Griegos y Troyanos peleando en los cielos (4) Príamo, el planeta de la paternidad

Tras el descubrimiento de (624) Héctor en 1907, al año siguiente, en 1908 el astrónomo Max Wolf descubre a su segundo troyano, nombrado (659) Néstor, pero pasarían unos nueve años antes de que Max Wolf encontrara un nuevo troyano en Júpiter, en 1917 se encuentra su tercer troyano y el segundo en el campo de los troyanos, recibe por nombre (884) Príamo, en honor al rey troyano que soporta el asedio de los griegos; (884) Príamo tiene un tamaño estimado de 99 km.

El rey Príamo es el último de los hijos varones sobreviviente del rey Laomedonte, y a su vez el último rey de Troya. En su sangre se conjugan por un lado una herencia cretense y griega, que formaron su propia dinastía en la región de la hoy península de Anatolia. Según las crónicas el primer rey que gobernó la región de Troya fue un príncipe cretense de nombre Escamandro. Tras una gran hambruna, Escamandro llega a la región noroeste de Anatolia y por consejo de Apolo se establecen en la misma.

La región era parte del culto al dios Apolo y era según la tradición donde la diosa Leto sufrió los primeros dolores del parto de Apolo y Artemisa; y el río Janto (Xantho = amarillo = dorado) tuvo su origen en esos dolores. En su lucha contra pueblos vecinos Escamandro muere sobre el río Janto que bañaba la región y Apolo lo recompensa transformándolo en dios del río, que desde entonces toma su nombre.

Treuco es el hijo de Escamandro con una ninfa llamada Ida (nombre de un monte en Creta y nombre dada a la montaña que rodea la región de Troya), el Treuco griego que es hermano de Ayax recibe el nombre de este bisabuelo. En la guerra de Troya el dios río Escamandro quiso detener a Aquiles enviando una crecida que arrastró los cuerpos muertos sobre las riberas del río y con ellos pretendía ahogar al héroe.

El fundador de la primera ciudad importante en la región fue otro príncipe griego, de nombre Dárdano. Según los mitos Zeus y la ninfa Electra, una de las hijas del gigante Atlas con la diosa Pleyade (el crepúsculo), tuvieron dos hijos: Lasio (o Yasión) y Dárdano. Lasio y varios de los descendientes de su hermano fueron varones muy bellos, y ante tal belleza muchas diosas y el propio Zeus se encapricharon. El primero en sentir los hados del destino por ese don fue el propio Lasio, de quien se prendó la diosa Demeter; juntos fueron padres del dios Pluto (no confundir con el dios romano de los infiernos Plutón). Pluto es el dios de la riqueza y se le representa como un niño sosteniendo la cornucopia (el cuerno de la abundancia). El destino de Lasio fue pronto truncado, las riquezas obtenidas de la diosa provocaron la envidia de su hermano Dárdano y este quiso tomar el trono matando a su hermano, que reinaba en Arcadia (región central de la península del Peloponeso – Grecia); pero el pueblo no lo acepto por tal crimen y Dárdano tuvo que huir a Asia (región que es hoy la península de Anatolia – Turquía). Ya en Asia el fugitivo Dárdano casa con Batía, la hija del rey Treuco, hereda el trono de este rey y funda Dardania.

Dárdano tuvo dos hijos con Batía, el primogénito fue Ilo, quien murió joven y sin dejar herederos; así el trono pasó a el segundo hijo, Erictronio. Mientras que su padre reinó sobre una población casi campesina, Erictronio hizo crecer las riquezas de la región y llenando las laderas con la cría de caballos, y tal era la belleza de estas bestias, que el dios del viento Bóreas se enamoró de las yeguas y adoptando la forma de un potro negro las embarazó dando a los potros del pueblo dardano tal velocidad que se decía que volaban sobre los pastos.

Erictronio casa con otra ninfa, Astíoque, una de las hijas del río Simois (otro río de la región). De esta unión nace el rey Tros, y cuyo nombre da a los dardanianos el título de troyanos. Tros desposó a Calíoroe, otra de las hijas del río Escamandro. De esta unión nacen tres hijos varones: Ilo (que toma el nombre de su tío), Asáraco y Gamínedes. El más joven era tal su belleza que Zeus lo raptó y convirtió en su copero en el Olimpo. En compensación Zeus le regala a Tros dos caballos tan rápidos que podían correr sobre el agua. Asáraco casa con la ninfa Hieromneme, hermana de Astíoque, y fueron padres de Capis.

Ilo desposa a Eurídice (una hija del rey Adastro de Argos – Grecia) y tiene tres hijos; un varón: Laomedonte y dos hijas: Temiste y Telecleia. Ilo abandona la ciudad de Dardania dejándosela a su hermano Asáraco y funda Ilión (Troya). Su hija Temiste casa con su primo Capis se serán padres de Anquises, este príncipe dardano, tenía tal belleza que fue amado por la misma diosa de la belleza y el amor, Afrodita; juntos serán padres del héroe Eneas, quien tras la caída de Troya huye con su padre e hijo y funda Roma. La segunda hija, Telecleia desposa a Ciceo, rey de Tracia, y serán padres de Téano, sacerdotisa de Atenea y esposa de Antenor, un ministro del rey Príamo.

Es el hijo varón de Ilo quien inicia la causa de la caída de la casa de Ilión. Laomedonte transformó a la pequeña Ilión en una gran ciudadela de impugnables muros. Según el mito los dioses Apolo y Poseidon fueron convertidos en mortales y condenados a trabajar para el rey de Ilión en castigo por conjurar contra Zeus. Laomedonte le pidió a estos dioses la construcción de murallas que ningún ejercito pudiera tumbar y los dioses cumplieron, pero al terminar la obra el rey se negó a pagar por ello. En castigo los dioses enviaron una peste y un monstruo marino. Para aplacar a los dioses, al igual que en la historia de Andrómeda, Laomedonte tenía que sacrificar a su hija Hesíone. Heracles, que por ese entonces iba con los argonautas se comprometió a ayudar al rey a cambio de los fantásticos caballos que Zeus había regalado a su abuelo Tros. Laomedonte aceptó, pero cuando Heracles, tras cumplir el trato, envió a Telamón e Ificlo a buscar lo pactado, Laomedonte los traicionó encerrándolos.

La furia de Heracles no se hizo esperar, pero dentro de los muros, Podarces, el hijo menor de Laomedonte, ayudaba a escapar a los presos, por no estar de acuerdo con las acciones de su padre. Heracles entra con ayuda de los fugitivos y el resto de los argonautas a la ahora fortaleza y mata al rey y todos sus hijos, sobreviven solo Hesíone y Podarces. Hesíone fue dada como esposa a Telamón y como dote Hesíone pidió la liberación de su hermano Posarces, quien iba a ser convertido en esclavo, comprándolo con su velo de novia. El joven Posarces fue conocido desde entonces como Príamo, en alusión al pago simbólico del velo de su hermana. Los argonautas siguieron su viaje y Príamo quedó como rey de Troya.

No todos los hijos varones de Laomedonte murieron a manos de Heracles; otro que se salvó de la furia del hijo de Zeus y Alcmena fue el príncipe Titono. Titono tuvo la suerte que muchos de sus ancestros, fue un chico de una gran belleza. Su belleza prendó a Eos, la diosa de la aurora, quien había sido maldecida por Afrodita al descubrirla en la cama con Ares, a que arrancaría a los hombres de las camas de sus amantes, pero ninguno terminaría con ella. El mito explica el por que los hombres se levantan con las luces de la aurora para ir a trabajar todas las mañanas, abandonando a sus esposas. Titono fue el amante mortal más fiel que tuvo la diosa y de su unión nacerán Memnón, rey de Etiopía, y Ematión, rey de Arabia. Pero el destino de Titono no fue como el de su tío abuelo Ganímedes. Eos pidió a los dioses que le concedieran la inmortalidad al joven, algo que los dioses aceptaron, pero no pidió juventud eterna y Titono envejeció, y envejeció hasta que se arrugó tanto que la diosa por piedad lo transformó en grillo. Por ello los grillos cantan toda la noche llamando a la amada y al llegar la aurora callan.

El joven Príamo vuelto rey transformó la región y extendió los dominios de la ciudad de Ilión, hasta que la misma fue llamada la dueña de Asia. Como su padre Príamo tuvo muchos hijos, según algunos más de cincuenta, pero con su esposa oficial, la reina Hécuba podemos citar a: Héctor, Héleno y su hermana gemela Casandra, Deífobo, París, Troilo, Polites, Polidoro, Creúsa (esposa de Eneas y madre de Ascanio) y Polixena entre los más famosos.

Príamo intentó rescatar a su hermana Hesíone,por ser el único descendiente varón de Laomedonte que quedaba vivo, pasó a ser rey de Troya y decidió tratar de conseguir el regreso de su hermana. Para ello envió a su consejero Anténor en un viaje diplomático a Grecia, pero los griegos se negaron a la devolución. Según algunas versiones, el motivo del viaje de Paris, hijo de Príamo, a Esparta, fue precisamente volver a reclamar el regreso de Hesíone o castigar a los griegos por negarse a la devolución; el rapto de Helena obedecía a más que simplemente una historia de amor y a la promesa de una diosa dada a un pastor que a su juicio la había catalogado como la más bella de las diosas.

Príamo es siempre descrito en la Ilíada dando pruebas de una inmensa bondad y de una justicia ejemplar. Al contrario que sus consejeros, no culpó a Helena de la guerra. Demasiado viejo para tomar parte en los combates, Príamo tuvo que limitarse a presidir los consejos. Uno a uno vio perecer a sus hijos y su dolor llegó al máximo cuando Aquiles mata a su hijo mayor Héctor en combate singular delante de las murallas de Troya, para luego arrastrar su cuerpo por el polvo. El anciano rey, humillado, acudió al campo enemigo al encuentro del vencedor, para suplicarle la devolución del cadáver de su hijo a cambio de un elevado rescate.

Cuando Troya cayó finalmente, presa del fuego, Príamo quiso tomar las armas para intentar una defensa desesperada, pero su esposa Hécuba lo arrastró hasta el altar de Zeus, al fondo del palacio, para ponerlo bajo la protección del dios. Mientras Neoptólemo, el hijo de Aquiles, mata al más pequeño de los hijos vivos de Príamo y Hécuba, el niño Polites, en presencia de su madre; Príamo no resiste y grita de dolor; Neoptólemo, al descubrir su escondite lo degolló sin piedad. Así terminaba el último rey troyano, la mayoría de sus hijos e hijas muertos, sólo sobreviven los gemelos Casandra y Heleno, ahora convertidos en esclavos.

Los dos primeros cuerpos en los puntos langragianos L4 y L5 de Júpiter se vinculan con cuatro aspectos vinculados al sexo masculino; así como las cuatro primeras diosas del cinturón de asteroides (Ceres, Palas, Juno y Vesta) se relacionan con los aspectos femeninos de madre, hija, esposa y hermana. Aquiles, Patroclo, Hector y Príamo son sus equivalentes masculinos: hijo, amigo, esposo y padre. Aquiles es el joven que pretende demostrar que ya es hombre y ser capaz de tomar sus propias decisiones. Patroclo es el amigo inseparable, el hermano que hace todo por su amigo, incluso tomar su lugar para rescatarlo. Héctor es ante todo esposo, y por su mujer es capaz de hacer las cosas más imposibles; y en Príamo tenemos ese deseo interno de paternidad. Ante todo Príamo es padre, orienta a sus hijos, pero no los limita, sufre con ellos y por ellos. Príamo es símbolo de paternidad, no por el número de hijos que tuvo, sino por el amor que por todos ellos sintió. Por otra parte aunque los tres primeros cuerpos muestran aspectos negativos de: ira incontrolable, deseos de venganza y fuerza intimidatoria, Príamo cierra este ciclo señalando que todas esas acciones están acompañadas por un inmenso dolor de perdida. Su grifo hace referencia a las torres de la fortaleza de Troya y a la letra griega Pi, inicial del rey Príamo.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (2) Patroclo el planeta de la venganza.

El segundo cuerpo en los puntos langragianos de Júpiter en ser descubierto fue (617) Patroclo, hecho ocurrido a final de 1906, por el astrónomo August Kopff. Recibe el nombre del amigo de Aquiles muerto por Hector y cuya muerte desencadena la acción en la obra de Homero. (617) Patroclo se ubica en el punto contrario L5 a (588) Aquiles. En 2001 se descubrió que es un cuerpo binario donde tanto el cuerpo principal como el satélite son de similar tamaño; hoy se denomina Patroclo al cuerpo mayor y a su satélite, que se le denomino inicialmente S/2001(617)1 se le conoce como Menecio, el padre mitológico de Patroclo. El tamaño estimado de ambos cuerpos es de 122 km para Patroclo y 112 km para Menecio, separados entre si una distancia de 680 km. La evidencia sugiere que este par son cuerpos son similares a cometas (de hielo), capturados durante los primeros momentos de la formación del sistema solar en la órbita de Júpiter.

De acuerdo a la tradición los linajes de Aquiles y Patroclo están muy ligados. Según el mito la ninfa Egina tuvo dos hijos, el primero con Zeus fue el rey Eaco, quien por su reinado justo sería premiado y elevado a ser uno de los jueces del infierno. Pero cuando Zeus se cansó de la ninfa, esta se casó con un mortal, Áctor, rey de Ptía. Uno de los hijos de esta segunda relación es Menecio. Eaco desposa a Endeis y tuvo dos hijos: Peleo y Telamón.

Peleo, Telamón y Menecio fueron parte de la tripulación del Argos, y viajaron con Jasón en la búsqueda del vellocino de oro. Telamón tuvo dos esposas, con la primera Peribea (una de las siete chicas que iba como sacrificio al Minotauro y que sobrevivieron cuando Teseo mató a la bestia) tuvo a Áyax Telamonio (el grande) y con la segunda, Hesíone (una hija del rey Laomedonte, el padre del rey Príamo), fue padre de Treuco. Peleo desposará a Tetis y sería padre de Aquiles.

Filomena (llamada Polimela también), una de las hijas del rey Áctor, fue una primera esposa de Peleo y cuando los hijos del rey Áctor conspiraron contra él, este los expulsó del reino y cedió su trono a su yerno Peleo, que se convertiría en el nuevo rey de Ptía. Fruto de esta relación tenemos a Polipea (también llamada Polimela) que casa con su tío Menecio y tiene a Patroclo. Así Patroclo es un primo de Aquiles ya que su padre era por matrimonio cuñado del padre de Aquiles; y es medio sobrino de Aquiles ya que una media hermana del héroe era su madre.

Los chicos se conocen tras unos juegos donde Patroclo mata por accidente a un joven príncipe. Su padre Menecio decide enviarlo a la corte de su cuñado Peleo, en donde Patroclo sería recibido como un hijo más. Lo único cierto es que ambos eran más o menos de la misma edad, y Patroclo era un poco mayor que su tío/primo Aquiles (aunque la imagen que se tenga hoy sea la contraria). Al inicio de la Guerra de Troya, Néstor, otro argonauta, busca entre sus viejos compañeros a candidatos a unirse a la batalla. En su estadía en Ptía, buscando a Aquiles, recluta a Patroclo.

En el campo de batalla, ambos combaten juntos y son de alguna manera invencibles. Patroclo sirve muchas veces como auriga y heraldo de Aquiles. Aunque los mitos señalan que el auriga del carro de Aquiles era Automedonte. Cuando Agamenón le quita la esclava Briseida, Néstor vienen a la carpa de Aquiles a solicitar que vuelva a la batalla; y Patroclo es quien sirve las viandas y el vino al invitado. Al final cuando los troyanos avanzan sobre los aqueos y tratan de quemar sus naves; Patroclo se pone la armadura de Aquiles y sale a la batalla fingiendo ser el héroe. Automedonte, el auriga, ignora que se trata de Patroclo y tras vencer a varios troyanos, Hector finalmente da muerte al héroe, descubriendo el engaño al quitarle sus armas. Son Menelao y su primo Áyax quienes rescatan el cuerpo de Patroclo. Antiloco anuncia la muerte de Patroclo a Aquiles, quien vuelve a la batalla y mata luego a Hector.

El cuerpo de Patroclo es conservado por Tetis, bañándolo en ambrosía, la bebida que da inmortalidad a los dioses, pero el alma del difunto se aparece a Aquiles y le pide descanso a su cuerpo. Aquiles prende la pira funeraria, en la que sacrifican a bueyes, corderos, perros y caballos, así como a doce jóvenes troyanos capturados.

En primera medida Patroclo es un cuerpo que pide venganza; es la rabia y el dolor que se siente por un asesinato de una persona cercana, por una traición o una agresión contra uno mismo. Pero Patroclo no habla sólo en el aspecto negativo, es también símbolo de amistad, compañerismo y lucha por los ideales. Mientras Aquiles es el joven que busca la autodeterminación y para ello hace uso del valor; Patroclo es como el niño que quiere demostrar que puede ser grande. La mayor enseñanza de Patroclo es diferenciar entre la venganza motivada por el dolor y la ira, y la justicia movida por el perdón y la comprensión. Aquiles soltó su ira sobre el asesino de Patroclo, pero pudo hallar la paz al devolver el cuerpo de rival ante el dolor del padre de este, el rey Príamo.