Cosmogonia (10) Los titanes de la noche, las estrellas y los vientos

De los seis grandes titanes, cuatro de ellos ayudaron a su hermano menor, Cronos, a derrotar a su padre, Urano, el cielo estrellado. Japeto el mayor de ellos tuvo por recompensa las tierras al poniente, convirtiéndose en el primer señor que reinaba en el mundo de los muertos; por su parte Hiperión tuvo por pago las tierras de donde nace el Sol, y como los dioses de la mayoría de las culturas antiguas se volvió el señor de la luz, el que todo lo ve con sus ojos de fuego; los otros dos fueron Crío (Krío, Críus, que traduce ‘regla’) y a quien se le daba el sobrenombre de Megamedes, literalmente ‘quien mide’; y Coios (Ceo como se le conoce más comúnmente en el habla española, que traduce: duda, pregunta o consulta), y era llamado también Polo (literalmente hace referencia al Polo Norte, lugar en los cielos donde giraban todas las estrellas); el quinto de los hermanos fue Océano, por su falta de apoyo a Cronos (el sexto) para vencer a Urano fue expulsado por sus hermanos lejos de las tierras conocidas, y se convirtió en la corriente de agua que rodea al mundo, y que todavía lleva su nombre.

Coios y Crio

Coios reinaba en las regiones al norte del mundo; mientras que Crío en las tierras más cálidas al sur. A su manera estos dos hermanos regían sobre los cielos de la noche; Coios marcaba el lugar en el firmamento donde hoy la estrella polar permanece inmóvil en las noches; pero hay que aclarar que este puesto ha variado con los siglos. Hace unos cinco milenios, esto es cerca del 3000 a.C., la estrella que ocupaba la posición de reina de los cielos era una pequeña estrella de cuarta magnitud, Thuban (del árabe que traduce serpiente y que es la Alfa del Dragón), invisible hoy por la contaminación lumínica y ambiental urbana. Esta estrella era importante en los mitos egipcios donde el dragón o la serpiente devoraban el alma de los muertos.

Para la época de los primeros griegos (cerca del 1000 a.C.) las estrellas más cercanas al polo norte eran Kochab (nombre árabe que traduce ‘estrella’, y es la Beta de la Osa Menor) y Pherkad (otro nombre árabe, que traduce ‘becerro’, la Gamma de la Osa Menor), era una pareja de estrellas, que sin llegar al alcanzar el polo parecían al girar sobre ese punto mágico, y fueron llamados por los egipcios de ese entonces con el nombre de los Indestructibles, y por sus seguidores los pueblos árabes como los Guardianes del Cielo. Ya para la época de los romanos a inicios de la era moderna, no había estrella polar como tal; sino que era un punto vacío entre nuestra Polaris (Alfa de la Osa Menor, cuyo nombre real es Cynosura, que traduce la ‘cola del perro’, se aclara que la constelación original no era un osezno, sino uno de los perros del labrador (Boyero)) y Kochab (Beta de la Osa Menor). A medida que pasaban los siglos de la era cristiana, y el polo se iba acercando más a Cynosura y alejándose de Kochab, quien era para los primeros pueblos árabes la verdadera reina de los cielos, estos empezaron a llamar a Cynosura con el epíteto de ‘la Ladrona‘.

Coios3

Coios reinaba en el punto sobre la cual todas las demás estrellas parecen girar a su alrededor; por esa razón se vincula a Coios con el poder de los oráculos, poder que compartía con su mujer y hermana, la titanesa Febe (la brillante), quien fue la primera diosa lunar, y luego reemplazada por Semele (una de las hijas de Hiperión Theia, la diosa del brillo y la luz, pero en este caso del brillo del oro y la piedras preciosas) y en ese puesto finalmente por su nieta Artemisa.

Febe3

Coios y Febe tuvieron dos hijas, una fue Leto (Latona en revisión romana), y cuyo nombre traduce ‘la oculta’, la otra fue Asteria (la estrellada). Las hijas de Coios parecen haber representado las dos ramas principales de la profecía: Leto y su hijo Apolo presidieron el poder profético de la luz y el cielo, mientras que Asteria y su hija Hécate presidieron los poderes proféticos de la noche, la oscuridad ctónica y los fantasmas de los muertos. Asteria y Leto son diosas de la noche, los hijos de Leto los luceros que traen la luz; Apolo el Sol y Artemisa la Luna; así Leto era vista como una diosa vinculada a la noche y al amanecer, al traer a luz al mundo desde la oscuridad; mientras que su hermana Asteria es la que trae la oscuridad, esto es una diosa del crepúsculo y de cuando el cielo se llena de estrellas.

En este punto es interesante observar como los distintos dioses protogonos (primigenios) fueron remplazados en funciones por los titanes, así Urano, el cielo estrellado, fue reemplazado por Coios y Crío; mientras que Nix, la noche misma, tuvo competencia con descendientes de los titanes; entre ellas las dos hijas de Coios y Febe, las titanesas Leto y Asteria; los nombres de ambas diosas traducen la oscuridad de la noche y el manto de estrellas con que se viste.

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Iniciamos con Asteria y donde algunos la vinculan con la diosa fenicia Astarté, apoyando con ello el origen de cultos orientales llegados a Grecia y vinculados a LetoAsteria, y sus descendientes; posiblemente a través de las colonias griegas asentadas en las costas orientales de Anatolia (Turquía). Recodemos que Astarté era entre los fenicios una diosa de la fecundidad y la guerra, equiparable a la Ishtar mesopotámica o a la Inanna sumeria. Pero la historia de Asteria dentro de los mitos griegos esta lejos de esa Afrodita guerrera de los mitos orientales. Asteria es primero una diosa de los ritos nocturnos y la necromancia (comunicación con los muertos), secretos que le había enseñado su madre Febe. Es esta relación con la noche lo que hace que se confundan y fundan Asteria y Nix (la noche) en los mitos, y por ello a veces se pone a Nix como madre la diosa Hécate, la diosa de las brujas.

asteria2

Hécate es en la mayoría de los mitos la única hija de Asteria y del titán Perse (el destructor), uno de los hijos de Crío; aunque otras referencia tratan de poner como padre a Zeus. Esta segunda ascendencia es colocada realmente, como al igual con Afrodita (nacida de la sangre de Urano), para evitar que la diosa del amor dispusiera del libre albedrío por encima del rey de los dioses; y al poner a Zeus como padre de Hécate se cumple con la misma función. La tradición dice que aquellos titanes que se unieran y lucharan de parte de los dioses conservarían sus reinos; Hécate estuvo entre los titanes que apoyaron a los dioses, y por ello conservó su dominio en los cielos, la tierra y el inframundo, siendo así una de las diosas con mayor poder dentro mundo griego.

De los amores entre Asteria y Zeus se cuenta una segunda historia de la titanesa; Zeus, tras haber logrado el control del mundo, se dedicó, como muchos dioses padres, a poblar el nuevo reino con sus vástagos. Entre las muchas féminas perseguidas por el dios tenemos a Asteria, pero la diosa no se dejo alcanzar, y cuando el dios estaba por agarrarla se trasformó en una codorniz y salto al mar. Los dioses de las aguas al ver que se ahogaba la convirtieron en una isla flotante, conocida como Ortigia (la isla de las codornices) y que luego sería renombrada como Delos.

Hécate, la hija de Asteria, es una diosa de la noche, la magia, la luna (nueva), los fantasmas y la brujería. Su culto, al igual que muchos de sus parientes, parece provenir del Asia Menor y de la región de Tracia (al sureste de los Balcanes); donde era adorada como una diosa de los partos. Con el tiempo los niños no bautizados, o aquellos que morían en los partos se decía que pasaban a formar parte de los espectros que la acompañaban; de ahí que la volviera una diosa de los fantasmas.

hecate

Hécate formó parte de un grupo exclusivo de diosas vírgenes, como Atenea, Artemisa, Astrea, Ilitía y Hestia (por citar algunas); se relaciona con su prima Artemisa por ser al igual que ella una diosa de los bosques, con su abuela Febe, por ser una diosa lunar; se le confunde con Desponia (una hija de PoseidónDemeter) y que era una antigua diosa ctónica micénica de la vida, la muerte y la resurrección, y cuyo culto luego se fundió con el culto de su media-hermana Perséfone (hija de Zeus y Demeter); de igual forma se la confunde con la diosa del mar, Ceto, la señora de los monstruos marinos, y por ello en algunas versiones se dice que Hécate era madre de Escila con Forcis, dios marino de las profundidades, que era para todos los efectos el esposo de Ceto. Todas estas asociaciones a otras diosas provienen seguramente de los intentos griegos iniciales de introducir este culto oriental dentro de sus propios mitos; por ello la diosa tenía reinos en el cielo (como una forma de la luna), en la tierra (como señora de los bosques), y del inframundo (como señora de la muerte y resurrección).

Hécate suele ser representada como una mujer que lleva una antorcha y que se aparece en las encrucijadas, por ello los romanos también la identificaron con su diosa local Tribia, que justamente regía en las encrucijadas; estando ambas vinculadas así a los destinos y los misterios. Más tarde y con el paso de la Edad Media se la volvió una figura de tres rostros, o tres mujeres unidad por la espalda; para identificarla como una diosa triple, como muchas de las diosas de las tradiciones celtas; y donde Shakespeare tomo inspiración para sus tres brujas de Macbeth.

Pero en los primeros tiempos (durante los titanes), Hécate era como su abuela Febe una diosa de la luz (de la Luna), a la que se le pedían deseos; principalmente nacimientos de niños sanos; pero cuando Artemisa (su prima) toma el carro de la Luna y remplaza de la diosa Semele, Hécate poco a poco se va volviendo una diosa de la oscuridad, para finalmente ser asociada a las noches de Luna Nueva, cuando sale con un jauría de perros fantasmas y es acompañada de espectros infernales, como el demonio Espusa (un espectro devorador de carne humana y con la capacidad de cambiar aspecto), esta imagen en el mundo medieval se vinculo también a la diosa lunar Diana (la Artemisa romana) y se fundió con Titania (la reina de las hadas, y cuyo nombre nos recuerda que se trataba de una hija de los titanes).

De Hécate hay pocas historias y mitos, en parte por haber sido absorbida o asociada con otras diosas. Sin embargo sus animales acompañantes si formaron parte de mitos importantes. Se dice que su principal mascota era una perra negra. Los mitos señalan que se trataba de la reina Hécuba, la reina de Troya; que cuando ya iba como esclava, tras la caída del reino, los vencedores pararon en el reino en Tracia del rey Poliméstor, donde ella había enviado a su hijo Polidoro para salvarlo de la guerra. Hécuba descubrió para su horror que su único hijo que ella asumía vivo y libre, había sido asesinado por Poliméstor para quitarle los bienes que había traído. Hécuba furiosa logra escapar de sus ahora nuevos amos, entra al palacio del rey, donde se vengó sacándole los ojos y matándolo junto a dos de sus hijos. Unas versiones dicen que los guardias griegos la alcanzaron y asesinaron; otras que escapó al bosque donde terminó muriendo de dolor por la suerte de sus hijos, o que se lanzó por los riscos para caer a las aguas del mar. En cualquiera de las versiones los dioses (o Hécate) transformaron su alma en pena en una perra; quien quedo luego como familiar (animal que acompaña siempre a las brujas) de Hécate.

El segundo familiar de la diosa de las brujas es un turón (un pequeño carnívoro pariente de las martas, hurones y comadrejas); según los mitos se trato de una sierva de Alcmena (la madre de Heracles/Hercules); Hera sabiendo la promesa que hizo Zeus de que el próximo hijo varón de la casa de Perseo sería rey, y consciente de que Alcmena esperaba un hijo de su infiel esposo, deseo la muerte del niño y la madre; para ello envió a su hija Ilitía (diosa de los partos), o fue ella misma, a demorar el parto de la adultera y acelerar el parto de otra reina rival Nícepe; así Nícepe tuvo un niño a los siete meses de embarazo, y Euristeo se volvería rey de Micenas por la promesa de Zeus; pero Alcmena, embarazada de gemelos no podía parir; Ilitía (o la misma Hera en otras versiones, se aclara que Hera era para muchos no sólo la diosa del matrimonio, sino también de los partos, absorviendo a Ilitía, que era posiblemente una diosa más antigua, y transformándola en una de sus hijas, o manifestaciones) se había ubicado en entrada de la sala de parto y cerrado las piernas; buscando con ello la muerte de los niños y la madre. Eso lo hubiera logrado si no fuera por Galantis, la sierva de Alcmena, que al descubrir lo que ocurría salió de la habitación de su ama gritando, «han nacido, han nacido los niños»; la diosa sin entender lo que pasaba abrió las piernas y los mellizos Alcides (Heracles) e Ificles nacieron finalmente; furiosa por el engaño Ilitía (o la misma Hera, según versiones) transformó a Galantis en un turón; que luego fue recogido por Hécate.

El último mito griego importante donde aparece Hécate fue cuando ayudo a Demeter, a rescatar a Perséfone de los infiernos; Hécate acompañó a Demeter a descender al inframundo a buscar a su hija, avanzando adelante con dos antorchas en sus manos, y seguida por la diosa de las cosechas. Luego acompañó a la chica, junto con Hermes, a regresar a la superficie. Dado que la joven debía regresar cada año al inframundo, era acompañada en el trayecto y en su permanencia en el reino de Hades por Hécate, quien asumió de esta forma su labor ctónica. Hécate, se volvió así, junto con Hermes, en la diosa de los fantasmas, sirviendo al igual que el mensajero de los dioses como una diosa psicopompa.

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Leto (la oculta, la recatada) tuvo una suerte distinta a su hermana; se convirtió en una de las tantas aventuras famosas del padre de los dioses (Zeus), fruto de esa relación nacieron dos mellizos: Apolo y Artemisa, quienes pasaron a convertirse en dioses importantes del Olimpo. Leto es considerada la diosa de la maternidad, a ella se le piden los embarazos y esta relación se refleja en el fuerte lazo que tuvo con sus hijos.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, supo de esta relación adultera persiguió a la amante y prohibió que se le diera lugar de reposo en cualquier tierra emergida (continente e isla); y a su hija Ilitía le prohibió ayudar en el nacimiento de los hijos de Leto. La hija de Febe recorrió las tierras, montes y campos, y al final islas, buscando un lugar donde esconderse de esa persecución y poder escapar de la furia de Hera. Al final encontró refugio en la isla flotante de Ortigia (su hermana transformada), que no era tierra fija, ni isla; ahí tuvo dolores de parto durante nueve días, varias diosas se condolieron de sus dolores, entre ellas: Dione (madre de Afrodita), Rea (la madre de Hera), Temis (la madre de las Horas, diosas tutelares de la ley, la paz y la justicia), incluso Theia (la madre de Helios, SemeleEos), tuvieron que intervenir para aliviar los dolores del parto que no ocurría.

Las diosas se vieron en la necesidad de usar a Iris, la mensajera de Hera, para que la diosa del arco-iris hablara con Ilitía lejos de su madre y la chantajeara con un hermoso collar a cambio de permitir el parto de los dioses que venían. Ilitía aceptó el trato y permitió que parto ocurriera. Primero nació Artemisa, y la niña ayudó luego a su madre en el nacimiento de su hermano Apolo. Se cuenta que tal fue la impresión por el dolor que había experimentado su madre, que Artemisa juró que nunca permitiría que varón alguno la tocara y la embarazara; así Artemisa se volvió una diosa siempre virgen. Dado que Artemisa había ayudado a nacer a su hermano, por este acto, la chica también se convirtió en una diosa de los partos, así sustituyó, complemento y se fusionó a Hécate y a Ilitía en esas menesteres en la tradición griega.

Tras el nacimiento de los hijos de Leto, la isla de Ortigía fue fijada en el mar y se la llamó Delos, donde hay un oráculo importante de Apolo, quien entre sus muchos nombres recibe el de Febo (el brillante) y heredó de su abuela Febe el don de la profecía.

Leto logro volver al continente nuevamente perseguida por la furia encendida de Hera, y en Delfos fueron, la madre y los niños, atacados por la serpiente Pitón (un de los tantos dragones de la antigüedad que fueron creaciones de Gea/Gaya, la tierra). La serpiente custodiaba un templo oráculo cuyos vapores permitían a las sacerdotisas adivinar el futuro. Pitón persiguió a Leto y sus hijos, en parte instigada por Hera, y en parte la serpiente conocedora de la profecía sobre que el nacimiento de los hijos de la titanesa marcaban su fin. La bestia escamosa atacó tan pronto se acercó Leto con sus hijos recién nacidos; pero la serpiente no pudo contra las flechas que le disparó Apolo, que tenía para ese entonces cuatro días de nacido. El templo paso a manos de Apolo y las sacerdotisas que lo cuidaban pasaron a servir al dios de los oráculos; desde entonces esas mujeres que se dedican al arte de la profecia se les llama pitonisas, en recuerdo a la serpiente muerta por el dios, sirven al dios de los oráculos. Apolo como dios de los oráculos divide su tiempo en dos partes, en verano está en Delfos, en invierno viaja a Hiperboria (el norte del mundo) donde regía su abuelo Coios.

Haber sobrevivido a la serpiente fue un milagro, indicaba el poder de los nuevos dioses; pero las desventuras y su ascenso al Olimpo aún faltaban; y Hera no iba ha hacérselos tan fácil. En su camino la madre quiso dar de beber a sus hijos de un estaque, pero los campesinos instigados por Hera enlodaron las aguas; ese fue el punto donde Zeus termino por intervenir, castigó a los campesinos convirtiéndolos en ranas y a vivir para siempre en el lodo; y trajo a sus vástagos al Olimpo, donde fueron recibidos por los otros dioses como iguales.

Las desventuras de Leto no acabaron ahí, tiempo después Hera envió al gigante Ticio, y este quiso violar a Leto; pero al escuchar los gritos de su madre, sus hijos intervinieron atacando con flechas al gigante, pero esta criatura ctónica era inmortal, Zeus intervino para ayudar a sus hijos, enviando a Ticio al Tartaro, donde fue atado al suelo y eran devoradas cada día sus entrañas por dos buitres o dos serpientes (comparable al castigo que sufrió Prometeo por haber llevado el fuego a los hombres). En ese punto Hera entendió que no podía seguir atacando a la amante, ello provocaba que su marido siempre se pusiera de parte de la rival, y eso podía ser peligroso para ella al final.

Leto como símbolo de la buena madre fue siempre ayudada por sus hijos. Cuando la reina Níobe se atrevió a decir que ella era mejor madre que Leto, ya que tuvo más descendencia, siete hijos y siete hijas; Apolo y Artemisa le hicieron pagar cara su ofensa. Los dioses bajaron del Olimpo y mataron a todos los hijos de la reina, Apolo a los varones y Artemisa a las chicas; aunque algunas versiones señalan que dejaron vivos a uno de los chicos, Amiclas; y a una de las chicas MelibeaNíobe tuvo tanto dolor por la muerte de sus hijos que se quedó inmóvil y los dioses la transformaron en piedra. Amiclas fundo luego una ciudad cercana a Esparta que lleva su nombre, lugar donde se dice que fueron asesinados años después el Rey Agamenon y la princesa troyana, convertida en esclava, Casandra. Por su parte Melibea desposo a Neleo y fue madre del argonauta Hector, quien vivió lo suficiente para, aún siendo un anciano, participar en la guerra de Troya como asesor de los griegos.

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Si bien las crónicas no reconocen más hijos a la pareja de Coios y Febe, existe un titán cuya paternidad no es fijada por ningún historiador, pero cuyo nombre lo vinculan como una versión masculina de Leto; este titán se le conocía como Lelantos (quien se mueve sin ser visto, el oculto). Lelantos era el dios de los bosques y la cacería en el reinado de los titanes, y cuyo culto principal en Grecia se ubica en Eubea (la segunda isla griega en tamaño y cercana las regiones de Ática (Atenas)Beocia (Tebas) donde hay una llanura con el nombre de Lelantum, que fue muy disputada en la antigüedad por ambas regiones continentales), y se le rendía culto en Frigia (región de Anatolia, Turquía), junto a su hija, indicando que se trataba de un culto oriental llegado a tierras griegas.

Lelantos3

A Lelantos se le conoce una sola hija, Aura, la diosa de las brisas, niña que tuvo Lelantos de sus amores con la oceanide Periboia (rodeada de ganado), una diosa de las corrientes de agua que fluían por entre los bosques y campos, donde venados, ciervos y otros rumiantes iban a beber. Aura, se decía que corría a tal velocidad que se la vinculó a las brisas de los campos, y su nombre paso a representar todo un grupo de ninfas vinculadas a las brisas frescas; aunque ninguna tuviera parentesco con la diosa en específico, (similar a como ocurrió con Halia, diosa de la isla de Rodas, que su nombre paso a agrupar al resto de las diosas que gobernaban en las distintas islas del Egeo).

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Aura era también una diosa de la cacería, se decía que reinaba en los bosques y forestas de Frigia (centro de Anatolia), y igual que Artemisa, y virgen, como corresponde a las diosas tutelares de los bosques impenetrables; pero se atrevió a juzgar a su prima, calificándola como de demasiado femenina para ser una virgen, [Aquí sin ofender al lector uno piensa mal y ve a estas diosas, acompañadas por distintas ninfas, como chicas lesbianas, y Aura seguramente entra dentro del estereotipo donde las lesbianas son como mujeres con pinta de machos, y así osa hacer esa comparación entre ella y su prima].

Artemisa sin embargo no es una diosa que se tome las ofensas sobre este punto tan a la ligera; habló primero con Nemesis, la diosa de la venganza, para pedir que se cobrara esta ofensa convirtiendo a la chica en piedra, pero Nemesis se abstuvo de actuar de esa forma señalado que no atacaría a una niña hija de un titán (Lelantos), pero indicó a la diosa que tal ofensa no se quedaría sin castigo. Dioniso, que en esos tiempos andaba por esos bosques en compañías de sus sátiros, bacantes y otras bestias, se encontró con Aura y la persiguió hasta que finalmente la violo. Fruto de esa unión Aura quedó embarazada de gemelos, y tal acto terminó por enloquecerla. Durante el embarazó Artemisa se acercaba a la chica y le decía cosas como: «mojigata, por que vas tan despacio y ya no vuelas como el viento y corres ligera». Cuando nacieron los gemelos, después de un parto largo e interminable, provocado también por Artemisa como parte de su venganza, Aura en su locura agarró a uno de los bebes y lo descuartizó, Artemisa vio con horror el acto de esta madre desnaturalizada y salvo al segundo niño, antes de que Aura lo destrozara también, y escapo con la criatura ajena. Aura sin embargo no superó la locura de haber sido violada y haber engendrado vástagos al dios de los excesos, finalmente se lanzó de los acantilados para morir ahogada; Zeus la transformó en fuente del río Sangario, río que corre por la región de Frigia.

yaco

El hijo de Aura y Dioniso fue llevado por Artemisa a Eleusis, una ninfa (oceánide) que reinaba en una región campesina cercana a Atenas, donde la población toma el nombre de la ninfa y era el lugar, según los mitos locales, donde fue raptada la hija de la diosa de la agricultura por el dios Hades. La ninfa recibió al chico y lo llevó con los sacerdotes del culto a su padre (Dioniso). El niño fue llamado Yaco (el que llora, o el nacido dos veces), y según las leyendas se volvió un heraldo del dios, y luego en la tradición su culto se fundió con el de su padre, llegando así a ser un sobrenombre del mismo dios de las orgías.

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Los misterios eleusinos

Según los mitos, Demeter empezó la búsqueda de su hija en aquellas tierras y llegó al palacio de Céleo y la reina Metanira, reyes del lugar, haciéndose pasar nodriza donde cuidó del bebé de los reyes; y en agradecimiento por su ayuda quiso hacer inmortal al hijo de los mismos; pero cuando una noche, tras frotar al niño Demofonte con ambrosía y ponerlo luego sobre el fuego para quitarle la piel mortal, fue sorprendida por Metanira, se rompió el encantamiento y el infante fue devorado por las llamas. Demeter recobró su apariencia divina y abandono el lugar, no sin reprochar a los mortales su impiedad; pero no antes de dar a Triptólemo, el hermano del niño muerto (o primo según otras versiones al hacerlo hijo de Dysaules, hermano de Céleo), unos granos y enseñarle a cultivar la tierra, misma que había quedado desolada y sin ganado tras la visita de Hades al sitio.

Se aclara que en algunos mitos Triptólemo es uno de los hijos de la misma ninfa Eleusis y Trochilo (que traduce rueda «de molino», y quien era uno de los sacerdotes de Demeter, en otros la pareja son padres de Céleo y Dysaules), Triptólemo, como hijo de Dysaules, era hermano de Eubouleos/Eubulo (buen trato), otro dios menor de las cosechas. Pero otros mitos ponen a Eubulo como hijo de Demeter y del dios cretense Carmanor (el cosechador, un dios menor local de la agricultura en Creta y de ascendencia desconocida, pero que se identifica con Yasión, el hijo de Zeus y la pleyade Electra; y a quien también se le compara con Atis, el amante de la diosa Cibeles en Frigia). Así Eubulo y Triptólemo son equiparables a otros dioses menores como Pluto (riqueza «agrícola») y Bootes/Filomeno (el que ara la tierra), ambos hijos de Demeter con Yasión, que como dioses ctónicos pasan a formar parte de los misterios eleusinos y fusionándose todos entre sí como dioses menores de las granjas, los cultivos y las cosechas.

Se cuenta que Triptólemo se volvió un héroe y viajó por el mundo enseñando como cultivar el grano, llegando hasta las tierras escistas (pueblo que habitó las estepas del centro de euroasia, en tierras que iban más allá de los montes Caucasicos, al norte de los mares Negro y Caspio, llegando sus fronteras a tocar las tierras rusas al oeste, las chinas al este, a siberia al norte y las tierras persas al sur); pero Linco, el rey del lugar se rehuso en enseñarlas a su pueblo y quiso matar al héroe. Demeter castigó el rey escista convirtiéndolo en un lince, y a esas regiones las condeno a que jamas podrían cultivar nunca nada, explicando así el modo de vida nómada de criadores de caballos y camellos de esos pueblos. Luego Triptólemo fue divinizado y se convirtió en un dios menor de la cosecha.

misterios eleusinos

Yaco también paso a formar parte de los misterios eleusinos, donde como un joven que lleva dos antorchas (aquí a semejanza de Hecate) acompañaba a la diosa Perséfone en su regreso del inframundo a la superficie en primavera para estar con su madre Demeter, la diosa de la agricultura. Es mencionado en esta actividad, y como una forma del dios Dioniso (su padre) por el escritor de comedias Aristófanes, en su obra «Las Ranas»; que justamente fue compuesta para esas fiestas.

Yaco, como dios menor de la cosecha se asocia con Eubulo y Pluto; y también se junta y fusiona con otros cultos antiguos como el de Zagreo, hijo de ZeusDemeter, o de ZeusPerséfone en otras versiones, muerto por los gigantes por instigación de Hera. Apolo sólo pudo rescatar su corazón y Zeus lo uso para dar vida a Dioniso al fecundar de la princesa Semele, princesa que al poner a prueba la divinidad de su amante termina muerta, lo que obliga a  Zeus a recoge nuevamente a la reencarnación Zagreo en el niño no nato y le permite terminar de crecer en su muslo, de ahí que se diga que Dioniso, al igual que Yaco, ha nacido dos veces.

Yaco se le vincula también con cultos como el de Fales (falo, pene), un sátiro que formaba parte de la comitiva de Dioniso y que era el dios del adulterio y la pederastia (abuso sexual a niños); y cuyo culto se fundió luego con el culto a Príapo, un hijo de Dioniso y Afrodita quien recibió la maldición de Hera, por su odio de madrastra contra el primero y celos contra la segunda, maldijo al niño para que naciese deforme (enano y con genitales enormes), por ello la diosa lo abandonó al nacer (y desconoce tener tal hijo) y fue recogido por unos campesinos, donde Príapo se volvió luego en un dios vinculado a los rebaños de cabras y ovejas, las abejas, el vino y los cultivos de la huerta. Este dios menor rústico de origen frisio era famoso por su gran dotación siempre en erección para indicar la fertilidad, y cuyas estatuas eran colocadas en los jardines (como hoy las personas colocan gnomos, o espantapájaros) para pedir por la fertilidad de los mismos y proteger el huerto, llegando su culto a ser muy común incluso en tiempos de la Roma imperial.

Yaco también se funde con otros cultos fálicos como los de los sátiros: Ortanis (erecto), Tychón (semental) y Conisalo (lascivo), posibles hermanos (hijos de Dioniso) y quienes acompañaban en la comitiva del dios del vino, y al mismo Príapo.

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Aunque Coios (Ceo) tiene sólo la descendencia indicada previamente, algunos mitólogos proponen relación entre este titán y la mitología nórdica. Las raíces las mitologías (greco-romana, nórdica y celta) se encuentran en la rama indoeuropea, y donde cada región dio su propio sabor local. Un ejemplo de ello es el titán Japeto, que reina en occidente estaba desposado con la diosa (oceanide) que reinaba en Anatolia (región que para ese entonces era simplemente conocida como Asia); en la tradición semita uno de los hijos del Noé bíblico es Jafet (Japhet), no dejan de ser fonéticamente ambos nombres muy similares, más cuando este fue, según la tradición hebrea, Jafet el padre de todos los pueblos arios, y del cual se dice que él y su familia se establecieron justamente en la región montañosa al norte que hoy conocemos como Turquía, para ser esto todo una simple casualidad.

Otra comparación similar tenemos con el dios Váruna de India, que es el dios del mar o las aguas, (incluidas las aguas de lluvias, esto es que el mar y el cielo son su reino); pero hermano de Váruna era Mitra (el sol), por tanto, si Mitra representaba el día, Váruna era el cielo estrellado de la noche, y el culto a Váruna se extiende hasta formar parte de los mitos hititas, pueblo de la hoy Turquía; y de ahí a los griegos con Urano no hay mucha distancia.

Al este de Europa, en Galia (Francia) los pueblos celtas adoraban a Taranis (el atronador), dios de las tormentas, similar al Júpiter romano, Taranis desapareció durante el medievo cuando los mitos celtas fueron reemplazados por los cultos cristianos; pero el dios sobrevivió asimilado por los pueblos más al norte, y guarda su nombre y poderes mucha similitud con el nórdico Thor. Similar destino tuvo el rey del panteón celta galo, Esus, cuyo nombre parece derivar del vocablo latino «herus» que traduce «señor»; a este dios se le sacrificaban víctimas humanas colgándolas de los arboles; esta costumbre también se aplicaba al dios nórdico Odín, del que se dice que para alcanzar la sabiduría se colgó del árbol de la vida boca abajo durante nueve días. Entre los celtas de Irlanda son muchos los cuentos que narran la lucha entre los hijos de la diosa Dana (los Tuatha Dé Danann) y los Formorianos, antiguos habitantes del sitio y que suelen ser asociados a gigantes y/o demonios; entre esos monstruos se cita a un dios cíclope, Balor, que al abrir su único ojo fulminaban con la mirada a los que lo veían. No deja de ser comparable el poder de este cíclope con el del galo Taranis, el Júpiter romano o el Zeus griego; y más todavía cuando se dice que Odín es un dios tuerto (de un solo ojo); así las distintas mitologías tienen puntos de encuentros que muestran un origen común.

Por otra parte se tiene que Zeus, de donde deriva el vocablo latín: Deus (Dios), también tuvo su avance al mundo germano; con el nombre Ziu, que nos recuerda fonéticamente a Ceo/Coios. La palabra para «Dios» en el idioma proto-germano es: «Thiwaz», que a su vez deriva de proto-indo-europeo «Dieus». Ziu por tanto en el viejo alto alemán también traduce «Dios» entre los pueblos teutones, y en un principio este era el rey de los dioses, un señor de la ley y el orden. Entre los ingleses el vocablo antiguo se escribe Tiw/Tiu/Tew, entre los godos (un pueblo germano) se escribe Tyz, en noruego antiguo era Ty, y en sueco antiguo era Ti. Hoy modernamente a este dios de los pueblos del centro-norte de Europa se le llama Týr/Tyr, y es el dios de la guerra; quien sacrificó su mano cuando engaño al terrible lobo Fenris para que los dioses nórdicos lo ataran.

Hasta el siglo III el dios Tyz era líder del panteón de los pueblos godos, en algún momento de la historia durante el medievo Wotan/Wodan/Odin asumió el control del panteón y Tyr fue convertido en uno de sus hijos; pero, y si uno hace una asociación inversa, y si en los primeros tiempos, antes de la edad media y los vikingos; si Odin, el Wotan de los teutones, era hijo de Zio en la tradición germana de los antiguos pueblos, entonces podemos poner a Coios/Ceo como el padre de Wotan (hoy Odín); y así el titán del norte había conocido (en el sentido bíblico del termino) a una gigante de los hielos y su descendencia fueron los dioses nórdicos. Bajo este esquema, Odín y Zeus son literalmente primos, por no decir iguales. Ello también apoya ideas como las descritas por X. B. Saintine (Mitologías del Rin/Edicomunicación, 2000) donde los dioses nórdicos llegaron desde el sur a dominar las frías regiones del norte, lugar donde hasta entonces sólo reinaban los gigantes de la escarcha, los krakenes y otras bestias terribles; eran estos dioses el calor del verano quienes derriten los glaciares y los iceberg; pero cuando el invierno regresa, estos dioses se ocultan tras las murallas del Valhalla para soportar los fríos del invierno.

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crio4

Crío (Krío/Crius) es el señor del sur; literalmente es el que mide; fue el titán de la ganadería; dividió los cielos en doce partes y puso entre las estrellas los símbolos para marcar las estaciones; y marcó su estación, la primavera, con sus animales: el carnero (Aries), seguido del toro (Tauro), y más arriba la constelación de Auriga (quien carga unas cabras), así estos ganados marcan el inicio del año (entre los antiguos el año iniciaba en primavera, por ello diciembre no es el mes doce, sino el décimo; los romanos fueron los que movieron el inicio del año a como lo usamos hoy día).

La esposa de Crío no fue ninguna de las titanesas (alguna de sus hermanas), sino Euribia (la de gran fuerza) una hija del mar (Ponto). Euribia era una diosa de las aguas, su fuerza se muestra en las tormentas y de los vientos huracanados; y sus descendientes fueron los vientos que usan los navíos y las estrellas que los guían en la noche. Hijos de la pareja fueron tres: Perses (el destructor), Palas (el que blandea la espada) y Astreo (el lleno de estrellas).

Perses4

Perses era como indica su nombre un dios de la destrucción; su furia arrasaba con aquello que se le pusiera en frente; representaba la fuerza de las tormentas y la furia de los elementos. Perses tuvo por amante a Asteria, contraparte femenina de su propio hermano, fruto de esa unión fue Hecate, una diosa de la oscuridad y la noche. [Nota: en la tradición griega hay al menos cuatro Perses: el titán, una oceánide, un hijo de la propia oceánide y un hijo de héroe Perseo con Andromeda].

palas

Palas, es el titán de la guerra, equivalente al Ares/Marte de los dioses olímpicos. Este titán fue esposo de Estigia, la diosa del río que rodea el inframundo. Palas con la diosa del odio tuvo cuatro hijos, dos varones: Kratos (poder/fortaleza/resistencia) y Zelos (rivalidad/orgullo), y dos chicas: Bia (fuerza/violencia) y Nike (victoria). [Nota: se señala igualmente que hubo varios personajes con el mismo nombre; entre ellos un gigante, y la hija de Tritón, muerta accidentalmente por Atenea, quien en su recuerdo tomo su nombre y se hizo llamar Palas-Atenea y algunos príncipes de las leyendas griegas].

Cratos y Zelo

Cuando se presentó la disputa por el poder entre los titanes y los olímpicos, entre los primeros que fueron a unirse a los dioses se encontraban Estigia y sus hijos. Por tal favor en pago Zeus acordó que los juramentos divinos se hacen a Estigia, quien puede quitarle el poder a los dioses si se atreven a faltar a su palabra, y sus hijos se convirtieron en la guardia pretoriana del rey del Olimpo; indicando que tras el rey existen el poder, la fuerza, el orgullo y la victoria. Cuando Prometeo fue encadenado en el Cáucaso, Bia y Cratos lo agarraban mientras Hefesto ponía las cadenas.

Bia

Con el tiempo Nike se hizo compañera de Atenea, era una forma sutil de decir que la victoria no siempre acompaña a los más poderosos, sino a los más inteligentes. Por su parte Bia ha seguido apareciendo en la iconografía moderna; se le representa como una doncella que abre sin esfuerzos la boca de un león (carta del Tarot arcanos mayores n°XI); donde el simbolismo moderno la pone como la sabiduría que vence a la fuerza bruta, lejos de su versión original que era justamente la fuerza sin control.

Nike

El último de los hijos de Crios y Euribia fue Astreo; literalmente «el lleno de estrellas»; fue el dios de la astrología, y su esposa fue la diosa de la aurora, Eo; sus hijos fueron los cuatro grandes vientos: Bóreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Noto (viento del sur) y Euro (viento del este).

Astreo2

A estos se le suman los cinco planetas (estrellas errantes), que eran imaginados por los griegos como niños jugando/corriendo en los cielos: Estilbon (Mercurio), Fosforo (Venus), Piro(Marte), Faetón (Júpiter, no confundir con el hijo de Helios de igual nombre) y Faenon (Saturno); a Venus en particular se le distinguen con varios nombres, según sea visible al amanecer o al atardecer (Fósforo y Héspero, o Lucifer y Vespero entre los romanos).

Euro

Euro es considerado no sólo el dios del viento del este, sino también representa al otoño como estación, se le representa como un hombre barbudo que lleva una pesada capa, anunciado los fríos por venir, vivía al oriente, donde nace el sol, en el propio palacio del dios Helio. Su hermano Notos, representaba la temporada del verano, y se le pone llevando un ánfora, indicando que es el viento que trae las tormentas llenas de agua desde el sur al final del verano, se decía que habitaba en Etiopía.

Noto

Céfiro es el viento que sopla en la primavera, suave y cálido es imaginado como un chico con un manto de flores. Se decía que vivía junto con su hermano Bóreas, en un palacio ubicado en Tracia (los Balcanes); estaba relacionado con los cisnes, y se dice que cuando Faetón cayó fulminado por el rayo de Zeus, los cisnes lloraron [Nota: en el mito Cicno, el amigo de Faetón, lloró a su amigo muerto y fue transformado en cisne, aves que huyen del calor del sol en verano subiendo al norte al llegar la primavera], y en su canto fúnebre fueron acompañados por Céfiro.

cefiro3

Los mitos dicen que Céfiro y Apolo competían por los favores de un joven espartano, Jacinto; cuando el chico prefirió al dios de los oráculos, Céfiro soplo con fuerza y provocó que un disco de piedra usado en las prácticas deportivas regresara y golpeara en la cabeza a Jacinto; dejándolo muerto en el sitio; Apolo castigó al rival rompiéndole las alas, desde entonces el viento del oeste no es más rápido y fuerte que una suave brisa. Apolo finalmente transformó la sangre de Jacinto derramada en la tierra en la flor que lleva su nombre.

Céfiro tuvo entre sus amantes a la ninfa Cloris, (Flora entre los romanos), una ninfa de las flores y de la primavera que habitaba en la isla de los Bienaventurados (donde iban los héroes tras morir); la hija de la pareja fue Carpo, la diosa de los frutos. También se dice que tuvo amores con una de las arpías (vientos de tormenta), y fruto de esa unión fueron los caballos: Janto y Balio, caballos que Poseidón regaló al héroe Peleo por su boda con la nereida Thetis, y que fueron heredados por Aquiles. Y fueron la pareja (Céfiro y la arpía) también padres de: Flogeo y Harpago, los caballos de los Dióscuros: Cástor y Pólux. Otra de las amantes de Céfiro fue la diosa Iris, la mensajera de Hera; fruto de esa unión nación Poto (el deseo; uno de los erotes, dioses menores que acompañaban a Afrodita).

Carpo_Pomona

Carpo era la diosa que daba sabor a los frutos, tuvo poco culto en Grecia, pero en Roma era conocida como la diosa Pomona; que era la diosa de los frutos y de los arboles frutales. Pomona, como diosa de los arboles se vio perseguida por muchos pretendientes, incluidos los libidinosos sátiros; por ello para escapar de estos avances se encerró en su huerta. El dios romano Vertumno, restos un antiguo dios menor ctónico de origen etrusco, Voltumna, que presidía las siembras y los cultivos, y realmente amaba a la ninfa, terminó disfrazándose de anciana para poder hacerle la corte a la diosa de los frutos; a la que finalmente conquisto. No hay fuentes que aclaren el parentesco de Voltumna/Vertumno; se le relaciona con Tinia (el padre de los dioses etruscos, equivalente al Júpiter romano), pero por su naturaleza ctónica recuerda más a una forma masculina de la diosa Demeter; siendo su equivalente más cercano en la mitología griega al dios menor Yasión, o sus hijos: Pluto y Bootes/Filomeno, frutos de su relación Demeter.

Boreas

De todos los vientos, quizás el más fuerte y temido era Bóreas (el devorador), el frío viento del norte y dios del invierno. A Bóreas se le ponen como hijos a varios caballos; entre ellos doce caballos inmortales que tuvo con las yeguas de Erictonio, rey dárdano, pueblo de Anatolia emparentado con los reyes de Troya; y de los cuales se dicen que eran expertos jinetes y que sus caballos corrían tan rápido y ligeros que no pisoteaban las espigas de los campos; esos caballos fueron regalados por Zeus al rey troyano Laomedonte por el rapto de Ganimedes. También a Bóreas se le da la paternidad de los cuatro caballos de la cuadriga del dios Ares; y los caballos Jantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), que tuvo con otra arpías (al igual que su hermano Céfiro, y por ello el nombre de las bestias se repiten y confunden), caballos estos que fueron dados al rey ateniense Erecteo por el rapto de su hija Oritía. Las ninfas de las brisas, conocidas colectivamente como Auras, son puestas como sus hijas; paternidad que comparte con el poderoso Océano.

También entre los descendientes de Bóreas se citan a los habitantes de Hiperbórea, una tierra mítica más allá de Tracia, y que era hogar de Apolo, donde se cultivaban las manzanas doradas que se usaban para hacer la ambrosía; se incluye la paternidad de los gigantes de Hiperbórea, tres en número según fuentes, a los que se le atribuía unos seis codos de alto (unos tres metros) y que eran sacerdotes y guardias de Apolo en sus vistas al norte. [Aquí el mito se funde con la versión nórdica de las manzanas de la diosa Idunn que daban juventud a los dioses del norte, y con las Hespérides, que habitaban una tierra mítica (en este caso al oeste) donde también se cultivaba la prodigiosa fruta].

El gran amor de Bóreas fue una princesa ateniense, Oritía (cuyo nombre traduce algo como «sacrificio en la montaña»), su padre el rey Erecteo se negó a dar la mano de la chica, señalando como muy frías las tierras (Tracia/Balcanes) de donde era el pretendiente; aún así Bóreas raptó a la joven y la llevó a su reino, donde vive desde entonces. Los atenienses fruto de esa unión se consideran a si mismos parientes del dios del invierno.

zetes y calais

Fruto de esos amores entre de Bóreas y Oritía nacieron los mellizos: Zetes y Calais, y la ninfa Quíone (nieve). Los chicos, Zetes y Calais, fueron famosos héroes, heredaron de su madre una extraordinaria belleza, y de su padre un furor incontenible y un par de alas, que les surgieron en la pubertad, y que les fueron muy útiles en sus correrías. Entre sus aventuras está haber formado parte de grupo de los argonautas, y liberar a Fineo del tormento de las arpías y este a cambio les dijo a los argonautas como llegar al reino del rey Eetes, en Cólquide.

Quíone

Se cuenta que Quíone tuvo un hijo con Poseidón, Eumolpo, quien se volvió un rey de Tracia, y disputó a su abuelo las tierras de Eleusis. Para ganar la guerra entre ambas ciudades, Erecteo sacrificó a su hija menor Ctonia, quien fue acompañada en el sacrificio por sus hermanas Protogenia y Pandora. La muerte de su hijo Eumolpo fue cobrada por Poseidón al pedir a su hermano, Zeus, que matara al vencedor con un rayo. [Nota: se aclara que en los mitos hubo varias princesas con el nombre de Ctonia, la más famosa era hija de un rey de Argos (nombres del rey en discusión), cuando Demeter buscaba a su hija, este rey se negó a darle hospitalidad, pese a los ruegos de su hija; Demeter castigó a rey provocando un incendio que arrasó la ciudad, y se llevó a Ctonia, quien construyó un santuario a la diosa en la ciudad de Hermíone, ubicada un poco más abajo en la costa del Peloponeso.]

Independiente de estos relatos, es notable el simbolismo entre Bóreas (el viento frío que sopla en invierno), Oritía (la montaña) y la hija de ambos Quíone (la nieve que cubre las montañas en invierno). Algunas fuentes ponen a los hiperbóreos y a los gigantes del norte como hijos de Quíone.

El paralelismo entre el invierno, el viento del norte y la nieve se da también en otros pueblos, podemos citar los cuentos rusos donde: Ded Moroz (padre invierno, llamado también Morozko) es acompañado por una niña, (su hija o nieta) Snegurochka, la diosa de la nieve. En los mitos nórdicos Skaði (la diosa de los patines, de la nieve y el invierno, señora de Escandinavia) es hija del gigante Thiazi, quien representa al frío viento del norte.

Entre los celtas la diosa de la nieve generalmente era una anciana, que era a su vez la nieve y el invierno mismo. Los primeros cristianos, como una forma de frenar su culto, la vincularon con Hécate y la compararon con una bruja. Pese a ello Cailleach, que era una forma de Arianhrod, la diosa lunar de los tejidos y los telares, (de ahí su vinculación con la diosa de las brujas) sobrevivió; y entre los pueblos teutones en los cuentos y se le conoce como: Frau Holle (Madre Nieve), nombre que deriva de la diosa teutona Hulda o Holda, equiparable a Hécate, por salir en las noches sin luna con una jauría de perros fantasmales en una caza salvaje (a buscar almas que arrebatar a los vivos).

Por su nombre a Holda se la vincula con las hadas escandinavas conocidas como Huldras, sirenas de los ríos y arroyos que buscan incautos a los que atrapar y ahogar; de aquí a las Damas Blancas, espíritus que como fantasmas avisaban de la muerte a quienes las encontraran (similares a las Banshees irlandesas) se tienen en todo el folklore europeo. En los alpes a Frau Holle se la relaciona con otra vieja diosa pagana: Perchta o Berchta (Bertha en ingles), un espíritu femenino vestido de blanco; que era también una diosa del hilado y el tejido. Viven los mitos en los cuentos del hada malvada que aparece en la Bella Durmiente, o las historias de Blancanieves, donde el nombre no responde sólo al color de la piel, sino al simbolismo del invierno, y los mitos ctónicos de muerte y resurrección. En tiempos modernos Bertha ha sido asociada a Santa Lucia y las luces del invierno (recordemos además que Arianhrod no solo es una diosa lunar, sino también diosa de las espectrales luces del norte, luces boreales, o auroras polares, que para muchos eran los fantasmas en su camino a los cielos).

Algunos ponen a Hulda/Arianhrod/Bertha/Cailleach como las versiones celtas y germanas de la diosa Friga, la diosa nórdica que tejía en su telar las de las nubes y que era la esposa oficial de Odín. La relacionan también con la reina de las hadas germanas Griselda, que asume la forma de ciervos (animal tótem de Artemisa) y con la correspondiente reina de las hadas inglesas Titania. Para todos los efectos la mayoría de estas diosas se vinculan no sólo con la noche, la oscuridad y el frío, sino con la muerte en invierno y la resurrección en primavera de la vida.

Theia, la madre de la Luna

Nuestra Luna es un cuerpo extraño, una rareza dentro del sistema solar, una rareza que permitió el origen de la vida, y mantuvo al planeta con un eje de rotación estable. Cuando se compara su tamaño con otros satélites del sistema solar sale a colación su gran tamaño. Nuestra Luna es superada en tamaño por sólo otras cuatro lunas; ellas son tres de los cuatro grandes satélites jovianos ( Ganímedes , Calisto e Io ), y la gran luna de Saturno ( Titán ). Cuando se trabaja en relación al tamaño de las lunas con respecto al diámetro respectivo de sus planetas, la diferencia es aún más notable: la relación de la Luna/Tierra es de casi 1/4,  (si el planeta fuese del tamaño de una pelota de baloncesto, la Luna sería como una pelota de tenis). Pero si se compara con las otras lunas se tiene que la relación entre Ganímedes y Júpiter es de 1/27 (si Júpiter es del tamaño de una pelota de baloncesto, Ganímedes sería menor a una canica pequeña); eso se repite en el caso de Titán con Saturno cuya relación es 1/23 ; entre Titania y Urano tenemos una razón de 1/32; entre Tritón y Neptuno la razón es 1/18; sólo en el sistema binario Caronte/Plutón tenemos una razón superior las centésimas, de casi 1/2.

Tierra -luna

Desde el punto de vista a la relación entre el número de lunas y los planetas resulta que los gigantes gaseosos tiene una cantidad de satélites sobre sesenta en el caso de Júpiter y Saturno, casi treinta en Urano y más de la docena en Neptuno; incluso el pequeño Plutón tiene cinco lunas conocidas. Pero en los planetas interiores las lunas simplemente escasean; Mercurio y Venus no tienen, mientras que Marte tiene dos pequeñas lunas, dos asteroides capturados del cercano cinturón. Por ello nuestra Luna resulta la más enigmática de entre las lunas conocidas, y su gran tamaño ha sido causa de muchas especulaciones y teorías sobre su origen y formación:

Tierra -luna - creación

Una de las primeras es la hipótesis de la Creación y establece que un ser supremo hizo la Luna tal y como aparece en el cielo y la puso en su órbita actual. Muchas culturas en todo el mundo tienen creencias religiosas sobre el origen de la Luna aceptando esta idea, claro y por supuesto que entendemos que no es una idea científica.

La hipótesis de Acreción, dice que la formación de la Luna fue al mismo tiempo que la Tierra, del mismo material y en la misma zona, y que los dos cuerpos nunca se fusionaron en uno solo, sino que se formaron juntos. Este modelo coincide con las estrellas binarias o dobles que se encuentran muy comúnmente en la que una de las dos tiene más masa que la otra, orbitando la de menor masa a la mayor. De hecho, Júpiter parece ser una ‘estrella’ que nunca obtuvo el material suficiente para formar helio mediante reacciones nucleares, y se convirtió así en un planeta gaseoso simple. ¿Por qué no sería posible que los materiales locales en la nebulosa solar temprana, formara dos cuerpos rocosos en vez de uno más grande?. A favor de esta idea se encuentra que la datación radioactiva de las rocas lunares traídas a nuestro planeta por las diversas misiones espaciales, datan a las edad de la Luna entre 4500 y 4600 Ma, aproximadamente la misma edad de la Tierra. Como inconveniente tenemos que, si los dos se crearon en el mismo lugar y con la misma materia: ¿cómo es posible que ambos posean una composición química y una densidad tan diferentes?. En la Luna abunda el titanio y los compuestos exóticos, elementos no tan abundantes en nuestro planeta al menos en la zona más superficial.

Otra común y similar a la anterior es la hipótesis de la Captura, el origen de la Luna sigue estando en los restos del sistema solar cuando se estaba formando, y cuando iba pasando cerca de la Tierra fue capturada por la gravedad terrestre. El problema principal con esta teoría es evidente al imaginar la escala del sistema solar; los planetas son tan increíblemente pequeños comparados con la inmensidad del espacio que parece casi imposible que algo tan grande como la Luna pudiera ser atraído por nuestro planeta. El modelo matemático para la captura de un cuerpo tan grande, cosa que no ocurre con Marte y sus pequeñas lunas, sugiere que esta teoría sea difícil de aceptar. Sin embargo, el hecho de que los planetas gigantes gaseosos, en especial Júpiter y Saturno hayan capturado muchas de sus respectivas lunas, e incluso la gran luna de Neptuno, Tritón, es un mundo capturado, hace que este escenario por lo menos sea remotamente posible para la Tierra. Sin embargo, el mayor problema es que es difícil explicar cómo sucedió la importante desaceleración de la Luna, necesaria para que este gran objeto no escapara del campo gravitatorio terrestre; algunos proponen que el disco de escombros que rodeaba a la Tierra en su origen puedo haber ayudado a desacelerar la luna viajera.

Teoría de la fisión

La hipótesis de la Fisión , establece que la Luna se separó de una Tierra que giraba rápidamente cuando todavía era una burbuja gigante de material fundido. Esta idea fue propuesta en 1898, por George Darwin (un hijo de Charles Darwin ), quien hizo la sugerencia de que la Tierra y la Luna habían sido una vez un solo cuerpo. La hipótesis de Darwin era que una Luna fundida se había separado de una masa inicial fundida debido a las fuerzas centrífugas, y esta se convirtió en la explicación académica dominante durante mucho tiempo.

Esta hipótesis supone que originariamente la Tierra y la Luna eran un sólo cuerpo y que parte de la masa fue expulsada, debido a la inestabilidad causada por una fuerte aceleración rotatoria que en aquel momento experimentaba nuestro planeta. La parte desprendida se ‘quedó’ con parte del momento angular del sistema inicial y, por tanto, su rotación se sincronizó con su periodo de traslación. Se postulaba que la zona que se desprendió corresponde al Océano Pacífico, que tiene unos 180 millones de kilómetros cuadrados y con una profundidad media de 4049 metros. Sin embargo, los detractores de esta hipótesis opinan para poder separarse una porción tan importante de nuestro planeta, éste debería rotar a una velocidad tal que diese una vuelta en menos de tres horas. Parece imposible tan fabulosa velocidad, porque, al girar demasiado rápido, la Tierra no se hubiese podido acrecentar al presentar un exceso de momento angular. Claro que para la época del origen de esta hipótesis se desconocía la deriva continental y que el océano pacífico es relativamente nuevo, geológicamente hablando. El problema con esta teoría basada en la fuerza centrífuga es que la existencia de un mundo que gire tan rápidamente no está apoyada por la evidencia, no ha ocurrido, ni observado, en ningún otro planeta. ¿Por qué la Tierra giraría mucho más rápido que cualquier otro planeta?.

El origen de esta idea venía del estudio de las mareas y el momento angular Tierra-Luna. Hoy se reconoce que las mareas son la forma en que ambos cuerpos intercambiaban su momento angular; en el transcurso del tiempo la Luna se ha alejado de la Tierra y la Tierra ha frenado su rotación. Esta deriva fue confirmada más tarde por experimentos de estadounidenses y soviéticos, encontrándose que la Luna actualmente se separa de la Tierra a razón de casi 4 cm cada año; de igual forma la Tierra frena su rotación a razón de 2 milisegundos por siglo. Claro que esta taza de alejamiento de la Luna no ha sido constante; estudios en sedimentos estratificados por mareas señalan que hace unos 650 Ma la taza era cercana a 2 cm/año. Esto es que la Luna se esta alejando hoy anormalmente rápido; los modelos señalan que la causa de esto es la actual disposición de los continentes, cuando hace 650 Ma había un único supercontinente. Se estima que en la época de los dinosaurios (hace 65 Ma) el día duraba casi 23,5 horas; en tanto que en la era paleozoica, hace 400 millones de años, el día terrestre duraba 22 horas actuales. La extrapolación hasta 4500 millones de años atrás, revela que el día duraba apenas algo más de 5 horas actuales. En esos primeros tiempos con la rápida rotación y la cercanía de la Luna hubo grandes mareas, lo que permitieron y ayudaron al origen de las primeras formas de vida.

En 1946, Reginald Aldworth Daly de la Universidad de Harvard desafiado la explicación de Darwin, postula que la creación de la Luna fue causada por un impacto, en lugar de las fuerzas centrífugas. Se prestó poca atención a esta idea, pero actualmente parece ser la más aceptada por la evidencia encontrada. La teoría fue nuevamente presentada por el Dr. William K. Hartmann y el Dr. Donald R. Davis, en un artículo en la revista de astronomía, Icarus, en de 1975; conocida como la teoría del Gran Impacto, propone que un objeto del gran tamaño se estrelló contra la Tierra, golpeando superficialmente al planeta. De los escombros que quedaron se formó un anillo que rápidamente se unieron en la actual Luna, mientras los restos del cuerpo terminaría chocando con el Sol. Este hecho ocurrió en los primeros días del sistema solar, hace aproximadamente 4500 Ma. Un enfoque similar fue dado por el astrónomo canadiense Alastair G. W. Cameron y astrónomo estadounidense William R. Barrio, quienes sugerían que la Luna se formó por el impacto tangencial sobre la Tierra de un cuerpo del tamaño de Marte. Señalaba su propuesta que las capas externas de silicatos del cuerpo que impactaba se habrían evaporado en la colisión, permaneciendo un pequeño núcleo metálico logró agrupar a los silicatos que quedaron en órbita, mientras que los materiales más volátiles se dispersaban por el sistema solar.

Teoría del gran impacto _1

El nombre del hipotético protoplaneta que choco contra la Tierra ha sido llamado Theia (Teia o Tea en español), en honor a la titánica madre de Selene , la diosa de la Luna (aunque en ocasiones también ha sido este mundo llamado Orfeo ). Esta designación fue propuesta inicialmente por el geoquímico ingles Alex N. Halliday en 2000 y ha sido aceptado en la comunidad científica. De acuerdo con las modernas teorías de formación planetaria, Theia era parte de una población de cuerpos del tamaño de Marte que existieron en el sistema solar hace unos 4500 Ma. De hecho, una de las características más atractivas de la hipótesis del gran impacto es que la formación de la Luna se inscribe en el contexto de la formación de la Tierra ; en el curso de su formación, la Tierra se cree que sufrió decenas de colisiones con protoplanetas; la colisión que formó la Luna habría sido solamente el mayor impacto y, tal vez el último.

Los astrónomos creen que la colisión entre la Tierra y Theia ocurrió entre 4400 y 4450 Ma; unos 30 a 50 Ma años después de que el sistema solar comenzó a formarse. En términos astronómicos, el impacto habría sido de velocidad moderada.

Para entender el origen de Theia hay que referirse al año 1772 cuando el matemático Joseph-Louis de Lagrange hacia un estudio del problema de los tres cuerpos, una situación en que dadas las posiciones, masas y velocidades de tres objetos se buscaba determinar para cualquier instante posterior su posición y velocidad futura, actuando solo la gravedad. Si bien el problema de los tres cuerpos no presenta una solución ‘algebraica’ directa, y donde pequeñas variaciones pueden dar resultados totalmente distintos; el matemático reemplazó las ecuaciones vectoriales de Newton por unas escalares basadas en los potenciales de energía; hay que imaginarlo como un objeto que rueda sobre una superficie, esta siempre cae hacia donde se encuentra la zona más profunda o baja; así en las ‘superficies’ potenciales ocurre similar. El matemático encontró un caso particular en que se podía predecir la posición del tercer cuerpo si su masa es despreciable respecto a los otros dos, y el segundo en masa gira en una orbita casi circular respecto al primero. Se encontraron cinco puntos de estabilidad para el tercer cuerpo. El primero (L1) es casi intuitivo; se encuentra entre los dos grandes objetos; donde la gravedad de ambos se compensa. El segundo (L2) ocurre en la misma línea que une las dos masas mayores, pero más alla del más pequeño en masa; en este punto la atracción gravitatoria de los dos cuerpos mayores compensa la fuerza centrífuga causada por el menor. El tercer punto (L3) se ubica en la misma línea pero ahora más alla del cuerpo con mayor masa; esta aparente contradicción se explica porque el objeto mayor está también afectado por la gravedad del segundo en tamaño, y así gira en torno al centro de masas común o baricentro. Los otros dos puntos (L4 y L5), se ubican en los vértices de triángulos equiláteros cuya base común es la recta que une los centros de las dos masas, de forma que el punto L4 precede al cuerpo pequeño un ángulo de 60º visto desde la masa grande, mientras que L5 gira detrás del cuerpo pequeño, aunque con radio mayor que éste, con un retraso de 60º visto a su vez desde el cuerpo grande.

Según una de las hipótesis actuales es que Theia se formó en un punto de Lagrange respecto a la Tierra, es decir, aproximadamente en la misma órbita pero 60º por delante (L4) o por detrás (L5). Los puntos de Lagrange (L4 y L5), situados a casi 150 millones de kilómetros de la Tierra, son considerados muy estables y por tanto son zonas con el potencial para permitir una acreción planetaria en la misma orbita de la Tierra. Se creer que el punto L4 fue donde Theia comenzó a formarse en el Eón Hadeico; pero cuando el protoplaneta Theia creció hasta un tamaño comparable al de Marte, unos 20 ó 30 millones de años después de su formación, era demasiado masivo para permanecer de forma estable en una órbita troyana. La fuerza gravitacional impulsaba a Theia fuera del punto de Lagrange que ocupaba, al mismo tiempo que la fuerza de Coriolis empujaba al planeta de vuelta al mismo. Como consecuencia de ello, su distancia angular a la Tierra comenzó a fluctuar, hasta que Theia tuvo la masa suficiente para escapar de L4 y chocar finalmente con la Tierra.

Se cree que Theia golpeó a la Tierra a un ángulo oblicuo, cuando éste estaba casi completamente formado. Las simulaciones por ordenador sugieren un ángulo de impacto de aproximadamente 45° y una velocidad por debajo de 4 km/s. El hierro del núcleo de Theia núcleo se habría hundido en el núcleo de la Tierra joven, y la mayoría del manto Theia se habría acrecentado en el manto de la Tierra, sin embargo, una parte importante del material del manto de ambos (50% del de Theia y 20% del de la Tierra) habría sido expulsado y quedado en órbita alrededor de la Tierra. Este material rápidamente se fusionó en la Luna (posiblemente dentro de menos de un mes, pero en no más de un siglo).

La Tierra habría ganado una cantidad significativa de momento angular y la masa en la colisión. Independientemente de la velocidad e la inclinación de la rotación de la Tierra antes del impacto, esta habría experimentado un día de cinco horas de duración después del impacto, y el ecuador de la Tierra y la órbita de la Luna se habría ubicado en el mismo plano a raíz del impacto.

No todo el material del anillo habría sido necesariamente barrido de inmediato, científicos estadounidenses sugieren que la Tierra pudo tener dos lunas hace millones de años. Erik Asphaug y colaboradores sugieren recientemente que la corteza engrosada del lado oculto de la Luna se debe a un segundo satélite (Luna 2) de alrededor de 1000 km de diámetro (menos de 1/3 de la Luna) que se formo en uno de los punto de Lagrange, después de decenas de millones de años, las dos lunas emigraron alejándose rápidamente de la Tierra por los efectos de las mareas, lo que afecto la órbita de la luna menor y esta finalmente chocó con la mayor, en una colisión lenta velocidad que termino aplastando la luna más pequeña en lo que hoy es el lado opuesto de nuestra Luna.

Una pequeña luna golpeó a la Luna

Entre los elementos probatorios de esta hipótesis se incluyen: (1) el eje de giro de la Tierra y la órbita de la Luna tienen orientaciones similares, (2) las muestras de piedras lunares indican la superficie de la Luna estuvo una vez fundida, (3) la baja densidad de la Luna (3,3 gr/cm3) comparada con la de la Tierra implica que tiene un muy pequeño núcleo de hierro; en el impacto la mayor parte del hierro original de Theia paso a la Tierra. Se ha calculado que el tamaño de núcleo metálico de la Luna es de aproximadamente un 25% de su radio, en contraste el aproximadamente 50% para la mayoría de otros similares (planetas interiores). (4) La evidencia de colisiones similares en otros sistemas estelares (que se traducen en discos de escombros ), y que las colisiones gigantes son consistentes con las principales teorías de la formación del sistema solar. Por último, (6) las proporciones de isótopos estables de roca lunar y terrestre son idénticos, lo que implica un origen común; en rocas recogidas por las misiones Apolo se encontró que las proporciones de los isotopos de oxígeno (O16, O17 y O18) es prácticamente igual a la que existe en la Tierra; y mientras que comparadas con distintos meteoritos no hay correspondencia.

Pese a estos apoyos a la hipótesis y ser hoy la teoría dominante, se presentan algunos problemas, entre ellos: (1) la hipótesis del gran impacto implica que la superficie de la Tierra debió haber quedado cubierta por un océano de roca fundida (magma), pero no hay prueba de ello; (2) las relaciones entre los elementos volátiles en la Luna no son consistentes con la hipótesis del gran impacto. En concreto cabría esperar que la relación entre los elementos rubidio/cesio fuera mayor en la Luna que en la Tierra, ya que el cesio es más volátil que el rubidio, pero el resultado es justamente el contrario; (3) el óxido de hierro (FeO) contenido en la Luna es de 13%, que es intermedio entre Marte (18%) y el manto terrestre (8%), descartando que la mayor parte de la fuente del material proto-lunar provino del manto de la Tierra. (4) Si la mayor parte del material proto-lunar proviene del cuerpo impactante, la Luna debería estar enriquecida en elementos siderófilos (afines al hierro), cuando en realidad es deficiente en ellos. (5) Se sabe que Venus también experimentó impactos gigantes durante su formación, ya que su rotación es más lenta que su traslación, y en sentido contrario al sentido de traslación, ¿por qué Venus no tiene una luna?, a lo que algunos señalan que la influencia del Sol pudo afectar a estas lunas en los planetas más interiores, o colisiones posteriores terminaron con las lunas de Venus y posiblemente las que pudo tener Mercurio, quien experimento al final de su formación un gran impacto que el quitó prácticamente su manto, dejando tan solo el núcleo metálico; siendo por ello el planeta más pequeño y el más denso de todos.

Para explicar estas discrepancias se han planeado varias versiones del mismo, la primera es que Theia se trataba de un cuerpo pequeño como Marte que chocó contra la Tierra, el resultado de esta versión es que la Luna debería ser principalmente restos de Theia, cosa que las piedras lunares señalan como errado. La segunda versión propone que la Tierra tendría al momento de la colisión una rotación muy alta, en este caso la Luna formada estaría formada por restos del manto terrestre, pero el momento angular resultante sería el doble del actual; una tercera versión, señala que Theia en realidad tenía el tamaño de la Tierra, pero de menor masa y densidad, el resultado es tras el choque ambos cuerpos estarían formados de una mezcla de ambos; pero a medida que se obtengan más datos la propuesta cambiara para finalmente satisfacer todas las observaciones, o tenga finalmente que ser eliminada por una propuesta diferente; hasta entonces Theia seguirá siendo la madre de nuestra Luna.

Theia_1

Lunas de Urano (2) Titania y Oberón y el ‘Sueño de una noche de verano’

La idea original para nombrar a las lunas de Urano era que fueran seres elficos, vinculados al elemento aire; así las dos más grandes lunas y primeras tomarían los nombres de la reina y rey de las hadas de la obra ‘Sueño de una noche de verano’ de William Shakespeare. La obra se ubica en el antiguo mundo griego, cuando el Teseo, quien mato al Minotauro, desposa a Hipólita, reina de las amazonas. En medio de los preparativos de la boda, dos parejas de amantes, así como un grupo de artistas, que se preparan para la fiesta de boda, se internan en la noche en bosque, interrumpiendo las disputas de los reyes de las hadas y duendes, y terminando siendo manipulados sus actos por estos seres mágicos.

La obra es una de las comedias más celebradas del autor e inicia con Hermia que se niega a desposar a Demetrio, el marido elegido por su padre Egeo; ya que está enamorada de Lisandro. Su padre recurre al rey Teseo y este le señala a la joven que debe obedecer a su padre o convertirse en servidora siempre virgen (monja) de la diosa Diana (Artemisa); ante tales opciones Hermia se pone de acuerdo con Lisandro para encontrarse en el bosque y huir lejos de la ley. Por su parte Helena, enamorada Demetrio, pregunta a su amiga Hermia como consiguió el amor de Demetrio; aquí Hermia le señala que no lo ama y pretende huir esa noche con Lisandro. Cuando Hermia se fuga con Lisandro al bosque, Helena los denuncia. Su esperanza es que Demetrio, al verlos juntos, rechace a Hermia en su favor. Pero Demetrio sólo le preocupa perder a su futura esposa y la busca en el bosque, perseguido por Helena, a quien trata de alejar, despreciando su amor.

En ese mismo momento un grupo de artistas busca ensayar una obra para presentar en la futura boda del rey Teseo. Los seis integrantes no se ponen de acuerdo en la forma de interpretar la obra teatral de Píramo y Tisbe (una versión greco-romana de Romeo y Julieta); siendo Nick Bottom (Nícolas Fondón) demasiado entusiasta y pretende hacer todos los papeles, provocando la molestia del grupo y que en el ensayo, en su intermedio Bottom se interna solo en el bosque.

Por su parte Oberón y Titania, que se han acercado a Atenas por la boda, discuten por un lindo muchacho indio a quien la reina ha tomado como paje, joven que deseaba Oberón como heraldo en su séquito. Molesto Oberón decide castigar a Titania y envía a su siervo Puck (también llamado Robín el Bueno) para que busque una flor cuyo jugo da un filtro de amor para usarlo con Titania. Pero antes de que se lo traiga manda a que lo use en un joven que en bosque a tratado mal a una chica enamorada y se revierta la situación. Puck hace el encargo, salvo por un pequeño detalle, usa el embrujo en Lisandro, que se ha encontrado con Helena, cuando esta fue despreciada por Demetrio. Así Lisandro empieza a perseguir a Helena, quien sabiendo que realmente ama a Hermia, piensa solo le esta jugando una mala broma.

Puck se encuentra con Bottom y el resto del grupo de actores en el bosque y en broma le transforma la cabeza en una de burro cuando este se separa del grupo; al regresar con sus amigos, estos al verlo transformado salen despavoridos. Bottom solo y abandonado se pone a cantar para tranquilizarse, despertando a Titania, sobre quien Oberon ya a puesto el filtro de amor. La reina de las hadas se enamora del ser con cabeza de burro y lo atiende con sus siervas.

Por su parte Oberón a descubierto la equivocación de chico y manda a Puck a corregir el entuerto; este consigue a Demetrio le aplica la poción. Cuando Demetrio despierta ve a Helena y se enamora de la joven, quien es ahora perseguida por los dos chicos, mientras Hermia se siente desolada al descubrir que estos no se pelean por ella sino por Helena. Oberón finalmente interviene antes de que los chicos se maten entre si; y con Puck pone a las dos parejas de amantes a dormir, para reorganizar las cosas.

Con Titania encantada con el burro, Oberón consigue finalmente quitarle el mozo indio y luego retira el encanto de su mujer, mientras Puck se ha encargado de despachar lejos a Bottom y de devolverlo a la normalidad. Al amanecer todos los mortales creen haber estado soñando, Teseo e Hipolita encuentran a las parejas de amantes (ahora en el orden correcto) y accede a que se casen como quieran; Bottom se reencuentra con sus amigos, y como no habían ensayado terminan haciendo la peor interpretación de una tragedia, que resulta en comedia, para la diversión de todos los presentes.

Sueño de una noche de verano’ fue publicado por primera vez en 1600, se debió actuar antes o durante 1598. Una determinación más exacta de su fecha sólo se pueden derivar de la evidencia interna suministrada por alusiones en el texto o en el estilo métrico y general. Así es colocada como la última de las primeras comedias de W. Shakespeare, quien hace un anticipo con ‘Los dos hidalgos de Verona’, pero sin alcanzar la firmeza de la mano de ‘El mercader de Venecia’. Al reconocer desde el principio que ‘Sueño de una noche de verano’ es una comedia más que un drama, explica que los personajes son tan simples que no provocan en el lector el menor interés por análisis psicológicos por conocer las mentes de los protagonistas mismos. De las tres docenas de obras de W. Shakespeare, encontrar las fuentes originales en poetas anteriores es fácil, pero dos escapan a esa simple comparación y búsqueda; una es ‘La Tempestad’ y la otra ‘Sueño de una noche de verano’.

Sueño de una noche de verano’ es como lanzada al viento, la obra conjuga figuras clásicas (Teseo, Hipolita), bromas sobre el campesinado del siglo XVI, y cuentos de hadas tradicionales (Oberón, Puck). Las tres tramas se conjugan, la principal es la sentimental, la secundaria es pura payasada, mientras que tercera son los celos mutuos de Titania y Oberón. muestran que la triple inspiración se obtuvo en la literatura, la observación, y la tradición oral.

(Para leer la obra pulse la imagen)

La primera trama: Los cuatro amantes en la corte de Teseo e Hipólita

Aunque la obra inicia con Teseo e Hipólita hablando de su boda; la mayoría de los mitos griegos refieren que fue otra amazona la desposada por Teseo. Según los mitos, Heracles estaba en su noveno trabajo, ‘Robar el cinturón mágico’ dado por Ares (dios de la Guerra) a su hija Hipólita (reina de las amazonas). En esa aventura lo acompaña su primo segundo Teseo (según los parentescos hijos de Pélope son Piteo y Lisídice; el primero padre de Etra, madre de Teseo; mientras que Lisídice es madre de Alcmena, la madre de Heracles). Aquí existen varias versiones de lo ocurrido, la primera es que Hipólita enamorada de Heracles le entrega el cinturón de buena gana, pero Hera le había señalado a las amazonas que los griegos (Heracles y los otros) estaban ahí para matarlas, y estas atacaron al grupo griego; ocurre así que Heracles mata a Hipólita en su huida, arrancándole el cinturón. Una segunda versión es que Heracles y Teseo secuestran a Melanipa, una hermana de Hipólita, y exigen el cinturón como rescate, y liberándola tras conseguirlo. Tras conseguir el cinturón, Teseo secuestra a Antíope, otra hermana de Hipólita; y los héroes escapan con el cinturón y con Antíope, seguidos de las amazonas, que se sienten engañadas, es aquí ahora cuando Heracles mata a Hipólita en su huida; las amazonas llegaron hasta Atenas pero fracasan en su intento de rescatar a Antíope. El destino de Antíope es (1) que muere durante el ataque de las amazonas en Atenas, (2) en el parto del hijo de Teseo, Hipólito, (3) cuando Teseo decide casarse con Fedra, rechaza a Antíope, que regresa acompañada con las amazonas para matar a todos en la boda; pero que es muerta en el intento por los soldados de Teseo, o por otra amazona, Pentesilea. Según los mitos Pentesilea ayudó a los troyanos en la guerra de Troya, porque el rey Príamo la había ayudado a superar el pecado de matar a su hermana. Shakespeare asume que en la búsqueda de cinturón, Teseo secuestró a Hipólita y luego se enamoraron; basándose quizás en la versión de Plutarco que planteaba esta versión.

Aunque existe una posibilidad literaria de boda entre Teseo e Hipólita, hay dos obras que refieren el tema, estas de otro escritor clásico, este del mundo medieval italiano, se trata de Giovanni Boccacio. La primera es Filostrato (quien es el maestro de ceremonias en la obra de Shakespeare), nombre que mezcla palabras griegas y latinas y traduce ‘abatido por el amor’. Es la versión del poeta italiano de la historia de Troilo y Cresida, inspirada en versiones romanceras francesas del siglo anterior a Boccaccio. La segunda, ademas del nombre es la que realmente muestra grandes comparaciones con la obra de teatro de Shakespeare es ‘La Teseida’, que se resumen como sigue:

Teseo, hijo de Egeo (que con Shakespeare aparece como padre de Hermia), en lucha contra las amazonas obtuvo por victoria y novia a su reina, Hipólita. Trayéndola junto con la hermana Emilia a la ciudad de Atenas es abordado por algunas mujeres tebanas que rezan para que los ayude en contra de la maldad de su rey Creonte (el tío de Edipo). Teseo acepta su pedido y promete derrotar a Creonte. En la batalla ganada por Teseo quedan varios tebanos heridos; entre ellos Arcita y Palamon, nietos de Cadmo (fundador de Tebas); quienes son puestos en la cárcel de Atenas junto con otros prisioneros. Un día ambos miran por la ventana a Emilia y ambos se enamoran de la chica.

Teseo tiempo después decide cambiar por exilio la pena de prisión de Arcita; pero este no desea estar lejos de la amada y regresa disfrazado bajo el nombre de Penteo, donde se convierte en el sirviente de confianza de Teseo. Apenas tiene oportunidad Arcita ayuda a escapar a su amigo Palamon. Ya fuera de Atenas, Palamon le señala su amor por Emilia; ello provoca una disputa entre los amigos; es entonces que los dos son atrapados por Teseo y al saber la razón de su disputa, señala que dará en matrimonio a Emilia a aquella persona ve gane el duelo. En la disputa vence Arcita, pero mortalmente herido, quien en testamento sede a Emilia a Palamon. Esta obra tiene elementos comunes con la obra shakesperiana; dos mozos se disputan a muerte el amor de una chica (Emilia = Hermia) y los hechos ocurren en la casa de Teseo e Hipólita. La obra de Boccaccio fue posteriormente adaptada al teatro y escrita de forma conjunta por John Fletcher y William Shakespeare, esta se llama ‘Los dos nobles caballeros’ y agrega al tema la hija del carcelero, quien es la que ayuda a escapar a Palamon, ya bosque, la hija del carcelero termina loca al no ver correspondido su amor por Palamon. En el bosque se encuentra Palamon con Arcita, que se hacía llamar Filostrato, y es cuando ocurre la pelea y todo lo demás contado.

La segunda trama, los cómicos y la historia de Tíramo y Pisbe

A diferencia de la primera trama, no existe fuente directa para la segunda. El grupo de los cómicos, formado por rudos trabajadores proviene de la propia observación del escritor de los hombres y mujeres de su entorno. En esta segunda trama es importante la transformación de la cabeza de Nick Bottom en burro; de partida el nombre del personaje, que se traduce en español a Fondón (‘fondo’ realmente es la traducción), es en realidad otra forma de decir trasero, pero que vulgarmente en ingles se usa ‘Ass‘, palabra que en español traduce burro; así desde el inicio la vinculación del personaje con el burro es inmediata.

Y burro en español o en ingles representan eso mismo, a un hombre torpe, idiota, burro. El personaje no sabe nada de actuación, pero que cree en sí mismo un gran actor, ningún papel le es suficiente, si pudiera representaría a todos en la obra que su grupo de amigos, todos ellos humildes trabajadores de la ciudad, que tratan de interpretar para la boda de Teseo e Hipólita.

El episodio de transformación de Bottom o en un burro, pudo haber sido sugerido por un pasaje de Reginald Scot de su obra de 1584, ‘Descubriendo la Brujería’ (1584), en una sección del libro se menciona el supuesto poder de las brujas para cambiar a los hombres en animales. La principal historia registrada en la obra es la de un marinero inglés en el extranjero que se metió con una bruja y fue transformado por ella en un burro, cuando él intentó reunirse con su tripulación, fue golpeado en la pasarela con desprecio. La misma obra hace referencia a la literatura latina del siglo II, específicamente a la obra ‘Las Metamorfosis’ de Lucio Apuleyo; mejor conocida por el nombre de ‘El asno de oro’.

Esta se trata de una novela picaresca, imaginativa, irreverente, entretenida y a menudo sexualmente explícita, que narra las ridículas aventuras de un tal Lucio, un joven viril obsesionado con la magia; cuyo entusiasmo fervientemente lo lleva a verse transformado accidentalmente en asno. Bajo esta forma, Lucio, miembro de la aristocracia romana, se ve forzado a ser testigo y víctima de las miserias de los esclavos y desposeídos, reducidos —al igual que él— a poco más que bestias de carga, bajo la explotación de ricos terratenientes. Así el burro de Apuleyo y de Shakespeare comparten a un personaje que se cree más de lo que realmente es y en ambos es transformado total o parcialmente en burro. Por ello la imagen de la transformación de Bottom hace así referencia la tradición inglesa en las brujas y sus poderes; algo que era normal y común en la Inglaterra rural de esos años del siglo XVI al XVII.

La segunda parte de la segunda trama es la historia de Píramo y Tisbe, es una leyenda de la tradición greco-latina y Shakespeare la usa como la obra que estos neófitos actores tratan de representar, para así ganar un premio monetario, que no viene mal a sus pobres bolsillos. Esta historia fue usada dos veces por W. Shakespeare, en ‘Sueño de una noche de verano’ como un complemento incluido en la obra que tratamos; y la segunda es la versión ampliada de Romeo y Julieta’. En el mito Píramo y Tisbe son dos amantes, vecinos pero separados por un muro, se ven y hablan por un agujero en el muro que los separa; una noche deciden huir y encontrarse en el campo; Tisbe llega primero, pero un león que por cerca pasaba la obliga a escapar, dejando caer su manto; donde el león lo desgarra y pone los restos de la sangre de su anterior comida. Cuando Píramo llega al ver el manto ensangrentado cree que Tisbe ha sido devorada por la bestia y se suicida; al regresar Tisbe y encontrar a su amado muerto se suicida también; los dioses transformaron las moras del lugar, que antes eran blancas en rojas, al ser impregnadas por la sangre de los amantes.

La tercera trama, las hadas: Titania y Oberón, Puck y Mab

En el mundo ingles las hadas (the fairies) representa a un grupo de seres tan diversos, distintos y complejos, que lejos de esas personitas con alas de insectos a las que nos han acostumbrado los libros y las películas para niños, tienen una presencia solo equiparable a nuestro vocablo de duende, que usamos en español para describir a una multitud de seres distintos (goblins, leprachaums, manes, lares, gnomos, etc.). Las hadas en español hace referencia a las Fairy en ingles, palabra que deriva del Fay francés y esta del plural latino Fata, (que se siente para nuestra lengua hoy como singular femenino) de la palabra Fatum, que significa destino; así las hadas son sinónimo de destino, se las puede vincular a las Moiras o Parcas, que tejen y destejan el destino de hombres y dioses. En la obra, Oberón y Titania discuten haber modificado mutuamente el destino de los futuros esposos Teseo e Hipólita:

Titania dice: —Y yo seré tu esposa. Pero sé que te has escabullido del País de las Hadas y, encarnado en Corino, te has pasado el día tocando el flautillo … en verdad, que la esforzada amazona, tu dama cazadora, tu amada guerrera, va a casarse con Teseo y tú pretendes dar al tálamo dichas y venturas?. —A lo que responde Oberón—: ¿Y tú cómo te atreves, Titania, a mencionar mi buen entendimiento con Hipólita sabiendo que yo sé de tu amor por Teseo? En la noche estrellada, ¿no le apartaste de Perigenia, a quien sedujo? ¿No le hiciste ser infiel a la bella Egle, a Ariadna y a Antíope?

Shakespeare presenta una nueva y original concepción de las hadas; de ‘Sueño de la noche de verano’, sus personajes feéricos pasaron casi de inmediato a la tradición literaria mundial. De los tres personajes elficos presentes en ‘Sueño de una noche de verano’; la primera, Titania, la reina de las hadas recibe su nombre del genérico griego de las hijas de los Titanes (Titanidas); también el poeta Ovidio usa este nombrecomo epíteto de la diosa Diana (Artemisa, diosa de la luna y la noche; hermana de Febo/Apolo el sol, signo del verano), no por nada Teseo amenaza a Hermia con convertirla en una sacerdotisa siempre virgen de la diosa Diana; en la obra es importante señalar que la noche en cuestión ocurre en el solsticio de verano (Midsummer) y hay luna llena, una combinación rara y mágica para la ‘Noche de San Juan’ de la tradición española. En la obra de Reginald Scot se señala que Diana es uno de los nombres de la ‘dama de las hadas‘, y en la obra del rey ingles Jaime I de 1597, en su ‘Demonología‘ hace referencia a un cuarto tipo de espíritus, a los que califica de gentiles, los llama ‘Diana y su corte errante’ y que nosotros llamamos hoy hadas.

Se señala que la verdadera reina de las hadas en la tradición medieval anglosajona es Mab, quien es heredera de la Morrigan de las tradiciones celtas, diosa de la guerra, la muerte y la noche, y de Morgana, la bruja de la leyendas del Rey Arturo. Tras Shakespeare, Titania reemplaza a Mad en el papel de reina de las hadas, pero la tradición y la literatura han dejado a ambas un lugar propio en la tradición inglesa y literaria mundial; mientras Titania reina en el verano, el calor y el vida, Mab se vuelve la reina en el invierno, el frío y la muerte.

La reina Mab aparece nombrada en la obra ‘Romeo y Julieta del celebre escritor ingles, no es una protagonista, sino una referencia; así le habla su amigo Mercucio a Romeo enamorado:

Ya veo que te ha visitado la reina Mab, la partera de las hadas. … . Y con tal pompa recorre en la noche cerebros de amantes, y les hace soñar el amor; … . Esta es la misma Mab que de noche les trenza la crin a los caballos, y a las desgreñadas les emplasta mechones de pelo, que, desenredados, traen desgracias. Es la bruja que, cuando las mozas yacen boca arriba, las oprime y les enseña a concebir y a ser mujeres de peso, es la que… —¡Calla ya Mercucio, calla!— grita Romeo.

Oberón por el contrario si viene de la tradición medieval; es el heredero de Alberich, (elbe reix, elves rex = rey de los elfos), personaje duende/elfo que codiciaba el oro del Rin y que aparece en la gesta de los Nibelungos de la tradición nórdica. Oberón aparece con ese nombre como rey de los duendes en las leyendas del Rey Arturo y en varios cantares de gesta franceses. Más tarde fue vuelto a vincular con la muerte, era un ser que cuya vista aseguraba que había llegado el final de la vida, a modo de las Banshies inglesas. La descripciones de Oberón varían, mientras que las reinas de las hadas son descritas siempre como seres hermosos, aunque terribles; a Oberón, vinculado a los elfos ingleses (duendes enanos y arrugados, distintos a los elfos nórdicos, altos y esbeltos) se le representa como un enano viejo y de mal carácter. Otras versiones, más producto de la obra Shakespeariana, lo ponen como un genio del bosque, alto, esbelto, coronado con astas de ciervo, a semejanza de dios celta Cernunnos, otro dios vinculado a la muerte y la naturaleza.

Así mientras Titania es el orgullo, la fuerza y la vida, Oberón siempre se le vincula más con la codicia, el engaño y la muerte. Si se revisa más atrás en la tradición, el rey de hadas y duendes (de manes y lares) es en entre los romanos el dios Plutón (el dios griego Hades, dios de los muertos) y su esposa es Proserpina (la diosa Perséfone, una diosa que anuncia el fin del invierno y el inicio del verano), esta correspondencia es perfectamente aplicable a Oberón y Titania, el propio Robín (Puck) en la obra llama a su señor:

Créeme, Rey de las Sombras; …—.

Puck forma parte del folklore inglés, como personificación los espíritus de la tierra. El nombre dado por Shakespeare es Robín Goodfellow (Robín el bueno), y que para muchos no hay referencia previa y empezó a usarse como sinónimo del duende tras la obra. Puck describe a un duende domestico, invocado por los campesinos para que no hiciera travesuras y los ayudara con sus labores (por ello Robín responde como diminutivo de Roberto y llamándolo bueno como a todo niño para que no sea travieso o malo). Es tradición antigua llamar a los seres malignos y/o peligrosos con sobrenombres más propicios, recordemos que el mundo griego a las terribles Erinias o Furias se les llamaba ‘Las Euménides = Las Benebolas‘. Similar ocurre con las cuatro hadas que Shakespeare le puso nombre en la obra, el resto no tiene nombre y son simplemente hadas; puestas posteriores en escena de la obra le han puesto diversos nombres a estos seres que acompañan a los reyes de las hadas, como una forma de que cada actor no se sienta como un relleno; pero los nombres de las cuatro asistentes son: Flor de Guisante, Telaraña, Polilla, y Mostaza (las semillas), y son para tipificar: la gracia, la ligereza, la velocidad y la pequeñez.

Puck guarda semejanza con el Phooka, que era una especie de duende del bosque que extraviaba a las personas en los bosques, que tenía apariencia de fauno y cabeza de cabra (a veces de caballo negro), así como con otros duendes como el Puca o Pwca gales, el Puki (pequeño diablo) de Islandia, el Brownie escocés, los Piskies de Cornualles, el Kobold y el pickel alemán, los Nixies (o Nøkkens) escandinavos o el Pukje (pequeño demonio) noruego. A Puck, Robín o Robín Goodfellow se le pone como emisario de Oberón, y es el inspirador terrores nocturnos en las mujeres de edad, de extraviar viajeros, soplar las velas para besar a las chicas en la oscuridad, quitar las sábanas o hacer caer a los durmientes de sus camas al suelo frío, cambiar los bebés en cunas con hijos de elfos; y hace todo su trabajo bajo el amparo de la luz de la luna. Puck es por tanto un duende travieso, que al ser vinculado al elemento tierra se le describe como los antiguos sátiros o faunos; como en la obra teatral, Puck disfruta perdiendo a los hombres en los bosques, enredando las cosas; representa sobre todo al desconcierto, las equivocaciones y los sustos.

Las tres tramas de la obra, distintas pero iguales entre si, nos hablan de destinos, amor y muerte; los amantes pelean por las chicas que aman casi hasta la muerte, Píramo y Tisbe son amantes condenados por la fortuna al infortunio del suicidio; y los reyes de las hadas (Oberón y Titania) discuten como manejar sus dones; así las hadas como guías de los destinos en la obra evitan la muerte de los amantes, que estos no repitan estos los errores y prisas que tuvieron Píramo y Tisbe; y son a su vez la amalgama que permite combinar las distintas tramas y dar a la obra ese toque de magia que ha permitido a estos personajes tan simples y planos sobrevivan en una de las obras más representadas y conocidas del mundo del teatro.

Lunas de Urano (1) De la poesia y el teatro ingles.

Urano es el séptimo planeta del sistema solar y el primero descubierto con un telescopio; el honor correspondió a Sir William Herschel allá en 1781. Recibió el nombre del dios griego del cielo Urano, padre de Cronos (Saturno) y abuelo de Zeus (Júpiter). Su composición química de hidrógeno y helio es acompañada por agua, metano y amoniaco; siendo con Neptuno un gigante gaseoso de hielo. A diferencia del resto de los gigantes gaseosos Urano no presenta una atmósfera con visibles tormentas y bandas de nubes que corren veloz por el planeta, es más bien una gran esfera azul verdoso sin ningún rasgo interesante. Lo único importante en Urano es su inclinación orbital, el planeta se encuentra prácticamente rotando de lado, casi 98° respecto a la elíptica, ello producto de una antigua colisión con otro cuerpo con el doble del tamaño de la Tierra que lo volteo. Esta explicación tiene sin embargo una grieta, las lunas de Urano siguen y rotan en el mismo plano de inclinación del planeta; surge una segunda explicación es que en las fases de formación del planeta este sufrió un primer impacto, y luego un segundo impacto terminó de girar al planeta y enviar suficientes escombros para formar un disco de material en el nuevo ángulo de rotación, disco del cual se formarían las principales y grandes lunas.

Hoy se le conocen 27 lunas a Urano. Las dos primeras y mayores fueron descubiertas por el mismo descubridor del planeta, Sir William Herschel, seis años después de encontrar a Urano, en 1787. Aunque su descubridor señalaba haber contado hasta seis grandes lunas, no fue hasta 1851 que William Lassell (quien descubrió la mayor luna de Neptuno, Tritón en 1846), a quien oficialmente se el pone como el descubridor de las dos siguientes. Fue el hijo de descubridor del planeta, John Herschel, quien le pondría los nombres a esas cuatro lunas: las descubiertas por su padre reciben el nombre de Titania y Oberón, reina y rey de las hadas en la obra ‘Sueño de una noche de verano’ de William Shakespeare; y a las descubiertas por W. Lassell las llamo: Ariel y Umbriel, por los silfos de ‘El rizo robado’, un poema narrativo escrito por Alexander Pope. Así estos cuatro cuerpos celestes recibirían el nombre de seres vinculados al elemento aire, espíritus del viento, que eran según quien los nombraba legítimos compañeros para un dios de los cielos y la atmósfera. (Se indica que Ariel es también un espíritu del aire nombrado en la obra ‘La Tormenta’ de William Shakespeare)

Pasaría casi un siglo, hasta que en 1948, Gerard Kuiper descubrió la más pequeña y la última de las cinco grandes y esféricas lunas; esta a diferencia de las anteriores no recibió el nombre de un hada, sino del personaje humano y único femenino de la ‘La Tempestad’, que es señalada por muchos como la última obra teatral que William Shakespeare escribió solo. La quinta luna recibe el nombre de Miranda, la hija de Prospero, mago y duque de Milán que desterrado en una isla trata de que su hija recobre el puesto que le corresponde en el trono que se le ha arrebatado.

Tras Miranda hubo que esperar a que el Voyager 2 en 1986 pasara por el planeta y descubriera diez pequeñas lunas interiores a las cinco grandes ya conocidas. Todas reciben nombres de personajes femeninos de obras de William Shakespeare y son en orden del interior al exterior: Codelia, Ofelia (Ophelia), Bianca, Cresida (Cressida), Desdemona, Julieta (Juliet), Porcia (Portia), Rosalinda (Rosalind), Belinda (personaje femenino del poema de A. Pope) y Puck, la más grande de todas ellas, con 162 km de diámetro medio y la única que toma un nombre masculino y de otro ser elfico, en este caso el nombre del heraldo del rey Oberón. En 1999 en fotos del Voyager 2 se encontraría una décimo primera luna, Perdita, ubicada entre Rosalinda y Puck.

Otras lunas fueron descubiertas con telescopios entre 1997 y 2003; estas son principalmente lunas externas a las grandes lunas de Urano, que se caracterizan por rotar en contra del giro normal del planeta y fuera del plano de rotación del planeta, indicando que se trata la mayoría de cuerpos capturados por la gravedad del planeta, así tenemos en 1997 a Caliban y Sicorax (Sycorax), en 1999 a Prospero, Esteban (Stephano) y Sebastián (Setebos), en 2001 tenemos a Trinculo, y en 2003 incluimos a Francisco y Fernando (Ferdinand). Todos ellos personajes de la obra teatral ‘La Tempestad’. Ese año se incluye también a la única luna externa que rota con el planeta y la que tiene mayor excentricidad entre las lunas conocidas en el sistema solar, Margarita (Margaret) recibe el nombre de uno de los personajes femenino de la comedia ‘Mucho ruido y pocas nueces’ del escritor ingles. También ese año se tienen dos nuevas lunas interiores: Cupido (entre Rosalinda y Belinda) y Mad (entre Puck y Miranda); el primero es un personaje de la obra ‘La vida de Timón de Atenas‘ y nada que ver con la imagen del dios del amor, sino con un personaje que trae como alcahueta las mujeres a la fiesta que da Timón al inicio de la obra. La segunda luna es la primera que después de Puck que hace referencia a un ser elfico, en este caso la reina de las hadas en la cultura inglesa y que es sólo es nombrada en la obra de ‘Romeo y Julieta’.

Las grandes lunas

Titania es la mayor de las lunas de Urano y la octava Luna en el Sistema Solar con un diámetro de 1578 kilómetros, poco menos de la mitad del diámetro de la luna terrestre. Titania órbita a Urano a una distancia de alrededor de 436000 kilómetros (poco más que la distancia Tierra-Luna), siendo la cuarta más lejana de las grandes lunas del planeta. Su período orbital es de alrededor de 8,7 días y coincide con su período de rotación, similar al sistema Tierra-Luna, siempre apuntando la misma cara al planeta. Como la órbita de Titania se encuentra completamente dentro de la magnetosfera del planeta, ello provoca que los rayos cósmicos del Sol sólo alcancen a la luna en los polos de la misma, provocando reacciones químicas entre el agua y los compuestos de carbono presentes en la luna y oscureciendo sus polos. Debido a que Urano y sus lunas principales orbitan alrededor al Sol casi de lado, Titania y el resto de las grandes lunas están sujetas a un ciclo estacional extremo y los polos del planeta y las lunas sufren ciclos de 42 años de completa oscuridad seguidos de otros 42 años en la luz solar continua. Su densidad de 1,71 g/cm³, es mucho mayor que la densidad típica de los satélites de Saturno, indicando que consiste en proporciones aproximadamente iguales de hielo de agua y roca, y probablemente posee un núcleo rocoso diferenciado y un gélido manto exterior; y como muchas de las grandes lunas exteriores, los efectos de marea gravitatoria hacen suponer la presencia de una delgada capa de agua líquida entre el manto exterior y el núcleo rocoso. Titania parece haber tenido un periodo de actividad geológica prolongada que borró muchos de los cráteres iniciales de impacto en su formación, el criovulcanismo provocado por la marea gravitatoria aliso gran parte de su superficie; y la presencia de cañones señala que mientras la capa exterior helada de la luna se comprimía, la interior aún caliente se expandía formando los cañones que cubren la superficie actual. Su tamaño no permite la formación de una atmósfera, pero la exposición prolongada de sus polos al sol y a la oscuridad pueden generar sublimación de compuestos de carbono presentes en el manto helado y oscureciendo el hielo de la superficie. Los accidente geográficos de la luna han recibido el nombre de personajes femeninos de las obras del escritor ingles W. Shakespeare.

Oberón es el más lejano de los grandes satélites del planeta Urano, ubicado a 583500 km del centro del planeta (1,5 veces la distancia Tierra-Luna), es el segundo más grande del sistema de lunas de Urano, con 1523 km de diámetro se convierte en la novena más grande luna dentro del sistema solar, siendo sólo 5% más pequeña en diámetro que su luna hermana Titania. Su periodo orbital es alrededor de 13,5 días, y como su compañera es coincidente con su periodo de rotación sobre su eje, es decir, Oberón siempre apunta la misma cara a Urano. Titania y Oberon son prácticamente iguales en composición, con densidad de 1,63 g/cm3 es al igual que su compañera hermana mitad hielo y mitad roca; sin embargo las diferencias entre Titania y Oberon se deben a su ubicación; al estar más alejado del planeta era el primer cuerpo frente a los asteroides que golpeaban el sistema, ello se muestra en la mayor cantidad de impactos en su superficie, como diferencia importante se encuentra más clara en la cara opuesta al planeta, a diferencia del resto de las grandes lunas de Urano, posiblemente provocado por ser la cara que hacía frente a los impactos, que rompen el hielo, mostrando una cara más limpia. Es la segunda luna más oscura del grupo, los procesos geológicos internos que permitían el criovulcanismo y la renovación de la superficie cesaron primero al estar más lejos del planeta y tener menos influencia las mareas gravitacionales que en las otras lunas. Al estar fuera de la magnetosfera del planeta, los rayos solares alcanza sin problema la luna Oberón provocando reacciones químicas con los compuestos de carbono presentes en el hielo, oscureciéndolo aún más su superficie. Los accidentes geográficos en la luna Oberón reciben nombres de personajes masculinos de las obras de W. Shakespeare; y los cañones observados sugieren que la expansión del núcleo rocoso sobre el manto de hielo ocurrió al menos en dos oportunidades distintas.

Umbriel, es el tercero en tamaño de los cinco satélites principales del planeta Urano; con 1169 km de diámetro, aproximadamente la misma medida que Ariel, otro de los satélites de Urano, es 3/4 del diámetro de Titania; ubicándose en el décimo tercero en tamaño dentro de las lunas del sistema solar. Órbita en la posición central de las cinco grandes lunas, a 266300 kilómetros del planeta (0,70 distancia Tierra-Luna) y su periodo orbital es aproximadamente cada 4,1 días, coincidente con su rotación. Su densidad de 1,39 g/cm3 indica que se compone principalmente de hielo de agua. Como el resto de las grandes lunas, la topografía del satélite muestra cráteres de impactos y cañones producto de su formación al expandirse el núcleo sobre el manto congelado, todos estos accidentes topográficos reciben nombres de duendes y espíritus malignos de distintas mitologías. Al ser prácticamente de hielo, se enfrió relativamente pronto y su superficie es muy antigua y ha estado probablemente estable desde antes del Bombardeo Pesado Tardío (periodo en que los gigantes gaseosos exteriores migraron hacia afuera por sus resonancias y afectaron al cinturón de Kuiper provocando un incremento en la actividad de asteroides estrellándose con los mundos dentro del sistema solar interior). Algunos señalan que su superficie oscura fue producto de una actividad volcánica inicial que cubrió la luna con detritos y polvo oscuro, otros indican que al estar la luna ubicada justo en el centro de la magnetosfera del planeta, todos los rayos cósmicos terminan pasando por su superficie, provocando que sea la luna más oscura de Urano, por las reacciones químicas entre los rayos cósmicos y los compuestos de carbono, algo así como estar en el centro de un horno de microondas.

Ariel es la cuarta más grande luna de las 27 conocidas de Urano. Después de Miranda, Ariel es el segundo más pequeño de los cinco grandes de Urano satélites redondeados, con un tamaño de 1158 km ( que lo convierte en la décimo cuarta luna en tamaño conocida del sistema solar; diámetro apena 1% menor que su compañera Umbriel). Órbita a una distancia de 190000 kilómetros del planeta (0,5 veces la distancia Tierra-Luna); ocupando el segundo lugar respecto al planeta entre las grandes lunas. Tiene un periodo orbital de alrededor de 2,5 días terrestres, coincidente con su período de rotación. Su densidad de 1,66 g/cm3 indica que se compone de proporciones similares de hielo y rocas. Esta luna también se encuentra dentro de la magnetosfera del planeta, ello puede ayudar a explicar por qué cuatro de las cinco lunas presentan la cara que mira al planeta más clara que la posterior; a diferencia de Oberón que todo lo contrario y se encuentra fuera de la magnetosfera del planeta. Aunque actualmente Ariel no esta involucrada en ninguna resonancia orbital con otros de satélites de Urano, Ariel parece ser una luna que en sus inicios pudo tener resonancia con sus compañeras cercanas, con la pequeña Miranda a razón de tres vueltas Ariel contra cinco de Miranda, con su luna hermana Umbriel, tres vueltas Ariel contra una de Umbriel y con Titania a cada vuelta de Titania, Ariel tenía cuatro vueltas. Ello pudo provocar efectos de marea gravitatoria que mantuvieron la actividad geológica interna mucho más tiempo que en las otras lunas, manteniendo el criovulcanismo de la luna y su superficie siendo renovada por más tiempo, haciendo de Ariel la más reflexiva y con superficie más nueva de todas las grandes lunas de Urano. Los accidentes geográficos de Ariel reciben nombre de duendes domésticos de distintas mitologías y obras literarias.

Miranda es la más pequeña y más cercana luna al planeta de cinco lunas grandes de Urano. Su tamaño de 470 kilómetros de diámetro es menor a 1/3 del diámetro de Titania. Ubicada a 130000 km del planeta y con un periodo de rotación y traslación de 1,4 días da un giro alrededor del planeta, cuando este ha girado sobre si mismo dos veces. Su densidad de 1,2 g/cm3 señala que es más de hielo que roca. Pese a su pequeño tamaño, y la cercanía con el planeta, en sus etapas iniciales parece haber tenido resonancia con otras lunas vecinas, cosa que mantuvo a la pequeña luna activa geológicamente por mucho más tiempo que si se hubiera formado en otra zona alrededor de Urano. La geografía abrupta de la luna Miranda ha planteado varias hipótesis, una es que sufrió un impacto que la rompió totalmente, y al recombinarse nuevamente las rocas y el hielo se amalgamaron, posteriormente los efectos de marea gravitatoria han derretido el hielo permitiendo que parte de las rocas más internas se reacomoden nuevamente en el núcleo, pero dejando otros trozos flotando en el manto de hielo exterior. Otras teorías no son tan destructivas, y señalan que su accidentado terreno fue producto de su propia actividad geológica provocada por las fuerzas de gravedad del planeta y sus lunas mayores; incluso un impacto pudo haber roto la superficie, más no haber destrozado la luna. Los accidentes geográficos de Miranda toman nombres de los personajes de la obra ‘La Tempestad’ de W. Shakespeare.

Las lunas interiores

Existen a la fecha unas trece pequeñas lunas girando alrededor del planeta dentro de la órbita de Miranda. Estas lunas se vinculan al sistema de anillos de Urano. Se conocen un total de trece anillos diferenciados en Urano, la mayoría de estrecho tamaño; en general once de los anillos se encuentran muy juntos y cerca del planeta y dos exteriores más separados entre si. Se suponía que estos anillos eran producto de la colisión de lunas interiores y su estrecho tamaño se debía a la presencia de lunas pastoras alrededor de los anillos, pero tras la visita del Voyager 2 sólo se encontraron dos pequeñas lunas una dentro del anillo n°10 (anillo λ) y otra fuera de anillo n°11 (anillo ε), que es el más brillante de los existentes; sus lunas pastoras son Cordelia y Ofelia respectivamente. Luego están, sin rodear a ningún anillo las lunas Bianca, Cresida y Desdemona, cuya cercanía entre si terminará provocando una colisión entre algunas de este grupo en unos pocos cientos de años más y formando seguramente otro anillo; muy cerca se encuentra la luna Julieta; en el interior del anillo n°12 (anillo ν) casi dentro del propio anillo tenemos a la luna Porcia, que por ser la mayor (136 km) de este grupo y da nombre al conjunto y en la órbita externa al anillo tenemos la luna Rosalinda. Siguen Cupido, Belinda, Perdita muy juntas también, seguidas un poco más lejos por Puck, la más grande de las lunas interiores con 162 km. Finaliza este conjunto de lunas con Mad, ubicada justo sobre el anillo n°13 (anillo μ). Mientras Cordelia y Ofelia, así como Porcia y Rosalinda hacen el papel de lunas pastoras; Mad tiene el tamaño justo para actuar como recolectora del polvo estelar y es la que mantiene vivo al anillo más exterior. Todas estas lunas, hasta Perdita se encuentran dentro del radio de la órbita sincrónica con Urano, esto es que giran alrededor del planeta más rápido que la rotación de Urano; por ello el efecto de marea del planeta sobre estas lunas las frena poco a poco hasta que se acerquen lo suficiente para ser desintegradas por la gravedad o terminen cayendo al planeta mismo. De todas estas lunas interiores sólo Puck fue estudiada en detalle por el Voyager 2, cuando este paso cerca de Miranda. Puck, pese a su tamaño, es uno de los satélites más oscuros de Urano. La materia de la que está constituido Puck parece ser similar a la de los anillos del planeta y a los otros satélites interiores cuyo constituyente principal son minerales de carbono y que están formados por silicatos hidratados o arcillas, mezclados con sustancias orgánicas oscuras y ricas en carbono, que es propio de meteoritos primitivos que provienen del cinturón de asteroides; posiblemente el origen de estas lunas interiores son restos de la colisión de Urano con algún gran asteroide o protoplaneta atrapado por el gigante gaseoso.

Las lunas exteriores

Una característica común a todas estas lunas, salvo Margarita, es que sus nombres son personajes de la obra teatral ‘La Tempestad’; todos son cuerpos pequeños que rondan entre veinte y cincuenta kilómetros en promedio, salvo Sicorax con 150 km y Calibán con 98 km. Todos giran opuestos a la rotación del planeta y están muy inclinados (entre 140° a 170°) respecto al plano de rotación del planeta; siendo indicativo que se trata de cuerpos capturados por la gravedad de Urano. Los más cercanos (Francisco, Calibán, Esteban y Trinculo) tienen excentricidades medias cercanas a 0,20; mientras que el resto (Sicorax, Prospero, Sebastián y Fernando) se ubican cerca de 0,5. Sus órbitas se encuentran entre diez a cuarenta veces la distancia de Urano-Oberón; sus tiempos de traslación a lo largo de sus órbitas duran de entre nueve meses a poco menos de ocho años. Margarita por otro lado es toda una rareza dentro del grupo; su tamaño es cercano a 20 km (una de las más pequeñas dentro de las lunas exteriores); gira en el mismo sentido que el planeta, con una órbita inclinada de 55°, y pese a estar ubicada a una distancia media del grupo, presenta la mayor excentricidad en la órbita de luna planetaria conocida.

Cuadro comparativo de las lunas

Lunas interiores Diámetro (km) Radio orb. (km) Periodo orb. (horas) Inclinación (°) Excentric.
Cordelia 40 49.770 8,0 0,08 0,00026
Ofelia 43 53.790 9,0 0,10 0,00992
Bianca 51 59.170 10,4 0,19 0,00092
Cresida 80 61.780 11,1 0,01 0,00036
Desdemona 64 62.680 11,4 0,11 0,00013
Julieta 94 64.350 11,8 0,07 0,00066
Porcia 135 66.090 12,3 0,06 0,00005
Rosalinda 72 69.940 13,4 0,28 0,00011
Cupido 18 74.800 14,8 0,10 0,00013
Belinda 90 75.260 15,0 0,03 0,00007
Perdita 30 76.400 15,3 0,00 0,00120
Puck 162 86.010 18,3 0,32 0,00012
Mad 25 97.700 22,2 0,13 0,00250
Grandes lunas Diámetro (km) Radio orb. (km) Periodo orb. (días) Inclinación (°) Excentric.
Miranda 472 129.400 1,4 4,23 0,0013
Ariel 1.157 191.000 2,5 0,26 0,0012
Umbriel 1.169 266.300 4,1 0,21 0,0039
Titania 1.577 435.900 8,7 0,34 0,0011
Oberón 1.523 583.500 13,5 0,06 0,0014
Lunas exteriores Diámetro (km) Radio orb. (Mm) Periodo orb. (meses) Inclinación (°) Excentric.
Francisco * 22 4.276 8,9 147 0,15
Calibán * 72 7.230 19,3 140 0,16
Esteban * 32 8.002 22,6 142 0,23
Trinculo * 18 8.571 25,3 166 0,22
Sicorax * 150 12.179 42,8 152 0,52
Margarita 20 14.345 56,5 51 0,66
Prospero * 50 16.418 66,4 146 0,45
Sebastián * 48 17.459 73,4 146 0,59
Fernando * 20 20.900 94,1 167 0,37

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* órbitas retrogradas al giro del planeta.

La literatura y los nombres de las lunas

Lunas
Aparecen en la obra de Alexander Pope
Ariel**, Umbriel, Belinda El rizo robado
Aparecen en las siguientes obras de William Shakespeare
Titania, Oberon, Puck Sueño de una noche de verano
Miranda, Calibán, Sicorax*, Propero, Sebastián, Esteban Trinculo, Francisco, Fernando La Tempestad
Cordelia Rey Lear
Ofelia Hamle
Bianca La fierecilla domada
Cresida Troilo y Cresida
Desdemona Otelo
Julieta, Mab* Romeo y Julieta
Porcia El mercader de Venecia
Rosalinda Como gustes
Margarita Mucho ruido y pocas nueces
Perdita Cuento de invierno
Cupido Timon de Atenas

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* Sycorax y Mab son nombrados en las obras pero no son personajes propiamente de las mismas.

** Ariel también aparece como uno de los personajes relevantes de ‘La Tormenta’.

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Nota: los símbolos de las lunas están adaptados de la propuesta de Denis Moskowitz.

Genios, Djinns e ‘Ifrits

Los Genios eran según los romanos duendes domésticos, similares a los Manes o Lares (espíritus de los difuntos que rondan y protegen a la familia); elementales de aire como las hadas, fueron en su momento —junto con los duendes— su contraparte masculina; entre los genios más famosos en la literatura tenemos a Oberón, el celoso marido de Titania.

Hoy, sin embargo, asociamos a los genios con los poderosos espíritus del desierto, conocidos como Djinns (Jinns o Yinns) de las mil y una noches, (conocidos también como: mared, jotrobs, saal y bahari) encerrados en lamparas, botellas y anillos mágicos, condenados a cumplir con los deseos (tres por lo general) de quien los libere de su prisión.

Los Djinns son equivalentes a los Daimones greco-romanos, en general suelen ser favorables a los pedidos de sus amos, pero existen aquellos que siempre logran transformar el deseo mal pedido en algo negativo y peligroso, estos genios malvados y poderosos son conocidos como ‘Ifrits (Efrit) (genios malos) cuyo nombre significa el astuto, en burla, ya que siempre suelen ser engañados por su candidez ante el ingenio de los hombre, para que vuelvan a su botella.

Existen también los Sheyatines (equivalentes a los demonios) y los Goules (que serian algo similar a los duendes malos, Kobolds, etc.), todos ellos que en el mito árabe estaban al servicio del poderoso (y sabio para pedir sin problemas) Rey Sulaymán (Salomón); aquellos que se negaron fueron los encerrados en botellas, por eso evite abrir las botellas con genios dentro, seguro se trata de un malvado ‘Ifrit.

Cabe señalar que existen genios femeninos en el mundo árabe, así tenemos las Gennias (buenas) y las Goules (malas). El origén de los Djinn e ‘Ifrit se encuentran en el mito árabe donde Aláh llamó a su guardia personal Khalit y Mallic, a ambos los transformó en león y loba, De la unión de ambos nacerían siete jóvenes y siete doncellas, que serian los padres de todas las razas de genio árabes