Ángeles y arcángeles (11) Los arcángeles del Árbol de la Vida.

En el punto de regentes planetarios se señaló que existía una correspondencia entre los distintos puntos (esferas) del árbol de la vida (conocidas como Sefirot) y los planetas astrológicos; y estos con ángeles regentes de los mismos. Esta esferas se unen por medio de caminos (las 22 sefiras) que representa un estado de la comprensión de Dios. No es idea ponernos a estudiar las distintas posibilidades partiendo de la Sefirot 1 (Kéter) se puede llegar a la Sefirot 10 (Maljut), pasando por todas las Sefirot sin repetir ninguna; así como las relaciones entre esos caminos con las 22 letras del alfabeto hebreo y las 21+0=22 cartas de los arcanos mayores del Tarot u otras relaciones que deseemos encontrar; nuestro punto es conocer a los distintos ángeles vinculados cada Sefirot. Como podemos observar sólo nos faltaría conocer tres de estos ángeles: Metatrón, Sandalfón y Raziel.

Sefirot Significado Ángel Esfera
(1) Kéter Equilibrio Metatrón Universo?
(2) Jojmá Sabiduría Raziel Estrellas fijas?
(3) Biná Inteligencia Cassiel/Kafsiel Saturno
(4) Jésed Misericordia Sachiel/Zadquiel Júpiter
(5) Gevurá Fuerza Camael/Samael Marte
(6) Tiféret Belleza Rafael Sol
(7) Nétsaj Victoria Aniel/Haniel Venus
(8) Hod Majestad Miguel Mercurio
(9) Yesod Estabilidad Gabriel Luna
(10) Maljut Reino Sandalfón Tierra?

Miguel, Gabriel y Rafael en el árbol de la vida.

En la versión del árbol de la vida de la Cábala, Miguel y Rafael ocupan posiciones cambiadas respecto a la versión que vimos en los regentes planetarios; la explicación se vincula a los puntos cardinales que se le asocia a los ángeles. Recordemos que Rafael es el ángel del éste; donde nace el Sol. Por su parte Miguel es el ángel del sur y del fuego. Miguel como jefe de los ejércitos celeste mantiene a raya a los demonios, por ello como Mercurio es el que se sumerge más rápido y continuamente en el horizonte, viajando constantemente al inframundo para cumplir esta misión. Gabriel se ubica en el oeste, que es donde surge la noche y la reina de la noche no es otra que la Luna.

Raziel (Secreto de Dios)

El Arcángel Raziel es mas conocido en el misticismo judío y dentro de la filosofía de la Cábala como el guardián de los secretos y es el ángel de los misterios, es quien escucha los secretos de los hombres y los guarda en secreto de confesión. En el Árbol de la Vida preside la segunda Sefirot/Sephirah (Jojmah o Chokmah) que significa “Sabiduría”. En este punto nos encontramos ante Dios separando los opuestos, Luz y Oscuridad, Tierra y Cielo, etc., es el orden que ordena el caos y la confusión.

Según los escritos, Raziel es el autor del ‘Sefer Raziel Ha Malach‘ (El libro del arcángel Raziel), donde está anotado todo el conocimiento celestial y terrestre; y es considerado un libro de hechos (un diario). Se dice que Raziel estaba cerca del trono de Dios y por lo tanto oía todo lo que allí se decía y discutía. La tradición rabínica cuenta que cuando Adán y Eva probaron la fruta del árbol del bien y del mal y fueron expulsados del jardín del Edén, Raziel, deliberadamente, les dio su libro para que los dos pudieran encontrar el camino a su hogar y comprender mejor a Dios. Se dice que los ángeles subordinados de Raziel se indignaron por esta actitud de su jefe (contra las órdenes directas de Yahveh/Dios), por lo que se lo robaron y lo arrojaron al océano. Rahab (el demonio primordial de las profundidades) les devolvió el libro a Adán y Eva.

En otras versiones rabínicas, Dios decidió no castigar a Raziel, sino que recuperó el libro y se lo devolvió a la pareja humana. De ellos pasó a su hijo Set y por herencia llegó a su tataranieto Enoc, quien fue bisabuelo de Noé, y quien más tarde se convertiría en el ángel Metatrón cuando Dios lo subió a los cielos. Enoc agregó textos al libro original y se lo entregó al arcángel Rafael, quien lo devolvió a la Tierra, a Noé (que lo uso para poder hacer el arca, luego de que Dios le explicara cómo hacerla). La última pista del libro es que llegó a manos de Salomón, quien obtuvo así sus extraños conocimientos. Desde entonces el libro está desaparecido.

Metatrón (El más cercano al Trono)

Metatrón es el nombre de un ángel presente en el judaísmo y algunas ramas del cristianismo, aunque no hay ninguna referencia a él en las escrituras bíblicas. Otras versiones de su nombre son: Mattatron, Metratón y Metator. A diferencia de todos los demás ángeles que terminan con el sufijo ‘EL’ (Dios) este ángel no posee esa distinción; la razón achacada a esto es que se trata de uno de los dos ángeles que fueron humanos antes de ser convertidos en ángeles por Dios.

De acuerdo con una doctrina judía, Enoc fue llevado por YHWH/Yahwéh y transformado en Metatrón. Sin embargo esta opinión no es compartida por muchas autoridades talmúdicas, para quienes existen dos Metatrones, uno de siete letras y otro de seis. El primero sería el Metatrón primordial y que en uno de los libros de Enoc, le da el titulo a Metatrón de “YHWH Menor”; el segundo Metatrón es el Enoc transformado en ángel. Mientras el primero sería el escriba de Dios, el segundo en la corriente Cabalística y citado en el libro de Zohar como ‘Metratón el Joven‘ se lo identifica como el ángel (luz) que guió al pueblo de Israel tras salir del Egipto por el desierto.

Una segunda versión señala que Metratón se trata de la versión ‘masculina’ de la misma Shekina (Gloria de Dios), que algunos ven como el aspecto femenino de Dios (esposa de Dios antes de volverse este en un dios único, —recordemos que en todas la mitologías antiguas el dios del cielo se une a la diosa de la tierra—). La Shekina es en traducción el lugar donde habita Dios (El templo o el cielo, donde se encuentre su presencia, o el soplo de la inspiración divina según sea el caso). La tradición Cristiana habla del Padre, el hijo y el Espíritu Santo; una trinidad masculina que representan manifestaciones de un todo; algo no muy distinto a otras mitologías donde existían sobre todo diosas triples; pero también en las antiguas mitologías paganas se tiene siempre al padre, la madre y el hijo/hija, así el hoy Espíritu Santo es una versión masculinizada de la antigua Shekina, la madre.

Restos de esta confusión o asociación de Metratón con la Shekina vienen de la tradición talmudica, cuando Elisha Ben Abuya, de quien se decía que había entrado en el Paraíso, había visto a Metatrón sentado en una posición que en el Cielo sólo se le permite a Yahveh mismo. Por lo tanto Elisha Ben Abuya consideró que Metatrón era una deidad, y dijo: «¡Realmente hay dos poderes en el cielo!». Los rabinos explican esto señalando que Metatrón es el escriba celestial —una secretaria—, que registra todos los hechos de Israel y por ello estaba sentado al lado de Dios —aquí cada quien ve lo que quiere ver—.

Quizás la tercera versión sea más explicativa, para algunos el nombre de este ángel procede de palabras hebreas que traducen “Guardián de la Entrada” o “Aquel que esta detrás del Trono“. Otros como el escritor Robert Graves señalan que el nombre es de origen griego, implicando una aparición más tardía y propia del nuevo testamento o posterior. Según este autor el término ‘Metatrón‘ sería una corrupción hebrea del griego ‘meta ton thronón‘ (más cercano al trono); otros señalan que en la traducción al latín ‘metator‘ significa medidor o mensajero. Esta tesis se apoya en que la mayor mención de este ángel es en la Cábala en textos que se desarrollaron entre los siglos XII y XIII.

La Cábala pone a Metatrón como el ‘Canciller del Cielo‘ o como el ‘Gran escriba del Cielo‘ encargado de escribir el ‘Libro de la Vida‘ y por esta razón es que se dice que puede sentarse en presencia de Dios, lo que mas nadie puede hacer y refuerza la idea de ser “el segundo al mando”. Como escribano toma las palabras de Dios y las trasmite al resto de los ángeles, por ello a veces conocido como el “Rey de los Ángeles“. Él preside sobre el Árbol de la Vida ubicándose en el primer Sefirot (Keter), la corona y la idea primaria; la chispa de la creación surge de esa idea primordial, de la cual surgirá la luz que moverá todo; esta esfera equivale al Big-Bang de la creación del universo.

Otro aspecto vinculado a Metatrón es la geometría; el árbol de la vida, la flor de la vida, el fruto de la vida y el huevo de la vida son figuras geométricas que parten del circulo primordial; este circulo se repite alrededor del primero y se superpone una y otra vez, generando las figuras mencionadas. Una de estas figuras, el Cubo de Metatrón, que resulta de unir los centros de los trece círculos del fruto de la vida entre si; las líneas resultantes permiten dibujar cuatro de los cinco sólidos pitagóricos. Esta imagen es dibujada por encima o sobre el pecho de Metratón ya que la leyenda dice que Metratón dibujó su alma para dársela al hombre. El Cubo de Metatrón se considera también un glifo sagrado, y a veces se dibuja alrededor de un objeto o persona para protegerlo de los demonios y los poderes satánicos. Esta idea también aparece en la alquimia, en la que el círculo fue considerado un círculo de contención, o un círculo de la creación.

Sandalfón (Hermano/Gemelo)

Sandalfón, también llamado: Sandolphon o Sandolfon, es el segundo ángel cuyo nombre no termina con el sufijo ‘EL‘. Su nombre que el griego traduce “co hermano = gemelo” hace referencia que al igual que Metratón tiene un origen humano y transformado luego en ángel. Otros señalan que su nombre proviene de su gusto por usar sandalias en la presencia de Dios, aquí podemos imaginar que todos los demás van descalzos.

Al hombre honrado con tal honor según la tradición judía fue el profeta Elías, de quien señalan las escrituras fue arrastrado a los cielos por un torbellino que lo montó en un carruaje de fuego. Esta imagen es vista por muchos como un ejemplo en el mundo antiguo de una aducción por alienígenas.

Independiente si esta versión es cierta (la de ser convertido en ángel) hay algo cierto en el mundo antiguo; para un pueblo sus dioses eran una cosa y los de sus vecinos era demonios. Igual paso con el pueblo de Israel; los dioses de otros pueblos que eran adorados y traían bendiciones fueron equiparados a ángeles y el resto simplemente convertidos en demonios. Eso explicaría la homofonía de nombres que los ángeles y demonios parecen compartir. Otro elemento en el mundo antiguo es que esos dioses podían encarnar; por ejemplo tenemos que mucha de la mitología y creencias de la India actual se basan en esas continuas reencarnaciones de dioses en hombres, como una forma de traer alguna enseñanza a los hombres, para luego regresar a su forma divina, en este caso angélica.

Al igual que su supuesto gemelo (no por haber nacido juntos, sino por su naturaleza original de hombre), Sandalfón como Metratón son nombres de origen griego, y se puede inferir su inclusión dentro de la tradición angélica es más bien tardía, podemos ponerla a fines del primer milenio; cuando la tradición de la Cábala empezó a tomar forma. Es interesante señalar que mientras Metratón se ubica en el punto más alto del Árbol de la Vida, su ‘gemelo’ se ubica en la posición contraria, el punto más bajo; la Sefirot llamada Maljut, que representa el reino de las formas (lo acabado), y es la base del árbol que recibe y soporta todo lo que existe arriba de ella. Si la primera representa el Big-Bang y a partir de este instante (1) surge la idea creadora; al ir descendiendo se va trazando un camino de aprendizaje; (2) el saber que se desea, (3) la inteligencia para pesar sobre como lograrlo, (4) el ser justo y equitativo a la hora de trabajar, (5) tener la fuerza para llevar a cabo la empresa planteada, (6) recordar que la belleza de la obra es importante, (7) trabajar con empeño y amor, (8) se diligente en el trabajo, (9) nunca olvidar los sentimientos y llegamos finalmente a la obra finalizada (10) que es el producto y resultado de toda la experiencia y trabajo durante el camino de la vida; los logros de nuestras vidas son por tanto el resultado de la forma en que caminamos ese camino.

La tradición dice que cuando Moisés buscó las Tablas de la Ley, la vista de Sandalfón impresionó tanto al profeta que lo llamó el ‘Ángel Alto’, era tan alto que se tardarían 500 años en ir de los pies a la cabeza. Si esta historia fuera cierta entraríamos en una contradicción ya que Moisés vivió antes que Elías, y por ello podemos dudar de alguna de las dos historias (que Elías se volvió ángel o que Moisés conoció al ángel); claro que si usamos la idea de la India de las reencarnaciones divinas todo es posible, y en este caso Safaldón y Metratón habrían sido ángeles que tomaron forma humana y luego volvieron al reino de los cielos a su forma original; si esto es así no se trató de hombres privilegiados por Dios, sino de seres que ya eran ángeles en su propia naturaleza.

Otro aspecto son los deberes del ángel, la tradición señala que Rafael es el ángel de la vida y la muerte, a este ángel rezan las mujeres para salir embarazadas. Sandalfón ‘compite’ en esta función ya que según es el encargado de decidir el sexo de los futuros neonatos. Historias modernas (novelas y mangas) cuentan que Sandalfón y su hermano Metratón lucharon junto a Miguel y otros ángeles contra Lucifer y sus ángeles en la guerra del cielo; tras esta lucha Metratón fue elevado a Canciller del Cielo, y Sandalfón para no separarse de su hermano gemelo acepto convertirse en asesor de su hermano. De igual forma la tradición dice que Metratón lleva las oraciones de los fieles a Dios (parte de su función de escriba y canciller), y su hermano Sandalfón transforma aquellas hechas en hebreo en guirnaldas para Dios.

Ángeles y arcángeles (2) Rafael Arcángel

Rafael que traduce del hebreo “Dios sana” es un arcángel del judaísmo, el cristianismo y el Islam; y entre estos últimos se conoce como Israfil. Los ángeles son mencionados en la Torá, (los libros más antiguos de la Biblia hebrea) y no tienen nombres. Afirma el Rabí Shimón ben Lakish de Tiberias (230-270 d.C.) que todos los nombres específicos de los ángeles fueron traídos por los Judíos desde Babilonia, y los comentaristas modernos tienden a estar de acuerdo con esta afirmación.

Rafael es nombrado en varios libros judíos apócrifos; entre ellos en el libro de Enoch donde es enviado a detener a Azazel, una entidad espiritual hebrea que significa “chivo expiatorio” expuesta en Levítico 16:8-10, y que no vuelve a ser mencionada en ninguna parte más de la Biblia hebrea canónica. De acuerdo con el libro de Enoch, Azazel era el líder de los grigori (también conocidos como los “observadores”), un grupo de ángeles caídos que copularon con mujeres mortales, dando origen a una raza de gigantes conocida como los Nephilim.

Azazel es particularmente significativo entre los grigori porque fue él quien enseñó a los hombres cómo forjar las armas de guerra así como enseñó a las mujeres cómo hacer y utilizar los cosméticos. Con el tiempo las enseñanzas de Azazel crearon tal iniquidad entre los hombres que Dios decidió destruir toda la vida en la Tierra con una gran inundación, salvando solamente a Noé, la familia de Noé, y a las parejas de cada especie de animales.

De acuerdo a Enoc 10:4-6; tenemos:

Y además, el Señor le dijo a Rafael: —Encadena a Azazel de pies y manos, arrójalo en las tinieblas, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él; tira sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz, y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego. Después, sana la tierra que los Vigilantes han corrompido y anuncia su curación, a fin de que se sanen de la plaga y que todos los hijos de los hombres no se pierdan debido al misterio que los Vigilantes descubrieron y han enseñado a toda la tierra que ha sido corrompida por medio de las obras que fueron enseñadas por Azazel, impútale entonces todo pecado.

De los siete arcángeles en la angelología del Judaísmo post-exilio, sólo Miguel y Gabriel, son mencionados por su nombre en las escrituras que llegaron a ser aceptadas como canónicas por todos los cristianos. Rafael sólo se menciona por su nombre en el libro de Tobías, que es aceptado como canónico por católicos, anglicanos y ortodoxos. Los otros cuatro, sin embargo, se nombran en el libro de Enoc (capítulo XX): Uriel, Raguel, Sariel, y Remiel.

El nombre del ángel Rafael sólo aparece de acuerdo con el Libro de Tobías  cuando Rafael fue enviado por Dios para acompañar a Tobías, hijo de Tobit, en un largo y peligroso viaje para conseguirle una esposa piadosa al joven. Ésta será Sara, quien había visto morir a siete prometidos debido a que un demonio, de nombre Asmodeo, que estaba enamorado de la mujer y mataba al esposo en la noche de bodas. Convirtiendo a Sara en una mujer maldita ante los ojos de todos.

En un principio Rafael se presenta como «Azarías, hijo del gran Ananías», pero al finalizar el viaje cura la ceguera de Tobit y se manifiesta como «el ángel Rafael, uno de los siete en la presencia del Señor». Durante el viaje, da instrucciones a Tobías para pescar un pez, del que extraería las vísceras que usaría más tarde para alejar al demonio Asmodeo y curar la ceguera de su padre. Debido a esto, a Rafael se le considera protector de los novios o el noviazgo, mas no quien promueve los noviazgos como el Eros (Cupido) grecorromano.

En el Nuevo Testamento, sólo los arcángeles Gabriel y Miguel son mencionados por su nombre (Lucas 1:9-26; Judas 1:9). Más tarde, los manuscritos de Juan 5:1-4 se refieren a la piscina de Betesda, donde la multitud de enfermos yacía esperando la agitación del agua, para que un ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la laguna y removiera el agua. Y aquel que entrara por primera vez en el estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera. Debido al papel asignado a la curación este ángel particular, se asocia generalmente con el arcángel Rafael.

El día de la fiesta de Rafael se incluyó por primera vez en el calendario romano en el año 1921, para celebrarlo  el 24 de octubre. Con la reforma del calendario Católico Romano de los Santos en 1969, esta fiesta fue trasladada al 29 de septiembre para la celebración, junto con San Miguel y San Gabriel. Dentro de ciertos límites, la Iglesia Católica Romana sigue permitiendo el uso del calendario de 1962. La Iglesia de Inglaterra también se celebra el “Miguel y Todos los Angeles” el 29 de septiembre.

La ciudad de Córdoba tiene entre sus santos patrones al arcángel San Rafael, desde que se atribuyó su protección contra una epidemia de peste. Tras varias apariciones al Padre Roelas, en la madrugada del 7 de mayo de 1578, le dijo al sacerdote: “Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”. Al poco tiempo dejaron de morir personas en Córdoba a causa de la epidemia.

Rafael es homenajeado en el Islam como uno de los grandes arcángeles.  Rafael es el ángel responsable de la llegada del Día del Juicio Final al soplar la trompeta. Según la tradición, la trompeta, serán sonada dos veces. El primer golpe de la trompeta marcará el comienzo del último día y el segundo golpe marcará el momento en que todas las almas se reunieron para el Juicio Final. Se le conoce más comúnmente como “Israfil” en la tradición islámica y según el Corán, que ha estado conteniendo el aliento, esperando las órdenes de Allah para soplar al Sur.

El ángel Rafael, junto con muchos ángeles destacados, aparece en el “Paraíso perdido” de John Milton, en el que es asignado por Dios para volver a advertir a Adán sobre el pecado de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. También expone a Adán de la Guerra en el Cielo en la que Lucifer y los demonios cayeron, y la creación de la Tierra.

Para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) Rafael es considerado un ángel del Señor que, juntos con otros ángeles como Gabriel y el Arcángel Miguel, participó en la Restauración del evangelio en éstos, los últimos días. Una característica muy propia de los mormones es la revelación continua, lo que resulta en la publicación de otros libros canónicos aparte de la Biblia y aparece en uno de estos libros canónicos “Doctrina y Convenios“, en el cual se menciona a Rafael y explica su importante rol en estos últimos días.

Señala M. González W. lo siguiente:

Rafael es el ángel de la alborada, regente del segundo cielo y uno de los príncipe regentes de los querubines y de los arcángeles; jefe del coro de las virtudes. Pertenece a cuatro de los coros angelicales: los Serafines, los Querubines, las Dominaciones y los Potestades. Su nombre es de origen caldeo y originalmente era Labiel.

El nombre de Rafael significa “Dios ha sanado”. En la Iglesia Católica es conocido como el Medico Divino ya que se dice que tiene el poder de curar toda enfermedad por más seria que esta sea. Rafael es también protector de la tierra, a la que sana. Se dice de este arcángel que es el regente del sol en el medio cual está parado. Rafael se identifica a menudo con Ramiel, Raguel, Raffarel (…). En el libro de Tobías, Rafael esconde su identidad angelical bajo el nombre de Azarias.

Rafael es el ángel que guarda al Árbol de la Vida, uno de los seis ángeles del arrepentimiento, el ángel de la oración, de la alegría y de la luz. Es también el ángel de la ciencia, de la medicina, de la sabiduría y uno de los siete ángeles del Apocalipsis. Cuando Salomón pidió ayuda a Dios en la construcción del Templo, el Creador le regaló un anillo en el que estaba inscrito un pentagrama, el cual es una estrella de cinco puntas. Rafael fue el mensajero divino a quien Dios entregó este anillo para que se lo diera a Salomón. Es posible que la práctica de usar un pentagrama para invocar a los arcángeles provenga de esta historia.

A Rafael se le representa con un cayado en la mano y un pez en la otra como símbolo de su odisea con Tobías. En esta historia, Rafael le enseña a Tobías como utilizar el corazón y el hígado de un pescado para exorcizar al espíritu infernal Asmodeo y como utilizar la bilis del mismo pez para curar la ceguera de su padre.

A Rafael se le pide para que cure enfermedades, para ayuda en los estudios y en contratos, papeles, libros y todo tipo de negocios. Una forma sencilla de pedirle es escribiendo lo que se desea en un papel amarillo, el cual luego se quema en la llama de una vela amarilla también. Las cenizas se dispersan en el aire desde un sitio alto ya que Rafael rige el elemento aire. Esto, como toda devoción o ritual angelical, solo se debe hacer en luna creciente y si es posible en un día miércoles, que es el día regido por Rafael.

De Rafael se dice también que es uno de los Guardianes o Grigori, que tienen una continua vigilia sobre las puertas del Cielo y también uno de los guías en Sheol, donde según los judíos van las almas cuando muere. Es uno de los cuatro grandes príncipes que están frente al Trono de Dios, y según fuentes rabínicas, uno de los ángeles que visitaron a Abraham; los otros son Miguel y Gabriel. Se le conoce como el ángel de la simpatía, ya que siempre está risueño y es el ángel de la sexta Séfira en el árbol de la Vida.

En tiempos recientes se han estado corriendo rumores de que Rafael es una entidad femenina, pero en realidad los ángeles son espíritus sin forma material. Toman apariencia física sólo cuando desean ser percibidos por los seres humanos.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 122-125

Grandes Cuentos de Hadas (11) La fierecilla domada y el orgullo castigado.

“La fierecilla  domada” es una de las obras más populares de William Shakespeare, de fecha desconocida, (el dramaturgo escribió sus obras entre la última década de siglo XVI a las dos primeras del siglo XVII), la obra es conocida en ingles como The Taming of the Shrew, cuya traducción sería “La doma de la bravía/furia/arpia (Domando a la brava)“.

Es una obra compleja, ya que se trata en realidad de una obra dentro de otra; la obra principal cuenta como un señor y sus criados agasajan a su supuesto gran señor, que no es en realidad sino un pobre borracho al que han recogido de la calle y a cuya costa han decidido divertirse durante un tiempo; dentro de esta historia, se narra la historia de Catalina Minola, chica arisca que espanta todos los pretendientes; el problema lo sufre Blanca, su joven hermana, cuyo padre, Bautista Minola, niega a casar antes de que se case la mayor. La llegada de Petruchio, un joven ambicioso y despreocupado da la oportunidad a los pretendientes, Hortensio, Gremio y Lucencio de poder acceder a conquistar a la hermana menor.

Aunque la obra del dramaturgo ingles abarque varios dramas, la idea central es domar a la orgullosa. Esta idea no es nueva, existen por toda Europa y en otras regiones versiones equivalentes. Una de las más antiguas en España es la del Infante Don Juan Manuel, que el siglo XIV escribió los cuentos del conde Lucanor, y en el cuento XXXV nos narra la historia de “Lo que sucedió a un mancebo que casó con una muchacha muy rebelde.

Más contemporánea con William Shakespeare es “el castigo al orgullo de Giambattista Basile, escrita entre 1634/1636, es una primera versión italiana de lo que sería el modelo a seguir en el resto de Europa, posteriores a ella tenemos la famosa versión alemana “Rey Thrushbeard de Jacob y Wilhelm Grimm (1812/1819), “el porquerizo de Hans Christian Andersen en 1838 y “La Miga en la Barba, un anónimo italiano compilado por Thomas Frederick en 1885 por citar algunos. Es de observar que las versiones famosas son del siglo XIX.

Las historias más conocidas las incluimos a continuación:

La historia

En la tradición de los cuentos de hadas la historia ocurre de forma ligeramente diferente a la obra teatral. Al igual que en obra teatral un padre desesperado (rey de algún reino / la obra teatral es un mercader muy rico) no sabe que hacer con una hija (la princesa orgullosa) que desprecia a todos los pretendientes; humillándolos a todos, y sobre todo a uno en particular, y este rey humillado jura venganza. El rey burlado regresa tiempo después disfrazado de mendigo, jardinero, panadero, u otra profesión de bajo nivel; en este punto hay dos versiones principales, la más común es que el rey disfrazado muestra tesoros a la princesa, y para obtenerlos ella permite entrar a hombre a sus aposentos; ya sea porque se enamora, o porque es violada, la princesa reconoce su error y abandona el hogar para evitar la furia del padre, que al saber que ella ha despreciado reyes, sin embargo  se une con plebeyos. En segundo caso el padre molesto por el carácter de la hija la casa con el primer mendigo que pase por su puerta. A partir de este punto las historias convergen. La joven es arrastrada al reino del rey disfrazado y él la hace vivir penurias y hambre, la obliga a trabajar como sierva del palacio por sobras de comida y la induce a robar una y otra vez, siendo descubierta y humillada en publico en cada caso. Cuando la joven se arrepiente de haber sido tan orgullosa, su esposo/amante le confiesa la verdad y ella reconoce que el orgullo es mala compañía y nunca más lo vuelve ha cometer.

Hay también algunos aspectos que comparten la mayoría de las historias:

  • Tras haber sido insultado por la princesa orgullosa el rey/príncipe regresa disfrazado de mendigo, trovador ambulante u otra profesión pobre y tienta a la princesa al pasar por su balcón y mostrarle tres objetos: suelen ser tres prendas o una rueca con sus soportes y un estambre dorado; en la mayoría de las situaciones el joven pide como pago por los objetos dormir en los aposentos de la princesa, en la entrada, el vestíbulo y finalmente dentro de la propia habitación. La imagen de prendas o del objeto que las fabrica nos habla de deseos prohibidos (recordemos la bella durmiente tentada y muerta por una rueca), la rueca también es signo de destino y desgracia, la rueca era usada por las brujas y las parcas para simbolizar el destino.
  • Tras ser expulsada de palacio, arrastrada por su nuevo marido la princesa recorre junto a su nuevo marido por un bosque, un campo y finalmente llega a una bella ciudad coronada por un gran palacio. En todas las oportunidades pregunta quien es el dueño de esas tierras, a lo que el mendigo responde con el apodo cruel que ella dio al rey. Finalmente termina llegando a una cabaña en el bosque cercano, al igual que Blancanieve la cabaña en el bosque representa el lugar para el nuevo aprendizaje.
  • En su nueva vida debe aprender a cocinar, hacer el fuego y limpiar la cabaña; pero el marido le impone ademas de tareas domesticas otras para poder ganar el sustento; por lo general son hilar juncos para hacer cestas, cocer ropa y finalmente vender cerámicas (platos y ollas) en el mercado. Todas labores destinadas a la mujer.
  • Las desgracias no terminan aquí, a no poder con las labores anteriores, termina trabajando como sirvienta en el palacio; tres labores debe aprender, por lo general cocinar sopa, hacer salchichas y cocer ropa o servir de maniquí para los sastres reales, en todas las oportunidades debe robar comida o trozo de tela, en todas las oportunidades es descubierta y humillada por ladrona
  • Aunque la versión final es la misma, ocurren dos versiones distintas, en una al robar sopa, se asoma a la fiesta en palacio y el rey/príncipe la obliga a bailar en el salón derramado toda la sopa y la consiguiente humillación, al tratar correr de la vergüenza es detenida por el amante que confiesa su engaño, tras haber ella aprendido la lección. En una segunda versión la novia real no llega y ella (al tener las medidas apropiadas del traje de novia) debe reemplazarla. En el baile mira por la ventana como la cabaña del bosque se incendia; trata de correr a rescatar a su marido cuando es detenida por el rey/príncipe con el final conocido. Al igual que con la mayoría de las princesas encantadas, al aprender todo lo nuevo, abandona la cabaña e inician una nueva vida.

Y al igual que la mayoría de los cuentos el número tres está presente en todas partes, tres objetos tientan a la orgullosa, tres lugares recorre en su viaje, tres tareas realiza en su nuevo hogar y tres en el palacio, tres veces roba y es descubierta y humillada; tres son las etapas de la vida: pasado, presente y futuro; tres son las labores encomendadas a la mujer: cocinar, tejer y mantener el fuego del hogar.

Razones históricas del concepto

Uno puede preguntarse porque no hay un equivalente masculino, un príncipe orgulloso, que caiga y sea humillado por su orgullo; porque debe ser siempre una bella (eso una condición en todas las historias) y orgullosa princesa la que debe ser domada. En todas las versiones es el orgullo en la mujer el  que debe ser extirpado a la fémina haciéndola sufrir grandes penurias e incluso hambre o castigos. Si uno observa las fechas de las versiones más famosas, la gran mayoría son del siglo XIX, en plena era victoriana; donde la mujer estaba relegada al hogar y a tender a los niños y servir al marido, que trabajaba a canto y sol para mantener el hogar. Eso no es motivo o excusa suficiente para justificar la historia, hay versiones más antiguas y en distintas culturas, desde que adoramos a un único dios (judíos, cristianos o musulmanes) todos han relegado a la mujer a la casa. ¿Por qué el orgullo y por qué en la mujer bella (nunca se habla de una mujer fea)?.

Podemos pensar en dos razones importantes, la primera es que de los pecados, el orgullo es para muchos el más grave; recordemos que el ángel predilecto de dios, Lucifer, cayo por orgullo. La segunda es de la tradición judeocristiana, Eva (la primera mujer) cometió el primer pecado e indujo a Adán, el primer hombre a pecar contra Dios.

Pero los mitos hablan de que hubo otra mujer primero, Lilith, quien no acepto estar bajo la sombra del primer hombre (ser sumisa en el sexo), por ello abandono a Adán y fue luego castigada por el dios judío y transformada en un demonio, el primer vampiro. Bajo este concepto el orgullo libera a la mujer de estar bajo la sombra del hombre y eso en toda sociedad machista no puede ser tolerado.

Dios luego creó a la sumisa Eva de una costilla de Adán, al haber sido creada del hombre ya estaba condenada a estar sometida, cosa que no ocurrió con Lilith. En cualquiera de los dos casos esas dos hembras primordiales fueron condenadas, Lilith al desear libertad fue desterrada a ser un monstruo nocturno; Eva, al ser sumisa fue fácilmente engañada por el dragón.

Hoy al igual que con el cuento de Barba Azul, los cuentos sobre princesas orgullosas sometidas a designios del marido han perdido vigencia; podemos culpar de ello al movimiento feminista, pero también debemos recordar que sin la mujer no habría hombres, ambos son las dos caras de una misma moneda. No pueden separase, sin el uno el otro no existiría. Hoy las dos mujeres primordiales del mito hebreo renacen, Lilith ya no es un demonio, sino es vista como ejemplo del modelo a seguir, es la imagen del feminismo moderno; Eva por su parte es reivindicada; su unión con Adán da fundamento concepto de matrimonio religioso y lo trascienden en el Catolicismo al anunciar el matrimonio de Cristo con la Iglesia, así Eva no era una mujer si no la vida y al unirse con Adán (la humanidad) se crearían los habitantes de la tierra.

Hijos de la Noche (6) Estigia y el inframundo.

Estigia era la diosa del río que circunda el inframundo, es considerada como la primera hija del titán Océano (el río que circunda al mundo) y Tetis (la diosa de las aguas); aunque en algunas versiones se la hace hija de Nix y Érebo, justificando así su vinculación con el inframundo y el ser asimilada como el espíritu femenino (daimona) del odio.

Cuando Zeus convocó todos los dioses inmortales al alto Olimpo, dijo que cualquier dios que luchara a su lado en contra de los titanes no perdería sus privilegios y podrían mantener la posición que habían tenido antes entre los inmortales, Zeus también dijo que dioses que bajo Cronos no habían tenido posición, ni privilegio, él los levantaría según la justicia. Y la imperecedera Estigia fue la primera en venir al Olimpo trayendo a sus niños, como su propio padre [Océano] le había aconsejado. Zeus le dio posición, y grandes regalos, porque él estableció que todo juramento de los inmortales debían hacerse en su nombre, y que todos sus hijos vivirían en su casa.

El río Estigia es descrito como formado por aguas negras y ponzoñosas, y formaba la frontera entre los mundos superior e inferior. Para agradecer a la diosa río Estigia por haber consentido la participación de sus cuatro hijos en la Titanomaquia y la Gigantomaquia, Zeus la colocó en una de las esquinas más remotas del Hades, para que se beneficiara de un descanso bien merecido (dando origen a la laguna que tiene su nombre).

Los juramentos prestados a nombre del Estigia tenían que ser cumplidos (todos los demás podían romperse). Si alguno de los dioses derramaba una libación de su agua y abjuraba de ella, entonces yacía sin respiración durante un año, sin probar ambrosía, ni néctar, permaneciendo sin espíritu, ni voz. Tras este año de enfermedad, era excluido durante nueve años de las reuniones y banquetes de los dioses, a los que no podía volver hasta el décimo año. Por ejemplo, el propio Zeus juró por el agua del Estigia darle a Sémele lo que ella le pidiese y así fue obligado a mostrarse en todo su esplendor, provocando con los rayos que desprendía la irremediable muerte de la joven. También Helios juró a Faetón lo que quisiera, y éste pidió conducir su carro, lo que a la postre terminaría con la vida del joven.

Según algunas versiones las aguas de Estigia eran milagrosas y servían para hacerse inmortal. Aquiles habría sido bañado cuando niño adquiriendo la invulnerabilidad, a excepción del talón, por donde su madre lo sujetó al sumergirlo, que se convirtió así en su único punto vulnerable. Estigia era principalmente una característica del más allá en la mitología griega, pero ha sido descrita como una característica presente también en el infierno del Cristianismo, notablemente en ”La divina comedia”.

En los tiempos modernos es común creer que el barquero Caronte transportaba las almas de los muertos recientes a través del río Estigia hasta el inframundo, aunque en las fuentes griegas y romanas originales, así como en la obra de Dante, era el río Aqueronte donde navegaba Caronte. Dante situó a Flegias como el barquero de Estigia, y éste río era quinto círculo del Infierno, donde los coléricos y hoscos reciben el castigo al ser perpetuamente ahogados en las fangosas aguas.

Flegias era un hijo de Ares, cuya hija fue Coronis, amada de Apolo y madre de Asclepio, muerta por Apolo al descubrir que la chica amaba a joven Isquis/Alcioneo; Flegias se encolerizó por la muerte de su hija y prendió fuego al templo de Apolo, en Delfos, por lo que Apolo le mató. Según Virgilio, Flegias pena en los infiernos por su impiedad contra un dios. El Estigia era guardado por Flegias, quien porteaba las almas de un lado a otro del río. En otras versiones, Flegias guardaba el Flegetonte.

El Inframundo

Según Homero, en la Odisea, el Inframundo se encuentra más allá del horizonte occidental, situado en una región privada de sol, más allá del gran río Océano que rodea a la Tierra y las puertas del Sol (poniente), en una costa donde se elevan grandes cantidades de álamos negros. Así le indica Circe a Odiseo (Ulises) como encontrar una de las entradas.

Cuando los griegos descubrieron nuevas partes del mundo, otra tradición localizó los Infiernos en el centro de la Tierra y se conectaban con el mundo de los vivos por cavernas insondables y ríos subterráneos, Los fantasmas eran llevados por Hermes Psicopompo (el que guía a los muertos) a través de los hoyos en la Tierra hasta su destino final de descanso en el Hades. Dentro de la mitología griega existían diversas localizaciones donde se consideraba que se encontraba un acceso al inframundo, al cual llamaban genéricamente Hades, Erebo o Tartaro (ya que existían diversos niveles dentro del mismo).

De la tierra de los muertos del mundo antiguo no ha habido demasiada gente que la visitó y vivió para contarlo y de los que no, bueno … digamos que Orfeo fue un músico, no un cartógrafo; héroes como Eneas y Ulises estaban más interesados en encontrar y hablar con fantasmas que en describir el inframundo, Hércules tenia que cargar con un perro y que no lo mordiera por el camino, para estar mirando …,  así que pocas referencias literarias nos dan una idea de lo que los antiguos griegos y romanos creían que encontraría allí después de que se cruzara la barca de Caronte.

Entradas al Inframundo

La mayoría de las entradas a este reino infernal que se encontraban en Grecia estaban cerca de un río o el mar. Otros sitúan la entrada a los infiernos en países lejanos: en Tracia, en la tierra de Escitia (estepas rusas), en los dominio de los hiperboreanos (en extremo norte del mundo, hoy océano Ártico,  algunos suponen que Groenlandia e Islandia son los restos de esta tierra), en la isla de las Hesperides (hoy asociadas a las islas canarias, ubicadas en el occidente, donde se pone el sol); en la isla de Leuca (o Isla Blanca, una isla mítica dentro del mar Negro), o en Cimeria (la tierra de Conan, ubicada según Homero en el noroeste del mundo, más allá del río océano). Otra era el Tanaerum, extremo sur en Laconia, Peloponeso, al sur de la Grecia continental, por donde se supone que Heracles descendió al inframundo en el último de sus doce trabajos (ir en busca de Cerbero, el perro de tres cabezas que guardaba la entrada del Hades), otras versiones dicen que Heracles entró a través de la Cueva Aquerusia, una gruta a orillas del rio Aqueronte (en este caso es un río que está situado en el Epiro, región noroccidental de Grecia) y que se asumía era una bifurcación de río infernal. No está claro si Heracles  regresó a este mundo a través de la salida en Trecén o a través de que a Hermione (la ciudad frente a la isla de Hidra en Argólida oriental), o si lo hizo a través de la salida en el Monte Laphystius en Beocia. Otra estaba situada en la Cueva de Drach, en Mallorca, isla de España en el mar Mediterráneo. En Italia una de estas entradas estaba en el monte Etna, donde también se consideraba que se encontraba la fragua del dios herrero Hefesto. Para los romanos la entrada más famosa, por donde entró Eneas, estaba situada un cráter cercano a la ciudad de Cumas, cráter conocido como Averno, Averno deriva del griego, aornos que significa sin pájaros; y se trata de un lago de agua dulce al sur de Italia, en Campania, cerca de Nápoles. Este nombre viene dado por las emanaciones desde del interior del volcán de diversos vapores nocivos sulfurosos y fétidos. Al parecer estos gases hicieron que la vida en el interior del lago y en sus proximidades fuera casi imposible ya que todas las especies de pájaros perecían si se asentaban en el mismo. El lago tiene unos tres kilómetros de circunferencia y ocupa el cráter de un volcán extinto. Virgilio, poeta romano muy afamado lo consideró por su aspecto tenebroso como la boca del infierno y su visión subjetiva inspiró una de las tradiciones más asentadas en la tradición romana, ya que de hecho el inframundo recibió el nombre de Averno partir del que se le daba al propio cráter.

Viaje de Odiseo/Ulises

Viaje de Eneas

Si revisamos la Odisea de Homero (siglo VIII a.C) tenemos las palabras de Circe al héroe y su descripción del sitio señalado por la diosa/bruja:

¡Odiseo, fecundo en ardides! No te dé cuidado el deseo de tener quien te guíe el negro bajel: iza el mástil, descoge las blancas velas y quédate sentado, que el soplo del Bóreas conducirá la nave. Y cuando hayas atravesado el Océano y llegues adonde hay una playa estrecha y bosques consagrados a Perséfone y elevados álamos y estériles sauces, detén la nave en el Océano, de profundos remolinos, y encamínate a la tenebrosa morada de Hades. Allí el Piriflegetón y el Cocito, que es un arroyo del agua de la Estigia, llevan sus aguas al Aqueronte; y hay una roca en el lugar donde confluyen aquellos sonoros ríos. (….)

Entonces arribamos a los confines del Océano, de profunda corriente. Allí están el pueblo y la ciudad de los Cimerios entre nieblas y nubes, sin que jamás el sol resplandeciente los ilumine con sus rayos, ni cuando sube al cielo estrellado, ni cuando vuelve del cielo a la tierra, pues una noche perniciosa se extiende sobre los míseros mortales. A este paraje fue nuestro bajel que sacamos a la playa; y nosotros, asiendo las ovejas, anduvimos a lo largo de la corriente del Océano hasta llegar al sitio indicado por Circe.

Cimeria (también Cymeria) es un país descrito por Homero como la región de la noche eterna situada en los confines del Océano y que es la antesala del Hades, si hablamos de los confines del océano, nos referimos a más allá de las columnas de Hércules (Gibraltar), pero dado que es Boreas sopla desde el norte al sur, cabe la posibilidad que desde la isla de Circe las naves de Ulises empiecen a descender hasta alcanzar la costa de este de Italia. Los pueblos de cimeria eran, según los antiguos griegos, unos pueblos que venían desde más allá del mar Caspio, se establecieron en la tierras al norte del mar negro, llegando a Tracia (hoy Bulgaria), alcanzando Alemania y el norte de Italia. Así que cabe la posibilidad de que Cymeria sea una transcripción de Kymairia, el país de Kymai, (Cumas al norte de Nápoles). El hecho que que Odiseo visite Cymeria al salir de la mansión de Circe (la isla de Eea, cerca de la costa noroeste de Italia) y antes de vencer a las sirenas (costa de Napoles) y superar Escila y Caribdis (Estrecho de Messina) pone a Cumas en medio del camino, es más, recordemos que junto a Cumas se encuentra el lago Averno, donde Virgilio situaría en la Eneida la  entrada al inframundo que uso Eneas; hablamos, por tanto, de la misma entrada.

La llegada de las almas al inframundo

Cuando un muerto es sepultado, Hermes llevaba su sombra (alma) a las profundidades de la tierra, entrando por cavernas hasta los umbrales del Erebo (reino de las tinieblas), un mundo rodeado por ríos de aguas lentas y estancadas. En la penumbra de las profundidades, los espíritus llegan a un ancho río de aguas turbulentas, el Aqueronte, entonces la sombra alquila un puesto en la barca de Caronte que le permite cruzar hasta la otra orilla del Estigia que separa el mundo de los vivos y de los muertos. A aquellos muertos insepultos (sin la moneda para cruzar), quedaban en la orilla y caminaban por la gran ciénaga (del tamaño del Mediterráneo) hasta alcanzar la orilla del Cocito, donde lloraban su suerte, atrapados cuales fantasmas entre ambos mundos.

Las puertas del Hades y Can Cerbero

Los espíritus guiados por Caronte llegaban entonces al otro lado del caudal, hasta las puertas de las murallas del reino de Hades, vigiladas por el horrible y gigantesco Cerbero. Pese a su aspecto esta bestia no hacía ningún daño a las sombras de los muertos; pero asesinaba a cualquier ser vivo que se acercara al reino de los muertos. Según la mitología, Cerbero era hijo de Tifón y Equidna, y era el guardián de los infiernos. El can sólo cuatro veces fue vencido. Una por Orfeo, que consiguió entrenerlo con la música de su lira, otra en combate por Hércules, que en lucha abierta consiguió encadenarle y se lo llevo a la superficie, y fue el único periodo en que Cerbero ha abandonado la entrada del reino de Hades. Psique para superar la cuarta prueba de Afrodita debe ir al Hades a buscar un cofre. Para ello lleva un sopa con la que distrae al can. Eneas fue el último que venció al can de los infiernos, lo durmió gracias a una comida especial preparada por la Sibila.

Tras cruzar las Puertas del Hades estas quedaban completamente cerradas y nadie podía volver. Tras la puertas tienen su morada los hijos de Nix (la noche) y los hijos de estos: Moros (el destino) y las oscuras Keres (muertes trágicas), a Tanatos (dios de la muerte), y al desnudo Hipnos (dios de sueño) y su tribu de Oniros (los Sueños), a Momos (la crítica) y las dolorosas Oizís (dolores), se incluyen los malos placeres como Apate (el engaño) y Filotes (la lujuria), también Geras (la vejez) y la terrible Eris (la Discordia). Y junto a las puertas habitan también otras bestias: Centauros, Gorgonas, hidras, Quimeras, Arpías y muchas más. Virgilio describiendo el viaje de Eneas, pone la morada de todos estos seres frente a las rejas del infierno; antes de cruzar la Estigia, donde puede verse un gran Olmo y los falsos sueños cuelgan debajo de cada hoja. Existían además otras dos puertas para que entraran y salieran los sueños, una hecha de cuerno para los sueños verídicos, otro hecha de marfil para los sueños falsos; lo que no cuadra del reino de los sueños fuera de las murallas del Hades (según Virgilio con su olmo) es que Eneas regresa a través de la puerta de marfil, al parecer ubicada en tierras Elíseas (no se devolvió todo el camino de regreso).

La planicie del Juicio y el palacio de Hades

Los espíritus cruzan el Erebo, por el Valle de los lamentos, escoltados por Cerbero en su camino a la Planicie del Juicio, donde los tres jueces, elegidos por su gran sabiduría y por la vida ejemplar que habían llevado hacen el juicio de las sombras. Éaco juzgaba a los europeos y Radamantis a los asiáticos (que incluía para ese entonces a los africanos) en primera instancia, ante la duda intervenía Minos. Dicho proceso era observado por Hades, Perséfone, Hécate y las Erinias.


En esta región del Erebo se ubica también la morada de Caronte y el palacio de Hades y Perséfone, nunca fue descrito de verdad, excepto para decir que está formado de innumerables puertas y estancias, provisto de colosales columnas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje aterrador. Un tétrico pasadizo conduce a una enorme y austera habitación, en medio de la cual estaban en su trono de piedra Hades y Perséfone. En su entorno se extienden vastos espacios fríos, y los campos de Asfódelos (cubiertos de flores extrañas, pálidas y fantasmagóricas). No se sabe mucho sobre este lugar, los poetas prefieren no centrarse en él.

Frente al palacio, mirando campos de Asfódelos se encontraban dos estanques, el Mnemósine, cuyas aguas al ser bebidas hacían recordar todo y alcanzar la omnisciencia, ubicado bajo la sombra de un álamo blanco, que era la oceánida Leuce amada por Hades y trasformada en árbol por Perséfone (de sus ramas Heracles hizo la corona con que ciñó su cabeza al volver del más allá); el segundo eran las aguas de Leteo, este debajo un ciprés blanco (que era el árbol del dios Hades y significa duelo, así como el álamo es el árbol de Perséfone y significa lamentación); y era concurrido por aquellos que necesitaban olvidar.

Praderas de los Asfódelos

Si son juzgados como no bondadosos, ni como malvados, las almas son enviadas de nuevo por el ramal principal del Estigia, (tras hacerlos beber de las aguas del Leteo) y llevados hasta las Praderas de los Asfódelos, un lugar gris, chato y nebuloso con árboles de ramas inclinadas hacia el suelo, un lugar plagado de murciélagos, era el lugar más frecuentado, donde la noche y el día no eran más que un eterno crepúsculo. Los condenados se pasaban la eternidad dando vueltas sin objeto. A esta región del Erebo iban todas las almas de la gente común y corriente, convertidos en meras sombras que anhelaban únicamente ser recordadas en vida y que se les hiciesen sacrificios de sangre, para volver a sentirse vivos, aunque sea por poco tiempo, así el único pasatiempo de estas almas era chupar la sangre de los hombres (vampiros), que les permitían volver a la conciencia y responder las preguntas de los vivos (espiritismo antiguo).

Los campos Elíseos

Los bondadosos son enviados a los Campos Elíseos a través del Aqueronte, sitio separado del resto del inframundo por el Río Leteo, este era un tranquilo y apacible lugar donde los espíritus viven en felicidad. Los Campos Elíseos estaban regentados por Cronos. Habitaban allí las almas virtuosas, jugando, bailando y escuchando música todo el día. Las fiestas no cesaban. Los que tenían está suerte podían gozar del privilegio de poder volver a la tierra, si querían, pero pocos aceptaban esta oferta después de haber llegados al paraíso; Para poder reencarnar estas almas debían beber del Leteo, de forma que no recordasen sus vidas pasadas; y aquellos que por tres veces seguidas (reencarnaciones) merecían el Elíseo tenían derecho a vivir en la isla de los Bienaventurados, donde también habitan las Hesperides y sus manzanas doradas. Según Virgilio, las almas buenas, después de mil años, se les borra la memoria y se les manda nuevamente a la tierra en otros cuerpos.

El Tartaro

Los malvados eran enviados a la región del Tártaro a través del río Flegeton, tierra situada en las profundidades extremas, donde reina una noche eterna. En la entrada había una enorme puerta de bronce cerrada por dentro, que sólo se abría para recibir a los muertos que iban llegando. El Tártaro era un lugar de penas y condenación eterna reservado a los malvados o aquellos que habían desafiado a los dioses, es la prisión de los titanes y también humanos malévolos como Tantalo, todos aquellos desafortunados que hubiesen sido castigados por los dioses (o se hayan metido en asuntos que no les debían importar). Estaba rodeado de altas murallas donde los gritos de angustia resonaban sin cesar. Virgilio situaba en esta parte del mundo subterráneo a las Furias (o Erinias) dónde se castigan a los culpables.

Habiendo logrado la victoria en la Titanomaquia, tras diez años de guerra, tras la derrota de Cronos, los tres hijos victoriosos de este y Rea, los Olímpicos (Zeus, Poseidón y Hades) dividieron el botín entre ellos, procedieron a repartirse el reino de su padre. De este modo Zeus acabó quedándose con el cielo, Poseidón con los mares y, por último, Hades con el inframundo, donde no sólo estaba el reino de los muertos, sino también todo cuanto se encontraba bajo la superficie de la tierra, de ahí que se le asociara con las riquezas de esta, como las cosechas y los minerales. Ello explica porque los romanos lo conocieron con los nombres de Plutón o Dis, que significan “rico”.

Procedieron entonces a encerrar a los derrotados Titanes en el Tártaro. Sin embargo, dado que durante la guerra las Titánides (es decir, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis junto a su esposo Océano) habían permanecido neutrales, no fueron castigadas por Zeus. Los Hecatónquiros quedaron montando guardia a las puertas del Tartaro.

Los ríos del inframundo

El reino de Hades esta rodeado por cuatro ríos subterráneos, el Estigia (río del odio), el Aqueronte (río de la aflicción), el Leteo (río del olvido) y el Flegetonte (río del fuego), donde todos concurren a una gran laguna o ciénaga central conocida como Aquerusian o como la parte ancha de la Estigia (depende según autores cual río es el más importante). A estos cuatro grandes ríos algunos autores le agregan el Cocito (río del llanto), una vertiente de Estigia o del Aqueronte y el Eridanos (un río mítico de Hiperboria, que algunos luego identificaron con el Danubio y que Virgilio también ubicó en el infierno).

Aqueron/Aqueronte

El Aqueronte (río de la aflicción o tristeza), río que por dar de beber a los Titanes durante su guerra contra los Olímpicos, fue condenado por Zeus a ser uno de los ríos del reino subterráneo y que atraviesa desde los campos Elíseos hasta llegar al Erebo y soltar sus aguas en la ciénaga.

En Grecia el río Aqueronte o Aquerón está situado en el Epiro, región noroccidental de Grecia y se creía que era una bifurcación del río del inframundo. Caronte porteaba las almas de los recién fallecidos hasta el Hades. Se cuenta que en sus aguas todo se hundía salvo la barca de Caronte, que accedía a pasar las almas de los difuntos a cambio del óbolo o moneda que se ponía a los muertos en la boca para pagarle. Los griegos asentados en Italia identificaban el lago al que desembocaba el Aqueronte con el lago Averno.

Platón lo identificaba como el segundo mayor río del inframundo, sobrepasado sólo por el Océano, afirmando que el Aqueronte corría en la dirección opuesta a la del río Océano, por debajo de la tierra bajo lugares desérticos. Como todos los ríos es hijo de Océano y Tetis, y fue padre de Ascálafo con Orfne (Nix) o Gorgira (Estigia), dos ninfas del inframundo.

En el Infierno de La divina comedia de Dante, el río Aquerón constituye el borde del infierno, bordeando el primer circulo infernal de los no bautizados.

Flegetonte/Piriflegetonte

El Flegetonte (flamígero) o Piriflegetonte (llameando de fuego) es un río de fuego que corre por el Hades. Es un afluente del Aqueronte y se le considera hijo del Cocito. Por él corría fuego que ardía pero que no consumía combustible alguno. Las almas condenadas al pozo del Tartaro eran enviadas por el Flegetonte, el cual circundaba todo el Tartaro, creando un anillo de fuego alrededor y siendo la primera barrera, seguida de tres altas murallas que aislaban al Tartaro de otras regiones infernales.

En La divina comedia (canto XIV) el Flegetonte estaba compuesto de sangre hirviendo y formaba parte del séptimo círculo del Infierno, conteniendo las sombras de los tiranos, los asesinos, los ladrones y los culpables de pecados relacionados con la violencia hacia los semejantes. El minotauro y los centauros cuidaban este circulo.

Cocito

El Cocito (río de las lamentaciones) es un río del Hades por cuyas orillas vagaban los que no podían pagar a Caronte, según la mayoría de las fuentes durante 100 años. Era un afluente del Aqueronte (o del Estigia, según otras versiones) y era alimentado por las lágrimas de los ladrones, los pecadores y de todos aquellos de mala conducta. Presumiblemente su padre era, como con los demás ríos, Océano. Virgilio lo convirtió en uno de los principales río del Hades. Siendo el Cocito el río que delimitaba la frontera entre el reino de los vivos y los muertos, en continuidad con el famoso Aqueronte, del que era un afluente.

En la imaginaria visión del Infierno dada por Dante, el Cocito es un inmenso lago congelado, situado en el noveno círculo del Infierno, aquí se castiga a los traidores, sepultados por el hielo y continuamente afectados por las frías ráfagas de viento producidas por las inmensas alas de Lucifer. Las almas sufren continuamente torturadas por los vientos helados, con las extremidades y los rostros congelados por el extremo frió.

Dante subdivide al Cocito en cuatro zonas o esferas concéntricas: La Caina, donde son castigados aquellos que traicionaron a sus familiares, enterrados en el hielo hasta el cuello; debe su nombre al personaje bíblico Caín. La Antenora, donde son castigados los que traicionaron a su patria, enterrados hasta la cintura, con la parte superior del cuerpo expuesta a los vientos fríos infernales; debe su nombre al personaje Antenor de la Ilíada. La Tolomea, donde son castigados los que traicionaron a sus huéspedes, están recostados con la parte posterior del cuerpo sumergida en el hielo; debe su nombre al personaje Ptolomeo, gobernador de Jericó, quien asesinaba a sus invitados y La Judeca, donde son castigados los que traicionaron a sus amos y benefactores, completamente inmersos en el hielo; debe su nombre al personaje de los Evangelios Judas Iscariote. En el centro de la última de las cuatro zonas concéntricas se encuentra Lucifer, inmerso en una pequeña capa de hielo hasta la cintura, que con su tremenda boca mastica continuamente a los tres mayores traidores de la historia: Casios y Bruto, traidores del César y Judas, el traidor de Jesús.

Lete/Leteo

El Lete o Leteo (Olvido) es uno de los ríos del Hades, quienes beben de sus aguas olvidan todo. Los griegos antiguos creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, de forma que no recordasen sus vidas pasadas. Lete era una náyade, hija de Eris (Discordia); su opuesto era otro río, el Mnemósine (Titanida, diosa de la memoria y madre de las musas con Zeus) cuyas aguas al ser bebidas hacían recordar todo.


Platón cuenta que los muertos llegan a la «llanura de Lete», que es cruzada por el río Ameles (‘descuidado’). En La divina comedia, la corriente del Leteo fluye al centro de la tierra desde su superficie, pero su nacimiento está situado en el Paraíso Terrenal localizado en la cima de la montaña del Purgatorio.

Eridano

El Eridano hoy es una de las constelaciones más grandes del cielo, tiene pocas estrellas brillantes y una forma retorcida; comienza a los pies de Orión, cerca de Rigel, y serpentea hasta terminar muy en el sur con su estrella alfa (Achernar), la novena estrella más brillante de los cielos. Para los egipcios simbolizaba al Nilo, y para los babilonios al Éufrates. Para los griegos el rio Eridano marca el camino que siguió el carro solar en el cielo cuando Faetón consiguió que su padre Helios le dejase conducir el carro del Sol y que no pudo controlar a los fogosos caballos de Helios y estos se salieron de su camino y recorrieron el cielo a su antojo, llegando muy cerca de la Tierra, provocando que se quemaran las cosechas, creando desiertos (Sahara) e incluso se quemaron algunos hombres (que a partir de entonces fueron negros = Etíopes) y Zeus tuvo que intervenir matando con un rayo a Faetón que cayó del carro del Sol hasta el río Eridano. Helios perdió su carro por no prever las consecuencias y Apolo tomo su lugar en los cielos. Los griegos asimilaban a este río con el Danubio y los romanos con el Po. Virgilio asocio que este río de la mítica Hiperboria (y lo ubico en los campos Elíseos) como otro más cuyas aguas eran afluente de la laguna Estigia, ya que según el mito sus aguas jamas dejaron de hervir.

Platón, en Fedón (siglo IV a.C) narra respecto a los ríos del inframundo:

He aquí lo que es esta tierra con todo lo que la rodea. En torno suyo, en sus cavidades, hay muchos lugares; unos más profundos y más abiertos que el país que nosotros habitamos; otros más profundos y menos abiertos; y los hay que tienen menos profundidad y más extensión. Todos estos lugares están taladrados por bajo en muchos puntos, y comunican entre sí por conductos, al través de los cuales corren como fuentes una cantidad inmensa de agua, ríos subterráneos inagotables, manantiales de aguas frías y calientes, ríos de fuego y otros de cieno, unos más líquidos, otros más cenagosos, como los torrentes de cieno y de fuego que en Sicilia preceden a la lava. Estos sitios se llenan de una u otra materia, según la dirección que toman las corrientes, a medida que se derraman. Todos estos surtidores se mueven bajando y subiendo como un balancín suspendido en el interior de la tierra. he aquí cómo se verifica este movimiento.

Entre las aberturas de la tierra hay una que es la más grande, que la atraviesa por entero. Homero habla de ella cuando dice: muy lejos, en el abismo más profundo que existe en las entrañas de la tierra. Homero y la mayor parte de los poetas llaman a este lugar el Tártaro. Allí es donde todos los ríos reúnen sus aguas, y de allí es de donde en seguida salen. Cada uno de ellos participa de la naturaleza del terreno sobre que corre. Si estos ríos vuelven a correr en sentido contrario es porque el líquido no encuentra allí fondo, se agita suspendido en el vacío y hierve de arriba abajo. El aire y el viento, que los rodean, hacen lo mismo; los siguen cuando suben y cuando bajan, y a la manera que se ve entrar y salir el aire incesantemente en los animales cuando respiran, en la misma forma el aire que se mezcla con estas aguas entra y sale con ellas, y produce vientos terribles y furiosos. Cuando estas aguas caen con violencia en el abismo inferior, de que os he hablado, forman corrientes, que se arrojan, al través de la tierra, en los lechos de los ríos que encuentran y que llenan como con una bomba. Cuando estas aguas salen de aquí y vienen a los sitios que nosotros habitamos, los llenan de la misma manera; y derramándose por todas partes sobre la superficie de la tierra, alimentan nuestros mares, nuestros ríos, nuestros estanques y nuestras fuentes. En seguida desaparecen, y sumiéndose en la tierra, los unos con grandes rodeos y los otros no con tantos, desaguan en el Tártaro, donde entran más bajos que habían salido, unos más, otros menos, pero todos algo. Unos salen y entran de nuevo en el Tártaro por el mismo lado, y otros por el opuesto a su salida; los hay que corren en círculo, y que después de haber dado vuelta a la tierra una y muchas veces, como las serpientes que se repliegan sobre sí mismas, bajándose lo más que pueden, marchan hasta la mitad del abismo, pero sin pasar de aquí, porque la otra mitad es más alta que su nivel.

Estas aguas forman muchas corrientes y muy grandes, pero hay cuatro principales, la mayor de las cuales es la que corre más exteriormente y en rededor, y que se llama Océano. El que está enfrente de este es el Aqueronte, que corre en sentido opuesto al través de lugares desiertos, y que sumiéndose en la tierra, se arroja en la laguna Aquerusia, donde concurren la mayor parte de las almas de los muertos, que después de haber permanecido allí el tiempo que se les ha señalado, a unas más, a otras menos, son enviadas otra vez a este mundo para animar nuevos cuerpos.

Entre el Aqueronte y el Océano corre un tercer río, que no lejos de su origen va a precipitarse en un extenso lugar lleno de fuego, y allí forma un lago más grande que nuestro mar, donde hierve el agua mezclada con el cieno; y saliendo de aquí negra y cenagosa, recorre la tierra y desemboca a la extremidad de la laguna Aquerusia sin mezclarse con sus aguas, y después de haber dado muchas vueltas bajo la tierra, se arroja en la parte más baja del Tártaro. Este río se llama Puriflegeton, del que se ven salir arroyos de llamas por muchas hendiduras de la tierra.

A la parte opuesta el cuarto río cae primeramente en un lugar horrible y salvaje, que es, según se dice, de un color azulado. Se llama este lugar Estigio, y laguna Estigia la que forma el río al caer. Después de haber tomado en las aguas de esta laguna virtudes horribles, se sume en la tierra, donde da muchas vueltas y dirigiendo su curso frente por frente del Puriflegeton, le encuentra al fin en la laguna Aquerusia por la extremidad opuesta. Este río no mezcla sus aguas con las de los otros; pero después de haber dado su vuelta por la tierra, se arroja como los demás en el Tártaro por el punto opuesto al Puriflegeton. A este cuarto río llaman los poetas Cocito.

Dispuestas así todas las cosas por la naturaleza, cuando los muertos llegan al lugar a que les ha conducido su guía, se les somete a un juicio, para saber si su vida en este mundo ha sido santa y justa o no. Los que no han sido ni enteramente criminales ni absolutamente inocentes, son enviados al Aqueronte, y desde allí son conducidos en barcas a la laguna Aquerusia, donde habitan sufriendo castigos proporcionados a sus faltas, hasta que, libres de ellos, reciben la recompensa debida a sus buenas acciones. Los que se consideran incurables a causa de lo grande de sus faltas y que han cometido muchos y numerosos sacrilegios, asesinatos inicuos y contra ley u otros crímenes semejantes, el fatal destino, haciendo justicia, los precipita en el Tártaro, de donde no saldrán jamás. Pero los que sólo han cometido faltas que pueden expiarse, aunque sean muy grandes, como haber cometido violencias contra su padre o su madre, o haber quitado la vida a alguno en el furor de la cólera, aunque hayan hecho por ello penitencia durante toda su vida, son sin remedio precipitados también en el Tártaro; pero, transcurrido un año, las olas los arrojan y echan los homicidas al Cocito, y los parricidas al Purifiegeton, que los arrastra hasta la laguna Aquerusia. Allí dan grandes gritos, y llaman a los que fueron asesinados y a todos aquellos contra quienes cometieron violencias, y los conjuran para que les dejen pasar la laguna, y ruegan se les reciba allí. Si los ofendidos ceden y se compadecen, aquellos pasan y se ven libres de todos los males; y si no ceden, son de nuevo precipitados en el Tártaro, que los vuelve a arrojar a los otros ríos hasta que hayan conseguido el perdón de los ofendidos, porque tal ha sido la sentencia dictada por los jueces.

Pero los que han justificado haber pasado su vida en la santidad, dejan estos lugares terrestres como una prisión y son recibidos en lo alto, en esa tierra pura, donde habitan. Y lo mismo sucede con los que han sido purificados por la filosofía, los cuales viven por toda la eternidad sin cuerpo, y son recibidos en estancias aún más admirables. No es fácil que os haga una descripción de esta felicidad, ni el poco tiempo que me resta me lo permite. Pero lo que acabo de decirte basta, mi querido Simmias, para hacerte ver que debemos trabajar toda nuestra vida en adquirir la virtud y la sabiduría, porque el precio es magnífico y la esperanza grande.

El origen de las Hadas

La palabra “Hada” proviene del vocablo “Fata“, que a su vez procede de “Fatum“, que significa destino; por ello cuando hablamos de hadas, hablamos del universo de la ilusión y del destino, los personajes involucrados con estos seres están de alguna forma predestinados a cumplir ciertas vivencias y labores sobrenaturales. Las hadas suelen ser asociadas con seres de pequeño tamaño y que poseen poderes mágicos, en los mitos nórdicos y germanos dicen que las hadas, enanos y elfos surgieron de la sangre derramada por el gigante Ymir, al ser derrotado por Odín y sus hermanos.

Una leyenda irlandesa, teñida ya por el cristianismo, cuenta que Eva estaba bañando a sus hijos en el río, cuando Dios le habló. Asustada ocultó a los hijos que no había terminado de bañar. Dios le preguntó si estaban con ella todos sus hijos, a lo que respondió que sí. En castigo por su mentira, Dios le señaló que aquellos que había ocultado, quedarían ocultos para todos los hombres. Los hijos y descendientes de estos niños ocultos serían los padres de las distintas razas de elementales, incluidas entre ellas las hadas.

Otra historia cristiana señala que cuando Lucifer y sus ángeles rebeldes (futuros demonios) pelearon por el control cielo contra los ángeles de Dios, un grupo de ángeles no tomó partido, y se les castigó con permanecer en la tierra, lejos del cielo (y del infierno que se creó después).

En algunas versiones cristianas dicen que muchos de estos elementales son en realidad las almas de hombres paganos que, no fueron lo suficientemente buenos para ir al cielo, ni tan terriblemente malos para entrar en el infierno y que quedaron atrapados en el mundo terrenal.

Otros cuentos hacen a las hadas herederas y descendientes de la Diosa Dana, llegada a la Islas Británicas por el 3000 A.C.[1] y cuyos hijos lucharon contra las razas de los Formorianos y Firbolgs (gigantes e criaturas de las tinieblas que habitaban el lugar). Con el tiempo ambas razas de dioses –los hijos de Dana por la luz y orden, y los hijos de los Formorianos por la oscuridad y el caos– se relacionarían creando una sola raza de dioses. El poderoso dios celta Lugh es nieto tanto de Dana, como del ciclope Balor, rey de los Formorianos. La llegada de la raza de los hombres a las islas obligó a estos dioses a retirarse al interior de la tierra (el subsuelo, el inframundo, el otro mundo, al reino de los muertos), encogiéndose para vivir en las cuevas del subsuelo.

Quizás el origen más cierto de todos estos seres esté en las tradiciones de los pequeños pueblos rurales y no en las grandes ciudades, ni en los palacios reales donde se adoraban a los grandes dioses: Zeus (Júpiter), Odín, Lugh, Ra, Quetzalcóatl, etcétera. Tal vez en los caseríos, donde los campesinos dependían de que las cosechas crecieran y los animales de granja prosperaban, necesitaban la ayuda de pequeños dioses locales. Con la llegada del cristianismo, los grandes dioses pasaron a formar parte de grandes obras literarias, mientras que los pequeños dioses locales, se transformaron en los elementales seres que habitan en el aire, el agua, la tierra y el fuego.

[1] Lease A.C. “Antes de la era Común“, para no insultar otras creencias distintas a la fe cristiana, (ni a las hadas por supuesto).