Plutinos, demonios en la primera puerta

En marzo de 1781 el astrónomo Sir William Herschel anunció el descubrimiento de Urano, ampliando las fronteras conocidas del Sistema Solar por primera vez en la historia moderna. Urano es también el primer planeta descubierto por medio de un telescopio. Tras el descubrimiento de Urano, se observó que las órbitas de Urano, Saturno y Júpiter no se comportaban tal como predecían las leyes de Kepler y de Newton. John Couch Adams y Urbain Le Verrier, de forma independiente, calcularon la posición de un nuevo e hipotético planeta, Neptuno, que finalmente fue encontrado por Johann Gottfried Galle en septiembre de 1846. Al igual que ocurrió con la órbita de Urano, sobre Neptuno se observaron ciertas perturbaciones de su órbita y la existencia del Planeta X (por la ‘x’ de incógnita) había sido predicha por Percival Lowell y William Pickering. Finalmente en febrero de 1930 el astrónomo Clyde William Tombaugh descubrió el que fue hasta 2006 el noveno planeta del sistema solar, Plutón. Para su descubrimiento utilizó un microscopio de parpadeo, con el cual comparó fotografías de una región del cielo que habían sido tomadas con varios días de diferencia.

Plutón fue hasta inicios del siglo XXI una incógnita y extrañeza respecto al resto de los planetas conocidos (cuerpos rocosos o gigantes gaseosos). Plutón era muy pequeño (dos tercios el tamaño de nuestra propia Luna); un mundo cuya densidad señalaba que era una combinación de hielo y roca; tenía una órbita inclinada (17°) con respecto al plano donde viaja el resto de los planetas, durante veinte años estaba más cerca del Sol que el propio Neptuno; su órbita era muy excéntrica (0,24) si se la compara con el resto que es casi circular. El tamaño de Plutón no lo pone como la causa real de las perturbaciones en la órbita de Neptuno. Plutón era muy pequeño para generar algún efecto apreciable en el gigante gaseoso; los problemas con Neptuno se debían realmente a no tener suficiente mediciones del último planeta gaseoso.

Para los años 60 se predijo la existencia de una zona de escombros similar al cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter), pero este ubicado fuera de la órbita de Neptuno y no de roca, sino de hielo, explicado el origen de muchos de los cometas. El cinturón de Kuiper recibe su nombre en honor a Gerard Kuiper, que predijo su existencia en los años 1960, unos treinta años antes de las primeras observaciones de estos cuerpos. Para 1992 se descubren los primeros cuerpos tras Neptuno, después de Plutón. 1992 QB1 fue el primero de una gran lista de cuerpos, inicialmente con tamaños entre 100 y 500 km de diámetro; hubo que esperar al 2000 con Varuna (785 km), 2001 con Ixión (730 km), 2002 con Quaoar (890 km); 2003 con Sedna (1700 km), Haumea (1150 km), Eris (2340 km) y Makemake (1420 km), 2004 con Orco (900 km) y Salacia (930 km); para que Plutón finalmente se encontrara con su verdadera familia. Todos estos grandes mundos son de hielo y roca, están inclinados y tienen gran excentricidad y se les conoce con el nombre de Plutoides, planetas enanos similares a Plutón ubicados tras Neptuno.

Plutón tiene entre sus peculiaridades una relación de resonancia con Neptuno, por cada dos vueltas de Plutón, Neptuno a dado tres vueltas. A medida que se descubrían cuerpos en el cinturón de Kuiper se encontraba que uno de cada cuatro tenía relación de resonancia similar a la Plutón. A todos estos cuerpos se les llamó por el genérico de Plutinos. El nombre se refiere sólo a la resonancia orbital y no implica otras características físicas, sino que se inventó para describir los cuerpos más pequeños que Plutón (de ahí el diminutivo) con órbitas similares. La clase incluye el propio Plutón y sus lunas.

La teoría supone que al Neptuno emigrar al exterior del sistema solar expulsó y dispersó los restos que existían en ese exterior; durante este proceso, algunos de ellos fueron capturados en órbitas resonantes; siendo la resonancia 3:2 la más fuerte y más estable entre todas las resonancias y es la razón principal por la que contiene el mayor número de cuerpos.

Aunque la mayoría de plutinos tienen bajas inclinaciones orbitales, un número sustancial de ellos siguen órbitas similares a la de Plutón, con inclinaciones en el rango de 10° a 25 ° y excentricidades de entre 0,20 a 0,25; resultando que el perihelio de muchos entra en el interior de la órbita de Neptuno y afelio cerca del borde externo del cinturón de Kuiper, donde los objetos (Twotinos) tienen resonancia más inestable con Neptuno (2:1).

Entre los más grandes Plutinos tenemos a Plutón, señor del todo el grupo y dentro del propio cinturón de Kuiper. Le siguen Orco e Ixión. Por tradición se sugirió que los miembros de este grupo recibieran nombres de deidades infernales; pero por otro Huya recibió el nombre de una deidad atmosférica de los pueblos guajiros; aquí no valió lo que hicieron con Haumea, en versión opuesta. Por su parte Radamanto es un cuerpo pequeño que en su momento fue clasificado como un plutino, y por ello su nombre como uno de los jueces del infierno; pero mediciones más precisas finalmente lo descartaron del grupo. El número de plutinos actualmente ronda más del centenar; entre ellos seis cuerpos más a los citados superan los 400 km de diámetro y los hace candidatos probables a engrosar la lista de planetas enanos. Aún sin nombre, estos cuerpos esperan su turno al bate para que los astrólogos digan su influencia sobre los mortales en esta tierra.

Gráfica del tamaño (Diámetro) de los Plutinos mayores contra su distancia media al Sol y su ángulo de inclinación contra la eclíptica

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Gráfica del Perihelio y Afelio de los Plutinos comparados con otros TNO (Objetos Trans Neptuno)

Plutinos _ 01

Cuadro 1° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Diámetro (km) Perihelio (UA) Afelio (UA) Periodo (Años) Fecha de Descub.
Plutón 2360 29,7 49,2 248 18 feb 1930
Radamanto 210 32,8 44,9 242 17 abr 1999
Huya 510 28,5 50,0 246 10 mar 2000
Ixión 730 29,8 49,2 248 22 may 2001
2001 QF298 420 35,3 43,7 248 19 ago 2001
2002 XV93 440 34,6 44,3 248 10 dic 2002
2003 AZ84 800 32,5 46,5 248 13 ene 2003
2003 UZ413 610 30,7 48,2 248 21 oct 2003
2003 VS2 670 36,4 42,9 250 14 nov 2003
Orco 800 30,4 48,0 245 17 feb 2004
2007 JH43 505 38,1 40,6 247 10 may 2007

Cuadro 2° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Nodo Ascendente [*] Posición del Perihelio [*] Excentric. de la órbita Inclinación de la órbita Fecha del Perihelio
Plutón 110° 223° 0,25 17,1 08 may 1989
Radamanto 10° 89° 0,16 12,8 25 ago 1948
Huya 169° 237° 0,27 15,5 20 feb 2015
Ixión 71° 11° 0,25 19,7 11 oct 2070
2001 QF298 164° 206° 0,11 22,3 11 feb 1910
2002 XV93 19° 211° 0,12 13,3 11 mar 2069
2003 AZ84 252° 267° 0,18 13,5 03 ago 2107
2003 UZ413 136° 283° 0,22 12,0 10 jun 1942
2003 VS2 303° 56° 0,08 14,8 23 jul 2004
Orco 268° 342° 0,23 20,6 24 mar 1897
2007 JH43 65° 64° 0,03 18,2 30 mar 1891

[*] Ambos ángulos referidos con el Sol como centro de referencia. Con respecto a la Tierra pueden presentarse variaciones de unos ±5° según la posición de la Tierra para el momento de ocurrencia del evento. Los ángulos se mide respecto al punto de Aries .

Desde el punto de vista astrológico los planetas visibles estuvieron vinculados a cualidades humanas tangibles. Júpiter representaba en orden y la justicia; Saturno con su paso más lento era la mente consciente, representado como un anciano, se le vinculaba a la experiencia y el juicio que da la edad por encima de las emociones, que eran más propia de los mundos más cercanos (Mercurio, Venus, Marte, Luna y Sol).

Cuando aparecieron Urano, Neptuno y Plutón, fuera de la vista ordinaria, sus influencias se vincularon a aspectos del alma; de la imaginación, de la creación artística, de las creencias en el más allá; lo que no podía ser explicado por la mente consciente, era influenciado por esos mundos; que por su lento andar no afectaban al individuo, sino a las sociedades.

Tras encontrar a su verdadera familia, Plutón se renueva, no solo astronómicamente, sino astrológicamente. En principio Plutón, no sólo por el nombre, sino por los hechos presentes al ser descubierto, se le vinculó con la renovación y el cambio; y para ello se produce la destrucción de lo viejo para el nacimiento de lo nuevo. Así mientras los mundos de roca nos atan a las emociones, los gigantes gaseosos a la mente; Júpiter y Saturno a la mente consciente; mientras que Urano y Neptuno al inconsciente. Los cuerpos tras Neptuno se vinculan al alma y al espíritu.

Los pequeños mundos entre y más allá de los gigantes gaseosos señalan a la dualidad; los Centauros tratan de unir los distintos aspectos de la mente (consciente e inconsciente), los Twotinos ubicados en el extremo exterior del cinturón de Kuiper (resonancia 1:2) nos muestran que existen aspectos no se pueden nunca dar juntos.

Entre ellos los Plutinos son convierten en ese el primer muro de contención que hay que vencer antes de ir a la liberación del espíritu; son los que empiezan a separar la mente del alma misma. Por ello son la barrera primera, son los jueces que nos juzgan; ellos son como los dioses del libro de los muertos egipcio; pesan las acciones en vida y juzgan el alma del difunto. A continuación se expone la influencia de esos mundos más brillantes entre los Plutinos, que son los guardias de la primera puerta para el avance del alma en su crecimiento.

Cuadro 3° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Influencia principal
Plutón Nos centra en lo que es importante, para avanzar se deben tener metas claras, nos obliga a cambiar, aunque sigamos atados a lo conocido y ante la incertidumbre por el futuro, nos da el impulso que hace falta para avanzar o terminar de caer finalmente para luego podernos levantar.
Radamanto Busca la verdad escondida tras los actos observados. Enredos e intrigas rodean las verdades que quieren salir; falta saber si estamos preparados para descubrirlas y aceptarlas.
Huya Huya no es un demonio como sus hermanos, sino un ángel que ha descendido al submundo y nos muestra los ciclos que repetimos en la vida una y otra vez, sin romper el circulo vicioso que nos ata desde siempre.
Ixión Es el karma, nos que muestra los pecados que arrastramos y que nos limitan. La transformación que requerimos parte de entender quien somos realmente y aceptarnos como tal, con nuestros defectos y virtudes.
2001 QF298 Nuestra realidad se voltea, lo que creímos cierto y estable ya no existe. Esta nueva realidad exige que uno la acepte con todas las responsabilidades que conlleva; pero sin perder el quien somos realmente.
2002 XV93 Los errores del pasado regresan para cobrar su cuota; ello puede poner nuestro mundo de cabeza, la falta de decisión en atacar el viejo problema puede provocar que el mismo crezca sin medida.
2003 AZ84 Todo lo que has deseado parece llegar a cumplirse, pero pronto un incidente fortuito te hará evaluar todo lo que creías era la felicidad, y no estarás seguro de si es el camino escogido es la decisión correcta tanto anhelada.
2003 UZ413 Has cometido un error y este a cambiado tu vida de golpe; quieres por todos los medios volver atrás y hacer que nunca ocurrió; pero para avanzar debes reconocer el pecado y pagar las consecuencias que ha provocado.
2003 VS2 Para salvar algo hay que unir fuerzas con los amigos y los rivales; si no se logra la unión es posible que todos pierdan aquello por lo que todos luchan y se han peleado.
Orco Nos muestra las cosas externas que afectan nuestro avance de conciencia. Algo no quiere cambiar, pese a todos los intentos, finalmente la perseverancia permite abrir una puerta que no se esperaba y por ella avanzar.
2007 JH43 Para avanzar debemos retroceder a los inicios del camino; a la infancia y la juventud. Para entender el problema presente no hay nada mejor que buscar el origen y descubrir lo que aún nos ata inconscientemente al pasado.

Huyá (Huya), el planeta de las vidas pasadas

Huyá (38628 Huya / 2000 EB173) fue descubierto por Ignacio Ferrin el 10 de marzo de 2000 con un telescopio del Observatorio de Venezuela, y recibió su nombre de un dios de la lluvia, de la etnia Venezolana Wayúu —Pueblo indígena de la Guajira— en agosto de 2003. Fue considerado el mayor y más brillante objeto transneptuniano conocido hasta esa fecha, con un diámetro estimado de 500 km, un cuarto del tamaño de Plutón. Su perihelio de 28,5 UA apunta a Escorpio, tiene un afelio de 50 UA y un periodo de traslación de 246 años, que lo ubica como un plutino. Huyá parece tener un color rojo oscuro, a semejanza de otros cuerpos del cinturón de Kuiper. Las órbitas de Plutón y Huyá son prácticamente iguales, salvo por el hecho que giran en planos distintos, el nodo ascendente de Huyá se ubica a 19° virgo, mientras que el Plutón a 20° Cáncer; y en la actualidad ambos cuerpos se encuentran separados unos 120° aproximadamente.

Breve cosmogonía Wayúu

Los Wayúu son gente de arena, sol y viento y han resistido durante siglos en la árida península de la Guajira (entre Colombia y Venezuela).

Según los mitos una primera generación estaba constituida por los “dioses”, todos fenómenos portentosos y auto suficientes, eran ellos: Maleiwa, el primero y creador de las cosas, habitaba en el cielo azul, era el firmamento —aquí equivale a Urano—; sus hermanos fueron Kaí, el dios Sol, que para muchos es la hoguera de Maleiwa que calienta al mundo y que ha existido siempre y Kashi, un dios de la Luna, que era la lampara de Maleiwa. Inicialmente trabajaron juntos pero finalmente Kaí trabajó de día y descanso en la noche, cuando trabajaban Maleiwa y Kashi. Kaí tenía una hija llamada Warattui (Claridad = Aurora) y Kashi otra hija llamada Pluushi (oscuridad = crepusculo); hijas de esta última son las estrellas.

Debajo de Maleiwa se encontraban: Mma, la Tierra y Palaa/Palachi, la mar, Mannuuya, dios de la niebla y el rocío; Weinshi, dios del tiempo, es sinónimo de eterno y uno de los tantos amante de Pulowi; finalmente Maitos o Jimatuui, diosa de la calma (sin viento); y debajo de ellos finalmente un inframundo, un mundo de cavernas y aguas estancadas poblado por seres conocidos como Akalakui, que tienen la estatura de niños pequeños, van en grupos numerosos y atacan a los hombres de muchas maneras (demonios/duendes).

Palaa/Palachi y Maleiwa serían los padres de Huyá (se lee y escribe también como Juyá) y sus hermanos, y estos llenarían el espacio entre el cielo —Maleiwa— y la tierra —Mma—; estos nuevos dioses reinaban sobre la lluvia y los vientos. El dios principal de las tormentas es Huyá, la lluvia poderosa, también llamado Wawai, el huracan; lo acompañan sus hermanos: Simirriuu, la fuerte tormenta; Iruwalaa, la lluvia copiosa; Iiwa, la lluvia incipiente, Jonoi/Joutai, la lluvia devastadora; Ommala, la lluvia fuerte y Atchaperraa, la lluvia terminante; para muchos solo son manifestaciones/nombres del mismo dios. Otros dioses del viento son: Japichikua, dios de las brisas, que desposo Iiwa, diosa de la primavera y hermana de Huyá; y Pulowi, diosa de la sequía y el viento seco, esposa de Huyá. Pulowi y Japichikua serán hijos de Mma y Maleiwa; vinculados, la primera a la tierra desértica y a la costa caribeña; y el segundo a las montañas; vientos que van hacia el mar sin humedad y que arrastran arena y polvo.

Según el mito un día Huyá empezó a caminar y conoció a Mma y se enamoró de ella; de su unión brotaban del vientre de Mma todas las plantas, que forman la segunda generación. Huyá es sinónimo por excelencia de masculinidad; se muestra ante los Wayúu de diversos modos, pero su presencia se asocia generalmente a la lluvia y a los relámpagos. Huyá representa la movilidad, recorre el mundo en forma de lluvia, representa la vida, es maestro de los cazadores, y se le asocia al frío. Cuando llegan las primeras lluvias, la tierra es fertilizada, renace toda planta muerta y se desarrolla todo lo que ya vive; un poco la imagen de Urano que fertiliza a Gaya/Gea en el mito griego. Las plantas que surgieron de la unión de Huyá y Mma tenían muchas formas y tamaños, pero todas eran quietas y no se movían. Mma se puso muy triste porque ella quería hijos que caminaran y se movieran, y fueran de un lugar a otro.

Maleiwa viendo la tristeza de Mma, creó a los animales, la tercera generación, pero estas criaturas se depredaban entre sí. Entonces, el demiurgo Maleiwa, en un momento de ira, decide perfeccionar su creación y en una cuarta generación crea a los hombres; seres conscientes y con el don de la palabra; y les da las leyes que los rigen; entre ellas asigna cada animal a una familia o clan —tótem—. Pero a media de que los hombres se dispersaron por la tierra, Maleiwa se dio cuenta que no dejó un lugar para que reinara su hija Pulowi, entonces hizo brotar del mar a la Península de La Guajira; y en ella se asentaron luego los Wayúu.

Huyá era como todo gran dios, un dios de muchas mujeres; entre ellas estaba Siichi; una joven mortal a la que Huyá embarazó con solo tocarla; de esta unión nacieron dos gemelos —un mito muy común en las culturas prehispánicas—; los chicos llamados Mayui y Ulapule crecieron y entre sus muchas aventuras vencieron a un demonio femenino que habitaba entre las lagunas.

Wolunka, era una hija de Huyá con Pulowi, y era conocida como ‘la mujer de la vagina dentada’. Wolunka disfrutaba de bañarse en las lagunas; se desnudaba y coqueteaba a los hombres y los invitaba a bañarse con ella; luego se zambullía en la laguna y salía, y cada vez que los hacía, los dientes de la vagina, hacían ‘Kuruchi… Kuruchi…’.

Los mellizos al observarla se enamoraron de la sirena, pero el problema era no ser devorados por aquella boca inferior; finalmente ellos hicieron varias flechas y un día uno de ellos se colocó de frente con las flechas en la mano, mientras el otro nadaba y jugaba con la sirena en el agua, manteniéndola a raya con otro arco y flechas. Los dientes le sonaban al hacer contacto con el agua; y mientras el segundo distraía a la sirena, el primero vio su oportunidad y disparo su flecha rompiendo los dientes mortales. Tras ello se acostaron con la sirena y de esta unión nació una nueva generación de humanos, los Wayúu, que se asentaron en la Guajira.

Pulowi fue la esposa oficial de Huyá, a la cual abandona por su esterilidad. Pulowi era hija de Maleiwa y su padre le dio como reino la Guajira; así Pulowi queda atada a una tierra seca, por un lado fija y por el otro con su soplo (viento) que lleva solo polvo y calor o que hace que las olas que golpean con furia las costas Guajira con furia, así vinculada a la tierra y al mar, no es móvil, sino múltiple en aspectos.

Pulowi está asociada a la sequía; la sequía aquí emana de la tierra. En los lugares donde se encuentra Pulowi hay siempre mucho viento y este viento es responsable de la deshidratación del suelo. Como la Guajira es una tierra estéril, su vegetación es espinosa y fauna hostil. Pulowi esta vinculada también al arcoiris y al final de las lluvias. Según los mitos, el arcoiris es la lengua o aliento de un gran dragón/serpiente, o el dragón mismo; una de las muchas formas de la diosa, que aparta a su marido finalmente de su lecho.

Los Wayúu le han dado un sentido a la vida y muerte, y en este dualismo dominan el pensamiento Pulowi y HuyáHuyá es el amo de las aguas del cielo, simboliza la vida que renace, la fecundidad; vinculado a los cultivos y la cría de ganado, hace germinar las semillas y reverdecer el pasto. Es lo masculino, único, móvil como las lluvias torrenciales que todos los años inundan las tierras indígenas, como hombre polígamo que visita a sus esposas diseminadas por un ancho territorio. Es también el amo de la caza. Su arma infalible es el relámpago.

Por su parte Pulowi es soberana de las profundidades donde dominan los animales salvajes y las plantas silvestres, como una Artemisa, señora de las bestias salvajes, Pulowi se asocia a la muerte, la sequía y la oscuridad, también lleva en silencio sus propias penas. Los sitios donde Pulowi habita están en los huecos de la tierra y las cuevas; y estas son entradas al inframundo, el pasadizo entre el mundo de los vivos y el mundo de las sombras de los muertos.

Será producto de las infidelidades de su esposo, o que ella misma es en esencia infiel; Pulowi adquiere formas diversas y como mujer seductora atrae y hace desaparecer a los hombres más viriles (suerte de Artemisa y Afrodita que seduce y mata a los que entran en sus tierras silvestres), o cuando Pulowi se le aparece por la noche al que se encuentra perdido, bajo la apariencia de una serpiente se lo traga y lo desaparece. Así Pulowi arrastra a los hombres a su mundo subterráneo para poseerlos ejerciendo una irresistible atracción o seducción sobre ellos, ejerciendo un poder absoluto, excluyéndolos del mundo de los vivos; y este inframundo pasa a llamarse como su ama.

Puede ser la soledad del mar o en la silenciosa mansión de las profundidades que habita Pulowi, el desamor de su esposo o sus propias traiciones lo que hacen de la diosa tener su carácter sombrío; pero ella no está sola en estas oscuras cavernas, la acompañan poderosos emisarios portadores de males, son los Wanuluu, deidades maléficas por excelencia. Estos asumen una apariencia humana, Wayúus vestidos de negro que en la noche lanzan sus flechas invisibles, matan o hieren gravemente a los humanos, los enferman. 

Huyá y Pulowi, dotados de virtudes opuestas y aparentemente incompatibles, son sin embargo marido y mujer. Su complementariedad y sus relaciones conflictivas representan las paradojas y los movimientos del mundo natural y social, alternancia de las estaciones, tensiones conyugales, oposición entre economía y ecología, etc.

Estos aspectos cíclicos de muerte y resurrección hacen que astrológicamente que Huyá se le relacione con la transformación de patrones fijos que se repiten, son las vidas pasadas que se muestran iguales y a su vez diferentes, cambiantes, flexibles. Huyá parece indicar la conciencia de que algo falta, el ecologismo, así como la falta de atención. Huyá nos habla de cambio y de disputas familiares; de relaciones de pareja, de insconstacias y adulterios.

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Nota: se tomaron en los mitos algunas libertades literarias en virtud de las múltiples versiones, para así dar uniformidad a la historia.