Cosmogonia (10) Los titanes de la noche, las estrellas y los vientos

De los seis grandes titanes, cuatro de ellos ayudaron a su hermano menor, Cronos, a derrotar a su padre, Urano, el cielo estrellado. Japeto el mayor de ellos tuvo por recompensa las tierras al poniente, convirtiéndose en el primer señor que reinaba en el mundo de los muertos; por su parte Hiperión tuvo por pago las tierras de donde nace el Sol, y como los dioses de la mayoría de las culturas antiguas se volvió el señor de la luz, el que todo lo ve con sus ojos de fuego; los otros dos fueron Crío (Krío, Críus, que traduce ‘regla’) y a quien se le daba el sobrenombre de Megamedes, literalmente ‘quien mide’; y Coios (Ceo como se le conoce más comúnmente en el habla española, que traduce: duda, pregunta o consulta), y era llamado también Polo (literalmente hace referencia al Polo Norte, lugar en los cielos donde giraban todas las estrellas); el quinto de los hermanos fue Océano, por su falta de apoyo a Cronos (el sexto) para vencer a Urano fue expulsado por sus hermanos lejos de las tierras conocidas, y se convirtió en la corriente de agua que rodea al mundo, y que todavía lleva su nombre.

Coios y Crio

Coios reinaba en las regiones al norte del mundo; mientras que Crío en las tierras más cálidas al sur. A su manera estos dos hermanos regían sobre los cielos de la noche; Coios marcaba el lugar en el firmamento donde hoy la estrella polar permanece inmóvil en las noches; pero hay que aclarar que este puesto ha variado con los siglos. Hace unos cinco milenios, esto es cerca del 3000 a.C., la estrella que ocupaba la posición de reina de los cielos era una pequeña estrella de cuarta magnitud, Thuban (del árabe que traduce serpiente y que es la Alfa del Dragón), invisible hoy por la contaminación lumínica y ambiental urbana. Esta estrella era importante en los mitos egipcios donde el dragón o la serpiente devoraban el alma de los muertos.

Para la época de los primeros griegos (cerca del 1000 a.C.) las estrellas más cercanas al polo norte eran Kochab (nombre árabe que traduce ‘estrella’, y es la Beta de la Osa Menor) y Pherkad (otro nombre árabe, que traduce ‘becerro’, la Gamma de la Osa Menor), era una pareja de estrellas, que sin llegar al alcanzar el polo parecían al girar sobre ese punto mágico, y fueron llamados por los egipcios de ese entonces con el nombre de los Indestructibles, y por sus seguidores los pueblos árabes como los Guardianes del Cielo. Ya para la época de los romanos a inicios de la era moderna, no había estrella polar como tal; sino que era un punto vacío entre nuestra Polaris (Alfa de la Osa Menor, cuyo nombre real es Cynosura, que traduce la ‘cola del perro’, se aclara que la constelación original no era un osezno, sino uno de los perros del labrador (Boyero)) y Kochab (Beta de la Osa Menor). A medida que pasaban los siglos de la era cristiana, y el polo se iba acercando más a Cynosura y alejándose de Kochab, quien era para los primeros pueblos árabes la verdadera reina de los cielos, estos empezaron a llamar a Cynosura con el epíteto de ‘la Ladrona‘.

Coios3

Coios reinaba en el punto sobre la cual todas las demás estrellas parecen girar a su alrededor; por esa razón se vincula a Coios con el poder de los oráculos, poder que compartía con su mujer y hermana, la titanesa Febe (la brillante), quien fue la primera diosa lunar, y luego reemplazada por Semele (una de las hijas de Hiperión Theia, la diosa del brillo y la luz, pero en este caso del brillo del oro y la piedras preciosas) y en ese puesto finalmente por su nieta Artemisa.

Febe3

Coios y Febe tuvieron dos hijas, una fue Leto (Latona en revisión romana), y cuyo nombre traduce ‘la oculta’, la otra fue Asteria (la estrellada). Las hijas de Coios parecen haber representado las dos ramas principales de la profecía: Leto y su hijo Apolo presidieron el poder profético de la luz y el cielo, mientras que Asteria y su hija Hécate presidieron los poderes proféticos de la noche, la oscuridad ctónica y los fantasmas de los muertos. Asteria y Leto son diosas de la noche, los hijos de Leto los luceros que traen la luz; Apolo el Sol y Artemisa la Luna; así Leto era vista como una diosa vinculada a la noche y al amanecer, al traer a luz al mundo desde la oscuridad; mientras que su hermana Asteria es la que trae la oscuridad, esto es una diosa del crepúsculo y de cuando el cielo se llena de estrellas.

En este punto es interesante observar como los distintos dioses protogonos (primigenios) fueron remplazados en funciones por los titanes, así Urano, el cielo estrellado, fue reemplazado por Coios y Crío; mientras que Nix, la noche misma, tuvo competencia con descendientes de los titanes; entre ellas las dos hijas de Coios y Febe, las titanesas Leto y Asteria; los nombres de ambas diosas traducen la oscuridad de la noche y el manto de estrellas con que se viste.

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Iniciamos con Asteria y donde algunos la vinculan con la diosa fenicia Astarté, apoyando con ello el origen de cultos orientales llegados a Grecia y vinculados a LetoAsteria, y sus descendientes; posiblemente a través de las colonias griegas asentadas en las costas orientales de Anatolia (Turquía). Recodemos que Astarté era entre los fenicios una diosa de la fecundidad y la guerra, equiparable a la Ishtar mesopotámica o a la Inanna sumeria. Pero la historia de Asteria dentro de los mitos griegos esta lejos de esa Afrodita guerrera de los mitos orientales. Asteria es primero una diosa de los ritos nocturnos y la necromancia (comunicación con los muertos), secretos que le había enseñado su madre Febe. Es esta relación con la noche lo que hace que se confundan y fundan Asteria y Nix (la noche) en los mitos, y por ello a veces se pone a Nix como madre la diosa Hécate, la diosa de las brujas.

asteria2

Hécate es en la mayoría de los mitos la única hija de Asteria y del titán Perse (el destructor), uno de los hijos de Crío; aunque otras referencia tratan de poner como padre a Zeus. Esta segunda ascendencia es colocada realmente, como al igual con Afrodita (nacida de la sangre de Urano), para evitar que la diosa del amor dispusiera del libre albedrío por encima del rey de los dioses; y al poner a Zeus como padre de Hécate se cumple con la misma función. La tradición dice que aquellos titanes que se unieran y lucharan de parte de los dioses conservarían sus reinos; Hécate estuvo entre los titanes que apoyaron a los dioses, y por ello conservó su dominio en los cielos, la tierra y el inframundo, siendo así una de las diosas con mayor poder dentro mundo griego.

De los amores entre Asteria y Zeus se cuenta una segunda historia de la titanesa; Zeus, tras haber logrado el control del mundo, se dedicó, como muchos dioses padres, a poblar el nuevo reino con sus vástagos. Entre las muchas féminas perseguidas por el dios tenemos a Asteria, pero la diosa no se dejo alcanzar, y cuando el dios estaba por agarrarla se trasformó en una codorniz y salto al mar. Los dioses de las aguas al ver que se ahogaba la convirtieron en una isla flotante, conocida como Ortigia (la isla de las codornices) y que luego sería renombrada como Delos.

Hécate, la hija de Asteria, es una diosa de la noche, la magia, la luna (nueva), los fantasmas y la brujería. Su culto, al igual que muchos de sus parientes, parece provenir del Asia Menor y de la región de Tracia (al sureste de los Balcanes); donde era adorada como una diosa de los partos. Con el tiempo los niños no bautizados, o aquellos que morían en los partos se decía que pasaban a formar parte de los espectros que la acompañaban; de ahí que la volviera una diosa de los fantasmas.

hecate

Hécate formó parte de un grupo exclusivo de diosas vírgenes, como Atenea, Artemisa, Astrea, Ilitía y Hestia (por citar algunas); se relaciona con su prima Artemisa por ser al igual que ella una diosa de los bosques, con su abuela Febe, por ser una diosa lunar; se le confunde con Desponia (una hija de PoseidónDemeter) y que era una antigua diosa ctónica micénica de la vida, la muerte y la resurrección, y cuyo culto luego se fundió con el culto de su media-hermana Perséfone (hija de Zeus y Demeter); de igual forma se la confunde con la diosa del mar, Ceto, la señora de los monstruos marinos, y por ello en algunas versiones se dice que Hécate era madre de Escila con Forcis, dios marino de las profundidades, que era para todos los efectos el esposo de Ceto. Todas estas asociaciones a otras diosas provienen seguramente de los intentos griegos iniciales de introducir este culto oriental dentro de sus propios mitos; por ello la diosa tenía reinos en el cielo (como una forma de la luna), en la tierra (como señora de los bosques), y del inframundo (como señora de la muerte y resurrección).

Hécate suele ser representada como una mujer que lleva una antorcha y que se aparece en las encrucijadas, por ello los romanos también la identificaron con su diosa local Tribia, que justamente regía en las encrucijadas; estando ambas vinculadas así a los destinos y los misterios. Más tarde y con el paso de la Edad Media se la volvió una figura de tres rostros, o tres mujeres unidad por la espalda; para identificarla como una diosa triple, como muchas de las diosas de las tradiciones celtas; y donde Shakespeare tomo inspiración para sus tres brujas de Macbeth.

Pero en los primeros tiempos (durante los titanes), Hécate era como su abuela Febe una diosa de la luz (de la Luna), a la que se le pedían deseos; principalmente nacimientos de niños sanos; pero cuando Artemisa (su prima) toma el carro de la Luna y remplaza de la diosa Semele, Hécate poco a poco se va volviendo una diosa de la oscuridad, para finalmente ser asociada a las noches de Luna Nueva, cuando sale con un jauría de perros fantasmas y es acompañada de espectros infernales, como el demonio Espusa (un espectro devorador de carne humana y con la capacidad de cambiar aspecto), esta imagen en el mundo medieval se vinculo también a la diosa lunar Diana (la Artemisa romana) y se fundió con Titania (la reina de las hadas, y cuyo nombre nos recuerda que se trataba de una hija de los titanes).

De Hécate hay pocas historias y mitos, en parte por haber sido absorbida o asociada con otras diosas. Sin embargo sus animales acompañantes si formaron parte de mitos importantes. Se dice que su principal mascota era una perra negra. Los mitos señalan que se trataba de la reina Hécuba, la reina de Troya; que cuando ya iba como esclava, tras la caída del reino, los vencedores pararon en el reino en Tracia del rey Poliméstor, donde ella había enviado a su hijo Polidoro para salvarlo de la guerra. Hécuba descubrió para su horror que su único hijo que ella asumía vivo y libre, había sido asesinado por Poliméstor para quitarle los bienes que había traído. Hécuba furiosa logra escapar de sus ahora nuevos amos, entra al palacio del rey, donde se vengó sacándole los ojos y matándolo junto a dos de sus hijos. Unas versiones dicen que los guardias griegos la alcanzaron y asesinaron; otras que escapó al bosque donde terminó muriendo de dolor por la suerte de sus hijos, o que se lanzó por los riscos para caer a las aguas del mar. En cualquiera de las versiones los dioses (o Hécate) transformaron su alma en pena en una perra; quien quedo luego como familiar (animal que acompaña siempre a las brujas) de Hécate.

El segundo familiar de la diosa de las brujas es un turón (un pequeño carnívoro pariente de las martas, hurones y comadrejas); según los mitos se trato de una sierva de Alcmena (la madre de Heracles/Hercules); Hera sabiendo la promesa que hizo Zeus de que el próximo hijo varón de la casa de Perseo sería rey, y consciente de que Alcmena esperaba un hijo de su infiel esposo, deseo la muerte del niño y la madre; para ello envió a su hija Ilitía (diosa de los partos), o fue ella misma, a demorar el parto de la adultera y acelerar el parto de otra reina rival Nícepe; así Nícepe tuvo un niño a los siete meses de embarazo, y Euristeo se volvería rey de Micenas por la promesa de Zeus; pero Alcmena, embarazada de gemelos no podía parir; Ilitía (o la misma Hera en otras versiones, se aclara que Hera era para muchos no sólo la diosa del matrimonio, sino también de los partos, absorviendo a Ilitía, que era posiblemente una diosa más antigua, y transformándola en una de sus hijas, o manifestaciones) se había ubicado en entrada de la sala de parto y cerrado las piernas; buscando con ello la muerte de los niños y la madre. Eso lo hubiera logrado si no fuera por Galantis, la sierva de Alcmena, que al descubrir lo que ocurría salió de la habitación de su ama gritando, «han nacido, han nacido los niños»; la diosa sin entender lo que pasaba abrió las piernas y los mellizos Alcides (Heracles) e Ificles nacieron finalmente; furiosa por el engaño Ilitía (o la misma Hera, según versiones) transformó a Galantis en un turón; que luego fue recogido por Hécate.

El último mito griego importante donde aparece Hécate fue cuando ayudo a Demeter, a rescatar a Perséfone de los infiernos; Hécate acompañó a Demeter a descender al inframundo a buscar a su hija, avanzando adelante con dos antorchas en sus manos, y seguida por la diosa de las cosechas. Luego acompañó a la chica, junto con Hermes, a regresar a la superficie. Dado que la joven debía regresar cada año al inframundo, era acompañada en el trayecto y en su permanencia en el reino de Hades por Hécate, quien asumió de esta forma su labor ctónica. Hécate, se volvió así, junto con Hermes, en la diosa de los fantasmas, sirviendo al igual que el mensajero de los dioses como una diosa psicopompa.

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Leto (la oculta, la recatada) tuvo una suerte distinta a su hermana; se convirtió en una de las tantas aventuras famosas del padre de los dioses (Zeus), fruto de esa relación nacieron dos mellizos: Apolo y Artemisa, quienes pasaron a convertirse en dioses importantes del Olimpo. Leto es considerada la diosa de la maternidad, a ella se le piden los embarazos y esta relación se refleja en el fuerte lazo que tuvo con sus hijos.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, supo de esta relación adultera persiguió a la amante y prohibió que se le diera lugar de reposo en cualquier tierra emergida (continente e isla); y a su hija Ilitía le prohibió ayudar en el nacimiento de los hijos de Leto. La hija de Febe recorrió las tierras, montes y campos, y al final islas, buscando un lugar donde esconderse de esa persecución y poder escapar de la furia de Hera. Al final encontró refugio en la isla flotante de Ortigia (su hermana transformada), que no era tierra fija, ni isla; ahí tuvo dolores de parto durante nueve días, varias diosas se condolieron de sus dolores, entre ellas: Dione (madre de Afrodita), Rea (la madre de Hera), Temis (la madre de las Horas, diosas tutelares de la ley, la paz y la justicia), incluso Theia (la madre de Helios, SemeleEos), tuvieron que intervenir para aliviar los dolores del parto que no ocurría.

Las diosas se vieron en la necesidad de usar a Iris, la mensajera de Hera, para que la diosa del arco-iris hablara con Ilitía lejos de su madre y la chantajeara con un hermoso collar a cambio de permitir el parto de los dioses que venían. Ilitía aceptó el trato y permitió que parto ocurriera. Primero nació Artemisa, y la niña ayudó luego a su madre en el nacimiento de su hermano Apolo. Se cuenta que tal fue la impresión por el dolor que había experimentado su madre, que Artemisa juró que nunca permitiría que varón alguno la tocara y la embarazara; así Artemisa se volvió una diosa siempre virgen. Dado que Artemisa había ayudado a nacer a su hermano, por este acto, la chica también se convirtió en una diosa de los partos, así sustituyó, complemento y se fusionó a Hécate y a Ilitía en esas menesteres en la tradición griega.

Tras el nacimiento de los hijos de Leto, la isla de Ortigía fue fijada en el mar y se la llamó Delos, donde hay un oráculo importante de Apolo, quien entre sus muchos nombres recibe el de Febo (el brillante) y heredó de su abuela Febe el don de la profecía.

Leto logro volver al continente nuevamente perseguida por la furia encendida de Hera, y en Delfos fueron, la madre y los niños, atacados por la serpiente Pitón (un de los tantos dragones de la antigüedad que fueron creaciones de Gea/Gaya, la tierra). La serpiente custodiaba un templo oráculo cuyos vapores permitían a las sacerdotisas adivinar el futuro. Pitón persiguió a Leto y sus hijos, en parte instigada por Hera, y en parte la serpiente conocedora de la profecía sobre que el nacimiento de los hijos de la titanesa marcaban su fin. La bestia escamosa atacó tan pronto se acercó Leto con sus hijos recién nacidos; pero la serpiente no pudo contra las flechas que le disparó Apolo, que tenía para ese entonces cuatro días de nacido. El templo paso a manos de Apolo y las sacerdotisas que lo cuidaban pasaron a servir al dios de los oráculos; desde entonces esas mujeres que se dedican al arte de la profecia se les llama pitonisas, en recuerdo a la serpiente muerta por el dios, sirven al dios de los oráculos. Apolo como dios de los oráculos divide su tiempo en dos partes, en verano está en Delfos, en invierno viaja a Hiperboria (el norte del mundo) donde regía su abuelo Coios.

Haber sobrevivido a la serpiente fue un milagro, indicaba el poder de los nuevos dioses; pero las desventuras y su ascenso al Olimpo aún faltaban; y Hera no iba ha hacérselos tan fácil. En su camino la madre quiso dar de beber a sus hijos de un estaque, pero los campesinos instigados por Hera enlodaron las aguas; ese fue el punto donde Zeus termino por intervenir, castigó a los campesinos convirtiéndolos en ranas y a vivir para siempre en el lodo; y trajo a sus vástagos al Olimpo, donde fueron recibidos por los otros dioses como iguales.

Las desventuras de Leto no acabaron ahí, tiempo después Hera envió al gigante Ticio, y este quiso violar a Leto; pero al escuchar los gritos de su madre, sus hijos intervinieron atacando con flechas al gigante, pero esta criatura ctónica era inmortal, Zeus intervino para ayudar a sus hijos, enviando a Ticio al Tartaro, donde fue atado al suelo y eran devoradas cada día sus entrañas por dos buitres o dos serpientes (comparable al castigo que sufrió Prometeo por haber llevado el fuego a los hombres). En ese punto Hera entendió que no podía seguir atacando a la amante, ello provocaba que su marido siempre se pusiera de parte de la rival, y eso podía ser peligroso para ella al final.

Leto como símbolo de la buena madre fue siempre ayudada por sus hijos. Cuando la reina Níobe se atrevió a decir que ella era mejor madre que Leto, ya que tuvo más descendencia, siete hijos y siete hijas; Apolo y Artemisa le hicieron pagar cara su ofensa. Los dioses bajaron del Olimpo y mataron a todos los hijos de la reina, Apolo a los varones y Artemisa a las chicas; aunque algunas versiones señalan que dejaron vivos a uno de los chicos, Amiclas; y a una de las chicas MelibeaNíobe tuvo tanto dolor por la muerte de sus hijos que se quedó inmóvil y los dioses la transformaron en piedra. Amiclas fundo luego una ciudad cercana a Esparta que lleva su nombre, lugar donde se dice que fueron asesinados años después el Rey Agamenon y la princesa troyana, convertida en esclava, Casandra. Por su parte Melibea desposo a Neleo y fue madre del argonauta Hector, quien vivió lo suficiente para, aún siendo un anciano, participar en la guerra de Troya como asesor de los griegos.

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Si bien las crónicas no reconocen más hijos a la pareja de Coios y Febe, existe un titán cuya paternidad no es fijada por ningún historiador, pero cuyo nombre lo vinculan como una versión masculina de Leto; este titán se le conocía como Lelantos (quien se mueve sin ser visto, el oculto). Lelantos era el dios de los bosques y la cacería en el reinado de los titanes, y cuyo culto principal en Grecia se ubica en Eubea (la segunda isla griega en tamaño y cercana las regiones de Ática (Atenas)Beocia (Tebas) donde hay una llanura con el nombre de Lelantum, que fue muy disputada en la antigüedad por ambas regiones continentales), y se le rendía culto en Frigia (región de Anatolia, Turquía), junto a su hija, indicando que se trataba de un culto oriental llegado a tierras griegas.

Lelantos3

A Lelantos se le conoce una sola hija, Aura, la diosa de las brisas, niña que tuvo Lelantos de sus amores con la oceanide Periboia (rodeada de ganado), una diosa de las corrientes de agua que fluían por entre los bosques y campos, donde venados, ciervos y otros rumiantes iban a beber. Aura, se decía que corría a tal velocidad que se la vinculó a las brisas de los campos, y su nombre paso a representar todo un grupo de ninfas vinculadas a las brisas frescas; aunque ninguna tuviera parentesco con la diosa en específico, (similar a como ocurrió con Halia, diosa de la isla de Rodas, que su nombre paso a agrupar al resto de las diosas que gobernaban en las distintas islas del Egeo).

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Aura era también una diosa de la cacería, se decía que reinaba en los bosques y forestas de Frigia (centro de Anatolia), y igual que Artemisa, y virgen, como corresponde a las diosas tutelares de los bosques impenetrables; pero se atrevió a juzgar a su prima, calificándola como de demasiado femenina para ser una virgen, [Aquí sin ofender al lector uno piensa mal y ve a estas diosas, acompañadas por distintas ninfas, como chicas lesbianas, y Aura seguramente entra dentro del estereotipo donde las lesbianas son como mujeres con pinta de machos, y así osa hacer esa comparación entre ella y su prima].

Artemisa sin embargo no es una diosa que se tome las ofensas sobre este punto tan a la ligera; habló primero con Nemesis, la diosa de la venganza, para pedir que se cobrara esta ofensa convirtiendo a la chica en piedra, pero Nemesis se abstuvo de actuar de esa forma señalado que no atacaría a una niña hija de un titán (Lelantos), pero indicó a la diosa que tal ofensa no se quedaría sin castigo. Dioniso, que en esos tiempos andaba por esos bosques en compañías de sus sátiros, bacantes y otras bestias, se encontró con Aura y la persiguió hasta que finalmente la violo. Fruto de esa unión Aura quedó embarazada de gemelos, y tal acto terminó por enloquecerla. Durante el embarazó Artemisa se acercaba a la chica y le decía cosas como: «mojigata, por que vas tan despacio y ya no vuelas como el viento y corres ligera». Cuando nacieron los gemelos, después de un parto largo e interminable, provocado también por Artemisa como parte de su venganza, Aura en su locura agarró a uno de los bebes y lo descuartizó, Artemisa vio con horror el acto de esta madre desnaturalizada y salvo al segundo niño, antes de que Aura lo destrozara también, y escapo con la criatura ajena. Aura sin embargo no superó la locura de haber sido violada y haber engendrado vástagos al dios de los excesos, finalmente se lanzó de los acantilados para morir ahogada; Zeus la transformó en fuente del río Sangario, río que corre por la región de Frigia.

yaco

El hijo de Aura y Dioniso fue llevado por Artemisa a Eleusis, una ninfa (oceánide) que reinaba en una región campesina cercana a Atenas, donde la población toma el nombre de la ninfa y era el lugar, según los mitos locales, donde fue raptada la hija de la diosa de la agricultura por el dios Hades. La ninfa recibió al chico y lo llevó con los sacerdotes del culto a su padre (Dioniso). El niño fue llamado Yaco (el que llora, o el nacido dos veces), y según las leyendas se volvió un heraldo del dios, y luego en la tradición su culto se fundió con el de su padre, llegando así a ser un sobrenombre del mismo dios de las orgías.

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Los misterios eleusinos

Según los mitos, Demeter empezó la búsqueda de su hija en aquellas tierras y llegó al palacio de Céleo y la reina Metanira, reyes del lugar, haciéndose pasar nodriza donde cuidó del bebé de los reyes; y en agradecimiento por su ayuda quiso hacer inmortal al hijo de los mismos; pero cuando una noche, tras frotar al niño Demofonte con ambrosía y ponerlo luego sobre el fuego para quitarle la piel mortal, fue sorprendida por Metanira, se rompió el encantamiento y el infante fue devorado por las llamas. Demeter recobró su apariencia divina y abandono el lugar, no sin reprochar a los mortales su impiedad; pero no antes de dar a Triptólemo, el hermano del niño muerto (o primo según otras versiones al hacerlo hijo de Dysaules, hermano de Céleo), unos granos y enseñarle a cultivar la tierra, misma que había quedado desolada y sin ganado tras la visita de Hades al sitio.

Se aclara que en algunos mitos Triptólemo es uno de los hijos de la misma ninfa Eleusis y Trochilo (que traduce rueda «de molino», y quien era uno de los sacerdotes de Demeter, en otros la pareja son padres de Céleo y Dysaules), Triptólemo, como hijo de Dysaules, era hermano de Eubouleos/Eubulo (buen trato), otro dios menor de las cosechas. Pero otros mitos ponen a Eubulo como hijo de Demeter y del dios cretense Carmanor (el cosechador, un dios menor local de la agricultura en Creta y de ascendencia desconocida, pero que se identifica con Yasión, el hijo de Zeus y la pleyade Electra; y a quien también se le compara con Atis, el amante de la diosa Cibeles en Frigia). Así Eubulo y Triptólemo son equiparables a otros dioses menores como Pluto (riqueza «agrícola») y Bootes/Filomeno (el que ara la tierra), ambos hijos de Demeter con Yasión, que como dioses ctónicos pasan a formar parte de los misterios eleusinos y fusionándose todos entre sí como dioses menores de las granjas, los cultivos y las cosechas.

Se cuenta que Triptólemo se volvió un héroe y viajó por el mundo enseñando como cultivar el grano, llegando hasta las tierras escistas (pueblo que habitó las estepas del centro de euroasia, en tierras que iban más allá de los montes Caucasicos, al norte de los mares Negro y Caspio, llegando sus fronteras a tocar las tierras rusas al oeste, las chinas al este, a siberia al norte y las tierras persas al sur); pero Linco, el rey del lugar se rehuso en enseñarlas a su pueblo y quiso matar al héroe. Demeter castigó el rey escista convirtiéndolo en un lince, y a esas regiones las condeno a que jamas podrían cultivar nunca nada, explicando así el modo de vida nómada de criadores de caballos y camellos de esos pueblos. Luego Triptólemo fue divinizado y se convirtió en un dios menor de la cosecha.

misterios eleusinos

Yaco también paso a formar parte de los misterios eleusinos, donde como un joven que lleva dos antorchas (aquí a semejanza de Hecate) acompañaba a la diosa Perséfone en su regreso del inframundo a la superficie en primavera para estar con su madre Demeter, la diosa de la agricultura. Es mencionado en esta actividad, y como una forma del dios Dioniso (su padre) por el escritor de comedias Aristófanes, en su obra «Las Ranas»; que justamente fue compuesta para esas fiestas.

Yaco, como dios menor de la cosecha se asocia con Eubulo y Pluto; y también se junta y fusiona con otros cultos antiguos como el de Zagreo, hijo de ZeusDemeter, o de ZeusPerséfone en otras versiones, muerto por los gigantes por instigación de Hera. Apolo sólo pudo rescatar su corazón y Zeus lo uso para dar vida a Dioniso al fecundar de la princesa Semele, princesa que al poner a prueba la divinidad de su amante termina muerta, lo que obliga a  Zeus a recoge nuevamente a la reencarnación Zagreo en el niño no nato y le permite terminar de crecer en su muslo, de ahí que se diga que Dioniso, al igual que Yaco, ha nacido dos veces.

Yaco se le vincula también con cultos como el de Fales (falo, pene), un sátiro que formaba parte de la comitiva de Dioniso y que era el dios del adulterio y la pederastia (abuso sexual a niños); y cuyo culto se fundió luego con el culto a Príapo, un hijo de Dioniso y Afrodita quien recibió la maldición de Hera, por su odio de madrastra contra el primero y celos contra la segunda, maldijo al niño para que naciese deforme (enano y con genitales enormes), por ello la diosa lo abandonó al nacer (y desconoce tener tal hijo) y fue recogido por unos campesinos, donde Príapo se volvió luego en un dios vinculado a los rebaños de cabras y ovejas, las abejas, el vino y los cultivos de la huerta. Este dios menor rústico de origen frisio era famoso por su gran dotación siempre en erección para indicar la fertilidad, y cuyas estatuas eran colocadas en los jardines (como hoy las personas colocan gnomos, o espantapájaros) para pedir por la fertilidad de los mismos y proteger el huerto, llegando su culto a ser muy común incluso en tiempos de la Roma imperial.

Yaco también se funde con otros cultos fálicos como los de los sátiros: Ortanis (erecto), Tychón (semental) y Conisalo (lascivo), posibles hermanos (hijos de Dioniso) y quienes acompañaban en la comitiva del dios del vino, y al mismo Príapo.

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Aunque Coios (Ceo) tiene sólo la descendencia indicada previamente, algunos mitólogos proponen relación entre este titán y la mitología nórdica. Las raíces las mitologías (greco-romana, nórdica y celta) se encuentran en la rama indoeuropea, y donde cada región dio su propio sabor local. Un ejemplo de ello es el titán Japeto, que reina en occidente estaba desposado con la diosa (oceanide) que reinaba en Anatolia (región que para ese entonces era simplemente conocida como Asia); en la tradición semita uno de los hijos del Noé bíblico es Jafet (Japhet), no dejan de ser fonéticamente ambos nombres muy similares, más cuando este fue, según la tradición hebrea, Jafet el padre de todos los pueblos arios, y del cual se dice que él y su familia se establecieron justamente en la región montañosa al norte que hoy conocemos como Turquía, para ser esto todo una simple casualidad.

Otra comparación similar tenemos con el dios Váruna de India, que es el dios del mar o las aguas, (incluidas las aguas de lluvias, esto es que el mar y el cielo son su reino); pero hermano de Váruna era Mitra (el sol), por tanto, si Mitra representaba el día, Váruna era el cielo estrellado de la noche, y el culto a Váruna se extiende hasta formar parte de los mitos hititas, pueblo de la hoy Turquía; y de ahí a los griegos con Urano no hay mucha distancia.

Al este de Europa, en Galia (Francia) los pueblos celtas adoraban a Taranis (el atronador), dios de las tormentas, similar al Júpiter romano, Taranis desapareció durante el medievo cuando los mitos celtas fueron reemplazados por los cultos cristianos; pero el dios sobrevivió asimilado por los pueblos más al norte, y guarda su nombre y poderes mucha similitud con el nórdico Thor. Similar destino tuvo el rey del panteón celta galo, Esus, cuyo nombre parece derivar del vocablo latino «herus» que traduce «señor»; a este dios se le sacrificaban víctimas humanas colgándolas de los arboles; esta costumbre también se aplicaba al dios nórdico Odín, del que se dice que para alcanzar la sabiduría se colgó del árbol de la vida boca abajo durante nueve días. Entre los celtas de Irlanda son muchos los cuentos que narran la lucha entre los hijos de la diosa Dana (los Tuatha Dé Danann) y los Formorianos, antiguos habitantes del sitio y que suelen ser asociados a gigantes y/o demonios; entre esos monstruos se cita a un dios cíclope, Balor, que al abrir su único ojo fulminaban con la mirada a los que lo veían. No deja de ser comparable el poder de este cíclope con el del galo Taranis, el Júpiter romano o el Zeus griego; y más todavía cuando se dice que Odín es un dios tuerto (de un solo ojo); así las distintas mitologías tienen puntos de encuentros que muestran un origen común.

Por otra parte se tiene que Zeus, de donde deriva el vocablo latín: Deus (Dios), también tuvo su avance al mundo germano; con el nombre Ziu, que nos recuerda fonéticamente a Ceo/Coios. La palabra para «Dios» en el idioma proto-germano es: «Thiwaz», que a su vez deriva de proto-indo-europeo «Dieus». Ziu por tanto en el viejo alto alemán también traduce «Dios» entre los pueblos teutones, y en un principio este era el rey de los dioses, un señor de la ley y el orden. Entre los ingleses el vocablo antiguo se escribe Tiw/Tiu/Tew, entre los godos (un pueblo germano) se escribe Tyz, en noruego antiguo era Ty, y en sueco antiguo era Ti. Hoy modernamente a este dios de los pueblos del centro-norte de Europa se le llama Týr/Tyr, y es el dios de la guerra; quien sacrificó su mano cuando engaño al terrible lobo Fenris para que los dioses nórdicos lo ataran.

Hasta el siglo III el dios Tyz era líder del panteón de los pueblos godos, en algún momento de la historia durante el medievo Wotan/Wodan/Odin asumió el control del panteón y Tyr fue convertido en uno de sus hijos; pero, y si uno hace una asociación inversa, y si en los primeros tiempos, antes de la edad media y los vikingos; si Odin, el Wotan de los teutones, era hijo de Zio en la tradición germana de los antiguos pueblos, entonces podemos poner a Coios/Ceo como el padre de Wotan (hoy Odín); y así el titán del norte había conocido (en el sentido bíblico del termino) a una gigante de los hielos y su descendencia fueron los dioses nórdicos. Bajo este esquema, Odín y Zeus son literalmente primos, por no decir iguales. Ello también apoya ideas como las descritas por X. B. Saintine (Mitologías del Rin/Edicomunicación, 2000) donde los dioses nórdicos llegaron desde el sur a dominar las frías regiones del norte, lugar donde hasta entonces sólo reinaban los gigantes de la escarcha, los krakenes y otras bestias terribles; eran estos dioses el calor del verano quienes derriten los glaciares y los iceberg; pero cuando el invierno regresa, estos dioses se ocultan tras las murallas del Valhalla para soportar los fríos del invierno.

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Crío (Krío/Crius) es el señor del sur; literalmente es el que mide; fue el titán de la ganadería; dividió los cielos en doce partes y puso entre las estrellas los símbolos para marcar las estaciones; y marcó su estación, la primavera, con sus animales: el carnero (Aries), seguido del toro (Tauro), y más arriba la constelación de Auriga (quien carga unas cabras), así estos ganados marcan el inicio del año (entre los antiguos el año iniciaba en primavera, por ello diciembre no es el mes doce, sino el décimo; los romanos fueron los que movieron el inicio del año a como lo usamos hoy día).

La esposa de Crío no fue ninguna de las titanesas (alguna de sus hermanas), sino Euribia (la de gran fuerza) una hija del mar (Ponto). Euribia era una diosa de las aguas, su fuerza se muestra en las tormentas y de los vientos huracanados; y sus descendientes fueron los vientos que usan los navíos y las estrellas que los guían en la noche. Hijos de la pareja fueron tres: Perses (el destructor), Palas (el que blandea la espada) y Astreo (el lleno de estrellas).

Perses4

Perses era como indica su nombre un dios de la destrucción; su furia arrasaba con aquello que se le pusiera en frente; representaba la fuerza de las tormentas y la furia de los elementos. Perses tuvo por amante a Asteria, contraparte femenina de su propio hermano, fruto de esa unión fue Hecate, una diosa de la oscuridad y la noche. [Nota: en la tradición griega hay al menos cuatro Perses: el titán, una oceánide, un hijo de la propia oceánide y un hijo de héroe Perseo con Andromeda].

palas

Palas, es el titán de la guerra, equivalente al Ares/Marte de los dioses olímpicos. Este titán fue esposo de Estigia, la diosa del río que rodea el inframundo. Palas con la diosa del odio tuvo cuatro hijos, dos varones: Kratos (poder/fortaleza/resistencia) y Zelos (rivalidad/orgullo), y dos chicas: Bia (fuerza/violencia) y Nike (victoria). [Nota: se señala igualmente que hubo varios personajes con el mismo nombre; entre ellos un gigante, y la hija de Tritón, muerta accidentalmente por Atenea, quien en su recuerdo tomo su nombre y se hizo llamar Palas-Atenea y algunos príncipes de las leyendas griegas].

Cratos y Zelo

Cuando se presentó la disputa por el poder entre los titanes y los olímpicos, entre los primeros que fueron a unirse a los dioses se encontraban Estigia y sus hijos. Por tal favor en pago Zeus acordó que los juramentos divinos se hacen a Estigia, quien puede quitarle el poder a los dioses si se atreven a faltar a su palabra, y sus hijos se convirtieron en la guardia pretoriana del rey del Olimpo; indicando que tras el rey existen el poder, la fuerza, el orgullo y la victoria. Cuando Prometeo fue encadenado en el Cáucaso, Bia y Cratos lo agarraban mientras Hefesto ponía las cadenas.

Bia

Con el tiempo Nike se hizo compañera de Atenea, era una forma sutil de decir que la victoria no siempre acompaña a los más poderosos, sino a los más inteligentes. Por su parte Bia ha seguido apareciendo en la iconografía moderna; se le representa como una doncella que abre sin esfuerzos la boca de un león (carta del Tarot arcanos mayores n°XI); donde el simbolismo moderno la pone como la sabiduría que vence a la fuerza bruta, lejos de su versión original que era justamente la fuerza sin control.

Nike

El último de los hijos de Crios y Euribia fue Astreo; literalmente «el lleno de estrellas»; fue el dios de la astrología, y su esposa fue la diosa de la aurora, Eo; sus hijos fueron los cuatro grandes vientos: Bóreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Noto (viento del sur) y Euro (viento del este).

Astreo2

A estos se le suman los cinco planetas (estrellas errantes), que eran imaginados por los griegos como niños jugando/corriendo en los cielos: Estilbon (Mercurio), Fosforo (Venus), Piro(Marte), Faetón (Júpiter, no confundir con el hijo de Helios de igual nombre) y Faenon (Saturno); a Venus en particular se le distinguen con varios nombres, según sea visible al amanecer o al atardecer (Fósforo y Héspero, o Lucifer y Vespero entre los romanos).

Euro

Euro es considerado no sólo el dios del viento del este, sino también representa al otoño como estación, se le representa como un hombre barbudo que lleva una pesada capa, anunciado los fríos por venir, vivía al oriente, donde nace el sol, en el propio palacio del dios Helio. Su hermano Notos, representaba la temporada del verano, y se le pone llevando un ánfora, indicando que es el viento que trae las tormentas llenas de agua desde el sur al final del verano, se decía que habitaba en Etiopía.

Noto

Céfiro es el viento que sopla en la primavera, suave y cálido es imaginado como un chico con un manto de flores. Se decía que vivía junto con su hermano Bóreas, en un palacio ubicado en Tracia (los Balcanes); estaba relacionado con los cisnes, y se dice que cuando Faetón cayó fulminado por el rayo de Zeus, los cisnes lloraron [Nota: en el mito Cicno, el amigo de Faetón, lloró a su amigo muerto y fue transformado en cisne, aves que huyen del calor del sol en verano subiendo al norte al llegar la primavera], y en su canto fúnebre fueron acompañados por Céfiro.

cefiro3

Los mitos dicen que Céfiro y Apolo competían por los favores de un joven espartano, Jacinto; cuando el chico prefirió al dios de los oráculos, Céfiro soplo con fuerza y provocó que un disco de piedra usado en las prácticas deportivas regresara y golpeara en la cabeza a Jacinto; dejándolo muerto en el sitio; Apolo castigó al rival rompiéndole las alas, desde entonces el viento del oeste no es más rápido y fuerte que una suave brisa. Apolo finalmente transformó la sangre de Jacinto derramada en la tierra en la flor que lleva su nombre.

Céfiro tuvo entre sus amantes a la ninfa Cloris, (Flora entre los romanos), una ninfa de las flores y de la primavera que habitaba en la isla de los Bienaventurados (donde iban los héroes tras morir); la hija de la pareja fue Carpo, la diosa de los frutos. También se dice que tuvo amores con una de las arpías (vientos de tormenta), y fruto de esa unión fueron los caballos: Janto y Balio, caballos que Poseidón regaló al héroe Peleo por su boda con la nereida Thetis, y que fueron heredados por Aquiles. Y fueron la pareja (Céfiro y la arpía) también padres de: Flogeo y Harpago, los caballos de los Dióscuros: Cástor y Pólux. Otra de las amantes de Céfiro fue la diosa Iris, la mensajera de Hera; fruto de esa unión nación Poto (el deseo; uno de los erotes, dioses menores que acompañaban a Afrodita).

Carpo_Pomona

Carpo era la diosa que daba sabor a los frutos, tuvo poco culto en Grecia, pero en Roma era conocida como la diosa Pomona; que era la diosa de los frutos y de los arboles frutales. Pomona, como diosa de los arboles se vio perseguida por muchos pretendientes, incluidos los libidinosos sátiros; por ello para escapar de estos avances se encerró en su huerta. El dios romano Vertumno, restos un antiguo dios menor ctónico de origen etrusco, Voltumna, que presidía las siembras y los cultivos, y realmente amaba a la ninfa, terminó disfrazándose de anciana para poder hacerle la corte a la diosa de los frutos; a la que finalmente conquisto. No hay fuentes que aclaren el parentesco de Voltumna/Vertumno; se le relaciona con Tinia (el padre de los dioses etruscos, equivalente al Júpiter romano), pero por su naturaleza ctónica recuerda más a una forma masculina de la diosa Demeter; siendo su equivalente más cercano en la mitología griega al dios menor Yasión, o sus hijos: Pluto y Bootes/Filomeno, frutos de su relación Demeter.

Boreas

De todos los vientos, quizás el más fuerte y temido era Bóreas (el devorador), el frío viento del norte y dios del invierno. A Bóreas se le ponen como hijos a varios caballos; entre ellos doce caballos inmortales que tuvo con las yeguas de Erictonio, rey dárdano, pueblo de Anatolia emparentado con los reyes de Troya; y de los cuales se dicen que eran expertos jinetes y que sus caballos corrían tan rápido y ligeros que no pisoteaban las espigas de los campos; esos caballos fueron regalados por Zeus al rey troyano Laomedonte por el rapto de Ganimedes. También a Bóreas se le da la paternidad de los cuatro caballos de la cuadriga del dios Ares; y los caballos Jantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), que tuvo con otra arpías (al igual que su hermano Céfiro, y por ello el nombre de las bestias se repiten y confunden), caballos estos que fueron dados al rey ateniense Erecteo por el rapto de su hija Oritía. Las ninfas de las brisas, conocidas colectivamente como Auras, son puestas como sus hijas; paternidad que comparte con el poderoso Océano.

También entre los descendientes de Bóreas se citan a los habitantes de Hiperbórea, una tierra mítica más allá de Tracia, y que era hogar de Apolo, donde se cultivaban las manzanas doradas que se usaban para hacer la ambrosía; se incluye la paternidad de los gigantes de Hiperbórea, tres en número según fuentes, a los que se le atribuía unos seis codos de alto (unos tres metros) y que eran sacerdotes y guardias de Apolo en sus vistas al norte. [Aquí el mito se funde con la versión nórdica de las manzanas de la diosa Idunn que daban juventud a los dioses del norte, y con las Hespérides, que habitaban una tierra mítica (en este caso al oeste) donde también se cultivaba la prodigiosa fruta].

El gran amor de Bóreas fue una princesa ateniense, Oritía (cuyo nombre traduce algo como «sacrificio en la montaña»), su padre el rey Erecteo se negó a dar la mano de la chica, señalando como muy frías las tierras (Tracia/Balcanes) de donde era el pretendiente; aún así Bóreas raptó a la joven y la llevó a su reino, donde vive desde entonces. Los atenienses fruto de esa unión se consideran a si mismos parientes del dios del invierno.

zetes y calais

Fruto de esos amores entre de Bóreas y Oritía nacieron los mellizos: Zetes y Calais, y la ninfa Quíone (nieve). Los chicos, Zetes y Calais, fueron famosos héroes, heredaron de su madre una extraordinaria belleza, y de su padre un furor incontenible y un par de alas, que les surgieron en la pubertad, y que les fueron muy útiles en sus correrías. Entre sus aventuras está haber formado parte de grupo de los argonautas, y liberar a Fineo del tormento de las arpías y este a cambio les dijo a los argonautas como llegar al reino del rey Eetes, en Cólquide.

Quíone

Se cuenta que Quíone tuvo un hijo con Poseidón, Eumolpo, quien se volvió un rey de Tracia, y disputó a su abuelo las tierras de Eleusis. Para ganar la guerra entre ambas ciudades, Erecteo sacrificó a su hija menor Ctonia, quien fue acompañada en el sacrificio por sus hermanas Protogenia y Pandora. La muerte de su hijo Eumolpo fue cobrada por Poseidón al pedir a su hermano, Zeus, que matara al vencedor con un rayo. [Nota: se aclara que en los mitos hubo varias princesas con el nombre de Ctonia, la más famosa era hija de un rey de Argos (nombres del rey en discusión), cuando Demeter buscaba a su hija, este rey se negó a darle hospitalidad, pese a los ruegos de su hija; Demeter castigó a rey provocando un incendio que arrasó la ciudad, y se llevó a Ctonia, quien construyó un santuario a la diosa en la ciudad de Hermíone, ubicada un poco más abajo en la costa del Peloponeso.]

Independiente de estos relatos, es notable el simbolismo entre Bóreas (el viento frío que sopla en invierno), Oritía (la montaña) y la hija de ambos Quíone (la nieve que cubre las montañas en invierno). Algunas fuentes ponen a los hiperbóreos y a los gigantes del norte como hijos de Quíone.

El paralelismo entre el invierno, el viento del norte y la nieve se da también en otros pueblos, podemos citar los cuentos rusos donde: Ded Moroz (padre invierno, llamado también Morozko) es acompañado por una niña, (su hija o nieta) Snegurochka, la diosa de la nieve. En los mitos nórdicos Skaði (la diosa de los patines, de la nieve y el invierno, señora de Escandinavia) es hija del gigante Thiazi, quien representa al frío viento del norte.

Entre los celtas la diosa de la nieve generalmente era una anciana, que era a su vez la nieve y el invierno mismo. Los primeros cristianos, como una forma de frenar su culto, la vincularon con Hécate y la compararon con una bruja. Pese a ello Cailleach, que era una forma de Arianhrod, la diosa lunar de los tejidos y los telares, (de ahí su vinculación con la diosa de las brujas) sobrevivió; y entre los pueblos teutones en los cuentos y se le conoce como: Frau Holle (Madre Nieve), nombre que deriva de la diosa teutona Hulda o Holda, equiparable a Hécate, por salir en las noches sin luna con una jauría de perros fantasmales en una caza salvaje (a buscar almas que arrebatar a los vivos).

Por su nombre a Holda se la vincula con las hadas escandinavas conocidas como Huldras, sirenas de los ríos y arroyos que buscan incautos a los que atrapar y ahogar; de aquí a las Damas Blancas, espíritus que como fantasmas avisaban de la muerte a quienes las encontraran (similares a las Banshees irlandesas) se tienen en todo el folklore europeo. En los alpes a Frau Holle se la relaciona con otra vieja diosa pagana: Perchta o Berchta (Bertha en ingles), un espíritu femenino vestido de blanco; que era también una diosa del hilado y el tejido. Viven los mitos en los cuentos del hada malvada que aparece en la Bella Durmiente, o las historias de Blancanieves, donde el nombre no responde sólo al color de la piel, sino al simbolismo del invierno, y los mitos ctónicos de muerte y resurrección. En tiempos modernos Bertha ha sido asociada a Santa Lucia y las luces del invierno (recordemos además que Arianhrod no solo es una diosa lunar, sino también diosa de las espectrales luces del norte, luces boreales, o auroras polares, que para muchos eran los fantasmas en su camino a los cielos).

Algunos ponen a Hulda/Arianhrod/Bertha/Cailleach como las versiones celtas y germanas de la diosa Friga, la diosa nórdica que tejía en su telar las de las nubes y que era la esposa oficial de Odín. La relacionan también con la reina de las hadas germanas Griselda, que asume la forma de ciervos (animal tótem de Artemisa) y con la correspondiente reina de las hadas inglesas Titania. Para todos los efectos la mayoría de estas diosas se vinculan no sólo con la noche, la oscuridad y el frío, sino con la muerte en invierno y la resurrección en primavera de la vida.

Grandes Cuentos de Hadas (8) Las aventuras de Jack y de Pulgarcito

Jack, es un nombre ingles, usado normalmente como diminutivo de John (Juan), que deriva del latín Iohannes y el griego Ioannes; y este del hebreo Yohanan (bendecido por Dios); pero que en español podemos traducir simplemente como Juancito o Juanito. Jack es también vinculado al apellido Jackson (hijo de Jack); a los nombres: Jacobo (Jacob), James (Jaime), Jake, Jay, Jaci y su forma diminutiva Jackie es usada para el masculino Jack, como para el femenino de Jacqueline (Jacquelyn).

Este personaje aparece como nombre propio del héroe de varios cuantos infantiles, muchos de origen anglosajón; aunque en algunas versiones el héroe niño no tiene nombre o se le da el sobrenombre de Pulgarcito o de Tom Thumb (Tomas Pulgar). Lo común de todos estos cuentos es que tenemos a un chico que solo (o con ayuda de seres mágicos) vence a un terrible ogro o gigante. A continuación tenemos los cuentos más conocidos de este tema:

Jack (Juan/Periquín) y las habichuelas (frijoles) mágicas/os

Joseph Jacobs (1854-1916) fue entre muchas cosas un historiador ingles y escritor de cuentos folklóricos; y su versión de esta historia es la más conocida y completa. En ella se tiene que Jack es un joven que vive con su madre viuda. Su único medio de ingreso es una vaca. Cuando la vaca deja de dar leche, una mañana, la madre de Jack lo envía al mercado para vender la vaca. En el camino hacia el mercado se encuentra con un anciano que se ofrece a darle unos ‘frijoles mágicos’ a cambio de la vaca; trato que Jack acepta. Jack llega con los granos a casa, pero su madre se enfurece por haber sido tan idiota y que lo han engañado, arrojando los granos por la ventana y enviando a Jack a la cama sin cenar.

Mientras Jack duerme, los granos se convierten en una gigantesca planta de frijoles. Jack sube por el tallo a la mañana siguiente y llega en una tierra en el cielo, donde sigue un camino a una casa, que es el hogar de un gigante. Él entra a la casa y le pregunta la esposa del gigante por comida. Ella le da de comer, pero el gigante regresa y siente la presencia de un ser humano es en los alrededores:

Fee-fi-fo-fum!I smell the blood of an Englishman.Be he live, or be he dead,I’ll grind his bones to make my bread.’ fa, fe, fi, fo, fuuuu!Huelo la sangre de un inglés.Sea vivo, o sea muerto,Voy a moler sus huesos para hacer mi pan.

Sin embargo, la esposa del gigante esconde a Jack y el chico escucha el gigante contando su dinero. Jack roba una bolsa de monedas de oro y escapa por el tallo. Jack repite su viaje por el tronco de las habichuelas gigantes dos veces más, cada vez es ayudado por la mujer del gigante.

La segunda vez, se roba una gallina/gansa que ponía huevos de oro y la tercera un arpa mágica que toca por sí misma. Esta vez, él está casi atrapado por el gigante que lo sigue hasta el tallo. Jack llama a su madre por un hacha y corta la planta de frijoles, matando al gigante al caer. El fin de la historia tiene a Jack y su madre viven felices para siempre con sus nuevas riquezas.

El gato con botas

Aunque el cuento proviene de tierras italianas, del escritor Giambattista Basile; es la versión francesa de Charles Perrault la más conocida, seguida de la versión alemana de los Hermanos Grimm. El cuento empieza con tres hermanos que se reparten la herencia del padre, un molinero. El mayor obtiene las tierras y el molino; el mediano recibe las mulas y el ganado; pero al más joven sólo recibe un gato. Pero este gato se propone hacer fortuna a su joven amo, y en vez de que use su piel para hacer unos guantes, le pide que le fabrique unos calzados para él.

Vestido con sus botas, el gato inicio sus planes y cazó perdices, conejos y otras criaturas; estás eran entregadas al rey por el gato en nombre de su amo el Marqués de Carabas. Al poco tiempo el rey quiso conocer a este noble señor que le regalaba tan finas piezas de cacería. Parte con su hija y va a conocer al marqués. El chico que no sabía que hacer, ya que apenas si tenía ropas para vestirse se asusta, pero el gato le dice que se desnude y se meta al río. Cuando el carruaje pasa el gato detiene el carro y pide ayuda; señalando que unos ladrones han robado a su amo.

El rey y su hija rescatan y visten al joven; mientras el gato se adelanta. Por el camino el gato va pasando por distintas tierras, que eran de un terrible ogro y les dice a los trabajadores que digan al carruaje que pasa que son las tierras del Marqués de Carabas. Con la promesa de liberarlos del ogro, los pobladores aceptan y por donde pasa el carruaje el rey pregunta de quien son las tierras y ellos respondes del marqués. El rey se emociona por la riqueza que observa.

El gato llega al castillo del ogro y sabiendo que es un cambiaformas le pide que le muestre su poder. En poderosas bestias se transforma el ogro, pero el gato le reta a transformarse en algo pequeño como un ratón; el ogro se transforma y rápidamente es devorado por el gato. Cuando llega el carro real al palacio el gato sale a recibirlo en nombre de su amo; el rey ya maravillado por la riqueza del joven marqués le permite tomar a su hija en matrimonio.

Jack el mata gigantes / El Sastrecillo Valiente

Un joven sastre cuando se dispone a comer un pan con un poco de mermelada un grupo de moscas se pasan sobre el pan y este en un rápido movimiento mata a siete de ellas de un solo golpe. Inspirado por la idea se hace un cinturón donde escribe: “Siete de un golpe“. Y se pone en marcha en busca de fortuna.

En su camino se encuentra con un gigante, que asume que “Siete de un golpe” se refiere a siete hombres. El gigante desafía el sastre, quien con su ingenio lo engaña en tres pruebas que impone. Al final el gigante lo invita a su casa y tras comer se van a dormir; en la noche el gigante golpea la cama con un pesado hierro, pero el sastre, que era muy pequeño para la cama se había ubicado en uno de los extremos; resultando ileso; cuando en la mañana se levanta y los gigantes lo ven tan campante, huyen atemorizados.

El joven sigue su camino y llega a un reino donde, por sus hazañas, es contratado como soldado. Los demás soldados temen al sastre y plantean renunciar si este sigue aquí. El rey le propone al sastre que acabe con dos gigantes que asaltan su reino a cambio de la mitad del reino y la mano de su hija. El sastre acepta y en el bosque, mientras los gigantes duermen, se sube a un árbol cercano y les lanza piedras, provocando que se peleen entre ellos hasta matarse. Vence así la primera prueba, pero el rey no esta muy convencido, pone dos pruebas más, la primera vencer a un unicornio salvaje y la segunda a un jabalí terrible; en ambas circunstancia el sastre vence y el rey tiene que ceder a su promesa.

Pulgarcito (versión de Charles Perrault) y el cuento de Hansel y Gretel

El Pulgarcito francés recuerda a otra historia alemana de niños abandonados, Hansel y Gretel. En ambas historias los niños (Pulgarcito y sus hermanos, y Hansel y Gretel) son hijos de pobres leñadores a quienes los padres no pueden alimentar. El padre decide abandonar a los niños en el bosque y lleva a los niños al bosque. La primera vez Pulgarcito (al igual que Hansel) va dejando piedras por el camino y los niños logran regresar a casa. La segunda vez usan migas de pan, no hubo tiempo para recoger piedras, o es lo que la madre o le padre les dio para el camino. Pulgarcito y Hansel usan el pan dado por su madre para marcar el camino. Los pájaros se comen los trozos de pan y los niños se pierden.

Mientras Hansel y Gretel llegan a una casa de chocolate donde habita una bruja, que los atrapa y pone a engordar para luego comérselos; Pulgarcito y sus hermanos llegan a la casa de un ogro; que los captura para comérselos. En Hansel y Gretel es la chica la que logra engañar a la bruja para que se meta en el horno, indicando que no está caliente; y la bruja al entrar es empujada por la chica. Tras la muerte de la bruja recogen los tesoros de la misma y regresan a casa con los padres y todos felices.

En Pulgarcito, por su pequeño tamaño, logra escapar con ayuda de la mujer del ogro, roba unas botas mágicas con las que recorre rápidamente la distancia al palacio del rey y regresa con soldados que matan al ogro. El rey recompensa a Pulgarcito por su ayuda y él y sus hermanos regresan con sus padres.

Pulgarcito (versiones de los Hermanos Grimm y de Joseph Jacobs)

La versión alemana de Pulgarcito y su equivalente ingles (Tom Thumb – Tomas Pulgar) empequeñece al chico aún más, ya no es el último y pequeño de los hermanos; ahora es un hijo único de unos campesinos. Por acto milagroso, la mujer que no podía tener hijos tiene un niño que no es más grande que el pulgar de su marido. De ahí su nombre. El chico nunca creció más que el tamaño del dedo de su progenitor; pero aún con su minúsculo tamaño intenta ayudar a sus padres, su inteligencia y curiosidad lo meten en muchas aventuras en las que lucha contra ladrones, gatos, y otras.

El final depende de las versiones, en uno de los dos cuentos de los Hermanos Grimm, Pulgarcito regresa tras sus aventuras con sus padres para nunca dejarlos otra vez. En la segunda versión Pulgarcito en sus aventuras termina en el palacio del rey, pero las intrigas del gato lo anteponen al rey, quien lo acusa de intentar envenenarlo. Pulgarcito huye con la ayuda de una polilla al reino de las hadas y los duendes. En la versión inglesa de Joseph Jacobs, aunque Pulgarcito logra demostrar su inocencia entre el rey, perece por el ataque posterior de una araña.

Este Pulgarcito minúsculo en tamaño tiene una versión femenina; un poco a la segunda versión de los Hermanos Grimm. De la pluma del danes Hans Christian Andersen tenemos que al igual que Pulgarcito, una mujer tiene una niña del tamaño de un pulgar. Como su equivalente masculino, Pulgarcita tiene distintas aventuras en el mundo del nivel del suelo; y se mete en distintos problemas. Al final un topo se antoja de la niña para hacerla su esposa, y Pulgarcita huye con ayuda de una golondrina herida que ayudó a curar y que la lleva al reino de las hadas, donde desposa finalmente a su rey.

Juan Sin Miedo

La historia de los Hermanos Grimm original lleva por nombre ‘Historia de uno que hizo un viaje para saber lo que era miedo’; que fue simplificada a la versión de ‘Juan Sin Miedo’. Ambas versiones comparten que se trata del segundo hijo de un labrador; mientras el primero es listo y algo cobarde; el segundo es bruto y no entiende el concepto del miedo. Para averiguar que significa el hijo menor inicia un viaje donde se encuentran con bestias salvajes, magos, brujas, ogros y fantasmas, pero ninguno le causa miedo.

Al final sus aventuras terminan cuando, por su incapacidad de sentir miedo, desencanta un castillo y hereda la mano de la princesa del reino. Es la esposa que le enseña lo que desea saber, cuando una noche, mientras el chico duerme lo baña con agua fria, despertandolo de improviso y entendiendo lo que son los escalofrios.

Jack y la muerte

Uno de los últimos cuentos importantes de Jack es su relación con la muerte. Está historia muestra distintas versiones, la versión rusa más conocida es ‘El soldado y la muerte‘; e incluso la versión inglesa ‘Jack y la muerte‘ tiene dos finales. En todas las versiones el héroe debe evitar que la muerte se lleve a alguien, sea la madre (versión inglesa) o a él mismo (la rusa). Para ello Jack, a semejanza de los cuentos árabes del genio encerrado en la lampara, Jack engaña a la muerte para que demuestre su poder entrando en un saco, frasco o otro objeto de menor tamaño, encerrándola. Este acto trastoca el mundo natural y ya nada muerte, e impera el hambre.

El héroe suelta de su encierro a la terrible parca, entendiendo que para que exista la vida debe existir la muerte. Los finales son dos, el primero Jack no puede impedir que la muerte se lleve a su madre u otro ser querido; la segunda es que la muerte, después de su encierro no le gusta estar cerca de Jack y lo deja vivir, y a su madre, un poco más de lo esperado.

Las principales historias

Las aventuras de Jack

Las historias de Pulgacito

Otras historias de niños y ogros

Cuentos vinculados a la Muerte

Simbolismo de estos cuentos

A diferencia de los cuentos de hadas tradicionales, que terminan en boda, en estos cuentos (salvo ‘El gato con botas‘, ‘Jack el mata gigante‘, ‘Juan Sin Miedo‘ y ‘Pulgarcita‘) el protagonista no se casa, simplemente regresa al hogar con sus padres, quienes siempre son personas muy pobres. Si descontamos a Pulgarcita y a Hansel y Gretel, el protagonista es siempre un niño. Un niño que es descrito inicialmente como travieso, irresponsable, flojo y tramposo. En el caso de tener hermanos, es este chico, el más pequeño de todos, y es quien salva a sus mayores y a su familia de la pobreza. Este cuento tiene una versión un poco más antigua; en la Biblia una de las historias más conocidas es la de José y sus hermanos. José el menor de los hijos es amado por sus padres y por ello despreciado por sus hermanos mayores, que lo venden a mercaderes y le hacen creer a su padres que el niño a muerto. En su exilio José se supera y termina convirtiéndose en virrey de Egipto; y desde esa posición salva a su familia de la hambruna; perdonando a su hermanos mayores y volviendo con sus padres.

En todos estos cuentos Jack y Pulgarcito deben derrotar con astucia a un gigante, un ogro, fantasmas o un mago; en todos los casos la muerte del villano trae al héroe la riqueza para su familia. Como todo cuento, estos preparan al niño para su rol en la vida. Dejarse de juegos y convertirse en hombre es parte del crecer. Jack y Pulgarcito aprenden a ser responsables, de ellos depende el futuro de su familia, aunque todavía no superen la ida del hogar. Así como Caperucita Roja nos advierte de los peligros del paso de niña a mujer, las historias de Jack nos hablan del paso del niño a hombre; de dejar el seno de la madre y ser independiente.

Si revisamos la primera historia (Jack y las Habichuelas Mágicas) tenemos a un chico que encuentra en su madre alguien que ha dejado de proveer; la madre como la vaca ya no dan leche, alimento y por tanto el chico no ven en la figura materna ese icono que da vida y calor. Por el contrario la madre es un ser castrante, que castiga a Jack por dejarse engañar, y que lo impulsa a robar (el robo del oro su primera vez); cuando este oro se acaba, busca la fuente del mismo y roba a la gallina/ganso de los huevos de oro; y finalmente roba el arpa mágica para su puro placer. En el otro extremo tenemos a Hansel y Gretel, cuyos padres ya no proveen; en el cuento ambos niños sienten que sus padres los mataran de hambre al abandonarlos en el bosque, por ello Hansel hace todo lo posible para evitar tal hecho y poder regresar al hogar. Al final sus esfuerzos son inútiles y perdidos terminan llegando a una casa hecha de dulces, el sueño de todo niño; satisfacen así su hambre. En esta versión la madre presiona al padre para que abandone a los niños; y la mala del cuento es una bruja. Entre estos dos cuentos la imagen de la madre/bruja empuja a los niños a dejar la idea de que la madre provee. Sin embargo hay otra figura materna o femenina que implica lo contrario, en ‘Jack y las Habichuelas Mágicas‘ la mujer del ogro ayuda al chico contra su marido, igual ocurre con el ‘Pulgarcito‘ del cuento francés; y es la niña Gretel la que salva a su hermano Hansel de ser devorado por la bruja. Así la mujer no es un personaje totalmente negativo, sino que también puede ser un ser positivo.

El papel del padre varia y su significado a lo largo del cuento también. En las distintas historias de Jack (Jack y las Habichuelas Mágicas, Jack mata gigantes y jack y la Muerte) no hay padre, o este expulsa o abandona a sus hijos; en las diferentes historias de Pulgarcito el padre y la madre ayudan a su hijo; en ‘Hansel y Gretel‘ el padre se alegra cuando sus hijos regresan finalmente y se ha separado de la mala madre. Pero hay otra figura masculina no tan bien recibida; el ogro y/o el gigante son también una representación de la figura paterna. Un ser que devora niños; como el dios Cronos a sus hijos, quien es el primer ogro. Aquí el ogro/gigante representa la figura que el niño debe superar para recobrar el amor de su madre. Cuando Jack corta la rama de las habichuelas mágicas y mata al gigante, se vuelve un hombre, es su primera acción que no fue fruto de la presión materna. La muerte del ogro/gigante implica la recuperación del amor materno. En la versión ‘femenina’ de Hansel y Gretel, es la muerte de la bruja/mala madre lo que permite a los niños volver con el buen padre; es evidente en estos cuentos el complejo de Edipo (en el caso del niño) y de Electra (en el caso de Gretel).

En ‘El gato con botas‘ el niño se mueve impulsado por fuerza mayores que él. No hay un crecimiento propio, cede ante los deseos del gato, de que le compre unas botas y guantes, cede ante las ordenes del gato de que se desnude y se lance al río y finja que había sido robado; y es el gato, y no el chico, quien mata al ogro para quedarse con sus riquezas. Es el gato quién lo ha manipulado desde el principio; por ello el cuento termina en boda, como todo cuento clásico, ese es el final feliz; pero a diferencia de Cenicienta, Blancanieves e incluso la Bella Durmiente, nunca hubo un aprendizaje propio.

En la versión de ‘Jack el mata gigantes‘ tenemos al David y Goliat en los cuentos de hadas; inspirado en mitos nordicos tales como los del dios Thor asesino de gigantes, o incluso en historias celtas como las historias de los caballeros del rey Arturo. Jack representa una versión simplificada; demostrando que la inteligencia es más grande que la fuerza bruta; un hecho común en todos estos cuentos. El gato engaña al ogro para que se vuelva pequeño y pueda devorarlo; Gretel engaña a la bruja para que se meta al horno; el Pulgacito de los Hermanos Grimm engaña a ladrones y Jack mata gigantes engaña a los gigantes para que se peleen entre si hasta matarse. Con estos cuentos se señala que a veces la respuesta a problemas que parecen imposible son las más simples.

Juan Sin Miedo el personaje no es listo, ni astuto, como en todos los casos anteriores, es su inocencia lo que le permite salir adelante; es el desconocer un  hecho, que para todo el mundo es conocido, pero no entender el concepto del miedo es lo que le permite superar las pruebas. Al final es la esposa lo que le enseña lo que tanto ha deseado comprender.

Mención aparte merece ‘Jack y la muerte‘. Este cuento es una forma de enseñar a los niños el concepto de la muerte. Para los niños la imagen de la muerte, más cuando se lleva a un ser querido es muy difícil de explicar; y dejar de ser niños implica muchas veces comprender este duro concepto. El engañar a la muerte es un mito muy antiguo; desde el héroe babilonio Gilgamesh que busca la hierba de la inmortalidad, hasta Orfeo que desciende a los infiernos para recuperar a su amada; todos son mitos que narran el intento de burlar a la muerte. Incluso en su séptimo libro ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte‘ tenemos el cuento de ‘Los tres hermanos‘ que tienen el mismo tema, engañar a la parca. Otras historias menos evidentes son los cuentos árabes y orientales donde un hombre descubre que la muerte lo está buscando, pide ayuda al rey, mago u otro ser con poderes para huir de tal destino; siendo llevado a un sitio muy lejano; pero es justamente ese cambio de lugar lo que la muerte misma no entendía, ya que cuando le pasaron la orden de buscar el alma, está estaba muy lejos de donde ella se hallaba.

Aunque es la trampa, el engaño y la astucia lo que ayuda al joven héroe a vencer a seres más grandes que él; en alguna de estas historias aparecen algunos elementos mágicos; en ‘Jack y las habichuelas mágicas‘ tenemos la existencia de una gallina o una gansa que produce huevos de oro. La primera noción de algo similar se remonta a las fábulas de Esopo; en la fábula un campesino tiene una gallina con igual poder, pero el campesino mata a la gallina para descubrir que tiene dentro, matando así la fuente de su riqueza, la fábula nos habla de que la codicia es mala consejera. Con Jack pasa algo similar, el primero roba el oro, pero eso no le basta, roba la fuente del oro (la gansa), y tampoco le basta, es cuando roba el arpa mágica que el gigante lo descubre y casi pierde la vida en ese intento que se detiene en sus malas acciones (el robar).

Otro elemento mágico es el arpa encantada, que se toca sola. Hay cuentos de instrumentos mágicos que al ser tocados parecen que tocan solos. La historia de Orlando y su arpa encantada, con brujas y descenso a los infiernos para recuperar a su mujer, no es sino la versión llevada a cuento del mito de Orfeo y Euridice. El sonido del arpa de Orfeo podía vencer a la más terribles bestias, pasar por encima del canto de las sirenas y dormir al perro de los infiernos. En algunas versiones de ‘Jack y las habichuelas mágicas‘, el arpa a veces ayuda a Jack, durmiendo al gigante con su canto, el paralelismo entre ambos objetos es evidente.

En Pulgarcito aparecen unas botas mágicas, las famosas botas de siete leguas, con cuyo paso se recorren distancias increíbles. Las botas mágicas provienen de la tradición rusa, en muchos de sus cuentos el héroe debe recorre distancias inmensas en tiempos muy cortos. En los mitos, Perseo debe regresar del lugar en el fin del mundo donde mato a Medusa, para rescatar a su madre, y para ello usa las veloces sandalias aladas del dios Hermes. El calzado fue en primera instancia una separación de clases, los pobres y esclavos iban descalzos. Las botas tienen un significado de poder, siempre fueron el complemento de los soldados. Poseer botas implicaba ser rico; el ogro tiene unas botas, pero que roba Pulgarcito; así el chico, al igual que el Jack de las habichuelas mágicas; roba el mayor tesoro del gigante/ogro; y con ello el chico cumple sus sueños de libertad y crecimiento. Muchos dichos populares hablan del calzado, ‘morir con las botas puestas‘ alude al valor de la persona; ‘ponerse en los zapatos de otro‘ implica aprender a respetar la labor del otro; ‘ponerse las botas‘ hace alusión a volverse rico (recordemos que el pobre no tiene calzado); no es casualidad que Pulgarcito y otros héroes roben las botas de siete leguas; implica un crecimiento, no sólo en el valor, sino en la riqueza personal.

En estos cuentos no se hace uso de armas, salvo la inteligencia y la astucia. Pero en algunos cuentos aparecen los cascos y/o capas de la invisibilidad. Herederos del casco del dios Hades, con el cual podía recorrer el mundo sin ser visto; estos objetos son complementos que ayudan a los héroes a cumplir sus trabajos, reduciendo los peligros del mismo. Son elementos para ocultarse del peligro, así como a ver y descubrir secretos. En cuentos rusos la adquisición de tal objeto es parte de superar pruebas; por lo general se vincula a haber adquirido un aprendizaje, el de ser humilde; recordemos que el primer dueño de tal objeto es el dios Hades, señor de los muertos, por tanto, la conciencia de la muerte es un primer aprendizaje que todo héroe debe aprender; no basta tener valor y fuerza; se requiere, inteligencia, astucia, pero sobre todo prudencia y humildad. Ninguno de los héroes presume sus actos, otros lo hacen por él y lo ponen a prueba para demostrar su valor. Jack el mata gigantes, nunca dijo que había matado gigantes, fueron los demás lo que lo creyeron. Juan Sin Miedo sólo desea conocer esa emoción desconocida, son los otros lo que lo impulsan a hacer actos de valor, pero que él no asocia con su opuesto, el miedo; es como para un hombre tratar de entender el acto del nacimiento que es algo únicamente femenino; o para un ciego que nunca a visto la luz entender los conceptos de los colores.

Orco (Orcus), el planeta del contexto

Orco (90482 Orcus/2004 DW) fue descubierto en 17 de febrero de 2004, rota a una distancia de 30,5 UA en su perihelio y 48,3 UA en su Afelio; teniendo una excentricidad de 0,22; y muy similar a Plutón (29,6 UA a 48,8 UA, y con excentricidad 0,23). Su periodo de traslación alrededor del sol es de unos 247 años, nuevamente comparable a Plutón (248 años); ambos cuerpos forman parte de un nuevo grupo que se conoce como Plutinos y que se caracterizan por tener relación de resonancia con Neptuno de 2:3 (dos vueltas Neptuno contra tres vueltas los Plutinos). Las observaciones dan resultados similares en composición con otros cuerpos del cinturón de Kuiper; mezclas de hielo y compuestos de carbono. El color de Orco es más bien neutral; en comparación con la intensidad de color de objetos como Ixión (otro plutino).

Orco tiene un tamaño de unos 1600 km de diámetro, unos 2/3 de diámetro de Plutón; convirtiéndolo en el segundo plutino de mayor tamaño, después de Plutón [Mediciones más actuales ubican su tamaño cercano a los 800 km]. Plutón tiene una inclinación de 17,2°; y Orco de unos 20°; pero las semejanzas entre ambos cuerpos dura hasta este punto; Plutón tiene nodo ascendente ubicado en 20° Cáncer y Orco a 21° Aries; y sus perihelios se ubican en 14° Escorpio y 5° Cáncer respectivamente, y entre ambos hay unos 120° de separación aproximadamente actualmente, esto es que un encuentro —conjunción— entre ambos cuerpos es prácticamente imposible .

Orco tiene un satélite conocido, descubierto en febrero de 2007; gira alrededor del planeta cada 9 a 10 días, y mide unos ~165 km. El nombre asignado al satélite es Vanth; un demonio femenino etrusco que lleva una antorcha para iluminar el camino a las almas que llegan al inframundo.  Vanth es acompañada por otro demonio llamado Charún o Karún, que se puede equiparar al Caronte griego y era un portero en el infierno etrusco. Ambos demonios servían al Hades etrusco llamado Tuchulcha o Aita.

El radio de la órbita de Vanth es de 9000 km, realmente una órbita muy cercana. A pesar de eso el Telescopio Hubble fue capaz de ver a Orco y Vanth como dos objetos puntuales separados. Lo que también mostró el Hubble es que las superficies de Orco y Vanth son muy diferentes, ninguno de estos dos cuerpos muestra los tonos grises y las fuertes señales de hielo de agua de otros cuerpos del cinturón de Kuiper, como por ejemplo Haumea y Caronte. Hay algunas señales de hielo de agua en Orco, pero Vanth tiene el tono rojizo de muchos otros cuerpos del cinturón. Orco y Vanth son en realidad el par binario de objetos del cinturón de Kuiper más dispares en cuanto a su color.

Se hizo tradición de que a estos objetos, similares en órbita a Plutón, se los nombrara con nombre de dioses ctónicos y otros habitantes del inframundo; así Orco recibe el nombre de uno de los demonios de la mitología Romana, que era el encargado de castigar los juramentos rotos y bajo este aspecto se le compara con el daimon griego Horkos, hijo de Eris. En Roma, Orco (Orcus) designaba a un dios etrusco  del inframundo y la muerte, en este caso equivale al dios griego Thanatos; con el tiempo Orco terminó siendo identificado con los dioses romanos: Plutón y Dis Pater, el primero equivalente al Hades griego, dios de los muertos y del inframundo; el segundo más parecido al dios griego Pluto; vinculado a la riqueza que da la tierra. En otros mitos se hace a Orco un hijo de Plutón/Hades, y su nombre es sinónimo del lugar donde van los condenados en inframundo. La palabra “huerco”, se usa para señalar a una persona que está siempre llorando en la oscuridad.

En la mitología etrusca, muchos nombres y mitos fueron absorbidos de las colonias griegas al sur de Italia; así Achrum es el legendario Acheron, río del griego del inframundo; Charún es un portero del infierno equivalente a Caronte. Porteros también son los demonios: Culsans, dios de las puertas (similar al Jano romano) y su compañera Culsu cuyos atributos incluyen una antorcha y tijeras, y que recuerda a la moira Atropos; otros demonios propios etruscos vinculados a la muerte son la vieja Leinth, la diosa sin rostro, que se equipara en actos al Thanatos griego, la muerte ya no es masculina, sino femenina. Equivalente a Leteo, la diosa del río infernal del olvido tenemos a Letun; similar en nombre tenemos a la diosa Letham, también llamada Lethns, Letha, Lethms es una diosa protectora del inframundo que luego fue absorbida por Minerva. La Perséfone griega se tradujo a Phersipnai, Phersipnei, Proserpnai, del que deriva finalmente el nombre romano Proserpina; reina del inframundo y esposa de Plutón. Hades fue traducido a Aitha, Aita, Eita. Hermes en su labor de psicopompo es llamado Turms. El propio nombre del Orco (Orcus) deriva del griego Horkos, demonio que castigaba los juramentos rotos. Otros dioses propios son Calu, un dios lobo o licantropo del inframundo. Más al norte Mantus era el Hades de la región del valle del río Po; de su nombre deriva el nombre de ciudad de Mantua; su consorte era Mania, y ambos eran madre de los manes (unos genios del hogar o duendes). Entre los sabinos el dios del inframundo era Sorano (equivalente a Plutón o a Dis Pater) y su mujer Feronia era una diosa de la fertilidad; equivalente era la diosa etrusca Tvanth, diosa del renacimiento y la resurrección; que se puede equiparar a Demeter. Otros demonios etruscos eran: Ventis el demonio de la destrucción y Veive era un demonio de la venganza, representado como un chico armado con fechas.

La apariencia de Orco era la de un gigante barbudo, siendo posteriormente identificado como un cíclope. Luego los italianos del medievo los asociaron a los monstruos (duendes) que comían carne humana y en Francia el termino se tradujo a Ogre, donde proviene la palabra española Ogro. Los juegos modernos de rol, como los de calabozos y dragones representan a Orco como un demonio moderno, cuernos, alas de murciélago, patas de cabra y cola.

Orcos como duendes y ogros

Los orcos de los cuentos típicos son descritos con piel de verde (a purpura, como la de los muertos); una mandíbula y colmillos inferiores prominentes. Siendo seres en altura similar a los hombres; pero más anchos y de constitución más fuerte.

Los cuentos de fantasía hacen a los goblins, unos parientes menores de los orcos; los goblins son de tamaño más pequeño que los orcos, les siguen siempre deseosos de servirles y de aprovechar sus despojos. El origen de los orcos es discutibles y algunos cuentos los hacen elfos transformados por brujos usando artes oscuras.

Los ogros son descritos como criaturas humanoides horrendas, cuya característica común es la de alimentarse de personas, especialmente niños. Se les suele representar con una gran cabeza, mucho pelo hirsuto, normalmente barba abundante, abultada panza y cuerpo fornido; y con la capacidad cambiaforma, posiblemente restos de aquel dios terrible que torturaba a las almas de los muertos en el inframundo.

Toda cultura a tenido sus orcos/ogros; en el mundo escandinavo los troles (trolls), que traduce ‘sobrenatural’ o ‘mágico’ con un revestimiento de ‘maligno’ y ‘peligroso,’ eran una mítica raza antropomorfa; imaginados desde gigantes diabólicos de dimensiones horripilantes —similares a los ogros de los cuentos de hadas ingleses— a seres de proporciones más pequeñas, peludas y narigonas, asemejándose a enanos y duendes que se vuelven piedra ante la luz del sol. Bajo esta última apariencia eran más parecidos a hombres que vivían bajo tierra en colinas o montículos.

Estos troles parecidos a los humanos tenían, a veces, una cola escondida en sus ropas, pero ni siquiera eso era definitivo. El folklore escandinavo decía que vivían en complejos subterráneos, accesibles desde entradas bajo grandes cantos rodados del bosque o las montañas. Eran seres inclinados al robo y al rapto de humanos y sus fechorías se deben a rasgos como: la envidia, el orgullo, la avaricia, la ingenuidad, la ignorancia y la estupidez. Los hombres raptados por los troles se decía que eran ‘llevados a la montaña’ y fue una forma de explicar las desapariciones en los oscuros bosques. Los troles podían hacerse invisibles y volar sobre los vientos, eran famosos por su habilidad para cambiar de forma —al igual que los ogros—, adoptando el aspecto de troncos caídos o animales como gatos y perros.

Para guardarse de los troles siempre podía confiarse en las campanas de iglesia, un crucifijo; y como toda criatura mágica le tenían miedo al hierro; los mitos dicen que fueron perseguidos por el dios Thor, quien arrojaba martillos como rayos para matarlos. Estos martillos podía luego encontrarse en la tierra (en realidad hachas de la Edad de Piedra) y eran usadas como talismanes protectores.

En algunas literaturas los troles no son malos por naturaleza, sino seres primitivos e incomprendidos; se muestran como una raza autóctona de cazadores y recolectores que huyen de la civilización invasora humana. Algunos escritores ha jugado con la teoría de que los troles sean un lejano recuerdo del encuentro de los hombres de cromagnon con los neandertales de hace unos 40.000 años durante su migración hacia el norte de Europa. La antigua creencia en los troles ha sido sustituida en la actualidad por la creencia en el pie-grande o el yeti, visto como una subespecie por algunos autores fantásticos. En otros escritos son descritos como humanoides muy grandes (cerca de 3 metros de alto), inmensamente fuertes y de poca inteligencia, algunos los hacen seres de roca o similares a esta, cuyo tamaño aumenta con la edad, desde guijarros hasta montañas, en esta versión se alimentan de roca y es mala la fama de comerse a la gente, ta que son incapaces de digerir nada que no sea roca. En otras obras son monstruos peludos de inmensa fuerza y poca o ninguna inteligencia; o son hijos de humanos y enanos (por lo de volverse roca ante la luz del sol).

En la mitología Celta de Irlanda los fomoré, fomorianos o fomoireos, eran los dioses de la Muerte, del Mal y de la Noche, aberraciones infernales que tenían diversas formas: algunos con un ojo (cíclopes), un pie y una mano; otros tenían cabezas de animales, generalmente de cabra. Habitaban en una oscura región que se encontraba más allá del océano desconocido. Su rey Balor, que tenía un ojo en la frente y otro en la nuca, usaba a una bellísima hechicera, que era la mensajera de la muerte, quien les entregaba las almas de los muertos —aquí similar a otros dioses del inframundo, como Vanth y Aita—, varias razas de hombres y hadas lucharon contra ellos, siendo finalmente vencidos por los Tuatha Dé Danann —hijos de la diosa Dana— , tras lo cual volvieron a su patria, ubicada más allá de los mares.

El Orco astrológico

Orco, como un señor del inframundo que castiga a los faltos de juramentos nos habla de la palabra de una persona, las promesas incumplidas, la hipocresía, buscar culpables y responsables en los demás, la responsabilidad, la incapacidad de cumplir con las promesas. Nos indica: popularidad, populismo, cuestionar o impugnar, disidencia, depredación y devastación, corrupción y venganzas.

Si la palabra clave para Plutón es “centro”, entonces la palabra clave para Orco es “contexto”. El objetivo con Plutón es llegar a la esencia de nuestro ser interior profundo y hacer una transformación personal completa. Pero con Orco, lo que realmente importa es el contexto fuera de nosotros, que somos parte de ella. La decisión sobre la vida o la muerte, a punto de continuar una tarea o abandonarla, se toman en función de la situación externa, ya que con Orco, el objetivo no es la evolución individual (como Plutón), sino la evolución global de todo el grupo de que formamos parte.

Los cambiaformas (4) Otras mitologías

Mitología Céltica

En la tradición celta del país de Gales se señala que Gilfaethwy era un hijo de la diosa Don (Dana para los Irlandeses), hermano de Gwydion y Arianrhod. Gilfaethwy estaba enamorado de la joven virgen Goewin, que estaba al servicio de su tío, el Rey Math de Gwynedd, Math ap Mathonwy (Math hijo de Mathonwy). Según el mito Math era un gran mago y su padre Mathonwy era un antiguo “consorte” de la gran diosa Don/Dana, y era visto como un dios que presidía el inframundo.

Como hijo de dioses, Math requería que sus pies reposaran en el regazo de una joven virgen (Goewin) para poder vivir, una forma de señalar que estaba bajo la autoridad dada por la gran diosa madre, y sólo se separaba de su lado cuando iba a una guerra.

Gwydion, ideó un plan para dejar a Goewin disponible a su hermano. Gwydion dijo a su tío sobre un animal nuevo en Gales, llamado cerdo, y cómo podía obtenerlo de su dueño, el rey Pryderi de Dyfed. Los cerdos que según el mito Pryderi los había recibido del aliado su padre Gwyn/Pwyll (quien la tradición luego volvió rey de las hadas galesas), del rey Arawn de Annwn (el paraíso o el otro mundo).

Disfrazados de bardos, Gwydion y Gilfaethwy ganan audiencia con el rey Pryderi. Con buena labia Gwydion engaña a Pryderi para intercambiar algunos cerdos por caballos y perros (que Gwydion había evocado a través de la magia); Pryderi aceptó el trato y Gwydion y sus hombres tomaron a los cerdos de vuelta a la casa de Gwynedd. Pero Pryderi descubre el engaño y declara la guerra contra de sus vecinos. Math fue a la batalla mientras Gilfaethwy se cuela en Gwynedd y viola a Goewin. La guerra terminó cuando Gwydion mata a Pryderi en combate singular.

De regreso a su castillo, el rey Math fue a descansar sus pies en el regazo de Goewin, pero no podía, ella ya no era virgen. Él la tomó como su esposa para salvar su honor, y como castigo desterró a sus sobrinos, transformándolos en una serie de parejas de animales con su gran magia. Durante un año convierte en cierva a Gilfaethwy y a Gwydion un ciervo, y se aparean y producen una descendencia que es entregada al final de ese año a Math. Al siguiente año Math hace de Gilfaethwy un jabalí y a Gwydion una cerda, cuando regresan un año más tarde con un nuevo hijo, Math los transforma en hace lobos. Después del tercer año se les libera de su castigo y los hace humanos. Tuvieron tres hijos durante esos tres años, a los que Math convirtió luego en humanos y llamó: Hyddwn (hombre siervo), Hychddwn (hombre jabalí) y Bleiddwn (hombre lobo).

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Ceridwen o Cerridwen es una diosa/bruja galesa, y los elementos comúnmente asociados a sus representaciones se encuentra un gran caldero y una gran cerda o jabalí hembra blanca (que hacen referencia a su nombre como una diosa de los ciclos lunares —similar a Hecate—). Ceridwed estaba casada con Tegid Foel (Tácito el calvo, dios del lago Llyn Tegid o lago Bala), la pareja tuvo tres hijos; la hermosa doncella Crearwy; Mofan (Gran cuervo negro) también llamado Afagddu (Tinieblas, debido a su piel oscura y horrible) y finalmente Morvran, quien era un hombre feo, pero fuerte y valiente en la batalla.

Afagduu que era tan terriblemente feo que Ceridwed pensó que no sería aceptado jamás por la sociedad y decidió compensar la fealdad de su hijo volviéndolo el más grande de los bardos galeses, para lo cual prepararía una poción, de la cual solo las tres primeras gotas serían mágicas, siendo el resto un letal veneno. La poción hecha con seis hierbas mágicas debía cocinarse durante un año y un día; para vigilar la poción, Ceridwen tenía dos sirvientes, el anciano y ciego Morda y el joven Gwion a los cuales había advertido que no tocaran ni una gota de la poción, so pena de sufrir una muerte terrible. Pero un día que Gwion se encontraba removiendo la poción, tres gotas del líquido ardiente saltaron sobre su mano, instintivamente, Gwion se llevó la mano a la boca, obteniendo así los dones que estaban destinados a Afagduu. Furiosa, Cerridwen persiguió a Gwion para matarlo, pero el joven, utilizando sus nuevos poderes mágicos, se convirtió en liebre. Cerridwen, entonces, se convirtió en perro; Gwion se transformo entonces en pez y saltó a un río, Cerridwen se volvió nutria y continuó la persecución; Gwion se convirtió en gorrión y Cerridwen en águila. Finalmente, el joven se transformó en un grano de trigo y Cerridwen, en forma de gallina, se lo comió.

Cuando Cerridwen volvió a su forma humana, se dio cuenta de que estaba embarazada y que el niño que llevaba en su vientre era Gwion y resolvió matarlo en cuanto naciera. Sin embargo, cuando el bebé nació, era tan hermoso que Cerridwen no se atrevió a matarlo, así que metió al bebé en un saco de piel de foca y lo tiró al mar. Sin embargo, el niño sobrevivió y fue recogido en la costa por un príncipe llamado Elphin, el cual adoptó al bebé, llamándolo Taliesin. Con el paso del tiempo, Taliesin marchó a la corte del Rey Arturo, donde se convirtió en el arpista principal y en consejero del rey.

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Entre los mitos celtas irlandeses se cuenta que Irlanda fue invadida por varias razas de hombres y dioses en distintas oportunidades; la primera invasión fue por Partholón, descendiente del Noe bíblico, y que al llegar a tierras irlandesas lucho contra los Formorianos, habitantes originales vinculados muchas veces a kobols y demonios. Tras muchas luchas Partholón y su gente mueren por las plagas; quedando sólo vivo Tuan Mac Cairill, quien no sólo vivió para ver las siguientes invasiones a Irlanda. Siguió la invasión de Nemed y sus seguidores quienes peleando con los formorianos se destruyeron mutuamente, luego vino la invasión de los Fir Bolg, descendientes de los formorianos y finalmente la invasión de los Tuatha Dé Danann (hijos de la diosa Dana).

Para poder lograr tal hazaña Tuan Mac Cairill ya como un anciano se arrastró fuera en una cueva y se quedó dormido y cuando despertó se había transformado en un ciervo joven y vigoroso. El proceso se repitió cada vez que se hizo viejo y volvió a renacer de diversas maneras como: un jabalí, un águila y como un salmón. Sin embargo, durante su existencia como un salmón que fue capturado y consumido entero por la esposa de un rey llamado Cairill y pasó a su vientre para renacer de nuevo como Tuan Mac (hijo de) Cairil y contó toda la historia que había vivido.

Mitología nórdica

Dos dioses son los cambiaformas más notables; Odín, el Zeus del norte y Loki. Loki por sus trampas es el más nombrado en esas hazañas en los mitos. Se cuenta que cuando los dioses acuerdan con un constructor la construcción de las murallas del Walhalla; el trato es la mano de la más bella diosa, Freya; pese a la protesta de todos los dioses, Loki le dice que así será si y sólo si termina las murallas en seis meses; un tiempo que para todas luces era imposible; el constructor acepta y tiene un “As en la manga”; su poderoso caballo Svadilfari. Los dioses furiosos con Loki le dicen que resuelva el problema y Loki se transforma en yegua llevándose al caballo del constructor. El constructor furioso se revela como un gigante, al que Thor acaba con su martillo. Loki, volvió a Asgard cuando no implicaba peligro alguno, y volvió preñado como yegua y dio a luz a Sleipnir, un extraño caballo de ocho patas que Loki regaló a Odín como una forma de apaciguarlo, diciéndole: “Ningún caballo igualará la velocidad de éste. Él te llevará por mar, tierra y aire, también a la Tierra de los Muertos y de vuelta aquí” y tal como Loki prometió, Sleipnir nunca falló a su nuevo amo, Odín.

***

Un día los dioses Odín, Loki y Hœnir de viaje a través de montañas y tierras salvajes se detuvieron a comer en un valle donde vieron una manada de bueyes, tomaron uno y se dispusieron a cocinarlo en un horno en la tierra, pero pronto vieron que no se cocinaba. Mientras intentaban determinar la razón de esto, escucharon a alguien hablando en el roble, encima de ellos, diciendo que él era el responsable de que la carne no se cocinara. Miraron hacia arriba y vieron a Þjazi (Thiazi, Thjazi o Thiassi) bajo la forma de un gran águila y les dijo que si le dejaban comer del buey, él haría que el horno cocinase su comida. Aceptaron y bajó del árbol y Þjazi comenzó a devorar gran cantidad de comida. Comía tanto que molestó a Loki, quien tomó su largo bastón e intentó golpearlo, pero el arma se pegó al cuerpo de Þjazi y este levantó vuelo llevando a Loki consigo. Mientras volaba sobre la tierra, Loki gritaba y rogaba que le permitiera bajar, ya que sus piernas golpeaban contra los árboles y las piedras, Þjazi prometió bajarlo con la condición de que atrajera a Iðunn (Iddun) fuera del Asgard con sus manzanas de la juventud; lo cual Loki prometió hacer.

Luego en el momento acordado, Loki atrajo a Iðunn fuera del Asgard, a un bosque, diciéndole que había encontrado unas manzanas que ella debería tener, y que debía compararlas con sus manzanas. Entonces Þjazi apareció bajo la forma de un águila, tomó a Iðunn y voló lejos con ella hasta su reino. Los dioses privados de las manzanas de Iðunn comenzaron a envejecer. Cuando se enteraron que era culpa de Loki, lo amenazaron con torturarlo y matarlo si no iba la rescatarla.

Loki tomó prestado el abrigo mágico de Freya, una capa hecha de plumas de halcón, que le da la habilidad de cambiar a la forma de cualquier ave, y volar entre los mundos; y es llamada Valshamr, “la capa de plumas de halcón”. Bajo la forma de halcón Loki voló hasta la residencia de Þjazi; encontró a Iðunn sola, Loki la transformó en una nuez y la llevó de regreso volando tan rápido como pudo. Cuando Þjazi regresó a su casa y descubrió que se había ido, tomó su forma de águila y voló detrás de Loki. Cuando los dioses vieron a Loki que volaba hacia ellos y Þjazi que iba justo detrás, encendieron una hoguera que quemó las alas de Þjazi y causó que cayera al piso, donde fue atacado y muerto.

La hija de Þjazi, Skaði, se puso su equipo de guerra y fue al Asgard a buscar venganza, pero los dioses le ofrecieron su expiación y compensación, hasta que su ira estuviera apaciguada. Se le dio como esposo a Njörðr y como mayor compensación Odín tomó los ojos de Þjazi y los colocó como estrellas en el cielo (identificadas hoy como las estrellas Cástor y Pólux, la alfa y la beta de la constelación de Geminis y que aparece en el horizonte cuando entra de lleno el invierno).

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La saga de Volsunga contiene muchos personajes cambiaforma. Estando en otros de sus paseos, los dioses Odín, Hœnir y Loki, ven a una nutria en el río, que cazan y cocinan. No saben los dioses que se trata de Ódder, un enano que le gustaba tomar esa forma. Cuando los dioses piden posada al rey enano Hreidmar, este al ver la piel de la nutria que traen los dioses pide compensación por la muerte de su hijo. Loki, en nombre de los dioses nórdicos, atrapó entonces a Alberich en una red cuando se transformó en pez lucio para escapar por el río. Para poder ser liberado Alberich tuvo que entregar el tesoro robado a las hijas (ninfas) del río Rin y el anillo que fabricó con ese oro. Hreidmar y sus hijos luego se pelean por el oro; Hreidmar mata a su hijo Fasolt; Fafnir mata a su padre luego, y se transforma en dragón usando el poder del anillo, para proteger su tesoro mal habido.

El rey Volsung casa a su hija Signy con Siggeir, el rey de Gautland. En las celebraciones de la boda, Odín (disfrazado de mendigo) se aparece en la boda y sacando una espada y la entierra en el olmo o fresno que sirve de columna principal a la construcción del palacio. —quien la pueda sacar, se la puede quedar—, dice el mendigo mientras abandona el lugar. Muchos intentaron sacarla, sólo Sigmund pudo. Siggeir que deseaba para sí aquella gran espada se sintió burlado. Tiempo después Siggeir invita a sus cuñados y suegro a su palacio. Es una trampa y al llegar las tropas de Siggeir vencen a comitiva. Volsung muere en la batalla, sus hijos son hechos prisioneros, la espada Gram pasa a manos de Siggier. La maldad de Siggeir no termina, ni siquiera los ruegos de su esposa lo inmutan. Cada noche uno de sus hermanos volsungo es atado desnudo al borde del bosque. Cada noche una enorme loba, que según algunos mitos era la propia madre de Siggeir transformada, tiene un festín gratis. Cuando sólo queda Sigmund, su hermana gemela Signy pide a su esposo permiso para despedirse de él. Este acepta y ella le dice que oculta bajo la nieve le escondió un cuchillo con el cual vencer a la loba. Luego Sigmund y su sobrino/hijo Sinfjötli (producto de su incesto con Signy) mataron a los hombres de Siggeir, disfrazados de lobos; luego ellos fueron maldecidos y se volvieron hombre-lobos.

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Baldr tenía pesadillas donde presagiaba su muerte y comentó sobre ello a los demás dioses. La diosa Frigg, su madre, recorrió el mundo haciéndole jurar a todas las cosas que jamás harían daño alguno a su hijo. De ahí que en las reuniones los dioses se divertían arrojándole objetos, ya que sabían que ninguno podía herirlo. Loki disfrazado de vieja hablo con Frigg y le preguntó si había hecho jurar a todas las cosas que no dañarían a Baldr. Frigg recordó que no había considerado necesario hacer jurar al muérdago, por considerarlo inofensivo. Loki conociendo esto hizo un dardo utilizando una rama de muérdago, luego engañó al hermano ciego de Baldr, llamado Höðr, e hizo que le arrojase el dardo, matando así a Baldr.

Hell (hija mayor de Loki) y regente de los infiernos, puso como condición para devolver a Baldr al mundo de los vivos, que todos lloraran su muerte. Pero en una cueva una giganta llamada Thokk se negó diciendo que nadie lloró por sus hijos muertos. Los dioses sospecharon que la giganta en realidad era Loki disfrazado, lo que los hizo enfurecer aún más y comenzaron a buscarlo, Loki se transformó en salmón y se escondió en las cascadas de Fránangr. Los Æsir (dioses nórdicos) cuando se encontraban cerca comenzaron a tejer una red y se dirigieron al río. Allí Loki les evadió saltando sobre la red, pero su cola quedó atrapada y Thor lo atrapó. También atraparon a los dos hijos que tuvo con Sigyn (su tercera esposa y una antigua diosa de la victoria), Narfi y Váli (no confundir con Vali, el hijo de Odín y Rind). Los dioses transformaron a Váli en un lobo que se volvió contra su hermano y lo mató. Luego usaron las vísceras de Narfi para atar a Loki a tres bloques de piedra, convirtieron las ataduras en hierro y Skaði colocó una víbora sobre su cabeza de modo que el veneno de esta goteara sobre su cara. Sólo Sigyn se sienta junto a él y recoge el veneno de la serpiente en un cuenco de madera, pero cuando se llena debe arrojar el veneno, y en esos momentos el veneno cae sobre el rostro de Loki. El dolor es tan terrible que se retuerce provocando temblores de tierra (terremotos). Su castigo durará hasta el ocaso de los dioses.

Mitos del oriente próximo (8) Marduk, el usurpador

Dejando las montañas de Anatolia al norte volveremos a las costas del Golfo Pérsico en el sur, ahí Tiamat no se tomo muy bien la “muerte” de su contraparte; aunque en un principio no le dio importancia; las criticas de sus siervos y el aumento de las peleas entre los jóvenes dioses terminó por decidirla.

Tiamat se levanta cual ciclón que se eleva del mar y se prepara para invadir la tierra y el cielo. Es acompañada por Kingu, su último hijo con Apsu, y actual amante. Tiamat crea a doce bestias, entre ellas: Mushussu, un gran dragón con cuerpo de serpiente, patas delanteras de león y traseras de ave rapaz; Ugallu, una especie de demonio león, tiene cuerpo humano con cabeza de león y las patas de un pájaro, Huwawa (Sumeria) o Humbaba (Babilonia), fue otro monstruo con cara de león, dientes de dragón, que rugía como el agua de la inundación y poseía una gruesa melena y grandes pies; Umu, un demonio con cuerpo entre hombre y ave y que se volvió un demonio de las tempestades; Lararak o Latarak, con forma entre humana y león; entre otros.

Acompañaban también a Tiamat los hombres perro (licántropos), los hombres pez, siervos de la diosa del mar, que se ven obligados a la acompañarla; aqrabuamelus o girtablulus, los hombres escorpión, con torso humano y parte inferior de escorpión, llegaron desde las montañas lejanas (Kur), con Pabilsag, su rey al frente. Se unen a la diosa del mar los gigantes, entre ello los gemelos Lugalgirra y Meslamtea, (dos montañas, o mejor dicho una montaña con dos picos, por entre las cuales se ocultaba el sol); los gigantes traen a sus mascotas, grifos alados que preparan sus garras y picos. Los hombres toro (Lamassus, seres con cuerpo de toro, cabeza humana y alas de águila; en algunas representaciones son similares a esfinges aladas machos, ya que tienen cuerpo de león y no de toro; siendo conocidos bajo esta apariencia como Lammasus y a los seres con cuerpo de toro se les llama Shedus) se incluyen como parte de la agrupación de las bestias que apoyan a la diosa del mar, esfinges aladas llegadas del desierto vienen atraídas por el olor que se respira, son cazadores que huelen la futura comida. Tiamat confirió al dios Kingu la dirección de sus huestes y le amarró al cuello las tablas del destino.

Los dioses se reúnen para ver que hacer. En-Ki/Ea reconoce que ni él tiene el poder y la magia suficiente para vencer a su madre, pero convence a su hijo Marduk de que puede vencer a su abuela si combina los poderes de todos los dioses.

Estimulado por su padre, Marduk se ofrece a luchar pero necesita que los demás dioses le entreguen sus poderes y lo llamen a partir de ahora “rey”. En-Ki/Ea y Anu no tuvieron problemas en aceptar el trato, para el primero era lograr su sueño; para el segundo no ve otra oportunidad. En-Lil no estuvo muy de acuerdo pero tiene que ceder por orden de su padre An/Anu y entrega su arma “Amaru —el diluvio—” a Marduk. Así armado con un namzar (gancho), una ariktu (lanza), un shibbu (lazo), un qashtu (un juego de arco y flechas), un zizpau (garrote), y un kabab (escudo), junto con un puñal en cada mano Marduk parte a la lucha, lleva también el Amaru de En-Lil y el Imkhullu/Imhullu, el viento atroz (tornado), la unión de todos los vientos de An/Anu.

Guiando a los dioses y con los poderes combinados de todos dentro de él, Marduk logra vencer a Tiamat, que había asumido la forma de un “dragón”, aunque las representaciones lo muestran como una leona terrible, alada y patas traseras de águila (un poco como un grifo, de esta imagen posiblemente surgiría la imagen de la única bestia capaz de vencer dragones).

La lucha entre Marduk y Tiamat, es la lucha entre el orden y la luz que vence al caos y la oscuridad. Marduk mata a Kingu y se apodera de las tablas del destino; y con los restos y sangre de Kingu y lodo creará al hombre; un ser a semejanza de los dioses, pero destinado a adorarlos y servirlos. Desde entonces Marduk dejo de ser un simple dios de los campos, como su hermano menor Dumuzi/Talmuz para convertirse en dios del orden, las ciudades y la civilización. Marduk lleva ahora el epíteto de Bel (señor); y es llamado Bel-Marduk, y asume en los cielos la equivalencia al planeta Júpiter, que pierde En-Lil.

Los cambios de Marduk son muchos y significativos, la mayoría de los dioses vio con beneplácito estos cambios y apoyaron al usurpador. En-Ki/Ea ya no sólo gobierna el Apsu (las aguas dulces), sino todo el mar; es el Poseidón de Mesopotamia. La rama familiar de En-Ki/Ea asume muchas de las funciones que antes realizaba la rama familiar de En-Lil; y muchos hijos de En-Lil son rápidamente “adoptados” oficialmente como hijos de En-Ki/Ea; es por ello que en las versiones más modernas Nergal, Ishkur/Adad y En-Bilulu/En-Nugi aparecen como “hijos” de En-Ki/Ea; y quien había vencido al ave Anzu era Marduk y no Ninurta, el hijo mayor de En-Lil.

Al hijo de Marduk, Nabu, se le asigna el puesto de patrón de los escribas, asumiendo las funciones de la diosa Shala/Nisaba/Nibaba. Como heraldo de los designios de su padre se le equipara a Hermes griego y al planeta Mercurio; que en la religión Caldea representaba al planeta del príncipe heredero de los reyes de Babilonia.

El regalo de Marduk a su hijo fue el dragón alado Mushussu, que inicialmente, tras ser derrotado estuvo al servicio de Marduk. Tras la creación de la humanidad por Marduk, a Nabu se le dio el poder de escribir el destino de cada persona, tal y como los dioses decidieran en su reunión anual; en las tablillas de los registros sagrados, asumiendo funciones similares a las Moiras griegas y Parcas romanas; explica también el por que el planeta Mercurio no alcanza los cielos, sino que solo se le ve en el horizonte; como dios psicopompo o guía de los difuntos, esta constantemente regresando al inframundo, ubicado bajo el horizonte no visible.

Marduk dispuso también que el demonio Huwawa/Humbaba sería guardián de los bosques de cedros, a Pabilsag y Lararak se les puso como guardianes de las puertas del inframundo; dando lugar a los vencidos de ocupar sitio en el nuevo orden. Los hombres escorpión fueron puestos al servicio de los dioses del sol: Utu/Shamash en la tierra y Nergal/Erra en el inframundo y vigilaban las puertas del cielo y el infierno; los hombre-pez pasan al servicio de En-Ki/Ea, siendo el más conocido Oannes, y son enviados luego por Ea para enseñar a la humanidad a crear la civilización; los toros alados se vuelven cabalgaduras de los dioses y aun hoy forman parte de los mitos de la región, Mahoma ascendió a los cielos en un lamassu. Otros demonios eran tan terribles e ingobernables que quedaron contenidos en el submundo.

La imagen de Marduk luchando contra Tiamat se repite en otras culturas; es Zeus contra Tifón o Apolo contra Pitón, Seth contra Apofis o Baal contra el Leviatan, Thor contra Jörmundgander, la serpiente de Midgard o Teshub acabando al dragón Illuyanka.

Que En-Lil/El cediera sus poderes a Bel-Marduk/Baal fue algo no muy bien visto en la religión semita; es por ello que los hebreos detestan tanto a Baal, no porque fuera dios de filisteos, asirios y fenicios; sino porque arrebato los poderes del dios que consideraban el mayor de todos; y de paso Marduk es dios de Babilonia, la más odiada ciudad bíblica.

Hay una razón histórica también en este cambio de rey de los dioses. La sumeria en decadencia ubicada al sur con sede en la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki) y los pueblos acadios con sede en Nintur (ciudad de En-Lil) terminan por ser absorbidos por los pueblos caldeos cuya capital es la ciudad de Babilonia y cuyo dios patrón era Marduk. El centro de poder civil y religioso de la región simplemente se reconfiguró y trasladó. Este cambio perdurará hasta la caída de Babilonia, primero ante los persas y luego ante griegos y romanos.

Se acota que los “gemelos” Lugalgirra y Meslamtea, fueron asociados o identificados con otros dioses y demonios. Lugalgirra era identificado con Lulal (un hijo de Ishtar) y con Lararak/Latarak, un ser híbrido entre hombre y león, Lugalgirra solía ser un dios protector de las entradas, para lo cual se colocaban figurillas en templos y hogares.; aparecía representado mediante una figura humana vestida con una piel de león sosteniendo un látigo, o bien como un león. El segundo, Meslamtea, era dios de la ciudad de Cuta, su nombre deriva de Emeslam o Meslam, significa ‘exuberante árbol’; esto es un dios del árbol y del mundo subterraneo; Meslamtea era en el mito local un hijo de En-Lil (dios de la atmósfera), y de Nin-Lil (una diosa de las semillas), fue identificado como un guerrero similar al dios de la guerra Ninurta; luego parece que se volvió contra su propio pueblo y sus rebaños, trayendo grandes plagas; quedando asociado al dios Nergal.