Ángeles y arcángeles (11) Los arcángeles del Árbol de la Vida.

En el punto de regentes planetarios se señaló que existía una correspondencia entre los distintos puntos (esferas) del árbol de la vida (conocidas como Sefirot) y los planetas astrológicos; y estos con ángeles regentes de los mismos. Esta esferas se unen por medio de caminos (las 22 sefiras) que representa un estado de la comprensión de Dios. No es idea ponernos a estudiar las distintas posibilidades partiendo de la Sefirot 1 (Kéter) se puede llegar a la Sefirot 10 (Maljut), pasando por todas las Sefirot sin repetir ninguna; así como las relaciones entre esos caminos con las 22 letras del alfabeto hebreo y las 21+0=22 cartas de los arcanos mayores del Tarot u otras relaciones que deseemos encontrar; nuestro punto es conocer a los distintos ángeles vinculados cada Sefirot. Como podemos observar sólo nos faltaría conocer tres de estos ángeles: Metatrón, Sandalfón y Raziel.

Sefirot Significado Ángel Esfera
(1) Kéter Equilibrio Metatrón Universo?
(2) Jojmá Sabiduría Raziel Estrellas fijas?
(3) Biná Inteligencia Cassiel/Kafsiel Saturno
(4) Jésed Misericordia Sachiel/Zadquiel Júpiter
(5) Gevurá Fuerza Camael/Samael Marte
(6) Tiféret Belleza Rafael Sol
(7) Nétsaj Victoria Aniel/Haniel Venus
(8) Hod Majestad Miguel Mercurio
(9) Yesod Estabilidad Gabriel Luna
(10) Maljut Reino Sandalfón Tierra?

Miguel, Gabriel y Rafael en el árbol de la vida.

En la versión del árbol de la vida de la Cábala, Miguel y Rafael ocupan posiciones cambiadas respecto a la versión que vimos en los regentes planetarios; la explicación se vincula a los puntos cardinales que se le asocia a los ángeles. Recordemos que Rafael es el ángel del éste; donde nace el Sol. Por su parte Miguel es el ángel del sur y del fuego. Miguel como jefe de los ejércitos celeste mantiene a raya a los demonios, por ello como Mercurio es el que se sumerge más rápido y continuamente en el horizonte, viajando constantemente al inframundo para cumplir esta misión. Gabriel se ubica en el oeste, que es donde surge la noche y la reina de la noche no es otra que la Luna.

Raziel (Secreto de Dios)

El Arcángel Raziel es mas conocido en el misticismo judío y dentro de la filosofía de la Cábala como el guardián de los secretos y es el ángel de los misterios, es quien escucha los secretos de los hombres y los guarda en secreto de confesión. En el Árbol de la Vida preside la segunda Sefirot/Sephirah (Jojmah o Chokmah) que significa “Sabiduría”. En este punto nos encontramos ante Dios separando los opuestos, Luz y Oscuridad, Tierra y Cielo, etc., es el orden que ordena el caos y la confusión.

Según los escritos, Raziel es el autor del ‘Sefer Raziel Ha Malach‘ (El libro del arcángel Raziel), donde está anotado todo el conocimiento celestial y terrestre; y es considerado un libro de hechos (un diario). Se dice que Raziel estaba cerca del trono de Dios y por lo tanto oía todo lo que allí se decía y discutía. La tradición rabínica cuenta que cuando Adán y Eva probaron la fruta del árbol del bien y del mal y fueron expulsados del jardín del Edén, Raziel, deliberadamente, les dio su libro para que los dos pudieran encontrar el camino a su hogar y comprender mejor a Dios. Se dice que los ángeles subordinados de Raziel se indignaron por esta actitud de su jefe (contra las órdenes directas de Yahveh/Dios), por lo que se lo robaron y lo arrojaron al océano. Rahab (el demonio primordial de las profundidades) les devolvió el libro a Adán y Eva.

En otras versiones rabínicas, Dios decidió no castigar a Raziel, sino que recuperó el libro y se lo devolvió a la pareja humana. De ellos pasó a su hijo Set y por herencia llegó a su tataranieto Enoc, quien fue bisabuelo de Noé, y quien más tarde se convertiría en el ángel Metatrón cuando Dios lo subió a los cielos. Enoc agregó textos al libro original y se lo entregó al arcángel Rafael, quien lo devolvió a la Tierra, a Noé (que lo uso para poder hacer el arca, luego de que Dios le explicara cómo hacerla). La última pista del libro es que llegó a manos de Salomón, quien obtuvo así sus extraños conocimientos. Desde entonces el libro está desaparecido.

Metatrón (El más cercano al Trono)

Metatrón es el nombre de un ángel presente en el judaísmo y algunas ramas del cristianismo, aunque no hay ninguna referencia a él en las escrituras bíblicas. Otras versiones de su nombre son: Mattatron, Metratón y Metator. A diferencia de todos los demás ángeles que terminan con el sufijo ‘EL’ (Dios) este ángel no posee esa distinción; la razón achacada a esto es que se trata de uno de los dos ángeles que fueron humanos antes de ser convertidos en ángeles por Dios.

De acuerdo con una doctrina judía, Enoc fue llevado por YHWH/Yahwéh y transformado en Metatrón. Sin embargo esta opinión no es compartida por muchas autoridades talmúdicas, para quienes existen dos Metatrones, uno de siete letras y otro de seis. El primero sería el Metatrón primordial y que en uno de los libros de Enoc, le da el titulo a Metatrón de “YHWH Menor”; el segundo Metatrón es el Enoc transformado en ángel. Mientras el primero sería el escriba de Dios, el segundo en la corriente Cabalística y citado en el libro de Zohar como ‘Metratón el Joven‘ se lo identifica como el ángel (luz) que guió al pueblo de Israel tras salir del Egipto por el desierto.

Una segunda versión señala que Metratón se trata de la versión ‘masculina’ de la misma Shekina (Gloria de Dios), que algunos ven como el aspecto femenino de Dios (esposa de Dios antes de volverse este en un dios único, —recordemos que en todas la mitologías antiguas el dios del cielo se une a la diosa de la tierra—). La Shekina es en traducción el lugar donde habita Dios (El templo o el cielo, donde se encuentre su presencia, o el soplo de la inspiración divina según sea el caso). La tradición Cristiana habla del Padre, el hijo y el Espíritu Santo; una trinidad masculina que representan manifestaciones de un todo; algo no muy distinto a otras mitologías donde existían sobre todo diosas triples; pero también en las antiguas mitologías paganas se tiene siempre al padre, la madre y el hijo/hija, así el hoy Espíritu Santo es una versión masculinizada de la antigua Shekina, la madre.

Restos de esta confusión o asociación de Metratón con la Shekina vienen de la tradición talmudica, cuando Elisha Ben Abuya, de quien se decía que había entrado en el Paraíso, había visto a Metatrón sentado en una posición que en el Cielo sólo se le permite a Yahveh mismo. Por lo tanto Elisha Ben Abuya consideró que Metatrón era una deidad, y dijo: «¡Realmente hay dos poderes en el cielo!». Los rabinos explican esto señalando que Metatrón es el escriba celestial —una secretaria—, que registra todos los hechos de Israel y por ello estaba sentado al lado de Dios —aquí cada quien ve lo que quiere ver—.

Quizás la tercera versión sea más explicativa, para algunos el nombre de este ángel procede de palabras hebreas que traducen “Guardián de la Entrada” o “Aquel que esta detrás del Trono“. Otros como el escritor Robert Graves señalan que el nombre es de origen griego, implicando una aparición más tardía y propia del nuevo testamento o posterior. Según este autor el término ‘Metatrón‘ sería una corrupción hebrea del griego ‘meta ton thronón‘ (más cercano al trono); otros señalan que en la traducción al latín ‘metator‘ significa medidor o mensajero. Esta tesis se apoya en que la mayor mención de este ángel es en la Cábala en textos que se desarrollaron entre los siglos XII y XIII.

La Cábala pone a Metatrón como el ‘Canciller del Cielo‘ o como el ‘Gran escriba del Cielo‘ encargado de escribir el ‘Libro de la Vida‘ y por esta razón es que se dice que puede sentarse en presencia de Dios, lo que mas nadie puede hacer y refuerza la idea de ser “el segundo al mando”. Como escribano toma las palabras de Dios y las trasmite al resto de los ángeles, por ello a veces conocido como el “Rey de los Ángeles“. Él preside sobre el Árbol de la Vida ubicándose en el primer Sefirot (Keter), la corona y la idea primaria; la chispa de la creación surge de esa idea primordial, de la cual surgirá la luz que moverá todo; esta esfera equivale al Big-Bang de la creación del universo.

Otro aspecto vinculado a Metatrón es la geometría; el árbol de la vida, la flor de la vida, el fruto de la vida y el huevo de la vida son figuras geométricas que parten del circulo primordial; este circulo se repite alrededor del primero y se superpone una y otra vez, generando las figuras mencionadas. Una de estas figuras, el Cubo de Metatrón, que resulta de unir los centros de los trece círculos del fruto de la vida entre si; las líneas resultantes permiten dibujar cuatro de los cinco sólidos pitagóricos. Esta imagen es dibujada por encima o sobre el pecho de Metratón ya que la leyenda dice que Metratón dibujó su alma para dársela al hombre. El Cubo de Metatrón se considera también un glifo sagrado, y a veces se dibuja alrededor de un objeto o persona para protegerlo de los demonios y los poderes satánicos. Esta idea también aparece en la alquimia, en la que el círculo fue considerado un círculo de contención, o un círculo de la creación.

Sandalfón (Hermano/Gemelo)

Sandalfón, también llamado: Sandolphon o Sandolfon, es el segundo ángel cuyo nombre no termina con el sufijo ‘EL‘. Su nombre que el griego traduce “co hermano = gemelo” hace referencia que al igual que Metratón tiene un origen humano y transformado luego en ángel. Otros señalan que su nombre proviene de su gusto por usar sandalias en la presencia de Dios, aquí podemos imaginar que todos los demás van descalzos.

Al hombre honrado con tal honor según la tradición judía fue el profeta Elías, de quien señalan las escrituras fue arrastrado a los cielos por un torbellino que lo montó en un carruaje de fuego. Esta imagen es vista por muchos como un ejemplo en el mundo antiguo de una aducción por alienígenas.

Independiente si esta versión es cierta (la de ser convertido en ángel) hay algo cierto en el mundo antiguo; para un pueblo sus dioses eran una cosa y los de sus vecinos era demonios. Igual paso con el pueblo de Israel; los dioses de otros pueblos que eran adorados y traían bendiciones fueron equiparados a ángeles y el resto simplemente convertidos en demonios. Eso explicaría la homofonía de nombres que los ángeles y demonios parecen compartir. Otro elemento en el mundo antiguo es que esos dioses podían encarnar; por ejemplo tenemos que mucha de la mitología y creencias de la India actual se basan en esas continuas reencarnaciones de dioses en hombres, como una forma de traer alguna enseñanza a los hombres, para luego regresar a su forma divina, en este caso angélica.

Al igual que su supuesto gemelo (no por haber nacido juntos, sino por su naturaleza original de hombre), Sandalfón como Metratón son nombres de origen griego, y se puede inferir su inclusión dentro de la tradición angélica es más bien tardía, podemos ponerla a fines del primer milenio; cuando la tradición de la Cábala empezó a tomar forma. Es interesante señalar que mientras Metratón se ubica en el punto más alto del Árbol de la Vida, su ‘gemelo’ se ubica en la posición contraria, el punto más bajo; la Sefirot llamada Maljut, que representa el reino de las formas (lo acabado), y es la base del árbol que recibe y soporta todo lo que existe arriba de ella. Si la primera representa el Big-Bang y a partir de este instante (1) surge la idea creadora; al ir descendiendo se va trazando un camino de aprendizaje; (2) el saber que se desea, (3) la inteligencia para pesar sobre como lograrlo, (4) el ser justo y equitativo a la hora de trabajar, (5) tener la fuerza para llevar a cabo la empresa planteada, (6) recordar que la belleza de la obra es importante, (7) trabajar con empeño y amor, (8) se diligente en el trabajo, (9) nunca olvidar los sentimientos y llegamos finalmente a la obra finalizada (10) que es el producto y resultado de toda la experiencia y trabajo durante el camino de la vida; los logros de nuestras vidas son por tanto el resultado de la forma en que caminamos ese camino.

La tradición dice que cuando Moisés buscó las Tablas de la Ley, la vista de Sandalfón impresionó tanto al profeta que lo llamó el ‘Ángel Alto’, era tan alto que se tardarían 500 años en ir de los pies a la cabeza. Si esta historia fuera cierta entraríamos en una contradicción ya que Moisés vivió antes que Elías, y por ello podemos dudar de alguna de las dos historias (que Elías se volvió ángel o que Moisés conoció al ángel); claro que si usamos la idea de la India de las reencarnaciones divinas todo es posible, y en este caso Safaldón y Metratón habrían sido ángeles que tomaron forma humana y luego volvieron al reino de los cielos a su forma original; si esto es así no se trató de hombres privilegiados por Dios, sino de seres que ya eran ángeles en su propia naturaleza.

Otro aspecto son los deberes del ángel, la tradición señala que Rafael es el ángel de la vida y la muerte, a este ángel rezan las mujeres para salir embarazadas. Sandalfón ‘compite’ en esta función ya que según es el encargado de decidir el sexo de los futuros neonatos. Historias modernas (novelas y mangas) cuentan que Sandalfón y su hermano Metratón lucharon junto a Miguel y otros ángeles contra Lucifer y sus ángeles en la guerra del cielo; tras esta lucha Metratón fue elevado a Canciller del Cielo, y Sandalfón para no separarse de su hermano gemelo acepto convertirse en asesor de su hermano. De igual forma la tradición dice que Metratón lleva las oraciones de los fieles a Dios (parte de su función de escriba y canciller), y su hermano Sandalfón transforma aquellas hechas en hebreo en guirnaldas para Dios.

Ángeles y arcángeles (5) Uriel Arcángel

Uriel, que traduce “Fuego del señor”, también llamado: Auriel/Oriel “Dios es mi luz”. Es uno de los arcángeles de la tradición rabínica post-exilio, y también de ciertas tradiciones cristianas como la Copta. Su nombre puede tener analogías con Urías, que es el nombre de varios personajes de la Biblia. Uriel aparece en obras apócrifas, cabalísticas y ocultistas, donde ha sido igualado o se confundido con: Urial, Nuriel, Uryan, Jeremiel, Vretil, Sariel, Suriel, Puruel, Fanuel, Jehoel, Jacob, Izrail/Azrael y Israfil/Rafael.

Uriel es a veces descrito como el Arcángel de la Salvación. Uriel enseña el camino del corazón, el fuego del amor puro. Sin este amor puro y devoción al Espíritu Santo, todo estudio espiritual es solo un ejercicio intelectual. Por ello es reconocido como el santo patrón del sacramento de la Confirmación. Esta comprensión de la verdad del estudio espiritual se apoya además en la tradición de que Uriel se le atribuye haber enseñado a los hombres la alquimia, los arcanos celestes y la Cábala (ello inspirado en el Libro de Enoc, cuando enseña y explica al profeta los movimientos de los cielos).

Los ángeles que se mencionan en los libros más antiguos de la Biblia hebrea no tienen nombres. De los siete arcángeles en la angelología del Judaísmo post-exilio, sólo dos, Gabriel y Miguel, se mencionan por su nombre en las Escrituras consistentemente. Rafael ocupa un lugar destacado en el libro de Tobías, libro retirado del canon judío en la antigüedad tardía y rechazado por los reformadores protestantes en el siglo XVII; este libro es sólo aceptado como Escritura por la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Oriental.

En el Concilio de Roma de 745, el Papa San Zacarías, con la intención de aclarar la enseñanza de la Iglesia sobre el tema de los ángeles y poner freno a una tendencia de hacia culto a los ángeles y a la obsesión por la intervención e idolatría angélica; borró el nombres de muchos ángeles ‘de la lista de los elegibles’ para su veneración en la Iglesia de Roma, entre ellos Uriel. Sólo el respeto de los arcángeles mencionados en el canon católico reconocido de las escrituras, Miguel, Gabriel y Rafael, fueron considerados lícitos.

Pero la necesidad de un cuarto arcángel, que se añade a los tres conocidos, tuvo una razón más mundana; era necesario el cuarto ángel para poder representar los cuatro puntos cardinales y los cuatro elementos; así Uriel se convirtió en el cuarto. Uriel aparece como: (1) el tercer ángel que figura en el Testamento de Salomón (el cuarto es Sabrael); (2) en el Apocalipsis de Esdras, el profeta Esdras se dirige a Dios con preguntas sobre el juicio de los humanos y Uriel es enviado a responderle e instruirlo sobre la verdad. (3) El ángel que guía a Enoc por el infierno y explica el movimiento de los cuerpos celestes a través de las distintas puertas del cielo y (4) en varios evangelios apócrifos donde salva al niño Juan de morir por el edicto de Herodes.

La tradición judía le atribuyó ser uno de los ángeles que permanece junto a las puertas del Edén con una espada ardiente para evitar el acceso de los humanos al árbol de la vida; es quien saca del Edén a Adán y Eva después de la caída. La espada de fuego muestra que la materia negativa (deseos egoístas e impuros) se destruyen cuando uno realmente se centra en el amor de Dios, recordemos que el nombre de Uriel traduce el “fuego de Dios”. Asimismo, algunas versiones asignan a Uriel el papel de anunciar a Noé la llegada del Diluvio (pero otras versiones mencionan a Sariel cumpliendo esa misión). Es quien guió a Abraham hacia la tierra prometida tras salir de Babilonia; es otro de los ángeles que se le atribuye haber luchado con Jacob, y es el ángel que marco las puertas de las casas de los hebreos en Egipto, para protegerlos de la última plaga. Para el profeta Isaías (Isaías 63:9) es el ángel que al final de los tiempos mostrará la bondad de Dios al transformar a Jerusalén en el centro religioso más grande del mundo y que gentes de todas las naciones llegarán a ellas en peregrinación solemne.

Otras tradiciones judaicas ponen a Uriel como ángel destructor de los ejércitos del rey asirio Senaquerib, que quiso conquistar Jerusalén, la capital del reino de Judá, la Biblia dice 2 Reyes 1910-37:

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: —Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. (…)

Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: —Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines; tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. (…). Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!

Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: —Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. (…) Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: Él no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad —oráculo del Señor—. Y esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.

Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Y cuando los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran cadáveres, que estaban muertos. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

Un día, mientras estaba postrado en el templo de Nisroc, su dios, Adramélec y Sarecer, sus hijos, lo mataron con la espada, y se pusieron a salvo en el país de Ararat. Asarhadón, su hijo, reinó en lugar de él.

Para la Iglesia Copta, Uriel aparece en varias ocasiones y en el Libro de Enoc se menciona a Uriel, como el ángel que vigila el lugar de los muertos (Hades, Tártaro, Sheol), por ello se le llama “el ángel del trueno y del temblor (o del temor)”. En este libro Uriel aparece como uno de los siete grandes ángeles que son nombrados en el Libro de Enoc (20:1-8); y a lo largo de la obra Uriel guía a Enoc, mostrándole el castigo y la prisión de los ángeles caídos, así como le muestra al profeta el curso del Sol y otras luminarias por las puertas del cielo.

Para el cristianismo en varios evangelios apócrifos Uriel participa en la crianza de Juan el Bautista, a quien salva de la masacre de bebés ordenada por Herodes. Uriel conduce a Juan y a su madre hasta Egipto, donde se reúnen con el niño Jesús, María y José. Y en el Apocalipsis de Pedro aparece como Ángel del Arrepentimiento, desprovisto de piedad; quien tiene la llave que abrirá el Infierno al Final de los Tiempos.

Uriel es representado llevando consigo un libro o un rollo de papiro, que simboliza su sabiduría; o sosteniendo una llama que representa un gran regalo a la humanidad. Es la llama del amor para encender el corazón al servicio de Dios. El planeta que se asocia con Uriel es Venus, el planeta que simboliza el amor; aunque otros autores lo vinculan al Sol o a Marte.

Señala M. González W. lo siguiente:

Uriel es uno de los príncipes regentes de los Serafines y de los Querubines y es uno de los ángeles regentes del Sol. Es también uno de los príncipes de la Divina Presencia y el ángel de la salvación. Su nombre significa “Fuego de Dios”.

Uriel es el ángel que protege del trueno y del terror, y rige los temblores de Tierra, los cataclismos y las explosiones volcánicas. Se dice que Dios lo envió a Noé para advertirle el diluvio universal. El poeta Milton en su obra Paraíso perdido nos dice que Uriel es el ángel que más aguda tiene la visión, él que mejor ve el futuro y a quien nada se le esconde. Tal vez es por eso que se pide su ayuda en las enfermedades de la vista y para que de más claridad mental.

Se cree que el nombre de Uriel fue derivado del profeta Uriah. Su símbolo es una mano que sostiene una llama. Francis Barrett en su obra ‘El Mago’ dice que Uriel fue quien enseñó los misterios de la alquimia y de la Cabala al ser humano.

El primer Libro de Enoch relata como el patriarca fue llevado por los ángeles del Señor a través de los Siete Cielos. Durante su jornada vio un sitio caótico y terrible donde no había ni cielo ni tierra. Allí pudo percibir siete ángeles o estrellas que estaban amarradas todas juntas, inmensas como montañas y quemándose en un gran fuego. Cuando el patriarca preguntó cuál había sido su pecado y por que habían sido lanzadas al fuego, Uriel, que era su guía en este trayecto del camino, le dijo que su pecado había sido romper los mandamientos de Dios y que permanecerían en ese sitio purificándose de sus pecados por diez millones de años, que era el número de sus pecados.

En el segundo Libro de Esdras, Uriel es descrito como el intérprete de la visión de este profeta. En el quinto capítulo del libro, Esdras reprocha a Dios preguntando por qué castiga a Israel y protege a sus enemigos. Uriel, que camina con Esdras, le dice que él le va a revelar las razones de Dios por permitir esto pero sólo si Esdras puede pesar el fuego, medir el viento y traer de nuevo el día anterior. Cuando Esdras se queja de que lo que el ángel pide es imposible, Uriel le dice que si conociendo lo que es el fuego, el viento y los días, no sabe comprenderlos, como va a poder comprender los designios de Dios, a quien no conoce. Abochornado, Esdras se postra a los pies de Uriel y le pide perdón por sus palabras.

A pesar de su labor como paciente guía e instructor de patriarcas y profetas, Uriel tiene la capacidad de ser terriblemente severo en los castigos que da a los que ofenden al Creador. En el Apocalipsis de San Pedro, Uriel castiga a los que blasfeman contra Dios colgándolos de la lengua sobre un fuego inextinguible.

Para pedir un milagro a Uriel se le ofrece una vasija de cristal llena de agua clara en el fondo de la cual se ha colocado un cuarzo blanco. Por ser el regente del elemento Tierra punto norte, se pide su ayuda en asuntos de negocios, propiedades y dinero.

Uriel es regente de septiembre y puede ser invocado especialmente por los nacidos en este mes a los que protege grandemente. Es también el regente del signo de Acuario y los cuarzos blancos se le ofrecen para multiplicar su poder. Para que Uriel de su energía cósmica a un cuarzo blanco éste se purifica poniéndolo en agua de sal de mar por 24 horas. Luego se enjuaga y se coloca sobre un poco de tierra y se rodea con cuatro velas verdes en forma de cruz. Cuando se terminan las velas se guarda el cuarzo en una bolsita verde con un poco de trigo para dinero y prosperidad y se carga cerca de la persona.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 129-131

Ángeles y arcángeles (2) Rafael Arcángel

Rafael que traduce del hebreo “Dios sana” es un arcángel del judaísmo, el cristianismo y el Islam; y entre estos últimos se conoce como Israfil. Los ángeles son mencionados en la Torá, (los libros más antiguos de la Biblia hebrea) y no tienen nombres. Afirma el Rabí Shimón ben Lakish de Tiberias (230-270 d.C.) que todos los nombres específicos de los ángeles fueron traídos por los Judíos desde Babilonia, y los comentaristas modernos tienden a estar de acuerdo con esta afirmación.

Rafael es nombrado en varios libros judíos apócrifos; entre ellos en el libro de Enoch donde es enviado a detener a Azazel, una entidad espiritual hebrea que significa “chivo expiatorio” expuesta en Levítico 16:8-10, y que no vuelve a ser mencionada en ninguna parte más de la Biblia hebrea canónica. De acuerdo con el libro de Enoch, Azazel era el líder de los grigori (también conocidos como los “observadores”), un grupo de ángeles caídos que copularon con mujeres mortales, dando origen a una raza de gigantes conocida como los Nephilim.

Azazel es particularmente significativo entre los grigori porque fue él quien enseñó a los hombres cómo forjar las armas de guerra así como enseñó a las mujeres cómo hacer y utilizar los cosméticos. Con el tiempo las enseñanzas de Azazel crearon tal iniquidad entre los hombres que Dios decidió destruir toda la vida en la Tierra con una gran inundación, salvando solamente a Noé, la familia de Noé, y a las parejas de cada especie de animales.

De acuerdo a Enoc 10:4-6; tenemos:

Y además, el Señor le dijo a Rafael: —Encadena a Azazel de pies y manos, arrójalo en las tinieblas, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él; tira sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz, y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego. Después, sana la tierra que los Vigilantes han corrompido y anuncia su curación, a fin de que se sanen de la plaga y que todos los hijos de los hombres no se pierdan debido al misterio que los Vigilantes descubrieron y han enseñado a toda la tierra que ha sido corrompida por medio de las obras que fueron enseñadas por Azazel, impútale entonces todo pecado.

De los siete arcángeles en la angelología del Judaísmo post-exilio, sólo Miguel y Gabriel, son mencionados por su nombre en las escrituras que llegaron a ser aceptadas como canónicas por todos los cristianos. Rafael sólo se menciona por su nombre en el libro de Tobías, que es aceptado como canónico por católicos, anglicanos y ortodoxos. Los otros cuatro, sin embargo, se nombran en el libro de Enoc (capítulo XX): Uriel, Raguel, Sariel, y Remiel.

El nombre del ángel Rafael sólo aparece de acuerdo con el Libro de Tobías  cuando Rafael fue enviado por Dios para acompañar a Tobías, hijo de Tobit, en un largo y peligroso viaje para conseguirle una esposa piadosa al joven. Ésta será Sara, quien había visto morir a siete prometidos debido a que un demonio, de nombre Asmodeo, que estaba enamorado de la mujer y mataba al esposo en la noche de bodas. Convirtiendo a Sara en una mujer maldita ante los ojos de todos.

En un principio Rafael se presenta como «Azarías, hijo del gran Ananías», pero al finalizar el viaje cura la ceguera de Tobit y se manifiesta como «el ángel Rafael, uno de los siete en la presencia del Señor». Durante el viaje, da instrucciones a Tobías para pescar un pez, del que extraería las vísceras que usaría más tarde para alejar al demonio Asmodeo y curar la ceguera de su padre. Debido a esto, a Rafael se le considera protector de los novios o el noviazgo, mas no quien promueve los noviazgos como el Eros (Cupido) grecorromano.

En el Nuevo Testamento, sólo los arcángeles Gabriel y Miguel son mencionados por su nombre (Lucas 1:9-26; Judas 1:9). Más tarde, los manuscritos de Juan 5:1-4 se refieren a la piscina de Betesda, donde la multitud de enfermos yacía esperando la agitación del agua, para que un ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la laguna y removiera el agua. Y aquel que entrara por primera vez en el estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera. Debido al papel asignado a la curación este ángel particular, se asocia generalmente con el arcángel Rafael.

El día de la fiesta de Rafael se incluyó por primera vez en el calendario romano en el año 1921, para celebrarlo  el 24 de octubre. Con la reforma del calendario Católico Romano de los Santos en 1969, esta fiesta fue trasladada al 29 de septiembre para la celebración, junto con San Miguel y San Gabriel. Dentro de ciertos límites, la Iglesia Católica Romana sigue permitiendo el uso del calendario de 1962. La Iglesia de Inglaterra también se celebra el “Miguel y Todos los Angeles” el 29 de septiembre.

La ciudad de Córdoba tiene entre sus santos patrones al arcángel San Rafael, desde que se atribuyó su protección contra una epidemia de peste. Tras varias apariciones al Padre Roelas, en la madrugada del 7 de mayo de 1578, le dijo al sacerdote: “Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”. Al poco tiempo dejaron de morir personas en Córdoba a causa de la epidemia.

Rafael es homenajeado en el Islam como uno de los grandes arcángeles.  Rafael es el ángel responsable de la llegada del Día del Juicio Final al soplar la trompeta. Según la tradición, la trompeta, serán sonada dos veces. El primer golpe de la trompeta marcará el comienzo del último día y el segundo golpe marcará el momento en que todas las almas se reunieron para el Juicio Final. Se le conoce más comúnmente como “Israfil” en la tradición islámica y según el Corán, que ha estado conteniendo el aliento, esperando las órdenes de Allah para soplar al Sur.

El ángel Rafael, junto con muchos ángeles destacados, aparece en el “Paraíso perdido” de John Milton, en el que es asignado por Dios para volver a advertir a Adán sobre el pecado de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. También expone a Adán de la Guerra en el Cielo en la que Lucifer y los demonios cayeron, y la creación de la Tierra.

Para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) Rafael es considerado un ángel del Señor que, juntos con otros ángeles como Gabriel y el Arcángel Miguel, participó en la Restauración del evangelio en éstos, los últimos días. Una característica muy propia de los mormones es la revelación continua, lo que resulta en la publicación de otros libros canónicos aparte de la Biblia y aparece en uno de estos libros canónicos “Doctrina y Convenios“, en el cual se menciona a Rafael y explica su importante rol en estos últimos días.

Señala M. González W. lo siguiente:

Rafael es el ángel de la alborada, regente del segundo cielo y uno de los príncipe regentes de los querubines y de los arcángeles; jefe del coro de las virtudes. Pertenece a cuatro de los coros angelicales: los Serafines, los Querubines, las Dominaciones y los Potestades. Su nombre es de origen caldeo y originalmente era Labiel.

El nombre de Rafael significa “Dios ha sanado”. En la Iglesia Católica es conocido como el Medico Divino ya que se dice que tiene el poder de curar toda enfermedad por más seria que esta sea. Rafael es también protector de la tierra, a la que sana. Se dice de este arcángel que es el regente del sol en el medio cual está parado. Rafael se identifica a menudo con Ramiel, Raguel, Raffarel (…). En el libro de Tobías, Rafael esconde su identidad angelical bajo el nombre de Azarias.

Rafael es el ángel que guarda al Árbol de la Vida, uno de los seis ángeles del arrepentimiento, el ángel de la oración, de la alegría y de la luz. Es también el ángel de la ciencia, de la medicina, de la sabiduría y uno de los siete ángeles del Apocalipsis. Cuando Salomón pidió ayuda a Dios en la construcción del Templo, el Creador le regaló un anillo en el que estaba inscrito un pentagrama, el cual es una estrella de cinco puntas. Rafael fue el mensajero divino a quien Dios entregó este anillo para que se lo diera a Salomón. Es posible que la práctica de usar un pentagrama para invocar a los arcángeles provenga de esta historia.

A Rafael se le representa con un cayado en la mano y un pez en la otra como símbolo de su odisea con Tobías. En esta historia, Rafael le enseña a Tobías como utilizar el corazón y el hígado de un pescado para exorcizar al espíritu infernal Asmodeo y como utilizar la bilis del mismo pez para curar la ceguera de su padre.

A Rafael se le pide para que cure enfermedades, para ayuda en los estudios y en contratos, papeles, libros y todo tipo de negocios. Una forma sencilla de pedirle es escribiendo lo que se desea en un papel amarillo, el cual luego se quema en la llama de una vela amarilla también. Las cenizas se dispersan en el aire desde un sitio alto ya que Rafael rige el elemento aire. Esto, como toda devoción o ritual angelical, solo se debe hacer en luna creciente y si es posible en un día miércoles, que es el día regido por Rafael.

De Rafael se dice también que es uno de los Guardianes o Grigori, que tienen una continua vigilia sobre las puertas del Cielo y también uno de los guías en Sheol, donde según los judíos van las almas cuando muere. Es uno de los cuatro grandes príncipes que están frente al Trono de Dios, y según fuentes rabínicas, uno de los ángeles que visitaron a Abraham; los otros son Miguel y Gabriel. Se le conoce como el ángel de la simpatía, ya que siempre está risueño y es el ángel de la sexta Séfira en el árbol de la Vida.

En tiempos recientes se han estado corriendo rumores de que Rafael es una entidad femenina, pero en realidad los ángeles son espíritus sin forma material. Toman apariencia física sólo cuando desean ser percibidos por los seres humanos.

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Referencias: “Angelorum, el libro de los ángeles” Migene González Wippler (1999) Llewelyn Wolrd Wide – USA.  Pag 122-125

Tipos de mago (5) El encantador.

En algunos niveles sería el equivalente a un bardo, su poder está en controlar a animales y hombres, y en ciertos casos tienen a su servicio genios y duendes. Para lograr sus propósitos se ayudan de algún objeto mágico que canaliza la magia y sin el cual no pueden hacer nada. Por ello no tienen aprendices ya que no tienen nada que transmitir, salvo su amuleto. Ejemplos de estos magos están el Flautista de Hamelin y el rey Salomón, quien con su anillo mágico controlaba a genios y djinns.

Genios, Djinns e ‘Ifrits

Los Genios eran según los romanos duendes domésticos, similares a los Manes o Lares (espíritus de los difuntos que rondan y protegen a la familia); elementales de aire como las hadas, fueron en su momento —junto con los duendes— su contraparte masculina; entre los genios más famosos en la literatura tenemos a Oberón, el celoso marido de Titania.

Hoy, sin embargo, asociamos a los genios con los poderosos espíritus del desierto, conocidos como Djinns (Jinns o Yinns) de las mil y una noches, (conocidos también como: mared, jotrobs, saal y bahari) encerrados en lamparas, botellas y anillos mágicos, condenados a cumplir con los deseos (tres por lo general) de quien los libere de su prisión.

Los Djinns son equivalentes a los Daimones greco-romanos, en general suelen ser favorables a los pedidos de sus amos, pero existen aquellos que siempre logran transformar el deseo mal pedido en algo negativo y peligroso, estos genios malvados y poderosos son conocidos como ‘Ifrits (Efrit) (genios malos) cuyo nombre significa el astuto, en burla, ya que siempre suelen ser engañados por su candidez ante el ingenio de los hombre, para que vuelvan a su botella.

Existen también los Sheyatines (equivalentes a los demonios) y los Goules (que serian algo similar a los duendes malos, Kobolds, etc.), todos ellos que en el mito árabe estaban al servicio del poderoso (y sabio para pedir sin problemas) Rey Sulaymán (Salomón); aquellos que se negaron fueron los encerrados en botellas, por eso evite abrir las botellas con genios dentro, seguro se trata de un malvado ‘Ifrit.

Cabe señalar que existen genios femeninos en el mundo árabe, así tenemos las Gennias (buenas) y las Goules (malas). El origén de los Djinn e ‘Ifrit se encuentran en el mito árabe donde Aláh llamó a su guardia personal Khalit y Mallic, a ambos los transformó en león y loba, De la unión de ambos nacerían siete jóvenes y siete doncellas, que serian los padres de todas las razas de genio árabes