Cosmogonia 11 – Tiempo de Gigantes

Los mitos de la mayoría de los pueblos incluyen a seres de apariencia antropomórfica y de altura enorme. La variación en la altura puede ir desde duplicar la estatura del hombre promedio (unos tres a cuatro metros) hasta alcanzar las proporciones de montes y montañas (unos cuantos cientos de metros). Resto de aquellos seres sobreviven hoy en los ogros devora niños de los cuentos infantiles y en los troles escandinavos.

Gigantes famosos en otras culturas tenemos entre los nórdicos al primogénito Ymir, quien en aquellos fríos parajes se engendro a si mismo y dio forma (modelo) la nieve y el hielo para crear otros seres semejantes a él; así nacerían la raza de los Jötnar (los gigantes del hielo, en singular Jötunn) y que los griegos identificaron como sus gigantes hiperboreos, todos de menor tamaño que su progenitor original, ademas de monstruos marinos como los gigantescos krakens, los lobos gigantes, mamuts, dragones blancos y otras tantas bestias de aquellos parajes helados. Los dioses del norte (los Ases), con Odín y sus hermanos al frente darían muerte a Ymer, con su carne construirían la tierra y su sangre llenaría el océano, ahogando a muchos de sus hijos y creaciones, así de enorme era aquel gigante.

Entre los semitas (hebreos) los gigantes fueron el resultado contranatural de la unión de ángeles (emisarios/siervos divinos) y las hijas de los hombres. Esta raza fue llamada los Nefilim (Nephilim), termino que traduce ‘los que hacen caer’ (desmoronan). Según los mitos vivieron antes del diluvio y cuando este arrasó la tierra, se llevó y ahogó entre sus aguas a aquellos seres enormes que poblaron los montes de la hoy golpeada Palestina.

Pero la tradición que más gigantes ha dado a los mitos en el mundo occidental ha sido la greco-latina. A diferencia de las otras dos mencionadas en la presentación anterior, los gigantes del antiguo mundo Mediterráneo están asociados, directa o indirectamente, a la primera madre universal, Gea/Gaya la tierra misma, y en segunda medida de los dioses del mar, entre ellos Poseidón fue padre de muchos de aquellos seres tras la era de los titanes y en tiempos de los dioses olimpicos.

Hecatónquiros y Ciclopes

Descendientes directos de Gea/Gaya son los cíclopes, los titanes, los hecatónquiros y los primeros gigantes (nacidos de la tierra), todos seres de proporciones enormes, los primeros de alturas similares a montañas; los últimos más cercanos a los montes.

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Los Hecatónquiros, también conocidos como los centimanos (cien manos), eran descritos como seres con cincuenta cabezas e igual número de pares de brazos; representan para los mortales las enormes tormentas ciclónicas que de tanto en tanto llegan del sur (el mar) y cubren con sus vientos y aguas las costas del norte Mediterráneo, vinculados así a fenómenos metereológicos. Estos gigantes formaron una triada y sus nombres fueron: Briareo (poderoso), Giges (robusto) y Coto (rencoroso).

Los mitos señalan que a estos gigantes, y sus hermanos, los Cíclopes y los Titanes, su padre Urano los había encerrado dentro del vientre de su madre, Gea/Gaya. Cuando Cronos derrotó a su padre Urano, sólo libero a los Titanes, al resto los mantuvo ahí encerrados; pues a los Hecatónquiros y a los Cíclopes los consideraba muy peligrosos para liberarlos sobre la tierra. Los Hecatónquiros, junto con los Cíclopes, fueron liberados luego por Zeus, quien así pudo igualar y superar fuerzas para poder derrotar a su padre y tíos (los Titanes) e iniciar la era de los dioses olímpicos.

Los Hecatónquiros fueron premiados por su ayuda y establecieron sus dominios en el mar adentro. De los tres, Briareo tras su liberación por Zeus paso a habitar el mar Egeo, por ello su mito suele confundirse, fusionarse o sustituir al gobernante original llamado Egeón (Nereo). Se cuenta que cuando Zeus, tras haber esta sido capturado y atado en una cueva por los dioses: Hera, Poseidón y otros más que conspiraron contra el padre de los dioses, la titanesa Thetis (en otras la nereida Tetis, la madre de Aquiles) fue en busca de Briareo, quien pudo soltar los nudos que ataban a Zeus, y hasta ahí llegaron los intentos de los otros dioses de oponerse y derrocar al rey de todos ellos.

De los tres, sólo a Briareo se le conoce esposa y descendencia; su mujer fue la ninfa Cimópolea (Cimo, Cimódoce, Cimótoe, y otras variantes ortográficas… ) [una nereida, o en otras versiones una hija de Poseidón, quien regia sobre las tormentas marinas]. Fruto de esa unión tenemos a Eolica (oios-lykos = loba solitaria), una diosa menor de los mares que hace referencia a aquellos vientos que generaban una ola grande y rompiente que caía sobre los barcos abriéndolos en dos con su fuerza.

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Un segundo grupo de gigantes originales fueron los Cíclopes. Los estudiosos de los mitos señalan dos o tres generaciones de estos gigantes con un único ojo en el frente. Los primeros llamados Cíclopes Mayores fueron los hijos de Gea/Gaya y Urano, su número, al igual que sus hermanos, los Hecatónquiros, es la de una triada; ellos fueron: Brontes (trueno), Estéropes (rayo) y Arges (relámpago); son, como indican sus nombres, representaciones de la fuerzas eléctricas en las tormentas y nuevamente vinculados a la actividad atmosférica. Tras su liberación por Zeus forjarían las armas de los dioses; el tridente de Poseidón, el casco de la invisibilidad de Hades, el arco y las flechas de Apolo y Artemisa, el escudo de Atenea, la lanza de Ares, y otras más, pero sobre todo la poderosa arma de Zeus, el rayo mismo.

Señalan los mitos a una segunda generación de estos señores de la fragua, estos son hijos o descendientes de los anteriores, conocidos como los Cíclopes Menores; y cuya cantidad varia, siendo generalmente cuatro, se conoce los nombres de: Elatreo (forjador), Eurialo (ancho mar), Halimedes (gobernante del mar) y Traco (tosco), pero se incluyen ademas nombres como: Acmonides (hijo del yunque) o Gasteroquerio (golpe en el vientre). La asociación de todos estos seres (mayores y menores) con la fragua y en una cantidad de entre tres, siete o diez hacen que se los vinculen con otros grupos de gigantes y entes primitivos vinculados a las fraguas, tales como: los hecateros, los curetes, los dáctilos, los coribantes, los cabiros y los telquines.

Otro aspecto importante que parece apoyar esta idea es la fisonomía de los estos gigantes, descritos con un solo ojo en medio de la frente, ello no deja de recordar a los herreros modernos y sus cascos de seguridad con un gran visor en medio de la mascara, para proteger los ojos de las chispas que saltan. Posiblemente, y para todos los efectos, se trataban de los mismos seres con versiones e historias adaptadas a las distintas localidades, y asociadas a cultos mistericos vinculados a los secretos de la herrería y la forja de armas; algo que era prioritario para aquellas sociedades de la edad del bronce, como hoy lo es la industria de las armas para los ejércitos modernos. De esta segunda generación se sabe que todos fueron asesinados por Apolo, en venganza por la muerte de su hijo Asclepio, a quien Zeus fulminó con un rayo; arma fabricada por estos gigantes en la fragua de Hefesto, quien para ese entonces ya mantenía a los Cíclopes como sus ayudantes en su residencia bajo el monte Etna.

Los gigantes protogenicos

Los primeros gigantes no fueron el fruto de los amores de Urano y Gea/Gaya; sino el resultado fecundador de la sangre derramada por el dios del cielo sobre la fértil tierra tras su castración; y nacidas de igual forma, era las hermanas de estos gigantes, ellas fueron las ninfas Meliades (dríades de los fresnos) y las Erinias o Furias, señoras de la venganza y castigo. Estos seres (los gigantes) a diferencia de sus predecesores (Hecatónquiros, Cíclopes y Titanes) no estuvieron encerrados dentro del vientre materno y desde su nacimiento vagaron sobre la tierra hasta que fueron eliminados posteriormente por dioses y héroes. Su altura permitió identificarlos con los distintos montes que existían en la península griega, en Anatolia, en los Balcanes, y en las costa de Italia, Sicilia y otras grandes islas del Mediterráneo.

Los gigantes son así vistos dentro de la imaginación de los mortales como los restos petrificados de aquellos seres que fueron derrotados y asesinados por los dioses cuando se opusieron a los mismos, y para aquellos que no murieron en la batalla y terminaron encerrados bajos los montes, aún su furia sale a la tierra y se les pone como la razón de que los volcanes expulsen fuego. Eso hace que en algunos mitos se los tenga como los hijos de la madre tierra (Gea/Gaya) y el ardiente Tartaro, el señor de las mayores profundidades del inframundo, pero esta es también una de las versiones del origen del monstruoso Tifón, por lo que se confunden y mezclan ambos mitos; incluso el destino similar de mostruoso Tifón y del gigante Encelado, hace que muchos los identifiquen a ambos como el mismo ser.

A diferencia del mito clásico (Gea-Urano) del poeta griego Hesíodo (siglo VII a.C), es la relación con los volcanes, el fuego y la tierra lo que hace que el poeta Higinio defienda este segundo enlace (Gea-Tartaro). Sin embargo se aclara que la naturaleza de la obra donde se cita esta segunda paternidad es atribuida a los trabajos de Higinio el astrónomo (supuestamente del siglo II d.C), para diferenciarlo del filósofo latino Cayo Julio Higinio (final del siglo I a.C); pero algunos estudiosos señalan que se trataría del mismo autor y que las obras ‘Fábulas’ y ‘Astronómica Poética‘, que son una serie de compendios de mitos y de leyendas sobre las constelaciones y que se difundieron ampliamente en la Edad Media, son en realidad compilaciones posteriores la obra de Cayo Julio Higinio, pero nada de esto es comprobable a la fecha, siendo para unos un solo autor y para otros dos distintos y con obras escritas diferenciadas.

La batalla entre los dioses olímpicos y los gigantes fue conocida como la Gigantomaquia, para muchos otra versión de la guerra de dioses y titanes. De aquellos gigantes primigenios se conoce que su número rondaba entre doce o trece (tradición clásica) a veinticuatro (según el poeta Virgilio), pero algunos mitos dicen que alcanzaban en número la centena; pero para efectos de la historia de la Gigantomaquia aquellos que atacaron el Olimpo eran igual en número a los dioses y sus aliados.

Se tiene presente además que la mayoría de las peleas contra los dioses fueron producto de los vaivenes de Gea/Gaya; en primer lugar cuando Urano encierra a sus hijos dentro de ella, ella conspira con estos para derrotar a su amante; cuando Cronos asume el control, pero no libera a todos los encerrados, Gea/Gaya conspira con sus nietos para lograr esto último; así los dioses ganan a los Titanes al liberar a Cíclopes y Hecatónquiros; pero la muerte y encierro de los titanes por parte de los dioses hizo que Gea/Gaya volviera a conspirar, ahora contra los dioses (sus nietos y bisnietos) enfrentándolos con los Gigantes; y cuando estos fueron derrotados, engendró al ultimo monstruo, Tifón, para lograr sus deseos. Es quizás el haber perdido en sus dos últimos intentos lo que hizo que Gea/Gaya dejara de meterse e interferir más con los dioses, y dejar las cosas como estaban ya.

Las razones por las cuales los gigantes atacaron el Olimpo sigue estando en duda, ya sea instigación de Gea/Gaya; por una promesa incumplida, como las muchas historias que cuentan de que Hera había convencido al gigante Porfirión de matar a Dioniso a cambio de la mano de su hija Hebe, igual se cuenta de los intentos de Hera de convencer al gigante Ctonio con trato similar, ofreciendole a cambio a Afrodita. Otros cuentan que las disputas se iniciaron por el robo del ganado sagrado de Helios en Sicilia por parte de los gigantes, o por impulso y deseo propio, al enterarse estos que los dioses no podían vencerlos si no iban acompañados de un mortal; lo cierto es que los gigantes un buen día decidieron invadir el Olimpo y alcanzar el cielo.

Estos seres que tenían esa ventaja, eran inmortales a menos que fueran atacados por un dios y un mortal a la vez, según señaló el oráculo. Enterándose de esta situación, se dice que Gea/Gaya descubrió una hierva que impediría tal suceso (ser muertos por un mortal), pero Zeus se adelantó y le dijo a Eos (la aurora) y Helios (el sol) y Selene (la luna) que no brillaran para poder tener los dioses acceso a esta mata antes que los gigantes. Resuelto este problema menor, faltaba encontrar el mortal que quisiera unir sus fuerzas con los dioses, algo que los mortales no les gustaba mucho, ya que los dioses eran para sus efectos muy veleidosos y apoyar a uno implicaba muchas veces molestar a otro. El mortal que fue convocado por los dioses, y convencido por Atenea ante el pedido de su padre de traer su ayuda, fue el más famoso de todos los héroes griegos, el poderoso Heracles (Hércules), que para aquellos tiempos se le conocía más por su nombre de nacimiento, Alcides.

El rey de los gigantes, Eurimedonte (amplia decisión), también es llamado en otras fuentes Porfirión (ebullición), atacó a Hera, seguramente para cobrar en ella misma el pago ofrecido por la diosa, pero los intentos de violación fueron frustrados por Zeus y Alcides, quienes con el rayo y las flechas envenenadas por la sangre de la hidra pusieron fin al rey de los gigantes. Desde entonces Alcides tomo el nombre de Heracles, que traduce, el salvador de Hera, seguramente muy a disgusto de la diosa.

Una de las hijas de Eurimedonte/Porfirion era la giganta Periboia (alrededor del ganado) tuvo con Poseidón un hijo, Nausítoo, quien se volvió el rey de los feacios, reino a cuyas costas llegó luego Ulises/Odiseo tras escapar de la isla de la ninfa Calipso. Los feacios eran un pueblo del mar, descrito por algunos marinos como una raza de gigantes.

Varios de los gigantes terminaron sus dias encerrados por los dioses bajos los montes, siendo así explicación en el mito del origen de los volcanes de las tantas islas del Mediterráneo; así Polibotes (hambriento) fue perseguido por Poseidón, al llegar a la isla de Kos (costa este de Anatolia), el dios agarró un pedazo de la isla y la lanzó sobre el gigante, que quedo aplastado formando el islote de Nisiro (hoy el volcán más joven del mar Egeo). Encélado (exhortación) fue perseguido por Atenea, quien al igual que su tío, empujo sobre el gigante parte del monte Etna, encerrándolo dentro. El monte Etna parece ser famoso lugar para encerrar aquellos que atentan contra los dioses, ya que los mitos también ponen bajo sus laderas al terrible Tifón; por ello el volcán Etna quizás siempre esta encendido, hay demasiados presos abajo gritando por salir.

Mimas, repitió la suerte de sus anteriores hermanos, fue sepultado bajo una masa de hierro fundido por Hefesto con la ayuda del dios Ares quien contenía al gigante mientras tanto; el lugar de su encierro cerca de la isla de las sirenas y es hoy identificado como el monte Vesubio.

Otros gigantes no tuvieron tal suerte, entre las víctimas mortales de aquella batalla entre dioses y gigantes tenemos a: Efialtes (pesadilla) fue muerto por dos flechas, una de Apolo en el ojo izquierdo y la flecha envenenada de Heracles en el derecho; y otro que cayó ante las saetas, esta vez de la diosa Artemisa, fue el gigante Gratión (beodo). Hipólito (guerrero) fue apuñalado por Hermes, quien se acercó al gigante usando el casco de invisibilidad de su tío Hades; Oranion (celestial) y Eurito (ancho) fueron vencidos por Dioniso con su tirso (látigo); luego Dioniso persiguió a Alpo (elevado) hasta Sicilia donde le introdujo su tirso en la garganta, haciendo caer asfixiado al gigante; se dice que la ola que levanto su caída fue tan grande que apago por largo tiempo las llamas del Etna. Apuñalado por la lanza de Ares tenemos a Peloro (piedra); mientras que Clitio (glorioso) fue encendido vivo por las antorchas de Hecate; y finalmente Agrio (salvaje) y Thoos (rápido) fueron golpeados por las Moira (Parcas) con sus mazos de bronce hasta que cayeron al piso.

En un momento de la batalla Hyperbios (afortunado) y Agastenes (adorado) peleaban contra Zeus, mientras Hera a su lado daba fin con una espada a los gigantes Harpolykos (arrogante) y Foitos (pretendiente), cerca Heracles luchaba contra Pancrates (imponente); mientras el gigante Ctonio (de la tierra) era vencido por Demeter; y a su lado Atenea luchaba también contra Erictipo (antojado), tras haber dejado ya en el suelo al gigante Biata (violento).

Otros gigantes fueron principalmente alcanzados por los rayos de Zeus, entre ellos figuran: Alecto (incansable), Chionofilos (nevado), Enfitos (arrojado), Euboios (euforico), Euribias (fuerte), Euforbos (amigable), Euriale (amplio), Damysos (conquistador), Hyperfase (glotón), Molodros (corredor), Obrimos (aplastante), Ochteo (pujante), Olictor (asesino), Otos (desconocido), Rhoicos (rocoso), Theodamas (demonio), Theomises (divino), etc… , todos ellos y todos los anteriores terminaron rematados por las flechas envenenadas por la sangre de la hidra que le lanzó Heracles.

No todos estos gigantes primarios murieron en la batalla contra los dioses, se menciona que Aristeo (elevado) escapó a Sicilia y Siceo (higuera), quien fue perseguido por Zeus hasta Cilicia (Anatolia), ambos encontraron refugio con su madre (Gea/Gaya) quien los transformó en escarabajo e higuera respectivamente.

Otros gigantes hijos de Gea/Gaya

Los Gigantes de la primera generación fueron para los poetas un grupo donde, salvo por algunos nombres que quitan y ponen, es una historia común de lucha contra los dioses y el mortal (Heracles) que le daría muerte. Los que aparecieron luego en otras historias forman un grupo disperso, no todos ya hijos de la tierra, y surgieron como necesarios complementos para reforzar lo heroico de nuevas historias creadas por los poetas de antaño. Este grupo tiene en común su gran tamaño (en todo caso menor que el tamaño de sus predecesores) y fuerza; algunos conservan su apariencia monstruosas, pero ya ello no es necesario de mantener, tal es el caso de Orión, que es descrito como un gigante atractivo, si se puede obviar el tamaño. Un caso particular que será tratado en otra entrada es Tifón, quien dada su naturaleza y la de sus descendientes requiere un trato especial y aparte.

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Estos nuevos gigantes fueron muertos por los dioses y héroes en otras oportunidades (aparte de la gigantomaquia) y otros lugares. Entre ellos tenemos al gigante Alcioneo (el fuerte), quien era rey de los gigantes en una región peninsular de Tracia (costa sureste de los Balcanes) y tenía en don de la inmortalidad siempre que permaneciera dentro de los confines de sus reino. El mito de este gigante se confunde (dado su rango de rey) con el mito del gigante Eurimedonte y se pone muchas veces a Alcioneo como uno de los gigantes instigadores de la gigantomaquia.

Según la leyenda más común se tiene que Heracles se lo encontró en uno de sus viajes y mientras dormía el héroe lo incapacito con sus flechas y maza. Luego sabiendo de su poder y siguiendo los consejos de la diosa Atenea, el héroe arrastró al gigante hasta sacarlo fuera de la región de Trallene (su patria), tan pronto como salió de su tierra natal, el gigante cae muerto por el veneno de las flechas que ya tenía clavadas.

Se cuenta que las hijas del gigante al verlo caer corrieron a su lado y se transformaron en aves, en alciones (martines pescadores). Las siete hijas del gigante (las Alcionides) son a saber: Fitonia (ritmo), Ante (afirmar), Metone (costumbre), Alcippe (tartamuda), Pallene (fatiga), Drimo (lamento), y Asteria (estrella). [Mito que recuerda por su número comparable a las hijas del titán Atlas, las famosas Pléyades, que fueron transformadas en palomas para escapar del gigante Orión].

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En la región de Lidia (región occidental de la península de Anatolia) se tiene que los gigantes Anax (conocido) y Asterión (estrellado) (padre e hijo respectivamente) también fueron asesinados por Heracles, con ayuda de Atenea, cuando el héroe paso por aquellas tierras. El mito indica que la diosa uso las pieles impenetrables de los gigantes para forrar su égida (escudo); pero lo más probable es que se mezcle la narración de esta historia con el mito de la Titanomaquia, donde la diosa dio muerte al titán Palas (lanza) y uso su piel para tal fin (en algunas versiones como la de los poetas Apolodoro e Higino, Palas es citado como un gigante y no un titán). [Igual confusión ocurre con Egeón (tormentoso), muerto por las flechas de Artemisa; pero este no era un gigante, sino otro titán que gobernaba el mar Egeo y que apoyó a los titanes en la Titanomaquia; este titán (Egeón) se asocia o identifica con el dios Nereo que era gobernante del mar señalado en la época de los titanes, pero también se identifica con este nombre a Tifón y al hecatónquiro Briareo].

En la versión lidia Asterio reinaba la isla de Anactoria (Anax+Asterio) despues de la muerte de su padre; fue derrotado por un hijo de Apolo y Arce (una hija del rey Minos); los restos del gigante Asterión fueron enterrados en la pequeña isla de Lade; mientras que Anactora paso a tomar el nombre del héroe conquistador, y aún hoy es conocida como Mileto.

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Damasen (domador) era otro gigante lidio, el gigante había sido criado por la diosa Eris; y era famoso por haber dado muerte a un dragón serpiente en la región de Lidia (oeste de Anatolia); pero algunos estudiosos identifican el mito de Damasen y el dragón como una versión local del propio Heracles, quien en los mitos griegos mató a un dragón lidio que desbastaba la región. En el mito lidio la ninfa Moria (destino) vio como un dragón serpiente estrangulaba y mataba a su joven hermano, Tyllos (árbol); la ninfa pidió la ayuda del gigante Damasen para matar al dragón, mientras ella recuperaba el cuerpo de su joven hermano y usando unas hiervas mágicas lo devolvía a la vida. Los griegos identifican este mito con el de Tántalo y Pélope (el padre que mata al hijo para servirlo a los dioses, quien es luego revivido por las Moiras).

En la gigantomaquia se dice que Damasen murió atravesado por la lanza del dios Ares; y se le identifica también con el gigante Damysos (conquistador), que era conocido como el más rápido de los gigantes. Tan grande fue su leyenda al respecto, que los mitos señalan que el centauro Quirón desenterró los restos de Damysos e implantó los talones del gigante en el héroe Aquiles, explicación tardía en el mito de la gran rapidez en la carrera del mayor héroe griego que lucho en la guerra de Troya.

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Otro gigante libio fue Hilo; pero sobre este gigante hay poca información; y sólo se dice que un río local tomo su nombre y se volvió afluente del río Hermos (hoy río Gerdiz en Turquía). Hilo posiblemente fue eliminado por Heracles cuando estuvo como esclavo de la reina Ónfale en Lidia; pero los griegos lo identificaron con otro gigante, Gerión, que vivía al otro lado del mundo.

Hilo es generalmente un héroe local para los hileos (un pueblo que se estableció en la región norte de Tesalia, en la Grecia continental). Según los mitos Hilo es uno de esos tantos hijos regados por el mundo que dejó Heracles, en este caso cuando el héroe paso por la tierra de los feacios buscando ser purificado por el asesinato de sus hijos (una de los tantos logros de Hera contra el hijo bastardo del marido); en ese lugar tuvo amores con la nayade Mélite (dulce miel), hija del río Egeo (en Corcira, hoy isla de Corfu al oeste de Grecia, supuesta tierra de los feacios). Hilo habría sido adoptado por el rey Eginio de la región, en agradecimiento por la ayuda de Heracles para recuperar su trono. Hilo heredaría luego el trono de su padre adoptivo. Los intentos de Hilo por recuperar la patria de su padre tras su muerte (en el Peloponeso) resultaron fatales para el nuevo rey; pero tres generaciones posteriores lo lograron; siendo este hecho conocido como la invasión dórica del Peloponeso.

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En Arcadia (región del Peloponeso en Grecia) vivió el gigante Azeus (sequía); no está claro de que lado de la lucha entre los gigantes y los dioses luchó, y como murió; ya que otros gigantes arcadianos habían ayudado antes a los dioses. Azeus según el mito fue padre de Lycon (lobo), quien fue rey de los arcadianos, sucedido luego por su hijo Pelasgo, y finalmente por el hijo de este, el rey Licaón (lobo); un rey tristemente celebre por atreverse a servirle a los dioses la carne de su propio hijo Níctimo. Por tal atrevimiento Licaón y varios de sus hijos fueron transformados en lobos (el mito de los hombres lobo); sin embargo la mayoría de los hijos Licaón que lograron escapar de las furia de los dioses, vagaron por toda Grecia y más allá, fundando múltiples ciudades por todo el Mediterráneo. De Níctimo se dice fue luego resucitado por los dioses y reemplazó en el trono a su padre.

Otros gigantes arcadianos citados fueron Hopladamos (brazo armado) y Anytos (realizador). Hopladamos se recordado como el gigante que había ayudado a la diosa Rea, la madre los olimpicos, cuando Cronos, habiendo descubierto el engaño de ocultarle al neonato Zeus fue furioso contra ella. El gigante Anytos (realizador) figura como protector y guardian de la diosa Desponia (hija de Demeter y Poseidón). Hopladamos y Anytos suelen ser ubicados más dentro del Curetes (dioses rústicos, hijos de los Oureas, las montañas, que en Creta ocultaron al infante Zeus de su terrible padre) que como gigantes propiamente, aunque se aclara que los Curetes son descritos también como una raza de gigantes.

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Argos Panoptes (Argos ‘de todos los ojos’) fue un gigante de la región de Argolida, en el Peloponeso griego, cuya capital era la ciudad de Argos. Se le pone como hijo de Gea/Gaya, pero no se aclara el padre; posiblemente como muchos otros fue una creación de la diosa por si misma. El mito de este gigante se vincula a la región y los reyes de la ciudad de Argos, y por ello su ascendencia termina en algunas versiones como hermano o tío de Io, la nayade que provocó su muerte.

Pese a ello, en mayoría de las tradiciones la esposa de Argos Panoptes fue la nayade Ismene, hija del río Asopo, y ambos fueron padres de Yaso, uno de los primeros reyes de la ciudad de Argos. Hijo de este rey tenemos a su sucesor el rey Forbas; y luego al hijo de este, el rey Arestor, quien fue padre de Argus (quien fabrico el navío Argos con el que viajaron los argonautas en la búsqueda del vellocino de oro).

La esposa de Arestor era la nayade Micenas (hija del río Inaco y Melia (miel)), y hermana de esta ninfa era la nayade Io, quien estaba al servicio (sacerdotisa) de la diosa Hera. En otros mitos Inaco es visto como el fundador de la primera ciudad, y como el primer rey de Argos [aquí Yaso y Inaco disputan ese honor, y seguramente se funden sus mitos, en otras tradiciones se elimina este conflicto al poner a Yaso como un hijo o un nieto de Foroneo, hijo de Inaco; siendo Inaco el primero, Foroneo el segundo, y así…; pero hay que tener presente que según las fuentes la genealogía de la primera dinastía de la ciudad de Argos cambia mucho]. Igualmente Io es puesta en algunas versiones como hija de Yaso.

Pese a estas diferencias que para efecto de la historia poco abarcan, todas coinciden que este gigante es descrito como un ser con múltiples ojos (al menos cien), y era un guardián muy efectivo ya que siempre permanecían la mitad de esos globos oculares abiertos, incluso mientras dormía. En un principio Argos estuvo al servicio de los dioses, de Hera fue su adalid, quien lo uso para dar muerte a la ninfa Equidna (vivora) cuando ésta dormía en su cueva. Equidna era la esposa de Tifón, y fue la madre de muchos dragones y otros monstruos de la mitología griega, entre ellos la esfinge, la quimera, cancebero y Orto (los perros de tres y dos cabezas), asi como leones y cerdos monstruosos. Su muerte ponía fin a la generadora de bestias terribles y mortales, algo que su marido Zeus consideraba importante, ya que los héroes sólo probaban su valia a matar a alguno de los hijos de aquella ninfa de los mares; su muerte eliminaba el suministro constante de bestias que los futuros héroes necesitarian.

La principal historia del gigante Argos se vincula a su ultimo trabajo. La ninfa Io había estado siendo perseguida por Zeus. Io que era una sierva de Hera pronto tuvo que soportar la ira de la señora del Olimpo. Zeus para proteger a la amada la transformó en ternera, pero la diosa no pudo ser engañada y exigió como regalo a la blanca vaca; poniendo al gigante Argos a su vigilancia y cuidado. Pero Zeus, rey de los dioses, también sabía jugar y envió a Hermes a rescatar a su amante. El dios de las mentiras y los ladrones, entró disfrazado de pastor, y acunó al gigante para que durmiera con la música de su flauta de cañas, tan pronto todos sus ojos se cerraron el dios puso fin al gigante con su espada decapitándolo, y escapando con la becerra. Al final Hera recompensó a Argos por su servicio poniendo sus cien ojos en la cola de su pájaro sagrado, el pavo real.

Io escapo hasta llegar a Egipto donde nació el fruto de su unión con Zeus, el futuro rey Épafo; quien caso con Menfis (una hija del río Nilo), su hija Libia fue amante de Poseidón y fruto de esta relación nacieron los reyes que en los mitos griegos gobernarían Libia, Egipto, Etiopía, Arabia, Canaan (Palestina), Fenicia, Cilicia y Tracia; y descendientes de estos se volverían reyes de Creta, y la región de Tesalia en Grecia; y varios de ellos disputarían luego el trono de Argos, pero esa es otra historia.

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El último de los gigantes, hijo de Gea/Gaya, digno de mencionar es Ticio/Titio (violador); en primeras versiones es como todos los gigantes un hijo de la madre tierra; mitos posteriores lo ponen como hijo de Elara (una princesa) que fue visitada por Zeus. La joven sabiéndose preñada y conociendo la ira de la esposa del dios, o de su propio padre, se escondió en una cueva, pero al estar oculta ninguna diosa de los partos se presentó a ayudarla, y la criatura siguió creciendo hasta que reventó el vientre materno; siendo el neonato recogido y cuidado por Gea.

Ticio creció con una lujuria desenfrenada y en algún punto de la historia la diosa Hera lo instigo para que violara a Leto; pero los gritos de la diosa oculta atrajeron la atención de sus hijos. Apolo y Artemisa corrieron a salvar a su madre y cubrir de fechas al gigante. Como muchos gigantes este eran inmortal al estar en contacto con su madre, y la fechas poco pudieron contra la bestia; finalmente el propio Zeus tuvo que intervenir enviando al gigante con un rayo hasta el mismo Tartaro, donde fue atado con serpientes vivas y condenado a que su vientre fuera devorado todos los días por un buitre (acto que recuerda un poco el castigo impuesto a el titán Prometeo).

Muchos estudiosos sugieren que Ticio fue algún dios menor ctonico arcaico de Beocia, dada su relación con las cuevas; su apariencia y deseo sexual recuerda a criaturas como los sátiros, pero como muchos de estos mitos ellos fueron luego suprimidos y remeplazados con la llegada de dioses extrajeros vinculados a cultos mistéricos como fueron luego los cultos de Apolo y Artemisa, relacionados a los oráculos, ciclos de Sol y Luna, y a los bosques mismos.

Los gigantes hijos de Poseidón

No todos los gigantes tuvieron final con la gigantomaquia, algunos clanes parecen que nunca se involucraron, o simplemente su presencia parece responder a mitos posteriores donde los héroes luchaban contra tales monstruos, generalmente comedores de carne humana. Poseidón fue padre de muchos de esos gigantes en tiempos de los olímpicos, y muchos de sus hijos terminarían a manos de varios de los héroes, pero principalmente ante Heracles; entre ellos se tiene a: el cíclope Polifemo; los Alóadas; Crisaor, padre del gigante de tres cuerpos Gerión y al cazador Orión, que es puesto muchas veces como un gigante.

gigantes - hijos de poseidon

Por su parte, el héroe Ulises/Odiseo se encontró en sus viajes a varios gigantes antropófagos; entre ellos los cíclopes que habitaban una isla (identificada como Sicilia, la isla donde estos gigantes uni-ojos trabajaban bajo el monte Etna como herreros para el dios Hefesto), y los lestrigones (sorprendentes), otra familia de gigantes que habitaban la isla de Lestrigonia (identificada generalmente como parte occidental de Sicilia, o con la isla de Cedeña). De estos gigantes, su rey Antífates se le pone como un nieto de Gea y Poseidón, siendo el padre de este el gigante Lestrigon, de quien derivaría el resto de la tribu. Otros hijos de esta pareja fueron el gigante Anteo y la ninfa Caribdis (succionadora), quien por intentar cubrir la tierra con las aguas del mar, para así ampliar el reino de su padre, fue transformada por Zeus en un monstruo, y colocada junto a otra ninfa, Escila, que tuvo similar destino; cada una en cada lado del estrecho de Mesina (entre Italia y Sicilia) donde los barcos al esquivar a una de las bestias, terminaban en garras de la otra. Los argonautas fueron capaces de evitar ambos peligros gracias a que los guió Thetis, una de las nereidas. Odiseo siguiendo el sabio consejo de Circe prefirió arriesgarse con Escila y sacrificar parte de su tripulación antes que perder el barco completo con Caribdis.

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De los lestrigones se cuenta que Odiseo y sus compañeros tras haber escapado de la isla de los cíclopes llegan con una docena de embarcaciones a un puerto rodeado por abruptos acantilados, con sólo una entrada entre dos promontorios. Los capitanes metieron sus naves dentro del puerto muy juntas entre sí. Odiseo guardó su propia nave fuera del puerto, amarrada a una roca y trepó a una roca alta para hacer un reconocimiento. Envió a tres de sus hombres para que averiguaran algo sobre los habitantes del lugar.

Los hombres siguieron por un camino y encontraron a una joven que era hija de Antífates, el rey, y ella los condujo a su casa. Cuando llegaron allí vieron una mujer gigantesca, esposa del rey; quien llamó a su marido, y este tan pronto apareció agarro a uno de los hombres y empezó a devorarlo. Los otros dos hombres escaparon horrorizados, pero fueron perseguidos por miles de lestrigones, que eran de tamaño gigantesco; los gigantes lanzaron rocas inmensas desde los acantilados con las que destrozaron los barcos, y arponearon a los hombres como a peces. Odiseo pudo escapar con un único barco por no estar dentro en el puerto; el resto de las embarcaciones y sus tripulantes, se perdieron. La tripulación superviviente llegaría después a morada de Circe en la isla Eea (identificadas como alguna de las islas Pontinas, en la costa de Italia, o algún otro islote cerca de Corcega).

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Los mitos señalan que existe un tercer grupo de Cíclopes, de naturaleza distinta a la de sus parientes herreros y ctonicos; ellos eran más bien granjeros y ganaderos. Esta era una raza de seres de naturaleza antropófaga que vivían en la “isla de los cíclopes“, lugar hoy asociado a la isla de Sicilia, ya que ahí estaba la fragua de Hefesto bajo el monte Etna, y seguramente donde estos seres se asentaron sabiendo que ya habían otros de sus semejantes.

Este grupo de Cíclopes tenía una naturaleza que no era tan ctonica como parecen ser aquellos señores originales de la fragua, y se cuenta que muchos de ellos fueron (al igual que los primeros gigantes) hijos de la sangre derramada por la castración de Urano; hay quienes dicen que ellos eran los monstruosos descendientes de los dioses del mar; resultados terribles y deformes de los amores de dioses y ninfas; siendo el más famoso de estos cíclopes, Polifemo; hijo de Poseidón y Toosa, una de las ninfas las corrientes marinas, hermana de seres terribles tales como Escila, Equidna, descritas todas como seres mitad mujer y mitad serpiente marina; todas ellas hijas de Ceto y Forcis, quienes son descritos como los padres de los monstruos marinos.

De Polifemo se narran dos historias, la primera su rivalidad con el pastor Acis, a quien elimina para así tratar de quedarse con la nereida Galatea; la segunda y más conocido, su encuentro con Odiseo y sus compañeros, quien tras devorar a varios de ellos, es engañado por el héroe griego y cegado por Odiseo y sus hombres, pero pese a que el héroe y el resto de sus hombres escapan de la isla de los cíclopes, no se quedaron sin recibir luego el castigo de Poseidón por haber lastimado a su hijo.

Polifemo había sido advertido de tal desgracia (quedarse ciego) por uno de sus congéneres, el cíclope Telemo, a quien los mitos describen como un vidente, pero no mencionan cual es la ascendencia y/o descendencia de este cíclope; lo más seguro se trataría de algún medio-hermano de Polifemo. En ese entonces el cíclope antropófago había perdido sus hábitos terribles por andar enamorado de una nereida; y contestó a profeta que él ya estaba ciego por la ninfa, menospreciando la posibilidad de que un mortal pudiera dañarlo.

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Anteo (hostil) habitaba en la isla de Irasa, la ubicación de esta isla es dudosa, se dice que estaba ubicada después del estrecho de Gibraltar (Columnas de Hércules) y en las costas de Libia (entendiendo que para los griegos Libia era toda la costa norte de África); siendo esta región lo que hoy serían las costas del actual Marruecos.

Anteo obligaba a los viajeros que pasaban por su tierra a competir con él en un combate de lucha libre; nadie resultaba vencedor de tal evento, ya que al estar conectado a la tierra (su madre) era invencible; y así mató a todos los que se atrevieron a pasar por sus tierras; usando luego los cráneos de sus víctimas para cubrir el templo de su padre Poseidón.

Su suerte terminó cuando Heracles pasó por el desierto libio hacia la tierra de las Hesperides, en su undécimo viaje. Al igual que con los viajeros anteriores Anteo reto al héroe a una lucha; tres veces el héroe lo tumbó sobre el tierra, pero milagrosamente el gigante recuperaba sus brios; dándose cuenta de ello finalmente Heracles lo sujetó por la cintura impidiendo que volviera a tocar la tierra para agarrar fuerza, debilitando al gigante el héroe fue así finalmente capaz de aplastar sus costillas y matarlo.

Los mitos Bereberes dicen que Heracles se unió esa noche con Tingis (Tinga, Tinjis), la mujer de Anteo (y de acuerdo a los mitos locales, una diosa local de la fertilidad), de esas relaciones nació Sufax (vigilante), y este ocupó el puesto de guardia del país de los Bereberes que antes era ocupado por el esposo de su madre. Muchas de estas tribus nómadas del desierto ponen a Sufax como uno de sus antepasados; y atribuyen a él y sus descendientes la creación de varias ciudades importantes en las rutas de comercio que abarcaron los antiguos reinos de Mauritania y Numidia (desde Marruecos a Túnez, por la costa norte de África). Entre ellas se cuentan la ciudad de Tingis, y hoy en grafía árabe es llamada ciudad de Tánger, ubicada en el lugar donde se dice fue sepultado Anteo y nombrada así por la madre de Sufax; de igual forma la ciudad Sfax en Túnez es nombrada por el hijo de Heracles; indicando lo extenso del territorio que abarcaron sus conquistas.

También los mitos señalan que de Tingis y Anteo tenían una hija, el nombre de esta niña no está claro, figuran entre ellos: Alceis, Barce o más comúnmente Ifione. Algunos escritos dicen que el héroe griego no sólo se acostó con la esposa del gigante, sino con la hija también; atribuyéndole a la relación un hijo llamado Palemon (luchador), al que debemos no confundir con el dios griego encargado de los puertos. Lo más probable que Palemón sea aquí un sobrenombre para Sufax; ya que también era un alias usado para alabar a su padre Heracles.

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Los Alóadas (los que aplastan) eran dos gemelos, hijos de Poseidón e Ifimedia (hija del rey Tríopas, uno de los helíadas, hijo Helios y la ninfa Rodo; Ifimedia era esposa del rey Aloe de la región de Acaya, en el Peloponeso). Los gemelos fueron conocidos como Oto (buho) y Efialtes (saltador), y pronto se descubrió su naturaleza divina ya que crecían cada año un codo de ancho y tres de altura. Cuando tenían nueve años sus cuerpos medían nueve codos de ancho y veintisiete de altura (unos cinco metros de ancho y catorce metros de alto aproximadamente, esto es ocho veces la altura humana promedio).

Los Alóadas eran famosos en las primeras historias de Grecia por su extraordinaria fuerza y su espíritu atrevido; se dice que ellos fueron al rescate de su madre y hermana Pancrátide cuando fueron raptadas por piratas tracios; y aunque pudieron matar a los secuestradores y rescatar a su madre, su hermana moriría en el asalto. Se les atribuye la fundación de la ciudad de Aloium en Tesalia, y el haber sido los primeros de todos los hombres que adoraron a las Musas en el monte Helicón. Fueron adorados como héroes también por los pobladores de la isla de Naxos, lugar donde fueron llevadas su madre y hermana por los piratas, y donde fueron a rescatarlas los gemelos. En estos lugares los Alóadas eran representados como un par de jóvenes cazadores, que terminaron sus días por una disputa entre ellos.

Otras leyendas no los muestran tan favorables, desde temprana edad, amenazaron a los dioses con la guerra, y trataron de poner montes unos sobre otros para alcanzar el Olimpo [similar a lo ocurrido en la gigantomaquia, y posiblemente el mito se confunde por que Efialtes era también el nombre de uno de los gigantes que atacó el Olimpo colocando montes sobre montes para escalar al cielo, y este gigante fue asesinado por Apolo en la gigantomaquia]; por ello Homero dice que los Alóadas habrían cumplido su objetivo, si se les hubiera permitido crecer hasta la edad de la virilidad; pero Apolo frustró sus planes y los destruyó antes de que comenzaran a aparecer sus barbas. Según Higinio, Apolo envió un ciervo entre ellos y al intentar capturarlo se mataron entre ellos. Apolodoro sin embargo no los hace perecer por intentar tomar el Olimpo; sino por el hecho de que amontonaron las montañas una sobre otra, y amenazar con cambiar la tierra en el mar y el mar en la tierra.

En la mayoría de los mitos sobre estos gigantes se cuenta que Ares fue el primero en enfrentarlos, pero los gigantes lo encerraron en un barril, lugar donde permaneció por más de un año antes de ser rescatado por Hermes, quien supo donde se encontraba atrapado. En otras versiones sólo fue liberado cuando Artemisa se ofreció a acostarse con Oto, lo que hizo que Efialtes sintiera envidia y se pelearan. La diosa se transformó en cierva y huyó saltando entre ellos. Los Alóadas, que no querían dejarla escapar, arrojaron las lanzas y así cada uno mató al otro. Como castigo por su presunción se cuenta que en el reino de Hades fueron atados a un pilar con serpientes, con la cara vuelta el uno al otro, y fueron perpetuamente atormentados por los gritos de un búho.

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Crisao (espada dorada) es según Hesiodo el hijo de Poseidón y la gorgona Medusa. En los mitos las gorgonas (las terribles) eran hijas de los dioses marinos Forcis y Ceto; cuando terminó la titanomaquia, estas ninfas de gran belleza, en oposición a sus hermanas las Greas (las grices/las viejas), fueron invitadas al Olimpo. Las versiones cambian sobre las circunstancias, pero el punto común de todas las historias es que Poseidón se acostó con Medusa en el templo de Atenea. La diosa tuvo poca piedad con aquella hija de los mares, y tal fue su rabia que transformó, no sólo a Medusa, sino a sus hermanas también, en grotescas criaturas.

Las gorgonas son descritas con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí en sus bocas; pero su rasgo más conocido son las serpientes donde ante hubo hermosas cabelleras (imagen que comparten con otras criaturas ctonicas como las erinias/furias); tal era su terrible aspecto que congelaban y convertían en piedra a aquellos que se atrevieran a mirarlas. La furia de Atenea fue contra la gorgona Medusa tan grande que de las tres, ella era la única mortal (podía morir a manos de mortales).

Correspondió al héroe Perseo, hijo de Zeus, el destino de vencer a la gorgona; y el joven recibió la ayuda de la diosa Atenea, quien le dijo como matar al monstruo. Se cuenta que a la muerte por decapitación de Medusa, nacieron de la misma dos criaturas, una era el caballo alado Pegaso y la segunda un joven que nació todo armado (al igual que Atenea cuando nació por la cabeza de su padre Zeus), de nombre Crisao, aunque en otras historias el joven gigante es reemplazado por un jabalí alado.

Perseo poco se fijo en aquel chico, ya que tan pronto vio a Pegaso, se montó en el potro y voló para retornar a su tierra y entregar la cabeza al rey Polidectes, quien pretendía desposar a la fuerza a la madre del chico. En su camino de regreso uso el poder de la mirada de Medusa para convertir en piedra al titán Atlas (convirtiéndose en la cordillera de montañas que hay el noroeste de África y que toman el nombre de titán), quien así pudo descansar de soportar el peso del firmamento; transformó en piedra también a Ceto, quien como dragón marino iba a devorar a Andromeda, sacrificio humano ofrecido para apaciguar la ira de los dioses del mar, cuando la reina Casiopea de Etiopia los ofendió al asegurar que su hija era más hermosa que las hijas del mar; y termina con el chico volviendo piedra a Polidectes y su corte, al rescatar a su madre. La cabeza de la gorgona fue entregada finalmente en el templo de Atenea, y la diosa la coloco en su égida (escudo).

De Crisao, salvo por su milagroso nacimiento no hay más referencias; se le pone como un rey en Iberia (España), posiblemente antepasado directo de los reyes de la mítica Tartessos. Crisao desposó a la oceánide Caliore (bello flujo); fruto de esa unión tenemos a un gigante que sobrepaso por su apariencia en fama a su padre. Gerión (de la tierra) es descrito como un ser con tres cuerpos unidos en el torso; vivía en la isla de Eritrea (roja) en el extremo occidental donde Océano rodea la tierra (la región que se identifica actualmente con la región donde esta la actual ciudad de Cáliz).

Se cuenta que Gerión poseía un fabuloso ganado cuyas pieles eran del rojo a la luz de la puesta del sol. Heracles fue enviado en su décimo trabajo a conseguir, sin pedirlo, ni comprarlo, dicho ganado. Cuando el héroe llegó a la isla se encontró primero y mató con su masa al perro guardián de dos cabezas Ortos, quien había olido su presencia; luego el pastor Euritión (honrado) quien había acudido a ayudar al fiel perro; y finalmente al propio Gerión, a quien dio muerte con una de sus flechas envenenadas, atravesando de un tiro los tres corazones del gigante. Hoy se cuenta que las cabezas del gigante están enterradas en el mismo lugar donde se levantó la Torre de Hércules en La Coruña. Con esta tarea completa el héroe puso el ganado en su barco y los condujo de nuevo al Peloponeso griego. Algunos proponen que las actuales constelaciones de Orión, Tauro, Canis Major y Canis Menor; eran en tiempos de los antiguos griegos identificadas con el gigante Gerión, su ganado y su perro de dos cabezas Orto.

Eritia (roja) hace mención a dos ninfas distintas, la primera es una Hesperide, la segunda una hija de Gerión, y quien daba el nombre de una de las islas frente a Tartessos, mítica civilización de la edad del bronce asentada en la hoy desembocadura del río Guadalquivir. La hesperide Eritia es puesta como madre de Euritión junto con el dios Ares; por otra parte la Eritia hija del gigante Gerión fue madre con Hermes de Norax, mítico héroe de Tartessos, fundador la ciudad de Nora, la primera en la isla de Cerdeña.

En otra versión de la historia se contaba en todo el mundo antiguo de la belleza del ganado del rey Crisao; del rey se sabía que tenia tres hijos, trillizos; y del padre y de sus hijos se contaban historias de valentía en los combates y en la guerra; además se decía que cada uno de estos hijos tenía a su disposición grandes fuerzas reclutadas de las tribus guerreras vecinas. Fue por estos informes que Euristeo, pensando en cualquier expedición contra estos ellos sería demasiado difícil para tener éxito, había asignado el décimo trabajo a Heracles, (robo de los bueyes de Gerión) que acabamos de describir; y Heracles, al darse cuenta de que la tarea requería preparación a gran escala e implicaba grandes penalidades, reunió un armamento notable y una multitud de soldados, como sería adecuado para tal expedición. Los hermanos, que actuaban como uno solo, no atacaron a Heracles a motu proprio, sino que, viéndolo robar sus reses, procedieron a recuperar lo que les había sido arrebatado por medio de la fuerza

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Orión es uno de esos héroes/gigantes de la mitología clásica que a diferencia de otros como Heracles/Hércules, Perseo, Jasón o Teseo, no tuvo a ningún poeta que registrara su historia. Aparece como nota marginal en muchas obras, entre ellas Homero lo cita en la Ilíada como una constelación y la estrella Sirio como su perro; y en la Odisea, el protagonista (Odiseo) lo ve cazando en el inframundo con un garrote de bronce, y Virgilio, en la Eneida, muestra a Orión como un gigante vadeando el mar Egeo. En la obra de Hesíodo, ‘los Trabajos y los días‘, Orión es también una constelación cuyos movimientos son usados para datar las faenas agrícolas; pero la leyenda más extensa que Hesíodo dio sobre este héroe se encuentra en una obra perdida. Es sobre esta historia perdida que otros autores hicieron sus propias adaptaciones; las principales diferencias entre las distintas versiones de su historia se encuentran en su nacimiento y su muerte; otros mitos han sido incluidos en la historia como complementos, así como son distintas las muchas peleas extras de Heracles vinculadas a sus doce trabajos.

Del nacimiento de Orión se dan dos historias básicas. La primera es que Orión es hijo de Poseidón y Euriale, normalmente una hija del rey cretense Minos; pero los nombres de la hija del rey pueden variar, e incluso la madre, en una de mis versiones preferidas Euriale (terrible) no era otra que una de las gorgonas, una hermana de Medusa. La segunda versión pone a Orión como hijo de tres dioses, Zeus, Poseidón y Hermes, quienes viajando por Beocia se hospedaron en la casa del rey Hirieo de Tanagra; por su hospitalidad los dioses le ofrecieron un deseo y el anciano rey pidió un hijo. Los tres dioses orinaron sobre una piel de buey y la enterraron, a la décima luna el rey exhumo la piel y encontró a un niño dentro al que llamó Orión (urea/orina); pero el nombre también se vincula a la fuerza dadora de vida de la madre tierra (nacido de la tierra); y por tanto el nombre Orión se relaciona con los Ourea (las montañas), siendo así emparentado o identificado como un gigante.

Orión fue seguramente uno de esos tantos héroes del mundo griego, y cuyo mito se funde con otros, como el caso del Horus ciego de Egipto; el cazador Cefalo, seducido por la diosa Eos; el cazador Acteón que fue transformado en ciervo y muerto por sus propios perros cuando si querer vio a Artemisa bañándose mientras él estaba de cacería; e incluso el gigante Ticio que intentó violar a la diosa Leto, muerto por las fechas de Apolo y Artemisa.

Orión es descrito como un gigante majo, seguramente era en comparación a los pobladores de aquellos tiempos un hombre de gran altura, sin ser necesariamente un gigante en el sentido estricto, y su vida estuvo atrapada en amores no correspondidos.

Cuando joven Orión cazaba en su tierra natal y en una de esas tantas cacerías descubrió a las hijas del titán Atlas, desde entonces y durante siete años persiguió a las ninfas Pleyades; finalmente los dioses intervinieron, en unas versiones Zeus, en otras Artemisa, y transformaron a las ninfas en palomas, y estas subieron al cielo, lejos del gigante que las acosaba, formado el pequeño y brillante grupo de estrellas que llevan su nombre.

Es sobre esta leyenda que el poeta Higino conecta Orión con una de las constelaciones más reconocidas de los cielos. Según la versión del poeta cuando Orión perseguía a las ninfas, Zeus interpuso entre ellas y el cazador y sus perros a un toro (Tauro); las ninfas ya como palomas están a un lado del toro; y Orión y sus dos perros (Canis Mayor y Canis Menor) del otro lado; la constelación de la liebre, a los pies del cazador es una constelación moderna, y se pone como la presa que persiguen modernamente los perros.

Se dice que Orión tenía de su padre (Poseidón) el don de caminar sobre las aguas, así llegó a la isla de Quios (próxima a la costa de Turquía) donde Orión se enamoró de la hija del rey, Hero (también llamada Erope o Merope (elocuente)) y pidió su mano. El rey Enopión (beodo), hijo de Dioniso y Ariadna, había emigrado desde Creta con su esposa e hijos, y se había establecido en Quios, enseñando a sus habitantes el arte de fabricar el vino, y no estaba dispuesto a entregar a la joven, así que entretuvo al pretendiente enviándole a cazar toda bestia salvaje que hubiera en la isla. Finalmente las presas y la paciencia del cazador se fueron agotando, y Enopión fingiendo ceder ante el cazador, emborrachó una noche a su huésped, le sacó los ojos y lo abandonó en la playa. [Se señala que en algunos mitos este fue el castigo que dio el rey al cazador que violo a su hija, en otros que Hero/Merope no es la hija, sino la esposa, o una de las concubinas del rey].

Orión entonces viajó a través del mar hasta la isla de Lemnos, guiándose por los sonidos de los martillos y yunques de la fragua de los cíclopes, ahí pidió ayuda al dios Hefesto para recuperar su vista. El dios puso como lazarillo a Cedalión (puro), uno de sus jóvenes ayudantes en la fragua. [Cedalión pudo ser uno de los Caberios, hijos del dios de las fraguas y la ninfa Cabeira, una hija del dios Proteo; o podía tratarse de alguno de los jovenes cíclopes]. Cedalión guió a Orión, montando en los hombros del gigante, hasta el lugar donde asciende el sol. Apolo entonces restauró su visión [En los mitos se dice que fue el dios Helios, pero seguramente para aquellos tiempos ya Apolo conducía el Sol, tras el desastre provocado por Faetón, y Apolo es también dios de la medicina, poder que no tenía el anterior conductor del carro solar, y en algunas historias fue el hijo de Apolo, el dios Asclepio, quien curó la visión del gigante]. Con su visión restaurada Orión regresó a Quios para exigir su venganza, pero el rey se escondió en una cámara subterránea de bronce construida por ordenes de Poseidón por el mismo Hefesto. Viendo lo inútil de sus intentos, Orión finalmente abandono la isla y regreso a Grecia. [Esta historia nos recuerda un poco el mito del dios egipcio Horus, cegado por su tío Seth en su lucha por el trono de Egipto].

Con otro de sus planes de conquistas amorosas resultando infructuoso, Orión llegó finalmente a la isla de Delos, donde se convirtió en un compañero de caza de la diosa Artemis. En algunos mitos se pone a la diosa como la amante del cazador; en otros como la enemiga y asesina del mismo. Es sobre la muerte de este gigante que, al igual que el nacimiento, las versiones proliferan. La más conocida es que Orión se jactó de poder dar muerte a toda las bestias en la tierra; eso disgustó a Artemis, o a la propia Gea/Gaya, quien envió una modesta criatura, un escorpión picaría al cazador y con su veneno le daría muerte. En otra de las versiones Orión intentó violar a Artemis y ella es socorrida por el ponzoñoso arácnido, o fue Apolo quien envió al escorpión para defender a su hermana.

Las segunda de las versiones es que Orión murió a ser alcanzado por las flechas de la diosa; las circunstancias de esta muerte también varían; están el atrevimiento de Orión de intentar cazar toda bestia en la tierra, que Orión reemplazó a la diosa por perseguir al Eos (diosa de la aurora), por intentar violar a Opis, una de las sacerdotisas de la diosa, o tratar de violar a la diosa misma; también se cuenta que Apolo, molesto por la relación amorosa de su hermana y el gigante, cuando el gigante estaba bañándose en un lago a la distancia que era irreconocible, engaño a su gemela apostándole que no podía alcanzar con sus flechas al bulto oscuro que se podía observar en el lago, y acertándole la chica mató a Orión.

Tras su muerte, a petición de la diosa (Artemisa), Zeus acepto colocar a Orión, o al escorpión que la defendió de los ataques del gigante, en los cielos. Así Orión acompañado de sus perros, es elevado a los cielos y persigue infatigable nuevamente a las Pleyades, separado de ellas por el toro (Tauro). Los dioses elevaron a Orión y al escorpión (ahora del tamaño del gigante) a los cielos, colocándolos en extremos opuestos de la bóveda celeste, de forma que cuando Escorpio sale por el horizonte, Orión se oculta huyendo del animal que causó su muerte.

Los últimos gigantes

Los últimos gigantes son los restos de cuentos creados por poetas clásicos y latinos para condimentar sus épicas historias. Entre estos se tiene al gigante latino Caco, nombrado por Virgilio en su Eneida, como condimento latino a la historia del décimo trabajo de Heracles/Hércules, en su regreso con el ganado del gigante Gerión; y Talos, un androide mecánico construido por Hefesto y que custodiaba las costas de Creta, según narra Apolodoro en su gesta sobre el viaje de los argonautas.

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Polifonte (asesina) era una nieta del dios Ares. Deseando seguir siendo una virgen huyó a las montañas para hacerse sierva de la diosa Artemisa. Afrodita, que consideraba la virginidad algo absurdo y despreciable en una mujer, y quizás para molestar a la virginal diosa de las forestas, provocó en la chica una lujuria incontenible y Polifonte se unió en la montaña con un oso. Pasada la demencia la chica tuvo que huir del bosque, temiendo el castigo de Artemisa, y regreso a casa de su padre; donde dio a luz a dos híbridos humanoides (el resultado de su unión con el oso). [Este mito parece combinar los mitos de Pasifae (la brillante) y su unión con el toro sagrado de Mimos, y cuyo fruto contranatura fue el nacimiento del Minotauro come hombres, y el mito de Calisto (la bella) transformada en osa por Artemisa por el atrevimiento de violar sus votos de celibato].

Agrio (salvaje) y Oreo (montaña) crecieron hasta que se convirtieron en enormes hombres de inmensa fortaleza; por su naturaleza salvaje no honraban ni a los hombres, ni a los dioses; y de hecho eran caníbales que atacaban a extraños en el camino. Zeus que despreciaba tales actos (el canibalismo) envió a Hermes a castigarlos como le pareciera, y pronto fueron capturados y atados, y el dios casi les amputa las extremidades si no fuera por la intervención de Ares, bisabuelo de los gemelos; para que se conmutara la sentencia. Polifonte fue transformado en una pequeña lechuza, Oreo convertido en un búho real (un ave de mal agüero cuando se ve) y Agrio se convirtió en un buitre (cuyo habito de comer cadáveres era desagradable a los dioses); de estos castigos no se salvó ni la sierva de Polifonte, que ayudó a criar a los monstruos y que fue transformada en pájaro carpintero (supuestamente un signo de buena suerte si se ve antes de una caza).

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En la mitología romana, Kako (Caco) (malvado/ladrón) era un hijo de Vulcano (Hefesto). Su mito aparece en la Eneida de poeta romano Virgilio, y se pone como un complemento a la aventuras de Heracles/Hércules en su décimo trabajo en su paso por Italia.

De acuerdo a la historia, Heracles condujo el rebaño de bueyes tras haber derrotado a Gerión, hasta que llegó a las orillas del Tíber. Mientras los dejaba pastar, se durmió y Kako, robó cuatro parejas de bueyes que condujo a su cueva. El robo hubiera pasado desapercibido por el héroe si no fuera que cuando el rebaño paso cerca de la cueva los bueyes dentro empezaron a llamar a sus hermanos fuera. Kako había trancado la entrada con una roca enorme que mantenían sujeta unas cadenas forjadas por Hefesto/Vulcano; entonces el héroe a arrancó la cima de la montaña para abrirse paso hasta la cueva.

Kako era descrito como un gigante, parte humano y parte sátiro, vivía en una cueva del monte Aventino en la región del Lacio (lugar de la Roma actual), y en su puerta colgaba, para horror de los habitantes, las cabezas sangrantes de los humanos que devoraba. Herencia de su padre, dios de los volcanes, Kako tenía la capacidad de escupir remolinos de llamas y humo; y cuando Heracles se abrió paso por la montaña, el gigante escupió humo para ocultarse y espantar al héroe; pero Heracles sin amilanarse se dirigió a la zona en la que el humo era más denso y estranguló a gigante, recuperando a los bueyes.

En algunas versiones Kako tenía una hermana, Kaka (Caca); y fue ella quien le dijo al héroe donde se encontraba la cueva de su hermano. Kaka era una primitiva diosa menor del hogar en la región del Lacio, papel que ocuparía luego la romana Vesta (la Hestia griega). Así algunos proponen que Kako y Kaka eran originalmente una pareja local de Penates, dioses/genios del hogar, vinculados a proteger las despensas domesticas y la cocina.

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Nuestro ultimo gigante no se trató de un ser vivo; sino de una creación mecánica; era un androide antropomórfico de bronce creado por Hefesto, dios de la fraguas, en unos casos por solicitud de su padre, Zeus, y que fue otorgado como regalo a la princesa Europa; en otras versiones un regalo del dios herrero al rey Minos. Historias diferentes ponen al gigante como una creación del talentoso Dédalo (creador del laberinto del Minotauro), o el último de una temible raza de gigantes de bronce. Este gigante mecánico permanecía como guardia de la isla, recorriéndola dos a tres veces cada día; impidiendo la entrada a los extranjeros y la salida sin el permiso del rey salir a los habitantes del lugar. El castigo por tal acto era que el gigante se metía se metía en el fuego hasta calentarse al rojo vivo y luego abrazaba a sus víctimas hasta calcinarlas.

Cuando Jasón y los argonautas llegaron a Creta tras obtener el vellocino de oro, el gigante les impidió desembarcar arrojando grandes rocas a la bahía donde intentaban tocar tierra. Pero la bruja Medea conocía su debilidad, la vida del gigante androide era por la acción del icor (la sangre de los dioses) que circulaba en su interior hueco, y que era irrigado por una única vena diminuta que lo recorría desde el cuello al tobillo, donde estaba rematada por un clavo que le impedía desangrarse, y ese era su único punto débil [un poco el mito de Aquiles y su talón].

Distintas variantes se dan respecto a como este pequeño clavo fue retirado; la versión más razonable es que algunos de los hombres de Jasón lograron acercarse lo suficiente y con flechas u otra arma rompieron el clavo en el talón, derramándose la sangre divina que lo mantenía vivo. Otras versiones, las más comunes, ponen que la bruja Medea engañó al gigante haciendo que este se quitara el clavo por su propia cuenta.

Antares, el rojo corazón del escorpión

Antares (del griego Anta = opuesto y Ares = dios de la guerra), traduce Anti-Ares (el rival de Ares); tan igual era el rojo de su brillo al planeta rojo (Marte = Ares entre los griegos) que los antiguos griegos vieron en esta estrella un oponente que competía en color y magnitud con el dios de la guerra. Antares y Marte son ante los ojos humanos casi iguales en tamaño y color, pero durante unos meses cada dos años, el planeta es mucho más brillante que la estrella; y cada par de años Marte pasa cerca de Antares, como burlándose de la estrella, ya que Marte se mueve rápidamente a través de los cielos y Antares, como todas las estrellas, permanece fija en el firmamento estrellado.

Antares_1

Es entre los astrónomos árabes que recibe el nombre de: Kalb al Akrab (el corazón del escorpión); por estar ubicada en donde se encuentra el corazón del arácnido venenoso enviado por Gaya/Gea (o por Artemisa/Diana según versiones) para detener al cazador Orión, que se había atrevido a decir que cazaría a toda bestia de caminara en la tierra. Tanta gracia causo a Zeus/Júpiter que el poderoso cazador cayera por la simple picada del pequeño escorpión que puso a ambos en los cielos, con igual tamaño y en lados opuestos del mismo, como recordatorio a los hombres del pecado de la soberbia. Así cuando Escorpio sale, Orión se oculta del mismo, y sólo sale cuando el escorpión se acuesta; en un eterno baile sin encontrarse nunca juntos en el cielo. Los lugares opuestos de Orión y Escorpio, con sus correspondientes estrellas rojas Betelgeuse y Antares fue algo que se tomo muy en cuenta en las culturas antiguas de todo el mundo; por ejemplo en China ambas estrellas son los hermanos rivales, Shen y Shang. Curiosamente, Betelgeuse en la constelación de Orión, aunque más brillante en apariencia que Antares, nunca fue asociado con Marte; quizás por que aunque el planeta pasa por las cercanías de Betelgeuse cada dos años, nunca llega tan cerca de la estrella roja de Orión, como lo hace con el ardiente corazón del escorpión.

Antares ocupa el puesto 15 entre las estrellas más brillantes del cielo (considerando al binario de Capella, en la constelación de Auriga como una sola estrella visible). Antares es una de las cuatro estrellas más brillantes ubicadas dentro de la zona zodiacal; junto con Aldebarán (α Tau, el ojo del Toro), Espiga (α Vir, el grano en el ramo que sostiene la Virgen —Virgo—) y Regulus (α Leo, El corazón del León). Tres de estas: Aldebarán, Regulus, Antares y agregándoles Fomalhaut (α PsA, la boca del Pez Austral) forman para los persas las cuatro estrellas reales, llamadas respectivamente como: Tascheter, Venant, Satevis y Hastorang, que marcan el equinoccio de primavera; solsticio de verano, equinoccio de otoño y el solsticio de invierno; y representan a los cuatro vigilantes de los puntos cardinales; este, norte, oeste y sur.

Antares es visible en el cielo durante toda la noche desde el 31 de mayo de cada año, cuando la estrella está en oposición al Sol. Para los babilonios este hecho era importante ya que coincide con el inicio de su periodo de verano y la cosecha del centeno; en este momento, Antares se eleva al anochecer y se pone en la madrugada. Por ello los mesopotámicos no veían en Antares una estrella funesta, sino a una estrella cuya aparición en los cielos marcaba el inicio de la temporada de la primera cosecha en la región; de ahí que sea llamada:

Urbat Bilu-sha-zirí (el Señor de la Semilla), Kak-shisa (Creador de la prosperidad), Dar Lugal (El Rey) y Kakkab Bir (la estrella Vermilion = roja), entre otros nombres. Actualmente la constelación de Escorpio pasa por el Sol a finales de noviembre, por ello durante aproximadamente dos a tres semanas, a ambos lados de 30 de noviembre, Antares no es visible en el cielo de la noche, porque está cerca de conjunción con el Sol.

Antares y las otras estrellas del escorpión y libra

Escorpio es una de las pocas constelaciones con varias estrellas brillantes y cada una con nombres propios, que la hace fácilmente reconocible en los cielos. Antares (α Sco) es la estrella más brillante de la constelación de Escorpio; como una estrella de primera magnitud es fácilmente reconocible en los cielos por su color rojo; pero Antares es en realidad un sistema doble, la gigante roja es Antares A, y su compañera Antares B es una estrella joven, una blanca-azulada, separada de su compañera principal unos 540 UA (unas 18 veces la distancia del Sol a Neptuno); Antares B rota alrededor de la estrella principal cada 12.500 años. Antares B se le suele ver de color verde o esmeralda, por efecto del contraste visual con la gigante roja.

Antares A es una estrella supergigante; ubicada a unos 550 años luz del sistema solar; su enorme tamaño es lo que la hace aún visible desde la tierra pese a esa increíble distancia. Se estima que posee entre 15 y 18 veces la masa del Sol; su tamaño es de unos 755 radios solares, esto es que la superficie exterior de la estrella se ubicaría entre las órbitas de Marte y Júpiter, a unas 3,5 unidades astronómicas aproximadamente (3,5 veces distancia entre la Tierra el Sol). La edad de Antares se estima en unos 12 millones de años; poco menos de tres veces la edad de nuestro sol, pero por su masa, y tamaño, ya se encuentra en las fases finales de su vida, que terminará en una explosión final como super nova, dejando una remanente enana blanca.

Antares está acompañada por dos estrellas (arriba y abajo respectivamente) que tienen el nombre colectivo de Al-Niyat, conocidas como ‘las arterias del escorpión’ entre los árabes, ellas son σ Sco, al norte y τ Sco al sur. σ Sco a 735 años luz es un sistema triple, siendo sus dos componentes principales estrellas azules blanca-azuladas; τ Sco es una estrella blanca-azulada ubicada a unos 430 años luz y con una masa de unas 5,5 masas solares.

Entre las más conocidas componentes de la constelación del escorpión tenemos a Shaula (λ Sco), que es la segunda estrella más brillante; aunque la designación Bayer la ubique en la posición número 11. La razón de esta discordancia se debe a la posición del escorpión en los cielos; que es fácilmente visible desde latitudes ecuatoriales y en el hemisferio austral; pero en el hemisferio septentrional, a partir de latitudes medias al norte, deja de ser visible la cola del escorpión; por ello las estrellas ubicadas en la cola, que son más brillantes entraron mucho después en la clasificación.

Shaula es un nombre que deriva de los pueblos árabes traduce: ‘el aguijón‘, ya que es donde se ubica la punta del arácnido. Shaula es un sistema solar ubicado a unos 570 años luz y está formado por varias estrellas jóvenes, siendo las mayores (Shaula Aa y Shaula B) dos super gigantes azules de radios cercanos a los seis radios solares y masas entre once y seis veces la masa solar respectivamente, donde Shaula B órbita a la estrella principal a una distancia 5,7 UA, un poco más que la distancia del Sol a Júpiter.

Estrellas de

Sargas (θ Sco) es la tercera estrella más brillante de la constelación; es junto con su predecesora (Shaula) una estrella de segunda magnitud. Su nombre de origen sumerio traduce ‘escorpión‘ y se ubica en la parte inferior de la cola del escorpión, justo ante de elevarse la punta nuevamente hacia el aguijón.

Entre Shaula y Sargas se ubica Girtab (κ Sco) es la sexta estrella brillante del escorpión; y es un nombre sumerio que traduce ‘donde uno se inclina‘, indicando el inicio de la punta del venenoso invertebrado. Por su parte Lesath (υ Sco), la octava estrella en brillo de la constelación es un vecina cercana a Shaula y forma con Girtab un pequeño triángulo o guión que representa la punta venenosa del escorpión mismo; otro triángulo mayor formado con G Sco, Shaula y i Sco completan la forma de venenoso apéndice.

Girtab es un sistema binario formado por dos gigantes azules; el sistema se ubicada a unos 460 años luz, con masas respectivas de ambos cuerpos estimadas entre 11 y 7 masas solares respectivamente; con una separación entre ambos componentes de unas 1,7 UA (algo similar a la distancia Sol-Marte). Lesath cuyo nombre proviene del árabe traduce ‘punta‘; marca justamente la punta del aguijón del escorpión, y es otra gigante azul, con unas diez veces la masa del sol, ubicada a unos 520 años luz. Shaula y Lesath son llamados colectivamente como los ojos del gato‘.

G Sco fue una estrella inicialmente denominada por Nicolas Louis de Lacaille como Gamma Telescopio (γ Tel) en el siglo XVIII, cuando los limites de las constelaciones no estaban definidos, tras su ubicación definitiva en Escorpio, Benjamin Apthorp Gould la renombra G Sco, por haber sido una vez la estrella «Gamma» de Lacaille. G Sco tiene por nombre propio Basanismus, que traduce ‘ensayo‘, por su constelación original, ubicada a unos 126 años luz, tiene una masa ligeramente mayor a la del Sol, con 1,44 masas solares, entra dentro del grupo de estrellas gigantes naranjas.

Wei (ε Sco) es la quinta estrella en brillo del escorpión; su nombre de origen chino significa ‘la cola’, y aunque en el escorpión se ubica justo donde se inicia el apéndice venenoso del arácnido; en China formaba parte de la constelación del Dragón Azul (Qing Long entre los chinos o Seiryu entre los japoneces), que se extendía desde Espiga (α Vir), pasando por Libra hasta alcanzar Sagitario. Los chinos lo vincularon con la estación de la primavera, el punto cardinal Este y el elemento agua. En Japón, el Dragón Azul es uno de los cuatro espíritus guardianes, y se dice que protege la ciudad de Kioto en el este; el oeste es protegido por Bai Hu/Byakko (el Tigre Blanco, vinculado al oeste y al aire), el norte por Xuan Wu/Genbu (Tortuga Negra al norte y la tierra) y el sur por Zhu Que/Suzaku (Fenix Rojo, al sur y el fuego). No hay que confundir al Dragón Azul (Qing Long) con el dragón amarillo Huang Long, en japones Kouryu, que está asociado al emperador de China.

Wei es dentro de las estrellas que forman Escorpio una de las más cercanas, ubicada a unos 65 años luz, tiene una masa cercana a nuestro Sol, de unas 1,5 masa solares; pero su tamaño cercano a 14 radios solares la ubica como una gigante naranja.

Empezando en Wei forman cada una de las secciones de la cola del escorpión las estrellas: μ Sco, ζ Sco, η Sco, θ Sco (Sargas) y ι Sco; hasta llegar a κ Sco (Girtab = inicio de aguijón) y finalizar con λ Sco (Shaula) y (ν Sco) Lesath que son el aguijón mismo. μ Sco son dos grupos de estrellas no relacionadas pero que se ven visualmente casi como una sola; aunque los chinos podían ver ambos grupos separados y las ubicaban en constelaciones distintas; mientras que en la mitología polinesia eran Piri-ere-ua (los inseparables), dos hermanos que huían juntos de unos malvados padres. μ1 Sco es un sistema binario de estrellas blanca azuladas ubicadas a 820 años luz, con masas relativas de ambos componentes de 13 y 8 masas solares respectivamente; ambas estrellas están tan cerca que rotan entre si cada 35 horas; por su parte μ2 Sco es una gran estrella blanco azulada ubicada a unos 520 años luz.

ζ Sco es otra gran estrella masiva de color blanco azulado; tiene unas sesenta masas solares y se ubica a la increíble distancia de 5700 años luz; estrellas de esta masa viven muy poco y su destino es explotar como una muy brillante super nova. η Sco ubicada a 72 años luz, tiene un color blanco amarillento; su masa es casi dos veces la masa solar y en estos momentos está iniciando su transformación en una gigante roja. ι Sco son en realidad dos estrellas no relacionadas entre si; la primera ι1 Sco, ubicada a unos 1800 años luz es una super gigante amarilla, en transición a super gigante roja, con una masa superior a 12 masas solares; mientras que ι 2 Sco ubicada a 3700 años es una super gigante blanca, con una masa estimada de 12 soles.

Acrab/Akrab/El Acrab (β Sco), es la séptima estrella brillante de Escorpio, ello pese a su nombre beta que implicaría que debe ser la segunda. Acrab recibe el nombre de los astrónomos árabes y que traduce ‘el alacrán‘. También se le suele conocer con el nombre de Grafias, que traduce ‘garras‘, pero este nombre es usado también para ξ Sco (una pequeña estrella al norte del brazo norte del escorpión), ζ Sco (a la mitad de la cola del escorpión) y en ξ Lib (otra pequeña estrella en la pinza norte del escorpión).

Acrab forma con Dschubba (δ Sco), Jabbah (ν Sco), π Sco y ρ Sco la cabeza del escorpión del escorpión y desde donde nacen las pinzas norte y sur respectivamente (Jabbah y ρ Sco). Acrab, a 530 años luz, tiene cinco componentes conocidos, siendo dos los principales gigantes azules que giran juntas cada nueve días. Dschubba, que traduce ‘frente‘, a 402 años luz tiene cuatro componentes, siendo la principal una estrella azulada con una masa de 12 soles y es la cuarta estrella más brillante de la constelación. Jabbah, que traduce también ‘frente‘ y era un nombre usado para todo el grupo de estrellas que describían la cabeza del escorpión, es un sistema a 440 años luz y está formado por cinco estrellas conocidas, aunque puede existir una sexta; siendo los cuatro miembros principales estrellas blanca-azuladas. π Sco es a saber un sistema triple ubicado a 520 años luz, sus dos componentes principales son gigantes azules tan cerca entre si que giran mutuamente cada dos días y finalmente ρ Sco es una estrella azul ubicada a unos 410 años luz, cuya masa es de unos 7,5 soles. Estas estrellas jóvenes, por su color azul, tendrán destinos que van desde explotar como supernovas (aquellas con más de 10 masas solares) o para terminar como enanas blanca (las con menos de 10 masas solares) similares a Sirio B.

Las estrellas que forman las pinzas del escorpión ha tenido un destino distinto a sus otras compañeras; en principio las estrellas de la constelación de Libra no existían de forma independiente de Escorpio, y las hoy α Libβ Lib son aún conocidas por sus nombres árabes: Zuben-Elgenubi y Zuben-Eschamali, respectivamente ‘pinza sur‘ y ‘pinza norte‘, marcando hasta donde llegaba la constelación del Escorpio. La separación de Libra y Escorpio se inicia con los romanos, que ubicaron en ese par de estrellas los platos de la balanza que cargaba la virgen (Virgo) a la que identificaban con una de sus diosas de la justicia, la diosa Astrea. Por ello α Libβ Lib reciben también nombres árabes alternativos como: Kiffa Australis y Kiffa Borealis, para los platos sur y norte de la balanza, o en su versión latina Lanx Australis y Lanx Borealis.

Zuben-Elgenubi (α Lib) es la segunda estrella más brillante de Libra (pese a su nombre α Lib); α Lib es un sistema doble a unos 76 años luz, constituido a su vez cada par a su vez por dos estrellas (cuatro en total, aunque se señala la existencia de un quinto miembro a unas 10 UA del centro del sistema); las dos estrellas principales son blanco azuladas y están separadas entre si una 5,4 UA; y girando entre ellas cada 16 años.

Zuben-Eschamali (β Lib) es por otra parte la estrella más brillante de la constelación de Libra, ubicada a una distancia de 160 años luz, tiene una masa cercana a cuatro soles. Zuben-Eschamali es otra estrella blanca azulada, pero vista desde la tierra es la única estrella visible que toma un tono verde. En la antigüedad el brillo de Zuben-Eschamali era descrito como comparable y/o superior la vecina Antares; las razones de la actual diferencia (Zuben-Eschamali es de magnitud 3), es desconocida.

Aunque parezca extraño, Escorpio no tiene una estrella γ Sco; la razón de esto obedece a que la que en su tiempo fue la tercera estrella más brillante de Escorpio, hoy es la tercera más brillante de Libra; posición que tuvo tras la definición final de los límites entre ambas constelaciones; por ello también la hoy  σ Lib ocupa en la nomenclatura de Bayer una posición dentro del alfabeto griego tan baja, siendo una de las más brillantes. El nombre propio de esta estrella es Brachium (también traduce Brazo y tiene como nombre alternativo Zuben-Hakrabi = pinza del escorpión) indicando donde iniciaba la pinza sur del escorpión hasta llegar a la punta con Zuben-Elgenubi (α Lib); así el brazo sur del escorpión se iniciaba en la antigüedad ρ Sco, conectaba con las ahora  τ Lib y υ Lib, pasando por Brachium hasta llegar a Zuben-Elgenubi.

Brachium (σ Lib) es una gigante roja a unos 288 años luz; mientras que τ Lib es una gigante azul ubicada a unos 366 años luz. υ Lib es una gigante naranja a 224 años luz, destaca porque su movimiento relativo respecto al Sol la acercara al sistema solar en unos 2,6 millones de años, encontrándose para ese futuro a una distancia de unos 36 años luz (cuatro veces la distancia a Sirio); y su brillo aparente para ese entonces será un poco mayor que el de Saturno.

El brazo norte del escorpión iniciaba en Grafias (β Sco); avanza hasta la hoy θ Lib; sigue a Zuben-El-Akrab (γ Lib), cuyo nombre traduce la tijera del escorpión (marcando el inicio de la pinza norte), hasta finalizar en Zuben-Eschamali (β Lib) la punta norte de la tenaza del escorpión. Zuben-El-Akrab es una gigante naranja a unos 163 años luz; con una masa unas 2,5 veces la masa del Sol y un radio de catorce veces el solar; por su parte θ Lib es otra gigante naranja ubicada a 168 años luz y una masa dos veces la solar. Al oeste de Zuben-Eschamali (β Lib) hay una pequeña estrella blanca δ Lib, ubicada a 292 años luz cuyo nombre árabe es Zuben El Akribi (la garra del escorpión), que sigue marcando hasta donde llegaba la constelación del arácnido.

Antares como la estrella de Serket

Entre los antiguos egipcios Antares era la estrella asociada a la diosa Serket, (la diosa de los venenos). Serket, una hija de Ra, que interviene en los mitos ayudando a Isis (diosa de la magia y las tierras fértiles, y vinculada a la estrella Sirio) a revivir a su esposo Osiris (dios de la fertilidad tras la inundación del río Nilo y luego dios de los muertos, asociado a Orión), tras haber sido desmembrado por su hermano y rival Seth (dios de los desiertos y las tormentas). Para tamaña acción Isis tuvo la ayuda de su hermana Neftis (esposa de Seth, amante de Osiris y madre de Anubis, diosa de las tierras secas, que apenas son alcanzadas por la inundación) y de Neith (la esposa de Khnum —dios que abre las compuertas del Nilo; madre de Sobek —el dios cocodrilo que protege de los peligros del Nilo—, Neith era una antigua y poderosa diosa de la guerra, la caza y las aguas primordiales). Por ello las cuatro diosas [Isis, Nefti, Neith y Serket] se les suele encargar de guardar los canopos (vasos que contienen las entrañas de los difuntos, posteriomente fueron reemplazadas por los cuatro hijos de Horus, pese a todo aún estas diosas son las protectoras del viaje por el reino de los muertos; y algunos ponen a Selket como una de los guardianes que evita que la serpiente del mal (Apep/Apofis) escape del inframundo, papel que asumiría luego el poderoso y terrible Seth). Los faraones tempranos se hacían llamar hijos de Selket, por el poder que tenía la diosa sobre la vida y la muerte; y de ahí la idea de los reyes escorpiones de Egipto.

Tras haber cumplido la meta de revivir lo suficiente a Osiris para que esta pudiera engendrar a Horus (quien tras volverse adulto reclamaría el trono de su padre a su tío Seth). Isis abandona Egipto, acompañada de Hathor (otra hija de Ra y niñera de Horus, de ahi su nombre), su hermana y otras diosas. La joven madre debe aún escapar de la furia de Seth; para lograrlo su comitiva es escoltada por siete escorpiones gigantes que le ha facilitado Serket para su protección. En el camino todos se apartan de tal comitiva; cierran puertas y ventanas. Ante una vivienda Isis pide algo de agua y la señora se niega a abrir; tras seguir su camino uno de los escorpiones se devuelve y pica al hijo de la dueña. Isis viendo en este niño al suyo propio ayuda a la mujer a salvar al niño. Esta versión más moderna muestra que el culto de Isis fue poco a poco reemplazando el de Selket en el arte de la curación.

Serket era entre los egipcios imaginada como una mujer coronada con un escorpión, aunque su culto con el tiempo se fundió con el de Isis (cuya estrella en las antipodas celestes es la brillante Sirio). Es interesante comparar esta correspondencia de Antares (Serket) y Sirio (Sothis = Isis) entre los egipcios con otros pueblo al otro lado del mundo, el pueblo cheroqui pone a ambas estrellas como una pareja de perros guardianes que custodiaban cada lado del «Camino de las almas» (la Vía Láctea).

Antares en la Polinesia

Si bien los mitos occidentales sobre Antares han vinculado siempre a esta estrella y sus vecinas la figura de un escorpión, (animal propio de las tierras secas del medio oriente), al otro lado del mundo, entre los mitos de las islas de la Polinesia, la imagen de la constelación recuerda más a un garfio o anzuelo; que no era otro que el anzuelo mágico utilizado por el semidiós Maui para levantar la tierra del fondo del mar, tierras que se convirtieron en las más de mil islas de toda Polinesia (la Polinesia abarca un gran triángulo cuyas esquinas son las islas de Hawai al norte, la Isla de Pascua —Rapa Nui— al sur-este y Nueva Zelandia —Aotearoa— al sur oeste).

Entre los maories el origen de Nueva Zelandia (conocida como Aotearoa por sus pobladores nativos) surgió también del mar por la fuerza de Maui, pero este pedazo de tierra fue tan grande que no solo formó las mayores islas del grupo (Nueva Zelandia), sino que los bordes de este fragmento se aserraron y llegaron a tener entradas tan profundas que se partió en dos. El anzuelo se separó de la tierra con tanta fuerza que voló hasta el cielo, donde ha permanecido desde entonces, siendo así Aotearoa la más grande y última de las islas creadas por Maui.

Lehua-kona (Viento de Lehua) es el nombre hawaiano para Antares. Según el mito hawaiano la diosa Pelé se antojo de un joven llamado Ohia, pero el joven amaba a otra chica, Lehua; Pelé, molesta por el desprecio, transformó al joven en el árbol poco vistoso, que lleva su nombre y que es propio de las islas de Hawai. Lehua pidió a los dioses que la reunieran con su amado y Laka la diosa del Hula (baile), que no podía revertir el hechizo de la poderosa Pelé, transformó a la joven en la roja y hermosa flor del árbol; que cuando florece coincide que se inician los fuerte vientos del invierno llegados del sureste que traen la lluvia.

Lehua

La palabra Lehua tiene raíz en Rehua, que deriva de las proto lenguas polinesias, que traduce rojo y ya era el nombre usado para Antares. Entre los maories, Rehua es un personaje sagrado que vive en lo más alto del cielo. Rehua es identificado generalmente con la roja Antares y es un dios que tiene el poder de sanar cualquier enfermedad (como Serket), incluso el poder de revivir a los muertos. Rehua es hijo de Rangi/Ranginui y Papa/Papatuanuku (dioses primordiales del cielo y la tierra entre varios los pueblos de la Polinesia). Según el mito Rangi y Papa estaban tan unidos que no había espacio para la creación, los hijos atrapados en el seno de la madre conspiraron para separarlos; tras lograrlo unos permanecieron cerca de la madre; entre ellos: Tangaroa/Kanaloa (dios del mar), Rongo/Lono (dios de los cultivos), Tu/Ku (dios de la guerra), Haumia/Haumea (la diosa de la fertilidad) y Tane/Kane (dios de los bosques), mientras que otros como: Rehua (señor de las estrellas) y Tawhiri (dios de las tormentas) se quedaron a vivir con su padre en los cielos.

Rehua (Antares) tiene un simbolismo con el clima anual de la región; es imaginado como un pájaro (es el dios creador de las aves), que con sus dos esposas Pekehawani (s Sco) y Whaka-Onge-kai (t Sco), vuelan sobre la parte final de la canoa de Tama-rereti (el resto de la cola del escorpión). Cuando aparece Pekehawani poco antes del amanecer implica que el verano (en el hemisferio norte) ha llegado y los vientos paran; y cuando ya es visible Whaka-Onge-kai los alimentos escasean y hay que esperar que los nuevos cultivos puedan ser cosechados. Rehua fue la estrella que guió al pueblo maories hasta Aotearoa; de ahí su veneración por la roja estrella, pero aquí su presencia .

Para los maories y varios otros pueblos de la Polinesia, la Vía Láctea es el río por donde navegó Tama-Rereti (un ancestro de los maories, llamado  Makalii entre los haitianos) en los cielos y los cubrió de estrellas para evitar que la oscuridad de la noche permitiera a los taniwha (demonios) vinieran a atacar y devorar a los hombres. El dios del cielo, Rangi, estaba tan contento por esta acción que colocó la canoa del héroe en el cielo (iniciando en Orión y terminado en Escorpio, siendo la Cruz del Sur el ancla usado por Tama-rereti); mientras que las estrellas: Capella, Castor, Pollux, Proción y Sirio forman una curva que marcan la forma de la vela de la canoa).

La ligera protuberancia de la Vía Láctea cerca de Escorpio se representa como un gran pez o monstruo marino; así Escorpio es el anzuelo que parece tirar del monstruo desde el este al oeste en las noches de verano, haciendo un arco sobre el horizonte, y es descrito por un pez que brinca del agua. Esta imagen se da en varias de las islas de la Polinesia; en Aotearoa (Nueva Zelandia entre los maories) esta parte de la Vía Láctea es conocida como Te Mangoroa (el gran tiburón), Ika-roa (el gran pez), o Te ika Maui (El pez de Maui); en Tahití también tenemos un tiburón y en Rarotonga a esa parte del cielo se le conoce como Moko-roa (el gran monstruo marino); entre los hawaianos se llama I’a (el pez) o I’a-lele-i-aka (el pez que salta en las sombras).

Entre los mitos asociados a Rehua tenemos cuando invitó a Tane/Kane (dios de los bosques y uno de los primeros hijos de Rangi y Papa), se sorprendió que su hermano le ofreciera pájaros como alimentos (que según el mito eran su creación), desde entonces Tane/Kane enseño a los hombres que las aves, antes sagradas, también sirven de comida.

Uno de hijos de Rehua fue Kaitangata; quien cayo del cielo y en su estrepitosa caída cubrió de sangre los mismos, sangre que se puede ver todas las tardes al bajar el Sol (aquí visto como el dios del atardecer). Kaitangata cuyo nombre traduce ‘come hombres‘ ya en la tierra desposa a Whaitiri es una deidad femenina, una personificación del trueno (una hija del terrible Tawhiri); pero ella era una caníbal que buscaba un igual y al descubrir Kaitangata se trata de un ser amable, Whaitiri lo abandona; no sin antes enseñarle el arte de pescar con anzuelo; y darle dos hijos: Hema y Puanga.

Puanga/Puaka ira luego con su madre y se volverá una diosa de los vientos, su abuelo Rehua la pondrá en los cielos como la estrella Rigel en Orión; que es una marca astrológica importante en el calendario polinesio, ya que junto con la aparición antes de salir el sol por el Este de las Pleyades (Matariki, la hermana mayor, acompañada por sus seis hermanas pequeñas) y  Puanga (Rigel) marcaban el final del verano y el inicio de un nuevo año entre los maories. Tras la aparición de Puanga viene Takarúa (Sirio). Los Maories creían que el Sol (Te Ra) tenía dos esposas, una era Hine Raumati (en verano, entre noviembre y febrero) y la otra Takarúa (en invierno entre mayo y agosto), justamente cuando Sirio no es visible en las noches, el Sol  se ha movido hacia el norte para acostarse con su esposa invernal, marcando así el invierno austral. Hine Raumati tuvo con Te Ra un hijo, Tanerore, el ardiente viento que sopla en verano.

Por su parte la descendencia de Hema (que traduce ‘sur’ entre los hawaianos) recuerda su mito al de esas grandes tragedias griegas, donde la muertes de los padres traen venganzas en los hijos y estas llegan a nietos y bisnietos. Dado lo largo de esta historia y que poco tiene que ver con los cielos no se incluye en esta entrada, aunque se señala que estas leyendas forman entre los maories una de las piezas más grandes de su mitología y de genealogía de sus reyes; similar a los descendientes de Haumea en Hawai con sus reyes propios.

Caos (Chaos), el planeta de la anarquía

Caos (19521 Chaos / 1998 WH24), un objeto del cinturón de Kuiper que no tiene resonancia con cualquier otro planeta y por tanto se trata de un cubewano (un objeto típico del cinturón). Se le trata como un probable planeta enano dado su tamaño de unos 500 km de diámetro. Caos fue descubierto en 1998 y lleva el nombre del estado primitivo de la existencia en la mitología griega, de la cual los dioses aparecieron por primera vez. Tiene un perihelio de unas 41 UA y un afelio de 51 UA; teniendo un órbita casi circular (0,11 de excentricidad) y se encuentra levemente inclinado unos 10° (menos que Plutón, que tiene 17°), Caos tiene un periodo de traslación de unos 312 años y pasará por su perihelio en junio de 2033 encontrándose a mitad de su paso por Cáncer.

En la mayoría de los relatos cosmogónicos el Caos precede a la creación; es ese vacío primitivo que todo lo llena y del cual surge el mundo. Para los egipcios el universo surge de Nun o Nuu «el océano primordial». Nun era el elemento caótico que contiene el potencial de la vida, simbolizado como caóticas aguas primordiales que ocupaban todo el universo. Del Nun surge espontáneamente la creación y después las aguas del Nun (océano) rodean la Tierra (la creación), siendo Nun el responsable de la inundación anual del Nilo y de las aguas subterráneas que marcaban los límites entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Bajo este aspecto fue identificado luego con otro dios egipcio; Jnum, dios que vive en las primeras cascadas, que abre y cierra las aguas del Nilo y que del barro crearía a los hombres. De Nun surgen siete primitivos dioses (representados como ranas o como serpientes) y formaron cuatro parejas: Nun y Naunet, —las aguas primordiales—; la segunda, Heh y Hehet, —el espacio infinito—; la tercera, Kuk y Kauket —las tinieblas— y la cuarta, Nia/Tenemu/Amón y Niat/Tenemet/Amonet —lo oculto (aire y viento no visibles pero si perceptibles)—; la interacción de estos entes resultó ser tan desequilibrada entre ellos que produjo un cataclismo y dio como resultado el surgimiento de un montículo primigenio, en cuyo interior había un huevo cósmico (o una flor) del que salió del mismo el dios del sol, Ra, quien ascendió hasta el cielo. Ra tendrá entre su hijos a Shu (el aire seco) y Tefnut (el aire húmedo); hijos de estos fueron Ged (dios de la tierra) y Nut (diosa del cielo), estos estaban tan juntos que no daba espacio para que nada creciera y Ra los separó poniendo a su padre entre ambos para siempre. Pero Nut, ya embarazada, tendría cuatro hijos: Osiris (dios de la fecundidad), Isis (diosa de las tierras fértiles), Seth (dios del desierto) y Neftis (diosa de las tierras pobres); hijo de Osiris e Isis es Horus (quien remplaza a Ra en funciones) y de Neftis y Osiris nacerá Anubis (dios de los cementerios). El resto de los dioses son o hijos de Ra o descendientes de estos últimos.

Para los pueblos de babilonia el universo apareció por primera vez cuando Nammu un abismo sin forma —equivalente al Nun egipcio— se separó y dio origen a Tiamat (el mar tumultuoso y principio femenino) y a Apsu (el océano primordial y principio masculino); de la unión de estas dos fuerzas nacerá el resto de la creación. Otros señalan que Nammu el abismo sin forma, se abrió a sí mismo y en un acto de auto-procreación dio nacimiento a An (dios del cielo) y a Ki (diosa de la Tierra).

En India hay varios mitos, uno primero habla de la muerte de descuartización de un antiguo gigante, era una época de sacrificios humanos. Luego el mito se vuelve es más complicado, se resume que en un rincón del infinito universo espiritual existe un «océano»; allí está acostado la más grande de las formas del dios Vishnú sobre una gran serpiente; y de su ombligo surge una flor y cuando la flor se abre nace el dios Brahmá de cuatro cabezas, quien crea al resto del universo —aquí recuerda el mito de Ra—.

Entre los vikingos habían dos mundos uno de hielo (Niflheim) y otro de fuego (Muspelheim) y entre ellos un abismo (Ginnungagap), el calor del mundo de fuego provoca que parte del mundo de Hielo se evapore y es este vapor condensado nuevamente que entra en este “hueco profundo”, en donde nada vivía, lo que forma a Ymer, el primer gigante de la helada; quien creó otros gigantes y monstruos, hasta que los dioses (últimos hijos de los gigantes) mataron a Ymer y con sus partes crearon el mundo (aquí tenemos otro vacío inicial —caos— y la descuartización de otro gigante).

Para los griegos el Caos es aquello que existe antes que el resto de los dioses y fuerzas elementales, es decir, el estado primigenio del cosmos infinito. El término traduce ‘espacio que se abre’ o ‘hendidura’, y se lo identificó con el aire que llena el espacio entre el cielo y la tierra; después se le asocio al concepto de «confusión elemental».

Hay tres versiones griegas de como ocurrió esta cosmogonía; con el Caos como origen. La primera y más común es que del Caos surgen deidades elementales, los protogonos (los primeros), estos son: Nix (la Noche) y Érebo (los oscuros abismos) que serán padres de Éter (la luz) y Hemera (la claridad); Gea (la tierra), Ponto (las aguas); Urano (el cielo) y Tartaro (el inframundo). En segundas versiones surgen primero Nix y Gea, las primeras madres, acompañadas por el espíritu Eros (el amor y no confundir con Cupido) y ellas generan por si mismas a Erebo, la primera; y la segunda a Urano, Ponto y Tartaro. Eros junta a Nix y a Erebo y de su unión nacen una serie de dioses oscuros (daimones/genios/demonios); y Eros junta a Gea y Urano de quien proceden los titanes, los cíclopes y los hecatónquiros; y de estos el resto de la creación. Es interesante comparar que Urano es castrado por uno de sus hijos (el Titan Cronos, ayudado por sus hermanos); aquí también tenemos un descuartizamiento de un antiguo gigante, de la sangre derramada tras la castración que cayo a la tierra surgirán los gigantes y de la que cayo al mar nacerá la diosa Afrodita.

Una segunda versión, en el mito pelasgo de la creación, Eurínome (la ‘diosa del todo’) surgió de este Caos y creó el cosmos a partir de él; era acompañada por una serpiente (Ofión) y de su vientre de oscuridad surgirá un huevo cósmico que contenía el Universo y cuyas partes al abrirse formaran el cielo y la tierra —una versión distinta del mito de Ra—. La diosa Eurínome tiene otra versión dentro del mito tradicional, se la hace hija del Titán Océano y la titanide Tetis; siendo una de las diosas que cuidó al abandonado Hefesto, cuando su madre, Hera, lo boto del Olimpo por deforme y Eurínome fue madre con Zeus de las tres Cárites (las Gracias). En la versión órfica Chronos (‘Tiempo’, que aquí equivale a Urano y no confundir con el titán Cronos) y Ctonio (‘de la Tierra’) existían desde el principio, siendo Chronos el creador del universo. Entre su hijos están Cronos y Ofión que compiten por el dominio del mundo. Ofión gobernó el mundo con su esposa Eurínome antes del reinado de Crono y Rea, quien les derrocaron y arrojaron al mar.

Una última versión señala que del Caos surgió el titán Océano (visto como el río que rodea la tierra y no equivalente a Ponto que equivale al mar interior o Mediterráneo) y la diosa Tetis (vista como diosa de la lluvias). Juntos serán los padres de todos las fuentes de agua dulce (ríos, pozos, manantiales y las nubes de lluvia) y del resto de la creación. La pareja era probablemente equivalente a Ofión, un Titán mayor en los mitos órficos, y su mujer Eurínome; quienes gobernaron el cielo poco tiempo y que arrojados a la corriente de mar que rodea la tierra por Cronos y Rea. En la versión tradicional Océano y Tetis son hijos de Urano y Gea, una pareja de titanes, y no participaron en la castración de Urano, ni se unieron a la batalla contra los dioses olímpicos más jóvenes contra el resto de los titanes.

Astrológicamente, Caos significa: la anarquía, el desorden, tumulto, alboroto, falta de sentido, desinterés y liberación. Caos tiene que ver no sólo con la confusión primordial, sino con la entropía y su producto final, las cosas se deshacen, o se rompen a modo que lo nuevo pueda llegar a existir —ciclos de muerte y resurrección—. Por ello uno de sus símbolos es la hoz de Saturno pero volteada, el semicírculo mira a la derecha, hacia el futuro que es por demás incierto. Otro grifo más común es una serie de flechas que salen de un punto común; representa el caos de la creación, el bigbang que explota, esta imagen del caos proviene de Michael Moorcock y su símbolo del caos está compuesto por ocho flechas en un patrón radial. Modificaciones al símbolo se han dado, entre la más destacadas es de incluir un circulo en el centro para denotar la expansión, poner flechas de tamaños (anchos y largos) diferentes, etc.

Hay que señalar que las ocho flechas con el circulo interno es una imagen similar al signo budista ‘La rueda del Dharma‘; término tibetano que literalmente significa ‘la rueda de la transformación’ y el movimiento rápido de la rueda funciona como una metáfora adecuada para el rápido cambio espiritual engendrado por las enseñanzas del Buda y nada tiene que ver con el caos. Caos tiene muy presente las acciones espirituales y el libre albedrío; la magia y su uso no debe afectar la libertad de opciones de los otros; la energía caótica es por un lado destructora y por el otro creadora; así el problema muchas veces es descubrir que hay orden dentro del caos.

Caos cambia de signo aproximadamente cada 25 a 26 años; hoy transita por Géminis y representa muestra su efecto en el comercio y los mercados; en las crisis económicas que se vienen experimentando desde 2003 y han tomado fuerza desde 2008. Entre 1979 a 2002 Caos estuvo en Tauro, fueron años finales de la guerra fría y el auge del terrorismo, Caos marca en Tauro un aumento en los tensiones motivadas por romper lo consolidado. Entre 1954 a 1978 Caos transito por Aries, es más activo y agresivo, hay una gran necesidad de hacer algo con esa energía caótica que puede ser impredecible y violenta; nace el Rock and Roll, se inicia la carrera espacial, Israel gana la guerra de los seis días contra los estados árabes vecinos; la mayoría de Sudamérica cae en dictaduras militares, nacen los movimientos sociales “hippies” que se harían notar en sus protestas anti-guerra y se esparcirían por todo el mundo. Entre 1927 y 1953 Caos paso por piscis, aquí mostró la disolución que se dio en la sociedad esos años; es la gran crisis económica, fueron los horrores de la segunda guerra mundial y la expansión del comunismo en el lejano oriente, China, Corea. El siglo XX se inició con Caos en Acuario, hubo un actitud fría e impersonal, el mundo es cruel, duro y hay que tratar con ello; predomina un sentimiento de cambio; la física tradicional se desmorona, empieza la decadencia de los imperios europeos (Alemán, Austroungaro, Ruso), ocurre la primera guerra mundial. Así Caos a su paso promueve destrucción y renovación; afecta a la sociedad como un péndulo que corta y separa; nos divide y enfrenta.

Tifón (Typhon); el planeta de los impulsos emocionales

Tifón (42355 Typhon / 2002 CR 46) es un objeto de unos 135 km de diámetro; descubierto el 5 de febrero de 2002 mientras se acercaba a su perihelio; al que llegó a fines de abril 2006. Para febrero de ese año se le descubrió una luna que tiene poco más de la mitad de su tamaño, con unos 86 km de diámetro. S/2006 (42 355) 1, nombrada Equidna, y que rota a unos 1300 km de Tífón en periodos orbitales de 19 días; siendo el periodo combinado de ambos cuerpos alrededor del Sol de unos 236 años. Su distancia de perihelio es de unas 17,5 UA y los ubica dentro de la órbita de Urano; ello los puso como candidatos a ser considerados el primer centauro binario; pero el afelio del dúo se ubica a unas 58,8 UA; esto es casi el doble del radio orbital de Neptuno; prácticamente saliendo del cinturón de Kuiper, entrando en la región conocida como disco disperso, y pudiendo ser clasificado como un SDO (Scattered Disc Objet = Objeto del Disco Disperso).

Se les define hoy como un Objeto No-Resonante (inestable) y cuyo futuro es convertirse en un centauro. El nombre ambos cuerpos se les fijó el 23 de Noviembre de 2006, junto con los sistemas de Logos/Zoe y Ceto/Forcis. Tifón lleva el nombre de un monstruo en la mitología griega y Equidna, una hija de Ceto y su esposo Forcis en el mito. Ambos cuerpos parecen estár formados principalmente de hielo, en lugar de rocas, más parecida su composición a cometas, y planteó la posibilidad de que los sistemas binarios y hasta múltiples son más frecuentes de lo que esperaba; inclusive en cometas.

Tifón fue el último hijo de Gea, lo engendró con el dios oscuro e infernal llamado Tártaro, que presentaba al oscuro y cavernoso inframundo. Fue quizás el último intento de Gea de controlar al mundo a través de uno de sus hijos; lo intento con Cronos, pero este y sus hermanos (los titanes) fueron vencidos por los dioses (Zeus, sus hermanos e hijos), luego con sus hijos los gigantes, que igual fueron vencidos; Tifón es su último intento. Algunas versiones lo hacen hijo de Hera por medio de partenogénesis (sin marido), como una forma de vengarse de los nacimientos partenogénicos de Dioniso y Atenea por parte de Zeus.

De naturaleza mixta, hombre y bestia. En talla y en fuerza aventajaba a todos cuantos había alumbrado Gea; con forma humana hasta los muslos y un descomunal tamaño que sobrepasaba todos los montes, su cabeza tocaba las estrellas; brazos extendidos con uno alcanzaba el occidente y con el otro llegaba a oriente, y de ellas salían cien cabezas de serpientes; de los muslos, enormes anillos de víboras que, al desplegarse, llegaban hasta la cabeza emitiendo un fuerte silbido; su cuerpo estaba todo cubierto de alas y lanzaba fuego con los ojos. Tal y tan poderoso era Tifón, que podía abrasar todo lo que se le opusiese con su ígnea mirada, así como vomitar fuego y lava de su boca, y crear huracanes y terremotos moviendo sus alas.

Tifón fue criado en una cueva de Cilicia; y fue en esta tierra donde Zeus tuvo el primer encuentro con el monstruo; Zeus perdió este primer encuentro y Tifón le corto los tendones y lo puso atado dentro de un saco y los dejó al cuidado de una dragona, mitad mujer y mitad serpiente, llamada Delfine —por su descripción es igual o equivalente a la ninfa Equidna— . Fue Tifón entonces por el resto de los dioses en el Olimpo. Cuando los dioses vieron a Tifón abalanzarse hacia el cielo, corrieron despavoridos y muchos llegaron hasta Egipto; hasta donde Tifón los persiguió, Para escapar se transformaron en animales y Apolo se convirtió en un halcón [Horus], Hermes en un ibis [Thot], Ares se convirtió en león [Onuris], Artemis en un gato [Bastet], Hera en vaca [Hathor], Dioniso tomó la forma de un cabra [Jnum], Hefesto un buey [Ptah/Min], y así los demás dioses. Es por ello que los dioses Egipcios fueron vistos por los griegos como formas deformadas de sus propios dioses.

Afrodita, perseguida por Tifón, supo que podría escapar bajo el agua y, agarrando a Eros, se sumergió en las aguas, donde ambos se transformaron en peces; y para asegurarse de que no se perderían, se ataron con una cuerda; y nadaron hasta el Eufrates. Por su valor en salvar a su hijo, Zeus luego puso su imagen en los cielos y son la constelación de Piscis; madre e hijo, unidos por una cuerda. Pan viendo la suerte de Afrodita y Eros decide usar el mismo truco; se transforma primero en cabra y luego en pez para escapar por el río, pero es tanta su prisa y angustia que sólo se transforma en mitad pez, quedando la parte superior como cabra, a Zeus le divirtió tanto la imagen que luego la puso en los cielos como la constelación de Capricornio.

Tifón fue identificado con el dios Seth en la mitología egipcia, el dios de las tormentas de arena y de los vientos del desierto. La imagen de estos fuertes vientos llamados ‘tufan’ paso del mundo persa y árabe al griego como ‘tifón’, y es por ello que se denominan a los ciclones del océano Indico con el nombre de tifones.

Sólo la valiente Atenea se queda a luchar; mientras en Cilicia, el veloz Hermes encuentra a Zeus atado y sin tendones; lo desata y rescata los tendones de manos de Delfina/Equidna; tiempo suficiente para que Zeus regrese al Olimpo y ayude a su hija contra el monstruo. Juntos Zeus y Atenea, y luego el resto de los dioses se unen en la lucha y hacen retroceder a Tifón. Y este engañado por las Moiras retrocede hasta Silicia, mientras arranca montes y montañas y las lanza contras los dioses, como si se tratara de guijarros; finalmente cuando intenta lanzar el monte Etna, Zeus con un rayo hace que tropiece y el monte cae sobre la bestia, sepultandolo. Hoy el Etna lanza fuego desde sus entrañas y se retuerce de tanto en tanto —son los terremotos—; es Tifón que intenta liberarse de su prisión; donde Hefesto lo tiene atado y usa sus fuegos como combustible de su hornos. Su signo es una imagen del volcán (triángulo) que sepulta a Tifón (flecha descendente) por acción del rayo de Zeus (flecha quebrada ascendente).

Delfina/Equidna logro escapar, la esposa/amante del monstruo lleva en sus entrañas la simiente de la bestia y serán bestias lo que saldrá de su vientre: Cerbero, el perro con tres cabeza que vigilará las puertas del infierno; Ortro/Orto, un perro de dos cabezas que acompaña al gigante Gerión a vigilar sus toros rojos y muertos ambos por Heracles en su décimo trabajo. La Quimera, monstruo/dragón de tres cabeza que combinaba los cuerpos de león, cabra y serpiente; muerto por Belerofonte; la Esfinge, mitad mujer y mitad león; a todos los viajeros que pasaban por su camino los preguntaba un acertijo y mataba a los que no tenían la respuesta, hasta que fue vencida en su propio juego por Edipo; el León de Nemea y la Hidra de Lerna, vencidos por Heracles en sus dos primeros trabajos; el dragón Ladón que cuida las manzanas doradas de las Hesperides y el Dragón de la Cólquida que cuida el Vellocino de Oro; Ethon, el águila del Caucaso, que torturaba a Prometeo y muerta por Heracles al rescatar a este ultimo; la Cerda de Cromio, muerta por Teseo en uno de sus tantos viajes. También entre los hijos de Tifón se encuentran los amenois, vientos de tormenta, que fueron puestos bajo el mando de Eolo.

A Tifón en astrología lo podemos vincular a los fuertes impulsos emocionales que si están bien guiados hacia el resto del equipo, grupo o colectivo traen sus frutos. Tifón tiene la capacidad para crear revoluciones que alteran lo establecido, Tifón promueve enfrentar situaciones que son mayores que la capacidad de quien las asume. Pero hay que tener cuidado con los impulsos emocionales mal dirigidos, el egocentrismo y los excesos de confianza.

Mitos del oriente próximo (8) Marduk, el usurpador

Dejando las montañas de Anatolia al norte volveremos a las costas del Golfo Pérsico en el sur, ahí Tiamat no se tomo muy bien la “muerte” de su contraparte; aunque en un principio no le dio importancia; las criticas de sus siervos y el aumento de las peleas entre los jóvenes dioses terminó por decidirla.

Tiamat se levanta cual ciclón que se eleva del mar y se prepara para invadir la tierra y el cielo. Es acompañada por Kingu, su último hijo con Apsu, y actual amante. Tiamat crea a doce bestias, entre ellas: Mushussu, un gran dragón con cuerpo de serpiente, patas delanteras de león y traseras de ave rapaz; Ugallu, una especie de demonio león, tiene cuerpo humano con cabeza de león y las patas de un pájaro, Huwawa (Sumeria) o Humbaba (Babilonia), fue otro monstruo con cara de león, dientes de dragón, que rugía como el agua de la inundación y poseía una gruesa melena y grandes pies; Umu, un demonio con cuerpo entre hombre y ave y que se volvió un demonio de las tempestades; Lararak o Latarak, con forma entre humana y león; entre otros.

Acompañaban también a Tiamat los hombres perro (licántropos), los hombres pez, siervos de la diosa del mar, que se ven obligados a la acompañarla; aqrabuamelus o girtablulus, los hombres escorpión, con torso humano y parte inferior de escorpión, llegaron desde las montañas lejanas (Kur), con Pabilsag, su rey al frente. Se unen a la diosa del mar los gigantes, entre ello los gemelos Lugalgirra y Meslamtea, (dos montañas, o mejor dicho una montaña con dos picos, por entre las cuales se ocultaba el sol); los gigantes traen a sus mascotas, grifos alados que preparan sus garras y picos. Los hombres toro (Lamassus, seres con cuerpo de toro, cabeza humana y alas de águila; en algunas representaciones son similares a esfinges aladas machos, ya que tienen cuerpo de león y no de toro; siendo conocidos bajo esta apariencia como Lammasus y a los seres con cuerpo de toro se les llama Shedus) se incluyen como parte de la agrupación de las bestias que apoyan a la diosa del mar, esfinges aladas llegadas del desierto vienen atraídas por el olor que se respira, son cazadores que huelen la futura comida. Tiamat confirió al dios Kingu la dirección de sus huestes y le amarró al cuello las tablas del destino.

Los dioses se reúnen para ver que hacer. En-Ki/Ea reconoce que ni él tiene el poder y la magia suficiente para vencer a su madre, pero convence a su hijo Marduk de que puede vencer a su abuela si combina los poderes de todos los dioses.

Estimulado por su padre, Marduk se ofrece a luchar pero necesita que los demás dioses le entreguen sus poderes y lo llamen a partir de ahora “rey”. En-Ki/Ea y Anu no tuvieron problemas en aceptar el trato, para el primero era lograr su sueño; para el segundo no ve otra oportunidad. En-Lil no estuvo muy de acuerdo pero tiene que ceder por orden de su padre An/Anu y entrega su arma “Amaru —el diluvio—” a Marduk. Así armado con un namzar (gancho), una ariktu (lanza), un shibbu (lazo), un qashtu (un juego de arco y flechas), un zizpau (garrote), y un kabab (escudo), junto con un puñal en cada mano Marduk parte a la lucha, lleva también el Amaru de En-Lil y el Imkhullu/Imhullu, el viento atroz (tornado), la unión de todos los vientos de An/Anu.

Guiando a los dioses y con los poderes combinados de todos dentro de él, Marduk logra vencer a Tiamat, que había asumido la forma de un “dragón”, aunque las representaciones lo muestran como una leona terrible, alada y patas traseras de águila (un poco como un grifo, de esta imagen posiblemente surgiría la imagen de la única bestia capaz de vencer dragones).

La lucha entre Marduk y Tiamat, es la lucha entre el orden y la luz que vence al caos y la oscuridad. Marduk mata a Kingu y se apodera de las tablas del destino; y con los restos y sangre de Kingu y lodo creará al hombre; un ser a semejanza de los dioses, pero destinado a adorarlos y servirlos. Desde entonces Marduk dejo de ser un simple dios de los campos, como su hermano menor Dumuzi/Talmuz para convertirse en dios del orden, las ciudades y la civilización. Marduk lleva ahora el epíteto de Bel (señor); y es llamado Bel-Marduk, y asume en los cielos la equivalencia al planeta Júpiter, que pierde En-Lil.

Los cambios de Marduk son muchos y significativos, la mayoría de los dioses vio con beneplácito estos cambios y apoyaron al usurpador. En-Ki/Ea ya no sólo gobierna el Apsu (las aguas dulces), sino todo el mar; es el Poseidón de Mesopotamia. La rama familiar de En-Ki/Ea asume muchas de las funciones que antes realizaba la rama familiar de En-Lil; y muchos hijos de En-Lil son rápidamente “adoptados” oficialmente como hijos de En-Ki/Ea; es por ello que en las versiones más modernas Nergal, Ishkur/Adad y En-Bilulu/En-Nugi aparecen como “hijos” de En-Ki/Ea; y quien había vencido al ave Anzu era Marduk y no Ninurta, el hijo mayor de En-Lil.

Al hijo de Marduk, Nabu, se le asigna el puesto de patrón de los escribas, asumiendo las funciones de la diosa Shala/Nisaba/Nibaba. Como heraldo de los designios de su padre se le equipara a Hermes griego y al planeta Mercurio; que en la religión Caldea representaba al planeta del príncipe heredero de los reyes de Babilonia.

El regalo de Marduk a su hijo fue el dragón alado Mushussu, que inicialmente, tras ser derrotado estuvo al servicio de Marduk. Tras la creación de la humanidad por Marduk, a Nabu se le dio el poder de escribir el destino de cada persona, tal y como los dioses decidieran en su reunión anual; en las tablillas de los registros sagrados, asumiendo funciones similares a las Moiras griegas y Parcas romanas; explica también el por que el planeta Mercurio no alcanza los cielos, sino que solo se le ve en el horizonte; como dios psicopompo o guía de los difuntos, esta constantemente regresando al inframundo, ubicado bajo el horizonte no visible.

Marduk dispuso también que el demonio Huwawa/Humbaba sería guardián de los bosques de cedros, a Pabilsag y Lararak se les puso como guardianes de las puertas del inframundo; dando lugar a los vencidos de ocupar sitio en el nuevo orden. Los hombres escorpión fueron puestos al servicio de los dioses del sol: Utu/Shamash en la tierra y Nergal/Erra en el inframundo y vigilaban las puertas del cielo y el infierno; los hombre-pez pasan al servicio de En-Ki/Ea, siendo el más conocido Oannes, y son enviados luego por Ea para enseñar a la humanidad a crear la civilización; los toros alados se vuelven cabalgaduras de los dioses y aun hoy forman parte de los mitos de la región, Mahoma ascendió a los cielos en un lamassu. Otros demonios eran tan terribles e ingobernables que quedaron contenidos en el submundo.

La imagen de Marduk luchando contra Tiamat se repite en otras culturas; es Zeus contra Tifón o Apolo contra Pitón, Seth contra Apofis o Baal contra el Leviatan, Thor contra Jörmundgander, la serpiente de Midgard o Teshub acabando al dragón Illuyanka.

Que En-Lil/El cediera sus poderes a Bel-Marduk/Baal fue algo no muy bien visto en la religión semita; es por ello que los hebreos detestan tanto a Baal, no porque fuera dios de filisteos, asirios y fenicios; sino porque arrebato los poderes del dios que consideraban el mayor de todos; y de paso Marduk es dios de Babilonia, la más odiada ciudad bíblica.

Hay una razón histórica también en este cambio de rey de los dioses. La sumeria en decadencia ubicada al sur con sede en la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki) y los pueblos acadios con sede en Nintur (ciudad de En-Lil) terminan por ser absorbidos por los pueblos caldeos cuya capital es la ciudad de Babilonia y cuyo dios patrón era Marduk. El centro de poder civil y religioso de la región simplemente se reconfiguró y trasladó. Este cambio perdurará hasta la caída de Babilonia, primero ante los persas y luego ante griegos y romanos.

Se acota que los “gemelos” Lugalgirra y Meslamtea, fueron asociados o identificados con otros dioses y demonios. Lugalgirra era identificado con Lulal (un hijo de Ishtar) y con Lararak/Latarak, un ser híbrido entre hombre y león, Lugalgirra solía ser un dios protector de las entradas, para lo cual se colocaban figurillas en templos y hogares.; aparecía representado mediante una figura humana vestida con una piel de león sosteniendo un látigo, o bien como un león. El segundo, Meslamtea, era dios de la ciudad de Cuta, su nombre deriva de Emeslam o Meslam, significa ‘exuberante árbol’; esto es un dios del árbol y del mundo subterraneo; Meslamtea era en el mito local un hijo de En-Lil (dios de la atmósfera), y de Nin-Lil (una diosa de las semillas), fue identificado como un guerrero similar al dios de la guerra Ninurta; luego parece que se volvió contra su propio pueblo y sus rebaños, trayendo grandes plagas; quedando asociado al dios Nergal.