Cosmogonia (10) Los titanes de la noche, las estrellas y los vientos

De los seis grandes titanes, cuatro de ellos ayudaron a su hermano menor, Cronos, a derrotar a su padre, Urano, el cielo estrellado. Japeto el mayor de ellos tuvo por recompensa las tierras al poniente, convirtiéndose en el primer señor que reinaba en el mundo de los muertos; por su parte Hiperión tuvo por pago las tierras de donde nace el Sol, y como los dioses de la mayoría de las culturas antiguas se volvió el señor de la luz, el que todo lo ve con sus ojos de fuego; los otros dos fueron Crío (Krío, Críus, que traduce ‘regla’) y a quien se le daba el sobrenombre de Megamedes, literalmente ‘quien mide’; y Coios (Ceo como se le conoce más comúnmente en el habla española, que traduce: duda, pregunta o consulta), y era llamado también Polo (literalmente hace referencia al Polo Norte, lugar en los cielos donde giraban todas las estrellas); el quinto de los hermanos fue Océano, por su falta de apoyo a Cronos (el sexto) para vencer a Urano fue expulsado por sus hermanos lejos de las tierras conocidas, y se convirtió en la corriente de agua que rodea al mundo, y que todavía lleva su nombre.

Coios y Crio

Coios reinaba en las regiones al norte del mundo; mientras que Crío en las tierras más cálidas al sur. A su manera estos dos hermanos regían sobre los cielos de la noche; Coios marcaba el lugar en el firmamento donde hoy la estrella polar permanece inmóvil en las noches; pero hay que aclarar que este puesto ha variado con los siglos. Hace unos cinco milenios, esto es cerca del 3000 a.C., la estrella que ocupaba la posición de reina de los cielos era una pequeña estrella de cuarta magnitud, Thuban (del árabe que traduce serpiente y que es la Alfa del Dragón), invisible hoy por la contaminación lumínica y ambiental urbana. Esta estrella era importante en los mitos egipcios donde el dragón o la serpiente devoraban el alma de los muertos.

Para la época de los primeros griegos (cerca del 1000 a.C.) las estrellas más cercanas al polo norte eran Kochab (nombre árabe que traduce ‘estrella’, y es la Beta de la Osa Menor) y Pherkad (otro nombre árabe, que traduce ‘becerro’, la Gamma de la Osa Menor), era una pareja de estrellas, que sin llegar al alcanzar el polo parecían al girar sobre ese punto mágico, y fueron llamados por los egipcios de ese entonces con el nombre de los Indestructibles, y por sus seguidores los pueblos árabes como los Guardianes del Cielo. Ya para la época de los romanos a inicios de la era moderna, no había estrella polar como tal; sino que era un punto vacío entre nuestra Polaris (Alfa de la Osa Menor, cuyo nombre real es Cynosura, que traduce la ‘cola del perro’, se aclara que la constelación original no era un osezno, sino uno de los perros del labrador (Boyero)) y Kochab (Beta de la Osa Menor). A medida que pasaban los siglos de la era cristiana, y el polo se iba acercando más a Cynosura y alejándose de Kochab, quien era para los primeros pueblos árabes la verdadera reina de los cielos, estos empezaron a llamar a Cynosura con el epíteto de ‘la Ladrona‘.

Coios3

Coios reinaba en el punto sobre la cual todas las demás estrellas parecen girar a su alrededor; por esa razón se vincula a Coios con el poder de los oráculos, poder que compartía con su mujer y hermana, la titanesa Febe (la brillante), quien fue la primera diosa lunar, y luego reemplazada por Semele (una de las hijas de Hiperión Theia, la diosa del brillo y la luz, pero en este caso del brillo del oro y la piedras preciosas) y en ese puesto finalmente por su nieta Artemisa.

Febe3

Coios y Febe tuvieron dos hijas, una fue Leto (Latona en revisión romana), y cuyo nombre traduce ‘la oculta’, la otra fue Asteria (la estrellada). Las hijas de Coios parecen haber representado las dos ramas principales de la profecía: Leto y su hijo Apolo presidieron el poder profético de la luz y el cielo, mientras que Asteria y su hija Hécate presidieron los poderes proféticos de la noche, la oscuridad ctónica y los fantasmas de los muertos. Asteria y Leto son diosas de la noche, los hijos de Leto los luceros que traen la luz; Apolo el Sol y Artemisa la Luna; así Leto era vista como una diosa vinculada a la noche y al amanecer, al traer a luz al mundo desde la oscuridad; mientras que su hermana Asteria es la que trae la oscuridad, esto es una diosa del crepúsculo y de cuando el cielo se llena de estrellas.

En este punto es interesante observar como los distintos dioses protogonos (primigenios) fueron remplazados en funciones por los titanes, así Urano, el cielo estrellado, fue reemplazado por Coios y Crío; mientras que Nix, la noche misma, tuvo competencia con descendientes de los titanes; entre ellas las dos hijas de Coios y Febe, las titanesas Leto y Asteria; los nombres de ambas diosas traducen la oscuridad de la noche y el manto de estrellas con que se viste.

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Iniciamos con Asteria y donde algunos la vinculan con la diosa fenicia Astarté, apoyando con ello el origen de cultos orientales llegados a Grecia y vinculados a LetoAsteria, y sus descendientes; posiblemente a través de las colonias griegas asentadas en las costas orientales de Anatolia (Turquía). Recodemos que Astarté era entre los fenicios una diosa de la fecundidad y la guerra, equiparable a la Ishtar mesopotámica o a la Inanna sumeria. Pero la historia de Asteria dentro de los mitos griegos esta lejos de esa Afrodita guerrera de los mitos orientales. Asteria es primero una diosa de los ritos nocturnos y la necromancia (comunicación con los muertos), secretos que le había enseñado su madre Febe. Es esta relación con la noche lo que hace que se confundan y fundan Asteria y Nix (la noche) en los mitos, y por ello a veces se pone a Nix como madre la diosa Hécate, la diosa de las brujas.

asteria2

Hécate es en la mayoría de los mitos la única hija de Asteria y del titán Perse (el destructor), uno de los hijos de Crío; aunque otras referencia tratan de poner como padre a Zeus. Esta segunda ascendencia es colocada realmente, como al igual con Afrodita (nacida de la sangre de Urano), para evitar que la diosa del amor dispusiera del libre albedrío por encima del rey de los dioses; y al poner a Zeus como padre de Hécate se cumple con la misma función. La tradición dice que aquellos titanes que se unieran y lucharan de parte de los dioses conservarían sus reinos; Hécate estuvo entre los titanes que apoyaron a los dioses, y por ello conservó su dominio en los cielos, la tierra y el inframundo, siendo así una de las diosas con mayor poder dentro mundo griego.

De los amores entre Asteria y Zeus se cuenta una segunda historia de la titanesa; Zeus, tras haber logrado el control del mundo, se dedicó, como muchos dioses padres, a poblar el nuevo reino con sus vástagos. Entre las muchas féminas perseguidas por el dios tenemos a Asteria, pero la diosa no se dejo alcanzar, y cuando el dios estaba por agarrarla se trasformó en una codorniz y salto al mar. Los dioses de las aguas al ver que se ahogaba la convirtieron en una isla flotante, conocida como Ortigia (la isla de las codornices) y que luego sería renombrada como Delos.

Hécate, la hija de Asteria, es una diosa de la noche, la magia, la luna (nueva), los fantasmas y la brujería. Su culto, al igual que muchos de sus parientes, parece provenir del Asia Menor y de la región de Tracia (al sureste de los Balcanes); donde era adorada como una diosa de los partos. Con el tiempo los niños no bautizados, o aquellos que morían en los partos se decía que pasaban a formar parte de los espectros que la acompañaban; de ahí que la volviera una diosa de los fantasmas.

hecate

Hécate formó parte de un grupo exclusivo de diosas vírgenes, como Atenea, Artemisa, Astrea, Ilitía y Hestia (por citar algunas); se relaciona con su prima Artemisa por ser al igual que ella una diosa de los bosques, con su abuela Febe, por ser una diosa lunar; se le confunde con Desponia (una hija de PoseidónDemeter) y que era una antigua diosa ctónica micénica de la vida, la muerte y la resurrección, y cuyo culto luego se fundió con el culto de su media-hermana Perséfone (hija de Zeus y Demeter); de igual forma se la confunde con la diosa del mar, Ceto, la señora de los monstruos marinos, y por ello en algunas versiones se dice que Hécate era madre de Escila con Forcis, dios marino de las profundidades, que era para todos los efectos el esposo de Ceto. Todas estas asociaciones a otras diosas provienen seguramente de los intentos griegos iniciales de introducir este culto oriental dentro de sus propios mitos; por ello la diosa tenía reinos en el cielo (como una forma de la luna), en la tierra (como señora de los bosques), y del inframundo (como señora de la muerte y resurrección).

Hécate suele ser representada como una mujer que lleva una antorcha y que se aparece en las encrucijadas, por ello los romanos también la identificaron con su diosa local Tribia, que justamente regía en las encrucijadas; estando ambas vinculadas así a los destinos y los misterios. Más tarde y con el paso de la Edad Media se la volvió una figura de tres rostros, o tres mujeres unidad por la espalda; para identificarla como una diosa triple, como muchas de las diosas de las tradiciones celtas; y donde Shakespeare tomo inspiración para sus tres brujas de Macbeth.

Pero en los primeros tiempos (durante los titanes), Hécate era como su abuela Febe una diosa de la luz (de la Luna), a la que se le pedían deseos; principalmente nacimientos de niños sanos; pero cuando Artemisa (su prima) toma el carro de la Luna y remplaza de la diosa Semele, Hécate poco a poco se va volviendo una diosa de la oscuridad, para finalmente ser asociada a las noches de Luna Nueva, cuando sale con un jauría de perros fantasmas y es acompañada de espectros infernales, como el demonio Espusa (un espectro devorador de carne humana y con la capacidad de cambiar aspecto), esta imagen en el mundo medieval se vinculo también a la diosa lunar Diana (la Artemisa romana) y se fundió con Titania (la reina de las hadas, y cuyo nombre nos recuerda que se trataba de una hija de los titanes).

De Hécate hay pocas historias y mitos, en parte por haber sido absorbida o asociada con otras diosas. Sin embargo sus animales acompañantes si formaron parte de mitos importantes. Se dice que su principal mascota era una perra negra. Los mitos señalan que se trataba de la reina Hécuba, la reina de Troya; que cuando ya iba como esclava, tras la caída del reino, los vencedores pararon en el reino en Tracia del rey Poliméstor, donde ella había enviado a su hijo Polidoro para salvarlo de la guerra. Hécuba descubrió para su horror que su único hijo que ella asumía vivo y libre, había sido asesinado por Poliméstor para quitarle los bienes que había traído. Hécuba furiosa logra escapar de sus ahora nuevos amos, entra al palacio del rey, donde se vengó sacándole los ojos y matándolo junto a dos de sus hijos. Unas versiones dicen que los guardias griegos la alcanzaron y asesinaron; otras que escapó al bosque donde terminó muriendo de dolor por la suerte de sus hijos, o que se lanzó por los riscos para caer a las aguas del mar. En cualquiera de las versiones los dioses (o Hécate) transformaron su alma en pena en una perra; quien quedo luego como familiar (animal que acompaña siempre a las brujas) de Hécate.

El segundo familiar de la diosa de las brujas es un turón (un pequeño carnívoro pariente de las martas, hurones y comadrejas); según los mitos se trato de una sierva de Alcmena (la madre de Heracles/Hercules); Hera sabiendo la promesa que hizo Zeus de que el próximo hijo varón de la casa de Perseo sería rey, y consciente de que Alcmena esperaba un hijo de su infiel esposo, deseo la muerte del niño y la madre; para ello envió a su hija Ilitía (diosa de los partos), o fue ella misma, a demorar el parto de la adultera y acelerar el parto de otra reina rival Nícepe; así Nícepe tuvo un niño a los siete meses de embarazo, y Euristeo se volvería rey de Micenas por la promesa de Zeus; pero Alcmena, embarazada de gemelos no podía parir; Ilitía (o la misma Hera en otras versiones, se aclara que Hera era para muchos no sólo la diosa del matrimonio, sino también de los partos, absorviendo a Ilitía, que era posiblemente una diosa más antigua, y transformándola en una de sus hijas, o manifestaciones) se había ubicado en entrada de la sala de parto y cerrado las piernas; buscando con ello la muerte de los niños y la madre. Eso lo hubiera logrado si no fuera por Galantis, la sierva de Alcmena, que al descubrir lo que ocurría salió de la habitación de su ama gritando, «han nacido, han nacido los niños»; la diosa sin entender lo que pasaba abrió las piernas y los mellizos Alcides (Heracles) e Ificles nacieron finalmente; furiosa por el engaño Ilitía (o la misma Hera, según versiones) transformó a Galantis en un turón; que luego fue recogido por Hécate.

El último mito griego importante donde aparece Hécate fue cuando ayudo a Demeter, a rescatar a Perséfone de los infiernos; Hécate acompañó a Demeter a descender al inframundo a buscar a su hija, avanzando adelante con dos antorchas en sus manos, y seguida por la diosa de las cosechas. Luego acompañó a la chica, junto con Hermes, a regresar a la superficie. Dado que la joven debía regresar cada año al inframundo, era acompañada en el trayecto y en su permanencia en el reino de Hades por Hécate, quien asumió de esta forma su labor ctónica. Hécate, se volvió así, junto con Hermes, en la diosa de los fantasmas, sirviendo al igual que el mensajero de los dioses como una diosa psicopompa.

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Leto (la oculta, la recatada) tuvo una suerte distinta a su hermana; se convirtió en una de las tantas aventuras famosas del padre de los dioses (Zeus), fruto de esa relación nacieron dos mellizos: Apolo y Artemisa, quienes pasaron a convertirse en dioses importantes del Olimpo. Leto es considerada la diosa de la maternidad, a ella se le piden los embarazos y esta relación se refleja en el fuerte lazo que tuvo con sus hijos.

Cuando Hera, la esposa de Zeus, supo de esta relación adultera persiguió a la amante y prohibió que se le diera lugar de reposo en cualquier tierra emergida (continente e isla); y a su hija Ilitía le prohibió ayudar en el nacimiento de los hijos de Leto. La hija de Febe recorrió las tierras, montes y campos, y al final islas, buscando un lugar donde esconderse de esa persecución y poder escapar de la furia de Hera. Al final encontró refugio en la isla flotante de Ortigia (su hermana transformada), que no era tierra fija, ni isla; ahí tuvo dolores de parto durante nueve días, varias diosas se condolieron de sus dolores, entre ellas: Dione (madre de Afrodita), Rea (la madre de Hera), Temis (la madre de las Horas, diosas tutelares de la ley, la paz y la justicia), incluso Theia (la madre de Helios, SemeleEos), tuvieron que intervenir para aliviar los dolores del parto que no ocurría.

Las diosas se vieron en la necesidad de usar a Iris, la mensajera de Hera, para que la diosa del arco-iris hablara con Ilitía lejos de su madre y la chantajeara con un hermoso collar a cambio de permitir el parto de los dioses que venían. Ilitía aceptó el trato y permitió que parto ocurriera. Primero nació Artemisa, y la niña ayudó luego a su madre en el nacimiento de su hermano Apolo. Se cuenta que tal fue la impresión por el dolor que había experimentado su madre, que Artemisa juró que nunca permitiría que varón alguno la tocara y la embarazara; así Artemisa se volvió una diosa siempre virgen. Dado que Artemisa había ayudado a nacer a su hermano, por este acto, la chica también se convirtió en una diosa de los partos, así sustituyó, complemento y se fusionó a Hécate y a Ilitía en esas menesteres en la tradición griega.

Tras el nacimiento de los hijos de Leto, la isla de Ortigía fue fijada en el mar y se la llamó Delos, donde hay un oráculo importante de Apolo, quien entre sus muchos nombres recibe el de Febo (el brillante) y heredó de su abuela Febe el don de la profecía.

Leto logro volver al continente nuevamente perseguida por la furia encendida de Hera, y en Delfos fueron, la madre y los niños, atacados por la serpiente Pitón (un de los tantos dragones de la antigüedad que fueron creaciones de Gea/Gaya, la tierra). La serpiente custodiaba un templo oráculo cuyos vapores permitían a las sacerdotisas adivinar el futuro. Pitón persiguió a Leto y sus hijos, en parte instigada por Hera, y en parte la serpiente conocedora de la profecía sobre que el nacimiento de los hijos de la titanesa marcaban su fin. La bestia escamosa atacó tan pronto se acercó Leto con sus hijos recién nacidos; pero la serpiente no pudo contra las flechas que le disparó Apolo, que tenía para ese entonces cuatro días de nacido. El templo paso a manos de Apolo y las sacerdotisas que lo cuidaban pasaron a servir al dios de los oráculos; desde entonces esas mujeres que se dedican al arte de la profecia se les llama pitonisas, en recuerdo a la serpiente muerta por el dios, sirven al dios de los oráculos. Apolo como dios de los oráculos divide su tiempo en dos partes, en verano está en Delfos, en invierno viaja a Hiperboria (el norte del mundo) donde regía su abuelo Coios.

Haber sobrevivido a la serpiente fue un milagro, indicaba el poder de los nuevos dioses; pero las desventuras y su ascenso al Olimpo aún faltaban; y Hera no iba ha hacérselos tan fácil. En su camino la madre quiso dar de beber a sus hijos de un estaque, pero los campesinos instigados por Hera enlodaron las aguas; ese fue el punto donde Zeus termino por intervenir, castigó a los campesinos convirtiéndolos en ranas y a vivir para siempre en el lodo; y trajo a sus vástagos al Olimpo, donde fueron recibidos por los otros dioses como iguales.

Las desventuras de Leto no acabaron ahí, tiempo después Hera envió al gigante Ticio, y este quiso violar a Leto; pero al escuchar los gritos de su madre, sus hijos intervinieron atacando con flechas al gigante, pero esta criatura ctónica era inmortal, Zeus intervino para ayudar a sus hijos, enviando a Ticio al Tartaro, donde fue atado al suelo y eran devoradas cada día sus entrañas por dos buitres o dos serpientes (comparable al castigo que sufrió Prometeo por haber llevado el fuego a los hombres). En ese punto Hera entendió que no podía seguir atacando a la amante, ello provocaba que su marido siempre se pusiera de parte de la rival, y eso podía ser peligroso para ella al final.

Leto como símbolo de la buena madre fue siempre ayudada por sus hijos. Cuando la reina Níobe se atrevió a decir que ella era mejor madre que Leto, ya que tuvo más descendencia, siete hijos y siete hijas; Apolo y Artemisa le hicieron pagar cara su ofensa. Los dioses bajaron del Olimpo y mataron a todos los hijos de la reina, Apolo a los varones y Artemisa a las chicas; aunque algunas versiones señalan que dejaron vivos a uno de los chicos, Amiclas; y a una de las chicas MelibeaNíobe tuvo tanto dolor por la muerte de sus hijos que se quedó inmóvil y los dioses la transformaron en piedra. Amiclas fundo luego una ciudad cercana a Esparta que lleva su nombre, lugar donde se dice que fueron asesinados años después el Rey Agamenon y la princesa troyana, convertida en esclava, Casandra. Por su parte Melibea desposo a Neleo y fue madre del argonauta Hector, quien vivió lo suficiente para, aún siendo un anciano, participar en la guerra de Troya como asesor de los griegos.

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Si bien las crónicas no reconocen más hijos a la pareja de Coios y Febe, existe un titán cuya paternidad no es fijada por ningún historiador, pero cuyo nombre lo vinculan como una versión masculina de Leto; este titán se le conocía como Lelantos (quien se mueve sin ser visto, el oculto). Lelantos era el dios de los bosques y la cacería en el reinado de los titanes, y cuyo culto principal en Grecia se ubica en Eubea (la segunda isla griega en tamaño y cercana las regiones de Ática (Atenas)Beocia (Tebas) donde hay una llanura con el nombre de Lelantum, que fue muy disputada en la antigüedad por ambas regiones continentales), y se le rendía culto en Frigia (región de Anatolia, Turquía), junto a su hija, indicando que se trataba de un culto oriental llegado a tierras griegas.

Lelantos3

A Lelantos se le conoce una sola hija, Aura, la diosa de las brisas, niña que tuvo Lelantos de sus amores con la oceanide Periboia (rodeada de ganado), una diosa de las corrientes de agua que fluían por entre los bosques y campos, donde venados, ciervos y otros rumiantes iban a beber. Aura, se decía que corría a tal velocidad que se la vinculó a las brisas de los campos, y su nombre paso a representar todo un grupo de ninfas vinculadas a las brisas frescas; aunque ninguna tuviera parentesco con la diosa en específico, (similar a como ocurrió con Halia, diosa de la isla de Rodas, que su nombre paso a agrupar al resto de las diosas que gobernaban en las distintas islas del Egeo).

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Aura era también una diosa de la cacería, se decía que reinaba en los bosques y forestas de Frigia (centro de Anatolia), y igual que Artemisa, y virgen, como corresponde a las diosas tutelares de los bosques impenetrables; pero se atrevió a juzgar a su prima, calificándola como de demasiado femenina para ser una virgen, [Aquí sin ofender al lector uno piensa mal y ve a estas diosas, acompañadas por distintas ninfas, como chicas lesbianas, y Aura seguramente entra dentro del estereotipo donde las lesbianas son como mujeres con pinta de machos, y así osa hacer esa comparación entre ella y su prima].

Artemisa sin embargo no es una diosa que se tome las ofensas sobre este punto tan a la ligera; habló primero con Nemesis, la diosa de la venganza, para pedir que se cobrara esta ofensa convirtiendo a la chica en piedra, pero Nemesis se abstuvo de actuar de esa forma señalado que no atacaría a una niña hija de un titán (Lelantos), pero indicó a la diosa que tal ofensa no se quedaría sin castigo. Dioniso, que en esos tiempos andaba por esos bosques en compañías de sus sátiros, bacantes y otras bestias, se encontró con Aura y la persiguió hasta que finalmente la violo. Fruto de esa unión Aura quedó embarazada de gemelos, y tal acto terminó por enloquecerla. Durante el embarazó Artemisa se acercaba a la chica y le decía cosas como: «mojigata, por que vas tan despacio y ya no vuelas como el viento y corres ligera». Cuando nacieron los gemelos, después de un parto largo e interminable, provocado también por Artemisa como parte de su venganza, Aura en su locura agarró a uno de los bebes y lo descuartizó, Artemisa vio con horror el acto de esta madre desnaturalizada y salvo al segundo niño, antes de que Aura lo destrozara también, y escapo con la criatura ajena. Aura sin embargo no superó la locura de haber sido violada y haber engendrado vástagos al dios de los excesos, finalmente se lanzó de los acantilados para morir ahogada; Zeus la transformó en fuente del río Sangario, río que corre por la región de Frigia.

yaco

El hijo de Aura y Dioniso fue llevado por Artemisa a Eleusis, una ninfa (oceánide) que reinaba en una región campesina cercana a Atenas, donde la población toma el nombre de la ninfa y era el lugar, según los mitos locales, donde fue raptada la hija de la diosa de la agricultura por el dios Hades. La ninfa recibió al chico y lo llevó con los sacerdotes del culto a su padre (Dioniso). El niño fue llamado Yaco (el que llora, o el nacido dos veces), y según las leyendas se volvió un heraldo del dios, y luego en la tradición su culto se fundió con el de su padre, llegando así a ser un sobrenombre del mismo dios de las orgías.

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Los misterios eleusinos

Según los mitos, Demeter empezó la búsqueda de su hija en aquellas tierras y llegó al palacio de Céleo y la reina Metanira, reyes del lugar, haciéndose pasar nodriza donde cuidó del bebé de los reyes; y en agradecimiento por su ayuda quiso hacer inmortal al hijo de los mismos; pero cuando una noche, tras frotar al niño Demofonte con ambrosía y ponerlo luego sobre el fuego para quitarle la piel mortal, fue sorprendida por Metanira, se rompió el encantamiento y el infante fue devorado por las llamas. Demeter recobró su apariencia divina y abandono el lugar, no sin reprochar a los mortales su impiedad; pero no antes de dar a Triptólemo, el hermano del niño muerto (o primo según otras versiones al hacerlo hijo de Dysaules, hermano de Céleo), unos granos y enseñarle a cultivar la tierra, misma que había quedado desolada y sin ganado tras la visita de Hades al sitio.

Se aclara que en algunos mitos Triptólemo es uno de los hijos de la misma ninfa Eleusis y Trochilo (que traduce rueda «de molino», y quien era uno de los sacerdotes de Demeter, en otros la pareja son padres de Céleo y Dysaules), Triptólemo, como hijo de Dysaules, era hermano de Eubouleos/Eubulo (buen trato), otro dios menor de las cosechas. Pero otros mitos ponen a Eubulo como hijo de Demeter y del dios cretense Carmanor (el cosechador, un dios menor local de la agricultura en Creta y de ascendencia desconocida, pero que se identifica con Yasión, el hijo de Zeus y la pleyade Electra; y a quien también se le compara con Atis, el amante de la diosa Cibeles en Frigia). Así Eubulo y Triptólemo son equiparables a otros dioses menores como Pluto (riqueza «agrícola») y Bootes/Filomeno (el que ara la tierra), ambos hijos de Demeter con Yasión, que como dioses ctónicos pasan a formar parte de los misterios eleusinos y fusionándose todos entre sí como dioses menores de las granjas, los cultivos y las cosechas.

Se cuenta que Triptólemo se volvió un héroe y viajó por el mundo enseñando como cultivar el grano, llegando hasta las tierras escistas (pueblo que habitó las estepas del centro de euroasia, en tierras que iban más allá de los montes Caucasicos, al norte de los mares Negro y Caspio, llegando sus fronteras a tocar las tierras rusas al oeste, las chinas al este, a siberia al norte y las tierras persas al sur); pero Linco, el rey del lugar se rehuso en enseñarlas a su pueblo y quiso matar al héroe. Demeter castigó el rey escista convirtiéndolo en un lince, y a esas regiones las condeno a que jamas podrían cultivar nunca nada, explicando así el modo de vida nómada de criadores de caballos y camellos de esos pueblos. Luego Triptólemo fue divinizado y se convirtió en un dios menor de la cosecha.

misterios eleusinos

Yaco también paso a formar parte de los misterios eleusinos, donde como un joven que lleva dos antorchas (aquí a semejanza de Hecate) acompañaba a la diosa Perséfone en su regreso del inframundo a la superficie en primavera para estar con su madre Demeter, la diosa de la agricultura. Es mencionado en esta actividad, y como una forma del dios Dioniso (su padre) por el escritor de comedias Aristófanes, en su obra «Las Ranas»; que justamente fue compuesta para esas fiestas.

Yaco, como dios menor de la cosecha se asocia con Eubulo y Pluto; y también se junta y fusiona con otros cultos antiguos como el de Zagreo, hijo de ZeusDemeter, o de ZeusPerséfone en otras versiones, muerto por los gigantes por instigación de Hera. Apolo sólo pudo rescatar su corazón y Zeus lo uso para dar vida a Dioniso al fecundar de la princesa Semele, princesa que al poner a prueba la divinidad de su amante termina muerta, lo que obliga a  Zeus a recoge nuevamente a la reencarnación Zagreo en el niño no nato y le permite terminar de crecer en su muslo, de ahí que se diga que Dioniso, al igual que Yaco, ha nacido dos veces.

Yaco se le vincula también con cultos como el de Fales (falo, pene), un sátiro que formaba parte de la comitiva de Dioniso y que era el dios del adulterio y la pederastia (abuso sexual a niños); y cuyo culto se fundió luego con el culto a Príapo, un hijo de Dioniso y Afrodita quien recibió la maldición de Hera, por su odio de madrastra contra el primero y celos contra la segunda, maldijo al niño para que naciese deforme (enano y con genitales enormes), por ello la diosa lo abandonó al nacer (y desconoce tener tal hijo) y fue recogido por unos campesinos, donde Príapo se volvió luego en un dios vinculado a los rebaños de cabras y ovejas, las abejas, el vino y los cultivos de la huerta. Este dios menor rústico de origen frisio era famoso por su gran dotación siempre en erección para indicar la fertilidad, y cuyas estatuas eran colocadas en los jardines (como hoy las personas colocan gnomos, o espantapájaros) para pedir por la fertilidad de los mismos y proteger el huerto, llegando su culto a ser muy común incluso en tiempos de la Roma imperial.

Yaco también se funde con otros cultos fálicos como los de los sátiros: Ortanis (erecto), Tychón (semental) y Conisalo (lascivo), posibles hermanos (hijos de Dioniso) y quienes acompañaban en la comitiva del dios del vino, y al mismo Príapo.

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Aunque Coios (Ceo) tiene sólo la descendencia indicada previamente, algunos mitólogos proponen relación entre este titán y la mitología nórdica. Las raíces las mitologías (greco-romana, nórdica y celta) se encuentran en la rama indoeuropea, y donde cada región dio su propio sabor local. Un ejemplo de ello es el titán Japeto, que reina en occidente estaba desposado con la diosa (oceanide) que reinaba en Anatolia (región que para ese entonces era simplemente conocida como Asia); en la tradición semita uno de los hijos del Noé bíblico es Jafet (Japhet), no dejan de ser fonéticamente ambos nombres muy similares, más cuando este fue, según la tradición hebrea, Jafet el padre de todos los pueblos arios, y del cual se dice que él y su familia se establecieron justamente en la región montañosa al norte que hoy conocemos como Turquía, para ser esto todo una simple casualidad.

Otra comparación similar tenemos con el dios Váruna de India, que es el dios del mar o las aguas, (incluidas las aguas de lluvias, esto es que el mar y el cielo son su reino); pero hermano de Váruna era Mitra (el sol), por tanto, si Mitra representaba el día, Váruna era el cielo estrellado de la noche, y el culto a Váruna se extiende hasta formar parte de los mitos hititas, pueblo de la hoy Turquía; y de ahí a los griegos con Urano no hay mucha distancia.

Al este de Europa, en Galia (Francia) los pueblos celtas adoraban a Taranis (el atronador), dios de las tormentas, similar al Júpiter romano, Taranis desapareció durante el medievo cuando los mitos celtas fueron reemplazados por los cultos cristianos; pero el dios sobrevivió asimilado por los pueblos más al norte, y guarda su nombre y poderes mucha similitud con el nórdico Thor. Similar destino tuvo el rey del panteón celta galo, Esus, cuyo nombre parece derivar del vocablo latino «herus» que traduce «señor»; a este dios se le sacrificaban víctimas humanas colgándolas de los arboles; esta costumbre también se aplicaba al dios nórdico Odín, del que se dice que para alcanzar la sabiduría se colgó del árbol de la vida boca abajo durante nueve días. Entre los celtas de Irlanda son muchos los cuentos que narran la lucha entre los hijos de la diosa Dana (los Tuatha Dé Danann) y los Formorianos, antiguos habitantes del sitio y que suelen ser asociados a gigantes y/o demonios; entre esos monstruos se cita a un dios cíclope, Balor, que al abrir su único ojo fulminaban con la mirada a los que lo veían. No deja de ser comparable el poder de este cíclope con el del galo Taranis, el Júpiter romano o el Zeus griego; y más todavía cuando se dice que Odín es un dios tuerto (de un solo ojo); así las distintas mitologías tienen puntos de encuentros que muestran un origen común.

Por otra parte se tiene que Zeus, de donde deriva el vocablo latín: Deus (Dios), también tuvo su avance al mundo germano; con el nombre Ziu, que nos recuerda fonéticamente a Ceo/Coios. La palabra para «Dios» en el idioma proto-germano es: «Thiwaz», que a su vez deriva de proto-indo-europeo «Dieus». Ziu por tanto en el viejo alto alemán también traduce «Dios» entre los pueblos teutones, y en un principio este era el rey de los dioses, un señor de la ley y el orden. Entre los ingleses el vocablo antiguo se escribe Tiw/Tiu/Tew, entre los godos (un pueblo germano) se escribe Tyz, en noruego antiguo era Ty, y en sueco antiguo era Ti. Hoy modernamente a este dios de los pueblos del centro-norte de Europa se le llama Týr/Tyr, y es el dios de la guerra; quien sacrificó su mano cuando engaño al terrible lobo Fenris para que los dioses nórdicos lo ataran.

Hasta el siglo III el dios Tyz era líder del panteón de los pueblos godos, en algún momento de la historia durante el medievo Wotan/Wodan/Odin asumió el control del panteón y Tyr fue convertido en uno de sus hijos; pero, y si uno hace una asociación inversa, y si en los primeros tiempos, antes de la edad media y los vikingos; si Odin, el Wotan de los teutones, era hijo de Zio en la tradición germana de los antiguos pueblos, entonces podemos poner a Coios/Ceo como el padre de Wotan (hoy Odín); y así el titán del norte había conocido (en el sentido bíblico del termino) a una gigante de los hielos y su descendencia fueron los dioses nórdicos. Bajo este esquema, Odín y Zeus son literalmente primos, por no decir iguales. Ello también apoya ideas como las descritas por X. B. Saintine (Mitologías del Rin/Edicomunicación, 2000) donde los dioses nórdicos llegaron desde el sur a dominar las frías regiones del norte, lugar donde hasta entonces sólo reinaban los gigantes de la escarcha, los krakenes y otras bestias terribles; eran estos dioses el calor del verano quienes derriten los glaciares y los iceberg; pero cuando el invierno regresa, estos dioses se ocultan tras las murallas del Valhalla para soportar los fríos del invierno.

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crio4

Crío (Krío/Crius) es el señor del sur; literalmente es el que mide; fue el titán de la ganadería; dividió los cielos en doce partes y puso entre las estrellas los símbolos para marcar las estaciones; y marcó su estación, la primavera, con sus animales: el carnero (Aries), seguido del toro (Tauro), y más arriba la constelación de Auriga (quien carga unas cabras), así estos ganados marcan el inicio del año (entre los antiguos el año iniciaba en primavera, por ello diciembre no es el mes doce, sino el décimo; los romanos fueron los que movieron el inicio del año a como lo usamos hoy día).

La esposa de Crío no fue ninguna de las titanesas (alguna de sus hermanas), sino Euribia (la de gran fuerza) una hija del mar (Ponto). Euribia era una diosa de las aguas, su fuerza se muestra en las tormentas y de los vientos huracanados; y sus descendientes fueron los vientos que usan los navíos y las estrellas que los guían en la noche. Hijos de la pareja fueron tres: Perses (el destructor), Palas (el que blandea la espada) y Astreo (el lleno de estrellas).

Perses4

Perses era como indica su nombre un dios de la destrucción; su furia arrasaba con aquello que se le pusiera en frente; representaba la fuerza de las tormentas y la furia de los elementos. Perses tuvo por amante a Asteria, contraparte femenina de su propio hermano, fruto de esa unión fue Hecate, una diosa de la oscuridad y la noche. [Nota: en la tradición griega hay al menos cuatro Perses: el titán, una oceánide, un hijo de la propia oceánide y un hijo de héroe Perseo con Andromeda].

palas

Palas, es el titán de la guerra, equivalente al Ares/Marte de los dioses olímpicos. Este titán fue esposo de Estigia, la diosa del río que rodea el inframundo. Palas con la diosa del odio tuvo cuatro hijos, dos varones: Kratos (poder/fortaleza/resistencia) y Zelos (rivalidad/orgullo), y dos chicas: Bia (fuerza/violencia) y Nike (victoria). [Nota: se señala igualmente que hubo varios personajes con el mismo nombre; entre ellos un gigante, y la hija de Tritón, muerta accidentalmente por Atenea, quien en su recuerdo tomo su nombre y se hizo llamar Palas-Atenea y algunos príncipes de las leyendas griegas].

Cratos y Zelo

Cuando se presentó la disputa por el poder entre los titanes y los olímpicos, entre los primeros que fueron a unirse a los dioses se encontraban Estigia y sus hijos. Por tal favor en pago Zeus acordó que los juramentos divinos se hacen a Estigia, quien puede quitarle el poder a los dioses si se atreven a faltar a su palabra, y sus hijos se convirtieron en la guardia pretoriana del rey del Olimpo; indicando que tras el rey existen el poder, la fuerza, el orgullo y la victoria. Cuando Prometeo fue encadenado en el Cáucaso, Bia y Cratos lo agarraban mientras Hefesto ponía las cadenas.

Bia

Con el tiempo Nike se hizo compañera de Atenea, era una forma sutil de decir que la victoria no siempre acompaña a los más poderosos, sino a los más inteligentes. Por su parte Bia ha seguido apareciendo en la iconografía moderna; se le representa como una doncella que abre sin esfuerzos la boca de un león (carta del Tarot arcanos mayores n°XI); donde el simbolismo moderno la pone como la sabiduría que vence a la fuerza bruta, lejos de su versión original que era justamente la fuerza sin control.

Nike

El último de los hijos de Crios y Euribia fue Astreo; literalmente «el lleno de estrellas»; fue el dios de la astrología, y su esposa fue la diosa de la aurora, Eo; sus hijos fueron los cuatro grandes vientos: Bóreas (viento del norte), Céfiro (viento del oeste), Noto (viento del sur) y Euro (viento del este).

Astreo2

A estos se le suman los cinco planetas (estrellas errantes), que eran imaginados por los griegos como niños jugando/corriendo en los cielos: Estilbon (Mercurio), Fosforo (Venus), Piro(Marte), Faetón (Júpiter, no confundir con el hijo de Helios de igual nombre) y Faenon (Saturno); a Venus en particular se le distinguen con varios nombres, según sea visible al amanecer o al atardecer (Fósforo y Héspero, o Lucifer y Vespero entre los romanos).

Euro

Euro es considerado no sólo el dios del viento del este, sino también representa al otoño como estación, se le representa como un hombre barbudo que lleva una pesada capa, anunciado los fríos por venir, vivía al oriente, donde nace el sol, en el propio palacio del dios Helio. Su hermano Notos, representaba la temporada del verano, y se le pone llevando un ánfora, indicando que es el viento que trae las tormentas llenas de agua desde el sur al final del verano, se decía que habitaba en Etiopía.

Noto

Céfiro es el viento que sopla en la primavera, suave y cálido es imaginado como un chico con un manto de flores. Se decía que vivía junto con su hermano Bóreas, en un palacio ubicado en Tracia (los Balcanes); estaba relacionado con los cisnes, y se dice que cuando Faetón cayó fulminado por el rayo de Zeus, los cisnes lloraron [Nota: en el mito Cicno, el amigo de Faetón, lloró a su amigo muerto y fue transformado en cisne, aves que huyen del calor del sol en verano subiendo al norte al llegar la primavera], y en su canto fúnebre fueron acompañados por Céfiro.

cefiro3

Los mitos dicen que Céfiro y Apolo competían por los favores de un joven espartano, Jacinto; cuando el chico prefirió al dios de los oráculos, Céfiro soplo con fuerza y provocó que un disco de piedra usado en las prácticas deportivas regresara y golpeara en la cabeza a Jacinto; dejándolo muerto en el sitio; Apolo castigó al rival rompiéndole las alas, desde entonces el viento del oeste no es más rápido y fuerte que una suave brisa. Apolo finalmente transformó la sangre de Jacinto derramada en la tierra en la flor que lleva su nombre.

Céfiro tuvo entre sus amantes a la ninfa Cloris, (Flora entre los romanos), una ninfa de las flores y de la primavera que habitaba en la isla de los Bienaventurados (donde iban los héroes tras morir); la hija de la pareja fue Carpo, la diosa de los frutos. También se dice que tuvo amores con una de las arpías (vientos de tormenta), y fruto de esa unión fueron los caballos: Janto y Balio, caballos que Poseidón regaló al héroe Peleo por su boda con la nereida Thetis, y que fueron heredados por Aquiles. Y fueron la pareja (Céfiro y la arpía) también padres de: Flogeo y Harpago, los caballos de los Dióscuros: Cástor y Pólux. Otra de las amantes de Céfiro fue la diosa Iris, la mensajera de Hera; fruto de esa unión nación Poto (el deseo; uno de los erotes, dioses menores que acompañaban a Afrodita).

Carpo_Pomona

Carpo era la diosa que daba sabor a los frutos, tuvo poco culto en Grecia, pero en Roma era conocida como la diosa Pomona; que era la diosa de los frutos y de los arboles frutales. Pomona, como diosa de los arboles se vio perseguida por muchos pretendientes, incluidos los libidinosos sátiros; por ello para escapar de estos avances se encerró en su huerta. El dios romano Vertumno, restos un antiguo dios menor ctónico de origen etrusco, Voltumna, que presidía las siembras y los cultivos, y realmente amaba a la ninfa, terminó disfrazándose de anciana para poder hacerle la corte a la diosa de los frutos; a la que finalmente conquisto. No hay fuentes que aclaren el parentesco de Voltumna/Vertumno; se le relaciona con Tinia (el padre de los dioses etruscos, equivalente al Júpiter romano), pero por su naturaleza ctónica recuerda más a una forma masculina de la diosa Demeter; siendo su equivalente más cercano en la mitología griega al dios menor Yasión, o sus hijos: Pluto y Bootes/Filomeno, frutos de su relación Demeter.

Boreas

De todos los vientos, quizás el más fuerte y temido era Bóreas (el devorador), el frío viento del norte y dios del invierno. A Bóreas se le ponen como hijos a varios caballos; entre ellos doce caballos inmortales que tuvo con las yeguas de Erictonio, rey dárdano, pueblo de Anatolia emparentado con los reyes de Troya; y de los cuales se dicen que eran expertos jinetes y que sus caballos corrían tan rápido y ligeros que no pisoteaban las espigas de los campos; esos caballos fueron regalados por Zeus al rey troyano Laomedonte por el rapto de Ganimedes. También a Bóreas se le da la paternidad de los cuatro caballos de la cuadriga del dios Ares; y los caballos Jantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), que tuvo con otra arpías (al igual que su hermano Céfiro, y por ello el nombre de las bestias se repiten y confunden), caballos estos que fueron dados al rey ateniense Erecteo por el rapto de su hija Oritía. Las ninfas de las brisas, conocidas colectivamente como Auras, son puestas como sus hijas; paternidad que comparte con el poderoso Océano.

También entre los descendientes de Bóreas se citan a los habitantes de Hiperbórea, una tierra mítica más allá de Tracia, y que era hogar de Apolo, donde se cultivaban las manzanas doradas que se usaban para hacer la ambrosía; se incluye la paternidad de los gigantes de Hiperbórea, tres en número según fuentes, a los que se le atribuía unos seis codos de alto (unos tres metros) y que eran sacerdotes y guardias de Apolo en sus vistas al norte. [Aquí el mito se funde con la versión nórdica de las manzanas de la diosa Idunn que daban juventud a los dioses del norte, y con las Hespérides, que habitaban una tierra mítica (en este caso al oeste) donde también se cultivaba la prodigiosa fruta].

El gran amor de Bóreas fue una princesa ateniense, Oritía (cuyo nombre traduce algo como «sacrificio en la montaña»), su padre el rey Erecteo se negó a dar la mano de la chica, señalando como muy frías las tierras (Tracia/Balcanes) de donde era el pretendiente; aún así Bóreas raptó a la joven y la llevó a su reino, donde vive desde entonces. Los atenienses fruto de esa unión se consideran a si mismos parientes del dios del invierno.

zetes y calais

Fruto de esos amores entre de Bóreas y Oritía nacieron los mellizos: Zetes y Calais, y la ninfa Quíone (nieve). Los chicos, Zetes y Calais, fueron famosos héroes, heredaron de su madre una extraordinaria belleza, y de su padre un furor incontenible y un par de alas, que les surgieron en la pubertad, y que les fueron muy útiles en sus correrías. Entre sus aventuras está haber formado parte de grupo de los argonautas, y liberar a Fineo del tormento de las arpías y este a cambio les dijo a los argonautas como llegar al reino del rey Eetes, en Cólquide.

Quíone

Se cuenta que Quíone tuvo un hijo con Poseidón, Eumolpo, quien se volvió un rey de Tracia, y disputó a su abuelo las tierras de Eleusis. Para ganar la guerra entre ambas ciudades, Erecteo sacrificó a su hija menor Ctonia, quien fue acompañada en el sacrificio por sus hermanas Protogenia y Pandora. La muerte de su hijo Eumolpo fue cobrada por Poseidón al pedir a su hermano, Zeus, que matara al vencedor con un rayo. [Nota: se aclara que en los mitos hubo varias princesas con el nombre de Ctonia, la más famosa era hija de un rey de Argos (nombres del rey en discusión), cuando Demeter buscaba a su hija, este rey se negó a darle hospitalidad, pese a los ruegos de su hija; Demeter castigó a rey provocando un incendio que arrasó la ciudad, y se llevó a Ctonia, quien construyó un santuario a la diosa en la ciudad de Hermíone, ubicada un poco más abajo en la costa del Peloponeso.]

Independiente de estos relatos, es notable el simbolismo entre Bóreas (el viento frío que sopla en invierno), Oritía (la montaña) y la hija de ambos Quíone (la nieve que cubre las montañas en invierno). Algunas fuentes ponen a los hiperbóreos y a los gigantes del norte como hijos de Quíone.

El paralelismo entre el invierno, el viento del norte y la nieve se da también en otros pueblos, podemos citar los cuentos rusos donde: Ded Moroz (padre invierno, llamado también Morozko) es acompañado por una niña, (su hija o nieta) Snegurochka, la diosa de la nieve. En los mitos nórdicos Skaði (la diosa de los patines, de la nieve y el invierno, señora de Escandinavia) es hija del gigante Thiazi, quien representa al frío viento del norte.

Entre los celtas la diosa de la nieve generalmente era una anciana, que era a su vez la nieve y el invierno mismo. Los primeros cristianos, como una forma de frenar su culto, la vincularon con Hécate y la compararon con una bruja. Pese a ello Cailleach, que era una forma de Arianhrod, la diosa lunar de los tejidos y los telares, (de ahí su vinculación con la diosa de las brujas) sobrevivió; y entre los pueblos teutones en los cuentos y se le conoce como: Frau Holle (Madre Nieve), nombre que deriva de la diosa teutona Hulda o Holda, equiparable a Hécate, por salir en las noches sin luna con una jauría de perros fantasmales en una caza salvaje (a buscar almas que arrebatar a los vivos).

Por su nombre a Holda se la vincula con las hadas escandinavas conocidas como Huldras, sirenas de los ríos y arroyos que buscan incautos a los que atrapar y ahogar; de aquí a las Damas Blancas, espíritus que como fantasmas avisaban de la muerte a quienes las encontraran (similares a las Banshees irlandesas) se tienen en todo el folklore europeo. En los alpes a Frau Holle se la relaciona con otra vieja diosa pagana: Perchta o Berchta (Bertha en ingles), un espíritu femenino vestido de blanco; que era también una diosa del hilado y el tejido. Viven los mitos en los cuentos del hada malvada que aparece en la Bella Durmiente, o las historias de Blancanieves, donde el nombre no responde sólo al color de la piel, sino al simbolismo del invierno, y los mitos ctónicos de muerte y resurrección. En tiempos modernos Bertha ha sido asociada a Santa Lucia y las luces del invierno (recordemos además que Arianhrod no solo es una diosa lunar, sino también diosa de las espectrales luces del norte, luces boreales, o auroras polares, que para muchos eran los fantasmas en su camino a los cielos).

Algunos ponen a Hulda/Arianhrod/Bertha/Cailleach como las versiones celtas y germanas de la diosa Friga, la diosa nórdica que tejía en su telar las de las nubes y que era la esposa oficial de Odín. La relacionan también con la reina de las hadas germanas Griselda, que asume la forma de ciervos (animal tótem de Artemisa) y con la correspondiente reina de las hadas inglesas Titania. Para todos los efectos la mayoría de estas diosas se vinculan no sólo con la noche, la oscuridad y el frío, sino con la muerte en invierno y la resurrección en primavera de la vida.

Cosmogonia (8) Las hijas del Océano (Las Océanides)

Oceano y Thetys, los padres primordiales

De los seis titanes, Océano fue el único que no participó en la conspiración con Cronos contra su padre Urano. Las razones de esta circunstancia no están explicadas en ninguna leyenda. Oceáno siempre se mantuvo al margen de los conflictos y peleas de sus hermanos (los Titanes), y cuando los dioses disputaron a Cronos el reinado del mundo, Océano al igual que antes se mantuvo neutral, aunque estimuló a sus hijos e hijas a unirse a los jóvenes dioses. Podemos asumir como explicación del lugar donde reinaba Océano en los mitos es que simplemente fue expulsado por sus hermanos a los confines del mundo (la anecúmene, el mundo desconocido y deshabitado), por no haber participado con ellos en el destronamiento de Urano, justificando así su apoyo indirecto a los dioses, al poner a sus hijos de parte de los rivales de sus hermanos.

Oceano y tethys

Océano es el dios del mar mundial, y que para los antiguos era como un gran río que rodeaba toda la tierra (la ecúmene, el mundo conocido y habitado), a diferencia de Ponto y sus descendientes, que gobiernan y personifican el mar Mediterráneo y sus distintos mares interiores. Océano es descrito con torso humano y el resto del cuerpo como una gran serpiente. Dentro de la tradición orfica, se cuenta que antes de que Cronos (el clima) y Rea (la madre naturaleza) se instalaran en el Olimpo, tuvieron expulsar a un ‘titán’ que ya se había apoderado de la gran montaña. El nombre de este ‘titán’ era Ofión (literalmente ‘serpiente’ y de donde viene nuestra palabra ofidio, para designar al grupo de entre los reptiles que agrupa a todas las serpientes). Y esta serpiente fue expulsada lejos de la tierra y ahora nada en círculos en el agua que rodea la tierra, similar al mito del Uróboros. Esta representación recuerda otros mitos como el de Jörmungandr, la serpiente de Midgard (mundo humano), de la mitología nordica, o Apep (Apofis), la enorme serpiente egipcia que intentaba detener en el inframundo a la barca solar, buscando anular así la salida del sol; al Leviatán de la tradición semita, o a la diosa Tiamat de la tradiciones mesopotamicas, todos en suma no más que distintas representaciones del poderoso mar que rodea la tierra.

Océano

La esposa de Océano fue Tetis (Tethys), una de las seis titanesas, y no debe ser confundida con la nereida Tetis (Thetis) la esposa de Peleo y madre de Aquiles. Su nombre traduce ‘nana’ o ‘abuela’; indicando que se trata de una de las más antiguas diosas. Tethys era la diosa de las aguas dulces, en específico era diosa de las aguas subterráneas que alimenta a las fuentes, ríos y arroyos, quienes son sus hijos e hijas. Vista así es como la gran madre que extrae el agua del  Océano y la devuelve a la tierra por cavernas bajo el subsuelo.

Tethys
Como compañera del Océano, a Tethis se la asocia e identifica con Thalassa/Talasa, la diosa primigenia del mar, y muchas veces sus imágenes y mitos se confunden, pero sus genealogías y centros de poder son distintos. Talasa era una representación primitiva de las aguas del mar; y con el tiempo era la diosa marina que reinaba en el mar de Creta, mientras que por otra parte, una de sus descendientes, la diosa Leucotea, reinaba en el mar Adriático. Nereo/Egeo/Egeón es el señor del mar Egeo (el mar del mundo griego), hasta que fue sustituido por su hijo, Briareo, otro descendiente de Talasa. Todos estos los mares eran los conocidos por los antiguos griegos ya que rodeaban a Grecia; pero lejos de estas fronteras, los desconocidos los mares más alejados estaban asociados a monstruos marinos y eran gobernados por Cetus y su marido Forcis.

Cuando los griegos tuvieron contactos con los pueblos del norte de África y del Cercano Oriente (Fenicia) estas nuevas aguas fueron asociadas a nuevos dioses regentes, el mar que estaba en las costas nororiental de África (Libia, Egipto, Túnez) quedo para Tritón, en tiempos cuando ya Poseidón había tomado dominio de todas las aguas, y el mar rojo que baña Etiopía para una de sus hermanas, Bentesicime; mientras que el mar Jonico, que recibio su nombre de la princesa Io que escapaba por esas aguas de la furia de la celosa Hera; eran aguas dominadas por hijas de Taumante (las Arpías), o por las hijas de Ceto y Forcis, diosas de las aguas turbulentas como Tossa, Equidna y Escila, quienes extendían sus dominios hasta bien entrado el mar de Tirreno; mientras que las gorgonas tras haber sido trasformadas en monstruos por Atenea se repartieron por el mundo, llegando a las costas de Etiopía, Marruecos e Hiperboria.

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Océano y Tetis/Tethys fueron dentro de los titanes los más fértiles, incluso en algunas versiones órficas, se los ponen como anteriores a todos los dioses. Entre su descendencia se ubican los oceánidas o potamoi, llamados entre los romanos como los fluminae; dioses tutelares de cada uno de los ríos del mundo; hijos de los oceánidas fueron las nayades (ninfas de las aguas dulces, diosas de los pozos y manantiales). Por otra parte las oceánides, hermanas de los anteriores, fueron las diosas de las fuentes, los lagos y arroyos, así como de algunos ríos; también se incluian entre ellas a las diosas de las nubes (las Nefeles o Nebulas en romano) y a las Auras (las diosas de las brizas, estas hijas principalmente de algunas nayades y los dioses de los vientos, cuya rama genealógica se encuentra entre los descendientes de Ponto, el mar Mediterráneo)

La relación de las oceánides con las costas (donde se juntan las aguas dulces y saladas, en los deltas y pantanos) hace que se las confunda muchas veces con las nereidas (representaciones de las olas y señoras de las costas marinas e islas); por ello suele ocurrir que nombres y mitos de ambos grupos de ninfas se confundan.

Entre las oceánides más importantes tenemos primero a Doris (pura/regalo); ella fue la esposa del dios Nereo, y su descendencia fueron las nereidas, y entre ellas la futura reina de todas las aguas, Anfitrite. Doris era una diosa de los pescadores, reinaba donde las aguas saladas y dulces se mezclaban promoviendo en esas salmueras (en estuarios y deltas donde crecen manglares y llanuras aluviales) un sitio donde los peces podían reproducirse con mayor seguridad en las costas.

Doris2

A Doris se la pone como la diosa patrona del pueblo de los dorios; mientras que a su hermana Ianeira era la patrona de los pueblos jónicos. Ianeira en los mitos era una de la niñeras de la joven Perséfone, hasta que la niña fue raptada por el dios del inframundo, Hades, mientras la chica y sus niñeras recogian flores. Compañera de Ianeira y también niñera de Perséfone fue la ninfa Leuce (blanca) quien trató de salvar a la joven en su secuestro y Hades la termino transformando en un sauce blanco, arboles que según las leyendas crecían en las orillas del Aqueronte (uno de los ríos infernales).

Muchas de las oceánides tuvieron funciones de niñeras; si bien Zeus estuvo al inicio de su vida al cuidado de las ninfas Melias (hijas de la sangre de Urano) en Creta, ayudadas estas por los curietes (hijos de Hecatero/Sileno); cuando Cronos descubrió su presencia, el niño fue rápidamente trasladado a Arcadia (sur de Grecia) donde fue ocultado por las oceánides: Neda (diosa del arroyo de igual nombre en Arcadia, sur de Grecia), Tisoa (diosa del puerto de Teisoa en Arcadia) y Hagno (casta, diosa de un manantial en la región de monte Liceo, también en Arcadia), ayudadas todas por la ninfa del monte Liceo (una oréade) llamada Antracia (angustia).

La ninfa Cafeira (aliento tormentoso) tuvo a su cargo esconder a Poseidón tras haber sido vomitado por Cronos, ella ocultó al futuro señor de las aguas en la isla de Rodas junto con Halia, la diosa de la isla, y sus hermanos los Telquines. [Nota: Cafeira es a menudo puesta como igual a la diosa Halia; la hija de PoseidónHalia es Rodas, de quien toma nombre la isla; y esta fue otras de las amantes de Helios].

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La mayoría de las oceánides tomaron por esposos a varios titanes e hijos de ellos; así hubo tres hermanas cuyos nombres señalarían a las tres grandes tierras conocidas, pero cuyos mitos se confunden con princesas y ninfas. Asia, Libia y Europa eran tres océanides que pasaron a representar respectivamente a las diosas tutelares de las tres partes del mundo conocido. Asia que reinaba en las costas de Lidia, en Anatolia, y su nombre pasaría luego a nombrar a todo un continente, su hermana Libia, que reinaba en las costas del sur del Mediterráneo, y que sería la diosa de lo que hoy entendemos por África. Libia sería la esposa del dios Tritón y como la ninfa del lago salado Tritonis (ubicado en Túnez); se aclara, sin embargo, que algunas versiones Tritonis es la hija de Libia y Tritón. La tercera hermana fue Europa que reinaba en lo que hoy sería Grecia.

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Otros mitos refieren a Libia y Europa como princesas orientales que venían de una línea familiar que vinculaba a los pueblos griegos con los pueblos del oriente y justificaban en los raptos de estas princesas las disputas entre griegos y persas. Según las leyendas, Ío era una hija de un dios río, Ínaco; el esposo de la ninfa Melia (Miel, una de las ninfas nacidas de la sangre de Urano), quien habitaba en Argos (ciudad del Peloponeso). Ío fue amate de Zeus, eso hasta que la celosa Heradescubrió los amoríos y persiguió a la joven, ella finalmente llegó a las tierras bañadas por el río Nilo. En este lugar tuvo a Épafo; pero la paz de la joven fue poca;Hera rapto al bebe y la chica tuvo que volver a recorrer el mundo en su búsqueda; finalmente lo encontró en Siria.

Los mitos griegos vinculan a Ío con la diosa Isis (quien también tuvo que ocultarse y proteger a su hijo Horus) y con Astarte (que en la tradición asiria era la esposa del dios El (el cielo) y madre de Baal, dios de las tormentas). Ío regreso a las tierras del Nilo con su hijo, y Épafo desposó a la nayade Menfis, una hija del Nilo; juntos construyeron la ciudad que lleva su nombre y se volvieron reyes de la región.

familia del nilo

Hija de Épafo y Menfis fue Libia; quien adulta fue raptada por Poseidón y llevada a las costas del norte de Africa, donde sería nombrada señora. Hijos de Poseidón y Libia fueron: Belo (a quien se lo vincula con Bel/Baal, el dios de varios pueblos del Asia Menor) y Agénor, este último fue expulsado por su hermano y se dirigió a oriente con su esposa la nayade Telefassa (otra hija del Nilo) y se establecería en lo que hoy es Canaan (Israel).

Hijos de Belo y Anquínoe (otra hija del Nilo) fueron: Egipto, Danao, Cefeo y Tronia (la única hija). A la muerte de su padre, los hermanos se reparten el reino, Egipto queda con las tierras del bajo Nilo (hoy Egipto), Danao con las tierras de Libia, Cefeo viaja al sur, al alto Nilo y se vuelve el rey de Etiopía; y Tronia migra a la península arábica, donde tiene a su hijo Arabo con el dios Hermes. Egipto se volvió codicioso e invadió Arabia, y logro quitársela a su sobrino; luego quiso tomar el reino de su hermano Danao, este huye con sus hijas y llega hasta la tierra de su bisabuela, Argos en Grecia, donde reconstruye el abandonado reino.

Egipto no contento al ver la prosperidad de su hermano lo obliga a desposar a sus 50 hijas, con sus 50 hijos; forzado Danao acepta, pero le entrega a sus hijas una daga para la noche de bodas. Esa noche las chicas, una por una matan a sus esposos; sólo se salvó Linceo, quien no había violado a su esposa esa noche y fue perdonado por la mayor de las hijas de Danao, Hipermnestra. La muerte de todos sus hijos varones afecto profundamente a Egipto, más cuando el único hijo sobreviviente permaneció y asumió el trono de Argos. Los mitos dicen que las 49 hijas de Danao fueron condenadas en el infierno a llenar con agua un cántaro roto; todas salvo Hipermnestra que fue salvada por Afrodita cuando su padre quiso castigarla por su desobediencia; la chica fue defendida por su esposo Linceo, que mato a Danao en venganza por la muerte de sus hermanos, y asumió el trono de Argos. Entre la descendencia de Linceo tenemos a Perseo y Hercules; ambos hijos de Zeus con Dánae (nieta de Linceo) y Alcmena (nieta de Perseo).

Cefeo casaría con su sobrina nieta, Casiopea, la hija de su sobrino Arabo; juntos serían padres de Andromeda, pero la madre tuvo la osadía de señalar que la belleza de su hija era superior a las hijas del mar (nereidas), por ello fue condenada la chica a ser devorada por un terrible monstruo marino (Cetus). Pasaba Perseo de regreso con la cabeza de Medusa montado en Pegaso y decide ayudar y aprovechando los poderes de la difunta gorgona petrifica a la bestia marina; desposando luego a la joven princesa; el hijo de ambos, Perses, asumiría luego el trono vacío de su tío abuelo Egipto. Cefeo, Casiopea, Andromeda, Perseo con la cabeza de Medusa, Pegaso y Cetus serían inmortalizados en los cielos formando un gran grupo de constelaciones que van desde el norte hasta más abajo del Ecuador todos visibles en las noches de otoño a invierno.

Por su parte Agénor y Telefassa se establecieron y fundaron la ciudad de Tiro en Canaan (hoy Palestina). Hijos de la pareja fueron: Europa, Fénix, Cílix, FineoCadmo. Europa fue raptada por Zeus y llevaba a Creta, donde tendría a Minos, Radamantis y Sarpedón. Como tantos otros, los hermanos se pelearon por el trono de la isla; finalmente Minos se quedó con el mismo, mientras que Sarpedón viajó a Cilicia, el reino de su tío Cílix y se estableció cerca en la región vecina llamada Licia (sur de Anatolia); mientras que Radamantis se mudo a Tebas (en Beocia), donde finalmente caso con la divorciada Alcmena, la madre deHeracles/Hercules.

Agénor no soportó la perdida de su hija y obligó a todos sus hijos y mujer a buscarla; Fénix se quedó un poco mas al norte y fundó el reino de Fenicia (hoy Líbano), Cílix se estableció en el sureste de Anatolia donde fundó el reino de Cilicia, Fineo se movió hasta alcanzar Tracia (una región entre el Egeo y el Mar Negro al sur de los Balcanes), lugar donde murió Telefassa de tanto agotamiento y fue enterrada por su hijo. A Fineo le fue dado por Apolo el don de la visión (profecía), pero para tener más larga vida Fineo sacrificó sus ojos, ello molestó tanto a Apolo que lo castigó a ser perseguido por las Arpías, ello hasta que fue liberado de la maldición por los Argonautas, y en agradecimiento les dijo el camino y los peligros que tenían que sortear en su vía a Cólquide. El último de los hijos de Agénor llegaría hasta Grecia, donde fundó Cadmea (luego llamada Tebas) en Beocia, al librar a la región de un dragón, pero la bestia era mascota de Ares, y Cadmo no pudo seguir su viaje en busca de su hermana, ya que en compensación al dios tuvo que desposar a la hija del dios, Armonía, y establecerse en el sitio.

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Asia fue la esposa de Japeto, el titán que reina en occidente, y madre de Prometeo, Epimeteo, Atlas y Menecio. Por su lugar de residencia es justamente por eso que se confunde muchas veces donde reinaba Japeto. Se le ponía el sobrenombre de Climena (Fama), por ser famosa, o conocida, dado que fue la madre del padre de la humanidad (Prometeo).

Asia Climena2

La segunda Hesione (saber), también conocida como Pronia (previsión), fue la esposa de Prometeo, reinaba en el monte Parnaso (centro de Grecia) y se la consideraba la madre de la humanidad. Deucalión fue su hijo con el titán que robo el fuego, y único hombre de la edad de Bronce que sobrevivió al diluvio enviado por Zeus para acabar con la humanidad. Esta ninfa recibió también el nombre de Asia, en este caso por ser el lugar donde según los mitos termino habitando el titán Prometeo, quien se quedó con su hermano Epimeteo en el reino de su madre, mientras que sus hermanos Atlas y Menecio permanecieron en las tierras de su padre Japeto en el occidente del mundo; tanto es así que las montañas en el nor-occidente de África reciben el nombre de montes Atlas; y según los mitos es el sitio donde están los resto del titán que fue condenado a cargar los cielos, tras haber sido convertido en piedra por el héroe Perseo al volver con la cabeza de Medusa.

Hesione-Pronia2

La tercera fue Climena (fama), nombre apropiado para una de las amante del dios Sol (Helios). Esta ninfa reinaba en la región de Etiopía, fue la madre de Faetón; cuando el joven inexperto condujo el carro solar y perdió el control, quemo la tierra (dando origen al desierto del Sahara) y a los pobladores de esas tierras les oscureció la piel (las razas negras por asociarlos al carbón), y por ello los pueblos de Etiopía son razas negras. A esta ninfa se la conoce también por el nombre de Merope (elocuente, dulce como la miel, y también traduce: la oculta, la cara vuelta) y algunas versiones asociaban este nombre a los eclipses solares (que oscurecían y ocultaban al Sol); aunque tras lo ocurrido con su hijo, es más probable que ocultara su cara de vergüenza por todo lo acontecido.

Climena-Merope2

[Nota: Merope es también el nombre de una ciudad de Etiopía, del rey de dicha ciudad y esposo de Climena, padrastro de Faetón y el nombre de una de las Pléyades, la única que tuvo por amante un mortal y por ello es identificada con la estrella menos brillante del conjunto estelar, de ahí el significado del nombre de la oculta, la que se avergüenza].

El dios Sol (Helios), que recorre la tierra tuvo entre sus amantes a varias oceanides, además de Climena-Merope. Con la ninfa Neera/Neaera (nuevo nacimiento) que reinaba en la isla de Trinacia (Sicilia) y tuvo dos hijas: Faetusa (luminosa) y Lampetía (brillante); mientras que con Perseis/Persa (destructora), como su nombre indica, la diosa que regía en Persia, sus hijos fueron: la bruja Circe, el rey Eetes que reinaba la región de Cólquida (actual Georgia en la costa oriental del mar Negro) cuya hija fue la bruja Medea, y Pasífae, la esposa de Minos y madre de: 1) Ariadna (la princesa que traicionó a su pueblo por ayudar a Teseo a matar al Minotauro), 2) Fedra (la princesa cretense que fue dada luego a Teseo para restablecer relaciones con Atenas) y 3) Androgeo (príncipe cretense que en unos juegos en Atenas fue muerto accidentalmente y en compensación Atenas tuvo que pagar cada año con siete doncellas y siete mancebos para ser sacrificados alMinotauro).

Por su parte las hermanas Clitia (gloriosa) y Leucótoe (blanca) disputaron los amores de Helios/Apolo (aquí los mitos entre ambos dioses solares se confunden) y en su pelea ambas terminaron perdiéndolo. En la tradición más coloquial ambas eran hermanas e hijas de un mítico rey de Babilonia (Orcamo); en otras tradiciones Clitia es una oceánide que tras haber sido abandonada por Apolo, celosa y molesta le comenta al padre de la chica las aventuras de su hija, y este la entierra viva. El dios Sol transformó a la difunta en el árbol de incienso, o en la mata de hojas rojas que lleva el nombre de la joven; y Clitia abandonada sólo pudo contemplar y languidecer al Sol pasar todos los días en el cielo, y los dioses la transformaron en girasol.

Pleyona

La esposa principal del titán Atlas fue Pleyona (abundante, llena), esta ninfa reinaba en Arcadia (sur de Grecia); y fue la diosa vinculada a la multiplicación de los ganados. Su hija Maya, amada de Zeus fue madre de Hermes, que también es por su abuela un dios de los ganados, y de los ladrones de ganado, siendo el hijo Hermes, el dios Pan, quien finalmente termino ocupando el puesto de dios de los pastores. Las hijas de Pleyona y Atlas fueron llamadas colectivamente las Pleyades; estas ninfas fueron perseguidas por muchos años por el cazador Orión, y para evitar ser atrapadas, Zeus (o Artemisa según otras versiones) interpuso un toro entre las ninfas y el cazador. Finalmente los dioses las transformaron en palomas para que pudieran escapar de incansable perseguidor, y ascendieron a los cielos donde se convirtieron en estrellas. A la muerte de Orión, este fue puesto entre las estrellas por su padre Poseidón, nuevamente persiguiendo a las Pleyades, ahora palomas en vuelo; Zeus sin embargo para evitar que ocurriera en los cielos, lo que no ocurrió en la tierra, puso entre ambos (Orión y las Pleyades) al toro que antes detuvo al cazador, siendo esta bestia nuestra conocida constelación de Tauro.

Electra2

Electra (ámbar, dorada; no confundir con la Hesperide de igual nombre), desposo a Taumante, y fue madre de las diosas del Arcoiris (Iris y Arces) y de los vientos de tormenta que vienen del mar (las Arpías). Mientras que su hermana Peribea (rodeada de ganado) fue esposa de Lelantos (sin se visto, el titan de la caza), y ambos fueron padres de Aura (brisa), una diosa virgen y de la cacería que fue vista como una contraparte de su prima Artemisa. Aura paso con el tiempo a agrupar como nombre colectivo a todas las ninfas de las brisas, hijas la mayoría de los dioses de los vientos, en especial de Boreas, el viento del norte, aunque no tuvieran parentesco, así como Halia agrupaba a las ninfas que eran señoras de las islas.

Filira

Filira (tilo) llamada también Felgre, era la ninfa del monte Pelión en Tesalia. Filira enseñó a los hombres cómo hacer papel, por lo que se la consideraba la diosa de la escritura, además de asociársele la enseñanza de la fabricación de perfumes y la el curar con las hierbas. Filira fue seducida por Crono, y la ninfa escapó del dios del clima transformándose en yegua; pero Cronos no se quedo corto y para ocultarse de su mujer Rea se transformó en caballo persiguiendo a la ninfa y alcanzándola finalmente. Fruto de esa unión fue el centauro Quiron; tan avergonzada estuvo la chica de haber engendrado tal monstruo, que se trasformó (o fue metamorfoseada por los dioses) en la mata de tilo.

Nefele

Quirón fue criado por Néfele (nube) y tuvo la ayuda de sus hermanas las ninfas: Crocale (playa), Hyale (cristal), Ranis (gotas de lluvia), Fiale (vaso de agua) y Psecas (lluvia); todas diosas de las nubes y la lluvia, y que luego pasarían a formar parte del cortejo de la diosa Artemisa. Según los mitos Néfele fue la primera esposa del rey Atamante, y fruto de esa unión nacieron los gemelos Frixo y Hele. Cuando Atamante caso con la reina Ino; los hijos del matrimonio anterior fueron una molestia que debía ser eliminada por la nueva reina; y la nueva reina por ello los cumplo de una mala cosecha y que debían sacrificar a la chica Hele. Ante el peligro a sus hijos, Néfele los monto sobre un cordero dorado y estos volaron hacia el este. La chica sin embargo no pudo sostenerse y cayó cuando iban sobre las aguas que unen el Mediterráneo y el Mar Negro; desde entonces esas aguas se conocen como Helesponto (El mar de Hele). El chico, Frixo, logró llegar a Cólquida, donde el rey Eetes le acogió y le trató amablemente. Frixo dio al rey el carnero, que Eetes sacrificó a los dioses y cuya piel colgó de un árbol, convirtiéndose el famoso vellocino de oro; el carnero fue subido a los cielos y se volvió la constelación de Aries. Ino sin embargo no tuvo mucha suerte, por ayudar a criar el hijo de su hermana Semele con Zeus, el joven Dioniso, ello desato la furia Hera quien enloqueció al rey Atamante y este mato a todos sus hijos, Ino apenas pudo escapar con el menor de ellos, lanzándose a las aguas del mar, siendo convertidos por los dioses en Leucotea la diosa del mar Adriático y su hijo en Palemon, dios de los puertos.

Por su parte Néfele fue usada por Zeus para engañar al rey Ixión, tomando la apariencia de la reina Hera. Ixión había sido invitado por los dioses al Olimpo, pero cuando Zeus observó una conducta impropia del rey hacia su esposa, puso a Néfele de reemplazo. El rey Ixión, se acostó sin saberlo con la diosa de las nubes, y fruto de esa unión nació Kentauro (el matador de toros), y el chico luego sería padre de una de las razas de centauros al acostarse con las yeguas de la región de Magnesia. Claro que por la intensión de violar a Hera, Ixión fue duramente castigado por Zeus y condenado a girar en una rueda eternamente en los infiernos.

Clarico

Quiron ya adulto termino desposando a la oceánide Clarico (agraciada hilandera), quien también habitaba en el monte Pelión. Fruto de esa unión nacería Ocírroe(rápida corriente), y cuando la chica quiso salir del monte Pelión y explorar el mundo, sólo tuvo la renuencia de su padre. Ocírroe logró ser transformada en yegua (en unas versiones como castigo por contarle a los héroes que su padre educaba y entrenaba, los chismes sobre los dioses), y bajo esta forma escapó finalmente a los campos y fue llamada Melanipa (yegua negra). Ya libre del control paterno Melapina, también llamada Arne, fue amante de Poseidón y madre de Eolo y Beoto, el primero emigraría hacia occidente y reinaría en las islas Eolias, al norte de Sicilia; y su padre lo pondría luego como señor de los vientos de tormenta; y el segundo se volvió rey de la región de Tesalia, que sería llamada luego Beocia, cuya población más importante fue Tebas.

Ocírroe

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Nota: Se aclara que en algunas referencias Arne era una princesa nieta de Helén (Heleno), el primer hijo de Deucalión, y quien fue padre los pueblos helénicos. Era una hija de Eolo Helénida (hijo de Helén), quien era hermano de otros reyes de la región como Atamante (ya citado previamente), Sísifo (condenado a rodar una piedra por eternidad, por querer burlar la muerte), Creteo (el abuelo del héroe Jasón), Deyoneo (el suegro de Ixión), Salmoneo (abuelo del héroe Peleo, el padre de Aquiles), etc. Los descendientes de Helén/Heleno son considerados los padres de los distintos pueblos de Grecia; así los descendientes de Eolo Helénida reinaban en la región occidental de la Grecia continental en la región de Tesalia y en los pueblos de las costas noreste de Anatolia; su hermano Juto, fue el padre de Aqueo (de quien viene los pueblos Aqueos y que gobernaban el Peloponeso y las islas hasta Creta) y de Ion (de quien descienden los pueblos Jonios, habitantes en la costa sureste de Anatolia y el resto de las islas del mar Egeo); y finalmente Doro, quien sería padre de los Dorios (habitantes de la Grecia continental) y quienes empujaron hacia las costas de Asia, a los otros pueblos hermanos, en su avance al sur.

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Entre las oceanides que tuvieron amores con Zeus destacan dos; la primera fue Metis (consejo); fue la diosa de la prudencia, y como su nombre indica fue la consejera de Zeus en la guerra contra los titanes; convirtiéndose en su primera esposa oficial. A Metis se le atribuye haber preparado la poción para que Cronosvomitara a sus hijos. Los amores de Metis y Zeus hubieran durado si no fuera por que Zeus supo por el Fatum (dios del destino), o por Gea (la tierra) que la diosa primero daría a luz a una niña, y luego a un niño que gobernaría el mundo. Zeus al verla embarazada sin dudar cometió su único acto de canibalismo, devorando a la joven diosa para impedir que se cumpliera la profecía. Mucho tiempo después un terrible dolor de cabeza lleno al dios de los cielos y abriéndose la misma surgiría toda armada y adulta Atenea, la diosa de la guerra y la inteligencia. [La tradición orfica sin embargo pone a Poros (abundancia) como hijo de Metis (conocimiento); en esta versión Poros se une a Penia (miseria) y de esta unión nace Eros (amor); en este caso una versión platónica que explica cómo del que todo sabe (el sabio =Poros) y la que nada sabe (la ignorancia = Penia) nace quien ama buscar el saber (El filosofo = Eros).]

Metis2

La segunda oceanide que es citada como amante de Zeus es Dione (la divina), literalmente la diosa; es para muchos simplemente una versión femenina del mismo dios (Zeus), vista así como una forma de Hera. Dione se uso como sobrenombre de múltiples diosas; entre ellas es una representación para Cibeles (la diosa de la naturaleza en Anatolia), de Rea (la madre de Zeus), un sobrenombre para Diana (la versión romana de Artemisa), y más comúnmente como otro nombre de Afrodita. También se la ve como una forma de Doris, quedando así madre de Anfitrite y de la misma Afrodita. Se la identifica como una de las hijas de Atlas, y es confundida con una de las Pleyades, o como una de las titanesas, en ese caso equivalente a Febe, la esposa de Ceos, el titán de norte y madre de Leto y Asteria, y de ahí su relación con Diana.

Dione

En la mayoría de los casos Dione se le pone como un genérico de alguna diosa primitiva de las aguas (Tethis o Thalassa/Talasa), que por necesidad los griegos emparentaron como amante de Zeus y pusieron madre de Afrodita; buscando con ello impedir que la diosa del amor estuviera libre de la influencia del padre de los dioses. Recordemos que según todos los mitos Afrodita fue el resultado de la espuma del mar fecundada por los genitales castrados de Urano al caer sobre las aguas; pero ya en la época de Homero esta relación madre-hija sale a relucir al señalar que Dione sale a ayudar a hija Afrodita al ser herida por el héroe griego Diomedes en la guerra de Troya.

Cosmogonía (3) Japeto, el titán y su familia.

Los cuatro titanes que ayudaron a Cronos a derrotar a su padre Urano se ubicaron en los puntos cardinales (un poco la creencia oriental de los cuatro pilares que sostienen el cielo). Japeto era el mayor de los titanes y gobernaba en el pilar del oeste, su nombre traduce ‘perforación o lanza‘. Japeto fue uno de los dos titanes que no desposo a una de sus hermanas (las titanesas, el segundo fue Crio). La esposa de Japeto fue una sobrina, la oceánide Climene (fama) [En algunas versiones a esta ninfa se le llama Asia, indicando que vivía en Anatolia, la hoy Turquía; ello a veces a generado confusión sobre el lugar donde reinaba Japeto; incluso algunos señalan la semejanza del nombre de Japeto con uno de los hijos del Noe biblico, Jafet, que según la tradición hebrea se estableció justo en Anatolia]. El oeste es el sitio donde se oculta el sol, y donde se ubicaba en todas las culturas el reino de los muertos. Japeto era en tiempo de los titanes equiparable en funciones a las que tenía Hades en la era de los dioses olímpicos. Japeto determinaba la duración de la vida de los hombres y de las bestias. Tiene importancia si se toma en cuenta que dos de los hijos de Japeto fueron: Epimeteo, el creador de todos los animales, y Prometeo, el creador de la humanidad.

Japeto

Prometeo tuvo como esposa una oceánide, Asia (nombre también a veces dado a Climene, la madre del joven titán y esposa de Japeto) que habitaba en la región de Anatolia, y de donde se decía que vivía Prometeo. Esta ocenide también recibía los nombres de Pronoia (prospectiva) y de Hesione (conocimiento); ella fue sustituida y/o asimilada por Atenea en la era de los dioses, y a veces es equiparada a oceánide Metis (consejo), la madre de la diosa Atenea. Fruto de la unión de Prometeo y Pronia nacería Deucalión, cuya esposa fue su prima Pirra, hija de Pandora (la primera mujer creada por los dioses) y esposa del titán Epimeteo.

Prometeo_++

Un tercer hermano era Menetio (el dios/titán de la ira), otro hijo de Japeto; a quien Zeus, tras vencer a los titanes, lo envió con un rayo directo al Tartaro por su carácter iracundo, convirtiéndose así en un siervo del dios Hades.

Menetio

El hijo mayor de Japeto y el cuarto hermano era Atlas lo reemplazó en el sostén del pilar del oeste, y en la lucha contra los dioses se condeno a Atlas a sostener desde este sitio a todo el cielo. Japeto y Atlas son a veces asimilados juntos y se les pone el nombre o sobrenombre de Titán, principalmente entre los romanos, nombrando así a toda esta raza de gigantes. Se sabe que cuando el héroe Perseo, que volvía con la cabeza de Medusa montado en Pegaso, vio la carga pesada carga del hijo del titán, se apiadó y lo convirtió en piedra con la mirada de la gorgona; sus restos son hoy las montañas del Atlas en noroeste de África.

Atlas

A Atlas se le conocen tres esposas y/o amantes, la primera fue Hespero (crepúsculo), con quien sería la madre de las siete Hesperides, estas diosas colectivas habitaban el extremo occidental del mundo, y representaban al atardecer con sus múltiples colores. Ellas reemplazaron a su madre como diosa del atardecer, y como inicio de la noche fueron también asociadas a las bodas, o mejor dicho a la noche de boda, ya que cuando apenas oscurecía la pareja de recién casados iba a tener su primer encuentro sexual según la tradición de aquello tiempos.

En un principio se decía que las Hesperides eran tres: Egle (brillante/clara), Eritia (roja), Hesperetusa (oscurecer/oscura); pero otros nombres fueron añadidos terminando en ser siete finalmente; las cuatro siguientes [nombres varían según autores] son: Crisótemis (dorada), Astérope (antes de las estrellas), Lípara (ferviente) y Aretusa (violenta o fluida, que también es el nombre de varias otras ninfas). Ellas eran las guardianas del árbol de las manzanas doradas, regalo de Gea a Hera por su boda con Zeus. Como la diosa Hera desconfiaba que las ninfas no tocaran las manzanas, puso también como guardia del árbol al dragón de múltiples cabezas Ladón.

Hesperides_+

El mítico lugar donde estaba el Jardín de las Hesperides ha sido objeto de discusiones y de distintas ubicaciones; hay sin embargo dos lugares que parecer relacionarse con este importante sitio, que se según la descripción depende del mito asociado. Un primer lugar en la tradición ibérica señala que el jardín se ubicaba en una isla al occidente de la ciudad fenicia de Gadez (hoy Cádiz al sur este de España, más al occidente del estrecho de Gibraltar, frente a las costas de África), esta isla es hoy conocida como la isla de León, y donde ubica la ciudad de San Fernando; en la antigüedad era conocida como la isla de Eritia; lugar al lado Tartessos, región y/o población supuestamente ubicada cerca de la desembocadura del río Guadalquivir; mismo lugar donde Eritia, la hija de Atlas, tuvo al único hijo de las ninfas conocido es Euritión, un hijo de Ares con la ninfa. Euritión era, junto al perro de dos cabezas Orto, uno de los guardianes del ganado rojo del gigante Gerión. Todos ellos muertos por Heracles/Hércules en su décimo trabajo, al tener que robar ganado del gigante de tres cuerpos; que pastaba en la isla de Eritia.

La segunda posibilidad señala que el jardín de las ninfas del atardecer se ubicaba en las islas Canarias, al este de la costa de Marruecos, África. Según el mito el dragón Ladón fue muerto por Heracles [o por Atlas en otras versiones] en su décimo primer trabajo; y la sangre del dragón dio origen, donde cayo cada gota, a un árbol de ramas retorcidas y grueso tronco. En general el árbol del dragón incluye a unas seis especies de arboles (dentro del genero Dracaena, que incluye otra treintena de arbustos), estos son árboles con fuertes troncos y hojas rígidas, de anchas bases, de áreas áridas semidesérticas, típicos de África e islas cercanas. En las Canarias hay una de estas especie, que es endémica de las islas y es conocida como draco (dragón) (dracaena draco), siendo uno de los símbolos de las islas.

La sabia del drago, de un rojo intenso, y la forma retorcida de sus ramas, semejantes a un conjunto de cabezas sujetas a un grueso tronco, dieron lugar a que los autores clásicos vieran en cada árbol drago un descendiente directo de aquel extraordinario dragón/serpiente. Existe otra especie, el árbol de la sangre del dragón (dracaena cinnabari), que se da únicamente en la isla de Socotra (un isla al sur de la península arábica) que era muy preciado en la antigüedad, y al igual que en las Canarias. Su sabia roja (sangre de dragón) se extraía para su uso en medicina y en colorantes; su importancia y valor se igualaba al del incienso y la mirra y otras exóticas especias orientales.

Otro aspecto que apoya la idea de que las Canarias son las islas de las Hesperides es Plinio el Viejo, quien en su obra Naturalis Historia, relata una expedición realizada hasta el archipiélago por un rey de Mauritania; los romanos dieron nombre a varias de estas islas; entre ellos están Junonia (isla de Juno/Hera) por estar plagada de palomas, un ave consagrada de Juno, (hoy Gomera); a una de ellas la llamaron Canaria, por tener una fiera raza de perros (hoy Gran Canaria; y de donde deriva el nombre del archipiélago); Canarias viene del latín canis canis = dos canes, que recuerda un poco el mito del perro de dos cabezas Orto. De cualquier manera, el conocimiento que los clásicos tuvieron sobre las islas fue vago, mezclando mito y realidad.

Hay una tercera versión, que es menos probable, que pone a la isla en el extremo norte, en Hiperboria; de donde se decía que Apolo traía las manzanas doradas y con ellas se fabricaba el néctar de la Ambrosía (que mantenía a los dioses jóvenes). La razón de esta posibilidad es que tras la muerte de Ladón, Hera lo colocó en los cielos (la constelación de Draco = el dragón), al norte del mundo, de manera que a los ojos de griegos siempre era visible y daba vueltas sobre el polo norte vigilando todo el cielo. Según esta idea las siete ninfas conformaban las siete estrellas de la constelación de la osa menor, en otras estas estrellas son las doradas manzanas que está custodiado por el dragón.

La esposa oficial de Atlas fue la oceánide Pleyone (Llena, Abundante) con quien tendría a las siete Pléyades. De las siete, seis de ellas fueron amadas por los dioses, la mayor, Maia (Maya = madre) fue madre con Zeus de Hermes. Los hijos de las Pléyades (salvo Hermes) se convirtieron en los reyes de dinastías en Grecia y Anatolia, siendo así las antepasadas directas de las diversas familias reales, incluidos los reyes de Troya y Esparta. Se tiene que Zeus se acostó con Electra (Ambar/Dorada) y con Táigete (Largo cuello). La primera fue madre de Dardano, fundador de Troya; y de Yasión que es descrito como un joven de gran belleza. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Pleyades_1

Cuentan los mitos que tanta fue la hermosura de Yasión que prendó a la diosa Demeter, y juntos fueron padres de Pluto (riqueza) y Filomeno (amigo de lo fácil), condenados ambos a nunca estar de acuerdo; (no confundir a Pluto con el Plutón romano que tenía igual significado al devolver a Proserpina/Perséfone a su madre cada primavera daba por tanto la riqueza a la tierra para los hombres). Pluto suele ser representado como un niño cargando el cuerno de la abundancia; representa al estar vinculado a Demeter la abundancia de las cosechas. Por su parte Filomeno, también conocido como Bootes (labrador) sería el creador del arado y fue premiado por este invento a ser colocado entre las estrellas como la constelación que lleva su nombre.  El padre de ambos chicos sin embargo no tuvo tanta suerte, las versiones de su muerte temprana no están claras, unos que Zeus no le gustó mucho que su hijo se acostara con su hermana (tía del joven), otras que la propia Demeter no soportó la idea de que envejeciera, o incluso que fue muerto por su propio hermano Dardano (una versión de Cain y Abel entre los griegos).  Entre los cretenses Yasión es equivalente  al semi-dios Carmanor (cortar la cosecha), que tuvo con la diosa Demeter a Eubuleo (buen consejo), otro dios menor del arado (similar a Filomeno/Bootes) y a Acacálide,  diosa menor que atiende las fiestas tras la cosecha.

Pluto_

Filomeno

Se cuenta por otra parte que Táigete violada por Zeus mientras estaba dormida, al despertar y verse embarazada se sintió muy avergonzada y se oculto en la montaña en el Peloponeso que lleva su nombre. Zeus sin embargo la siguió persiguiendo por un tiempo y Artemisa ayudó a la ninfa fundiéndola con una cierva. Cuando finalmente el peligro paso la volvió a su forma normal, la ninfa en agradecimiento a la diosa le dio a la cierva cuernos de oro y pesuñas de bronce, siendo la esta Cierva de Cerinea. Táigete fue la madre de Lacedemón, fundador de Esparta.

Amantes de Poseidón fueron Celeno (Oscura) y Alcíone (fuerte ayuda); de quienes descienden los reyes de Tebas y otros pueblos de Beocia. Estérope (llena de estrellas) fue amante de Ares y madre del fundador de Pisa (población cercana a Olimpia, y que tras la guerra de Troya algunos de sus descendientes se mudaron de Grecia a Italia, fundando la nueva y más conocida ciudad de Pisa). Sólo Mérope (Espuma, la de la cara oculta) fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses, sino con un mortal.

Cuando las ninfas viajaban por Beocia y fueron acosadas por el cazador Orión, que no dejó de perseguirlas. Finalmente Zeus se apiadó de las muchachas e interpuso un toro entre el cazador y las ninfas; la imagen sin embargo fue grabada en los cielos; que desde entonces se muestra como las chicas (grupo de las Pléyades en la constelación de Tauro) continúan su huida perseguidas de cerca por Orión.

Aunque eran siete hermanas, sólo seis se pueden ver en el cielo. Una de las tradiciones atribuía esta circunstancia a que todas las hermanas fueron amantes de inmortales, a excepción de Mérope, que era la esposa de Sísifo y que brillaba con menos intensidad por ser la única que había contraído matrimonio con un mortal. Además, Mérope había sido cómplice involuntaria en la treta que usó su marido para librarse de la muerte, al no enterrarlo para que así él pudiera reclamar volver a la superficie para solucionar su debida sepultura. Sísifo y Mérope fueron los fundadores de las casas reales de Corinto y Licia. Otra tradición explica que la pléyade que falta era Electra, quien cuando Troya fue saqueada, entristecida, cubrió su rostro con sus manos por la desaparición de la casa real de su hijo Dárdano.

La ultima de las amantes de Atlas fue la oceánide Etra (aire limpio, no confundir con la madre de Teseo de igual nombre) con quien tuvo a las siete Hiades [Fésila (radiante), Coronis (de curvas), Cleia (ilustre), Eudora (dotada), Ambrosia (nectar), Polixo (multiple) y Faio (luminosa), quien en otras versiones es llamada Dione (diosa) y a la que no hay que confundir con la oceniade de igual nombre madre de Afrodita] y al único hijo del titán, Hyas, un primitivo dios vinculado a las lluvias estacionales. Según los mitos, Hyas fue muerto por un león y sus hermanas lloraron amargamente siendo subidas a los cielos formando las estrellas de la cabeza del toro (Tauro), estación que marcaba el inicio de las lluvias, al igual que las Pleyades ubicadas en la misma zona estelar.

Según esta versión el león fue puesto en los cielos como la constelación de Leo y en las antipodas Hyas es la constelación de Acuario, que marca el inicio de las lluvias (eso antes de que en la tradición Leo fuera el León de Nemea muerto por Heracles y Acuario fuera el copero de Zeus, Ganimedes, puesto en los cielos para molestar a Hera).

Anquiale

La única hija del titán Japeto fue Anquiale (calor), una diosa del fuego, que guardaba el fuego divino que fue robado del cielo por su hermano Prometeo y dado a los hombres, cuando, tras el rapto de Core (Perséfone) por Hades, Demeter se negó a traer la vida a la tierra, provocando el origen del invierno. Desde entonces la encargada del fuego fue Hestia, la hermana de Zeus.

Curetes_

Anquiale fue la madre de los Curetes (también identificados con los Dactilos, los Coribantes y los Cabiros; todos dioses menores que según versiones ocultaron con sus ruidos y cantos en sus forjas los llantos del infante Zeus cuando su madre Rea lo oculto en Creta, en Eubea, o en otro lado). La pareja de Anquiale era Hecatero (una forma local del dios rústico, del campo, Sileno), un ser entre cuyos hijos figuran no solo los Curetes, sino también con su unión con las ninfas Oreiades (diosas de los pinos y coníferas), hijas de los dioses de las montañas, Hecatero será el padre de varias de las razas de sátiros y de faunos, igualado así a Sileno (el viejo sátiro que cuido al niño Dioniso y le enseño como fabricar el vino).

Entre los nombres asociados a los Curetes tenemos el de Hoplodamo, que traduce hombre armado, y es descrito como un gigante que ayudo y protegió a Rea cuando Cronos descubrió que había escondido a Zeus; otro fue Anito, quien estuvo por un tiempo al servicio de la diosa Demeter, y crió a la hija de la diosa Despoina (hija de Demeter y Poseidón). El líder de los curetes era Pírrico (danza con fuego), a quien muchos asocian con el propio Sileno.

Los Curetes eran descritos por tanto como gigantes y habiles en la metalurgía; ello hizo que fueran también vinculados a los Telquines, otra serie de gigantes con iguales artes, pero cuya ascendencia esta en los dioses marinos Ponto y Thalasa. Los puntos en común entre ambos grupos era el poder manipular los metales y que a ambos grupos se les pone como padres de los primeros pobladores de Creta (los Telquines fueron en principio los primeros habitantes de la isla de Rodas y luego se dispersaron por el resto de islas del Egeo).

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (11) Otros miembros notables del campo griego

Los dos primeros troyanos fueron descubiertos en 1906; (588) Aquiles en el campo griego por Max Wolf y (617) Patroclo en el campo troyano por August Kopff; como Patroclo era un héroe griego, para compensarlo el siguiente troyano del campo griego recibió el nombre de un héroe troyano, (624) Héctor, descubierto por August Kopff al año siguiente en 1907. Un año después, en 1908, el astrónomo Max Wolf descubre a su segundo troyano, nombrado (659) Néstor, quien era uno de los argonautas y acompañó con sus dos hijos mayores la tropa griega. Ayudaba con sus consejos dada su avanzada edad, le recomendó a Agamenón no quitarle a Aquiles su esclava; Agamenón no siguió el consejo y Aquiles se retira del campo de Batalla. Es la muerte de su amigo Patroclo, quien había tomado su lugar en la lucha, lo que obliga a Aquiles a volver a la batalla. Néstor es uno de los asteroides más grandes, con 109 km de diámetro medio. Pasarían unos nueve años antes de que Max Wolf encontrara un nuevo troyano, hasta que 1917 se encuentra el quinto troyano de Júpiter y el segundo en el campo de troyano, recibe por nombre (884) Príamo, en honor al rey troyano que soporta el asedio de los griegos.

Dos años después, en 1919, el astrónomo alemán Karl Wilhelm Reinmuth descubre su primer troyano, en el campo griego, siendo este, con 167 km, y es el segundo cuerpo en mayor tamaño del conjunto de troyanos de Júpiter. (911) Agamenon recibe el nombre del rey de Micenas. A este descubrimiento el astrónomo encontraría luego a: (1143) Odiseo (con 126 km) en 1930 y en octubre de ese año encuentra en el campo troyano a dos más: (1172) Eneas (quien escapa de Troya con su familia —padre e hijo— y funda Roma); con unos 142 km y que ocupa el cuarto puesto en tamaño y a (1173) Anquises (padre de Eneas) de 126 km. Al final del siguiente año, justo el 31 de diciembre de 1931, encuentra a (1208) Troilo (hijo menor de Príamo) con 103 km.

En 1936 Karl Wilhelm Reinmuth descubre en el campo griego a (1404) Áyax, que hace referencia a Áyax Telamón, (había dos) que defendió el cuerpo de Patroclo de ser llevado por los troyanos, con 82 km de diámetro. En 1937, se descubre al tercero en tamaño de los troyanos de Júpiter: (1437) Diomedes, con 164 km, que recibe el nombre de uno de los más valientes héroes de la guerra y cuyas acciones obligaron a Zeus a que los dioses no intervinieran directamente en las disputas de los mortales. Los descubrimientos de troyanos por K. W. Reinmuth finalizan en 1949 con (1749) Telamón, quien era el padre de Áyax y tío de Aquiles.

Otros cuerpos importantes en la historia de la guerra y ubicados dentro del campo griego son: (1583) Antíloco, descubierto en 1950, es uno de los hijos de Néstor, quien da la noticia a Aquiles de la muerte de Patroclo. (1647) Menelao, descubierto en 1957, hace honor al esposo de Helena, y rey de Esparta. En 1960 tenemos a (1868) Tersites, quien era un soldado griego no de noble cuna y es descrito por todos como el más feo de los griegos; y (1869) Filoctetes que hace referencia al héroe que mata a París. (2456) Palamedes, descubierto en 1966, es el héroe que descubre el engaño de Odiseo para no ir a la guerra y muerto por sus compañeros al ser acusado de traidor. Su padre (9712) Nauplio, descubierto en 1973; venga la muerte de su hijo extraviando las naves aqueas tras su regreso de Troya.

Ese mismo año (1973) se descubre a (4184) Calcas o Calcante, un augur (profeta) del bando griego; también se tiene a (3540) Protesilao, hijo de Ificles (medio-hermano de Heracles) y fue el primero de los griegos al morir. También incluimos a (13475) Orestes, el hijo de Agamenón ese mismo año.

En 1975 se descubre a (2260) Neoptolemo, quien lleva el nombre del hijo de Aquiles nacido antes de ir a la guerra. En 1977 se descubre a (3391) Sinón; primo de Odiseo, dejado junto al caballo de Troya para engañar a los troyanos de que el caballo es una prueba de la rendición de los aqueos y hacer que lo introduzcan en la ciudad. En 1980 tenemos a (2759) Idomeneo, rey de creta, nieto de Minos; (2797) Teucro fue descubierto en 1981, era el medio hermano de Áyax, también ese año tenemos a (2920) Automedonte, el auriga de Aquiles. En 1983 se descubre a (3063) Macaón, un hijo del dios de la medicina (Asclepio) y que curó a Menelao la herida de la flecha lanzada en la tregua por el troyano Pándaro. En 1988 se descubre a (3801) Trasimedes; el segundo hijo de Néstor que acompaño a su padre a la guerra; y con ayuda de Aquiles recupera el cuerpo de su hermano muerto por Memnón. Y aunque hubo muchos más griegos desde los setenta hasta 2008, es en ese año que se incluye en los cielos a (15913) Telémaco, el hijo de Odiseo.

Príncipes y reyes guerreros

Aunque hubo dos Áyax (el menor y el mayor) en los cielos se hace referencia al mayor (llamado así por su tamaño y conocido también como Áyax Telamonio) quien era hijo de Telamón (un argonauta, tío de Aquiles) y de Peribea (princesa enviada como sacrificio para el Minotauro, cuando viajó Teseo). Su padre Telamón fue compañero de Heracles y cuando el águila de Zeus (Aías) se posó en el hombro de su amigo, Heracles le señaló a Telamón que su hijo recibiría el nombre el ave que acababan de ver (Aías = Áyax).

Áyax, era por sangre primo de Aquiles y lo acompañó a Troya. Peleó con coraje y valor, su gran tamaño le daba una fuerza colosal, sólo superado en el campo de batalla por su primo Aquiles, combatía con su enorme hacha al lado de su medio hermano Treuco. Lucho con Héctor y al no haber vencedor, al final del combate ambos guerreros intercambiaron armas en señal de respeto. En el campo de batalla recuperó el cuerpo de Patroclo de los troyanos, que deseaban el mismo para alimentar a los perros. Cuando Aquiles muere por la flecha de París, Áyax y Odiseo recuperan el cuerpo del héroe y enterrarlo junto al de su amigo Patroclo.

El destino de la armadura y armas de Aquiles, forjadas por el dios Hefesto a petición de Tetis, la madre de Aquiles, provocaría el fin del héroe. Odiseo y Áyax reclamaron el honor de heredar las armas, pero Agamenón favoreció a Odiseo, provocando la indignación de Áyax; las razones señalan que Agamenón aborrecía la descendencia de Eaco (abuelo de Aquiles y Áyax) y Odiseo era el esposo de Penélope, la prima de su mujer Clitemnestra. En el arranque de furia Áyax enloquecido ataca un rebaño de ovejas, a quienes confunde con Odiseo y Agamenón, matando a todos los animales. Según los mitos esa imagen se la dio Atenea al héroe, para evitar que matara a Odiseo, su protegido. Tras despertar de su locura y ver las consecuencias de sus actos, donde ha deshonrado su espada de guerrero con sangre de animales domésticos, Áyax se suicida usando la espada de Héctor.

Áyax el menor, era hijo de Oileo rey de Lócrida, y fue uno de los guerreros que penetraron en la ciudad escondidos dentro del Caballo de Troya. Durante el saqueo de Troya, Áyax encontró a la princesa Casandra refugiada en el templo de Atenea y la violó allí mismo; ese ultraje al templo de la diosa virgen sería seriamente castigado por Atenea, que al regreso a su patria la diosa pidió al ayuda de Poseidón para que provocara una tormenta para que naufragara la nave, pronto la nave se estrelló contra las rocas matando a todos sus ocupantes.

El medio hermano de Áyax fue Treuco, hijo de Telamón y de su segunda esposa Hesíone; por tanto era primo de Aquiles por un lado y de Héctor y París por el otro. Fue el mejor arquero dentro del bando griego, y pudo en un momento haber matado a Héctor con sus flechas, si no fuera por la intervención del Zeus, que rompió la cuerda del arco, impidiendo que manchara sus manos con sangre de su familia. Fue uno de los guerrero que estuvo dentro del caballo de Troya. A su regreso su padre le reclamó que no vengó la muerte de su hermano Áyax, ante lo que el señaló que no había nada que vengar, ya que Áyax se había suicidado. Cansado de los reclamos de su padre, Treuco viajo y llegó hasta Chipre donde casó con la hija del rey y fundó la ciudad de Salamina, aunque otros dicen que terminó sus viajes en las costas ibéricas estableciéndose o fundando la actual ciudad de Cartagena.

Telamón era hijo de Eaco, hermano de Peleo y padre de Áyax y Treuco. Participó en la caza del Jabalí de Calidón y fue uno de los argonautas. Los mitos señalan que cuando la nave Argos pasó por Troya, el rey Laomedonte pidió la ayuda de Heracles, que viajaba con los argonautas, para que detuviera un monstruo marino enviado por Poseidón y que iba a devorar a su hija Hecione. Heracles no conocía que el motivo de la causa del monstruo es que era un castigo del dios del mar al rey de Troya por no cumplir con el pago de la construcción de las murallas de la ciudadela. Heracles salva a la joven princesa y a cambio pide los caballos dados por Poseidón al padre de Laomedonte; envía Heracles a: Telamón y a su medio hermano Ificles a cobrar el pago, pero el rey los encierra en los calabozos. La furia de Heracles estalla y arremete contra la ciudadela, destrozando sus puertas y llegando al trono, donde mata al rey y a toda su familia. Se salvan Hecione y Podarces (Príamo), este último por ayudar a escapar a los presos. Así Hecione termina como segunda esposa de Telamón (fue el pago de Heracles a su amigo) y esta fue madre de Treuco.

Diomedes fue uno de los más grandes héroes dentro del bando griego; es hijo de Tideo, rey de Etolia y nieto de Eneo, rey de Calidón. Su amigo inseparable fue Odiseo, con quien viajó a Esciro, reino de Licomedes, en busca de Aquiles, al que Tetis había ocultado disfrazado de de mujer para evitar que su hijo se desplazara a Troya y en cuyas playas el oráculo predijo su muerte. Diomedes fue uno de los que presionó a Agamenón para que sacrificara a su hija Ifigenia como tributo a la diosa Artemisa, cuando esta silenció los vientos. También fue seleccionado entre los jefes aqueos para participar como embajador en el infructuoso intento de convencer a Príamo de dar fin a la guerra con la devolución de Helena a su esposo Menelao. Tampoco pudo persuadir a Agamenón para que Briseida fuera devuelta a Aquiles y así se aplacara su ira y ayudara a los aqueos en la batalla. Una de las últimas participaciones de Diomedes en la Guerra de Troya fue acompañar a Odiseo al robo del Paladio; aunque una de las versiones señalaba que Odiseo quería atribuirse el crédito de robar solo aquel preciado objeto, e intentó matar a Diomedes, aunque éste se dio cuenta y se defendió a tiempo; seguramente por esa razón los amigos se separaron y siguieron caminos diferentes tras la caída de Troya.

Pese a todos estos hechos, Diomedes es recordado por incluso por vencer a los dioses y a obligar a Zeus a determinar que ningún dios más apoyaría directamente a un mortal en la guerra. Según la Iliada de Homero, Diomedes en una de tantas luchas se topa con Pándaro y Eneas; el primero ataca, pero Diomedes lo mata atravesando su lanza en la garganta del atacante; Eneas baja de su carro para recuperar el cadáver de Pándaro, y Diomedes le hiere de una pedrada. Afrodita, viendo que su hijo queda indefenso, acude en su ayuda, pero Diomedes logra atacar y herir la mano de la diosa; es sólo la aparición de Apolo, que envuelve la escena con una nube y rescata a Eneas, lo que impide la muerte del hijo de Anquises. Luego viene la lucha con Héctor; Ares encarna en un soldado para impedir que el héroe llegue donde Héctor; Diomedes reconoce al dios y retrocede, pero el soldado ataca; es cuando interviene Atenea, ayudando al héroe, que lograr guiar el arma del héroe, y este hiere al dios en un costado, que lo hace retroceder y huye sangrando al Monte Olimpo. Zeus enojado prohibirá desde este lance que los dioses intervengan en esta guerra de mortales. Tras la guerra de Troya, Diomedes volvió a Argos. Tuvo un feliz regreso, pero a su llegada, su mujer y el amante de ésta, intentaron matarle. Diomedes logró salir vivo de la emboscada y huyó al sur de Italia donde se estableció; en la Eneida aconseja a los Latinos a tener cuidado con Eneas y los troyanos.

Como muchos otros pretendientes de Helena, el rey de Creta, Idomeneo, nieto del gran rey Minos de Creta fue uno de los tantos reyes que acompañaron a los griegos en su lucha contra Troya y como muchos otros fue un valiente guerrero, pero su mito se tiene al regreso. Tras la caída de Troya, el héroe fue sorprendido por una violenta tempestad y prometió al dios Poseidón que si llegaba vivo a su casa le ofrecería en sacrificio a la primera persona que se encontrara. Para su desgracia a quien primero vio al tocar tierra fue a su propio hijo, pero, de todos modos, cumplió su voto. La salida de Idomeneo del trono obedeció a dos razones, la primera es que tras matar a su hijo, sobre la isla de Creta cayo un plaga, y los pobladores culparon al rey de la plaga por culpa de su crimen. La segunda es que como muchos reyes, su mujer Meda tenía un amante, Leuco, quien aprovecho el descontento popular para expulsar al rey, quedándose con la esposa para garantizarse el trono, tras lograrlo la asesino luego, caro pago Meda su traición. Idomeneo viajó hasta Calabria, sur de Italia y otros dicen que se estableció en Colofón, Asia Menor (Anatolia).

Esta historia ha sido llevada a la opera por Wolfgang Amadeus Mozart, en esta versión en Creta reina Idamanto en ausencia de su padre. Los vientos han dispersado la flota griega y Idomeneo ha sabido apaciguar las iras de Poseidón/Neptuno prometiéndole sacrificar a la primera persona que encuentre en el instante del desembarco, y cuando consigue por fin llegar a Creta es precisamente Idamanto quien primero aparece ante sus ojos. Ilia, hija de Príamo que venía como trofeo de guerra es deseada por Idamanto, quien le declara su amor, en desprecio a Electra (la hija de Agamenón y Clitemnestra) su prometida oficial. Idomeneo (que ha fingido no reconocer a su hijo) trata de alejar a su hijo de Creta para no cumplir su promesa. Para ello ordena a Idamanto conducir a Electra a Grecia. Pero Poseidón/Neptuno reclama su víctima y envía un monstruo que no permite la partida de la nave del príncipe. Pero el pueblo exige a Idomeneo que cumpla su voto. Idamanto logra con sus solas fuerzas matar al monstruo, y Neptuno, conmovido por su valentía y su amor a Ilia, concede el perdón con la condición de que Idomeneo renuncie a su trono en beneficio de su hijo. Electra, viendo esfumarse su última esperanza, estalla de ira, mientras Idomeneo abdica serena y dignamente.

Palamedes de Argos, es hijo de Nauplio, y era uno de los héroes de la ingeniosidad proverbial. A Palamedes se le había atribuido haber inventado el ajedrez y el juego de los dados; y se le atribuye también parte de la invención del alfabeto griego, la creación de los faros, de la balanza, las monedas y de la guardia con centinelas. El mito señala que cuando Odiseo intentó zafarse de la obligación de acudir a la guerra de Troya fingiéndose estar loco, Palamedes descubrió el engaño. En venganza, Odiseo falsificó una carta con el supuesto de que el rey de Troya, Príamo, proponía a Palamedes traicionar a los griegos a cambio de oro. Odiseo escondió el oro en la tienda de Palamedes; la carta y el oro fueron encontraron y sin darle tiempo a defenderse fue lapidado hasta la muerte por sus compañeros, ello provocaría la venganza de su padre Nauplio.

Nauplio, que era hijo de Poseidón, fue uno de los argonautas y participó junto con su hijo Palamedes en la Guerra de Troya. Cuando Palamedes murió debido a una traición de sus compañeros griegos; Nauplio juró vengarse del rey Agamenón y los otros líderes griegos. Regresó a Grecia antes de la caída de Troya, visitando y convenciendo a muchas de las solitarias esposas de los comandantes griegos de que estos estaban acostándose con esclavas troyanas y sugiriendo ser infieles con sus maridos, así como conspirar contra ellos, se incluyen en este grupo a: Clitemnestra, esposa de Agamenón, Meda, esposa de Idomeneo, y Egialea la esposa de Diomedes. Tras finalizar la Guerra de Troya, cuando la flota griega volvía triunfante a Grecia, su padre Poseidón, a solicitud de su hijo Nauplio, cobró venganza por la muerte de su nieto; sorprendió con una gran tempestad a las naves griegas y sumergió una gran parte de ella, arrojando el resto a las costas de la isla de Eubea. Al tener noticia del desastre, Nauplio hizo encender durante la noche algunas fogatas sobre las rocas que rodeaban su isla, atrayendo a los barcos para tener la satisfacción de ver cómo se estrellaban contra las piedras. Muchos soldados y marineros murieron ahogados y los que consiguieron llegar a la orilla con ayuda de tablas o a nado, fueron horriblemente asesinados allí mismo. Poseidón cobró mayor venganza sobre todo con Odiseo, a quién hizo viajar por todo el Mediterraneo y lo mantuvo fuera de su hogar por diez largos años; esas fueron las consecuencias de aquella trampa que costó la vida del joven Palamedes. 

Hijo de gato caza ratones

Al igual que ocurrió con su padre, Neoptólemo, llamado inicialmente Pirro (pelirrojo) era un niño cuando tuvo que ir a Troya; tenía unos doce años cuando se produjo la muerte de su padre Aquiles a manos de París, y los héroes Odiseo y Diomedes lo llevaron hasta Troya durante los últimos días de la guerra, puesto que el adivino Calcante había augurado que los griegos jamás conseguirían tomar la ciudad sin la presencia del hijo de Aquiles entre sus filas. En primera batalla logró ganarse la admiración de todos al matar a Eurípilo, hijo de Télefo, que había llegado en ayuda de los troyanos y avanzaba de forma implacable hacía el campamento griego con el objetivo de incendiar las naves, como no hacía mucho lo había intentado Héctor. Todos impresionados por la hazaña y la gran valentía que había demostrado a pesar de su corta edad comenzaron a llamarle por el nombre que conservaría hasta su muerte: Neoptólemo (joven guerrero). Ayudaría a Odiseo traer a Troya a Filoctetes, que había sido abandonado en la desierta isla de Lemnos. A la llegada de Neoptólemo, Odiseo y Filoctetes, la toma de Troya aún parecía imposible. Nadie se lo explicaba hasta que Calcante aclaró que lo que él había dicho era solo parte de la profecía y que la respuesta completa la hallarían en el bosque del monte Ida, cerca de Troya. Neoptólemo y sus hombres fueron allí esa tarde, donde encontraron y capturaron al príncipe Héleno, quien tras la muerte de París a manos de Filoctetes había sido expulsado de la ciudad a causa de una pelea con otro de sus hermanos, Deífobo, ya ambos se habían disputado a la viuda Helena. Desde entonces Heleno vagaba por los alrededores en solitario. El príncipe fue llevado entonces al campamento griego donde, en venganza contra su gente por haberlo desterrado reveló la parte final de la profecía a sus enemigos: traer desde la ciudad de Olimpia los restos de Pélope (abuelo paterno de Agamenón y Menelao) y conseguir el Paladio (estatua de la diosa Atenea en Troya). Así se hizo, y fue sólo entonces cuando, inspirado por Atenea, Odiseo concibió la estratagema del Caballo de Troya.

Neoptólemo fue uno de los guerreros ocultos en el caballo de Troya; y tras salir, se abrió paso hasta el palacio real donde mató al joven príncipe Polites y al rey Príamo. Para regresar a Grecia, las naves no pudieron salir hasta que el fantasma de Aquiles pidió el sacrificio de Políxena, la princesa troyana que lo había engañado y llevado a la muerte, Neoptólemo cumplió la orden del fantasma asesinado a la chica sobre los restos de la tumba de su padre. Entre sus trofeos de guerra iban Andrómaca, la que había sido la mujer de Héctor, y Héleno en calidad de esclavos. Neoptólemo se instaló en Ftía junto a su abuelo Peleo y casó con Hermíone, hija de Menelao y de Helena, reyes de Esparta. No llegó a tener hijos con ella, pero sí uno con Andrómaca al que llamó Moloso. Hermíone en un principio había sido prometida a Orestes, hijo de Agamenón, pero cuando su hermana Electra le escondió de Egisto y Clitemnestra, usurpadores del trono, muchos lo creyeron muerto. Por ello Menelao casó a su hija Hermíone con Neoptólemo, sin llegar Orestes a saberlo. Como Neoptólemo no conseguía tener hijos con Hermíone, se dirigió preocupado al oráculo de Delfos para pedir consejo. En ese lugar se encontró con Orestes, quien al saber que había desposado a Hermíone, se sintió ultrajado y lo asesinó.

Soldados, médicos, aurigas y augures.

Tersites fue otro de los guerreros aqueos de la guerra de Troya. Aunque las primera fuentes (Iliada) no se le señala padre, indicando que no se trataba de un héroe aristocrático; en obras posteriores (Etiópida) se le hace hijo de Agrio, el hermano de Eneo, abuelo de Diomedes. Tersites es un antihéroe, descrito como el más feo de los griegos, patizambo, cojo y con hombros curvados hacia dentro, cuando harto de la guerra llama codicioso a Agamenón y propone a los griegos retirarse, Odiseo le da un golpe en la cabeza con el cetro del rey, provocando la burla de los demás.

Según la Etiópida, Aquiles mata a Tersites por haberse burlado del héroe por lamentarse de la muerte de la reina de las amazonas, Pentesilea, ante cuya hermosa estampa Aquiles lloró haberla enviado al Hades, ya que era digna para ser su esposa. Obras posteriores dan a Tersites un papel más relevante que el de bufón, una forma de los poetas para protestar contra lo absurdo de la guerra; en la obra ‘Troilo y Crésida’ de Shakespeare lo retrata como vulgar, ridículo e impertinente; se le describe un esclavo sarnoso de Áyax, a quien pronto abandona para ponerse al servicio de Aquiles, que en la obra es una especie de bohemio y quien aprecia el humor amargo y cáustico del esclavo. Así Tersites representa al personaje crítico al orden establecido; movido por el resentimiento que muestra los errores del orden actual.

Filoctetes es uno de los muchos héroes de la mitología griega; famoso por su arco y flechas, objetos que le habían sido entregados por Heracles. Aunque partió con los buques griegos para participar en la guerra de Troya, Filotectes fue abandonado en la desierta isla de Lemnos a causa de haber sido mordido en el tobillo por una serpiente, despidiendo la herida un hedor rancio, sin cura y tan intenso que nadie era capaz de soportar (otras versiones señalan que el origen de la herida es producto de haberse rozado el tobillo con una de las tantas flechas Heracles). Calcante predice que es necesaria la presencia de Filoctetes y el arco de Heracles para ganar la guerra. Odiseo y Neoptólemo llegan a la isla con el propósito de llevarlo con ellos al sitio de Troya y tratan de convencer o engañarlo a que vuelva con ellos. Tras muchos intentos fallidos, se aparece el fantasma de Heracles y revela que el designio de Zeus sobre Filoctetes es que vaya a Troya con Neoptólemo. Filoctetes, entonces, se somete a la voz de aquel a quien no puede desobedecer. Así ya recuperado con la ayuda de Macaón, acudió a la guerra, y con el arco mitológico disparó la flecha que acabaría con la vida de París.

Calcas o Calcante fue un poderoso adivino de la mitología griega, era un nieto del dios Apolo, quien le dio el don de la profecía. Al inicio de la guerra profetizó que era necesaria la presencia de Aquiles para obtener la victoria griega en la Guerra de Troya cuando este sólo tenía nueve años. También consideró necesaria la presencia de Filoctetes al final de la misma. Predijo a Aquiles que tendría una larga vida y olvidada por todos, o una corta y por todos recordada. Predijo que la guerra de Troya duraría diez años, y aseguró a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a su hija Ifigenia, para que la diosa dejara de retener a la flota griega en el puerto de Áulide. Fue según algunas crónicas quien sacrificó a la joven princesa en el altar levantado en el puerto. Para el décimo año de la campaña señalo que la furia de Apolo enviada como peste sólo se apaciguaría con la devolución de Criseida a su padre, que era sacerdote del dios protector de los troyanos. Esta devolución causó la disputa entre Agamenón y Aquiles por otra cautiva, Briseida. Finalizada la guerra predijo el destino de muchos héroes a su regreso a tierra y no se quiso embarcar en las naves que sufrirían la furia de Poseidón, quedándose en Anatolia y estableciéndose en Colofón. Existen varias versiones sobre su final, pero la más creíble es que como adivino profetizó la fecha de su muerte; cuando llegó el día señalado, Calcas vio que la predicción no se materializaba y le entró un severo ataque de risa que provocó que muriera asfixiado.

El sobrino de Heracles, hijo de su medio hermano Ificles era Protesilao; un príncipe de la región de Tesalia, que estaba casado con Laodamía, hija de Acasto, nieta de Pelias (el rey que robo el trono al padre de Jasón). Según las profecía el primer griego que pisara tierra en Troya sería el primero en morir. A la llegada de las naves, Odiseo, que como todos sabía la profecía lanzó su escudo a la orilla y saltó sobre él. Protesilao, creyendo que era el segundo lo siguió y pisó la tierra, así fue el primero que murió en la primera de las batallas. Cuando su mujer Laodamía se enteró de su muerte cayó en un duelo tan profundo que los dioses permitieron que su marido volviera con ella por espacio de tres horas. Cuando partió de nuevo, la mujer se suicidó.

Macaón era hijo de Asclepio (dios de la medicina), de su padre había recibido el don de curar las heridas, hasta las más graves. Fue quien salvó a Menelao, cuando fue herido por la flecha de Pándaro, y a Filoctetes, que tenía una herida ulcerada que se había causado al herirse accidentalmente por una flecha de Heracles hacia diez años. Durante una de las batallas, Macaón fue herido en la espalda por una flecha de París, y fue rescatado por Néstor. Finalmente fue muerto por Eurípilo, hijo de Télefo, en el transcurso de una batalla anterior al saqueo de Troya. Pero en la Eneida de Virgilio, se señala que Macaón entró en la ciudad metido en el Caballo de Troya. A su muerte sus cenizas fueron llevadas por Néstor a un santuario de Gerenia al que acudían los enfermos buscando curación.

En la mitología griega Sinón era un guerrero griego, primo de Odiseo, que, a través de engañosas razones, persuadió a los troyanos para que introdujeran el caballo de madera en la ciudadela de Troya. Una vez que el caballo estuvo dentro de la ciudad, Sinón, durante la noche, abrió el vientre del caballo para permitir la salida de los hombres que se encontraban en su interior y encendió una antorcha como señal luminosa para los aqueos, que se acercaban en los barcos desde la isla de Ténedos.

El último de los muchos guerreros griegos que mencionaremos es Automedonte, el auriga de Aquiles y su compañero durante los combates en la guerra de Troya. Su nombre se ha convertido en sinónimo de cochero fiel y hábil. Automedonte condujo el carro a la batalla cuando Patroclo vistió la armadura de Aquiles, sin saber que era el joven disfrazado, guiando a los caballos Janto (Xanto/Xanus) y Balio, caballos inmortales fueron el regalo de Poseidón a Peleo y Tetis en su famosa boda y que pasarían al hijo de ambos, el célebre Aquiles. Tras la muerte de Patroclo, Automedonte volvió a la retaguardia de la batalla, donde intentó consolar a los afligidos caballos, a quienes el propio Aquiles les reclamó por no haber ayudado a su primo. Automedonte luego volvió a la batalla y tras la muerte de Aquiles fue el auriga de su hijo Neoptólemo.

Aspectos astrológicos a considerar en los Héroes del Campo Griego

Entre estos cuerpos tenemos nuevas visiones del aspecto paterno, mientras Príamo es el padre que ama a sus hijos, respetándolos y permitiéndoles crecer libre; Telamón es por el otro lado es el padre castrador, que constantemente fustiga a sus hijos; y Treuco es el hijo que más siente esa presión paterna; tanto que debe terminar por abandonar el grupo familiar, su respuesta a la constante crítica y ataque del padre es hacer su vida aparte y descartar a la familia de la misma, para así poder tener un crecimiento propio. Idomeneo es otro padre que pone sus intereses por encima de los demás, inclusive por encima de sus propios hijos. Sólo Nauplio apoya a su hijo y lo defiende contra los otros que lo atacan y le da todo el apoyo incondicional a su hijo, aceptado sin problemas las diferencias con su hijo.

Los jóvenes varones de este grupo representan las relaciones con sus amigos y con sus padres; Neoptólemo es el hijo que sigue los pasos del padre, repite a su padre y es casi la reencarnación del mismo; su presencia nos muestra a ese hijo que todo padre desea, aquel que continuara el negocio, la empresa familiar o la profesión del padre, se le puede vincular a trabajos relacionados con empresas familiares. Papel distinto tiene Treuco, que hará con su vida lo que mejor considere para si; la presión de padre opresivo lo obliga a seguir rumbos distintos a los planeados por su progenitor, trabajará en cosas distintas a la actividad que realiza la familia o el grupo familiar. Por su parte Palamedes es un hijo prodigo, inteligente, es el cerebrito que tanto molesta a sus compañeros, el padre ve en este hijo la superación de sus metas, es el futuro medico cuyo padre taxista se enorgullece del hijo que tiene, por ir hacia un futuro mejor, en Palamedes tenemos al investigador, el científico, el ingeniero, una persona dedicada a la invención de cosas que ayuden a otros, las nuevas tecnología, trabajos vinculados a números, cálculos, nuevas profesiones.

Diomedes y Áyax representan al mejor amigo, pero actúan de formas distintas cuando los amigos no resultan ser lo que esperábamos. Diomedes siente la traición del mejor amigo, pero la acepta y sigue con su vida como un percance más; por su parte Áyax no tolera las traiciones, no acepta que sus amigos no se comporten como él esperaba, actúa de forma agresiva y autoagresiva a estos actos que considera traición. Ambos tienen vinculación con trabajos relacionados con la milicia, cuerpos de control o policía, bomberos, investigación o espionaje, sobre todo en este último aspecto Diomedes.

Los que siguen representan al hombre y sus relaciones de trabajo: Automedonte es el empleado fiel, seguidor de las reglas y trabajador, su esfuerzo es reconocido por sus superiores y por ello siempre será considerado por los mismo a la hora de necesidad. Automedonte se vincula a trabajos relacionados con vehículos, transportes terrestres, o similares. Papel parecido tiene Filoctetes, obedece a sus superiores en cargo, pero a diferencia de Automedonte que apoya a sus compañeros de trabajo, Filoctetes no se involucra con sus compañeros de trabajo, los soporta simplemente, son algo que hay que soportar, un mal que debe ser aguantado todo por el bien final. Se le puede relacionar con armas, trabajos de protección de personas, seguridad, o similares. Protesilao es el empleado crédulo, se deja engañar fácilmente y termina pagando los platos rotos de otros. Trabaja en puestos que implican poco nivel de complejidad: mensajero, oficinista, cartero, etc.

Tersites es aquel que siempre protesta, critica por criticar y se queja del trabajo que le ha tocado hacer en la vida, pero que poco hace por mejorar, se burla de los otros, sus errores, los difunde como chismoso, pero sobre todo es hiriente a la hora de criticar, mostrando lo peor de los demás. En Sinon tenemos al tramposo en el trabajo, busca engañar para lograr que otros hagan lo que él desea para lograr su metas.  Tersites y Sinón se le puede relacionar a trabajos vinculados con la política, el periodismo amarillista, la propaganda, reportero de noticias en los medios de masas (radio,televisión, etc.) etc.

Calcante y Macaón son ambos nietos de Apolo, dios de las visiones, la salud, el arte y la belleza masculina, cada uno representa por tanto una manifestación del dios sol; con Calcante, que tiene visiones sobre el futuro; tenemos a aquel consultor que sabe como guiar una empresa y hacia donde deben dirigirse los esfuerzos, para que se pueda llegar a las metas previstas, se le puede relacionar con trabajos en la religión, como guía espiritual, o con trabajadores dentro del ámbito de la psicología; ayuda con sus respuestas a resolver dudas y dar respuestas a las misma, pero como Socrates, nunca da un respuesta directa, siempre es el consultante el que debe sacar sus propias conclusiones. Macaón por su parte da importancia a la salud física y al cuidado del cuerpo, ya que sin la misma no se puede realizar ningún trabajo, ni alcanzar ninguna meta. Macaón se le vincula con trabajos en los hospitales, con curaciones de las heridas físicas y de los accidentes en el trabajo, médicos, enfermeros, fisioterapeutas, o similares.

Griegos y Troyanos peleando en los cielos (6) Agamenón, el planeta de la traición

Han pasado dos años del descubrimiento de (884) Príamo; en 1919, el astrónomo alemán Karl Wilhelm Reinmuth descubre su primer troyano de un total de ocho a lo largo de su vida como astronomo. Este nuevo cuerpo se ubica en el campo griego y recibe el nombre del rey de Micenas, (911) Agamenón, quien con un tamaño de unos 167 km lo vuelve el segundo cuerpo en mayor tamaño del conjunto de troyanos de Júpiter.

El rey Agamenón, cuyo nombre traduce ‘obstinado‘, era llamado en la guerra de Troya, rey de reyes (sin alusiones cristianas), y era el comandante en jefe de las tropas griegas. Para haber logrado tal honor hay que tener en cuenta que en su sangre por medio de sus relaciones familiares se vinculan a casi todos los reyes del mundo griego.

El ancestro más lejano de Agamenón fue el rey lidio (Anatolia central) Tmolo. Tmolo tuvo varias amantes, algunas no de muy buena disposición, entre ellas la oceanide Pluto, con quien tuvo a Tántalo. Pero Tmolo es recordado por violar a una de las ninfas de Artemisa, la chica de nombre Arripa que luego por la deshonra se suicidó ahorcándose y provocando la venganza a su señora. Artemisa envió un toro contra Tmolo quien al huir del mismo terminó empalado entre unas estacas. Tras una horrible agonía muere Tmolo y es enterrado en el monte en Anatolia que lleva su nombre.

Nuestro siguiente personaje en la secuencia es Tántalo; este se volvió rey de Frigia (otro reino de la Anatolia central), donde desposo a Dione, una hija del gigante Atlas. Frutos de esta relación tenemos entre varios hijos a: Broteas, Níobe y Pélope. El mito señala que Tántalo fue invitado por los dioses al Olimpo, donde probó del néctar y la ambrosía (bebida y comida de los dioses). Antes de salir del palacio de los dioses se robó algo de esos manjares divinos. Tántalo corresponde invitando a los dioses a un festín en su casa y sirve a su hijo menor, Pélope, como comida (ofrenda a los dioses). Este acto fue demasiado para ser tolerado (los dioses griegos no apoyaban el sacrificio humano) y castigaron a Tántalo enviándolo al infierno y condenándole a estar rodeado de comida y bebida, y no poder probar ninguna.

Es interesante resaltar que Apolo y Artemisa, hijos de Leto, tiene gran presencia en Asia Menor (Anatolia). Las razones de esto es que se trata de dioses orientales que fueron posteriormente asimilados a la tradición griega. Mientras Apolo aparece recurrentemente en la costa oriental de Anatolia (reino de Troya); Artemisa tiene más figura en la parte central de la península. Castiga al padre de Tántalo, Tmolo, por violar a una de sus ninfas; y hace similar con dos de los hijos de Tántalo. Broteas fue un cazador que se negó a rendir culto a Artemisa y ella lo volvió loco, hasta que se suicidó; por su parte Níobe casa con el rey Anfión de Tebas (y sobre quien comentaremos más adelante) y tuvo varios hijos, hasta que se le ocurrió compararse con la diosa Leto, que sólo tuvo dos. En castigo Apolo y Artemisa mataron a toda su familia. Níobe fue transformada en piedra y llevada a su natal Lidia, donde las lagrimas que brotan de la piedra forman las aguas salobres del río Aqueloo.

El último de los hijos de Tántalo, y único sobreviviente, fue el joven Pélope. Tras ser revivido por los dioses digamos que quedo mejor que antes y Poseidón se antojó del joven, y se lo llevó al Olimpo; pero Zeus tiempo después lo expulso, ya que era hijo de un ladrón y no quería volver a correr riegos a su seguridad (su padre había robado el néctar y la ambrosía en su visita, y de regreso a la tierra contó muchos chismes del palacio de los dioses).

Pélope anduvo por la tierra hasta que llegó a la ciudad de Olimpia, donde del rey Enómao señalaba que su hija, la bella Hipodamía, sería de quien lo venciera en una carrera de cuadrigas. Enómao conocía por un oráculo que su yerno provocaría la causa de su muerte y para garantizar que esto no ocurriera retaba en duelo de aurigas a los pretendientes, que tras perder eran asesinados por el rey. Cuando Pélope llegó ya habían muerto catorce antes que él, pero el chico cree que es una buena oportunidad de tener un reino propio. Pélope pide ayuda a su antiguo amante, Poseidón, quien en recuerdo a los buenos tiempos le entrega unos caballos invencibles; recordemos que Poseidón, además del dios del mar, es dios de los caballos.

Pélope sin embargo no quiso tentar a la suerte y prometió al auriga de Enómao, Mirtilo, la mitad del reino y la primera noche con Hipodamía si lo ayudaba a ganar. Mirtilo quitó una de las clavijas de la rueda y en la competencia, cuando Enómao se aproximaba a Pélope para matarlo, la rueda se desprende, Enómao murió enredado en las riendas y arrastrado por sus caballos. Mirtilo reclamo el pago de su traición, pero Pélope lo traicionó arrogándolo de un risco al mar. Mientras caía Mírtilo maldijo a Pélope por su traición, y la maldición alcanzó a sus hijos, nietos y bisnietos. Pélope se apropio del reino de Enómao y lo expandió hasta abarcar toda la península griega del Peloponeso (que significa isla de Pélope).

Mucha de esta expansión fue desposando a sus hijos e hijas con los reyes vecinos. Así podemos señalar que su hija Nicipe desposo a Esteleno, un hijo de Perseo, quienes fueron padres de Euriteo (quien puso los trabajos a Heracles). Astidamia desposó a otro hijo de Perseo, Alceo, quien fueron padres de Anfitrión y Anaxo (abuela de Heracles). Otro hijo de Perseo y Andromaca, Electrión, desposa a su sobrina Anaxo y serán padres de Alcmena; esta casa con su tío Anfitrión (aquí todo queda en familia) y será madre de Ificles, mientras que con Zeus dará a luz a Heracles.

Piteo, fue otro de los hijos de Pélope, quien fue padre de Etra, esposa del rey Egeo del Atica y madre de Teseo (quien derrotó al Minotauro) (algunos mitos señalan a Poseidón como padre de Teseo, al violar a Etra antes de desposar a Egeo). Otro hijo fue Alcatoo, que fue rey de Megara y su hija Peribea iba con Teseo como una de las ofendas al Minotauro, Peribea desposa a Telamón, hermano de Peleo y será madre de Ayax, primo de Aquiles.

Pero los hijos más importantes de Pélope y Hipodamía fueron los gemelos Atreo y Tiestes en quienes se desarrollaría la tragedia de la casa de Pélope. Y la desgracia se inicia con otra traición, Pélope tiene un hijo ilegítimo con la ninfa Axioque (en algunas versiones una esclava de su mujer), el chico fue Crisipo. Hipodamía viendo el favoritismo de por el bastardo tramo la muerte del mismo con ayuda de sus hijos Atreo y Tiestes. Una versión señala que Crisipo fue violado por Layo (el padre de Edipo) que en su destierro se refugió en la corte de Pélope, cuando los gemelos Anfión y Zeto usurparon el poder (volveremos luego con ellos). En este punto hay varias versiones, la primera es que el chico se suicida con la espada de Layo por la vergüenza de la violación; la segunda es que mientras reposaban en la cama Layo y Crisipo, Hipodamía aprovecha la oportunidad para matar al joven y culpar a Layo, o que tras el suicidio del chico, Layo culpa a la madrastra del crimen. Sea como sea, tras la muerte del bastardo, Pélope maldice a Layo por su violación y le pide a Zeus que Layo no engendre ningún hijo y que si lo hiciese, muera a manos de él. Luego expulsa a su mujer y sus hijos Atreo y Tiestes por cómplices del asesinato del chico.

Hipodamía en el destierro se suicida, mientras que Atreo y Tiestes se refugian donde su sobrino el rey Euristeo, rey de Micenas. Quedando a cargo del reino mientras su sobrino lucha contra los heraclidas (hijos de Heracles), pero la muerte del rey Euristeo pone a los hermanos en la lucha por el trono de Micenas. Atreo que había desposado a la princesa Aérope (nieta del rey Minos) tuvo con ella tres hijos: los gemelos Agamenón y Menelao, y la princesa Anaxibia. Anaxibia desposa al rey Estrofio del reino de Focide, y serán padres de Pílades. Aérope no fue fiel muy fiel a su marido, se acostó con su cuñado Tiestes, y fruto de esa unión nacerá Pelopia; niña que la reina envió con el rey Testropo de Epiro.

Tras años sin decidir quien reinaría finalmente en Micenas, el oráculo predijo que la existencia de un becerro dorado señalaría al próximo rey. Aérope, conociendo donde estaba el animal, robo el becerro de los rebaños de Atreo y se lo entregó a Tiestes, quien lo presentó como prueba de su derecho al trono. Atreo señalo el robo, pero no tenía pruebas, por tanto propuso que Tiestes sería el próximo rey si a la mañana siguiente el sol se ocultaba por oeste. El apoyo de los dioses fue a Atreo y el sol ese día se ocultó por el este, dándole el trono a Atreo. Tiestes es deportado y en su exilio tuvo tres hijos.

El adulterio de Aérope al final fue descubierto por Atreo, quien la mata arrojándola al mar (igual como su padre Pélope hizo con Mírtilo). Atreo decide vengarse de su hermano y lo invita con la excusa de una reconciliación. Mientras están en la cena, Atreo, manda a matar a los tres hijos de su hermano, que lo habían acompañado, y se los sirve como comida. Cuando Tiestes descubre el horror de haber devorado a sus hijos, escapa, no sin maldecir a su hermano (maldiciones van y maldiciones vienen).

De nuevo en el exilio Tiestes descubre por el oráculo que será vengando por un hijo de su propia hija Pelopia. A quien para protegerla Aérope había enviado a la corte del rey Testropo. Una noche Tiestes viola a su hija, quien logra agarrar la espada de su atacante. Pelopia queda embarazada pero abandona a su hijo, Egisto, en el bosque, donde es rescatado por unos campesinos. Por su parte Micenas empieza a sufrir de una gran sequía y se señala que es el castigo por el delito de canibalismo provocado por Atreo. Este busca a su hermano en la corte del rey Testropo, pero ya no se encuentra ahí. Atreo se enamora de Pelopia, y creyéndola hija del rey pide su mano. Testropo no puede revelar la verdad y se la entrega a Atreo como esposa. Esta le cuenta su desgracia y Atreo busca al niño, Egisto, al que cría como hijo propio.

Años después, cuando Egisto se vuelve mayor, Tiestes regresa y es detenido por sus sobrinos Agamenón y Menelao. Atreo ordena su muerte y el ejecutor es Egisto. Pelonia le había entregado la espada de su violador a su hijo, y cuando Tiestes ve la espada le cuenta la historia de su nacimiento a Egisto; y este a su madre, que al descubrir el insecto, violada por su padre y casada con su tío se suicida con la espada. Egisto va donde Atreo y le muestra la espada ensangrentada, Atreo cree que su hermano a muerto por fin y se alegra; pero pronto descubre la horrible verdad, cuando Egisto lo asesina. Tiestes por fin asume el trono de Micenas. Agamenón y Menelao huyen a Esparta.

Los reyes de Esparta y Micenas están vinculados a la familia de Perseo y Andromaca. La única hija de ambos, Gorgofone tuvo dos esposos, el primero fue Perieres, rey de Mesenia (suroeste del Peloponeso) e hijo de Eolo, fueron padres de Afareo y Leucipo. Afareo sucede a su padre, pero sus hijos, los gemelos Idas y Linceo morirán a manos de los dioscuros (Cástor y Pólux) y el trono de Mesenia pasa a Nestor, rey de la vecina Pilos. Leucipo casa con Filodice y tuvieron tres hijas: Arsínoe, Hilaíra y Febe; las dos últimas esposas de los dioscuros. Arsínoe sería nodriza de Orestes y lo ayuda a escapar cuando Egisto planea su muerte. Tras la muerte de su primer esposo, Gorgofone casa con Ebalo, rey de Esparta y será madre de Tíndaro e Icario. Pero Ebalo ya tenía un hijo previo con Batia (la misma que luego fue mujer de Dardano). Tras la muerte de Ebalo, el medio hermano Hipocoonte asume el trono y Tíndaro e Icario escapan refugiándose en la corte del rey Testio de Etolia.

Testio ayudo a su yerno a recobrar el trono y Tíndaro se volvió rey de Esparta y desposó a Leda, quien tuvo cuatro hijos, dos de su marido y dos de Zeus, los de naturaleza divina fueron la bella Helena y Pólux; mientras que de su esposo mortal tememos a Clitemnestra y Cástor. Aunque los varones eran llamados gemelos y fueron conocidos como los Dioscuros (hijos de Dios = Zeus). Helena fue desde su juventud elemento de conflicto; fue raptada por primera vez por Teseo y en su rescate fueron sus hermanos. Tras la llegada de Agamenón y Menelao a la corte de Tíndaro, este casa a sus dos hijas con los gemelos de Atreo; así Agamenón desposa a Clitemnestra y Menelao casa con Helena.

Tras la muerte de Tíndaro, Agamenón se vuelve rey de Esparta y ayuda a su hermano a recobrar el reino de Micenas, ahora en manos de su tío Tiestes. Tras la muerte de Tiestes, y la huida de Egisto, Menelao queda como rey de Micenas. Agamenón tendrá con Clitemnestra cuatro hijos: Orestes, Electra, Crisótemis e Ifigenia. Y Menelao tendrá con Helena a Hermíone, el matrimonio entre Hermione y Oreste fue acordado entre los hermanos cuando estos eran niños, para así unir sus reinos. Pero la felicidad no será completa, el rapto de Helena por París da origen a la Guerra de Troya.

Nos separamos de la secuencia de la historia y revisaremos otras ramas griegas y su relación con la casa de Agamenón. Icario, el hermano de Tíndaro, el suegro de Agamenón, desposaría a la nayade Peribea y entre sus seis hijos destaca la bella Penélope, esposa de Odiseo, madre de Telémaco.

Por su parte una hermana de Leda, la reina Altea estaba casada con el rey Eneo de Caledonia. Cuando nace su hijo Meleagro, las Moiras señalaron que el niño viviría lo que durara el trozo de carbón en la chimenea. Altea entendiendo retira el carbón y lo apaga. Años después cuando un terrible jabalí azotó la región, muchos héroes fueron a cazarlo. Los vencedores fueron Meleagro y Atalanta (una hija ilegitima de Atamante). Pero la pelea por los restos del monstruo provocó la lucha entre Meleagro y sus tíos maternos (los hijos varones de Testio), quienes mueren en la pelea (es la muerte de todos sus hijos lo que hace que Testio ayudara a Tíndaro e Icario y estos se volvieran sus hijos políticos). Sea venganza de su madre Altea por la muerte de sus hermanos, o porque simplemente no le gustaba Atalanta, por la cual se interesó su hijo, Altea enciende el carbón y lo mata; luego Altea se suicida. Eneo que queda viudo y sin hijos casa con Peribea, una hija de  Hiponoo, serán padres de Tideo, quien desposa a Deípile, hija de Adrasto, rey de Argos. Hijo de Tideo y Deípile es Diomenes, uno de los grandes héroes de la guerra de Troya.

La casa de Tebas estuvo maldita desde sus orígenes, Cadmo, tras llegar a Grecia y establecerse desposa a Harmonía, hijas de esta unión fueron: Ágave, Autónoe, Ino y Sémele; y el varón Polidoro (no confundir con el hijo de Príamo de igual nombre). Ágave casa con Equión y será padres de Peneo, quien sucede a su abuelo en el trono. Sémele será amante de Zeus y madre de Dioniso, uno de los hijos de Zeus más perseguidos por Hera. Autónoe desposa a Aristeo (hijo de Apolo y un dios panales de abejas) y será madre de Acteón (cazador transformado en ciervo por Artemisa y devorado por sus perros). Ino desposa al rey beocio Atamante, quien tenía dos hijos de un matrimonio anterior, y según algunas fuentes era padre de Atalanta. Ino acoge a su sobrino Dioniso, pero Hera enloquece a los reyes por tamaña ofensa, quienes mata a todos sus hijos y se suicidan (algunas versiones dicen que Ino huyó con su hijo menor y al arrojarse al mar fueron transformados en Leucotea y Palemón, diosa de la espuma marina y dios de los puertos respectivamente).

Dioniso escapa y con el tiempo, tras recorrer mundo se vuelve dios del vino, las fiestas y los placeres. Por su parte su primo Peneo, ahora rey de Tebas, prohíbe el culto a Dioniso, este lo castiga volviendo locas a su madre y tía (Ágave y Autónoe) quienes en una bacanal matan a Peneo. Polidoro, su tío asume el trono y expulsa a las asesinas. Polidoro tuvo un hijo llamado Lábdaco y este fue el padre de Layo. Tras la muerte de Polidoro, provocada nuevamente por Dioniso, el trono de Tebas paso a uno de los tíos de Lábdaco mientras crecía. Nicteo, hermano de Equión, tenía una hija, Antíope, que como muchas otras fue seducida por Zeus y fruto de esta unión son los gemelos Zeto y Anfión. Temiendo la furia de su padre, la chica escapa a la ciudad y se refugia en otra, su padre la persigue pero muere en el intento traerla de vuelta. El trono de Tebas pasa a Lico, hermano de Nicteo, quien si logra atrapar a la sobrina chica y traerla de regreso.

Mientras los hijos de Antíope, Zeto y Anfión, crecían; el trono de Tebas pasa a su legitimo heredero, Lábdaco, pero este muere pronto (seguro que culpa del culto a Dioniso) y Lico retoma el poder mientras crece el hijo de Lábdaco, Layo. Cuando Zeto y Anfión llegan a adultos luchan y matan a Lico, y se vuelven reyes de Tebas. Es en este intermedio que Layo huye y se refugia en la corte de Pélope y ocurren lo hechos relatos anteriormente. Anfión desposo a Níobe y la ofensa a Leto provocó la muerte de todos sus hijos, y del propio Anfión. Es cuando regresa Layo al trono, quién casa con Yocasta, y serán padres de Edipo; quién cumple la maldición de Pélopes, matando a su padre y casándose con su madre.

Nos olvidamos de la tragedia tebana y volvemos a la tragedia espartana. Cuando París, el hijo de Príamo, se llevó a Helena, todos los caudillos aqueos fueron convocados para organizar un ataque contra Troya. Los jefes se reunieron en el palacio de Diomedes en Argos, donde Agamenón fue elegido comandante en jefe, bien como consecuencia de su mayor poder; o bien porque se ganó el favor de la asamblea mediante ricos presentes; o simplemente porque era el tronco que unificaba todas las ramas de los reinos griegos.

Tras dos años de preparativos, el ejército y la flota griegas se reunieron en Beocia. Agamenón había consultado previamente el oráculo sobre el asunto de la empresa y el augur Calcante interpretó distintas señales en las cuales la guerra duraría nueve años pero Troya caería finalmente al décimo. Antes de la partida, en una cacería Agamenón mata un ciervo que estaba consagrado a Artemisa, ello provocó la cólera de la diosa se produjo una calma absoluta, de forma que los griegos no podían abandonar el puerto por falta de viento. Cuando los videntes declararon que la ira de la diosa no podría ser aplacada a menos que Ifigenia, la hija de Agamenón, le fuese ofrecida como sacrificio compensatorio, Diomedes y Odiseo fueron enviados para llevarla al campamento con el pretexto de que debía desposar a Aquiles. Ella accedió a acompañarles, sin saber realmente su destino; algunas versiones dicen que la chica fue rescatada al último momento por la propia Artemisa y llevada a Táuride (Crimea) donde se volvió sacerdotisa de la diosa.

En Troya pasan diez años, al final de la guerra, Agamenón secuestra a la troyana Criseida, una hija de Criseo, sacerdote de Apolo. Criseo pide la liberación de su hija, pero Agamenón se burla del anciano; este regresa al templo de Apolo y pide su ayuda; ante lo que el dios desata una peste en el campamento griego. Calcante señala que la peste terminara con la devolución de Criseida; a regañadiente Agamenón acepta, pero le quita a Aquiles su esclava, Briseida, prima de la anterior. Aquiles se separa molesto del bando griego.

En esos momentos un intento de alcanzar la paz, París y Menelao se disponen a pelear por Helena y el vencedor definirá al ganador de la guerra; pero Afrodita hace desaparecer a París, provocando el desconcierto entre ambos bandos. Antes de que Menelao se proclame campeón, Pandaro dispara una flecha, persuadido por Deifobo (hijo de Príamo), contra Menelao; quien es herido a traición y provocando la vuelta a las hostilidades. Es en esta batalla que luchan, sin haber ganador, Héctor y Ayax; más adelante el avance de los troyanos hacia las naves griegas obliga a Patroclo a suplantar a su primo Aquiles; resultado muerto por Héctor; y provocando el regreso de Aquiles a la lucha.

Tras la captura de Troya, Agamenón recibió a Casandra, hija de Príamo y profetisa condenada, como botín de guerra, y según una tradición recogida tuvo dos hijos. Agamenón tardó ocho años en volver a su patria, como muchos héroes griegos, los dioses castigaron duramente a los vencedores su intento de regresar a su hogar. Melenao tuvo más suerte y al menos logró reconstruir su familia a su regreso con Helena. La hija de ambos, Hermíone, destinada inicialmente como esposa de Orestes, fue desposaba con el hijo de Aquiles, Neoptólemo, pero este matrimonio no tuvo buen final. Melenao fue puesto entre las estrellas en 1957, con el asteroide (1647) Menelao y es un cuerpo pequeño, de unos 72 km; si se compara con su hermano (911) Agamenón que es más del doble en tamaño.

Agamenón en su regreso a casa fue desviado dos veces de su rumbo por las tormentas, pero al fin tomó tierra en la Argólida, que estaba bajo el dominio de Egisto, quien había seducido a Clitemnestra durante la ausencia de su marido. Cuando su mujer Clitemnestra ofreció un banquete a su llegada, esa noche a traición Clitemnestra y Egisto mataron a Agamenón y a Casandra, que le había predicho de la traición, pero como siempre nadie escuchó sus advertencias. Tras la muerte de Agamenón y Casandra, sus dos hijos fueron asesinados sobre la tumba de ambos por Egisto. Las razones de estos asesinatos varían según las obras literarias que lo han referido: la venganza de Clitemnestra por la muerte de su hija Ifigenia como sacrificio, el adulterio de la Clitemnestra con Egisto, o incluso celos de la reina por la esclava, Casandra, traída como trofeo de guerra por Agamenón, y con quien tuvo dos hijos.

La muerte de Agamenón fue vengada por su hijo Orestes, quién a la partida de su padre a la guerra Orestes había sido salvado por su niñera Arsínoe, que le sacó del país cuando Clitemnestra quería matarlo al volverse amante de Egisto. Orestes encontró refugio donde su tía Anaxibia y su esposo el rey Estrofio; donde Orestes y su primo Pílades se volvieron casi hermanos. Habían pasado ocho años de la muerte del rey Agamenón, Orestes cumplía los veinte años, cuando el oráculo de Delfos indica al joven que es hora de volver a su patria.

Orestes regresó a casa junto con su amigo Pílades, hijo de Estrofio. Y se encontró con su hermana Electra ante la tumba de Agamenón, donde ambos habían ido a rendir honores al difunto; se reconocieron y planearon cómo Orestes llevaría a cabo su venganza. Tras matar a su madre y su amante, Orestes sufre la persecución de las Erinias (Furias); ante lo que se refugia en el templo de Apolo en Delfos y es sometido a juicio. Para parar estas continuas venganzas, provocadas por los actos fratricidas entre padres e hijos el juicio lo decide finalmente la diosa Atenea, al haber empate de las partes; y que señala que en esos casos, siempre que halla empate, se ha de dar la duda a favor del acusado.

Tras alcanzar su libertad, Orestes se vuelve rey de Micenas; posteriormente casa con su prima Hermíone, hija de Menelao y Helena; quien estuvo casada primero con Neoptólemo, hijo de Aquiles. Y así fue, pero el matrimonio no consiguió tener descendencia. La princesa echó la culpa de la esterilidad a la concubina de su marido, Andrómaca, la cual podría lanzar hechizos para que Hermíone no se quedara embarazada. Neoptólemo, con tal de saber si lo que decía su mujer era cierto o no, acudió al oráculo de Delfos, donde se encontró con Orestes, quién tendría que haber sido el marido de Hermíone. En la lucha a muerte que mantuvieron, fue Neoptólemo quien murió y Orestes, por fin, se casó con su prima Hermíone. Del matrimonio nació Tisámeno, quien finalmente unificaría los reinos de Micenas (de Agamenón), Esparta (de Menelao) y Argos (de Diomenes, que tras su regreso su mujer y amante quisieron hacer lo mismo que con Agamenón, pero el huyó a Italia donde se le hace fundador de varias ciudades; su reino fue absorbido finalmente por Orestes). El hijo de Agamenón fue incorporado a los cielos en 1973, dando nombre al asteroide (13475) Orestes.

Agamenón representa la traición, su familia está formada por traidores (Tántalo, Pélope, Atreo, Tiestes, Egisto), y el fue un traidor (engaña a su hija Ifigenia para traerla como sacrificio), y a su vez fue traicionado (por su mujer Clitemnestra) y su hermanastro (Egisto); su hijo Orestes continua el ciclo, traiciona a su propia madre, matándola. El propio número de asteroide es 911, que es el número que designa en USA a llamado de emergencia, y es la fecha 09(sep)/11 cuando ocurre el atentado de las Torres Gemelas en New York. Es por tanto un indicativo de la traición en todas sus formas, en especial la que ocurre dentro del hogar y la familia. Agamenón es el padrote, no le importa más nadie que él y sus deseos, los cuales antepone ante los demás; la lección de Agamenón es que el circulo de la traición, una vez iniciado es una espiral que termina envolviendo a todos y finalmente se cierra sobre si misma y en el origen, provocando la desgracia en quien lo inicia.

Menelao representa al cornudo, al marido engañado; su furia se desata por la traición, Menalao sufre la traición, no sólo de la familia, sino de extraños, es engañado por su mujer, pero cuando intenta recuperarla sobre él caen fechas traicioneras. No basta con la humillación familiar, es la comidilla de toda la comunidad.

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Los dos hermanos representan facetas distintas de la traición, mientras Agamenón es el que ejecuta la traición, sobre todo dentro de seno familiar, Menelao es quien sufre el acto de traición. Agamenón representa la traición pura, pero a quien hierro mata, con hierro muere; al final la traición se devuelve y el ejecutante recibe su propio plato en el momento menos esperado; Menelao busca superar la traición y reconstruir su vida, y al final trata de no permitir que la traición recibida no lo destruya; perdona la traición de su mujer, es en este punto que puede avanzar y disfrutar del resto de su vida en paz, a diferencia de su hermano, que cae víctima de su propios errores, el secreto para superar la traición lo da Menelao, y es el perdón. Orestes por su parte representa al traidor arrepentido de sus actos; a diferencia de su padre, que nunca se arrepintió de sus pecados, Orestes trata de superar el mismo por medio del arrepentimiento sincero. En todos su grifos representan la daga de la traición, mientras que en Agamenón el ejecuta el acto y este se devuelve y se hunde en el origen, Menelao lo siente en carne propia, pero se eleva por encima del mismo, y Orestes entierra la daga, pero tras hundirse en la culpa, supera el vil acto con el arrepentimiento.