Domovik, Domovói, Domovoy

Este es el espíritu de la casa en el folclore eslavo. Es equivalente a los daimones griegos o a los lares romanos, un espíritu familiar que queda rondando en la casa y cuidando a sus ocupantes; también se parece a un poco a los brownies ingleses, que cuidan el hogar y ayudan a sus dueños. Con la entrada del cristianismo en las tierras rusas, a finales del siglo X, estos antiguos dioses del fuego del hogar, equivalente a la Hestia griega o a la Vesta romana, pasan a ser reemplazados por un duende peligroso, una criatura maligna que perjudica a los habitantes de la casa, y como todo duende travieso se convierte en fuente de problemas y malos entendidos. Como antiguos dioses del fuego, los Domovye (plural de domovoy) siguen siendo importantes en aquellas regiones donde el fuego del hogar (chimenea) es la única forma de calentarse del frío invierno del norte eslavo.

Los Domovye  son como todo duende de genero masculino, tamaño pequeño y por lo general cubiertos de pelo. Como todo duende o diablillo del hogar europeo, se le puede representar a veces con cola o con cuernos. Se le concede el poder de la transmutación y puede tomar la apariencia de gatos o perros. Los moradores del hogar a veces lo oyen trabajar en la noche, y por respecto lo nombra “el abuelo”. No le gustan los espejos y las casas desordenadas, los habitantes del hogar lo tratan como un miembro más de la familia, dejándole en las noches leche y galletas en la cocina.

Ucrania considera al Domovoi como un espíritu que vive en el hogar (fuego de la chimenea), o cerca de la estufa (cocina) que defiende por lo general a la familia, pero si se disgusta puede: mover objetos, ocultar llaves, romper platos, ensuciar los pisos con manchas de barro y otras travesuras, traer mala suerte a la casa y molesta e interrumpe en el sueño de los habitantes. Aunque el Domovoi suele vivir cerca del fuego del hogar o la estufa, si la casa posee establos y caballos puede mudarse con ellos, protege a los animales que son de su agrado, pero atormenta a los que le disgustan.

El Domovoi predice el futuro, sobre todo de desgracias, al igual que las Banshees llora y solloza cuando sabe que alguien va a morir; si se ríe predice buenos tiempos. Como todo duende travieso no es muy honesto y puede robar en casas vecinas para provecho de su familia, en esas situaciones los moradores llaman a su propio Domovoi para que ahuyente al invasor y los proteja. Para pedir su ayuda los habitantes de la casa salen fuera y lo llaman diciendo Dedushka Dobrojot (benébolo abuelo), por favor entra en mi casa y ayuda a los tuyos. Si la familia se muda, le piden que los acompañe, ofreciéndole bebida y comida la noche antes de la mudanza. En Polonia, tras una mudanza, los habitantes colocan trozos de pan salado, envuelto en tela blanca, debajo de la cocina y colocan viejas botas en la casa y en el patio para que se pueda instalar.

Gargolas

Las gargolas son demonios que se transforman en piedra con la luz del sol, (igual como muchos duendes, quizás un cruce de ambas especies), de aspecto entre animal y hombre, con alas de murciélagos y grotescos rostros; tienen una función de guardianes de lugares sagrados, sobre todo de iglesias, monasterios, antiguos colegios y universidades. Su nombre deriva de un dragón en Francia que en vez de escupir fuego escupía agua e inundaba los campos.

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En otras versiones son productos de la acción de magos oscuros que dieron vida a las estatuas de demonios y bestias terribles que adornaban las catedrales medievales y góticas. Como seres de piedra que no necesitan alimentarse y sólo actúan por la pura maldad que los origino. Siendo seres de la oscuridad están condenados a volver a su forma original y convertirse en piedra ante los primeros rayos del sol.

Los Fuegos Fatuos

Los Fuegos Fatuos, son luces danzantes que alumbran en los pantanos, llevando a los viajantes a perderse en las traicioneras ciénagas. El más notable de los fuegos fatuos es Will, el Herrero, tramposo bromista de gran labia, que logro al morir embaucar con su hablar al propio San Pedro para que lo regresara a la tierra, al final no fue recibido ni en cielo, ni en el infierno; el diablo se apiadó de él al final y le entrego dos carbones infernales que siempre están encendidos para que se iluminara en la oscuridad eterna en la que quedó su alma atrapada en este mundo mortal.

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Los Trasgos

Los Trasgos son un punto intermedio entre los Goblins y los Kobolds; son en general una raza de seres malignos, ladrones y sobre todo compañeros de las almas de los muertos en las víspera de Todos los Santos (la noche de las brujas). Si bien su presencia no siempre es bien recibida, no todos son malignos; los Aldaboneros o Golpeadores habitan en las minas de estaño y sus ruidos con sus picos y palas indican a los hombres donde están las vetas del mineral.

Los Orcos

Los Orcos resultan del cruce de Goblins y Trolls (una sub-especie de gigantes); otras versiones (el Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien) les hace descendientes de elfos transformados por el señor oscuro (Sauron), por medio de grandes torturas y dolor, en terribles y horripilantes orcos. Por lo general la combinación de estas dos fuerzas oscuras (duendes y trolls) da por origen a seres fuertes pero de muy poca inteligencia. Los orcos son usados generalmente como soldados por los fuerzas oscuras, se parecen físicamente mucho a sus compañeros goblins, pero suelen tener mayor tamaño (ligeramente mayor que el de los humanos) así como un rostro porcino; sobre todo tienen incisivos y narices que recuerdan la cara de jabalíes. Odian también la luz del sol y suelen vivir en la oscuridad en cuevas.

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