Mitos del oriente próximo (7) Tigris y Eufrates

Nannar/Sin y sus hijos: Ereshkigal, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar van al exilio; pero no van solos, un quinto dios acompañaba a este grupo, el dios de las tormentas, Ishkur, el hijo menor de En-lil y Nin-Lil. Ishkur significa “montaña lejana”. Como hermano de Sin y tío de Ereshkigal, Utu e Inanna, Adad parece haberse sentido más en casa con ellos que en su propia casa. Los textos sumerios los sitúan constantemente juntos y cuando tiempo después Inanna vuelva a sumeria convertida en la diosa patrona de Uruk; en las ceremonias relacionadas con la visitas de An/Anu a su ciudad, Uruk, tablillas antiguas señalan que en la entrada en la corte de An/Anu, frente a la sala del trono están presentes los dioses: Nannar/Sin, Utu/Shamash, Ishkur/Adad e Inanna/Ishtar siempre juntos recibiendo y despidiendo al rey del cielo.

Nannar/Sin, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar son respectivamente Luna, Sol y la estrella Venus; los luceros más brillantes de los cielos y las joyas que alumbran el reino de An/Anu, por lo tanto es comprensible su presencia; pero que valor tiene Ishkur/Adad en este grupo. Más aun, por qué En-Lil enviaría a su hijo menor lejos a las lejanas montañas de Anatolia.

Hay una primera explicación, Ishkur era joven y lo que llamaríamos un playboy. Entre los sumerios la palabra “da” significa tanto “amante” como “tío“; tenemos que “da-da (amante-tío)” invertida es “Adad” el nombre amable del dios. Adad siempre estaba con su sobrina Ishtar, podemos asumir de quien era amante el joven playboy.

Pero Ishkur/Adad no era solo un playboy; era un dios poderoso, dotado por su padre En-Lil con los poderes del rayo y las tormentas. Como tal fue reverenciado entre los hurritas e hititas como rey de sus dioses bajo el nombre de Teshub, los urarteos lo llamaban Teshubu (el que sopla el viento), entre los amoritas era Ramanu (átronador), los cananeos lo conocen como Ragimu (el que envía el granizo), entre los semitas se le llamaba Meir (el que Ilumina los cielos) y entre los indoeuropeos era Buriash (hacedor de luz), de donde deriva el nombre de Boreas (el viento frío del norte).

Según los textos En-Lil envió deliberadamente a su hijo menor para que se convirtiera en la deidad residente en las tierras montañosas del norte y el oeste de Mesopotamia; algo que logró ya que los hititas lo consideraban el rey de sus dioses. Pero también las tablillas de barro antiguas sugieren una segunda causa; diversos relatos épicos sumerios hablan de las discusiones y sangrientas luchas entre los dioses mas jóvenes. Dan la impresión de que la rivalidad original entre En-Ki y En-Lil siguió adelante y se intensifico entre sus hijos, con ocasionales enfrentamientos también entre hermanos. Algunas de estas batallas se llevaron a cabo contra una deidad llamada Kur —con toda probabilidad, Ishkur/Adad—. Esto podría explicar por que En-Lil estimo oportuno conceder a su hijo menor un lejano dominio, para mantenerlo al margen de las peligrosas batallas de sucesión.

Kur, literalmente significa “montaña”, “país extranjero”, o “tierra lejana”; llegó luego a identificarse con el inframundo, más concretamente con la zona contenida por el Apsu (así como la tierra es contenida/rodeada por el mar). La tierra de Kur (las montañas lejanas) fue visitada por los dioses de sumeria y acadia varias veces y por distintos motivos. Las antiguas tablas de barro contaban que el sol, la luna, y otros dioses, también pasaban tiempo en Kur. En-Lil vivió en ese lugar su destierro acompañado por Sud/Nin-Lil y sus hijos: Nannar/Sin, Nergal y Ishkur/Adad, para los cuales estas tierras no eran extrañas. El sol atraviesa de oeste a este cada noche por detrás de las montañas lejanas (Kur) para salir cada mañana en el levante, y la luna descansa allí al final del mes. Como Kur era lo más lejano a lo que se podía llegar, fue el lugar donde los demonios, monstruos y espectros se ocultaron de la vista de los dioses y tras la creación de los hombres Utu y Nannar decretaron que allí estaría el destino de los muertos, quedando asociado así el lugar al infierno y al inframundo.

Aunque los mitos no se ponen de acuerdo cómo, lo cierto es que Ereshkigal se volvió reina de Kur. La versión más conocida es que ella fue raptada por un dragón (o dragona para ser más precisos) que habitaba en el Kur y que obedecía a un demonio llamado Asag; uno de los engendros creado por An/Anu y Ki/Antum; que deseaba convertir a la bella diosa de la noche en su amada.

Ishkur fue en su rescate y lucho contra la dragona y su amante; tras mucho esfuerzo logra vencer y matar a la dragona y al demonio; pero, al destrozar las montañas, el agua del Apsu inunda la tierra. Ishkur coloca piedras sobre los cadáveres de los vencidos para contener las aguas, esas son las montañas actuales de Anatolia; los desagües de estas aguas son hoy el río Tigris y el Eufrates. Ishkur/Adad dejaría luego a En-Bilulu, dios de los ríos y canales a cargo de ambos ríos.

Este mito es comparable a la versión hitita donde Illuyanka, un monstruo en forma de dragón es muerto por Teshub, dios del cielo y de la tormenta de los hititas. Y es también asociable al Marduk babilonio venciendo a Tiamat y al Baal semita derrotando al Leviatan. Para los hititas y hurritas Teshub era un dios guerrero, que sostiene un rayo triple, armado con casco, un hacha doble y una espada; y que viajaba sobre las espaldas de  dos toros, Seri y Hurri, (‘Día’ y ‘Noche’). Es por ello que Ishkur/Adad y luego su hijo En-Bilulu fueron identificados con la constelación de Tauro.

Los hititas, también llamados hijos de Het o pueblo de Hatti fueron una población de origen indoeuropeo que se instaló en la región central de la península de Anatolia entre 1700 hasta 1300 a.C., teniendo en la ciudad de Hattusa su capital; a alrededor de esta ciudad se aglutinaron numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas, llegando por ello los hititas ser llamado el pueblo de los mil dioses, en realidad eran unos pocos con nombre distinto en cada población hitita. Los hititas por su dominio del hierro llegaron a crear un influyente imperio con tal superioridad militar que se convirtió en su tiempo en la “tercera” potencia en Oriente Medio (junto con Babilonia y Egipto).

Hay que indicar que los pueblos “indoeuropeos” —aquí hablamos más de una lengua compartida que una raza—, se iniciaron en una región entre los mares Negro y Caspio; y de ahí se “dispersaron” por Europa, Anatonia y de Persia a India. Entre los pueblos “indoeuropeos”, los aqueos llegados de los Balcanes allá por 2000 a.C. se establecieron en Grecia creando la civilización micenica, la cual absorbió parte de la cultura de los pueblos previos, minoicos y/o cretences.

La expansión aquea llegó a las costas de Anatolia en el mar Egeo y desplazó a los pueblos ubicados ahí; recordemos la celebre batalla de Troya contada en la Iliada de Homero. Estos pueblos indoeuropeos desplazados de la costa a las montañas por los aqueos son los que formarían la civilización hitita. Al final los aqueos también fueron desplazados allá por el 1200 a.C. por otro pueblo indoeuropeo llegado del norte, los dorios; los restos de la civilización micenica formaron en la hoy franja de Gaza a los pueblos filisteos que rápidamente absorbieron la cultura semita de la región.

Para los hititas su principal dios es el sol, al que se equiparaban al rey de los cielos; había un sol (rey) en el cielo, uno en el inframundo, en la tierra, otro en el mar; uno en cada pueblo. Los pueblos originales sobre los que se asentaron los hititas adoraban también al dios de la tormenta; para complementar las ideas indoeuropeas con las de los pueblos autónomos simplemente el dios Teshub, de las tormentas desposa a la diosa del sol y la luz de la región de Arinna; cuyo nombre es Wurusemu, y es Hepet o Hebat entre los hurritas; hijos de esta unión nacerían los demás soles (dioses). Cuando la influencia hitita paso a los hurritas y de estos a los asirios; el sol se volvería la imagen principal del panteón asirio.

Mitos del oriente próximo (13) La princesa rebelde

Puede parecer título de película para quinceañeras, pero en todo palacio real siempre hay intrigas y traiciones; y la casa real de dioses de los cielos del oriente próximo no estuvo lejos de esos chismes que hubieran cubierto de letras rojas y fotos a todo color las paginas de los periódicos más amarillos de la época.

Hagamos un breve y señalemos que en todas las casas “divinas” existe un gran consejo de doce dioses; cuando gobernó Cronos en Grecia su consejo estuvo formado por seis titanes y sus esposas; al asumir Zeus el control de los cielos ocurrió lo mismo; siendo los dioses, en orden de importancia: Zeus, Poseidón, Apolo, Ares, Hermes y Hefesto; y las diosas: Hera, Demeter, Atenea, Artemisa, Afrodita y Hestia. Cuando Dioniso pide entrar al consejo Hestia cede su puesto.

En la casa real del próximo oriente tenemos algo similar; An/Anu es el jefe mayor y tiene asignado el valor 60, le siguen su hijo legitimo En-Lil, con 50; el bastardo En-Ki, con 40; los hijos por la línea principal de En-Lil son Ninurta (primogénito bastado), Nannar/Sin le corresponde 30 como primogénito oficial; Nergal, que al ser rey del inframundo queda fuera de la lista, al igual que el Hades griego; e Ishkur/Adad, que se le asigna el numero 10, ello porque Utu/Shamash, el hijo varón de Nannar/Sin, y sigue en la línea real y es quien ocupa el numero 20. Que pasa con Ninurta, bueno cuando su padre le pasara la corona él ocuparía su puesto 50; cosa que no ocurrió ya que Marduk (el usurpador), hijo de En-Ki, asumió el poder y tomó ese número para sí.

Las esposas oficiales ocupan las posiciones intermedias, Ki/Antum tiene asignado el valor de 55; Nin-Lil, la esposa de En-Lil es 45; la esposa de En-Ki, Nin-Ki/Damkina tiene asignado 35 y la esposa de Nannar/Sin, la diosa Nin-Gal ocupa el puesto 25. Inanna/Ishtar entra en el consejo con el puesto 15 porque su hermano Utu/Shamash casa con una extranjera, Arinna, la diosa del sol hitita y conocida como Aya por los semitas. Su hermana mayor Ereshkigal era reina de los infiernos quedaba fuera de las opciones de sucesión. La esposa de Ishkur/Adad es Shala; pero quien ocupa el valor 5 es la diosa Nin-Hursag, como le corresponde a una reina madre, al ser madre de: En-Ki, Nin-ki, Nin-Gal y Nidaba/Shala, y la hija oficial de An/Anu y Ki/Antum.

Inanna/Ishtar era una diosa joven y por suerte, para ella, había logrado entrar en el consejo de los dioses; tenía asignado un dominio en una tierra lejana al noreste de Sumeria, la Tierra de Aratta, lugar según los expertos historiadores ubicada entre el actual Irak (Persia) y el mar Caspio. Pero Inanna tenía ambiciones mayores que ser la diosa de una población fronteriza del imperio. En la ciudad de Uruk se erguía el gran templo de An/Anu, al que este venía sólo durante sus ocasionales visitas de estado a la Tierra; e Inanna puso sus ojos en esta sede del poder.

Cuando el rey Enmerkar gobernaba Uruk, quien era hijo de Meshkiaggasher, un hijo de su hermano Utu/Shamash y una mortal. No costó mucho a la diosa, usando sus artes, convencer a su sobrino-nieto y rey de Uruk de adorarla como diosa de la ciudad y no ser sólo la diosa regente de un pueblo en la frontera norte del reino. Faltaba sólo la aprobación del dueño de la casa. Aunque no se dice como Inanna/Ishtar convenció a su bisabuelo de permitirle ocupar su casa en Uruk, lo cierto es que Inanna no tardo en ser conocida como “Anunitum“, un apodo que significa “amada de Anu“; podemos asumir que Inanna/Ishtar no solo compartió el templo de Anu, sino también su cama.

Después de maniobrar hasta conseguir la posición de diosa de Uruk y señora del templo de An/Anu, Inanna/Ishtar recurrió al fraude para potenciar la posición de Uruk, así como sus propios poderes. Lejos, Eufrates abajo, estaba la antigua ciudad de Eridu —el centro de poder de En-Ki—. Sabiendo la diosa de los grandes conocimientos del dios en todo tipo de artes y ciencias de la civilización. Inanna tomó la decisión de rogar, pedir prestados o robar estos secretos. Intentando utilizar, obviamente, sus encantos personales.

Inanna se las ingenia para visitar a su tío abuelo, En-Ki, a solas. Este hecho no le paso desapercibido a En-Ki, que instruyó a su visir Isimud para que preparara cena privada para dos. En-ki quien vive ahora en el Apsu, las profundidades acuáticas del interior de la tierra, era invocado en conjuros mágicos y rituales, y por tanto era considerado como un sabio entre los dioses, a quien se consultaba para encontrar soluciones a cuestiones difíciles. Por otra parte, su apetito sexual y su debilidad por la bebida dan cuenta de la imperfección de la vida sobre la tierra.

Inanna/Ishtar aprovecho esta debilidad y feliz y bebido, En-Ki estaba preparado para hacer cualquier cosa que le pidiese Inanna, y esta, audazmente, le pidió las formulas divinas (las Me que ahora custodiaba el dios) , que eran la base de una elevada civilización. En-Ki le dio alrededor de un centenar de ellas, entre las que estaban las formulas divinas pertenecientes al consejo de los dioses, la realeza, las funciones sacerdotales, las armas, los procedimientos legales, la escritura, el trabajo de la madera e, incluso, el conocimiento de los instrumentos musicales y de la prostitución del templo. Se indica que en Uruk nacería la escritura, así vemos la importancia histórica de esta ciudad, diremos que la diosa intervino en ello al conseguir recuperar las Me .

Para cuando En-Ki despertó y se dio cuenta de lo que había hecho, Inanna ya estaba volviendo a Uruk. En-Ki ordenó perseguirla con demonios y sus terribles armas, pero fue en vano, pues Inanna se había ido a toda velocidad. Trayendo nuevamente a la casa del cielo las Me, y con ella los secretos de la cultura.

Lo que se tiene en esta historia es que cuando su padre Nannar/Sin fue enviado al exilio, este se asentó al norte, en lo que hoy sería Siria y Anatolia; en este lugar los dioses celestes (sol, luna y estrellas) tuvieron primacía; siendo la triada Sin, Shamash e Ishtar los dioses de la región. Cuando Asiria invadió Mesopotamia trajo de vuelta a los dioses exilados; y de alguna forma, aunque Inanna/Ishtar no reemplazó a Bel-Marduk en el control de los cielos, Inanna o Ishtar como la diosa de la guerra y del amor y bisnieta de An/Anu, se gano por si misma y para si misma un lugar importante entre los grandes dioses del cielo y de la tierra.

No hubo diosa más grande en todo el oriente próximo que Inanna o Ishtar; su influencia fue tan importante que su nombre aparece desde Egipto hasta Anatolia, pasando por Fenicia y Siria; desde Arabia a Persia, atravesando toda Mesopotamia. No sólo supero a sus consortes masculinos, sino también a todas las diosas de la región. El nombre Ishtar es conocido como: Astarte por los fenicios; entre los acadios Astártu; Anahit en la antigua Armenia; Astar en Abisinia (actual Etiopía); Athar en Arabia y Anat en la mitología caldea; es Asera o Asherah entre los semitas, fue Afrodita entre los griegos. Ishtar equivale al nombre hebreo Esther, que se traduce al latín a Estella, al germano Stern, al ingles Star, y al español Estela; todos dicen simplemente “estrella” en alusión al planeta Venus, la más brillante de todas las estrellas.

Mitos del oriente próximo (15) Buscando la inmortalidad

Uno de los personajes más famosos del cercano oriente es Gilgamesh, el mito lo pone como el quinto rey de Uruk; era este hijo de la diosa Nin-Sun y un sacerdote llamado Lillah. Como rey fue un alguien déspota lo que provocó que el pueblo pidiera a los dioses que los liberara del sufrimiento. Oía las quejas de la gente sobre Gilgamesh, An/Anu ordena a Aruru (Nin-Hursag) que moldee del barro de la vida a un ser tan fuerte como Gilgamesh, este fue el salvaje Enkidu. Ambos guerreros luchan pero al no haber ganador traban una gran amistad y juntos recorren el mundo.

 

Inanna/Ishtar se enamoró del fuerte Gilgamesh; pero este la rechazó; furiosa Inanna/Ishtar, que nunca había sido rechazada por dios o mortal pide a su bisabuelo y amante An/Anu que envíen al toro del cielo (Tauro) y que este acabe con Gilgamesh en la envestida del toro, Gilgamesh y Enkidu agarran al toro por los cuernos y lo devuelven a los cielos, indicando que harán lo mismo con ella. Finalmente Enkidu es muerto por Humbaba, un gigante protector del bosque de los cedros; Humbaba muerte también en la lucha.

Gilgamesh no quiere sufrir igual destino y van donde Utnapishtim (Ziusudra o Atrahasis, el Noé babilonio, quien junto con su mujer los dioses de concedieron la inmortalidad) para preguntar como alcanzar la inmortalidad. Utnapishtim señala que rara vez los dioses repiten un favor; pero le indica donde conseguir la planta mágica que hace el prodigio. Como muchos otros mitos similares Gilgamesh tras muchas andanzas logra conseguir la hierva que crece en el Kur —el infierno—, pero la pierde en el último momento, arrebatada por una serpiente (idea apoyada que las serpientes cambian de piel, por ello vuelven a su juventud). El héroe llega a la ciudad de Uruk donde finalmente muere.