El planeta Vulcano, un fantasmal mundo entre el Sol y Mercurio

En 1840, François Arago, director del Observatorio de París, sugirió al matemático francés Urbain Le Verrier que trabajaran en el tema del movimiento orbital del planeta Mercurio alrededor del Sol. El objetivo de este estudio fue construir un modelo basado en las leyes del movimiento y la gravitación de Sir Isaac Newton. En 1843, Le Verrier publicó su teoría provisional sobre el tema, que se probó durante un tránsito de Mercurio a través de la cara del Sol en 1843. Al final resultó que, las predicciones de la teoría de Le Verrier no lograron igualar las observaciones.

Le Verrier renovó su trabajo y, en 1859, publicó un estudio más exhaustivo del movimiento de Mercurio. Esto se basó en una serie de observaciones meridianas del planeta, así como catorce tránsitos. El rigor de este estudio significaba que cualquier diferencia entre la observación y los calculos serían causados por algún factor desconocido. De hecho, todavía quedaba alguna discrepancia. Durante la órbita de Mercurio, su perihelio avanza una pequeña cantidad cada órbita, técnicamente el fenómeno fue llamado precesión del perihelio. El fenómeno era algo predicho por la mecánica clásica, pero el valor observado difería de el valor predicho por la pequeña cantidad de 43 segundos de arco cada siglo.

Le Verrier postula que el exceso de precesión podría explicarse por la presencia de un pequeño planeta dentro de la órbita de Mercurio, y propuso el nombre de Vulcano para este objeto. En la mitología romana, Vulcano era el dios del fuego, la herrería y los volcanes, por lo que era un nombre adecuado para un planeta tan cerca del sol. Reciente éxito de Le Verrier en el descubrimiento del planeta Neptuno utilizando las mismas técnicas prestó veracidad de su afirmación, y los astrónomos de todo el mundo trataron de observar al nuevo planeta, pero nunca se encontró nada.

Vulcano _planeta hipotetico

En diciembre de 1859, Le Verrier recibió una carta de un médico francés y astrónomo aficionado llamado Edmond Modeste Lescarbault, quien afirmó haber visto un tránsito del planeta hipotético que a principios de año. Le Verrier tomó el tren hasta el pueblo de Orgères-en-Beauce, a unos 70 kilómetros al suroeste de París, donde Lescarbault había construido un pequeño observatorio. Le Verrier llegó sin previo aviso y procedió a interrogar al hombre.

Lescarbault describe en detalle cómo, el 26 de marzo de 1859, se dio cuenta de un pequeño punto negro en la cara del Sol, que estaba estudiando con sus modestos 3,75 pulgadas (95 mm) refractores. Pensando que era una mancha solar, Lescarbault no estaba sorprendido primero, pero después de algún tiempo había pasado se dio cuenta de que se estaba moviendo. Habiendo observado el tránsito de Mercurio en 1845, supuso que lo que estaba observando era otro tránsito, este un cuerpo que no había sido descubierto. Tomó algunas medidas precipitadas de su posición y la dirección del movimiento, y el uso de un reloj viejo y un péndulo con el que tomó el pulso a sus pacientes, se estima que la duración del tránsito en 1 hora, 17 minutos y 9 segundos.

Le Verrier pensó que estaba convencido de que Lescarbault había visto el tránsito de un planeta desconocido. El 2 de enero 1860 se anunció el descubrimiento de Vulcano a una reunión de la Academia de Ciencias de París. Lescarbault, por su parte, fue galardonado con la Legión de Honor y el invitado a comparecer ante numerosas sociedades científicas. Sin embargo, no todo el mundo acepta la veracidad de ‘descubrimiento’ de Lescarbault. Un eminente astrónomo francés, Emmanuel Liais, que trabajaba para el gobierno de Brasil en Río de Janeiro en 1859, afirmó que había estudiando la superficie del Sol con un telescopio el doble de potente que Lescarbault en el momento en que Lescarbault dijo que observó a su misterioso tránsito. Liais, por lo tanto, estaba en condiciones de negar, de la manera más positiva, el paso de un planeta sobre el sol en el momento indicado.

Basado en ‘tránsito’ de Lescarbault, la órbita de Le Verrier calculada para Vulcano señalaba que debía girar alrededor del Sol en una órbita casi circular, a una distancia de 21 millones de kilómetros (0,14 unidades astronómicas). El período de la revolución fue de 19 días y 17 horas, y la órbita se inclinaba a la eclíptica de 12 grados y 10 minutos (un increíble grado de precisión). Así visto desde la Tierra, la más grande elongación de Vulcano respecto al Sol era de 8 grados.

Numerosos informes —no todos ellos fiables— comenzaron a llegar a Le Verrier de otros astrónomos aficionados que afirmaron haber visto tránsitos inexplicables. Algunos de estos informes hace referencia a las observaciones hechas muchos años antes, y muchos no pudieron ser fechados correctamente. Sin embargo, Le Verrier continuó jugando con los parámetros orbitales de Vulcano con cada nuevo avistamiento reportado que llegaba. Con frecuencia anunciando fechas para futuros tránsitos de Vulcano, pero estos no se materializaban. Así desde mucho antes de la propuesta de Vulcano, a inicios del siglo XIX, hasta casi finalizar el siglo se reportaron múltiples observaciones del objeto, pero ninguna definitiva.

En 1877 Le Verrier murió convencido de haber descubierto otro planeta. Con la pérdida de su principal defensor; sin embargo, la búsqueda de Vulcano amainó. Después de muchos años de búsqueda, los astrónomos dudaban seriamente la existencia del planeta. En 1915 la teoría de la Relatividad de Albert Einstein da un enfoque totalmente diferente para entender la gravedad de una forma distinta a la mecánica clásica, resolviendo el problema. Las ecuaciones de la relatividad predicen exactamente la cantidad observada de avance del perihelio de Mercurio sin recurrir a la existencia de un hipotético Vulcano. La nueva teoría modifica las órbitas predichas no sólo de Mercurio, sino de todos los planetas, pero la magnitud de las diferencias con respecto a la teoría de Newton disminuyen rápidamente a medida que uno se aleja del sol. Además, la órbita bastante excéntrica de Mercurio hace que sea mucho más fácil de detectar el desplazamiento del perihelio que en el caso de las órbitas casi circulares como la de Venus y de la Tierra.

Cuando en 1915, cuando Albert Einstein explicó satisfactoriamente la aparente anomalía en la órbita de Mercurio, la mayoría de los astrónomos abandonaron la búsqueda de Vulcano. Unos pocos, sin embargo, siguieron convencidos de que no todas las supuestas observaciones de Vulcano eran infundadas. Entre ellos fue Henry C. Courten, del Dowling College, New York. estudiaron las placas fotográficas del 1970 eclipse solar, él y sus colaboradores detectaron varios objetos que parecían estar en órbitas cercanas al sol. A pesar de lo que representaban los objetos, Courten sintió que al menos siete de los objetos eran reales. La aparición de algunos de estos objetos se confirmó por otro observador en Carolina del Norte, mientras que un tercero observador en Virginia vio a uno de ellos. Courten cree que existe un planetoide intra-Mercurial de entre 130 y 800 kilómetros de diámetro en órbita alrededor del Sol a una distancia de alrededor de 0,1 UA. Otras imágenes en sus placas de eclipse lo llevaron a postular la existencia de un cinturón de asteroides entre Mercurio y el Sol.

Pero al igual que con Vulcano, ninguna de estas afirmaciones nunca se ha probado después de cuarenta años de observación. Se ha conjeturado, sin embargo, que algunos de estos objetos dentro de la órbita de Mercurio pueden existir, tratándose de cometas o pequeños asteroides desconocidos. Hoy en día, continúa la búsqueda de estos denominados asteroides Vulcanoides, que se cree que existen en la región en la que Vulcano alguna vez fue buscado. Ninguno de ellos ha sido encontrado todavía y búsquedas han descartado asteroides mayores de 6 km.

Sr Spock _ vulcano

Hoy el planeta Vulcano sólo existe en la imaginación, su nombre se usa dentro el universo de Stak Trek para el mundo de la raza de donde la lógica es más importante que las emociones, y su mayor exponente es el celebre Sr. Spock. Este mundo no se encuentra en el sistema solar, sino en 40 Eridani (también conocida como Omicron Eridani, o con el nombre árabe de Keid = Concha), un triple sistema estelar a menos de 16,5 años luz de distancia de la Tierra. Otras obras que hacen referencia al Vulcano dentro del sistema solar son: Taller de Vulcano (Astounding Stories , junio de 1932), cuento de Harl Vincent sobre una colonia penal que se encuentra en Vulcano.  En el Centro de Gravedad ( Astounding Stories , junio de 1936), tenemos otro cuento, este por Ross Rocklynne donde narra como dos personas se encuentran atrapados dentro de un Vulcano hueco. Las Crónicas de Sten (ocho libros entre 1982 a 1993) de Allan Cole y Chris Bunch; aquí Vulcano es un planeta artificial; originalmente una estación espacial industrial que crece mediante la adición de nuevas instalaciones de producción y por lo tanto se acerca a proporciones similares a un planeta; y que muestra una critica política vista en los ojos de los obreros que trabajan en la estación. También la serie de ciencia ficción Dr. Who en el capitulo ‘El poder de los Daleks‘ (1966), hace referencia a una colonia terrestre en el siglo XXI,  pero no si está claro si este mundo Vulcano en un sistema solar cercano o dentro del propio en el Sistema Solar.

Vulcano/Hefesto, el dios de la forja

En la antigua religión romana Vulcano es el dios del fuego y la forja, pero también es el patrón de los oficios relacionados con hornos (cocineros, panaderos, pasteleros) como se atestigua en las obras antiguas que ponen al dios como cocinero en la boda de Eros y Psique. Como el herrero divino, forjador de los rayos de Júpiter se le representa a menudo con un martillo de un herrero (que es su avatar), pero también se incluyen el yunque y un par de pinzas, así como el avatar de Venus es el espejo y los de Marte son el escudo y la lanza. Su equivalente griego es el dios Hefesto y entre los etruscos se le identifica con el dios Sethlans.

Hefesto_Vulcano

Gérard Capdeville (1964-) sugiere que el origen Vulcano como dios romano del fuego se remonta al dios cretense Velchanos, ello principalmente bajo la sugerencia de la similitud de sus nombres. Entre los cretenses Velchanos es un joven dios maestro del fuego y compañero de la Gran Diosa (ambos llegados del cercano oriente). La concepción prehelénica de Velchanos lo pone como un joven sentado frente a un árbol (el dios y la diosa madre que se representaba con el árbol sagrado), ello denota que se trata de un dios de la vegetación y la primavera; el árbol es el símbolo de la unión del Cielo y la Tierra y de su poder generador. En Creta Velchanos era el dios de las prácticas de iniciación de los jóvenes, y se le vincula al culto al toro (las imágenes de jóvenes brincando sobre los toros). Esta vinculación al toro recuerda a Zeus que transformado en toro trajo a la princesa fenicia Europa desde su tierra natal a Creta, fundando el reino minoico. Pero también el culto al toro venido del cercano oriente y anatolia lo identifica con Teshub, dios de las tormentas que cabalga sobre toros; y cuyo origen se remonta a dios sumerio Adad. Todo esto pone a Velchanos, el primer ancestro de Vulcano, equiparable al mismo Zeus griego o Júpiter romano; un poderoso dios de los cielos y las tormentas y el renacimiento de la naturaleza; y el fuego divino no es otro que los rayos y relámpagos, que al caer a la tierra la encienden.

Otro equivalente venido de oriente se encuentra en la tradición cananea/ugarita, aquí el dios Kothar-wa-Khasis (que traduce ‘el Hábil y Listo’) es un dios herrero, artesano, ingeniero, arquitecto, e inventor; también es adivino y hechicero, creador de palabras sagradas y los hechizos. Los mitos señalan que Kothar ayuda a Baal (dios del las tormentas) en sus batallas fabricándole armas (rayos). También fabrica hermosos muebles adornados con plata y oro como regalos para Asherah (la diosa madre de los cananeos); y construye un palacio de plata, oro, lapislázuli, y madera de cedro fragante para Baal; desde donde el dios de los cielos puede ver la tierras bajo sus pies. La morada de Kothar está en Egipto, y ello lo equipara al dios artesano y constructor, el poderoso Ptah.

Vulcano _2

Pero si Vulcano tuvo a dioses tan poderosos entre sus iguales, como terminó siendo uno de los menos agraciados y respetados entre sus congéneres; ello ocurre por que su culto se identifica con el dios Hefesto de la mitología griega, aquí es donde Velchanos se transforma en el Vulcano fabricante de armas y joyas de varios dioses y héroes, principalmente de los rayos de Júpiter. Los mitos de ambos dioses se funden de tal manera que el antiguo dios cretence pierde su atractivo juvenil por otro menos agraciado, el de cojo y deforme dios que es despreciado por los otros dioses; algo raro si se considera que en su ascendencia se tiene que Hefesto/Vulcano es hijo de los reyes de los dioses: su padre es Zeus/Júpiter y su madre Hera/Juno.

Según algunos de los mitos Hera/Juno estaba embarazada de su primer hijo; hacia poco tiempo atrás dos bastardos de su marido habían nacido de la amante de turno Leto/Latona; Apolo/Febo y Artemisa/Diana eran todo lo que unos dioses podían ser, hermosos y brillantes; pero sería la envidia de la reina de los dioses y su persecución sobre la amante de su marido lo que provocó consecuencias; quiso el destino (Fatum) equilibrar las cosas y cuando su hijo nació, Hera/Juno quedó asqueada de lo oscuro y poco atractivo de su primer vástago; era pequeño y feo, con una cara roja que no paraba de berrear. Hera/Juno estaba tan horrorizada que arrojó el pequeño bebé desde el Monte Olimpo.

Hefesto/Vulcano cayó durante un día y una noche desde el cielo, aterrizando en el mar. Por desgracia, una de sus piernas se rompió al golpear el agua, y nunca se desarrolló correctamente. Desde la superficie, Hefesto/Vulcano se hundió como una piedra en las profundidades azules y frescas, donde las ninfas marinas, Tetis (madre de Aquiles) y Eurinome lo encontraron y lo llevaron a su cueva bajo el agua, criándolo como un hijo propio.

Hefesto/Vulcano tuvo una infancia feliz con delfines como sus compañeros de juego y las perlas como sus juguetes. Al final de su infancia, encontró los restos del incendio de un pescador en la playa y se fascinó con un carbón que seguía al rojo vivo y brillante. Hefesto/Vulcano cerró cuidadosamente este precioso carbón en una concha de almeja y lo llevó a su gruta submarina e hizo un fuego con él. En el primer día después, el joven dios se quedó mirando el fuego durante horas y horas. Al segundo día, descubrió que cuando hacía el fuego más caliente con ayuda de un fuelle, ciertas piedras sudaban hierro, plata y oro. En el tercer día con el metal enfriado hizo pulseras, cadenas, espadas y escudos. Hefesto/Vulcano hizo cuchillos y cucharas para su madre adoptiva con mango de nácar; y una carroza de plata para sí mismo que iba guiada por caballos de mar para transportarse rápidamente.

Vulcano _1

Tuvo Tetis que dejar luego su gruta submarina para asistir a una cena en el Monte Olimpo; llevaba un hermoso collar de plata y zafiros, que Hefesto/Vulcano había hecho por ella. Hera/Juno admiraba el collar y le preguntó de dónde podría conseguir uno. Tetis nerviosa tuvo que reconocer la verdad; por fin la reina de los dioses descubrió que el bebé que una vez había rechazado se había convertido en un talentoso herrero.

Hera/Juno estaba furiosa y exigió que Hefesto/Vulcano regresara al Olimpo, una demanda a la que el joven dios se negó. Sin embargo, él envió a Hera/Juno una silla hermosa hecha de plata y oro, con incrustaciones de madre perla. Hera/Juno estaba encantada con este regalo, pero, tan pronto como se sentó en ella su peso soltó resortes ocultos y bandas de metal brotaron atando a su ocupante. Cuanto más gritó y luchó, con mayor firmeza el trono mecánico se apoderó de ella, la silla era una trampa inteligentemente diseñada. Durante tres días Hera/Juno estuvo atrapado en la silla, no podía dormir, no podía estirarse, no podía comer. Los demás dioses rogaron a Hefesto/Vulcano que volviera al Olimpo y la dejara ir, pero él se negó, diciendo: —No tengo madre—.

Hefesto/Vulcano fue el único de los dioses, que expulsado del Olimpo, regreso finalmente a su casa. Le correspondió al joven Dioniso/Baco el trabajo de ir a buscarlo y llevarlo finalmente de regreso. Para lograr su cometido compartió su vino intoxicante con el dios herrero, y lo llevó de vuelta al Olimpo a lomos de un mulo acompañado de sus juerguistas, mientras Dioniso/Baco sostiene el freno del animal y lleva las herramientas de Hefesto/Vulcano, incluyendo el hacha de doble filo.

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Zeus/Júpiter finalmente intervino, prometió a Hefesto/Vulcano que si soltaba a Hera/Juno le daría por esposa a Afrodita/Venus, la diosa del amor y la belleza. Hefesto/Vulcano siendo el más inquebrantable de los dioses, se doblegó al dársele la mano de Afrodita/Venus en matrimonio. Zeus/Júpiter pensaba que así también reducía los conflictos que provocaban los otros dioses al disputar la mano de la ardiente diosa, debido a su inmensa belleza; ya que desde la llegada de la diosa nacida de la espuma del mar, ella había sido causa de disputas entre los dioses; y por ello la casó con Hefesto/Vulcano, matando dos problemas al mismo tiempo. Hefesto/Vulcano estaba tan contento de haberse casado con la diosa de la belleza que forjó para ella una hermosa joyería y una faja que la hacía incluso más irresistible a los hombres.

Finalmente en el Olimpo, Hefesto/Vulcano construyó su propio palacio, con su taller, yunque y fuelles que trabajaba en su fragua; aquí fabricó gran parte de las magníficas armas de los dioses. Diseñó el casco alado y las sandalias de Hermes/Mercurio, el Aegis peto (la famosa faja) de Afrodita/Venus; las armaduras de Aquiles y las armas de Heracles/Hercules, el carro del Helios, los arcos de Apolo, Artemisa/Diana y de Eros/Cupido; el tridente de Poseidón/Neptuno y el Casco de la invisibilidad de Hades/Plutón; el carro de Ares/Marte, y el carro solar de Helios/Sol. Entre sus artesanías más conocidas se encuentran la diadema de Ariadna (esposa de Dioniso/Baco) y el collar maldito de Harmonía.

Vulcano  y Venus

A Hefesto/Vulcano le correspondió apresar en el Caucaso a Prometeo por castigo por robar el fuego y dárselo a los hombres, así como fabricar a Pandora y la caja que contiene los males; donde los dioses encerraron a las pestes y plagas. Se dice que el águila gigante del Caucaso que todos los días devoraba el hígado de Prometeo era también una creación del dios.

Otras de sus creaciones fueron: Talos, un gigante de bronce que Zeus/Júpiter dio a Europa para que protegiese las costas de Creta. Las Kourai Khryseai (doncellas doradas) eran dos autómatas de oro con la apariencia de jóvenes mujeres vivas que se decía que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla y atendían a Hefesto/Vulcano en su palacio del Olimpo. Para el rey Eetes (el padre de la bruja Medea) de la Cólquida, creó dos perros guardianes, uno era de oro y otro de plata; así como un par de toros de bronce que echaban fuego por la boca y a los que tuvo que vencer Jasón cuando viajó con los argonautas ha este reino para robar el vellocino de oro. También se le atribuye la creación de dos caballos de bronce y hierro para dos de sus hijos, los Cabiros.

Pero el matrimonio arreglado al fin tuvo sus consecuencias. La infelicidad de Afrodita/Venus con su matrimonio la hizo que buscase la compañía de otros, y la diosa rápidamente puso amantes en su cama matrimonial. Por ella pasaron Hermes/Mercurio, con quien fue madre de Hermafrodito (joven del que la ninfa Salmacis se enamoró y al ser rechazada se fundió con el joven, dando origen a un ser con los dos sexos) y Peito (dios de la persuasión), con Dioniso/Baco fue madre de Himeneo (dios de las bodas) y Priapo (el dios de la perenne erección); pero con quien más engaño la diosa a su esposo fue con el hermano menor del mismo, el ardiente y belicoso Ares/Marte; fruto de esos amores fueron: Eros/Cupido (el dios del amor sexual); Anteros (el gemelo opuesto de Eros, dios del amor sentimental y vengador del amor no correspondido), Himero (dios del deseo), Fobos y Deimos (Miedo y Terror, dioses que acompañaban a su padre en sus batallas) y finalmente Hamonía (la única de sus hijas, de belleza igual que la madre y diosa de la concordia; ella fue dada como esposa al príncipe fenicio Cadmo, fundador de Tebas; en su boda Hefesto/Vulcano regaló a su hijastra un hermoso collar, salvo que la hermosa prenda estaba maldita y traía desgracias a su poseedor, siendo la más conocida de sus maldiciones la historia de Edipo, quien mata sin saber a su padre y se acuesta con su madre; provocando más tragedias luego en sus hijos e hijas, así como otros familiares por la disputa posterior del reino). Entre los amantes mortales de la diosa se encuentran el príncipe fenicio Adonis (quien también compartía cama con la diosa infernal Perséfone/Proserpina, y que fue muerto por un jabalí salvaje), el príncipe troyano Anquises, de quien tuvo a Eneas, fundador de Roma; y Buto (un hijo de Poseidón/Neptuno que acompañaba a los argonautas, cuando pasaron cerca del sitio donde reinaban las sirenas, fue el único que no pudo resistir su canto y se lanzó al mar, donde la diosa lo salvo)

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Hefesto/Vulcano fue informado del adulterio que su esposa mantenía con Ares/Marte por Apolo, quien estaba entre los pocos dioses con los cuales no se acostó la diosa. Como venganza, el dios de la herrería, atrapó ingeniosamente a los amantes con una red de finas cadenas que había dispuesto sobre el lecho para que cayeran al más mínimo contacto. Atrapados en una inquebrantable red tan pequeña como para ser invisible, el dios los arrastró hasta el monte Olimpo para avergonzarlos delante de los demás dioses por venganza. Entonces llamó a todos los dioses para mostrar el adulterio y pedir el divorcio; sin embargo, las diosas se quedaron en sus templos, todas se excusaron por vergüenza. Por otra parte la mayoría de los dioses se rieron al ver a los amantes desnudos. Hefesto/Vulcano se sintió nuevamente menospreciado por los demás dioses, ya que incluso alguno que otro comentaba desenfadado que no le habría importado sentir tal vergüenza. La risa duro hasta que Poseidón/Neptuno convenció a Hefesto/Vulcano de liberarlos a cambio de una garantía de que Ares/Marte pagaría una multa por el adulterio; pero al levantarse la red ambos escaparon y no mantuvieron su promesa.

Hefesto/Vulcano se mudo nuevamente fuera del Olimpo; se construyó otra fragua, esta vez bajo el monte Etna en la isla de Sicilia. El divorcio nunca le fue concedido; y ya era para todos evidente que el dios no podía mantener quieta a su esposa; y cada vez que Afrodita/Venus le era infiel, Hefesto/Vulcano enojado golpeaba el metal al rojo vivo con tal fuerza que las chispas y el humo se elevan desde la cima de la montaña, creando la erupción volcánica. Afrodita/Venus y Hefesto/Vulcano nunca tuvieron hijos, aunque la paternidad legal de Eros/Cupido se le atribuye al dios; y para quien el dios le fabricó su arco, carcaj y fechas, y trato como un hijo. Hefesto/Vulcano tuvo amores con una ninfa menor; Aglaea, una de las Carites (hijas de Eurinome), diosas que servían a su esposa; de esas relaciones nacieron: Eucleia (Reputación), Eutenia (Prosperidad), Eufemia (Alabanza) y Filofrosina (Acogida).

Aunque nunca tuvo relaciones con la diosa virgen Atenea, estuvo enamorado de la diosa de la artes y la guerra. Según los mitos se dice que Atenea visitó el dios herrero Hefesto para solicitar algunas armas, pero Hefesto estaba tan abrumado por el deseo por la diosa de que trató de seducirla en su taller. Decidida a mantener su virginidad, Atenea huyó, perseguida por Hefesto. A pesar de la cojera logro atraparla y trató de violarla; durante la lucha, su semen cayó sobre el muslo, Atenea se logró librar y con disgusto sacudiéndose el semen este cayó sobre la tierra, impregnando a Gaia/Tierra, que posteriormente dio a luz a Erictonio. El joven Erictonio fue criado por Atenea hasta convertirse en uno de los grandes reyes de la ciudad de Atenas.

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Como Vulcano propiamente se le atribuye la paternidad de dos hijos: el primero es Caco, un gigante escupe fuego que fue muerto por Hércules cuando el gigante se atrevió a robarle algunas cabezas de ganado que el propio Hércules había robado al gigante Gerión en su décimo trabajo. El segundo fue Caeculus, un chico que fundó la ciudad de Praeneste (actual Palestrina, Italia); su naturaleza divina se descubrió en un incendio donde salió sin daño de las llamas, salvo por haber perdido la vista (su nombre significa pequeño ciego)

Tuvo amores el dios con otra ninfa, Cabeiro, una hija del dios marino Proteo (el cambiante); fruto de esa relación nacieron dos gemelos llamados colectivamente como los Cabiros, dos chicos de nombres Alcon y Eurimedonte (en las versiones iniciales los Cabiros eran Axiocerso y Cadmilo, padre e hijo respectivamente y dioses locales de la fertilidad del mar, en versiones posteriores son descritos como dos gemelos hijos de dios herrero, y más tarde se incluyen otro par de gemelas: Axiocersa y Axíero; o incluso se habla de toda una tribu). Todos estos dioses menores eran de naturaleza daimones ctonicos (representaban los géiseres de los volcanes); y acompañaban en la fragua a su padre; ademas de ayudar a marinos. Los mitos cuentan como los Cabiros alojaron en su isla (Lemnos) a los argonautas en su viaje y los invitaron a una orgía alcohólica. En Sicilia, estos seres ctonicos eran conocidos como los Palicus (otro par de gemelos), aquí eran hermanos de Talia, la hija dios herrero con ninfa Etna (la diosa de la montaña de igual nombre, donde el dios construyó su segunda fragua).

La fragua de Vulcano

Los principales compañeros en la fragua fueron sin embargo los tres Cíclopes ctonicos, hijos de Gaia (la Tierra): Brontes (Trueno), Estéropes (Rayo) y Arges o Pyraemon (Relámpago); con ellos fabricaba el arma de su padre, el poderoso rayo. Cuando Apolo molesto por la muerte de su hijo Asclepio/Esculapio por el rayo de Zeus/Júpiter, mató a los cíclopes, Zeus/Júpiter tuvo que devolverlos a la vida (traerlos del reino de Hades/Plutón), y conceder la subida al cielo desde el infierno al hijo de Apolo; así de importantes eran para el rey de los dioses los encargados de fabricar en la fragua de Hefesto/Vulcano su poderosa arma.

Pese a todas sus desventuras, Hefesto/Vulcano fue un dios muy apreciado entre los mortales, no solo era dios del fuego y los metales, fabricante de maquinas y herramientas, del horno y las comidas, él simbolizaba el progreso y la técnica, y pasó a ser considerado el dios de la civilización traída a la Tierra por Prometeo a través del fuego; así el dios que tuvo el encargo de castigar al titán que trajo el fuego a los hombres, enseñaría a los hombres el poder creador de mismo, manteniendo y mejorando el legado de su predecesor. Hefesto/Vulcano era el único dios que trabaja y pasaba su tiempo forjando bellas creaciones a golpe de martillo sobre un yunque. Es curioso cómo el dios que era considerado el más feo, es el que construía las cosas más bellas.

Otras diosas en el cinturón (1) Astrea, Hebe, Iris, Flora, Metis e Higia

Hasta 1845 sólo se habían descubierto cuatro asteroides (Ceres, Palas, Juno y Vesta), pero con el descubrimiento de (5) Astrea el 8 de diciembre de 1845, por Karl Ludwig Hencke se iniciaría una explosión de descubrimientos; en menos de 25 años se descubrirían más de cien asteroides; para el inicio del siglo XX, el número era superior a cuatrocientos cincuenta; para la mitad del siglo XX teníamos cuatro mil y para inicios del siglo XXI teníamos más de trece mil.

El descubrimiento de (5) Astrea fue de un astrónomo aficionado y empleado de la oficina de correos, Hencke estaba buscando (4) Vesta, cuando se topó con (5) Astrea. El rey de Prusia le concedió una pensión anual de 1200 marcos para el descubrimiento. (5) Astrea es un asteroide mediano (115 km), su composición es probablemente una mezcla de níquel-hierro con magnesio y silicatos de hierro. (5) Astrea es un cuerpo mediano, de unos 120 km de diámetro promedio; del tipo C; y su única relevancia realmente es ser el primero tras treinta ochos años, y luego de (5) Astrea muchos más lo siguieron.

En el mito Zeus se unió a su tía Temis; una titanesa que entre los romanos era llamada Iustitia (Justicia). Juntos tuvieron tres hijas: Dike/Dice (Justicia, llamada Astrea entre los romanos) Irene (Paz) y Eunomia (Ley). La idea tradicional es que Temis y Dike/Astrea son diosas de la justicia; y se las representa casi igual que es difícil distinguirlas; con los ojos vendados, una balanza levantada en la derecha y una espada en la izquierda; Temis se la representa cabalgando o acompañada por un león, para indicar que la justicia requiere la aplicación de la fuerza. En el mito se señala que Dike y sus hermanas apoyaron a Zeus/Júpiter en su lucha contra los titanes; Astrea (que traduce Estrellada o Relampagueante) sostenía los rayos de Zeus. En recompensa por su ayuda se le dio el permiso de seguir virgen (Astrea fue la única diosa virgen entre los titanes) y fue en recompensa colocada entre las estrellas, hoy constelación de Virgo, y la balanza que llevaba en sus manos es la constelación de Libra. El grifo de Astrea es una balanza, como diosa de la justicia; pero se usa más la imagen de un ancla invertido; icono propuesto por su propio descubridor. El uso del ancla invertida no esta claro; por un lado el ancla representa seguridad ante la tormenta; y entre los masones esa seguridad viene de tener conocimiento, comprensión y fe; para antiguos cristianos el ancla y el pez eran símbolos cristianos tan iguales a la cruz; para otros es una imagen muy estilizada de la balanza atravesada por la espada; y para algunos representa esperanza.

No había pasado ni un año cuando el 1 de julio de 1847 por Karl Ludwig Hencke descubre su segundo y último asteroide. El nombre propuesto por Carl Friedrich Gauss fue (6) Hebe; la diosa de la juventud. (6) Hebe tiene un tamaño medio de 185 km y en perihelio y oposición al Sol se muestra como uno de los cuerpos del cinturón más brillantes; ocupando el quinto lugar entre los más brillantes, después de Vesta, Ceres, Iris y Palas. Su brillo es producto de su composición de metal y silicio; siendo uno de los más densos asteroides. En 1977 tras una ocultación se detectó un satélite (no confirmado) que se le apodó Jebe (en referencia ‘Heebie Jeebies’ a una canción grabada por Louis Armstrong en 1926).

En el mito Hebe es la hija menor de Hera/Juno; la mayor era Ilitía (una diosa de los partos, función que comparte con su madre Hera y Artemisa, y cuyo equivalente romano fue la diosa Lucina —la que da la Luz—, pero también una ninfa llamada Egeria tenía igual función). El mito de Hebe es simple, como diosa de la juventud (Juventas entre los romanos) se limitaba a servir en las copas de los dioses la ambrosía (néctar que daba vida eterna a los dioses). Fue sustituida por el troyano Ganímedes en esas labores. Cuando Heracles/Hércules salva a Hera de ser violada por el gigante Porfirión, Hera le da al héroe, cuando ascendió al Olimpo tras su muerte, por esposa a la joven Hebe. Su grifo, una copa de vino, recuerda su función, la de servir las copas de ambrosía.

El 13 de agosto de 1847 el astrónomo británico John Russell Hind descubría el primero de sus diez asteroides. El septimo cuerpo fue descubierto a menos de una hora de ascensión recta tras (3) Juno y fue llamado por ello (7) Iris, la diosa mensajera de Hera/Juno. (7) Iris es el quinto en tamaño de los asteroides tipo S (compuesto de silicatos), con un diámetro medio de 200 km es superado en este grupo por (15) Eunomia, (3) Juno, (29) Anfitrite y (532) Herculina. Su superficie brillante convierte a (6) Iris en el cuarto objeto más brillante del cinturón de asteroides después de (4) Vesta, (1) Ceres y (2) Palas. La superficie tan brillante es probablemente resultado de una mezcla de metales de níquel-hierro y magnesio y hierro silicatos.

Iris en el mito era diosa del arco-iris, que viaja a le velocidad del viento y une los cielos y la tierra, o más bien el mar y el cielo, ya que los griegos observaban el arco-iris formarse en las costas. Así Iris era la diosa que llevaba agua a las nubes desde el mar. Sus hermanas eran las arpías (Aelo —viento tempestuoso—, Celeno —la nube oscura— y Ocípete —rápido vuelo—), diosas de los vientos de tormenta. Iris es hija de Taumante (un antiguo dios de la lluvia) y Electra (una ninfa u oceánida de las nubes). Aunque algunos la pone como una diosa virgen, es en otros mitos es una amada de Céfiro, y juntos tiene a Potos (la añoranza, llamado entre los romanos Ardor, la pasión), uno de los tres amores, los otros dos son: Eros (el amor, hijo de Ares y Afrodita o de Poros —dios de la abundancia— y Peina —daimona de la pobreza) y Himeros (el deseo, hijo de Eros y Afrodita), se incluyen entre los amores (Erotes) también a: Hedílogos (adulación, padre desconocidos, madre posiblemente Afrodita), Peito (persuasión, hija de Hermes y Afrodita), Anteros (odio/desamor, hijo de Ares y Afrodita), Himeneo (de las nupcias, hijo de Dioniso y Afrodita) y luego se incluyó a Ganímedes (el del amor homosexual). Iris tiene en otros mitos una hermana gemela llamada Arke (Arce), si Iris fue mensajera de los dioses, Arke lo fue de los titanes, Iris representa al primer arco-iris que se ve, Arke al segundo más débil y con los colores invertidos que se ve más lejos. Cuando los dioses vencen, Zeus arranca las alas iridiscentes de Arke y la envía al Tartaro con el resto de los Titanes. El icono de Iris es el arco-iris, que encierra a una estrella; el uso de la estrella sería luego muy común en todos los futuros grifos de los asteroides del cinturón.

El 18 de octubre de 1847 J. R. Hind descubre su segundo asteroide. John Herschel propuso para el mismo el nombre de (8) Flora, en honor la diosa latina de las flores y los jardines. (8) Flora tiene un tamaño pequeño de 136 km y uno de los brillos más grandes, ocupando el puesto once en brillo aparente, señalando su naturaleza metálica y de silicatos. Se supone que se trató de un cuerpo más grande (para permitir la formación de magma interna en sus origenes) y que fue destrozado por una colisión; formado una de las familias colisionales más grandes, cuyos miembros de ubican en la franja más interna del Cinturón de Asteroide, separados del resto del cinturón por el primero de Huecos de Kirkwood importante, el de resonancia 3:1, ubicado a 2,5 UA. (todos los miembros tiene radio medio entre 2,17 a 2,33 UA) y la familia Flora contiene el 5% de la masa de todo el Cinturón de Asteroides. Hoy (8) Flora contiene el 80% de la masa del grupo. Esta colisión se estima que tuvo lugar hace unos 200 millones de años; siendo el segundo miembro importante de la familia (43) Ariadna, con el 9% de la masa. La familia Flora es la responsable de casi el 40% de los meteoritos que caen a la Tierra.

Flora era la diosa romana de las flores y la primavera. En la versión griega se le conoce como Cloris (nombre dado luego al asteroide 410). Flora era compañera de Favonius (Céfiro), el suave viento del oeste, y fueron padres de Carpo (Fruto), la ninfa del otoño. Su icono es la imagen de un tallo de flor. Su culto era una festividad menor entre abril y mayo; mayor relevancia tuvo tras el renacimiento donde fue bellamente pintada en muchas obras de grandes pintores barrocos y neoclásicos.

El 25 de abril de 1848 el astrónomo Andrew Graham descubre el noveno asteroide; este astrónomo irlandés fue el primero y el único en más de 160 años en descubrir un asteroide en la tierra de los Leprechauns. No fue hasta que 7 de octubre de 2008 que otro astrónomo irlandés (este uno aficionado) Dave McDonald, descubrió a 2008 TM9. Dos nombres fueron sugeridos para este nuevo cuerpo, Metis y Tetis. Finalmente se optó por el primero, mientras que el segundo fue usado luego en el asteroide número 17. (9) Metis es uno de los más grandes asteroides del cinturón con 190 km en promedio y una composición de silicatos y metálicos de níquel-hierro de gran densidad hacen suponer que son los restos del núcleo de un protoplaneta mucho mayor (similar en tamaño a (4) Vesta) que perdió en la colisión casi el 90% de su masa original. Siendo (113) Amaltea un candidato probable de restos del manto primitivo del protoplaneta original, pero pese a los muchos intentos de encontrar miembros de esta familia colisional, (9) Metis sigue estando sola en espacio y sin encontrar los restos de su capa superficial.

Metis hace referencia a la diosa de la sabiduría y la prudencia; hija de los titanes Océano y Tetis. Metis enseñó a Zeus como preparar la poción para que Cronos vomitara a sus hijos; cuando estaba embarazada de Atenea el oráculo predijo que el siguiente hijo de Metis reinaría sobre todos los dioses y ante la amenaza Zeus simplemente devoró a la oceánida y Atenea termino su gestación dentro de su padre, para salir luego totalmente crecida desde su cabeza. El grifo de Metis es un ojo abierto coronado por una estrella. El ojo hace referencia al Ojo de Horus, antiguo símbolo de sabiduría y el poder de la visión, también el búho con sus grandes ojos significa lo mismo y es el ave sagrada de Atenea.

Platón en su obra ‘El Banquete‘ pone como hijo de la diosa de la Sabiduría (Metis) a Poros (Dios de la abundancia). La daimon Penia (Pobreza) se enamora de Poros, que en una borrachera, celebrando la llegada al Olimpo de Afrodita, se acuesta en el piso del patio. Peina pensando que era un igual a ella se acuesta con él y tienen un hijo, Eros (el amor). En esta versión Eros es igual que sus padres y como ninguno a la vez, como hijo de un dios ama lo bello (la sabiduría) pero como hijo de la pobreza es pobre, y vaga de puerta en puerta buscando lo que más ama. En este mito los dioses lo saben todo, los daimones al no conocer nada más, no les importa conocer más; pero Eros se ubica en punto medio, sabe que hay algo más (el conocimiento, la verdad, la belleza) y lo busca al igual que los filósofos, que se encuentran entre la ignorancia y el sabio.

El 12 de abril de 1849 el astrónomo italiano Annibale de Gasparis descubre al décimo asteroide, este es el primero de los nueve que descubrió. Fue nombrado Higía Borbonica (Hygieia Bourbon) en honor de la familia gobernante del Reino de Sicilia y Nápoles, donde estaba el observatorio. Al igual que con (1) Ceres el apellido fue pronto descartado y quedo simplemente (10) Higía. Su tamaño cercano a los 430 km lo ponen como el tercero en tamaño después de (4) Vesta y (2) Palas, teniendo una masa del 3% de todo el cinturón. Estos tres unidos a (1) Ceres combinan juntos el 50% de la masa del todo el anillo de asteroides. A pesar de su tamaño, es debido a su superficie oscura, compuesta principalmente de carbonatos (el mayor del Tipo C), y su baja densidad lo asemejan más a las lunas heladas de los gigantes gaseosos; así como su distancia en la parte externa del cinturón de asteroides lo hacen parecer muy débil cuando se observa desde la Tierra, de hecho su afelio marca los límites externos del Cinturón de Asteroides. (10) Higía ha sufrido los impactos de otros cuerpos y ha formado una familia colisional importante, en la cual (10) Higía contiene el 90% de la masa del grupo y entre las extrañezas que posee es que posee una de las rotaciones sobre si mismo más lentas (27,5 horas); cuando lo típico en un cuerpo de tamaño similar es menos de la mitad de ese tiempo. Su eje de inclinación en la rotación (que se especula retrograda) es de unos 60°.

Higía es en los mitos una hija del dios de la medicina Esculapio/Asclepio. Higía, de donde procede la palabra higiene, era entre los romanos Salus (Salud); era representada como una mujer con una serpiente enroscada en su cuerpo (y ese es su signo astrológico, aunque a veces se le pone el báculo de Esculapio). Higía tuvo varias hermanas: Yaso (diosa de la recuperación); Panasea (es el remedio que todo lo cura), Egle (la brillante, como la salud del sanado o el brillo de las monedas que se pagaron para ello); Aceso (diosa del proceso de curación) y Meditrina (Medicina); se unen al grupo el único varón, Telesforo (un enano que simboliza recuperación). La imagen de Higía entre los romanos fue asumida por una diosa celta-romana llamada Sirona, esposa del dios Belenus (equivalente al Sol/Helios celta) y que era señora de las aguas termales.

Astrea, Hebe, Iris, Flora, Metis e Higia en Astrología

A diferencia de Ceres, Palas, Juno y Vesta que representan cuatro aspectos claramente femeninos: madre, hija, esposa y hermana; el resto de los cuerpos del cinturón de asteroides no se le ha asociado ningún simbolismo astrológico; podemos, sin embargo, en consideración a los cuatro primeros cuerpos inferir que se vinculan a aspectos típicamente femeninos; así: Astrea (la mediadora), Hebe (la niña), Iris (la confidente), Flora (la floreciente), Metis (la prudente) e Higia (la enfermera); son ellas, y las demás que le siguen, esos detalles menores que hacen a cada mujer única.

Astrea representa a la justicia, el equilibrio, trata de dar a cada quien lo que le corresponde, interviene en disputas y peleas y media para lograr restablecer ese equilibrio perdido, en cualquier faceta (madre, hija, esposa, hermana) Astrea trata de encontrar la conciliación. En su aspecto negativo es la que genera discordia, siembra intrigas, deja de ser la brillante para convertirse en la oscura enredadora.

Hebe es la niña de los mandados, que no discute, ni protesta, obedece simplemente; para muchos la hija ideal. Pero a todos se les olvida que toda niña crece y en algún punto debe dejársela libre; de lo contrario la imagen se revierte en contestataria, rebelde, indisciplinada, en la hija que ningún padre puede controlar y entender.

Iris es la escucha, la que guarda o trasmite los secretos que le son confiados; la diligente que hace sus labores sin demora y sin distracciones. Es la secretaria eficiente, la que toma las notas y deja todo listo para su patrón o patrona. Pero Iris es también la que brilla, la de los colores, las imágenes de calma tras la tormenta; la podemos vincular al arte visual cinético o al cine. Iris en su aspecto negativo es la que riega chismes, la que oculta verdades importantes, la que enreda los compromisos y complica los acuerdos.

Flora es la floreciente; siempre con una nueva idea cada año, siempre optimista y esperanzada que cada año será mejor que el anterior; las flores son su lenguaje y la botánica su afición, sabe de hierbas y de remedios. Al igual que Iris, los colores son importantes, pero no en al arte del espectáculo, sino en los movimientos pictóricos. Flora es paciente, avanza sin prisas, pero es clara en sus ideas. Sus aspectos negativos son la inconstancia, la falta de motivación, cerrada a las ideas y propuestas, sus metas no son claras y no tiene orden para alcanzar lo que se le ocurra en su veleta mente.

Metis es la prudencia encarnada, la experiencia que da la vida y que devuelve con sanos consejos; pero el conocimiento es algo poco femenino, ya que el que conoce tiene poder, y el poder es un aspecto que los hombres consideran propio de ellos y no de las mujeres; por ello Metis debe ser prudente a la hora de divulgar sus secretos; ya que mostrar su inteligencia la puede poner en peligro ella misma y a los suyos. En su faceta negativa Metis es la torpe, la acelerada, que cree que se las come todas y que es mejor y más lista que los demás.

Higia es la salud, la higiene; se la vincula a las fuentes termales y los baños. Combina en si misma mucho de los aspectos positivos de las anteriores al igual que Metis es sabia y prudente, pero este conocimiento es más familiar, en remedios naturales y hierbas (como Flora), es confidente como Iris en escuchar los enfermos; trabaja sin protestar como Hebe; trata de buscar el equilibrio (como Astrea) pero el interno entre cuerpo y mente para restablecer la salud del enfermo. Higia es la que cuida a los enfermos, la enfermera que los atiende. Sus aspectos negativos son el descuido, el desorden y la suciedad.