Cosmogonía (7) Los hijos del Sol

A diferencia de los pueblos que dependían de los grandes ríos (Nilo, Eufrates y Tigris) donde el culto al Sol era importante y los dioses: Ra, Horus, Shamash, Nergal, y Mitra eran todo poderosos, reyes entre los suyos; no hubo entre los griegos un culto al Sol de singular importancia. Varios dioses, en distintos periodos, se ocuparon de manejo del carro solar, sin mayor importancia y/o culto. El primero de ellos fue Hiperión (quien camina en las alturas). Hiperión fue el titán que reinó en oriente (este), donde nace el sol, y ello es algo común a todas las culturas que ven elevarse por este punto cardinal al astro rey; mientras que su antípoda (el oeste) es para todas las culturas es el lugar de donde nace la noche (por desaparecer la luz del Sol), y es en esta dirección donde se ubicaba el mundo de los muertos.

hiperion

Hiperión fue uno de los cuatro hermanos que conspiraron con Cronos en la castración de Urano, su padre. El mito señala que cuando el cielo (Urano) descendía sobre la Tierra (Gea/Gaya), cuatro de sus hijos: Hiperion, Crío, Coios y Japetos lo agarraron por cada una de las extremidades manteniendo firme a su padre mientras Cronos lo castraba con una hoz. Así este mito tiene raíces de los pueblos de oriente próximo (Egipto y Mesopotamia) donde se habla de los grandes pilares que sostienen y separan el cielo y la tierra.

Hiperion fue el primero de los dioses que manejo el carro solar, y viajó con aquella esfera de fuego que daba luz y calor a la tierra por el cielo azul donde reinaba el Eter. Y como en todos los cultos, antes y después, Hiperion toma el nombre de ‘el que todo lo ve‘, es el dios (en el tiempo de los titanes) de la vigilancia y la observación. El movimiento del Sol y de la Luna (el carro manejado por la titanide Febe) sobre el cielo fue lo que dio paso al orden al mundo; son los ciclos diarios del Sol y mensuales de la Luna; que se mueven sobre las constelaciones celestes puestas sobre el cielo por su hermano Crío lo que dio origen al calendario. Así Hiperión al viajar sobre los cielos y sobre el fondo de estrellas (que gira una vez al año) permitió relacionar a los hombres los ciclos de la vida con las estaciones; por tanto se vuelve el dios de la sabiduría y la luz de la iluminación (la comprensión).

Theia_1-1

La compañera de Hiperion fue su hermana Theia (leída Tea en español, traduce la divina, la brillante), a veces se le pone el sobrenombre de Eurifesa (de ancho brillo). Los griegos creían que los ojos emitían un rayo de luz que permitía que uno viera; de aquí la idea de que el sol y la luna, cuyos rayos iluminaban la tierra, se conectaran con el don de la visión. Theia/Tea, que era la luz del día, llevaba como su esposo el titulo de ‘la que todo observa‘, es la diosa que tiene el don de la visión (la profecía); este don que compartía con sus hermanas: Febe (la visión de las estrellas —astrología—), Temis (la visión de la ley), Thetis (oráculo del agua) y Mnemosine (la visión de las palabras). A Theia se le atribuye el haber dado brillo al oro y la plata, a las piedras preciosas, a todo lo que fulgure y resplandezca; es por tanto diosa (entre los titanes) de los tesoros, de la riqueza (mineral), y de la belleza.

La pareja tuvo a saber por los mitos tres hijos: Helios (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la Aurora); tras la caída de los titanes, en su lucha con los olímpicos, el manejo del carro solar y del carro lunar pasaron de padres a hijos; en parte porque estos se mantuvieron en parte neutrales en la lucha, o al menos se negaron a participar a favor de Cronos y el resto de los titanes.

Eos (Aurora, la de rosados dedos) vino a suplir a la diosa Hemera (diosa primigenia del amanecer y la luz), y su nombre ha sido a servido como raíz para indicar inicios, se suele hablar de eones (cuando se refiere de tiempos muy antiguos o iniciales de la historia de la tierra), eozoico o eolítico, hace referencia a eón geológico antes de paleozoico —era primaria—, pero más comun es el termino pre-cambrico); el eoceno es el periodo geológico dentro del durante el cual surgieron todas las ramas de los mamíferos modernos de la era terciaria o Cenozoica. Como madre de los vientos se suele hablar de los vientos con el termino de eólico.

Eos

Eos es la diosa que trae la luz, la que corre el velo de la noche. Su mito se vincula a aquella que aleja de las camas a los hombres de sus mujeres (el levantarse con el alba para ir a trabajar); la razón de este mito es que esta diosa, así como sus padres y hermanos tenía el don de la visión, en este caso no de la profecía, sino más bien el de observarlo todo; tuvo la mala suerte de ser la primera en ver en la cama de Ares a la adultera Afrodita, chisme que no se guardó y se lo contó a Apolo (quien en ese momento era quien manejaba al carro solar), y este al marido de la adultera, Hefesto. Por tal intrusión Afrodita maldijo a Eos a ser una ‘devoradora de hombres‘.

El primer esposo oficial de la diosa del amanecer fue su primo, el titán Astreo; juntos serán los padres de los cuatro vientos estacionales: Boreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Notos (viento del sur) y Euro (viento del este). [Sobre esta familia hablaremos en otra entrada en más detalle]. También la pareja tuvo a saber una hija: Astrea (Estrella), quien fue por un tiempo diosa de la justicia, pero con la violencia de los hombres en la Edad de Bronce abandono la tierra y fue puesta en los cielos (constelación de Virgo y la balanza de la justicia es la constelación de Libra).

Menos afortunados fueron los mortales que cayeron dentro de la voracidad de la diosa del alba; el príncipe troyano Titono, fue deseado por la diosa a tal punto, que pidió a los dioses del Olimpo que le concedieran la inmortalidad, pero se le olvido pedir eterna juventud; el pobre fue envejeciendo y cada vez se arrugaba y encogía más, hasta que la diosa finalmente tuvo piedad por el pobre y lo termino transformando en un grillo. Desde entonces cada vez que Eos se despierta por la mañana llora por el amado produciendo el rocío con sus lágrimas, y Titono se alimenta de las gotas de ese rocío; y al cae la noche los grillos cantan por la amada hasta que ella llega de nuevo en la mañana, en su canto se les escucha decir cri-cri-cri…, pero hay quienes escuchan mori-mori-mori… que traduce el deseo de aquel pobre príncipe: morir.. morir… morir.

Selene

Selene (Luna) es la diosa de la Luna, heredo el carro lunar de su tía Febe,  y lo condujo al inicio de la era de los olímpicos. Pese a haber otras diosas lunares: Hecate y Artemisa (nietas de Febe), es Selene la diosa lunar por derecho propio; tanto es así que los habitantes de la luna se les llama selenitas y no lunitas. Pero la luz de la Luna no es cálida como la del Sol, sino fría y pálida; ello en parte por la influencia de diosas como Hecate (cuando hay luna nueva) y de Artemisa (en la luna llena) que han tenido gran importancia en los cultos de las brujas y la asociación a espectros y fantasmas. En las noches de luna llena lo lobos aúllan con más fuerza a la Luna para que les devuelva la sombra que les robó, los locos están más activos (por eso se les llama lunáticos) y las brujas realizan sus aquelarres; y en las noches sin Luna, los espectros salen y se quedan en las encrucijadas esperando a aquellos transeúntes incautos que se atreven a salir en la oscuridad total; y que sin la luna no pueden encontrar su camino de regreso a casa, pudiendo ser llevados por aquellos fantasmas hasta el mismo inframundo.

Endimión

El gran amor de Selene fue un pastor de cabras y ovejas llamado Endimión (muchas veces confundido y fundido con el mito de un príncipe de la región de Elide —región occidental del Peloponeso— de igual nombre). Estaba el joven pastor durmiendo en una cueva con su ganado, cuando la diosa lo contempló y se enamoró del cuadro; pidió a los dioses del Olimpo mantener esa imagen para siempre y desde entonces el joven permanece como congelado en el tiempo, dormido por siempre y eternamente joven en aquella cueva donde la Luna en las noches lo contempla extasiada.

Helios-2

Helios (Sol) fue quien más descendencia tuvo entre sus familiares, al participar del lado de los dioses en su lucha contra sus padres, pudo conservar el carro solar; así Helios es el dios solar por excelencia. Se cuenta que cuando los dioses, ya victoriosos se dividieron el mundo, Helios llegó tarde a la reunión y ya no quedaban tierras en Grecia, por ello se le permitió subir de las aguas a la inundada isla de la ninfa Rodas, y de la relación con aquella ninfa de igual nombre tuvo a los siete heliadas y a la joven Electrionia (la radiante). El culto de los Heliadas se funde con otros grupos similares (coribantes, curetes, dactilos, etc.); se trato de un grupo de sabios que aprendieron el uso y manejo de la herrería, y que distribuyeron este saber por todas las islas del Egeo. Tal era su arte que fabricaron el famoso Coloso de Rodas, a petición de su madre para rendir culto a su padre; tal era la estatua de metal que servía de faro en el puerto de la isla y era tan grande que según entre sus piernas abiertas podían entrar los navíos.

Pero Helios logró tener entre sus dominios otras islas, estas más al oeste, entre ellas la famosa isla de los cíclopes (Sicilia), la tierra de la diosa Etna (el volcán), los cíclopes eran seres que estuvieron vinculados a labores de herrería y servían al dios de la metalurgia (Hefesto). Otros gigantes habitaban en islas cercanas, los Lestrigones (gigantes antropófagos) vivían el oeste de Sicilia o en la cara oriental de la isla de Cerdeña, más al norte tenemos a Córcega, y arriba posiblemente la mítica isla de Eea, donde reinaba una hija de Helios, la bruja Circe, (la ubicación de esta isla no esta clara, algunos la ubican en la costa oriental del Mar Negro, cerca de la Colquida, donde reinaba el hermano de la bruja, el rey Eetes, otros la ubican en las costas orientales del mar Adriático, pero por la secuencia del viaje de Odiseo lo más probable es que se tratara de alguna de las islas menores que rodean Córcega).

Circe

Circe (anillo, aro) es una poderosa bruja, adoradora de Hecate y con gran poder en la transformación de hombres en bestias; Odiseo supero su trampa al comer unas hierbas dadas por Hermes; pero otros no tuvieron tal suerte. De los amores de Odiseo y Circe se citan tres hijos: Telégono, Agrio y Latino quienes reinaron sobre los pueblos etruscos, y tras unirse con Eneas y el resto de los troyanos que escaparon de Troya, serán la base del futuro imperio romano. [En otras versiones Latino es hijo de Fauno, y este de Circe, o es el hijo de Telémaco (hijo de Odiseo y Penélope) con Circe].

Otros no fueron tan afortunados, entre ellos cuando el dios marino Glauco vino pidiendo ayuda por un filtro de amor y así encantar a la ninfa Escila, Circe le pidió que se quedara con ella, pero al no ser correspondida por Glauco le dio un filtro que transformó a la bella ninfa en un monstruo. Similar suerte tuvo Pico, un hijo del dios romano Saturno, quien al despreciar a la bruja por la diosa Canto (una diosa de los bosques cerca de Roma, hermana del dios del río Tiber, es una hija del dios Jano, y madre con Pico de Fauno en la tradición romana) o de Pomona (diosa romana de los frutos), la bruja lo convirtió en pájaro carpintero.

El reino del dios del Sol llegó hasta las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), donde el dios tenía parte de su rebaño de toros rojos, estos al cuidado del gigante Gerión y el pastor Euritión (un hijo de Ares y con la hesperide Eritia).

El dios Helios tuvo dos hijas, Faetusa (luminosa) y Lampetía (brillante), con la ninfa Neera (recién nacida, una clara alusión al sol naciente), la oceanide que habitaba la mítica isla Trinacria = Sicilia). Faetusa y Lampetía cuidaban el ganado del dios Sol en la isla de los cíclopes. Se cuenta que cuando Odiseo y sus hombres llegaron a la isla se les advirtió de no tomar ninguna de las reces consagradas al dios solar, pero el hambre tras estar varados en la isla por varias semanas hizo que los hombres de Odiseo rompieran ese mandato; Lampetia corrió a avisarle a su padre y este tomo gran furia, los marinos abordaron por ultima vez la nave, pero el mar (Poseidón) apoyando a Helios terminó por hundir la nave y el único sobreviviente fue Odiseo, que agarrado a los restos del arco llegó a la isla de Calipso.

El culto a las ninfas Faetusa y Lampetía se funde con otras de sus media hermanas, y muchas veces estas ninfas son puestas como parte del grupo de las Heliades, hermanas de Faetón (brillante), quien es el más conocido de los hijos de Helios. La Heliade y Faetón son hijos de la oceánide Climena-Merope (Fama, la que gira el rostro) y no confundir con Asia-Climena, la esposa del titán Japeto). Climena-Merope funde su mito con el de otra ninfa, Clitia (Girasol, que también gira su rostro ante el paso de carro solar), según los mitos Helios (aquí posiblemente Apolo, muchos mitos de ambos dioses se combinan y funden) tras descubrir los amores de Afrodita ante Hefesto; la diosa del amor cobro cara esa imprudencia. Helios/Apolo que por ese momento cortejaba a la ninfa Clitia hizo que el dios se enamorara de la hermana de la misma, Leucótoe (no confundir con Leucotea, la diosa de la espuma blanca del mar), y profundizo el amor de Clitia por Helios/Apolo cuando este la abandono por la hermana. Clitia molesta y celosa le dijo al padre de su hermana frecuentaba a un desconocido, y el padre enojado por la traición enterró viva a la hija, quien murió bajo tierra. Helios/Apolo no perdono la maldad de Clitia y esta languideció mientras veía pasar al Sol por el cielo todos los días, no comía, ni bebía, finalmente, tras nueve días, los dioses se compadecieron y la transformaron en un girasol; mientras que a Leucótoe fue revivida en el árbol de incienso o en un arbusto de Leucotoe, que se caracteriza por hojas con colores dorados a azafranes, simbolizando los colores de la salida y puesta del sol.

Faeton

Faetón fue el más conocido de los hijos de Helios, cuando molesto por ser descalificado por otros semidioses, pidió a su padre que para demostrar su descendencia deseaba conducir el carro del Sol ante todos ellos. Helios no estaban muy seguro, pero por promesa previa debía cumplir el deseo de su hijo. Faetón perdió rápidamente el control de los caballos y estos desbocados iniciaron una carrera por el cielo y la tierra; quemando las llanuras de África dando origen al desierto del Sahara; y oscureciendo la tez de esos pueblos, explicando así origen a los pueblos de raza negra. Su madre Climena-Merope, hace referencia a la ciudad de Merope en Etiopía. El carro también quemó los cielos y los humos de aquel incendio aun son visibles en las noches, es la Vía Láctea. Faetón fue finalmente detenido por un rayo de Zeus, que mato al inexperto auriga y este cayó a la tierra; mientras Apolo, ahora, se hacía con el carro solar. Según los mitos, Faetón cayó cerca del río Po (Italia) y sus hermanas (las Heliades) que tanto lo lloraron fueron transformadas en álamos y sus lagrimas en ámbar. Faetón sin embargo no fue olvidado, y fue puesto en las estrellas como la constelación de Auriga [aunque existen muchas otras versiones sobre el origen de esta constelación, en tiempos primitivos todo este conjunto de estrellas representaban a un rebaño de cabras, y en los astrónomos del mundo árabe pusieron a muchas de esas estrellas nombre de cabras, la más conocida es Capella (Alfa Auriga) (la cabra), que hace referencia entre los griegos a la cabra que alimentó al infante Zeus; pero entre los árabes era llamada Al Rakib (el conductor o el pastor), siendo el resto del grupo el conjunto de cabras que viajan por el cielo].

Se supone que esta imprudencia por parte de Helios, que puso en peligro el cielo y la tierra, no sólo provocó la salida de Helios de los cielos, sino que su hermana Semele, que rara vez se metía en asuntos ajenos, también fue desplazada por la hermana de Apolo, la diosa de la caza, Artemisa.

Los últimos hijos importantes de Helios son los que tuvo con la ninfa Perseis/Persa (la destructora). Se aclara que hubo al menos cuatro personajes con este nombre (dos femeninos y dos masculinos), la traducción de Persa como destructora es una alusión segura que hacían los pueblos griegos a aquellos pueblos ubicados al este del río Tigris. El primero de estos personajes es Perses, el titán de la destrucción, hijo de titán Crío y Euribia; hija de este Perses es Hecate, la diosa de la magia y la brujería, a quien también se la llamaba Perseis.

Aunque Hecate es para muchos cultos una diosa virgen, su relación con la ninfa Perseis es más que manifiesta en una simple coincidencia de nombres. Según el mito entre los hijos de Perseis y Helios tenemos a la bruja Circe, su hermana Pasifae (la madre del minotauro), Eetes (el rey de la Cólquida, entre el mar Negro y el mar Caspio, dueño del vellocino de oro, y padre de la bruja Medea) y Perses (aquí un hijo de Helios y Perseis). Entre los griegos Jasón y los Argonautas fueron hasta la Cólquida (actual Georgia) en busca del vellocino de oro; manto mágico capaz de revivir a los muertos y que era usado por el rey Eetes para revivir a los soldados que estaban a su mando en las batallas. Cuando con la ayuda de Medea (la bruja adoradora de Hecate), Jasón huye con vellocino; Eetes pierde su poder y es reemplazado por su hermano Perses (que reinaba en Persia); años después, cuando Jasón traiciona a Medea y esta regresa a su nación, saca del poder a su tío y ella se apodera del trono, siendo desde entonces los pueblos de esa región conocidos como medos.

genalogía de Hiperion

Cosmogonía (1) Las edades del hombre.

La era de los dioses del Olimpo inició tras la Titanomaquia (la lucha contra los titanes); tras ella hubo otras dos oportunidades en que los jóvenes inquilinos del Olimpo se vieron en serios problemas por mantener su morada y poder; la primera fue la Gigantomaquia (la guerra contra los Gigantes) y la segunda lucha fue contra el demonio Tifón . A partir de ese entonces ellos controlaron sin problemas el mundo, y redistribuyeron los poderes en la tierra y el cielo; claro que hubo que hacer algunas concesiones, pero después de Zeus y sus hermanos, no hubo otro descendiente que se atreviera a derrotar a su padre; pero hubo uno que otro intento fallido y en circunstancias no tan favorables de intentarlo.

Se suele pensar que la era de los dioses fue la mejor y que el reino de Cronos fue una época de terror y destrucción, pero pese a esta idea concebida, fue en la era de los titanes cuando realmente la humanidad tuvo su Edad de Oro. De acuerdo a la literatura, el poeta griego Hesiodo, del siglo VIII a.C., en su obra ‘El trabajo y los días‘, fue el primero que habló de que la humanidad había vivido en una Edad de Oro, y así hasta llegar a la actual, la Edad del Hierro. Sus ideas fueron extendidas por Platón (Siglo V-IV a.C.), y el poeta latino Ovidio (siglo I a.C. – I d.C.). Según Hesiodo la aparición de los hombres inicia con la Edad de Oro, estos fueron creados por Prometeo cuando reinaba Cronos, y terminaron sus días cuando Zeus tomaba posesión del Olimpo. En esos tiempos, pese a lo que se pudiera pensar, hubo orden dentro del caos; Prometeo hizo del barro a los hombres y les dio a los hombres, a diferencia de otra bestia, del don del habla y la inteligencia; ese periodo era cuando hombres y dioses hablaban como hoy sólo hablan pocos hombres entre sí. Los hombres de esta edad fueron transformados finalmente por Zeus en genios o altos elfos —no confundir con los duendes enanos de la señora Rowling—, más propiamente daimones del hogar (similares a ángeles protectores) que cuidarían y vigilarían a los hombres de las razas posteriores.

La segunda raza, también creada por Prometeo, de la Edad de Plata, pese a no ser como sus predecesores, compartía con la primera su larga vida y su gusto por los placeres, pero a diferencia de los sus predecesores no tuvo contacto con los dioses, a los cuales desconoció y no adoró. Por esos tiempos, ya en la era de los Olimpicos, se acaba la eterna primavera-verano que existía; ocurre el rapto de Core, la hija de Demeter, por Hades y aparece por primera vez el invierno; desde entonces al año tiene cuatro estaciones; las dos primeras que son de vida, crecimiento y renovación, y las dos siguientes de frío, recogimiento y espera. Es al final de esta edad que Prometeo roba el fuego de los dioses para protegerlos del frío invernal, y es condenado al Caucaso. Pese a cumplir las ordenes de su progenitor, Hefesto, que era también un dios del fuego y al herrería, no abandona a los hombres y les enseña a fabricar las primeras herramientas, Demeter les enseña la agricultura, y Atenea la arquitectura; es cuando surgirán las primeras ciudades.

La causas de la desaparición de esta raza también varían, la primera es que Zeus terminó finalmente por decretar su extinción por impíos, siendo convertidos en espíritus bienaventurados que habitan el mundo subterráneo. Hay sin embargo una segunda versión más plausible; se dice que esos primeros hombres no tenían mujeres entre ellos, así que se unieron sexualmente a las ninfas Melias (ninfas de los fresnos, nacidas de la sangre derramada por Urano al ser castrado por su hijo menor, Cronos), y de esta unión surgió la raza de los hombres de la Edad de Bronce; que fue la primera raza que no nació creada por un dios, sino fruto de una relación sexual.

La raza de la Edad de Bronce fue una raza de hombres que vivía sólo para la destrucción y la guerra; ello seguramente provocó que sus padres (la raza de la Edad de Plata) terminara ocultándose bajo la tierra, (son los duendes, enanos y gnomos que habitan el subsuelo, razas que según los expertos no tienen mujeres), seres expertos en el fuego, la fabricación de herramientas y manejo de los metales. Hasta la Edad del Plata hubo pocos hombres, recuerde que fueron los últimos creados por Prometeo; pero tras descubrir la reproducción por el sexo se multiplicaron en tal número que pronto su longevidad hizo que poblaran rápidamente la tierra. El final de esta tercera raza fue producto de muchas causas, un poco el efecto ‘Expreso de Oriente‘. La primera de las razones fue la llegada de Pandora y la caja de todos los males.

Deseosos los dioses de restar la  larga vida a estos mortales que ahora manejaban el fuego y construían armas, Zeus teme que estos se igualen a los dioses y por tanto ordena la creación de la primera mujer (hasta la Edad de Plata recuerde que solo había hombres).

Pandora_2

Pandora fue la primera mujer humana creada por las deidades (no nacida de reproducción sexual, había otras  mujeres, hijas de ninfas y hombres). Hefesto la creo del barro como hizo Prometeo, en los hornos de su fragua; Atenea le enseñó costura y tejido, Hestia le enseño el arte de cocinar, Afrodita la doto de belleza, encanto y curiosidad, Hermes le dio a su palabra el poder del convencimiento, las Gracias la adornaron con joyas y otras galas, así cada dios y diosa del Olimpo dieron a aquella estatua de barro dones y regalos; por último Hermes la llamó Pandora (Pan = Todo, Doron = Regalo/Dote) y le fue entregada a Epimeteo, el hermano de Prometeo, precisamente como un regalo; quien embobado por la belleza de la joven no se resistió; pese a las advertencias de su hermano de no aceptar regalo de los dioses. Pandora llevada consigo una caja o frasco (Phitos) que también era un regalo de boda para la pareja, y si a Pandora la dotaron de bellos dotes, en el frasco pusieron males y pesares. Pronto la chica tuvo el deseo de ver el contenido del frasco, pese de ser advertida por su marido de nunca abrir un regalo de los dioses, aunque él ya había aceptado uno. Al destapar el frasco ella soltó todos los males y pestes que se conocen sobre la humanidad; apenas logró cerrarlo dejando contenido en su interior a Elpis (la esperanza). Desde entonces la humanidad conoce la vejez, el sufrimiento, las enfermedades y los múltiples males, que redujeron dramáticamente su larga vida de siglos a pocas décadas.

El final de la Edad del Bronce fue similar al final que aparece en la Biblia cuando el dios de los hebreos, molesto por los hombres violentos e impíos manda una inundación para ahogarlos a todos. Este mito universal aparece en todos los pueblos de origen indoeuropeos, las razones históricas parecen indicar que hace 7600 años la subida del mar provocó que las aguas del Mediterráneo pasaran por el estrecho del Bosforo provocando una inundación de enormes proporciones sobre las tierras que rodean y forman hoy los mares Negro y Báltico. La inundación tal que aún persiste en la mente de aquellos pueblos. Según la versión griega Zeus decidió finalmente la destrucción de la humanidad, para ello ordenó a Poseidón inundar toda la tierra.

Deucalión y Pirra_2

Pese a los planes de Zeus, algunos hombres escaparon, destacan Deucalión (el hijo de Prometeo con la oceanide Pronoea —prospectiva—) y Pirra (la hija de Pandora y Epimeteo), ambos alertados por Prometeo, que ya estaba atado en el Caucaso. Otros pocos más sobrevivieron al tener el favor de alguna que otra ninfa. Con la tierra despoblada y siendo Deucalión y Pirra muy viejos para reproducirse en suficiente número para poder repoblar la tierra, no había esperanza para que volviera la raza humana. Ambos consultaron al Oráculo de Delfos y este les indicó que debían arrojar los huesos de la gran madre (piedras de la madre tierra) sobre sus hombros; así nacerían los hombres de la Edad del Hierro; las piedras lanzadas por Deucalión se transformaron en hombres, mientras que las arrojadas por Pirra dieron mujeres. La pareja en esa avanzada edad tuvo al menos dos o tres hijos (según versiones), el más reverenciado es Helén (Heleno, no confundir con el príncipe troyano de igual nombre), quien sería el primer rey de todos los pueblos helénicos (en la Grecia continental).

Hubo un periodo intermedio en la Edad del Hierro; y fue llamada la Edad de los Héroes, fue cuando los dioses del Olimpo (y sobre todo Zeus), se acostaban con las hijas de los hombres (de la Edad del Hierro); estos hijos, mitad dioses y mitad mortales, los semidioses, tuvieron que demostrar su valor luchando y destruyendo antiguas bestias, y cuando estas se acabaron, los que quedaban terminaron peleándose entre si por una reina, de la que se decía que era la más bella entre las mujeres; ello terminó finalmente con aquellos pocos vástagos de naturaleza divina; quienes por su naturaleza y proezas fueron enviados a la Isla de los Bienaventurados, donde disfrutan de eternos placeres.

Razas humanas

Hoy la ultima de la razas vive en la Edad del Hierro; la actual, donde la violencia y el trabajo agotan a los hombres, viven sumidos en guerras y peleas con sus hermanos, entre el odio y la envidia, donde las plagas y las enfermedades terminan quitándoles a los hombres que viven lo suficiente para llegar a viejos, toda la fuerza de la juventud, la belleza de piel de la niñez y cubriendo de arrugas su tez, dejando ciegos los ojos y sordos los oídos, calvos a los hombres y poniendo blanco el color a los cabellos de las mujeres; el destino de estos es que tras morir van a parar a las oscuras galerías en el interior del reino de Hades como simples sombras (fantasmas) de los que en vida fueron.

Los nuevos centauros: Orius, el planeta que busca la media naranja.

En enero de este año fueron nombrados dos centauros más a la lista de los ya conocidos; el primero descubierto en abril de 2009 por K. Cernis y I. Eglitis en Baldone (Letonia), se le asigno como nombre 2009 HW77 y número 330836, recibió el nombre final de Orius, a veces escrito Oreius, en español Orio. Este centauro tiene una inclinación de casi 18° respecto a la eclíptica; con una excentricidad de 0,42 transita entre el exterior de la órbita de Saturno (12,4 UA) hasta poco más de la órbita de Neptuno (30,4 UA), teniendo un periodo de 99 años. Su tamaño es pequeño, estimado en unos 65 km aproximadamente. Como dato su descubrimiento se lo ubico entre 3° y 4° Escorpio; en oposición a la posición que tuvo Quirón, cuyo descubrimiento fue en 3° Tauro.

El mito sólo nombra al centauro Orio como que vivía en las montañas y murió a manos de Heracles cuando embriagado por el olor del vino de Folo bajo de la montaña e intentó robarlo junto con otros de sus hermanos. Como dato curioso el nombre de Oreius fue usado por C. S. Lewis, el autor de ‘Las Cronicas de Narnia‘, para nombrar al centauro que comandaba las tropas del Rey Peter contra la Bruja Blanca en el primero de los libros, ‘El León la Bruja y el Guardarropa‘.

El nombre de Ourea es un genérico para designar montaña; se dice que los dioses y diosas que gobernaban las montañas eran descendientes de Gea/Gaya (la Tierra); estos espíritus rara vez se metieron en disputas, ni con los titanes, ni con los Olímpicos. Entre los más conocidos tenemos a: Athos (dios de la montaña de Tracia); Citerón, Helicón, Parnes y Nisa (dioses del macizo montañoso en Beocia); Olimpo (dios la montaña más alta de Grecia, situada en Tesalia); Tmolo (dios de la montaña de Lidia en Anatolia); Etna (diosa del volcán de Sicilia y amada de Hefesto) y Oreius/Orio (dios de la montaña Otris, en Malis, en el sur de Tesalia).

Descendientes de estos dioses de las montañas nacerían las Oreiades, que eran las ninfas de las coníferas de la montaña, siendo sus hermanos los Sátiros (seres que cuidaban a las criaturas de las forestas) y los Curetes (demonios cuyas danzas y cantos ocultaron los llantos del infante Zeus de su temible padre, el titan Cronos). Hay que entender que los bosques de la antigua Grecia se encontraban principalmente en las montañas, ya que la mayoría de la tierras bajas había sido despejadas para la agricultura; y era natural para los griegos pensar en las dríades y los sátiros como espíritus de las montañas y los bosques.

El dios de la montaña Oreius/Oreo fue el padre de: Oxylos (espíritu del árbol de Haya) y de Hamadryas (diosa del árbol del Ciruelo); juntos ambos hermanos tuvieron a un grupo de las dríades (espíritus de los arboles) llamados las Hamadriades, que eran las ninfas y daimones que se asocian generalmente con los árboles del lado del río y a los bosques sagrados; entre los hijos de estos hermanos se encuentran: Carya (espíritu del nogal), Balanos (espíritu el roble), Craneia (espíritu del cerezo), Morea (espíritu del árbol de moras), Aigeiros (espíritu del álamo negro), Ptelea (espíritu del olmo), Ampelos (espíritu del árbol de vid) y Syke (espíritu de la higuera). Otras dríades, de otros padres, eran las Melias (diosas de los fresnos); las Meliades (diosas de los arboles frutales como la manzana) y Dafne, ninfa que se transformó en el árbol de laurel al huir de Apolo; solo por citar algunas de estas ninfas.

El segundo mito sobre un Oreios habla de una ninfa llamada Polifonte, ella formaba parte del séquito de la diosa Artemisa, despreciaba el matrimonio y el amor con los hombres, por ello huyo al bosque, lugar donde Afrodita la castigó haciendo que se enamorara de un oso. Fruto de esas relaciones contra natura nacerían: Oreios y Agrios, seres mitad hombre y mitad oso. Cuando crecieron se transformaron en bestias antropófagas, por lo que Zeus dispuso su muerte enviado a Hermes para tal fin; Ares intervino ya que Polifonte era una de sus nietas y transformo a sus bisnietos en aves: Oreios fue transformado en búho (un ave cuya presencia no presagia nada bueno para nadie), y Agrios en buitre (el ave más detestada por los dioses y los hombres por su amor a la carne de cadáveres).

Sobre los aspectos astrólogicos de Orius/Orio se señala que este centauro se mueve entre la mente consciente y racional (Saturno) al inconsciente (las ideas creativas); se encuentra en una búsqueda de sus orígenes, de volver a reinventarse, regresar en el tiempo para buscar lo que se ha perdido u olvidado; de encontrarse internamente; saber quien es y por qué. Las respuestas muchas veces en encuentran justo en quien esta a su lado; con el opuesto que le complementa, por quien darías la vida que llevas o dejarías todo lo que hoy eres por volver ser como alguna vez fueron o lo que podrían llegar a ser.

Otros autores expresan sobre este centauro lo siguiente:

Amable de Astrología Transneptuniana señala: “Al igual que la quinta línea mutable del hexagrama nº 38 del I Ching, (330836) Orius puede abrirse camino para conseguir iniciar una relación, superando múltiples obstaculos. (330836) Orius también es capaz de establecer entendimiento en situaciones en las que inicialmente hay grandes divergencias en los puntos de vista, rivalidades o incompatibilidad de carácteres, al igual que sucede en las películas “Star Trek” (2009) y “La proposición ” (2009)”.

Philip Sedgwick señala sobre el “cuerpo menor del sistema solar 330.836 (2009 HW77), ahora conocido como Orius, sigue siendo un poco un enigma mítico. Aunque he rastreado las fuentes habituales, simplemente no hay mucho escrito en términos de su tradición. … asesinado por Hércules en la batalla por el vino sagrado que tuvo lugar en la cueva de Folo. Así que parece interpretativamente, nos quedamos con la comprensión astrológica derivada de los datos astronómicos. … Con los años he utilizado los componentes de una órbita que se puede traducir astrológicamente. En el caso de Orius vemos su declaración de la misión definida por el nodo heliocéntrica a 20° Taurus. La lista de prioridades y las preocupaciones urgentes de Orius salen a la luz por donde se mueve el más rápido y gira alrededor del Sol en el perihelio 11° Libra. Orius pesa con un potente tema de Taurus-Libra, basándose en gran medida en el denominador común de esos signos gobernados por Venus. Orius se centra en las prioridades de la relación, así como las metas y aspiraciones que se podría celebrar en cuanto el éxito en la vida. Estas influencias combinadas también pueden notar que cualquier confusión con respecto a factores en las relaciones que necesitan ser resueltos antes de dar el paso total del compromiso. … En general, por Orius, nos miramos en asuntos de relaciones y las percepciones sociales de esas relaciones y desde la óptica de cómo esas interacciones pueden afectar a la posición social. En lo positivo da perceptiva de las demandas de la sociedad, el sentido de lo que la gente quiere y creen que necesitan, favorable sensible a los sentidos, equilibrada y justa, percepciones claras de objetivos materiales, la evaluación precisa de los atributos internos y en sintonía con la creatividad. Claridad en la idea de que una relación no te hace exitoso, ni el éxito te hace fácil identificarse; en lo negativo suele ser codicioso, posesivo, como director de una forma de control, visión confusa sobre el materialismo y las prioridades de la relación” .

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (11) Otros miembros notables del campo griego

Los dos primeros troyanos fueron descubiertos en 1906; (588) Aquiles en el campo griego por Max Wolf y (617) Patroclo en el campo troyano por August Kopff; como Patroclo era un héroe griego, para compensarlo el siguiente troyano del campo griego recibió el nombre de un héroe troyano, (624) Héctor, descubierto por August Kopff al año siguiente en 1907. Un año después, en 1908, el astrónomo Max Wolf descubre a su segundo troyano, nombrado (659) Néstor, quien era uno de los argonautas y acompañó con sus dos hijos mayores la tropa griega. Ayudaba con sus consejos dada su avanzada edad, le recomendó a Agamenón no quitarle a Aquiles su esclava; Agamenón no siguió el consejo y Aquiles se retira del campo de Batalla. Es la muerte de su amigo Patroclo, quien había tomado su lugar en la lucha, lo que obliga a Aquiles a volver a la batalla. Néstor es uno de los asteroides más grandes, con 109 km de diámetro medio. Pasarían unos nueve años antes de que Max Wolf encontrara un nuevo troyano, hasta que 1917 se encuentra el quinto troyano de Júpiter y el segundo en el campo de troyano, recibe por nombre (884) Príamo, en honor al rey troyano que soporta el asedio de los griegos.

Dos años después, en 1919, el astrónomo alemán Karl Wilhelm Reinmuth descubre su primer troyano, en el campo griego, siendo este, con 167 km, y es el segundo cuerpo en mayor tamaño del conjunto de troyanos de Júpiter. (911) Agamenon recibe el nombre del rey de Micenas. A este descubrimiento el astrónomo encontraría luego a: (1143) Odiseo (con 126 km) en 1930 y en octubre de ese año encuentra en el campo troyano a dos más: (1172) Eneas (quien escapa de Troya con su familia —padre e hijo— y funda Roma); con unos 142 km y que ocupa el cuarto puesto en tamaño y a (1173) Anquises (padre de Eneas) de 126 km. Al final del siguiente año, justo el 31 de diciembre de 1931, encuentra a (1208) Troilo (hijo menor de Príamo) con 103 km.

En 1936 Karl Wilhelm Reinmuth descubre en el campo griego a (1404) Áyax, que hace referencia a Áyax Telamón, (había dos) que defendió el cuerpo de Patroclo de ser llevado por los troyanos, con 82 km de diámetro. En 1937, se descubre al tercero en tamaño de los troyanos de Júpiter: (1437) Diomedes, con 164 km, que recibe el nombre de uno de los más valientes héroes de la guerra y cuyas acciones obligaron a Zeus a que los dioses no intervinieran directamente en las disputas de los mortales. Los descubrimientos de troyanos por K. W. Reinmuth finalizan en 1949 con (1749) Telamón, quien era el padre de Áyax y tío de Aquiles.

Otros cuerpos importantes en la historia de la guerra y ubicados dentro del campo griego son: (1583) Antíloco, descubierto en 1950, es uno de los hijos de Néstor, quien da la noticia a Aquiles de la muerte de Patroclo. (1647) Menelao, descubierto en 1957, hace honor al esposo de Helena, y rey de Esparta. En 1960 tenemos a (1868) Tersites, quien era un soldado griego no de noble cuna y es descrito por todos como el más feo de los griegos; y (1869) Filoctetes que hace referencia al héroe que mata a París. (2456) Palamedes, descubierto en 1966, es el héroe que descubre el engaño de Odiseo para no ir a la guerra y muerto por sus compañeros al ser acusado de traidor. Su padre (9712) Nauplio, descubierto en 1973; venga la muerte de su hijo extraviando las naves aqueas tras su regreso de Troya.

Ese mismo año (1973) se descubre a (4184) Calcas o Calcante, un augur (profeta) del bando griego; también se tiene a (3540) Protesilao, hijo de Ificles (medio-hermano de Heracles) y fue el primero de los griegos al morir. También incluimos a (13475) Orestes, el hijo de Agamenón ese mismo año.

En 1975 se descubre a (2260) Neoptolemo, quien lleva el nombre del hijo de Aquiles nacido antes de ir a la guerra. En 1977 se descubre a (3391) Sinón; primo de Odiseo, dejado junto al caballo de Troya para engañar a los troyanos de que el caballo es una prueba de la rendición de los aqueos y hacer que lo introduzcan en la ciudad. En 1980 tenemos a (2759) Idomeneo, rey de creta, nieto de Minos; (2797) Teucro fue descubierto en 1981, era el medio hermano de Áyax, también ese año tenemos a (2920) Automedonte, el auriga de Aquiles. En 1983 se descubre a (3063) Macaón, un hijo del dios de la medicina (Asclepio) y que curó a Menelao la herida de la flecha lanzada en la tregua por el troyano Pándaro. En 1988 se descubre a (3801) Trasimedes; el segundo hijo de Néstor que acompaño a su padre a la guerra; y con ayuda de Aquiles recupera el cuerpo de su hermano muerto por Memnón. Y aunque hubo muchos más griegos desde los setenta hasta 2008, es en ese año que se incluye en los cielos a (15913) Telémaco, el hijo de Odiseo.

Príncipes y reyes guerreros

Aunque hubo dos Áyax (el menor y el mayor) en los cielos se hace referencia al mayor (llamado así por su tamaño y conocido también como Áyax Telamonio) quien era hijo de Telamón (un argonauta, tío de Aquiles) y de Peribea (princesa enviada como sacrificio para el Minotauro, cuando viajó Teseo). Su padre Telamón fue compañero de Heracles y cuando el águila de Zeus (Aías) se posó en el hombro de su amigo, Heracles le señaló a Telamón que su hijo recibiría el nombre el ave que acababan de ver (Aías = Áyax).

Áyax, era por sangre primo de Aquiles y lo acompañó a Troya. Peleó con coraje y valor, su gran tamaño le daba una fuerza colosal, sólo superado en el campo de batalla por su primo Aquiles, combatía con su enorme hacha al lado de su medio hermano Treuco. Lucho con Héctor y al no haber vencedor, al final del combate ambos guerreros intercambiaron armas en señal de respeto. En el campo de batalla recuperó el cuerpo de Patroclo de los troyanos, que deseaban el mismo para alimentar a los perros. Cuando Aquiles muere por la flecha de París, Áyax y Odiseo recuperan el cuerpo del héroe y enterrarlo junto al de su amigo Patroclo.

El destino de la armadura y armas de Aquiles, forjadas por el dios Hefesto a petición de Tetis, la madre de Aquiles, provocaría el fin del héroe. Odiseo y Áyax reclamaron el honor de heredar las armas, pero Agamenón favoreció a Odiseo, provocando la indignación de Áyax; las razones señalan que Agamenón aborrecía la descendencia de Eaco (abuelo de Aquiles y Áyax) y Odiseo era el esposo de Penélope, la prima de su mujer Clitemnestra. En el arranque de furia Áyax enloquecido ataca un rebaño de ovejas, a quienes confunde con Odiseo y Agamenón, matando a todos los animales. Según los mitos esa imagen se la dio Atenea al héroe, para evitar que matara a Odiseo, su protegido. Tras despertar de su locura y ver las consecuencias de sus actos, donde ha deshonrado su espada de guerrero con sangre de animales domésticos, Áyax se suicida usando la espada de Héctor.

Áyax el menor, era hijo de Oileo rey de Lócrida, y fue uno de los guerreros que penetraron en la ciudad escondidos dentro del Caballo de Troya. Durante el saqueo de Troya, Áyax encontró a la princesa Casandra refugiada en el templo de Atenea y la violó allí mismo; ese ultraje al templo de la diosa virgen sería seriamente castigado por Atenea, que al regreso a su patria la diosa pidió al ayuda de Poseidón para que provocara una tormenta para que naufragara la nave, pronto la nave se estrelló contra las rocas matando a todos sus ocupantes.

El medio hermano de Áyax fue Treuco, hijo de Telamón y de su segunda esposa Hesíone; por tanto era primo de Aquiles por un lado y de Héctor y París por el otro. Fue el mejor arquero dentro del bando griego, y pudo en un momento haber matado a Héctor con sus flechas, si no fuera por la intervención del Zeus, que rompió la cuerda del arco, impidiendo que manchara sus manos con sangre de su familia. Fue uno de los guerrero que estuvo dentro del caballo de Troya. A su regreso su padre le reclamó que no vengó la muerte de su hermano Áyax, ante lo que el señaló que no había nada que vengar, ya que Áyax se había suicidado. Cansado de los reclamos de su padre, Treuco viajo y llegó hasta Chipre donde casó con la hija del rey y fundó la ciudad de Salamina, aunque otros dicen que terminó sus viajes en las costas ibéricas estableciéndose o fundando la actual ciudad de Cartagena.

Telamón era hijo de Eaco, hermano de Peleo y padre de Áyax y Treuco. Participó en la caza del Jabalí de Calidón y fue uno de los argonautas. Los mitos señalan que cuando la nave Argos pasó por Troya, el rey Laomedonte pidió la ayuda de Heracles, que viajaba con los argonautas, para que detuviera un monstruo marino enviado por Poseidón y que iba a devorar a su hija Hecione. Heracles no conocía que el motivo de la causa del monstruo es que era un castigo del dios del mar al rey de Troya por no cumplir con el pago de la construcción de las murallas de la ciudadela. Heracles salva a la joven princesa y a cambio pide los caballos dados por Poseidón al padre de Laomedonte; envía Heracles a: Telamón y a su medio hermano Ificles a cobrar el pago, pero el rey los encierra en los calabozos. La furia de Heracles estalla y arremete contra la ciudadela, destrozando sus puertas y llegando al trono, donde mata al rey y a toda su familia. Se salvan Hecione y Podarces (Príamo), este último por ayudar a escapar a los presos. Así Hecione termina como segunda esposa de Telamón (fue el pago de Heracles a su amigo) y esta fue madre de Treuco.

Diomedes fue uno de los más grandes héroes dentro del bando griego; es hijo de Tideo, rey de Etolia y nieto de Eneo, rey de Calidón. Su amigo inseparable fue Odiseo, con quien viajó a Esciro, reino de Licomedes, en busca de Aquiles, al que Tetis había ocultado disfrazado de de mujer para evitar que su hijo se desplazara a Troya y en cuyas playas el oráculo predijo su muerte. Diomedes fue uno de los que presionó a Agamenón para que sacrificara a su hija Ifigenia como tributo a la diosa Artemisa, cuando esta silenció los vientos. También fue seleccionado entre los jefes aqueos para participar como embajador en el infructuoso intento de convencer a Príamo de dar fin a la guerra con la devolución de Helena a su esposo Menelao. Tampoco pudo persuadir a Agamenón para que Briseida fuera devuelta a Aquiles y así se aplacara su ira y ayudara a los aqueos en la batalla. Una de las últimas participaciones de Diomedes en la Guerra de Troya fue acompañar a Odiseo al robo del Paladio; aunque una de las versiones señalaba que Odiseo quería atribuirse el crédito de robar solo aquel preciado objeto, e intentó matar a Diomedes, aunque éste se dio cuenta y se defendió a tiempo; seguramente por esa razón los amigos se separaron y siguieron caminos diferentes tras la caída de Troya.

Pese a todos estos hechos, Diomedes es recordado por incluso por vencer a los dioses y a obligar a Zeus a determinar que ningún dios más apoyaría directamente a un mortal en la guerra. Según la Iliada de Homero, Diomedes en una de tantas luchas se topa con Pándaro y Eneas; el primero ataca, pero Diomedes lo mata atravesando su lanza en la garganta del atacante; Eneas baja de su carro para recuperar el cadáver de Pándaro, y Diomedes le hiere de una pedrada. Afrodita, viendo que su hijo queda indefenso, acude en su ayuda, pero Diomedes logra atacar y herir la mano de la diosa; es sólo la aparición de Apolo, que envuelve la escena con una nube y rescata a Eneas, lo que impide la muerte del hijo de Anquises. Luego viene la lucha con Héctor; Ares encarna en un soldado para impedir que el héroe llegue donde Héctor; Diomedes reconoce al dios y retrocede, pero el soldado ataca; es cuando interviene Atenea, ayudando al héroe, que lograr guiar el arma del héroe, y este hiere al dios en un costado, que lo hace retroceder y huye sangrando al Monte Olimpo. Zeus enojado prohibirá desde este lance que los dioses intervengan en esta guerra de mortales. Tras la guerra de Troya, Diomedes volvió a Argos. Tuvo un feliz regreso, pero a su llegada, su mujer y el amante de ésta, intentaron matarle. Diomedes logró salir vivo de la emboscada y huyó al sur de Italia donde se estableció; en la Eneida aconseja a los Latinos a tener cuidado con Eneas y los troyanos.

Como muchos otros pretendientes de Helena, el rey de Creta, Idomeneo, nieto del gran rey Minos de Creta fue uno de los tantos reyes que acompañaron a los griegos en su lucha contra Troya y como muchos otros fue un valiente guerrero, pero su mito se tiene al regreso. Tras la caída de Troya, el héroe fue sorprendido por una violenta tempestad y prometió al dios Poseidón que si llegaba vivo a su casa le ofrecería en sacrificio a la primera persona que se encontrara. Para su desgracia a quien primero vio al tocar tierra fue a su propio hijo, pero, de todos modos, cumplió su voto. La salida de Idomeneo del trono obedeció a dos razones, la primera es que tras matar a su hijo, sobre la isla de Creta cayo un plaga, y los pobladores culparon al rey de la plaga por culpa de su crimen. La segunda es que como muchos reyes, su mujer Meda tenía un amante, Leuco, quien aprovecho el descontento popular para expulsar al rey, quedándose con la esposa para garantizarse el trono, tras lograrlo la asesino luego, caro pago Meda su traición. Idomeneo viajó hasta Calabria, sur de Italia y otros dicen que se estableció en Colofón, Asia Menor (Anatolia).

Esta historia ha sido llevada a la opera por Wolfgang Amadeus Mozart, en esta versión en Creta reina Idamanto en ausencia de su padre. Los vientos han dispersado la flota griega y Idomeneo ha sabido apaciguar las iras de Poseidón/Neptuno prometiéndole sacrificar a la primera persona que encuentre en el instante del desembarco, y cuando consigue por fin llegar a Creta es precisamente Idamanto quien primero aparece ante sus ojos. Ilia, hija de Príamo que venía como trofeo de guerra es deseada por Idamanto, quien le declara su amor, en desprecio a Electra (la hija de Agamenón y Clitemnestra) su prometida oficial. Idomeneo (que ha fingido no reconocer a su hijo) trata de alejar a su hijo de Creta para no cumplir su promesa. Para ello ordena a Idamanto conducir a Electra a Grecia. Pero Poseidón/Neptuno reclama su víctima y envía un monstruo que no permite la partida de la nave del príncipe. Pero el pueblo exige a Idomeneo que cumpla su voto. Idamanto logra con sus solas fuerzas matar al monstruo, y Neptuno, conmovido por su valentía y su amor a Ilia, concede el perdón con la condición de que Idomeneo renuncie a su trono en beneficio de su hijo. Electra, viendo esfumarse su última esperanza, estalla de ira, mientras Idomeneo abdica serena y dignamente.

Palamedes de Argos, es hijo de Nauplio, y era uno de los héroes de la ingeniosidad proverbial. A Palamedes se le había atribuido haber inventado el ajedrez y el juego de los dados; y se le atribuye también parte de la invención del alfabeto griego, la creación de los faros, de la balanza, las monedas y de la guardia con centinelas. El mito señala que cuando Odiseo intentó zafarse de la obligación de acudir a la guerra de Troya fingiéndose estar loco, Palamedes descubrió el engaño. En venganza, Odiseo falsificó una carta con el supuesto de que el rey de Troya, Príamo, proponía a Palamedes traicionar a los griegos a cambio de oro. Odiseo escondió el oro en la tienda de Palamedes; la carta y el oro fueron encontraron y sin darle tiempo a defenderse fue lapidado hasta la muerte por sus compañeros, ello provocaría la venganza de su padre Nauplio.

Nauplio, que era hijo de Poseidón, fue uno de los argonautas y participó junto con su hijo Palamedes en la Guerra de Troya. Cuando Palamedes murió debido a una traición de sus compañeros griegos; Nauplio juró vengarse del rey Agamenón y los otros líderes griegos. Regresó a Grecia antes de la caída de Troya, visitando y convenciendo a muchas de las solitarias esposas de los comandantes griegos de que estos estaban acostándose con esclavas troyanas y sugiriendo ser infieles con sus maridos, así como conspirar contra ellos, se incluyen en este grupo a: Clitemnestra, esposa de Agamenón, Meda, esposa de Idomeneo, y Egialea la esposa de Diomedes. Tras finalizar la Guerra de Troya, cuando la flota griega volvía triunfante a Grecia, su padre Poseidón, a solicitud de su hijo Nauplio, cobró venganza por la muerte de su nieto; sorprendió con una gran tempestad a las naves griegas y sumergió una gran parte de ella, arrojando el resto a las costas de la isla de Eubea. Al tener noticia del desastre, Nauplio hizo encender durante la noche algunas fogatas sobre las rocas que rodeaban su isla, atrayendo a los barcos para tener la satisfacción de ver cómo se estrellaban contra las piedras. Muchos soldados y marineros murieron ahogados y los que consiguieron llegar a la orilla con ayuda de tablas o a nado, fueron horriblemente asesinados allí mismo. Poseidón cobró mayor venganza sobre todo con Odiseo, a quién hizo viajar por todo el Mediterraneo y lo mantuvo fuera de su hogar por diez largos años; esas fueron las consecuencias de aquella trampa que costó la vida del joven Palamedes. 

Hijo de gato caza ratones

Al igual que ocurrió con su padre, Neoptólemo, llamado inicialmente Pirro (pelirrojo) era un niño cuando tuvo que ir a Troya; tenía unos doce años cuando se produjo la muerte de su padre Aquiles a manos de París, y los héroes Odiseo y Diomedes lo llevaron hasta Troya durante los últimos días de la guerra, puesto que el adivino Calcante había augurado que los griegos jamás conseguirían tomar la ciudad sin la presencia del hijo de Aquiles entre sus filas. En primera batalla logró ganarse la admiración de todos al matar a Eurípilo, hijo de Télefo, que había llegado en ayuda de los troyanos y avanzaba de forma implacable hacía el campamento griego con el objetivo de incendiar las naves, como no hacía mucho lo había intentado Héctor. Todos impresionados por la hazaña y la gran valentía que había demostrado a pesar de su corta edad comenzaron a llamarle por el nombre que conservaría hasta su muerte: Neoptólemo (joven guerrero). Ayudaría a Odiseo traer a Troya a Filoctetes, que había sido abandonado en la desierta isla de Lemnos. A la llegada de Neoptólemo, Odiseo y Filoctetes, la toma de Troya aún parecía imposible. Nadie se lo explicaba hasta que Calcante aclaró que lo que él había dicho era solo parte de la profecía y que la respuesta completa la hallarían en el bosque del monte Ida, cerca de Troya. Neoptólemo y sus hombres fueron allí esa tarde, donde encontraron y capturaron al príncipe Héleno, quien tras la muerte de París a manos de Filoctetes había sido expulsado de la ciudad a causa de una pelea con otro de sus hermanos, Deífobo, ya ambos se habían disputado a la viuda Helena. Desde entonces Heleno vagaba por los alrededores en solitario. El príncipe fue llevado entonces al campamento griego donde, en venganza contra su gente por haberlo desterrado reveló la parte final de la profecía a sus enemigos: traer desde la ciudad de Olimpia los restos de Pélope (abuelo paterno de Agamenón y Menelao) y conseguir el Paladio (estatua de la diosa Atenea en Troya). Así se hizo, y fue sólo entonces cuando, inspirado por Atenea, Odiseo concibió la estratagema del Caballo de Troya.

Neoptólemo fue uno de los guerreros ocultos en el caballo de Troya; y tras salir, se abrió paso hasta el palacio real donde mató al joven príncipe Polites y al rey Príamo. Para regresar a Grecia, las naves no pudieron salir hasta que el fantasma de Aquiles pidió el sacrificio de Políxena, la princesa troyana que lo había engañado y llevado a la muerte, Neoptólemo cumplió la orden del fantasma asesinado a la chica sobre los restos de la tumba de su padre. Entre sus trofeos de guerra iban Andrómaca, la que había sido la mujer de Héctor, y Héleno en calidad de esclavos. Neoptólemo se instaló en Ftía junto a su abuelo Peleo y casó con Hermíone, hija de Menelao y de Helena, reyes de Esparta. No llegó a tener hijos con ella, pero sí uno con Andrómaca al que llamó Moloso. Hermíone en un principio había sido prometida a Orestes, hijo de Agamenón, pero cuando su hermana Electra le escondió de Egisto y Clitemnestra, usurpadores del trono, muchos lo creyeron muerto. Por ello Menelao casó a su hija Hermíone con Neoptólemo, sin llegar Orestes a saberlo. Como Neoptólemo no conseguía tener hijos con Hermíone, se dirigió preocupado al oráculo de Delfos para pedir consejo. En ese lugar se encontró con Orestes, quien al saber que había desposado a Hermíone, se sintió ultrajado y lo asesinó.

Soldados, médicos, aurigas y augures.

Tersites fue otro de los guerreros aqueos de la guerra de Troya. Aunque las primera fuentes (Iliada) no se le señala padre, indicando que no se trataba de un héroe aristocrático; en obras posteriores (Etiópida) se le hace hijo de Agrio, el hermano de Eneo, abuelo de Diomedes. Tersites es un antihéroe, descrito como el más feo de los griegos, patizambo, cojo y con hombros curvados hacia dentro, cuando harto de la guerra llama codicioso a Agamenón y propone a los griegos retirarse, Odiseo le da un golpe en la cabeza con el cetro del rey, provocando la burla de los demás.

Según la Etiópida, Aquiles mata a Tersites por haberse burlado del héroe por lamentarse de la muerte de la reina de las amazonas, Pentesilea, ante cuya hermosa estampa Aquiles lloró haberla enviado al Hades, ya que era digna para ser su esposa. Obras posteriores dan a Tersites un papel más relevante que el de bufón, una forma de los poetas para protestar contra lo absurdo de la guerra; en la obra ‘Troilo y Crésida’ de Shakespeare lo retrata como vulgar, ridículo e impertinente; se le describe un esclavo sarnoso de Áyax, a quien pronto abandona para ponerse al servicio de Aquiles, que en la obra es una especie de bohemio y quien aprecia el humor amargo y cáustico del esclavo. Así Tersites representa al personaje crítico al orden establecido; movido por el resentimiento que muestra los errores del orden actual.

Filoctetes es uno de los muchos héroes de la mitología griega; famoso por su arco y flechas, objetos que le habían sido entregados por Heracles. Aunque partió con los buques griegos para participar en la guerra de Troya, Filotectes fue abandonado en la desierta isla de Lemnos a causa de haber sido mordido en el tobillo por una serpiente, despidiendo la herida un hedor rancio, sin cura y tan intenso que nadie era capaz de soportar (otras versiones señalan que el origen de la herida es producto de haberse rozado el tobillo con una de las tantas flechas Heracles). Calcante predice que es necesaria la presencia de Filoctetes y el arco de Heracles para ganar la guerra. Odiseo y Neoptólemo llegan a la isla con el propósito de llevarlo con ellos al sitio de Troya y tratan de convencer o engañarlo a que vuelva con ellos. Tras muchos intentos fallidos, se aparece el fantasma de Heracles y revela que el designio de Zeus sobre Filoctetes es que vaya a Troya con Neoptólemo. Filoctetes, entonces, se somete a la voz de aquel a quien no puede desobedecer. Así ya recuperado con la ayuda de Macaón, acudió a la guerra, y con el arco mitológico disparó la flecha que acabaría con la vida de París.

Calcas o Calcante fue un poderoso adivino de la mitología griega, era un nieto del dios Apolo, quien le dio el don de la profecía. Al inicio de la guerra profetizó que era necesaria la presencia de Aquiles para obtener la victoria griega en la Guerra de Troya cuando este sólo tenía nueve años. También consideró necesaria la presencia de Filoctetes al final de la misma. Predijo a Aquiles que tendría una larga vida y olvidada por todos, o una corta y por todos recordada. Predijo que la guerra de Troya duraría diez años, y aseguró a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a su hija Ifigenia, para que la diosa dejara de retener a la flota griega en el puerto de Áulide. Fue según algunas crónicas quien sacrificó a la joven princesa en el altar levantado en el puerto. Para el décimo año de la campaña señalo que la furia de Apolo enviada como peste sólo se apaciguaría con la devolución de Criseida a su padre, que era sacerdote del dios protector de los troyanos. Esta devolución causó la disputa entre Agamenón y Aquiles por otra cautiva, Briseida. Finalizada la guerra predijo el destino de muchos héroes a su regreso a tierra y no se quiso embarcar en las naves que sufrirían la furia de Poseidón, quedándose en Anatolia y estableciéndose en Colofón. Existen varias versiones sobre su final, pero la más creíble es que como adivino profetizó la fecha de su muerte; cuando llegó el día señalado, Calcas vio que la predicción no se materializaba y le entró un severo ataque de risa que provocó que muriera asfixiado.

El sobrino de Heracles, hijo de su medio hermano Ificles era Protesilao; un príncipe de la región de Tesalia, que estaba casado con Laodamía, hija de Acasto, nieta de Pelias (el rey que robo el trono al padre de Jasón). Según las profecía el primer griego que pisara tierra en Troya sería el primero en morir. A la llegada de las naves, Odiseo, que como todos sabía la profecía lanzó su escudo a la orilla y saltó sobre él. Protesilao, creyendo que era el segundo lo siguió y pisó la tierra, así fue el primero que murió en la primera de las batallas. Cuando su mujer Laodamía se enteró de su muerte cayó en un duelo tan profundo que los dioses permitieron que su marido volviera con ella por espacio de tres horas. Cuando partió de nuevo, la mujer se suicidó.

Macaón era hijo de Asclepio (dios de la medicina), de su padre había recibido el don de curar las heridas, hasta las más graves. Fue quien salvó a Menelao, cuando fue herido por la flecha de Pándaro, y a Filoctetes, que tenía una herida ulcerada que se había causado al herirse accidentalmente por una flecha de Heracles hacia diez años. Durante una de las batallas, Macaón fue herido en la espalda por una flecha de París, y fue rescatado por Néstor. Finalmente fue muerto por Eurípilo, hijo de Télefo, en el transcurso de una batalla anterior al saqueo de Troya. Pero en la Eneida de Virgilio, se señala que Macaón entró en la ciudad metido en el Caballo de Troya. A su muerte sus cenizas fueron llevadas por Néstor a un santuario de Gerenia al que acudían los enfermos buscando curación.

En la mitología griega Sinón era un guerrero griego, primo de Odiseo, que, a través de engañosas razones, persuadió a los troyanos para que introdujeran el caballo de madera en la ciudadela de Troya. Una vez que el caballo estuvo dentro de la ciudad, Sinón, durante la noche, abrió el vientre del caballo para permitir la salida de los hombres que se encontraban en su interior y encendió una antorcha como señal luminosa para los aqueos, que se acercaban en los barcos desde la isla de Ténedos.

El último de los muchos guerreros griegos que mencionaremos es Automedonte, el auriga de Aquiles y su compañero durante los combates en la guerra de Troya. Su nombre se ha convertido en sinónimo de cochero fiel y hábil. Automedonte condujo el carro a la batalla cuando Patroclo vistió la armadura de Aquiles, sin saber que era el joven disfrazado, guiando a los caballos Janto (Xanto/Xanus) y Balio, caballos inmortales fueron el regalo de Poseidón a Peleo y Tetis en su famosa boda y que pasarían al hijo de ambos, el célebre Aquiles. Tras la muerte de Patroclo, Automedonte volvió a la retaguardia de la batalla, donde intentó consolar a los afligidos caballos, a quienes el propio Aquiles les reclamó por no haber ayudado a su primo. Automedonte luego volvió a la batalla y tras la muerte de Aquiles fue el auriga de su hijo Neoptólemo.

Aspectos astrológicos a considerar en los Héroes del Campo Griego

Entre estos cuerpos tenemos nuevas visiones del aspecto paterno, mientras Príamo es el padre que ama a sus hijos, respetándolos y permitiéndoles crecer libre; Telamón es por el otro lado es el padre castrador, que constantemente fustiga a sus hijos; y Treuco es el hijo que más siente esa presión paterna; tanto que debe terminar por abandonar el grupo familiar, su respuesta a la constante crítica y ataque del padre es hacer su vida aparte y descartar a la familia de la misma, para así poder tener un crecimiento propio. Idomeneo es otro padre que pone sus intereses por encima de los demás, inclusive por encima de sus propios hijos. Sólo Nauplio apoya a su hijo y lo defiende contra los otros que lo atacan y le da todo el apoyo incondicional a su hijo, aceptado sin problemas las diferencias con su hijo.

Los jóvenes varones de este grupo representan las relaciones con sus amigos y con sus padres; Neoptólemo es el hijo que sigue los pasos del padre, repite a su padre y es casi la reencarnación del mismo; su presencia nos muestra a ese hijo que todo padre desea, aquel que continuara el negocio, la empresa familiar o la profesión del padre, se le puede vincular a trabajos relacionados con empresas familiares. Papel distinto tiene Treuco, que hará con su vida lo que mejor considere para si; la presión de padre opresivo lo obliga a seguir rumbos distintos a los planeados por su progenitor, trabajará en cosas distintas a la actividad que realiza la familia o el grupo familiar. Por su parte Palamedes es un hijo prodigo, inteligente, es el cerebrito que tanto molesta a sus compañeros, el padre ve en este hijo la superación de sus metas, es el futuro medico cuyo padre taxista se enorgullece del hijo que tiene, por ir hacia un futuro mejor, en Palamedes tenemos al investigador, el científico, el ingeniero, una persona dedicada a la invención de cosas que ayuden a otros, las nuevas tecnología, trabajos vinculados a números, cálculos, nuevas profesiones.

Diomedes y Áyax representan al mejor amigo, pero actúan de formas distintas cuando los amigos no resultan ser lo que esperábamos. Diomedes siente la traición del mejor amigo, pero la acepta y sigue con su vida como un percance más; por su parte Áyax no tolera las traiciones, no acepta que sus amigos no se comporten como él esperaba, actúa de forma agresiva y autoagresiva a estos actos que considera traición. Ambos tienen vinculación con trabajos relacionados con la milicia, cuerpos de control o policía, bomberos, investigación o espionaje, sobre todo en este último aspecto Diomedes.

Los que siguen representan al hombre y sus relaciones de trabajo: Automedonte es el empleado fiel, seguidor de las reglas y trabajador, su esfuerzo es reconocido por sus superiores y por ello siempre será considerado por los mismo a la hora de necesidad. Automedonte se vincula a trabajos relacionados con vehículos, transportes terrestres, o similares. Papel parecido tiene Filoctetes, obedece a sus superiores en cargo, pero a diferencia de Automedonte que apoya a sus compañeros de trabajo, Filoctetes no se involucra con sus compañeros de trabajo, los soporta simplemente, son algo que hay que soportar, un mal que debe ser aguantado todo por el bien final. Se le puede relacionar con armas, trabajos de protección de personas, seguridad, o similares. Protesilao es el empleado crédulo, se deja engañar fácilmente y termina pagando los platos rotos de otros. Trabaja en puestos que implican poco nivel de complejidad: mensajero, oficinista, cartero, etc.

Tersites es aquel que siempre protesta, critica por criticar y se queja del trabajo que le ha tocado hacer en la vida, pero que poco hace por mejorar, se burla de los otros, sus errores, los difunde como chismoso, pero sobre todo es hiriente a la hora de criticar, mostrando lo peor de los demás. En Sinon tenemos al tramposo en el trabajo, busca engañar para lograr que otros hagan lo que él desea para lograr su metas.  Tersites y Sinón se le puede relacionar a trabajos vinculados con la política, el periodismo amarillista, la propaganda, reportero de noticias en los medios de masas (radio,televisión, etc.) etc.

Calcante y Macaón son ambos nietos de Apolo, dios de las visiones, la salud, el arte y la belleza masculina, cada uno representa por tanto una manifestación del dios sol; con Calcante, que tiene visiones sobre el futuro; tenemos a aquel consultor que sabe como guiar una empresa y hacia donde deben dirigirse los esfuerzos, para que se pueda llegar a las metas previstas, se le puede relacionar con trabajos en la religión, como guía espiritual, o con trabajadores dentro del ámbito de la psicología; ayuda con sus respuestas a resolver dudas y dar respuestas a las misma, pero como Socrates, nunca da un respuesta directa, siempre es el consultante el que debe sacar sus propias conclusiones. Macaón por su parte da importancia a la salud física y al cuidado del cuerpo, ya que sin la misma no se puede realizar ningún trabajo, ni alcanzar ninguna meta. Macaón se le vincula con trabajos en los hospitales, con curaciones de las heridas físicas y de los accidentes en el trabajo, médicos, enfermeros, fisioterapeutas, o similares.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (8) Eneas, el planeta de las metas

Karl Wilhelm Reinmuth (1892 a 1979) fue un astrónomo alemán y notable descubridor de asteroides, habiendo llegado a descubrir casi 400. Descubriría ocho de los grandes asteroides troyanos de Júpiter, iniciando por (911) Agamenón, y (1143) Odiseo, seguido de (1172) Eneas, (1173) Anquises, (1208) Troilo, (1404) Ajax, (1437) Diomedes y finalmente (1749) Telamón. Lo interezante es que los dos siguientes tras (1143) Odiseo fueron descubiertos el mismo día, el 17 de octubre de 1930. Estos cuerpos (1172) y (1173) recibirían los nombres del mayor héroe troyano después de Héctor y el de su padre respectivamente: Eneas y Anquises. (1172) Eneas tiene un diámetro medio de 173 km, ocupando el cuarto puesto en tamaño dentro de los troyanos de Júpiter; ubicando entre (1477) Diomedes y (617) Patroclo. Por su parte (1173) Anquises con 126 km en diámetro promedio ocupa el séptimo puesto entre (588) Aquiles y (1143) Odiseo.

Eneas forma parte de dos mitologías, por el lado griego fue el segundo gran héroe de la Guerra de Troya dentro del bando troyano, y por el lado romano fue el único héroe que pudo escapar tras la toma de Troya, y como Odiseo, recorrió el Mediterráneo hasta encontrar un lugar donde fundar la nueva Troya. Ese lugar finalmente fue donde se fundó Roma, vinculando así las dos culturas (griega y romana) en una sola.

Eneas, al igual que Aquiles, era un semidios, hijo de un mortal y una diosa. Su padre fue Anquises, emparentado con la familia troyana de Príamo (un primo segundo), pero del lado de los dardanos; como otros antes y después de él en la familia (Lacio, Ganimedes, Titono), Anquises fue en su juventud un joven de gran estampa, algo que no pasó desapercibido por la más lujuriosa de las diosas del Olimpo, Afrodita/Venus. El fruto de esos encuentros, en que la diosa se disfrazo de princesa frigia, sería Eneas. Según los mitos la unión de Anquises y Afrodita/Venus ocurrió mientras el chico llevaba sus rebaños de caballos a pastar (el pueblo dardano eran de grandes criadores de caballos) en el monte Ida, cerca de Troya. Cuando nueve meses después Afrodita/Venus le trae el fruto de su aventura, le revela quien es realmente y le indica que no debe decirlo; pero para un chico, no jactarse de haberse acostado con la más hermosa de las diosas no era algo fácil de cumplir. Apenas pudo contó ante otros de su hazaña, Zeus/Júpiter le lanzó un rayo que lo dejo para siempre ciego y cojo. Así Anquises pronto fue olvidado por la diosa, pero esta siempre estuvo pendiente y protegiendo a su hijo mortal. Cuando Eneas cumplió los cinco años, Anquises lo llevó con su cuñado, Alcátoo (hijo de Pelope y padre de Peribea, la madre de Ayax con Telamón) para que lo educase. Ya adulto, Eneas casa con Creusa, hija de Príamo, unificando con esta unión las dos ramas de la familia de Dárdano; los dardanos y los troyanos. Fruto de esa unión fue el joven Ascanio.

Durante la Guerra de Troya, la familia de los dardanos apoyó a la ciudad sitiada; Eneas, que formaba parte de dicha familia y de la corte troyana no le tocó más que participar del lado troyano, y se convirtió en uno de los más fuertes guerreros. Pero no siempre salió bien parado y tuvo que recibir la ayuda de los dioses; en su lucha con Diomenes su madre Afrodita/Venus vino a su rescate, pero cuando Diomenes lo hiere, Apolo interviene y lo envuelve en una nube y lo transportó lejos, donde fue curado por Artemisa/Diana y por Leto/Latona. Cuando estuvo a punto de ser herido por Aquiles y fue nuevamente salvado, esta vez por Poseidón/Neptuno. (Afrodita, Ares, Apolo, Artemisa y Leto apoyaban al lado troyano; mientras que Atenea, Hefesto, Hera y Hermes estaban del lado griego; Poseidón y Zeus, según los implicados jugaron para ambos bandos, aunque principalmente apoyaban al griego).

Cuando cae Troya, Eneas logra escapar en el incendio, pero su esposa Creusa muere en el incendio. Afrodita/Venus le dijo a su hijo, usando la sombra de su esposa muerta que huyera de la ciudad, que no muriera como un buen troyano, pues Troya ya no existía y para él se había reservado otro futuro y donde desposaría a una reina en el futuro. A Eneas lo acompañan su hijo Ascanio y carga en sus hombros a su padre, Anquises, ya anciano. Eneas se dirigió con su grupo de troyanos en veinte naves a Macedonia. Tras varias escalas llegan a Sicilia donde muere Anquises; cuando llegan a las costas de Cartago (norte de África) ya sólo quedan siete naves, aquí empieza la obra de Virgilo, La Eneida, versión romana que combinaba el viaje de Eneas (a semejanza del viaje de Odiseo), y su lucha por establecerse en Italia (equiparado a la Iliada).

Hera/Juno, sabiendo el destino de gloria que les viene a los troyanos, quienes fundarían el Imperio Romano, intenta impedir que lleguen a Italia. Para ello pide a Eolo que con sus vientos, les haga naufragar. A cambio le ofrece una ninfa por esposa. Éste acepta y los troyanos terminan dispersándose en el mar. Poseidón/Neptuno descubre lo que Eolo ha hecho, y molesto, pues el océano es su imperio, ayuda a los troyanos a llegar a las playas de Libia, pero no llegan todos juntos, sino en dos grupos. Aquí llegan a las tierras de la reina Dido, una princesa fenicia de la ciudad de Tiro que se estableció en el norte de África, después de que tuvo que escapar de su patria cuando su hermano Pigmalión mata a Siqueo, su esposo, para tratar de robarle su fortuna. Eneas se dirige a la ciudad y cuando llega ve a los compañeros que había perdido que también han llegado a pedir hospitalidad a Dido, así el caudillo entra en la ciudadela y pide ayuda al reina. Aquí la reina le pide que narre su historia.

Eneas cuenta que tras la entrada del Caballo dentro de la Ciudad, a pesar de las advertencias de Laocoonte, que es asesinado por dos monstruos marinos junto con dos de sus hijos, la ciudad de Troya siente que ha terminado la guerra y van, tras festejar, a descansar. Pero Eneas tiene un sueño intranquilo con el fantasma de Héctor, que le avisa del final de Troya y que escape, llevando con el las estatuas de los dioses de la ciudad. Cuando despierta descubre el incendio, Odiseo/Ulises y sus hombres ya han salido del Caballo y abierto las puertas a los griegos. Mientras busca a su familia contempla la muerte de Polites, en manos de Neoptólemo/Pirro y el asesinato del rey Príamo. Furioso desea matar a Helena, pero Afrodita/Venus envía al fantasma de su mujer, que ya ha perecido en el incendio y le señala que ese no es su destino.

Eneas cargando a su padre Anquises y acompañado su hijo Ascanio escapan de Troya. Llegan primero hacia la ciudad de los Tracios, que eran sus amigos, pero el alma de Polidoro (un hijo de Príamo que había sido enviado con el rey Polimnéstor de Tracia, y al saber la caída de Troya asesinó a su huésped para hacerse con el tesoro, arrojando su cadáver al mar) les informa que el rey de Tracia estaba a favor de los griegos. Se dirigen entonces donde el rey Anio. Allí escuchan de los oráculos de Apolo que han de fundar una nueva ciudad donde vivieron sus ascendientes. Anquises piensa que se refieren a Creta, y allí se dirigen fundan la ciudad de Pérgamo. Pero una peste hace revisar esta idea y comprenden que Apolo se refería a las tierras del hermano de Dárdano, las tierras de Lacio (Italia).

Al pasar por las islas del mar Jónico son atacados por las arpías, quienes los maldicen a pasar hambre al final de su viaje, por haberse atrevido a devorar su ganado. Luego Eneas se entera que Heleno, otro hijo de Príamo, reinaba en una ciudad cercana (Ftía, donde había reinado Peleo y tras la muerte de su nieto Neoptólemo/Pirro, hijo de Aquiles, le había dejado el reino al esclavo de su hijo, Heleno) y se había casado con la esclava de Neoptólemo/Pirro, Andrómaca. Heleno le predice que llegará a Italia, que debe cuidarse también de Caribdis y Escila y que escuche los oráculos de la Sibila.

Llegan a Sicilia, donde se encuentran con un griego, Aqueménides, que Odiseo/Ulises había abandonado, este les quien les pide que lo lleven con él y les aconseja escapar pronto, ya que es tierra de cíclopes; en esta tierra muere Anquises. Luego, tras ser dispersados por los vientos, finalmente llegan a la tierra donde reina Dido.

Afrodita/Venus envió a su hijo Eros/Cupido a enamorar a Dido de Eneas; para que ella ayudara a su hijo, siente la presión de Hera/Juno, que sugiere a la madre que ambos hacen buena pareja; así, si Eneas permanece en Cartago, evitará que llegue a Italia a cumplir su destino. Pero Zeus/Júpiter interviene enviando de Hermes/Mercurio con Eneas y recordándole su destino. Eneas, que estaba haciendo planes con Dido para crear una gran ciudad no logra explicar a la reina que ese no es el destino que los dioses le han dispuesto. La reina, enamorada no entiende y cuando Eneas se va con sus hombres, la reina se suicida. Desde las naves en el mar Eneas contempla la pira funeraria que se ha hecho para la reina de Cartago.

Se dirigen los troyanos a las tierras de su amigo Acestes. Hera/Juno envía a Iris a que promueva en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más. Tras la presión femenina, Eneas está aún indeciso, pero esa noche se le aparece la sombra de su padre Anquises y le pide que lo visite en el Averno. Para llegar debe visitar a la Sibila y ofrecer sacrificios. Eneas comunica apresura la partida. Entretanto, Afrodita/Venus ruega a Poseidón/Neptuno que los troyanos ya no sufran más males. Éste le promete que llegarán a las puertas del Averno sólo con un hombre menos. Precisamente, Hipno/Sueño hace que Palinuro, el piloto de la nave, caiga de la misma y muera.

Arriban a las playas de Cumas y visitan a Sibila en su caverna. La Sibila le profetiza guerras a causa de una mujer, pero que saldrá victorioso, e instruye a Eneas de cómo entrar en el infierno. Así llega el troyano al Averno y arriban al río del barquero Caronte, quien transporta las almas al otro mundo a través del mismo. Ve Eneas a Palinuro, quien le pide que busque su cuerpo y lo sepulte, para que así pueda ir en el barco de Caronte. Eneas lo promete. Para poder subir al barco de Caronte, le presenta una rama mágica. Ven en el camino la cueva de Cerbero, los jueces de los muertos, los campos llorosos, etc. En eso, Eneas ve a Dido y le pide perdón, pero ella no responde. Ve también muchas almas de grandes guerreros de otros tiempos, y finalmente encuentra el alma de Anquises, quien le muestra el futuro glorioso de los descendientes de su futuro hijo Silvio, que nacería de su futura esposa Lavinia.

Saliendo de Infierno, finalmente se dirigen a un bosque del Lacio, por donde pasa el río Tíber. Vivía en esas tierras Latino, esposo de Amata. Éste tenía una hija, Lavinia, quien estaba comprometida con Turno, caudillo de los rútulos. Sin embargo, se había predicho que ella se casaría con un extranjero y no con él. Eneas y suyos sufren de hambre y recuerda la maldición de las arpías para el final de su viaje. Eneas envía emisarios donde el rey Latino; quien reconoce en Eneas aquel yerno prometido y les pide que vaya a visitarlo.

Pero Hera/Juno envía a la furia Alecto a producir la discordia. Primero en Amata, quien entonces se enfrenta a su esposo para que no entregue a Lavinia a Eneas, sino a Turno; luego en Turno, y promueve en él el odio por Eneas, para quien sería un usurpador y le arrebata su prometida. Turno se decide a enfrentarse a Latino por la mano de Lavinia. Finalmente Alecto dirige los perros de caza de Ascanio/Iulo contra un ciervo propiedad de un latino. Cuando ello es descubierto, estalla una batalla y surgen las primeras víctimas entre ambos bandos; la furia a cumplido el encargo de Hera/Juno.

El río Tíber le habla a Eneas, a quien le recomienda busque la alianza con los Palanteos y del rey Evandro, este le hace acompañar de su hijo Palante, mientras buscan más aliados. Mientras tanto, Afrodita/Venus pide a su esposo Hefesto/Vulcano que fabrique armas para Eneas y él accede. Mientras tanto Hera/Juno envía a Iris con Turno para que vaya contra los troyanos; ya que están sin su caudillo. Eneas había dicho que si los atacaban, se refugiasen en la empalizada. Turno incendia las naves troyanas; así los troyanos ya no podrían escapar y entonces descansó sus tropas, regocijándose con vino. Dos troyanos, Niso y Eurialo, aprovechan ese intermedio para salir e ir en busca de Eneas, pero los rútulos los atrapan y matan, exhibiendo sus cabezas. Eso enfurece a los troyanos, que salen de la empalizada y logran cercar a Turno, quien se arroja al río y se salva.

Zeus/Júpiter prohibe a los otros dioses que participen en la batalla. Afrodita/Venus le pide clemencia para sus troyanos, y Hera/Juno se hace la desentendida. Ya Eneas llegaba por mar con las ayudas y se encuentra en medio de la batalla; se une a la lucha en esta lucha, pero Palante es muerto por Turno. Eneas envía el cuerpo de Palante a su padre. Llegan luego emisarios de latinos pidiendo paz para poder enterrar a sus muertos, a lo que accede Eneas. Mientras tanto, Evandro se lamenta por la muerte de su hijo, pero no retira su apoyo a Eneas. En el reino de Latino, algunos se muestran aún a favor de Turno, pero otros piden que se entregue la mano de Lavinia al troyano Eneas. Unos emisarios llegan de la ciudad de Diomedes, (quien tras volver a Argos, Grecia, tuvo que huir y establecerse al sur de Italia) quien recomienda a los latinos tener mucha cautela con Eneas.

Latino quiere ya detener la guerra dando a los troyanos tierras. Turno se opone y promueve nuevas batallas. Finalmente manda a Eneas un pedido para dirimir los dos solos la batalla. Eneas acepta. Hera/Juno planea un nuevo ardid, envía a la hermana de Turno, Iuturna, y divinizada por Zeus/Júpiter a promover que se rompan los pactos que se hiciesen, pues sabe que Turno es menos diestro que Eneas con las armas. Una saeta que nunca se supo de quién provino, hiere a Eneas y permite que Turno haga entonces grandes estragos. Ascanio/Iulo lleva a su padre a un lugar seguro; donde el anciano Iapis cura a Eneas, que regresa a la batalla. Los rútulos huyen, pero Eneas sólo busca a Turno. Éste también quería enfrentarlo, pero Iuturna no se lo permite.

Eneas que se dirige a la ciudad y la reina Amata, viéndolo venir, piensa que Turno ha muerto y se suicida. El rey Latino se entera y sufre mucho. Le llegan noticias a Turno y entonces se desprende de su hermana para luchar. En la lucha entre ambos héroes, Zeus/Júpiter pregunta a Juno qué espera de la guerra y le prohibe participar nuevamente en ella. Hera/Juno acepta que había persuadido a Iuturna de ayudar a Turno y cede a abandonar la guerra. Sin embargo, pide que cuando los troyanos se unan a los latinos, desaparezca el nombre de los primeros. Zeus/Jupiter accede y envía una furia a retirar a Iuturna de la batalla. Eneas acosa a Turno y éste comienza a sentir temor. Turno le pide que le perdone la vida tomando a Lavinia. Eneas estaba indeciso hasta que cuando ve que Turno tenía armas de Palante. Lleno de furia, le da el ataque final. Muerto Turno, cae su poderosa ciudad y Eneas se casa con Lavinia, quienes tienen un hijo, Silvio.

Eneas, como muchos otros héroes fue guiado por los hados del destino; sobre sus actos pesan la imposición que los dioses tenían para él; no fue cobardía abandonar y escapar de la acabada Troya; en él se encontraba la herencia de la ciudad caída. Tampoco fue maldad abandonar a Dido, provocando la muerte de la reina de Cartago; la lucha con los latinos y rútulos fue provocada por los dioses; así en Eneas se justifica su constante lucha, debía hacer todo eso y más para desposar a la destinada Lavinia, para que su decencia Ascanio/Iulo (con Creusa) y Silvio (con Lavinia) fueran el tronco de la aristocracia romana. Eneas, a semejanza de Odiseo/Ulises fue un simple títere de los dioses, que lo llevaban de un lado a otro, sin permitirle terminar su viaje; pero como Aquiles era un semidios, y sobre él, más que en simples mortales, los dioses habían hecho sus planes. Por ello Eneas representa seguir las metas, no importa cuantos desvíos y curvas, subidas y bajadas, tenga el camino, el final ya está dicho; por otra parte, la meta puede estar establecida, pero como se alcanza es muchas veces el problema real, ‘todos los caminos conducen a Roma’, reza la frase, pero no todos son iguales, los hay más difíciles, los hay más sencillos, el como se recorre ese camino es lo que muchas veces marca lo que somos y lo que nos volveremos; el tamaño de la meta emprendida depende muchas veces también de como la alcanzamos.

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Anquises representa al anciano cuya salud le ha limitado las acciones, pero que tiene las respuestas que da la edad; ante la profecía de fundar una nueva ciudad, primero van a Creta, de donde son los primeros reyes de Troya; pero finalmente entiende que la familia de los dardanos proviene de Italia y hacia allá enfocan el viaje. Tras su muerte sigue dando mensajes a su hijo de su glorioso de su destino; por ello Anquises actúa siempre como el padre que guía al hijo; lo apoya en sus luchas y le recuerda las metas planteadas, aunque estas sean las impuestas por otros.

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Ascanio, el hijo troyano de Eneas fue puesto en los cielos en 1977, dando nombre al asteroide número 12649. Entre los romanos se le llama Iulo (Julio) y se le pone como antecesor de la familia Julia (la primera dinastía del Imperio Romano).

Ascanio siempre tuvo el papel de apoyar a su padre en la lucha por las metas; así en estos tres tenemos a: Eneas quien trata por todos los medios de alcanzar una meta, y su padre e hijo que lo empujan y apoyan en la misma, pero desde generaciones distintas, aunque la meta impuesta no se la planeó el propio Eneas. Todos son de alguna forma indicativo de que las metas no son cosa a corto plazo, sino que pueden llevar generaciones; los padres siempre tratan de dar lo mejor para sus hijos, les imponen el estudio y el trabajo arduo como forma de progresar, y esas mismas ideas pasan a los hijos y nietos; la construcción de una casa, una empresa, una familia, no es cosa de ratitos, no se ven los logros mañana, sino que requieren mucho trabajo, lucha y constancia, habrá desvíos y atajos, demoras y percances, pero el alcance de las metas siempre es cosa de largo plazo, es al final de nuestras vidas que uno se puede plantear la pregunta si alcance las metas de la juventud, y si realmente tuve la vida que esperaba, si realmente hice el esfuerzo suficiente para llegar a donde esperaba estar.