Cosmogonía (3) Japeto, el titán y su familia.

Los cuatro titanes que ayudaron a Cronos a derrotar a su padre Urano se ubicaron en los puntos cardinales (un poco la creencia oriental de los cuatro pilares que sostienen el cielo). Japeto era el mayor de los titanes y gobernaba en el pilar del oeste, su nombre traduce ‘perforación o lanza‘. Japeto fue uno de los dos titanes que no desposo a una de sus hermanas (las titanesas, el segundo fue Crio). La esposa de Japeto fue una sobrina, la oceánide Climene (fama) [En algunas versiones a esta ninfa se le llama Asia, indicando que vivía en Anatolia, la hoy Turquía; ello a veces a generado confusión sobre el lugar donde reinaba Japeto; incluso algunos señalan la semejanza del nombre de Japeto con uno de los hijos del Noe biblico, Jafet, que según la tradición hebrea se estableció justo en Anatolia]. El oeste es el sitio donde se oculta el sol, y donde se ubicaba en todas las culturas el reino de los muertos. Japeto era en tiempo de los titanes equiparable en funciones a las que tenía Hades en la era de los dioses olímpicos. Japeto determinaba la duración de la vida de los hombres y de las bestias. Tiene importancia si se toma en cuenta que dos de los hijos de Japeto fueron: Epimeteo, el creador de todos los animales, y Prometeo, el creador de la humanidad.

Japeto

Prometeo tuvo como esposa una oceánide, Asia (nombre también a veces dado a Climene, la madre del joven titán y esposa de Japeto) que habitaba en la región de Anatolia, y de donde se decía que vivía Prometeo. Esta ocenide también recibía los nombres de Pronoia (prospectiva) y de Hesione (conocimiento); ella fue sustituida y/o asimilada por Atenea en la era de los dioses, y a veces es equiparada a oceánide Metis (consejo), la madre de la diosa Atenea. Fruto de la unión de Prometeo y Pronia nacería Deucalión, cuya esposa fue su prima Pirra, hija de Pandora (la primera mujer creada por los dioses) y esposa del titán Epimeteo.

Prometeo_++

Un tercer hermano era Menetio (el dios/titán de la ira), otro hijo de Japeto; a quien Zeus, tras vencer a los titanes, lo envió con un rayo directo al Tartaro por su carácter iracundo, convirtiéndose así en un siervo del dios Hades.

Menetio

El hijo mayor de Japeto y el cuarto hermano era Atlas lo reemplazó en el sostén del pilar del oeste, y en la lucha contra los dioses se condeno a Atlas a sostener desde este sitio a todo el cielo. Japeto y Atlas son a veces asimilados juntos y se les pone el nombre o sobrenombre de Titán, principalmente entre los romanos, nombrando así a toda esta raza de gigantes. Se sabe que cuando el héroe Perseo, que volvía con la cabeza de Medusa montado en Pegaso, vio la carga pesada carga del hijo del titán, se apiadó y lo convirtió en piedra con la mirada de la gorgona; sus restos son hoy las montañas del Atlas en noroeste de África.

Atlas

A Atlas se le conocen tres esposas y/o amantes, la primera fue Hespero (crepúsculo), con quien sería la madre de las siete Hesperides, estas diosas colectivas habitaban el extremo occidental del mundo, y representaban al atardecer con sus múltiples colores. Ellas reemplazaron a su madre como diosa del atardecer, y como inicio de la noche fueron también asociadas a las bodas, o mejor dicho a la noche de boda, ya que cuando apenas oscurecía la pareja de recién casados iba a tener su primer encuentro sexual según la tradición de aquello tiempos.

En un principio se decía que las Hesperides eran tres: Egle (brillante/clara), Eritia (roja), Hesperetusa (oscurecer/oscura); pero otros nombres fueron añadidos terminando en ser siete finalmente; las cuatro siguientes [nombres varían según autores] son: Crisótemis (dorada), Astérope (antes de las estrellas), Lípara (ferviente) y Aretusa (violenta o fluida, que también es el nombre de varias otras ninfas). Ellas eran las guardianas del árbol de las manzanas doradas, regalo de Gea a Hera por su boda con Zeus. Como la diosa Hera desconfiaba que las ninfas no tocaran las manzanas, puso también como guardia del árbol al dragón de múltiples cabezas Ladón.

Hesperides_+

El mítico lugar donde estaba el Jardín de las Hesperides ha sido objeto de discusiones y de distintas ubicaciones; hay sin embargo dos lugares que parecer relacionarse con este importante sitio, que se según la descripción depende del mito asociado. Un primer lugar en la tradición ibérica señala que el jardín se ubicaba en una isla al occidente de la ciudad fenicia de Gadez (hoy Cádiz al sur este de España, más al occidente del estrecho de Gibraltar, frente a las costas de África), esta isla es hoy conocida como la isla de León, y donde ubica la ciudad de San Fernando; en la antigüedad era conocida como la isla de Eritia; lugar al lado Tartessos, región y/o población supuestamente ubicada cerca de la desembocadura del río Guadalquivir; mismo lugar donde Eritia, la hija de Atlas, tuvo al único hijo de las ninfas conocido es Euritión, un hijo de Ares con la ninfa. Euritión era, junto al perro de dos cabezas Orto, uno de los guardianes del ganado rojo del gigante Gerión. Todos ellos muertos por Heracles/Hércules en su décimo trabajo, al tener que robar ganado del gigante de tres cuerpos; que pastaba en la isla de Eritia.

La segunda posibilidad señala que el jardín de las ninfas del atardecer se ubicaba en las islas Canarias, al este de la costa de Marruecos, África. Según el mito el dragón Ladón fue muerto por Heracles [o por Atlas en otras versiones] en su décimo primer trabajo; y la sangre del dragón dio origen, donde cayo cada gota, a un árbol de ramas retorcidas y grueso tronco. En general el árbol del dragón incluye a unas seis especies de arboles (dentro del genero Dracaena, que incluye otra treintena de arbustos), estos son árboles con fuertes troncos y hojas rígidas, de anchas bases, de áreas áridas semidesérticas, típicos de África e islas cercanas. En las Canarias hay una de estas especie, que es endémica de las islas y es conocida como draco (dragón) (dracaena draco), siendo uno de los símbolos de las islas.

La sabia del drago, de un rojo intenso, y la forma retorcida de sus ramas, semejantes a un conjunto de cabezas sujetas a un grueso tronco, dieron lugar a que los autores clásicos vieran en cada árbol drago un descendiente directo de aquel extraordinario dragón/serpiente. Existe otra especie, el árbol de la sangre del dragón (dracaena cinnabari), que se da únicamente en la isla de Socotra (un isla al sur de la península arábica) que era muy preciado en la antigüedad, y al igual que en las Canarias. Su sabia roja (sangre de dragón) se extraía para su uso en medicina y en colorantes; su importancia y valor se igualaba al del incienso y la mirra y otras exóticas especias orientales.

Otro aspecto que apoya la idea de que las Canarias son las islas de las Hesperides es Plinio el Viejo, quien en su obra Naturalis Historia, relata una expedición realizada hasta el archipiélago por un rey de Mauritania; los romanos dieron nombre a varias de estas islas; entre ellos están Junonia (isla de Juno/Hera) por estar plagada de palomas, un ave consagrada de Juno, (hoy Gomera); a una de ellas la llamaron Canaria, por tener una fiera raza de perros (hoy Gran Canaria; y de donde deriva el nombre del archipiélago); Canarias viene del latín canis canis = dos canes, que recuerda un poco el mito del perro de dos cabezas Orto. De cualquier manera, el conocimiento que los clásicos tuvieron sobre las islas fue vago, mezclando mito y realidad.

Hay una tercera versión, que es menos probable, que pone a la isla en el extremo norte, en Hiperboria; de donde se decía que Apolo traía las manzanas doradas y con ellas se fabricaba el néctar de la Ambrosía (que mantenía a los dioses jóvenes). La razón de esta posibilidad es que tras la muerte de Ladón, Hera lo colocó en los cielos (la constelación de Draco = el dragón), al norte del mundo, de manera que a los ojos de griegos siempre era visible y daba vueltas sobre el polo norte vigilando todo el cielo. Según esta idea las siete ninfas conformaban las siete estrellas de la constelación de la osa menor, en otras estas estrellas son las doradas manzanas que está custodiado por el dragón.

La esposa oficial de Atlas fue la oceánide Pleyone (Llena, Abundante) con quien tendría a las siete Pléyades. De las siete, seis de ellas fueron amadas por los dioses, la mayor, Maia (Maya = madre) fue madre con Zeus de Hermes. Los hijos de las Pléyades (salvo Hermes) se convirtieron en los reyes de dinastías en Grecia y Anatolia, siendo así las antepasadas directas de las diversas familias reales, incluidos los reyes de Troya y Esparta. Se tiene que Zeus se acostó con Electra (Ambar/Dorada) y con Táigete (Largo cuello). La primera fue madre de Dardano, fundador de Troya; y de Yasión que es descrito como un joven de gran belleza. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Pleyades_1

Cuentan los mitos que tanta fue la hermosura de Yasión que prendó a la diosa Demeter, y juntos fueron padres de Pluto (riqueza) y Filomeno (amigo de lo fácil), condenados ambos a nunca estar de acuerdo; (no confundir a Pluto con el Plutón romano que tenía igual significado al devolver a Proserpina/Perséfone a su madre cada primavera daba por tanto la riqueza a la tierra para los hombres). Pluto suele ser representado como un niño cargando el cuerno de la abundancia; representa al estar vinculado a Demeter la abundancia de las cosechas. Por su parte Filomeno, también conocido como Bootes (labrador) sería el creador del arado y fue premiado por este invento a ser colocado entre las estrellas como la constelación que lleva su nombre.  El padre de ambos chicos sin embargo no tuvo tanta suerte, las versiones de su muerte temprana no están claras, unos que Zeus no le gustó mucho que su hijo se acostara con su hermana (tía del joven), otras que la propia Demeter no soportó la idea de que envejeciera, o incluso que fue muerto por su propio hermano Dardano (una versión de Cain y Abel entre los griegos).  Entre los cretenses Yasión es equivalente  al semi-dios Carmanor (cortar la cosecha), que tuvo con la diosa Demeter a Eubuleo (buen consejo), otro dios menor del arado (similar a Filomeno/Bootes) y a Acacálide,  diosa menor que atiende las fiestas tras la cosecha.

Pluto_

Filomeno

Se cuenta por otra parte que Táigete violada por Zeus mientras estaba dormida, al despertar y verse embarazada se sintió muy avergonzada y se oculto en la montaña en el Peloponeso que lleva su nombre. Zeus sin embargo la siguió persiguiendo por un tiempo y Artemisa ayudó a la ninfa fundiéndola con una cierva. Cuando finalmente el peligro paso la volvió a su forma normal, la ninfa en agradecimiento a la diosa le dio a la cierva cuernos de oro y pesuñas de bronce, siendo la esta Cierva de Cerinea. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Amantes de Poseidón fueron Celeno (Oscura) y Alcíone (fuerte ayuda); de quienes descienden los reyes de Tebas y otros pueblos de Beocia. Estérope (llena de estrellas) fue amante de Ares y madre del fundador de Pisa (población cercana a Olimpia, y que tras la guerra de Troya algunos de sus descendientes se mudaron de Grecia a Italia, fundando la nueva y más conocida ciudad de Pisa). Sólo Mérope (Espuma, la de la cara oculta) fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses, sino con un mortal.

Cuando las ninfas viajaban por Beocia y fueron acosadas por el cazador Orión, que no dejó de perseguirlas. Finalmente Zeus se apiadó de las muchachas e interpuso un toro entre el cazador y las ninfas; la imagen sin embargo fue grabada en los cielos; que desde entonces se muestra como las chicas (grupo de las Pléyades en la constelación de Tauro) continúan su huida perseguidas de cerca por Orión.

Aunque eran siete hermanas, sólo seis se pueden ver en el cielo. Una de las tradiciones atribuía esta circunstancia a que todas las hermanas fueron amantes de inmortales, a excepción de Mérope, que era la esposa de Sísifo y que brillaba con menos intensidad por ser la única que había contraído matrimonio con un mortal. Además, Mérope había sido cómplice involuntaria en la treta que usó su marido para librarse de la muerte, al no enterrarlo para que así él pudiera reclamar volver a la superficie para solucionar su debida sepultura. Sísifo y Mérope fueron los fundadores de las casas reales de Corinto y Licia. Otra tradición explica que la pléyade que falta era Electra, quien cuando Troya fue saqueada, entristecida, cubrió su rostro con sus manos por la desaparición de la casa real de su hijo Dárdano.

La ultima de las amantes de Atlas fue la oceánide Etra (aire limpio, no confundir con la madre de Teseo de igual nombre) con quien tuvo a las siete Hiades [Fésila (radiante), Coronis (de curvas), Cleia (ilustre), Eudora (dotada), Ambrosia (nectar), Polixo (multiple) y Faio (luminosa), quien en otras versiones es llamada Dione (diosa) y a la que no hay que confundir con la oceniade de igual nombre madre de Afrodita] y al único hijo del titán, Hyas, un primitivo dios vinculado a las lluvias estacionales. Según los mitos, Hyas fue muerto por un león y sus hermanas lloraron amargamente siendo subidas a los cielos formando las estrellas de la cabeza del toro (Tauro), estación que marcaba el inicio de las lluvias, al igual que las Pleyades ubicadas en la misma zona estelar.

Según esta versión el león fue puesto en los cielos como la constelación de Leo y en las antipodas Hyas es la constelación de Acuario, que marca el inicio de las lluvias (eso antes de que en la tradición Leo fuera el León de Nemea muerto por Heracles y Acuario fuera el copero de Zeus, Ganimedes, puesto en los cielos para molestar a Hera).

Anquiale

La única hija del titán Japeto fue Anquiale (calor), una diosa del fuego, que guardaba el fuego divino que fue robado del cielo por su hermano Prometeo y dado a los hombres, cuando, tras el rapto de Core (Perséfone) por Hades, Demeter se negó a traer la vida a la tierra, provocando el origen del invierno. Desde entonces la encargada del fuego fue Hestia, la hermana de Zeus.

Curetes_

Anquiale fue la madre de los Curetes (también identificados con los Dactilos, los Coribantes y los Cabiros; todos dioses menores que según versiones ocultaron con sus ruidos y cantos en sus forjas los llantos del infante Zeus cuando su madre Rea lo oculto en Creta, en Eubea, o en otro lado). La pareja de Anquiale era Hecatero (una forma local del dios rústico, del campo, Sileno), un ser entre cuyos hijos figuran no solo los Curetes, sino también con su unión con las ninfas Oreiades (diosas de los pinos y coníferas), hijas de los dioses de las montañas, Hecatero será el padre de varias de las razas de sátiros y de faunos, igualado así a Sileno (el viejo sátiro que cuido al niño Dioniso y le enseño como fabricar el vino).

Entre los nombres asociados a los Curetes tenemos el de Hoplodamo, que traduce hombre armado, y es descrito como un gigante que ayudo y protegió a Rea cuando Cronos descubrió que había escondido a Zeus; otro fue Anito, quien estuvo por un tiempo al servicio de la diosa Demeter, y crió a la hija de la diosa Despoina (hija de Demeter y Poseidón). El líder de los curetes era Pírrico (danza con fuego), a quien muchos asocian con el propio Sileno.

Los Curetes eran descritos por tanto como gigantes y habiles en la metalurgía; ello hizo que fueran también vinculados a los Telquines, otra serie de gigantes con iguales artes, pero cuya ascendencia esta en los dioses marinos Ponto y Thalasa. Los puntos en común entre ambos grupos era el poder manipular los metales y que a ambos grupos se les pone como padres de los primeros pobladores de Creta (los Telquines fueron en principio los primeros habitantes de la isla de Rodas y luego se dispersaron por el resto de islas del Egeo).

Cosmogonía (1) Las edades del hombre.

La era de los dioses del Olimpo inició tras la Titanomaquia (la lucha contra los titanes); tras ella hubo otras dos oportunidades en que los jóvenes inquilinos del Olimpo se vieron en serios problemas por mantener su morada y poder; la primera fue la Gigantomaquia (la guerra contra los Gigantes) y la segunda lucha fue contra el demonio Tifón . A partir de ese entonces ellos controlaron sin problemas el mundo, y redistribuyeron los poderes en la tierra y el cielo; claro que hubo que hacer algunas concesiones, pero después de Zeus y sus hermanos, no hubo otro descendiente que se atreviera a derrotar a su padre; pero hubo uno que otro intento fallido y en circunstancias no tan favorables de intentarlo.

Se suele pensar que la era de los dioses fue la mejor y que el reino de Cronos fue una época de terror y destrucción, pero pese a esta idea concebida, fue en la era de los titanes cuando realmente la humanidad tuvo su Edad de Oro. De acuerdo a la literatura, el poeta griego Hesiodo, del siglo VIII a.C., en su obra ‘El trabajo y los días‘, fue el primero que habló de que la humanidad había vivido en una Edad de Oro, y así hasta llegar a la actual, la Edad del Hierro. Sus ideas fueron extendidas por Platón (Siglo V-IV a.C.), y el poeta latino Ovidio (siglo I a.C. – I d.C.). Según Hesiodo la aparición de los hombres inicia con la Edad de Oro, estos fueron creados por Prometeo cuando reinaba Cronos, y terminaron sus días cuando Zeus tomaba posesión del Olimpo. En esos tiempos, pese a lo que se pudiera pensar, hubo orden dentro del caos; Prometeo hizo del barro a los hombres y les dio a los hombres, a diferencia de otra bestia, del don del habla y la inteligencia; ese periodo era cuando hombres y dioses hablaban como hoy sólo hablan pocos hombres entre sí. Los hombres de esta edad fueron transformados finalmente por Zeus en genios o altos elfos —no confundir con los duendes enanos de la señora Rowling—, más propiamente daimones del hogar (similares a ángeles protectores) que cuidarían y vigilarían a los hombres de las razas posteriores.

La segunda raza, también creada por Prometeo, de la Edad de Plata, pese a no ser como sus predecesores, compartía con la primera su larga vida y su gusto por los placeres, pero a diferencia de los sus predecesores no tuvo contacto con los dioses, a los cuales desconoció y no adoró. Por esos tiempos, ya en la era de los Olimpicos, se acaba la eterna primavera-verano que existía; ocurre el rapto de Core, la hija de Demeter, por Hades y aparece por primera vez el invierno; desde entonces al año tiene cuatro estaciones; las dos primeras que son de vida, crecimiento y renovación, y las dos siguientes de frío, recogimiento y espera. Es al final de esta edad que Prometeo roba el fuego de los dioses para protegerlos del frío invernal, y es condenado al Caucaso. Pese a cumplir las ordenes de su progenitor, Hefesto, que era también un dios del fuego y al herrería, no abandona a los hombres y les enseña a fabricar las primeras herramientas, Demeter les enseña la agricultura, y Atenea la arquitectura; es cuando surgirán las primeras ciudades.

La causas de la desaparición de esta raza también varían, la primera es que Zeus terminó finalmente por decretar su extinción por impíos, siendo convertidos en espíritus bienaventurados que habitan el mundo subterráneo. Hay sin embargo una segunda versión más plausible; se dice que esos primeros hombres no tenían mujeres entre ellos, así que se unieron sexualmente a las ninfas Melias (ninfas de los fresnos, nacidas de la sangre derramada por Urano al ser castrado por su hijo menor, Cronos), y de esta unión surgió la raza de los hombres de la Edad de Bronce; que fue la primera raza que no nació creada por un dios, sino fruto de una relación sexual.

La raza de la Edad de Bronce fue una raza de hombres que vivía sólo para la destrucción y la guerra; ello seguramente provocó que sus padres (la raza de la Edad de Plata) terminara ocultándose bajo la tierra, (son los duendes, enanos y gnomos que habitan el subsuelo, razas que según los expertos no tienen mujeres), seres expertos en el fuego, la fabricación de herramientas y manejo de los metales. Hasta la Edad del Plata hubo pocos hombres, recuerde que fueron los últimos creados por Prometeo; pero tras descubrir la reproducción por el sexo se multiplicaron en tal número que pronto su longevidad hizo que poblaran rápidamente la tierra. El final de esta tercera raza fue producto de muchas causas, un poco el efecto ‘Expreso de Oriente‘. La primera de las razones fue la llegada de Pandora y la caja de todos los males.

Deseosos los dioses de restar la  larga vida a estos mortales que ahora manejaban el fuego y construían armas, Zeus teme que estos se igualen a los dioses y por tanto ordena la creación de la primera mujer (hasta la Edad de Plata recuerde que solo había hombres).

Pandora_2

Pandora fue la primera mujer humana creada por las deidades (no nacida de reproducción sexual, había otras  mujeres, hijas de ninfas y hombres). Hefesto la creo del barro como hizo Prometeo, en los hornos de su fragua; Atenea le enseñó costura y tejido, Hestia le enseño el arte de cocinar, Afrodita la doto de belleza, encanto y curiosidad, Hermes le dio a su palabra el poder del convencimiento, las Gracias la adornaron con joyas y otras galas, así cada dios y diosa del Olimpo dieron a aquella estatua de barro dones y regalos; por último Hermes la llamó Pandora (Pan = Todo, Doron = Regalo/Dote) y le fue entregada a Epimeteo, el hermano de Prometeo, precisamente como un regalo; quien embobado por la belleza de la joven no se resistió; pese a las advertencias de su hermano de no aceptar regalo de los dioses. Pandora llevada consigo una caja o frasco (Phitos) que también era un regalo de boda para la pareja, y si a Pandora la dotaron de bellos dotes, en el frasco pusieron males y pesares. Pronto la chica tuvo el deseo de ver el contenido del frasco, pese de ser advertida por su marido de nunca abrir un regalo de los dioses, aunque él ya había aceptado uno. Al destapar el frasco ella soltó todos los males y pestes que se conocen sobre la humanidad; apenas logró cerrarlo dejando contenido en su interior a Elpis (la esperanza). Desde entonces la humanidad conoce la vejez, el sufrimiento, las enfermedades y los múltiples males, que redujeron dramáticamente su larga vida de siglos a pocas décadas.

El final de la Edad del Bronce fue similar al final que aparece en la Biblia cuando el dios de los hebreos, molesto por los hombres violentos e impíos manda una inundación para ahogarlos a todos. Este mito universal aparece en todos los pueblos de origen indoeuropeos, las razones históricas parecen indicar que hace 7600 años la subida del mar provocó que las aguas del Mediterráneo pasaran por el estrecho del Bosforo provocando una inundación de enormes proporciones sobre las tierras que rodean y forman hoy los mares Negro y Báltico. La inundación tal que aún persiste en la mente de aquellos pueblos. Según la versión griega Zeus decidió finalmente la destrucción de la humanidad, para ello ordenó a Poseidón inundar toda la tierra.

Deucalión y Pirra_2

Pese a los planes de Zeus, algunos hombres escaparon, destacan Deucalión (el hijo de Prometeo con la oceanide Pronoea —prospectiva—) y Pirra (la hija de Pandora y Epimeteo), ambos alertados por Prometeo, que ya estaba atado en el Caucaso. Otros pocos más sobrevivieron al tener el favor de alguna que otra ninfa. Con la tierra despoblada y siendo Deucalión y Pirra muy viejos para reproducirse en suficiente número para poder repoblar la tierra, no había esperanza para que volviera la raza humana. Ambos consultaron al Oráculo de Delfos y este les indicó que debían arrojar los huesos de la gran madre (piedras de la madre tierra) sobre sus hombros; así nacerían los hombres de la Edad del Hierro; las piedras lanzadas por Deucalión se transformaron en hombres, mientras que las arrojadas por Pirra dieron mujeres. La pareja en esa avanzada edad tuvo al menos dos o tres hijos (según versiones), el más reverenciado es Helén (Heleno, no confundir con el príncipe troyano de igual nombre), quien sería el primer rey de todos los pueblos helénicos (en la Grecia continental).

Hubo un periodo intermedio en la Edad del Hierro; y fue llamada la Edad de los Héroes, fue cuando los dioses del Olimpo (y sobre todo Zeus), se acostaban con las hijas de los hombres (de la Edad del Hierro); estos hijos, mitad dioses y mitad mortales, los semidioses, tuvieron que demostrar su valor luchando y destruyendo antiguas bestias, y cuando estas se acabaron, los que quedaban terminaron peleándose entre si por una reina, de la que se decía que era la más bella entre las mujeres; ello terminó finalmente con aquellos pocos vástagos de naturaleza divina; quienes por su naturaleza y proezas fueron enviados a la Isla de los Bienaventurados, donde disfrutan de eternos placeres.

Razas humanas

Hoy la ultima de la razas vive en la Edad del Hierro; la actual, donde la violencia y el trabajo agotan a los hombres, viven sumidos en guerras y peleas con sus hermanos, entre el odio y la envidia, donde las plagas y las enfermedades terminan quitándoles a los hombres que viven lo suficiente para llegar a viejos, toda la fuerza de la juventud, la belleza de piel de la niñez y cubriendo de arrugas su tez, dejando ciegos los ojos y sordos los oídos, calvos a los hombres y poniendo blanco el color a los cabellos de las mujeres; el destino de estos es que tras morir van a parar a las oscuras galerías en el interior del reino de Hades como simples sombras (fantasmas) de los que en vida fueron.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (5) Néstor, el planeta de los consejos no pedidos

(659) Néstor fue el cuarto asteroide troyano descubierto, es el tercero en el campo griego y el segundo del astrónomo Max Wolf, descubierto en 1908, a un año del descubrimiento de (624) Héctor y nueve años antes del siguiente troyano, (884) Príamo. Su tamaño es de unos 109 km aproximadamente, ocupando el décimo quinto lugar en tamaño entre los troyanos conocidos. El cuerpo toma el nombre de uno de los argonautas que luego acompañó a los griegos en la guerra, por ser demasiado mayor para la lucha iba como consejero y fue acompañado con dos de sus hijos.

Los mitos nos cuentan que tras la destrucción del mundo por agua (el mito del diluvio) sobrevive una pareja: Deucalión y Pirra; hijo de estos fue Helén (Heleno, no confundir con el hijo de Príamo de igual nombre), quien da a los griegos el nombre de helenos y al esplendor de su cultura se le dice helénica. Descendientes de Helén serán los pueblos: dorios (descendientes de Doro), jonios (descendientes de Juto) y eolios (Hijos de Eolo —no confundir con el dios de los vientos de igual nombre, que es un nieto del mismo—).

Eolo tuvo una aventura con la hija del centauro Quirón, Melapina, fruto de ello nació la ninfa Arne, quien fue luego una amante de Poseidón, fruto de esta unión nacen los gemelos Beoto y Eolo. Al crecer Beoto se establece en la región que se conoce como Beocia y su hermano viajó hasta unas islas cercanas a Sicilia, las Eolias, donde su padre Poseidón lo convirtió en el rey de los vientos.

Otros descendientes de Eolo no fueron muy afortunados, entre ellos podemos citar a: Perites, que fue el primer esposo de la única hija de Perseo y Andromaca, Gorgófone; y juntos fueron padres de Afareo y Leucipo. Afareo le sucede en el trono; y los hijos de este fueron los gemelos Idas y Linceo. Leucipo tuvo tres hijas: Arsínoe, Hilaíra y Febe. Las dos ultimas fueron raptadas y desposadas por Cástor y Pólux (los Dioscuros). Cuando sus primos Idas y Linceo fueron a su rescate, estos mueren a manos de los Dioscuros. El reino de Afareo, sin herederos directos, pasa luego a su sobrino Néstor.

Otro fue Deyoneo, que tuvo entre sus hijos a Céfalo (abuelo de Odiseo) y Actor (padre de Menecio y abuelo de Patroclo), su hija fue Dia, esposa de Ixión, cuando Deyoneo pretendió cobrar la dote que le correspondía, Ixión le puso un trampa y lo mato, ese fue el primero de su crímenes. A Sísifo se le pone como padre de Odiseo (violando la mujer de su sobrino nieto) pero es su intento de burlar a la muerte por lo que es condenado a sufrir en el infierno a cargar una gran roca por una colina, la cual escapa de sus manos ante de alcanzar la cúspide y volver a empezar de nuevo. Su hermano Salmoneo (padre de Tiro) tampoco fue alguien muy digno, quiso igualarse a Zeus y este lo mató de un rayo. Atamante no tuvo mejor suerte, casa con Ino, hija del rey Cadno, pero cuando cuidan al niño Dioniso, hijo de Semele (hermana de Ino) y Zeus, Hera los castiga volviéndolos locos, terminan matando a sus hijos, para luego suicidarse.

El último de esta larga lista digno de mención es Creteo; su mujer fue Tiro, la hija de su hermano, con quien fue padre de Esón. Pero Tiro estaba enamorada del dios del río Enipeo. Poseidón asume la apariencia de Enipeo, y fruto de esa unión nacieron los gemelos Pelias y Neleo. Pelias deseaba el trono de su padre, y a la muerte de este encierra a Esón (el primogénito) y exilia a Neleo. El hijo de Esón, Jasón, que estaba entrenándose con Quirón, regresa a su casa ya adulto. Pelias se le había profetizado que un desconocido con una sandalia provocaría su muerte. Cuando Jasón atraviesa el río, pierde uno de sus calzados y Pelias reconoce a su victimario. En un intento de evitar perder el trono reta al joven a conseguir lo imposible, el vellocino de oro. Es el viaje de los argonautas, donde los grandes héroes del mundo griego de esa época se embarcaron en tamaña aventura. A su regreso, la mujer de Jasón, Medea; engaña a las hijas de Pelias, quienes descuartizan a su padre, creyendo que lo pueden devolver a la vida más joven. Tras recuperar el trono, Jasón descubre que su padre había muerto en prisión, donde se había suicidado.

Neleo no tuvo mejor suerte, funda la ciudad de Pilos, en la región de Mesenia (costa sur occidental de la Grecia continental). En una visita de Heracles, en alguna de sus tantas tareas, Neleo de alguna manera lo ofendió y como el invitado no era de buenas pulgas, terminó en su disgusto (algo muy común) matando a Neleo y a todos sus hijos, sólo sobrevivió Néstor; quien tras heredar Pilos, poco tiempo después controlaba toda la región de Mesenia tras heredar el reino de su tío Afareo.

Néstor fue un argonauta, luchó contra los centauros y participó en la caza del jabalí de Calidón. Pero se le recuerda más cuando él y sus hijos: Antíloco y Trasimedes, lucharon junto a los aqueos en la Guerra de Troya que siguió al rapto de Helena; y aunque por su avanzada edad no podía luchar (ya había vivido tres generaciones), era de utilidad en el ágora y daba consejos a los más ilustres con el fin de asegurar el triunfo de la causa griega.

Su opinión era tenida en alta estima, siendo desobedecido solamente una vez por Agamenón; cuando Néstor le había aconsejado que no quitase a Briseida a Aquiles. El rey de el rey de Micenas hizo todo lo contrario, aunque bien pronto Agamenón tuvo que reconocer su error debido a la vergonzosa pérdida que su ejército estaba sufriendo frente a los troyanos. Fue cuando Patroclo en un intento de rescatar la confianza de los griegos se pone la armadura de Aquiles, pero pronto muere a manos de Héctor.

Los hijos de Néstor que estuvieron en el sitio de Troya fueron inmortalizados en los cielos con los asteroides troyanos del lado griego: (1583) Antíloco descubierto en 1950 y (3801) Trasimedes descubierto en 1985.

Según los mitos Antíloco fue el portador ante Aquiles de la noticia de la muerte de Patroclo. Ocuparía el lugar de Patroclo en la tienda del héroe. Tiempo después Antíloco muere luchando contra Memnón, rey de Etiopía y sobrino de Príamo, que había venido a ayudar a los troyanos. Antíloco trataba de permitir el escape de su padre Néstor, que era rescatado por su hermano mayor Trasimedes ante el avance de los troyanos dentro del campamento griego. Trasimedes trató de luchar por la posesión del cadáver de su hermano, pero debido a la fuerza superior de Memnón se vieron obligados a retirarse y solicitar la ayuda de Aquiles. Aquiles cobra su muerte matando luego al rey etíope y rescatando el cuerpo de Antíloco. Trasimedes fue luego uno de los soldados que entró dentro del Caballo de Troya.

Néstor y Trasimedes sobrevivieron a la guerra y regresaron a su casa sin problemas. Por ser Néstor el único guerrero aqueo que se había portado con total justicia durante el sitio de Ilión, el supremo dios Zeus le concedió un regreso relativamente sin complicaciones, y ya en su patria Néstor vivió tranquilamente y sin problemas en compañía de su esposa y de sus hijos; seguramente Trasimedes lo sucedió en el trono a su muerte.

Estando ya en su patria Néstor dio hospedaje a Telémaco, hijo de Odiseo, y le informó sobre los primeros incidentes del regreso de los aqueos. Aunque no podía dar noticias ciertas sobre Odiseo, sí facilitó caballos a Telémaco para que fuera a Esparta a encontrarse con Menelao, y además encomendó a su hijo menor, Pisístrato, para que acompañara a Telémaco como compañero de viaje.

En Néstor tenemos al abuelo que ha aprendido por la experiencia y trata de trasmitir algo de su saber acumulado a lo largo de sus años; Néstor representa muchas veces, como ocurre con los ancianos, una voz que no desea ser escuchada, es el consejo que nadie pidió; un equivalente en los cielos del famoso Pepito grillo de Pinocho; aunque sus consejos son considerados importantes, rara vez alguien los toma en cuenta. Su hijo Antíloco es la imagen del que trae malas noticias, pero también representa al amigo y junto con su hermano son el amor filial, del hijo al padre. Ambos representan a alguien que apoya a su familia, sobre todo a los mayores de la casa; su hermano Trasimedes con más fuerza indica el respecto y la ayuda del hijo hacia el padre mayor, ya anciano.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (1) Aquiles, el planeta del valor

Mientras el cinturón de asteroides está lleno de diosas y ninfas; un poco más lejos, en la órbita de Júpiter, las fuerzas gravitatorias del gigante gaseoso crean dos regiones de estabilidad, ubicados a 60° por delante y detrás la órbita del planeta. Estas regiones están llenas de pequeños cuerpos (asteroides) que han sido nombrados con personajes masculinos de la Guerra de Troya y se conocen como puntos L4 y L5 de Lagrange respectivamente. La teoría señalaba que cuerpos de pequeña masa, comparada con la masa del planeta y del sol, podían ubicarse en esas posiciones y permanecer en una órbita estable en la misma resonancia que el planeta.

Hubo que esperar casi cien años para probar la teoría. A inicios de 1906 el astrónomo alemán Maximilian Franz Joseph Cornelius Wolf (Max Wolf) descubre al primer asteroide ubicado en el punto L4 de Lagrange de la órbita de Júpiter; este hecho demostraba la valides de las ecuaciones de Lagrange en su aplicación a la mecánica celeste. El astrónomo austriaco Johann Palisa sugirió el nombre de (588) Aquiles; y a partir de entonces los asteroides que se ubican en la órbita de Júpiter fueron conocidos como troyanos y se les nombra con nombres de los héroes de la mítica Guerra de Troya. Hoy por extensión se conocen como asteroides troyanos aquellos cuerpos que se ubican en las posiciones langragianas (L4 y L5) no sólo de Júpiter, sino en de órbitas de otros planetas alrededor del sol; o de grandes lunas alrededor de los planetas. (588) Aquiles tiene un tamaño medio de 135 km de diámetro y recibe el nombre del héroe de la Iliada de Homero.

A diferencia de los grandes cuerpos planetarios, los asteroides no han tenido verdadera presencia en el quehacer astrológico; salvo por los cuatro primeros cuerpos descubiertos (Ceres, Palas, Juno y Vesta) dentro del cinturón de asteroides, el resto no es tomado en cuenta dentro de la astrología. Sin embargo, si estos cuerpos antes nombrados del cinturón de asteroides representan aspectos típicamente femeninos (madre, hija, esposa y hermana). Los asteroides troyanos de Júpiter, que llevan nombres de héroes (varones) de la mitología griega, corresponden a características propiamente masculinas.

Aquiles es el héroe más grande dentro de la historia de la Iliada de Homero. Aquiles representa la fuerza y el valor. La vida de Aquiles fue la de un hombre que lucha contra su propio destino, y esta lucha es tanto externa, ante las fuerzas que lo impulsan; e interna que se niega a aceptar su destino. Aquiles vivió su vida llena de augurios, como hijo de una diosa (Tetis) y un mortal (Peleo) su nacimiento partía de un oráculo, que había predicho que el hijo de la diosa sería más importante que el padre; ante ello, dioses más poderosos (Zeus y Poseidón) se negaron a tentar al destino y casaron a la diosa de las aguas con el mortal Peleo.

A esta boda no fue invitada la diosa Eris (la discordia), pero esta se apareció de igual forma y lanzando una manzana dorada dijo que era para la más hermosa. En la disputa por la manzana entraron Atenea, Hera y Afrodita, y el juez fue un joven pastor llamado París. Afrodita gana el trofeo al ofrecer al joven el amor de la mujer más bella, Helena. Ello sería el detonante de una guerra que cambiaría el curso de muchos pueblos.

De la unión de Peleo y Tetis nace Aquiles, que crece rápido y fuerte, dada su naturaleza divina; su madre para protegerlo de todo mal lo sumerge en la laguna de la diosa Estigia, donde se vuelve invulnerable, salvo por el talón donde su madre lo sostenía. Ya mayor Aquiles, fue enviado por su padre, junto con su sobrino Patroclo, a ser entrenado por el centauro Quirón, entrenamiento por el que pasaban todos los héroes griegos. Estando en estas tierras, el augur Calcos o Calcante le decía al joven Aquiles que pronto tendría que decidir entre una vida corta y gloriosa, o una larga y anodina.

La decisión llegó pronto. Cuando el joven París, ya adulto rapta a la bella Helena y la lleva a su patria Troya; el esposo oficial de la chica Menelao y el resto de los antiguos pretendientes griegos deciden ir a rescatarla. Calcos señala que para tener la victoria hace falta la presencia de Aquiles. Su madre Tetis, sabiendo de la profecía previa de Calcos envía a su hijo a la corte del rey Licomedes, disfrazándolo de una chica que lleva por nombre de Pirra. Pero Odiseo, disfrazado de comerciante trae varios objetos a las hijas del rey, y Aquiles se ve tentado por unas armas, armas fabricadas por el dios Hefesto a petición de la diosa Tetis, que veía sus esfuerzos por salvar la vida de su hijo inútiles, descubriéndose así su identidad y partiendo para la guerra. No sin ante haber embarazado a la princesa Deidamía, el hijo de esta unión fue Neoptólemo, también llamado Pirro.

Aquiles fue como se predijo un gran guerrero en la batalla y mato a muchos héroes troyanos. Entre sus actos más recordados se encuentra el asesinato del príncipe troyano Troilo, que tenía en ese entonces diecinueve años y que una profecía señalaba que de llegar a los veinte Troya sería invencible. Pero el hecho más recordado es su furia o ira, ante el rey Agamenón, quien le había arrebatado la esclava Briseida. Aquiles no participa en más luchas, y para no perder los ánimos, su sobrino Patroclo se disfraza con la armadura del héroe. Pero el chico no tiene la fuerza del tío y muere en batalla a manos de Hector, que pensaba que era Aquiles. Ante estas noticias, dadas a Aquiles por Antiloco, un hijo del argonauta Nestor, el héroe vuelve a la batalla y mata a Hector. Arrastra el cuerpo del hijo mayor de Príamo por el campo de batalla y se niega a devolverlo; pero el rey Príamo le ruega en persona y accede. Siendo esta la historia narrada en el poema de la Iliada.

Tras estos hechos su nuevo compañero es Antiloco y cuando este muere a manos del guerrero etíope Memnón, sobrino de Príamo; Aquiles repite lo ocurrido con Patroclo, y mata a hijo de la diosa Eo, la aurora, que aún lo llora y vemos sus lagrimas todas las mañanas en el rocío matutino. Esta historia se narra en una obra perdida conocida como la Etiópida.

Pronto llegaría la muerte de Aquiles, mientras trata de acostarse con la princesa troyana Políxena, que tenía raptada desde la muerte de Troilo, París le dispara una flecha en el talón. El mito dice que esa flecha fue guiada por el propio Apolo, ya que Troilo, según algunas versiones, era su hijo con la reina Hécuba. Más tarde Filoctetes mató a París usando el enorme arco de Heracles. La armadura de Aquiles se la disputaron Odiseo y Ayax (el mayor); ganando el primero y enloqueciendo el segundo de tal forma que se suicido luego por su locura. (Sus armas: escudo y espada, son uno de sus grifos, el otro es propuesta de Mark Andrew Holmes)

Aquiles en astrología refleja primero al valor, pero también el aspecto negativo de la ira. El héroe se debate entre opuestos: la valentía y las tendencias suicidas, la venganza y el auto control. Aquiles promueve actos cuyas implicaciones afectan la vida de todos; influye en los líderes que pretenden cambios y la lucha por los derechos civiles. Por otra parte Aquiles es como el hombre joven que experimenta salir por primera vez del hogar y la presión materna, no sabe si seguir los pasos que le han guiado sus padres o si labrarse su propio destino; y es influenciado por tanto con facilidad por sus amigos. Es como el joven universitario que experimenta por primera vez la libertad de acción, pero su interior se debate entre seguir las ordenes de estudio, carrera y destino planificada por sus progenitores, o abrirse a sus propios deseos, aspiraciones y ambiciones. El valor no es sólo la capacidad de hacer actos heroicos, es la capacidad de enfrentarse a sus propios temores, aquellos que le han inculcado y lo retienen, y aquellos deseos internos que se fuerzan por aflorar y mostrar el verdadero potencial.

Deucalión (Deucalion), el planeta del ensayo y error.

Deucalión (53311 Deucalion / 1999 HU 11) es un objeto trans-neptuniano (TNO) descubierto en 1999 y se clasifica como un cubewano. Tiene unas dimenciones cercanas a 200 km, su perihelio es de unos 41,62 UA y su afelio de 47,2 UA, siendo uno de los objetos del cinturón de Kuiper encontrados con una de las orbitas más circulares, su excentricidad es de 0,06; y casi no tiene inclinación en la eclíptica (0,34°). Su tiempo de traslación es de unos 291 años; pasará por su perihelio en 2068 ubicado a unos 27° Capricornio, estando su nodo norte (ascendente) a unos 22° Tauro; encontrándose en los actuales momentos a unos 10° Escorpio.

En el mito, Deucalión y su esposa Pirra, son los equivalentes griegos de Noe y su esposa Naama, sobrevivientes del diluvio bíblico. En la versión griega y en muchos mitos el hombre ha sido creado y destruido varias veces por los dioses. Los humanos fueron la creación del titán Prometeo, hijo del más grande —por tamaño y por primogénito de Urano y Gea— de todos los antiguos titanes. El titán Japeto fue esposo de una Oceanide llamada Asia o Clímene; indicando que su dominio se encontraba en oriente; hijos de la pareja fueron Epimeteo, Prometeo, Atlas y Menecio. El primero no lucho en la titanomaquia (la guerra entre dioses y titanes), el segundo ayudó a los dioses y fue amigo de juegos de Zeus cuando eran niños; los otros dos lucharon contra los dioses y Atlas fue condenado a sostener el techo del mundo (cielos) por la eternidad —hasta que paso Perseo volando después de vencer a Medusa y lo petrificó convirtiéndolo en las montañas de África que lleva su nombre; el que tuvo la peor parte tras la lucha fue Menecio, muerto por un rayo de Zeus.

Los animales y los hombres fueron hechos del barro por Epimeteo y Prometeo respectivamente. Mientras Epimeteo doto a sus distintas creaciones de fuertes dientes, terribles garras, duros picos, rápidos cascos, firmes plumas, etc.; la creación de los hombres se hizo mirando la imagen de los dioses. Y así cuando regia Cronos se dio la Edad de Oro, los hombres vivían junto a los dioses y era una época caracterizada por la paz y la felicidad. Los hombres no tenían que trabajar para alimentarse, ya que la tierra los proveía de todo cuanto necesitaban —El Edén—. Vivían durante muchos años, pero siempre con apariencia joven, hasta que morían de forma tranquila.

Tras la caída de los titanes, los hombres y los dioses se separaron, fue la Edad de Plata; y estos olvidaron a los dioses y Zeus creó las estaciones y los hombres murieron por del frío del invierno que provocaba Demeter ante la pedida de su hija Persefone. Fue cuando Prometeo temiendo por sus hijos/creaciones robó el fuego de los dioses y se lo dio a los hombres. Por este acto Zeus castigó a Prometeo, quien fue encadenado en la cima del Cáucaso y cada día un águila venía y devoraba su hígado; y el como inmortal cada noche lo regeneraba para seguir el eterno sufrimiento.

Para castigar el falta de fe de los hombres de esta edad, Zeus ordenó que Hefesto modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. A Afrodita le mandó otorgarle gracia y sensualidad, y a Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos, a Hermes le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un “bello mal”, un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, aceptando en realidad un sinnúmero de desgracias.

Y esta nueva mujer creada fue llamada Pandora y entregada a Epimeteo, Y hubo razón para ello, Epimeteo por encargo de su hermano Prometeo, custodiaba una vasija donde había logrado encerrar a todos los males que azotan a la humanidad. A pesar de que su esposo le había prohibido terminantemente abrir aquella caja, Pandora picada por la curiosidad la abrió. De ella escaparon todos los males —plagas y enfermedades— esparciéndose rápidamente entre el genero humano, solo quedó la esperanza, que Epimeteo logró atrapar cerrando la caja apresuradamente. Y desde entonces los hombres ya no vivieron cientos de años, sino algunas decenas.

En este ambiente surge la Edad de Bronce; donde el fuego permitió a los hombres no sólo vencer el invierno, sino a fabricar instrumentos y armas de metal y producto de los males repartidos los hombres se mataban entre si.

Finalmente Zeus cansado de los hombres y sus guerras decide exterminarlos con un gran diluvio; y abre las puertas del cielo para que inunden la tierra. Pero un humano se salva con su mujer; se trata de Deucalión, un hijo de Prometeo, quien estaba casado con Pirra, una hija de Epimeteo y Pandora. Deucalión sabía de las intenciones de los dioses de parte de su padre Prometeo, una vez que lo fue a ver al Caucaso. Había preparado un arca y cuando empezó a llover se subieron él y su mujer con todo lo que pudieron. A diferencia del dios judío que hizo llover durante 40 días y 40 noches; Zeus, quizás menos poderoso, solo mantuvo la lluvia nueve días y nueve noches.

Después de nueve días y otras tantas noches navegando, con el fin del diluvio la pareja volvió a tierra firme y Deucalión decidió consultar un oráculo de Temis sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que “su madre” era Gea, la madre de todas los seres vivientes, y que los “huesos” eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y éstas se convirtieron en personas: las de Pirra en mujeres y las de Deucalión en hombres. Estos seres forman la última raza humana, la raza de la Edad de Hierro, destinada a sobrevivir a los males que tiene ahora el mundo y a trabajar todos los días por su sustento.

Las semejanzas entre Deucalión y el Noe bíblico son muy cercanas. Noe y su mujer se salvaron con sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet; y sus esposas (tres mujeres). Deucalión y Pirra tenían seis hijos, tres varones y tres hembras: Helén, Oresteo y Anfictión, Pandora (nieta de la Pandora de la caja), Tea y Protogenia. Noe tras el diluvio se emborracha; Deucalión traduce ‘Vino para el marinero’ y su mujer Pirra traduce ‘vino rojo’. Algunos asemejan los nombres del hijo de Noe, Jafet/Japhet, con el nombre del titán Japeto, el abuelo de Deucalión, que justamente reinaba en la hoy Turquía; y los hijos de Jafet se movieron hacia la hoy Turquía y al norte entre el Mar Negro y el Mar Caspio, tierras donde se encuentra el Cáucaso, lugar donde castigaron a Prometeo, son demasiadas coincidencias para descartar y no pensar en un origen común para ambos mitos.

En astrología Deucalión se traduce en aprender del ensayo y el error; esto significa que periódicamente se debe empezar desde el principio, pero con toda la experiencia adquirida previamente. Este ir y venir se ve reflejado en las mareas, este flujo constante y cíclico que nos permite apreciar las habilidades de cada hombre en particular; pero los flujos de agua, siempre semejantes pero siempre distintos nos pueden abrumar y ahogar; es esa sensación de tratar de mantenerse a flote, de que la carga nos abruma, el sentirse financieramente inestable son los aspectos negativos que señala Deucalión.