Ángeles y arcángeles (10) Los arcángeles de la Ortodoxa Oriental

La Tradición Ortodoxa Oriental menciona miles de arcángeles; sin embargo, sólo siete arcángeles son venerados por su nombre. Miguel, Gabriel y Rafael poseen en todas las tradiciones un lugar especial. La Iglesia Ortodoxa celebra la Synaxis del Arcángel Miguel y los otros poderes Incorpóreos el 08 de noviembre del calendario litúrgico ortodoxo (para las iglesias que siguen el calendario juliano, 08 de noviembre cae el 21 de noviembre del moderno calendario gregoriano). Otros días de fiesta de los Arcángeles incluyen la Cena del arcángel Gabriel el 26 de marzo (8 de abril), y el milagro del Arcángel Miguel en Colosas el 6 de septiembre (septiembre 19). Además, todos los lunes durante todo el año está dedicada a los ángeles, con especial mención a que se realizan en los himnos de la iglesia de Miguel y Gabriel.

Los otros arcángeles de esta iglesia, que también reciben el apoyo y veneración dentro los practicantes del catolicismo son: Ariel (similar pero no igual a Uriel) y equiparado a veces a Anael; los otros tres son: Selafiel, Jegudiel y Barachiel. Algunos incluyen a un octavo —influencia turca en la región—, Jeremiel o Jerameel (exaltación de Dios) y que es venerado como un inspirador de los pensamientos que elevar a una persona hacia Dios, es el ángel de la fortaleza y es otro nombre de Remiel el ángel de la esperanza. Representado como un ángel que sostiene una balanza para medir las almas. Como en entradas anteriores, en esta entrada nos enfocaremos en Ariel, Selafiel, Jegudiel y Barachiel.

Mientras el libro de Enoc nos señala que los siete arcángeles son los ángeles del Apocalipsis, en la versión católica influenciada por la idea judía de los siete cielos y de ideas astrológicas, los siete arcángeles son los regentes de los ‘planetas astrológicos’ y por equivalencia rigen también los siete días de la semana. En la versión ortodoxa los arcángeles se les vincula con las virtudes que luchan contra los pecados; Serafiel ataca a la gula y representa a la templanza; Jegudiel ataca a la envidia y se le vincula con la caridad, Barachiel lucha contra la pereza bajo la forma del esmero o diligencia, Ariel frena la codicia bajo la forma de generosidad; eso nos deja a los tres grandes arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael luchando contra la soberbia, la ira y la lujuria respectivamente bajo a apariencia de la humildad, la paciencia y la castidad.

Miguel, Gabriel y Rafael en la Ortodoxia

Miguel ha sido representado desde los primeros tiempos del cristianismo como un comandante, que tiene en su mano derecha una lanza con la vence al demonio y en su mano izquierda una palma verde. En la parte superior de la lanza hay una cinta de lino con una cruz. Miguel es especialmente considerado como el guardián de la fe ortodoxa y un luchador contra las herejías. Gabriel es el heraldo de los misterios de Dios, especialmente la encarnación de Dios y todos los otros misterios relacionados con ella. Se le representa con su mano derecha sosteniendo una linterna con una vela encendida en el interior, y en su mano izquierda, un espejo de verde jaspe. El espejo representa la sabiduría de Dios como un misterio oculto. Rafael se representa con Tobías (que lleva un pez atrapado en el Tigris) con su mano derecha, y sosteniendo un frasco de alabastro de médico en la mano izquierda.

Ariel (Altar de Dios)

Aunque la tradición ortodoxa incluye a Uriel como el ángel de la Tierra y es para muchos el cuarto ángel; Uriel es representado con una espada en su mano derecha y una llama en su mano izquierda. Otros lo equiparan o igualan a Ariel, que es el ángel de la naturaleza. Ariel también es relacionado con Anael, y entre las formas de su nombre se incluyen: Ariel, Arael, y Ariael; variando el significado de su nombre de ‘Altar de Dios‘ a ‘León de Dios‘. Ariel está a cargo de la protección y la curación de animales, peces y aves, es así el veterinario y ecologista de los cielos; no sólo protege y cura a los animales domésticos o salvajes, sino también cuida del medio ambiente, del suelo y las aguas. Trabaja como Rafael en proporcionar la curación, pero en este caso la curación que necesitan las bestias, de acuerdo con la voluntad de Dios.

Como el arcángel Ariel está alineado con el mundo natural y con animales, también se relaciona con los elementales (es decir, hadas, elfos, duendes, gnomos, etc.). Así Ariel actúa como enlace para aquellos interesados en conectarse con los Reinos Elementales y se hace un llamado a Ariel para ofrecer plataformas de interacción positiva con las hadas, duendes, espíritus de la naturaleza y otros seres elementales.

En el arte, Ariel es a menudo representado con un globo que representa la Tierra, o con elementos de la naturaleza (tales como agua, fuego, o piedras), para simbolizar el cuidado de Ariel por la creación de Dios en la Tierra. Ariel aparece a veces en forma masculina, y otras veces en forma de mujer. Por relación con su nombre, el león se considera su animal tótem. Nos recuerda que la naturaleza puede curar, la relajación y contemplación del mundo natural pueden muchas veces ser el mejor remedio para situaciones de estrés, angustia y agotamiento físico y mental.

Nombre de Ariel (que puede significar “altar”) se utiliza para referirse a la ciudad santa de Jerusalén en el libro de Isaías, y no a un arcángel.

—¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso. Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel. Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes. Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo. Y la muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un momento. Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor. Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura. Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento; así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion. (Isaías 29:1-8)

En el texto judío ‘La sabiduría de Salomón‘, Ariel se le describe como ángel que castiga a los demonios. Los cristianos gnósticos dicen también que Ariel castiga a los malvados. Más tarde, los textos describen el papel de Ariel cuidado de la naturaleza, incluyendo la jerarquía de los ángeles bienaventurados (publicado en el 1600), que llama a Ariel “gran señor de la Tierra.”, por ello se le equipara a Uriel. Por ello Ariel es descrito también como un ángel que castiga a los que hacen daño a la creación de Dios destruyendo el medio ambiente, contaminando tierra, agua y aire.

Ariel es parte de la clase de ángeles llamados virtudes, que inspiran a la gente para crear grandes obras de arte y hacer grandes descubrimientos científicos; y algunos cristianos consideran a Ariel el santo patrono de los nuevos comienzos; ayudando a trascender las ilusiones que separan y limitan; nos recuerda que somos partes de un todo, que es la creación de Dios. Así al entender que somos partes de la naturaleza, nos anima, inspira, motiva y estimula nuestra fuerza natural interior y confianza; nos ayuda a redescubrir el valor y la confianza necesaria para buscar la felicidad.

Selafiel/Sealtiel (Oración de Dios)

Selafiel, también llamado Saeltiel (Plegaria a Dios), Sealtiel, Selatiel, Tzelathiel y es a veces identificado como el Salatiel del segundo libro de Esdras. Cuando se muestra en la iconografía se le muestra en una actitud de humilde oración, con la mirada baja y los brazos cruzados sobre el pecho. La oración es considerada su atributo especial, y los cristianos ortodoxos buscan su ayuda si la oración por el sufrimiento de las distracciones, falta de atención, o el frío. En la tradición católica, se le representa como un turiferario (quien porta el incienso). Por ello en algunas representaciones se lo muestra con las manos juntas en oración profunda o con el incienso de adoración, representando así su unión gozosa con Dios, ya que el incienso es el símbolo de la ofrenda y el sacrificio.

Combate el espíritu de la intemperancia (falta de moderación), la gula y del exceso en la bebida ya que la intemperancia lleva a toda clase de pecados y de delitos. El Salvador nos advierte:

—Estén alerta, no sea que se endurezcan sus corazones por los vicios, borracheras y preocupaciones de la vida. No sea que ese día caiga de repente sobre ustedes. (Lucas 21,34).

Contra estos vicios acude Selafiel enseñando las virtudes de la templanza y la renuncia. Ellas llevan a una inteligencia más clara, a una voluntad fuerte, a nuevas virtudes, al perdón de los pecados, a la escucha de las oraciones, a gracias extraordinarias y a la vida eterna. El origen de esta creencia se atribuye a la intervención del ángel sobre un misionero dado a la bebida y los excesos; y tras invocar a cada ángel por reparar sus pecados, sólo Selafiel respondió enseñándole que la oración es el primer paso en el camino de la salvación. A Selafiel como distribuidor de gracias se lo representa también llevando en sus manos una cesta con flores o frutos, o bien, va derramando los mismos; señal de la gloria, de la vida con Dios, de la práctica de las Santas Virtudes.

Jegudiel (Elogio a Dios)

Jegudiel, también llamado Jhudiel, Jeguidiel, Jehudiel o Yhudiel es uno de los siete arcángeles en el ortodoxa tradición. Él es a menudo representado en la iconografía sosteniendo una corona y un látigo terminado en tres hilos. Jegudiel es el patrón de todos los que trabajan en algún campo de actividad, y la corona que simboliza el premio por el éxito de labores espirituales, es la señal de la recompensa divina para aquellos que son fieles a Dios y lo alaban.

Jegudiel es el asesor y defensor de todos los que trabajan en puestos de responsabilidad de la gloria de Dios, y como tal se recurre a la de los reyes, jueces, y otros en posiciones de liderazgo. A Jegudiel también se conoce como el portador de Dios, del amor misericordioso y bajo esta imagen es representado con un corazón en llamas (el Sagrado Corazón) en la mano.

Jehudiel combate al espíritu de la envidia y de celos, que exterminan toda serena paz del alma, y pedimos nos proteja de individuos obsesivos llenos de estos pecados; le pedimos que derrame en nuestras almas y en las de las personas que nos rodean la fidelidad a la Ley de Dios.

Barachiel (Bendición de Dios)

Barachiel, también: Baraquiel, Baraqiel, Barchiel, Barkiel, Barbiel; es uno de los siete arcángeles en la ortodoxa tradición. Se dice que controla los relámpagos y junto a Uriel se le invoca para ganar al juego. Su nombre traduce a veces ‘Bendición de Dios’ en otras ‘Relámpago de Dios’ y es por ello asociado a uno de los ángeles que controla el relámpago, y vinculado al planeta Júpiter, el dios romano de los rayos. Júpiter es el regente de Piscis, igual regencia se le da a Barachiel, a quien también se le atribuye la regencia de febrero. Este ángel señala que es mucho mas fácil nadar con la corriente que en contra de ella; el ayuda si ‘si fluyes’ (sigues) a Dios, trayendo así abundancia a tu espíritu.

En la iconografía ortodoxa Barachiel a veces se le muestra sosteniendo una rosa blanca contra el pecho, o con pétalos de rosa esparcidos sobre todo el manto; pero en el catolicismo romano, Barachiel es representado sosteniendo una cesta de pan, símbolo de la muerte y resurrección de Cristo. O portando un canastito lleno de flores y frutos preciosos (los frutos de la Vocación cumplida).

El pan es un gran simbolo cristiano, en un primer momento el grano muere al ser molido, pero al se amasado y horneado se transforma en un elemento de vida, pero el pan también reviste simbolismo alquímico; la tierra nutre al grano, el agua permite crear la masa, que sino sería solo polvo; el aire produce la fermentación y eleva la masa, y el fuego finalmente protagoniza el milagro de la transformación. Ya en la última cena Jesús señala al pan como un medio transformador; si para Adán y Eva comer del fruto del bien y del mal trae promesa de muerte; para Jesús comer el pan trae promesa de vida:

—Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi jamas tendrá hambre. El que cree en mi, jamás tendrá sed. (Juan 6:35).

La asociación con el pan lo vincula a la prosperidad y abundancia en todas sus formas; es por ello que para la iglesia Católica Barachiel se le designa como protector de los matrimonios, ya que el pan es signo de abundancia y prosperidad. Se pide a Barachiel que nos proteja de caer en la pereza y la indiferencia a las Cosas Santas.

En el Tercer Libro de Enoc se le describe como uno de los príncipes angelicales, con una miríada de cerca del medio millón de ángeles guardianes que le atienden. Responsabilidades Barachiel son tan variados como las bendiciones que el arcángel llama. Su misión es abrir nuestros corazones para estar mas abiertos a todo lo bueno. A Barachiel se puede rezar como el ángel de la guarda y es descrito en la Alma del de Salomón como el ángel de la luz.

Ángeles y arcángeles (5) Uriel Arcángel

Uriel, que traduce “Fuego del señor”, también llamado: Auriel/Oriel “Dios es mi luz”. Es uno de los arcángeles de la tradición rabínica post-exilio, y también de ciertas tradiciones cristianas como la Copta. Su nombre puede tener analogías con Urías, que es el nombre de varios personajes de la Biblia. Uriel aparece en obras apócrifas, cabalísticas y ocultistas, donde ha sido igualado o se confundido con: Urial, Nuriel, Uryan, Jeremiel, Vretil, Sariel, Suriel, Puruel, Fanuel, Jehoel, Jacob, Izrail/Azrael y Israfil/Rafael.

Uriel es a veces descrito como el Arcángel de la Salvación. Uriel enseña el camino del corazón, el fuego del amor puro. Sin este amor puro y devoción al Espíritu Santo, todo estudio espiritual es solo un ejercicio intelectual. Por ello es reconocido como el santo patrón del sacramento de la Confirmación. Esta comprensión de la verdad del estudio espiritual se apoya además en la tradición de que Uriel se le atribuye haber enseñado a los hombres la alquimia, los arcanos celestes y la Cábala (ello inspirado en el Libro de Enoc, cuando enseña y explica al profeta los movimientos de los cielos).

Los ángeles que se mencionan en los libros más antiguos de la Biblia hebrea no tienen nombres. De los siete arcángeles en la angelología del Judaísmo post-exilio, sólo dos, Gabriel y Miguel, se mencionan por su nombre en las Escrituras consistentemente. Rafael ocupa un lugar destacado en el libro de Tobías, libro retirado del canon judío en la antigüedad tardía y rechazado por los reformadores protestantes en el siglo XVII; este libro es sólo aceptado como Escritura por la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Oriental.

En el Concilio de Roma de 745, el Papa San Zacarías, con la intención de aclarar la enseñanza de la Iglesia sobre el tema de los ángeles y poner freno a una tendencia de hacia culto a los ángeles y a la obsesión por la intervención e idolatría angélica; borró el nombres de muchos ángeles ‘de la lista de los elegibles’ para su veneración en la Iglesia de Roma, entre ellos Uriel. Sólo el respeto de los arcángeles mencionados en el canon católico reconocido de las escrituras, Miguel, Gabriel y Rafael, fueron considerados lícitos.

Pero la necesidad de un cuarto arcángel, que se añade a los tres conocidos, tuvo una razón más mundana; era necesario el cuarto ángel para poder representar los cuatro puntos cardinales y los cuatro elementos; así Uriel se convirtió en el cuarto. Uriel aparece como: (1) el tercer ángel que figura en el Testamento de Salomón (el cuarto es Sabrael); (2) en el Apocalipsis de Esdras, el profeta Esdras se dirige a Dios con preguntas sobre el juicio de los humanos y Uriel es enviado a responderle e instruirlo sobre la verdad. (3) El ángel que guía a Enoc por el infierno y explica el movimiento de los cuerpos celestes a través de las distintas puertas del cielo y (4) en varios evangelios apócrifos donde salva al niño Juan de morir por el edicto de Herodes.

La tradición judía le atribuyó ser uno de los ángeles que permanece junto a las puertas del Edén con una espada ardiente para evitar el acceso de los humanos al árbol de la vida; es quien saca del Edén a Adán y Eva después de la caída. La espada de fuego muestra que la materia negativa (deseos egoístas e impuros) se destruyen cuando uno realmente se centra en el amor de Dios, recordemos que el nombre de Uriel traduce el “fuego de Dios”. Asimismo, algunas versiones asignan a Uriel el papel de anunciar a Noé la llegada del Diluvio (pero otras versiones mencionan a Sariel cumpliendo esa misión). Es quien guió a Abraham hacia la tierra prometida tras salir de Babilonia; es otro de los ángeles que se le atribuye haber luchado con Jacob, y es el ángel que marco las puertas de las casas de los hebreos en Egipto, para protegerlos de la última plaga. Para el profeta Isaías (Isaías 63:9) es el ángel que al final de los tiempos mostrará la bondad de Dios al transformar a Jerusalén en el centro religioso más grande del mundo y que gentes de todas las naciones llegarán a ellas en peregrinación solemne.

Otras tradiciones judaicas ponen a Uriel como ángel destructor de los ejércitos del rey asirio Senaquerib, que quiso conquistar Jerusalén, la capital del reino de Judá, la Biblia dice 2 Reyes 1910-37:

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: —Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. (…)

Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: —Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines; tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. (…). Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!

Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: —Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. (…) Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: Él no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad —oráculo del Señor—. Y esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.

Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Y cuando los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran cadáveres, que estaban muertos. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

Un día, mientras estaba postrado en el templo de Nisroc, su dios, Adramélec y Sarecer, sus hijos, lo mataron con la espada, y se pusieron a salvo en el país de Ararat. Asarhadón, su hijo, reinó en lugar de él.

Para la Iglesia Copta, Uriel aparece en varias ocasiones y en el Libro de Enoc se menciona a Uriel, como el ángel que vigila el lugar de los muertos (Hades, Tártaro, Sheol), por ello se le llama “el ángel del trueno y del temblor (o del temor)”. En este libro Uriel aparece como uno de los siete grandes ángeles que son nombrados en el Libro de Enoc (20:1-8); y a lo largo de la obra Uriel guía a Enoc, mostrándole el castigo y la prisión de los ángeles caídos, así como le muestra al profeta el curso del Sol y otras luminarias por las puertas del cielo.

Para el cristianismo en varios evangelios apócrifos Uriel participa en la crianza de Juan el Bautista, a quien salva de la masacre de bebés ordenada por Herodes. Uriel conduce a Juan y a su madre hasta Egipto, donde se reúnen con el niño Jesús, María y José. Y en el Apocalipsis de Pedro aparece como Ángel del Arrepentimiento, desprovisto de piedad; quien tiene la llave que abrirá el Infierno al Final de los Tiempos.

Uriel es representado llevando consigo un libro o un rollo de papiro, que simboliza su sabiduría; o sosteniendo una llama que representa un gran regalo a la humanidad. Es la llama del amor para encender el corazón al servicio de Dios. El planeta que se asocia con Uriel es Venus, el planeta que simboliza el amor; aunque otros autores lo vinculan al Sol o a Marte.

Señala M. González W. lo siguiente:

Uriel es uno de los príncipes regentes de los Serafines y de los Querubines y es uno de los ángeles regentes del Sol. Es también uno de los príncipes de la Divina Presencia y el ángel de la salvación. Su nombre significa “Fuego de Dios”.

Uriel es el ángel que protege del trueno y del terror, y rige los temblores de Tierra, los cataclismos y las explosiones volcánicas. Se dice que Dios lo envió a Noé para advertirle el diluvio universal. El poeta Milton en su obra Paraíso perdido nos dice que Uriel es el ángel que más aguda tiene la visión, él que mejor ve el futuro y a quien nada se le esconde. Tal vez es por eso que se pide su ayuda en las enfermedades de la vista y para que de más claridad mental.

Se cree que el nombre de Uriel fue derivado del profeta Uriah. Su símbolo es una mano que sostiene una llama. Francis Barrett en su obra ‘El Mago’ dice que Uriel fue quien enseñó los misterios de la alquimia y de la Cabala al ser humano.

El primer Libro de Enoch relata como el patriarca fue llevado por los ángeles del Señor a través de los Siete Cielos. Durante su jornada vio un sitio caótico y terrible donde no había ni cielo ni tierra. Allí pudo percibir siete ángeles o estrellas que estaban amarradas todas juntas, inmensas como montañas y quemándose en un gran fuego. Cuando el patriarca preguntó cuál había sido su pecado y por que habían sido lanzadas al fuego, Uriel, que era su guía en este trayecto del camino, le dijo que su pecado había sido romper los mandamientos de Dios y que permanecerían en ese sitio purificándose de sus pecados por diez millones de años, que era el número de sus pecados.

En el segundo Libro de Esdras, Uriel es descrito como el intérprete de la visión de este profeta. En el quinto capítulo del libro, Esdras reprocha a Dios preguntando por qué castiga a Israel y protege a sus enemigos. Uriel, que camina con Esdras, le dice que él le va a revelar las razones de Dios por permitir esto pero sólo si Esdras puede pesar el fuego, medir el viento y traer de nuevo el día anterior. Cuando Esdras se queja de que lo que el ángel pide es imposible, Uriel le dice que si conociendo lo que es el fuego, el viento y los días, no sabe comprenderlos, como va a poder comprender los designios de Dios, a quien no conoce. Abochornado, Esdras se postra a los pies de Uriel y le pide perdón por sus palabras.

A pesar de su labor como paciente guía e instructor de patriarcas y profetas, Uriel tiene la capacidad de ser terriblemente severo en los castigos que da a los que ofenden al Creador. En el Apocalipsis de San Pedro, Uriel castiga a los que blasfeman contra Dios colgándolos de la lengua sobre un fuego inextinguible.

Para pedir un milagro a Uriel se le ofrece una vasija de cristal llena de agua clara en el fondo de la cual se ha colocado un cuarzo blanco. Por ser el regente del elemento Tierra punto norte, se pide su ayuda en asuntos de negocios, propiedades y dinero.

Uriel es regente de septiembre y puede ser invocado especialmente por los nacidos en este mes a los que protege grandemente. Es también el regente del signo de Acuario y los cuarzos blancos se le ofrecen para multiplicar su poder. Para que Uriel de su energía cósmica a un cuarzo blanco éste se purifica poniéndolo en agua de sal de mar por 24 horas. Luego se enjuaga y se coloca sobre un poco de tierra y se rodea con cuatro velas verdes en forma de cruz. Cuando se terminan las velas se guarda el cuarzo en una bolsita verde con un poco de trigo para dinero y prosperidad y se carga cerca de la persona.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 129-131

Ángeles y arcángeles (4) Gabriel Arcángel

En las religiones monoteístas del mundo surgidas en el cercano oriente, el arcángel Gabriel, que traduce del hebreo “Dios es mi fuerza” y que los pueblos árabes llaman Jibril/Yibril, es arcángel que sirve como un mensajero de Dios a los seres humanos. Las Iglesias Católica, Ortodoxa y algunas protestantes, junto con el Islam, lo consideran un arcángel, por ser junto con Miguel y Rafael, los únicos ángeles con nombre en las escrituras, y son los encargados de llevar misiones importantes.

Para el mundo cristiano es el ángel de la Anunciación y para los musulmanes el ángel de la revelación a Mahoma. Gabriel es el ángel que revela a Juan el libro del Apocalipsis y por ello algunos ponen a Gabriel como quien sopla el cuerno que anuncia el Día del Juicio. Otros lo señalan como el ángel que vigila la entrada del Edén, para evitar que entren los descendientes de Adán y Eva, idea que es mostrada en el “Paraíso Perdido” (1667) de John Milton donde Gabriel hace de jefe de los guardias ángelicales ubicados sobre el paraíso; aunque hay algunos que afirman que quien vigila es el Arcángel Miguel.

La iconografía cristiana representa a Gabriel de rodillas ante María, las manos cruzadas sobre el  pecho y sosteniendo un pergamino, un cetro o un lirio. El lirio que el Arcangel Gabriel ofrece a la Virgen en la Anunciacion, simbliza la inocencia, la pureza, la virginidad, la luz. En otras representaciones al Arcángel Gabriel,  como líder las huestes angelicas que dirige, sostienen una trompeta que anuncia una buena nueva o algun acontecimiento importante, la trompeta representa la voz de Dios; el sonido que despertara a el que duerme en la inconsciencia. Hoy ha pasado a representar la trompeta que anuncia el fin de los días. Por su papel en la anunciación, Gabriel es el patrono de las comunicaciones y de los comunicadores, porque trajo al mundo la más bella noticia: que el Hijo de Dios se hacía hombre. Se señala también que si Miguel está a la derecha de Dios, Gabriel se encuentra a la izquierda. Como señor del elemento agua se le vincula a las tormentas y marejadas; señala la Madre Shipton; una gran vidente inglesa del siglo XV este hecho y lo vincula con la trompeta que sopla el arcángel:

La rabia de las tormentas y el rugir los océanos ocurren cuando Gabriel se encuentra entre mar y costa, y mientras él sopla su cuerno maravilloso, el viejo mundo muere y un nuevo mundo nace.

En la tradición Judía, Gabriel aparece como el destructor de las huestes de Senaquerib (jefe de los ángeles  que se acostaron con las mujeres y dieron origen a los gigantes). Ayudo a José en su esclavitud en Egipto, previno a la reina Vasti de aparecer desnuda frente al Rey Ahasuerus y sus invitados, y fue uno de lo ángeles que enterró a Moisés. Se lo señala como la voz que previno a Noé del diluvio; la voz invisible que detuvo a Abraham de sacrificar a su hijo Isaac; la fuerza invisible que luchó con Jacob, y la voz de la zarza ardiente que hablo con Moisés. (aunque muchos de estos hechos son también atribuidos a otros ángeles, en especial a Miguel).

La primera vez que aparece formalmente en la Biblia es en el Libro de Daniel, donde da explicaciones a las visiones de Daniel y posteriormente en el Evangelio de Lucas, Gabriel anuncia el nacimiento de Juan el Bautista y de Jesús.

Daniel es uno de los profetas del Antiguo Testmento, los cristianos lo incluyen entre los Profetas Mayores, junto a Isaías, Jeremías y Ezequiel. los judíos lo excluyen de los Profetas (Nevi’im) y lo colocan entre los Escritos (Ketuvim) lo que parece dar a entender que la colección de libros proféticos ya estaba completa y cerrada cuando se escribió Daniel. Algunas partes cristianas del Libro de Daniel no aparecen en la Biblia Hebrea; entre ellas la Historia de Susana (una joven acusada de adultera por dos ancianos) y las Historia de Bel y del Dragón. De igual forma el libro incluye dos partes muy distintas y fue escrito en tres lenguas: hebreo, arameo y griego que aportan más confusión sobre la obra.

La primera parte del libro narra la historia del profeta Daniel, quien vivió en Babilonia como exiliado junto con el resto del pueblo hebreo en el siglo VI a. C. En esta parte se narran las vicisitudes de Daniel y otros tres compañeros por ser fieles a Dios contra el mandado por Nabucodonosor II, rey de los babilonios. Narra la sabiduría de Daniel al interpretar correctamente los sueños y visiones del rey; lo que sucedió con Daniel cuando los babilonios fueron conquistados por los medos, comandados por Darío el Medo, los cuales más tarde fueron sometidos por los Persas. La segunda parte profetiza sobre: Alejandro Magno, Roma y Ciro entre otros.

Gabriel aparece como el ángel que salva a los tres compañeros de Daniel de morir en el horno por orden de Nabucodonosor; es el angel que ayuda a interpretar las visiones de Daniel sobre el destino de Babilonios, Medos y Persas; aunque no se señala es el ángel que seguramente explica el sueño de Nabucodonosor a Daniel y quien lo protege de los leones cuando es condenado por Darío.

Gabriel hace su primera aparición salvando a tres judíos que se negaron a adorar un ídolo de oro hecho por Nabucodonosor. En Daniel 3:23-25 cuenta:

Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abdenago, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: —¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?—. Ellos respondieron al rey. —Es verdad, oh rey—. Y él dijo: —He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

Más adelante Daniel menciona el nombre de este ángel cuando el mismo le explica sus visiones: Daniel 8:15-17 y 9:20-21:

Y aconteció que mientras, yo Daniel, consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste la visión. Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin. (…) Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, (…) aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.

En el nuevo testamento un ángel se le apareció Zacarías y a María anunciando los nacimientos de Juan y Jesus: Lucas 1:5-38

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: —Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino, ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Dijo Zacarías al ángel: —¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.

Respondiendo el ángel, le dijo: —Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: —Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: —¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: —María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: —¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: —He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

De acuerdo con el libro no-canónico de Enoc 9:1-2, Gabriel, junto con Miguel, Rafael y Sariel escuchan el clamor de la humanidad bajo la presión de los Nephilim/Nefilim (gigantes). Era tal su súplica al “Anciano de Días” (Yahweh), que llevó a Dios llamar al profeta Enoc. Después Enoc informó a los Vigilantes (Grigori, ángeles que se acostaron con las mujeres de los hombres) de la caída de la gracia. El Señor envió a los arcángeles a la tierra para completar diversas tareas. Mientras Rafael tiene la misión de encadenar al jefe de los Grigori, Azazel; Sariel debe avisar a Noé para que fabrique el arca; Miguel encerrará a los Grigori y le correspondió a Gabriel acabar con los Nefilim. Enoc 10:9-10 señala como Gabriel fue enviado en esta misión:

Y el Señor dijo a Gabriel: —Procede contra los bastardos y réprobos hijos de la fornicación y haz desaparecer a los hijos de los Vigilantes de entre los humanos y hazlos entrar en una guerra de destrucción, pues no habrá para ellos muchos días. Ninguna petición en su favor será concedida, pues esperan vivir una vida eterna o que cada uno viva quinientos años.

Aunque la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento no indican un ángel particular para quien sopla la trompeta que marca el fin de los tiempos y la resurrección en el Juicio Final; esta tarea ha sido asociada a Gabriel y Miguel en el mundo cristiano y a Rafael entre los pueblos islámicos. La imagen que asocia a Gabriel con la trompeta del final de los días proviene del mundo ingles. Quizás de inspiración en los mitos nórdicos, que recuerdan como el dios Heimdall sonará la Gjallarhorn, alertando a los Æsir (dioses nórdicos) de la llegada del Ragnarök (donde termina el mundo y renace.)

Hay una primera imagen que asocia a Gabriel y el cuerno, viene de las Profecías de la Madre Shipton; de esta mujer se sabe que fue la hija ilegitima de una niña de sólo quince años, la joven se ocultó en una cueva por dos años con la bebe, hasta que fue entregada en adopción después. La bebe, llamada Ursula, casa a los 24 años con carpintero llamado Toby Shipton, del cual tomó el apellido. La asociación Gabriel soplando la trompeta se reflejo incluso en la matemática cuando Evangelista Torricelli (1608-1646) inventó un sólido matemático paradójico de revolución que tiene infinita superficie pero volumen finito y que lleva por nombre “Cuerno de Gabriel“.

En la tradición musulmana Gabriel, conocido como Jibril o Yibril ocupa el papel de uno de los principales arcángeles y todos los comentarios históricos lo ponen como el transmisor del Corán y es quien dio un mensaje a la mayoría de los profetas, si no todos, dejando al descubierto sus obligaciones. Los musulmanes creen que Gabriel fue el ángel que informó a Zacarías del nacimiento de Juan y a María del futuro nacimiento de Jesús; y que Gabriel fue uno de los tres ángeles que había informado anteriormente a Abraham del nacimiento de Isaac. Se le llama el jefe de los cuatro ángeles favorecidos y es el espíritu de la verdad. En el Islam es llamado “el creado del Espíritu Santo” que no se debe confundir con el “Espíritu Santo de Dios” en el cristianismo, que es venerado como Dios mismo. Algunos modernos, especialmente exponentes de la Nueva Era retratan a Gabriel y a Rafael como femeninos o andróginos; pero para los católicos son masculinos, o más propiamente asexuales, ya que los ángeles no tienen sexo.

Señala M. González W. lo siguiente:

Gabriel es el ángel de la Anunciación, de la muerte y de la resurrección, de la venganza y de la compasión. Pero sobre todo, Gabriel es el mensajero divino que revela la voluntad de Dios a la humanidad. Según la tradición musulmana Gabriel tiene ciento cuarenta pares de alas. Este arcángel se para en el Oeste, que es donde se pone el sol y de esta manera sella la puerta donde mora el mal. La tradición esotérica dice que el Oeste es la puerta del mal porque al ponerse el Sol en ese punto cardinal, la Tierra se cubre con manto oscuro de la noche, la cual siempre se ha identificado con las fuerzas malignas.

Cuando el cuerpo humano perece, Dios envía a Gabriel a recoger al espíritu de la persona para llevarlo a descansar y a buscar el perdón de sus pecados. Es también el guía los espíritus a la tierra durante cada encarnación. Es por eso que es el Ángel de la Anunciación porque sabe cuando un niño va a nacer. Las mujeres que desean el don de la maternidad le piden este milagro a Gabriel, por lo cual es también conocido como el Ángel de la Esperanza. Una de las tradiciones judías dice que Gabriel instruye al niño en el vientre de la madre durante los nueve meses de embarazo.

Cuando una persona es desahuciada por los médicos, se le pide a menudo a Gabriel para que interceda ante Dios y se extienda la vida de esa persona. En el día del Juicio Final es Gabriel el que toca la trompeta que despierta a las almas de los muertos que duermen en el polvo.

En la Pseudoepígrafa, que contiene las visiones apocalípticas de varios de los profetas, el Ángel de Dios, que en este caso es Gabriel, le revela al profeta Ezra los Siete Caminos a la Divina Presencia por los que un alma tiene que pasar para llegar a Dios, si esto le es permitido. El primer camino, dice Gabriel, es terrible y fascinante; el segundo es aterrador e indescriptible; el tercero es un infierno helado; el cuarto está marcado por escalofriantes batallas. Si el alma es justa comienza a brillar cuando llega al quinto camino; si es pecadora, se oscurece. En el sexto camino, el alma justa destella como el Sol. En el séptimo, Gabriel guía al alma al gran Trono Divino, que según el ángel está frente al Jardín del Edén y donde resplandece la Gloria de Dios. Es obvio, según esta descripción de Gabriel, que los caminos a los cuales el ángel se refiere son los que atraviesan los Siete Cielos.

De acuerdo con el tercer Libro de Enoch es Gabriel, en vez de Miguel, el que rige el fuego. Según la misma fuente Gabriel rige el Sexto Cielo en vez del Primero. En el Evangelio según San Lucas es Gabriel quien le anuncia a Zacarías el próximo nacimiento de su hijo, el staba destinado a conocerse como Juan Bautista. Gabriel es un consumado y le enseñó a José, el hijo de Jacobo, los setenta lenguajes que se hablaron en la Babel en una sola noche.

El nombre de Gabriel significa “Dios es mi Poder”. El arcángel es representado con un lirio en la mano, símbolo de la Virgen María o con una trompeta, símbolo del Juicio Final. De acuerdo a la tradición hebrea fue Gabriel el que destruyo a las ciudades de Sodoma y Gomorra. Es el ángel que reveló Daniel lo que va a suceder durante Final y el que luchó toda la noche Jacobo, aunque otros ángeles también acreditan con esta hazaña. Se dice también que Gabriel es el ángel que está a cargo de madurar a las frutas.

En una de las antiguas leyendas, Gabriel perdió el favor de Dios por no llevar una de sus órdenes exactamente como había indicado. En estos tiempos Dios muy airado por los pecados de Israel y ordenó a Gabriel que lloviera carbones de fuego sobre los israelitas y luego que ayudara a los babilonios a destruir a los sobrevivientes del fuego divino. Pero Gabriel, lleno de compasión por Israel, escogió al ángel mas ocioso del Cielo para que tirara los carbones encendidos a la Tierra. El ángel se tomó tanto tiempo en reunir los carbones que estos se enfriaron antes de ser lanzados y no ocasionaron destrucción alguna. Luego Gabriel convenció a los babilonios que no destruyeran a Israel y solo obligaran a los israelitas a emigrar a Babilonia. Esto llenó de tanta indignación al Creador que sacó a Gabriel de inmediato de presencia. Y si vamos a escuchar lo que nos dice Enoch sobre este caso, Gabriel recibió unos cuantos latigazos de fuego por esta desobediencia y luego ordenado a permanecer detrás de la Cortina Sagrada que protege trono de Dios. Por varias semanas Gabriel fue remplazado por el ángel Dubbiel, regente de los persas. Mientras Gabriel estuvo en este corto destierro, los judíos sufrieron cruelmente bajo la bota persa, cuyo ángel regente Dubbiel el estaba en poder en el Paraíso. Pero Gabriel, que estaba esperando la oportunidad perfecta detrás de la Cortina Sagrada, hizo una sugerencia tan brillante durante uno de los concilios celestiales, que fue restituido de inmediato a su posición frente al Trono del Señor. Tal vez por haber perdido su posición en el Cielo, Dubbiel pasó mas tarde a ser uno de los ángeles rebeldes.

De acuerdo a la tradición musulmana Gabriel, conocido en Islam como Jibril, fue quien le dictó el libro del Koran al profeta Mahoma. Y según Juana de Arco, él fue quien la inspiró a batallar por el rey de Francia en contra de los Ingleses en la llamada Guerra de los Cien años, un acto heroico por el cual fue quemada en la hoguera.

Para pedirle un milagro a Gabriel se espera una noche de Luna Llena, se le enciende una vela plateada a la luz de la luna y se le pide el milagro. La vela luego se apaga en una copa de agua mineral bien fría la cual se toma de un solo trago sin respirar. Esto se repite por nueve Lunas Llenas con la misma vela. La última noche se deja terminar la vela.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 126-129