Los cuentos infantiles (1) Introducción

Los cuentos infantiles son, en principio, la mayoría de los cuentos escritos y leídos; siendo los cuentos de hadas sus mejores ejemplos. Cuentos como: Caperucita Roja, Blancanieves, la Cenicienta, la Bella Durmiente, forman parte de este gran mundo de cuentos. Pero el cuento infantil no se restringe sólo un mundo mágico, su base está en el folclore de los pueblos, la mayoría de los cuentos de hadas conocidos tuvieron ese origen.

En Venezuela no escapamos a este proceso; existen varios cuentistas que han adaptado las historias tradicionales de fábulas y leyendas de los indígenas locales, dando origen a los más reconocidos personales del cuento venezolano: Tío Tigre (nombre local para llamar al jaguar) y Tío Conejo, donde el pequeño conejo, usando su astucia e inteligencia logra vencer al grande y poderoso Tigre, que no sale siempre bien librado de sus andanzas. En general los protagonistas de los cuentos infantiles (no mágicos) suelen ser o niños o animales humanizados, y entre las principales funciones que estos cuentos tienen podemos señalar:

  • Enseñar un idioma, es por ello muy común la repetición de frases y palabras.
  • Estimular la inteligencia del niño, por ejemplo cuando el lobo feroz amenaza a los tres cerditos, se le pregunta al niño, ¿qué dijeron los cerditos?. Aquí se ve el sentido de la repetición.
  • Enseñar costumbres, tradiciones, pero sobre todo valores de respeto y de igualdad, recordemos que el niño es inicialmente individualista, sus primeras palabras son en este orden: mamá, papá y mío, hay que enseñarle que no es único, que los demás también existen y que poseen iguales derechos.

Los cuentos para niños deben estar redactados a su nivel, esto es para la edad correspondiente, empiezan siendo muy cortos y con muchas imágenes, de manera que vaya aprendiendo a conocer las letras y las palabras y asociándolas con los dibujos que muestran la acción y personajes que se narran, conforme va creciendo el niño, el tamaño de las letras se va los reduciendo y ampliando el largo de los textos; por otro lado los dibujos se reducen paulatinamente, de manera que el niño visualice lo que las palabras le cuentan en su mente.

En el articulo: “El habito de la Lectura, en manos de los padres” (2001) nos muestra la gran importancia de los cuentos infantiles en el mundo editorial al señalar que:

“La oferta de literatura infantil y juvenil es muy variada. Mantenerse al día es difícil y, en ocasiones, son los propios niños los que demandan títulos o colecciones concretas que se ponen de moda. Y es que, en España, según los últimos datos de la Federación de Editores, se pusieron a la venta 18.145 títulos de literatura en 1999, de los que más de la mitad correspondían títulos infantiles o juveniles”.

Los temas que se deben escribir y leer en las distintas etapas del crecimiento de los niños  se indican en las entradas (post) siguientes y para mayor consulta se puede ir a:  Cuentos por Edades

 

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Los cuentos infantiles (2) entre uno y dos años.

En esta edad no tiene sentido la lectura, el niño se encuentra en una fase de aprendizaje motriz, lo importante para él es descubrir, probar (morder) y tocar. Los libros en esta etapa son gruesos, de plásticos, con telas y texturas, algunos hacen ruidos y sonidos; tienen grandes imágenes con las cuales los padres interactuan. Las imágenes deben ser fácilmente identificables por el infante. Se muestran figuras conocidas (gatos, perros, carros, frutas,…). Se presentan historias de niños como él, que juegan con animales, caminan o corren por el parque, comen helados, etc.. Estos libros deben evitar: las ilustraciones de dibujos animados y caricaturas (no son reales y confunden al niño) y las ilustraciones muy elaboradas (son demasiado complejas para el infante).

 

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Los cuentos infantiles (3) entre tres y cuatro años.

Los libros ya son diferenciados por el infante de otros objetos. En ellos se describen la realidad del mundo (sol, luna, nubes, arboles, animales, …) y se ilustran los opuestos (día-noche, sol-luna, frío-calor …). Las historias requieren explicación, los niños preguntan por qué ocurren las situaciones que se narran; por ello la narración debe ser corta, lineal, relatos de la vida cotidiana (levantarse, comer, jugar …), importan los animales (humanizados o no) y las historias sobre él, más joven o de sus parientes. Es importante la repetición y la rima. Es la etapa del aprendizaje por imitación y del desarrollo del lenguaje, cuando el infante aprende las palabras y usarlas para expresar sus ideas. Los cuentos deben tener buenas ilustraciones para sustentar las historias narradas.

 

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Los cuentos infantiles (4) entre los cinco y siete años.

Superada la etapa de aprender a hablar, viene la etapa de aprender a imaginar. Aparecen los primeros cuentos de hadas (Blancanieves, Cenicienta, Caperucita, Aladino, el gato con botas….), con argumentos sencillos, trama lógica y con un buen final.

 

 

 

La estructura repetitiva del cuento facilita la atención sobre la historia, ya que a los niños les cuesta mantener su atención fija. Por ello los acontecimientos han de fluir rápidamente para mantenerse atentos a la trama. Al final de etapa (6 a 7 años) los cuentos de aventuras y los héroes entran en escena. Con protagonistas humanos y personajes secundarios. Cuentos folklóricos, las fábulas y el humor se hacen presentes para ilustrar situaciones de moral y buenas costumbres.

 

Los cuentos infantiles (5) entre los ocho y doce años.

Entramos en la etapa artística, les gustan las obras detalladas, las descripciones minuciosas, la lectura pasa gradualmente del cuento largo a la novela, leer ya es una opción personal (que debe ser apoyada y estimulada por los padres, es la etapa para adquirir definitivamente el habito de la lectura).

La primera mitad de esta etapa la iniciamos con historias del bien contra el mal. No hay grises, los buenos son siempre buenos y los malos, muy malos. Los niños se identifican con los personajes principales y las historias narradas. La aventura, la ciencia, la historia y los viajes importan en esta primera mitad.

En la segunda mitad del periodo tenemos a la ciencia ficción, el misterio (historias de brujas y fantasmas), las grandes aventuras y el amor (no melodramático). Historias como la “Isla del Tesoro” de Roberto L. Stevenson, la serie de “Harry Potter”, de J. K. Rowling; las “Cronicas de Narnia” de C.S. Lewis; “Las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn” de Mark Twain, “Mujercitas” de L.M. Alcott; las obras: “La vuelta al mundo en 80 días”, “Viaje al centro de la tierra”, “La isla misteriosa”, todas de Julio Verne; sólo por citar algunas obras, que entran en esta etapa.

Después de los doce años, los padres han perdido su protagonismo narrando historias y seleccionando las lecturas. La lectura de cualquier libro solo puede ser potenciada para fomentar el habito. El adolescente es el que decide que leerá. Todos los géneros literarios (poesía, novela, cuento, bibliografías, ensayos…) entran en el espectro del joven lector, quien los seleccionará según sus gustos particulares.