Theia, la madre de la Luna

Nuestra Luna es un cuerpo extraño, una rareza dentro del sistema solar, una rareza que permitió el origen de la vida, y mantuvo al planeta con un eje de rotación estable. Cuando se compara su tamaño con otros satélites del sistema solar sale a colación su gran tamaño. Nuestra Luna es superada en tamaño por sólo otras cuatro lunas; ellas son tres de los cuatro grandes satélites jovianos ( Ganímedes , Calisto e Io ), y la gran luna de Saturno ( Titán ). Cuando se trabaja en relación al tamaño de las lunas con respecto al diámetro respectivo de sus planetas, la diferencia es aún más notable: la relación de la Luna/Tierra es de casi 1/4,  (si el planeta fuese del tamaño de una pelota de baloncesto, la Luna sería como una pelota de tenis). Pero si se compara con las otras lunas se tiene que la relación entre Ganímedes y Júpiter es de 1/27 (si Júpiter es del tamaño de una pelota de baloncesto, Ganímedes sería menor a una canica pequeña); eso se repite en el caso de Titán con Saturno cuya relación es 1/23 ; entre Titania y Urano tenemos una razón de 1/32; entre Tritón y Neptuno la razón es 1/18; sólo en el sistema binario Caronte/Plutón tenemos una razón superior las centésimas, de casi 1/2.

Tierra -luna

Desde el punto de vista a la relación entre el número de lunas y los planetas resulta que los gigantes gaseosos tiene una cantidad de satélites sobre sesenta en el caso de Júpiter y Saturno, casi treinta en Urano y más de la docena en Neptuno; incluso el pequeño Plutón tiene cinco lunas conocidas. Pero en los planetas interiores las lunas simplemente escasean; Mercurio y Venus no tienen, mientras que Marte tiene dos pequeñas lunas, dos asteroides capturados del cercano cinturón. Por ello nuestra Luna resulta la más enigmática de entre las lunas conocidas, y su gran tamaño ha sido causa de muchas especulaciones y teorías sobre su origen y formación:

Tierra -luna - creación

Una de las primeras es la hipótesis de la Creación y establece que un ser supremo hizo la Luna tal y como aparece en el cielo y la puso en su órbita actual. Muchas culturas en todo el mundo tienen creencias religiosas sobre el origen de la Luna aceptando esta idea, claro y por supuesto que entendemos que no es una idea científica.

La hipótesis de Acreción, dice que la formación de la Luna fue al mismo tiempo que la Tierra, del mismo material y en la misma zona, y que los dos cuerpos nunca se fusionaron en uno solo, sino que se formaron juntos. Este modelo coincide con las estrellas binarias o dobles que se encuentran muy comúnmente en la que una de las dos tiene más masa que la otra, orbitando la de menor masa a la mayor. De hecho, Júpiter parece ser una ‘estrella’ que nunca obtuvo el material suficiente para formar helio mediante reacciones nucleares, y se convirtió así en un planeta gaseoso simple. ¿Por qué no sería posible que los materiales locales en la nebulosa solar temprana, formara dos cuerpos rocosos en vez de uno más grande?. A favor de esta idea se encuentra que la datación radioactiva de las rocas lunares traídas a nuestro planeta por las diversas misiones espaciales, datan a las edad de la Luna entre 4500 y 4600 Ma, aproximadamente la misma edad de la Tierra. Como inconveniente tenemos que, si los dos se crearon en el mismo lugar y con la misma materia: ¿cómo es posible que ambos posean una composición química y una densidad tan diferentes?. En la Luna abunda el titanio y los compuestos exóticos, elementos no tan abundantes en nuestro planeta al menos en la zona más superficial.

Otra común y similar a la anterior es la hipótesis de la Captura, el origen de la Luna sigue estando en los restos del sistema solar cuando se estaba formando, y cuando iba pasando cerca de la Tierra fue capturada por la gravedad terrestre. El problema principal con esta teoría es evidente al imaginar la escala del sistema solar; los planetas son tan increíblemente pequeños comparados con la inmensidad del espacio que parece casi imposible que algo tan grande como la Luna pudiera ser atraído por nuestro planeta. El modelo matemático para la captura de un cuerpo tan grande, cosa que no ocurre con Marte y sus pequeñas lunas, sugiere que esta teoría sea difícil de aceptar. Sin embargo, el hecho de que los planetas gigantes gaseosos, en especial Júpiter y Saturno hayan capturado muchas de sus respectivas lunas, e incluso la gran luna de Neptuno, Tritón, es un mundo capturado, hace que este escenario por lo menos sea remotamente posible para la Tierra. Sin embargo, el mayor problema es que es difícil explicar cómo sucedió la importante desaceleración de la Luna, necesaria para que este gran objeto no escapara del campo gravitatorio terrestre; algunos proponen que el disco de escombros que rodeaba a la Tierra en su origen puedo haber ayudado a desacelerar la luna viajera.

Teoría de la fisión

La hipótesis de la Fisión , establece que la Luna se separó de una Tierra que giraba rápidamente cuando todavía era una burbuja gigante de material fundido. Esta idea fue propuesta en 1898, por George Darwin (un hijo de Charles Darwin ), quien hizo la sugerencia de que la Tierra y la Luna habían sido una vez un solo cuerpo. La hipótesis de Darwin era que una Luna fundida se había separado de una masa inicial fundida debido a las fuerzas centrífugas, y esta se convirtió en la explicación académica dominante durante mucho tiempo.

Esta hipótesis supone que originariamente la Tierra y la Luna eran un sólo cuerpo y que parte de la masa fue expulsada, debido a la inestabilidad causada por una fuerte aceleración rotatoria que en aquel momento experimentaba nuestro planeta. La parte desprendida se ‘quedó’ con parte del momento angular del sistema inicial y, por tanto, su rotación se sincronizó con su periodo de traslación. Se postulaba que la zona que se desprendió corresponde al Océano Pacífico, que tiene unos 180 millones de kilómetros cuadrados y con una profundidad media de 4049 metros. Sin embargo, los detractores de esta hipótesis opinan para poder separarse una porción tan importante de nuestro planeta, éste debería rotar a una velocidad tal que diese una vuelta en menos de tres horas. Parece imposible tan fabulosa velocidad, porque, al girar demasiado rápido, la Tierra no se hubiese podido acrecentar al presentar un exceso de momento angular. Claro que para la época del origen de esta hipótesis se desconocía la deriva continental y que el océano pacífico es relativamente nuevo, geológicamente hablando. El problema con esta teoría basada en la fuerza centrífuga es que la existencia de un mundo que gire tan rápidamente no está apoyada por la evidencia, no ha ocurrido, ni observado, en ningún otro planeta. ¿Por qué la Tierra giraría mucho más rápido que cualquier otro planeta?.

El origen de esta idea venía del estudio de las mareas y el momento angular Tierra-Luna. Hoy se reconoce que las mareas son la forma en que ambos cuerpos intercambiaban su momento angular; en el transcurso del tiempo la Luna se ha alejado de la Tierra y la Tierra ha frenado su rotación. Esta deriva fue confirmada más tarde por experimentos de estadounidenses y soviéticos, encontrándose que la Luna actualmente se separa de la Tierra a razón de casi 4 cm cada año; de igual forma la Tierra frena su rotación a razón de 2 milisegundos por siglo. Claro que esta taza de alejamiento de la Luna no ha sido constante; estudios en sedimentos estratificados por mareas señalan que hace unos 650 Ma la taza era cercana a 2 cm/año. Esto es que la Luna se esta alejando hoy anormalmente rápido; los modelos señalan que la causa de esto es la actual disposición de los continentes, cuando hace 650 Ma había un único supercontinente. Se estima que en la época de los dinosaurios (hace 65 Ma) el día duraba casi 23,5 horas; en tanto que en la era paleozoica, hace 400 millones de años, el día terrestre duraba 22 horas actuales. La extrapolación hasta 4500 millones de años atrás, revela que el día duraba apenas algo más de 5 horas actuales. En esos primeros tiempos con la rápida rotación y la cercanía de la Luna hubo grandes mareas, lo que permitieron y ayudaron al origen de las primeras formas de vida.

En 1946, Reginald Aldworth Daly de la Universidad de Harvard desafiado la explicación de Darwin, postula que la creación de la Luna fue causada por un impacto, en lugar de las fuerzas centrífugas. Se prestó poca atención a esta idea, pero actualmente parece ser la más aceptada por la evidencia encontrada. La teoría fue nuevamente presentada por el Dr. William K. Hartmann y el Dr. Donald R. Davis, en un artículo en la revista de astronomía, Icarus, en de 1975; conocida como la teoría del Gran Impacto, propone que un objeto del gran tamaño se estrelló contra la Tierra, golpeando superficialmente al planeta. De los escombros que quedaron se formó un anillo que rápidamente se unieron en la actual Luna, mientras los restos del cuerpo terminaría chocando con el Sol. Este hecho ocurrió en los primeros días del sistema solar, hace aproximadamente 4500 Ma. Un enfoque similar fue dado por el astrónomo canadiense Alastair G. W. Cameron y astrónomo estadounidense William R. Barrio, quienes sugerían que la Luna se formó por el impacto tangencial sobre la Tierra de un cuerpo del tamaño de Marte. Señalaba su propuesta que las capas externas de silicatos del cuerpo que impactaba se habrían evaporado en la colisión, permaneciendo un pequeño núcleo metálico logró agrupar a los silicatos que quedaron en órbita, mientras que los materiales más volátiles se dispersaban por el sistema solar.

Teoría del gran impacto _1

El nombre del hipotético protoplaneta que choco contra la Tierra ha sido llamado Theia (Teia o Tea en español), en honor a la titánica madre de Selene , la diosa de la Luna (aunque en ocasiones también ha sido este mundo llamado Orfeo ). Esta designación fue propuesta inicialmente por el geoquímico ingles Alex N. Halliday en 2000 y ha sido aceptado en la comunidad científica. De acuerdo con las modernas teorías de formación planetaria, Theia era parte de una población de cuerpos del tamaño de Marte que existieron en el sistema solar hace unos 4500 Ma. De hecho, una de las características más atractivas de la hipótesis del gran impacto es que la formación de la Luna se inscribe en el contexto de la formación de la Tierra ; en el curso de su formación, la Tierra se cree que sufrió decenas de colisiones con protoplanetas; la colisión que formó la Luna habría sido solamente el mayor impacto y, tal vez el último.

Los astrónomos creen que la colisión entre la Tierra y Theia ocurrió entre 4400 y 4450 Ma; unos 30 a 50 Ma años después de que el sistema solar comenzó a formarse. En términos astronómicos, el impacto habría sido de velocidad moderada.

Para entender el origen de Theia hay que referirse al año 1772 cuando el matemático Joseph-Louis de Lagrange hacia un estudio del problema de los tres cuerpos, una situación en que dadas las posiciones, masas y velocidades de tres objetos se buscaba determinar para cualquier instante posterior su posición y velocidad futura, actuando solo la gravedad. Si bien el problema de los tres cuerpos no presenta una solución ‘algebraica’ directa, y donde pequeñas variaciones pueden dar resultados totalmente distintos; el matemático reemplazó las ecuaciones vectoriales de Newton por unas escalares basadas en los potenciales de energía; hay que imaginarlo como un objeto que rueda sobre una superficie, esta siempre cae hacia donde se encuentra la zona más profunda o baja; así en las ‘superficies’ potenciales ocurre similar. El matemático encontró un caso particular en que se podía predecir la posición del tercer cuerpo si su masa es despreciable respecto a los otros dos, y el segundo en masa gira en una orbita casi circular respecto al primero. Se encontraron cinco puntos de estabilidad para el tercer cuerpo. El primero (L1) es casi intuitivo; se encuentra entre los dos grandes objetos; donde la gravedad de ambos se compensa. El segundo (L2) ocurre en la misma línea que une las dos masas mayores, pero más alla del más pequeño en masa; en este punto la atracción gravitatoria de los dos cuerpos mayores compensa la fuerza centrífuga causada por el menor. El tercer punto (L3) se ubica en la misma línea pero ahora más alla del cuerpo con mayor masa; esta aparente contradicción se explica porque el objeto mayor está también afectado por la gravedad del segundo en tamaño, y así gira en torno al centro de masas común o baricentro. Los otros dos puntos (L4 y L5), se ubican en los vértices de triángulos equiláteros cuya base común es la recta que une los centros de las dos masas, de forma que el punto L4 precede al cuerpo pequeño un ángulo de 60º visto desde la masa grande, mientras que L5 gira detrás del cuerpo pequeño, aunque con radio mayor que éste, con un retraso de 60º visto a su vez desde el cuerpo grande.

Según una de las hipótesis actuales es que Theia se formó en un punto de Lagrange respecto a la Tierra, es decir, aproximadamente en la misma órbita pero 60º por delante (L4) o por detrás (L5). Los puntos de Lagrange (L4 y L5), situados a casi 150 millones de kilómetros de la Tierra, son considerados muy estables y por tanto son zonas con el potencial para permitir una acreción planetaria en la misma orbita de la Tierra. Se creer que el punto L4 fue donde Theia comenzó a formarse en el Eón Hadeico; pero cuando el protoplaneta Theia creció hasta un tamaño comparable al de Marte, unos 20 ó 30 millones de años después de su formación, era demasiado masivo para permanecer de forma estable en una órbita troyana. La fuerza gravitacional impulsaba a Theia fuera del punto de Lagrange que ocupaba, al mismo tiempo que la fuerza de Coriolis empujaba al planeta de vuelta al mismo. Como consecuencia de ello, su distancia angular a la Tierra comenzó a fluctuar, hasta que Theia tuvo la masa suficiente para escapar de L4 y chocar finalmente con la Tierra.

Se cree que Theia golpeó a la Tierra a un ángulo oblicuo, cuando éste estaba casi completamente formado. Las simulaciones por ordenador sugieren un ángulo de impacto de aproximadamente 45° y una velocidad por debajo de 4 km/s. El hierro del núcleo de Theia núcleo se habría hundido en el núcleo de la Tierra joven, y la mayoría del manto Theia se habría acrecentado en el manto de la Tierra, sin embargo, una parte importante del material del manto de ambos (50% del de Theia y 20% del de la Tierra) habría sido expulsado y quedado en órbita alrededor de la Tierra. Este material rápidamente se fusionó en la Luna (posiblemente dentro de menos de un mes, pero en no más de un siglo).

La Tierra habría ganado una cantidad significativa de momento angular y la masa en la colisión. Independientemente de la velocidad e la inclinación de la rotación de la Tierra antes del impacto, esta habría experimentado un día de cinco horas de duración después del impacto, y el ecuador de la Tierra y la órbita de la Luna se habría ubicado en el mismo plano a raíz del impacto.

No todo el material del anillo habría sido necesariamente barrido de inmediato, científicos estadounidenses sugieren que la Tierra pudo tener dos lunas hace millones de años. Erik Asphaug y colaboradores sugieren recientemente que la corteza engrosada del lado oculto de la Luna se debe a un segundo satélite (Luna 2) de alrededor de 1000 km de diámetro (menos de 1/3 de la Luna) que se formo en uno de los punto de Lagrange, después de decenas de millones de años, las dos lunas emigraron alejándose rápidamente de la Tierra por los efectos de las mareas, lo que afecto la órbita de la luna menor y esta finalmente chocó con la mayor, en una colisión lenta velocidad que termino aplastando la luna más pequeña en lo que hoy es el lado opuesto de nuestra Luna.

Una pequeña luna golpeó a la Luna

Entre los elementos probatorios de esta hipótesis se incluyen: (1) el eje de giro de la Tierra y la órbita de la Luna tienen orientaciones similares, (2) las muestras de piedras lunares indican la superficie de la Luna estuvo una vez fundida, (3) la baja densidad de la Luna (3,3 gr/cm3) comparada con la de la Tierra implica que tiene un muy pequeño núcleo de hierro; en el impacto la mayor parte del hierro original de Theia paso a la Tierra. Se ha calculado que el tamaño de núcleo metálico de la Luna es de aproximadamente un 25% de su radio, en contraste el aproximadamente 50% para la mayoría de otros similares (planetas interiores). (4) La evidencia de colisiones similares en otros sistemas estelares (que se traducen en discos de escombros ), y que las colisiones gigantes son consistentes con las principales teorías de la formación del sistema solar. Por último, (6) las proporciones de isótopos estables de roca lunar y terrestre son idénticos, lo que implica un origen común; en rocas recogidas por las misiones Apolo se encontró que las proporciones de los isotopos de oxígeno (O16, O17 y O18) es prácticamente igual a la que existe en la Tierra; y mientras que comparadas con distintos meteoritos no hay correspondencia.

Pese a estos apoyos a la hipótesis y ser hoy la teoría dominante, se presentan algunos problemas, entre ellos: (1) la hipótesis del gran impacto implica que la superficie de la Tierra debió haber quedado cubierta por un océano de roca fundida (magma), pero no hay prueba de ello; (2) las relaciones entre los elementos volátiles en la Luna no son consistentes con la hipótesis del gran impacto. En concreto cabría esperar que la relación entre los elementos rubidio/cesio fuera mayor en la Luna que en la Tierra, ya que el cesio es más volátil que el rubidio, pero el resultado es justamente el contrario; (3) el óxido de hierro (FeO) contenido en la Luna es de 13%, que es intermedio entre Marte (18%) y el manto terrestre (8%), descartando que la mayor parte de la fuente del material proto-lunar provino del manto de la Tierra. (4) Si la mayor parte del material proto-lunar proviene del cuerpo impactante, la Luna debería estar enriquecida en elementos siderófilos (afines al hierro), cuando en realidad es deficiente en ellos. (5) Se sabe que Venus también experimentó impactos gigantes durante su formación, ya que su rotación es más lenta que su traslación, y en sentido contrario al sentido de traslación, ¿por qué Venus no tiene una luna?, a lo que algunos señalan que la influencia del Sol pudo afectar a estas lunas en los planetas más interiores, o colisiones posteriores terminaron con las lunas de Venus y posiblemente las que pudo tener Mercurio, quien experimento al final de su formación un gran impacto que el quitó prácticamente su manto, dejando tan solo el núcleo metálico; siendo por ello el planeta más pequeño y el más denso de todos.

Para explicar estas discrepancias se han planeado varias versiones del mismo, la primera es que Theia se trataba de un cuerpo pequeño como Marte que chocó contra la Tierra, el resultado de esta versión es que la Luna debería ser principalmente restos de Theia, cosa que las piedras lunares señalan como errado. La segunda versión propone que la Tierra tendría al momento de la colisión una rotación muy alta, en este caso la Luna formada estaría formada por restos del manto terrestre, pero el momento angular resultante sería el doble del actual; una tercera versión, señala que Theia en realidad tenía el tamaño de la Tierra, pero de menor masa y densidad, el resultado es tras el choque ambos cuerpos estarían formados de una mezcla de ambos; pero a medida que se obtengan más datos la propuesta cambiara para finalmente satisfacer todas las observaciones, o tenga finalmente que ser eliminada por una propuesta diferente; hasta entonces Theia seguirá siendo la madre de nuestra Luna.

Theia_1

Faetón, el mundo destrozado por Júpiter

La ley de Titius-Bode, incluso pudiendo ser solo una curiosidad matemática, tuvo una gran importancia en el desarrollo de la Astronomía de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Así en 1766 Johann Daniel Titius y posteriormente en 1772 el director del Observatorio de Berlín, Johann Elert Bode encontraron una regla simple matemática que daba de forma muy exacta la distancia de los planetas respecto al sol en Unidades Astronómicas; aunque algunos dicen que el primero en proponerla fue Christian Wolff en 1724.

La hoy conocida como ley de Titius-Bode señala que la distancia ‘a’ obedece a la relación: a=[(n+4)/10]; con n igual al doble del número anterior, empezando en 0 para Mercurio, 3 para Venus, 6 para la Tierra y así sucesivamente.

Planeta Posición respecto al sol n Distancia calculada Distancia oficial
Mercurio 1 0 0,4 0,39
Venus 2 3 0,7 0,72
Tierra 3 6 1,0 1,00
Marte 4 12 1,6 1,52
Ceres (1801) 5 24 2,8 2,77
Júpiter 6 48 5,2 5,20
Saturno 7 96 10,0 9,54
Urano (1781) 8 192 19,6 19,20
Neptuno (1846) 9 30,60
Plutón (1930) 10 384 38,8 39,44

Cuando originalmente se publicó, la ley era satisfecha por todos los planetas conocidos, desde Mercurio hasta Saturno, con un hueco entre el cuarto y quinto planeta; este hecho se consideró interesante, pero de ninguna importancia hasta el descubrimiento de Urano en 1781, que estaba a 19,18 UA, y qué encajó pulcramente en la serie y no hizo más que confirmar la ley publicada solo tres años antes; lo que llevó a pensar que faltaba un planeta, en el quinto lugar a 2,8 UA. Basado en su nueva credibilidad, Bode inició la búsqueda del quinto planeta.

En el congreso astronómico que tuvo lugar en Gotha, Alemania, en 1796, el francés Joseph Lalande recomendó su búsqueda. Entre cinco astrónomos se repartieron el zodiaco en la búsqueda del quinto planeta y finalmente el 1 de enero de 1801, en el Observatorio de Palermo el monje Giuseppe Piazzi, que no pertenecía a la comisión de búsqueda, descubrió Ceres, el primero de los asteroides. Carl Friedrich Gauss, el gran matemático, cálculo de la órbita de Ceres con los pocos datos de la órbita conseguidos por Piazzi. Calculada su órbita, resultó se un cuerpo que orbitaba entre Marte y Júpiter; es decir, el cuerpo que faltaba según la ley de Titius-Bode.

Sin embargo, en 1802 el astrónomo Heinrich Wilhelm Matthäus Olbers descubrió y nombró a otro objeto en la misma órbita general que Ceres, se trataba del asteroide Palas. Olbers propuso que estos nuevos descubrimientos fueron los fragmentos de un planeta alterado que anteriormente había girado en torno al sol. También predijo que más de estas piezas se encontrarían. El descubrimiento del asteroide Juno (1804) por Karl Ludwig Harding y Vesta (1807) por Olbers lo que reforzó la hipótesis de un planeta originario destrozado.

Así durante el siglo XIX, a medida que los asteroides eran descubiertos, estos nuevos objetos celestes eran considerados planetas. Júpiter paso a ser el sexto planeta tras el descubrimiento de Ceres. Entre 1845 y 1851, once asteroides adicionales fueron descubiertos y Júpiter se había convertido en el planeta número veinte. En este punto, los astrónomos empezaron a clasificar los nuevos cuerpo como asteroides (similares a estrellas). Después de la reclasificación de los asteroides en su propio grupo, Júpiter volvió a ser el quinto planeta una vez más. Con la nueva definición del término planeta en 2006, Ceres ya no es un asteroide, sino que entra en el conjunto de planetas enanos, siendo el único en esta categoría dentro del sistema solar interior.

El descubrimiento de los distintos asteroides del cinturón principal hizo que los científicos buscaran explicaciones lógicas para su origen y tratar de mantener la ley de Titius-Bode no como una curiosidad matemática, sino como algo cierto entre los cuerpos celestes; pero el descubrimiento de Neptuno en 1846, fuera de las predicciones de la Ley ya ponían en duda la veracidad de la misma. Pero la ley de Titius-Bode aún persistía en la mente de los científicos; el descubrimiento de Plutón en 1930 parecía corresponder con la posición que debería tener Neptuno, así la explicación era que Neptuno era un cuerpo extraño al sistema solar. Hoy nadie considera la ley de Titius-Bode salvo como algo más que un recurso mnemotécnico y no como un cálculo astronómico exacto; aunque se han hecho modificaciones a la misma, estas buscando relaciones logarítmicas entre los planetas, y en los gigantes gaseosos en sus grandes lunas encontrándose buenas correspondencias; pero ello bien lejos de la ley original.

Pero fuera de esta discusión sobre la veracidad o no de la ley de Titius-Bode, había que dar una explicación al origen del cinturón principal de asteroides; la propuesta inicial fue la existencia de un planeta entre Marte y Júpiter que existía en donde hoy se ubica el cinturón de asteroides, ello se conoció como la ‘Teoría de la Interrupción‘. Esta teoría afirma que hubo una vez un planeta importante dentro del sistema solar que circulaba en la brecha actual entre Marte y Júpiter, que fue destruido cuando se desvió demasiado cerca de Júpiter y fue destrozado por la poderosa gravedad del gigante de gas, otros proponen que este cuerpo fue golpeado por otro gran cuerpo celeste. En el siglo XX, el investigador sobre meteoritos ruso, Yevgeny Leonidovich Krinov, que participaba en la investigación del suceso de Tunguska, sugirió que el planeta que explotó en la teoría de Olbers debía ser nombrado Faetón (Phaeton, Phaethon) en referencia al hijo del dios del sol de la mitología griega, que trató de conducir el carro solar de su padre un día con resultados desastrosos y que fue finalmente destruido por Zeus (Júpiter).

Planeta Faetón

Hoy, la hipótesis Faetón se ha sustituido por el ‘Modelo de acreción‘. La mayoría de los astrónomos creen que los asteroides en el cinturón principal son los restos del disco protoplanetario, y que en esta región la agrupación de remanentes protoplanetarios para formar uno o más planetas fue impedido por la gran perturbación gravitatoria inducida por Júpiter durante el período de formación del sistema solar. Pero la hipótesis del mundo Faestón sigue siendo defendida por algunos no científicos. Un defensor notable es Zecharia Sitchin, quien ha propuesto, basado en su lectura de la antigua mitología Sumeria, que el planeta conocido por los sumerios como Tiamat fue destruido por un planeta errante llamado Nibiru y resultado de ese choque nacieron la Tierra, la Luna y el cinturón de asteroides; pero esta obra es ampliamente considerada como pseudociencia. Otras propuestas son en 1988, Donald W. Patten que escribió un libro titulado ‘El catastrofismo y el Antiguo Testamento‘ aquí un pequeño planeta que llamo Astra se acercó a Marte y, al llegar al límite de Roche, se rompió al igual que el cometa Shoemaker-Levy 9 hizo cuando se acercó a Júpiter en 1994, pero esta propuesta está también dentro de la pseudociencia ya que el tamaño de Marte hace que su límite de Roche se encuentre casi a un radio del planeta.

La idea de la existencia de un quinto planeta no ha sido del todo abandonada por la ciencia; tras el descubrimiento de los primeros planetas extras solares se observó que la mayoría eran cuerpos gaseosos similares a Júpiter, pero, a diferencia de nuestro gigante gaseoso, estos mundos giran muy cerca de la estrella, fueron llamados Júpiter calientes, y están a distancias incluso menores que nuestro Mercurio del Sol, donde no era posible que esos mundos se formaran, y se postulo que tras la formación de estos gigantes gaseosos, los mismos iban perdiendo momentum angular al chocar con los distintos cuerpos del disco protoplanetario original de sus sistemas solares. El frenado hacía que los planetas entraran en orbita espiral hasta alcanzar órbitas muy cercanas a sus respectivos soles. En 2002 los científicos John Chambers y Jack Lissauer plantearon la propuesta del Planeta V; un cuerpo que debió haber existido entre Marte y Júpiter, y al igual que los planetas extrasolares, desarrollo una orbita excéntrica e inestable producto de las colisiones con los restos del disco protoplanetario, el resultado es que hace unos cuatro mil millones de años este cuerpo terminó entrando dentro del sistema solar interior hasta terminar cayendo dentro del Sol; hechos que ocurrieron justo con el periodo de bombardeo pesado tardío; aunque este mundo no tuvo nada que ver con la formación del cinturón de asteroides; su existencia apunta a resolver situaciones como la existencia del Helio-3 en la superficie solar; el Helio-3 es un isótopo raro en las estrellas, pero común en los gigantes gaseosos; y otros problemas similares.

Faetón en los mitos

Faetón (Phaeton o Phaethon, que traduce brillante) forma parte de una genealogía distinta a la rama de los dioses olimpicos (hijos o familiares de Zeus). Sus padres eran el titán Helios (el dios sol, hermano de Semele, la diosa de la Luna y Eos, la diosa de la Aurora) y la oceánide Climena/Merope (nombre que traduce Fama/La que gira el rostro, y con este segundo nombre se relaciona con otra ninfa Clitia (Gloria), que al perder el amor del sol, aquí Apolo, se volvió un girasol, cuya flor lo sigue en el cielo; pero hay que tener cuidado de no confundir con otra ninfa de igual nombre Asia/Climena, esposa del titan Japeto y madre del Prometeo, Epimeteo, Atlas y Menecio, quien aquí se refiere a la oceánide que habitaba en Anatolia y que dio nombre a todo el continente al oriente de Grecia). Los abuelos por parte paterna de Faetón fueron Hiperión (fuego astral, el dios sol en la época de los titanes), el titan que gobernaba oriente y Tea (Theia, la diosa de la vista —oráculo, astrología—).

faeton

Así Faetón era en principio hermano de las ninfas Heliades; aunque otras versiones le ponen como madre a la ninfa Rodas (Rhode, también llamada Halia = sal marina), siendo por esta rama hermano de los Heliadae (genios marinos que sacaron a los Telequines, daimones marinos, de su isla y se dieron a su madre, isla que paso a llevar su nombre y donde la ninfa instauró el culto a su amante celeste, resultando en la construcción del Coloso de Rodas). Su padre Helios tiene entre sus otros nombres el de Febo (Phoebus = resplandeciente), mismo epíteto dado al dios Apolo, por ello ambos dioses (Helios y Apolo) se confunden muchas veces como padres de Faetón. Otras medio hermanas famosas de Faetón fueron la bruja Circe que transformó a los hombres de Odiseo/Ulises en cerdos y Pasifae la reina cretence esposa de Minos y madre del Minotauro; estas son algunas de hijas que el dios Helios tuvo con otra ninfa llamada Perces.

Helios

Fuera de estas discrepacias y otros parentescos en su ascendencia el mito de este joven titán se refiere a pedir a su padre manejar el carro del sol, con consecuencias funestas para todos. Según las historias Epafo (hijo de Zeus e Io) reinaba en Egipto, donde su madre había huido de la furia de Hera, y tenía gran amistad con Faetón, pero aunque eran amigos, las disputas por su ascendencias se presentaban entre ambos; tuvo la mala fortuna Epafo que llegó a reprocharle a Faetón de que era hijo de padre desconocido; ya que su madre ya lo cargaba cuando desposo con Merope (aquí un rey de Etiopía), él cual que había adoptado a Faetón.

Hiperion

Ante esta ofensa Faetón fue donde su madre y pidió que le revelara el verdadero nombre de su padre, así como consejo para perpetrar una venganza o hallar algún modo de recuperar el honor perdido. Climena reveló a su hijo que su padre era el increíble dios del sol, y le aconsejó a su hijo que solicitara el permiso de su verdadero padre para conducir su carro aunque sólo fuera por un día para así demostrar a todo el mundo la verdad de su nacimiento. Faetón acudió a Helio para comprobar si era verdad, el dios al saber lo ocurrido reconoció su paternidad y juro por la diosa de laguna Estigia (lo que convertía el juramento en irrevocable) que ayudaría a su hijo a cobrar la afrenta; fue cuando su hijo, siguiendo el consejo de su madre, pidió a su padre en manejar el carro del sol por un día. Imposibilitado de no poder romper el juramente Helios tuvo que ceder ante los ruegos de su hijo, consciente de los peligros que implica conducir el carro solar y se dispuso a preparar el carro para el siguiente amanecer.

Coloso de Rodas

Faetón había montado ya en el carro, pero antes de que emprendiera el vuelo, Helios le aconsejó que no subiera demasiado al cielo, pero que tampoco estuviera muy cerca de la tierra, pues ambas cosas resultarían muy peligrosas. Pero la juventud de Faetón fue pronto notada por los briosos corceles, y el joven fue incapaz de mantener el control de las riendas y de los caballos. El carro dejó su curso acostumbrado, y primero se apartó y atravesó el cielo, prendiéndole fuego, las marcas de ese incendio celeste aún son visibles en lo que hoy se llama la vía láctea, y después el carro trajo los rayos abrasadores a muchas partes de la tierra habitada y quemado la tierra misma, así surgió el desierto del Sahara, y sus gentes se volvieron de tez oscura; secó entonces los ríos, y Poseidón surgió de las aguas con su tridente a tratar de detenerlo, pero no pudo con el intenso calor y se vio obligado a bajar a las profundidades del mar que ya empezaba a evaporar. La tierra (Gaia) gimió de desesperación y pidió a Zeus que detuviera tal tormento. Zeus, enojado por lo que había sucedido, hirió Faetón con un rayo y envió a su hijo Apolo a que llevara al carro del sol a su curso acostumbrado.

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Faetón, que cayó a la tierra en un torbellino hasta golpear contra la desembocadura del río Erídano, llamado en esas tierras con el nombre de Pados (el actual río Po, al norte de Italia). El sitio donde cayó su cuerpo calcinado oscureció las aguas dando origen al betún del río, aguas que hasta hoy día se ven afectadas hasta el punto de agotamiento por el olor nauseabundo que dejó el cuerpo humeante de Faetón.

El rey Cicno de los Ligures (en el norte de Italia) fue hasta el lugar para tratar de ayudar a su amigo y rescatar el cuerpo; pero la pena de su muerte pudo más que sus fuerzas, apenas logró llegar a la orilla, sus llantos envolvieron el lugar, y los dioses lo transformaron en cisne, que desde entonces odia el fuego y el calor, por ello los cisnes migran al norte escapando del sol ardiente del verano.

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Sus hermanas, las Helíadas, finalmente llegaron y recogieron su cuerpo, le rindieron honores fúnebres y lo enterraron. Sumidas en la tristeza sus lágrimas constituyeron el ámbar que se encuentra aún en ese río y después, fueron metamorfoseadas en álamos. Por su parte Helios perdió no solo a su hijo, sino el carro solar, que pasó por orden de Zeus a su hijo Apolo, que desde entonces es el dios que conduce el carro solar. La moraleja de esta leyenda es que los padres deben aprender a no ser excesivamente permisivos con los caprichos de sus hijos, porque, como en este caso, podrían procurarle la muerte.

Apolo y las musas; la Aurora abre el día

Plutinos, demonios en la primera puerta

En marzo de 1781 el astrónomo Sir William Herschel anunció el descubrimiento de Urano, ampliando las fronteras conocidas del Sistema Solar por primera vez en la historia moderna. Urano es también el primer planeta descubierto por medio de un telescopio. Tras el descubrimiento de Urano, se observó que las órbitas de Urano, Saturno y Júpiter no se comportaban tal como predecían las leyes de Kepler y de Newton. John Couch Adams y Urbain Le Verrier, de forma independiente, calcularon la posición de un nuevo e hipotético planeta, Neptuno, que finalmente fue encontrado por Johann Gottfried Galle en septiembre de 1846. Al igual que ocurrió con la órbita de Urano, sobre Neptuno se observaron ciertas perturbaciones de su órbita y la existencia del Planeta X (por la ‘x’ de incógnita) había sido predicha por Percival Lowell y William Pickering. Finalmente en febrero de 1930 el astrónomo Clyde William Tombaugh descubrió el que fue hasta 2006 el noveno planeta del sistema solar, Plutón. Para su descubrimiento utilizó un microscopio de parpadeo, con el cual comparó fotografías de una región del cielo que habían sido tomadas con varios días de diferencia.

Plutón fue hasta inicios del siglo XXI una incógnita y extrañeza respecto al resto de los planetas conocidos (cuerpos rocosos o gigantes gaseosos). Plutón era muy pequeño (dos tercios el tamaño de nuestra propia Luna); un mundo cuya densidad señalaba que era una combinación de hielo y roca; tenía una órbita inclinada (17°) con respecto al plano donde viaja el resto de los planetas, durante veinte años estaba más cerca del Sol que el propio Neptuno; su órbita era muy excéntrica (0,24) si se la compara con el resto que es casi circular. El tamaño de Plutón no lo pone como la causa real de las perturbaciones en la órbita de Neptuno. Plutón era muy pequeño para generar algún efecto apreciable en el gigante gaseoso; los problemas con Neptuno se debían realmente a no tener suficiente mediciones del último planeta gaseoso.

Para los años 60 se predijo la existencia de una zona de escombros similar al cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter), pero este ubicado fuera de la órbita de Neptuno y no de roca, sino de hielo, explicado el origen de muchos de los cometas. El cinturón de Kuiper recibe su nombre en honor a Gerard Kuiper, que predijo su existencia en los años 1960, unos treinta años antes de las primeras observaciones de estos cuerpos. Para 1992 se descubren los primeros cuerpos tras Neptuno, después de Plutón. 1992 QB1 fue el primero de una gran lista de cuerpos, inicialmente con tamaños entre 100 y 500 km de diámetro; hubo que esperar al 2000 con Varuna (785 km), 2001 con Ixión (730 km), 2002 con Quaoar (890 km); 2003 con Sedna (1700 km), Haumea (1150 km), Eris (2340 km) y Makemake (1420 km), 2004 con Orco (900 km) y Salacia (930 km); para que Plutón finalmente se encontrara con su verdadera familia. Todos estos grandes mundos son de hielo y roca, están inclinados y tienen gran excentricidad y se les conoce con el nombre de Plutoides, planetas enanos similares a Plutón ubicados tras Neptuno.

Plutón tiene entre sus peculiaridades una relación de resonancia con Neptuno, por cada dos vueltas de Plutón, Neptuno a dado tres vueltas. A medida que se descubrían cuerpos en el cinturón de Kuiper se encontraba que uno de cada cuatro tenía relación de resonancia similar a la Plutón. A todos estos cuerpos se les llamó por el genérico de Plutinos. El nombre se refiere sólo a la resonancia orbital y no implica otras características físicas, sino que se inventó para describir los cuerpos más pequeños que Plutón (de ahí el diminutivo) con órbitas similares. La clase incluye el propio Plutón y sus lunas.

La teoría supone que al Neptuno emigrar al exterior del sistema solar expulsó y dispersó los restos que existían en ese exterior; durante este proceso, algunos de ellos fueron capturados en órbitas resonantes; siendo la resonancia 3:2 la más fuerte y más estable entre todas las resonancias y es la razón principal por la que contiene el mayor número de cuerpos.

Aunque la mayoría de plutinos tienen bajas inclinaciones orbitales, un número sustancial de ellos siguen órbitas similares a la de Plutón, con inclinaciones en el rango de 10° a 25 ° y excentricidades de entre 0,20 a 0,25; resultando que el perihelio de muchos entra en el interior de la órbita de Neptuno y afelio cerca del borde externo del cinturón de Kuiper, donde los objetos (Twotinos) tienen resonancia más inestable con Neptuno (2:1).

Entre los más grandes Plutinos tenemos a Plutón, señor del todo el grupo y dentro del propio cinturón de Kuiper. Le siguen Orco e Ixión. Por tradición se sugirió que los miembros de este grupo recibieran nombres de deidades infernales; pero por otro Huya recibió el nombre de una deidad atmosférica de los pueblos guajiros; aquí no valió lo que hicieron con Haumea, en versión opuesta. Por su parte Radamanto es un cuerpo pequeño que en su momento fue clasificado como un plutino, y por ello su nombre como uno de los jueces del infierno; pero mediciones más precisas finalmente lo descartaron del grupo. El número de plutinos actualmente ronda más del centenar; entre ellos seis cuerpos más a los citados superan los 400 km de diámetro y los hace candidatos probables a engrosar la lista de planetas enanos. Aún sin nombre, estos cuerpos esperan su turno al bate para que los astrólogos digan su influencia sobre los mortales en esta tierra.

Gráfica del tamaño (Diámetro) de los Plutinos mayores contra su distancia media al Sol y su ángulo de inclinación contra la eclíptica

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Gráfica del Perihelio y Afelio de los Plutinos comparados con otros TNO (Objetos Trans Neptuno)

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Cuadro 1° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Diámetro (km) Perihelio (UA) Afelio (UA) Periodo (Años) Fecha de Descub.
Plutón 2360 29,7 49,2 248 18 feb 1930
Radamanto 210 32,8 44,9 242 17 abr 1999
Huya 510 28,5 50,0 246 10 mar 2000
Ixión 730 29,8 49,2 248 22 may 2001
2001 QF298 420 35,3 43,7 248 19 ago 2001
2002 XV93 440 34,6 44,3 248 10 dic 2002
2003 AZ84 800 32,5 46,5 248 13 ene 2003
2003 UZ413 610 30,7 48,2 248 21 oct 2003
2003 VS2 670 36,4 42,9 250 14 nov 2003
Orco 800 30,4 48,0 245 17 feb 2004
2007 JH43 505 38,1 40,6 247 10 may 2007

Cuadro 2° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Nodo Ascendente [*] Posición del Perihelio [*] Excentric. de la órbita Inclinación de la órbita Fecha del Perihelio
Plutón 110° 223° 0,25 17,1 08 may 1989
Radamanto 10° 89° 0,16 12,8 25 ago 1948
Huya 169° 237° 0,27 15,5 20 feb 2015
Ixión 71° 11° 0,25 19,7 11 oct 2070
2001 QF298 164° 206° 0,11 22,3 11 feb 1910
2002 XV93 19° 211° 0,12 13,3 11 mar 2069
2003 AZ84 252° 267° 0,18 13,5 03 ago 2107
2003 UZ413 136° 283° 0,22 12,0 10 jun 1942
2003 VS2 303° 56° 0,08 14,8 23 jul 2004
Orco 268° 342° 0,23 20,6 24 mar 1897
2007 JH43 65° 64° 0,03 18,2 30 mar 1891

[*] Ambos ángulos referidos con el Sol como centro de referencia. Con respecto a la Tierra pueden presentarse variaciones de unos ±5° según la posición de la Tierra para el momento de ocurrencia del evento. Los ángulos se mide respecto al punto de Aries .

Desde el punto de vista astrológico los planetas visibles estuvieron vinculados a cualidades humanas tangibles. Júpiter representaba en orden y la justicia; Saturno con su paso más lento era la mente consciente, representado como un anciano, se le vinculaba a la experiencia y el juicio que da la edad por encima de las emociones, que eran más propia de los mundos más cercanos (Mercurio, Venus, Marte, Luna y Sol).

Cuando aparecieron Urano, Neptuno y Plutón, fuera de la vista ordinaria, sus influencias se vincularon a aspectos del alma; de la imaginación, de la creación artística, de las creencias en el más allá; lo que no podía ser explicado por la mente consciente, era influenciado por esos mundos; que por su lento andar no afectaban al individuo, sino a las sociedades.

Tras encontrar a su verdadera familia, Plutón se renueva, no solo astronómicamente, sino astrológicamente. En principio Plutón, no sólo por el nombre, sino por los hechos presentes al ser descubierto, se le vinculó con la renovación y el cambio; y para ello se produce la destrucción de lo viejo para el nacimiento de lo nuevo. Así mientras los mundos de roca nos atan a las emociones, los gigantes gaseosos a la mente; Júpiter y Saturno a la mente consciente; mientras que Urano y Neptuno al inconsciente. Los cuerpos tras Neptuno se vinculan al alma y al espíritu.

Los pequeños mundos entre y más allá de los gigantes gaseosos señalan a la dualidad; los Centauros tratan de unir los distintos aspectos de la mente (consciente e inconsciente), los Twotinos ubicados en el extremo exterior del cinturón de Kuiper (resonancia 1:2) nos muestran que existen aspectos no se pueden nunca dar juntos.

Entre ellos los Plutinos son convierten en ese el primer muro de contención que hay que vencer antes de ir a la liberación del espíritu; son los que empiezan a separar la mente del alma misma. Por ello son la barrera primera, son los jueces que nos juzgan; ellos son como los dioses del libro de los muertos egipcio; pesan las acciones en vida y juzgan el alma del difunto. A continuación se expone la influencia de esos mundos más brillantes entre los Plutinos, que son los guardias de la primera puerta para el avance del alma en su crecimiento.

Cuadro 3° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Influencia principal
Plutón Nos centra en lo que es importante, para avanzar se deben tener metas claras, nos obliga a cambiar, aunque sigamos atados a lo conocido y ante la incertidumbre por el futuro, nos da el impulso que hace falta para avanzar o terminar de caer finalmente para luego podernos levantar.
Radamanto Busca la verdad escondida tras los actos observados. Enredos e intrigas rodean las verdades que quieren salir; falta saber si estamos preparados para descubrirlas y aceptarlas.
Huya Huya no es un demonio como sus hermanos, sino un ángel que ha descendido al submundo y nos muestra los ciclos que repetimos en la vida una y otra vez, sin romper el circulo vicioso que nos ata desde siempre.
Ixión Es el karma, nos que muestra los pecados que arrastramos y que nos limitan. La transformación que requerimos parte de entender quien somos realmente y aceptarnos como tal, con nuestros defectos y virtudes.
2001 QF298 Nuestra realidad se voltea, lo que creímos cierto y estable ya no existe. Esta nueva realidad exige que uno la acepte con todas las responsabilidades que conlleva; pero sin perder el quien somos realmente.
2002 XV93 Los errores del pasado regresan para cobrar su cuota; ello puede poner nuestro mundo de cabeza, la falta de decisión en atacar el viejo problema puede provocar que el mismo crezca sin medida.
2003 AZ84 Todo lo que has deseado parece llegar a cumplirse, pero pronto un incidente fortuito te hará evaluar todo lo que creías era la felicidad, y no estarás seguro de si es el camino escogido es la decisión correcta tanto anhelada.
2003 UZ413 Has cometido un error y este a cambiado tu vida de golpe; quieres por todos los medios volver atrás y hacer que nunca ocurrió; pero para avanzar debes reconocer el pecado y pagar las consecuencias que ha provocado.
2003 VS2 Para salvar algo hay que unir fuerzas con los amigos y los rivales; si no se logra la unión es posible que todos pierdan aquello por lo que todos luchan y se han peleado.
Orco Nos muestra las cosas externas que afectan nuestro avance de conciencia. Algo no quiere cambiar, pese a todos los intentos, finalmente la perseverancia permite abrir una puerta que no se esperaba y por ella avanzar.
2007 JH43 Para avanzar debemos retroceder a los inicios del camino; a la infancia y la juventud. Para entender el problema presente no hay nada mejor que buscar el origen y descubrir lo que aún nos ata inconscientemente al pasado.

Ángeles y arcángeles (9) Regentes planetarios

En el punto anterior mencionamos la existencia de siete arcángeles, y señalamos que no existe un acuerdo en cuales son los nombres de estos (salvo por Miguel, Gabriel y Rafael); pero se dejó una pregunta pendiente: ¿por qué siete arcángeles?. La respuesta, aunque vinculada a los cielos, es bastante simple y terrenal, y muy poco ‘divina’. Para todas las religiones antiguas era importante el movimiento de los astros, las posiciones del Sol y la Luna marcaban el flujo de las estaciones, de cuando cultivar y cuando cosechar; así las luminarias más importantes de los cielos eran el Sol, que marcaba los días, y la Luna, que marcaba el paso de los meses. Pero hay otros astros que se mueven contra el fondo fijo de estrellas, estos son los planetas y para los antiguos sólo eran visibles cinco: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; si contamos hay siete luminarias que se mueven en los cielos, así de simple y sencillo; nada de buscar explicaciones complicadas, filosóficas, metafísicas o exotéricas.

La imagen que tenían los antiguos de estos cielos; y esto se remonta a un momento pre-científico, antes de las Leyes de Kepler y de Newton; era que los planetas astrológicos orbitaban la Tierra (modelo geocéntrico); era cada planeta ‘caminaba’ en una esfera que rodeaba la tierra, empezando por la Luna, seguido por Mercurio y Venus, el Sol, y luego los planetas exteriores: Marte, Júpiter y Saturno; a semejanza de una especie de juego de muñecas rusas, donde cada esfera envuelve a la otra, hasta alcanzar la esfera de las estrellas fijas.

De igual manera era evidente que las cosas siempre caen a la Tierra, debía haber algo en su centro que atraía todo y era lógico asumirlo como el centro del universo. Pero los objetos en los cielos no caían, el Sol, la Luna y los planetas daban vueltas alrededor de la Tierra, así mientras en la Tierra lo normal eran que las fuerzas halaban en la misma dirección de acción, dando movimientos lineales, en los cielos estos movimientos eran círculos perfectos.

Esta idea de esferas celestes envolviendo la Tierra se mantuvo desde el mundo antiguo (Modelo de Tolomeo) hasta final de la Edad Media, y lo podemos ver perfectamente reflejado en la Divina Comedia (1304 a 1314) de Dante Alighieri (1265-1321); claro que el autor fue un poco más lejos; ya se imaginaba un mundo redondo; la parte norte incluía al mundo conocido, esta esfera (la Tierra) encerraba dentro de sí al infierno, los círculos del infierno son como esferas (es realmente descrito como un cono invertido) por debajo de la Tierra que iban encerrando en su interior al Demonio en su centro, a semejanza de la Tierra, que era el centro de las esferas celestes. Si las esferas internas en su parte norte eran el infierno, la parte austral de estas esferas eran el Purgatorio (visto aquí como un monte que se va ascendiendo); para salir al punto más alto (en el otro extremo del mundo) y el más cercano a los cielos.

Con la revolución heliocéntrica iniciada por Nicolás Copérnico a fines del siglo XV; el matemático Johannes Kepler trató, poniendo al Sol como nuevo centro de las esferas cósmicas, de relacionar el radio de las ahora seis esferas (la Tierra reemplaza a Sol en posición y la Luna ya no cuenta porque no es un planeta sino un satélite de la Tierra); con los cinco sólidos pitagóricos, la idea era simple, el radio de la primera esfera (Mercurio) quedaba dentro de uno de los sólidos y el radio de la segunda esfera (Venus) por fuera del sólido; y así se seguía hasta alcanzar Saturno. Claro que fueron muchos los intentos, pero no hubo forma de encontrar esta relación y al final tuvo que iniciar desde cero, después de muchos años pedidos. Sus resultados finales mostraron que los planetas alrededor del Sol no siguen órbitas circulares, sino elípticas, ello acababa finalmente con esa idea esferas en los cielos. Con las leyes de Isaac Newton se explicaba el porque de ello; y los cometas que eran vistos como malos augurios, dado que como fantasmas podían atravesar esas antiguas esferas, ahora eran perfectamente explicados por la ciencia. Con Newton y la gravedad, los hecho de la Tierra y el Cielo ya no eran cosas distintas sino que los movían las mismas leyes físicas.

Pero nuestro problema no es demostrar la falsedad de esas esferas, sino explicar la relación entre los siete arcángeles y los siete cielos de la tradición judía; llevados a nueve en la Divina Comedia. Si entendemos que estos siete cielos se refieren a las órbitas de los siete planetas astrológicos (Sol, Lunas, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) lo demás es simplemente un problema astrológico (no astronómico). Para las astrología antigua existen doce constelaciones (doce lunas o meses al año); a cada constelación se le asocia uno de estos siete planetas; cuando el Sol esta más alto en el cielo (hemisferio norte) estamos en pleno verano y pasa por la constelación de Leo; aquí Leo tiene por estrella asociada al Sol; por tradición si el Sol es el Rey de los astros, la Luna es la Reina y se sienta a su izquierda, esto es ocupa la posición de Cancer; el resto de los planetas se alterna a la derecha o a la izquierda y ocupan dos posiciones (constelaciones) dependiendo si son visibles o invisibles (a la izquierda o a derecha de los reyes del cielo); así tendríamos la siguiente relación.

Cielo Astro Constelación Regente
Shamayim Luna Cancer Gabriel
Raquia Mercurio Geminis – Virgo Rafael
Sagun o Shehaquim Venus Tauro – Libra Anael
Zebhul o Machonon Sol Leo Miguel
Machon o Ma’on Marte Aries – Escorpio Camael
Zebul o Makhon Júpiter Piscis – Sagitario Sachiel
Araboth Saturno Acuario – Capricornio Cassiel

Asumiendo como valida esta correspondencia y con algunas diferencias lingüísticas en los nombres podemos explicar la relación de estos ángeles con la posición y regencia planetaria (se aclara que si las diferentes fuentes no están de acuerdo en las identidades y nombres de los siete arcángeles; en la asociación de cada arcángel cada con uno de los tradicionales siete “cuerpos celestes” tampoco hay acuerdo sobre a qué arcángel le corresponde que astro).

La idea de esta entrada, al igual que las anteriores no se trata de negar el sistema de creencias, sino conocer a los distintos ángeles, así tenemos los siguientes en nuestra larga  lista de arcángeles:

Miguel, Gabriel y Rafael en los cielos

En primer lugar Miguel, que traduce “Quien como Dios” es lógico que le corresponda el Sol; si Dios es como el Sol que alumbra a los planetas y estos como los ángeles brillan por la luz del Sol; Miguel que es el más parecido a Dios debe corresponderle el Sol y es por ello el regente del cuarto cielo. Recordemos también que Miguel representa el elemento fuego, y que más brillante y ardiente que el Sol mismo. Algunos sin embargo ubican a Miguel en el séptimo cielo, ya que es la esfera más cercana a Dios.

Gabriel se le asigna la regencia del primer cielo, la esfera de la Luna; dos razones explican esto, la primera es recordando que si Miguel está la derecha de Dios, a la izquierda está Gabriel, esto es la posición de la Luna en los asientos (constelaciones) celestes. La segunda es que Gabriel rige las aguas y la Luna es el cuerpo celeste que más afecta las aguas, la Luna es la responsable de las mareas; así que la vinculación con este astro es casi obligada.

Rafael es el regente del segundo cielo, aquí se encuentra Mercurio; quien es el planeta más pequeño; y Rafael es el arcángel con la apariencia más joven. Pero Mercurio como dios de los antiguos romanos tenía algunas funciones importantes. La primera es que es el más veloz de los dioses y como mensajero de los dioses esta viajando constantemente entre el cielo y la tierra; algo visto en su movimiento en los cielos, que sube rápido para volver a bajar. Recordemos que nada, salvo el pensamiento, es más rápido que el viento; así Mercurio se le vincula con el elemento aire; el mismo elemento vinculado a Rafael. La segunda función de Mercurio era el guía que transportar las almas hasta las puertas del Hades, al estar Mercurio sumergiéndose en ese mundo inferior tantas y repetidas veces (desaparece por el horizonte visible); en la tradición judía Rafael es uno de los ángeles que guía las almas al Sheol (el infierno judío). Algunos ubican a Rafael en el cuarto cielo como regente del Sol.

Anael/Hanael (Alegría de Dios)

El tercer cielo se corresponde con Venus, y este astro estuvo vinculado a un ángel muy distinto: Luzbel (hoy Lucifer, un demonio); todas las descripciones lo ponen como el más hermoso de todos los ángeles, algo que concuerda perfectamente con la más bella y brillante estrella de los cielos; claro que tras su caída hubo que poner a otro en el puesto y hoy se asigna al ángel Anael, un ángel protegido de Miguel, quizás una forma de molestar al anterior en el puesto.

Por las razones señaladas antes es incluido como uno de los siete arcángeles; también conocido como Haniel, Hanael o Aniel, es un ángel de la tradición judía. Anael se asocia generalmente con el planeta Venus y la razón se vincula a su nombre. Anael/Hanael deriva de hana’ah que en hebreo traduce “alegría” o “placer”.

Lejos de las connotaciones eróticas, recordemos que Venus era la diosa romana del amor y la lujuria; Anael opera a semejanza a cupido, es el ángel del amor por excelencia. Se relaciona también a la salud, al romance, la fertilidad, la belleza, el placer y amistad. Este ángel suele ser invocado en asuntos amorosos: como un matrimonio, el nacimiento de un hijo, una ruptura sentimental, un romance, etc. Pero también se dice que rige las relaciones sociales entre los seres humanos como la amistad.

Como amor es también belleza, este ángel protege todos los asuntos de tipo artístico y placenteros como los espectáculos, las artes escénicas y el teatro, es por ello protector de los artistas, actores, actrices y músicos.

Anael es el protegido de Miguel, quien actúa como un padre para el joven ángel y algunos lo ven como un hijo o hija de Miguel, pero recordemos que todos los ángeles son emanaciones de Dios y no tienen sexo. Esta asociación se vincula en recordar que Venus (Anael) es la estrella que anuncia la llegada del Sol (Miguel) en la mañana siendo la última visible en la aurora; así como la primera visible en el crepúsculo.

Anael es representado como un chico de unos doce años, cuando aparece como Hanael sus vestiduras son violetas (color de la aurora y símbolo de la transmutación); y como Haniel es fulgor, fuego y verde tranquilizador (el crepúsculo que se pone en el valle fértil); es por lo general representado llevando una rosa roja, una lampara o sosteniendo una vara con punta de un cono de pino. Para pedir la ayuda del ángel se suele rezar empezando un martes de luna creciente, encender cada día una vela rosa y rezarle durante nueve días.

Camael/Samael (Ver a Dios)

Camael es conocido también como: Camiel, Camuel, Chamuel, Shemael, Khamael y Samael, entre otros nombres. Es un ángel en la mitología judeocristiana. Camael es uno de los ángeles más incomprendidos, rige sobre la violencia y la destrucción; en su aspecto más feroz se le asocia a Satanás, pero esta identificación es errónea ya que se trata de dos entidades distintas; y sus acciones son ordenes directas de Dios. Como regente del quinto cielo se le vincula a la severidad y es quien ejecuta el castigo de Dios.

Camael no es reconocido por la Iglesia Católica debido a la decisión del Vaticano de prohibir la veneración de los ángeles y no se menciona en la Biblia a Camael; quien es el ángel de la venganza que castiga a aquellos que están en contra de Dios. Camael es un guardián del cielo, es el jefe de los doce mil ángeles de fuego y destrucción y una vez fue visto como el dios de la guerra.

Camael es responsable de mantener en jaque al Leviatán, el monstruo del mal, que se tragará las almas de los pecadores en el Día del Juicio. Es representado como un guerrero vestido con una túnica roja; lleva armadura de placas de color verde, un casco de hierro y tiene grandes alas de color verde. Uno de los mayores roles de Camael es que se le pone como el patrón del Imperio Romano (a semejanza del dios Marte). Bajo estos aspecto la relación con el rojo Marte es evidente; Marte es el dios de la guerra y la destrucción de los romanos.

Camael en su forma benéfica es el ángel del amor divino y el ángel patrono de todos los que aman a Dios. Bajo este aspecto Camael personifica la justicia divina y protege a quienes no pueden protegerse. Da coraje y fuerza de sanación y le responde a la persona honesta. En la Cabala a Camael (Marte) se le ubica en una de las dos posiciones intermedias, esta tiene por nombre Gueburah en la posición izquierda, mientras la derecha recibe el nombre de Hesed (vinculada a Júpiter). Por su situación en el Árbol, Gueburah se encuentra a caballo entre las regiones superiores del Mundo de Deseos y las inferiores; así Camael es un administrador de las dos fuerzas (positivas y negativas) y esa dualidad se refleja en el ángel. En esta posición del recorrido del Árbol de la Vida la persona es como un adolescente, no quiere la compañía del padre (Júpiter) y quiere seguir solo su camino; y ello implica que como hombre y mujer que nos volvemos al crecer debemos aprender de nuestros propios errores y sobrevivir con los frutos de nuestro propio trabajo. Si las fuerzas positivas nos impulsan a crecer como ser independiente, las negativas se reflejan en la inexperiencia, la duda y el temor; y son esas fuerzas destructoras las que nos impide avanzar. Camael nos ayudará en los momentos de cambio en nuestras vidas cuando el miedo nos confunde, lo temores nos hagan dudar, tengamos que tomar decisiones y creamos que las puertas están cerradas, él prestará su ayuda y frenará nuestras dudas y detendrá nuestros miedos para así poder abrir la puerta de lo desconocido, para que veamos con claridad donde reside nuestra felicidad. Como militar y sanador, Camael es el patrón de militares y cirujanos, para reducir sus miedos a la hora de actuar.

Camael que traduce “ver a Dios” se le vincula con el ángel que detuvo el brazo de Abraham cuando estaba a punto de sacrificar a su hijo Isaac, el que lucho con Jacob, y en la tradición cristiana es uno de los ángeles que se apareció a Jesús en el huerto de Betsemani, el otro fue Gabriel; en todas estas situaciones los personajes de debatían ante la duda y sobre sus actos a futuros; en el caso de Jesús ambos ángeles son ángeles de la muerte, que era el destino que seguía a Jesús tras ser detenido por los soldados romanos en el huerto de los olivos.

En su forma de Samael (Severidad de Dios) tenemos el aspecto más oscuro de este ángel; la tradición talmúdica figura como un acusador, seductor y destructor, equiparable al papel de Satanás. En la tradición judía, Samael se dice que es el ángel de la muerte, por ello se le llama el ángel de la oscuridad, ya que en la oscuridad es invisible a los ojos de Jacob. Se lo identifica con el líder de las fuerzas que expulsó a Adán del Jardín del Edén. Camael fue el ángel de la guarda de Esaú (hijo de Isaac y hermano de Jacob); pero asociado o equiparado a un demonio se lo pone como el ángel que tentó a Eva bajo la forma de la serpiente, entonces la sedujo y la embarazó de Caín; aunque algunas fuentes identifican a Gadreel como el ángel realizó tales actos. A Samael se lo vincula con uno de los ángeles (demonios) que fornicó con Lilith cuando ella abandonó a Adán y se lo vincula como consorte de los ángeles de la prostitución sagrada que se ejercía en el cercano oriente y Babilonia (Eisheth Zenunim, Na’amah y Mahlat Agrat Bat). Aquí se le puede volver a comparar con Marte que se acuesta con Venus, la más liberada de las diosas romanas.

Es este aspecto demoníaco es el que hace pensar a muchos que Camael y Samael son dos entidades distintas (ángel y demonio); un leyenda en el judaísmo señala que Samael se llevó sus doce mil ángeles de sus ángeles para tratar de impedir que el Moisés recibiera la Torá en la mano de Dios; y por ello Moisés y/o Dios marcó su caída en desgracia. Es por eso que en algunas tradiciones Samael es uno de los personajes de alto rango del infierno. Otros señalan que el ángel vinculado a tales hechos lleva por nombre Kemuel o Qemuel y se puede tratar de un problema de homófonos.

Sachiel/Zadkiel (Justicia de Dios)

Sachiel también se le conoce como: Zadkiel, Zadakiel, Zidikiel, Zedekiel, Zedekul, Zadykiel, Zachariel, Zatquiel o Hesediel; es el ángel de la misericordia, la justicia, la libertad y la benevolencia. Es el ángel patrono de todos los que perdonan; ya que el perdón nos libera de odios, rencores, inseguridades y miedos. Siendo justos creamos un balance perfecto en nuestro interior ya no hay mas pensamientos y emociones que nos estanquen; encontrando nuestra verdad, reconociéndola, aceptándola y transmutando todo lo negativo.

Como tantos otros ángeles a Zadkiel se le señala como otro más de aquellos que le achacan haber impedido a Abraham de sacrificar a su hijo, Isaac. Y por eso aparece sosteniendo una daga y asociado con el color violeta, el color de la transmutación; por ello es también el ángel de la Magia y de la Alquimia. Zadkiel es uno de los dos abanderados (junto con Jofiel) que siguen directamente detrás de Michael como el arcángel jefe entra en la batalla contra la bestia.

En el misticismo judío y la magia ritual occidental, Zadkiel está asociado con el planeta Júpiter. La posición del ángel en el cuarto Sefirot, que corresponde a la misericordia, llamada aquí Sesed. Tiene (principalmente) dos significados: uno más legalista en sentido de cumplir aquello que fue acordado o dar al otro aquello que le es debido según lo previamente acordado; un segundo sentido, más intuitivo y espiritual, asume el significado de acto gratuito y espontáneo de bondad y amor. Júpiter para los romanos es el padre de los dioses, y representa el orden y la ley; vemos en esta relación con la cábala que Zadkiel es un ángel vinculado a la justicia. Si con Casiel (Marte) tenemos al joven que desea ir y aprender por si mismo, con Zadkiel tenemos a la experiencia que indica que es correcto y que está mal, es por ello también el ángel de la memoria, del recuerdo y de las tradiciones.

Zadkiel tiene relación con el dios Sydyk, Sydek o Sedek; que era el nombre de una deidad fenicia y que los griegos llamaron Dikaion o Dike (Justicia); y se relaciona con las deidades asirio-babilónica llamadas Kittu y Misharu; otra asociación es con Saduq un dios ugarítico vinculado a la justicia y que entre los judíos se denomino Tzedek. Es evidente que como muchas culturas se fusionaron en la región, dioses de unos se transformaron en ángeles o demonios en la cultura judía; ya que para este pueblo Dios es uno.

Casiel/Cassiel (Velocidad de Dios)

Casiel o Cassiel, en hebreo se le conoce como Kafziel o Tzafkiel (Conocer a Dios); es un ángel de la mitología judeocristiana, sobre todo de la Cábala. Se le representa como un hombre viejo; se le asocia con la carta de ‘El Ermitaño’ en el Tarot, sosteniendo un farol, una guadaña y un reloj de arena. Esta imagen es vinculante con Saturno, ya que su lento movimiento en los cielos lo hace ver a los ojos humanos como un anciano. Saturno preside el tiempo y las estaciones; el reloj de arena es la imagen de este dios, así como la guadaña, indicando que se trata de un ángel de la muerte; y se dice que presidirá la muerte de los reyes. Este en el ángel de la soledad y las lágrimas, ya que Saturno representa la última etapa de nuestras vidas, la vejez, donde poco a poco nos vamos quedando solos, mientras nuestros conocidos y compañeros se van yendo de este mundo. Cassiel es un ángel poderoso su guadaña no sólo lo señala como un ángel de la muerte, sino también como un ángel de la destrucción, en algunas representaciones aparece montado sobre un dragón, indicando su poder letal; la muerte de los reyes también implica la caída de reinos e imperios; es así un ángel de la renovación que opera a un nivel más macro que micro; más global que individual.

A diferencia de otros ángeles, Cassiel es simplemente un observador, dando testimonio de todos los acontecimientos que se desarrollan dentro de nuestro universo, o en la creación de Dios. Se dice que Cassiel tiene prohibido interferir en cualquiera de los eventos de lo que es testigo. A diferencia de los otros ángeles, Cassiel sigue siendo fiel a los mandamientos de Dios y no se mezcla con los mortales. Como guardián del umbral entre este mundo y el siguiente, el séptimo cielo es la puerta al más santo de todos los cielos, ya que tras estas puertas se alberga el Trono de Gloria de Dios y por ello Cassiel permanece lejos de la interacción con los niveles inferiores o individuales y trabaja a niveles más macros o globales.

Cassiel aparece poco en los mitos antiguos, en parte por su propia naturaleza de no intervención; sin embargo nuevos movimiento, la literatura moderna y series de televisión han empezado a cambiar esa visión. Los grupos de la Nueva Era (New Age) afirman que Cassiel es un ángel de fuego, y que disfruta mucho la compañía de los humanos. Bajo esta representación mucha ficción moderna lo señala como un ángel que se disfraza de hombre para poder entendernos; y encarnando en un ser humano trata descubrir la manera de vivir del mundo actual. Así Cassiel es el ángel del entendimiento, producto de la meditación. Y el conocimiento que brinda Saturno es un conocimiento frío y sin emociones; es sólo razón y lógica. Dentro del Árbol de la Vida, el Sefirot Biná es la chispa divina creativa, la inspiración; y se vincula a Saturno, Biná simboliza el entendimiento o sabiduría procesada, es decir es el proceso racional que se utiliza para lograr una idea plena. Cassiel es el ángel al que se le reza cuando hay falta equilibrio en la vida, o cuando te sientes totalmente abrumado por el estrés; para que nos de luz lógica en la oscuridad que nos abruma.

Bajo su aspecto de Kafziel se le conoce como el ángel de la comprensión y la compasión. Él ayuda a las personas aprender a amar a los demás con el amor incondicional que Dios tiene para ellos, resolver conflictos, a perdonar, y desarrollar la compasión que motiva a la gente para servir a otros en necesidad. Como Tzafkiel es a menudo llamado la Atalaya de Dios, porque se le representa a menudo de pie sobre las nubes celestiales, mirando por encima de ellas, lo que representa su papel de velar por las personas. En la astrología está relacionado con las aguas primordiales, la oscuridad y la  inercia. Tzafkiel también se le muestra sosteniendo un cáliz de oro en sus manos, que simboliza el agua del que fluye el conocimiento.

Uriel y Azrael en la reforma astrológica

Así tras la aparición de nuevos planetas, fue necesario asociarle ángeles regentes a cada uno; no hubo problema con Urano, a quien se le asoció por semejanza de nombre el ángel Uriel; a Plutón se le vinculó Azrael y Neptuno con algo de dificultad se le puso como regente Asariel, lo cual cambió muchos aspectos del ángel que presidía la vida de los mares.

Cielo Astro Constelación Regente
Shamayim Luna Cancer Gabriel
Raquia Mercurio Geminis – Virgo Rafael
Sagun o Shehaquim Venus Tauro – Libra Anael
Zebhul o Machonon Sol Leo Miguel
Machon oMa’on Marte Aries Camael
Zebul oMakhon Júpiter Sagitario Sachiel
Araboth Saturno Capricornio Casiel
Urano Acuario Uriel
Neptuno Piscis Asariel
Plutón Escorpio Azrael

Aquí uno podría preguntarse porque no aparecía Uriel entre los arcángeles regentes de los planetas conocidos en la antigüedad, y la respuesta es simple; Uriel es el arcángel de la Tierra, aunque tras el descubrimiento de Urano se le asoció a este planeta (por semejanza lingüística) y con la reestructuración astrológica se le vinculó a Acuario; pero eso ya es tratar de seguir actualizando un sistema de creencias (astrología) a los nuevos descubrimientos y donde las razones originales dejaron de tener sentido.

Si Uriel es un ángel vinculado a la Tierra, los terremotos y volcanes, con la visión futura y la aguda visión y Urano es el dios de la esfera celeste, y astrológicamente rige sobre la libertad, independencia y creatividad de espíritu. ¿Cómo pueden estar relacionados?, Uriel en los mitos es el ángel que con su trabajo arduo construyó el Edén y por tal obra fue elevado a arcángel y recompensado con una gran memoria. Así Uriel y Urano se vinculan con la libertad y el arte de la creación; el deseo de superar las expectativas y la visión del futuro.

Azrael no estaba presente en esta disposición celeste inicial, pero como ángel de la muerte al ser descubierto Plutón (el dios que rige los infiernos y los muertos) se asocia a Azrael con este astro y modernamente con la constelación de Escorpio.

Asariel (Ayuda de Dios)

Neptuno fue un mayor problema en encontrar el ángel regente, finalmente se le asoció el ángel Asariel, también llamado Azariel o Arariel. En la tradición rabínica es el ángel que se hace cargo de los mares, pero sobre todo de la vida que estos albergan. Los pescadores lo invocan para tener pesca favorable y abundante. Asariel alimenta la vida de los mares y las aguas; así como Uriel es el responsable de la vida sobre la tierra y el aire.

Neptuno en astrología se le asoció el signo de Piscis; Asariel cumplía con la imagen del Neptuno como dios romano de las aguas y con el signo que se presenta con los peces. Neptuno en los cielos fue conocido como el místico, su descubrimiento se vinculó a la aparición en creencias ocultistas; por ello Asariel se vincula a la espiritualidad, la vida interior, los sueños y a creer en la intuición; protege la clarividencia y a los médium.

Asariel es el ángel de la fe y la esperanza. Sostiene la esperanza en la Tierra, cuando las pruebas de la vida nos oprimen, nos brinda refugio en tiempos de conflicto y crisis. Te da la certeza que Dios está contigo en las buenas y en las malas. Asariel es invocado también para curar la estupidez. Para invocarlo se le reza el cuarto día después de la luna llena, a una copa de agua de mar mezclada con agua de río sobre un plato cubierto de arena.

Pilenor (Pylenor); el planeta de la lucha por sobrevivir

1994 TA, sin un nombre oficial, pero apodado Pilenor (Pylenor) por los astrólogos es un centauro descubierto en octubre de 1994. Tiene un diámetro muy pequeño, unos 20 km. Su órbita se encuentra entre Saturno y Urano, pero atraviesa la órbita de Urano un poco y entra en la influencia de Neptuno, con un perihelio de 11,7 UA apuntando a Capricornio y un afelio de 21,8 UA que apunta a Cáncer; y recorre su órbita en un periodo orbital de unos 69 años.

La mitología conecta a Pilenor con Folo y Heracles. Cuando los centauros olieron el vino en casa de Folo, y siguió un alboroto donde Heracles usó sus flechas envenenadas en la sangre de la hidra para matarlos antes de que ellos acabaran el lugar. Folo encontró su muerte como resultado del contacto con una de las flechas envenenada; en un esfuerzo por ayudar sus compañero, Folo intentó retirar una flecha de un centauro herido, Pilenor, flecha que después cayó sobre su pie y lo mato instantáneamente. Pilenor no murió en seguida, llegó al río Anigrus dónde intentó lavarse el veneno, aunque sus esfuerzos fueron en vano. Desde aquel momento, el río quedo corrompido, siempre oliendo a azufre y muerte. Así, Pilenor se le conecta con la idea de inmundicia y de limpiar las heridas; son las infecciones ante las heridas expuestas; es la idea del veneno y las vacunas; son los anticuerpos que curan las infecciones.

Cuando TA 1994 [Pilenor] esta activo, se tiene que lidiar con algo personal que es relacionado con los demás, como cuando una persona inocente es acusada de un delito; o cuando debe enfrentarse a un problema colectivo, como si fuera individual. En aspectos positivos se tiene la posibilidad de crear una nueva personalidad que tiene ahora una relación nueva con la naturaleza y el entorno.

El significado astrológico del centauro se encuentra teniendo en cuenta su órbita y la relación con otros planetas. En el caso de Pilenor se tiene que gira alrededor de la órbita de Urano, llegando hasta Saturno, pero sin llegar a tocarlo. Influido por la libertad que provoca Urano y los limites que impone Saturno, Pilenor trata de luchar por lo que quiere, incluso si supervivencia depende de ello y hasta sus últimas fuerzas. Cuando se acerca a la órbita de Saturno, Pilenor atraviesa el signo de Capricornio, y aprende del orden y la restricciones que mentales; cuando se encuentra en afelio, recibe una ligera influencia de Neptuno y al pasar por Cáncer sus instintos se vuelcan sobre la familia.

El 9 de noviembre de 1989 ocurre la caída del muro de Berlín; es el fin de la guerra fría y la unificación de Alemania; mientras el lado occidental se prepara para cruzar las barreras ante la noticia, el lado oriental, aún no entiende lo que ocurre tras bastidores políticos y se prepara para un ataque occidental. En esa fecha la expansión de la familia promovida por Júpiter en Cáncer debe equilibrase con la norma y la intuición mental (Saturno y Neptuno en oposición en Capricornio); El yo (la identidad), las comunicaciones y la transformación se refuerzan al estar juntos el Sol, Mercurio y Plutón en Escorpión (donde el planeta oscuro es regente); las relaciones y los cambios en la forma de pensar se producen por estar juntos Venus y Urano en Capricornio; la Luna en piscis hablan de cambios violentos en la familia, y estos tendrán fuerza por estar ascendiendo en los cielos; por último Marte también en Escorpio (donde es co-regente) nos ayuda a dar más fuerza en la transformación que viene. Juntos Luna, Sol/Mercurio/Plutón y Júpiter forma un gran triángulo equilátero que nos hablan de relaciones, comunicación, familia, fuerza y cambio. En este momento Pilenor se ubica en el punto de ascenso en los cielos (nodo ascendente). Estos aspectos combinados indican que la energía fluye libremente provocando el hundimiento repentino del aislamiento forzado, el dejar ir la vieja estructura, y una renovada esperanza para el futuro y la libertad para el pueblo de Alemania.

El símbolo de Pilenor sigue la tradición dada  a los centauros, sobre la elipse se pone la letra que marca la inicial del nombre; dado que la letra “p” la usa el grifo de Folo (Pholus), se usa la equivalente griega pi (π).