Mitos del oriente próximo (2) El origen de dioses y demonios

El universo apareció por primera vez cuando Nammu un abismo sin forma se separó y dio origen a Tiamat (el mar tumultuoso y principio femenino) y a Apsu (el océano primordial y principio masculino); de la unión de estas dos fuerzas nacerá el resto de la creación. Nació primeramente Mummú, la niebla; luego Lahmú y Lahamú, los manglares; de estos dos nacieron An-Shar y Ki-Shar, los pilares del cielo y la tierra, que engendran primero a An/Anu (el cielo —un ser equivalente al Urano greco-romano—) y luego hacen surgir de las aguas a los gigantes (las montañas) que se asientan sobre el Apsu, una montaña, Ki/Antum al elevarse muy alto sobre las aguas alcanza a An/Anu, del encuentro de An y Ki nacerá En-Lil (literalmente Señor —En— del viento —Lil—; el dios del aire, del viento y las tormentas), que los separa dando origen a la atmósfera.

En-Lil fue equiparado en las regiones semitas con El o Elohim (el supremo), hoy conocido como Yahvé o Jehová entre los judíos y que en Arabia llamaban Eloáh o Eláh, que en árabe moderno es Allah (Alá). En-Lil, el primogénito, heredará de su padre el título de rey de los dioses; de quien recibirá las Me —las tablas del destino—, que como el famoso Código de Hammurabi tienen las normas a seguir para gobernar la creación.

El segundo hijo de la pareja fue Nusku, dios de la luz y el fuego en la antigua Mesopotamia, conocido como Girru en Babilonia. Nusku se volvió visir de En-Lil y su símbolo era una lámpara de aceite. El tercero es Isimud (Ismuz o Ismud), un dios mensajero en la antigua Mesopotamia, que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos, comparable al dios Jano romano y que se volvería visir del dios En-Ki; el cuarto hijo fue Kakka; que se volvería heraldo de su padre. El último hijo de la pareja fue una diosa; la gran diosa madre llamada Nin-Hursag, señora de las montañas, que ocupo el lugar de su madre Ki/Antum en el dominio de la tierra.

Fruto de una aventura de An/Anu con Nammu (Tiamat) nacerá el dios En-Ki o Ea como lo denominaron los acadios, es como su nombre indica (En = señor y Ki = tierra) el dios de la tierra. En-Ki, pese a ser un primogénito de An, no venía de la rama celeste y terrestre y no pudo adquirir el título de rey de los dioses, otorgándose sólo el título de príncipe entre dioses; algo que no le gustó mucho y sería motivo de una rivalidad permanente entre En-Lil y En-Ki/Ea por el control del mundo.

De forma independiente Tiamat creará a los hombres pez, los Apkallus o Abgales, para que la sirvan, y que luego al servicio del dios En-Ki enseñaran a la humanidad las artes de la civilización. Se destacan entre estos seres mitad hombre mitad pez o anfibios: Oannes o Uanna, —equiparado al propio En-Ki y con el primer rey de los hombres Adapa (Adán)—; por el año 3000 a.C. Suben de las aguas: Eudocus, Eneugamus, Eneuboulus, Anemeutus; el último de estos seres que a subió la tierra fue llamado Anodaphus, según Apolodoro, hecho ocurrido allá por el año 2450 a.C. A estos seres luego se les llamó Musarus (seres repulsivos) y seguramente por ello no volvieron. Algunos suponen que estos seres eran los sobrevivientes de las destruidas Atlantis, Lemuria o Mu, que trataban de llevar a los humanos supervivientes de la catástrofe, y vueltos a la edad de piedra, algo de los restos de aquellas civilizaciones perdidas.

Tiamat crea a los hombres escorpión, que serán enviados a conquistar las montañas; los grifos —mitad león y mitad águila— que acompañan a los primeros; los lammasus y las esfinges, con cuerpo de toro o león, alas de águila y cabeza humana se dispersan sobre la tierra creada.

Enmesarra, fue un dios de las leyes; su compañera era Ninmesarra; juntos controlaba o redactaron las ME (las leyes divinas). Estos dos dioses habitan hoy en el Kur, y eran conocidos como los ancentros de todos los dioses; son por tanto una forma de An-Shar y Ki-Shar.

An/Anu viendo el soplo fuerte de En-Lil, llenará el aire con los Utukki — los demonios —, mitad hombre y mitad aves; de número tal que llenan los cielos y de los cuales se conocen los nombres de: Muttabriqu (relámpago); Sarabda (siervo), Rabishu (escondido), Tirid (expulsado), Idiptu (viento); Bennu ( quien se adapta), Sidana (quien se tambalea), Miqit (el que acaricia), Bel Uri (señor del cielo); Umma (caliente fiebre); Libu (canalla); también se incluyen entre estos seres a los siete Gallu, que estaban generalmente ligados a las tempestades, y dice la leyenda que fueron enviados para llevar a Dumuzi al inframundo, todos ellos volaron más allá de las montañas y se instalaron en la tierra de Kur (el inframundo). Asag es un demonio monstruoso que causa enfermedades; descrito como algo tan horrible que su presencia hace hervir peces vivos en los ríos. Se dice que era acompañado en la batalla por un ejército de sus hijos, demonios de roca, nacidos de su unión con las propias montañas. Este demonio sería derrotado por Ninurta o por Ishkur. El demonio Han-Bi o Han-Pa no es otro que el propio Satanas; y sería padre de Pazuzu; asociado con la serpiente del mal que tentó a Adán y Eva tenemos a Dimpemekug el demonio de la tentación.

Los Edimmu o Ekimmu eran fantasmas de los que no habían sido enterrados correctamente y que venían como malos vientos a chupar el aire de los vivos. Un grupo de siete demonios fueron puestos luego al servicio del dios Nergal/Erra, y eran llamados Sebitti, los siete dioses guerreros; es posible también que se trataran de las almas de grandes guerreros que muertos en la lucha fueron recompensados por el rey de infierno y convertidos en sus heraldos.

Hubo dioses de otros pueblos que luego fueron transformados y absorbidos por la cultura sumeria, quedaron al servicio de los dioses del inframundo; destacan: Sumuqan, dios acadio del ganado, que paso a cuidar el ganado de Ereshkigal y que era conocido también como Shakka, Shakkan o Amakandu. La diosa Belet-Tseri, era una diosa acadia conocida como ‘reina del desierto’ y que se convirtió en quien llevaba el registro de los muertos que entraban en el inframundo. Belet-Tseri era esposa del dios de los nomadas amoritas, Amurru; otro dios pastor y de las tormentas, conocido también como Sadi Belu o Sade Bel (señor de la montaña) y que puede ser equiparado al dios Ishkur/Adad. Nisroch, un dios asirio de la agricultura que tenía cuerpo humano, con alas y cabeza de águila y cuidaba el árbol de la vida; adorado por los habitantes de Nínive, donde se lo identificaba con Nusku; fue equiparado al demonio hebreo Belfegor, y este a su vez venia del dios Moabita de la región de Pe’or; llamado simplemente Baal-Phegor (señor de Pe’or). El demonio Druaga provenía del dios Ahriman (un dios persa) conocido también como Angra Mainyu y que era el opuesto a dios Ahura Mazda, literalmente “El gran sabio”; y en el dualismo zoroástrico, Angra Mainyu es el destructor (Satanás).

 

Las tablillas de barro hacen mención de un grupo de dioses menores, equiparables en poder a las ninfas y los sátiros griegos, que eran siervos de los dioses de la tierra y el cielo, y que cansados de tanto trabajo se pusieron en huelga y revelaron; por ello los dioses crearon a la humanidad para que les sirviera con sus ofrendas. Estos dioses menores, conocidos como Igigi, fueron expulsados de los palacios y se volvieron demonios.

Una de las tablillas de barro habla de como siete demonios creados por An/Anu atacaron a los hijos y nietos de En-Lil en los cielos. Estos hechos ocurrieron tras el regreso de En-Lin del Kur y donde su hijo Nannar/Sin (dios de la Luna) y los hijos de este: Utu/Shamash (El sol) e Inanna/Ishtar (Venus) subieron a los cielos y dieron paso a la medición del tiempo.

Los nombres de los siete demonios no son descritos en las tablillas, pero en la mitología caldea los siete dioses del mal fueron conocidos como Shedu, siendo representados en forma de toro alados. La apariencia de las furiosas tormentas, de esos dioses del mal, despiadados demonios, que en la bóveda del cielo fueron creados son descritos como sigue:

De estos siete, el primero es el viento del Sur …

El segundo es un dragón, cuya boca al abrirse no se puede medir…

El tercero es un leopardo sombrío, que se lleva a los jóvenes …

El cuarto es un terrible Shibbu (lazo que envuelve) …

El quinto es un furioso lobo, quien no conoce el miedo,

El sexto tiene tal desenfreno … que marcha en contra de los dioses….

El séptimo es una tormenta, un viento maligno, que trae venganza…

Al oscurecerse el brillante Nannar/Sin en los cielos (eclipse), En-Lil envía a su hermano Nusku por la ayuda de En-Ki, juntos todos los hijos y nietos de An/Anu vencen a los demonios; aunque Nannar nunca se recuperó del todo y es por ello que la Luna ya no brilla por si misma y solo refleja la luz de su hijo Utu, el sol.

Quiénes eran estos demonios; el primero, una tormenta del sur puede tratarse del demonio Han-Bi o Han-Pa , que no es otro que el propio Satanas; El segundo es un dragón, cuya boca al abrirse no se puede medir (puede tratarse del dragón Leviatán, la gran serpiente marina; o también hacer referencia al demonio hebreo Asmodeo que cabalga sobre un dragón y es el demonio de la lujuria que desposo a Lilith). El tercero es un leopardo sombrío, que se lleva se los jóvenes (entre los hebreos es equiparable al demonio Sidragasum/Bitru/Sytry, que tienta a los jóvenes al sexo) El cuarto es un terrible Shibbu, un lazo, que podemos vincular a los tornados (Samael en la mitología hebrea es el ángel de la muerte y el envenenamiento, amante de Lilith, lo identifican con el espíritu que se ocultó tras la serpiente para seducir a Eva; era representado empuñando una espada o un arco. Su nombre puede estar relacionado con la palabra del alfabeto hebreo samech, que se interpreta por ‘serpiente’ o con la palabra samiel o simún, que es el viento del desierto). El quinto es un furioso lobo, que no conoce el miedo (entre los hebreos Andras es un demonio con cabeza de búho, cuerpo desnudo de ángel alado, que cabalga sobre un lobo negro; es el espíritu de la ira y las discordias). El sexto va desenfrenado en contra de los dioses y no hablamos sino de la diosa Lamashtu o Labartu (en sumerio Dimme) un demonio femenino mesopotámico que luego fue asimilado por Lilith. Lamashtu era considerada hija de Anu, el dios del cielo, y a diferencia de sus compañeros demoníacos, ella hizo la maldad por su propia voluntad; seduciendo a los hombres, dañando a las mujeres embarazadas, a las madres y a los recién nacidos, bebiendo su sangre y causando la enfermedad y la muerte. Ella es en el mito mesopotamico compañera de nuestro último demonio, el séptimo descrito como una tormenta o viento maligno seco que arrastra a las plagas (langostas) no es sino el demonio Pazuzu.

Dos demonios de Mesopotamia tienen una estrecha relación con Lamashtu/Lilith; Alu era originalmente un demonio asexual, que se hizo en los atributos femeninos, pero más tarde se convirtió en un demonio masculino. Alu le gustaba de vagar las calles como un perro callejero por la noche y meterse en las habitaciones de las personas mientras dormían para aterrorizarlos. Se le describía como mitad humano y mitad demonio. En la tradición judía era llamado Ailo, y se decía que era una hija de Lilith, que ha tenido relaciones sexuales con un hombre. El otro demonio era Gallu, cuyo nombre era también utilizado como un término general o nombre múltiples demonios o de un grupo de ellos. Gallu aparece como Gello , Gylo o Gyllou en la mitología bizantina y es un demonio femenino que robaba a las madres los niños. Entre los Judíos, Gilû era considerado un nombre secreto para Lilith.

Mitos del oriente próximo (5) Los dioses de los vientos y las estrellas

En-Lil, dios del viento y las tormentas, se enamora de Sub (la primera hija de En-Ki), y viola a la chica, que era aun una niña, cuando se bañaba en el río desnuda. La ofensa provoca el destierro de En-Lil, que termina en el inframundo. Sub lo sigue y se encuentra con un portero en las puertas del infierno (En-Lil disfrazado). Ella le pregunta por su amo En-Lil y este le dice que no sabe donde está su señor; a lo que ella le responde que sus intenciones son, una vez que nazca ese primer hijo que lleva en el vientre de En-Lil, llenar su vientre con la semilla de su siervo (el portero).

Tras nacer en el infierno el dios Nannar, dios de la luna; Sub se acuesta tres veces con el portero. Su segundo hijo fue la contraparte del primer hijo de En-Lil, Ninurta; Nergal es el dios del calor, el viento del desierto y de la sequía que sopla del norte al sur; es el sol del seco verano. Nergal se le vincula al planeta Marte como a todo dios de la guerra. Y su medio hermano Ninurta al planeta Saturno es vinculado a la agricultura. Ninurta era llamado el arquero y como veremos luego está asociado a Sagitario.

El tercer hijo nacido de los amores en el infierno es un dios similar a Ninurta; es llamado Ishkur por sumerios y Adad por los semitas, su padre lo hará dios de los vientos de tormenta en las montañas y tras su regreso a los cielos lo enviará a las montañas. Ishkur/Adad desposa a la diosa de las semillas Shala y fruto de esa unión es En-Bilulu, señor de los ríos y canales, quien llena de agua al Tigres y al Eufrates. En-Bilulu, fue vinculado a la constelación de Tauro; la razón para ello es que el origen y equiparación a su padre, Ishkur/Adad, que era Teshub, dios de la tempestad de los hurritas (hititas) y que viajaba en las espalda de un toro, demostrando así la influencia de los hititas/huritas en la mitología de los caldeos.

La compañera oficial de Adad era Shala (Nidaba, Nisaba o Nanibgal), hija de En-Ki y Nin-Hursag. Ella era la diosa del grano y estaba asociada a la constelación de Virgo, más específicamente a su estrella Spica (la espiga de grano). Shala acompañaba en funciones de escribana a sus hermanas Nanshe, diosa de la justicia y Geshtinanna/Belili, diosa del otoño; que son hoy las estrellas brillantes Zubenelgenubi (α Librae) significa “pinza del sur” y Zubeneschamali (β Librae) “pinza del norte” de la hoy constelación de Libra.

Cuando finalmente En-Lil puede regresar al cielo, Sud y sus hijos lo acompañan; y se le permite a ambos contraer matrimonio; Sub es llamada a partir de entonces Nin-Lil, señora del viento. En-Lil fue asociado entonces al planeta Jupiter, como corresponde al rey de los dioses.

Nannar, conocido como Sin por los semitas, desposa a la diosa Nin-Gal, la gran reina y diosa de las cañas; de su unión nacerán Ereshkigal, la mayor, que se convertirá luego en reina del inframundo y los gemelos. El varón es Utu o Shamash como lo llaman los semitas, es dios del Sol y comparable al Apolo griego, no solo en belleza; sino que, al igual que su contraparte griega, todo lo ve y que tiene el poder de la adivinación; será es también dios de la justicia y es relacionado con la hoy constelación de Libra.


La hermana gemela de Utu/Shamash es conocida como Inanna en sumeria, Ishtar en babilonia, Astarté, Anat o Ashera entre fenicios y semitas, Astar en Etiopía, Anahit en la Armenia y Athar en Arabia. Inanna/Isthar era una diosa que combina atributos de Afrodita/Venus (diosa del amor), Demeter/Ceres (diosa de la fecundidad) y una versión femenina del dios Ares/Marte (como diosa de la guerra), era asociada al planeta Venus.

Por su aspecto de guerrera, es vinculada a Escorpio, al lado de su hermano Utu/Shamash, en Libra. Escorpio también se vincula al demonio Pabilsag (ser mitad hombre, mitad escorpión, que en algunas versiones es hijo de Enlil y Ninlil, y cuyo mito se fusionó al de Ninurta, y en otras es hijo de An/Anu y Tiamat, a semejanza o equiparable a En-Ki debía traer tributo a En-Lil). Pabilsag  junto al demonio Lararak (con forma entre humana y león y asociado a Leo), vigilan las puertas del infierno. Los demonios Lararak/Latarak y Lulal, ambos seres con cabeza de león también eran ubicados en las hoy constelaciones de Cetus (la ballena) y Eridanus (el río).

El último hijo de la pareja es Ishum; un dios del fuego; que se convertiría en el asistente y heraldo de su tío Nergal.

Para finalizar con los planetas, el pequeño Mercurio estaba asociado a Nabu, dios de la escritura; hijo de Marduk y Zarpanitu/Zarpanitum, diosa del nacimiento; que algunos asocian como una forma de Inanna/Ishtar, pero que tiene más relación con la diosa Nin-Ti.

El pez del norte de la actual constelación de Piscis era conocido como “la golondrina” fue asociada a Inanna/Ishtar, pero como era llamado “la señora del cielo“, podemos asumir que realmente estaba vinculada a Nin-Lil.

La gran diosa Ki/Antum fue asociada a la constelación de la Osa mayor, en realidad a la imagen de las siete estrellas que forman el “carro” de la constelación; la Osa menor, más pequeña pero por tener a la estrella Polar fue vinculada a An/Anu, quien reina en los cielos. Ambas constelaciones tuvieron también una connotación fúnebre, ambos eran carros funerarios que transportaban a los muertos.

La constelación del Águila fue vinculada a dios ave Anzu y en un mito se la relaciona con Sagitario. La constelación de Hidra (aquí conocida como la serpiente) se vinculó a Gizzida y el Cuervo sobre hidra sigue existiendo y picando a la serpiente, el cuervo era el animal del dios Ishkur/Adad, que pelea con la serpiente de la sequía y así trae las lluvias. Es por ello que el dios del amanecer Gizzida, es un dios infernal, ya que su animal es la serpiente y símbolo de la sequía y la muerte.

La hoy constelación de la Vela (que formaba parte del bote de los argonautas) se vinculó a la diosa Nin-Ki/Damkina. La popa del argos era un arco o un arquero (arquera realmente) asociado a la guerrera Ishtar; y el hoy gran cuadrado de Pegasus era un campo por arar y cultivar.

En-Ki fue identificado con Capricornio (los animales del dios eran la cabra —animal de los pastores— y el pez —de los pescadores—) y a la constelación de Acuario (cuando se volvió rey del Apsu), ambas constelaciones vinculadas con las lluvias del invierno y la llegada de la temporada de pesca en el río. Las aguas derramadas por Acuario llenaban los ríos y subían los peces, estos hoy la constelación del Pez austral y el pez del sur en Piscis.

En-Lil se ubica en la antípoda celeste de su rival y se le asocia a Cancer y a Leo —como corresponde al rey de los cielos—; también se vincula al dios con la constelación de Boyero; asociado así a las cosechas.

La constelación de Orión fue vinculada a Ninshubur, según el mito una compañera de Inanna/Ishtar que la ayudo a luchar contra los demonios enviados por En-Ki/Ea para recuperar las Me. —las pleyades siempre fueron vinculadas a siete demonios del inframundo—. Para los asirios Orión era un amante de la diosa guerrera, y era llamada la constelación “El Verdadero Pastor del cielo“, algo lógico con Aries (vinculado al dios pastor Dumuzi/Talmuz) y Tauro (vinculado a En-Bilulu) cerca como imágenes de ganado. En-Bilulu aparece en distintas versiones con distintos padres, en una primera es hijo de Enlil y Ninlil; así es hermano de Ninurta y Pabilsag; la segunda es hijo de Ishkur/Adad y Shala. En-Bilulu fue amante de Ereshkigal, cuyo primer esposo fue el toro Gugalana, quien era también una forma de Ishkur/Adad, por ello el mito de En-Bilulu (dios de los ríos y canales para los cultivos) se fusiona de alguna forma con el de Ninurta (dios de la agricultura) y el de Ishkur (dios de las tormentas de las montañas de la que bajan  los grandes ríos).

Se puede intentar también asociar a Orión con Marduk; dios agrícola que era amante de Inanna/Ishtar. Acompañando a Orión a sus pies tiene un gallo (hoy La Liebre) y nuestros modernos Can Mayor y Can Menor formaban un conjunto de arcos y flechas, confirmado el carácter guerrero de Orion.

La imagen de los sumerios nos muestra a un Orión que hala al toro (Tauro) ayudado por el pastor (Auriga) que arrastra el arado (Perseo); el surco dejado es Virgo, que era llamada “el surco del arado“, siendo su estrella Spica el grano sembrado por el labrador (Boyero).

Rodeando al labrador (Boyero) se encuentran el caballo (Casiopea), el lobo (El Dragón, su cabeza para ser exactos), la cabra (hoy la constelación de Lira) y el perro sentado (hoy Hércules), estas dos últimas constelaciones vinculadas a la diosa Gula, diosa de la salud y compañeras de Ninurta. En Perseo también se veía a un anciano, asociado a Enmesharra, un dios ancestral del inframundo.

La constelación de Géminis se asoció a los dioses Lugalgirra y Meslamtaea, dos gemelos que cuidaban las puertas del infierno; un poco hacían las veces de Dumuzi/Talmuz y Gizzida en el infierno; la constelación al final fue identificada con Nergal y su mujer Ereshkigal, reyes del submundo. La constelación del can menor eran otro grupo de gemelos, cuyo simbolismo no esta hoy claro.

Existían mitos vinculados a otras constelaciones modernas, tan cambiadas en apariencia que sería difícil de reconocer. Así rodeando al arquero (Ninurta), hoy Sagitario, hay bestias como el hombre-lobo (hoy el lobo y parte de Centauro) y el jabalí (la hoy constelación de Centauro), animal sagrado de Ninurta, la pantera (hoy parte de Cerfeo y el Cisne) que es el animal sagrado de Nergal y el venado (Andromeda), que surge a final de diciembre para indicar que ya paso lo peor del invierno. Entre el arquero (Ninurta) y la cabra y el perro sentado (Gula) se encuentra el dios sentado, mitad hombre, mitad serpiente (Ofiuco), que era un ser vinculado a los reinos de los vivos (hombre) y los muertos (serpiente); podríamos suponer que es Ninazu, guardián de la aguas de la vida y la muerte. A su lado Zababa, un dios menor de la guerra formado con la parte occidental de Ofiuco, y asociado también a Ninurta, dejado sagitario a Pabilsag, como un dios menor, mitad hombre-mitad caballo que viajaba a Níppur a dar regalos a En-Lil, y que fue padre de Dumuzi; osea, hablamos de En-Ki.

Antes de terminar se harán algunas aclaraciones. En la versión sumeria Ereshkigal e Isthar son hermanas de los dioses En-Ki, En-Lil y Nusku, siendo hijas de An/Anu; y Ishkur/Adad era visto por algunas leyendas como el hermano gemelo de En-Ki; señor de las lluvias regulares, distinto a En-Lil, señor de los vientos huracanados y de las tormentas.

Mitos del oriente próximo (7) Tigris y Eufrates

Nannar/Sin y sus hijos: Ereshkigal, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar van al exilio; pero no van solos, un quinto dios acompañaba a este grupo, el dios de las tormentas, Ishkur, el hijo menor de En-lil y Nin-Lil. Ishkur significa “montaña lejana”. Como hermano de Sin y tío de Ereshkigal, Utu e Inanna, Adad parece haberse sentido más en casa con ellos que en su propia casa. Los textos sumerios los sitúan constantemente juntos y cuando tiempo después Inanna vuelva a sumeria convertida en la diosa patrona de Uruk; en las ceremonias relacionadas con la visitas de An/Anu a su ciudad, Uruk, tablillas antiguas señalan que en la entrada en la corte de An/Anu, frente a la sala del trono están presentes los dioses: Nannar/Sin, Utu/Shamash, Ishkur/Adad e Inanna/Ishtar siempre juntos recibiendo y despidiendo al rey del cielo.

Nannar/Sin, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar son respectivamente Luna, Sol y la estrella Venus; los luceros más brillantes de los cielos y las joyas que alumbran el reino de An/Anu, por lo tanto es comprensible su presencia; pero que valor tiene Ishkur/Adad en este grupo. Más aun, por qué En-Lil enviaría a su hijo menor lejos a las lejanas montañas de Anatolia.

Hay una primera explicación, Ishkur era joven y lo que llamaríamos un playboy. Entre los sumerios la palabra “da” significa tanto “amante” como “tío“; tenemos que “da-da (amante-tío)” invertida es “Adad” el nombre amable del dios. Adad siempre estaba con su sobrina Ishtar, podemos asumir de quien era amante el joven playboy.

Pero Ishkur/Adad no era solo un playboy; era un dios poderoso, dotado por su padre En-Lil con los poderes del rayo y las tormentas. Como tal fue reverenciado entre los hurritas e hititas como rey de sus dioses bajo el nombre de Teshub, los urarteos lo llamaban Teshubu (el que sopla el viento), entre los amoritas era Ramanu (átronador), los cananeos lo conocen como Ragimu (el que envía el granizo), entre los semitas se le llamaba Meir (el que Ilumina los cielos) y entre los indoeuropeos era Buriash (hacedor de luz), de donde deriva el nombre de Boreas (el viento frío del norte).

Según los textos En-Lil envió deliberadamente a su hijo menor para que se convirtiera en la deidad residente en las tierras montañosas del norte y el oeste de Mesopotamia; algo que logró ya que los hititas lo consideraban el rey de sus dioses. Pero también las tablillas de barro antiguas sugieren una segunda causa; diversos relatos épicos sumerios hablan de las discusiones y sangrientas luchas entre los dioses mas jóvenes. Dan la impresión de que la rivalidad original entre En-Ki y En-Lil siguió adelante y se intensifico entre sus hijos, con ocasionales enfrentamientos también entre hermanos. Algunas de estas batallas se llevaron a cabo contra una deidad llamada Kur —con toda probabilidad, Ishkur/Adad—. Esto podría explicar por que En-Lil estimo oportuno conceder a su hijo menor un lejano dominio, para mantenerlo al margen de las peligrosas batallas de sucesión.

Kur, literalmente significa “montaña”, “país extranjero”, o “tierra lejana”; llegó luego a identificarse con el inframundo, más concretamente con la zona contenida por el Apsu (así como la tierra es contenida/rodeada por el mar). La tierra de Kur (las montañas lejanas) fue visitada por los dioses de sumeria y acadia varias veces y por distintos motivos. Las antiguas tablas de barro contaban que el sol, la luna, y otros dioses, también pasaban tiempo en Kur. En-Lil vivió en ese lugar su destierro acompañado por Sud/Nin-Lil y sus hijos: Nannar/Sin, Nergal y Ishkur/Adad, para los cuales estas tierras no eran extrañas. El sol atraviesa de oeste a este cada noche por detrás de las montañas lejanas (Kur) para salir cada mañana en el levante, y la luna descansa allí al final del mes. Como Kur era lo más lejano a lo que se podía llegar, fue el lugar donde los demonios, monstruos y espectros se ocultaron de la vista de los dioses y tras la creación de los hombres Utu y Nannar decretaron que allí estaría el destino de los muertos, quedando asociado así el lugar al infierno y al inframundo.

Aunque los mitos no se ponen de acuerdo cómo, lo cierto es que Ereshkigal se volvió reina de Kur. La versión más conocida es que ella fue raptada por un dragón (o dragona para ser más precisos) que habitaba en el Kur y que obedecía a un demonio llamado Asag; uno de los engendros creado por An/Anu y Ki/Antum; que deseaba convertir a la bella diosa de la noche en su amada.

Ishkur fue en su rescate y lucho contra la dragona y su amante; tras mucho esfuerzo logra vencer y matar a la dragona y al demonio; pero, al destrozar las montañas, el agua del Apsu inunda la tierra. Ishkur coloca piedras sobre los cadáveres de los vencidos para contener las aguas, esas son las montañas actuales de Anatolia; los desagües de estas aguas son hoy el río Tigris y el Eufrates. Ishkur/Adad dejaría luego a En-Bilulu, dios de los ríos y canales a cargo de ambos ríos.

Este mito es comparable a la versión hitita donde Illuyanka, un monstruo en forma de dragón es muerto por Teshub, dios del cielo y de la tormenta de los hititas. Y es también asociable al Marduk babilonio venciendo a Tiamat y al Baal semita derrotando al Leviatan. Para los hititas y hurritas Teshub era un dios guerrero, que sostiene un rayo triple, armado con casco, un hacha doble y una espada; y que viajaba sobre las espaldas de  dos toros, Seri y Hurri, (‘Día’ y ‘Noche’). Es por ello que Ishkur/Adad y luego su hijo En-Bilulu fueron identificados con la constelación de Tauro.

Los hititas, también llamados hijos de Het o pueblo de Hatti fueron una población de origen indoeuropeo que se instaló en la región central de la península de Anatolia entre 1700 hasta 1300 a.C., teniendo en la ciudad de Hattusa su capital; a alrededor de esta ciudad se aglutinaron numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas, llegando por ello los hititas ser llamado el pueblo de los mil dioses, en realidad eran unos pocos con nombre distinto en cada población hitita. Los hititas por su dominio del hierro llegaron a crear un influyente imperio con tal superioridad militar que se convirtió en su tiempo en la “tercera” potencia en Oriente Medio (junto con Babilonia y Egipto).

Hay que indicar que los pueblos “indoeuropeos” —aquí hablamos más de una lengua compartida que una raza—, se iniciaron en una región entre los mares Negro y Caspio; y de ahí se “dispersaron” por Europa, Anatonia y de Persia a India. Entre los pueblos “indoeuropeos”, los aqueos llegados de los Balcanes allá por 2000 a.C. se establecieron en Grecia creando la civilización micenica, la cual absorbió parte de la cultura de los pueblos previos, minoicos y/o cretences.

La expansión aquea llegó a las costas de Anatolia en el mar Egeo y desplazó a los pueblos ubicados ahí; recordemos la celebre batalla de Troya contada en la Iliada de Homero. Estos pueblos indoeuropeos desplazados de la costa a las montañas por los aqueos son los que formarían la civilización hitita. Al final los aqueos también fueron desplazados allá por el 1200 a.C. por otro pueblo indoeuropeo llegado del norte, los dorios; los restos de la civilización micenica formaron en la hoy franja de Gaza a los pueblos filisteos que rápidamente absorbieron la cultura semita de la región.

Para los hititas su principal dios es el sol, al que se equiparaban al rey de los cielos; había un sol (rey) en el cielo, uno en el inframundo, en la tierra, otro en el mar; uno en cada pueblo. Los pueblos originales sobre los que se asentaron los hititas adoraban también al dios de la tormenta; para complementar las ideas indoeuropeas con las de los pueblos autónomos simplemente el dios Teshub, de las tormentas desposa a la diosa del sol y la luz de la región de Arinna; cuyo nombre es Wurusemu, y es Hepet o Hebat entre los hurritas; hijos de esta unión nacerían los demás soles (dioses). Cuando la influencia hitita paso a los hurritas y de estos a los asirios; el sol se volvería la imagen principal del panteón asirio.

Mitos del oriente próximo (8) Marduk, el usurpador

Dejando las montañas de Anatolia al norte volveremos a las costas del Golfo Pérsico en el sur, ahí Tiamat no se tomo muy bien la “muerte” de su contraparte; aunque en un principio no le dio importancia; las criticas de sus siervos y el aumento de las peleas entre los jóvenes dioses terminó por decidirla.

Tiamat se levanta cual ciclón que se eleva del mar y se prepara para invadir la tierra y el cielo. Es acompañada por Kingu, su último hijo con Apsu, y actual amante. Tiamat crea a doce bestias, entre ellas: Mushussu, un gran dragón con cuerpo de serpiente, patas delanteras de león y traseras de ave rapaz; Ugallu, una especie de demonio león, tiene cuerpo humano con cabeza de león y las patas de un pájaro, Huwawa (Sumeria) o Humbaba (Babilonia), fue otro monstruo con cara de león, dientes de dragón, que rugía como el agua de la inundación y poseía una gruesa melena y grandes pies; Umu, un demonio con cuerpo entre hombre y ave y que se volvió un demonio de las tempestades; Lararak o Latarak, con forma entre humana y león; entre otros.

Acompañaban también a Tiamat los hombres perro (licántropos), los hombres pez, siervos de la diosa del mar, que se ven obligados a la acompañarla; aqrabuamelus o girtablulus, los hombres escorpión, con torso humano y parte inferior de escorpión, llegaron desde las montañas lejanas (Kur), con Pabilsag, su rey al frente. Se unen a la diosa del mar los gigantes, entre ello los gemelos Lugalgirra y Meslamtea, (dos montañas, o mejor dicho una montaña con dos picos, por entre las cuales se ocultaba el sol); los gigantes traen a sus mascotas, grifos alados que preparan sus garras y picos. Los hombres toro (Lamassus, seres con cuerpo de toro, cabeza humana y alas de águila; en algunas representaciones son similares a esfinges aladas machos, ya que tienen cuerpo de león y no de toro; siendo conocidos bajo esta apariencia como Lammasus y a los seres con cuerpo de toro se les llama Shedus) se incluyen como parte de la agrupación de las bestias que apoyan a la diosa del mar, esfinges aladas llegadas del desierto vienen atraídas por el olor que se respira, son cazadores que huelen la futura comida. Tiamat confirió al dios Kingu la dirección de sus huestes y le amarró al cuello las tablas del destino.

Los dioses se reúnen para ver que hacer. En-Ki/Ea reconoce que ni él tiene el poder y la magia suficiente para vencer a su madre, pero convence a su hijo Marduk de que puede vencer a su abuela si combina los poderes de todos los dioses.

Estimulado por su padre, Marduk se ofrece a luchar pero necesita que los demás dioses le entreguen sus poderes y lo llamen a partir de ahora “rey”. En-Ki/Ea y Anu no tuvieron problemas en aceptar el trato, para el primero era lograr su sueño; para el segundo no ve otra oportunidad. En-Lil no estuvo muy de acuerdo pero tiene que ceder por orden de su padre An/Anu y entrega su arma “Amaru —el diluvio—” a Marduk. Así armado con un namzar (gancho), una ariktu (lanza), un shibbu (lazo), un qashtu (un juego de arco y flechas), un zizpau (garrote), y un kabab (escudo), junto con un puñal en cada mano Marduk parte a la lucha, lleva también el Amaru de En-Lil y el Imkhullu/Imhullu, el viento atroz (tornado), la unión de todos los vientos de An/Anu.

Guiando a los dioses y con los poderes combinados de todos dentro de él, Marduk logra vencer a Tiamat, que había asumido la forma de un “dragón”, aunque las representaciones lo muestran como una leona terrible, alada y patas traseras de águila (un poco como un grifo, de esta imagen posiblemente surgiría la imagen de la única bestia capaz de vencer dragones).

La lucha entre Marduk y Tiamat, es la lucha entre el orden y la luz que vence al caos y la oscuridad. Marduk mata a Kingu y se apodera de las tablas del destino; y con los restos y sangre de Kingu y lodo creará al hombre; un ser a semejanza de los dioses, pero destinado a adorarlos y servirlos. Desde entonces Marduk dejo de ser un simple dios de los campos, como su hermano menor Dumuzi/Talmuz para convertirse en dios del orden, las ciudades y la civilización. Marduk lleva ahora el epíteto de Bel (señor); y es llamado Bel-Marduk, y asume en los cielos la equivalencia al planeta Júpiter, que pierde En-Lil.

Los cambios de Marduk son muchos y significativos, la mayoría de los dioses vio con beneplácito estos cambios y apoyaron al usurpador. En-Ki/Ea ya no sólo gobierna el Apsu (las aguas dulces), sino todo el mar; es el Poseidón de Mesopotamia. La rama familiar de En-Ki/Ea asume muchas de las funciones que antes realizaba la rama familiar de En-Lil; y muchos hijos de En-Lil son rápidamente “adoptados” oficialmente como hijos de En-Ki/Ea; es por ello que en las versiones más modernas Nergal, Ishkur/Adad y En-Bilulu/En-Nugi aparecen como “hijos” de En-Ki/Ea; y quien había vencido al ave Anzu era Marduk y no Ninurta, el hijo mayor de En-Lil.

Al hijo de Marduk, Nabu, se le asigna el puesto de patrón de los escribas, asumiendo las funciones de la diosa Shala/Nisaba/Nibaba. Como heraldo de los designios de su padre se le equipara a Hermes griego y al planeta Mercurio; que en la religión Caldea representaba al planeta del príncipe heredero de los reyes de Babilonia.

El regalo de Marduk a su hijo fue el dragón alado Mushussu, que inicialmente, tras ser derrotado estuvo al servicio de Marduk. Tras la creación de la humanidad por Marduk, a Nabu se le dio el poder de escribir el destino de cada persona, tal y como los dioses decidieran en su reunión anual; en las tablillas de los registros sagrados, asumiendo funciones similares a las Moiras griegas y Parcas romanas; explica también el por que el planeta Mercurio no alcanza los cielos, sino que solo se le ve en el horizonte; como dios psicopompo o guía de los difuntos, esta constantemente regresando al inframundo, ubicado bajo el horizonte no visible.

Marduk dispuso también que el demonio Huwawa/Humbaba sería guardián de los bosques de cedros, a Pabilsag y Lararak se les puso como guardianes de las puertas del inframundo; dando lugar a los vencidos de ocupar sitio en el nuevo orden. Los hombres escorpión fueron puestos al servicio de los dioses del sol: Utu/Shamash en la tierra y Nergal/Erra en el inframundo y vigilaban las puertas del cielo y el infierno; los hombre-pez pasan al servicio de En-Ki/Ea, siendo el más conocido Oannes, y son enviados luego por Ea para enseñar a la humanidad a crear la civilización; los toros alados se vuelven cabalgaduras de los dioses y aun hoy forman parte de los mitos de la región, Mahoma ascendió a los cielos en un lamassu. Otros demonios eran tan terribles e ingobernables que quedaron contenidos en el submundo.

La imagen de Marduk luchando contra Tiamat se repite en otras culturas; es Zeus contra Tifón o Apolo contra Pitón, Seth contra Apofis o Baal contra el Leviatan, Thor contra Jörmundgander, la serpiente de Midgard o Teshub acabando al dragón Illuyanka.

Que En-Lil/El cediera sus poderes a Bel-Marduk/Baal fue algo no muy bien visto en la religión semita; es por ello que los hebreos detestan tanto a Baal, no porque fuera dios de filisteos, asirios y fenicios; sino porque arrebato los poderes del dios que consideraban el mayor de todos; y de paso Marduk es dios de Babilonia, la más odiada ciudad bíblica.

Hay una razón histórica también en este cambio de rey de los dioses. La sumeria en decadencia ubicada al sur con sede en la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki) y los pueblos acadios con sede en Nintur (ciudad de En-Lil) terminan por ser absorbidos por los pueblos caldeos cuya capital es la ciudad de Babilonia y cuyo dios patrón era Marduk. El centro de poder civil y religioso de la región simplemente se reconfiguró y trasladó. Este cambio perdurará hasta la caída de Babilonia, primero ante los persas y luego ante griegos y romanos.

Se acota que los “gemelos” Lugalgirra y Meslamtea, fueron asociados o identificados con otros dioses y demonios. Lugalgirra era identificado con Lulal (un hijo de Ishtar) y con Lararak/Latarak, un ser híbrido entre hombre y león, Lugalgirra solía ser un dios protector de las entradas, para lo cual se colocaban figurillas en templos y hogares.; aparecía representado mediante una figura humana vestida con una piel de león sosteniendo un látigo, o bien como un león. El segundo, Meslamtea, era dios de la ciudad de Cuta, su nombre deriva de Emeslam o Meslam, significa ‘exuberante árbol’; esto es un dios del árbol y del mundo subterraneo; Meslamtea era en el mito local un hijo de En-Lil (dios de la atmósfera), y de Nin-Lil (una diosa de las semillas), fue identificado como un guerrero similar al dios de la guerra Ninurta; luego parece que se volvió contra su propio pueblo y sus rebaños, trayendo grandes plagas; quedando asociado al dios Nergal.

Mitos del oriente próximo(9) La reina de los infiernos

Los mitos señalan que Ereshkigal tuvo por primer marido en Kur a Gugalana, literalmente “toro (gu) enorme (gal) del cielo (an)” y que representaba a la constelación de Tauro; constelación que es identificada con En-Nugi o En-Bilulu, dios de los diques y canales, asociado a Ishkur/Adad, quien lo puso a vigilar el volumen de agua que pasa del Apsu a los ríos Tigres y Eufrates,  y a Ninurta dios de la agricultura que dependía de esos canales para sus cultivos.

Ishkur es asimilado a Teshub por los filisteos y desposa a la diosa de la luz Arianna de estos pueblos de la montañas; fue la forma de unir la tradición sumeria a la indoeuropea. En los mitos mesopotamicos se tiene, sin embargo, que el dios Ishkur/Adad desposará finalmente a la diosa Shala, diosa de los granos; Adad trae las lluvias que fertilizan a la tierra; por su parte Utu/Shamash toma por compañera a la diosa Sherida, una diosa de la luz que sería equiparable a la diosa solar de Arianna de los hititas; pero que al ser absorbida por los semitas se le llamó Aya y era una diosa menor vinculada a las aguas. En la mitología de India el dios solar del panteón hindú es Surya y su compañera es Sharaniá, una diosa secundaria de las nubes. La comparación homófonas entre Sherida y Sharaniá y que ambas sean esposas del sol nos da un indicativo de que Sherida/Aya tiene raíz indoeuropea y se trata de una diosa que representa a las nubes. Es por ello que en la versión fenicia, Moth (el sol, calor y sequía) y Baal (las tormentas, lluvia y fertilidad) rigen un baile alterno de ciclos anuales, donde Astarte anda con ambos dioses; el mito hitita – sumerio había evolucionado dentro de los pueblos semitas adaptándose a las condiciones locales.

¿Qué paso con Ereshkigal? Bueno, ella permaneció en Kur, y se volvió la reina del lugar, peleo por su cuenta contra demonios y fantasmas, al fin de al cabo era igual que su hermana menor Inanna/Ishtar, una diosa guerrera. Tampoco estuvo sola mucho tiempo, entre sus amantes se encuentran Erra, demonio de las guerras y la peste; y Ninazu, hijo de Ninurta, dios de la agricultura, Gugalana/En-Nugi o En-Bilulu, dios de los diques y canales, y el propio Ishkur/Adad.

Ninazu habitaba en el Kur y vigilaba las fuentes de las agua de la vida y la muerte. Hijo de esta aventura nacerá el dios Gizzida o Hubishag, dios del amanecer, quien abre las puertas del Kur para que Utu pueda volver a recorrer todos los días el cielo. Al ser Gizzida dios del amanecer no hace más que confirmar que Ereshkigal, su madre, era la diosa de la noche.

Gizzida, descendiente de la rama de los dioses de la salud y la medicina, desposa a la hermana de Dumuzi, la diosa Dazima, otra diosa de la salud; juntos fueron representados como dos serpientes entrelazadas; es la primera imagen del moderno caduceo, símbolo de Hermes/Mercurio, dios del comercio y asociado por error de los norteamericanos con el báculo de Asclepio, dios de la medicina que tiene una sola serpiente; aunque con lo cara que es la medicina moderna se puede suponer que no hubo error por parte de los pragmáticos estadounidenses.

Las antiguas tablillas de barro cuentan que en una de las reuniones anuales de los dioses, Ereshkigal no podía asistir, muy ocupada con sus deberes en Kur; y envía a su visir Nantar, cuyo nombre se traduce en “destino” y que era el dios de la muerte, las pestes y enfermedades, a subir a la tierra y buscar su parte de los servicios.

La presencia de Nantar en el palacio real fue algo que cerró la boca de todos los presentes. Nantar es descrito como un ser sin pies, ni manos y sin boca para hablar o comer. Rápidamente los dioses hacen espacio y preparan la parte de la cena real que corresponde a Ereshkigal; todos se levantan y se inclinan ante Nantar, en respeto, mientras el demonio se ubica en el puesto de su señora; todos menos Nergal. Nantar al ver la falta de respecto del dios se levanta de la silla destinada a su señora y se retira.

La asamblea de los dioses conoce lo que se les viene encima, la ofensa de Nergal a Nantar es una ofensa directa a Ereshkigal. Nergal es obligado a llevar al Kur los tributos destinados y para pedir perdón a la diosa. Antes de partir, En-Ki le llamó y le dijo a su sobrino:

no aceptes un asiento en el Mundo de los Muertos, ni comas de sus alimentos, no bebas de sus vinos, no te bañes y, lo más importante, resiste a la tentación de unirte con Ereshkigal, aún siendo ella tan hermosa—.

Acompañado por siete escorpiones, representaciones de plagas, y cargando un trono hecho de roble y oro, como presente para la diosa. Nergal llega hasta Kur, pasa por sus siete puertas y se presenta ante el salón del trono con los obsequios para la diosa. Nergal era un dios guerrero; dios de la caza y la guerra, apuesto como corresponde a un príncipe de los cielos, y Ereshkigal no era una santa si nos entendemos; ella no pretende dejar de pasar la oportunidad de incluir entre sus conquistas a tan apuesto dios. Ereshkigal le ofreció un asiento, el dios se rehusó. Le trajo comida y bebida, pero también las rechazó. Le ofreció la diosa un baño para limpiarse de tan largo viaje, pero también se negó. Entonces, fue Ereshkigal quien tomo un baño y Nergal vio su cuerpo; él quiso resistirse, pero cuando la diosa se dejó ver nuevamente, al salir del agua, hasta ahí aguanta aun hombre.

Fueron seis días y seis noches de pasión; pero al séptimo Nergal agarró sus ropas y regresó al mundo de los vivos. Al despertar sola, la diosa explotó, sus siervos corren y se ocultan, la furia de la diosa estremece todo Kur. Nantar vuelve a subir a la tierra de los vivos y al cielo; el mensaje de la diosa es claro y simple:

Nunca he pedido nada, pero si Nergal no vuelve reviviré a todos los muertos y estos llenaran el mundo de los vivos—.

An/Anu ordena el regreso de Nergal; acompañado —vigilado— por Kakka, el heraldo de An/Anu. Nergal no está dispuesto a atender los caprichos de una mujer y al entrar en el salón del trono agarra por los cabellos a la diosa, arrastrándola fuera del trono. Como guerrera que ha vencido a demonios y monstruos del Kur, ella contraataca; entre golpes y sangre la pareja cubre todo el palacio, que retumba con los impactos; los demonios buscan grietas para desaparecer ante tanta destrucción; finalmente en el piso ambos dioses se retuercen en su lucha y un fuerte beso sella su destino. Nergal se convierte en el rey de los infiernos y comparte ahora el trono con Ereshkigal. Nergal es ahora conocido como Erra, demonio de las guerras y señor de las pestes.

De los amores de Nergal y Ereshkigal nacerá el dios Neti, quien se vuelve el portero principal de los infiernos. Los otros seis porteros del infierno son: Kishar, Endashurimma, Enurulla, Endukuga, Endushuba, Ennugigi. Neti, también llamado Nedu, cumplía para sus padres funciones similares a su primo Nabu, era el escriba y heraldo del consejo de dioses infernales.

Los infiernos tuvieron su propio consejo real; siete dioses lo conformaron: Nergal y Ereshkigal, señores de los infiernos; Gugulana (El Toro del Cielo —En-Nugi/En-Bilulu), primer consorte de Ereshkigal. Namtar, el visir del inframundo; Gizzida, hijo de Ereshkigal y dios del amanecer; Ninazu, quien cuida las fuentes de las aguas de la vida y la muerte y Neti, señor de las puertas.

Se cuenta que en los tiempos de Marduk, agobiado por sus nuevas funciones,  es convencido por Erra de tomar unas vacaciones. Erra queda encargado del trono celeste y aprovecha la oportunidad para armar la guerra y disputa entre las ciudades; su meta provocar la caída de Babilonia; Ishum, hermano menor de Nergal y un dios del fuego reemplazó en funciones a Nusku, hermano y visir de En-Lil cuando asume Marduk el trono de rey de los dioses. Ishum debe hacer para Erra de heraldo, pero logra confundir los mensajes logrando que Babilonia se imponga en las nuevas disputas; al regreso de Marduk de sus vacaciones encuentra a su ciudad con mayor fuerza y poder y felicita al no tan contento Erra por su buen trabajo.

Howard Phillips Lovecraft inspiró mucha de su obra en los dioses de Babilonia y Nínive;  el más famoso es Cthulhu. No existe este dios en la mitología de la región, pero si hay una ciudad llamada Kutha o Cutch, que era la ciudad de Nergal, dios de las pestes y plagas. También entre los pueblos fenicios existe el culto terrible a Moloch, que era muy extendido en la colonia fenicia de Cartago, en la actual Túnez, la ciudad rival de la Roma antigua.  Según los historiadores a Moloch se sacrificaban niños lanzándolos a crisoles de fuegos y llamas ardientes; donde el sonido de fuertes tambores acallaban los gritos de los padres y de las victimas.  El dios Moloch al que se sacrificaban las victimas inocentes eran posiblemente el dios Moth, dios de la muerte cananita, o su equivalente en la ciudad de fenicia de Tyro, el dios  Melkart; incluso se puede vincular con el dios de los amonitas llamado Milcom. En Babilonia a Nergal se la daba el título de Malik, que significa “señor o rey”, podemos asumir quien inspiró a tan horrible dios y el por que ha pasado a formar parte de los catálogos de la Demonología.