya. Del dragón se dice que tras su muerte, la diosa Hera lo subió a los cielos, siendo la constelación polar de Draco (el Dragón).

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El dónde se ubicaba el jardín de estas diosas sigue siendo motivo de especulación; unos postulan que más allá de las columnas de Hercules (estrecho entre Europa y África), siendo los puntos probables alguna de las islas en la costa norte africana del Atlántico, entre ellas Madeira, Azores, Cabo Verde, y las candidatas favoritas, las islas Canarias; otros postulan la costa sur de España, en Tartessos, cerca de la actual Caliz.

Esta versión se apoya en la existencia de la mítica la isla de Eritea en la región, lugar donde Gerión tenía su ganado, pero Eritea en este caso no hace referencia a la ninfa del crepúsculo respectiva, sino a una hija del gigante con similar nombre. También el único hijo de estas ninfas del atardecer, es Euritión (gran flujo), hijo de Ares y Eritia; quien trabajaba como guardia del ganado de Gerión, y era el encargado de llevar el ganado a beber; fue muerto por Heracles en su décimo trabajo al ir a robar el ganado rojo del gigante.

Algunos autores suponen incluso que el mítico jardín estaba ubicado en Hiperboria (al norte del mundo), dado que el dragón fue puesto en los cielos rodeando el polo norte.

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Las Hesperides fueron hermanas de otros dos grupos colectivos, tanto ellas (las Hesperides) como sus hermanas, las Pleyades (las navegantes) y las Híades (las lluvias) son todas diosas relacionadas con las lluvias. La razón de esto era celeste, ambos grupos (Pleyades e Híades) fueron subidas a los cielos y estaban representadas como estrellas de la constelación de Tauro; y cuando esta constelación iniciaba su ascenso helical (cuando las estrellas aparecen nuevamente por el este antes de la salida del sol) a final de junio o inicios de julio, ello coincidía con la temporada de lluvias. En el caso de las Pleyades, su nombre se debe a que su reaparición por el occidente antes de la salida de sol marcaba el inicio la temporada de pesca y navegación en el Mediterráneo.

Bajo esta imagen se suele ponen a todos estos grupos una cantidad fija de siete ninfas en cada uno. La razón de ello sigue siendo celeste; las Pleyades se asocian al compacto y brillante grupo de siete estrellas en la constelación de Tauro; las Híades se identifican con las siete estrellas que forman la cabeza del Toro; y finalmente las Hesperides se vinculaban con las siete estrellas que formaban el carro de la Osa Menor, que en los cielos septentrionales parecen todas las noches dar la vuelta alrededor del polo norte, rodeadas (vigiladas) por la constelación del Dragón.

Según las historias tanto las Pleyades como las Híades se funden en los mitos en cuanto a ascendencia, ambos grupos son hijas del titán Atlas y la oceanide Pleyona (plena/abundante), una diosa de los pastizales y el ganado; pero en otras versiones las Híades eran hijas de la oceanide Etera/Etra (cielo despejado). Mientras el mito de las Pleyades, es de aquellas ninfas perseguidas por el gigante Orión hasta que escapan convirtiéndose en palomas y ascendiendo al cielo, formando el cumulo celeste abierto más brillante en los cielos; con las Híades los mitos no se ponen de acuerdo, no solamente en la madre, sino en cantidad, que varia entre tres, cinco, siete, o nueve, según quien cuente; y menos hablamos de los nombres de estas ninfas.

El mito las Híades es el de un grupo de hermanas que lloraron inconsolables la muerte de su hermano Hias (lluvia), un joven que buscando agua para la casa es muerto por un león. Los dioses se apiadaron de ellas y las subieron a los cielos, formando el cumulo celeste que forma la cabeza del Toro. El joven muerto fue puesto en los cielos como Acuario, mientras que el león se ubicó en la antipoda celeste como la constelación de Leo, de forma tal que nunca más se encuentren.

Mitos posteriores pusieron al príncipe troyano Ganimedes, copero de los dioses en los cielos como Acuario, y la constelación de Leo era el León de Nemea, primera de las bestias muertas por Heracles/Hercules en sus famosos trabajos. Otros ven en Hias al joven príncipe Hilas, quien acompañaba como efebo a Heracles cuando ambos se embarcaron con los Argonautas; Hilas según los mitos fue secuestrado por unas nayades y nunca más se le volvió a ver, ello cuando la nave Argos paro en las costa de Anatolia para recargar de agua la nave.

Si bien el mito de las Híades es simple y corto, sus hermanas las Pleyades tuvieron mayor relevancia y una clara descendencia; cinco de ellas fueron amantes de los dioses Zeus y Poseidón, las otras dos desposaron a reyes griegos; siendo todos sus hijos importantes reyes y fundadores de varias de las casas reales en toda la Grecia antigua. Mención aparte por su naturaleza divina está Hermes, hijo de Maya (madre), la mayor de estas ninfas, y de Zeus.

Las Híades, (y con ello las Pleyades) algunos mitos las ponen o identifican (eso según quien eche el cuento) como las niñeras del dios Dioniso (cuyo nombre significa Dios de Niso), siendo Niso el lugar (monte/montaña) donde Zeus extrajo de su muslo al joven dios. La ubicación del mítico monte es punto de discusión entre los estudiosos, y se encontraba en alguna parte entre el Asia Menor e India; justificando ello en que el culto del dios del vino proveía del oriente; siendo el lugar más probable para la ubicación de la montaña las tierras de los Hititas, en Anatolia central; ya que una de sus ciudades importantes era la ciudad de Nesa; demasiada parónima para descartar la idea.

Aunque varias ninfas en distintas regiones, dentro y fuera de Grecia, se les atribuye normalmente la labor de niñeras del último de los dioses olímpicos, fueron dos grupos a quienes más le achacaron esta labor; ellas son: las Nisiades y las Lamides.

Las Nisiades eran hijas de Niso, un hijo del viejo sátiro Sileno. A Niso se le atribuye haber sido uno de los que enseñó al joven dios el arte de fabricar el vino. Las Lamides por otra parte son hijas del río Lamos, que era identificado en las Dionisiacas del poeta Nomo como un río en la región de Cilicia (Anatolia meridional) y que corría desde la montaña de Niso. Otros señalan que el monte Niso era en realidad el monte Citerón en la región de Beocia, en Grecia central; ya que este monte era la residencia de Sileno y su familia, y donde tenían lugar muchos festejos orgiásticos en nombre del dios de los excesos.

Vistas así las Nisiades son para estos efectos unas oreades (ninfas de las montañas); y toman el nombre del monte que habitan. El número (y los nombres también) de las Nisiades variaban, pero lo único seguro en los mitos es que ellas se volverían en seguidoras del dios; convirtiéndose en las primeras Ménades (delirantes/locas) o Bacantes (seguidoras de Baco), como les decían los romanos; y según el mito Dionisos las recompensó subiéndolas a los cielos y colocándolas como las estrellas que forman el grupo de las Hiades (de ahí posiblemente la relación entre ambos grupos tan distintos en los mitos).

Por otra parte las Lamides eran descritas como unas nayades (hijas del río); y no tuvieron similar suerte. Enterada Hera de que estas ninfas, y sus hijos, habían escondido y protegido al infante Dioniso; Hera enloqueció a las ninfas (mito alternativo del surgimiento de las Bacantes) y transformó en bestias a sus hijos, que fueron llamadas las bestias del Lamos; y para los efectos descritos como sátiros con cuernos de buey (aunque se les llama también como ‘centauros’ del Lamos, pero aquí más como un sinónimo de ‘bestias’). Los mitos dicen que las bestias de Lamos acompañaron a Dioniso a su expedición a India.

Las Horas – Señoras del orden

Las Horas (estaciones) eran al inicio diosas de las estaciones; y mientras las Moiras giraban la rueca (rueda de tejer) para crear la red del destino, las Horas giraban las constelaciones celestes para medir el año y dar paso a las estaciones, custodiando las puertas del cielo. Es la vinculación de las Horas con las puertas del cielo que se abren para dar paso al Sol (Helios), y las pone como compañeras de Eos (la aurora); lo que hace también que sean identificadas como las que guían al astro rey por el cielo, impidiendo que este tome otro camino por los cielos. En este caso el número tradicional de tres se eleva a doce, y se las pone como hijas del Sol (Helios), representando no sólo las doce horas del día (de ahí el nombre), sino también las doce constelaciones del año. Una tradición final eleva de tres a cuatro las Horas, representando las cuatro estaciones del año; pero esta idea es muy posterior, ya que para los antiguos griegos sólo habían tres estaciones (el otoño no era reconocido en esos tiempos).

Las Erinias custodiaban las puertas del infierno, las Hesperides las puertas de la noche y con ello los ciclos diurno y nocturno; y las Moiras eran las guardianas del destino, y del orden sobre el caos. Es esta función de las Moiras lo que permitió hermanarlas con las Horas y a su vez convertir a estas ultimas en diosas del orden y la justicia; ya que las Horas, al vigilar los cielos y las estaciones tenían el poder de indicarles al Sol, la Luna y las estrellas por donde ir y a que ritmo.

 

Las Horas originales eran dos de ninfas vinculadas a la floración y la fructificación de las plantas; ellas eran: Talo (floración, identificada con Flora por los romanos) y representaba los tallos que florecen en la primavera; y Carpo (fruto, Pomona entre los romanos) era la diosa que velaba por los frutos y la cosecha en otoño. En la región de Atica (Atenas), se les llamaba respectivamente: Auxo (crecimiento), que estaba relacionada con el paso de la floración hasta la fructificación; y Hegemone (poderosa) vinculada a la cosecha y el otoño; en Argos las dos Horas eran: Auxesia (posiblemente otro nombre para Auxo) y Damia (madre) (posiblemente otro nombre para Carpo). Con el tiempo se establecieron un número de tres; Talo, Carpo y Auxo, esta última se asociaba ahora con el verano. También se tiene que los agricultores griegos reverenciaban a tres diosas de la cosecha, conocidas como: Ferusa (exceso); Euporia (abundancia) y Ortosia (prosperidad), y eran diosas vinculadas a los logros de la recolección.

Estas tres diosas [Talo, Auxo y Carpo] fueron acompañadas luego por Quione (nieve), una hija de Bóreas (el viento del norte), completando así con la imagen del invierno el grupo de cuatro ninfas que representan las cuatro estaciones, y que juntas eran compañeras de las diosas Perséfone y Demeter. [Posteriormente se les puso los nombre de: Eiar (primavera), Theros (verano), Finoforón (otoño) y Cheimón (invierno) para indicar el/la dios/diosa que regia cada estación; función que también desempeñaron los cuatro grandes vientos; Cefiro, por la primavera, Notos por el verano, Euro por el otoño y finalmente Bóreas era identificado como el señor del invierno]

El culto a estas dos, tres o cuatro (según se mire) fue luego sustituido por el mito de Perséfone y Demeter; y su sustitución con estas diosas ctonicas hizo que este primer trío de Horas no tenga registrada ninguna ascendencia; pasado a ser luego simplemente sobrenombres de la diosa de las flores y de la diosa de la agricultura.

En algunos mitos Carpo (diosa de los frutos) es la hija de la ninfa Cloris (Flora para los romanos), una diosa de los jardines florales que habitaba en los Campos Elíseos (inframundo), que secuestrada por Céfiro (el viento del oeste), fue convertida en su esposa. Carpo tuvo poco culto entre los griegos, pero su versión romana Pomona tuvo gran culto, en el mito se dice que la diosa de los frutos fue pretendida por muchas divinidades rústicas (sátiros), lo que hizo que se encerrara en su jardín, y sólo un dios romano de origen etrusco, Vertumno, vinculado al verano y los arboles, disfrazado de anciana logro derivar sus barreras y desposarla.

Tras la caída de los titanes, Zeus se volvió señor de los dioses, y fue necesario en los cultos que no hubiera nadie sobre él, incluido el destino; así a las Moiras se las puso como las hijas de Zeus y hermanas ahora de las Horas; la madre en cuestión de esta nueva filiación fue una de las titanesas, Temis, señora de la justicia; moviendo el centro de interés del campo a la ciudad. Temis representaba por una parte la ley divina, pero sobre todo la ley natural; lo que entendemos como lo que dicta la costumbre y la moral; era identificada también con Eusebia (lealtad) visto como el respeto a la tradición en las relaciones sociales y hacia los dioses; esposa de Nomos, el orden establecido por decreto (Nomos es para los efectos un sobrenombre de Zeus). Las hijas oficiales de la pareja (Temis/Eusebia y Zeus/Nomos) fueron las trillizas: Irene (la paz), Dike (la justicia) y Eunomia (la ley).

Irene no sólo era diosa de la paz, era una diosa de la primavera, ya que esta era la época del año más difícil para la paz; así se identificaba con Talo, y se la representaba sosteniendo en sus brazos a Pluto (dios de la riqueza), vista así recuerda a Tike (la fortuna) y la propia Demeter, ya que Pluto es su hijo y representaba la promesa de la riqueza agrícola. Lo opuesta a Irene eran el daimón Polemos (la guerra) [para muchos un sobrenombre de Ares] y Enyo (la destructora), una hija de Zeus y Eris (la discordia).

Enyo es la compañera y hermana del dios de la guerra, pero algunos autores confunden y fusionan a Enyo con Eris, poniendo a esta hija de la noche como una hija de Zeus, y como hermana y compañera de Ares. El hijo de Ares y Enyo fue Enyalio (belicoso), un dios menor que era adorado por los soldados. Enyalio fue identificado entre los romanos con Quirino, un dios de la guerra de origen sabino que paso entre los romanos a representar el Estado mismo.

Dike como diosa de la justicia estuvo estrechamente vinculada con Astrea (una hija del titán Astreo y Eos); en los mitos de ambas se dice que fueron a la tierra para ayudar a los hombres y guiarlos en las buenas acciones, comprendiendo lo inútil de su acción regresaron al cielo. Astrea fue identificada luego con la constelación de Virgo. La imagen de esta constelación es la de una mujer que lleva en sus brazos un atado de espigas de trigo (justamente la estrella más brillante de la constelación es Espiga (el grano)); la constelación vecina es Libra, la balanza, soltada en los cielos por la diosa. La imagen de Dike ha sido asociada desde entonces con la diosa ciega que sostiene la balanza y la espada; pero si la vinculamos con la constelación de Virgo, es comparable a Carpo, la diosa de la cosecha; ya que cuando el Sol llega a Virgo estamos cerca del final de la estación cálida, pronto vendrá el otoño y los fríos del invierno. Contraria de Dike tenemos a Adicia, daimona de la injusticia y el mal proceder; descrita como una mujer fea y tatuada (algo asociado a pueblos bárbaros, contrarios a la norma civil grecolatina). Adicia se acompaña generalmente de sus hermanas: Disnomia (anarquía), Ate (fatalidad) e Hybris (exceso/orgullo).

En la tradición orfica la aplicación de la justicia se conoce como Praxidike, que era un epíteto de la diosa Perféfone; a quien se le describe como madre de las Eumenides (Erinias/Furias), aplicadoras de la justicia. Praxidike era para la mayoría de los casos una diosa del castigo judicial, (identificada con la misma Dike), y a la vez un concepto personificado. Hijas de Praxidike con Soter (el espíritu de la seguridad (legal), otro epíteto de Zeus) tenemos a dos diosas menores: Areté (la virtud moral) y Homonoia (la concordia, en referencia al orden y la unidad necesarias para mantener el estado). Homonoia se la compara con Harmonia (concordia) que era una hija de Ares y Afrodita, pero ella era la diosa de la concordia en el ámbito marital. Hermano de Arete y Homonoia era el daimón Ctesio (la propiedad). Areté no sólo es compañera de su madre (Dike), sino que suele acompañarse por otros daimones silenciosos como Sofrosina (Sobriedad entre los romanos), diosa menor de la templanza y la moderación; y Epifron, el daimón de la prudencia y la reflexión. La daimona Cacia (vicio) era la opuesta a Areté; mientras que la propia diosa oscura Eris (discordia) era la opuesta a Homonoia.

Eunomia es la diosa del derecho, es la ley escrita y plasmada en papel; la ley dada por los hombres; está asociada al Estado y al orden civil. Los romanos la llamaban Disciplina; su opuesto era Disnomia (demonio femenino de la anarquía y el desorden, una de las hijas de Eris). El termino ‘nomia’ no sólo se vincula a orden (nomo), es también sinónimo de medición, lo que hace referencia a los pastos verdes y la división de la tierra (medir) para el cultivo; así Eunomia se asocia a Auxo, y al verano. Eunomia también se vincula o relaciona con otro concepto personificado; Peitarkia (la obediencia), quien con Soter fue madre de Eupraxia (el éxito); indicado con ello que el hombre indefenso puede levantarse de la miseria dura (salir libre de pena y castigo) si obedece las leyes.

Las Cárites (Gracias) – Señoras de los placeres

Las Cárites, o Gracias, como se les conoce más comúnmente, son otro grupo de diosas colectivas cuyo número es variable; y estaban muy hermanadas en funciones con las Horas (diosas de las estaciones y la ley). Las Gracias eran en su colectivo diosas de las naturaleza, pero no vinculadas al paso del tiempo (como las Horas), sino a la fertilidad; y en su evolución terminaron asociadas a una trinidad de tres diosas que representaban las imágenes de: la virgen/novia, la esposa y la amante, pasando a estar sobre todo vinculadas a los placeres; y volviéndolas en su gran mayoría siervas de Afrodita.

Las ascendencia de las Gracias es también es fuente de discrepancia entre los poetas, unos como el poeta griego Antímaco las pone como hijas de Helios (el sol) y Egle (una de las Hesperides); las fuentes órficas las ponen como hijas de Zeus y Eunomia (una de las Horas); y en la última gran obra pagana, las Dionisíacas, del poeta Nono de Panópolis, se las ponen como hijas de Dionisos y Kronois (una ninfa identificada con Hera), razón por la cual también se dice que eran hijas y siervas de la propia Hera.

Las hijas de esta relación son consideradas, sin embargo, como parte de las Gracias Jóvenes; y se citan a: Pasitea (descanso/relajación), una ninfa vinculada a las drogas alucinógenas y las adormecedoras, y que Hera entregó como esposa a Hipno por su ayuda para engañar a Zeus. Pasitea con Hipno fue madre de los mil Oneiros (los sueños), siendo Morfeo su hijo más conocido.

Sus hermanas eran: Anteia (decoración, en el sentido del uso de ramos de flores) [Anteia suele ser identificada también con Cloris/Flora], Eudaemonia (opulencia), Paedia (juego/diversión), Pandaisia (banquete), Pannychis (fiesta/festejo), y Mete (embriaguez); todas ellas fueron descritas como siervas de Afrodita y de Hera, y atendían las mesas del Olimpo en las fiestas y reuniones, aunque Mete es puesta normalmente como sierva de Dioniso; tanto es así que decía el poeta Anacreonte:

Estemos alegres y bebemos vino en honor a Baco; … gracias a él nació la gracia Mete (borrachera),  [con ella] Lupe (el dolor/el pesar) toma un descanso y Ania (el llanto/la aflicción) duerme.

Sin embargo, en la tradición más clásica del poeta Hesiodo, las Gracias fueron hijas de Eurinome (amplios pastos o amplia norma) [a veces llamada Euridome (amplia estructura)] y de Zeus; siendo normalmente estas tres diosas conocidas como: Aglaya (bella/esplendorosa) [también llamada Caris (bellísima)], Eufrosina (alegre/jubilosa) [también conocida como Eutimia (feliz)] y finalmente Talia (festiva), [Nota: se aclara que Talía es también el nombre de una de las Musas].

La evolución y origen de las Gracias se puede ver en comparación con las Horas; inicialmente no eran tres, sino dos; entre los espartanos recibían los nombres de: Cleta (gloria) [similar a Talia] y Faena (brillante), [posiblemente comparable a Eufrosina]; mientras que los atenienses adoraban a: Auxo (crecimiento) y Hegemona (poderosa) [nombres que figuran también en la lista de las Horas]. Por ello no deja de ser sorprendente que Talia, cuyo nombre también se vincula a la primavera y el verdor sea identificada con Talo, y Eufrosina, que suele ser acompañada por el daimon Acratos (un siervo de Dionisos), y quien representaba quien repartía el vino en las fiestas (al final de la cosecha), sea asociada a Carpo; mostrando con estas relaciones que Horas y Gracias pudieron tener un origen similar (diosas de las estaciones) y su evolución las separó y dio origen a diosas muy distintas, por un lado las diosas del orden y la ley (las Horas) y por el otro lado las diosas de las fiestas y la diversión (las Gracias).

Eurinome, la madre de las Gracias también posee varias ascendencias en los mitos. Cuando junto con Tetis (Thetis), la nereida madre de Aquiles, quienes cuidaron a niño Hefesto [quien había sido expulsado del Olimpo por su madre Hera, que se sintió avergonzada por no ser este alguien tan gallardo como Apolo, justificando en el mito el por qué el dios de los herreros fabricó las armas del mayor héroe griego en la guerra de Troya], ponen a Eurinome como una nereida. Otros, sin embargo señalan que las diosas que recibieron en el mar al expulsado dios maltrecho fueron: Eurinome [una hija] y Tethys [su madre]; siendo en este caso Eurinome más reconocida como una oceanide. Hay una tercera versión sobre Eurinome, que la señala como la compañera del titán Ofión (serpiente), un titán que junto con su mujer lucharon contra Cronos y Rea por el control de Olimpo; hasta que fueron expulsados (Eurinome y Ofión) al anecúmene (más allá del mundo conocido); imagen que no hace más que comparar a Eurinome con la misma Tethys, la compañera del titán Océano (quien gobierna justo en el río que envuelve la tierra conocida).

Volviendo a nuestras ninfas, las Gracias son descritas como tres jóvenes de gran belleza, siempre están juntas bailando entrelazadas y desnudas; y así han sido representadas desde la antigüedad hasta nuestros días. Entre los romanos recibieron los nombres de: Castitas (casta), Pulchritude (pulcra) y Voluptas (voluptuosa); siendo los tres arquetipos de la mujer: novia/esposa/amante. Estas tres diosa regian sobre la gracia, la belleza, el adorno, la alegría, la festividad, la danza y el canto (aquí se vinculan con las Musas), siendo compañeras de estas en las fiestas. El otro grupo de Gracias, las jóvenes hijas de Dioniso, presidían sobre los otros placeres de la vida incluyendo: el juego, la diversión, los banquetes, la decoración floral, la relajación en las fiestas y las reuniones.

Hay, sin embargo, un tercer grupo de Gracias, ubicadas también dentro del grupo de las Gracias Jóvenes y que fueron nombradas en los mitos órficos. Estas eran hijas de Hefesto (el dios de las fragua) y la gracia Caris (bellísima). El como ocurrió esta relación es discutida; por un lado fue la propia Afrodita, quien cansada por los reclamos de infidelidad del marido, le entregó a su sierva como una forma de callarlo y mantenerlo contento, sin tener ella que cumplir con esas funciones con el que era considerado el dios más feo del Olimpo; o pudo haber sido al contrario, el dios de los herreros encontró en la sierva de su esposa el consuelo ante las infidelidades y desamor de su mujer. Las hijas de esta relación fueron: Eutena (prosperidad), que se oponía a la daimona Penia (la pobreza)), Euclea (honorabilidad) representaba la reputación de la casta novia; Eufemia (aclamación) se oponía a Momo, daimón de la critica; y Filofrosia (amabilidad); todas estas ninfas como sus nombres indican personificaban y glorificaban a la amistad y las relaciones (sociales).

Las Musas – Señoras de las artes

Las Musas (recuerdos/memorias) son el último de los grandes grupos colectivos, en sus inicios (la era de los titanes) señalan Pausanias (geógrafo griego del siglo II d.C.) y Plutarco (filosofo griego del siglo I d.C.) que eran tres. Estas musas originales son llamadas hoy como las Musas Mayores, ellas presidían sobre la música, el canto y la danza; y representaban los requisitos que tenía que tener el artista para poder realizar el acto de crear una composición; se requería de Mnemea (recuerdo) para recordar los pasos y las notas; de Meletea (práctica) para ejecutar la obra, y finalmente Aoide (canción/ritmo) para que lo ejecutado fuera armonioso y agradable.

Y mientras estas tres musas eran adoradas en el monte Helicón en la región de Beocia (Grecia central); más al sur en Delfos se las hablaba de las Musas Apolonidas, son descritas como hijas de Apolo, dando a entender con esta genealogía que las Musas sólo surgieron con los dioses y nacieron de la inspiración del dios de las artes. Ellas eran: Boristenis (una hija del río Boristenes, en Escitia, las tierras al norte del Caucaso); Cefisis (una hija de Cefiso, río que corría por Beocia y padre de muchas ninfas, ademas del joven Narciso), y Apolonis (aquí una hija de Apolo), forman una trinidad que también se identificaban con los nombres de: Nete, Mese y Hipate; nombres usados en la antigua Grecia para referirse a los acordes bajos, medios y altos de la lira. Así esta segunda trinidad de musas originales estaba íntimamente vinculada a las nociones de ritmo, métrica y armonía musical; pero también vinculadas a las fuentes y los ríos. Otros poetas incluirían luego nombres como: Arche (inicio/palabra) y Telxinoe (encanto/música), sustituyendo alguna de las otras, o elevando a cuatro y/o cinco la cantidad de estas primeras musas.

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Luego vino la evolución, los titanes cedieron el paso a los dioses olímpicos, y con ellos una nueva y definitiva generación de Musas. De todas aquellas originales sólo sobrevive Mnemea, ahora conocida como Mnemosine (memoria); y es puesta en los mitos como la última de las titanesas, las hijas de Gea/Gaya y Urano.

Mnemosine actuó en este desarrollo como una diosa triple al fusionar en una sola las tres Musa Mayores. Ella dio a sus hijas el secreto de las palabras, entregando así a la humanidad (y a los dioses) el regalo de lengua hablada. Hoy es la diosa de la cultura, la lengua, y madre de las artes sociales; como una diosa del tiempo representaba la memoria oral de los pueblos antes de la invención de la escritura.

Mnemosine era también una diosa vinculada a los oráculos, estando su culto en Trofonios, en la región de Beocia; actividad que compartía con varias de sus hermanas: Thea (visión) que tenía culto en la región de Ftiótide; Febe (intelecto) en el oráculo más famoso de la antigüedad en Delfos, en la región de Focide; Temis (costumbre) tenía culto en Icanai, en la región de Tesalia; y Dione (aquí equipara a una titanesa, pero normalmente es una oceánide) en el segundo oráculo más famoso, en Dodona, en la región de Epiro.

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En la tradición (Hesiodo y Homero), Mnemosine se convertiría en madre indiscutida con Zeus de las nueve grandes Musas del mundo clásico. Esta cantidad es tres veces una trinidad de diosas (a diferencia de los otros grupos antes vistos) y representaría la mayor evolución en cantidad entre los grupos de diosas colectivas; dejando atrás a la música, el canto y la danza, las Musas olímpicas incorporarían otras artes sociales, entre ellas las formas literarias, las artes escénicas (teatro), e incluso la ciencia y filosofía; convirtiéndose en no sólo inspiradoras de los artistas, sino también de aquellos que buscaban el saber y el conocimiento; y son todas ellas una representación de la cultura en todas sus formas.

Vinculadas a la música, el canto y la danza tenemos a: Erato (amorosa) es la diosa de la poesía lírica; lleva una pequeña lira entre sus manos, y desde el Renacimiento es representada coronada con mirtos y rosas, donde suele ser acompañada por un pequeño cupido; dando a entender que es la señora de las canciones de amor; hoy la vemos como la diosa del canto en general, patrona de los cantantes. Euterpe (placentera), diosa única de la música, su símbolo la flauta va en armonía con su nombre; y finalmente Terpsicore (deleitable) es la diosa indiscutible de la danza; en la antigüedad era también la musa de los cantos corales que acompañaban a los danzantes; la señora de la danza fue para algunos una ninfa que habitaba los ríos y los bosques, indicando su origen en el encuentro con lo sagrado; con el tiempo se volvió más profana; y paso a ser parte de las diversiones públicas, de lo popular y de las relaciones sociales, estando hoy vinculada al acto de pertenecer a un grupo.

Señoras del teatro y las representaciones escénicas son: Talia (alegre), es la señora de las comedias, la poesía idílica y la poesía bucólica (cantos de pastores), durante el medievo inspiró la Comedia del Arte y lo burlesco, esto es exageración en la burla a las costumbres. Su hermana, Melpómene (melodiosa), que es la segunda diosa de las obras del teatro; inspira las tragedias, donde se narra la lucha de los grandes héroes contra su destino. Ambas hoy rigen juntas sobre toda obra teatral, incluidas las tragicomedias, las obras dramáticas y la opera; podemos imaginarlas como las protectoras e inspiradoras de todos los actores y actrices, no sólo del teatro, sino del cine y la televisión.

Dentro de las artes escritas tenemos a: Calíope (elocuente), es como indica su nombre, es diosa de la elocuencia, que es el arte de expresarse en público de forma fluida, elegante y persuasiva; era representada escribiendo con una pluma; es la diosa que inspiró en la antigüedad la poesía épica, donde se narran las obras de los héroes, los grandes mitos y las leyendas; en el medievo dio apoyo a las historias de caballería y cantares de gesta; hoy es vista como la diosa de los relatos, del cuento y la novela; señora de la ciencia ficción y las historias fantásticas. Por otra parte, Urania (celeste), es la diosa de la poesía didáctica, de la filosofía y del conocimiento; su nombre, herencia de su bisabuelo, el dios del cielo estrellado, Urano; la pone como la majestuosa y elegante musa de la astronomía, quien protege a los que buscan el saber y los guía en su camino hacia el cielo, tanto espiritual, como intelectualmente; durante el Renacimiento se convirtió en la musa de poetas (filósofos) cristianos; sus símbolos la esfera (el mundo) y el compás la vuelven la diosa de la matemáticas y de las ciencias exactas, y por ello en la modernidad es vista también como la diosa del conocimiento científico.

Finalmente las que recuerdan la herencia de los pueblos, ellas son: Clio (alabadora), es la diosa de la historia, las que escribe las epopeyas e inspira la poesía heroica; su símbolo es un libro, donde señala que la historia abarca todos los lugares y todas las épocas; además se la representa coronada con laurel; acompañada de Polimnia (muchos himnos), en la antigüedad era la diosa indiscutible de los cantos sagrados que daban para alabar a los dioses; se la representaba con un velo (para indicar lo sagrado) y llevando uvas; ya que además de inventar la lira, se la pone como una diosa de la agricultura; y por ello para algunos era la musa de la geometría (el arte de medir); en la edad media dio inspiración a los cantos litúrgicos; hoy celebra con su fuerza a los himnos de las naciones, las odas y las marchas militares. Es también la diosa de la meditación y la auto-regulación; la musa moderna de la pantomima, la mímica.

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Los mitos dice que las Musas nacieron cerca del monte Helicón, fueron (como se puede ver con Terpsicore y Polimnia) originalmente unas ninfas de las fuentes y la fertilidad de los campos (similares a las Horas y las Gracias); y como su madre, diosas de las oráculos vinculados a las fuentes. [Esta imagen las compara con otras ninfas como las Apsaras, diosas de las nubes en la mitología Hindú; que hermosas y elegantes jóvenes, grandes en el arte de bailar; y esposas de los Gandharvas, los músicos de la corte de Indra; las Camenas romanas, cuatro ninfas de las fuentes y la profecía; y las Volvas, brujas videntes en los mitos nórdicos, que eran incluso consultadas por los dioses]. Es esta relación entre los oráculos y el canto lo que convirtió a las Musas en siervas y compañeras de Apolo; dios de las artes y de los oráculos. Ellas se trasladaron de su sede original en Helicón a las tierras donde estaba el oráculo de Delfos, y establecieron en el monte Parnaso su residencia oficial (aparte la del Olimpo mismo). Como ninfas inspiradoras, y en parte debido a su conexión con el dios profético de Delfos, ellas instruyeron a Aristeo (un hijo de Apolo) en el arte de profecía.

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Varios se atrevieron a disputarles a las Musas su primacía en las artes del canto; entre ellas están las Pierides, (en los mitos hijas del rey Pierus de Emantia, Macedonia, primer adorador de las Musas, ya que se decía que sus padres se habían casado en sus tierras). Las nueve chicas se atrevieron a competir con las Musas, siendo el lugar de la contienda el monte Helicón; pero mientras las Musas cantaron sobre los amores y desamores de los dioses; las Pierides hablaron de las infidelidades y las cobardías de los mismos; Atenea y Apolo que estaban como jueces dieron vencedoras a las Musas, y ellas castigaron a las rivales convirtiéndolas en urracas.

Otras que se atrevieron a competir contra ellas fueron las Sirenas (hijas del río Aqueolo); las Musas tras vencer a las rivales las desplumaron [las Sirenas griegas originales eran seres con cuerpo de ave y rostro humano].

Tamiris, un cantante de Tracia y nieto de Apolo, se dice que fue el primero en tocar la citara sin usar acompañamiento de la voz (música al estilo dórico). Se atrevió a competir con las Musas; si ganaba iba a acostarse con todas ellas; pero como suele ocurrir, ellas estas tras vencerlo lo castigaron dejándolo ciego y mudo; recordando que los dones que dan los dioses también pueden ser quitados. Tamiris figura como un alumno de Lino (un hijo de Apolo) y se le pone como uno de los primeros amantes de Jacinto (un hijo de la musa Clio, y amante de Apolo); siendo con esta relación el primer hombre que se acostaba (en los mitos) con otro hombre, eso hasta entonces era algo sólo reservado a los dioses.

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Como jueces las Musas juzgaron el concurso de canto de varios inmortales, entre ellos la disputa entre Apolo y Marsias, un sátiro hijo del monte Olimpo, que se atrevió a retar al dios a competir tocando un instrumento musical. Las diosas de las artes otorgaron ganador a Apolo, quien venció al rival a invertir la lira, cosa que no era posible con el aulós (una flauta doble) que usaba su rival. Apolo castigó a aquel que se atrevía a competir con un dios desollándolo vivo. La piel fue colgada luego de un pino y la sangre derramada por la víctima dio origen al río Marsias, afluente del río Meandro en Frigia (Turquía occidental); aunque otros dicen que el río surgió por los llantos y las lagrimas de dríades y sátiros que acompañaban a su compañero, y el dolor por verlo morir de esa forma.

También el monte Helicón y el monte Citerón (Sileno) tuvieron una competencia de canto; el ganador fue el segundo y Helicón furioso con el resultado agarro un gran peñasco y lo rompió en mil pedazos, explicado el por que este monte tiene tantas piedras sueltas en sus laderas. Las Musas, seguramente cansadas de mal y cambiante humor del monte se mudaron luego al Parnaso.

Entre los compañeros de las Musas se citan a Crotos, un joven sátiro hijo de Aganipe (apasible) [también llamada Eufemia (aclamación), quien era una hija del monte Helicón, y fue niñera de las Musas]. Crotos quien tras escuchar a las Musas se unió a ellas tocando los tambores (para otros invento los aplausos) y las siguió hasta llegar al Parnaso. Según los mitos Crotos era un gran cazador en los bosques, y a su muerte fue subido a los cielos, a petición de las Musas, como la constelación de Sagitario. [mitos posteriores pusieron un centauro en donde antes había un sátiro].

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Por lo general las diosas colectivas rara vez tienen descendencias; o en caso de tenerlas es difícil decir quién es hijo de quién; a las Musas se les atribuyen algunas maternidades; aunque poetas distintos ponen a madres distintas para los hijos de estos colectivos. Entre los hijos más famosos de estas diosas se citan:

Jacinto era un príncipe espartano hijo de la musa Clio (la paternidad es en este caso dudosa). Era un chico hermoso y fue pretendido por el dios Apolo y el viento Céfiro (o en otras versiones por Boreas). Este ultimo al ser rechazado por el chico, en unos entrenamientos deportivos sopló con tal fuerza que un disco lanzado fue directo a la testa del joven efebo, matándolo en el acto. Apolo convirtió la sangre derramada en la flor que lleva su nombre y rompió las alas del viento de manera que nunca más pudo volar tan rápido, transformándolo en una suave brisa. [Jacinto, señalan algunos, parece haber sido un mito pre-helenico y con su muerte se hacía la fusión con culto a Apolo; similar a lo ocurrido con Palas (la hija de Tritón) y Atenea]

Lino es hijo de Apolo y la mayoría de las veces le dan como madre a Urania; se le atribuye la creación de la poesía lírica; fue maestro de Orfeo, Tamiris y del propio Heracles, quien en una rabieta por ser regañado cuando niño por su mal desempeño musical lanzó la lira contra la cabeza del maestro, matándolo.

Orfeo es el hijo más famoso de las Musas, es hijo de Apolo, y generalmente se le atribuye la maternidad a la musa Caliope. Fue alumno de su hermano Lico, quien le enseño a tocar la lira y luego este inventó la cítara, una lira con nueve cuerdas en lugar de las siete de la lira tradicional. Se dice que era excepcional en el canto y que con su voz podía encantar a las bestias. Fue compañero de los Argonautas y con sus cantos silenció el canto mortal de las Sirenas. Su mito más importante fue su amor por la ninfa Eurídice (justa), quien murió al ser mordida por una serpiente tratando de escapar de Aristeo, quien también pretendía a la ninfa.

Orfeo se lamenta la muerte de la amada y desciende al inframundo a recuperarla; con su música y canto puede convencer a Caronte de cruzar la Estigia, dormir a Carcerbero y ser recibido por los reyes del inframundo. Estos aceptan, al escuchar sus cantos, que la amada regrese al mundo de los vivos, siempre y cuando Orfeo camine adelante y no se voltee a mirar atrás hasta haber salido del reino infernal. Orfeo acepta el trato, y tras haber cruzado primero y no esperar lo suficiente se voltea; ella aún no ha cruzado la barrera que separa los mundos, regresado inmediatamente al reino de los muertos. Es esta ida y regreso del mundo de los muertos lo que dio origen a la versión órfica de los mitos; ya que según los mitos Orfeo comentó en sus cantos lo que había visto por aquellos lados.

Orfeo destrozado vaga por la tierra hasta que se cruza con un grupo de bacantes adoradoras de Dioniso, quienes en un frenesí lo descuartizan. Otras versiones dicen que Afrodita castigó a Orfeo porque después de lo que pasó con Euridice sólo tuvo amantes varones, seguramente recordaba los tiempo cuando él y Tamiris eran alumnos de Lico. La diosa hizo que todas las mujeres de Tracia lo desearan, y pelearon por él hasta descuartizarlo. La lira del cantante fue colocada en las estrellas (la constelación de Lyra) y los restos del cantante fueron recogidos por sus tías y madre, siendo enterrados en las ladera de monte Olimpo.

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Las Sirenas son puestas como hijas del mayor río de Grecia, el río Aqueolo y su maternidad es atribuida por la mayoría de los poetas a la musa Melpómene, aunque como ocurre con los anteriores casos, a otras Musas le achacan la maternidad de estas ninfas. Como diosas colectivas las Sirenas tuvieron en los mitos varios nombres; siendo entre los griegos la triada: Thelxiope (encantadora), Aglaope (espléndida) y Molpe/Peisinoe (mareante/enloquecedora); aunque los romanos las identificaron como: Partenope (voz de doncella), Leucosia (blanca) y Ligeia (claros tonos).

El mito de las Sirenas se vincula en sus inicios al secuestro de Perséfone por parte de Hades. Las Sirenas eran parte del grupo de ninfas que estaban al cuidado de la joven diosa. Tras su desaparición, Demeter las castigó por su falta transformándolas en aves con cabeza humana, y las mandó a buscar a su hija. Así las Sirenas volaron hasta alcanzar las costas italianas del mar Tirreno, estableciéndose en unos islotes cerca de donde esta hoy la ciudad de Nápoles.

Desde el lugar donde se establecieron con sus cantos encantaban a los marinos y los llevaban a sus islotes, lugar donde los devoraban (cuales aves de carroña, y comparables a las Arpías, no solo en apariencia, sino en gustos culinarios). Sólo dos naves pudieron escapar a su encantos: los Argonautas se salvaron de sus cantos por que la música de Orfeo superó a sus voces embriagadoras; y la nave de Odiseo; quien puso cera en los oídos de sus marinos, dejándolos sordos, pero él mismo se hizo atar al mástil para escuchar los cantos de estas aves canoras. Las Sirenas al ver a un hombre oír su canción y aún así resistírseles, se angustiaron de tal forma que se arrojaron al mar y se ahogaron finalmente.

Cosmogonía (3) Japeto, el titán y su familia.

Los cuatro titanes que ayudaron a Cronos a derrotar a su padre Urano se ubicaron en los puntos cardinales (un poco la creencia oriental de los cuatro pilares que sostienen el cielo). Japeto era el mayor de los titanes y gobernaba en el pilar del oeste, su nombre traduce ‘perforación o lanza‘. Japeto fue uno de los dos titanes que no desposo a una de sus hermanas (las titanesas, el segundo fue Crio). La esposa de Japeto fue una sobrina, la oceánide Climene (fama) [En algunas versiones a esta ninfa se le llama Asia, indicando que vivía en Anatolia, la hoy Turquía; ello a veces a generado confusión sobre el lugar donde reinaba Japeto; incluso algunos señalan la semejanza del nombre de Japeto con uno de los hijos del Noe biblico, Jafet, que según la tradición hebrea se estableció justo en Anatolia]. El oeste es el sitio donde se oculta el sol, y donde se ubicaba en todas las culturas el reino de los muertos. Japeto era en tiempo de los titanes equiparable en funciones a las que tenía Hades en la era de los dioses olímpicos. Japeto determinaba la duración de la vida de los hombres y de las bestias. Tiene importancia si se toma en cuenta que dos de los hijos de Japeto fueron: Epimeteo, el creador de todos los animales, y Prometeo, el creador de la humanidad.

Japeto

Prometeo tuvo como esposa una oceánide, Asia (nombre también a veces dado a Climene, la madre del joven titán y esposa de Japeto) que habitaba en la región de Anatolia, y de donde se decía que vivía Prometeo. Esta ocenide también recibía los nombres de Pronoia (prospectiva) y de Hesione (conocimiento); ella fue sustituida y/o asimilada por Atenea en la era de los dioses, y a veces es equiparada a oceánide Metis (consejo), la madre de la diosa Atenea. Fruto de la unión de Prometeo y Pronia nacería Deucalión, cuya esposa fue su prima Pirra, hija de Pandora (la primera mujer creada por los dioses) y esposa del titán Epimeteo.

Prometeo_++

Un tercer hermano era Menetio (el dios/titán de la ira), otro hijo de Japeto; a quien Zeus, tras vencer a los titanes, lo envió con un rayo directo al Tartaro por su carácter iracundo, convirtiéndose así en un siervo del dios Hades.

Menetio

El hijo mayor de Japeto y el cuarto hermano era Atlas lo reemplazó en el sostén del pilar del oeste, y en la lucha contra los dioses se condeno a Atlas a sostener desde este sitio a todo el cielo. Japeto y Atlas son a veces asimilados juntos y se les pone el nombre o sobrenombre de Titán, principalmente entre los romanos, nombrando así a toda esta raza de gigantes. Se sabe que cuando el héroe Perseo, que volvía con la cabeza de Medusa montado en Pegaso, vio la carga pesada carga del hijo del titán, se apiadó y lo convirtió en piedra con la mirada de la gorgona; sus restos son hoy las montañas del Atlas en noroeste de África.

Atlas

A Atlas se le conocen tres esposas y/o amantes, la primera fue Hespero (crepúsculo), con quien sería la madre de las siete Hesperides, estas diosas colectivas habitaban el extremo occidental del mundo, y representaban al atardecer con sus múltiples colores. Ellas reemplazaron a su madre como diosa del atardecer, y como inicio de la noche fueron también asociadas a las bodas, o mejor dicho a la noche de boda, ya que cuando apenas oscurecía la pareja de recién casados iba a tener su primer encuentro sexual según la tradición de aquello tiempos.

En un principio se decía que las Hesperides eran tres: Egle (brillante/clara), Eritia (roja), Hesperetusa (oscurecer/oscura); pero otros nombres fueron añadidos terminando en ser siete finalmente; las cuatro siguientes [nombres varían según autores] son: Crisótemis (dorada), Astérope (antes de las estrellas), Lípara (ferviente) y Aretusa (violenta o fluida, que también es el nombre de varias otras ninfas). Ellas eran las guardianas del árbol de las manzanas doradas, regalo de Gea a Hera por su boda con Zeus. Como la diosa Hera desconfiaba que las ninfas no tocaran las manzanas, puso también como guardia del árbol al dragón de múltiples cabezas Ladón.

Hesperides_+

El mítico lugar donde estaba el Jardín de las Hesperides ha sido objeto de discusiones y de distintas ubicaciones; hay sin embargo dos lugares que parecer relacionarse con este importante sitio, que se según la descripción depende del mito asociado. Un primer lugar en la tradición ibérica señala que el jardín se ubicaba en una isla al occidente de la ciudad fenicia de Gadez (hoy Cádiz al sur este de España, más al occidente del estrecho de Gibraltar, frente a las costas de África), esta isla es hoy conocida como la isla de León, y donde ubica la ciudad de San Fernando; en la antigüedad era conocida como la isla de Eritia; lugar al lado Tartessos, región y/o población supuestamente ubicada cerca de la desembocadura del río Guadalquivir; mismo lugar donde Eritia, la hija de Atlas, tuvo al único hijo de las ninfas conocido es Euritión, un hijo de Ares con la ninfa. Euritión era, junto al perro de dos cabezas Orto, uno de los guardianes del ganado rojo del gigante Gerión. Todos ellos muertos por Heracles/Hércules en su décimo trabajo, al tener que robar ganado del gigante de tres cuerpos; que pastaba en la isla de Eritia.

La segunda posibilidad señala que el jardín de las ninfas del atardecer se ubicaba en las islas Canarias, al este de la costa de Marruecos, África. Según el mito el dragón Ladón fue muerto por Heracles [o por Atlas en otras versiones] en su décimo primer trabajo; y la sangre del dragón dio origen, donde cayo cada gota, a un árbol de ramas retorcidas y grueso tronco. En general el árbol del dragón incluye a unas seis especies de arboles (dentro del genero Dracaena, que incluye otra treintena de arbustos), estos son árboles con fuertes troncos y hojas rígidas, de anchas bases, de áreas áridas semidesérticas, típicos de África e islas cercanas. En las Canarias hay una de estas especie, que es endémica de las islas y es conocida como draco (dragón) (dracaena draco), siendo uno de los símbolos de las islas.

La sabia del drago, de un rojo intenso, y la forma retorcida de sus ramas, semejantes a un conjunto de cabezas sujetas a un grueso tronco, dieron lugar a que los autores clásicos vieran en cada árbol drago un descendiente directo de aquel extraordinario dragón/serpiente. Existe otra especie, el árbol de la sangre del dragón (dracaena cinnabari), que se da únicamente en la isla de Socotra (un isla al sur de la península arábica) que era muy preciado en la antigüedad, y al igual que en las Canarias. Su sabia roja (sangre de dragón) se extraía para su uso en medicina y en colorantes; su importancia y valor se igualaba al del incienso y la mirra y otras exóticas especias orientales.

Otro aspecto que apoya la idea de que las Canarias son las islas de las Hesperides es Plinio el Viejo, quien en su obra Naturalis Historia, relata una expedición realizada hasta el archipiélago por un rey de Mauritania; los romanos dieron nombre a varias de estas islas; entre ellos están Junonia (isla de Juno/Hera) por estar plagada de palomas, un ave consagrada de Juno, (hoy Gomera); a una de ellas la llamaron Canaria, por tener una fiera raza de perros (hoy Gran Canaria; y de donde deriva el nombre del archipiélago); Canarias viene del latín canis canis = dos canes, que recuerda un poco el mito del perro de dos cabezas Orto. De cualquier manera, el conocimiento que los clásicos tuvieron sobre las islas fue vago, mezclando mito y realidad.

Hay una tercera versión, que es menos probable, que pone a la isla en el extremo norte, en Hiperboria; de donde se decía que Apolo traía las manzanas doradas y con ellas se fabricaba el néctar de la Ambrosía (que mantenía a los dioses jóvenes). La razón de esta posibilidad es que tras la muerte de Ladón, Hera lo colocó en los cielos (la constelación de Draco = el dragón), al norte del mundo, de manera que a los ojos de griegos siempre era visible y daba vueltas sobre el polo norte vigilando todo el cielo. Según esta idea las siete ninfas conformaban las siete estrellas de la constelación de la osa menor, en otras estas estrellas son las doradas manzanas que está custodiado por el dragón.

La esposa oficial de Atlas fue la oceánide Pleyone (Llena, Abundante) con quien tendría a las siete Pléyades. De las siete, seis de ellas fueron amadas por los dioses, la mayor, Maia (Maya = madre) fue madre con Zeus de Hermes. Los hijos de las Pléyades (salvo Hermes) se convirtieron en los reyes de dinastías en Grecia y Anatolia, siendo así las antepasadas directas de las diversas familias reales, incluidos los reyes de Troya y Esparta. Se tiene que Zeus se acostó con Electra (Ambar/Dorada) y con Táigete (Largo cuello). La primera fue madre de Dardano, fundador de Troya; y de Yasión que es descrito como un joven de gran belleza. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Pleyades_1

Cuentan los mitos que tanta fue la hermosura de Yasión que prendó a la diosa Demeter, y juntos fueron padres de Pluto (riqueza) y Filomeno (amigo de lo fácil), condenados ambos a nunca estar de acuerdo; (no confundir a Pluto con el Plutón romano que tenía igual significado al devolver a Proserpina/Perséfone a su madre cada primavera daba por tanto la riqueza a la tierra para los hombres). Pluto suele ser representado como un niño cargando el cuerno de la abundancia; representa al estar vinculado a Demeter la abundancia de las cosechas. Por su parte Filomeno, también conocido como Bootes (labrador) sería el creador del arado y fue premiado por este invento a ser colocado entre las estrellas como la constelación que lleva su nombre.  El padre de ambos chicos sin embargo no tuvo tanta suerte, las versiones de su muerte temprana no están claras, unos que Zeus no le gustó mucho que su hijo se acostara con su hermana (tía del joven), otras que la propia Demeter no soportó la idea de que envejeciera, o incluso que fue muerto por su propio hermano Dardano (una versión de Cain y Abel entre los griegos).  Entre los cretenses Yasión es equivalente  al semi-dios Carmanor (cortar la cosecha), que tuvo con la diosa Demeter a Eubuleo (buen consejo), otro dios menor del arado (similar a Filomeno/Bootes) y a Acacálide,  diosa menor que atiende las fiestas tras la cosecha.

Pluto_

Filomeno

Se cuenta por otra parte que Táigete violada por Zeus mientras estaba dormida, al despertar y verse embarazada se sintió muy avergonzada y se oculto en la montaña en el Peloponeso que lleva su nombre. Zeus sin embargo la siguió persiguiendo por un tiempo y Artemisa ayudó a la ninfa fundiéndola con una cierva. Cuando finalmente el peligro paso la volvió a su forma normal, la ninfa en agradecimiento a la diosa le dio a la cierva cuernos de oro y pesuñas de bronce, siendo la esta Cierva de Cerinea. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Amantes de Poseidón fueron Celeno (Oscura) y Alcíone (fuerte ayuda); de quienes descienden los reyes de Tebas y otros pueblos de Beocia. Estérope (llena de estrellas) fue amante de Ares y madre del fundador de Pisa (población cercana a Olimpia, y que tras la guerra de Troya algunos de sus descendientes se mudaron de Grecia a Italia, fundando la nueva y más conocida ciudad de Pisa). Sólo Mérope (Espuma, la de la cara oculta) fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses, sino con un mortal.

Cuando las ninfas viajaban por Beocia y fueron acosadas por el cazador Orión, que no dejó de perseguirlas. Finalmente Zeus se apiadó de las muchachas e interpuso un toro entre el cazador y las ninfas; la imagen sin embargo fue grabada en los cielos; que desde entonces se muestra como las chicas (grupo de las Pléyades en la constelación de Tauro) continúan su huida perseguidas de cerca por Orión.

Aunque eran siete hermanas, sólo seis se pueden ver en el cielo. Una de las tradiciones atribuía esta circunstancia a que todas las hermanas fueron amantes de inmortales, a excepción de Mérope, que era la esposa de Sísifo y que brillaba con menos intensidad por ser la única que había contraído matrimonio con un mortal. Además, Mérope había sido cómplice involuntaria en la treta que usó su marido para librarse de la muerte, al no enterrarlo para que así él pudiera reclamar volver a la superficie para solucionar su debida sepultura. Sísifo y Mérope fueron los fundadores de las casas reales de Corinto y Licia. Otra tradición explica que la pléyade que falta era Electra, quien cuando Troya fue saqueada, entristecida, cubrió su rostro con sus manos por la desaparición de la casa real de su hijo Dárdano.

La ultima de las amantes de Atlas fue la oceánide Etra (aire limpio, no confundir con la madre de Teseo de igual nombre) con quien tuvo a las siete Hiades [Fésila (radiante), Coronis (de curvas), Cleia (ilustre), Eudora (dotada), Ambrosia (nectar), Polixo (multiple) y Faio (luminosa), quien en otras versiones es llamada Dione (diosa) y a la que no hay que confundir con la oceniade de igual nombre madre de Afrodita] y al único hijo del titán, Hyas, un primitivo dios vinculado a las lluvias estacionales. Según los mitos, Hyas fue muerto por un león y sus hermanas lloraron amargamente siendo subidas a los cielos formando las estrellas de la cabeza del toro (Tauro), estación que marcaba el inicio de las lluvias, al igual que las Pleyades ubicadas en la misma zona estelar.

Según esta versión el león fue puesto en los cielos como la constelación de Leo y en las antipodas Hyas es la constelación de Acuario, que marca el inicio de las lluvias (eso antes de que en la tradición Leo fuera el León de Nemea muerto por Heracles y Acuario fuera el copero de Zeus, Ganimedes, puesto en los cielos para molestar a Hera).

Anquiale

La única hija del titán Japeto fue Anquiale (calor), una diosa del fuego, que guardaba el fuego divino que fue robado del cielo por su hermano Prometeo y dado a los hombres, cuando, tras el rapto de Core (Perséfone) por Hades, Demeter se negó a traer la vida a la tierra, provocando el origen del invierno. Desde entonces la encargada del fuego fue Hestia, la hermana de Zeus.

Curetes_

Anquiale fue la madre de los Curetes (también identificados con los Dactilos, los Coribantes y los Cabiros; todos dioses menores que según versiones ocultaron con sus ruidos y cantos en sus forjas los llantos del infante Zeus cuando su madre Rea lo oculto en Creta, en Eubea, o en otro lado). La pareja de Anquiale era Hecatero (una forma local del dios rústico, del campo, Sileno), un ser entre cuyos hijos figuran no solo los Curetes, sino también con su unión con las ninfas Oreiades (diosas de los pinos y coníferas), hijas de los dioses de las montañas, Hecatero será el padre de varias de las razas de sátiros y de faunos, igualado así a Sileno (el viejo sátiro que cuido al niño Dioniso y le enseño como fabricar el vino).

Entre los nombres asociados a los Curetes tenemos el de Hoplodamo, que traduce hombre armado, y es descrito como un gigante que ayudo y protegió a Rea cuando Cronos descubrió que había escondido a Zeus; otro fue Anito, quien estuvo por un tiempo al servicio de la diosa Demeter, y crió a la hija de la diosa Despoina (hija de Demeter y Poseidón). El líder de los curetes era Pírrico (danza con fuego), a quien muchos asocian con el propio Sileno.

Los Curetes eran descritos por tanto como gigantes y habiles en la metalurgía; ello hizo que fueran también vinculados a los Telquines, otra serie de gigantes con iguales artes, pero cuya ascendencia esta en los dioses marinos Ponto y Thalasa. Los puntos en común entre ambos grupos era el poder manipular los metales y que a ambos grupos se les pone como padres de los primeros pobladores de Creta (los Telquines fueron en principio los primeros habitantes de la isla de Rodas y luego se dispersaron por el resto de islas del Egeo).

Los nuevos centauros: Rhiphonos, el planeta de la lucha contra el destino

El segundo centauro al que se le puso nombre fue a Rhiphonos, cuerpo descubierto el 28 de agosto de 2009 por T. V. Kryachko en el Observatorio de Engelhardt, Zelenchukskaya, Rusia. Tuvo como nombre provisional 2009 QV38, y tiene asignado el número 346889. El nombre actual fue sugerido por A. Mimeev, siendo Rhiphonos (Riphonus, Rifonos en español) uno de los doce centauros que se unieron a Dionisio en su viaje a la India.

Rhiphonos tiene una órbita cuyo perihelio se ubica a unas 6 UA, ligeramente sobre la órbita de Júpiter y su afelio alcanza 15,7 UA, esto es a mitad de camino entre Saturno y Urano, cruzando solamente la órbita de Saturno. Rhiphonos tiene una inclinación de casi 20°; estando su perihelio y nodo norte ubicados ambos en Aries a 25° y 11° respectivamente. El tamaño de este objeto se estima en unos 30 km; siendo el más pequeño centauro con nombre asignado (Pilenor/1994 TA con 25 km aproximadamente no cuenta ya que no ha sido nombrado oficialmente y su nombre es por el momento un apodo dado por las sociedades astrológicas por cariño). Su periodo de rotación es de unos 35,7 años, haciendo conjunción con Júpiter, Saturno y Urano cada 17, 170 y 62 años en promedio; claro que por su órbita elíptica, con unos 0,44 de excentricidad, estos tiempos cambian un poco, y hay que tener presente que las conjunciones son vistas desde la Tierra como centro del cosmo antiguo y no desde el Sol sobre la cual todos giran. Así con Júpiter hay conjunciones cada 14/15 años y 21 años en forma alterna, como señalan los históricos en: 1908, 1922, 1943, 1958, 1979, 1993 y la siguiente ocurrirá el próximo año en 2014. Con Saturno en 1926, 1937 y 1951; la próxima ocurrirá cerca de finales del 2100, donde también tendrá conjunción con Marte y Júpiter, casi todos juntos al mismo tiempo; y finalmente con Urano ocurrieron conjunciones entre 1938-1939 y 2009; la siguiente se espera para finales de 2076.

Si bien el mito de Orius/Orio es corto y casi insignificante; un centauro más muerto por Heracles ; con Rhiphonos pasa lo contrario, forma parte de un grupo particular de centauros, conocidos como las Bestias de Lamos . En la tradición se mencionan al menos cinco razas de centauros, el primero de todos es Quirón , sus parientes y su descendencia, estos son los centauros del monte Pelión en Tesalia , en la Grecia continental; Quirón era descendiente de Cronos , y por tanto medio hermano de Zeus , siendo el único de los centauros con naturaleza inmortal.

La segunda familia son los centauros de Magnesia , al norte este de la Grecia continental; nietos de la ninfa Nefele , violada por el rey lapita Ixión , quien la confundió con Hera . El hijo de esta relación, Kentauro , tendría relaciones contra natura con las yeguas de la región y de ellas nacerían los centauros de la región. La mayoría de este grupo murió luchando contra el pueblo Lapita, con quienes eran parientes, cuando en la boda del rey Píritoo intentaron, al emborracharse, robar a la novia y otras féminas.

El tercer grupo son los centauros del Peloponeso, según unas versiones hijos de Ixión y Nefele, según otra estos eran hijos del dios de los campos Sileno y la ninfa Melia (diosa de la miel, el árbol de fresno y/o de un manantial en Laconia); entre estos se encuentran los famosos Folo, Asbolo, Orio y otros, muchos de ellos muertos por Heracles cuando embriagados por el olor del vino de Folo quisieron robarlo; este grupo de centauros se relacionaba familiarmente con los sátiros (Sileno era un sátiro), y era una forma de vincular ambas razas con los bosque y los peligros de las montañas.

El cuarto grupo son los centauros o Bestias de Chipre; según el mito cuando Afrodita, recién nacida de la espuma del mar llego a Chipre, Zeus quiso violarla, pero la chica escapó de los intentos de su padre (en esta versión Afrodita se la pone como hija de Zeus y una ninfa marina llamada Dione —Diosa—, una forma de justificar que incluso la diosa del amor estaba bajo los designios del dios de los cielo); el semen cayo sobre la tierra donde Gea/Gaya, siempre fecunda dio a luz a una serie de daimones, responsables de la fecundidad de la isla; la apariencia de estos seres era más similar a de los faunos pero con cuernos de toros; pero en la tradición se les llamó centauros.

La quinta especie de centauros fueron las Bestias de Lamos; en Cilicia (al sur de Anatolia, hoy Turquía). Según el mito tras nacer Dioniso/Baco este fue puesto al cuidado de la ninfas Híades (hijas del titan Atlas y la oceanida Etra —No confundir con la hija del rey Piteo y madre del héroe Teseo, de igual nombre—). Las Híades estaban vinculadas por parentesco a las Pleyades (hijas de Atlas y la ninfa Pleyade) y a las Hesperides (hijas de Atlas y la diosa Hesperide/Crepúsculo). Las Híades, al igual que sus otras medio hermanas eran un grupo de siete ninfas; sus hombres eran: Félise, Córonide, Eudora, Ambroxía, Feo, Polixo y Dione (esta ultima no confundirla con la madre de Afrodita que era una oceánida).

El niño Dioniso/Baco pasaba más tiempo al cuidado de los hijos de estas ninfas, quienes para ocultar al niño de la celosa Hera lo disfrazaban vistiéndolo de niña. Pero los cambios de apariencia del infante no pasaron desapercibidos a la diosa de los mil ojos quien castigó a los chicos transformándolos en las Bestias de Lamos (nombre del río donde habitaban las ninfas). Estas bestias son descritas con cuernos de toros, con piernas y colas de caballo; pero como con el grupo anterior su apariencia seguramente era más similar a los sátiros que a centauros; el poeta Homero llamaba bestias a los centauros, de ahí posiblemente se les identifique como sinónimos. La tradición señala también que las Bestias de Lamos halaban el carro del dios Dioniso/Baco , ello incrementando más la asociación.

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Las Bestias de Lamos eran doce: Anfítemis (Tradición oral); Aisakos (Rama de árbol), Orfaon (Erigir/Levantar), Petreo (Roca), Fauno (Portador), Fanes (Tiempo), Ceteo (Barranco/Gobernar), Gleneo (Juego), Euribio (Larga vida), Espargeo (Envuelto con paños), Nomeion (Medidor) y Rifonos (Lanzador). Ya Dioniso/Baco adulto siguió siendo acompañado por estos centauros, quienes lo ayudaron en su viaje a India y lo siguieron defendiendo, ahora ayudados por su terrible aspecto de bestia.

De las ninfas Híades se sabe que siguieron el destino de sus hermanas, las Hesperides subieron al cielo como las siete estrellas de la constelación de la Osa Menor; las Pleyades perseguidas por Orión fueron puestas en los cielos como un pequeño y brillante grupo de estrellas en la constelación de Tauro, el toro furioso que las protege y se interpone en el paso del cazador que las persigue aún en los cielos; y las Híades, tristes por el destino de sus hijos (o de un hermano muerto) forman hoy el grupo de siete estrellas que describen la letra V de la cabeza del Toro (sin incluir a la brillante Aldebarán, el rojo ojo del Toro).

Sobre la influencia astrológica de Rhiphonos poco, por no decir nada, se ha dicho; pero mientras Orius mira al pasado para así poder ver el futuro; Rhiphonos se mueve en sentido contrario, ve hacia el futuro, en el se muestra el destino inevitable y de donde viene la lucha por tratar de evitar que este llegue, atrapado entre lo que marcan los hados y los deseos personales contradictorios a estos designios. El final siempre será el inevitable fin ya dispuesto, pero es en la pelea que se haga contra ese destino lo que nos fortalece para finalmente aceptar lo inevitable.

Rhiphonos atrapado entre Júpiter y Urano , sin llegar a tocarlos queda siempre supeditado a la imposición de la mente racional y pragmática impuesta por Saturno , aunque rara vez la alcance de lleno por los pocos encuentros (conjunciones) entre ambos; busca al acercarse a Júpiter moverse hacia las ideas de justicia y ley; y al irse a Urano explorar la genialidad y la ciencia; así se encuentra entre la justa medida y la nueva idea tratando de alcanzar un equilibrio entre ambas. Por otra parte que su nodo y perihelios caigan en Aries (uno casi al lado del otro) implican que cuando más se acerca al Sol más se estimulan los deseos del cambio por algo nuevo; aumentado ese deseo por la presencia del nodo ascendente en ese mismo lugar.

Lunas de Urano (2) Titania y Oberón y el ‘Sueño de una noche de verano’

La idea original para nombrar a las lunas de Urano era que fueran seres elficos, vinculados al elemento aire; así las dos más grandes lunas y primeras tomarían los nombres de la reina y rey de las hadas de la obra ‘Sueño de una noche de verano’ de William Shakespeare. La obra se ubica en el antiguo mundo griego, cuando el Teseo, quien mato al Minotauro, desposa a Hipólita, reina de las amazonas. En medio de los preparativos de la boda, dos parejas de amantes, así como un grupo de artistas, que se preparan para la fiesta de boda, se internan en la noche en bosque, interrumpiendo las disputas de los reyes de las hadas y duendes, y terminando siendo manipulados sus actos por estos seres mágicos.

La obra es una de las comedias más celebradas del autor e inicia con Hermia que se niega a desposar a Demetrio, el marido elegido por su padre Egeo; ya que está enamorada de Lisandro. Su padre recurre al rey Teseo y este le señala a la joven que debe obedecer a su padre o convertirse en servidora siempre virgen (monja) de la diosa Diana (Artemisa); ante tales opciones Hermia se pone de acuerdo con Lisandro para encontrarse en el bosque y huir lejos de la ley. Por su parte Helena, enamorada Demetrio, pregunta a su amiga Hermia como consiguió el amor de Demetrio; aquí Hermia le señala que no lo ama y pretende huir esa noche con Lisandro. Cuando Hermia se fuga con Lisandro al bosque, Helena los denuncia. Su esperanza es que Demetrio, al verlos juntos, rechace a Hermia en su favor. Pero Demetrio sólo le preocupa perder a su futura esposa y la busca en el bosque, perseguido por Helena, a quien trata de alejar, despreciando su amor.

En ese mismo momento un grupo de artistas busca ensayar una obra para presentar en la futura boda del rey Teseo. Los seis integrantes no se ponen de acuerdo en la forma de interpretar la obra teatral de Píramo y Tisbe (una versión greco-romana de Romeo y Julieta); siendo Nick Bottom (Nícolas Fondón) demasiado entusiasta y pretende hacer todos los papeles, provocando la molestia del grupo y que en el ensayo, en su intermedio Bottom se interna solo en el bosque.

Por su parte Oberón y Titania, que se han acercado a Atenas por la boda, discuten por un lindo muchacho indio a quien la reina ha tomado como paje, joven que deseaba Oberón como heraldo en su séquito. Molesto Oberón decide castigar a Titania y envía a su siervo Puck (también llamado Robín el Bueno) para que busque una flor cuyo jugo da un filtro de amor para usarlo con Titania. Pero antes de que se lo traiga manda a que lo use en un joven que en bosque a tratado mal a una chica enamorada y se revierta la situación. Puck hace el encargo, salvo por un pequeño detalle, usa el embrujo en Lisandro, que se ha encontrado con Helena, cuando esta fue despreciada por Demetrio. Así Lisandro empieza a perseguir a Helena, quien sabiendo que realmente ama a Hermia, piensa solo le esta jugando una mala broma.

Puck se encuentra con Bottom y el resto del grupo de actores en el bosque y en broma le transforma la cabeza en una de burro cuando este se separa del grupo; al regresar con sus amigos, estos al verlo transformado salen despavoridos. Bottom solo y abandonado se pone a cantar para tranquilizarse, despertando a Titania, sobre quien Oberon ya a puesto el filtro de amor. La reina de las hadas se enamora del ser con cabeza de burro y lo atiende con sus siervas.

Por su parte Oberón a descubierto la equivocación de chico y manda a Puck a corregir el entuerto; este consigue a Demetrio le aplica la poción. Cuando Demetrio despierta ve a Helena y se enamora de la joven, quien es ahora perseguida por los dos chicos, mientras Hermia se siente desolada al descubrir que estos no se pelean por ella sino por Helena. Oberón finalmente interviene antes de que los chicos se maten entre si; y con Puck pone a las dos parejas de amantes a dormir, para reorganizar las cosas.

Con Titania encantada con el burro, Oberón consigue finalmente quitarle el mozo indio y luego retira el encanto de su mujer, mientras Puck se ha encargado de despachar lejos a Bottom y de devolverlo a la normalidad. Al amanecer todos los mortales creen haber estado soñando, Teseo e Hipolita encuentran a las parejas de amantes (ahora en el orden correcto) y accede a que se casen como quieran; Bottom se reencuentra con sus amigos, y como no habían ensayado terminan haciendo la peor interpretación de una tragedia, que resulta en comedia, para la diversión de todos los presentes.

Sueño de una noche de verano’ fue publicado por primera vez en 1600, se debió actuar antes o durante 1598. Una determinación más exacta de su fecha sólo se pueden derivar de la evidencia interna suministrada por alusiones en el texto o en el estilo métrico y general. Así es colocada como la última de las primeras comedias de W. Shakespeare, quien hace un anticipo con ‘Los dos hidalgos de Verona’, pero sin alcanzar la firmeza de la mano de ‘El mercader de Venecia’. Al reconocer desde el principio que ‘Sueño de una noche de verano’ es una comedia más que un drama, explica que los personajes son tan simples que no provocan en el lector el menor interés por análisis psicológicos por conocer las mentes de los protagonistas mismos. De las tres docenas de obras de W. Shakespeare, encontrar las fuentes originales en poetas anteriores es fácil, pero dos escapan a esa simple comparación y búsqueda; una es ‘La Tempestad’ y la otra ‘Sueño de una noche de verano’.

Sueño de una noche de verano’ es como lanzada al viento, la obra conjuga figuras clásicas (Teseo, Hipolita), bromas sobre el campesinado del siglo XVI, y cuentos de hadas tradicionales (Oberón, Puck). Las tres tramas se conjugan, la principal es la sentimental, la secundaria es pura payasada, mientras que tercera son los celos mutuos de Titania y Oberón. muestran que la triple inspiración se obtuvo en la literatura, la observación, y la tradición oral.

(Para leer la obra pulse la imagen)

La primera trama: Los cuatro amantes en la corte de Teseo e Hipólita

Aunque la obra inicia con Teseo e Hipólita hablando de su boda; la mayoría de los mitos griegos refieren que fue otra amazona la desposada por Teseo. Según los mitos, Heracles estaba en su noveno trabajo, ‘Robar el cinturón mágico’ dado por Ares (dios de la Guerra) a su hija Hipólita (reina de las amazonas). En esa aventura lo acompaña su primo segundo Teseo (según los parentescos hijos de Pélope son Piteo y Lisídice; el primero padre de Etra, madre de Teseo; mientras que Lisídice es madre de Alcmena, la madre de Heracles). Aquí existen varias versiones de lo ocurrido, la primera es que Hipólita enamorada de Heracles le entrega el cinturón de buena gana, pero Hera le había señalado a las amazonas que los griegos (Heracles y los otros) estaban ahí para matarlas, y estas atacaron al grupo griego; ocurre así que Heracles mata a Hipólita en su huida, arrancándole el cinturón. Una segunda versión es que Heracles y Teseo secuestran a Melanipa, una hermana de Hipólita, y exigen el cinturón como rescate, y liberándola tras conseguirlo. Tras conseguir el cinturón, Teseo secuestra a Antíope, otra hermana de Hipólita; y los héroes escapan con el cinturón y con Antíope, seguidos de las amazonas, que se sienten engañadas, es aquí ahora cuando Heracles mata a Hipólita en su huida; las amazonas llegaron hasta Atenas pero fracasan en su intento de rescatar a Antíope. El destino de Antíope es (1) que muere durante el ataque de las amazonas en Atenas, (2) en el parto del hijo de Teseo, Hipólito, (3) cuando Teseo decide casarse con Fedra, rechaza a Antíope, que regresa acompañada con las amazonas para matar a todos en la boda; pero que es muerta en el intento por los soldados de Teseo, o por otra amazona, Pentesilea. Según los mitos Pentesilea ayudó a los troyanos en la guerra de Troya, porque el rey Príamo la había ayudado a superar el pecado de matar a su hermana. Shakespeare asume que en la búsqueda de cinturón, Teseo secuestró a Hipólita y luego se enamoraron; basándose quizás en la versión de Plutarco que planteaba esta versión.

Aunque existe una posibilidad literaria de boda entre Teseo e Hipólita, hay dos obras que refieren el tema, estas de otro escritor clásico, este del mundo medieval italiano, se trata de Giovanni Boccacio. La primera es Filostrato (quien es el maestro de ceremonias en la obra de Shakespeare), nombre que mezcla palabras griegas y latinas y traduce ‘abatido por el amor’. Es la versión del poeta italiano de la historia de Troilo y Cresida, inspirada en versiones romanceras francesas del siglo anterior a Boccaccio. La segunda, ademas del nombre es la que realmente muestra grandes comparaciones con la obra de teatro de Shakespeare es ‘La Teseida’, que se resumen como sigue:

Teseo, hijo de Egeo (que con Shakespeare aparece como padre de Hermia), en lucha contra las amazonas obtuvo por victoria y novia a su reina, Hipólita. Trayéndola junto con la hermana Emilia a la ciudad de Atenas es abordado por algunas mujeres tebanas que rezan para que los ayude en contra de la maldad de su rey Creonte (el tío de Edipo). Teseo acepta su pedido y promete derrotar a Creonte. En la batalla ganada por Teseo quedan varios tebanos heridos; entre ellos Arcita y Palamon, nietos de Cadmo (fundador de Tebas); quienes son puestos en la cárcel de Atenas junto con otros prisioneros. Un día ambos miran por la ventana a Emilia y ambos se enamoran de la chica.

Teseo tiempo después decide cambiar por exilio la pena de prisión de Arcita; pero este no desea estar lejos de la amada y regresa disfrazado bajo el nombre de Penteo, donde se convierte en el sirviente de confianza de Teseo. Apenas tiene oportunidad Arcita ayuda a escapar a su amigo Palamon. Ya fuera de Atenas, Palamon le señala su amor por Emilia; ello provoca una disputa entre los amigos; es entonces que los dos son atrapados por Teseo y al saber la razón de su disputa, señala que dará en matrimonio a Emilia a aquella persona ve gane el duelo. En la disputa vence Arcita, pero mortalmente herido, quien en testamento sede a Emilia a Palamon. Esta obra tiene elementos comunes con la obra shakesperiana; dos mozos se disputan a muerte el amor de una chica (Emilia = Hermia) y los hechos ocurren en la casa de Teseo e Hipólita. La obra de Boccaccio fue posteriormente adaptada al teatro y escrita de forma conjunta por John Fletcher y William Shakespeare, esta se llama ‘Los dos nobles caballeros’ y agrega al tema la hija del carcelero, quien es la que ayuda a escapar a Palamon, ya bosque, la hija del carcelero termina loca al no ver correspondido su amor por Palamon. En el bosque se encuentra Palamon con Arcita, que se hacía llamar Filostrato, y es cuando ocurre la pelea y todo lo demás contado.

La segunda trama, los cómicos y la historia de Tíramo y Pisbe

A diferencia de la primera trama, no existe fuente directa para la segunda. El grupo de los cómicos, formado por rudos trabajadores proviene de la propia observación del escritor de los hombres y mujeres de su entorno. En esta segunda trama es importante la transformación de la cabeza de Nick Bottom en burro; de partida el nombre del personaje, que se traduce en español a Fondón (‘fondo’ realmente es la traducción), es en realidad otra forma de decir trasero, pero que vulgarmente en ingles se usa ‘Ass‘, palabra que en español traduce burro; así desde el inicio la vinculación del personaje con el burro es inmediata.

Y burro en español o en ingles representan eso mismo, a un hombre torpe, idiota, burro. El personaje no sabe nada de actuación, pero que cree en sí mismo un gran actor, ningún papel le es suficiente, si pudiera representaría a todos en la obra que su grupo de amigos, todos ellos humildes trabajadores de la ciudad, que tratan de interpretar para la boda de Teseo e Hipólita.

El episodio de transformación de Bottom o en un burro, pudo haber sido sugerido por un pasaje de Reginald Scot de su obra de 1584, ‘Descubriendo la Brujería’ (1584), en una sección del libro se menciona el supuesto poder de las brujas para cambiar a los hombres en animales. La principal historia registrada en la obra es la de un marinero inglés en el extranjero que se metió con una bruja y fue transformado por ella en un burro, cuando él intentó reunirse con su tripulación, fue golpeado en la pasarela con desprecio. La misma obra hace referencia a la literatura latina del siglo II, específicamente a la obra ‘Las Metamorfosis’ de Lucio Apuleyo; mejor conocida por el nombre de ‘El asno de oro’.

Esta se trata de una novela picaresca, imaginativa, irreverente, entretenida y a menudo sexualmente explícita, que narra las ridículas aventuras de un tal Lucio, un joven viril obsesionado con la magia; cuyo entusiasmo fervientemente lo lleva a verse transformado accidentalmente en asno. Bajo esta forma, Lucio, miembro de la aristocracia romana, se ve forzado a ser testigo y víctima de las miserias de los esclavos y desposeídos, reducidos —al igual que él— a poco más que bestias de carga, bajo la explotación de ricos terratenientes. Así el burro de Apuleyo y de Shakespeare comparten a un personaje que se cree más de lo que realmente es y en ambos es transformado total o parcialmente en burro. Por ello la imagen de la transformación de Bottom hace así referencia la tradición inglesa en las brujas y sus poderes; algo que era normal y común en la Inglaterra rural de esos años del siglo XVI al XVII.

La segunda parte de la segunda trama es la historia de Píramo y Tisbe, es una leyenda de la tradición greco-latina y Shakespeare la usa como la obra que estos neófitos actores tratan de representar, para así ganar un premio monetario, que no viene mal a sus pobres bolsillos. Esta historia fue usada dos veces por W. Shakespeare, en ‘Sueño de una noche de verano’ como un complemento incluido en la obra que tratamos; y la segunda es la versión ampliada de Romeo y Julieta’. En el mito Píramo y Tisbe son dos amantes, vecinos pero separados por un muro, se ven y hablan por un agujero en el muro que los separa; una noche deciden huir y encontrarse en el campo; Tisbe llega primero, pero un león que por cerca pasaba la obliga a escapar, dejando caer su manto; donde el león lo desgarra y pone los restos de la sangre de su anterior comida. Cuando Píramo llega al ver el manto ensangrentado cree que Tisbe ha sido devorada por la bestia y se suicida; al regresar Tisbe y encontrar a su amado muerto se suicida también; los dioses transformaron las moras del lugar, que antes eran blancas en rojas, al ser impregnadas por la sangre de los amantes.

La tercera trama, las hadas: Titania y Oberón, Puck y Mab

En el mundo ingles las hadas (the fairies) representa a un grupo de seres tan diversos, distintos y complejos, que lejos de esas personitas con alas de insectos a las que nos han acostumbrado los libros y las películas para niños, tienen una presencia solo equiparable a nuestro vocablo de duende, que usamos en español para describir a una multitud de seres distintos (goblins, leprachaums, manes, lares, gnomos, etc.). Las hadas en español hace referencia a las Fairy en ingles, palabra que deriva del Fay francés y esta del plural latino Fata, (que se siente para nuestra lengua hoy como singular femenino) de la palabra Fatum, que significa destino; así las hadas son sinónimo de destino, se las puede vincular a las Moiras o Parcas, que tejen y destejan el destino de hombres y dioses. En la obra, Oberón y Titania discuten haber modificado mutuamente el destino de los futuros esposos Teseo e Hipólita:

Titania dice: —Y yo seré tu esposa. Pero sé que te has escabullido del País de las Hadas y, encarnado en Corino, te has pasado el día tocando el flautillo … en verdad, que la esforzada amazona, tu dama cazadora, tu amada guerrera, va a casarse con Teseo y tú pretendes dar al tálamo dichas y venturas?. —A lo que responde Oberón—: ¿Y tú cómo te atreves, Titania, a mencionar mi buen entendimiento con Hipólita sabiendo que yo sé de tu amor por Teseo? En la noche estrellada, ¿no le apartaste de Perigenia, a quien sedujo? ¿No le hiciste ser infiel a la bella Egle, a Ariadna y a Antíope?

Shakespeare presenta una nueva y original concepción de las hadas; de ‘Sueño de la noche de verano’, sus personajes feéricos pasaron casi de inmediato a la tradición literaria mundial. De los tres personajes elficos presentes en ‘Sueño de una noche de verano’; la primera, Titania, la reina de las hadas recibe su nombre del genérico griego de las hijas de los Titanes (Titanidas); también el poeta Ovidio usa este nombrecomo epíteto de la diosa Diana (Artemisa, diosa de la luna y la noche; hermana de Febo/Apolo el sol, signo del verano), no por nada Teseo amenaza a Hermia con convertirla en una sacerdotisa siempre virgen de la diosa Diana; en la obra es importante señalar que la noche en cuestión ocurre en el solsticio de verano (Midsummer) y hay luna llena, una combinación rara y mágica para la ‘Noche de San Juan’ de la tradición española. En la obra de Reginald Scot se señala que Diana es uno de los nombres de la ‘dama de las hadas‘, y en la obra del rey ingles Jaime I de 1597, en su ‘Demonología‘ hace referencia a un cuarto tipo de espíritus, a los que califica de gentiles, los llama ‘Diana y su corte errante’ y que nosotros llamamos hoy hadas.

Se señala que la verdadera reina de las hadas en la tradición medieval anglosajona es Mab, quien es heredera de la Morrigan de las tradiciones celtas, diosa de la guerra, la muerte y la noche, y de Morgana, la bruja de la leyendas del Rey Arturo. Tras Shakespeare, Titania reemplaza a Mad en el papel de reina de las hadas, pero la tradición y la literatura han dejado a ambas un lugar propio en la tradición inglesa y literaria mundial; mientras Titania reina en el verano, el calor y el vida, Mab se vuelve la reina en el invierno, el frío y la muerte.

La reina Mab aparece nombrada en la obra ‘Romeo y Julieta del celebre escritor ingles, no es una protagonista, sino una referencia; así le habla su amigo Mercucio a Romeo enamorado:

Ya veo que te ha visitado la reina Mab, la partera de las hadas. … . Y con tal pompa recorre en la noche cerebros de amantes, y les hace soñar el amor; … . Esta es la misma Mab que de noche les trenza la crin a los caballos, y a las desgreñadas les emplasta mechones de pelo, que, desenredados, traen desgracias. Es la bruja que, cuando las mozas yacen boca arriba, las oprime y les enseña a concebir y a ser mujeres de peso, es la que… —¡Calla ya Mercucio, calla!— grita Romeo.

Oberón por el contrario si viene de la tradición medieval; es el heredero de Alberich, (elbe reix, elves rex = rey de los elfos), personaje duende/elfo que codiciaba el oro del Rin y que aparece en la gesta de los Nibelungos de la tradición nórdica. Oberón aparece con ese nombre como rey de los duendes en las leyendas del Rey Arturo y en varios cantares de gesta franceses. Más tarde fue vuelto a vincular con la muerte, era un ser que cuya vista aseguraba que había llegado el final de la vida, a modo de las Banshies inglesas. La descripciones de Oberón varían, mientras que las reinas de las hadas son descritas siempre como seres hermosos, aunque terribles; a Oberón, vinculado a los elfos ingleses (duendes enanos y arrugados, distintos a los elfos nórdicos, altos y esbeltos) se le representa como un enano viejo y de mal carácter. Otras versiones, más producto de la obra Shakespeariana, lo ponen como un genio del bosque, alto, esbelto, coronado con astas de ciervo, a semejanza de dios celta Cernunnos, otro dios vinculado a la muerte y la naturaleza.

Así mientras Titania es el orgullo, la fuerza y la vida, Oberón siempre se le vincula más con la codicia, el engaño y la muerte. Si se revisa más atrás en la tradición, el rey de hadas y duendes (de manes y lares) es en entre los romanos el dios Plutón (el dios griego Hades, dios de los muertos) y su esposa es Proserpina (la diosa Perséfone, una diosa que anuncia el fin del invierno y el inicio del verano), esta correspondencia es perfectamente aplicable a Oberón y Titania, el propio Robín (Puck) en la obra llama a su señor:

Créeme, Rey de las Sombras; …—.

Puck forma parte del folklore inglés, como personificación los espíritus de la tierra. El nombre dado por Shakespeare es Robín Goodfellow (Robín el bueno), y que para muchos no hay referencia previa y empezó a usarse como sinónimo del duende tras la obra. Puck describe a un duende domestico, invocado por los campesinos para que no hiciera travesuras y los ayudara con sus labores (por ello Robín responde como diminutivo de Roberto y llamándolo bueno como a todo niño para que no sea travieso o malo). Es tradición antigua llamar a los seres malignos y/o peligrosos con sobrenombres más propicios, recordemos que el mundo griego a las terribles Erinias o Furias se les llamaba ‘Las Euménides = Las Benebolas‘. Similar ocurre con las cuatro hadas que Shakespeare le puso nombre en la obra, el resto no tiene nombre y son simplemente hadas; puestas posteriores en escena de la obra le han puesto diversos nombres a estos seres que acompañan a los reyes de las hadas, como una forma de que cada actor no se sienta como un relleno; pero los nombres de las cuatro asistentes son: Flor de Guisante, Telaraña, Polilla, y Mostaza (las semillas), y son para tipificar: la gracia, la ligereza, la velocidad y la pequeñez.

Puck guarda semejanza con el Phooka, que era una especie de duende del bosque que extraviaba a las personas en los bosques, que tenía apariencia de fauno y cabeza de cabra (a veces de caballo negro), así como con otros duendes como el Puca o Pwca gales, el Puki (pequeño diablo) de Islandia, el Brownie escocés, los Piskies de Cornualles, el Kobold y el pickel alemán, los Nixies (o Nøkkens) escandinavos o el Pukje (pequeño demonio) noruego. A Puck, Robín o Robín Goodfellow se le pone como emisario de Oberón, y es el inspirador terrores nocturnos en las mujeres de edad, de extraviar viajeros, soplar las velas para besar a las chicas en la oscuridad, quitar las sábanas o hacer caer a los durmientes de sus camas al suelo frío, cambiar los bebés en cunas con hijos de elfos; y hace todo su trabajo bajo el amparo de la luz de la luna. Puck es por tanto un duende travieso, que al ser vinculado al elemento tierra se le describe como los antiguos sátiros o faunos; como en la obra teatral, Puck disfruta perdiendo a los hombres en los bosques, enredando las cosas; representa sobre todo al desconcierto, las equivocaciones y los sustos.

Las tres tramas de la obra, distintas pero iguales entre si, nos hablan de destinos, amor y muerte; los amantes pelean por las chicas que aman casi hasta la muerte, Píramo y Tisbe son amantes condenados por la fortuna al infortunio del suicidio; y los reyes de las hadas (Oberón y Titania) discuten como manejar sus dones; así las hadas como guías de los destinos en la obra evitan la muerte de los amantes, que estos no repitan estos los errores y prisas que tuvieron Píramo y Tisbe; y son a su vez la amalgama que permite combinar las distintas tramas y dar a la obra ese toque de magia que ha permitido a estos personajes tan simples y planos sobrevivan en una de las obras más representadas y conocidas del mundo del teatro.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (6) Agamenón, el planeta de la traición

Han pasado dos años del descubrimiento de (884) Príamo; en 1919, el astrónomo alemán Karl Wilhelm Reinmuth descubre su primer troyano de un total de ocho a lo largo de su vida como astronomo. Este nuevo cuerpo se ubica en el campo griego y recibe el nombre del rey de Micenas, (911) Agamenón, quien con un tamaño de unos 167 km lo vuelve el segundo cuerpo en mayor tamaño del conjunto de troyanos de Júpiter.

El rey Agamenón, cuyo nombre traduce ‘obstinado‘, era llamado en la guerra de Troya, rey de reyes (sin alusiones cristianas), y era el comandante en jefe de las tropas griegas. Para haber logrado tal honor hay que tener en cuenta que en su sangre por medio de sus relaciones familiares se vinculan a casi todos los reyes del mundo griego.

El ancestro más lejano de Agamenón fue el rey lidio (Anatolia central) Tmolo. Tmolo tuvo varias amantes, algunas no de muy buena disposición, entre ellas la oceanide Pluto, con quien tuvo a Tántalo. Pero Tmolo es recordado por violar a una de las ninfas de Artemisa, la chica de nombre Arripa que luego por la deshonra se suicidó ahorcándose y provocando la venganza a su señora. Artemisa envió un toro contra Tmolo quien al huir del mismo terminó empalado entre unas estacas. Tras una horrible agonía muere Tmolo y es enterrado en el monte en Anatolia que lleva su nombre.

Nuestro siguiente personaje en la secuencia es Tántalo; este se volvió rey de Frigia (otro reino de la Anatolia central), donde desposo a Dione, una hija del gigante Atlas. Frutos de esta relación tenemos entre varios hijos a: Broteas, Níobe y Pélope. El mito señala que Tántalo fue invitado por los dioses al Olimpo, donde probó del néctar y la ambrosía (bebida y comida de los dioses). Antes de salir del palacio de los dioses se robó algo de esos manjares divinos. Tántalo corresponde invitando a los dioses a un festín en su casa y sirve a su hijo menor, Pélope, como comida (ofrenda a los dioses). Este acto fue demasiado para ser tolerado (los dioses griegos no apoyaban el sacrificio humano) y castigaron a Tántalo enviándolo al infierno y condenándole a estar rodeado de comida y bebida, y no poder probar ninguna.

Es interesante resaltar que Apolo y Artemisa, hijos de Leto, tiene gran presencia en Asia Menor (Anatolia). Las razones de esto es que se trata de dioses orientales que fueron posteriormente asimilados a la tradición griega. Mientras Apolo aparece recurrentemente en la costa oriental de Anatolia (reino de Troya); Artemisa tiene más figura en la parte central de la península. Castiga al padre de Tántalo, Tmolo, por violar a una de sus ninfas; y hace similar con dos de los hijos de Tántalo. Broteas fue un cazador que se negó a rendir culto a Artemisa y ella lo volvió loco, hasta que se suicidó; por su parte Níobe casa con el rey Anfión de Tebas (y sobre quien comentaremos más adelante) y tuvo varios hijos, hasta que se le ocurrió compararse con la diosa Leto, que sólo tuvo dos. En castigo Apolo y Artemisa mataron a toda su familia. Níobe fue transformada en piedra y llevada a su natal Lidia, donde las lagrimas que brotan de la piedra forman las aguas salobres del río Aqueloo.

El último de los hijos de Tántalo, y único sobreviviente, fue el joven Pélope. Tras ser revivido por los dioses digamos que quedo mejor que antes y Poseidón se antojó del joven, y se lo llevó al Olimpo; pero Zeus tiempo después lo expulso, ya que era hijo de un ladrón y no quería volver a correr riegos a su seguridad (su padre había robado el néctar y la ambrosía en su visita, y de regreso a la tierra contó muchos chismes del palacio de los dioses).

Pélope anduvo por la tierra hasta que llegó a la ciudad de Olimpia, donde del rey Enómao señalaba que su hija, la bella Hipodamía, sería de quien lo venciera en una carrera de cuadrigas. Enómao conocía por un oráculo que su yerno provocaría la causa de su muerte y para garantizar que esto no ocurriera retaba en duelo de aurigas a los pretendientes, que tras perder eran asesinados por el rey. Cuando Pélope llegó ya habían muerto catorce antes que él, pero el chico cree que es una buena oportunidad de tener un reino propio. Pélope pide ayuda a su antiguo amante, Poseidón, quien en recuerdo a los buenos tiempos le entrega unos caballos invencibles; recordemos que Poseidón, además del dios del mar, es dios de los caballos.

Pélope sin embargo no quiso tentar a la suerte y prometió al auriga de Enómao, Mirtilo, la mitad del reino y la primera noche con Hipodamía si lo ayudaba a ganar. Mirtilo quitó una de las clavijas de la rueda y en la competencia, cuando Enómao se aproximaba a Pélope para matarlo, la rueda se desprende, Enómao murió enredado en las riendas y arrastrado por sus caballos. Mirtilo reclamo el pago de su traición, pero Pélope lo traicionó arrogándolo de un risco al mar. Mientras caía Mírtilo maldijo a Pélope por su traición, y la maldición alcanzó a sus hijos, nietos y bisnietos. Pélope se apropio del reino de Enómao y lo expandió hasta abarcar toda la península griega del Peloponeso (que significa isla de Pélope).

Mucha de esta expansión fue desposando a sus hijos e hijas con los reyes vecinos. Así podemos señalar que su hija Nicipe desposo a Esteleno, un hijo de Perseo, quienes fueron padres de Euriteo (quien puso los trabajos a Heracles). Astidamia desposó a otro hijo de Perseo, Alceo, quien fueron padres de Anfitrión y Anaxo (abuela de Heracles). Otro hijo de Perseo y Andromaca, Electrión, desposa a su sobrina Anaxo y serán padres de Alcmena; esta casa con su tío Anfitrión (aquí todo queda en familia) y será madre de Ificles, mientras que con Zeus dará a luz a Heracles.

Piteo, fue otro de los hijos de Pélope, quien fue padre de Etra, esposa del rey Egeo del Atica y madre de Teseo (quien derrotó al Minotauro) (algunos mitos señalan a Poseidón como padre de Teseo, al violar a Etra antes de desposar a Egeo). Otro hijo fue Alcatoo, que fue rey de Megara y su hija Peribea iba con Teseo como una de las ofendas al Minotauro, Peribea desposa a Telamón, hermano de Peleo y será madre de Ayax, primo de Aquiles.

Pero los hijos más importantes de Pélope y Hipodamía fueron los gemelos Atreo y Tiestes en quienes se desarrollaría la tragedia de la casa de Pélope. Y la desgracia se inicia con otra traición, Pélope tiene un hijo ilegítimo con la ninfa Axioque (en algunas versiones una esclava de su mujer), el chico fue Crisipo. Hipodamía viendo el favoritismo de por el bastardo tramo la muerte del mismo con ayuda de sus hijos Atreo y Tiestes. Una versión señala que Crisipo fue violado por Layo (el padre de Edipo) que en su destierro se refugió en la corte de Pélope, cuando los gemelos Anfión y Zeto usurparon el poder (volveremos luego con ellos). En este punto hay varias versiones, la primera es que el chico se suicida con la espada de Layo por la vergüenza de la violación; la segunda es que mientras reposaban en la cama Layo y Crisipo, Hipodamía aprovecha la oportunidad para matar al joven y culpar a Layo, o que tras el suicidio del chico, Layo culpa a la madrastra del crimen. Sea como sea, tras la muerte del bastardo, Pélope maldice a Layo por su violación y le pide a Zeus que Layo no engendre ningún hijo y que si lo hiciese, muera a manos de él. Luego expulsa a su mujer y sus hijos Atreo y Tiestes por cómplices del asesinato del chico.

Hipodamía en el destierro se suicida, mientras que Atreo y Tiestes se refugian donde su sobrino el rey Euristeo, rey de Micenas. Quedando a cargo del reino mientras su sobrino lucha contra los heraclidas (hijos de Heracles), pero la muerte del rey Euristeo pone a los hermanos en la lucha por el trono de Micenas. Atreo que había desposado a la princesa Aérope (nieta del rey Minos) tuvo con ella tres hijos: los gemelos Agamenón y Menelao, y la princesa Anaxibia. Anaxibia desposa al rey Estrofio del reino de Focide, y serán padres de Pílades. Aérope no fue fiel muy fiel a su marido, se acostó con su cuñado Tiestes, y fruto de esa unión nacerá Pelopia; niña que la reina envió con el rey Testropo de Epiro.

Tras años sin decidir quien reinaría finalmente en Micenas, el oráculo predijo que la existencia de un becerro dorado señalaría al próximo rey. Aérope, conociendo donde estaba el animal, robo el becerro de los rebaños de Atreo y se lo entregó a Tiestes, quien lo presentó como prueba de su derecho al trono. Atreo señalo el robo, pero no tenía pruebas, por tanto propuso que Tiestes sería el próximo rey si a la mañana siguiente el sol se ocultaba por oeste. El apoyo de los dioses fue a Atreo y el sol ese día se ocultó por el este, dándole el trono a Atreo. Tiestes es deportado y en su exilio tuvo tres hijos.

El adulterio de Aérope al final fue descubierto por Atreo, quien la mata arrojándola al mar (igual como su padre Pélope hizo con Mírtilo). Atreo decide vengarse de su hermano y lo invita con la excusa de una reconciliación. Mientras están en la cena, Atreo, manda a matar a los tres hijos de su hermano, que lo habían acompañado, y se los sirve como comida. Cuando Tiestes descubre el horror de haber devorado a sus hijos, escapa, no sin maldecir a su hermano (maldiciones van y maldiciones vienen).

De nuevo en el exilio Tiestes descubre por el oráculo que será vengando por un hijo de su propia hija Pelopia. A quien para protegerla Aérope había enviado a la corte del rey Testropo. Una noche Tiestes viola a su hija, quien logra agarrar la espada de su atacante. Pelopia queda embarazada pero abandona a su hijo, Egisto, en el bosque, donde es rescatado por unos campesinos. Por su parte Micenas empieza a sufrir de una gran sequía y se señala que es el castigo por el delito de canibalismo provocado por Atreo. Este busca a su hermano en la corte del rey Testropo, pero ya no se encuentra ahí. Atreo se enamora de Pelopia, y creyéndola hija del rey pide su mano. Testropo no puede revelar la verdad y se la entrega a Atreo como esposa. Esta le cuenta su desgracia y Atreo busca al niño, Egisto, al que cría como hijo propio.

Años después, cuando Egisto se vuelve mayor, Tiestes regresa y es detenido por sus sobrinos Agamenón y Menelao. Atreo ordena su muerte y el ejecutor es Egisto. Pelonia le había entregado la espada de su violador a su hijo, y cuando Tiestes ve la espada le cuenta la historia de su nacimiento a Egisto; y este a su madre, que al descubrir el insecto, violada por su padre y casada con su tío se suicida con la espada. Egisto va donde Atreo y le muestra la espada ensangrentada, Atreo cree que su hermano a muerto por fin y se alegra; pero pronto descubre la horrible verdad, cuando Egisto lo asesina. Tiestes por fin asume el trono de Micenas. Agamenón y Menelao huyen a Esparta.

Los reyes de Esparta y Micenas están vinculados a la familia de Perseo y Andromaca. La única hija de ambos, Gorgofone tuvo dos esposos, el primero fue Perieres, rey de Mesenia (suroeste del Peloponeso) e hijo de Eolo, fueron padres de Afareo y Leucipo. Afareo sucede a su padre, pero sus hijos, los gemelos Idas y Linceo morirán a manos de los dioscuros (Cástor y Pólux) y el trono de Mesenia pasa a Nestor, rey de la vecina Pilos. Leucipo casa con Filodice y tuvieron tres hijas: Arsínoe, Hilaíra y Febe; las dos últimas esposas de los dioscuros. Arsínoe sería nodriza de Orestes y lo ayuda a escapar cuando Egisto planea su muerte. Tras la muerte de su primer esposo, Gorgofone casa con Ebalo, rey de Esparta y será madre de Tíndaro e Icario. Pero Ebalo ya tenía un hijo previo con Batia (la misma que luego fue mujer de Dardano). Tras la muerte de Ebalo, el medio hermano Hipocoonte asume el trono y Tíndaro e Icario escapan refugiándose en la corte del rey Testio de Etolia.

Testio ayudo a su yerno a recobrar el trono y Tíndaro se volvió rey de Esparta y desposó a Leda, quien tuvo cuatro hijos, dos de su marido y dos de Zeus, los de naturaleza divina fueron la bella Helena y Pólux; mientras que de su esposo mortal tememos a Clitemnestra y Cástor. Aunque los varones eran llamados gemelos y fueron conocidos como los Dioscuros (hijos de Dios = Zeus). Helena fue desde su juventud elemento de conflicto; fue raptada por primera vez por Teseo y en su rescate fueron sus hermanos. Tras la llegada de Agamenón y Menelao a la corte de Tíndaro, este casa a sus dos hijas con los gemelos de Atreo; así Agamenón desposa a Clitemnestra y Menelao casa con Helena.

Tras la muerte de Tíndaro, Agamenón se vuelve rey de Esparta y ayuda a su hermano a recobrar el reino de Micenas, ahora en manos de su tío Tiestes. Tras la muerte de Tiestes, y la huida de Egisto, Menelao queda como rey de Micenas. Agamenón tendrá con Clitemnestra cuatro hijos: Orestes, Electra, Crisótemis e Ifigenia. Y Menelao tendrá con Helena a Hermíone, el matrimonio entre Hermione y Oreste fue acordado entre los hermanos cuando estos eran niños, para así unir sus reinos. Pero la felicidad no será completa, el rapto de Helena por París da origen a la Guerra de Troya.

Nos separamos de la secuencia de la historia y revisaremos otras ramas griegas y su relación con la casa de Agamenón. Icario, el hermano de Tíndaro, el suegro de Agamenón, desposaría a la nayade Peribea y entre sus seis hijos destaca la bella Penélope, esposa de Odiseo, madre de Telémaco.

Por su parte una hermana de Leda, la reina Altea estaba casada con el rey Eneo de Caledonia. Cuando nace su hijo Meleagro, las Moiras señalaron que el niño viviría lo que durara el trozo de carbón en la chimenea. Altea entendiendo retira el carbón y lo apaga. Años después cuando un terrible jabalí azotó la región, muchos héroes fueron a cazarlo. Los vencedores fueron Meleagro y Atalanta (una hija ilegitima de Atamante). Pero la pelea por los restos del monstruo provocó la lucha entre Meleagro y sus tíos maternos (los hijos varones de Testio), quienes mueren en la pelea (es la muerte de todos sus hijos lo que hace que Testio ayudara a Tíndaro e Icario y estos se volvieran sus hijos políticos). Sea venganza de su madre Altea por la muerte de sus hermanos, o porque simplemente no le gustaba Atalanta, por la cual se interesó su hijo, Altea enciende el carbón y lo mata; luego Altea se suicida. Eneo que queda viudo y sin hijos casa con Peribea, una hija de  Hiponoo, serán padres de Tideo, quien desposa a Deípile, hija de Adrasto, rey de Argos. Hijo de Tideo y Deípile es Diomenes, uno de los grandes héroes de la guerra de Troya.

La casa de Tebas estuvo maldita desde sus orígenes, Cadmo, tras llegar a Grecia y establecerse desposa a Harmonía, hijas de esta unión fueron: Ágave, Autónoe, Ino y Sémele; y el varón Polidoro (no confundir con el hijo de Príamo de igual nombre). Ágave casa con Equión y será padres de Peneo, quien sucede a su abuelo en el trono. Sémele será amante de Zeus y madre de Dioniso, uno de los hijos de Zeus más perseguidos por Hera. Autónoe desposa a Aristeo (hijo de Apolo y un dios panales de abejas) y será madre de Acteón (cazador transformado en ciervo por Artemisa y devorado por sus perros). Ino desposa al rey beocio Atamante, quien tenía dos hijos de un matrimonio anterior, y según algunas fuentes era padre de Atalanta. Ino acoge a su sobrino Dioniso, pero Hera enloquece a los reyes por tamaña ofensa, quienes mata a todos sus hijos y se suicidan (algunas versiones dicen que Ino huyó con su hijo menor y al arrojarse al mar fueron transformados en Leucotea y Palemón, diosa de la espuma marina y dios de los puertos respectivamente).

Dioniso escapa y con el tiempo, tras recorrer mundo se vuelve dios del vino, las fiestas y los placeres. Por su parte su primo Peneo, ahora rey de Tebas, prohíbe el culto a Dioniso, este lo castiga volviendo locas a su madre y tía (Ágave y Autónoe) quienes en una bacanal matan a Peneo. Polidoro, su tío asume el trono y expulsa a las asesinas. Polidoro tuvo un hijo llamado Lábdaco y este fue el padre de Layo. Tras la muerte de Polidoro, provocada nuevamente por Dioniso, el trono de Tebas paso a uno de los tíos de Lábdaco mientras crecía. Nicteo, hermano de Equión, tenía una hija, Antíope, que como muchas otras fue seducida por Zeus y fruto de esta unión son los gemelos Zeto y Anfión. Temiendo la furia de su padre, la chica escapa a la ciudad y se refugia en otra, su padre la persigue pero muere en el intento traerla de vuelta. El trono de Tebas pasa a Lico, hermano de Nicteo, quien si logra atrapar a la sobrina chica y traerla de regreso.

Mientras los hijos de Antíope, Zeto y Anfión, crecían; el trono de Tebas pasa a su legitimo heredero, Lábdaco, pero este muere pronto (seguro que culpa del culto a Dioniso) y Lico retoma el poder mientras crece el hijo de Lábdaco, Layo. Cuando Zeto y Anfión llegan a adultos luchan y matan a Lico, y se vuelven reyes de Tebas. Es en este intermedio que Layo huye y se refugia en la corte de Pélope y ocurren lo hechos relatos anteriormente. Anfión desposo a Níobe y la ofensa a Leto provocó la muerte de todos sus hijos, y del propio Anfión. Es cuando regresa Layo al trono, quién casa con Yocasta, y serán padres de Edipo; quién cumple la maldición de Pélopes, matando a su padre y casándose con su madre.

Nos olvidamos de la tragedia tebana y volvemos a la tragedia espartana. Cuando París, el hijo de Príamo, se llevó a Helena, todos los caudillos aqueos fueron convocados para organizar un ataque contra Troya. Los jefes se reunieron en el palacio de Diomedes en Argos, donde Agamenón fue elegido comandante en jefe, bien como consecuencia de su mayor poder; o bien porque se ganó el favor de la asamblea mediante ricos presentes; o simplemente porque era el tronco que unificaba todas las ramas de los reinos griegos.

Tras dos años de preparativos, el ejército y la flota griegas se reunieron en Beocia. Agamenón había consultado previamente el oráculo sobre el asunto de la empresa y el augur Calcante interpretó distintas señales en las cuales la guerra duraría nueve años pero Troya caería finalmente al décimo. Antes de la partida, en una cacería Agamenón mata un ciervo que estaba consagrado a Artemisa, ello provocó la cólera de la diosa se produjo una calma absoluta, de forma que los griegos no podían abandonar el puerto por falta de viento. Cuando los videntes declararon que la ira de la diosa no podría ser aplacada a menos que Ifigenia, la hija de Agamenón, le fuese ofrecida como sacrificio compensatorio, Diomedes y Odiseo fueron enviados para llevarla al campamento con el pretexto de que debía desposar a Aquiles. Ella accedió a acompañarles, sin saber realmente su destino; algunas versiones dicen que la chica fue rescatada al último momento por la propia Artemisa y llevada a Táuride (Crimea) donde se volvió sacerdotisa de la diosa.

En Troya pasan diez años, al final de la guerra, Agamenón secuestra a la troyana Criseida, una hija de Criseo, sacerdote de Apolo. Criseo pide la liberación de su hija, pero Agamenón se burla del anciano; este regresa al templo de Apolo y pide su ayuda; ante lo que el dios desata una peste en el campamento griego. Calcante señala que la peste terminara con la devolución de Criseida; a regañadiente Agamenón acepta, pero le quita a Aquiles su esclava, Briseida, prima de la anterior. Aquiles se separa molesto del bando griego.

En esos momentos un intento de alcanzar la paz, París y Menelao se disponen a pelear por Helena y el vencedor definirá al ganador de la guerra; pero Afrodita hace desaparecer a París, provocando el desconcierto entre ambos bandos. Antes de que Menelao se proclame campeón, Pandaro dispara una flecha, persuadido por Deifobo (hijo de Príamo), contra Menelao; quien es herido a traición y provocando la vuelta a las hostilidades. Es en esta batalla que luchan, sin haber ganador, Héctor y Ayax; más adelante el avance de los troyanos hacia las naves griegas obliga a Patroclo a suplantar a su primo Aquiles; resultado muerto por Héctor; y provocando el regreso de Aquiles a la lucha.

Tras la captura de Troya, Agamenón recibió a Casandra, hija de Príamo y profetisa condenada, como botín de guerra, y según una tradición recogida tuvo dos hijos. Agamenón tardó ocho años en volver a su patria, como muchos héroes griegos, los dioses castigaron duramente a los vencedores su intento de regresar a su hogar. Melenao tuvo más suerte y al menos logró reconstruir su familia a su regreso con Helena. La hija de ambos, Hermíone, destinada inicialmente como esposa de Orestes, fue desposaba con el hijo de Aquiles, Neoptólemo, pero este matrimonio no tuvo buen final. Melenao fue puesto entre las estrellas en 1957, con el asteroide (1647) Menelao y es un cuerpo pequeño, de unos 72 km; si se compara con su hermano (911) Agamenón que es más del doble en tamaño.

Agamenón en su regreso a casa fue desviado dos veces de su rumbo por las tormentas, pero al fin tomó tierra en la Argólida, que estaba bajo el dominio de Egisto, quien había seducido a Clitemnestra durante la ausencia de su marido. Cuando su mujer Clitemnestra ofreció un banquete a su llegada, esa noche a traición Clitemnestra y Egisto mataron a Agamenón y a Casandra, que le había predicho de la traición, pero como siempre nadie escuchó sus advertencias. Tras la muerte de Agamenón y Casandra, sus dos hijos fueron asesinados sobre la tumba de ambos por Egisto. Las razones de estos asesinatos varían según las obras literarias que lo han referido: la venganza de Clitemnestra por la muerte de su hija Ifigenia como sacrificio, el adulterio de la Clitemnestra con Egisto, o incluso celos de la reina por la esclava, Casandra, traída como trofeo de guerra por Agamenón, y con quien tuvo dos hijos.

La muerte de Agamenón fue vengada por su hijo Orestes, quién a la partida de su padre a la guerra Orestes había sido salvado por su niñera Arsínoe, que le sacó del país cuando Clitemnestra quería matarlo al volverse amante de Egisto. Orestes encontró refugio donde su tía Anaxibia y su esposo el rey Estrofio; donde Orestes y su primo Pílades se volvieron casi hermanos. Habían pasado ocho años de la muerte del rey Agamenón, Orestes cumplía los veinte años, cuando el oráculo de Delfos indica al joven que es hora de volver a su patria.

Orestes regresó a casa junto con su amigo Pílades, hijo de Estrofio. Y se encontró con su hermana Electra ante la tumba de Agamenón, donde ambos habían ido a rendir honores al difunto; se reconocieron y planearon cómo Orestes llevaría a cabo su venganza. Tras matar a su madre y su amante, Orestes sufre la persecución de las Erinias (Furias); ante lo que se refugia en el templo de Apolo en Delfos y es sometido a juicio. Para parar estas continuas venganzas, provocadas por los actos fratricidas entre padres e hijos el juicio lo decide finalmente la diosa Atenea, al haber empate de las partes; y que señala que en esos casos, siempre que halla empate, se ha de dar la duda a favor del acusado.

Tras alcanzar su libertad, Orestes se vuelve rey de Micenas; posteriormente casa con su prima Hermíone, hija de Menelao y Helena; quien estuvo casada primero con Neoptólemo, hijo de Aquiles. Y así fue, pero el matrimonio no consiguió tener descendencia. La princesa echó la culpa de la esterilidad a la concubina de su marido, Andrómaca, la cual podría lanzar hechizos para que Hermíone no se quedara embarazada. Neoptólemo, con tal de saber si lo que decía su mujer era cierto o no, acudió al oráculo de Delfos, donde se encontró con Orestes, quién tendría que haber sido el marido de Hermíone. En la lucha a muerte que mantuvieron, fue Neoptólemo quien murió y Orestes, por fin, se casó con su prima Hermíone. Del matrimonio nació Tisámeno, quien finalmente unificaría los reinos de Micenas (de Agamenón), Esparta (de Menelao) y Argos (de Diomenes, que tras su regreso su mujer y amante quisieron hacer lo mismo que con Agamenón, pero el huyó a Italia donde se le hace fundador de varias ciudades; su reino fue absorbido finalmente por Orestes). El hijo de Agamenón fue incorporado a los cielos en 1973, dando nombre al asteroide (13475) Orestes.

Agamenón representa la traición, su familia está formada por traidores (Tántalo, Pélope, Atreo, Tiestes, Egisto), y el fue un traidor (engaña a su hija Ifigenia para traerla como sacrificio), y a su vez fue traicionado (por su mujer Clitemnestra) y su hermanastro (Egisto); su hijo Orestes continua el ciclo, traiciona a su propia madre, matándola. El propio número de asteroide es 911, que es el número que designa en USA a llamado de emergencia, y es la fecha 09(sep)/11 cuando ocurre el atentado de las Torres Gemelas en New York. Es por tanto un indicativo de la traición en todas sus formas, en especial la que ocurre dentro del hogar y la familia. Agamenón es el padrote, no le importa más nadie que él y sus deseos, los cuales antepone ante los demás; la lección de Agamenón es que el circulo de la traición, una vez iniciado es una espiral que termina envolviendo a todos y finalmente se cierra sobre si misma y en el origen, provocando la desgracia en quien lo inicia.

Menelao representa al cornudo, al marido engañado; su furia se desata por la traición, Menalao sufre la traición, no sólo de la familia, sino de extraños, es engañado por su mujer, pero cuando intenta recuperarla sobre él caen fechas traicioneras. No basta con la humillación familiar, es la comidilla de toda la comunidad.

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Los dos hermanos representan facetas distintas de la traición, mientras Agamenón es el que ejecuta la traición, sobre todo dentro de seno familiar, Menelao es quien sufre el acto de traición. Agamenón representa la traición pura, pero a quien hierro mata, con hierro muere; al final la traición se devuelve y el ejecutante recibe su propio plato en el momento menos esperado; Menelao busca superar la traición y reconstruir su vida, y al final trata de no permitir que la traición recibida no lo destruya; perdona la traición de su mujer, es en este punto que puede avanzar y disfrutar del resto de su vida en paz, a diferencia de su hermano, que cae víctima de su propios errores, el secreto para superar la traición lo da Menelao, y es el perdón. Orestes por su parte representa al traidor arrepentido de sus actos; a diferencia de su padre, que nunca se arrepintió de sus pecados, Orestes trata de superar el mismo por medio del arrepentimiento sincero. En todos su grifos representan la daga de la traición, mientras que en Agamenón el ejecuta el acto y este se devuelve y se hunde en el origen, Menelao lo siente en carne propia, pero se eleva por encima del mismo, y Orestes entierra la daga, pero tras hundirse en la culpa, supera el vil acto con el arrepentimiento.