Mitos del oriente próximo(9) La reina de los infiernos

Los mitos señalan que Ereshkigal tuvo por primer marido en Kur a Gugalana, literalmente “toro (gu) enorme (gal) del cielo (an)” y que representaba a la constelación de Tauro; constelación que es identificada con En-Nugi o En-Bilulu, dios de los diques y canales, asociado a Ishkur/Adad, quien lo puso a vigilar el volumen de agua que pasa del Apsu a los ríos Tigres y Eufrates,  y a Ninurta dios de la agricultura que dependía de esos canales para sus cultivos.

Ishkur es asimilado a Teshub por los filisteos y desposa a la diosa de la luz Arianna de estos pueblos de la montañas; fue la forma de unir la tradición sumeria a la indoeuropea. En los mitos mesopotamicos se tiene, sin embargo, que el dios Ishkur/Adad desposará finalmente a la diosa Shala, diosa de los granos; Adad trae las lluvias que fertilizan a la tierra; por su parte Utu/Shamash toma por compañera a la diosa Sherida, una diosa de la luz que sería equiparable a la diosa solar de Arianna de los hititas; pero que al ser absorbida por los semitas se le llamó Aya y era una diosa menor vinculada a las aguas. En la mitología de India el dios solar del panteón hindú es Surya y su compañera es Sharaniá, una diosa secundaria de las nubes. La comparación homófonas entre Sherida y Sharaniá y que ambas sean esposas del sol nos da un indicativo de que Sherida/Aya tiene raíz indoeuropea y se trata de una diosa que representa a las nubes. Es por ello que en la versión fenicia, Moth (el sol, calor y sequía) y Baal (las tormentas, lluvia y fertilidad) rigen un baile alterno de ciclos anuales, donde Astarte anda con ambos dioses; el mito hitita – sumerio había evolucionado dentro de los pueblos semitas adaptándose a las condiciones locales.

¿Qué paso con Ereshkigal? Bueno, ella permaneció en Kur, y se volvió la reina del lugar, peleo por su cuenta contra demonios y fantasmas, al fin de al cabo era igual que su hermana menor Inanna/Ishtar, una diosa guerrera. Tampoco estuvo sola mucho tiempo, entre sus amantes se encuentran Erra, demonio de las guerras y la peste; y Ninazu, hijo de Ninurta, dios de la agricultura, Gugalana/En-Nugi o En-Bilulu, dios de los diques y canales, y el propio Ishkur/Adad.

Ninazu habitaba en el Kur y vigilaba las fuentes de las agua de la vida y la muerte. Hijo de esta aventura nacerá el dios Gizzida o Hubishag, dios del amanecer, quien abre las puertas del Kur para que Utu pueda volver a recorrer todos los días el cielo. Al ser Gizzida dios del amanecer no hace más que confirmar que Ereshkigal, su madre, era la diosa de la noche.

Gizzida, descendiente de la rama de los dioses de la salud y la medicina, desposa a la hermana de Dumuzi, la diosa Dazima, otra diosa de la salud; juntos fueron representados como dos serpientes entrelazadas; es la primera imagen del moderno caduceo, símbolo de Hermes/Mercurio, dios del comercio y asociado por error de los norteamericanos con el báculo de Asclepio, dios de la medicina que tiene una sola serpiente; aunque con lo cara que es la medicina moderna se puede suponer que no hubo error por parte de los pragmáticos estadounidenses.

Las antiguas tablillas de barro cuentan que en una de las reuniones anuales de los dioses, Ereshkigal no podía asistir, muy ocupada con sus deberes en Kur; y envía a su visir Nantar, cuyo nombre se traduce en “destino” y que era el dios de la muerte, las pestes y enfermedades, a subir a la tierra y buscar su parte de los servicios.

La presencia de Nantar en el palacio real fue algo que cerró la boca de todos los presentes. Nantar es descrito como un ser sin pies, ni manos y sin boca para hablar o comer. Rápidamente los dioses hacen espacio y preparan la parte de la cena real que corresponde a Ereshkigal; todos se levantan y se inclinan ante Nantar, en respeto, mientras el demonio se ubica en el puesto de su señora; todos menos Nergal. Nantar al ver la falta de respecto del dios se levanta de la silla destinada a su señora y se retira.

La asamblea de los dioses conoce lo que se les viene encima, la ofensa de Nergal a Nantar es una ofensa directa a Ereshkigal. Nergal es obligado a llevar al Kur los tributos destinados y para pedir perdón a la diosa. Antes de partir, En-Ki le llamó y le dijo a su sobrino:

no aceptes un asiento en el Mundo de los Muertos, ni comas de sus alimentos, no bebas de sus vinos, no te bañes y, lo más importante, resiste a la tentación de unirte con Ereshkigal, aún siendo ella tan hermosa—.

Acompañado por siete escorpiones, representaciones de plagas, y cargando un trono hecho de roble y oro, como presente para la diosa. Nergal llega hasta Kur, pasa por sus siete puertas y se presenta ante el salón del trono con los obsequios para la diosa. Nergal era un dios guerrero; dios de la caza y la guerra, apuesto como corresponde a un príncipe de los cielos, y Ereshkigal no era una santa si nos entendemos; ella no pretende dejar de pasar la oportunidad de incluir entre sus conquistas a tan apuesto dios. Ereshkigal le ofreció un asiento, el dios se rehusó. Le trajo comida y bebida, pero también las rechazó. Le ofreció la diosa un baño para limpiarse de tan largo viaje, pero también se negó. Entonces, fue Ereshkigal quien tomo un baño y Nergal vio su cuerpo; él quiso resistirse, pero cuando la diosa se dejó ver nuevamente, al salir del agua, hasta ahí aguanta aun hombre.

Fueron seis días y seis noches de pasión; pero al séptimo Nergal agarró sus ropas y regresó al mundo de los vivos. Al despertar sola, la diosa explotó, sus siervos corren y se ocultan, la furia de la diosa estremece todo Kur. Nantar vuelve a subir a la tierra de los vivos y al cielo; el mensaje de la diosa es claro y simple:

Nunca he pedido nada, pero si Nergal no vuelve reviviré a todos los muertos y estos llenaran el mundo de los vivos—.

An/Anu ordena el regreso de Nergal; acompañado —vigilado— por Kakka, el heraldo de An/Anu. Nergal no está dispuesto a atender los caprichos de una mujer y al entrar en el salón del trono agarra por los cabellos a la diosa, arrastrándola fuera del trono. Como guerrera que ha vencido a demonios y monstruos del Kur, ella contraataca; entre golpes y sangre la pareja cubre todo el palacio, que retumba con los impactos; los demonios buscan grietas para desaparecer ante tanta destrucción; finalmente en el piso ambos dioses se retuercen en su lucha y un fuerte beso sella su destino. Nergal se convierte en el rey de los infiernos y comparte ahora el trono con Ereshkigal. Nergal es ahora conocido como Erra, demonio de las guerras y señor de las pestes.

De los amores de Nergal y Ereshkigal nacerá el dios Neti, quien se vuelve el portero principal de los infiernos. Los otros seis porteros del infierno son: Kishar, Endashurimma, Enurulla, Endukuga, Endushuba, Ennugigi. Neti, también llamado Nedu, cumplía para sus padres funciones similares a su primo Nabu, era el escriba y heraldo del consejo de dioses infernales.

Los infiernos tuvieron su propio consejo real; siete dioses lo conformaron: Nergal y Ereshkigal, señores de los infiernos; Gugulana (El Toro del Cielo —En-Nugi/En-Bilulu), primer consorte de Ereshkigal. Namtar, el visir del inframundo; Gizzida, hijo de Ereshkigal y dios del amanecer; Ninazu, quien cuida las fuentes de las aguas de la vida y la muerte y Neti, señor de las puertas.

Se cuenta que en los tiempos de Marduk, agobiado por sus nuevas funciones,  es convencido por Erra de tomar unas vacaciones. Erra queda encargado del trono celeste y aprovecha la oportunidad para armar la guerra y disputa entre las ciudades; su meta provocar la caída de Babilonia; Ishum, hermano menor de Nergal y un dios del fuego reemplazó en funciones a Nusku, hermano y visir de En-Lil cuando asume Marduk el trono de rey de los dioses. Ishum debe hacer para Erra de heraldo, pero logra confundir los mensajes logrando que Babilonia se imponga en las nuevas disputas; al regreso de Marduk de sus vacaciones encuentra a su ciudad con mayor fuerza y poder y felicita al no tan contento Erra por su buen trabajo.

Howard Phillips Lovecraft inspiró mucha de su obra en los dioses de Babilonia y Nínive;  el más famoso es Cthulhu. No existe este dios en la mitología de la región, pero si hay una ciudad llamada Kutha o Cutch, que era la ciudad de Nergal, dios de las pestes y plagas. También entre los pueblos fenicios existe el culto terrible a Moloch, que era muy extendido en la colonia fenicia de Cartago, en la actual Túnez, la ciudad rival de la Roma antigua.  Según los historiadores a Moloch se sacrificaban niños lanzándolos a crisoles de fuegos y llamas ardientes; donde el sonido de fuertes tambores acallaban los gritos de los padres y de las victimas.  El dios Moloch al que se sacrificaban las victimas inocentes eran posiblemente el dios Moth, dios de la muerte cananita, o su equivalente en la ciudad de fenicia de Tyro, el dios  Melkart; incluso se puede vincular con el dios de los amonitas llamado Milcom. En Babilonia a Nergal se la daba el título de Malik, que significa “señor o rey”, podemos asumir quien inspiró a tan horrible dios y el por que ha pasado a formar parte de los catálogos de la Demonología.

Mitos del oriente próximo (14) Muerte y resurrección

Las conquistas de Inanna/Isthar la convirtieron en una diosa errante, nunca en un mismo sitio; y los deseos de Innana/Ishtar por expandir sus dominios llegaron a querer conquistar también la tierra de Kur, el reino de los muertos, más allá de las montañas, tierra que dominaba su hermana mayor Ereshkigal. La aventura de la diosa y su descenso a los infiernos es quizás su más famoso mito. Según el mito, tras la salida del Ereshkigal del trono de la noche y pasar a dominar el Kur —infierno—; Inanna/Ishtar asume sus funciones como reina de la noche, mientras su hermano Utu/Shamash asume las del día. Inanna no conoce por su premura e impulso las reglas del infierno; a medida que atraviesa cada una de las siete puertas debe ir dejando un pago, —tal como el cobro de la moneda por Caronte para permitir el viaje del alma de un lado a otro del río—. Cuando finalmente cruza la última puerta ya va desnuda y no tiene posibilidad de luchar contra los demonios que acompañan a su hermana. Ereshkigal no es tan benevolente con los que invaden su reino y mata a su hermana menor; cuyos restos son colgados en la paredes.

La desaparición de Inanna provoca en la tierra la infertilidad y el caos. Nannar/Sin su padre decide intervenir y pide ayuda a su padre En-Lil; a lo que este responde —Ella misma se lo buscó—; Nannar/Sin pide ahora ayuda a su tío En-Ki/Ea. Aunque disgustado aun con la joven por haberle sustraído las Me; entiende lo grave de la situación y crea dos seres asexuales; Kalatur y Kurgara, seres invertidos sexualmente (travestidos u homosexuales) que viajan al inframundo para conmover con canto y música el corazón de la diosa de los infiernos Ereshkigal —la versión babilonia de Orfeo— y conseguir la liberación del cuerpo de Inanna, presa en los infiernos por su propia ambición. Las criaturas sin género logran engañar a Ereshikigal consiguiendo que les entregue el cadáver de la diosa, al que aplican el “agua de la vida“, obtenida de Ninazu, resucitándola.

Inanna puede volver a la superficie pero debe encontrar un remplazo para ocupar su puesto en el submundo. Sus siervos y devotos no son sacrificables; pero al ver la indiferencia de su esposo por su desaparición; Inanna lo condena a ocupar su lugar. Dumuzi escapa y pide ayuda a su hermana Geshtinanna, y ella lo esconde en su huerto trasformándolo en carnero (Aries). Pero de nada le vale, los Gallu —demonios— lo encuentran y lo arrastran al reino de los muertos.

Dumuzi pasa a ser uno de los porteros del inframundo, y acompañando en labores al joven dios Gizzida —dios del amanecer, equivalente a la griega Eos, la aurora—. Juntos abren las puertas del amanecer para que el carro del sol recorra los cielos cada día conducido por Utu/Shamash; en el poniente, otra puerta es vigilada por los gemelos Lugalgirra y Meslamtea; quienes reciben el carro y lo pasan a Nergal/Erra, que lo  conduce por  el Kur —el infierno— devuelta al punto de partida en el este.

Al final Inanna perdona a su marido y vuelve a los infiernos, esta vez en son de paz, acompañada por su cuñada Geshtinanna; ella al ver que Inanna realmente ama a su hermano acepta alternarse con su Dumuzi en los infiernos; volviéndose la compañera de Gizzida. El dios pastor sube a la tierra al inicio de las lluvias durante el otoño y el invierno y se oculta entre marzo-abril (cuando Aries deja de ser visible en el cielo), mientras que Geshtinanna reina durante la primavera y el verano en los periodos de cosecha (aparece con Libra y desaparece de los cielos entre septiembre-octubre). Inanna al final no salió muy bien librada tampoco de su aventura en el inframundo; desde entonces Venus no puede subir a lo alto del cielo y esta condenada a ser siempre una estrella en el horizonte. De los amores de Inanna/Ishtar y Dumuzi/Talmuz nacerán Shara, un dios menor de la guerra, adorado en la ciudad de Umma, al noreste de Uruk y Lulal, el hijo menor, dios patrón de Bad-Tibira, ciudad vecina más a la costa del Tigris, que reemplazó a su padre en el templo de la ciudad.

En la versión asiria el motivo de Ishtar de bajar a los infiernos es recobrar a su esposo muerto (Talmuz), según que por un jabalí —animal del dios Ninurta, el agricultor—. En su viaje al infierno, Ishtar va dejando sus joyas, armas y velos como pago al pasar por las siete puertas del infierno; hecho recordado en toda la región aun hoy día con la famosa danza de los siete velos; tan famoso baile que interpretado por Salomé ante su padre el rey Herodes tuvo como pago la cabeza de Juan, el bautista.

Si bien la relación entre Marduk o Adad, Nergal e Ishtar no aparece tan evidente en los mitos sumerio-acadios; en la versión ugaritia (un pueblo semita en la siria mediterranea) tenemos que el dios principal es El (En-Lil), padre de todos los dioses. El sede su poder a su hijo Baal (equiparado a Marduk) para vencer al Leviatan (Tiamat). La esposa de El es Asherah y serán padres de Astarte, Baal y Moth —dios de la muerte y la sequía, que sería equiparable a Nergal, rey del inframundo y dios del calor de las religiones mesopotamicas—; y de Astarte y Baal nacen Anat y Aleyin (Talmuz). Para muchos Asherah, Astarte y Anat son la misma diosa Ishtar.

En Palestina no suele llover desde finales de abril hasta septiembre. Las lluvias comienzan en octubre y continúan durante todo el invierno hasta abril, gracias a lo cual crece una abundante vegetación. Dos dioses pelean por Astarte y se vencen repetidamente en un ciclo anual. Las lluvias cesan y se marchita la vegetación cuando triunfa Moth sobre Baal; al comienzo de la estación lluviosa Baal despertaba la vida con ayuda de Astarte, su hermana, permitiendo que volviese la fertilidad. En una segunda versión son los hermanos, Anat y Aleyin, que luchan juntos contra el dios Moth.

La influencia de Astarte/Anat llegó a Egipto, durante la invasión de los hicsos allá por el 1600 a.C.; estos pueblos comerciantes de raíces hurritas (sirias) introdujeron el culto a la diosa. En la versión egipcia el dios Seth —dios del desierto y las tormentas—, pierde el control de Egipto ante su sobrino Horus, que recobra el trono de su padre Osiris, con ayuda de su madre Isis y su tía Neftis, esposa de Seth. El conclave de las diosas de Egipto señala que ninguna hija de Ra es digna de ser esposa de un usurpador y recomiendan que se le de como esposa a Astarte/Anat. Seth no fue un mal marido; cuando Apofis invade Egipto y pide a las diosas como pago, Seth contraataca hasta vencer al dragón para defender el honor de su esposa y de paso salvar a Egipto. Aquí Seth contra Apofis es igual al Baal de los fenicios contra el Leviatan y al Marduk babilonio contra Tiamat.

La cercanía entre griegos y fenicios hará de la pelea entre Ishtar y Ereshkigal su propia versión. Talmuz, conocido por los fenicios como Adonis es deseado por las diosas Afrodita (Ishtar) y Perséfone (Ereshkigal); Zeus (En-Lil) indica que el joven permanecerá cuatro meses con cada diosa y los cuatro meses sobrantes a su antojo. Aquí el pastor decide pasarlo con Afrodita. El dios Ares, amante “oficial” de la diosa no se lo tomo muy bien y enviará un jabalí —al igual que Ninurta contra Talmuz en el mito asirio— para matar al intrépido joven. Señalamos que Ares es equiparable al dios Marte romano, dios de las tormentas de primavera e inicio de la temporada de cosecha entre griegos y romanos, momento cuando en el mito de babilonia Dumuzi baja al inframundo.