Antares, el rojo corazón del escorpión

Antares (del griego Anta = opuesto y Ares = dios de la guerra), traduce Anti-Ares (el rival de Ares); tan igual era el rojo de su brillo al planeta rojo (Marte = Ares entre los griegos) que los antiguos griegos vieron en esta estrella un oponente que competía en color y magnitud con el dios de la guerra. Antares y Marte son ante los ojos humanos casi iguales en tamaño y color, pero durante unos meses cada dos años, el planeta es mucho más brillante que la estrella; y cada par de años Marte pasa cerca de Antares, como burlándose de la estrella, ya que Marte se mueve rápidamente a través de los cielos y Antares, como todas las estrellas, permanece fija en el firmamento estrellado.

Antares_1

Es entre los astrónomos árabes que recibe el nombre de: Kalb al Akrab (el corazón del escorpión); por estar ubicada en donde se encuentra el corazón del arácnido venenoso enviado por Gaya/Gea (o por Artemisa/Diana según versiones) para detener al cazador Orión, que se había atrevido a decir que cazaría a toda bestia de caminara en la tierra. Tanta gracia causo a Zeus/Júpiter que el poderoso cazador cayera por la simple picada del pequeño escorpión que puso a ambos en los cielos, con igual tamaño y en lados opuestos del mismo, como recordatorio a los hombres del pecado de la soberbia. Así cuando Escorpio sale, Orión se oculta del mismo, y sólo sale cuando el escorpión se acuesta; en un eterno baile sin encontrarse nunca juntos en el cielo. Los lugares opuestos de Orión y Escorpio, con sus correspondientes estrellas rojas Betelgeuse y Antares fue algo que se tomo muy en cuenta en las culturas antiguas de todo el mundo; por ejemplo en China ambas estrellas son los hermanos rivales, Shen y Shang. Curiosamente, Betelgeuse en la constelación de Orión, aunque más brillante en apariencia que Antares, nunca fue asociado con Marte; quizás por que aunque el planeta pasa por las cercanías de Betelgeuse cada dos años, nunca llega tan cerca de la estrella roja de Orión, como lo hace con el ardiente corazón del escorpión.

Antares ocupa el puesto 15 entre las estrellas más brillantes del cielo (considerando al binario de Capella, en la constelación de Auriga como una sola estrella visible). Antares es una de las cuatro estrellas más brillantes ubicadas dentro de la zona zodiacal; junto con Aldebarán (α Tau, el ojo del Toro), Espiga (α Vir, el grano en el ramo que sostiene la Virgen —Virgo—) y Regulus (α Leo, El corazón del León). Tres de estas: Aldebarán, Regulus, Antares y agregándoles Fomalhaut (α PsA, la boca del Pez Austral) forman para los persas las cuatro estrellas reales, llamadas respectivamente como: Tascheter, Venant, Satevis y Hastorang, que marcan el equinoccio de primavera; solsticio de verano, equinoccio de otoño y el solsticio de invierno; y representan a los cuatro vigilantes de los puntos cardinales; este, norte, oeste y sur.

Antares es visible en el cielo durante toda la noche desde el 31 de mayo de cada año, cuando la estrella está en oposición al Sol. Para los babilonios este hecho era importante ya que coincide con el inicio de su periodo de verano y la cosecha del centeno; en este momento, Antares se eleva al anochecer y se pone en la madrugada. Por ello los mesopotámicos no veían en Antares una estrella funesta, sino a una estrella cuya aparición en los cielos marcaba el inicio de la temporada de la primera cosecha en la región; de ahí que sea llamada:

Urbat Bilu-sha-zirí (el Señor de la Semilla), Kak-shisa (Creador de la prosperidad), Dar Lugal (El Rey) y Kakkab Bir (la estrella Vermilion = roja), entre otros nombres. Actualmente la constelación de Escorpio pasa por el Sol a finales de noviembre, por ello durante aproximadamente dos a tres semanas, a ambos lados de 30 de noviembre, Antares no es visible en el cielo de la noche, porque está cerca de conjunción con el Sol.

Antares y las otras estrellas del escorpión y libra

Escorpio es una de las pocas constelaciones con varias estrellas brillantes y cada una con nombres propios, que la hace fácilmente reconocible en los cielos. Antares (α Sco) es la estrella más brillante de la constelación de Escorpio; como una estrella de primera magnitud es fácilmente reconocible en los cielos por su color rojo; pero Antares es en realidad un sistema doble, la gigante roja es Antares A, y su compañera Antares B es una estrella joven, una blanca-azulada, separada de su compañera principal unos 540 UA (unas 18 veces la distancia del Sol a Neptuno); Antares B rota alrededor de la estrella principal cada 12.500 años. Antares B se le suele ver de color verde o esmeralda, por efecto del contraste visual con la gigante roja.

Antares A es una estrella supergigante; ubicada a unos 550 años luz del sistema solar; su enorme tamaño es lo que la hace aún visible desde la tierra pese a esa increíble distancia. Se estima que posee entre 15 y 18 veces la masa del Sol; su tamaño es de unos 755 radios solares, esto es que la superficie exterior de la estrella se ubicaría entre las órbitas de Marte y Júpiter, a unas 3,5 unidades astronómicas aproximadamente (3,5 veces distancia entre la Tierra el Sol). La edad de Antares se estima en unos 12 millones de años; poco menos de tres veces la edad de nuestro sol, pero por su masa, y tamaño, ya se encuentra en las fases finales de su vida, que terminará en una explosión final como super nova, dejando una remanente enana blanca.

Antares está acompañada por dos estrellas (arriba y abajo respectivamente) que tienen el nombre colectivo de Al-Niyat, conocidas como ‘las arterias del escorpión’ entre los árabes, ellas son σ Sco, al norte y τ Sco al sur. σ Sco a 735 años luz es un sistema triple, siendo sus dos componentes principales estrellas azules blanca-azuladas; τ Sco es una estrella blanca-azulada ubicada a unos 430 años luz y con una masa de unas 5,5 masas solares.

Entre las más conocidas componentes de la constelación del escorpión tenemos a Shaula (λ Sco), que es la segunda estrella más brillante; aunque la designación Bayer la ubique en la posición número 11. La razón de esta discordancia se debe a la posición del escorpión en los cielos; que es fácilmente visible desde latitudes ecuatoriales y en el hemisferio austral; pero en el hemisferio septentrional, a partir de latitudes medias al norte, deja de ser visible la cola del escorpión; por ello las estrellas ubicadas en la cola, que son más brillantes entraron mucho después en la clasificación.

Shaula es un nombre que deriva de los pueblos árabes traduce: ‘el aguijón‘, ya que es donde se ubica la punta del arácnido. Shaula es un sistema solar ubicado a unos 570 años luz y está formado por varias estrellas jóvenes, siendo las mayores (Shaula Aa y Shaula B) dos super gigantes azules de radios cercanos a los seis radios solares y masas entre once y seis veces la masa solar respectivamente, donde Shaula B órbita a la estrella principal a una distancia 5,7 UA, un poco más que la distancia del Sol a Júpiter.

Estrellas de

Sargas (θ Sco) es la tercera estrella más brillante de la constelación; es junto con su predecesora (Shaula) una estrella de segunda magnitud. Su nombre de origen sumerio traduce ‘escorpión‘ y se ubica en la parte inferior de la cola del escorpión, justo ante de elevarse la punta nuevamente hacia el aguijón.

Entre Shaula y Sargas se ubica Girtab (κ Sco) es la sexta estrella brillante del escorpión; y es un nombre sumerio que traduce ‘donde uno se inclina‘, indicando el inicio de la punta del venenoso invertebrado. Por su parte Lesath (υ Sco), la octava estrella en brillo de la constelación es un vecina cercana a Shaula y forma con Girtab un pequeño triángulo o guión que representa la punta venenosa del escorpión mismo; otro triángulo mayor formado con G Sco, Shaula y i Sco completan la forma de venenoso apéndice.

Girtab es un sistema binario formado por dos gigantes azules; el sistema se ubicada a unos 460 años luz, con masas respectivas de ambos cuerpos estimadas entre 11 y 7 masas solares respectivamente; con una separación entre ambos componentes de unas 1,7 UA (algo similar a la distancia Sol-Marte). Lesath cuyo nombre proviene del árabe traduce ‘punta‘; marca justamente la punta del aguijón del escorpión, y es otra gigante azul, con unas diez veces la masa del sol, ubicada a unos 520 años luz. Shaula y Lesath son llamados colectivamente como los ojos del gato‘.

G Sco fue una estrella inicialmente denominada por Nicolas Louis de Lacaille como Gamma Telescopio (γ Tel) en el siglo XVIII, cuando los limites de las constelaciones no estaban definidos, tras su ubicación definitiva en Escorpio, Benjamin Apthorp Gould la renombra G Sco, por haber sido una vez la estrella «Gamma» de Lacaille. G Sco tiene por nombre propio Basanismus, que traduce ‘ensayo‘, por su constelación original, ubicada a unos 126 años luz, tiene una masa ligeramente mayor a la del Sol, con 1,44 masas solares, entra dentro del grupo de estrellas gigantes naranjas.

Wei (ε Sco) es la quinta estrella en brillo del escorpión; su nombre de origen chino significa ‘la cola’, y aunque en el escorpión se ubica justo donde se inicia el apéndice venenoso del arácnido; en China formaba parte de la constelación del Dragón Azul (Qing Long entre los chinos o Seiryu entre los japoneces), que se extendía desde Espiga (α Vir), pasando por Libra hasta alcanzar Sagitario. Los chinos lo vincularon con la estación de la primavera, el punto cardinal Este y el elemento agua. En Japón, el Dragón Azul es uno de los cuatro espíritus guardianes, y se dice que protege la ciudad de Kioto en el este; el oeste es protegido por Bai Hu/Byakko (el Tigre Blanco, vinculado al oeste y al aire), el norte por Xuan Wu/Genbu (Tortuga Negra al norte y la tierra) y el sur por Zhu Que/Suzaku (Fenix Rojo, al sur y el fuego). No hay que confundir al Dragón Azul (Qing Long) con el dragón amarillo Huang Long, en japones Kouryu, que está asociado al emperador de China.

Wei es dentro de las estrellas que forman Escorpio una de las más cercanas, ubicada a unos 65 años luz, tiene una masa cercana a nuestro Sol, de unas 1,5 masa solares; pero su tamaño cercano a 14 radios solares la ubica como una gigante naranja.

Empezando en Wei forman cada una de las secciones de la cola del escorpión las estrellas: μ Sco, ζ Sco, η Sco, θ Sco (Sargas) y ι Sco; hasta llegar a κ Sco (Girtab = inicio de aguijón) y finalizar con λ Sco (Shaula) y (ν Sco) Lesath que son el aguijón mismo. μ Sco son dos grupos de estrellas no relacionadas pero que se ven visualmente casi como una sola; aunque los chinos podían ver ambos grupos separados y las ubicaban en constelaciones distintas; mientras que en la mitología polinesia eran Piri-ere-ua (los inseparables), dos hermanos que huían juntos de unos malvados padres. μ1 Sco es un sistema binario de estrellas blanca azuladas ubicadas a 820 años luz, con masas relativas de ambos componentes de 13 y 8 masas solares respectivamente; ambas estrellas están tan cerca que rotan entre si cada 35 horas; por su parte μ2 Sco es una gran estrella blanco azulada ubicada a unos 520 años luz.

ζ Sco es otra gran estrella masiva de color blanco azulado; tiene unas sesenta masas solares y se ubica a la increíble distancia de 5700 años luz; estrellas de esta masa viven muy poco y su destino es explotar como una muy brillante super nova. η Sco ubicada a 72 años luz, tiene un color blanco amarillento; su masa es casi dos veces la masa solar y en estos momentos está iniciando su transformación en una gigante roja. ι Sco son en realidad dos estrellas no relacionadas entre si; la primera ι1 Sco, ubicada a unos 1800 años luz es una super gigante amarilla, en transición a super gigante roja, con una masa superior a 12 masas solares; mientras que ι 2 Sco ubicada a 3700 años es una super gigante blanca, con una masa estimada de 12 soles.

Acrab/Akrab/El Acrab (β Sco), es la séptima estrella brillante de Escorpio, ello pese a su nombre beta que implicaría que debe ser la segunda. Acrab recibe el nombre de los astrónomos árabes y que traduce ‘el alacrán‘. También se le suele conocer con el nombre de Grafias, que traduce ‘garras‘, pero este nombre es usado también para ξ Sco (una pequeña estrella al norte del brazo norte del escorpión), ζ Sco (a la mitad de la cola del escorpión) y en ξ Lib (otra pequeña estrella en la pinza norte del escorpión).

Acrab forma con Dschubba (δ Sco), Jabbah (ν Sco), π Sco y ρ Sco la cabeza del escorpión del escorpión y desde donde nacen las pinzas norte y sur respectivamente (Jabbah y ρ Sco). Acrab, a 530 años luz, tiene cinco componentes conocidos, siendo dos los principales gigantes azules que giran juntas cada nueve días. Dschubba, que traduce ‘frente‘, a 402 años luz tiene cuatro componentes, siendo la principal una estrella azulada con una masa de 12 soles y es la cuarta estrella más brillante de la constelación. Jabbah, que traduce también ‘frente‘ y era un nombre usado para todo el grupo de estrellas que describían la cabeza del escorpión, es un sistema a 440 años luz y está formado por cinco estrellas conocidas, aunque puede existir una sexta; siendo los cuatro miembros principales estrellas blanca-azuladas. π Sco es a saber un sistema triple ubicado a 520 años luz, sus dos componentes principales son gigantes azules tan cerca entre si que giran mutuamente cada dos días y finalmente ρ Sco es una estrella azul ubicada a unos 410 años luz, cuya masa es de unos 7,5 soles. Estas estrellas jóvenes, por su color azul, tendrán destinos que van desde explotar como supernovas (aquellas con más de 10 masas solares) o para terminar como enanas blanca (las con menos de 10 masas solares) similares a Sirio B.

Las estrellas que forman las pinzas del escorpión ha tenido un destino distinto a sus otras compañeras; en principio las estrellas de la constelación de Libra no existían de forma independiente de Escorpio, y las hoy α Libβ Lib son aún conocidas por sus nombres árabes: Zuben-Elgenubi y Zuben-Eschamali, respectivamente ‘pinza sur‘ y ‘pinza norte‘, marcando hasta donde llegaba la constelación del Escorpio. La separación de Libra y Escorpio se inicia con los romanos, que ubicaron en ese par de estrellas los platos de la balanza que cargaba la virgen (Virgo) a la que identificaban con una de sus diosas de la justicia, la diosa Astrea. Por ello α Libβ Lib reciben también nombres árabes alternativos como: Kiffa Australis y Kiffa Borealis, para los platos sur y norte de la balanza, o en su versión latina Lanx Australis y Lanx Borealis.

Zuben-Elgenubi (α Lib) es la segunda estrella más brillante de Libra (pese a su nombre α Lib); α Lib es un sistema doble a unos 76 años luz, constituido a su vez cada par a su vez por dos estrellas (cuatro en total, aunque se señala la existencia de un quinto miembro a unas 10 UA del centro del sistema); las dos estrellas principales son blanco azuladas y están separadas entre si una 5,4 UA; y girando entre ellas cada 16 años.

Zuben-Eschamali (β Lib) es por otra parte la estrella más brillante de la constelación de Libra, ubicada a una distancia de 160 años luz, tiene una masa cercana a cuatro soles. Zuben-Eschamali es otra estrella blanca azulada, pero vista desde la tierra es la única estrella visible que toma un tono verde. En la antigüedad el brillo de Zuben-Eschamali era descrito como comparable y/o superior la vecina Antares; las razones de la actual diferencia (Zuben-Eschamali es de magnitud 3), es desconocida.

Aunque parezca extraño, Escorpio no tiene una estrella γ Sco; la razón de esto obedece a que la que en su tiempo fue la tercera estrella más brillante de Escorpio, hoy es la tercera más brillante de Libra; posición que tuvo tras la definición final de los límites entre ambas constelaciones; por ello también la hoy  σ Lib ocupa en la nomenclatura de Bayer una posición dentro del alfabeto griego tan baja, siendo una de las más brillantes. El nombre propio de esta estrella es Brachium (también traduce Brazo y tiene como nombre alternativo Zuben-Hakrabi = pinza del escorpión) indicando donde iniciaba la pinza sur del escorpión hasta llegar a la punta con Zuben-Elgenubi (α Lib); así el brazo sur del escorpión se iniciaba en la antigüedad ρ Sco, conectaba con las ahora  τ Lib y υ Lib, pasando por Brachium hasta llegar a Zuben-Elgenubi.

Brachium (σ Lib) es una gigante roja a unos 288 años luz; mientras que τ Lib es una gigante azul ubicada a unos 366 años luz. υ Lib es una gigante naranja a 224 años luz, destaca porque su movimiento relativo respecto al Sol la acercara al sistema solar en unos 2,6 millones de años, encontrándose para ese futuro a una distancia de unos 36 años luz (cuatro veces la distancia a Sirio); y su brillo aparente para ese entonces será un poco mayor que el de Saturno.

El brazo norte del escorpión iniciaba en Grafias (β Sco); avanza hasta la hoy θ Lib; sigue a Zuben-El-Akrab (γ Lib), cuyo nombre traduce la tijera del escorpión (marcando el inicio de la pinza norte), hasta finalizar en Zuben-Eschamali (β Lib) la punta norte de la tenaza del escorpión. Zuben-El-Akrab es una gigante naranja a unos 163 años luz; con una masa unas 2,5 veces la masa del Sol y un radio de catorce veces el solar; por su parte θ Lib es otra gigante naranja ubicada a 168 años luz y una masa dos veces la solar. Al oeste de Zuben-Eschamali (β Lib) hay una pequeña estrella blanca δ Lib, ubicada a 292 años luz cuyo nombre árabe es Zuben El Akribi (la garra del escorpión), que sigue marcando hasta donde llegaba la constelación del arácnido.

Antares como la estrella de Serket

Entre los antiguos egipcios Antares era la estrella asociada a la diosa Serket, (la diosa de los venenos). Serket, una hija de Ra, que interviene en los mitos ayudando a Isis (diosa de la magia y las tierras fértiles, y vinculada a la estrella Sirio) a revivir a su esposo Osiris (dios de la fertilidad tras la inundación del río Nilo y luego dios de los muertos, asociado a Orión), tras haber sido desmembrado por su hermano y rival Seth (dios de los desiertos y las tormentas). Para tamaña acción Isis tuvo la ayuda de su hermana Neftis (esposa de Seth, amante de Osiris y madre de Anubis, diosa de las tierras secas, que apenas son alcanzadas por la inundación) y de Neith (la esposa de Khnum —dios que abre las compuertas del Nilo; madre de Sobek —el dios cocodrilo que protege de los peligros del Nilo—, Neith era una antigua y poderosa diosa de la guerra, la caza y las aguas primordiales). Por ello las cuatro diosas [Isis, Nefti, Neith y Serket] se les suele encargar de guardar los canopos (vasos que contienen las entrañas de los difuntos, posteriomente fueron reemplazadas por los cuatro hijos de Horus, pese a todo aún estas diosas son las protectoras del viaje por el reino de los muertos; y algunos ponen a Selket como una de los guardianes que evita que la serpiente del mal (Apep/Apofis) escape del inframundo, papel que asumiría luego el poderoso y terrible Seth). Los faraones tempranos se hacían llamar hijos de Selket, por el poder que tenía la diosa sobre la vida y la muerte; y de ahí la idea de los reyes escorpiones de Egipto.

Tras haber cumplido la meta de revivir lo suficiente a Osiris para que esta pudiera engendrar a Horus (quien tras volverse adulto reclamaría el trono de su padre a su tío Seth). Isis abandona Egipto, acompañada de Hathor (otra hija de Ra y niñera de Horus, de ahi su nombre), su hermana y otras diosas. La joven madre debe aún escapar de la furia de Seth; para lograrlo su comitiva es escoltada por siete escorpiones gigantes que le ha facilitado Serket para su protección. En el camino todos se apartan de tal comitiva; cierran puertas y ventanas. Ante una vivienda Isis pide algo de agua y la señora se niega a abrir; tras seguir su camino uno de los escorpiones se devuelve y pica al hijo de la dueña. Isis viendo en este niño al suyo propio ayuda a la mujer a salvar al niño. Esta versión más moderna muestra que el culto de Isis fue poco a poco reemplazando el de Selket en el arte de la curación.

Serket era entre los egipcios imaginada como una mujer coronada con un escorpión, aunque su culto con el tiempo se fundió con el de Isis (cuya estrella en las antipodas celestes es la brillante Sirio). Es interesante comparar esta correspondencia de Antares (Serket) y Sirio (Sothis = Isis) entre los egipcios con otros pueblo al otro lado del mundo, el pueblo cheroqui pone a ambas estrellas como una pareja de perros guardianes que custodiaban cada lado del «Camino de las almas» (la Vía Láctea).

Antares en la Polinesia

Si bien los mitos occidentales sobre Antares han vinculado siempre a esta estrella y sus vecinas la figura de un escorpión, (animal propio de las tierras secas del medio oriente), al otro lado del mundo, entre los mitos de las islas de la Polinesia, la imagen de la constelación recuerda más a un garfio o anzuelo; que no era otro que el anzuelo mágico utilizado por el semidiós Maui para levantar la tierra del fondo del mar, tierras que se convirtieron en las más de mil islas de toda Polinesia (la Polinesia abarca un gran triángulo cuyas esquinas son las islas de Hawai al norte, la Isla de Pascua —Rapa Nui— al sur-este y Nueva Zelandia —Aotearoa— al sur oeste).

Entre los maories el origen de Nueva Zelandia (conocida como Aotearoa por sus pobladores nativos) surgió también del mar por la fuerza de Maui, pero este pedazo de tierra fue tan grande que no solo formó las mayores islas del grupo (Nueva Zelandia), sino que los bordes de este fragmento se aserraron y llegaron a tener entradas tan profundas que se partió en dos. El anzuelo se separó de la tierra con tanta fuerza que voló hasta el cielo, donde ha permanecido desde entonces, siendo así Aotearoa la más grande y última de las islas creadas por Maui.

Lehua-kona (Viento de Lehua) es el nombre hawaiano para Antares. Según el mito hawaiano la diosa Pelé se antojo de un joven llamado Ohia, pero el joven amaba a otra chica, Lehua; Pelé, molesta por el desprecio, transformó al joven en el árbol poco vistoso, que lleva su nombre y que es propio de las islas de Hawai. Lehua pidió a los dioses que la reunieran con su amado y Laka la diosa del Hula (baile), que no podía revertir el hechizo de la poderosa Pelé, transformó a la joven en la roja y hermosa flor del árbol; que cuando florece coincide que se inician los fuerte vientos del invierno llegados del sureste que traen la lluvia.

Lehua

La palabra Lehua tiene raíz en Rehua, que deriva de las proto lenguas polinesias, que traduce rojo y ya era el nombre usado para Antares. Entre los maories, Rehua es un personaje sagrado que vive en lo más alto del cielo. Rehua es identificado generalmente con la roja Antares y es un dios que tiene el poder de sanar cualquier enfermedad (como Serket), incluso el poder de revivir a los muertos. Rehua es hijo de Rangi/Ranginui y Papa/Papatuanuku (dioses primordiales del cielo y la tierra entre varios los pueblos de la Polinesia). Según el mito Rangi y Papa estaban tan unidos que no había espacio para la creación, los hijos atrapados en el seno de la madre conspiraron para separarlos; tras lograrlo unos permanecieron cerca de la madre; entre ellos: Tangaroa/Kanaloa (dios del mar), Rongo/Lono (dios de los cultivos), Tu/Ku (dios de la guerra), Haumia/Haumea (la diosa de la fertilidad) y Tane/Kane (dios de los bosques), mientras que otros como: Rehua (señor de las estrellas) y Tawhiri (dios de las tormentas) se quedaron a vivir con su padre en los cielos.

Rehua (Antares) tiene un simbolismo con el clima anual de la región; es imaginado como un pájaro (es el dios creador de las aves), que con sus dos esposas Pekehawani (s Sco) y Whaka-Onge-kai (t Sco), vuelan sobre la parte final de la canoa de Tama-rereti (el resto de la cola del escorpión). Cuando aparece Pekehawani poco antes del amanecer implica que el verano (en el hemisferio norte) ha llegado y los vientos paran; y cuando ya es visible Whaka-Onge-kai los alimentos escasean y hay que esperar que los nuevos cultivos puedan ser cosechados. Rehua fue la estrella que guió al pueblo maories hasta Aotearoa; de ahí su veneración por la roja estrella, pero aquí su presencia .

Para los maories y varios otros pueblos de la Polinesia, la Vía Láctea es el río por donde navegó Tama-Rereti (un ancestro de los maories, llamado  Makalii entre los haitianos) en los cielos y los cubrió de estrellas para evitar que la oscuridad de la noche permitiera a los taniwha (demonios) vinieran a atacar y devorar a los hombres. El dios del cielo, Rangi, estaba tan contento por esta acción que colocó la canoa del héroe en el cielo (iniciando en Orión y terminado en Escorpio, siendo la Cruz del Sur el ancla usado por Tama-rereti); mientras que las estrellas: Capella, Castor, Pollux, Proción y Sirio forman una curva que marcan la forma de la vela de la canoa).

La ligera protuberancia de la Vía Láctea cerca de Escorpio se representa como un gran pez o monstruo marino; así Escorpio es el anzuelo que parece tirar del monstruo desde el este al oeste en las noches de verano, haciendo un arco sobre el horizonte, y es descrito por un pez que brinca del agua. Esta imagen se da en varias de las islas de la Polinesia; en Aotearoa (Nueva Zelandia entre los maories) esta parte de la Vía Láctea es conocida como Te Mangoroa (el gran tiburón), Ika-roa (el gran pez), o Te ika Maui (El pez de Maui); en Tahití también tenemos un tiburón y en Rarotonga a esa parte del cielo se le conoce como Moko-roa (el gran monstruo marino); entre los hawaianos se llama I’a (el pez) o I’a-lele-i-aka (el pez que salta en las sombras).

Entre los mitos asociados a Rehua tenemos cuando invitó a Tane/Kane (dios de los bosques y uno de los primeros hijos de Rangi y Papa), se sorprendió que su hermano le ofreciera pájaros como alimentos (que según el mito eran su creación), desde entonces Tane/Kane enseño a los hombres que las aves, antes sagradas, también sirven de comida.

Uno de hijos de Rehua fue Kaitangata; quien cayo del cielo y en su estrepitosa caída cubrió de sangre los mismos, sangre que se puede ver todas las tardes al bajar el Sol (aquí visto como el dios del atardecer). Kaitangata cuyo nombre traduce ‘come hombres‘ ya en la tierra desposa a Whaitiri es una deidad femenina, una personificación del trueno (una hija del terrible Tawhiri); pero ella era una caníbal que buscaba un igual y al descubrir Kaitangata se trata de un ser amable, Whaitiri lo abandona; no sin antes enseñarle el arte de pescar con anzuelo; y darle dos hijos: Hema y Puanga.

Puanga/Puaka ira luego con su madre y se volverá una diosa de los vientos, su abuelo Rehua la pondrá en los cielos como la estrella Rigel en Orión; que es una marca astrológica importante en el calendario polinesio, ya que junto con la aparición antes de salir el sol por el Este de las Pleyades (Matariki, la hermana mayor, acompañada por sus seis hermanas pequeñas) y  Puanga (Rigel) marcaban el final del verano y el inicio de un nuevo año entre los maories. Tras la aparición de Puanga viene Takarúa (Sirio). Los Maories creían que el Sol (Te Ra) tenía dos esposas, una era Hine Raumati (en verano, entre noviembre y febrero) y la otra Takarúa (en invierno entre mayo y agosto), justamente cuando Sirio no es visible en las noches, el Sol  se ha movido hacia el norte para acostarse con su esposa invernal, marcando así el invierno austral. Hine Raumati tuvo con Te Ra un hijo, Tanerore, el ardiente viento que sopla en verano.

Por su parte la descendencia de Hema (que traduce ‘sur’ entre los hawaianos) recuerda su mito al de esas grandes tragedias griegas, donde la muertes de los padres traen venganzas en los hijos y estas llegan a nietos y bisnietos. Dado lo largo de esta historia y que poco tiene que ver con los cielos no se incluye en esta entrada, aunque se señala que estas leyendas forman entre los maories una de las piezas más grandes de su mitología y de genealogía de sus reyes; similar a los descendientes de Haumea en Hawai con sus reyes propios.

Caos (Chaos), el planeta de la anarquía

Caos (19521 Chaos / 1998 WH24), un objeto del cinturón de Kuiper que no tiene resonancia con cualquier otro planeta y por tanto se trata de un cubewano (un objeto típico del cinturón). Se le trata como un probable planeta enano dado su tamaño de unos 500 km de diámetro. Caos fue descubierto en 1998 y lleva el nombre del estado primitivo de la existencia en la mitología griega, de la cual los dioses aparecieron por primera vez. Tiene un perihelio de unas 41 UA y un afelio de 51 UA; teniendo un órbita casi circular (0,11 de excentricidad) y se encuentra levemente inclinado unos 10° (menos que Plutón, que tiene 17°), Caos tiene un periodo de traslación de unos 312 años y pasará por su perihelio en junio de 2033 encontrándose a mitad de su paso por Cáncer.

En la mayoría de los relatos cosmogónicos el Caos precede a la creación; es ese vacío primitivo que todo lo llena y del cual surge el mundo. Para los egipcios el universo surge de Nun o Nuu «el océano primordial». Nun era el elemento caótico que contiene el potencial de la vida, simbolizado como caóticas aguas primordiales que ocupaban todo el universo. Del Nun surge espontáneamente la creación y después las aguas del Nun (océano) rodean la Tierra (la creación), siendo Nun el responsable de la inundación anual del Nilo y de las aguas subterráneas que marcaban los límites entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Bajo este aspecto fue identificado luego con otro dios egipcio; Jnum, dios que vive en las primeras cascadas, que abre y cierra las aguas del Nilo y que del barro crearía a los hombres. De Nun surgen siete primitivos dioses (representados como ranas o como serpientes) y formaron cuatro parejas: Nun y Naunet, —las aguas primordiales—; la segunda, Heh y Hehet, —el espacio infinito—; la tercera, Kuk y Kauket —las tinieblas— y la cuarta, Nia/Tenemu/Amón y Niat/Tenemet/Amonet —lo oculto (aire y viento no visibles pero si perceptibles)—; la interacción de estos entes resultó ser tan desequilibrada entre ellos que produjo un cataclismo y dio como resultado el surgimiento de un montículo primigenio, en cuyo interior había un huevo cósmico (o una flor) del que salió del mismo el dios del sol, Ra, quien ascendió hasta el cielo. Ra tendrá entre su hijos a Shu (el aire seco) y Tefnut (el aire húmedo); hijos de estos fueron Ged (dios de la tierra) y Nut (diosa del cielo), estos estaban tan juntos que no daba espacio para que nada creciera y Ra los separó poniendo a su padre entre ambos para siempre. Pero Nut, ya embarazada, tendría cuatro hijos: Osiris (dios de la fecundidad), Isis (diosa de las tierras fértiles), Seth (dios del desierto) y Neftis (diosa de las tierras pobres); hijo de Osiris e Isis es Horus (quien remplaza a Ra en funciones) y de Neftis y Osiris nacerá Anubis (dios de los cementerios). El resto de los dioses son o hijos de Ra o descendientes de estos últimos.

Para los pueblos de babilonia el universo apareció por primera vez cuando Nammu un abismo sin forma —equivalente al Nun egipcio— se separó y dio origen a Tiamat (el mar tumultuoso y principio femenino) y a Apsu (el océano primordial y principio masculino); de la unión de estas dos fuerzas nacerá el resto de la creación. Otros señalan que Nammu el abismo sin forma, se abrió a sí mismo y en un acto de auto-procreación dio nacimiento a An (dios del cielo) y a Ki (diosa de la Tierra).

En India hay varios mitos, uno primero habla de la muerte de descuartización de un antiguo gigante, era una época de sacrificios humanos. Luego el mito se vuelve es más complicado, se resume que en un rincón del infinito universo espiritual existe un «océano»; allí está acostado la más grande de las formas del dios Vishnú sobre una gran serpiente; y de su ombligo surge una flor y cuando la flor se abre nace el dios Brahmá de cuatro cabezas, quien crea al resto del universo —aquí recuerda el mito de Ra—.

Entre los vikingos habían dos mundos uno de hielo (Niflheim) y otro de fuego (Muspelheim) y entre ellos un abismo (Ginnungagap), el calor del mundo de fuego provoca que parte del mundo de Hielo se evapore y es este vapor condensado nuevamente que entra en este “hueco profundo”, en donde nada vivía, lo que forma a Ymer, el primer gigante de la helada; quien creó otros gigantes y monstruos, hasta que los dioses (últimos hijos de los gigantes) mataron a Ymer y con sus partes crearon el mundo (aquí tenemos otro vacío inicial —caos— y la descuartización de otro gigante).

Para los griegos el Caos es aquello que existe antes que el resto de los dioses y fuerzas elementales, es decir, el estado primigenio del cosmos infinito. El término traduce ‘espacio que se abre’ o ‘hendidura’, y se lo identificó con el aire que llena el espacio entre el cielo y la tierra; después se le asocio al concepto de «confusión elemental».

Hay tres versiones griegas de como ocurrió esta cosmogonía; con el Caos como origen. La primera y más común es que del Caos surgen deidades elementales, los protogonos (los primeros), estos son: Nix (la Noche) y Érebo (los oscuros abismos) que serán padres de Éter (la luz) y Hemera (la claridad); Gea (la tierra), Ponto (las aguas); Urano (el cielo) y Tartaro (el inframundo). En segundas versiones surgen primero Nix y Gea, las primeras madres, acompañadas por el espíritu Eros (el amor y no confundir con Cupido) y ellas generan por si mismas a Erebo, la primera; y la segunda a Urano, Ponto y Tartaro. Eros junta a Nix y a Erebo y de su unión nacen una serie de dioses oscuros (daimones/genios/demonios); y Eros junta a Gea y Urano de quien proceden los titanes, los cíclopes y los hecatónquiros; y de estos el resto de la creación. Es interesante comparar que Urano es castrado por uno de sus hijos (el Titan Cronos, ayudado por sus hermanos); aquí también tenemos un descuartizamiento de un antiguo gigante, de la sangre derramada tras la castración que cayo a la tierra surgirán los gigantes y de la que cayo al mar nacerá la diosa Afrodita.

Una segunda versión, en el mito pelasgo de la creación, Eurínome (la ‘diosa del todo’) surgió de este Caos y creó el cosmos a partir de él; era acompañada por una serpiente (Ofión) y de su vientre de oscuridad surgirá un huevo cósmico que contenía el Universo y cuyas partes al abrirse formaran el cielo y la tierra —una versión distinta del mito de Ra—. La diosa Eurínome tiene otra versión dentro del mito tradicional, se la hace hija del Titán Océano y la titanide Tetis; siendo una de las diosas que cuidó al abandonado Hefesto, cuando su madre, Hera, lo boto del Olimpo por deforme y Eurínome fue madre con Zeus de las tres Cárites (las Gracias). En la versión órfica Chronos (‘Tiempo’, que aquí equivale a Urano y no confundir con el titán Cronos) y Ctonio (‘de la Tierra’) existían desde el principio, siendo Chronos el creador del universo. Entre su hijos están Cronos y Ofión que compiten por el dominio del mundo. Ofión gobernó el mundo con su esposa Eurínome antes del reinado de Crono y Rea, quien les derrocaron y arrojaron al mar.

Una última versión señala que del Caos surgió el titán Océano (visto como el río que rodea la tierra y no equivalente a Ponto que equivale al mar interior o Mediterráneo) y la diosa Tetis (vista como diosa de la lluvias). Juntos serán los padres de todos las fuentes de agua dulce (ríos, pozos, manantiales y las nubes de lluvia) y del resto de la creación. La pareja era probablemente equivalente a Ofión, un Titán mayor en los mitos órficos, y su mujer Eurínome; quienes gobernaron el cielo poco tiempo y que arrojados a la corriente de mar que rodea la tierra por Cronos y Rea. En la versión tradicional Océano y Tetis son hijos de Urano y Gea, una pareja de titanes, y no participaron en la castración de Urano, ni se unieron a la batalla contra los dioses olímpicos más jóvenes contra el resto de los titanes.

Astrológicamente, Caos significa: la anarquía, el desorden, tumulto, alboroto, falta de sentido, desinterés y liberación. Caos tiene que ver no sólo con la confusión primordial, sino con la entropía y su producto final, las cosas se deshacen, o se rompen a modo que lo nuevo pueda llegar a existir —ciclos de muerte y resurrección—. Por ello uno de sus símbolos es la hoz de Saturno pero volteada, el semicírculo mira a la derecha, hacia el futuro que es por demás incierto. Otro grifo más común es una serie de flechas que salen de un punto común; representa el caos de la creación, el bigbang que explota, esta imagen del caos proviene de Michael Moorcock y su símbolo del caos está compuesto por ocho flechas en un patrón radial. Modificaciones al símbolo se han dado, entre la más destacadas es de incluir un circulo en el centro para denotar la expansión, poner flechas de tamaños (anchos y largos) diferentes, etc.

Hay que señalar que las ocho flechas con el circulo interno es una imagen similar al signo budista ‘La rueda del Dharma‘; término tibetano que literalmente significa ‘la rueda de la transformación’ y el movimiento rápido de la rueda funciona como una metáfora adecuada para el rápido cambio espiritual engendrado por las enseñanzas del Buda y nada tiene que ver con el caos. Caos tiene muy presente las acciones espirituales y el libre albedrío; la magia y su uso no debe afectar la libertad de opciones de los otros; la energía caótica es por un lado destructora y por el otro creadora; así el problema muchas veces es descubrir que hay orden dentro del caos.

Caos cambia de signo aproximadamente cada 25 a 26 años; hoy transita por Géminis y representa muestra su efecto en el comercio y los mercados; en las crisis económicas que se vienen experimentando desde 2003 y han tomado fuerza desde 2008. Entre 1979 a 2002 Caos estuvo en Tauro, fueron años finales de la guerra fría y el auge del terrorismo, Caos marca en Tauro un aumento en los tensiones motivadas por romper lo consolidado. Entre 1954 a 1978 Caos transito por Aries, es más activo y agresivo, hay una gran necesidad de hacer algo con esa energía caótica que puede ser impredecible y violenta; nace el Rock and Roll, se inicia la carrera espacial, Israel gana la guerra de los seis días contra los estados árabes vecinos; la mayoría de Sudamérica cae en dictaduras militares, nacen los movimientos sociales “hippies” que se harían notar en sus protestas anti-guerra y se esparcirían por todo el mundo. Entre 1927 y 1953 Caos paso por piscis, aquí mostró la disolución que se dio en la sociedad esos años; es la gran crisis económica, fueron los horrores de la segunda guerra mundial y la expansión del comunismo en el lejano oriente, China, Corea. El siglo XX se inició con Caos en Acuario, hubo un actitud fría e impersonal, el mundo es cruel, duro y hay que tratar con ello; predomina un sentimiento de cambio; la física tradicional se desmorona, empieza la decadencia de los imperios europeos (Alemán, Austroungaro, Ruso), ocurre la primera guerra mundial. Así Caos a su paso promueve destrucción y renovación; afecta a la sociedad como un péndulo que corta y separa; nos divide y enfrenta.

Los cambiaformas (6) Dioses Griegos.

El cambiaforma es un tema común en la mitología y folklore así como en la ciencia ficción y las historias de fantasía. En su sentido más amplio, es cuando un ser (humano o no) tiene la habilidad de alterar su apariencia física.

Los antiguos mitos hablan de dioses mitad humanos, mitad animales; cuando los antiguos egipcios asociaron los poderes sobrenaturales y divinos con los animales que estaban presentes crearon una cosmogónica donde sus dioses eran seres con cuerpo humano y cabeza animal. Así Horus y Ra, símbolos del sol eran representados con cabeza del halcón que vuela en lo alto; Sejmet, diosa de la guerra era imaginada con la fuerza de una leona; Anubis, dios de los muertos era vinculado a chacal que ronda por carroña en los cementerios. Si bien los dioses egipcios eran en su mayoría seres quimericos zoocefalos; las transformaciones como tales de un ser en otro totalmente distinto no es tan evidente; realmente es más bien un proceso en el cual el animal divino adquirió forma humana para ser más cercano al hombre, pero sin dejar de perder su identidad animal-divina.

Es en la mitología griega donde tenemos, no sólo a la teriantropía, que es la supuesta habilidad de cambiar de forma humana a animal y viceversa, termino que proviene del griego “therion” que significa “animal salvaje” o “‘bestia”, y de “anthropos” que significa “hombre”; siendo la licantropía (lykos = lobo + anthropos = hombre) un caso particular más especifico. En el mundo griego las transformaciones iban de humanos a animales, plantas o cosas inanimadas (agua, aire, piedra, etc.); pero también era posible lo inverso.

Entre los dioses antiguos destacan dos dioses marinos, conocidos como los ancianos del mar; por un lado Proteo o Proteús es un antiguo dios del mar, si bien era en sus inicios uno de los protogonos (primeros), como su nombre indica (proteo = proto = primero), con la llegada de los olímpicos se le hizo hijo de Nereo y Doris, de Océano y una nayade o del propio Poseidón y alguna ninfa. Independiente de su afiliación paterna discutible; los mitos señalan que Poseidón lo pone como pastor de las manadas de focas y/o leones marinos. Entre sus muchos poderes estaba el de poder ver el futuro; pero para no ser molestado constantemente por los consultantes cambiaba de forma para evitar tener que hacerlo y sólo contestando a quienes eran capaces de capturarlo. Es por ello que la palabras «proteo» y «proteico», aluden a quien cambia frecuentemente de opiniones y afectos.

En la Odisea se cuenta que la arenosa isla de Faro, situada frente al delta del Nilo estaba el hogar de Proteo. Menelao narra a Telémaco (hijo de Odiseo/Ulises) que se encontraba varado en la isla durante su viaje de vuelta de la Guerra de Troya. Menelao supo por Idotea (una hija de Proteo) que si podía capturar a su padre, podría obligarle a revelar a cuál de los dioses había ofendido y cómo apaciguarlo para volver a casa. Cuando Proteo salió del mar para dormir entre su colonia de focas, Menelao logró atraparlo, a pesar de que se transformó en león, serpiente, leopardo, cerdo, e incluso agua y árbol. Proteo le respondió entonces a Menelao lo que necesitaba saber y le dijo además que su hermano Agamenón había sido asesinado por traición de su mujer y su amante, que Áyax había naufragado y muerto, y que Odiseo estaba varado en la isla de Calipso.

Nereo o Nereus era otro de los viejos del mar, era el dios de los peces y vivía en las profundidades del mar Egeo. Al igual que su antecesor tenía el don de la profecía y era un maestro cambiaformas. Y es en el encuentro con Heracles/Hercules quien iba en la labor n°11, cuando se muestra su poder:

Euristeo, esta vez le encargó a Heracles que le traiga las manzanas de oro que la diosa Gea le había regalado a Hera como regalo de casamiento y, que Hera, había plantado en un jardín lejano de occidente custodiado por las Ninfas de la tarde, conocidas como Hespérides y un dragón de cien cabezas llamado Ladón. El recorrido que hizo Heracles para llegar al misterioso jardín es muy complicado ya que nadie conocía bien su ubicación. Primero Heracles fue a visitar unas Ninfas para que lo orientaran, pero las Ninfas le dijeron que tenía que buscar al dios Nereo, ya que era el único que conocía la ubicación precisa. Heracles buscó a Nereo y lo capturó para obligarlo a revelar el secreto. Nereo no quería decir ni media palabra. Heracles lo encadenó y Nereo que era un dios, se transformó en león, luego en serpiente y más tarde en llamas. Pero Heracles se mantuvo firme sin asustarse y Nereo finalmente confesó el sitio secreto del famoso jardín.

Otras versiones hablan de que el pescador Glauco, transformado en criatura marina al comer unas algas que tenían la virtud de revivir los peces que había pescado, fue acogido entre los dioses marinos, que vieron en él un igual; y le enseñaron el arte de la profecía. Sería Glauco quien ayudaría a Menelao a volver a casa y a los Argonautas, de cuya nave se dice que ayudo a construir cuando era pescador.

Los dioses del mar eran, como el mar mismo, cambiante, mutable y por tanto poseían no sólo el secreto de la transformación, sino también el de la profecía. Cuando Zeus era joven enamoró a la Oceanide Temis (Literalmente “Consejo”) y que era la diosa del saber; de ella obtuvo la poción para que su padre, Cronos, vomitara a sus hermanos devorados; y también aprendió todo lo que pudo para su provecho.

En la titanomaquia (la lucha de Zeus y sus hermanos contra su padre Cronos y sus tíos) el joven Zeus pretendió desposar a tan sabia esposa; pero por un lado, según algunos una profecía de Metis, o por otros una maldición de Cronos o de Urano, se decía que Metis daría primero a luz una hija y después un hijo que estaría destinado a gobernar el mundo. Zeus habiendo aprendido todo lo que podía de tamaña maestra le pidió una muestra del poder de la transformación a la diosa; y esta se transformo en una mosca; que rápidamente Zeus devoró, una forma final y cruel para apoderarse del saber de la diosa. Si ignoraba el tramposo Zeus que Metis ya estaba embarazada o no, es discutible; lo que si es que ella permaneció viva dentro de su cabeza el tiempo suficiente para construir una armadura para su hija neonata. Los golpes de la fabricación de la armadura metalurgia hicieron que Zeus tuviera un horrible dolor de cabeza, y tuvo Hefesto que abrir su cabeza con una hacha. De la apertura de la cabeza de su padre, Atenea surgió totalmente crecida y lista para la batalla que todavía se daba contra los titanes.

Zeus uso el poder de la transformación muchas veces, principalmente para ocultarse de su mujer Hera cuando estaba con alguna de sus amantes. Pero uso incluso este poder para engañar a la propia Hera, que estaba reacia a sus avances y pretendía al igual que Hestía (diosa del fuego del hogar) mantenerse virgen. Según el mito Hera se había criado en Arcadia y allí fue a buscarla Zeus transformado en cuco. Era invierno y cuando Hera tomó al cuco en sus manos para protegerlo del frío, Zeus recuperó su verdadera forma y la violó. Después de este encuentro Hera y Zeus se casaron y Hera pasa a ser la reina indiscutible del Olimpo.

Cuando el orden fue establecido, los dioses le pidieron a Zeus que creara divinidades capaces de cantar al nuevo orden en el Universo. Disfrazado de pastor, Zeus se unió durante nueve noches consecutivas con Mnemosine, hija de Gea y Urano, hermana de Cronos. Mnemosine, era la personificación de la memoria, “sabe todo lo que ha sido, es y será ” ; posee el conocimiento de los orígenes y de las raíces, poder que traspasa los límites del más allá. Con Metis tenía el pensamiento y con Mnemosine la memoria, recuerda un poco a los dos cuervos (pensamiento y memoria) de Odín que vuelan sobre el mundo e informan a su amo de todo lo que acontece. De esta unión surgirán las nueve musas, patronas de las artes.

Calisto era una cazadora perteneciente al cortejo de Artemisa, diosa de la caza, para lo cual había hecho el obligatorio voto de castidad. Sin embargo, Zeus se enamoró de ella y, para seducirla, adoptó la forma de la propia Artemisa para acercarse y poder violarla, de tal acto terminó Calisto embarazada. Artemisa sorprendió a Calisto bañándose en un río y advirtió que su vientre había crecido. Artemisa le preguntó el motivo de ello y Calisto, a quien Zeus había seducido bajo la forma de la diosa, replicó que era culpa suya. Artemisa, enfadada por la respuesta, transformó a Calisto en osa y la expulsó de su cortejo. Arcas, el hijo de Calisto, fue dado por Zeus a la pléyade Maya para que lo criase. Años después, durante una cacería Arcas persiguió a la osa, sin reconocerla, hasta el santuario de Zeus, donde ningún mortal tenía permiso para entrar. Aquí Zeus interviene para evitar la desgracia y subió a ambos hasta las estrellas, Calisto es la Osa Mayor y Arcas la constelación de Boötes, el Guardián de la Osa, que hoy se le representa acompañado por dos perros de caza, la constelación de Lebreles. Se cuenta que esta constelación de la Osa Mayor siempre órbita alrededor del cielo sin bajar nunca del horizonte porque Tetis, esposa de Océano y niñera de Hera, prohibió que se sumergiese en el mar, pues odiaba la intrusión de Calisto en el lecho de su ahijada. Esto explicaría por qué es circumpolar.

La historia de la seducción de Dánae es una de las más hermosas del abultado historial del dios transfigurado. Dánae era hija de Acrisio, rey de Argos, quien había sido avisado por un oráculo de que seria muerto por su propio nieto. Para intentar torcer la voluntad del destino, decidió poner fuera de toda posibilidad de galanteo a su hija. Así hizo, encerrándola en una torre de bronce, o en una cueva, según las distintas leyendas. Zeus, excitado sin duda por la dificultad, se transformó en una sutil lluvia de oro y consiguió su propósito, engendrando al buen Perseo quien, a la postre, sería causante involuntario de la muerte de Acrisio, al lanzar la jabalina, que, en lugar de probar la fuerza y destreza del joven, afirmaría el poder de los oráculos y la inexorabilidad del destino, utilizándole a él como un simple vehículo mortal de las decisiones del eterno Fatum.

Leda estaba casada con Tíndaro, rey de Esparta, y su matrimonio discurría con normalidad y sin sobresaltos. Al menos, hasta que se presentó ante la bella Leda un no menos hermoso cisne. La joven esposa se dejó embelesar con la graciosa ave, que no era otra cosa que un zoomórfico disfraz del astuto Zeus. De nuevo, Zeus obtuvo en su romance el éxito deseado y de esa unión la pareja no tuvo hijos, sino huevos: cuatro, para ser más exactos, y estos huevos se abrieron para dar vida a Cástor y Pólux por los varones y a Helena de Troya y Clitemnestra.

Ío era hija de Ínaco, un dios río, hijo del Océano, que fue juez en la disputa entre Hera y Poseidón, por ser alguien que no se oponía a los dioses no pudo dar respuesta y Hera ordenó que su hija Ío se convertiría en una de sus sacerdotisas vírgenes. Zeus, para fastidiar a su mujer se encaprichó con la joven, quien al final aceptó al dios, metamorfoseado en una densa niebla para tomarla. Pero como siempre ocurría con los amoríos del gran dios, de alguna forma llegaban a oídos de su celosa esposa Hera. Ante el peligro que la muchacha corría, Zeus decidió protegerla y convirtió a Ío en una ternera de una total y completa blancura, y juró a Hera que no había amado a tal animal nunca. Hera para probarlo le pidió que entonces se la regalara.

Zeus no tuvo opción, así Io paso a manos de la terrible diosa, quien la puso al cuidado de Argos, un monstruo de cien ojos. Zeus la visitaba esporádicamente en forma de toro para poder amarla, hasta que comprendiendo que el sufrimiento de Ío era demasiado decidió intervenir. Le pidió a Hermes que la liberara de su custodio Argos. Hermes durmió al pastor con la música de su flauta y luego mato al gigante de los cien ojos. Hera al ver muerto a Argos puso sus ojos en la cola del pavo real, que paso a convertirse en el animal sagrado de la diosa.

Sin embargo, Ío no quedó libre, porque Hera convencida de la traición de su marido, envío un tábano (mosca) agresivo e Ío desesperada empezó a correr por toda la costa de Europa, Asia hasta llegar a Egipto, donde recuperó su forma humana y tuvo un hijo de Zeus, Épafo. Tras varias aventuras para recuperar luego a su hijo, Ío se estableció en Egipto donde desposó a Telégono, el hijo menor de Circe y Odiseo; por su parte su hijo Épafo caso con Menfis una hija del Nilo.

En otra oportunidad Zeus estaba enamorado de Europa una princesa fenicia. Las fuentes difieren en los detalles acerca de su familia pero coinciden en que es fenicia, y de un linaje que descendía de la propia Ío. Zeus decidió seducirla y se transformó en un toro blanco y se mezcló con las manadas de su padre. Mientras Europa y su séquito recogían flores cerca de la playa, ella vio al toro y acarició sus costados y, viendo que era manso, terminó por subir a su lomo. Zeus aprovechó esa oportunidad y corrió al mar, nadando con ella a su espalda hasta la isla de Creta. Entonces reveló su auténtica identidad y Europa se convirtió en la primera reina de Creta. Hijos de esta relación fueron: Minos, Radamantis y Sarpedón. Los tres hermanos de Europa salieron en su búsqueda, Fénix regresó con sus padres y termino fundando Fenicia; Cílix, quien dio nombre a la región de Cilicia (actual Armenia) y Cadmo, quien llevó el alfabeto al continente griego, se estableció en Grecia.

En una de las aventuras más sonadas Zeus se convirtió en el vivo retrato de Anfitrión, esposo de Alcmena y rey de Tebas, para poder usurpar como marido la compañía de la gentil reina Alcmena. Anfitrión de Tebas, que había dejado su hogar para ir a la guerra contra Atenas volvió más tarde esa misma noche, y Alcmena quedó embarazada de gemelos. En la noche en que los gemelos nacieron, Hera, conociendo el adulterio de su marido, logró convencer a Zeus de que prestara un juramento según el cual el niño que naciera aquella noche miembro de la casa de Perseo sería un gran rey. Una vez Zeus hubo jurado, Hera corrió a la casa de Alcmena y demoró el parto sentándose con las piernas cruzadas y las ropas atadas con nudos. Al mismo tiempo, su hija Ilitia/Lucina provocaba que su primo Euristeo naciese prematuramente, haciendo así que fuese rey en lugar de Heracles.

Alcmena mientras estaba en un trabajo de parto que no terminaba y podía morir; Galantis la sirviente de Alcmena que asistía al parto y pide ayuda a Ilitia/Lucina y a Hera, pero esta última se niega; apretando más sus manos y cruzando sus piernas. Alcmena llena de dolor, maldijo los cielos estando casi al borde la muerte. Galantis observó a Ilitia/Lucina y dedujo los planes de Hera. Le dijo a la diosa que el niño ya había nacido, lo que la asustó tanto que saltó y abrió las manos, Hera desató así los nudos. Esto liberó a Alcmena, que pudo dar a luz. Galantis rió y ridiculizó a las diosas, siendo transformada en comadreja como castigo. Siguió viviendo con Alcmena tras su transformación. Alcmena dio a luz a los gemelos. Uno de los niños, Ificles, era mortal, mientras el otro era el semidiós Heracles, llamado inicialmente Alceo o Alcides.

Egina era una ninfa, esta nacida de Asopo, un río de Beocia. Zeus tuvo que ingeniarse un nuevo aspecto para eludir la celosa vigilancia del padre, pasando a ser una llama, tan ardiente como su pasión por la hermosa niña. Cuando la joven se acercó Zeus tomó la forma de un águila y raptó a Egina, llevándola a una isla del golfo Sarónico cerca de Ática llamada Enone o Enopia, y desde entonces por su nombre. El padre de Egina, Asopo, se enteró del rapto y corrió tras ellos, pero Zeus le arrojó su rayos, devolviéndolo a su cauce. Egina terminó dado a luz al hijo de Zeus, Eaco, que se convertiría en rey de la isla, y a su muerte en uno de los jueces del infierno, hunto con Minos y Radamantis.

Antíope era una hija del rey Nicteo de Tebas. Su belleza era tan extraordinaria que el mismo Zeus se fijó en ella, dejándola embarazada tras seducirla tomando forma de sátiro. Sin embargo, Antíope tuvo que huir de la cólera de su padre, que no creía que el amante de su hija fuera el rey de los dioses y la acusaba de blasfemia. Luego la historia adquiere matices de tragedia griega; Antíope se refugia en la corte de Epopeo, rey de Sición, con quien casa. Pero se inicia una guerra entre las dos ciudades y Nicteo resulta herido, pero antes de morir encargó a su hermano Lico que castigase el crimen de su hija. Lico usurpó el trono de Tebas y cumplió el encargo de su hermano, y tras la muerte de Epopeo logra capturar a Antíope y llevarla de vuelta a la capital beocia. En el camino de regreso a Tebas Antíope dio a luz los dos gemelos que había tenido de Zeus, que se llamarían Zeto y Anfión.

Antíope entregada en custodia a Dirce, la esposa de Lico, sufrió los tratos más inhumanos durante muchos años, hasta que la encerró en una celda oscura y le privó incluso de agua para beber. Pero la cautiva logró escaparse, huyendo donde vivían sus hijos. Éstos juraron vengar a su madre, destronaron a Lico y ataron a Dirce a un toro que la arrastró hasta matarla. Hechos que encolerizaron a Dioniso, del que Dirce era sacerdotisa. El dios del vino enloqueció a Antíope, que recorrió toda Grecia hasta que encontró a Foco, que no sólo la curó, sino que además se casó con ella. Cuando murió, Antíope fue enterrada en la misma tumba que su esposo Foco. Sus hijos no tuvieron mejor suerte.

Finalmente como águila Zeus sedujo al príncipe troyano Ganimedes; que fue secuestrado en el monte Ida de Frigia. Ganimedes pasaba allí el tiempo de exilio al que muchos héroes se sometían en su juventud, cuidando un rebaño de ovejas o, alternativamente, la parte rústica o ctónica de su educación, junto con sus amigos y tutores. Zeus lo vio, se enamoró de él casi instantáneamente, transformándose en águila él mismo y lo llevó al monte Olimpo.

En el Olimpo, Zeus hizo a Ganimedes su amante y copero, suplantando a Hebe. Todos los dioses se llenaron de gozo al ver la belleza del joven, salvo Hera, la esposa de Zeus, que lo trató con desprecio. Más tarde Zeus ascendió a Ganimedes al cielo como la constelación Aquarius, que todavía hoy está relacionada con el águila en la vecina constelación de Aquila.

Mitos del oriente próximo (14) Muerte y resurrección

Las conquistas de Inanna/Isthar la convirtieron en una diosa errante, nunca en un mismo sitio; y los deseos de Innana/Ishtar por expandir sus dominios llegaron a querer conquistar también la tierra de Kur, el reino de los muertos, más allá de las montañas, tierra que dominaba su hermana mayor Ereshkigal. La aventura de la diosa y su descenso a los infiernos es quizás su más famoso mito. Según el mito, tras la salida del Ereshkigal del trono de la noche y pasar a dominar el Kur —infierno—; Inanna/Ishtar asume sus funciones como reina de la noche, mientras su hermano Utu/Shamash asume las del día. Inanna no conoce por su premura e impulso las reglas del infierno; a medida que atraviesa cada una de las siete puertas debe ir dejando un pago, —tal como el cobro de la moneda por Caronte para permitir el viaje del alma de un lado a otro del río—. Cuando finalmente cruza la última puerta ya va desnuda y no tiene posibilidad de luchar contra los demonios que acompañan a su hermana. Ereshkigal no es tan benevolente con los que invaden su reino y mata a su hermana menor; cuyos restos son colgados en la paredes.

La desaparición de Inanna provoca en la tierra la infertilidad y el caos. Nannar/Sin su padre decide intervenir y pide ayuda a su padre En-Lil; a lo que este responde —Ella misma se lo buscó—; Nannar/Sin pide ahora ayuda a su tío En-Ki/Ea. Aunque disgustado aun con la joven por haberle sustraído las Me; entiende lo grave de la situación y crea dos seres asexuales; Kalatur y Kurgara, seres invertidos sexualmente (travestidos u homosexuales) que viajan al inframundo para conmover con canto y música el corazón de la diosa de los infiernos Ereshkigal —la versión babilonia de Orfeo— y conseguir la liberación del cuerpo de Inanna, presa en los infiernos por su propia ambición. Las criaturas sin género logran engañar a Ereshikigal consiguiendo que les entregue el cadáver de la diosa, al que aplican el “agua de la vida“, obtenida de Ninazu, resucitándola.

Inanna puede volver a la superficie pero debe encontrar un remplazo para ocupar su puesto en el submundo. Sus siervos y devotos no son sacrificables; pero al ver la indiferencia de su esposo por su desaparición; Inanna lo condena a ocupar su lugar. Dumuzi escapa y pide ayuda a su hermana Geshtinanna, y ella lo esconde en su huerto trasformándolo en carnero (Aries). Pero de nada le vale, los Gallu —demonios— lo encuentran y lo arrastran al reino de los muertos.

Dumuzi pasa a ser uno de los porteros del inframundo, y acompañando en labores al joven dios Gizzida —dios del amanecer, equivalente a la griega Eos, la aurora—. Juntos abren las puertas del amanecer para que el carro del sol recorra los cielos cada día conducido por Utu/Shamash; en el poniente, otra puerta es vigilada por los gemelos Lugalgirra y Meslamtea; quienes reciben el carro y lo pasan a Nergal/Erra, que lo  conduce por  el Kur —el infierno— devuelta al punto de partida en el este.

Al final Inanna perdona a su marido y vuelve a los infiernos, esta vez en son de paz, acompañada por su cuñada Geshtinanna; ella al ver que Inanna realmente ama a su hermano acepta alternarse con su Dumuzi en los infiernos; volviéndose la compañera de Gizzida. El dios pastor sube a la tierra al inicio de las lluvias durante el otoño y el invierno y se oculta entre marzo-abril (cuando Aries deja de ser visible en el cielo), mientras que Geshtinanna reina durante la primavera y el verano en los periodos de cosecha (aparece con Libra y desaparece de los cielos entre septiembre-octubre). Inanna al final no salió muy bien librada tampoco de su aventura en el inframundo; desde entonces Venus no puede subir a lo alto del cielo y esta condenada a ser siempre una estrella en el horizonte. De los amores de Inanna/Ishtar y Dumuzi/Talmuz nacerán Shara, un dios menor de la guerra, adorado en la ciudad de Umma, al noreste de Uruk y Lulal, el hijo menor, dios patrón de Bad-Tibira, ciudad vecina más a la costa del Tigris, que reemplazó a su padre en el templo de la ciudad.

En la versión asiria el motivo de Ishtar de bajar a los infiernos es recobrar a su esposo muerto (Talmuz), según que por un jabalí —animal del dios Ninurta, el agricultor—. En su viaje al infierno, Ishtar va dejando sus joyas, armas y velos como pago al pasar por las siete puertas del infierno; hecho recordado en toda la región aun hoy día con la famosa danza de los siete velos; tan famoso baile que interpretado por Salomé ante su padre el rey Herodes tuvo como pago la cabeza de Juan, el bautista.

Si bien la relación entre Marduk o Adad, Nergal e Ishtar no aparece tan evidente en los mitos sumerio-acadios; en la versión ugaritia (un pueblo semita en la siria mediterranea) tenemos que el dios principal es El (En-Lil), padre de todos los dioses. El sede su poder a su hijo Baal (equiparado a Marduk) para vencer al Leviatan (Tiamat). La esposa de El es Asherah y serán padres de Astarte, Baal y Moth —dios de la muerte y la sequía, que sería equiparable a Nergal, rey del inframundo y dios del calor de las religiones mesopotamicas—; y de Astarte y Baal nacen Anat y Aleyin (Talmuz). Para muchos Asherah, Astarte y Anat son la misma diosa Ishtar.

En Palestina no suele llover desde finales de abril hasta septiembre. Las lluvias comienzan en octubre y continúan durante todo el invierno hasta abril, gracias a lo cual crece una abundante vegetación. Dos dioses pelean por Astarte y se vencen repetidamente en un ciclo anual. Las lluvias cesan y se marchita la vegetación cuando triunfa Moth sobre Baal; al comienzo de la estación lluviosa Baal despertaba la vida con ayuda de Astarte, su hermana, permitiendo que volviese la fertilidad. En una segunda versión son los hermanos, Anat y Aleyin, que luchan juntos contra el dios Moth.

La influencia de Astarte/Anat llegó a Egipto, durante la invasión de los hicsos allá por el 1600 a.C.; estos pueblos comerciantes de raíces hurritas (sirias) introdujeron el culto a la diosa. En la versión egipcia el dios Seth —dios del desierto y las tormentas—, pierde el control de Egipto ante su sobrino Horus, que recobra el trono de su padre Osiris, con ayuda de su madre Isis y su tía Neftis, esposa de Seth. El conclave de las diosas de Egipto señala que ninguna hija de Ra es digna de ser esposa de un usurpador y recomiendan que se le de como esposa a Astarte/Anat. Seth no fue un mal marido; cuando Apofis invade Egipto y pide a las diosas como pago, Seth contraataca hasta vencer al dragón para defender el honor de su esposa y de paso salvar a Egipto. Aquí Seth contra Apofis es igual al Baal de los fenicios contra el Leviatan y al Marduk babilonio contra Tiamat.

La cercanía entre griegos y fenicios hará de la pelea entre Ishtar y Ereshkigal su propia versión. Talmuz, conocido por los fenicios como Adonis es deseado por las diosas Afrodita (Ishtar) y Perséfone (Ereshkigal); Zeus (En-Lil) indica que el joven permanecerá cuatro meses con cada diosa y los cuatro meses sobrantes a su antojo. Aquí el pastor decide pasarlo con Afrodita. El dios Ares, amante “oficial” de la diosa no se lo tomo muy bien y enviará un jabalí —al igual que Ninurta contra Talmuz en el mito asirio— para matar al intrépido joven. Señalamos que Ares es equiparable al dios Marte romano, dios de las tormentas de primavera e inicio de la temporada de cosecha entre griegos y romanos, momento cuando en el mito de babilonia Dumuzi baja al inframundo.

Los hombres pez (1) Glauco y otros mitos

¿Qué impulsa a los hombres a entrar al mar hasta terminar convertidos en seres mitad pez mitad hombre?

Una explicación es la idea ancestral de que la vida surgió de la aguas y es un deseo inconsciente de regresar a los orígenes; aun hoy el feto humano “nada” durante nueve meses dentro de la placenta materna. Si nos vamos a los mitos primitivos se tiene que el mundo surge de las aguas y aun hoy la ciencia reconoce que en las aguas surgió la vida.

En el antiguo Egipto, Nun o Nuu es el “Océano Primordial”, es una divinidad benefactora, es representado algunas veces con forma humana, y a veces con cabeza de rana. El mito señala que en el principio, antes de la creación, sólo existe Nun, un océano inerte, sin límites, rodeado de absoluta oscuridad, de Nun surgirá el huevo del que nace dios Solar Ra y de este toda la creación.

En Asia menor, Oannes o Uanna, fue una manifestación del dios  Enki (dios de la tierra y las aguas subterráneas), su aspecto era de un ser mitad pez mitad humano, que hizo su aparición en el golfo Pérsico, y solía hablar con los hombres y enseñarles buenos modales, letras, matemáticas, arquitectura, etc.

Enki compartía poder con Enlil (dios del viento y las tormentas),  y como dato importante hay que señalar que los animales de Enki eran la cabra (animal terrestre de la ganadería local) y el pez (signo de las riquezas del río): la combinación de ambos animales es el signo de Capricornio.

Más al este, en las costas del Mediterraneo, el dios Dagón es representado como un ser mitad hombre y mitad pez y era visto como un dios del mar; Dagón era un dios filisteo que surgió de las aguas y enseño a los hombres a cultivar la tierra, a semejanza de Enki;  pero para algunos Dagón es un hijo de Oannes y es asociado al dios  Marduk, hijo de Enki, un dios civilizador que heredó el trono celeste a vencer a Tiamat, pero para ello tomo los poderes de su padre Enki y de Enlil, convirtiéndose así en el dios de las tormentas y la fecundidad; algo equivalente al Baal fenicio que vence al Leviatan.

Otros, sin embargo, señalan un origen para Dagón en otro dios llamado Dagan adorado en todo el Oriente Medio, pero principalmente en la zona de Siria que era el dios de los cereales y los cultivos. Dagan, dgn, significa grano o semilla; pero al pasar el vocablo por pueblos semitas, como los hebreos,  palabra relacionada con dag era pez, lo que motivó la errónea interpretación de Dagan (cereal) como el dios-pez (Dagón) y finalmente como un dios del mar, que era mas importante para los fenicios y filisteos pueblos navegantes a agricultores.

Los griegos, otro pueblo de navegantes, tomarían esta imagen del hombre-pez del dios Dagón y la asociarían a sus propios dioses marinos. Las nereidas, hijas del dios del mar Nereo y Doris (una hija del Océano y Tetis) eran ninfas del mar con torso humano y el resto de pez.

Tritón, primogénito de Poseidón/Neptuno y Anfítrite/Salacia (una nereida) tenía como su madre un torso humano y cola de pez, y sería padre del resto de los tritones. Tritón era el heraldo de su padre y su atributo especial era una concha de caracol que tocaba como una trompeta para calmar o elevar las olas del mar.

Los Telquines eran nueve hermanos, mitad marinos, mitad terrestres, con cabeza de perro, la parte inferior del cuerpo en forma de cola de pez o de serpiente y los dedos de las manos palmeados; eran hijos de Ponto (padre de Nereo) y de Talasa (la hija de Éter y Hemera) y fueron transformados en rocas por Zeus que no les perdonó el que manipularan los fenómenos atmosféricos (algo de su propiedad).

Pero entre los mitos griegos se hace referencia a otro marino que tuvo similar suerte a la de Hombre pez de Liérganes. Según la historia un pescador de nombre Glauco en una de sus excursiones de pesca llegó y quedo varado en una de la miríada de islas del Egeo; ante el hambre se vio obligado a comer algunas algas del lugar; algo no del todo extraño entre pescadores; así por ejemplo en el Japón y Chile actual la dieta incluye algunos tipos de algas. Pero volviendo a la historia, tras haber probado las algas, Glauco se sintió envenenado; no pudo respirar y su cuerpo empezó a cubrirse de escamas. Con sus ultimas fuerzas logró alcanzar la costa y se sumergió en las aguas. Entre sus costillas se abrieron paso agallas y al tragar aquella agua salada y esta salir por los costados de su pecho ahora abierto pudo respirar; la transformación continuo fusionado sus piernas en una sola y dando origen a una cola de pescado.

Imposibilitado de volver a tierra Glauco se sumergió en las aguas hasta alcanzar las profundidades. En su viaje, su cuerpo ahora adaptado a la vida bajo el agua, miró las maravillas de los corales y los bosques de algas llenos de peces de múltiples formas y colores; así también contempló monstruos marinos, pulpos gigantes y tiburones de fauces enormes. Finalmente alcanzó los palacios de los dioses marinos Océano y Tetis, quienes al ver a este ser, mitad hombre mitad pez, lo reconocieron como su igual y lo aceptaron entre sus filas.

Algunos cronistas hacen a Glauco hijo de Nereo y Doris, hermano de las nereidas y justificando así su apariencia de tritón; otros lo hacen hijo de Poseidón con la náyade Nais (nais = fluir; una ninfa de los ríos), y por tanto es muchas veces representado como el hijo más famoso del dios de mar, Tritón, con torso humano y cola de pez, como la versión masculina de una sirena moderna. 

 

La historia de Glauco no termina aquí, entre sus muchos viajes por los mares llegó a la costa entre Sicilia e Italia y conoció a la ninfa Escila, hermosa ninfa hija de Forcis (el hermano de Nereo) y Hécate (una diosa de la noche, prima de Apolo y Artemisa, que llevaba las almas de los muertos al inframundo). Glauco se enamoró de la bella ninfa, pero esta al ver la apariencia de pez del amante lo rechazó. Glauco nadó hacia el norte hasta la isla de Circe, la bruja, para pedirle ayuda. Ya sea porque la hermosa bruja tenía algunas tendencias zoofilicas —recordemos que ella transformó en bestias los hombres de Ulises /Odiseo y su hermana Pasífae, esposa de Minos, se acostó con un magnífico toro de cuya relación nació el minotauro—, le propuso a Glauco que se olvidara de la ninfa y se quedara con ella.

Glauco rechazó la oferta y la bruja no se tomó muy bien el rechazó. Circe le dio a Glauco una poción que debía ser vertida en la laguna donde se bañaba la ninfa. Así hizo Glauco, pero la poción no era de amor, como esperaba el marino, y cuando la ninfa entró al agua su cuerpo convulsionó y fue transformada en un ser como un dragón de múltiples cabezas de la cintura para abajo (la parte que se sumergió en la laguna). Ante el horror Glauco simplemente escapó, nunca más hizo tratos con la bruja y no se atrevió a cortejar a otra ninfa por temor al rechazo.

Escila por su parte paso a ocupar una gruta frente al estrecho de Mesina, en un lado estaba ella y en otro Caribdis una hija de Poseidón, que por inundar la tierra para ampliar el reino submarino de su padre, Zeus la transformó en un monstruo que tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día y las devolvía otras tantas veces, adoptando así la forma de un remolino que devoraba todo lo que se ponía a su alcance. Los dos lados del estrecho estaban tan cercanos que los marineros que intentaban evitar a Caribdis pasaban demasiado cerca de Escila y viceversa. La expresión «Estar entre Escila y Caribdis», vale decir, «estar entre la espada y la pared», o sea, en un problema de difícil (si no imposible) solución. Los argonautas fueron capaces de evitar ambos peligros gracias a que los guió Tetis. Odiseo no fue tan afortunado, eligió arriesgarse con Escila a costa de perder parte de su tripulación antes que perder el barco completo con Caribdis. Escila fue finalmente muerta por Hércules en uno sus viajes y transformada en una roca frente a la costa.