Dos cuentos de Navidad (1) El Cascanueces y el Rey de los Ratones

Hay dos historias que han pasado a formar parte de la literatura navideña mundial, aunque sus historias poco tengan que ver con el nacimiento del niño Dios y son su telón de fondo, la navidad como fiesta, y cuyas representaciones en teatro y cine los han convertido en las obras en las más representativas y conocidas de estas fechas. Si bien son definidas como cuentos, por el largo de la narración, ambas obras son catalogadas más como novelas cortas o nouvelle (palabra tomada prestada del francés); y que la literatura inglesa llaman “long short story” (cuento largo); más que como cuentos propiamente.

La primera de estas historias se la debemos a alemán Ernest Theodor Wilhelm Hoffmann (1776 – 1822), escritor, jurista, pintor, cantante (tenor) y compositor alemán, que participó activamente en el movimiento romántico de la literatura alemana. Su tercer nombre era originalmente Wilhelm, pero más tarde adoptó el de Amadeus en honor del compositor Wolfgang Amadeus Mozart. Era hijo y sobrino de abogados, y estudió Derecho pero sólo lo ejerció un corto período antes de dedicarse forzosamente a la pintura, la crítica musical y la composición. Cerca de sus cuarenta años volvió a la administración y ejerció exitosamente como juez hasta su muerte.

E.T.A. Hoffmann es más conocido como escritor y se destacó por sus obras de ficción, de horror y de suspenso, que combinan lo grotesco y lo sobrenatural con un poderoso realismo psicológico, y sus obras se encuentran entre las mejores y más influyentes del movimiento romántico de su época y fueron inspiración a otros escritores como Edgar Allan Poe, Théophile Gautier, Alexandre Dumas (padre), etc.

E.T.A. Hoffmann escribió numerosas piezas para piano, música de cámara, coros, música religiosa y óperas, entre las que destaca Ondina (1816), ópera romántica inspirada en uno de sus propios cuentos y que ejerció cierta influencia sobre Carl Maria von Weber (1786-1826). En su labor como crítico musical, fue un entusiasta de Ludwig van Beethoven (1770– 1827).

Entre sus obras escritas destaca la estupenda novela “Los elixires del diablo” (1815), inspirada en la historia de fantasmas “El Monje” (1796), del ingles Matthew Lewis (1775-1818). Sus “cuentos” más famosos se encuentran los recopilados en los dos volúmenes conocidos como: “Piezas de la noche” o “Nocturnos” (1816-1817), que incluyen al conocido “The Sandman” (El Hombre de Arena), y donde Morfeo se nos presenta como un personaje siniestro y a los niños que no se van a la cama temprano viene, le sopla arena en los ojos y se los extrae para alimentar con ellos a sus hijos, esta obra inspiraría a varios músicos, destacando el ballet “Coppélia” de Clément Philibert Léo Delibes (1836 –1891); y los cuentos en general inspiraron en Jacques Offenbach (1819–1880) su ópera “Cuentos de Hoffmann“.

De esos cuentos es el último quien dio origen al ballet más conocido de todos los tiempos, aunque su creador nunca estuvo muy convencido de ello; Piotr Ilich Tchaikovski (1840–1893) puso música a la adaptación de Alexandre Dumas (padre) (1802-1870) del cuento “El cascanueces y el rey de los ratones“, de E.T.A. Hoffmann, y es la pieza de Ballet que más adaptaciones y puestas en escena distintas a tenido en todo el mundo, sobre todo pieza obligada en estas fechas navideñas.

Aunque la pieza musical y el cuento tienen algunas variaciones, entre las más importantes, la niña protagonista se llama Clara en el Ballet y María en el cuento, siendo Clara una de sus muñecas; la historia en si mantiene la idea básica: en la nochebuena a la casa de María y su Hermano Federico llega el padrino Drosselmeier, quien trae juguetes a los niños, y entre ellos un muñeco cascanueces, a quien el padre de los niños dice que servirá (rompiendo nueces) para todos en la familia, pero Federico de tanto usarlo romperá sus dientes, provocando que la niña reclame y pida cuidar al muñeco.

Tras acostarse la niña despierta al sentir la presencia de ratones y que estos intentan atacar al muñeco cascanueces, y este cual general al mando de los soldados de juguetes de su hermano derrota a los ratones, pero María sale herida en la lucha. Su madre la encuentra y llama al medico, y María permanece convaleciente los siguientes días en la cama, tratando de convencer a los suyos de la lucha entre los juguetes y los ratones. Los días en la cama pasan rápidos con los cuentos del padrino Drosselmeier, que viene a ver a su ahijada, relatando el origen del cascanueces. María empieza a si a vivir entre los mundos de la imaginación y la realidad; y ya no los diferencia; siendo este un recurso literario que sería usado luego por escritores como Franz Kafka (1883–1924)  y que darán origen al hoy realismo mágico.

Aunque pasan los días, pareciera que nunca ha terminado la navidad, y pese a la hermosa descripción de los reinos de las muñecas y de los dulces, hay que recordar que esta obra, hoy destinada al publico infantil, muestra luchas entre ratones, y su terrible rey ratón de siete cabezas en contra los juguetes, y el cascanueces; en ella hay imágenes donde muchos (de ambos lados) pierden brazos y cabezas como en cualquier batalla, la obra original iba en su tiempo dirigida a un público más adulto.

A continuación la obra:

(para leer la obra pulse la imagen)

Para más información puede consultar: aquí, aquí y aquí

Las Ninfas

Las Ninfas son elementales de las aguas. Seres femeninos que tienen la apariencia de hermosas mujeres; griegas en origen, son hijas del titan Océano, del que se dice que tuvo más de tres mil. Las ninfas se ocupan de vigilar las fuentes y los lagos, los ríos y los esteros; aquí se las conocen como Náyades; y cuando cuidan las costas, playas, islas, islotes y arrecifes del océano se les llama Oceanides.

Las ninfas y sus primas las nereidas habitan en la Europa del Mediterráneo; más al norte, en los ríos de Germanía, se las conoce como Nixies y aquellos hombres que las acercan para contemplar su belleza terminan locos al ser envueltos por sus canciones, igual como hacen las sirenas. En las profundas las aguas de las regiones del norte de Europa reinan las Ondinas y en Rusia se las conoce como Rusalkas. Estas dos últimas suelen estar asociadas a muchachas ahogadas en los ríos; es por ello que en las regiones del norte se parecen cadáveres desnudos de hermosas mujeres ahogadas, mientras que al sur son hermosas mujeres que atraen a los hombres con sus cantos. En la India se les conoce como Apsaras.