Los cambiaformas (3) En los cuentos de hadas

En uno de los clásicos de la infancia, “El gato con botas” engaña al ogro para que demuestre su poder, este se transforma en grandes bestias, oso, león, etc.; pero el gato le pregunta si se puede transformar en un ser tan pequeño como un ratón o sólo en grandes bestias; para demostrar su poder el ogro se transforma en ratón y el gato lo devora al instante.

Otro clásico común es “El príncipe rana“, que requiere un beso de una princesa para volver a ser nuevamente príncipe. Similar ocurre con otros cuentos como en el cuento de “La bella y la bestia“, “Blancanieve y Rojarosa“, en todos ellos un bello y orgulloso príncipe, por lo general, ha sido transformado en bestia y/o animal en castigo o maldad de un hada, bruja, demonio o duende; en todos los casos el hechizo se rompe por la acción de un beso de amor verdadero de una princesa o bella dama por aquella bestia/animal.

Otras versiones reflejan el no atender o cumplir a cabalidad con los consejos, ejemplo tenemos “El Príncipe Lindworm“, donde una reina que no tenía hijos comió una cebolla mágica, el resultado es un ser mitad humano mitad dragón/serpiente. Al crecer debe tomar una esposa, pero las devora a todas en su noche de bodas; la última novia evita al ser comida por el lindworm cuando al llega su noche de bodas él le pide que se quite toda la ropa que ella posee, y ella le dice al novio que se quitará una de sus prendas, sólo si él se quita una propia; cuando el último rastro de ropa del vestido de la chica cae, él se ha quitado su última piel, y ha vuelto a ser un hombre. Similar ocurre con “Juan mi erizo” y “Pulgarcito“, tal era el deseo de ser madre o padre que no atienden bien las instrucciones y el hijo llega al mundo no tan perfecto.

En versión femenina destaca la historia rusa de “La rana zarevna“, donde una rana se metamorfosea en una princesa, llamada Basilicia la Sabia, su esposo el zarevich Iván para tratar de romper el hechizo y quema la piel de la rana mientras su esposa entretiene a su padre; eso provoca la desaparición de la princesa y la búsqueda de Iván por todo el mundo para encontrarla.

Esta versión es similar en otros cuentos tradicionales; muchas hadas adoptan una forma humana desprendiéndose de la piel animal que las cubre; las valkirias visten sus trajes de cisnes y vuelan por los cielos generando los vientos con sus alas; y las veelas (vilas) eslavas, aparecen como cisnes (al igual que las valquirias), como yeguas (como los kelpies anglosajones), como lobas (al semejanza de los licántropos), pero también se disfrazan de halcón (como la diosa Freya) y o como serpientes (otro signo del agua).

Las selkies se quitan su piel de foca; el pescador consigue y esconde la piel y a cambio obtiene una esposa sumisa y bella; pero al final ella siempre recupera su piel animal y abandona al marido dejándolo lleno de tristeza y dolor.

En otros cuentos como el africano Seetetelané“, un hombre pobre que vivía de matar ratas encuentra un huevo de avestruz, de donde nace la hermosa Seetetelané, quien lo cuida y le da riqueza y poder, eso hasta que él, borracho una noche, la ofende diciendo ante todos su origen como hija del huevo un avestruz; a la mañana siguiente el hombre es nuevamente pobre y ya no puede sobrevivir sin la ayuda de la magia de su mujer, muriendo de hambre y frío.

El hada Melusina (Melusine) se transforma en dragón al entrar cada sábado en su baño semanal; eso hasta que es descubierta por su marido y debe lo abandona por haber roto su promesa de darle privacidad en el baño.

En estos todos cuentos, de latitudes tan distintas, comparten un hecho en común, la mujer, generalmente es un hada que se transforma en animal, permanece con el hombre mientras él no revele su secreto, retenga o destruya la capa que la da su forma animal. Mientras la joven permanece con el amado lo llena de fortuna y riquezas; todas desaparecen al irse ella. En muchas versiones el amante muere al haberse desacostumbrado a su vida de miseria; en otras versiones busca a la amada pasando muchas dificultades; es la imagen del alma persiguiendo al esquivo amor; es una versión invertida de géneros de la historia de Psique (Alma) y Eros (Amor).

Otras hadas animales adquieren la apariencia humana, para engañar al hombre y para su diversión o propio beneficio; en oriente (China, Corea y Japón) Kitzune, el zorro de nueve colas, se disfraza de chica para divertirse con pesadas bromas a los hombres que se consideran grandes amantes; o el hada escandinava Huldra que oculta su cola de zorro o vaca bajo largas faldas y engaña a hombres apuestos para casarse con los mismos, y adquirir finalmente una apariencia humana.

Existe una versión no de amantes sino de hermanos, donde varios de ellos son transformados, y la hermana menor busca la forma de volverlos a transformar en humanos. Citamos como ejemplos: “Hermanito y hermanita” de los Hermanos Grimm, el chico es transformado en ciervo por la madrastra/bruja; “Los seis cisnes” y “Los siete cuervos“, ambos también de los Hermanos Grimm y “Los cisnes salvajes” de Hans Christian Andersen y “Los tres cuervos” un antiguo cuento popular alemán narran una historia similar. Después de la muerte de la reina, una malvada bruja se casa con el rey, y convierte a los hijos varones en aves (cuervos o cisnes) para deshacerse de ellos. La princesa, hermana menor de los príncipes convertidos escapa. Ella, por lo general, debe tejer trajes encantados para romper el hechizo y no decir palabra hasta que termine su labor, así debe guardar silencio por tres años, tres meses, tres semanas y tres días para romper el hechizo de la bruja.

Tiempo después conoce a un apuesto príncipe, con quien se casa, pero las cosas no resultarán como ella esperaba; su afanada labor y silencio provocan sospechas y la catalogan de bruja; en algunas versiones la bruja es la nueva esposa del padre del príncipe y los hijos de la princesa y su esposo desaparecen haciendo recaer en la muda joven las sospechas de brujería, que no puede decir la verdad. Antes de ser quemada por bruja llegan sus hermanos a salvarla, ella los cubre con las telas mágicas rompiendo el hechizo y pudiendo hablar, pero por lo general la manta para el menor de ellos no esta toda acabada, o aún faltaban unos minutos y el chico menor conserva un ala por brazo.

El cuento realmente se remonta a una vieja leyenda celta ya cristianizada; Lir (Lear o Llyr) era un dios del mar en la mitología celta. Cuando el dios Bodb Derg, hijo del gran Dagda (El gran padre), fue elegido rey de los Tuatha Dé Danann (Hijos de la diosa Dana), Lir se molestó por la elección y no quiso rendir honores al nuevo rey de los dioses celtas; para apaciguarlo y ponerlo como aliado Bodb Derg le ofreció a su hija Aoibh (la bella); de esa unión nacieron una niña, Fionnuala (Justa), y sus tres hijos: Aodh (Sol/Fuego) y los gemelos, Fiachra (Cuervo) y Conn (Lider), parto en que muere Aoibh. Bodb Derg a fin de mantener la relación con su cuñado le entrega una segunda hija como esposa, Aoife (Placer).

Aoife tuvo celos del amor de los niños entre sí y de su padre para que ellos y conspiró para deshacerse de los niños. En un viaje con los niños a la casa de Bodb, ella ordenó a su criado matarlos, pero este se negó; tal fue la ira de Aoife que trató de hacerlo por sí misma, pero no tuvo el coraje. En su lugar, utilizó su magia para convertir a los niños en los cisnes. Cuando Bodb escucho esta aberración, transformó a Aoife en un demonio del aire (viento huracanado) por toda la eternidad. Como cisnes, los niños vivieron unos 900 años. Para romper el hechizo tendrían que ser bendecidos por un monje, pero ya eran terriblemente ancianos y murieron finalmente al ser bautizados como cristianos. Irlanda ya no era pagana para esas fecha.

Otro mito celta nos narra los amores de Aengus Mac Og, hijo del dios celta Dagda y Boanna, que se enamoró de la joven Caer; la joven tenía una maldición en la cual un año era cisne y en el otro mujer. Angus Mc Og no soportó la perdida de la amada y se transformó en cisne para acompañarla siempre.

Basado en ese mito del compositor ruso Tchaikovsky crea su ballet “El lago de los cisnes”. En esta historia el príncipe Sigfrido debe buscar esposa, mientras pasea por el bosque un grupo de cisnes que nadan bajo la luz de la luna se transforman en bellas doncellas, su reina Odette narra al príncipe que sufre la maldición del brujo Rothbart y sólo el verdadero amor romperá el hechizo. En la fiesta en palacio mientras le presentan las candidatas, el joven no deja de pensar en la reina Odette y espera impaciente su llegada, y por la entrada entran finalmente el barón Rothbart y su hija Odile; confundiendo a Odile con Odette, Sigfrido la jura amor eterno a la joven equivocada, cuando llega finalmente Odette y Sigfrido descubre el engaño ya es tarde; Odette regresa al lago en llanto y Sigfrido corre a pedir su perdón, ya es tarde el hechizo no puede ser roto Odette muere de dolor y Sigfrido se suicida para acompañarla, liberando con su sacrificio al resto de las doncellas del hechizo y matando al brujo Rothbart al romper su encantamiento.

Transformase en caballos y yeguas es común en muchos duendes; el pooka (similar a un fauno) ingles, los nix escandinavos y los selkies irlandeses adoptan esta forma, esperando al incauto que crea haber hallado un caballo perdido y cuando lo monta, esta bestia arrastra a su jinete hasta el cause de agua más cercano para ahogar a su víctima.

En Polonia, en el pueblo de Eichmedian, vivía una mujer que era tabernera. Era una mujer codiciosa y cobraba el doble en muchos pagos, hasta que una tarde, un grupo invitados la acusaron de ser timados; y ella respondió: —Si mi negocio simplemente no es, entonces que se monte mi espalda el Diablo.— Para su horror y asombro de todos los presente, el cuarto oscureció de repente y el Diablo apareció ante ella transformándola en yegua y montándola. El Diablo soltó una gran risa y a velocidad precipitada la montó y la llevo al pueblo de Schwarzenstein, donde un herrero, llegando en altas horas de la madrugada. Él despertó al herrero y exigió que su corcel fuera herrado. El herrero, bostezando, se quejó de la hora tan tarde y que su forja estaba cerrada y fría. Pero el Diablo insistió y prometió mucho oro si era hecho rápidamente. El herrero encendió su horno cuando la yegua empezó a hablar y a contar su historia. El herrero fue horrorizado no pudo continuar su trabajo y el Diablo rabiaba pero había nada podía hacerse, y cuando un gallo anunció la llegada de alba, el hechizo fue roto. El Diablo desapareció y el tabernera recobro su forma; arrepintiéndose de su codicia, ella tenía dos de herraduras clavada en sus manos; herraduras que fueron colgadas en la iglesia de Schwarzenstein como una advertencia a otros timadores.

En otros cuentos como el ruso “Koschei el Inmortal” el príncipe Iván es ayudado por sus cuñados, tres cambiaformas (uno águila, otro halcón y el último cuervo) a vencer a la bruja Babayaga y al brujo Koschei, para así poder rescatar a su amada, Marya Morevna, cautiva del brujo.

Los cambiaformas (4) Otras mitologías

Mitología Céltica

En la tradición celta del país de Gales se señala que Gilfaethwy era un hijo de la diosa Don (Dana para los Irlandeses), hermano de Gwydion y Arianrhod. Gilfaethwy estaba enamorado de la joven virgen Goewin, que estaba al servicio de su tío, el Rey Math de Gwynedd, Math ap Mathonwy (Math hijo de Mathonwy). Según el mito Math era un gran mago y su padre Mathonwy era un antiguo “consorte” de la gran diosa Don/Dana, y era visto como un dios que presidía el inframundo.

Como hijo de dioses, Math requería que sus pies reposaran en el regazo de una joven virgen (Goewin) para poder vivir, una forma de señalar que estaba bajo la autoridad dada por la gran diosa madre, y sólo se separaba de su lado cuando iba a una guerra.

Gwydion, ideó un plan para dejar a Goewin disponible a su hermano. Gwydion dijo a su tío sobre un animal nuevo en Gales, llamado cerdo, y cómo podía obtenerlo de su dueño, el rey Pryderi de Dyfed. Los cerdos que según el mito Pryderi los había recibido del aliado su padre Gwyn/Pwyll (quien la tradición luego volvió rey de las hadas galesas), del rey Arawn de Annwn (el paraíso o el otro mundo).

Disfrazados de bardos, Gwydion y Gilfaethwy ganan audiencia con el rey Pryderi. Con buena labia Gwydion engaña a Pryderi para intercambiar algunos cerdos por caballos y perros (que Gwydion había evocado a través de la magia); Pryderi aceptó el trato y Gwydion y sus hombres tomaron a los cerdos de vuelta a la casa de Gwynedd. Pero Pryderi descubre el engaño y declara la guerra contra de sus vecinos. Math fue a la batalla mientras Gilfaethwy se cuela en Gwynedd y viola a Goewin. La guerra terminó cuando Gwydion mata a Pryderi en combate singular.

De regreso a su castillo, el rey Math fue a descansar sus pies en el regazo de Goewin, pero no podía, ella ya no era virgen. Él la tomó como su esposa para salvar su honor, y como castigo desterró a sus sobrinos, transformándolos en una serie de parejas de animales con su gran magia. Durante un año convierte en cierva a Gilfaethwy y a Gwydion un ciervo, y se aparean y producen una descendencia que es entregada al final de ese año a Math. Al siguiente año Math hace de Gilfaethwy un jabalí y a Gwydion una cerda, cuando regresan un año más tarde con un nuevo hijo, Math los transforma en hace lobos. Después del tercer año se les libera de su castigo y los hace humanos. Tuvieron tres hijos durante esos tres años, a los que Math convirtió luego en humanos y llamó: Hyddwn (hombre siervo), Hychddwn (hombre jabalí) y Bleiddwn (hombre lobo).

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Ceridwen o Cerridwen es una diosa/bruja galesa, y los elementos comúnmente asociados a sus representaciones se encuentra un gran caldero y una gran cerda o jabalí hembra blanca (que hacen referencia a su nombre como una diosa de los ciclos lunares —similar a Hecate—). Ceridwed estaba casada con Tegid Foel (Tácito el calvo, dios del lago Llyn Tegid o lago Bala), la pareja tuvo tres hijos; la hermosa doncella Crearwy; Mofan (Gran cuervo negro) también llamado Afagddu (Tinieblas, debido a su piel oscura y horrible) y finalmente Morvran, quien era un hombre feo, pero fuerte y valiente en la batalla.

Afagduu que era tan terriblemente feo que Ceridwed pensó que no sería aceptado jamás por la sociedad y decidió compensar la fealdad de su hijo volviéndolo el más grande de los bardos galeses, para lo cual prepararía una poción, de la cual solo las tres primeras gotas serían mágicas, siendo el resto un letal veneno. La poción hecha con seis hierbas mágicas debía cocinarse durante un año y un día; para vigilar la poción, Ceridwen tenía dos sirvientes, el anciano y ciego Morda y el joven Gwion a los cuales había advertido que no tocaran ni una gota de la poción, so pena de sufrir una muerte terrible. Pero un día que Gwion se encontraba removiendo la poción, tres gotas del líquido ardiente saltaron sobre su mano, instintivamente, Gwion se llevó la mano a la boca, obteniendo así los dones que estaban destinados a Afagduu. Furiosa, Cerridwen persiguió a Gwion para matarlo, pero el joven, utilizando sus nuevos poderes mágicos, se convirtió en liebre. Cerridwen, entonces, se convirtió en perro; Gwion se transformo entonces en pez y saltó a un río, Cerridwen se volvió nutria y continuó la persecución; Gwion se convirtió en gorrión y Cerridwen en águila. Finalmente, el joven se transformó en un grano de trigo y Cerridwen, en forma de gallina, se lo comió.

Cuando Cerridwen volvió a su forma humana, se dio cuenta de que estaba embarazada y que el niño que llevaba en su vientre era Gwion y resolvió matarlo en cuanto naciera. Sin embargo, cuando el bebé nació, era tan hermoso que Cerridwen no se atrevió a matarlo, así que metió al bebé en un saco de piel de foca y lo tiró al mar. Sin embargo, el niño sobrevivió y fue recogido en la costa por un príncipe llamado Elphin, el cual adoptó al bebé, llamándolo Taliesin. Con el paso del tiempo, Taliesin marchó a la corte del Rey Arturo, donde se convirtió en el arpista principal y en consejero del rey.

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Entre los mitos celtas irlandeses se cuenta que Irlanda fue invadida por varias razas de hombres y dioses en distintas oportunidades; la primera invasión fue por Partholón, descendiente del Noe bíblico, y que al llegar a tierras irlandesas lucho contra los Formorianos, habitantes originales vinculados muchas veces a kobols y demonios. Tras muchas luchas Partholón y su gente mueren por las plagas; quedando sólo vivo Tuan Mac Cairill, quien no sólo vivió para ver las siguientes invasiones a Irlanda. Siguió la invasión de Nemed y sus seguidores quienes peleando con los formorianos se destruyeron mutuamente, luego vino la invasión de los Fir Bolg, descendientes de los formorianos y finalmente la invasión de los Tuatha Dé Danann (hijos de la diosa Dana).

Para poder lograr tal hazaña Tuan Mac Cairill ya como un anciano se arrastró fuera en una cueva y se quedó dormido y cuando despertó se había transformado en un ciervo joven y vigoroso. El proceso se repitió cada vez que se hizo viejo y volvió a renacer de diversas maneras como: un jabalí, un águila y como un salmón. Sin embargo, durante su existencia como un salmón que fue capturado y consumido entero por la esposa de un rey llamado Cairill y pasó a su vientre para renacer de nuevo como Tuan Mac (hijo de) Cairil y contó toda la historia que había vivido.

Mitología nórdica

Dos dioses son los cambiaformas más notables; Odín, el Zeus del norte y Loki. Loki por sus trampas es el más nombrado en esas hazañas en los mitos. Se cuenta que cuando los dioses acuerdan con un constructor la construcción de las murallas del Walhalla; el trato es la mano de la más bella diosa, Freya; pese a la protesta de todos los dioses, Loki le dice que así será si y sólo si termina las murallas en seis meses; un tiempo que para todas luces era imposible; el constructor acepta y tiene un “As en la manga”; su poderoso caballo Svadilfari. Los dioses furiosos con Loki le dicen que resuelva el problema y Loki se transforma en yegua llevándose al caballo del constructor. El constructor furioso se revela como un gigante, al que Thor acaba con su martillo. Loki, volvió a Asgard cuando no implicaba peligro alguno, y volvió preñado como yegua y dio a luz a Sleipnir, un extraño caballo de ocho patas que Loki regaló a Odín como una forma de apaciguarlo, diciéndole: “Ningún caballo igualará la velocidad de éste. Él te llevará por mar, tierra y aire, también a la Tierra de los Muertos y de vuelta aquí” y tal como Loki prometió, Sleipnir nunca falló a su nuevo amo, Odín.

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Un día los dioses Odín, Loki y Hœnir de viaje a través de montañas y tierras salvajes se detuvieron a comer en un valle donde vieron una manada de bueyes, tomaron uno y se dispusieron a cocinarlo en un horno en la tierra, pero pronto vieron que no se cocinaba. Mientras intentaban determinar la razón de esto, escucharon a alguien hablando en el roble, encima de ellos, diciendo que él era el responsable de que la carne no se cocinara. Miraron hacia arriba y vieron a Þjazi (Thiazi, Thjazi o Thiassi) bajo la forma de un gran águila y les dijo que si le dejaban comer del buey, él haría que el horno cocinase su comida. Aceptaron y bajó del árbol y Þjazi comenzó a devorar gran cantidad de comida. Comía tanto que molestó a Loki, quien tomó su largo bastón e intentó golpearlo, pero el arma se pegó al cuerpo de Þjazi y este levantó vuelo llevando a Loki consigo. Mientras volaba sobre la tierra, Loki gritaba y rogaba que le permitiera bajar, ya que sus piernas golpeaban contra los árboles y las piedras, Þjazi prometió bajarlo con la condición de que atrajera a Iðunn (Iddun) fuera del Asgard con sus manzanas de la juventud; lo cual Loki prometió hacer.

Luego en el momento acordado, Loki atrajo a Iðunn fuera del Asgard, a un bosque, diciéndole que había encontrado unas manzanas que ella debería tener, y que debía compararlas con sus manzanas. Entonces Þjazi apareció bajo la forma de un águila, tomó a Iðunn y voló lejos con ella hasta su reino. Los dioses privados de las manzanas de Iðunn comenzaron a envejecer. Cuando se enteraron que era culpa de Loki, lo amenazaron con torturarlo y matarlo si no iba la rescatarla.

Loki tomó prestado el abrigo mágico de Freya, una capa hecha de plumas de halcón, que le da la habilidad de cambiar a la forma de cualquier ave, y volar entre los mundos; y es llamada Valshamr, “la capa de plumas de halcón”. Bajo la forma de halcón Loki voló hasta la residencia de Þjazi; encontró a Iðunn sola, Loki la transformó en una nuez y la llevó de regreso volando tan rápido como pudo. Cuando Þjazi regresó a su casa y descubrió que se había ido, tomó su forma de águila y voló detrás de Loki. Cuando los dioses vieron a Loki que volaba hacia ellos y Þjazi que iba justo detrás, encendieron una hoguera que quemó las alas de Þjazi y causó que cayera al piso, donde fue atacado y muerto.

La hija de Þjazi, Skaði, se puso su equipo de guerra y fue al Asgard a buscar venganza, pero los dioses le ofrecieron su expiación y compensación, hasta que su ira estuviera apaciguada. Se le dio como esposo a Njörðr y como mayor compensación Odín tomó los ojos de Þjazi y los colocó como estrellas en el cielo (identificadas hoy como las estrellas Cástor y Pólux, la alfa y la beta de la constelación de Geminis y que aparece en el horizonte cuando entra de lleno el invierno).

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La saga de Volsunga contiene muchos personajes cambiaforma. Estando en otros de sus paseos, los dioses Odín, Hœnir y Loki, ven a una nutria en el río, que cazan y cocinan. No saben los dioses que se trata de Ódder, un enano que le gustaba tomar esa forma. Cuando los dioses piden posada al rey enano Hreidmar, este al ver la piel de la nutria que traen los dioses pide compensación por la muerte de su hijo. Loki, en nombre de los dioses nórdicos, atrapó entonces a Alberich en una red cuando se transformó en pez lucio para escapar por el río. Para poder ser liberado Alberich tuvo que entregar el tesoro robado a las hijas (ninfas) del río Rin y el anillo que fabricó con ese oro. Hreidmar y sus hijos luego se pelean por el oro; Hreidmar mata a su hijo Fasolt; Fafnir mata a su padre luego, y se transforma en dragón usando el poder del anillo, para proteger su tesoro mal habido.

El rey Volsung casa a su hija Signy con Siggeir, el rey de Gautland. En las celebraciones de la boda, Odín (disfrazado de mendigo) se aparece en la boda y sacando una espada y la entierra en el olmo o fresno que sirve de columna principal a la construcción del palacio. —quien la pueda sacar, se la puede quedar—, dice el mendigo mientras abandona el lugar. Muchos intentaron sacarla, sólo Sigmund pudo. Siggeir que deseaba para sí aquella gran espada se sintió burlado. Tiempo después Siggeir invita a sus cuñados y suegro a su palacio. Es una trampa y al llegar las tropas de Siggeir vencen a comitiva. Volsung muere en la batalla, sus hijos son hechos prisioneros, la espada Gram pasa a manos de Siggier. La maldad de Siggeir no termina, ni siquiera los ruegos de su esposa lo inmutan. Cada noche uno de sus hermanos volsungo es atado desnudo al borde del bosque. Cada noche una enorme loba, que según algunos mitos era la propia madre de Siggeir transformada, tiene un festín gratis. Cuando sólo queda Sigmund, su hermana gemela Signy pide a su esposo permiso para despedirse de él. Este acepta y ella le dice que oculta bajo la nieve le escondió un cuchillo con el cual vencer a la loba. Luego Sigmund y su sobrino/hijo Sinfjötli (producto de su incesto con Signy) mataron a los hombres de Siggeir, disfrazados de lobos; luego ellos fueron maldecidos y se volvieron hombre-lobos.

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Baldr tenía pesadillas donde presagiaba su muerte y comentó sobre ello a los demás dioses. La diosa Frigg, su madre, recorrió el mundo haciéndole jurar a todas las cosas que jamás harían daño alguno a su hijo. De ahí que en las reuniones los dioses se divertían arrojándole objetos, ya que sabían que ninguno podía herirlo. Loki disfrazado de vieja hablo con Frigg y le preguntó si había hecho jurar a todas las cosas que no dañarían a Baldr. Frigg recordó que no había considerado necesario hacer jurar al muérdago, por considerarlo inofensivo. Loki conociendo esto hizo un dardo utilizando una rama de muérdago, luego engañó al hermano ciego de Baldr, llamado Höðr, e hizo que le arrojase el dardo, matando así a Baldr.

Hell (hija mayor de Loki) y regente de los infiernos, puso como condición para devolver a Baldr al mundo de los vivos, que todos lloraran su muerte. Pero en una cueva una giganta llamada Thokk se negó diciendo que nadie lloró por sus hijos muertos. Los dioses sospecharon que la giganta en realidad era Loki disfrazado, lo que los hizo enfurecer aún más y comenzaron a buscarlo, Loki se transformó en salmón y se escondió en las cascadas de Fránangr. Los Æsir (dioses nórdicos) cuando se encontraban cerca comenzaron a tejer una red y se dirigieron al río. Allí Loki les evadió saltando sobre la red, pero su cola quedó atrapada y Thor lo atrapó. También atraparon a los dos hijos que tuvo con Sigyn (su tercera esposa y una antigua diosa de la victoria), Narfi y Váli (no confundir con Vali, el hijo de Odín y Rind). Los dioses transformaron a Váli en un lobo que se volvió contra su hermano y lo mató. Luego usaron las vísceras de Narfi para atar a Loki a tres bloques de piedra, convirtieron las ataduras en hierro y Skaði colocó una víbora sobre su cabeza de modo que el veneno de esta goteara sobre su cara. Sólo Sigyn se sienta junto a él y recoge el veneno de la serpiente en un cuenco de madera, pero cuando se llena debe arrojar el veneno, y en esos momentos el veneno cae sobre el rostro de Loki. El dolor es tan terrible que se retuerce provocando temblores de tierra (terremotos). Su castigo durará hasta el ocaso de los dioses.

El décimo tercer signo zodiacal

De unas semanas para acá ha habido un gran revuelo por la supuesta aparición de un nuevo signo zodiacal. Esto es sin embargo noticia vieja. Ya a mitad del siglo XX se postulaba la existencia de un nuevo signo. La explicación de esto tiene que ver con problemas que se remontan entre dos mil a cuatro mil años atrás, con el surgimiento y establecimiento de la fe judía y a partir de ella las religiones más grandes del mundo, la cristiana y la musulmana.

Para poder entender el problema debemos referirnos a tres aspectos distintos:

  1. Misticismo antiguo, culto a la diosa madre, ciclos lunares y fecundidad y el simbolismo del número 13.
  2. Orígenes de la astrología.
  3. Astronomía moderna contra astrología antigua.

Empecemos por el principio. Robert Graves (1895-1985) fue un escritor de grandes novelas y algunos ensayos, entre sus novelas históricas más famosas destacan: Yo Claudio (1934); Conde Belisario (1938), El vellocino de oro (1944) y Rey Jesús (1946); todas basadas en fuentes históricas por lo general y donde se suplieron los vacíos con una ficción verosímil. Pero no todas las obras del autor fueron ficción, entre sus ensayos tenemos: La diosa blanca (1948), Los mitos hebreos (1964) y Los mitos griegos (1968).

Es en su obra “The white goddess —La diosa blanca—” de 1948 se expone una tesis que ha calado en esta era de feminismo moderno. Graves propone la existencia de una deidad Europea del nacimiento, la fecundidad y la muerte, muy similar a la Diosa Madre, pero inspirada y representada por las fases de la luna, figura que se encuentra detrás de los rostros de diversas diosas europeas y mitologías paganas. Por citar algunas de estas diosas triples la mas conocida es la griega Hécate, quien solía aparecerse portando una antorcha como diosa lunar. Zeus le permitió tener parte en el dominio de la tierra, del mar y del cielo estrellado; o mejor dicho, no la privó de este triple honor, del que ella ya disfrutaba en la época de los titanes. Ella era por lo tanto una auténtica titanesa entre titanes. Aparte de esto, se decía también que Hécate era señora del inframundo y en las noches sin luna merodeaba a la cabeza de un enjambre de fantasmas, acompañada por ladridos de perros. Hecate se erguía ante las puertas de la mayoría de nuestras casas y podía también ser vista en encrucijadas de tres caminos; imagen que los romanos la identificaron con su diosa Trivia, cuya efigie presidía las encrucijadas de los caminos, lugares vinculados con la magia.

Otra diosa triple es la diosa celta Morrigan, que formaba una triada con Badb y Macha (que algunos consideran aspectos distintos de la misma de la diosa). Otra triada menos evidente eran Atenea, Afrodita y Hera; que pelearon por ser la mas bella, en el mito de la manzana dorada, son las imágenes de la virgen, la mujer y la madre.

Pero volvamos a la teoría de Graves, “La rama dorada” publicada en 1922, pero escrita en 1890 fue uno de los primeros estudios antropológicos de Sir James George Frazer (1854-1941) y este fue el punto de partida para gran parte del argumento de Graves; lo que Frazer sólo insinuó Graves lo dijo; la idea era que todos los ritos cristianos, salvo la propia figura de Jesús, no son de origen cristiano sino tomados de las religiones paganas. Para ejemplo nuestra fiesta de Navidad se celebra en diciembre, en la fecha del solsticio de invierno; en esa época del año las cabras y ovejas se encuentran en los corrales, hace demasiado frío para subir a pastar a los montes —donde apareció el ángel del señor para dar la nueva a los pastores de que había nacido el hijo de Dios—. En realidad el solsticio de invierno es la época en que todas las religiones paganas celebran el nacimiento del dios Sol.

El planteamiento de Graves era que las religiones hoy dominante, patriarcales y monoteístas de base en el judaísmo reemplazaron a un culto más antiguo, el culto a la Diosa Blanca; donde la mujer  ocupaba un escalón más alto en la sociedad prehistorica, que el papel sumiso ante el hombre que tiene en la actualidad.

Como se apoya esta idea; en el mundo antiguo los cultos a la fecundidad están asociados a la diosa madre; Isis, Ishtar, Cibeles, Gea, Afrodita, Freya, etc., son todas diosas de la fecundidad, y todas las mujeres sufren de un ciclo menstrual que dura aproximadamente 28 días; ese es más o menos el mismo número de días de un ciclo lunar, la luna tiene cuatro faces, tres visibles: creciente, llena y menguante; vinculadas a las edades de la vida: nacimiento, plenitud y vejes; una etapa que no es visible, la luna nueva, vinculada a la muerte. Así la luna muestra en sus faces mensuales ciclos de vida y muerte completos. Pero aquí tenemos algo más, si multiplicamos 28 días por trece lunas llenas se tiene un total de 364 días, eso es casi la duración de un año completo; en los antiguos calendarios se hablada de ciclos de un año y un día (365 días en total).

La cosa parece bonita y empieza a tomar forma, y en este punto recordamos que existen momentos o puntos críticos en un ciclo; un día tiene cuatro; amanecer, medio día, anochecer y media noche; recordemos que las hadas se ocultan al salir el sol y los enanos y gnomos evitan la salida del sol porque se vuelven de piedra, la magia del hada madrina de Cenicienta se rompe a la media noche; etc.. El mes lunar tiene su cuatro faces, y el año también tiene cuatro: los solsticios de verano e invierno y los equinoccios de primavera y otoño. El cuatro que es el número de la construcción, de los cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales se repite y es un importante número mágico; pero las mitades son los más importantes; cuatro es una doble pareja, y la dualidad del dos nos habla de opuestos; hombre-mujer, dia-noche, vida-muerte, etc., así son importante los contrarios más extremos: la luna nueva y la luna llena, la media noche y el medio día y los solsticios.

Veamos lo siguiente, si enumeramos seguidamente desde el 1 al 13 tenemos: 1, 2, 3, 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9, 10, 11, 12 y 13; el número que esta a la mitad, lo que en estadística se llama la mediana, es el siete; y la mediana desde uno a siete es cuatro. El siete es el número de Dios, en seis días creó al mundo y descanso al séptimo; siete eran los planetas del mundo antiguo (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno); siete eran los metales del mundo antiguo (oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo). Siete es uno de los números más importantes en la Biblia y el judaísmo, la religión patriarcal y monoteísta, de las que derivan todas las demás. Si multiplicamos 4 por 7 el resultado es 28. Así 4 x 7 x 13 = 364.

El trece tiene varios significados, siempre ha sido asociado a aspectos negativos; es número de la carta de la muerte en el Tarot; y la razón de esto es también astronómica; si se cuentan los días desde la luna llena hasta que se observa la última hoz visible en el cielo antes de no verse más luna, hay trece días; seguirán tres días sin luna (luna nueva) y la primera hoz de la luna creciente se observa al décimo séptimo día; es por ello que el número 17 se le llama el número de la esperanza y se asocia a la carta de las estrellas del Tarot.

El doce por el contrario es un número perfecto (suma de sus divisores: 1+2+3+6=12); es el número de la perfección, es el doble del número de la armonía (el seis, 6); doce son los meses del año, doce los apóstoles de Cristo, el consejo de todo panteón divino (romano, griego, sumerio-babilonio, celta, nordico-germano, etc.), doce tribus de Israel, doce los trabajos de Hércules. El doce al igual que el siete surgen del tres divino y el cuatro terrenal (12=3×4; 7=3+4)

Según la propuesta de Graves, el culto a la diosa madre es el mismo culto a la diosa blanca o lunar; y el trece fue eliminado por las religiones machistas monoteístas por que estaba vinculado a un culto femenino más antiguo. Pero esto son teorías, veamos ahora la realidad; entre dos lunas llenas no hay 28 días o cuatro semanas, hay 29,5 días aproximadamente; un año lunar de doce meses tiene 354 días y faltan 11 días para completar un año solar de 365 días; es por ello que los calendarios lunares de cada tanto en tanto agregan un mes trece a su ciclo para hacer corresponder ambos calendarios.

En este punto el doce y el trece adquieren un nuevo significado; por tradición es de mala suerte una mesa de trece invitados. La creencia está en la última cena de Jesús, había doce apóstoles y Jesús (12+1=13); y uno de ellos, el más débil, traicionó a dios hecho carne y lo sacrificó. La idea se repite en otras leyendas; Arturo y los doce caballeros de la mesa redonda fue traicionado por Mordred; Baldr el dios sol (sol de media noche) muere asesinado por su hermano ciego Höðr, cuando Loki aparece en una fiesta de los dioses nórdicos (que eran 12) sin haber sido invitado (Loki es de décimo tercero). José tenía doce hermanos (las hoy doce tribus de Israel) y fue por envidia de sus hermanos vendido como esclavo. Aunque distintas todas cuentan lo mismo: el sol muere cada año (solsticio de invierno) por culpa de uno décimo tercero; ese es el mes lunar que no se completa cada año, el incompleto, el débil.

Pero que tiene todo esto que ver con el 13° signo del zodiaco; simple, Graves propone que si había una religión más antigua donde se adoraban trece lunas y no doce meses solares, debían existir trece constelaciones. Y él la buscó; y buscó, y buscó, hasta que al final encontró en una antigua sinagoga una imagen que mostraba los doce signos del zodiaco moderno, todos encerrando a otro circulo que mostraba una figura femenina, una figura femenina de ocho patas; una araña. La explicación que da es que el décimo tercer era una diosa araña; y según él era una constelación ubicada entre Tauro y Geminis. Hoy las constelaciones entre Tauro y Geminis cercanas a la elíptica (línea por donde el sol atraviesa los cielos) son Auriga y Orión, al norte y sur respectivamente.

El mito griego nos da una pista de quien podía ser esta diosa; se trata de la diosa Aracne; y según algunos se trata de la misma Arianna o Ariadna, la hija de Minos que ayudó a Teseo para salir del laberinto dándole un hilo; y cuando escapaban él la abandonó en una isla donde la encontró Dioniso. Por otra parte Aracne según el mito era una mortal (igual que Ariadna) que tejió un manto y que se jactó de ser incluso mejor que los tejidos por los dioses, ante lo que Atenea la castigó volviéndola una araña.

En algunos mitos Ariadna/Aracne era una antigua diosa cretence de la fecundidad; cuando los cretences fueron derrotados por los griegos (Teseo/Atenea) se paso del culto matriarcal al patriarcal (con Zeus y sus dioses, formaban un consejo de doce). El mito señala también que al morir Ariadna, Dioniso arrojó a los cielos la corona que le regalo en su noche de bodas; la hoy constelación de la Corona Boreal, ubicada entre la constelación de Hércules y Boötes (Boyero = quien cuida los bueyes). La constelación de la Corona Boreal está muy al norte de la elíptica para ser considerada el décimo tercer signo zodiacal, pero debajo de ella se encuentra otra constelación cercana a la elíptica, ubicada sobre Escorpio; es la constelación de Ofiuco (el serpentario).

La pregunta es ¿por qué Ofiuco?, ¿Por que no tomar a Orión o a Auriga, que son constelaciones con estrellas más brillantes y ambas también entran en la zona zodiacal?. Incluso algunos astrónomos señalan que la constelación de Cetus (la ballena/monstruo marino), ubicado al sur de Aries y Piscis también toca la elíptica. La explicación es que muchos ven en Ofiuco al dios griego de la medicina, que tras su muerte fue divinizado (elevado a los cielos) y al estar rodeado por la serpiente implica que se nace a una nueva era, pero esto es discutible.

El zodiaco moderno tiene su origen en la antigua Babilonia; para los Babilonios y otros pueblos antes y después (sumerios, caldeos, asirios, etc.), la elíptica es el camino del sol, pero la luna, en el dios patrón Sin/Nannar también recorría ese camino; salvo por un detalle, la luna no esta en el plano de la elíptica (plano que forma la Tierra al trasladar alrededor del Sol), y al estar ligeramente inclinado hace que la luna pueda ubicarse en posiciones por encima o por debajo de la línea descrita por el sol.

El zodiaco es en realidad la zona por donde la Luna puede circular en el cielo, y eso era importante porque cuando la Luna pasaba por la elíptica ocurrían los eclipses, muy temidos como malos presagios en la antigüedad. Las estrellas o grupos de estrellas ubicados en esa zona forma grupos (constelaciones) y aunque parezca dudoso no eran las doce conocidas, sino que inicialmente eran dieciocho (18). Y el nombre de zodiaco viene del griego kyklos zoidion, que se traduce como circulo de animales.

Las primeras constelaciones (sumeria/acadia)

Número Nombre Grupo actual
1 Las estrellas de la melena Pleyades
2 Toro del cielo Tauro
3 El verdadero pastor Orion
4 El viejo antepasado Perseo
5 La anzada o el azadón Parte de Auriga
6 Los grandes gemelos Geminis
7 El cangrejo Cancer
8 El león Leo
9 El surco labrado Virgo
10 La balanza Libra
11 El escorpión Escorpio
12 El arquero Sagitario
13 La cabra-pez Capricornio
14 El gigante Acuario
15 Las colas Parte de Pegasus
16 La golondrina Uno de los peces (Piscis)
17 La gran dama El otro pez (Piscis)
18 El campesino Aries

Algunos estudiosos discuten si son 17 o 18; ya que la n°15 era para algunos autores una palabra incluida para indicar que las siguientes dos constelaciones sólo estaban en parte dentro de la banda zodiacal (la hoy constelación de piscis la forman dos peces uno arriba de la elíptica y otro abajo de la elíptica unidos por un lazo y que en el mito griego eran Afrodita y Ares que huían de Tifón y se trasformaron en peces unidos por la túnica de Afrodita). Fíjese el lector que por ningún lado Ofiuco aparece como una de las primeras constelaciones.

En el siglo VI a.C, con el reinado caldeo (Babilonia) el rey Nabucodonosor II redujo las 18 constelaciones zodiacales a 12 para igualar el número de constelaciones al número de meses “lunares” que había en un año sumerio; nada de cultos femeninos, nada de diosas antiguas, nada de nada de esas ideas “feministas” de mujeres golpeadas por un culto machista. Y recordemos que en cultos politeístas son doce los dioses que presiden el consejo de las “cielos”, nunca hubo trece dioses o algo similar. Y esos doce dioses siempre se han vinculado a estas doce actuales constelaciones modernas. Así las antes 16 y 17 se transformaron en piscis, las Pleyades se unieron a Tauro; Perseo, Auriga, Orion y Pegaso, más separadas de la elíptica simplemente desaparecieron poco a poco en un proceso que tardó unos cuatro siglos. Hay que indicar también que el surco de labranza y el campesino se volverían Virgo (la virgen) y Aries (el carnero) en los mitos griegos y no son herencia de Babilonia. La entrada de estas creencias al mundo griego y con ello a todo el mundo occidental se remontan a la época de Alejandro Magno, quien fue el primer rey de occidente al que le “fabricaron” un horóscopo.

Para el siglo I d.C, los trabajos de Ptolomeo terminaran de dar fin a un modelo astrológico que seguirá estático hasta nuestros días. Se registraron 48 constelaciones, así fue hasta el siglo XVI cuando los navegantes europeos recorrerán el mundo y observaran por primera vez los cielos australes, quienes darán cuenta de nuevas estrellas y nuevas constelaciones; en un periodo de dos siglos muchas aparecerán, otras desaparecerán y algunas de las originales serán picadas en muchas más; hoy día son oficialmente 88; número que por pura casualidad coincide con los 88 elementos (tipos de átomos) que existen en la naturaleza (aunque la tabla periódica hay 92, del hidrogeno al uranio, cuatro no existen de forma natural porque son inestables y se desintegran a formas más estables). Hay que aclarar que para los antiguos las constelaciones eran figuras en el cielo, pero en la modernidad el cielo ha sido dividido utilizando como guía las líneas de declinación y ascensión de los telescopios modernos, por eso es que no hay líneas diagonales. Estos límites fueron establecidos por la Unión Astronómica Internacional entre 1928 a 1930. Es por ello que en esta división moderna Auriga y Orión ya no cortan la elíptica, aunque estén dentro de la zona zodiacal; pero si lo hace Ofiuco, la culpa es de la astronomía moderna, no de la astrología antigua.

Pero hablemos de astrología; desde el punto de vista zodiacal, el año arranca en el equinoccio de primavera (21 de marzo); y coincidía en el momento que el Sol iniciaba su paso por Aries, visto desde la Tierra. Para efectos astrológicos, en la zona zodiacal, cada constelación abarca 30° en los cielos, por lo tanto el sol atraviesa cada signo zodiacal en un periodo de 30 a 31 días. Para el mundo antiguo el Sol, la luna y los cinco planetas (los errantes) visibles formaban un conjunto de siete objetos que se mueven sobre el fondo fijo de estrellas que es zona zodiacal. En verano (21 de junio) el sol inicia su paso por Leo y como es el punto que desde el hemisferio norte el sol esta más al norte, a Leo se le asigno como “planeta regente” al Sol; a la izquierda se sienta la reina de los cielos (la Luna) y ocupa el signo de Cancer; los otros cinco planetas se sientan siguiendo la secuencia del más cercano Sol al más lejano, ocupando puestos ambos lados de los reyes; así mercurio es el planeta de Geminis y Virgo; Venus de Tauro y Libra, Marte de Aries y Escorpio, Jupiter de Piscis y Sagitario y Saturno de Acuario y Capricornio. Cuando no son visibles son diunos (del lado del sol) y si son visibles son nocturnos, del lado de la luna.

Pero astrología y astronomía son cosas distintas; Copernico, Galileo, Tycho Brahe, Kepler y Newton ponen fin al modelo geocéntrico de Aristóteles y Ptolomeo, y surge el modelo Heliocentrico; ya la Tierra no es el centro del universo, y las cosas no giran a su alrededor. Con la ilustración, las ideas y/o supersticiones astrológicas empiezan a desaparecer, lo que no pudo hacer la Iglesia Cristiana, de alguna forma lo logro la Ciencia Moderna. Cuando en 1781 William Herschel anunció el descubrimiento de Urano, eso derrumbaba gran parte del modelo astrológico; faltaban signos o puestos donde sentar al nuevo planeta; eso siguió ocurriendo con Neptuno en 1846 y Plutón en 1930. Claro que los astrólogos no se amilanaron y ubicaron a Urano en Acuario, a Neptuno en Piscis y a Plutón en Escorpio. Falta saber con la nueva denominación de planetas enanos donde van a ubicar a los “nuevos planetas”: Ceres, Eris, Makemake, Haumea, Caronte, Sedna, Orcus, Quaoar, sólo por citar algunos; o habrá que sacar a Plutón ahora que no es un planeta según la definición moderna del 2006. Ya veremos la respuesta de los astrólogos.

Hoy entre las mayores criticas a la astrología, dadas por la astronomía tenemos el problema de la precesión de los equinoccios; que es un cambio lento y gradual en la orientación del eje de rotación de la Tierra, que es como el bamboleo de un trompo o peonza. Así el eje de rotación terrestre dibuja un cono en un ciclo de aproximadamente 26.000 años; período conocido como año platónico. Si hoy el polo norte terrestre apunta a Polaris en la Osa Menor, en la época de los faraones apuntaba a la estrella alfa de la constelación del dragón; y en doce mil años en el futuro apuntará a la estrella más brillante del hemisferio norte, la estrella Vega en la constelación de Lira. Este fenómeno, que es conocido desde la antigüedad, no se ha tomado en cuenta en el zodiaco, al menos en el usado en los horóscopos que todos los días, semanas o años se escriben en periódicos y revistas.

Desde Ptolomeo a hoy día han pasado dos mil años; cuando el Sol debía apuntar a Aries en el equinoccio de primavera, hoy apunta a Piscis; y en los últimos años se habla que ya está saliendo de Piscis y entrando a Acuario; así como hoy es “boom” es el décimo tercer signo zodiacal, hace unos años era la llegada de la era de Acuario. Algunos señalan que cuando Moises dice en el éxodo que se deje de adorar al toro dorado —el Toro era adorado en las antiguas cultura como Egipto (Apis), Mesopotamia, Creta (minotauro), y Tartessos— y se empiece a adorar al carnero, es dejar atrás a Tauro y adorar a Aries; y cuando los cristianos representaron a Cristo con un Pez, es dejar de mirar a Aries y mirar a Piscis; incluso algunos señalan que la esfinge es más antigua que las pirámides —cosa que no es verdad—, y que la imagen señala el momento en que se pasaba de Virgo a Leo; fecha en que se dice que se hundió la Atlantida, era un cambio de Era (signo). Desde ese cataclismo pasarían tres eras (Leo, Cancer y Geminis), hasta que al inicio de Tauro, por allá en el 4000 a.C., para que la humanidad se recobrara lo suficiente de aquella catástrofe y volvieran a surgir la civilización (Egito, Sumerio, India y China). Hoy la gran angustia con el 2012 es que para muchos marca el punto de inicio de la era de Acuario y que nuestro desarrollo tecnológico y destrucción del ecosistema global —conocer los secretos del átomo y su poder— nos ha vuelto ante los dioses, tan peligrosos y malignos  como lo fueron en su tiempo los  habitantes de la  Atlantida y por ello tenemos ese gran miedo de desaparecer en un gran cataclismo mundial devolviendonos otra vez a la era de las cavernas. Y muchos marcan que esta destrucción no será por agua (como en Atlantida), sino por fuego; algunos miran a las armas atómicas, a las guerras, pero otros señalan la erupción de un gran supervolcan como el de Yellowstone y que ya está atrasado y cuya explosión puede acabar con todo el clima mundial.

Hoy se dice que en vez de usar las fechas astrológicas trópicas (de la época de Ptolomeo), se debería corregir a las fechas astrológicas siderales (haciendo la corrección de la precesión de los equinoccios). La cosa por desgracia para la astrología no termina aquí; si bien Ptolomeo y sus predecesores dividieron la banda zodiacal en doce partes iguales, lo cierto es que el sol no atraviesa cada constelación zodiacal en igual tiempo, al menos no desde 1930 que se establecieron claramente los límites entre las constelaciones; por ejemplo la línea desde la Tierra a través del Sol apunta hacia Virgo durante 45 días, pero apunta hacia Escorpio durante sólo 7 días. El tamaño del disco solar, hace que en algunos casos éste tarde un día o varios en atravesar el límite entre dos constelaciones, esto es, el Sol puede “estar” en dos constelaciones a la vez, como ocurre al pasar de Acuario a Piscis.

Se podría discutir mucho sobre esto y todos tendrán sus puntos de vistas, yo personalmente me niego a retroceder evolutivamente de carnero a pescado; las creencias en el zodiaco que casi desaparecieron con la Ilustración en los siglos XVII y XVIII, revivieron en el siglo XIX con el romanticismo que protestaba contra la revolución industrial y la deshumanización del hombre. Lo cierto es que la astrología esta realmente anclada desde hace casi 2500 años, y aunque cada cultura (babilonios, griegos y árabes) le aportaron su granito de arena, y hoy la sociedad moderna intenta  hacer lo mismo al “actualizar” el sistema de creencias; por ello  ese “nuevo signo zodiacal”, la corrección del equinoccio, el quitar o agregar nuevos planetas, asteroides y lunas son todos intentos de mantener viva una creencia religiosa antigua, que en su momento histórico muy, muy atrás solo trataba de poder decir usando la posición del sol y la luna cuando sembrar y cuando cosechar.

Signo Calendario Astrológico Calendario Astronómico
Tropico Sideral
Aries Mar 21 – Abr 20 Abr 14 – May 14 Abr 18 – May 13
Tauro Abr 21- May 19 May 15 – Jun 14 May 13 – Jun 21
Geminis May 20 – Jun 21 Jun 15 – Jul 16 Jun 21 – Jul 20
Cancer Jun 22 – Jul 21 Jul 17 – Ago 16 Jul 20 – Ago 10
Leo Jul 22- Ago 23 Ago 17 – Sep 16 Ago 10 – Sep 16
Virgo Ago 24- Sep 22 Sep 17 – Oct 17 Sep 16 – Oct 30
Libra Sep 23 – Oct 21 Oct 18 – Nov 16 Oct 30 – Nov 23
Escopio Oct 22 – Nov 22 Nov 17 – Dic 15 Nov 23 – Nov 29
Ofiuco Nov 29 – Dic 17
Sagitario Nov 23 – Dic 22 Dic 16 – Ene 14 Dic 17 – Ene 20
Capricornio Dic 23 – Ene 20 Ene 15 – Feb 12 Ene 20 – Feb 16
Acuario Ene 21 – Feb 19 Feb 13 – Mar14 Feb 16 – Mar 11
Piscis Feb 20 – Mar 20 Mar 15 – Abr13 Mar 11 – Abr 18

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Referencias:

Hajo Banzhaf “La simbología y el significado de los números” Editorial Edaf S.l. España, 2007

Los misterios de la iglesia – El mundo de lo insólito. Editorial Debate S.A. España. 1986

otras referencias: aquíaquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

Veela, Vila, Wila, Wili

La Veela es una ninfa eslava, equivalente a las valquirias escandinavas ya que tienen poder sobre las tormentas. Como todas las ninfas, disfrutan extraviando a los viajeros que las siguen, confundiéndoles con encantadoras y hermosas mujeres de largos cabellos que los atraen con sus cantos, cual sirena; sus víctimas son llevándolas a un trance que le hace olvidarse de todo, incluyendo comer, beber o dormir. Enamoran así a los incautos que atraviesan los bosques. No todas las veelas son seres demoníacos, como seres entre ángeles y demonios, tienen una conducta variable, según el humor que tengan, a veces ayudan a los seres humanos (con sus poderes de curación y poderes proféticos), e invitan de buen grado a los hombres jóvenes a bailar con ellas, pero cuidado de pisar el circulo de pasto donde han bailado las veelas, es de mala suerte. Y mucho cuidado de ofenderles al negarse a bailar con ellas, las veelas son ninfas guerreras que viajan sobre caballos y ciervos y cuidan los bosques, y al igual que las ninfas de Artemisa, matan con sus flechas a aquellos que se atreven a verlas desnudas en sus baños en las lagunas y fuentes.

Las veelas, tienen el poder de la transformación en otros seres, apareciendo como cisnes (al igual que las valquirias), como yeguas (como los kelpies anglosajones), lobas (como los licántropos), pero también se incluyen el halcón (como la diosa Freya) y las serpientes (otro signo del agua).

Para controlar a las Veelas se les debe arrancar algunos de sus cabellos, ello puede hacer que recobre su forma original o incluso puede matarlas, pero al igual que los selkies, al robarles su disfraz de plumas, se le impide volver a los aires como aves que vuelan libres y quedan atrapadas de los hombres que las convierten en esposas bellas y tristes, eso hasta que recuperan sus disfraces y vuelan para no volver dejando al esposo a que muera de melancolia.

El Vilia o “Vilya” es la versión celta de este espíritu del bosque. Le gusta cautivar con su belleza a los hombres, para luego abandonarlos y dejarlos sumidos en una depresión que rara vez se cura. Mientras entre los ingleses las Wilis están relacionadas con el ballet romántico Giselle, donde una joven muerta el día antes de su boda se transforma en un espectro de los bosques, y para salvar a su amado de los peligros de otros espectros del bosque lo hace bailar toda la noche en bosque hasta el amanecer, cuando desaparece.

El origen de las Wilis inglesas parecen ser una adaptación de un poema de Heinrich Heine, que afirmaba estar utilizando una leyenda eslava. Las Wiles o Wilis son en esta versión mujeres vampiros, espíritus de niñas que mueren la noche antes de su boda. Según Heine, las wilis no pueden descansar en sus tumbas, ya que no pueden satisfacer su pasión por el baile, cosa que hacen especialmente en plazas vacías. También se reúnen en los cruces de las carretera a la medianoche para atraer a los hombres jóvenes y hacerlos bailar hasta su muerte. En Serbia las Vilas son doncellas maldecidas por Dios, y en Bulgaria se les conoce como Samovily, y son niñas que murieron antes de que fueran bautizadas, y que en Polonia son conocidas como Wilas y son hermosas niñas que flotan en el aire para expiar su frívola vida pasada.

La serie de Harry Potter de J. K. Rowling revive la creencia en las Veelas, estas son increíblemente bellas y por arte de magia cautivaban a los hombres poniéndolos en trance cuando cantan o bailan (a este efecto son inmunes las mujeres). Pero en caso de ser enfadadas pueden convertirse en horribles criaturas similares a aves (como las arpías). Las veelas son nombradas en la serie a partir del 4° libro, siendo Fleur Isabelle Delacour y su hermana Gabrielle, representantes del colegio de magia de Beauxbatons mestizas, nietas de una verdadera veela. Señala la autora que las veelas se pueden reproducir con los varones humanos y solo tendrán hijas de gran belleza, ojos claros y rubios cabellos.

Cuentos de Hadas (2) Una breve historia.

Los cuentos de hadas tienen un punto aparte en el desarrollo de los cuentos; existen muchos tipos, pero siempre se asocia al cuento con aquellos seres etéreos, vestigios de antiguas diosas, reducidas por las nuevas religiones a pálidos fantasmas de otras eras, citamos en este punto de X. B. Saintine:

°°°

Mientras que Roma se esforzaba por establecerse en Germanía, unas naciones germanas: los francos y los burgundios invadían las Galias y comenzaban a instalarse en las provincias romanas por derecho de conquista. […] Los procónsules romanos consideraron que lo prudente y sabio sería cerrar momentáneamente los ojos a la cuestión religiosa; […] se convirtió en una tregua de cultos, con cierto recelo por ambas partes. Odín tuvo sus altares, distintos a los de Júpiter; se elevó un templo al dios Thor a imitación del de Marte. Si Baco, Diana y Apolo tuvieron sus días festivos, lo mismo sucedió con Bragi, con Friga y con Freya.

Una guerra santa no podía tardar mucho en estallar; en algunos aspectos ya había comenzado, cuando los pescadores del Rin, ocupados en retirar sus redes, oyeron unas voces que corrían por la superficie del río y murmuraban los nombres de María y Jesús. […] Al oír esto, los cultos rivales olvidaron sus desacuerdos, pues estaban todos amenazados por igual y se reunieron para resistir este terrible invasor. Se hizo una llamada general, desde el campo de Odín al de Júpiter, a todos los dioses del norte, a los dioses de Finlandia, a los dioses de Rusia, a los dioses eslavos; el peligro era el mismo para todos, y todos, respondiendo la llamada, se dirigieron al Rin. […]

Cuando los recién llegados se organizaron, el águila de Júpiter se elevó por encima de las nubes, pegó tres gritos clamorosos mientras se dirigía hacia tres puntos del horizonte, el poniente, el levante y el sur; los dioses dispersos de Italia y Grecia, después de abandonar sus retiros misteriosos, acudieron; Neptuno con sus tritones, sus Proteos, sus Arpías y sus monstruos marinos; Plutón con sus Parcas, sus Euménides, sus Furias, y toda su cohorte infernal.

Odín golpeó su escudo y, desde el fondo del Norte, no sólo los dioses y las Valkirias, no sólo los héroes del Valhalla, sino incluso los adversarios de los Asios: Hel, el lobo Fenrir, los Gigantes de la Helada, con Loki a su cabeza, vinieron a ponerse en fila bajo sus ordenes para asistir a las grandes fiestas de la matanza.

Nunca los ejércitos de Darío, de Alejandro, de Atila, de Carlomagno habían ofrecido, o han ofrecido después, un aspecto más imponente y más terrible. Una vez consultadas las sibilas, las normas, los augurios, los magos, se pusieron en marcha. […] Este era el lado por el que las sibilas y las profetisas habían ordenado que se dirigieran [a la colina sagrada de los cristianos], sin dudar que el dios de los cristianos, encabezando sus legiones, no se presentará a defenderse. […]

Con tantos ruidos redoblados, bajo tantas sacudidas estruendosas, el cielo y la tierra casi parecen confundirse, el horizonte vacila y se balancea, las montañas se sobresaltan sobre sí mismas. Sólo la colina sagrada permanece inmóvil. La luz que la rodeaba por su base ha subido hasta la cima y hace resplandecer a la pequeña capilla con su brillo asombroso.

Sorprendidos a no ver aparecer el enemigo, el ejército de dioses paganos se detiene. De repente, ¡oh maravilla! retirada como por un golpe de aire venido de arriba la capilla desaparece y descubre a las miradas un simple altar de piedra, que corona una cruz. Frente al altar, desprovisto de todo ornamento al igual que su defensor, se encuentra una joven, una virgen con un niño en brazos. Ella desciende la colina, con la sonrisa en los labios; la luz resplandeciente sólo brilla alrededor de su frente y la de su niño; ella camina al encuentro de los dioses agrupados que comienzan a mirarse entre ellos con estupor, ella sigue avanzando y de repente sobrecogidos por un pánico irresistible […] todos dieron media vuelta hacia el río, que atravesaron en desorden, derribándose los unos a los otros y chocando con su huida desesperada con sus propios templos y estatuas, que se derrumbaban tras ellos. […]

Cabe resaltar que, en esta lucha de dioses contra el cristianismo naciente, no hay ninguna tradición que mencione al teut y al Esus de los celtas, al Alfader de los escandinavos, al Jumala de los finlandeses, al Bogh de los eslavones, no más que al dios desconocido de los Romanos. Eso es porque cada una de estas divinidades, ellas solas imperecederas, como Indra del cielo hindú, resumía a todas las demás y representaba al pensamiento único de la imagen de un Dios único y eterno. Esta gran y vana tentativa de los dioses paganos ha sido fijada tradicionalmente cerca del año 510 de la era cristiana. En el transcurso de este mismo año, el rey Clovis decidió erigir para Cristo un templo digno de él, y fundó los primeros cimientos de la catedral de Estrasburgo, quizás con la intensión de reemplazar a aquella vieja capilla, desaparecida de una manera tan misteriosa.

°°°

De todos aquellos dioses ya mencionados, de los que se podría creer que están olvidados para siempre, barridos por el viento, que se pretendía suplir o que se han vuelto caer en el polvo con el que parecían competir, eran por cierto aquellos pequeños dioses microscópicos. […] Esos dioses átomos se habían desarrollado considerablemente; incluso llegaron a tener forma y cuerpo, un cuerpo visible, una forma que no estaba provista de gracia. Se habían convertido en Alps o Alfs conocidos más tarde por su nombre oriental de silfos [o de sílfides, como son conocidas sus compañeras]. […] Eran los silfos, pueblo pequeño del aire, que volaban en enjambre, haciendo nido en una flor, o unas briznas de musgo, al pie de una remata, y que sólo salían de noche para visitarse mutuamente y cumplir con sus obligaciones sociales y de buena vecindad. […]

Si nieblas espesas envolviesen de repente a los convidados [en una reunión social de estos seres] […] otros duendes, los trastos [y los fuegos fatuos] con sus alas de fuego, vendrían a sentarse en la mesa hospitalaria, pagando un tributo con la claridad que desprendían a su alrededor. La principal ocupación de estos consistía en guiar al viajero perdido, con el fin de hacerlo volver a su camino. Tales eran, pues, los espíritus inofensivos del aire y el fuego.

En este aspecto las cosas han cambiando mucho; desde que unos malvados han hecho correr la voz de que esto no es más que el producto de la combustión del gas hidrógeno o la presencia del fósforo en disolución que se encuentra en terrenos húmedos, los fuegos fatuos empiezan a sentir odio hacia los hombres y ya no se muestran a los viajeros sino para arrastrarles hacia los barrancos y las marismas.

En cuanto a los Silfos […], se han convertido en elfos, […] Hoy en día, se dividen en dos clases y ambas son temibles. Ninfos errantes por los prados [… que] acechan a los inocentes sin experiencia y los asocian a sus danzas interminables tras lo cual suelen caer sin aliento para no volverse a levantar [ y ] los elfos negros personifican la pesadilla y el sonambulismo […] este estado es el elfo negro quien dirige los movimientos del durmiente […] que le hace trepar sobre los muebles e incluso hasta los techos. [ …y ] se les puede ocurrir la gracia de hacerte arrojar al vacío.

°°°

[Dentro de los espíritus del agua tenemos a las ninfas] se suelen admitir dos especies distintas: las ninfas propiamente dichas, antiguas divinidades paganas, de las cuales nunca se desconfía bastante, y las ondinas inofensivas y en algunas ocasiones compasivas. [… Las ninfas] se revisten de buen grado con toda clase de disfraces para llegar a sus fines. Se las ve vagabundear cerca del río, en lugares aislados […]. Traman intrigas amorosas fatales para los galanes. Otras se dejan ver en las fiestas de los pueblos, mezclándose con tanto ardor al baile que los hombres embriagados [y son arrastrados hasta los ríos] sólo vuelven a recobrar la lucidez [… instantes antes de] desaparecer bajo las aguas. Las ondinas [… son en su mayoría] almas vagabundas de pobres chicas que por una desesperada pena de amor se tiraron al río.

REFERENCIA:

X. B. Saintine (1998) “MITOLOGíA DEL RIN”
Edicomunicación. S.A. Barcelona – España p.138 a 174