Cosmogonia 12 – Las diosas colectivas

Los dioses por naturaleza en su mayoría suelen ser individualistas y actuar solos, a lo sumo algunos que otros dioses gemelos aparecen en los mitos de los pueblos; pero en las diosas a diferencia de sus contrapartes masculinas, se encuentra que muchas de ellas realmente tienen una naturaleza gregaria, esto es que no pueden ser separadas dentro del colectivo y actúan todas como un todo dentro del grupo que conforman, por lo general en triadas donde suelen estar identificadas como los aspectos de la sexualidad femenina (niña/hija/virgen, mujer/madre/fértil, anciana/abuela/estéril), están vinculadas generalmente a las nociones de nacimiento, vida y muerte; y son la contrapartida al dios astado (de los cuernos), que representaba la virilidad masculina. Herederas modernas de estas triadas son aquellas tres hadas madrinas de los cuentos infantiles que venían a dar dones (hados/destinos) a los recién nacidos.

A veces se las representaba como una diosa triple (una diosa que abarca tres aspectos en una sola) y este concepto de diosa triple ha agarrado fuerza en los modernos cultos neo-páganos quienes adoran y creen en la existencia de una diosa (triple) que existía en el supuesto periodo matriarcal de eras prehistóricas, que fue reemplazado al surgir las primeras civilizaciones por un culto patriarcal; bajo esta forma triple estas diosas dominan cielo, tierra, inframundo; en el cielo bajo la forma de la Luna y su cambiantes caras; en la tierra con los cultos a la fertilidad y las nociones de nacimiento, vida y muerte de plantas y animales; y en el inframundo al servir de guía a las almas de los difuntos, y el reencuentro con los ancestros.

El concepto de tres en uno (dios/diosa triple) suele ser extraño para muchos, pero no podemos de dejar de compararlo con la idea del propio dios cristiano donde Padre/Hijo/EspírituSanto forman una trinidad indisoluble; y que las otras religiones monoteístas abrahámicas (judíos y musulmanes) lo ven como la adoración pagana a tres dioses. La presencia de esta trinidad en el culto cristiano es seguro el recuerdo y la fusión en una de antiguas triadas de dioses, como serían Osiris/Isis/Horus en Egipto, Brahma/Vishnu/Shiva en India, Zeus/Poseidón/Hades en Grecia, o Jupiter/Juno/Minerva en Roma, por citar ejemplos.

Como dioses triples en el sentido señalado tenemos no sólo a la trinidad cristiana, sino que los que apoyan a los neo-páganos observan que hay más presencia en sus equivalentes femeninos dentro de los distintos pueblos del tronco indoeuropeo; ejemplos como: la Hecate griega, con sus tres rostros y sus tres dominios (cielo/tierra/inframundo), o en la trinidad Badb/Macha/Nemain, que son sólo aspectos de la terrible Morrigan, diosa celta del destino, la guerra y la fatalidad (muerte); esto solo por citar algunas. Estos ejemplos fortalecen la idea de la existencia de esa diosa prehistórica, que sirve de justificación a movimientos extremistas dentro de grupos feministas, anarquistas, verdes (ecológicos), new age (nueva era), y otros que buscan romper con la tradición y el estado de las cosas (status quo).

En esta entrada no haremos mayor mención de estas diosas triples, sino de las diosas grupales de la mitología grecolatina. Estas diosas colectivas abarcaron múltiples funciones, y como se puede ver en su evolución pasaron de ser Morias, señoras que predecían el destino de dioses y hombres, a cumplir funciones más humanas y con temas sociales, como son las Musas, señoras de las artes escritas.

Las Moiras – Señoras del destino

Las Moiras eran las diosas del destino. Entre los griegos se les conocía como: Cloto (la que crea el hilo), Láquesis (quien mide el largo del hilo) y Atropos (quien corta el hilo). En su telar la vida de cada persona es un hilo, y la longitud de cada cuerda es la duración de la vida de dicha persona; el hilo blanco de la vida de cada persona era a veces hilado con otros dos, uno dorado que representaban los momentos de dicha y otras veces cruzado con una lana negra para indicar los momentos de desdichas.

Por lo general son descritas como tres viejas mujeres, en otras un trío de tristes damas (una joven, una adulta y una anciana); siendo equipadas a veces con otro grupo, las Grayas/Greas/Grises, tres viejas brujas, ciegas y caníbales, que compartían un único ojo y diente. Las Moiras se las pone habitando en su caverna en el inframundo, donde la luz del Sol jamas llega, y se la pasan hilando y deshilando el destino de dioses y hombres; tan grande era su poder que era temidas no sólo por los mortales, sino por los dioses mismos.

En la tradición se dice que a pocos días de nacido un niño, estas tres damas se aparecían, Cloto con su huso y un libro donde anotaba; Laquesis con una vara de medir el largo del hilo y Atropos con las temidas tijeras; y dictaban en la cuna el destino del neonato. Así estas diosas se relacionaban con antiguas diosas del parto, como Ilitia, que la tradición luego fusiono con Hera, o la volvió hija de la misma; o con Hecate, que cumplía una función parecida antes de ser convertida en diosa de las brujas. Incluso se hablada de una sola Moira (destino), llamada entre los minoicos Aisa; pero se mencionaba cuando nacía un niño a una tercera diosa: Kallone (belleza por la nueva vida); así en los mitos cretenses y minoicos Ilitia (nacimiento), Kallone (belleza) y Moira/Aisa (destino) formaban una primera trinidad. La trinidad en algún punto se hizo necesaria para la Moira misma; tal es así que se comparan a trinidades protogenicas como Thesis (creación) [en otras versiones Tethys (madre) o Metis (saber)] que fue madre de Poros (inicio/camino) y Tecmor (final/destrucción).

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Ejemplos de su designios ante las cunas de los neonatos se cita la historia del héroe Meleagro, hijo del rey Eneo y la reina Altea (la hermana de Leda), cuando las Moiras llegaron a dar sus dones, Atropos dijo, «vivirá lo que dure el trozo de carbón en la leña ardiente»; su madre entendiendo las palabras de la Moira agarró el trozo ardiente y lo apago, guardándolo cerca. Años después cuando las tierra del rey Eneo eran azotadas por un terrible jabalí, decenas de héroes llegaron a combatirlo. Meleagro (pese a estar comprometido) se enamoró de Atalanta, que también tomó parte en la cacería y fue la primera que hirió y mató al jabalí, junto con Meleagro; ella tomó el honor por tal hazaña; lo que provocó una pelea entre los distintos participantes. Altea sin embargo no le gustó mucho los deseos de su hijo por la joven salvaje y romper su compromiso, (en otras versiones porque haber matado a sus tíos, hermanos de Altea, en la pelea) y ella encendió el trozo de carbón hasta que se consumió, provocando la muerte del héroe.

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En algunas tradiciones ponen a las Moiras como ministras de su hermano Moros (Fatum entre los romanos), señor del destino mismo y versión masculina del trío de diosas, quien escribía en su libro de hierro los decretos inamovibles para todo ser vivo. [Las Moiras escribían el destino en una pared de bronce en su cueva, de forma que los dioses pudieran consultar sus edictos]. Nadie escapaba a sus decretos, siendo la única fuerza a la que Zeus verdaderamente temía y era considerada omnipotente, omnisciente y omnipresente. Violar los decretos de Moros, o de las Moiras, implicaba traer el caos de nuevo al mundo y por ello destrozar a la creación. Sirvientes de Moros y las Morias, eran el resto de los dioses oscuros (hijos de la noche) que estaban a su servicio; entre ellos Thanatos (la muerte pacifica) y las Keres (demonios de la muerte violenta) representaban los aspectos físicos de su poder. Todos los dioses mayores y menores que no estaban relacionados con él/ellas vivían con miedo a lo que podían hacer con ellos. Prometeo salvó a la humanidad de la miseria de ver su destino (la muerte) cuando el único espíritu que no escapó de la Caja de Pandora y quedó atrapado dentro fue Elpis, el espíritu de esperanza.

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Las Moiras representan en su visión más antigua y profunda lo que pudo haber sido el origen de la mayoría de estas diosas colectivas, suelen representar y ser el ejemplo clásico para apoyar las tesis de mitografos modernos de la existencia de diosas triples; y su presencia de tres diosas que hilan y deshilan el destino de hombres y dioses no se limitaba al mito griego.

Los romanos las llamaban Parcas; ellas eran: Nona (quien preside el nacimiento), Décima (determinaba su destino, el largo de su vida) y Morta (como indica su nombre es la muerte misma), descritas igual de viejas que sus contra partes griegas.

Entre los mitos nórdicos tenemos a la Nornas; ellas son: Urder, lo que ha ocurrido; Verdandi, lo que ocurre, y Skuld, lo que debería ocurrir; a diferencia de sus equivalentes mediterráneas, estas ninfas del norte son descritas como bellas hadas que cuidan y riegan el árbol de la vida (el Yggdrasil) que sostiene en sus ramas los distintos mundos; y al igual que las Hesperides, son guardianas de las manzanas de la vida eterna, su conocimiento sobre el pasado, presente y futuro era apreciado por los dioses nórdicos. Y al igual que las Keres en el mundo griego que subían del inframundo a buscar a los muertos en batallas, las Valquirias bajaban del Valhalla por los guerreros que morían en las guerras.

Más al este, entre los pueblos eslavos el dios Sud (el juez) y sus tres hijas, las Sudenicy (las que juzgan) determinan el destino de los hombres al nacer; mientras que en los pueblos de Rusia las llamaban las Rodzanicy (las generadoras) y eran hijas de Rod (el creador). Entre los pueblos bálticos otras tres las hermanas cumplen similar función: Decla (vinculada al embarazo), Karta (diosa del matrimonio) y Laima (predice el destino final); pero a diferencia de sus equivalentes menos septentrionales, estas diosas eran más similares a la Tyke (Tique) griega, o a la Fortuna romana, diosas que distribuían la buena y la mala suerte.

Laima tiene equivalente más directo en la diosa hindú Lakshmi, esposa del señor Visnú, diosa de la belleza y la buena fortuna (una mezcla de Afrodita/Venus y Tyke/Fortuna); pero que maldecida por hermana Sárasuatí fue condenada a ser vista como que siempre favorece a los menos necesitados, dejando sin atención a los que más requieren sus dones. Es importante notar que Lakshmi; Durga (la gran diosa madre, similar a Gea en poder, pero bajo su aspecto de Kali es la destrucción y muerte) y Sárasuatí (diosa del conocimiento y las artes) forman la trinidad de diosas más importante del panteón de India.

Entre los antiguos árabes pre-islámicos se tienen tres diosas que de alguna forma repiten la triada hindú, ellas eran Uzza (diosa del amor y la belleza), Alilat (diosa de la inteligencia) y Manat (diosa del destino, el tiempo y la muerte); quienes en la tradición del lugar eran las protectoras de la sagrada ciudad de la Meca.

En los mitos celtas la diosa Morgana era señora de la guerra, el destino y la muerte, se suele dividir en tres: Badb (grito), Macha (lucha) y Nemain (venenosa) que son aspectos de esta diosa, símbolo muchas veces de la tierra que estos pueblos dominaban. Para la primera mitad del primer milenio en la Europa nor-occidental (pueblos celtas y germanos) adoraban a las Mantres (madres o matronas) que eran tríos femeninos protectores del hogar; su equivalencia con las Moiras/Parcas/Nornas no parece ser punto de discusión, pero algunas teorías implican que su culto fue reemplazado por las tres Marías del culto cristiano.

Dada la extensión de los mitos por toda Europa y del cercano oriente a India, es de suponer una raíz más antigua dentro del tronco indo-europeo; tal es así que además en todos estos mitos estas diosas están vinculadas directa o indirectamente a la noche; entre los griegos las Moiras eran hijas de la diosa Nix (la noche), y posteriormente para subordinar su poder se las pone como unas hijas de Zeus y Temis, y hermanas de las Horas (diosas vinculadas al orden y la ley); tanto es así que la tradición romana pone a las Parcas como hijas de Nox (la noche) y Júpiter; y entre los nórdicos las Nornas son hijas del gigante Norvi, de quien emergió Nott (la noche).

En la tradición órfica, por otra parte, se dice que las Moiras eran hijas de Chronos/Eón (el tiempo mismo, no confundir con el titán Cronos, padre de Zeus) y Ananke (la necesidad/el destino, la Moira original); estos dos dioses primarios que no sólo crearon la tierra y el cielo, sino que fueron los padres de Nix (la noche), Erebo (la oscuridad), Eter (la luz/aire) y Hemera (diosa del día); siendo sus hijas mayores las Moiras mismas. El origen de esta versión se inspira seguramente en los mitos persas donde de Zervan, un dios primigenio del tiempo y el destino, del que habrían nacido Ahura Mazda y Ahrimán, la luz y las tinieblas, entendidas como los principios del bien y del mal.

Los últimos restos de estas diosas se presentan en obras de teatro de inicios del siglo XV;  William Shakespeare pondría a tres brujas, las hermanas extrañas; donde seguramente también ayudaron las Grayas a imaginarlas y describirlas físicamente. Ellas son lectoras del destino; así estas tres mujeres predicen a Macbeth no sólo su ascenso al trono de Escocia, sino también su posterior caída; y aunque su presencia en la obra teatral es breve, es para mucho lo que más se recuerda de la misma.

Las Erinias – Señoras del castigo

Las Erinias (oscuras) eran un grupo de deidades ctonicas; y como muchos habitantes del inframundo son para poetas como Esquilo hijas de Nix (la noche) y Erebo (la oscuridad). El poeta Hesíodo las pone como hijas de Gea/Gaya fecundada por la sangre de Urano tras su castración; así estas diosas oscuras están emparentadas con los Gigantes y con las ninfas Melias (dríades de los fresnos), justificando de esta forma su naturaleza como diosa vengadoras de los crímenes de naturaleza filial principalmente. Sófocles, escritor de tragedias clásicas también las pone como hijas de la tierra, pero de su relación con Erebo (señor de las tinieblas); y la tradición orfica las hace hijas de Hades y Perséfone, para justificar su naturaleza ctonica. El poeta latino Valerio Flaco las hace hijas de la daimona Poena (la venganza); un demonio femenino romano cuya ascendencia era similar a la dada por Sófocles para estas ninfas, y que estaba al servicio de la Nemesis.

Las Erinias eran conocidas por los romanos como Furias (terribles), y los griegos las llamaban también Euménides (benévolas), como forma de evitar su ira. El número de Erinias suele ser como con muchos otros grupos una cantidad variable, sobre todo si se las compara con sus hermanas las Melias; cuyo número es incontable. La tradición las volvió un trío, siendo ellas: Alecto (implacable), Megera (rencorosa) y Tisífone (vengadora); y su función es castigar delitos de carácter filial; entre ellos aquellos que iban contra la moral (el incesto, o desobedecer a los padres, por ejemplo), los delitos de infidelidad, y lo más graves, los asesinatos filiales tales como parricidios, matricidios, fratricidios y otros …cidios donde haya vinculación de sangre.

El como se aplicaban estos castigos variaban, pero normalmente las Erinias/Furias perseguían al pecador hasta volverlo loco; un poco lo que pasaba con aquellos que cometían tales actos y la culpa los iba carcomiendo por dentro hasta acabarlos. Así estas ninfas se funden con otras como las Manias (demonios de las locuras y las enfermedades mentales), o con Nemesis, que castigaba las faltas contra los dioses, y de la que se dice eran siervas. En otros casos, cuando el pecador era ‘inmune’ a la locura, toda la población donde habitaba sufría calamidades hasta que fuera descubierto y castigado el crimen. La locura generada por las Erinias sólo podía ser detenida si el pecador encontraba a alguien dispuesto a purificarlo por sus pecados (devolverle la razón), y realizaba además una serie de tareas para pagar la expiación.

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Entre aquellos que experimentaron su poder se encuentran: Heracles/Hercules, tras haber matado a su familia (primera esposa e hijos) por una locura inspirada por Hera; al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió un terrible dolor, y avergonzado, se aisló de la sociedad, finalmente para expiar su crimen tuvo que realizar los doce trabajos por los cuales es famoso.

Edipo mataría a su padre y desposaría a su madre (ambas cosas sin saberlas); cuando el reino empezó a sufrir una serie de calamidades de origen desconocido, el oráculo reveló la verdad del parricidio y el incesto; su madre se suicido al saber la noticia y Edipo se cegó con los broches del vestido de su madre/esposa; y salió de la ciudad con una de sus hijas, quien lo acompañó en el destierro hasta su muerte; mientras sus hijos y resto de la familia se pelearon el trono de Tebas por generaciones.

La historia más famosa sobre la acción de las Erinias fue con Orestes; quien, instigado por su hermana, mata a su madre y el amante de esta, para vengar el asesinato de su padre por ambos. El joven busca expiación en el templo de Apolo, pero ni el dios puede contra las vengadoras del inframundo; finalmente Atenea interviene señalando que por encima de la ley natural (castigo por matar a la madre) esta la ley civil (castigo por matar al esposo), y de paso acabar con estos ciclos interminables de matar por haber matado; y para aplacar la furia de las Erinias, estas van a ser adoradas ahora en Atenas como las Euménides (las benévolas), trato que estos demonios aceptaron, ya que por su naturaleza propia no eran reverenciadas en ningún lado. Orestes tras ser liberado de la culpa debe terminar de pagar su deuda y debe ir a Tauro (actual Crimea) a recuperar una estatua de la diosa Artemisa.

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Por ser deidades anteriores a los dioses, no estaban sujetas a los designios de los mismos y eran temidas y despreciadas por todos los habitantes del Olimpo. Al igual que las Moiras su descripción se funde y mezcla con otros grupos; así se les describen como viejas como las Grayas, ponen sierpes en vez de cabellos, como las Gorgonas; aladas como las Arpias, aunque son alas de dragón o murciélagos; vestidas de negro, tal como era su piel, sus ojos lloran sangre, y armadas de látigos castigan constantemente las almas de los pecadores atrapados en el Tartaro. Como habitantes del Erebo (en el inframundo) sólo ascienden a la superficie a perseguir a los pecadores, y ni rezos, ni sacrificios las conmueven e impiden que lleven a cavo su tarea. Suelen ser descritas como diosas vírgenes y sin descendencia; pero algunos monstruos son puestos como hijos de ellas.

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Algunos mitos dicen que Tisífone se unió con Boreas, el viento del norte, y fruto de esa unión nacieron los cuatro caballos que llevan el carro de dios Ares; ellos son: Etón (ardiente), Conabos (golpeador), Fobos (miedo) y Flogueo (fuego).

Tisífone es puesta también como la madre del dragón serpiente Ismenios, que era un hijo de Ares. Este dragón protegía una fuente sagrada del dios cerca de Tebas, y fue muerto por el héroe Cadmo, quien llegó a la región buscando a su hermana Europa. Tras la muerte del dragón el joven tuvo que quedarse en la región para servir a Ares, y desposar a Harmonia (hija de Ares y Afrodita), fundando la ciudad de Cadmea, luego Tebas; ciudad que por desgracia se vio envuelta en muchas peleas por el trono por parte de los descendientes del héroe.

El dragón Ismenios es famoso por otras razones, sus dientes al ser sembrados en la tierra crecen en poderosos y temidos guerreros; Cadmo sembró varios de ellos, y siguiendo los consejos de Atenea, cuando surgieron los Espartos (los nacidos de la tierra) les lanzó una piedra entre ellos, eso hizo que se pusieran a pelear entre ellos, al final los cinco que sobrevivieron se volvieron soldados del joven héroe y construyeron juntos la ciudad de Cadmea; los Espartos son considerados en algunos mitos locales como los antepasados de las cinco familias más importantes de Tebas. El resto de los dientes fueron entregados a Atenea, y algunos fueron regalados al rey Eetes en Coquilde (al este del mar Negro); quien los uso para tratar de eliminar a Jasón, quien había llegado hasta esas tierras para robar el Vellocino de Oro.

Las Grayas/Greas/Grises – Temidas brujas

Otro grupo de triples divinidades femeninas, muy cercanas a las Moiras, eran las Grayas o Greas, cuya traducción es “las Grises” o “las Viejas“; y mientras las Moiras eran hijas de la noche; las Grayas fueron siempre identificadas como descendientes del mar, siendo en los mitos sus padres los dioses marinos Forcis (el mar profundo) y Ceto (señora de los monstruos marinos). Las Grayas habían nacido viejas y arrugadas; su edad era tan grande que la infancia para ellas era difícilmente concebible, y personificaban la espuma blanca en las olas.

Las Grayas son descritas no sólo como ancianas horribles y decrepitas, ya eran ciegas y habían perdido todos sus dientes; así posiblemente sus padres se apiadaron de sus creaciones y les regalaron un ojo y un diente (una dentadura) que eran compartidos por las tres, y cuando una de ellas sostenía el ojo, guiaba a las otras dos. Eran descritas además como brujas caníbales que devoraban a aquellos incautos que pasaban por sus dominios. Al igual que muchos mitos con diosas colectivas eran originalmente una sola o una pareja, pero la tradición finalmente concreto su numero en tres. Ellas eran: Dino/Deino (terrible), Enio (agresiva) y Persis/Penfredo (destructiva/malvada).

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Las Grayas eran hermanas de otro trío de ninfas, las Gorgonas (terribles); ellas eran: Medusa (reina/guardiana), Euriale (gran alcance) y Esteno (contundente), y representaban la belleza y los peligros del mar. A diferencia de sus hermanas mayores, las Gorgonas inicialmente eran descritas como jóvenes y hermosas. Fueron invitadas al Olimpo y pasaron, según algunas fuentes, a ser siervas de Atenea.

La desgracia para estas ninfas llegó por su propia belleza, cuando Poseidón se antojo de Medusa y la violo en la casa de la diosa. Atenea castigó a la víctima de la violación y maldijo a todo el grupo de hermanas, transformándolas en espantosos monstruos, cuya sola mirada convertiría en piedra a aquellos que las contemplaran. Pero la venganza de Atenea no se limitó a deformar físicamente a las ninfas, además quito la inmortalidad a Medusa [otros mitos dicen que Medusa era la única mortal de las tres, en compensación su gran belleza; y es una forma literal de decir que la belleza no dura para siempre]; desventaja que terminaría por acabar su vida más adelante.

Se las describe con serpientes en lugar donde antes hubo bellas cabelleras; y en algunas versiones se las iguala en imagen a las Erinias, con alas y garras de bronces; le ponen sus rostros deformados, y con colmillos de jabalí brotando de su boca. A Medusa las imágenes la describen con sierpes verdes, color asociado a lo obsceno y deshonesto; Euriale con doradas serpientes y de gritos desgarradores, y a Esteno se la describe con serpientes rojas, siendo la mas peligrosa de las tres, y quien convirtió en piedra a más mortales que las otras dos.

Las Gorgonas huyeron de Olimpo y se refugiaron en el fin del mundo; algunos las ponen en el este, al final de los montes Atlas, ocultas en algunas de sus cavernas; otros que huyeron al sur, refugiándose en el desierto de Etiopía; o incluso en el norte de mundo en Hiperboria.

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El mito de las Grayas esta íntimamente unido al de sus hermanas las Gorgonas. El héroe Perseo, requiere salvar a su madre Danae de las pretensiones de Polidectes, rey de Serifos, de desposarla a la fuerza. Serifos era la isla donde el chico y su madre habían encontrado refugio. El rey conspiró para eliminar a Perseo, para ello celebró un gran banquete donde se esperaba que cada invitado trajera un caballo como regalo. Perseo no tenía caballo para dar, así que le dijo a Polidectes que nombrara el regalo y que él se lo traería. Polidectes uso la promesa del chico y exigió la cabeza de Medusa, la única mortal de las Gorgonas.

El problema para el chico ahora era como encontrar a la Gorgona y más aún, como vencerla. Fue al templo de Atenea, y la diosa le envió la respuesta, el joven para lograr su cometido debía obtener más respuestas de unas terribles brujas, que tienen un oráculo y saben la forma de matar a la Gorgona. En apoyo a su medio hermano la diosa le prestó su escudo y Hermes sus sandalias mágicas. Así volando con las sandalias mágicas llega hasta una cueva muy al oeste, bajo las laderas de las montañas Atlas, en un lugar donde casi siempre está oscuro y donde no llega la luz del Sol y la Luna, ahí vivían las Grayas.

Instruido por la diosa, Perseo aprovecha el momento en que son más vulnerables las brujas, que es cuando pasan el ojo y la dentadura una a otra. Arrebatándoles esos artículos el joven chantajea a las brujas, de las cuales no sólo descubre donde encontrar a Medusa, y como matarla; las brujas además le dicen que necesita armarse de varios objetos mágicos que están en posesión de unas ninfas. [El mito no aclara cuales son estas ninfas, pero con seguridad se trataba de las Hesperides, otro trío de diosas que habitaban en el fin del mundo]. Finalmente averigua de las brujas donde conseguir a las ninfas para obtener los artículos faltantes. Perseo les devuelve la dentadura a la brujas, para que coman a su manera lo que desean, pero el ojo (se dice en algunos mitos) lo lanza lejos hasta que cae en el lago Tritonis, obligando a las brujas a tomar un merecido baño. Hasta aquí todo el mito que involucra a estas brujas.

Los hechos posteriores indican que el joven llegó al jardín de las ninfas, recibió de ellas prestado el casco de la invisibilidad de Hades y la hoz que Cronos uso para castrar a su padre Urano y que poseía Hades, construida de adamantina y que era capaz de cortar la cabeza, así como un morral mágico para contener la cabeza de la gorgona, que seguía siendo tan temible como cuando estaba viva. Volando llegaría luego a donde habitaba Medusa, y mirando por el pulido escudo como espejo pudo llegar donde la gorgona que estaba dormida y cortar su cabeza; con el casco de la invisibilidad pudo escapar de la cueva de las gorgonas y evitar ser víctima de sus poderosas miradas; estas al no poder verlo solo podía gritar su rabia y dolor por la muerte de su hermana.

Tras la muerte de Medusa, de su cabeza y vientre surgieron el fruto de sus amores con Poseidón; ellos fueron: el caballo alado Pegaso [Poseidón es dios de los caballos] y Criaso, un gigante armando que se volvería uno de los reyes fundadores de la civilización de Tartessos en sur de la península ibérica.

Perseo regresó donde su madre y petrificó al malvado rey y a su corte; así como unas aventuras extras en el camino, como fue volver piedra al gigante Atlas, condenado a soportar el cielo y salvar a la princesa Andromeda de un terrible kraken; y por supuesto, devolver los objetos mágicos prestados por los dioses, pero esas son otras historias.

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En algunas versiones las Grayas son las guardianes de la cueva donde habita la Gorgona, y sólo una bruja esta despierta (la que tiene el ojo), mientras que las otras dos duermen; el acto de pasarse el ojo es pasar la guardia; cuando Perseo les roba el ojo, las deja a todas dormidas y puede robarle a estas brujas los artículos que necesita para matar a Medusa; y ademas de este modo las Grayas, protectoras de Medusa, estando todas dormidas ya no pueden ayudar a su hermana. En este caso cuando Perseo arrojó el ojo en el lago, dejo a las brujas dormidas por la eternidad. Quizás por eso no aparecen en ningún otro mito.

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Hay un tercer trío de ninfas marinas que se puede señalar como diosas colectivas; desde el punto de vista familiar serían primas de las Gorgonas y las Grayas/Greas. Estas son hijas del dios marino Taumante (milagro), responsable de las tormentas marinas y las maravillas del mar, el hermano de Forcis y Nereo; e hijas de la oceanide Eléctra (ambar), la diosa de las nubes doradas.

Las Arpías representaban los vientos huracanados que destrozan los barcos en las tormentas marinas; inicialmente eran dos, y representaban el lado negativo o peligroso, mientras que sus hermanas (Iris y Arce) eran las diosas del arcoiris eran el lado positivo o bello de las tormentas. [Si se tiene suerte se pueden ver dos arcoiris en el cielo, el más luminoso es Iris, el menos visible atrás con los colores invertidos es Arce, su poco brillo es el castigo de los dioses por haber servido de mensajera a los titanes]. Serían los poetas romanos quienes luego completarían el trío de Arpías.

Las Arpías originales fueron: Aello/Aellopus (viento de tormenta/pies en la tormenta), también identificada como Podarse (rápidos pies); su compañera era Ocipete (rápido vuelo); luego los romanos agregaron a Celeno (oscura), completando la triada. El mito más sobresaliente con las Arpías es haber sido enviadas por los dioses a torturar al rey Fineo (un hermano de Cadmo y Europa) en Tracia; Fineo tenía el don de la profecía, pero abuso de su don revelando los secretos de los dioses. Fineo fue salvado del tormento cuando los Argonautas pasaron por su casa a pedir su ayuda en su viaje a Coquilde, ahí los héroes alados Calais y Zetes (hijos de Boreas) persiguieron a las Arpías, y no las mataron a petición de Eris, quien prometió que sus hermanas dejarían en paz a Fineo.

En la obra del poeta romano Virgilio, la Eneida, se cuenta como Eneas y sus hombres llegaron a la isla de Estrofade (lugar donde las Arpias habían hecho su hogar), en su camino a Italia. Como con Fineo, las aves bajaron a robar los alimentos de los troyanos; pero estos las espantaron; pero Celeno los maldijo al señalar que antes de finalizar su viaje tendrían tanta hambre que Eneas y sus hombres se comerían hasta las mesas; los troyanos salieron corriendo del lugar.

Las Arpías eran descritas como aves con cabezas humanas, seguramente tomaron esta imagen de las Sirenas griegas. Inicialmente robaban los alimentos, pero luego los mitos evolucionaron y las volvieron contaminadoras de los víveres; así su apariencia empeoró, mostrando rostros viejos y demacrados, que las acercaban a los buitres y otras aves de carroña. Para el final se habían se solapado con las Erinias, y se volvieron seres que en el infierno castigaban y torturaban a los pecadores presos en el Tartaro; siendo despiadadas crueles y violentas.

Las Arpías también fueron amantes de los dioses de los vientos; hijos de estas relaciones fueron: las cabalgaduras de Aquiles, las cabalgaduras de los Dioscuros (Castor y Polux) y los caballos del rey Erecteo.

Balio (moteado/oscuro) y Xanto (rubio/blanco) fueron dos caballos inmortales que Poseidón dio como regalo de boda a Peleo y la nereida Thetis, y que se volverían los caballos que conducían el carro de Aquiles, eran tan rápidos que era imposible que cuatro caballos empujan el carro. Eran hijos de Céfiro y la arpía Aello (viento de tormenta), conocida también con el sobrenombre de Podarce (pies ligeros), que de paso era también era un sobrenombre para su hermana Iris. [En algunas tradiciones la arpía que se unió a Cefiro era Celeno].

Los caballos de los dioscuros eran también hijos de Céfiro y la arpía Aello; los nombres de estos potros fueron: Cillaro (giro rápido), que era la cabalgadura de Castor; y Harpagos (golpe rápido) la cabalgadura de Polux; nombres que hacen referencia a caballos blancos y del gran vuelo; pero también otros poetas los llaman Xantos (rubio) y Flogueo (en llamas).

Los caballos de Erecteo fueron dos, y eran hijos de Bóreas y la arpía Aello; sus nombres se confunden con los de caballos hijos de Céfiro; ellos eran: Xantos (rubio) y Podarce (pies ligeros), estos dos corceles son descritos que eran tan blancos como la nieve, y Bóreas los entregó al rey Erecteo en pago de dote y/o compensación por haberse llevado a su hija Oritía.

Las Hesperides – Guardianas del atardecer

Estas ninfas eran las diosas del atardecer; suelen ser puestas en grupos de tres (a veces cuatro o siete), los nombres según los poetas clásicos varían y la ascendencia también. Sin embargo de forma directa, o indirecta forman parte de los dioses oscuros, descendientes de Nix, la noche. En primera versión, la más común, son las hijas de Nix y Erebo (dios primario de las tinieblas); en segunda versión, son hijas del titán Atlas (quien rige en occidente) y la diosa Hesperide (crepúsculo), una hija de la noche. Otras historias las ponen como hijas de Forcis y Ceto (hermanas de las Grayas y las Gorgonas), de Zeus y Temis (hermanas de las Horas), sólo por citar algunos ascendentes.

Los nombres de estas ninfas, en la mayoría de las tradiciones suelen ser: Egle (resplandor), representa cuando el Sol aún alumbra fuerte y dorado; Eritia (roja), como su nombre indica es cuando los cielos se tiñen de rojo, y Hesperatusa (rápido atardecer) o Aretusa (violenta), es cuando el Sol rápidamente se oculta en el horizonte.

Las Hesperides son diosas guardianas y protegían el árbol de las manzanas doradas, que fue el regalo de Gea/Gaya a Hera en su boda con Zeus; y que era la fruta donde se sacaba la ambrosía, el néctar que mantenía jóvenes a los dioses. Las acompañaban en esta labor el dragón Ladón; una bestia de múltiples cabezas [algunos mitos dicen que cien y que en cada una hablaba una lengua distinta], puesto por Hera en tal labor, ya que no confiaba plenamente de las hijas del titan.

Además del árbol de las manzanas doradas, estas ninfas custodiaban otros objetos mágicos, mucho de ellos propiedad de Hades, y que fueron usados por Perseo para matar a Medusa. [Hay que recordar que en todas las culturas el reino de los muertos se ubica donde el Sol muere todos los días, así el hogar de las ninfas era también una puerta al inframundo].

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Las manzanas fueron robadas una sola vez, en el décimo primer trabajo de Heracles. El como ocurrió esto varia, en una versión Heracles, tras haber hablado con el padre de las ninfas (Atlas), supo la ubicación del jardín de las diosas del atardecer y así llegar al sitio, mató al dragón y robó las manzanas. En otra versión, el gigante convenció al héroe de que le sostuviera el cielo (castigo impuesto por los dioses) y él fue a pedirle los frutos áureos a sus hijas; al regresar no quiso volver a ocupar su lugar como sostén del cielo, pero el héroe lo engaño para que ocupara su lugar nuevamente, escapando con la preciada fruta. Atenea más tarde devolvería la fruta a las diosas del crepúsculo, pero antes algunos frutos fueron usados por el héroe Hipomedes/Melanión para tentar y vencer en una carrera a la guerrera Atalanta, y así poderla desposar; y la diosa Eris las uso para tentar y provocar la pelea de Hera, Atenea y Afrodita, que sería la raíz de la guerra de Troya. Del dragón se dice que tras su muerte, la diosa Hera lo subió a los cielos, siendo la constelación polar de Draco (el Dragón).

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El dónde se ubicaba el jardín de estas diosas sigue siendo motivo de especulación; unos postulan que más allá de las columnas de Hercules (estrecho entre Europa y África), siendo los puntos probables alguna de las islas en la costa norte africana del Atlántico, entre ellas Madeira, Azores, Cabo Verde, y las candidatas favoritas, las islas Canarias; otros postulan la costa sur de España, en Tartessos, cerca de la actual Caliz.

Esta versión se apoya en la existencia de la mítica la isla de Eritea en la región, lugar donde Gerión tenía su ganado, pero Eritea en este caso no hace referencia a la ninfa del crepúsculo respectiva, sino a una hija del gigante con similar nombre. También el único hijo de estas ninfas del atardecer, es Euritión (gran flujo), hijo de Ares y Eritia; quien trabajaba como guardia del ganado de Gerión, y era el encargado de llevar el ganado a beber; fue muerto por Heracles en su décimo trabajo al ir a robar el ganado rojo del gigante.

Algunos autores suponen incluso que el mítico jardín estaba ubicado en Hiperboria (al norte del mundo), dado que el dragón fue puesto en los cielos rodeando el polo norte.

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Las Hesperides fueron hermanas de otros dos grupos colectivos, tanto ellas (las Hesperides) como sus hermanas, las Pleyades (las navegantes) y las Híades (las lluvias) son todas diosas relacionadas con las lluvias. La razón de esto era celeste, ambos grupos (Pleyades e Híades) fueron subidas a los cielos y estaban representadas como estrellas de la constelación de Tauro; y cuando esta constelación iniciaba su ascenso helical (cuando las estrellas aparecen nuevamente por el este antes de la salida del sol) a final de junio o inicios de julio, ello coincidía con la temporada de lluvias. En el caso de las Pleyades, su nombre se debe a que su reaparición por el occidente antes de la salida de sol marcaba el inicio la temporada de pesca y navegación en el Mediterráneo.

Bajo esta imagen se suele ponen a todos estos grupos una cantidad fija de siete ninfas en cada uno. La razón de ello sigue siendo celeste; las Pleyades se asocian al compacto y brillante grupo de siete estrellas en la constelación de Tauro; las Híades se identifican con las siete estrellas que forman la cabeza del Toro; y finalmente las Hesperides se vinculaban con las siete estrellas que formaban el carro de la Osa Menor, que en los cielos septentrionales parecen todas las noches dar la vuelta alrededor del polo norte, rodeadas (vigiladas) por la constelación del Dragón.

Según las historias tanto las Pleyades como las Híades se funden en los mitos en cuanto a ascendencia, ambos grupos son hijas del titán Atlas y la oceanide Pleyona (plena/abundante), una diosa de los pastizales y el ganado; pero en otras versiones las Híades eran hijas de la oceanide Etera/Etra (cielo despejado). Mientras el mito de las Pleyades, es de aquellas ninfas perseguidas por el gigante Orión hasta que escapan convirtiéndose en palomas y ascendiendo al cielo, formando el cumulo celeste abierto más brillante en los cielos; con las Híades los mitos no se ponen de acuerdo, no solamente en la madre, sino en cantidad, que varia entre tres, cinco, siete, o nueve, según quien cuente; y menos hablamos de los nombres de estas ninfas.

El mito las Híades es el de un grupo de hermanas que lloraron inconsolables la muerte de su hermano Hias (lluvia), un joven que buscando agua para la casa es muerto por un león. Los dioses se apiadaron de ellas y las subieron a los cielos, formando el cumulo celeste que forma la cabeza del Toro. El joven muerto fue puesto en los cielos como Acuario, mientras que el león se ubicó en la antipoda celeste como la constelación de Leo, de forma tal que nunca más se encuentren.

Mitos posteriores pusieron al príncipe troyano Ganimedes, copero de los dioses en los cielos como Acuario, y la constelación de Leo era el León de Nemea, primera de las bestias muertas por Heracles/Hercules en sus famosos trabajos. Otros ven en Hias al joven príncipe Hilas, quien acompañaba como efebo a Heracles cuando ambos se embarcaron con los Argonautas; Hilas según los mitos fue secuestrado por unas nayades y nunca más se le volvió a ver, ello cuando la nave Argos paro en las costa de Anatolia para recargar de agua la nave.

Si bien el mito de las Híades es simple y corto, sus hermanas las Pleyades tuvieron mayor relevancia y una clara descendencia; cinco de ellas fueron amantes de los dioses Zeus y Poseidón, las otras dos desposaron a reyes griegos; siendo todos sus hijos importantes reyes y fundadores de varias de las casas reales en toda la Grecia antigua. Mención aparte por su naturaleza divina está Hermes, hijo de Maya (madre), la mayor de estas ninfas, y de Zeus.

Las Híades, (y con ello las Pleyades) algunos mitos las ponen o identifican (eso según quien eche el cuento) como las niñeras del dios Dioniso (cuyo nombre significa Dios de Niso), siendo Niso el lugar (monte/montaña) donde Zeus extrajo de su muslo al joven dios. La ubicación del mítico monte es punto de discusión entre los estudiosos, y se encontraba en alguna parte entre el Asia Menor e India; justificando ello en que el culto del dios del vino proveía del oriente; siendo el lugar más probable para la ubicación de la montaña las tierras de los Hititas, en Anatolia central; ya que una de sus ciudades importantes era la ciudad de Nesa; demasiada parónima para descartar la idea.

Aunque varias ninfas en distintas regiones, dentro y fuera de Grecia, se les atribuye normalmente la labor de niñeras del último de los dioses olímpicos, fueron dos grupos a quienes más le achacaron esta labor; ellas son: las Nisiades y las Lamides.

Las Nisiades eran hijas de Niso, un hijo del viejo sátiro Sileno. A Niso se le atribuye haber sido uno de los que enseñó al joven dios el arte de fabricar el vino. Las Lamides por otra parte son hijas del río Lamos, que era identificado en las Dionisiacas del poeta Nomo como un río en la región de Cilicia (Anatolia meridional) y que corría desde la montaña de Niso. Otros señalan que el monte Niso era en realidad el monte Citerón en la región de Beocia, en Grecia central; ya que este monte era la residencia de Sileno y su familia, y donde tenían lugar muchos festejos orgiásticos en nombre del dios de los excesos.

Vistas así las Nisiades son para estos efectos unas oreades (ninfas de las montañas); y toman el nombre del monte que habitan. El número (y los nombres también) de las Nisiades variaban, pero lo único seguro en los mitos es que ellas se volverían en seguidoras del dios; convirtiéndose en las primeras Ménades (delirantes/locas) o Bacantes (seguidoras de Baco), como les decían los romanos; y según el mito Dionisos las recompensó subiéndolas a los cielos y colocándolas como las estrellas que forman el grupo de las Hiades (de ahí posiblemente la relación entre ambos grupos tan distintos en los mitos).

Por otra parte las Lamides eran descritas como unas nayades (hijas del río); y no tuvieron similar suerte. Enterada Hera de que estas ninfas, y sus hijos, habían escondido y protegido al infante Dioniso; Hera enloqueció a las ninfas (mito alternativo del surgimiento de las Bacantes) y transformó en bestias a sus hijos, que fueron llamadas las bestias del Lamos; y para los efectos descritos como sátiros con cuernos de buey (aunque se les llama también como ‘centauros’ del Lamos, pero aquí más como un sinónimo de ‘bestias’). Los mitos dicen que las bestias de Lamos acompañaron a Dioniso a su expedición a India.

Las Horas – Señoras del orden

Las Horas (estaciones) eran al inicio diosas de las estaciones; y mientras las Moiras giraban la rueca (rueda de tejer) para crear la red del destino, las Horas giraban las constelaciones celestes para medir el año y dar paso a las estaciones, custodiando las puertas del cielo. Es la vinculación de las Horas con las puertas del cielo que se abren para dar paso al Sol (Helios), y las pone como compañeras de Eos (la aurora); lo que hace también que sean identificadas como las que guían al astro rey por el cielo, impidiendo que este tome otro camino por los cielos. En este caso el número tradicional de tres se eleva a doce, y se las pone como hijas del Sol (Helios), representando no sólo las doce horas del día (de ahí el nombre), sino también las doce constelaciones del año. Una tradición final eleva de tres a cuatro las Horas, representando las cuatro estaciones del año; pero esta idea es muy posterior, ya que para los antiguos griegos sólo habían tres estaciones (el otoño no era reconocido en esos tiempos).

Las Erinias custodiaban las puertas del infierno, las Hesperides las puertas de la noche y con ello los ciclos diurno y nocturno; y las Moiras eran las guardianas del destino, y del orden sobre el caos. Es esta función de las Moiras lo que permitió hermanarlas con las Horas y a su vez convertir a estas ultimas en diosas del orden y la justicia; ya que las Horas, al vigilar los cielos y las estaciones tenían el poder de indicarles al Sol, la Luna y las estrellas por donde ir y a que ritmo.

 

Las Horas originales eran dos de ninfas vinculadas a la floración y la fructificación de las plantas; ellas eran: Talo (floración, identificada con Flora por los romanos) y representaba los tallos que florecen en la primavera; y Carpo (fruto, Pomona entre los romanos) era la diosa que velaba por los frutos y la cosecha en otoño. En la región de Atica (Atenas), se les llamaba respectivamente: Auxo (crecimiento), que estaba relacionada con el paso de la floración hasta la fructificación; y Hegemone (poderosa) vinculada a la cosecha y el otoño; en Argos las dos Horas eran: Auxesia (posiblemente otro nombre para Auxo) y Damia (madre) (posiblemente otro nombre para Carpo). Con el tiempo se establecieron un número de tres; Talo, Carpo y Auxo, esta última se asociaba ahora con el verano. También se tiene que los agricultores griegos reverenciaban a tres diosas de la cosecha, conocidas como: Ferusa (exceso); Euporia (abundancia) y Ortosia (prosperidad), y eran diosas vinculadas a los logros de la recolección.

Estas tres diosas [Talo, Auxo y Carpo] fueron acompañadas luego por Quione (nieve), una hija de Bóreas (el viento del norte), completando así con la imagen del invierno el grupo de cuatro ninfas que representan las cuatro estaciones, y que juntas eran compañeras de las diosas Perséfone y Demeter. [Posteriormente se les puso los nombre de: Eiar (primavera), Theros (verano), Finoforón (otoño) y Cheimón (invierno) para indicar el/la dios/diosa que regia cada estación; función que también desempeñaron los cuatro grandes vientos; Cefiro, por la primavera, Notos por el verano, Euro por el otoño y finalmente Bóreas era identificado como el señor del invierno]

El culto a estas dos, tres o cuatro (según se mire) fue luego sustituido por el mito de Perséfone y Demeter; y su sustitución con estas diosas ctonicas hizo que este primer trío de Horas no tenga registrada ninguna ascendencia; pasado a ser luego simplemente sobrenombres de la diosa de las flores y de la diosa de la agricultura.

En algunos mitos Carpo (diosa de los frutos) es la hija de la ninfa Cloris (Flora para los romanos), una diosa de los jardines florales que habitaba en los Campos Elíseos (inframundo), que secuestrada por Céfiro (el viento del oeste), fue convertida en su esposa. Carpo tuvo poco culto entre los griegos, pero su versión romana Pomona tuvo gran culto, en el mito se dice que la diosa de los frutos fue pretendida por muchas divinidades rústicas (sátiros), lo que hizo que se encerrara en su jardín, y sólo un dios romano de origen etrusco, Vertumno, vinculado al verano y los arboles, disfrazado de anciana logro derivar sus barreras y desposarla.

Tras la caída de los titanes, Zeus se volvió señor de los dioses, y fue necesario en los cultos que no hubiera nadie sobre él, incluido el destino; así a las Moiras se las puso como las hijas de Zeus y hermanas ahora de las Horas; la madre en cuestión de esta nueva filiación fue una de las titanesas, Temis, señora de la justicia; moviendo el centro de interés del campo a la ciudad. Temis representaba por una parte la ley divina, pero sobre todo la ley natural; lo que entendemos como lo que dicta la costumbre y la moral; era identificada también con Eusebia (lealtad) visto como el respeto a la tradición en las relaciones sociales y hacia los dioses; esposa de Nomos, el orden establecido por decreto (Nomos es para los efectos un sobrenombre de Zeus). Las hijas oficiales de la pareja (Temis/Eusebia y Zeus/Nomos) fueron las trillizas: Irene (la paz), Dike (la justicia) y Eunomia (la ley).

Irene no sólo era diosa de la paz, era una diosa de la primavera, ya que esta era la época del año más difícil para la paz; así se identificaba con Talo, y se la representaba sosteniendo en sus brazos a Pluto (dios de la riqueza), vista así recuerda a Tike (la fortuna) y la propia Demeter, ya que Pluto es su hijo y representaba la promesa de la riqueza agrícola. Lo opuesta a Irene eran el daimón Polemos (la guerra) [para muchos un sobrenombre de Ares] y Enyo (la destructora), una hija de Zeus y Eris (la discordia).

Enyo es la compañera y hermana del dios de la guerra, pero algunos autores confunden y fusionan a Enyo con Eris, poniendo a esta hija de la noche como una hija de Zeus, y como hermana y compañera de Ares. El hijo de Ares y Enyo fue Enyalio (belicoso), un dios menor que era adorado por los soldados. Enyalio fue identificado entre los romanos con Quirino, un dios de la guerra de origen sabino que paso entre los romanos a representar el Estado mismo.

Dike como diosa de la justicia estuvo estrechamente vinculada con Astrea (una hija del titán Astreo y Eos); en los mitos de ambas se dice que fueron a la tierra para ayudar a los hombres y guiarlos en las buenas acciones, comprendiendo lo inútil de su acción regresaron al cielo. Astrea fue identificada luego con la constelación de Virgo. La imagen de esta constelación es la de una mujer que lleva en sus brazos un atado de espigas de trigo (justamente la estrella más brillante de la constelación es Espiga (el grano)); la constelación vecina es Libra, la balanza, soltada en los cielos por la diosa. La imagen de Dike ha sido asociada desde entonces con la diosa ciega que sostiene la balanza y la espada; pero si la vinculamos con la constelación de Virgo, es comparable a Carpo, la diosa de la cosecha; ya que cuando el Sol llega a Virgo estamos cerca del final de la estación cálida, pronto vendrá el otoño y los fríos del invierno. Contraria de Dike tenemos a Adicia, daimona de la injusticia y el mal proceder; descrita como una mujer fea y tatuada (algo asociado a pueblos bárbaros, contrarios a la norma civil grecolatina). Adicia se acompaña generalmente de sus hermanas: Disnomia (anarquía), Ate (fatalidad) e Hybris (exceso/orgullo).

En la tradición orfica la aplicación de la justicia se conoce como Praxidike, que era un epíteto de la diosa Perféfone; a quien se le describe como madre de las Eumenides (Erinias/Furias), aplicadoras de la justicia. Praxidike era para la mayoría de los casos una diosa del castigo judicial, (identificada con la misma Dike), y a la vez un concepto personificado. Hijas de Praxidike con Soter (el espíritu de la seguridad (legal), otro epíteto de Zeus) tenemos a dos diosas menores: Areté (la virtud moral) y Homonoia (la concordia, en referencia al orden y la unidad necesarias para mantener el estado). Homonoia se la compara con Harmonia (concordia) que era una hija de Ares y Afrodita, pero ella era la diosa de la concordia en el ámbito marital. Hermano de Arete y Homonoia era el daimón Ctesio (la propiedad). Areté no sólo es compañera de su madre (Dike), sino que suele acompañarse por otros daimones silenciosos como Sofrosina (Sobriedad entre los romanos), diosa menor de la templanza y la moderación; y Epifron, el daimón de la prudencia y la reflexión. La daimona Cacia (vicio) era la opuesta a Areté; mientras que la propia diosa oscura Eris (discordia) era la opuesta a Homonoia.

Eunomia es la diosa del derecho, es la ley escrita y plasmada en papel; la ley dada por los hombres; está asociada al Estado y al orden civil. Los romanos la llamaban Disciplina; su opuesto era Disnomia (demonio femenino de la anarquía y el desorden, una de las hijas de Eris). El termino ‘nomia’ no sólo se vincula a orden (nomo), es también sinónimo de medición, lo que hace referencia a los pastos verdes y la división de la tierra (medir) para el cultivo; así Eunomia se asocia a Auxo, y al verano. Eunomia también se vincula o relaciona con otro concepto personificado; Peitarkia (la obediencia), quien con Soter fue madre de Eupraxia (el éxito); indicado con ello que el hombre indefenso puede levantarse de la miseria dura (salir libre de pena y castigo) si obedece las leyes.

Las Cárites (Gracias) – Señoras de los placeres

Las Cárites, o Gracias, como se les conoce más comúnmente, son otro grupo de diosas colectivas cuyo número es variable; y estaban muy hermanadas en funciones con las Horas (diosas de las estaciones y la ley). Las Gracias eran en su colectivo diosas de las naturaleza, pero no vinculadas al paso del tiempo (como las Horas), sino a la fertilidad; y en su evolución terminaron asociadas a una trinidad de tres diosas que representaban las imágenes de: la virgen/novia, la esposa y la amante, pasando a estar sobre todo vinculadas a los placeres; y volviéndolas en su gran mayoría siervas de Afrodita.

Las ascendencia de las Gracias es también es fuente de discrepancia entre los poetas, unos como el poeta griego Antímaco las pone como hijas de Helios (el sol) y Egle (una de las Hesperides); las fuentes órficas las ponen como hijas de Zeus y Eunomia (una de las Horas); y en la última gran obra pagana, las Dionisíacas, del poeta Nono de Panópolis, se las ponen como hijas de Dionisos y Kronois (una ninfa identificada con Hera), razón por la cual también se dice que eran hijas y siervas de la propia Hera.

Las hijas de esta relación son consideradas, sin embargo, como parte de las Gracias Jóvenes; y se citan a: Pasitea (descanso/relajación), una ninfa vinculada a las drogas alucinógenas y las adormecedoras, y que Hera entregó como esposa a Hipno por su ayuda para engañar a Zeus. Pasitea con Hipno fue madre de los mil Oneiros (los sueños), siendo Morfeo su hijo más conocido.

Sus hermanas eran: Anteia (decoración, en el sentido del uso de ramos de flores) [Anteia suele ser identificada también con Cloris/Flora], Eudaemonia (opulencia), Paedia (juego/diversión), Pandaisia (banquete), Pannychis (fiesta/festejo), y Mete (embriaguez); todas ellas fueron descritas como siervas de Afrodita y de Hera, y atendían las mesas del Olimpo en las fiestas y reuniones, aunque Mete es puesta normalmente como sierva de Dioniso; tanto es así que decía el poeta Anacreonte:

Estemos alegres y bebemos vino en honor a Baco; … gracias a él nació la gracia Mete (borrachera),  [con ella] Lupe (el dolor/el pesar) toma un descanso y Ania (el llanto/la aflicción) duerme.

Sin embargo, en la tradición más clásica del poeta Hesiodo, las Gracias fueron hijas de Eurinome (amplios pastos o amplia norma) [a veces llamada Euridome (amplia estructura)] y de Zeus; siendo normalmente estas tres diosas conocidas como: Aglaya (bella/esplendorosa) [también llamada Caris (bellísima)], Eufrosina (alegre/jubilosa) [también conocida como Eutimia (feliz)] y finalmente Talia (festiva), [Nota: se aclara que Talía es también el nombre de una de las Musas].

La evolución y origen de las Gracias se puede ver en comparación con las Horas; inicialmente no eran tres, sino dos; entre los espartanos recibían los nombres de: Cleta (gloria) [similar a Talia] y Faena (brillante), [posiblemente comparable a Eufrosina]; mientras que los atenienses adoraban a: Auxo (crecimiento) y Hegemona (poderosa) [nombres que figuran también en la lista de las Horas]. Por ello no deja de ser sorprendente que Talia, cuyo nombre también se vincula a la primavera y el verdor sea identificada con Talo, y Eufrosina, que suele ser acompañada por el daimon Acratos (un siervo de Dionisos), y quien representaba quien repartía el vino en las fiestas (al final de la cosecha), sea asociada a Carpo; mostrando con estas relaciones que Horas y Gracias pudieron tener un origen similar (diosas de las estaciones) y su evolución las separó y dio origen a diosas muy distintas, por un lado las diosas del orden y la ley (las Horas) y por el otro lado las diosas de las fiestas y la diversión (las Gracias).

Eurinome, la madre de las Gracias también posee varias ascendencias en los mitos. Cuando junto con Tetis (Thetis), la nereida madre de Aquiles, quienes cuidaron a niño Hefesto [quien había sido expulsado del Olimpo por su madre Hera, que se sintió avergonzada por no ser este alguien tan gallardo como Apolo, justificando en el mito el por qué el dios de los herreros fabricó las armas del mayor héroe griego en la guerra de Troya], ponen a Eurinome como una nereida. Otros, sin embargo señalan que las diosas que recibieron en el mar al expulsado dios maltrecho fueron: Eurinome [una hija] y Tethys [su madre]; siendo en este caso Eurinome más reconocida como una oceanide. Hay una tercera versión sobre Eurinome, que la señala como la compañera del titán Ofión (serpiente), un titán que junto con su mujer lucharon contra Cronos y Rea por el control de Olimpo; hasta que fueron expulsados (Eurinome y Ofión) al anecúmene (más allá del mundo conocido); imagen que no hace más que comparar a Eurinome con la misma Tethys, la compañera del titán Océano (quien gobierna justo en el río que envuelve la tierra conocida).

Volviendo a nuestras ninfas, las Gracias son descritas como tres jóvenes de gran belleza, siempre están juntas bailando entrelazadas y desnudas; y así han sido representadas desde la antigüedad hasta nuestros días. Entre los romanos recibieron los nombres de: Castitas (casta), Pulchritude (pulcra) y Voluptas (voluptuosa); siendo los tres arquetipos de la mujer: novia/esposa/amante. Estas tres diosa regian sobre la gracia, la belleza, el adorno, la alegría, la festividad, la danza y el canto (aquí se vinculan con las Musas), siendo compañeras de estas en las fiestas. El otro grupo de Gracias, las jóvenes hijas de Dioniso, presidían sobre los otros placeres de la vida incluyendo: el juego, la diversión, los banquetes, la decoración floral, la relajación en las fiestas y las reuniones.

Hay, sin embargo, un tercer grupo de Gracias, ubicadas también dentro del grupo de las Gracias Jóvenes y que fueron nombradas en los mitos órficos. Estas eran hijas de Hefesto (el dios de las fragua) y la gracia Caris (bellísima). El como ocurrió esta relación es discutida; por un lado fue la propia Afrodita, quien cansada por los reclamos de infidelidad del marido, le entregó a su sierva como una forma de callarlo y mantenerlo contento, sin tener ella que cumplir con esas funciones con el que era considerado el dios más feo del Olimpo; o pudo haber sido al contrario, el dios de los herreros encontró en la sierva de su esposa el consuelo ante las infidelidades y desamor de su mujer. Las hijas de esta relación fueron: Eutena (prosperidad), que se oponía a la daimona Penia (la pobreza)), Euclea (honorabilidad) representaba la reputación de la casta novia; Eufemia (aclamación) se oponía a Momo, daimón de la critica; y Filofrosia (amabilidad); todas estas ninfas como sus nombres indican personificaban y glorificaban a la amistad y las relaciones (sociales).

Las Musas – Señoras de las artes

Las Musas (recuerdos/memorias) son el último de los grandes grupos colectivos, en sus inicios (la era de los titanes) señalan Pausanias (geógrafo griego del siglo II d.C.) y Plutarco (filosofo griego del siglo I d.C.) que eran tres. Estas musas originales son llamadas hoy como las Musas Mayores, ellas presidían sobre la música, el canto y la danza; y representaban los requisitos que tenía que tener el artista para poder realizar el acto de crear una composición; se requería de Mnemea (recuerdo) para recordar los pasos y las notas; de Meletea (práctica) para ejecutar la obra, y finalmente Aoide (canción/ritmo) para que lo ejecutado fuera armonioso y agradable.

Y mientras estas tres musas eran adoradas en el monte Helicón en la región de Beocia (Grecia central); más al sur en Delfos se las hablaba de las Musas Apolonidas, son descritas como hijas de Apolo, dando a entender con esta genealogía que las Musas sólo surgieron con los dioses y nacieron de la inspiración del dios de las artes. Ellas eran: Boristenis (una hija del río Boristenes, en Escitia, las tierras al norte del Caucaso); Cefisis (una hija de Cefiso, río que corría por Beocia y padre de muchas ninfas, ademas del joven Narciso), y Apolonis (aquí una hija de Apolo), forman una trinidad que también se identificaban con los nombres de: Nete, Mese y Hipate; nombres usados en la antigua Grecia para referirse a los acordes bajos, medios y altos de la lira. Así esta segunda trinidad de musas originales estaba íntimamente vinculada a las nociones de ritmo, métrica y armonía musical; pero también vinculadas a las fuentes y los ríos. Otros poetas incluirían luego nombres como: Arche (inicio/palabra) y Telxinoe (encanto/música), sustituyendo alguna de las otras, o elevando a cuatro y/o cinco la cantidad de estas primeras musas.

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Luego vino la evolución, los titanes cedieron el paso a los dioses olímpicos, y con ellos una nueva y definitiva generación de Musas. De todas aquellas originales sólo sobrevive Mnemea, ahora conocida como Mnemosine (memoria); y es puesta en los mitos como la última de las titanesas, las hijas de Gea/Gaya y Urano.

Mnemosine actuó en este desarrollo como una diosa triple al fusionar en una sola las tres Musa Mayores. Ella dio a sus hijas el secreto de las palabras, entregando así a la humanidad (y a los dioses) el regalo de lengua hablada. Hoy es la diosa de la cultura, la lengua, y madre de las artes sociales; como una diosa del tiempo representaba la memoria oral de los pueblos antes de la invención de la escritura.

Mnemosine era también una diosa vinculada a los oráculos, estando su culto en Trofonios, en la región de Beocia; actividad que compartía con varias de sus hermanas: Thea (visión) que tenía culto en la región de Ftiótide; Febe (intelecto) en el oráculo más famoso de la antigüedad en Delfos, en la región de Focide; Temis (costumbre) tenía culto en Icanai, en la región de Tesalia; y Dione (aquí equipara a una titanesa, pero normalmente es una oceánide) en el segundo oráculo más famoso, en Dodona, en la región de Epiro.

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En la tradición (Hesiodo y Homero), Mnemosine se convertiría en madre indiscutida con Zeus de las nueve grandes Musas del mundo clásico. Esta cantidad es tres veces una trinidad de diosas (a diferencia de los otros grupos antes vistos) y representaría la mayor evolución en cantidad entre los grupos de diosas colectivas; dejando atrás a la música, el canto y la danza, las Musas olímpicas incorporarían otras artes sociales, entre ellas las formas literarias, las artes escénicas (teatro), e incluso la ciencia y filosofía; convirtiéndose en no sólo inspiradoras de los artistas, sino también de aquellos que buscaban el saber y el conocimiento; y son todas ellas una representación de la cultura en todas sus formas.

Vinculadas a la música, el canto y la danza tenemos a: Erato (amorosa) es la diosa de la poesía lírica; lleva una pequeña lira entre sus manos, y desde el Renacimiento es representada coronada con mirtos y rosas, donde suele ser acompañada por un pequeño cupido; dando a entender que es la señora de las canciones de amor; hoy la vemos como la diosa del canto en general, patrona de los cantantes. Euterpe (placentera), diosa única de la música, su símbolo la flauta va en armonía con su nombre; y finalmente Terpsicore (deleitable) es la diosa indiscutible de la danza; en la antigüedad era también la musa de los cantos corales que acompañaban a los danzantes; la señora de la danza fue para algunos una ninfa que habitaba los ríos y los bosques, indicando su origen en el encuentro con lo sagrado; con el tiempo se volvió más profana; y paso a ser parte de las diversiones públicas, de lo popular y de las relaciones sociales, estando hoy vinculada al acto de pertenecer a un grupo.

Señoras del teatro y las representaciones escénicas son: Talia (alegre), es la señora de las comedias, la poesía idílica y la poesía bucólica (cantos de pastores), durante el medievo inspiró la Comedia del Arte y lo burlesco, esto es exageración en la burla a las costumbres. Su hermana, Melpómene (melodiosa), que es la segunda diosa de las obras del teatro; inspira las tragedias, donde se narra la lucha de los grandes héroes contra su destino. Ambas hoy rigen juntas sobre toda obra teatral, incluidas las tragicomedias, las obras dramáticas y la opera; podemos imaginarlas como las protectoras e inspiradoras de todos los actores y actrices, no sólo del teatro, sino del cine y la televisión.

Dentro de las artes escritas tenemos a: Calíope (elocuente), es como indica su nombre, es diosa de la elocuencia, que es el arte de expresarse en público de forma fluida, elegante y persuasiva; era representada escribiendo con una pluma; es la diosa que inspiró en la antigüedad la poesía épica, donde se narran las obras de los héroes, los grandes mitos y las leyendas; en el medievo dio apoyo a las historias de caballería y cantares de gesta; hoy es vista como la diosa de los relatos, del cuento y la novela; señora de la ciencia ficción y las historias fantásticas. Por otra parte, Urania (celeste), es la diosa de la poesía didáctica, de la filosofía y del conocimiento; su nombre, herencia de su bisabuelo, el dios del cielo estrellado, Urano; la pone como la majestuosa y elegante musa de la astronomía, quien protege a los que buscan el saber y los guía en su camino hacia el cielo, tanto espiritual, como intelectualmente; durante el Renacimiento se convirtió en la musa de poetas (filósofos) cristianos; sus símbolos la esfera (el mundo) y el compás la vuelven la diosa de la matemáticas y de las ciencias exactas, y por ello en la modernidad es vista también como la diosa del conocimiento científico.

Finalmente las que recuerdan la herencia de los pueblos, ellas son: Clio (alabadora), es la diosa de la historia, las que escribe las epopeyas e inspira la poesía heroica; su símbolo es un libro, donde señala que la historia abarca todos los lugares y todas las épocas; además se la representa coronada con laurel; acompañada de Polimnia (muchos himnos), en la antigüedad era la diosa indiscutible de los cantos sagrados que daban para alabar a los dioses; se la representaba con un velo (para indicar lo sagrado) y llevando uvas; ya que además de inventar la lira, se la pone como una diosa de la agricultura; y por ello para algunos era la musa de la geometría (el arte de medir); en la edad media dio inspiración a los cantos litúrgicos; hoy celebra con su fuerza a los himnos de las naciones, las odas y las marchas militares. Es también la diosa de la meditación y la auto-regulación; la musa moderna de la pantomima, la mímica.

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Los mitos dice que las Musas nacieron cerca del monte Helicón, fueron (como se puede ver con Terpsicore y Polimnia) originalmente unas ninfas de las fuentes y la fertilidad de los campos (similares a las Horas y las Gracias); y como su madre, diosas de las oráculos vinculados a las fuentes. [Esta imagen las compara con otras ninfas como las Apsaras, diosas de las nubes en la mitología Hindú; que hermosas y elegantes jóvenes, grandes en el arte de bailar; y esposas de los Gandharvas, los músicos de la corte de Indra; las Camenas romanas, cuatro ninfas de las fuentes y la profecía; y las Volvas, brujas videntes en los mitos nórdicos, que eran incluso consultadas por los dioses]. Es esta relación entre los oráculos y el canto lo que convirtió a las Musas en siervas y compañeras de Apolo; dios de las artes y de los oráculos. Ellas se trasladaron de su sede original en Helicón a las tierras donde estaba el oráculo de Delfos, y establecieron en el monte Parnaso su residencia oficial (aparte la del Olimpo mismo). Como ninfas inspiradoras, y en parte debido a su conexión con el dios profético de Delfos, ellas instruyeron a Aristeo (un hijo de Apolo) en el arte de profecía.

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Varios se atrevieron a disputarles a las Musas su primacía en las artes del canto; entre ellas están las Pierides, (en los mitos hijas del rey Pierus de Emantia, Macedonia, primer adorador de las Musas, ya que se decía que sus padres se habían casado en sus tierras). Las nueve chicas se atrevieron a competir con las Musas, siendo el lugar de la contienda el monte Helicón; pero mientras las Musas cantaron sobre los amores y desamores de los dioses; las Pierides hablaron de las infidelidades y las cobardías de los mismos; Atenea y Apolo que estaban como jueces dieron vencedoras a las Musas, y ellas castigaron a las rivales convirtiéndolas en urracas.

Otras que se atrevieron a competir contra ellas fueron las Sirenas (hijas del río Aqueolo); las Musas tras vencer a las rivales las desplumaron [las Sirenas griegas originales eran seres con cuerpo de ave y rostro humano].

Tamiris, un cantante de Tracia y nieto de Apolo, se dice que fue el primero en tocar la citara sin usar acompañamiento de la voz (música al estilo dórico). Se atrevió a competir con las Musas; si ganaba iba a acostarse con todas ellas; pero como suele ocurrir, ellas estas tras vencerlo lo castigaron dejándolo ciego y mudo; recordando que los dones que dan los dioses también pueden ser quitados. Tamiris figura como un alumno de Lino (un hijo de Apolo) y se le pone como uno de los primeros amantes de Jacinto (un hijo de la musa Clio, y amante de Apolo); siendo con esta relación el primer hombre que se acostaba (en los mitos) con otro hombre, eso hasta entonces era algo sólo reservado a los dioses.

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Como jueces las Musas juzgaron el concurso de canto de varios inmortales, entre ellos la disputa entre Apolo y Marsias, un sátiro hijo del monte Olimpo, que se atrevió a retar al dios a competir tocando un instrumento musical. Las diosas de las artes otorgaron ganador a Apolo, quien venció al rival a invertir la lira, cosa que no era posible con el aulós (una flauta doble) que usaba su rival. Apolo castigó a aquel que se atrevía a competir con un dios desollándolo vivo. La piel fue colgada luego de un pino y la sangre derramada por la víctima dio origen al río Marsias, afluente del río Meandro en Frigia (Turquía occidental); aunque otros dicen que el río surgió por los llantos y las lagrimas de dríades y sátiros que acompañaban a su compañero, y el dolor por verlo morir de esa forma.

También el monte Helicón y el monte Citerón (Sileno) tuvieron una competencia de canto; el ganador fue el segundo y Helicón furioso con el resultado agarro un gran peñasco y lo rompió en mil pedazos, explicado el por que este monte tiene tantas piedras sueltas en sus laderas. Las Musas, seguramente cansadas de mal y cambiante humor del monte se mudaron luego al Parnaso.

Entre los compañeros de las Musas se citan a Crotos, un joven sátiro hijo de Aganipe (apasible) [también llamada Eufemia (aclamación), quien era una hija del monte Helicón, y fue niñera de las Musas]. Crotos quien tras escuchar a las Musas se unió a ellas tocando los tambores (para otros invento los aplausos) y las siguió hasta llegar al Parnaso. Según los mitos Crotos era un gran cazador en los bosques, y a su muerte fue subido a los cielos, a petición de las Musas, como la constelación de Sagitario. [mitos posteriores pusieron un centauro en donde antes había un sátiro].

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Por lo general las diosas colectivas rara vez tienen descendencias; o en caso de tenerlas es difícil decir quién es hijo de quién; a las Musas se les atribuyen algunas maternidades; aunque poetas distintos ponen a madres distintas para los hijos de estos colectivos. Entre los hijos más famosos de estas diosas se citan:

Jacinto era un príncipe espartano hijo de la musa Clio (la paternidad es en este caso dudosa). Era un chico hermoso y fue pretendido por el dios Apolo y el viento Céfiro (o en otras versiones por Boreas). Este ultimo al ser rechazado por el chico, en unos entrenamientos deportivos sopló con tal fuerza que un disco lanzado fue directo a la testa del joven efebo, matándolo en el acto. Apolo convirtió la sangre derramada en la flor que lleva su nombre y rompió las alas del viento de manera que nunca más pudo volar tan rápido, transformándolo en una suave brisa. [Jacinto, señalan algunos, parece haber sido un mito pre-helenico y con su muerte se hacía la fusión con culto a Apolo; similar a lo ocurrido con Palas (la hija de Tritón) y Atenea]

Lino es hijo de Apolo y la mayoría de las veces le dan como madre a Urania; se le atribuye la creación de la poesía lírica; fue maestro de Orfeo, Tamiris y del propio Heracles, quien en una rabieta por ser regañado cuando niño por su mal desempeño musical lanzó la lira contra la cabeza del maestro, matándolo.

Orfeo es el hijo más famoso de las Musas, es hijo de Apolo, y generalmente se le atribuye la maternidad a la musa Caliope. Fue alumno de su hermano Lico, quien le enseño a tocar la lira y luego este inventó la cítara, una lira con nueve cuerdas en lugar de las siete de la lira tradicional. Se dice que era excepcional en el canto y que con su voz podía encantar a las bestias. Fue compañero de los Argonautas y con sus cantos silenció el canto mortal de las Sirenas. Su mito más importante fue su amor por la ninfa Eurídice (justa), quien murió al ser mordida por una serpiente tratando de escapar de Aristeo, quien también pretendía a la ninfa.

Orfeo se lamenta la muerte de la amada y desciende al inframundo a recuperarla; con su música y canto puede convencer a Caronte de cruzar la Estigia, dormir a Carcerbero y ser recibido por los reyes del inframundo. Estos aceptan, al escuchar sus cantos, que la amada regrese al mundo de los vivos, siempre y cuando Orfeo camine adelante y no se voltee a mirar atrás hasta haber salido del reino infernal. Orfeo acepta el trato, y tras haber cruzado primero y no esperar lo suficiente se voltea; ella aún no ha cruzado la barrera que separa los mundos, regresado inmediatamente al reino de los muertos. Es esta ida y regreso del mundo de los muertos lo que dio origen a la versión órfica de los mitos; ya que según los mitos Orfeo comentó en sus cantos lo que había visto por aquellos lados.

Orfeo destrozado vaga por la tierra hasta que se cruza con un grupo de bacantes adoradoras de Dioniso, quienes en un frenesí lo descuartizan. Otras versiones dicen que Afrodita castigó a Orfeo porque después de lo que pasó con Euridice sólo tuvo amantes varones, seguramente recordaba los tiempo cuando él y Tamiris eran alumnos de Lico. La diosa hizo que todas las mujeres de Tracia lo desearan, y pelearon por él hasta descuartizarlo. La lira del cantante fue colocada en las estrellas (la constelación de Lyra) y los restos del cantante fueron recogidos por sus tías y madre, siendo enterrados en las ladera de monte Olimpo.

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Las Sirenas son puestas como hijas del mayor río de Grecia, el río Aqueolo y su maternidad es atribuida por la mayoría de los poetas a la musa Melpómene, aunque como ocurre con los anteriores casos, a otras Musas le achacan la maternidad de estas ninfas. Como diosas colectivas las Sirenas tuvieron en los mitos varios nombres; siendo entre los griegos la triada: Thelxiope (encantadora), Aglaope (espléndida) y Molpe/Peisinoe (mareante/enloquecedora); aunque los romanos las identificaron como: Partenope (voz de doncella), Leucosia (blanca) y Ligeia (claros tonos).

El mito de las Sirenas se vincula en sus inicios al secuestro de Perséfone por parte de Hades. Las Sirenas eran parte del grupo de ninfas que estaban al cuidado de la joven diosa. Tras su desaparición, Demeter las castigó por su falta transformándolas en aves con cabeza humana, y las mandó a buscar a su hija. Así las Sirenas volaron hasta alcanzar las costas italianas del mar Tirreno, estableciéndose en unos islotes cerca de donde esta hoy la ciudad de Nápoles.

Desde el lugar donde se establecieron con sus cantos encantaban a los marinos y los llevaban a sus islotes, lugar donde los devoraban (cuales aves de carroña, y comparables a las Arpías, no solo en apariencia, sino en gustos culinarios). Sólo dos naves pudieron escapar a su encantos: los Argonautas se salvaron de sus cantos por que la música de Orfeo superó a sus voces embriagadoras; y la nave de Odiseo; quien puso cera en los oídos de sus marinos, dejándolos sordos, pero él mismo se hizo atar al mástil para escuchar los cantos de estas aves canoras. Las Sirenas al ver a un hombre oír su canción y aún así resistírseles, se angustiaron de tal forma que se arrojaron al mar y se ahogaron finalmente.

Otras diosas en el cinturón (2) Parténope, Victoria, Egeria, Irene, Eunomia y Psiquis.

El 11 de mayo de 1850, Aníbal de Gasparis realiza el descubrimiento del segundo de sus nueve asteroides en el observatorio de Capo di Monte de Nápoles. Para honrar a la ciudad del descubrimiento se nombra al asteroide con el nombre (11) Parténope, una de las sirenas clásicas. (11) Parténope es un cuerpo mediano, de unos 153 km en tamaño promedio; ligeramente inclinado (4,6°) y una densidad comparativamente media (3,3 gr/cm3) indicando una composición de silicatos.

Aunque los cronistas antiguos no se ponen de acuerdo en los nombre y número de las sirenas, incluso en su ascendencia; el mito señala que las sirenas más famosas eran: Leusiconia, Lidia y Parténome; hijas del dios Aqueloo, un río personificado con figura de hombre con cola de pez y por madre una musa —aunque los mitos no se ponen de acuerdo en cual musa fue su madre—. Los Argonautas sobrevivieron a su magia porque Orfeo, que les acompañaba, cantó tan maravillosamente que anuló completamente su seductora voz. Odiseo (Ulises) las venció cuando en su regreso a Itaca, al pasar cerca de roca de las sirenas, siguiendo los consejos de la hechicera Circe; puso cera en los oídos de los marinos, pero él se ató al mástil del barco para escuchar sus increíbles cantos. Al ser vencidas, las sirenas tuvieron que inmolar a una de ellas; esta suerte le sobrevino a Parténope. Las olas lanzaron el cadáver hasta la playa y allí fue enterrada con múltiples honores. En su sepulcro se instaló después un templo. El templo se convirtió en pueblo, y finalmente el lugar se transformó en la próspera ciudad de Nápoles, llamada antiguamente Parténope. Parténope a veces se identifica también con el nombre Pisínoe y se la representa tocando la lira, que es su grifo; pero dado que la lira es también el signo de la musa de la danza, Terpsícore; y siendo Parténope la única sirena entre los asteroides su grifo suele ser más comúnmente un pez coronado por una estrella.

El 13 de septiembre de 1850 el astrónomo ingles J. R. Hind descubre su tercer asteroide. La propuesta para el nombre del cuerpo fue (12) Victoria. El nombre de (12) Victoria representó en su momento un controversia dentro el mundo científico; si bien (12) Victoria hace referencia a la diosa griega Nike (Victoria entre los romanos), hija del titan Palas y de Estigia, compañera de Atenea y que ayudó a Zeus a vencer a los titanes, junto a sus hermanos.

Para el momento de su nombramiento, (12) Victoria hacía también referencia a la Reina Victoria I del Reino Unido; un honor que daba el descubridor a su reina. Tanto fue así que Benjamin Apthorp Gould, director de la prestigiosa revista Astronomical Journal, adoptó el nombre alternativo Clio (ahora es utilizado por el asteroide n°84), también propuesto por el descubridor. Sin embargo, William Cranch Bond, del Observatorio de la Universidad de Harvard, y la máxima autoridad en la astronomía en los Estados Unidos, sostuvo que la condición mitológica se cumplió y el nombre era por lo tanto aceptable, y su opinión prevaleció finalmente. Así (12) Victoria¡fue sin querer queriendo!‘, como diría el Chavo de Ocho, el primer cuerpo en los cielos cuyo nombre no hacía referencia a una figura mitológica, sino a una persona de carne y huevo, y de paso aún viva. La controversia que se presentó con (12) Victoria se mantuvo en su grifo; inicialmente era el símbolo de la tierra coronado con una cruz; una idea del poder del imperio británico sobre todo el mundo; pronto fue reemplazado por una imagen más neutral; una estrella con un brote de laurel; ramas de este árbol se usaban para coronar a los vencedores en las pruebas olímpicas de la antigüedad.

El 2 de noviembre de 1850 el astrónomo italiano Anibal de Gasparis descubre también su tercer asteroide; este fue nombrado (13) Egeria, haciendo referencia a una ninfa de Aricia; diosa menor de las fuentes y los partos. (13) Egeria es un asteroide tipo G (entre los tipo C y Tipo S), siendo uno de los de tamaño mayor, con 207 km en promedio se ubica entre la posición 25° de los mayores asteroides (descartando a (1) Ceres), siendo el último de los conocidos con tamaño medio mayor a los 200 km. El análisis espectral de (13) Egeria muestra un inusual-mente alto en contenido de agua, entre el agua 10,5-11,5% en masa.

En la mitología romana, las Camenas eran diosas de los manantiales, pozos y fuentes, siendo ninfas acuáticas de Venus. Eran sabias, y a veces hacían profecías sobre el futuro. Los mitos refieren a cuatro Camenas: Carmenta o Carmentis (de quien deriva el nombre y era la mayor), Egeria, Antevorta (también Porrima) y Postvorta. (también Postverta oProrsa). Fueron adoradas en el bosque sagrado conocido como Porta Capena, cerca de Roma. En su festividad a mitad de enero, la Carmentalia, las vírgenes vestales sacaban agua de ese manantial para los ritos.

Carmenta era la principal entre estas las ninfas. No sólo era una diosa del parto y la profecía, sino que ella también se asoció con la innovación tecnológica. Del nombre Carmenta se deriva el latino Carmen, que traduce ‘hechizo mágico‘, y es también la raíz de la palabra el encanto (charm) en inglés. Aunque ella es una antigua diosa italiana, en los últimos tiempos se decía que las Carmenas habían venido de Grecia. Se menciona en la leyenda que Carmenta altera quince letras del alfabeto griego para convertirlas en el hoy alfabeto latino.

Egeria, la segunda, se enamoró de Numa Pompilio, quien fue el segundo rey de Roma, sucediendo a Rómulo. Egeria aconsejaba a Numa mediante entrevistas secretas dándole la sabiduría con la que expandió e hizo prosperar su reino. Luego de la muerte de Numa, la ninfa languideció y se convirtió en fuente. Para Egeria su descubridor en 1851 propuso a la Academia de Ciencias Francesa que el símbolo de su nuevo mundo fuera un escudo coronado por una estrella.

Antevorta y Postvorta eran probablemente dos aspectos de Carmenta que con el tiempo se volvieron lo suficientemente importante por sí mismos para ser consideradas diosas separadas. Sus nombres se refieren a sus poderes proféticos que entran en juego en el nacimiento de un hijo y traducen ‘antes del cambio‘ y ‘después del cambio‘. Hoy se traduce como cuando un niño llega al mundo con la cabeza o por las nalgas (menos normal y más peligroso para el infante y la madre).

Para 1851 los astrónomos John Russell Hind el 19 de mayo y Aníbal de Gasparis el 29 de julio descubren su cuarto asteroide respectivamente. El primero fue llamado por sugerencia de Sir John Herschel a Hind como (14) Irene, como una forma de relacionarlo con Gran Exposición Industrial que se llevaba en el Palacio de Cristal de Hyde Park, Londres desde 01 de mayo hasta el 18 de octubre 1851; y donde el talento, arte y ciencia de todas las naciones civilizadas era expuesto como un gran logro de la Paz (Irene). El segundo fue llamado (15) Eunomia. Ambos, completan con (5) Astrea, las diosas de la justicia y la ley; hijas de Temis y Zeus.

(15) Irene es uno de los asteroides medianos del cinturón principal, con sus 152 km en promedio presenta una de las densidades más grandes entre los asteroides pétreos, con 4,4 gr/cm3. El señor Hind sugirió que el símbolo de que el asteroide debía ser “una paloma que lleva una rama de olivo, con una estrella en su cabeza”, pero un dibujo real del símbolo nunca se hizo y pronto el uso de símbolos gráficos para representar los asteroides caía por completo.

(15) Eunomia es uno de los asteroides más grande en el cinturón de asteroides; con 268 km en promedio es el más grande de los asteroides pétreos (tipo S) (con (3) Juno es un cercano segundo lugar) y por ello ha atraído a algo de la atención de la comunidad científica. Contiene un poco más de uno por ciento de la masa del cinturón de asteroides entero. (15) Eunomia parece ser un cuerpo alargado en forma, pero bastante regular. Al igual que otros verdaderos miembros de la familia, su superficie está compuesta por silicatos y algo de níquel-hierro, y es muy brillante. Ricos en calcio piroxenos y olivino, junto con el metal de níquel-hierro, se han detectado en la superficie de (15) Eunomia.

Los estudios espectroscópicos sugieren que (15) Eunomia tiene regiones con diferente composición. Esta composición indica que el cuerpo probable estuvo sometidos a procesos magmáticos bajo la influencia del calentamiento interno en el período inicial del Sistema Solar y que posteriores colisiones han revelado las distintas partes de su composición. La evidencia sugiere que (15) Eunomia es el remanente central del cuerpo principal de la familia Eunomia (contiene el 70% de la masa del grupo familiar), que fue despojado de la mayor parte de su corteza en la colisión. Sin embargo, existe incertidumbre sobre la estructura interna de (15) Eunomia y simulaciones por ordenador de la colisión sugieren que hubo acumulación de la mayor parte de los fragmentos. La alta densidad de (15) Eunomia indicaría que no es una pila de escombros después de todo y que su núcleo metálico, si está presente, no ha sido expuesto. El símbolo de (15) Eunomia es un corazón coronado por una estrella; la justicia requiere de la mente clara, pero la elaboración de la ley debe hacerse con el corazón.

El 17 de marzo 1852 Aníbal de Gasparis descubre su quinto asteroide; ocupando el puesto 30 en tamaño (incluido (1) Ceres); (16) Psique (alma) recibe el nombre de la compañera de Eros (Amor). (16) Psique es uno de los más grandes 186 km en promedio (aunque su lado más largo mide 240 km); y es uno de los más masivos, con una densidad de 6,5 gr/cm3, es uno de los cuerpos que contiene el 1% de la masa del cinturón y el más grande entre los asteroides tipo M (hechos de metal). La sugerencia es que (16) Psique es el núcleo rocoso de un planetoide, pero no se han encontrado restos de la familia que debió surgir con los restos de su corteza. Ello supone que la colisión ocurrió muy temprano en los orígenes del sistema solar y que los restos en colisiones posteriores con otros cuerpos y entre si terminaron dispersándose. Psique se le puso como grifo el ala de una mariposa coronada por una estrella. Otros más modernos y vinculando a (16) Psique con la psiquiatría lo han representado con la letra griega Psi (Ψ). (Yo prefiero una mariposa). Con (16) Psique se termina la idea de dar a cada mundo descubierto un símbolo y el astrónomo alemán Johann Franz Encke sugiere dejar de usar los grifos como una especie de taquigrafía de anotación y empezar a usar números, así (16) Psique fue el primer asteroide que se descubrió que fue designado con este esquema a partir de 1852 por el astrónomo norteamericano James Ferguson.

En el mito Psique era una chica cuya belleza fue considerada por muchos la reencarnación de Afrodita en la Tierra; ello provocó el abandono de los templos de la diosa y esta enfurecida mando a su hijo, Eros, para que castigara a la desvergonzada haciendo que se enamorara de un horrible monstruo. Los padres de la chica, a ver que tenía muchos admiradores pero ningún pretendiente, consultaron al oráculo la razón y este respondió que debía dejarse a la joven en un prado para que su pretendiente, que sería un monstruo, la encontrara. Los padres cumplieron las instrucciones y estando sola en aquella pradera llegó Eros, pero no puedo cumplir las ordenes de su madre, ya que se enamoró de la chica. Eros, con ayuda de un viento, llevó a Psique un palacio en una montaña; y para evitar que su madre descubriera su traición, la visitaba al amparo de la oscuridad de la noche, abandonándola antes del alba.

Psique finalmente cedió a la curiosidad de ver al monstruo de su marido y una noche encendió una lampara de aceite y contempló en la cama a la más hermosa criatura de la creación. Asustada derrama el aceite de la lampara, que cayó sobre el durmiente, desfigurando su rostro, quien despierta y huye. Psique inicia una búsqueda del amado mientras se oculta de la rabia de Afrodita; esta molesta, con su hijo, y con la joven que lo quemo, a la que al final consigue. Afrodita le pone tres pruebas. Psique vence las dos primeras, sin saberlo con ayuda de su amado; en la tercera prueba debe descender a los infierno y pedir el cofre de la belleza que guarda Perséfone. Tras lograr la tercera prueba y sabiéndose envejecida por las pruebas, Psique abre la caja con la esperanza de recuperar algo de su belleza; pero la caja solo contiene la muerte. Eros pide ayuda de Zeus y este le permite buscar a Psique y traerla al Olimpo como esposa. La hija de ambos se llama Placer (Voluptas entre los romanos).

Parténope, Victoria, Egeria, Irene, Eunomia y Psique en Astrología

El simbolismo de las diosas se ve reflejado en sus mitos mismos. A Parténope se le pueden vincular las artes musicales, el canto y la música. Es la cantante en donde el acto está por encima de todo. Parténope es la imagen de quién acepta las reglas del juego, le toca un papel que representar y lo cumple hasta las últimas consecuencias. No mira para atrás, no importa el pasado; lo importante es el rol que desempeña. Parténope muere desempeñando su papel, nunca deja de cumplirlo, incluso si el suicido es parte final del acto a desempeñar, lo realizará sin siquiera pestañear.

Victoria es la deportista que siempre gana, la competidora que no acepta derrotas, la porrista que impulsa a otros a ganar; sus aspectos positivos la involucran con la gloria, con llevarse el trofeo y traer la gloria al hogar, la competencia y el deporte. Sus aspectos negativos la separan del grupo, la aíslan, la convierten en la que se cree mejor que los otros, no mira a los otros, ella no se rebaja; no comparte logros, ni permite que otros lo tengan; su lucha bajo esta faceta es impedir el logro de los demás.

Egeria era una diosa de las aguas y del parto; vinculada a la nueva vida; una mujer de sabios consejos y con labores que llevan a la renovación y el crecimiento. Se la puede involucrar con las artes escritas y la literatura. Pero también con las visiones del futuro, y los hechizos personales. En el lado negativo Egeria tiene un problema, no soporta la separación del amado. Egeria representa el duelo, la pena por el que se ha ido. Egeria es similar a la centauro Hilonoma, pero mientras Hilonoma encuentra sólo en el suicido la manera de superar el dolor; Egeria se consume lentamente por la pena.

Irene al igual que Dike (Astrea) trata de alcanzar el equilibrio del grupo; pero mientras Astrea equilibra las diferencias dando a cada quien lo que le corresponde; Irene comparte lo logrado por todos. Irene actúa en dos niveles por un lado busca el equilibrio interno; por el otro el equilibrio del grupo; para podernos relacionar con los otros, debemos conocernos primero. Irene representa un saludo y una búsqueda permanente; es traer justicia, ley y orden al caos y desorden. Lo contrario implica crear conflictos y vivir en la pelea permanente. Irene es como Mahatma Gandhi o Martin Luther King, Jr.; ella promueve renovaciones que empiezan primero en el ser individual y luego trascienden a la sociedad misma, todo para alcanzar un estado permanente de búsqueda de justicia.

Eunomia es la ley, no la ley natural, sino la ley social, urbana; la que nos separa de las bestias y nos vuelve ciudadanos. Eunomia nos da orden y limita el libre albedrío; por ello la ley debe siempre de ir precedida por el corazón de todos. Pero si la justicia es el cumplimiento de la ley, y la paz es la guía para que todos disfrutemos de justicia, Eunomia promueve la creación de la ley que permite impartir justicia y paz. Eunomia es el legislador, pendiente de los problemas de la sociedad que está atento a los cambios y que debe aprender que estas leyes dadas por los mismos hombres no son eternas ni inmutables; la ley debe ir con los tiempos, de lo contrario el tiempo superara a la ley y generará situaciones de injusticia, desorden y anarquía.

Psique es la niña curiosa, no dispuesta ha aceptar la realidad como se presenta. La belleza le fue dada como un don, pero la misma es fuente de sus desgracias; no sabe si las personas a su alrededor son sus amig@s o si sólo están junto a ella por lo que representa. Su lucha es por ser reconocida por lo que es ella realmente y no por como la ven los otros. En su aspecto negativo Psique es guiada sus actos por la curiosidad, que es su mayor problema. Destapar la caja de los secretos siempre tiene consecuencias; es como la niña que jugando con fósforos ha quemado la casa; ella tratará de corregir sus errores, pero a la larga siempre terminan llevándola a un camino de dolor, que al final conducen a la muerte.

Otras diosas en el cinturón (1) Astrea, Hebe, Iris, Flora, Metis e Higia

Hasta 1845 sólo se habían descubierto cuatro asteroides (Ceres, Palas, Juno y Vesta), pero con el descubrimiento de (5) Astrea el 8 de diciembre de 1845, por Karl Ludwig Hencke se iniciaría una explosión de descubrimientos; en menos de 25 años se descubrirían más de cien asteroides; para el inicio del siglo XX, el número era superior a cuatrocientos cincuenta; para la mitad del siglo XX teníamos cuatro mil y para inicios del siglo XXI teníamos más de trece mil.

El descubrimiento de (5) Astrea fue de un astrónomo aficionado y empleado de la oficina de correos, Hencke estaba buscando (4) Vesta, cuando se topó con (5) Astrea. El rey de Prusia le concedió una pensión anual de 1200 marcos para el descubrimiento. (5) Astrea es un asteroide mediano (115 km), su composición es probablemente una mezcla de níquel-hierro con magnesio y silicatos de hierro. (5) Astrea es un cuerpo mediano, de unos 120 km de diámetro promedio; del tipo C; y su única relevancia realmente es ser el primero tras treinta ochos años, y luego de (5) Astrea muchos más lo siguieron.

En el mito Zeus se unió a su tía Temis; una titanesa que entre los romanos era llamada Iustitia (Justicia). Juntos tuvieron tres hijas: Dike/Dice (Justicia, llamada Astrea entre los romanos) Irene (Paz) y Eunomia (Ley). La idea tradicional es que Temis y Dike/Astrea son diosas de la justicia; y se las representa casi igual que es difícil distinguirlas; con los ojos vendados, una balanza levantada en la derecha y una espada en la izquierda; Temis se la representa cabalgando o acompañada por un león, para indicar que la justicia requiere la aplicación de la fuerza. En el mito se señala que Dike y sus hermanas apoyaron a Zeus/Júpiter en su lucha contra los titanes; Astrea (que traduce Estrellada o Relampagueante) sostenía los rayos de Zeus. En recompensa por su ayuda se le dio el permiso de seguir virgen (Astrea fue la única diosa virgen entre los titanes) y fue en recompensa colocada entre las estrellas, hoy constelación de Virgo, y la balanza que llevaba en sus manos es la constelación de Libra. El grifo de Astrea es una balanza, como diosa de la justicia; pero se usa más la imagen de un ancla invertido; icono propuesto por su propio descubridor. El uso del ancla invertida no esta claro; por un lado el ancla representa seguridad ante la tormenta; y entre los masones esa seguridad viene de tener conocimiento, comprensión y fe; para antiguos cristianos el ancla y el pez eran símbolos cristianos tan iguales a la cruz; para otros es una imagen muy estilizada de la balanza atravesada por la espada; y para algunos representa esperanza.

No había pasado ni un año cuando el 1 de julio de 1847 por Karl Ludwig Hencke descubre su segundo y último asteroide. El nombre propuesto por Carl Friedrich Gauss fue (6) Hebe; la diosa de la juventud. (6) Hebe tiene un tamaño medio de 185 km y en perihelio y oposición al Sol se muestra como uno de los cuerpos del cinturón más brillantes; ocupando el quinto lugar entre los más brillantes, después de Vesta, Ceres, Iris y Palas. Su brillo es producto de su composición de metal y silicio; siendo uno de los más densos asteroides. En 1977 tras una ocultación se detectó un satélite (no confirmado) que se le apodó Jebe (en referencia ‘Heebie Jeebies’ a una canción grabada por Louis Armstrong en 1926).

En el mito Hebe es la hija menor de Hera/Juno; la mayor era Ilitía (una diosa de los partos, función que comparte con su madre Hera y Artemisa, y cuyo equivalente romano fue la diosa Lucina —la que da la Luz—, pero también una ninfa llamada Egeria tenía igual función). El mito de Hebe es simple, como diosa de la juventud (Juventas entre los romanos) se limitaba a servir en las copas de los dioses la ambrosía (néctar que daba vida eterna a los dioses). Fue sustituida por el troyano Ganímedes en esas labores. Cuando Heracles/Hércules salva a Hera de ser violada por el gigante Porfirión, Hera le da al héroe, cuando ascendió al Olimpo tras su muerte, por esposa a la joven Hebe. Su grifo, una copa de vino, recuerda su función, la de servir las copas de ambrosía.

El 13 de agosto de 1847 el astrónomo británico John Russell Hind descubría el primero de sus diez asteroides. El septimo cuerpo fue descubierto a menos de una hora de ascensión recta tras (3) Juno y fue llamado por ello (7) Iris, la diosa mensajera de Hera/Juno. (7) Iris es el quinto en tamaño de los asteroides tipo S (compuesto de silicatos), con un diámetro medio de 200 km es superado en este grupo por (15) Eunomia, (3) Juno, (29) Anfitrite y (532) Herculina. Su superficie brillante convierte a (6) Iris en el cuarto objeto más brillante del cinturón de asteroides después de (4) Vesta, (1) Ceres y (2) Palas. La superficie tan brillante es probablemente resultado de una mezcla de metales de níquel-hierro y magnesio y hierro silicatos.

Iris en el mito era diosa del arco-iris, que viaja a le velocidad del viento y une los cielos y la tierra, o más bien el mar y el cielo, ya que los griegos observaban el arco-iris formarse en las costas. Así Iris era la diosa que llevaba agua a las nubes desde el mar. Sus hermanas eran las arpías (Aelo —viento tempestuoso—, Celeno —la nube oscura— y Ocípete —rápido vuelo—), diosas de los vientos de tormenta. Iris es hija de Taumante (un antiguo dios de la lluvia) y Electra (una ninfa u oceánida de las nubes). Aunque algunos la pone como una diosa virgen, es en otros mitos es una amada de Céfiro, y juntos tiene a Potos (la añoranza, llamado entre los romanos Ardor, la pasión), uno de los tres amores, los otros dos son: Eros (el amor, hijo de Ares y Afrodita o de Poros —dios de la abundancia— y Peina —daimona de la pobreza) y Himeros (el deseo, hijo de Eros y Afrodita), se incluyen entre los amores (Erotes) también a: Hedílogos (adulación, padre desconocidos, madre posiblemente Afrodita), Peito (persuasión, hija de Hermes y Afrodita), Anteros (odio/desamor, hijo de Ares y Afrodita), Himeneo (de las nupcias, hijo de Dioniso y Afrodita) y luego se incluyó a Ganímedes (el del amor homosexual). Iris tiene en otros mitos una hermana gemela llamada Arke (Arce), si Iris fue mensajera de los dioses, Arke lo fue de los titanes, Iris representa al primer arco-iris que se ve, Arke al segundo más débil y con los colores invertidos que se ve más lejos. Cuando los dioses vencen, Zeus arranca las alas iridiscentes de Arke y la envía al Tartaro con el resto de los Titanes. El icono de Iris es el arco-iris, que encierra a una estrella; el uso de la estrella sería luego muy común en todos los futuros grifos de los asteroides del cinturón.

El 18 de octubre de 1847 J. R. Hind descubre su segundo asteroide. John Herschel propuso para el mismo el nombre de (8) Flora, en honor la diosa latina de las flores y los jardines. (8) Flora tiene un tamaño pequeño de 136 km y uno de los brillos más grandes, ocupando el puesto once en brillo aparente, señalando su naturaleza metálica y de silicatos. Se supone que se trató de un cuerpo más grande (para permitir la formación de magma interna en sus origenes) y que fue destrozado por una colisión; formado una de las familias colisionales más grandes, cuyos miembros de ubican en la franja más interna del Cinturón de Asteroide, separados del resto del cinturón por el primero de Huecos de Kirkwood importante, el de resonancia 3:1, ubicado a 2,5 UA. (todos los miembros tiene radio medio entre 2,17 a 2,33 UA) y la familia Flora contiene el 5% de la masa de todo el Cinturón de Asteroides. Hoy (8) Flora contiene el 80% de la masa del grupo. Esta colisión se estima que tuvo lugar hace unos 200 millones de años; siendo el segundo miembro importante de la familia (43) Ariadna, con el 9% de la masa. La familia Flora es la responsable de casi el 40% de los meteoritos que caen a la Tierra.

Flora era la diosa romana de las flores y la primavera. En la versión griega se le conoce como Cloris (nombre dado luego al asteroide 410). Flora era compañera de Favonius (Céfiro), el suave viento del oeste, y fueron padres de Carpo (Fruto), la ninfa del otoño. Su icono es la imagen de un tallo de flor. Su culto era una festividad menor entre abril y mayo; mayor relevancia tuvo tras el renacimiento donde fue bellamente pintada en muchas obras de grandes pintores barrocos y neoclásicos.

El 25 de abril de 1848 el astrónomo Andrew Graham descubre el noveno asteroide; este astrónomo irlandés fue el primero y el único en más de 160 años en descubrir un asteroide en la tierra de los Leprechauns. No fue hasta que 7 de octubre de 2008 que otro astrónomo irlandés (este uno aficionado) Dave McDonald, descubrió a 2008 TM9. Dos nombres fueron sugeridos para este nuevo cuerpo, Metis y Tetis. Finalmente se optó por el primero, mientras que el segundo fue usado luego en el asteroide número 17. (9) Metis es uno de los más grandes asteroides del cinturón con 190 km en promedio y una composición de silicatos y metálicos de níquel-hierro de gran densidad hacen suponer que son los restos del núcleo de un protoplaneta mucho mayor (similar en tamaño a (4) Vesta) que perdió en la colisión casi el 90% de su masa original. Siendo (113) Amaltea un candidato probable de restos del manto primitivo del protoplaneta original, pero pese a los muchos intentos de encontrar miembros de esta familia colisional, (9) Metis sigue estando sola en espacio y sin encontrar los restos de su capa superficial.

Metis hace referencia a la diosa de la sabiduría y la prudencia; hija de los titanes Océano y Tetis. Metis enseñó a Zeus como preparar la poción para que Cronos vomitara a sus hijos; cuando estaba embarazada de Atenea el oráculo predijo que el siguiente hijo de Metis reinaría sobre todos los dioses y ante la amenaza Zeus simplemente devoró a la oceánida y Atenea termino su gestación dentro de su padre, para salir luego totalmente crecida desde su cabeza. El grifo de Metis es un ojo abierto coronado por una estrella. El ojo hace referencia al Ojo de Horus, antiguo símbolo de sabiduría y el poder de la visión, también el búho con sus grandes ojos significa lo mismo y es el ave sagrada de Atenea.

Platón en su obra ‘El Banquete‘ pone como hijo de la diosa de la Sabiduría (Metis) a Poros (Dios de la abundancia). La daimon Penia (Pobreza) se enamora de Poros, que en una borrachera, celebrando la llegada al Olimpo de Afrodita, se acuesta en el piso del patio. Peina pensando que era un igual a ella se acuesta con él y tienen un hijo, Eros (el amor). En esta versión Eros es igual que sus padres y como ninguno a la vez, como hijo de un dios ama lo bello (la sabiduría) pero como hijo de la pobreza es pobre, y vaga de puerta en puerta buscando lo que más ama. En este mito los dioses lo saben todo, los daimones al no conocer nada más, no les importa conocer más; pero Eros se ubica en punto medio, sabe que hay algo más (el conocimiento, la verdad, la belleza) y lo busca al igual que los filósofos, que se encuentran entre la ignorancia y el sabio.

El 12 de abril de 1849 el astrónomo italiano Annibale de Gasparis descubre al décimo asteroide, este es el primero de los nueve que descubrió. Fue nombrado Higía Borbonica (Hygieia Bourbon) en honor de la familia gobernante del Reino de Sicilia y Nápoles, donde estaba el observatorio. Al igual que con (1) Ceres el apellido fue pronto descartado y quedo simplemente (10) Higía. Su tamaño cercano a los 430 km lo ponen como el tercero en tamaño después de (4) Vesta y (2) Palas, teniendo una masa del 3% de todo el cinturón. Estos tres unidos a (1) Ceres combinan juntos el 50% de la masa del todo el anillo de asteroides. A pesar de su tamaño, es debido a su superficie oscura, compuesta principalmente de carbonatos (el mayor del Tipo C), y su baja densidad lo asemejan más a las lunas heladas de los gigantes gaseosos; así como su distancia en la parte externa del cinturón de asteroides lo hacen parecer muy débil cuando se observa desde la Tierra, de hecho su afelio marca los límites externos del Cinturón de Asteroides. (10) Higía ha sufrido los impactos de otros cuerpos y ha formado una familia colisional importante, en la cual (10) Higía contiene el 90% de la masa del grupo y entre las extrañezas que posee es que posee una de las rotaciones sobre si mismo más lentas (27,5 horas); cuando lo típico en un cuerpo de tamaño similar es menos de la mitad de ese tiempo. Su eje de inclinación en la rotación (que se especula retrograda) es de unos 60°.

Higía es en los mitos una hija del dios de la medicina Esculapio/Asclepio. Higía, de donde procede la palabra higiene, era entre los romanos Salus (Salud); era representada como una mujer con una serpiente enroscada en su cuerpo (y ese es su signo astrológico, aunque a veces se le pone el báculo de Esculapio). Higía tuvo varias hermanas: Yaso (diosa de la recuperación); Panasea (es el remedio que todo lo cura), Egle (la brillante, como la salud del sanado o el brillo de las monedas que se pagaron para ello); Aceso (diosa del proceso de curación) y Meditrina (Medicina); se unen al grupo el único varón, Telesforo (un enano que simboliza recuperación). La imagen de Higía entre los romanos fue asumida por una diosa celta-romana llamada Sirona, esposa del dios Belenus (equivalente al Sol/Helios celta) y que era señora de las aguas termales.

Astrea, Hebe, Iris, Flora, Metis e Higia en Astrología

A diferencia de Ceres, Palas, Juno y Vesta que representan cuatro aspectos claramente femeninos: madre, hija, esposa y hermana; el resto de los cuerpos del cinturón de asteroides no se le ha asociado ningún simbolismo astrológico; podemos, sin embargo, en consideración a los cuatro primeros cuerpos inferir que se vinculan a aspectos típicamente femeninos; así: Astrea (la mediadora), Hebe (la niña), Iris (la confidente), Flora (la floreciente), Metis (la prudente) e Higia (la enfermera); son ellas, y las demás que le siguen, esos detalles menores que hacen a cada mujer única.

Astrea representa a la justicia, el equilibrio, trata de dar a cada quien lo que le corresponde, interviene en disputas y peleas y media para lograr restablecer ese equilibrio perdido, en cualquier faceta (madre, hija, esposa, hermana) Astrea trata de encontrar la conciliación. En su aspecto negativo es la que genera discordia, siembra intrigas, deja de ser la brillante para convertirse en la oscura enredadora.

Hebe es la niña de los mandados, que no discute, ni protesta, obedece simplemente; para muchos la hija ideal. Pero a todos se les olvida que toda niña crece y en algún punto debe dejársela libre; de lo contrario la imagen se revierte en contestataria, rebelde, indisciplinada, en la hija que ningún padre puede controlar y entender.

Iris es la escucha, la que guarda o trasmite los secretos que le son confiados; la diligente que hace sus labores sin demora y sin distracciones. Es la secretaria eficiente, la que toma las notas y deja todo listo para su patrón o patrona. Pero Iris es también la que brilla, la de los colores, las imágenes de calma tras la tormenta; la podemos vincular al arte visual cinético o al cine. Iris en su aspecto negativo es la que riega chismes, la que oculta verdades importantes, la que enreda los compromisos y complica los acuerdos.

Flora es la floreciente; siempre con una nueva idea cada año, siempre optimista y esperanzada que cada año será mejor que el anterior; las flores son su lenguaje y la botánica su afición, sabe de hierbas y de remedios. Al igual que Iris, los colores son importantes, pero no en al arte del espectáculo, sino en los movimientos pictóricos. Flora es paciente, avanza sin prisas, pero es clara en sus ideas. Sus aspectos negativos son la inconstancia, la falta de motivación, cerrada a las ideas y propuestas, sus metas no son claras y no tiene orden para alcanzar lo que se le ocurra en su veleta mente.

Metis es la prudencia encarnada, la experiencia que da la vida y que devuelve con sanos consejos; pero el conocimiento es algo poco femenino, ya que el que conoce tiene poder, y el poder es un aspecto que los hombres consideran propio de ellos y no de las mujeres; por ello Metis debe ser prudente a la hora de divulgar sus secretos; ya que mostrar su inteligencia la puede poner en peligro ella misma y a los suyos. En su faceta negativa Metis es la torpe, la acelerada, que cree que se las come todas y que es mejor y más lista que los demás.

Higia es la salud, la higiene; se la vincula a las fuentes termales y los baños. Combina en si misma mucho de los aspectos positivos de las anteriores al igual que Metis es sabia y prudente, pero este conocimiento es más familiar, en remedios naturales y hierbas (como Flora), es confidente como Iris en escuchar los enfermos; trabaja sin protestar como Hebe; trata de buscar el equilibrio (como Astrea) pero el interno entre cuerpo y mente para restablecer la salud del enfermo. Higia es la que cuida a los enfermos, la enfermera que los atiende. Sus aspectos negativos son el descuido, el desorden y la suciedad.

Juno y Vesta, los planetas del matrimonio y el hogar

Cuando Heinrich Olbers descubrió (2) Palas en 1802, un año después del descubrimiento de (1) Ceres; propuso que los dos objetos eran los restos de un planeta destruido. Envió una carta con su propuesta al astrónomo inglés William Herschel, sugiriendo que una búsqueda cerca de las órbitas donde (1) Ceres y (2) Palas se cruzaban podría revelar más fragmentos. Estas intersecciones orbitales se encontraban en las constelaciones de Cetus y Virgo. El 01 de septiembre de 1804 por el astrónomo alemán Karl Ludwig Harding descubre al tercer asteroide, y se le bautiza con el nombre de la diosa Juno, esposa de Júpiter. Y Olbers que había comenzado su búsqueda en 1802, descubre el 29 de marzo 1807 un cuarto en la constelación de Virgo. Como Olbers ya tenía crédito por el descubrimiento de un ‘planeta’ [(2) Palas], se dio el honor de nombrar al nuevo descubrimiento al matemático alemán Carl Friedrich Gauss, cuyos cálculos orbitales habían permitido calcular la órbita del nuevo planeta [(1) Ceres] en el tiempo extraordinariamente corto de 10 horas. Gauss dio a este cuarto cuerpo el nombre de diosa virgen de la casa y hogar de los romanos, Vesta.

En su momento Ceres, Palas, Juno y Vesta fueron clasificados como planetas, y cada uno tenía su símbolo planetario propio. Para (3) Juno se reemplaza el circulo de Venus por una estrella de ocho puntas; representa la diadema de corona de la reina de los dioses romanos, o la gran cola del pavo real (animal totémico de la diosa) abierta en todo su esplendor. Para el icono de (4) Vesta el matemático Gauss propuso un altar encendido; este icono evoluciono del cuadrado con rayos (llamas) en su parte superior a uno más moderno propuesto en 1973 por Eleanor Bach, que es la V de Vesta con una onda superior para indicar el fuego, y es el icono con el que más se le reconoce.

Durante treinta y ocho años no se descubrió ningún otro cuerpo, pero al mejorar los telescopios, a partir de 1848 se dispararon los descubrimientos; y pronto se hizo claro que no se podían seguir inventando signos para cada nuevo mundo y seguirlos llamando planetas. No fue hasta los inicios de los setentas que una nueva concepción de la astrología y del feminismo ubicó a estos primeros cuatro mundos dentro de las cartas astrales. Las cuatro grandes diosas [Ceres, Palas, Juno y Vesta] representan cuatro aspectos de la mujer, que junto a Venus y la Luna reconfiguraron la imagen de la astrología tradicional.

Hoy (3) Juno es uno de los más grandes miembros del Cinturón de Asteroides, con sus 258 km en diámetro promedio ocupa actualmente el décimo lugar en tamaño entre los asteroides (después de que (1) Ceres fue elevado a la categoría de Planeta Enano) y tiene aproximadamente el 1 % de la masa del Cinturón de Asteroides. Aunque es uno de los asteroides más masivos, (3) Juno tiene sólo el 3% de la masa de (1) Ceres. El pequeño tamaño de (3) Juno y su forma irregular le impiden ser designado como un planeta enano ya que su tamaño y masa no le permiten generar una forma esferoide por equilibrio hidrostástico.

(3) Juno ocupa el segundo lugar entre los asteroides pedregosos (Tipo S: donde predominan minerales de silicio, como la olivina y el piroxeno), lo supera (15) Eunomia. Su órbita excéntrica (0,26) lo ubica entre los mayores con una órbita elíptica; (3) Juno tenía la órbita más excéntrica de cualquier cuerpo conocido hasta que (33) Polihimnia fue descubierto en 1854. Aun así, entre los asteroides con más de 200 kilómetros de diámetro, sólo (324) Bamberga tiene una órbita más excéntrica. Pese a ser un asteroide tipo S, (3) Juno es inusualmente reflexivo, lo que puede ser indicativo de propiedades superficiales distintas. Esto explica como un pequeño asteroide cerca de su perihelio es más brillante que el planeta Neptuno, o la luna Titán de Saturno y por ello pudo ser encontrado antes que otros asteroides de mayor tamaño.

La órbita de (3) Juno está moderadamente inclinada, con unos 12° a la de la eclíptica. La rotación de (3) Juno es en un ángulo aproximado de 50° sobre el plano de la eclíptica; y al igual que (2) Palas en su movimiento de traslación tiene grandes zonas del asteroide que permanecen en día y en noche permanentes durante prolongados periodos del año juniano.

La órbita de (3) Juno parece haber cambiado un poco en torno a 1839, señala el astrónomo James Hilton; se sugiere que este cambio muy probablemente se debió a un asteroide que paso cerca y cuya identidad no ha sido determinada. Una explicación alternativa, pero es menos probable, es un impacto de un cuerpo considerable. (3) Juno ha experimentado impactos sobre su superficie y ello ha sido observado en imágenes que captaron su rotación y revelaron una forma irregular (grumosa) con rasgos oscuros, en la que se podía apreciar un cráter. Producto de esos impactos se ha formado la Familia Juno, cuyos miembros como (32326) 2000 QO, el más brillante de ellos, apenas tiene un diámetro de unos 6 kilómetros.

Por su parte (4) Vesta es uno de los asteroides más grandes, con un diámetro medio de unos 530 kilómetros se lo ubica como el segundo asteroide más grande (superado en tamaño por (2) Palas). Pero (4) Vesta es el primero más masivo, después de que (1) Ceres fue elevado a la categoría de planeta enano. (4) Vesta contiene un 9% de la masa del cinturón de asteroides. (4) Vesta se cree que es un protoplaneta remanente de esos primeros momentos del sistema solar y se supone que posee un interior diferenciado (núcleo metálico), justificando así su mayor masa.

(4) Vesta tiene una órbita casi circular (excentricidad del 0,08); una baja inclinación (7°) y es uno de los cuerpos que rota sobre si mismo más rápido (5,3 horas), con una inclinación en el eje de rotación de unos 29°. (4) Vesta aún compite, junto con (2) Palas en ser clasificado como un planeta enano. Su forma elipsoidal fotografiada por la sonda Dawn no ha sido suficiente para poder entrar en este grupo y los astrónomos prefieren pensar en estos dos grandes asteroides como protoplanetas (cuerpos que poseen un núcleo ferroso y en etapas tempranas este fluyó por la radiación de los metales contenidos formando un núcleo metálico diferenciado del exterior más ligero y rocoso).

Hace unos mil millones de años hubo una gran colisión que dejó un enorme cráter que ocupa gran parte de su hemisferio sur y (4) Vesta perdió un 1% de su masa. El cráter detectado en 1996 por el telescopio espacial Hubble tiene un tamaño 430 km y una profundidad de 17 km; fue medido y fotografiado en más detalle por la sonda espacial Dawn de la NASA que alcanzó al asteroide en agosto de 2011 y lo acompañará hasta mayo de 2012, antes de seguir a (1) Ceres. Se cree que este cráter, llamado Reasilvia (como una Vestal, violada por Marte y madre de Romulo y Remo), puede ser el origen de los pequeños asteroides de tipo V o Vestoides que se conocen en la actualidad. Esta y otras colisiones han formado una de las grandes familias colisionales del Cinturón de Asteroides; que han sido clasificadas dentro de un tipo particular (Tipo V) y que son similares en composición al Tipo S, pero tienen mayor proporción de piroxenos.

Juno y Vesta en los mitos

Ceres/Demeter, Juno/Hera y Vesta/Hestia eran las hijas de Rea/Ops y Cronos/Saturno; hermanas de Júpiter/Zeus, Neptuno/Poseidón y Plutón/Hades. Mientras Ceres se volvía diosa de la Tierra y reemplazaba en funciones a su madre; Juno y Vesta no tenían mayor lugar en el mundo que reinar. Estas dos hermanas sin embargo mantenían algo del poder heredado de su madre. En sus inicios Juno (de donde proviene la palabra iuvenis = joven) fue una diosa vinculada a los nacimientos y los partos; si Ceres era el verano y diosa de la agricultura; Juno sería en una etapa temprana una diosa del ganado; uno de sus tótem es la vaca, y se honra a Hera llamándola ‘ojos de vaca‘; así las dos hermanas son diosas de lo que nace (la vegetación y el ganado respectivamente). Cuando se la asoció con la Hera griega, se la volvió esposa de Júpiter (Zeus) y asumió muchas de las características de la diosa extranjera. Juno evoluciona a diosa del matrimonio, las relaciones, y como la celosa Hera, se vuelve una diosa que vigila lo sagrado del compromiso marital, no perdona los adulterios y es vengativa con quienes los realizan.

En toda la mitología griega los cuentos de Hera se la vinculan en castigar y perseguir a las amantes e hijos de su marido. Similar papel tuvo después la diosa Juno. En los mitos de Hera a uno de los hijos de Zeus que más persiguió fue a Heracles (el Hércules romano). Uno de esos mitos señala que cuando Heracles era un infante, Zeus engaña a su mujer para que lo amamante; cuando Hera descubre el engaño, retira al infante de su seno y la leche de su pecho se derrama por los cielos formando la Vía Láctea.

Cuando Zeus se enamoró de Io, una sacerdotisa de la diosa; para evitar que su mujer lo descubriera transformó a Io en una becerra. Hera pidió la becerra para sacrificarla luego. Zeus no se pudo rehusar a menos que se descubriera. Hera pone al gigante Argos (el de los cien o mil ojos según mitos) a vigilar a la becerra y Zeus envía luego a Hermes a matar al gigante y liberar a su amante. Hera llora la muerte del gigante y pone sus ojos en la cola del pavo real, que se convierte en su ave tótem; el pavo real fue luego elevado a los cielos donde es una de las constelaciones modernas del hemisferio sur.

Como diosa Juno propiamente, sus actos más recordados son en la Eneida persiguiendo a héroe troyano Eneas. Hera/Juno, odiaba a los troyanos porque su marido la había engañado con Ganimedes, un príncipe troyano y lo había convertido en el copero de los dioses. También los odiaba por el Juicio de París, un joven troyano que eligió a Afrodita/Venus como la más hermosa en vez de a ella. Para impedir que Eneas (un hijo de Afrodita/Venus) funde una nueva Troya en Italia (Roma), después de su destrucción, Juno envía a Eolo, dios de los vientos, para que conduzca las naves de Eneas a Cartago, donde lo hará reinar con la bella Dido.

El nombre original del Dido era Elisa; hermana de Pigmalión (rey de Tiro – Fenicia, no confundir con el escultor de Chipre que se enamoró de una estatua de Venus). Pigmalión deseaba los tesoros de un sacerdote llamado Siqueo, y casa a su hermana Elisa con Siqueo para averiguar donde esconde el tesoro. Elisa le indicó un falso lugar y cuando su hermano manda a matar a su esposo (del cual no estaba enamorada), ella escapa con el verdadero tesoro y su hermana Ana. Elisa llega a las costas de África (hoy Túnez) y desea comparar algo de tierra al rey Jarbas, Jarbas le expuso que le daría tanta tierra como ella pudiera abarcar con una piel de buey. Elisa, a fin de que la piel abarcara la máxima tierra posible, la hizo cortar finas tiras y así consiguió circunscribir un extenso perímetro. Tras esto hizo erigir una fortaleza llamada Birsa, que más tarde se convirtió en la ciudad de Cartago o Qart-Hadash (que en fenicio significaba “Ciudad Nueva”). Instaurada como soberana de la ciudadela, recibió de los indígenas el nombre de Dido.

Cuando Eneas llega a Cartago, Juno le ordena a Venus que Eneas y Dido se enamoren. Venus sabía que ese no era el destino de su hijo y engaña a Juno enviando a Cupido para que sólo se enamore a Dido de Eneas, para que ella no lo traicione. Júpiter envía luego un mensaje a Eneas con Mercurio recordándole su destino. Eneas en la noche escapa con sus hombres y sus naves. Dido intenta detenerlo, pero sólo consigue quitarle la espada. Tras verlo marchar, Dido lo maldice diciendo que si funda una ciudad, Cartago será su más grande rival; y luego se suicida con la espada arrebatada y Ana prende una pira funeraria donde incinera los restos de su hermana. Eneas mira desde su barco las llamas funerarias. El mito justifica así el odio entre cartaginenses y romanos.

Finalmente Eneas llegar al Lacio y Juno confabula para desatar una guerra entre latinos y troyanos. Latino el rey de la región tuvo por esposa a Amata. De esta unión nació Lavinia, y un hijo que murió tempranamente. Latino, al no tener hijos varones que le sobreviviesen, prometió dar su reino al que se casase con su única hija. El pretendiente que más apoyo tenía era Turno, heredero de uno de los más antiguos y poderosos linajes italianos y porque la reina Amata le quería como yerno. Pero Lavinia no se casó con él porque un oráculo dijo que la princesa tendría que casarse con un extranjero. Así, cuando vino Eneas, que era troyano y por tanto forastero, Latino creyó conveniente que este se casase con su hija, pero Amata no.

Juno influyó sobre la reina de que por culpa de Eneas, el héroe Turno no sería su yerno y ello provocó la guerra entre latinos y troyanos, hasta que finalmente Turno muere a manos de Eneas. Amata viendo que no podía impedir la boda entre Eneas y Lavinia, se ahorcó, ante la horrorizada mirada de su hija. Juno al final no puede intervenir más con los hados del destino y pacta con Júpiter de no intervenir más en la unión de latinos y troyanos siempre que los latinos conserven su nombre y el nombre de los troyanos desaparezca. Júpiter concede su deseo para que deje de molestar a los troyanos y dice que solo agregará dioses y culto. Es por ello que salvo por nombres, mitos griegos y romanos son tan similares y hoy somos pueblos latinos y no pueblos troyanos.

Vesta fue más humilde en su culto. A diferencia de sus hermanas, su culto se vincula al fuego del hogar (no la casa sino la chimenea donde se cocinaba y se calentaba la vivienda en invierno); así Vesta era una diosa de la alimentación. Ceres, Juno y Vesta representan tres facetas de la vida rural primitiva; por un lado la agricultura y el ganado (Ceres y Juno); pero por el otro las familias se reúnen alrededor del fuego, para cocinar, protegerse de las bestias y contarse historias, ese es el papel de la Vesta original. Ella cuidaba a toda la familia, aunque nunca tuvo una propia. Prefiere ceder su espacio antes de crear conflictos en el grupo; así cuando Dioniso/Baco pide entrar al consejo de los dioses, ella cede su lugar. En el culto griego, a su equivalente Hestia, no fue venerada más allá de pequeños altares; pero en el mundo romano las vestales tenían gran influencia política y social. Para pertenecer a tan selecto grupo, las niñas de las mejores familias eran reclutadas a los diez años y hacían votos de castidad. La muerte era el castigo a aquellas que rompían votos de celibato; esta podía ser lapidación, decapitación o enterradas vivas. Las vestales eran las únicas sacerdotisas reconocidas en la sociedad romana, los demás cultos eran realizados por hombres. Los condenados a muerte podían rogar a las vestales por su vida, si el encuentro había sido casual entre ambos.

Juno y Vesta en astrología.

Juno y Vesta son dos aspectos complementarios en la mujer, junto con Ceres y Palas forman un cuarteto que se evalúa junto. Con Ceres tenemos la maternidad sobre todo, el deseo de ser madre y de criar a los hijos; Palas es la hija, la joven adolescente, virgen aún (no se ha vuelto mujer como Venus), que desea crecer por si misma, las labores y el aprendizaje son lo importante en su vida, el descubrir sus posibilidades, sobre todo intelectuales y manuales hacen de Palas (Atenea) la perfecta hija.

Juno representa otro aspecto típicamente femenino, el matrimonio; pocas mujeres se sienten completas si no están casadas; muchas cuadran su vida en función del matrimonio, de buscar al hombre perfecto, al perfecto padre de sus hijos, al apellido que combine y que la víctima —perdón marido— sea complemente el suyo. Así el papel del matrimonio es visto de maneja jocosa por el mundo occidental, mientras para muchas mujeres es su liberación, la posibilidad real de salir del hogar; el varón ve este acto como si le pusieran cadenas.

Juno es en su aspecto más positivo la felicidad conyugal, el amor en la relación, la fidelidad de la pareja; en su aspecto negativo Juno son los celos, la infidelidad, los matrimonios que toda la vida viven peleando, no hay punto medio para alcanzar el equilibrio en la pareja; es un todo o todo; no se cede un espacio para poder vivir en paz; parece que la vida es solo para amargarse y amargar al otro.

Vesta representa un último aspecto de la mujer; en el mito era la diosa del hogar (la cocina), virgen (por ello también se le vincula a Virgo), paciente, conciliadora; Vesta es en el sentido más simple una monja. Su aspecto femenino lo tenemos con el nombre equivalente, una hermana. Vesta representa el papel de la hermana; la mujer que apoya a su familia por encima de todo; trata de conciliar los problemas (cede su puesto a Baco/Dioniso) por el bien del grupo. Es aquella compañera, casi madre, que te tiene preparada la comida de la escuela, que te cuida cuando estas enfermo, que te lleva el colegio y te lava la ropa sucia. Es la hermana que acude en tu ayuda cuando estas en necesidad. Es la mejor amiga a la que le cuentas tus secretos. Vesta es ese aspecto femenino de ser la mejor amiga (hermana) por sobre todas las cosas. Los aspectos negativos de Vesta son el distanciamiento, el no involucrarse con los problemas de los demás, aislarse de la familia.

Hijos de la Noche (9) Los hijos de la discordia

En su Teogonía Hesíodo (siglos VIII y VII a.C) nos habla de los hijos de Eris [la Discordia], que aunque no se nombra su compañero, el dios Ares [dios de la guerra] suele ser citado como su hermano (podemos presumir de quienes son hijos estos demonios), así como algunos de sus hijos también se les hace hijos de Zeus; cita el autor a los siguientes espectros:

Por su parte Eris (la Discordia) parió al doloroso Ponos (el Trabajo duro), a Lete (el Olvido) y a Limos (el Hambre) y a las llorosas Algos (los Dolores), también a las Hisminas (las Disputas), las Macas (las peleas), los Fonos (las Matanzas), las Androctasias (las Masacres), las Neikea (los odios), las Anfilogías (los altercados), los Pseudologos (las mentiras), a Disnomia (el Desorden) y a Ate (el engaño y la Insensatez), todos ellos compañeros inseparables de Horcos (el Juramento), que es el que más problemas causa a los hombres de la tierra cada vez que alguno perjura voluntariamente.

Hay que señalar que la paternidad de algunos de estos espíritus se ve compartida con Eter [el aire superior] y Gaia [la tierra], de quienes tenemos según Pseudo-Higinio (Romano del siglo II d.C) como hijos a: Algos (el dolor), Dolus (el engaño), Lyssa (la Ira), Pentos / Luctus (la lamentación), Pseudologo / Mendacium (la falsedad), Horcos / Jusiurandum (el Juramento), Poine / Ultio (la venganza), Intemperantia (intemperancia), Anfilogía / Altercatio (los altercados), Lete / Obliuio (el Olvido), Socordia (Pereza), Deimos / Timor (Miedo —este también es hijo de Ares con Afrodita y hermano de Fobos, el terror—), Superbia (soberbia), Incestum (incesto) y Hisminas / Pugna (combate).

Ponos / Ponus


Ponos es el espíritu (daimon) de la dura labor y el trabajo; del trabajo físico extremo, como el que requieren los granjeros sólo para sobrevivir.

Disnomia / Dysnomia


Disnomia era el espíritu femenino (daimona) de la ilegalidad. Era compañera de Adikia (la Injusticia), Ate (el engaño) e Hybris (la Violencia). Su opuesto era la hora Eunomia (el Orden).

Lete / Leteo / Lêthê / Oblivio


Leteo es un espíritu femenino (daimona) asociado al olvido. Ella era a menudo asociada con uno de los ríos del infierno. Era opuesta a Mnemosyne (la Memoria), otro rio en los infiernos que era la encarnación de una de las Titanidas (Hijas de Gaia y Urano) y que fue madre con su sobrino Zeus de las nueve Musas (ninfas de las artes sociales). En los mitos griegos, las almas que podían reencarnar se les hacía beber de las aguas de este río [Leteo], para que se olvidaran de sus vidas pasadas.

Ath / Atê / Ate / Até / Atea / Nefas


Ate era el espíritu femenino (daimona) del engaño, la ruina, la tontería ciega, la acción precipitada y el impulso temerario que lleva a los hombres a perder el camino, la diosa de la fatalidad, la personificación de las acciones irreflexivas y sus consecuencias. Típicamente se hacía referencia a los errores cometidos tanto por mortales como por dioses, normalmente debido a su Hybris o exceso de orgullo, que les llevaban a la perdición o la muerte. Su poder era opuesto a las Litas (las Oraciones) qué siguen en su estela. Ate, según Hesiodo era una hija de Eris, y según Homero una hija de Zeus, era una divinidad griega antigua que llevó a dioses y hombres a las acciones desconsideradas y al sufrir. Por ello algunos autores la consideran hija de Zeus con Eris.

Ella una vez incluso indujó a Zeus ante el nacimiento de Heracles, a que Zeus tomara un juramento, por cuya forma de decreto permitió a Hera dar a Euristeo el poder que se había destinado para Heracles. Cuando Zeus descubrió su error lanzó a Ate del Olimpo y la desterró para siempre de las moradas de los dioses. Ate vagó entonces por el mundo, pisando las cabezas de los hombres en lugar de la tierra, provocando el caos entre los mortales.

Las intrigas de Hera con Ate no terminaron, en su vendeta con Dioniso (hijo de otra rival), Hera incita a Ate para persuadir a Ampelos, un joven a quien Dioniso amaba apasionadamente, para que impresionase a éste cabalgando un toro. Ampelos acabó por caerse del mismo, rompiéndose el cuello, siendo entonces transformado en vid por las Moiras.

En los escritores trágicos Ate aparece con una luz diferente; ella venga los hechos malos e inflige sólo castigos en los ofensores y su posteridad, asi que su carácter aquí casi es igual que el de Némesis y las Erinias.

Horco / Jusjurandum


Horco (Orko, Horkos, Horcus, Jusjurandum) era el espíritu (daimon) de juramentos y que infligia castigo por los perjurios. Él es el compañero punitivo del Dike de la diosa (la Justicia). Esopo (la fábula griega del siglo VI a.C.):

Un cierto hombre tomó un depósito de un amigo pero pensó guardarlo para él. Cuando el depositante lo convocó jurar con respecto al depósito entonces, él comprendió el peligro que estaba y se preparó para dejar la ciudad e ir a su granja. Cuando él alcanzó las verjas de la ciudad, él vio a un hombre cojo que también estaba saliendo del pueblo. Él le preguntó al hombre quién era y a donde iba. El hombre dijo que él era el dios nombrado Horcos y que estaba de camino. El hombre le preguntó entonces a Horcos cuán a menudo él volvió a visitar cada ciudad. Horcos contestó, —yo vengo de regreso cada de treinta, o a veces cuarenta años—. Asi al siguiente día el hombre no dudó jurar que él nunca había recibido el depósito. Pero entonces al final del día el hombre se encontró con Horcos que lo arrastró al borde de un precipicio. El hombre le preguntó a Horcos cómo estaba aquí si había dicho que no regresaba hasta dentro de treinta años o más. Horcos explicó, —Usted también necesita saber también que si alguien piensa provocarme, yo acostumbro a regresar el mismo día— dijo soltando al hombre al vacio.

Limos / Limus / Etón / Famas


Limos era el espíritu (daimon) del hambre y la inanición. Su opuesto la diosa Demeter. Su equivalente romano era la diosa Famas, de donde proviene nuestra palabra famelico. Jugó el papel de verdugo en algunos castigos que los dioses infligieron a mortales, En la mitología griega Eresictón o Erisictón era un rey de Tesalia. Eresictón despreciaba a los dioses y no les hacía sacrificios. Una vez que quiso construir un techo para su sala de banquetes y no dudó en talar, ayudado por una veintena de gigantes, un árbol sagrado que formaba un santuario ancestral de la diosa Deméter construido por los pelasgos, el pueblo que habitaba Tesalia antes de ser expulsados por el padre de Eresictón. Las dríades que habitaban estos árboles corrieron a solicitar auxilio de la diosa. Deméter tomó la forma de su sacerdotisa Nicipe y de esta intentó de buenas maneras hacer desistir a Eresictón de continuar con el sacrilegio. Pero este, lejos de dejarse disuadir, amenazó a la diosa con matarla con el mismo hacha que estaba utilizando. Fue entonces cuando Deméter, víctima de una ira sin precedente llamó a una ninfa de las montañas (una oreade) para que fuera en busca de Limos, (los destinos, Las Moiras, habían decretado que ambas diosas nunca podrían encontrarse; la oreade buscó a Limos y le dio el mensaje de la diosa. El terrible monstruo penetró en las entrañas de Eresictón de tal forma que desde entonces nada saciaría sus ganas de comer, y cuanto más engullera más crecería su hambre. Erisictón vendió todas sus posesiones para comprar comida, su padre se encargó de alimentarle, pero fue tal su voracidad que en poco tiempo acabó con las riquezas de Tríopas y Erisictón acabó convirtiéndose en un mendigo que comía inmundicias. Ni siquiera vendiendo a su hija Metra pudo conseguir alimentos suficientes para calmar su desazón. Metra obtuvo de su amante Poseidón el don de poder cambiar de forma, con lo que pudo huir del hombre al que había sido vendida. Cuando Erisictón descubrió esta facultad, la vendió repetidas veces a hombres distintos, pero los alimentos que obtenía a cambio no fueron suficientes para saciar su apetito. Erisictón terminó comiéndose a sí mismo, poniendo fin así a su tormento.

Algos / Algea


Algos (Algea en plural) son los espíritus femeninos (daimonas) del pesar y dolor (físico o emocional). Ellas eran las responsables del llanto y las lágrimas. Se mencionan tres de estas ninfas infernales: Luph/Lupê/Lupa [el dolor], Ania [la aflicción] y Aco/Akhos/Achus [tristeza por el duelo de alguien amado]. Estas ninfas estaban relacionadas con las Oizís (demonios de la angustia y la tristeza) y con las Pentos (demonios de la aflicción y los lamentos). Por lo tanto son los opuestos de las Cárites y a Hedoné (demonio del placer sexual/Lujuria).

Hisminas/Pugnas,  Macas / Neikeas y  Amfilogia/Atercatio.


Hismina (Hisminae en plural, Pugna en romano) eran los espectros femeninos (daimonas) de la lucha y el combate. Sus hermanas, las Macas / Makhê / Makhai / Machae representan el combate en los campos de batalla, mientras que las Hisminae están asociadas con las peleas callejeras. Entre las macas se citan los nombres de: Homados (gritos de batalla), Alala (llantos de guerra), Proioxis (avalancha), Palioxis (regreso a la lucha) y Kydoimos (Confusión) todas nombradas entre las macas.

Los neikeas (o Neiceas, Neikos, Neicus) era los espectros (daimones) de riñas, peleas y agravios que surgen espontáneamente en cualquier lugar y representan al odio que crece en las almas, también suelen ser denominados Anfilogias / Amfilogia / Amfilogiai / Amphilogia / Amphilogiai y por los romanos Atercatio (altercados).

Fono/Asesine y Androctasias.


Los Fonos (Fonoi, Phonos, Phonoi, Phonus, Phoni) eran los espectros (daimones) del asesinato y matanza fuera de las batallas. Sus hermanas las Androctasias (Androktasia, Androktasiai, Androktasia, Androktasiai, Androctasia, Androctasiae) representaban los Homicidios involuntarios, ambos son las imágenes de los asesinatos y la muerte fuera de los campos de la guerra. Son el equivalente de las Keres en versión urbana.

Pseudologos / Mendacium


Los Pseudologos eran los demonios (daimones) de las mentiras y falsedades, en la mitología romana los Mendacium serían sus equivalentes. Esopo en sus fábulas (siglo VI a.C.) narra:

Prometeo el alfarero que dio la forma a nuestra generación, decidió un día esculpir a Veritas [Aletheia, la verdad], usando toda su habilidad para que el pudiera regular la conducta de las personas. Mientras estaba trabajando, una llamada inesperada del poderoso Júpiter[Zeus] lo hizo salir. Prometeo dejó al hábil Dolus (el Engaño) encargado de su taller, Dolus se había vuelto uno de los aprendices del dios recientemente. Disparado por la ambición, Dolus usó el tiempo a su disposición para formar con sus dedos furtivos una figura del mismo tamaño y apariencia que Veritas, con los rasgos idénticos. Cuando él había completado casi la pieza que era verdaderamente notable él corrió afuera para buscar arcilla para sus pies. El amo volvió, así que Dolus (el Engaño) rápidamente se sentó en su asiento, temblando con el miedo. Prometeo estaba asombrado de la similitud de las dos estatuas y quiso parecer como si todo el crédito fuera de su propia habilidad. Por consiguiente, puso ambas estatuas en el horno y cuando ellas se habían sido cocidos completamente, él infundió a ambas con la vida sagrado; Veritas (la Verdad) caminó con los pasos moderados y derechos, mientras su gemelo inacabado estaba de pie tras sus huellas con pasos inciertos y tortuosos. Esa falsificación que producto de subterfugio, adquirió el nombre de Mendacium (Pseudologos, falsedad), y yo pronto las personas se dan cuentan que no tiene pie para apoyarse cuando algo es falso, puede empezar con éxito, pero con tiempo Veritas (la Verdad) seguro prevalecerá.