Cosmogonia (10) Los titanes de la noche, las estrellas y los vientos

De los seis grandes titanes, cuatro de ellos ayudaron a su hermano menor, Cronos, a derrotar a su padre, Urano, el cielo estrellado. Japeto el mayor de ellos tuvo por recompensa las tierras al poniente, convirtiéndose en el primer señor que reinaba en el mundo de los muertos; por su parte Hiperión tuvo por pago las tierras de donde nace el Sol, y como los dioses de la mayoría de las culturas antiguas se volvió el señor de la luz, el que todo lo ve con sus ojos de fuego; los otros dos fueron Crío (Krío, Críus, que traduce ‘regla’) y a quien se le daba el sobrenombre de Megamedes, literalmente ‘quien mide’; y Coios (Ceo como se le conoce más comúnmente en el habla española, que traduce: duda, pregunta o consulta), y era llamado también Polo (literalmente hace referencia al Polo Norte, lugar en los cielos donde giraban todas las estrellas); el quinto de los hermanos fue Océano, por su falta de apoyo a Cronos (el sexto) para vencer a Urano fue expulsado por sus hermanos lejos de las tierras conocidas, y se convirtió en la corriente de agua que rodea al mundo, y que todavía lleva su nombre.

Coios y Crio

Coios reinaba en las regiones al norte del mundo; mientras que Crío en las tierras más cálidas al sur. A su manera estos dos hermanos regían sobre los cielos de la noche; Coios marcaba el lugar en el firmamento donde hoy la estrella polar permanece inmóvil en las noches; pero hay que aclarar que este puesto ha variado con los siglos. Hace unos cinco milenios, esto es cerca del 3000 a.C., la estrella que ocupaba la posición de reina de los cielos era una pequeña estrella de cuarta magnitud, Thuban (del árabe que traduce serpiente y que es la Alfa del Dragón), invisible hoy por la contaminación lumínica y ambiental urbana. Esta estrella era importante en los mitos egipcios donde el dragón o la serpiente devoraban el alma de los muertos.

Para la época de los primeros griegos (cerca del 1000 a.C.) las estrellas más cercanas al polo norte eran Kochab (nombre árabe que traduce ‘estrella’, y es la Beta de la Osa Menor) y Pherkad (otro nombre árabe, que traduce ‘becerro’, la Gamma de la Osa Menor), era una pareja de estrellas, que sin llegar al alcanzar el polo parecían al girar sobre ese punto mágico, y fueron llamados por los egipcios de ese entonces con el nombre de los Indestructibles, y por sus seguidores los pueblos árabes como los Guardianes del Cielo. Ya para la época de los romanos a inicios de la era moderna, no había estrella polar como tal; sino que era un punto vacío entre nuestra Polaris (Alfa de la Osa Menor, cuyo nombre real es Cynosura, que traduce la ‘cola del perro’, se aclara que la constelación original no era un osezno, sino uno de los perros del labrador (Boyero)) y Kochab (Beta de la Osa Menor). A medida que pasaban los siglos de la era cristiana, y el polo se iba acercando más a Cynosura y alejándose de Kochab, quien era para los primeros pueblos árabes la verdadera reina de los cielos, estos empezaron a llamar a Cynosura con el epíteto de ‘la Ladrona‘.

Coios3

Coios reinaba en el punto sobre la cual todas las demás estrellas parecen girar a su alrededor; por esa razón se vincula a Coios con el poder de los oráculos, poder que compartía con su mujer y hermana, la titanesa Febe (la brillante), quien fue la primera diosa lunar, y luego reemplazada por Semele (una de las hijas de Hiperión Theia, la diosa del brillo y la luz, pero en este caso del brillo del oro y la piedras preciosas) y en ese puesto finalmente por su nieta Artemisa.

Febe3

Coios y Febe tuvieron dos hijas, una fue Leto (Latona en revisión romana), y cuyo nombre traduce ‘la oculta’, la otra fue Asteria (la estrellada). Las hijas de Coios parecen haber representado las dos ramas principales de la profecía: Leto y su hijo Apolo presidieron el poder profético de la luz y el cielo, mientras que Asteria y su hija Hécate presidieron los poderes proféticos de la noche, la oscuridad ctónica y los fantasmas de los muertos. Asteria y Leto son diosas de la noche, los hijos de Leto los luceros que traen la luz; Apolo el Sol y Artemisa la Luna; así Leto era vista como una diosa vinculada a la noche y al amanecer, al traer a luz al mundo desde la oscuridad; mientras que su hermana Asteria es la que trae la oscuridad, esto es una diosa del crepúsculo y de cuando el cielo se llena de estrellas.

En este punto es interesante observar como los distintos dioses protogonos (primigenios) fueron remplazados en funciones por los titanes, así Urano, el cielo estrellado, fue reemplazado por Coios y Crío; mientras que Nix, la noche misma, tuvo competencia con descendientes de los titanes; entre ellas las dos hijas de Coios y Febe, las titanesas Leto y Asteria; los nombres de ambas diosas traducen la oscuridad de la noche y el manto de estrellas con que se viste.

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Iniciamos con Asteria y donde algunos la vinculan con la diosa fenicia Astarté, apoyando con ello el origen de cultos orientales llegados a Grecia y vinculados a LetoAsteria, y sus descendientes; posiblemente a través de las colonias griegas asentadas en las costas orientales de Anatolia (Turquía). Recodemos que Astarté era entre los fenicios una diosa de la fecundidad y la guerra, equiparable a la Ishtar mesopotámica o a la Inanna sumeria. Pero la historia de Asteria dentro de los mitos griegos esta lejos de esa Afrodita guerrera de los mitos orientales. Asteria es primero una diosa de los ritos nocturnos y la necromancia (comunicación con los muertos), secretos que le había enseñado su madre Febe. Es esta relación con la noche lo que hace que se confundan y fundan Asteria y Nix (la noche) en los mitos, y por ello a veces se pone a Nix como madre la diosa Hécate, la diosa de las brujas.

asteria2

Hécate es en la mayoría de los mitos la única hija de Asteria y del titán Perse (el destructor), uno de los hijos de Crío; aunque otras referencia tratan de poner como padre a Zeus. Esta segunda ascendencia es colocada realmente, como al igual con Afrodita (nacida de la sangre de Urano), para evitar que la diosa del amor dispusiera del libre albedrío por encima del rey de los dioses; y al poner a Zeus como padre de Hécate se cumple con la misma función. La tradición dice que aquellos titanes que se unieran y lucharan de parte de los dioses conservarían sus reinos; Hécate estuvo entre los titanes que apoyaron a los dioses, y por ello conservó su dominio en los cielos, la tierra y el inframundo, siendo así una de las diosas con mayor poder dentro mundo griego.

De los amores entre Asteria y Zeus se cuenta una segunda historia de la titanesa; Zeus, tras haber logrado el control del mundo, se dedicó, como muchos dioses padres, a poblar el nuevo reino con sus vástagos. Entre las muchas féminas perseguidas por el dios tenemos a Asteria, pero la diosa no se dejo alcanzar, y cuando el dios estaba por agarrarla se trasformó en una codorniz y salto al mar. Los dioses de las aguas al ver que se ahogaba la convirtieron en una isla flotante, conocida como Ortigia (la isla de las codornices) y que luego sería renombrada como Delos.

Hécate, la hija de Asteria, es una diosa de la noche, la magia, la luna (nueva), los fantasmas y la brujería. Su culto, al igual que muchos de sus parientes, parece provenir del Asia Menor y de la región de Tracia (al sureste de los Balcanes); donde era adorada como una diosa de los partos. Con el tiempo los niños no bautizados, o aquellos que morían en los partos se decía que pasaban a formar parte de los espectros que la acompañaban; de ahí que la volviera una diosa de los fantasmas.

hecate

Hécate formó parte de un grupo exclusivo de diosas vírgenes, como Atenea, Artemisa, Astrea, Ilitía y Hestia (por citar algunas); se relaciona con su prima Artemisa por ser al igual que ella una diosa de los bosques, con su abuela Febe, por ser una diosa lunar; se le confunde con Desponia (una hija de PoseidónDemeter) y que era una antigua diosa ctónica micénica de la vida, la muerte y la resurrección, y cuyo culto luego se fundió con el culto de su media-hermana Perséfone (hija de Zeus y Demeter); de igual forma se la confunde con la diosa del mar, Ceto, la señora de los monstruos marinos, y por ello en algunas versiones se dice que Hécate era madre de Escila con Forcis, dios marino de las profundidades, que era para todos los efectos el esposo de Ceto. Todas estas asociaciones a otras diosas provienen seguramente de los intentos griegos iniciales de introducir este culto oriental dentro de sus propios mitos; por ello la diosa tenía reinos en el cielo (como una forma de la luna), en la tierra (como señora de los bosques), y del inframundo (como señora de la muerte y resurrección).

Hécate suele ser representada como una mujer que lleva una antorcha y que se aparece en las encrucijadas, por ello los romanos también la identificaron con su diosa local Tribia, que justamente regía en las encrucijadas; estando ambas vinculadas así a los destinos y los misterios. Más tarde y con el paso de la Edad Media se la volvió una figura de tres rostros, o tres mujeres unidad por la espalda; para identificarla como una diosa triple, como muchas de las diosas de las tradiciones celtas; y donde Shakespeare tomo inspiración para sus tres brujas de Macbeth.

Pero en los primeros tiempos (durante los titanes), Hécate era como su abuela Febe una diosa de la luz (de la Luna), a la que se le pedían deseos; principalmente nacimientos de niños sanos; pero cuando Artemisa (su prima) toma el carro de la Luna y remplaza de la diosa Semele, Hécate poco a poco se va volviendo una diosa de la oscuridad, para finalmente ser asociada a las noches de Luna Nueva, cuando sale con un jauría de perros fantasmas y es acompañada de espectros infernales, como el demonio Espusa (un espectro devorador de carne humana y con la capacidad de cambiar aspecto), esta imagen en el mundo medieval se vinculo también a la diosa lunar Diana (la Artemisa romana) y se fundió con Titania (la reina de las hadas, y cuyo nombre nos recuerda que se trataba de una hija de los titanes).

De Hécate hay pocas historias y mitos, en parte por haber sido absorbida o asociada con otras diosas. Sin embargo sus animales acompañantes si formaron parte de mitos importantes. Se dice que su principal mascota era una perra negra. Los mitos señalan que se trataba de la reina Hécuba, la reina de Troya; que cuando ya iba como esclava, tras la caída del reino, los vencedores pararon en el reino en Tracia del rey Poliméstor, donde ella había enviado a su hijo Polidoro para salvarlo de la guerra. Hécuba descubrió para su horror que su único hijo que ella asumía vivo y libre, había sido asesinado por Poliméstor para quitarle los bienes que había traído. Hécuba furiosa logra escapar de sus ahora nuevos amos, entra al palacio del rey, donde se vengó sacándole los ojos y matándolo junto a dos de sus hijos. Unas versiones dicen que los guardias griegos la alcanzaron y asesinaron; otras que escapó al bosque donde terminó muriendo de dolor por la suerte de sus hijos, o que se lanzó por los riscos para caer a las aguas del mar. En cualquiera de las versiones los dioses (o Hécate) transformaron su alma en pena en una perra; quien quedo luego como familiar (animal que acompaña siempre a las brujas) de Hécate.

El segundo familiar de la diosa de las brujas es un turón (un pequeño carnívoro pariente de las martas, hurones y comadrejas); según los mitos se trato de una sierva de Alcmena (la madre de Heracles/Hercules); Hera sabiendo la promesa que hizo Zeus de que el próximo hijo varón de la casa de Perseo sería rey, y consciente de que Alcmena esperaba un hijo de su infiel esposo, deseo la muerte del niño y la madre; para ello envió a su hija Ilitía (diosa de los partos), o fue ella misma, a demorar el parto de la adultera y acelerar el parto de otra reina rival Nícepe; así Nícepe tuvo un niño a los siete meses de embarazo, y Euristeo se volvería rey de Micenas por la promesa de Zeus; pero Alcmena, embarazada de gemelos no podía parir; Ilitía (o la misma Hera en otras versiones, se aclara que Hera era para muchos no sólo la diosa del matrimonio, sino también de los partos, absorviendo a Ilitía, que era posiblemente una diosa más antigua, y transformándola en una de sus hijas, o manifestaciones) se había ubicado en entrada de la sala de parto y cerrado las piernas; buscando con ello la muerte de los niños y la madre. Eso lo hubiera logrado si no fuera por Galantis, la sierva de Alcmena, que al descubrir lo que ocurría salió de la habitación de su ama gritando, «han nacido, han nacido los niños»; la diosa sin entender lo que pasaba abrió las piernas y los mellizos Alcides (Heracles) e Ificles nacieron finalmente; furiosa por el engaño Ilitía (o la misma Hera, según versiones) transformó a Galantis en un turón; que luego fue recogido por Hécate.

El último mito griego importante donde aparece Hécate fue cuando ayudo a Demeter, a rescatar a Perséfone de los infiernos; Hécate acompañó a Demeter a descender al inframundo a buscar a su hija, avanzando adelante con dos antorchas en sus manos, y seguida por la diosa de las cosechas. Luego acompañó a la chica, junto con Hermes, a regresar a la superficie. Dado que la joven debía regresar cada año al inframundo, era acompañada en el trayecto y en su permanencia en el reino de Hades por Hécate, quien asumió de esta forma su labor ctónica. Hécate, se volvió así, junto con Hermes, en la diosa de los fantasmas, sirviendo al igual que el mensajero de los dioses como una diosa psicopompa.

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Leto (la oculta, la recatada) tuvo una suerte distinta a su hermana; se convirtió en una de las tantas aventuras famosas del padre de los dioses (Zeus), fruto de esa relación nacieron dos mellizos: Apolo y Artemisa, quienes pasaron a convertirse en dioses importantes del Olimpo. Leto es considerada la diosa de la maternidad, a ella se le piden los embarazos y esta relación se refleja en el fuerte lazo que tuvo con sus hijos.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, supo de esta relación adultera persiguió a la amante y prohibió que se le diera lugar de reposo en cualquier tierra emergida (continente e isla); y a su hija Ilitía le prohibió ayudar en el nacimiento de los hijos de Leto. La hija de Febe recorrió las tierras, montes y campos, y al final islas, buscando un lugar donde esconderse de esa persecución y poder escapar de la furia de Hera. Al final encontró refugio en la isla flotante de Ortigia (su hermana transformada), que no era tierra fija, ni isla; ahí tuvo dolores de parto durante nueve días, varias diosas se condolieron de sus dolores, entre ellas: Dione (madre de Afrodita), Rea (la madre de Hera), Temis (la madre de las Horas, diosas tutelares de la ley, la paz y la justicia), incluso Theia (la madre de Helios, SemeleEos), tuvieron que intervenir para aliviar los dolores del parto que no ocurría.

Las diosas se vieron en la necesidad de usar a Iris, la mensajera de Hera, para que la diosa del arco-iris hablara con Ilitía lejos de su madre y la chantajeara con un hermoso collar a cambio de permitir el parto de los dioses que venían. Ilitía aceptó el trato y permitió que parto ocurriera. Primero nació Artemisa, y la niña ayudó luego a su madre en el nacimiento de su hermano Apolo. Se cuenta que tal fue la impresión por el dolor que había experimentado su madre, que Artemisa juró que nunca permitiría que varón alguno la tocara y la embarazara; así Artemisa se volvió una diosa siempre virgen. Dado que Artemisa había ayudado a nacer a su hermano, por este acto, la chica también se convirtió en una diosa de los partos, así sustituyó, complemento y se fusionó a Hécate y a Ilitía en esas menesteres en la tradición griega.

Tras el nacimiento de los hijos de Leto, la isla de Ortigía fue fijada en el mar y se la llamó Delos, donde hay un oráculo importante de Apolo, quien entre sus muchos nombres recibe el de Febo (el brillante) y heredó de su abuela Febe el don de la profecía.

Leto logro volver al continente nuevamente perseguida por la furia encendida de Hera, y en Delfos fueron, la madre y los niños, atacados por la serpiente Pitón (un de los tantos dragones de la antigüedad que fueron creaciones de Gea/Gaya, la tierra). La serpiente custodiaba un templo oráculo cuyos vapores permitían a las sacerdotisas adivinar el futuro. Pitón persiguió a Leto y sus hijos, en parte instigada por Hera, y en parte la serpiente conocedora de la profecía sobre que el nacimiento de los hijos de la titanesa marcaban su fin. La bestia escamosa atacó tan pronto se acercó Leto con sus hijos recién nacidos; pero la serpiente no pudo contra las flechas que le disparó Apolo, que tenía para ese entonces cuatro días de nacido. El templo paso a manos de Apolo y las sacerdotisas que lo cuidaban pasaron a servir al dios de los oráculos; desde entonces esas mujeres que se dedican al arte de la profecia se les llama pitonisas, en recuerdo a la serpiente muerta por el dios, sirven al dios de los oráculos. Apolo como dios de los oráculos divide su tiempo en dos partes, en verano está en Delfos, en invierno viaja a Hiperboria (el norte del mundo) donde regía su abuelo Coios.

Haber sobrevivido a la serpiente fue un milagro, indicaba el poder de los nuevos dioses; pero las desventuras y su ascenso al Olimpo aún faltaban; y Hera no iba ha hacérselos tan fácil. En su camino la madre quiso dar de beber a sus hijos de un estaque, pero los campesinos instigados por Hera enlodaron las aguas; ese fue el punto donde Zeus termino por intervenir, castigó a los campesinos convirtiéndolos en ranas y a vivir para siempre en el lodo; y trajo a sus vástagos al Olimpo, donde fueron recibidos por los otros dioses como iguales.

Las desventuras de Leto no acabaron ahí, tiempo después Hera envió al gigante Ticio, y este quiso violar a Leto; pero al escuchar los gritos de su madre, sus hijos intervinieron atacando con flechas al gigante, pero esta criatura ctónica era inmortal, Zeus intervino para ayudar a sus hijos, enviando a Ticio al Tartaro, donde fue atado al suelo y eran devoradas cada día sus entrañas por dos buitres o dos serpientes (comparable al castigo que sufrió Prometeo por haber llevado el fuego a los hombres). En ese punto Hera entendió que no podía seguir atacando a la amante, ello provocaba que su marido siempre se pusiera de parte de la rival, y eso podía ser peligroso para ella al final.

Leto como símbolo de la buena madre fue siempre ayudada por sus hijos. Cuando la reina Níobe se atrevió a decir que ella era mejor madre que Leto, ya que tuvo más descendencia, siete hijos y siete hijas; Apolo y Artemisa le hicieron pagar cara su ofensa. Los dioses bajaron del Olimpo y mataron a todos los hijos de la reina, Apolo a los varones y Artemisa a las chicas; aunque algunas versiones señalan que dejaron vivos a uno de los chicos, Amiclas; y a una de las chicas MelibeaNíobe tuvo tanto dolor por la muerte de sus hijos que se quedó inmóvil y los dioses la transformaron en piedra. Amiclas fundo luego una ciudad cercana a Esparta que lleva su nombre, lugar donde se dice que fueron asesinados años después el Rey Agamenon y la princesa troyana, convertida en esclava, Casandra. Por su parte Melibea desposo a Neleo y fue madre del argonauta Hector, quien vivió lo suficiente para, aún siendo un anciano, participar en la guerra de Troya como asesor de los griegos.

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Si bien las crónicas no reconocen más hijos a la pareja de Coios y Febe, existe un titán cuya paternidad no es fijada por ningún historiador, pero cuyo nombre lo vinculan como una versión masculina de Leto; este titán se le conocía como Lelantos (quien se mueve sin ser visto, el oculto). Lelantos era el dios de los bosques y la cacería en el reinado de los titanes, y cuyo culto principal en Grecia se ubica en Eubea (la segunda isla griega en tamaño y cercana las regiones de Ática (Atenas)Beocia (Tebas) donde hay una llanura con el nombre de Lelantum, que fue muy disputada en la antigüedad por ambas regiones continentales), y se le rendía culto en Frigia (región de Anatolia, Turquía), junto a su hija, indicando que se trataba de un culto oriental llegado a tierras griegas.

Lelantos3

A Lelantos se le conoce una sola hija, Aura, la diosa de las brisas, niña que tuvo Lelantos de sus amores con la oceanide Periboia (rodeada de ganado), una diosa de las corrientes de agua que fluían por entre los bosques y campos, donde venados, ciervos y otros rumiantes iban a beber. Aura, se decía que corría a tal velocidad que se la vinculó a las brisas de los campos, y su nombre paso a representar todo un grupo de ninfas vinculadas a las brisas frescas; aunque ninguna tuviera parentesco con la diosa en específico, (similar a como ocurrió con Halia, diosa de la isla de Rodas, que su nombre paso a agrupar al resto de las diosas que gobernaban en las distintas islas del Egeo).

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Aura era también una diosa de la cacería, se decía que reinaba en los bosques y forestas de Frigia (centro de Anatolia), y igual que Artemisa, y virgen, como corresponde a las diosas tutelares de los bosques impenetrables; pero se atrevió a juzgar a su prima, calificándola como de demasiado femenina para ser una virgen, [Aquí sin ofender al lector uno piensa mal y ve a estas diosas, acompañadas por distintas ninfas, como chicas lesbianas, y Aura seguramente entra dentro del estereotipo donde las lesbianas son como mujeres con pinta de machos, y así osa hacer esa comparación entre ella y su prima].

Artemisa sin embargo no es una diosa que se tome las ofensas sobre este punto tan a la ligera; habló primero con Nemesis, la diosa de la venganza, para pedir que se cobrara esta ofensa convirtiendo a la chica en piedra, pero Nemesis se abstuvo de actuar de esa forma señalado que no atacaría a una niña hija de un titán (Lelantos), pero indicó a la diosa que tal ofensa no se quedaría sin castigo. Dioniso, que en esos tiempos andaba por esos bosques en compañías de sus sátiros, bacantes y otras bestias, se encontró con Aura y la persiguió hasta que finalmente la violo. Fruto de esa unión Aura quedó embarazada de gemelos, y tal acto terminó por enloquecerla. Durante el embarazó Artemisa se acercaba a la chica y le decía cosas como: «mojigata, por que vas tan despacio y ya no vuelas como el viento y corres ligera». Cuando nacieron los gemelos, después de un parto largo e interminable, provocado también por Artemisa como parte de su venganza, Aura en su locura agarró a uno de los bebes y lo descuartizó, Artemisa vio con horror el acto de esta madre desnaturalizada y salvo al segundo niño, antes de que Aura lo destrozara también, y escapo con la criatura ajena. Aura sin embargo no superó la locura de haber sido violada y haber engendrado vástagos al dios de los excesos, finalmente se lanzó de los acantilados para morir ahogada; Zeus la transformó en fuente del río Sangario, río que corre por la región de Frigia.

yaco

El hijo de Aura y Dioniso fue llevado por Artemisa a Eleusis, una ninfa (oceánide) que reinaba en una región campesina cercana a Atenas, donde la población toma el nombre de la ninfa y era el lugar, según los mitos locales, donde fue raptada la hija de la diosa de la agricultura por el dios Hades. La ninfa recibió al chico y lo llevó con los sacerdotes del culto a su padre (Dioniso). El niño fue llamado Yaco (el que llora, o el nacido dos veces), y según las leyendas se volvió un heraldo del dios, y luego en la tradición su culto se fundió con el de su padre, llegando así a ser un sobrenombre del mismo dios de las orgías.

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Los misterios eleusinos

Según los mitos, Demeter empezó la búsqueda de su hija en aquellas tierras y llegó al palacio de Céleo y la reina Metanira, reyes del lugar, haciéndose pasar nodriza donde cuidó del bebé de los reyes; y en agradecimiento por su ayuda quiso hacer inmortal al hijo de los mismos; pero cuando una noche, tras frotar al niño Demofonte con ambrosía y ponerlo luego sobre el fuego para quitarle la piel mortal, fue sorprendida por Metanira, se rompió el encantamiento y el infante fue devorado por las llamas. Demeter recobró su apariencia divina y abandono el lugar, no sin reprochar a los mortales su impiedad; pero no antes de dar a Triptólemo, el hermano del niño muerto (o primo según otras versiones al hacerlo hijo de Dysaules, hermano de Céleo), unos granos y enseñarle a cultivar la tierra, misma que había quedado desolada y sin ganado tras la visita de Hades al sitio.

Se aclara que en algunos mitos Triptólemo es uno de los hijos de la misma ninfa Eleusis y Trochilo (que traduce rueda «de molino», y quien era uno de los sacerdotes de Demeter, en otros la pareja son padres de Céleo y Dysaules), Triptólemo, como hijo de Dysaules, era hermano de Eubouleos/Eubulo (buen trato), otro dios menor de las cosechas. Pero otros mitos ponen a Eubulo como hijo de Demeter y del dios cretense Carmanor (el cosechador, un dios menor local de la agricultura en Creta y de ascendencia desconocida, pero que se identifica con Yasión, el hijo de Zeus y la pleyade Electra; y a quien también se le compara con Atis, el amante de la diosa Cibeles en Frigia). Así Eubulo y Triptólemo son equiparables a otros dioses menores como Pluto (riqueza «agrícola») y Bootes/Filomeno (el que ara la tierra), ambos hijos de Demeter con Yasión, que como dioses ctónicos pasan a formar parte de los misterios eleusinos y fusionándose todos entre sí como dioses menores de las granjas, los cultivos y las cosechas.

Se cuenta que Triptólemo se volvió un héroe y viajó por el mundo enseñando como cultivar el grano, llegando hasta las tierras escistas (pueblo que habitó las estepas del centro de euroasia, en tierras que iban más allá de los montes Caucasicos, al norte de los mares Negro y Caspio, llegando sus fronteras a tocar las tierras rusas al oeste, las chinas al este, a siberia al norte y las tierras persas al sur); pero Linco, el rey del lugar se rehuso en enseñarlas a su pueblo y quiso matar al héroe. Demeter castigó el rey escista convirtiéndolo en un lince, y a esas regiones las condeno a que jamas podrían cultivar nunca nada, explicando así el modo de vida nómada de criadores de caballos y camellos de esos pueblos. Luego Triptólemo fue divinizado y se convirtió en un dios menor de la cosecha.

misterios eleusinos

Yaco también paso a formar parte de los misterios eleusinos, donde como un joven que lleva dos antorchas (aquí a semejanza de Hecate) acompañaba a la diosa Perséfone en su regreso del inframundo a la superficie en primavera para estar con su madre Demeter, la diosa de la agricultura. Es mencionado en esta actividad, y como una forma del dios Dioniso (su padre) por el escritor de comedias Aristófanes, en su obra «Las Ranas»; que justamente fue compuesta para esas fiestas.

Yaco, como dios menor de la cosecha se asocia con Eubulo y Pluto; y también se junta y fusiona con otros cultos antiguos como el de Zagreo, hijo de ZeusDemeter, o de ZeusPerséfone en otras versiones, muerto por los gigantes por instigación de Hera. Apolo sólo pudo rescatar su corazón y Zeus lo uso para dar vida a Dioniso al fecundar de la princesa Semele, princesa que al poner a prueba la divinidad de su amante termina muerta, lo que obliga a  Zeus a recoge nuevamente a la reencarnación Zagreo en el niño no nato y le permite terminar de crecer en su muslo, de ahí que se diga que Dioniso, al igual que Yaco, ha nacido dos veces.

Yaco se le vincula también con cultos como el de Fales (falo, pene), un sátiro que formaba parte de la comitiva de Dioniso y que era el dios del adulterio y la pederastia (abuso sexual a niños); y cuyo culto se fundió luego con el culto a Príapo, un hijo de Dioniso y Afrodita quien recibió la maldición de Hera, por su odio de madrastra contra el primero y celos contra la segunda, maldijo al niño para que naciese deforme (enano y con genitales enormes), por ello la diosa lo abandonó al nacer (y desconoce tener tal hijo) y fue recogido por unos campesinos, donde Príapo se volvió luego en un dios vinculado a los rebaños de cabras y ovejas, las abejas, el vino y los cultivos de la huerta. Este dios menor rústico de origen frisio era famoso por su gran dotación siempre en erección para indicar la fertilidad, y cuyas estatuas eran colocadas en los jardines (como hoy las personas colocan gnomos, o espantapájaros) para pedir por la fertilidad de los mismos y proteger el huerto, llegando su culto a ser muy común incluso en tiempos de la Roma imperial.

Yaco también se funde con otros cultos fálicos como los de los sátiros: Ortanis (erecto), Tychón (semental) y Conisalo (lascivo), posibles hermanos (hijos de Dioniso) y quienes acompañaban en la comitiva del dios del vino, y al mismo Príapo.

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Aunque Coios (Ceo) tiene sólo la descendencia indicada previamente, algunos mitólogos proponen relación entre este titán y la mitología nórdica. Las raíces las mitologías (greco-romana, nórdica y celta) se encuentran en la rama indoeuropea, y donde cada región dio su propio sabor local. Un ejemplo de ello es el titán Japeto, que reina en occidente estaba desposado con la diosa (oceanide) que reinaba en Anatolia (región que para ese entonces era simplemente conocida como Asia); en la tradición semita uno de los hijos del Noé bíblico es Jafet (Japhet), no dejan de ser fonéticamente ambos nombres muy similares, más cuando este fue, según la tradición hebrea, Jafet el padre de todos los pueblos arios, y del cual se dice que él y su familia se establecieron justamente en la región montañosa al norte que hoy conocemos como Turquía, para ser esto todo una simple casualidad.

Otra comparación similar tenemos con el dios Váruna de India, que es el dios del mar o las aguas, (incluidas las aguas de lluvias, esto es que el mar y el cielo son su reino); pero hermano de Váruna era Mitra (el sol), por tanto, si Mitra representaba el día, Váruna era el cielo estrellado de la noche, y el culto a Váruna se extiende hasta formar parte de los mitos hititas, pueblo de la hoy Turquía; y de ahí a los griegos con Urano no hay mucha distancia.

Al este de Europa, en Galia (Francia) los pueblos celtas adoraban a Taranis (el atronador), dios de las tormentas, similar al Júpiter romano, Taranis desapareció durante el medievo cuando los mitos celtas fueron reemplazados por los cultos cristianos; pero el dios sobrevivió asimilado por los pueblos más al norte, y guarda su nombre y poderes mucha similitud con el nórdico Thor. Similar destino tuvo el rey del panteón celta galo, Esus, cuyo nombre parece derivar del vocablo latino «herus» que traduce «señor»; a este dios se le sacrificaban víctimas humanas colgándolas de los arboles; esta costumbre también se aplicaba al dios nórdico Odín, del que se dice que para alcanzar la sabiduría se colgó del árbol de la vida boca abajo durante nueve días. Entre los celtas de Irlanda son muchos los cuentos que narran la lucha entre los hijos de la diosa Dana (los Tuatha Dé Danann) y los Formorianos, antiguos habitantes del sitio y que suelen ser asociados a gigantes y/o demonios; entre esos monstruos se cita a un dios cíclope, Balor, que al abrir su único ojo fulminaban con la mirada a los que lo veían. No deja de ser comparable el poder de este cíclope con el del galo Taranis, el Júpiter romano o el Zeus griego; y más todavía cuando se dice que Odín es un dios tuerto (de un solo ojo); así las distintas mitologías tienen puntos de encuentros que muestran un origen común.

Por otra parte se tiene que Zeus, de donde deriva el vocablo latín: Deus (Dios), también tuvo su avance al mundo germano; con el nombre Ziu, que nos recuerda fonéticamente a Ceo/Coios. La palabra para «Dios» en el idioma proto-germano es: «Thiwaz», que a su vez deriva de proto-indo-europeo «Dieus». Ziu por tanto en el viejo alto alemán también traduce «Dios» entre los pueblos teutones, y en un principio este era el rey de los dioses, un señor de la ley y el orden. Entre los ingleses el vocablo antiguo se escribe Tiw/Tiu/Tew, entre los godos (un pueblo germano) se escribe Tyz, en noruego antiguo era Ty, y en sueco antiguo era Ti. Hoy modernamente a este dios de los pueblos del centro-norte de Europa se le llama Týr/Tyr, y es el dios de la guerra; quien sacrificó su mano cuando engaño al terrible lobo Fenris para que los dioses nórdicos lo ataran.

Hasta el siglo III el dios Tyz era líder del panteón de los pueblos godos, en algún momento de la historia durante el medievo Wotan/Wodan/Odin asumió el control del panteón y Tyr fue convertido en uno de sus hijos; pero, y si uno hace una asociación inversa, y si en los primeros tiempos, antes de la edad media y los vikingos; si Odin, el Wotan de los teutones, era hijo de Zio en la tradición germana de los antiguos pueblos, entonces podemos poner a Coios/Ceo como el padre de Wotan (hoy Odín); y así el titán del norte había conocido (en el sentido bíblico del termino) a una gigante de los hielos y su descendencia fueron los dioses nórdicos. Bajo este esquema, Odín y Zeus son literalmente primos, por no decir iguales. Ello también apoya ideas como las descritas por X. B. Saintine (Mitologías del Rin/Edicomunicación, 2000) donde los dioses nórdicos llegaron desde el sur a dominar las frías regiones del norte, lugar donde hasta entonces sólo reinaban los gigantes de la escarcha, los krakenes y otras bestias terribles; eran estos dioses el calor del verano quienes derriten los glaciares y los iceberg; pero cuando el invierno regresa, estos dioses se ocultan tras las murallas del Valhalla para soportar los fríos del invierno.

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crio4

Crío (Krío/Crius) es el señor del sur; literalmente es el que mide; fue el titán de la ganadería; dividió los cielos en doce partes y puso entre las estrellas los símbolos para marcar las estaciones; y marcó su estación, la primavera, con sus animales: el carnero (Aries), seguido del toro (Tauro), y más arriba la constelación de Auriga (quien carga unas cabras), así estos ganados marcan el inicio del año (entre los antiguos el año iniciaba en primavera, por ello diciembre no es el mes doce, sino el décimo; los romanos fueron los que movieron el inicio del año a como lo usamos hoy día).

La esposa de Crío no fue ninguna de las titanesas (alguna de sus hermanas), sino Euribia (la de gran fuerza) una hija del mar (Ponto). Euribia era una diosa de las aguas, su fuerza se muestra en las tormentas y de los vientos huracanados; y sus descendientes fueron los vientos que usan los navíos y las estrellas que los guían en la noche. Hijos de la pareja fueron tres: Perses (el destructor), Palas (el que blandea la espada) y Astreo (el lleno de estrellas).

Perses4

Perses era como indica su nombre un dios de la destrucción; su furia arrasaba con aquello que se le pusiera en frente; representaba la fuerza de las tormentas y la furia de los elementos. Perses tuvo por amante a Asteria, contraparte femenina de su propio hermano, fruto de esa unión fue Hecate, una diosa de la oscuridad y la noche. [Nota: en la tradición griega hay al menos cuatro Perses: el titán, una oceánide, un hijo de la propia oceánide y un hijo de héroe Perseo con Andromeda].

palas

Palas, es el titán de la guerra, equivalente al Ares/Marte de los dioses olímpicos. Este titán fue esposo de Estigia, la diosa del río que rodea el inframundo. Palas con la diosa del odio tuvo cuatro hijos, dos varones: Kratos (poder/fortaleza/resistencia) y Zelos (rivalidad/orgullo), y dos chicas: Bia (fuerza/violencia) y Nike (victoria). [Nota: se señala igualmente que hubo varios personajes con el mismo nombre; entre ellos un gigante, y la hija de Tritón, muerta accidentalmente por Atenea, quien en su recuerdo tomo su nombre y se hizo llamar Palas-Atenea y algunos príncipes de las leyendas griegas].

Cratos y Zelo

Cuando se presentó la disputa por el poder entre los titanes y los olímpicos, entre los primeros que fueron a unirse a los dioses se encontraban Estigia y sus hijos. Por tal favor en pago Zeus acordó que los juramentos divinos se hacen a Estigia, quien puede quitarle el poder a los dioses si se atreven a faltar a su palabra, y sus hijos se convirtieron en la guardia pretoriana del rey del Olimpo; indicando que tras el rey existen el poder, la fuerza, el orgullo y la victoria. Cuando Prometeo fue encadenado en el Cáucaso, Bia y Cratos lo agarraban mientras Hefesto ponía las cadenas.

Bia

Con el tiempo Nike se hizo compañera de Atenea, era una forma sutil de decir que la victoria no siempre acompaña a los más poderosos, sino a los más inteligentes. Por su parte Bia ha seguido apareciendo en la iconografía moderna; se le representa como una doncella que abre sin esfuerzos la boca de un león (carta del Tarot arcanos mayores n°XI); donde el simbolismo moderno la pone como la sabiduría que vence a la fuerza bruta, lejos de su versión original que era justamente la fuerza sin control.

Nike

El último de los hijos de Crios y Euribia fue Astreo; literalmente «el lleno de estrellas»; fue el dios de la astrología, y su esposa fue la diosa de la aurora, Eo; sus hijos fueron los cuatro grandes vientos: Bóreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Noto (viento del sur) y Euro (viento del este).

Astreo2

A estos se le suman los cinco planetas (estrellas errantes), que eran imaginados por los griegos como niños jugando/corriendo en los cielos: Estilbon (Mercurio), Fosforo (Venus), Piro(Marte), Faetón (Júpiter, no confundir con el hijo de Helios de igual nombre) y Faenon (Saturno); a Venus en particular se le distinguen con varios nombres, según sea visible al amanecer o al atardecer (Fósforo y Héspero, o Lucifer y Vespero entre los romanos).

Euro

Euro es considerado no sólo el dios del viento del este, sino también representa al otoño como estación, se le representa como un hombre barbudo que lleva una pesada capa, anunciado los fríos por venir, vivía al oriente, donde nace el sol, en el propio palacio del dios Helio. Su hermano Notos, representaba la temporada del verano, y se le pone llevando un ánfora, indicando que es el viento que trae las tormentas llenas de agua desde el sur al final del verano, se decía que habitaba en Etiopía.

Noto

Céfiro es el viento que sopla en la primavera, suave y cálido es imaginado como un chico con un manto de flores. Se decía que vivía junto con su hermano Bóreas, en un palacio ubicado en Tracia (los Balcanes); estaba relacionado con los cisnes, y se dice que cuando Faetón cayó fulminado por el rayo de Zeus, los cisnes lloraron [Nota: en el mito Cicno, el amigo de Faetón, lloró a su amigo muerto y fue transformado en cisne, aves que huyen del calor del sol en verano subiendo al norte al llegar la primavera], y en su canto fúnebre fueron acompañados por Céfiro.

cefiro3

Los mitos dicen que Céfiro y Apolo competían por los favores de un joven espartano, Jacinto; cuando el chico prefirió al dios de los oráculos, Céfiro soplo con fuerza y provocó que un disco de piedra usado en las prácticas deportivas regresara y golpeara en la cabeza a Jacinto; dejándolo muerto en el sitio; Apolo castigó al rival rompiéndole las alas, desde entonces el viento del oeste no es más rápido y fuerte que una suave brisa. Apolo finalmente transformó la sangre de Jacinto derramada en la tierra en la flor que lleva su nombre.

Céfiro tuvo entre sus amantes a la ninfa Cloris, (Flora entre los romanos), una ninfa de las flores y de la primavera que habitaba en la isla de los Bienaventurados (donde iban los héroes tras morir); la hija de la pareja fue Carpo, la diosa de los frutos. También se dice que tuvo amores con una de las arpías (vientos de tormenta), y fruto de esa unión fueron los caballos: Janto y Balio, caballos que Poseidón regaló al héroe Peleo por su boda con la nereida Thetis, y que fueron heredados por Aquiles. Y fueron la pareja (Céfiro y la arpía) también padres de: Flogeo y Harpago, los caballos de los Dióscuros: Cástor y Pólux. Otra de las amantes de Céfiro fue la diosa Iris, la mensajera de Hera; fruto de esa unión nación Poto (el deseo; uno de los erotes, dioses menores que acompañaban a Afrodita).

Carpo_Pomona

Carpo era la diosa que daba sabor a los frutos, tuvo poco culto en Grecia, pero en Roma era conocida como la diosa Pomona; que era la diosa de los frutos y de los arboles frutales. Pomona, como diosa de los arboles se vio perseguida por muchos pretendientes, incluidos los libidinosos sátiros; por ello para escapar de estos avances se encerró en su huerta. El dios romano Vertumno, restos un antiguo dios menor ctónico de origen etrusco, Voltumna, que presidía las siembras y los cultivos, y realmente amaba a la ninfa, terminó disfrazándose de anciana para poder hacerle la corte a la diosa de los frutos; a la que finalmente conquisto. No hay fuentes que aclaren el parentesco de Voltumna/Vertumno; se le relaciona con Tinia (el padre de los dioses etruscos, equivalente al Júpiter romano), pero por su naturaleza ctónica recuerda más a una forma masculina de la diosa Demeter; siendo su equivalente más cercano en la mitología griega al dios menor Yasión, o sus hijos: Pluto y Bootes/Filomeno, frutos de su relación Demeter.

Boreas

De todos los vientos, quizás el más fuerte y temido era Bóreas (el devorador), el frío viento del norte y dios del invierno. A Bóreas se le ponen como hijos a varios caballos; entre ellos doce caballos inmortales que tuvo con las yeguas de Erictonio, rey dárdano, pueblo de Anatolia emparentado con los reyes de Troya; y de los cuales se dicen que eran expertos jinetes y que sus caballos corrían tan rápido y ligeros que no pisoteaban las espigas de los campos; esos caballos fueron regalados por Zeus al rey troyano Laomedonte por el rapto de Ganimedes. También a Bóreas se le da la paternidad de los cuatro caballos de la cuadriga del dios Ares; y los caballos Jantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), que tuvo con otra arpías (al igual que su hermano Céfiro, y por ello el nombre de las bestias se repiten y confunden), caballos estos que fueron dados al rey ateniense Erecteo por el rapto de su hija Oritía. Las ninfas de las brisas, conocidas colectivamente como Auras, son puestas como sus hijas; paternidad que comparte con el poderoso Océano.

También entre los descendientes de Bóreas se citan a los habitantes de Hiperbórea, una tierra mítica más allá de Tracia, y que era hogar de Apolo, donde se cultivaban las manzanas doradas que se usaban para hacer la ambrosía; se incluye la paternidad de los gigantes de Hiperbórea, tres en número según fuentes, a los que se le atribuía unos seis codos de alto (unos tres metros) y que eran sacerdotes y guardias de Apolo en sus vistas al norte. [Aquí el mito se funde con la versión nórdica de las manzanas de la diosa Idunn que daban juventud a los dioses del norte, y con las Hespérides, que habitaban una tierra mítica (en este caso al oeste) donde también se cultivaba la prodigiosa fruta].

El gran amor de Bóreas fue una princesa ateniense, Oritía (cuyo nombre traduce algo como «sacrificio en la montaña»), su padre el rey Erecteo se negó a dar la mano de la chica, señalando como muy frías las tierras (Tracia/Balcanes) de donde era el pretendiente; aún así Bóreas raptó a la joven y la llevó a su reino, donde vive desde entonces. Los atenienses fruto de esa unión se consideran a si mismos parientes del dios del invierno.

zetes y calais

Fruto de esos amores entre de Bóreas y Oritía nacieron los mellizos: Zetes y Calais, y la ninfa Quíone (nieve). Los chicos, Zetes y Calais, fueron famosos héroes, heredaron de su madre una extraordinaria belleza, y de su padre un furor incontenible y un par de alas, que les surgieron en la pubertad, y que les fueron muy útiles en sus correrías. Entre sus aventuras está haber formado parte de grupo de los argonautas, y liberar a Fineo del tormento de las arpías y este a cambio les dijo a los argonautas como llegar al reino del rey Eetes, en Cólquide.

Quíone

Se cuenta que Quíone tuvo un hijo con Poseidón, Eumolpo, quien se volvió un rey de Tracia, y disputó a su abuelo las tierras de Eleusis. Para ganar la guerra entre ambas ciudades, Erecteo sacrificó a su hija menor Ctonia, quien fue acompañada en el sacrificio por sus hermanas Protogenia y Pandora. La muerte de su hijo Eumolpo fue cobrada por Poseidón al pedir a su hermano, Zeus, que matara al vencedor con un rayo. [Nota: se aclara que en los mitos hubo varias princesas con el nombre de Ctonia, la más famosa era hija de un rey de Argos (nombres del rey en discusión), cuando Demeter buscaba a su hija, este rey se negó a darle hospitalidad, pese a los ruegos de su hija; Demeter castigó a rey provocando un incendio que arrasó la ciudad, y se llevó a Ctonia, quien construyó un santuario a la diosa en la ciudad de Hermíone, ubicada un poco más abajo en la costa del Peloponeso.]

Independiente de estos relatos, es notable el simbolismo entre Bóreas (el viento frío que sopla en invierno), Oritía (la montaña) y la hija de ambos Quíone (la nieve que cubre las montañas en invierno). Algunas fuentes ponen a los hiperbóreos y a los gigantes del norte como hijos de Quíone.

El paralelismo entre el invierno, el viento del norte y la nieve se da también en otros pueblos, podemos citar los cuentos rusos donde: Ded Moroz (padre invierno, llamado también Morozko) es acompañado por una niña, (su hija o nieta) Snegurochka, la diosa de la nieve. En los mitos nórdicos Skaði (la diosa de los patines, de la nieve y el invierno, señora de Escandinavia) es hija del gigante Thiazi, quien representa al frío viento del norte.

Entre los celtas la diosa de la nieve generalmente era una anciana, que era a su vez la nieve y el invierno mismo. Los primeros cristianos, como una forma de frenar su culto, la vincularon con Hécate y la compararon con una bruja. Pese a ello Cailleach, que era una forma de Arianhrod, la diosa lunar de los tejidos y los telares, (de ahí su vinculación con la diosa de las brujas) sobrevivió; y entre los pueblos teutones en los cuentos y se le conoce como: Frau Holle (Madre Nieve), nombre que deriva de la diosa teutona Hulda o Holda, equiparable a Hécate, por salir en las noches sin luna con una jauría de perros fantasmales en una caza salvaje (a buscar almas que arrebatar a los vivos).

Por su nombre a Holda se la vincula con las hadas escandinavas conocidas como Huldras, sirenas de los ríos y arroyos que buscan incautos a los que atrapar y ahogar; de aquí a las Damas Blancas, espíritus que como fantasmas avisaban de la muerte a quienes las encontraran (similares a las Banshees irlandesas) se tienen en todo el folklore europeo. En los alpes a Frau Holle se la relaciona con otra vieja diosa pagana: Perchta o Berchta (Bertha en ingles), un espíritu femenino vestido de blanco; que era también una diosa del hilado y el tejido. Viven los mitos en los cuentos del hada malvada que aparece en la Bella Durmiente, o las historias de Blancanieves, donde el nombre no responde sólo al color de la piel, sino al simbolismo del invierno, y los mitos ctónicos de muerte y resurrección. En tiempos modernos Bertha ha sido asociada a Santa Lucia y las luces del invierno (recordemos además que Arianhrod no solo es una diosa lunar, sino también diosa de las espectrales luces del norte, luces boreales, o auroras polares, que para muchos eran los fantasmas en su camino a los cielos).

Algunos ponen a Hulda/Arianhrod/Bertha/Cailleach como las versiones celtas y germanas de la diosa Friga, la diosa nórdica que tejía en su telar las de las nubes y que era la esposa oficial de Odín. La relacionan también con la reina de las hadas germanas Griselda, que asume la forma de ciervos (animal tótem de Artemisa) y con la correspondiente reina de las hadas inglesas Titania. Para todos los efectos la mayoría de estas diosas se vinculan no sólo con la noche, la oscuridad y el frío, sino con la muerte en invierno y la resurrección en primavera de la vida.

Cosmogonía (2) El reinado de la noche y los hijos de la tierra

Antes de los dioses, fueron los titanes y los gigantes, y antes de ellos las sombras y la oscuridad. El reinado de Cronos estaba maldito desde sus orígenes; pese a ser un periodo de eterna primavera y belleza, sin males y enfermedades, sin guerras y peleas entre los hombres; por algo esa fue la Edad de Oro de la humanidad, pero duro muy poco; el tiempo de los titanes sobre trono del mundo acabó realmente muy pronto; y ello fue culpa de la pelea de sus padres ( Gea/Gaya, la Tierra y Urano, el cielo).

Pero vamos al principio del Caos, que sumimos como un vacío y la nada, era en realidad para los griegos igual a decir ‘gas‘, esto es un aire amorfo, oscuro y mezclado del que surgirían por si solos: Nix, la diosa de la Noche, Erebo/Skoto/Escoto, el dios de la oscuridad y Tartaro, el ardiente y oscuro submundo. Del Caos nacerá también Eros (el amor, no confundirlo con el joven Eros = Cupido, hijo de Afrodita) que provocaría la unión de los primeros o protogenos y sería el motor de la creación misma. Caos y Eros serían los creadores de todas las aves (según la comedia de Aristófanes titulada ‘LasAves‘).

Tartaro

Movidos por Eros; Nix y Erebo será padres de Éter (el cielo azul) y Hemera (la diosa de la luz del día o el amanecer), esta pareja fueron a su vez los padres de la diosa Thalassa/Talasa (la mar, en versión femenina); quien crearía a los peces y otras formas de vida marina. Nix y Erebo serán los padres de una serie incontable de daimones y espíritus, destacándose: Fatum (el destino, quien escribe en su libro de hierro el hado de dioses y mortales), Caronte (el barquero de las almas), Thanatos/Tánatos e Hipnos (gemelos y dioses respectivos de la muerte y el sueño), Geras (el daimón de la vejez), Eris (diosa de la discordia), Némesis (diosa de la envidia y el castigo), Oizys (daimona de la miseria); Momo (daimón del desenfreno), Atape (daimona del engaño y e fraude) y Hespero (diosa del atardecer y madre de las Hesperides con Atlas), entre muchos otros.

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Eris es quizás la que más descendencia tuvo, incluye entre sus hijos otra serie de daimones oscuros como: Ponos (daimon del trabajo agotador), Limos/Fame (daimona del hambre), Disnomia (la anarquía), Ate (la ruina) y Orco (el daimón que castiga de las promesas inclumplidas).

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Por otra parte las Moiras o Parcas eran tres brujas hiladoras del destino; Cloto (la hiladora), Laquesis (la de la suerte) y Atropo (la inevitable) representan respectivamente el nacimiento, la vida y la muerte; imaginadas como la que da origen al hilo desde la rueca, quien lo sostiene y quien lo corta; ellas sustituyen en muchas formas a otros dioses de la muerte (Thanatos y las Keres (espíritus de la muertes violentas)), que quedan a su servicio; y se complementan en funciones con Fatum el señor del destino. Al ser hijas de Nix y Erebo no estaban atadas a las ordenes de los dioses olimpicos, y su poder era tan grande que eran temidas por hombres y dioses; por ello en algunas versiones se las pone como hijas de Zeus y la titanesa Temis, volviéndose así hermanas de las Horas (diosas de la justicia y la ley); y por tanto eran repartidoras de bien y mal por igual, aquí bajo las ordenes de Zeus.

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Moiras

Sin embargo Nix no fue la única fuerza creadora, tuvo competencia, otra en igual tamaño, pero mayor en peso y solidez, la gran fuerza creadora en esos primeros tiempos fue Gea (Gaya, la tierra); que se engendró a si misma del Caos; de su vientre nacerán sin intervención de un compañero: los Oureas (las montañas), que a su vez serán los padres de las ninfas oreiades (dríades de pinos y coníferas) y de todas las razas de sátiros y faunos. Seguidamente Gea engendró sola a Ponto (el mar en versión masculina) y finalmente a Urano (el cielo estrellado).

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Ponto _+

Gea movida por Eros tuvo amores con Eter y de esta relación nacerán más daimones, destacan: Dolos (daimón del engaño), Leteo (la diosa del río del olvido en el inframundo), Algos (daimona de la pena y la angustia), Lisa (daimona de la ira), Pento (daimón de la tristeza), Poine (daimona de las represalias) y Aergia (daimona de la pereza), entre muchos otros.

Luego Gea se unió con su hijo Ponto, a quien le dio cinco vástagos; tres dioses marinos conocidos como los ancianos del mar: Nereo (húmedo), Forcis (del mar) y Taumante (maravilloso), regentes respectivos de las costas, el mar profundo y las tormentas marinas; así como a dos hijas: Euribia (fuerte) y Ceto (monstruosa), que regían sobre los vientos y los monstruos marinos.

El amor de Gea sin embargo fue alguien con igual fuerza y poder, Urano. Con este gigante tuvo seres de colosal tamaño; los primero fueron los Hecatónquiros: Briareo, Giges y Coto (todos nombres que traducen ‘fuerte’); seres descritos con cien brazos, primitivos dioses de las tormentas y los ciclones; siguieron los cíclopes ctónicos: Brontes, Estéropes y Arges (trueno, relámpago y rayo) que representaban el poder de las tormentas eléctricas, y finalmente los Titanes; todos ellos seres gigantes y terribles que preocuparon a Urano, quien los encerró en el vientre de su madre.

Gea cansada de la presión en su vientre finalmente se atrevió a pedir ayuda, siendo escuchada en su interior por Cronos, con quien conspiró para salir del yugo de Urano. A diferencia de la versión egipcia, donde la diosa del cielo (Nut) y el dios de la tierra (Geb), estaban tan juntos que no dejaban espacio a la creación (el nacimiento de los dioses) y fueron separados por su padre Shu (el aire); aquí, como en la versión polinesia, son los hijos lo que separan a sus padres. Cuando Urano descendió sobre Gea; cuatro de los hermanos de Cronos sujetaron al gigante por brazos y piernas, mientras Cronos armado con la hoz dada por su madre castraba a su padre.

La sangre derramada por Urano cayo a la tierra y dio origen a la raza de los Gigantes, a las Ninfas Melias (dríades de los fresnos, siendo la más importante Melia (miel) y sobre ella hablaremos luego), y a las tres Erinias o Furias (diosas de la venganza y las maldiciones). Como ocurre con las Moiras, las Erinias también fueron vinculadas a la noche (Nix), Tisífone (castigo), Megera (grito/celosa) y Alecto (implacable) llegaron a este mundo para castigar los delitos de sangre y terminaron fusionándose en apariencia a otras deidades colectivas con funciones similares, sus cabellos de serpientes las igualaban a las Gorgonas, su apariencia de ancianas las igualaba a las Grayas/Greas; decidir la muerte de mortales las comparaba a las Moiras, por sus alas de dragón se parecían a las Arpías, y así sucesivamente. Algunas versiones ponen a estas deidades como hijas de Gea y Erebo; justificando su carácter ctónico y el vivir en la oscuridad. Los dioses se muestran hacia ellas una profunda, repulsión mezclada con temor reverencial; mientras que los hombres las temen pavorosamente y huyen de ellas. Su sed de venganza inagotable fue terminada por Atenea, cuando en el juicio a Orestes (por el asesinato de su madre, porque esta mato a su padre) la diosa señala que sobre la venganza esta la justicia y para apaciguar a las Erinias le concede el titulo de las Euménides (las benevolentes).

La ultima de las ‘hijas’ de Urano fue cuando su sangre derramada cayo sobre el mar (Ponto) y se mezclo con la espuma, así nació la diosa del amor Afrodita (aunque versiones posteriores ponen a Afrodita como hija de Zeus y una oceanide llamada Dione (diosa), una forma de que ninguno de los dioses del Olimpo estuviera sobre el rey Zeus).

La muerte posterior de los gigantes por los dioses provocó que Gea conspirara contra su nieto Zeus, con ayuda de Hera; y acostándose con Tartaro fue madre de Tifón (como su nombre indica una monstruosa tormenta, mayor en tamaño y fuerza que la de los Hecantoquiros). Aunque este no fue el único hijo de esta pareja antigua; figuraba previamente Campe, una deidad ctónica vinculada a las aguas, descrita como un monstruo o dragón marino, similar a Ceto o a su hija Equidna (con quien a veces es equiparada y por ello algunos ponen a Equidna como hija de Gea y Tartaro). Este demonio femenino era equivalente al dragón Tiamat de los pueblos mesopotámicos o a la serpiente Leviatan de los semitas. La tradición señala que Cronos había puesto a esta media hermana a cuidar las puertas del Tartaro, donde había encerrado a los Hecantoquiros y los Cíclopes ctonicos; y ella fue muerta por Zeus cuando los liberó; igual como cuando Marduk vence a Tiamat, o Baal al Leviatan.

Campe

Pese a perder a Urano, Gea, la más fértil de todas las creaciones antiguas siguió dando hijos e hijas, se le atribuye con su hijo, el titán Océano, la maternidad de Anancé (la necesidad o lo inevitable), que sería el motor de todo lo que vendría, con Cronos esta diosa (Anencé) daría movimiento a los cielos, que hasta entonces fueron estáticos. Con su nieto Poseidón fue madre del gigante Anteo (hostil) y la ninfa Caribdis (succionadora). Sin saber quien es el padre, se atribuya a la diosa la maternidad de Argos, el gigante de los cien ojos, que Hera usaba como guardián y que fue muerto por Hermes. Se le atribuye la maternidad (sin padre) de las ninfas: Melete (práctica) y Aiode (canto), quienes acompañadas posteriormente de la titanesa Mneme (Mnemoside = memoria), junto a otros sátiros y ninfas, todos formaron el conjunto de las musas en la era de los titanes.

Cuando la joven Elara, como tantas otras violada por Zeus, corrió a ocultarse bajo tierra para escapar de furia de su padre; ahí tuvo a Ticio (ayudada por Gea), quien lo convirtió en un gigante que finalmente fue enviado al Tartaro por Apolo y Artemisa cuando intentaba violar a Leto. Y cuando el semen de Hefesto, que intentaba violar a Atenea, cayo sobre la tierra (Gea), nació Erictonio (nacido de la tierra), el primer rey de Atenas; un ser descrito con torso humano y la parte inferior de serpiente.

Feme

El último intento de Gea de vencer o castigar a los dioses lo tuvo con la última de sus hijas que engendro por si sola, o con Océano (Hydro). Feme (fama, rumor) era una criatura alada de inaudita rapidez para cumplir su misión; tenía un ojo detrás de cada pluma y una lengua por cada ojo que repetía sin cesar todo aquello que aprendía; sus ojos nunca se cerraban, por lo que Feme no le afectaba el poder de Hipno (sueño). Ella se encargaba de extender los rumores y los hechos de los hombres y dioses, sin importarle si éstos eran ciertos o no, justos o falsos. Como no era una criatura infernal, habitaba entre las nubes, provocando desórdenes y malentendidos entre dioses y mortales; por este motivo no era bien recibida en el Olimpo. A pesar de los problemas que causaba en todas las ciudades, Feme era querida por gran parte de la población, porque era la que se encargaba de que los hechos de los héroes fueran conocidos, y de abrir al conocimiento público las grandes gestas y las desgracias de los pueblos, fomentando la comunicación. Por esto era invocada a menudo por aquellos que estaban orgullosos de sus actos, que apelaban a su fama para hacerse notar y distinguirse del resto.

Protogenos y la familia de la Noche

A Gea se le atribuyen ademas la creación o generación de algunos monstruos, el primero fue la gran serpiente Pitón que nació del barro que creo la inundación que mató a los hombres de la Edad del Bronce y que fue muerta por Apolo cuando Hera envió a la sierpe a acabar con Leto y sus hijos. El segundo fue el escorpión; el tamaño de esta bestia es discutible, mas no las causas de su origen; cuando Orión amenazó con cazar a toda bestia,  molesta Gea creó al escorpión que mato al gigante; seguramente en un principio se trató de un escorpión de similar tamaño a los actuales, que llegó sin ser visto donde el cazador y trepando sobre su pierna lo pico con su mortal veneno; otros sin embargo señalan que se trataba de un enorme monstruo con el cual Orión no pudo; y tras la muerte del cazador, Gea puso en los cielos bien grande al escorpión (escorpio) como recordatorio visible de que el pecado contra las criaturas de la madre tierra se paga muy caro, y Orión, por solicitud de Artemisa, que era la diosa del cazador, Zeus lo puso en los cielos en las antípodas del escorpión, de manera que nunca son visibles al mismo tiempo Orión y Escorpio.

Descendencia de Urano

Némesis, la oscura hermana del Sol

A veces la astronomía pone sus ojos en la Tierra misma; todas las noches caen desde los cielos piedras que se funden en su ardiente entrada con la atmósfera que nos rodea; así cada día la Tierra pesa un poquito más que la noche anterior. De vez en cuando esas piedras celestes son lo suficientemente grandes para golpear contra la superficie; la mayoría de esas veces sólo pequeñas rocas del tamaño de un puño apenas logran aterrizar y ser encontradas por los expertos, dándonos en el estudio de estos meteoritos una idea de la composición de los asteroides de los cuales provienen. Sin embargo de tanto en tanto el tamaño de estas piedras es lo suficientemente grande para formar cráteres sobre la Tierra , dejando con ellos la muestra del poder cuando la energía cinética se transforma en potencial de repente; y a veces son tan grandes las huellas que dejan sobre la Tierra que muestran que algunos de estos impactos pueden alterar el sistema climático y acabar con vida tal como la conocemos.

En 1977, Walter Álvarez, geólogo de Berkeley, señalaba una anormalmente alta tasa de iridio la capa KT en Italia que se databa de 65 Ma (Ma = Millones de años); así surgía en ese entonces la hipótesis de una colisión extraterrestre que mató a los dinosaurios; desde entonces encontró una gran anomalía de iridio en el golfo de México y el mar Caribe, de esa misma fecha, ello dio el claro impuso a la hipótesis del asteroide como causa de muerte de los dinosaurios, actualmente en las costas India otra señal de impacto, mayor en tamaño incluso que la México también parece coincidir en la fecha de extinción del periodo Cretásico-Paleogeno. Hubo otra colisión unos 30 Ma después; cayó justo en extinción que marca el final del Eoceno y el inicio del Oligoceno. La última extinción, aunque de menor importancia, es el de Mioceno Medio, ocurrió hace unos 11 Ma; su origen es aún controversial, y la hipótesis de una colisión extraterrestre esta en la lista y podría coincidir con el cráter de Ries Nördlinger en Alemania. La correlación entre los impactos de meteoritos y las extinciones empezaba a tomar fuerza.

En 1984 los investigadores David Raup y Jack Sepkoski publicaron un artículo afirmando que habían identificado una periodicidad estadística en las tasas de extinción en los últimos 250 Ma (Ma = millones de años). Se centraron en la intensidad de la extinción de familias de animales marinos vertebrados, invertebrados y protozoos, en ello identificaron 12 eventos de extinción durante el período de tiempo en cuestión. El intervalo medio de tiempo entre los eventos de extinción se determinó cercano a los 26 Ma. Para el momento de la publicación del artículo al menos uno de esos eventos extinción masiva, el del Cretácico-Paleógeno (el fin de la era de los dinosaurios) culpaba a un gran meteoro que se estrello en la península de Yucatan, México.

Esta taza de extinciones masivas fue vuelta a revisar en 2010 por Melott y Bambach y se encontró evidencia de una clara señal que muestra una tasa de extinción con una periodicidad de 27 Ma que ahora se remontaba hasta 500 Ma, algo que indicaba que se trata de un tipo de ciclo bastante regular para descartarlo. El análisis del registro fósil indica que hay períodos de tiempo en la historia en que un número masivo de especies, acababan repentinamente. Debe tenerse en cuenta que la exactitud de estas afirmaciones ha sido ampliamente cuestionadas en la literatura científica. Como mínimo, la duración del ciclo es de unos 26 Ma, y otros proponen periodos más cerca de los 60 Ma. En cualquier caso, los últimos 25 años ha visto una multitud de teorías para tratar de explicar este fenómeno.

La hipótesis Némesis

En 1984 después de la popularización de los modelos de extinción masiva, dos grupos de investigación independientes (el primero de Daniel Whitmire y Albert Jackson, y el segundo de Marc Davis, Piet Hut y Richard Muller) idearon teorías sobre la causa de estas extinciones masivas que incluyeron la presencia de una estrella compañera de nuestro sol. Esencialmente, cada teoría la describe cómo una estrella, aún no se ha detectada, que podría afectar las órbitas de los cometas en la nube de Oort y enviarlos al sistema solar interior.

Algunas razones apoyaban esta idea, en primer lugar la nube de Oort de las estrellas solitarias suelen ser más difusas que en nubes en aquellas estrellas de sistemas dobles, donde presenta una estructura más bien definida; y este segundo modelo es el caso de nuestro Sol. En segundo lugar los investigadores han observado que la mayor parte de los cometas que se abren camino a la parte interna del sistema solar provienen de la misma región de la nube de Oort, cerca de la región de Sagitario. El descubrimiento de Sedna, con su órbita excéntrica y periodo superior a diez mil años a estimulado más aún la propuesta de un objeto externo que estiró su órbita de esa forma. Esto indica que hay algún tipo de interrupción gravitacional en esa dirección específica. Así todo hace pesar que el Sol tiene una estrella compañera aún no confirmada, y parece muy probable su existencia en base a datos de observación que se tienen hasta el momento.

El nombre hipotético de esta estrella negra o la estrella de la muerte —nada que ver con Star Wars—, es Némesis (llamada en alusión a la diosa de la diosa de la justicia retributiva, la solidaridad, la venganza y el equilibrio; que castigaba a los que no obedecían a aquellas personas con derecho a mandarlas, sobre todo castigaba a los hijos desobedientes, a los amantes infelices y a los que hacían perjurio). Así Némesis recibe este nombre por los efectos catastróficos que produciría al perturbar periódicamente la Nube de Oort, donde cada 26 a 27 Ma esta estrella oscura enviaría al interior de sistema solar cometas que golpearían y castigarían a los cuerpos en ella, entre ellos la Tierra.

Dos teorías que compiten sobre la naturaleza de la estrella Némesis. La primera de Richard Muller y sus colegas, que han propuesto que se trata de una enana roja. Estas estrellas son típicamente mucho más pequeñas que nuestro Sol, su masa varía de un 8% a un 50% de la masa solar; las enanas rojas son las estrellas más abundantes y comunes en la galaxia. En la vecindad del Sistema Solar la estrella Próxima Centauri, es la estrella más cercana al Sol, y es una enana roja, que se cree forma parte del sistema de Alfa Centauri (un sistema binario), ya que la separación entre la enana roja y el sistema binario es de apenas 15000 UA o unas 500 veces la distancia a Neptuno.

Se han encontrado que de las setenta estrellas más cercanas (hasta poco más 16 años luz), más de cincuenta son enanas rojas, y de las cuale 29 forman sistemas dobles o triples; pero no hay ninguna enana roja visible a simple vista. Hay hasta el momento registradas unas 5000 enanas rojas nada más en el hemisferio norte; y se estima que el 90% de las estrellas en la galaxia sean enanas rojas; su brillo es tan bajo que su luminosidad va de 10% a menos de 0,001% de la luminosidad del Sol. Según Muller la enana roja Némesis órbita al Sol a unos 1,5 años luz de distancia o unas 98000 UA (la nube de Oort se extiende hasta aproximadamente 1 año luz del Sol o unos 65000 UA aproximadamente). Muller especula que Némesis fue perturbado hace 400 Ma por una estrella cercana y paso de una órbita circular a una órbita con una excentricidad de 0,7, esto es que su perihelio se ubicaría a unos 30000 UA (0,5 años luz) y su afelio a unos 170000 UA (unos 3 años luz).

La segunda idea sobre la naturaleza de Némesis es la planteada por Whitmire y Jackson, que estipula que no es una estrella en el sentido estricto, sino más bien una enana marrón, una proto-estrella que no acumuló suficiente masa para poder encender la combustión nuclear y convertirse en una estrella. La masa típica de una enana marrón está en algún lugar entre un enorme gigante de gas (algo superior a la masa de trece veces Júpiter, aunque se han encontrado enanas marrones con masa cinco veces la joviana) y las estrellas de menor masa, o enanas rojas (cuya masa mínima es de alrededor del 8% de la masa de nuestro Sol o de unas 80 masas jovianas). En 2005, dos astrónomos de la India (V. Balherao y M. N. Vahia) sn que la estimaban la masa de Némesis no podía superar el 4% de la masa solar; esto es un gran gigante gaseoso, mayor que Jupiter en masa, pero no en tamaño.

Las enanas marrones son muy difíciles de detectar, ya que son no luminosas y no irradian luz visible, sino que se encuentran en el rango del infrarrojo. Las investigaciones actuales han encontrado muy pocas enanas marrones a las esperadas (a diferencia de las enanas rojas que son las más abundantes la galaxia, al menos en nuestra vecindad); por ello su origen aún no ha podido ser determinado, no pudiéndose saber por el momento si se forman como planetas en el interior de un disco circunestelar a partir de un núcleo de material sólido, o como estrellas a partir de la fragmentación y colapso gravitacional de una nube molecular. A partir de 2012, más de 1800 enanas marrones han sido identificadas, pero ninguna de ellas se encuentran cerca del sistema solar; en realidad, hay un menor número de enanas marrones en nuestra vecindad cósmica de los que se pensaba anteriormente. En lugar de una estrella por cada enana marrón, puede haber hasta seis estrellas por cada enana marrón.

Sobre la hipótesis de la existencia de Némesis hay por supuesto detractores que señalan en primer lugar que habiéndose ya detectado tantas enanas rojas y enanas marrones, no se ha observado ninguna cerca de la vecindad del sistema solar. El Satélite Astronómico Infrarrojo (IRAS) no logró descubrir a Némesis en la década de 1980. El 2MASS que se desarrolló entre 1997 a 2001, no logró detectar una estrella adicional o enana marrón en el sistema solar. Hoy gracias a la tecnología de telescopios infrarrojos más nuevos y más potentes, capaces de detectar enanas marrones tan frías como de apenas 150 grados Kelvin hasta una distancia de 10 años luz del Sol, los resultados no han detectado a Némesis.

En segundo lugar la periodicidad de las extinciones hace pensar que puede ser otra cosa distinta la causa de las extinciones regulares, ya que cada vez que Némesis hubiera entrado en la nube de Oort, su órbita se vería afectada y con ello su recurrencia, estimándose que en este tiempo de extinciones, la órbita de Némesis hubiera cambiado en al menos un 20% su tiempos de traslación; y por tanto la regularidad de estas extinciones. De igual forma si se trata de extinciones provocadas por impactos de cometas, la lluvia de cometas enviados al interior del sistema solar tendría una duración de entre 0,1 a 1 Ma; ello es que para cada periodo de impactos debería haber no uno sino múltiples impactos, algo que no se ha encontrado en la evidencia geológica. La tercera es que no hay sistema estelar binario conocido con distancias tan enormes entre sus miembros (de un año luz entre ambas estrellas); incluso se duda si Proxima Centauri es parte del sistema de Alfa Centauri y apenas están separados unos 0,2 años luz.

La hipótesis Shiva

La Hipótesis Shiva, en honor al dios hindú de la destrucción, fue ideada por Michael Rampino y B.M. Haggerty, propuesta en 1996, dice que las perturbaciones gravitatorias causadas en el sistema solar al cruzar el plano de la Vía Láctea son lo suficientes grandes para molestar a los cometas de la Nube de Oort que rodea al sistema solar; esto envía cometas en hacia el interior del sistema solar. La Hipótesis Shiva sostiene que, en los últimos 540 millones de años, cometas procedentes de la Nube de Oort han sido responsables de al menos cinco de las extinciones masivas en la Tierra.

Una idea, inspirada un poco en la Hipótesis Shiva inicial, parte de recordarnos que el 21 de diciembre de 2012 el Sol eclipsó el Hunab-Ku (Profecías Mayas), que es el centro galáctico; donde se encuentra el agujero negro supermasivo que aguanta a la galaxia entera, siendo este el objeto gravitacional más denso de conocido en la galaxia. Según esta propuesta hay que recordar que el sistema solar esta envuelto por la Heliosfera (hasta donde llega el viento solar y el campo magnético del Sol, a unos 150 UA aproximadamente), cuando el Sol pasa por el plano galáctico este limite se deforma al encontrarse con un medio espacial distinto, más denso y lleno de partículas de alta energía, provocando una onda de choque; la cual según algunos ya está alcanzado a los gigantes gaseosos, que presentan auroras en su atmósferas más brillantes; pero que cuando llegue al sistema solar interior afectara a la atmósfera de la Tierra, y la Tierra misma para protegerse de esta radiación que quiere calentarla, como si tratara de u n organismo vivo (hipótesis Gaya), se defenderá aumentado las erupciones volcánicas a fin de oscurecer su atmósfera y por tanto enfriarse.

Las extinciones en la Tierra

La historia de la vida no ha sido fácil; para hablar de las extinciones se podría comenzar mucho antes del Cámbrico; el largo periodo previo se conoce como Super Eón Precambrico. Según lo conocido se tiene que la Tierra surgió como planeta hace unos 4570 Ma, en el 4530 Ma se cree que chocó con otro planeta del tamaño de Marte (Theia = Teia o Tea en español) y donde surgiría la Luna.

hadeico

Hace 4000 Ma se cristalizó el núcleo dando origen al campo magnetizo que rodea la Tierra; y su formación termino hace unos 3800, durante este periodo de tiempo, que se conoce como Eón Hadico (por Hades y el inframundo ardiente); la Tierra estaba cubierta de mares de magna y volcanes en erupción permanente; al final de este eón, hace unos 4100 Ma a 3800 Ma la Tierra y otros cuerpos del sistema solar interior experimentaron el Bombardeo Intenso Tardío; periodo en que cometas y asteroides chocaron contra estos cuerpos; en el caso de la Tierra fue lo que dio origen a los mares del mundo, por el agua traída por esos cometas; y de igual forma se trajeron parte de los componentes esenciales que dieron paso a las primeras formas de vida.

Sigue el Eón Arcaico, que duró desde el 3800 Ma al 2500 Ma; verán la luz los primeros proto continentes y al finalizar el eón se inicia una tectonica de placas similar a la actual. Aparecen las primeras formas de vida reconocibles (bacterias, células procariontas y eucariontas al final del mismo), y los arrecifes de estromatolitos (formados por bacterias cianobacterias, las primeras formas de vida fotosintéticas) se comienzan a formar hace 3500 Ma.

arcaico

El Eón Proterozoico inicia en el 2500 y llega hasta el inicio del Eón Fanerozoico y su periodo Cámbrico hace 542 Ma. Se destaca por la acumulación progresiva de oxigeno en la atmósfera y la expansión de cianobacterias, de hecho, los estromatolitos alcanzaron su mayor abundancia y diversidad durante este eón. Pero la acumulación en la atmósfera del oxigeno liberado por las cianobacterias dará origen a la primera extinción; en la Glaciación Huroniana (entre 2400 Ma y 2100 Ma), ocurrida al inicio de la era Paleoproterozoica; las cianobacterias que liberaban oxigeno a la atmósfera, alterando el equilibro de los gases de invernaderos de la época; y provocando la extinción y reducción de las formas de vida anaerobicas. Para el final de la era Paleoproterozoica; hace 1600 años atrás, los primeros proto-continentes habían dado origen al primer super-continente, Columbia (que incluía tierras que hoy forman parte de América del norte, Brasil, Australia y Siberia, entre otros).

La siguiente era, la Mesoproterozoica, se destaca por desmembramiento de Columbia hace 1500 Ma, y el surgimiento de otro nuevo super-continente, Rodinia, allá hace 1100 Ma. En esta era se alcanza la máxima diversidad y abundancia de los estromatolitos formados por cianobacterias, con un pico hace unos 1300 Ma.

Para inicios de la siguiente era, la Neoproterozoica (entre 1000 a 590 Ma), había un solo supercontinente, Rodinia, en el hemisferio sur, que se rompió allá por el 700 Ma y se volvió a unir en la Gran Gondwana o Pannotia cerca del 600 Ma; en un periodo que se conoce como el período Criogénico (850 a 635 Ma) y donde la Tierra experimento una de las mayores eras glaciares de su historia, en este periodo, conocido como el de la Tierra Congelada o Tierra Bola de Nieve, donde la capa de hielo llegó a tener varios kilómetros de espesor en todo el mundo; hubo tres grandes glaciaciones en ese periodo: la Kaigas (una primera y discutida de 780 Ma a 730 Ma), la Sturtian (la más larga del 720 Ma a 660 Ma) y la Marinoana (650 Ma al 635 Ma), cubriendo prácticamente toda la superficie con una capa de hielo, nadie sabe como la vida (bacteriana, protozoica y eucarionta) sobrevivió en este periodo, pero tras el periodo Criogénico vino el período Ediacárico (635 a 542 Ma) donde surgieron los primeros organismos multicelulares. Al final de este periodo se da una extinción, que acaba con gran parte de la fauna existente, las causas probables son la subida del nivel de mar, producto de la ruptura de Pannotia, que se desintegró en cuatro continentes: Laurentia, Báltica, Siberia y la mayor Gondwana. En la atmósfera el porcentaje de oxigeno gaseoso alcanzaba casi sus niveles actuales.

Ello marca el límite con la era Paleozoica y el inicio del periodo Cambrico (541 Ma a 485 Ma), donde los sobrevivientes de esta extinción explotan en una gran diversidad de vida. Los ganadores fueron las esponjas, medusas, corales, moluscos y los primeros artrópodos, entre ellos los trilobites. Durante el Cambrico se dieron dos extinciones menores, una cerca de 500 Ma atrás que acabo con los arqueociatos (un tipo de esponjas) y la otra al final del periodo que termina en 485 y marca el inicio del periodo Ordovícico (488 Ma a 443 Ma), afectando a los trilobites; no hay causas claras de ello pero se asume cambios en el nivel de los mares y enfriamiento. Los ganadores de esta nueva extinción fueron los conodontos, los primeros vertebrados.

Para el final del periodo Ordovícico se da la segunda en fuerza de las cinco grandes extinciones, ante el movimiento de Gondwana al polo sur ocurre una glaciación, la Andino-Sahariana (entre 460 Ma a 430 Ma atras), durante el final del Ordovícico y el período Silúrico; ella hace descender los mares rápidamente, y causo la perdida del 85% de las especies. Esta extinción ocurrió en dos etapas, la primera hace 450 Ma afecto las especies tropicales, la segunda hace 440 Ma, cuando se da inicio al periodo Silúrico, y que termino afectado las especies de climas más fríos, los braquiópodos y briozoos fueron diezmados, junto con muchas familias de trilobites, conodontes y graptolitos; algunos proponen como causa la acción de rayos gammas producto de una explosión cósmica, algo que afecto la capa de ozono de la atmósfera y provoco la muerte de las especies que vivían en las aguas más someras. El periodo Silúrico (443 Ma a 416 Ma) fue de recuperación de la vida, aún así se dieron tres eventos moderados de extinción, hace 433, 424 y 420 Ma atrás, afectando al 80% de los conodontos y al 50% de los trilobites; todos provocados por cambios en la altura de los mares.

Tras el periodo Silurico vino el periodo Devónico (416 Ma a 359 Ma), aparecen los peces y las plantas conquistan la tierra firme; al final del periodo, se produjo otra extinción ampliamente debatida, ocurrió hace unos 376 Ma; eliminó a varias especies de peces y corales, se estima que a más del 70% de la vida marina, y los corales no se recuperaron hasta llegar al periodo Triásico. Las causas de esta extinción no están claras, unos culpan a actividad sísmica (Trapps de Siluy en Siberia), otros a las mismas plantas, que al conquistar la tierra redujeron la erosión y con ello la llegada de nutrientes a los mares para las algas, provocando la caída de la vida en los mares. Pese a ello las plantas en la Tierra incrementaron notablemente el porcentaje de oxigeno atmosférico, lo que permitió el desarrollo de los insectos gigantes y el surgimiento de los anfibios.

El siguiente periodo fue el Carbonífero (360 a 299 Ma) se tienen los más altos porcentajes de oxigeno en la atmósfera, cercanos al 35%; los tiburones dominan los mares, los artrópodos conquistaban la tierra, surgirán los insectos gigantes, y los anfibios darán paso a los primeros reptiles. Fue en periodo muy activo geológicamente, poco a poco se vuelven a reunir los continentes en el supercontinente Pangea, este proceso coincide la segunda gran glaciación del paleozoico, conocida como Glaciación Karoo (360 Ma a 260 Ma).

El clima más frío que va surgiendo hace que a unos 305 Ma se daría una extinción conocida como el Colapso de la Selva Tropical del Carboníero; los restos de esta abundante selva de helechos forman hoy las grandes minas de carbón existentes. Algunos apuntan que el colapso también fue por el choque de un meteoro, que incendio (dado el gran porcentaje de oxigeno) rápidamente los bosques; otros a que los hongos no tenían aún la capacidad de disolver la celulosa de los troncos, por ello tantos restos de arboles fueron sepultados y luego transformados en carbón; afectado el ciclo del carbono en la atmósfera que quedó sepultado por los sedimentos. Sea como sea, la desaparición repentina de la selva afecto sobre todo a los anfibios y a los grandes insectos, que al disminuir el oxigeno atmosférico no pudieron mantener su enorme tamaño, los ganadores fueron los reptiles que podían vivir en climas más secos y fríos.

periodo permico

Con la llegada del Pérmico (299 Ma a 251 Ma) y la formación total de Pangea se llegó a climas más cálidos y al final de la era glaciar, por primera vez las tierras emergidas superaron a las áreas oceánicas en la historia geológica. Surgen los pelicosaurios y terápsidos. El Pérmico la flora de helechos fue reemplazada por las gimnospermas, las primeras plantas con semillas, destacándose el grupo de las coníferas; al no necesitar la presencia de agua (como las esporas de los helechos) para reproducirse se expandieron y permitió el ascenso de los reptiles, eclipsando a los anfibios.

A final del Pérmico e inicio del Triasico hace 250 Ma llegó la gran pesadilla; llamada la Gran Mortandad, acabó con el 95% de todas las especies, fue la más grande de todas las extinciones, sólo sobrevivió una especie de terápsidos, de la cual surgirían luego los mamíferos; numerosas ramas del árbol de la vida fueron literalmente cercenadas, entre ellas los trilobites, los escorpiones marinos y los blastoides (una rama de los equinodermos) y con tan poca biodiversidad resultante la vida tardó mucho tiempo en recuperarse. Compiten como causas del evento el impacto de un asteroide en Antartida, cuya onda sísmica provocó un vulcanismo extremo en la antipoda, son las trapps siberianas, y también la explosión de una supernova cercana que afecto la atmósfera.

El final del Pérmico marca el fin de la era Paleozoica e inicio de la era Mesozoica ; el periodo Triasico inicia 250 Ma atrás, con los dinosaurios tomando la tierra, los ictiosauros y los plesiosauros el mar. Aparecen los mamíferos, pero quedan limitados al tamaño de ratones, viviendo bajo la sombra de los nuevos reyes de la tierra. A final de este periodo, en el límite con el periodo Jurásico (hace unos 200 Ma) Pangea se divide en dos, al norte Laurasia , al sur Gondwana ; en el proceso hubo un periodo de actividad volcánica en lo que se conoce como la provincia magmática del Atlántico Central (en los límites entre América del Norte – Europa y Brasil – África); aunque también se han encontrado impactos medianos de meteoritos; en este evento se extinguieron cerca del 75 % de las especies, siendo los más afectados el resto de los anfibios gigantes, varias ramas de los reptiles (sobrevivieron solo los cocodrilos, las tortugas y los lagartos) y los últimos terápsidos.

El Jurásico termina hace unos 145 Ma; su paso al Crétacico también estuvo marcado por una extinción, aunque leve y se discute si fue una extinción en masa; las causas fueron la ruptura final del supercontinente Pangea; Laurasia se divide en Norte América y Euroasia, mientras que Gondwana se empieza a fraccionar en América del Sur – África y Antártica – India – Australia, fragmentación que duraría hasta el final de la era. Esto provocaría actividades volcánicas intensas en el hoy océano indico durante el Crétacico en 117 Ma y 91 Ma atrás lo que afecto principalmente la vida marina, siendo la causa de la extinción de megalosaurios, estegosaurios, pliosauros y posiblemente los ictiosaurios en esos años. El Crétasico vio aparecer a las plantas con flores (angiospermas), las cuales al proteger sus semillas mejor conquistaran la tierra y reemplazaran a las coníferas que hasta entonces habían dominado el paisaje.

La última de las grandes extinciones ocurrió al final de la era Mesozoica, hace 65 Ma; para ese momento ya Pangea estaba divida en los continentes que hoy conocemos. La causa más reconocida fue el impacto de un gran asteroide en Yucatán, México; pero hay otros impactos importantes en las costas de Inglaterra e India. Fue el final de la era de los dinosaurios; murió el 75% de las especies, los ganadores fueron los mamíferos y las aves, que heredarían la tierra e iniciarían la era Cenozoica y el periodo Paleógeno.

A la mitad del Paleógeno, entre el Eoceno y el Oligoceno (hace unos 34 Ma) ocurre una baja de las temperaturas cuando la Antártida se ubica en el polo sur y surge la corriente circumpolar que congelara al continente. Los más afectados fueron los brontoterios (similares a rinocerontes, sin parentesco). En ese mismo periodo se dan las Traps de Etiopía, que separaran luego África y Arabia, y aún hoy dividen África, también India colisiona con Asia dando origen a proceso orogenico alpino y que terminara en un futuro cercano con la colisión final de África contra Europa, que elevara a los Alpes a alturas superiores a las del Himalaya.

Durante el periodo siguiente, en el Neoceno continúan a la baja las temperaturas hasta el inicio de la última era glacial, algo que no ocurría desde el periodo Carbonifero-Permico, ello reduce las especies de reptiles como cocodrilos y tortugas; en la era glacial moderna, o glaciación cuaternaria, conocido como periodo Pleistoceno que inició hace unos 4 Ma y en ella surge la mega fauna (mamut, etc..); y la misma sobrevivirá todo este periodo hasta el final de la ultima glaciación hace unos 15 mil años atrás, a partir de este punto entramos en el Holoceno; donde se está dando la última extinción, desaparece la mega fauna y aparece el hombre moderno, quien desde que las plantas conquistaron la tierra y provocaron la posible extinción en el periodo Silurico, es la única especie que ha provocado la extinción masiva y total de otras en el planeta.

periodo holoceno

Eras Geológicas

Eras geologicas _ 1

Extinciones en el Fanerozoico

periodos geologicos _ 1

Las extinciones registradas en el Fanerozoico se indican en cuadro anexo, marcando la causa más probable de la misma:

Extinción Fecha (Ma) Quienes murieron Causa probable
Holoceno 0,01 hasta hoy La megafauna, el ejemplo más común es la desaparición del mamut. Final de la ultima glaciación y la expansión del hombre moderno.
Pleistoceno 2 Vida en los océanos Una super nova que afecto la atmósfera
Mioceno medio 14,5 Varias especies de reptiles, principalmente tortugas y cocodrilos. La era glaciar se incrementa con el congelamiento de la Antártida. Tambíen se culpa a un asteroide
Eoceno – Oligoceno 34 Los brontotéridos, animales similares a rinocerontes (sin parentesco con ellos). Inicio del periodo glaciar por acomodo de los continentes actuales. Impacto de grandes meteoros y/o cometas en Norte América y Siberia hace 36 Ma podría haber influido
Cretásico – Paleógeno 65 El 50% de la vida, siendo los más famosos difuntos los dinosaurios. Su muerte dara paso a la era de los mamíferos. Impacto de Meteoros en Yucatan, pero también hay cráteres en India e Inglaterra.Trapps del Decán ocurrida entre 68 Ma a 60 Ma en India fueron un periodo de actividad sísmica prolongada.
Cenomaniano – Turoniano 91 Extinción de megalosaurios, estegosaurios, pliosauros y posiblemente los ictiosaurios. Vulcanismo submarino que engrosó la capas oceánicas del Pacifico e Indico; alterando la química de los océanos y contaminando la atmósfera
Aptiano 117 Afecto a criaturas marinas principalmente. Las trapps de Rajmahal en India
Jurásico – Cretásico 150 Una leve extinción, pero se discute si fue una extinción en masa. Ruptura final del super continente Pangea.
Facturación Toarciana 183 Se manifiesta en las formas de vida acuáticas, sobre todo en los grupos de moluscos, como los amonites. Un vulcanismo masivo que dio origen a provincia magmática de Karoo-Ferrar en el centro de Gondwana.
Triásico – Jurásico 201 Cerca del 50% de las especies terrestres y 20% de las marinas, los más afectados fueron los terápsidos (de los que descienden los mamíferos); los ganadores tras este evento fueron los dinosaurios Erupción masiva que dio origen a la Provincia magmática del Atlántico Central, antes del rompimiento de Pangea en Laurasia y Gondwana. Impactos de meteoros en Canadá y Francia entre 214 Ma y 201 Ma
Evento Pluvial Carniano 232 Conodontos, amonites, briozoos y algas verdes fueron severamente golpeados; así como algunos dinosaurios y corales El levantamiento de una nueva cadena montañosa, el orógeno cimmerio, en el lado sur de Laurasia y frente al mar de Tethys, actuó entonces como los Himalayas y Océano Índico hacen con los monzones
Pérmico – Triásico 250 La gran mortandad, sobre el 90% de las especies, con tan poca biodiversidad resultante, la vida tardó mucho tiempo en recuperarse. Numerosas ramas del árbol de la vida fueron cercenadas, dejando a muy pocas para repoblar el planeta. Solo un vertebrado sobrevivió, el listrosaurio. Compiten como causas el impacto de un asteroide en Antartida, cuya onda sísmica provocó un vulcanismo extremo en la antípoda (Rusia), son las trapps siberianas, y también la explosión de una supernova cercana que afecto la atmósfera.
Evento de Olson 270 La fauna predominante de pelicosaurios fue reemplazada por los terápsidos Un posible cambio climático ante el final de la era glaciar de Karoo
Colapso del Bosque tropical del Carbonifero 318 Los insectos gigantes y los grandes anfibios, los ganadores fueron los reptiles En enfriamiento paulatino que termino afectado los bosque de helechos tropicales y la producción del oxigeno en la atmósfera
Devónico – Carbonifero 374 Cerca del 50% de la vida, desaparecen los trilobites, varios moluscos y corales Euramerica y Gondwana comenzaban a converger en lo que se convertiría Pangea; las plantas colonizan la tierra firme y posiblemente (no confirmado) un meteorito.
Final del Silúricco 416 Los pelágicas fueron particularmente afectados, al igual que braquiópodos, corales y trilobites, Otro descenso del nivel del mar, todos estos parecen ser provocados por la era glaciar
Evento Lao en el Siruliano 420 Afecto a los conodontos (los primeros vertebrados) Otra elevación del nivel del mar.
Evento Mulden en el Siruliano 424 Afecto a conodontos y trilobites Nuevo descenso del nivel del mar.
Evento Ireviken en el Siruliano 433 Afecto a al 80% de los conodontos y al 50% de los trilobites Subida del nivel del mar afecto las costas y los animales que vive en ellas.
Ordovícico – Silúrico 445 Más del 60% de marinos invertebrados murió, moluscos, equinodermos y corales se vieron muy afectados El movimiento de Gondwana al polo sur dio lugar a un enfriamiento global, una glaciación (la Andino-Sahara) y el consiguiente descenso del nivel del mar, eliminado grandes hábitats marinos a lo largo de las plataformas continentales.
Cámbrico – Ordovícico 488 Eliminó muchos braquiópodos (moluscos) y conodontos, redujo drásticamente el número de especies de trilobites. Posiblemente por el inicio de un periodo glaciar.
Dresbachian 502 Se redujeron aproximadamente un 40 por ciento de todos los marinos género No hay causa definida por lo antiguo y escasees de fósiles
Final del Botomian 517 Los primeros organismos con conchas fueron casi exterminados; tras esta extinción se produce un incremento de especies de trilobites No hay causa definida por lo antiguo y escasees de fósiles
Fin del Ediacaran 542 Una extinción masiva de los primeros organismos pluricelulares, tras esta extinción hay una explosión de vida, quedan solo las ramas de los animales que hoy existen, surgen los trilobites Cambios globales en la circulación oceánica por la formación del super continente Pannotia

Sedna, el planeta desterrado

Sedna (90377 Sedna / 2003 VB12) es un objeto trans-neptuniano, descubierto el 14 de noviembre de 2003 cuando se acercaba a su perihelio; a una distancia de unas 90 UA, unas tres veces más lejos del Sol que Neptuno y ahora se acerca a su perihelio de 76 UA (2,5 veces la distancia de Neptuno al Sol), al cual llegará entre 2075 a 2076 (aún no se ponen de acuerdo en la fecha y apuntara hacia 5° Cáncer); su afelio es de una 996 UA; 33 veces el radio orbital de Neptuno; que lo convierte en uno de los objetos más distantes del Sistema Solar y que no es un cometa. Sedna tarda unos 12400 años en completar una órbita, cuya excentricidad es una de las más grandes (0,86). La última vez que Sedna visitó al sol, la Tierra salía de su última era glaciar.

Con aproximadamente dos tercios del tamaño de Plutón, unos 1400 km, Sedna en teoría es lo suficientemente grande para ser redondo por su propia gravedad, por lo que califica como un planeta enano en las definiciones actuales. La composición de la superficie de Sedna es similar otros objetos transneptunianos, que en gran medida una mezcla de agua, metano y nitrógeno, con una de las superficie más rojas en el Sistema Solar, comparable con las de los centauros Folo y Asbolo; así como con Plutón, Caronte y la luna Tritón. Es su composición lo que apoya a muchos en señalar que Sedna se trata de un objeto del cinturón de Kuiper que salió de su órbita por efecto de la influencia de Neptuno; otros señalan que como su perihelio esta a 2,5 veces de Neptuno, este planeta no pudo afectarlo tanto; y podría ser un objeto de la nube Oort (de donde son los cometas de periodo largo) y que se extiende hasta un año luz del sol (unas 63000 UA), o incluso podría ser un objeto capturado por el Sol, afectado por otro cuerpo mayor todavía desconocido aún en la nube Oort (el hipotético Némesis), haber sido afectada por otro sol, o incluso haber venido de otro sistema solar.

Su descubridor, Mike Brown, señalaría de Sedna: —Nuestro nuevo objeto descubierto esta en el lugar más frío y más alejado del Sistema Solar—; y propondría el nombre de Sedna, la diosa inuit (esquimal) del mar, que se cree a vivía en lo más profundo del frío Océano Ártico. Este nombre no tuvo competencia y fue aceptado por la Unión Astronómica Internacional.

El mito del pueblo Inuit (esquimales) señala que una hermosa joven vivía solitaria con su padre viudo. Cuando tuvo la edad suficiente, todos quisieron desposar pero ella no quería a ninguno. Sin embargo, un día vio aparecer en el horizonte un barco, cuyo capitán, un apuesto extranjero, la sedujo y se marchó con ella a una isla lejana. Pronto descubrió la joven que el capitán era en realidad un chamán (brujo). Después de un tiempo, su padre oyó quejidos más allá del mar, era su hija arrepentida, desesperada al conocer la identidad de su amado, pues estaba siendo maltratada. Embarcó entonces su padre sobre su kayac (canoa/bote) para ir a buscarla y rescatarla, tras encontrarla se hizo a la mar con ella.

Viendo a Sedna huir, el chamán, desencadenó una furiosa tempestad. El padre de Sedna, atemorizado pensó que era voluntad del mar quien reclamaba a su hija, y la lanzó a las violentas olas. [Algunas versiones cuentan de que Sedna se relacionaba con perros —si nos entendemos—, o que el chaman se transformaba en perro (una forma de licantropía) y su padre asquedao la subió a la canoa para botarla al mar en castigo]. Pero Sedna logró salir a la superficie, e intentó aferrarse al borde del barco. Como ponía la embarcación en peligro, el padre cortó los dedos y manos a su hija con un hacha, Así el océano se calmó de la furia desatada por el chamán, y Sedna se hundió en el fondo, donde todavía reside como la diosa del mar y de tanto en tanto castiga a los hombres enviándoles tormentas; un recuerdo por el maltrato que recibiera por parte de su padre y del brujo; que la ha hecho muy caprichosa.

Los mitos dicen que sus dedos se transformaron en peces, focas, morsas, ballenas y otros animales marinos; y es ella quien los protege; y cuando no es aplacada en su caprichos y furia, oculta y guarda los animales, provocando hambre entre los hombres. Cuando esto ocurre los chamanes han de ir a buscar a Sedna. Señalan los mitos que los pecados caen al mar y estos se acumulan como grasa en el pelo de Sedna; debe el chaman peinar y trenzar los cabellos de la ahora bruja del mar; ya que ella no tiene dedos y manos para hacer ello; en agradecimiento por esta tarea, Sedna libera a los animales y la humanidad vuelve a comer.

El mito nos indica que Sedna astrológicamente parece señalar al mar y la vida marina, la red de la vida, la naturaleza, la extinción y la conservación; pero también: la rabia, la vanidad, el narcisismo, el engaño, los lugares desconocidos o remotos, la soledad, las enfermedades de las manos, artritis entre otras. En aspectos positivos podemos mencionar al perdón, la libre voluntad de elección, y ser responsable y consciente de ello.

Sedna tiene un componente femenino receptivo en su naturaleza, trata de acoplarse a los elementos de su entorno; es muy diferente a la fuerza masculina de Neptuno, que se sintoniza con los componentes del medio ambiente y trata de reforzar en ellos sus cualidades propias. Sedna representa la capacidad de relacionarse con todo lo que es muy diferente de uno (especie, raza, edad, cultura).

Los cambiaformas (5) Las Metamorfosis

Los dioses tiene por su naturaleza la posibilidad de cambiar de forma y apariencia; los mortales que están sometidos a sus designios no tanto, en los mitos griegos el cambiar forma implicaba, con raras excepciones, ir a una forma y nunca más volver. Los caprichos de los dioses iban desde premiar a sus favoritos o a castigar cruelmente a sus caídos de la gracia divina. Entre los cuentos griegos destacan:

Los desgraciados amoríos de Apolo.

Apolo era el dios del orden, la luz, las artes, la verdad; su padre de dio el don de la profecía y las musas le hicieron la corte. A diferencia de su padre, sus amores nunca fueron correspondidos, y a semejanza también del mismo, sus amores estuvieron signados por la desgracia; aunque por razones distintas. La más conocida es su aventura con una dríade —ninfas de los bosques y los arboles— llamada Dafne, que era hija de un dios río (Ladón de Arcadia o Peneo de Tesalia).

Según el mito Apolo se burló del joven Eros, indicándole que el arco y las flechas eran armas de hombres (que eran también sus armas) y no de un niño. Eros, que si bien tenía apariencia de niño, era un protogenos (un primero) y un daimon, que fue traído a carne con ayuda de los amores de Afrodita y Ares, no dijo nada pero su venganza no fue menos que terrible.

Mientras Apolo disfrutaba un paseo por el bosque, en una de sus tantas cacerías con su hermana Artemisa, vio a la joven Dafne, que acompañaba en el cortejo; Eros apuntó una flecha dorada al corazón del dios y este prendado de la driade la persiguió. Sobre Dafne la flecha de Eros fue de plomo, y un asco y desprecio se prendió en la joven driade contra el apuesto dios.

Mientras más corría Apolo por alcanzarla, más huía Dafne, que al llegar a la orilla del río de su padre pidió su ayuda y él la transformó en un arbusto de laurel. Las hojas del árbol desde entonces coronan a Apolo, a los héroes y a atletas vencedores.

Coronis era una joven griega pretendía y amada por Apolo; pero que era deseada también por un joven de la región de tesalia (los diversos autores no se ponen de acuerdo con el nombre del chico); para vigilar a la amada Apolo deja un cuervo, pero este viendo una posible pareja se distrae de sus labores. Para ocultar su falta el cuervo miente sobre la relación entre el chica y el joven de tesalia. Molesto Apolo vuelve negras las blancas plumas del cuervo y castiga no sólo al ave, sino a toda su raza por ser un ave que trae malos augurios; luego baja a la tierra y disparas sus flechas en la joven, que estaba embarazada del dios. Tarde descubre el dios su error y haciéndole la cesárea rescata al bebe quien será llamado Asclepio, y quien se convertirá en el dios de la medicina.

Otras de sus “casi amantes” fue Casandra, princesa troyana a quien dio el don de la profecía a cambio de ser su amante, pero la chica después de recibir el don se negó a pagar el resto del trato; al no poder quitar un don dado, Apolo la maldijo escupiéndole en la cara y nadie creería sus predicciones. El don ahora convertido en maldición la termino casi por volver loca; cuando predijo que su hermano —París— traería la destrucción de su pueblo, nadie le creyó; que el caballo de madera destruiría Troya, nadie le creyó. Su familia creía que estaba loca y la mantenían encerrada en la casa.

Una vez concluida la guerra de Troya, durante el saqueo de la ciudad, Áyax (el menor, ya que hubo dos héroes de igual nombre luchando en Troya), encontró a Casandra refugiada bajo un altar dedicado a Atenea y la princesa se agarró a la sagrada estatua de la diosa para evitar ser violada, cosa que no pudo evitar y como castigo a la violación de su templo, Atenea pidió a Poseidón que hundiera la nave de Áyax.

La nave se hundió con la tormenta, pero Áyax terminó sobre unas piedras. Una vez que la tormenta pasó y Áyax despertó, comenzó a burlarse del dios que por más esmero no había conseguido matarlo. Poseidón surgió de las aguas y sosteniendo su tridente y se lo arrojó. El arma atravesó el pecho de Áyax y se ensartó a la roca, matándole al instante. Tan pronto como su alma le abandonó, el tridente y su cuerpo se transformaron en piedra y allí quedaron, como una roca alta que sobresale de las aguas del mar Egeo para el resto de los días.

Volviendo a Casandra, fue convertida en esclava-concubina de Agamenón; y cuando le dijo al rey de su pronta muerte por traición, este tampoco le creyó, el rey y Casandra morirían pronto a manos de la reina Clitemnestra y su amante Egisto.

La madre de Casandra, la reina Hécuba, según algunos mitos fue transformada en una perra, que aúlla en la noche lamentándose de la muerte de sus hijos en la guerra.

Leucótoe y su hermana  Clitia de  estaban enamoradas de Apolo. Al ganar Leucótoe el puesto de amante de amante del Sol, su hermana Clitia le contó a su padre los amores de su hija. Órcamo ordenó que Leucótoe fuese enterrada viva. Apolo intentó devolverle la vida pero no pudo, así que la transformó en una planta de incienso (o en una planta de de leucotea, de rojas hojas). Clitia no fue perdonada por Apolo y ésta desesperada estuvo nueve días sin comer, sólo viéndolo pasar por el cielo (Sol), hasta que los dioses por compasión la convirtieron en girasol; aun así el girasol sigue todos los días mirando y siguiendo el paso del  sol.

Aunque hubo más chicas, Apolo no tuvo mejor suerte; viendo a su padre traer a Ganímedes al Olimpo como amante, Apolo decide probar suerte con los efebos y se enamora del joven espartano Jacinto. En unos juegos para demostrar su poder Apolo realiza un lanzamiento de disco; pero otro dios está también interesado en el joven espartano. Céfiro, el viento del oeste, molesto por haber sido rechazado sopla y el disco termina en la testa del joven Jacinto, que cae muerto. Apolo no permitió que los emisarios del Hades se llevaran el alma y transformó al amante en la flor de jacinto, que desde entonces se usa como señal de luto. En castigo a Céfiro, Apolo lo convirtió en una suave brisa.

Los castigos de Artemisa

Las diosas más que premiar castigaban muchas veces; al hermana de Apolo fue una de las más crueles; Artemisa era diosa de los bosques vírgenes; era la naturaleza misma; diosa de la caza recorría los bosques acompañadas por innumerables ninfas; Afrodita diría que era sólo virgen de hombre.

En una de tantas, el príncipe tebano Acteón estando de caza con su perros en el bosque la vio mientras se bañaba con sus chicas en una laguna; Artemisa furiosa lo transformó en un ciervo que fue devorado por sus propios perros. Otro joven tuvo mejor suerte, Sipretes era un muchacho cretense que vio accidentalmente a Artemisa bañándose desnuda, ésta lo transformó en una chica.

Como diosa de la caza Artemisa apoyaba a los héroes cazadores, pero castigaba a aquellos que se desviaban de sus deberes y votos. Adonis se debatía como amante de Afrodita y Perséfone; Zeus dictamino que pasaría cuatro meses del año con cada diosa y cuatro eran libre para él. Los cuatro meses restantes los dedicaba a la caza, eso hasta que prefirió pasarlos con la diosa del amor. La diosa de caza lo castigo por su desprecio, según otros como represalia a Afrodita por la muerte de Hipolito;  enviándole un jabalí que lo mató, aunque algunos dicen que era el propio Ares disfrazado por pretender a su amada.

Afrodita roció néctar sobre su cuerpo, de forma que cada gota de su sangre se convirtió en una flor roja llamada anémona. Cuando Afrodita corrió a socorrerle se hirió con unas zarzas y sus gotas de sangre se transformaron en unas flores parecidas a las rosas que se llamaron adonis.

Orión era según los mitos un hijo de Poseidón, creció alto y fuerte y se volvió un gran cazador; tanto fueron sus ínfulas que dijo que podía matar a cualquier bestia; Gea/Gaya —la madre Tierra— por un lado y Artemisa por el otro, se molestaron con el cazador y en castigo le enviaron un pequeño escorpión que lo mato al picarlo en el pie, aunque otras versiones lo hacen un poco más grande. Los dioses subieron a Orión, sus perros y al escorpión a los cielos, ubicándolos en antípodas y eso explica porque nunca son visibles al mismo tiempo en los cielos.

Oto y Efialtes eran dos gemelos hijos de Poseidón y fueron conocidos como los Alóadas. Crecían cada año un codo a lo ancho y una braza a lo alto. Eran agresivos y buenos cazadores. Oto pretendía a Artemisa y Efialtes a Hera, para tomarlas como esposas. Artemisa se transformó en una cierva y al saltar entre los dos, los Alóadas, para evitar que huyera, arrojaron sus lanzas y se mataron uno al otro.

Aunque Artemisa, por ser virgen no fue madre, cuidaba y protegía a las niñas; cuando Agamenón quiso sacrificar a su hija menor Ifigenia para tener vientos favorables, transformó a la chica en cierva; y cuando Atalanta era una bebe abandonada en el bosque, envió una osa para que la cuidara y amamantara. Al crecer Atalanta tras muchas aventuras evitaba el amor, por considerar que ningún hombre podía vencerla; Afrodita ayudó a Hipomenes en una carrera contra Atalanta para ganar la mano de ésta, dándole tres manzanas con las que la distrajo. Sin embargo, como la pareja no dio las gracias a Afrodita y ésta los convirtió en leones.

En Tebas, Níobe la reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó haber sido mejor madre que Leto porque había tenido catorce hijos, siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido solo uno de cada. Apolo y Artemisa los mataron a todos con flechas. Al ver a sus hijos muertos, Anfión se suicidó y Níobe devastada fue convertida en piedra cuando lloraba su pena.

A Artemisa se culpa de la transformación de Calisto en osa y cuando su hijo con Zeus, Arcas, en una cacería casi la mata; Zeus los subió a ambos a los cielos. Calisto se convirtió en la constelación de la osa mayor y Arcas en la constelación de en la constelación Boötes. Otros afirman que el chico fue transformado en osezno y es la constelación de la osa menor. Sin embargo otros mitos señalan que la osa menor es en realidad otra ninfa amante de Zeus, llamada Fenice,  también castigada por la diosa; que tenía afición por los  ciervos y los osos.

Finalmente Aura era la diosa griegas de las brisas de los días fríos y como Artemisa era una cazadora y se enorgullecía de su castidad. Un día, afirmó que el cuerpo de Artemisa era demasiado “femenino” y dudó de su virginidad. Artemisa hizo que Aura fuera violada por Dioniso. Aura enloqueció, convirtiéndose en una asesina peligrosa.

Los premios y castigos de Afrodita

Afrodita era diosa del amor y la lujuria, cuando Arsínoe, una hija de rey de Chipre, que tuvo un pretendiente tan enamorado de ella que se suicidó al ser repetidamente rechazado. Cuando el funeral paso frente a la casa de Arsíone, ella fue tan cruel que no derramó una sola lágrima, lo que enojó tanto a Afrodita, que la convirtió en pedernal.

Y lo opuesto hizo luego, cuando Pigmalión un escultor que no había hallado mujer alguna digna de su amor. Las mujeres de la ciudad de Pigmalión deseaban como esposo tan apuesto escultor, pero él las rechazó a todas; ellas pidieron la ayuda de Afrodita a que le obligase escoger. Afrodita aceptó y fue a ver a Pigmalión y le dijo que escogiera él o ella lo haría. No queriendo casarse, Pigmalión le suplicó más tiempo, pidiéndole que le permitiese hacer una escultura suya antes de que tuviese que elegir novia. La diosa halagada, aceptó.

Pigmalión por mucho tiempo hizo pequeñas esculturas de arcilla para poder elegir la pose adecuada, eso hasta que la diosa lo apuró. Cuando comenzó a hacer la escultura real lo hizo rápido, incluso sabiendo que tendría que casarse con alguien al hacerlo. La razón era que se había enamorado de la escultura.

En el mismo momento en que Pigmalión se separó de la escultura terminada, Afrodita apareció y le dijo que eligiera novia. Pigmalión eligió la estatua, a lo que Afrodita respondió que no podía ser. Pigmalión abrazó la estatua y pidió a Afrodita que le transformase en estatua para así poder estar con ella. Afrodita en vez de esto infundió vida a la estatua, a quien llamaron Galatea.

En una de las tantas aventuras de Zeus, la ninfa Eco ayudó distrayendo a la celosa Hera con su charla; molesta Hera al descubrirlo condeno a la ninfa sólo repetir las últimas palabras de alguien más. Condenada así Eco vagó por los bosques hasta que vio al joven Narciso, cuya hermosura ya había hecho estragos entre feminas y varones.

En una historia helénica el joven Ameinias ama a Narciso pero es rechazado cruelmente por él. Como una forma de burlarse de Ameinias, Narciso le entrega una espada, espada que Ameinias utiliza para suicidarse ante las puertas de la casa de Narciso, mientras reza a la diosa Némesis —la venganza— pidiéndole que Narciso un día conozca el dolor del amor no correspondido.

Narciso era hijo de la ninfa Liríope, que preocupada por la actitud de su hijo decidió consultar al vidente Tiresías sobre el futuro de su hijo. Tiresías le dijo a la ninfa que Narciso viviría hasta una edad avanzada mientras nunca se conociera a sí mismo.

Volviendo a Eco, un día, mientras Narciso estaba cazando ciervos, la ninfa siguió sigilosamente al joven a través de los bosques, pero era incapaz de hablar primero. Cuando finalmente Narciso escuchó sus pasos detrás de él pregunta:

—¿Está alguien ahí?

—¡Ahí! —repitió Eco, lo que sorprendió a Narciso, pues nadie estaba a la vista.

—¡Ven! —¡Ven! —¿Por qué me eludes? —¿Por qué me eludes? —¡Unámonos aquí!

—¡Unámonos aquí! —repitió Eco, y corrió alegremente del lugar donde estaba oculta a abrazar a Narciso. Pero él sacudió la cabeza rudamente y se apartó.

—¡Moriré antes de que puedas yacer conmigo! —gritó.

—Yace conmigo —suplicó Eco.

Pero Narciso se había ido, y ella pasó el resto de su vida en cañadas solitarias, consumiéndose de amor y mortificación, hasta que sólo quedó su voz.

Para Afrodita (en otras versiones fue Artemisa, Némesis o la misma Hera) fue demasiado y cuanto Narciso un día sediento se acerco a un lago para tomar agua, al ver su reflejo tan esplendoroso se enamoro de sí mismo, por lo que no se atrevió a beber por miedo a dañarlo y no fue capaz de dejar de mirarlo. Finalmente acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso; pero el alma de Narciso, según algunos, es atormentada en el Inframundo contemplando un reflejo que no se corresponde a su amor.

Más premios y castigos

Enumerar a la cantidad de mortales e inmortales que fueron transformados por los dioses sería una labor de nunca acabar; sin embargo mencionaremos a Medusa transformada en monstruo por Atenea por haber hecho el amor con Poseidón en su templo; a la ninfa Escila, a quien la bruja Circe transformó en otro ser monstruoso al no ser correspondida por Glauco.

Cuando Urano fue castrado por Cronos, entre los muchos seres que nacieron se encuentran las ninfas melíades; que fueron transformadas en fresnos, cuando sus hijos —los hombres de la edad de bronce— fueron acabados por los dioses con una gran inundación.

Hermafrodito era uno de los tantos hijos ilegítimos de Afrodita; cuando el chico creció en una de sus cacerías se baño en la laguna de la ninfa Salmacis, quien prendada del joven lo atrapó y no quiso soltarlo; Salmacis al ver que el joven se le rehuía pidió a los dioses que los fusionaran, surgiendo un ser con los dos sexos.

El joven dios Vertumno se transformó en una anciana para engañar y enamorar a Pomona, diosa de los frutos.

Por su parte Alcíone al saber la muerte de su esposo, Ceix, muerto en el mar se arrojó del precipicio a la costa. Los dioses transformaron a la pareja en martines pescadores. Cicno se lanza al río para rescatar el cuerpo de su amigo Faeton, llorando su pena hasta el final de sus días, los dioses convirtieron en cisne, dejándolo en el agua y lejos del temible fuego abrazador del sol que tanto odio; y a las hermanas de Faetón, las Helíades, que lloraron su muerte durante cuatro meses y los dioses las convirtieron en álamos y a sus lágrimas en ámbar.

Filemón y Baucis, un par de viejos y pobres campesinos dieron alojamiento a Zeus y Hermes, que disfrazados de mortales pidieron un lugar para pasar la noche. En agradecimiento Zeus les ofreció un deseo, el matrimonio deseó estar unidos para siempre y morir juntos y a su muerte, Zeus los convirtió en dos árboles que se inclinaban uno hacia el otro: Filemón en roble y Baucis en tilo.

Las Piérides eran nueve jóvenes doncellas orgullosas dotadas con un excepcional talento para la música, el canto y la poesía. Estaban tan orgullosas que se atrevieron a retar a las Musas; tras perder, como era lógico ante diosas, fueron transformadas en urracas, y bajo ésta forma conservaban aún el mismo temperamento de charlatanas e inoportunas.

Aracne era una gran tejedora que alardeó de ser más habilidosa que Atenea y la diosa se presentó ante ella, tomando la figura de una vieja con bastón, para aconsejarle que desistiera de medirse con una diosa. La respuesta de Aracne fue retar a Atenea a probarse en una competición. Abandonando su disfraz, la diosa se presentó con todo su esplendor. Enfrentadas en distintos telares, fueron tensándose las finas urdimbres y se entretejieron la púrpura, los oros y los delicados matices de la transición de los colores. Atenea creó un tejido en que los dioses aparecerían soberbios y centrales en su augusta majestad. Pero Aracne dibujó a las deidades con sus debilidades más carnales, en un trabajo tan brillante y delicado, que la diosa, fuera de sí, rompió su obra y golpeó a su rival. Viendo la furia divina que había provocado su insana soberbia, la joven mortal intentó terminar con su vida pasándose un lazo por la garganta. Atenea no lo permitió. Vive, sí, pero cuelga, le dijo. Y rociando a Aracne con los jugos de una hierba, maldijo su destino y su descendencia. La convirtió en una araña tejedora cuya misión es pender y tejer eternamente.

Procne estaba casada con era el héroe Tereo de Tracia y a quien el de dió un hijo llamado Itis. Pero Procne sentía nostalgia de su hermana Filomela y pidió a Tereo que le permitiera verla. Este accedió pero con la condición de que el encuentro se llevara a cabo en Tracia. Así Tereo marchó a Atenas para buscar a Filomela y llevarla a Tracia. Pero la juventud y la hermosura de Filomela provocaron la pasión de Tereo que al llegar a Tracia la violó, y para que no hablara le cortó la lengua y la encerró en una solitaria prisión. Luego dijo a Procne que su hermana había muerto. Filomela en su solitaria prisión tejió su triste historia y la hizo llegar a su hermana Procne, que así se enteró de que su esposo la había engañado. Procne se recató a Filomela y par acastigar a su marido ambas mataron a Itis y se lo sirvieron a Tereo. Cuando este preguntó por su hijo, Procne le dijo que estaba en su estomago mientras le mostraba su cabeza. Enfurecido, Tereo inició la persecución de las asesinas, pero los dioses acabaron con la cadena de actos crueles transformando a los tres en aves: a Filomela en ruiseñor, a Procne en golondrina, y a Tereo en la abubilla, semejante a un guerrero con penacho y agudo pico.

Los primeros hombres lobo

Licaón era un rey de Arcadia, era muy religioso, muy querido por su pueblo, pero su apasionada religiosidad le llevó a realizar sacrificios humanos; llegando al punto de sacrificar a todos los extranjeros que llegaban a su casa a los dioses, violando la sagrada ley de la hospitalidad. Enterado de esta aberración, Zeus se hizo pasar por un peregrino y se hospedó en su palacio. Licaón se preparó para asesinarle, pero alertado por algunas señales divinas, quiso asegurarse antes de que el huésped no era un dios, como afirmaban sus temerosos súbditos. Para ello hizo cocinar la carne de su propio hijo Níctimo; y se lo sirvió a Zeus. Éste montó en cólera y transformó a Licaón en un lobo, incendiando después el palacio que había sido testigo de tanta crueldad.

Los hijos de Licaón no tuvieron mejor suerte ya que ayudaban a su padre y por ello Zeus fulminó a algunos con su rayo, a otros los convirtió en lobos —como a su padre— y algunos tuvieron que exiliarse para siempre. Después devolvió la vida a Níctimo, que se hizo cargo del reino de Arcadia. La hermana de Níctimo fue Calisto —la del cuento de la osa—, y su hijo con Zeus, Arcas sucedió a su tío en el trono. Estos hechos de canibalismo fueron los que provocaron el diluvio de Deucalión, del que sólo se salvaron Filemón y Baucis.