Faetón, el mundo destrozado por Júpiter

La ley de Titius-Bode, incluso pudiendo ser solo una curiosidad matemática, tuvo una gran importancia en el desarrollo de la Astronomía de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Así en 1766 Johann Daniel Titius y posteriormente en 1772 el director del Observatorio de Berlín, Johann Elert Bode encontraron una regla simple matemática que daba de forma muy exacta la distancia de los planetas respecto al sol en Unidades Astronómicas; aunque algunos dicen que el primero en proponerla fue Christian Wolff en 1724.

La hoy conocida como ley de Titius-Bode señala que la distancia ‘a’ obedece a la relación: a=[(n+4)/10]; con n igual al doble del número anterior, empezando en 0 para Mercurio, 3 para Venus, 6 para la Tierra y así sucesivamente.

Planeta Posición respecto al sol n Distancia calculada Distancia oficial
Mercurio 1 0 0,4 0,39
Venus 2 3 0,7 0,72
Tierra 3 6 1,0 1,00
Marte 4 12 1,6 1,52
Ceres (1801) 5 24 2,8 2,77
Júpiter 6 48 5,2 5,20
Saturno 7 96 10,0 9,54
Urano (1781) 8 192 19,6 19,20
Neptuno (1846) 9 30,60
Plutón (1930) 10 384 38,8 39,44

Cuando originalmente se publicó, la ley era satisfecha por todos los planetas conocidos, desde Mercurio hasta Saturno, con un hueco entre el cuarto y quinto planeta; este hecho se consideró interesante, pero de ninguna importancia hasta el descubrimiento de Urano en 1781, que estaba a 19,18 UA, y qué encajó pulcramente en la serie y no hizo más que confirmar la ley publicada solo tres años antes; lo que llevó a pensar que faltaba un planeta, en el quinto lugar a 2,8 UA. Basado en su nueva credibilidad, Bode inició la búsqueda del quinto planeta.

En el congreso astronómico que tuvo lugar en Gotha, Alemania, en 1796, el francés Joseph Lalande recomendó su búsqueda. Entre cinco astrónomos se repartieron el zodiaco en la búsqueda del quinto planeta y finalmente el 1 de enero de 1801, en el Observatorio de Palermo el monje Giuseppe Piazzi, que no pertenecía a la comisión de búsqueda, descubrió Ceres, el primero de los asteroides. Carl Friedrich Gauss, el gran matemático, cálculo de la órbita de Ceres con los pocos datos de la órbita conseguidos por Piazzi. Calculada su órbita, resultó se un cuerpo que orbitaba entre Marte y Júpiter; es decir, el cuerpo que faltaba según la ley de Titius-Bode.

Sin embargo, en 1802 el astrónomo Heinrich Wilhelm Matthäus Olbers descubrió y nombró a otro objeto en la misma órbita general que Ceres, se trataba del asteroide Palas. Olbers propuso que estos nuevos descubrimientos fueron los fragmentos de un planeta alterado que anteriormente había girado en torno al sol. También predijo que más de estas piezas se encontrarían. El descubrimiento del asteroide Juno (1804) por Karl Ludwig Harding y Vesta (1807) por Olbers lo que reforzó la hipótesis de un planeta originario destrozado.

Así durante el siglo XIX, a medida que los asteroides eran descubiertos, estos nuevos objetos celestes eran considerados planetas. Júpiter paso a ser el sexto planeta tras el descubrimiento de Ceres. Entre 1845 y 1851, once asteroides adicionales fueron descubiertos y Júpiter se había convertido en el planeta número veinte. En este punto, los astrónomos empezaron a clasificar los nuevos cuerpo como asteroides (similares a estrellas). Después de la reclasificación de los asteroides en su propio grupo, Júpiter volvió a ser el quinto planeta una vez más. Con la nueva definición del término planeta en 2006, Ceres ya no es un asteroide, sino que entra en el conjunto de planetas enanos, siendo el único en esta categoría dentro del sistema solar interior.

El descubrimiento de los distintos asteroides del cinturón principal hizo que los científicos buscaran explicaciones lógicas para su origen y tratar de mantener la ley de Titius-Bode no como una curiosidad matemática, sino como algo cierto entre los cuerpos celestes; pero el descubrimiento de Neptuno en 1846, fuera de las predicciones de la Ley ya ponían en duda la veracidad de la misma. Pero la ley de Titius-Bode aún persistía en la mente de los científicos; el descubrimiento de Plutón en 1930 parecía corresponder con la posición que debería tener Neptuno, así la explicación era que Neptuno era un cuerpo extraño al sistema solar. Hoy nadie considera la ley de Titius-Bode salvo como algo más que un recurso mnemotécnico y no como un cálculo astronómico exacto; aunque se han hecho modificaciones a la misma, estas buscando relaciones logarítmicas entre los planetas, y en los gigantes gaseosos en sus grandes lunas encontrándose buenas correspondencias; pero ello bien lejos de la ley original.

Pero fuera de esta discusión sobre la veracidad o no de la ley de Titius-Bode, había que dar una explicación al origen del cinturón principal de asteroides; la propuesta inicial fue la existencia de un planeta entre Marte y Júpiter que existía en donde hoy se ubica el cinturón de asteroides, ello se conoció como la ‘Teoría de la Interrupción‘. Esta teoría afirma que hubo una vez un planeta importante dentro del sistema solar que circulaba en la brecha actual entre Marte y Júpiter, que fue destruido cuando se desvió demasiado cerca de Júpiter y fue destrozado por la poderosa gravedad del gigante de gas, otros proponen que este cuerpo fue golpeado por otro gran cuerpo celeste. En el siglo XX, el investigador sobre meteoritos ruso, Yevgeny Leonidovich Krinov, que participaba en la investigación del suceso de Tunguska, sugirió que el planeta que explotó en la teoría de Olbers debía ser nombrado Faetón (Phaeton, Phaethon) en referencia al hijo del dios del sol de la mitología griega, que trató de conducir el carro solar de su padre un día con resultados desastrosos y que fue finalmente destruido por Zeus (Júpiter).

Planeta Faetón

Hoy, la hipótesis Faetón se ha sustituido por el ‘Modelo de acreción‘. La mayoría de los astrónomos creen que los asteroides en el cinturón principal son los restos del disco protoplanetario, y que en esta región la agrupación de remanentes protoplanetarios para formar uno o más planetas fue impedido por la gran perturbación gravitatoria inducida por Júpiter durante el período de formación del sistema solar. Pero la hipótesis del mundo Faestón sigue siendo defendida por algunos no científicos. Un defensor notable es Zecharia Sitchin, quien ha propuesto, basado en su lectura de la antigua mitología Sumeria, que el planeta conocido por los sumerios como Tiamat fue destruido por un planeta errante llamado Nibiru y resultado de ese choque nacieron la Tierra, la Luna y el cinturón de asteroides; pero esta obra es ampliamente considerada como pseudociencia. Otras propuestas son en 1988, Donald W. Patten que escribió un libro titulado ‘El catastrofismo y el Antiguo Testamento‘ aquí un pequeño planeta que llamo Astra se acercó a Marte y, al llegar al límite de Roche, se rompió al igual que el cometa Shoemaker-Levy 9 hizo cuando se acercó a Júpiter en 1994, pero esta propuesta está también dentro de la pseudociencia ya que el tamaño de Marte hace que su límite de Roche se encuentre casi a un radio del planeta.

La idea de la existencia de un quinto planeta no ha sido del todo abandonada por la ciencia; tras el descubrimiento de los primeros planetas extras solares se observó que la mayoría eran cuerpos gaseosos similares a Júpiter, pero, a diferencia de nuestro gigante gaseoso, estos mundos giran muy cerca de la estrella, fueron llamados Júpiter calientes, y están a distancias incluso menores que nuestro Mercurio del Sol, donde no era posible que esos mundos se formaran, y se postulo que tras la formación de estos gigantes gaseosos, los mismos iban perdiendo momentum angular al chocar con los distintos cuerpos del disco protoplanetario original de sus sistemas solares. El frenado hacía que los planetas entraran en orbita espiral hasta alcanzar órbitas muy cercanas a sus respectivos soles. En 2002 los científicos John Chambers y Jack Lissauer plantearon la propuesta del Planeta V; un cuerpo que debió haber existido entre Marte y Júpiter, y al igual que los planetas extrasolares, desarrollo una orbita excéntrica e inestable producto de las colisiones con los restos del disco protoplanetario, el resultado es que hace unos cuatro mil millones de años este cuerpo terminó entrando dentro del sistema solar interior hasta terminar cayendo dentro del Sol; hechos que ocurrieron justo con el periodo de bombardeo pesado tardío; aunque este mundo no tuvo nada que ver con la formación del cinturón de asteroides; su existencia apunta a resolver situaciones como la existencia del Helio-3 en la superficie solar; el Helio-3 es un isótopo raro en las estrellas, pero común en los gigantes gaseosos; y otros problemas similares.

Faetón en los mitos

Faetón (Phaeton o Phaethon, que traduce brillante) forma parte de una genealogía distinta a la rama de los dioses olimpicos (hijos o familiares de Zeus). Sus padres eran el titán Helios (el dios sol, hermano de Semele, la diosa de la Luna y Eos, la diosa de la Aurora) y la oceanide Climena/Merope (nombre que traduce Fama/La que gira el rostro, y con este segundo nombre se relaciona con otra ninfa Clitia (Gloria), que al perder el amor del sol, aquí Apolo, se volvió un girasol, cuya flor lo sigue en el cielo; pero hay que tener cuidado de no confundir con otra ninfa de igual nombre Climena/Asia, esposa del titán Japeto y madre del Prometeo, Epimeteo, Atlas y Menecio, quien aquí se refiere a la oceánida que habitaba en Anatolia y que dio nombre a todo el continente al oriente de Grecia). Los abuelos por parte paterna de Faetón fueron Hiperión (fuego astral, el dios sol en la época de los titanes), el titan que gobernaba oriente y Tea (Theia, la diosa de la vista —oráculo, astrología—).

faeton

Así Faetón era en principio hermano de las ninfas Heliades; aunque otras versiones le ponen como madre a la ninfa Rodas (Rhode, también llamada Halia = sal marina), siendo por esta rama hermano de los Heliadae (genios marinos que sacaron a los Telequines, daimones marinos, de su isla y se dieron a su madre, isla que paso a llevar su nombre y donde la ninfa instauró el culto a su amante celeste, resultando en la construcción del Coloso de Rodas). Su padre Helios tiene entre sus otros nombres el de Febo (Phoebus = resplandeciente), mismo epíteto dado al dios Apolo, por ello ambos dioses (Helios y Apolo) se confunden muchas veces como padres de Faetón. Otras medio hermanas famosas de Faetón fueron la bruja Circe que transformó a los hombres de Odiseo/Ulises en cerdos y Pasifae la reina cretence esposa de Minos y madre del Minotauro; estas son algunas de hijas que el dios Helios tuvo con otra ninfa llamada Perces.

Helios

Fuera de estas discrepacias y otros parentescos en su ascendencia el mito de este joven titán se refiere a pedir a su padre manejar el carro del sol, con consecuencias funestas para todos. Según las historias Epafo (hijo de Zeus e Io) reinaba en Egipto, donde su madre había huido de la furia de Hera, y tenía gran amistad con Faetón, pero aunque eran amigos, las disputas por su ascendencias se presentaban entre ambos; tuvo la mala fortuna Epafo que llegó a reprocharle a Faetón de que era hijo de padre desconocido; ya que su madre ya lo cargaba cuando desposo con Merope (aquí un rey de Etiopía), él cual que había adoptado a Faetón.

Hiperion

Ante esta ofensa Faetón fue donde su madre y pidió que le revelara el verdadero nombre de su padre, así como consejo para perpetrar una venganza o hallar algún modo de recuperar el honor perdido. Climena reveló a su hijo que su padre era el increíble dios del sol, y le aconsejó a su hijo que solicitara el permiso de su verdadero padre para conducir su carro aunque sólo fuera por un día para así demostrar a todo el mundo la verdad de su nacimiento. Faetón acudió a Helio para comprobar si era verdad, el dios al saber lo ocurrido reconoció su paternidad y juro por la diosa de laguna Estigia (lo que convertía el juramento en irrevocable) que ayudaría a su hijo a cobrar la afrenta; fue cuando su hijo, siguiendo el consejo de su madre, pidió a su padre en manejar el carro del sol por un día. Imposibilitado de no poder romper el juramente Helios tuvo que ceder ante los ruegos de su hijo, consciente de los peligros que implica conducir el carro solar y se dispuso a preparar el carro para el siguiente amanecer.

Coloso de Rodas

Faetón había montado ya en el carro, pero antes de que emprendiera el vuelo, Helios le aconsejó que no subiera demasiado al cielo, pero que tampoco estuviera muy cerca de la tierra, pues ambas cosas resultarían muy peligrosas. Pero la juventud de Faetón fue pronto notada por los briosos corceles, y el joven fue incapaz de mantener el control de las riendas y de los caballos. El carro dejó su curso acostumbrado, y primero se apartó y atravesó el cielo, prendiéndole fuego, las marcas de ese incendio celeste aún son visibles en lo que hoy se llama la vía láctea, y después el carro trajo los rayos abrasadores a muchas partes de la tierra habitada y quemado la tierra misma, así surgió el desierto del Sahara, y sus gentes se volvieron de tez oscura; secó entonces los ríos, y Poseidón surgió de las aguas con su tridente a tratar de detenerlo, pero no pudo con el intenso calor y se vio obligado a bajar a las profundidades del mar que ya empezaba a evaporar. La tierra (Gaia) gimió de desesperación y pidió a Zeus que detuviera tal tormento. Zeus, enojado por lo que había sucedido, hirió Faetón con un rayo y envió a su hijo Apolo a que llevara al carro del sol a su curso acostumbrado.

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Faetón, que cayó a la tierra en un torbellino hasta golpear contra la desembocadura del río Erídano, llamado en esas tierras con el nombre de Pados (el actual río Po, al norte de Italia). El sitio donde cayó su cuerpo calcinado oscureció las aguas dando origen al betún del río, aguas que hasta hoy día se ven afectadas hasta el punto de agotamiento por el olor nauseabundo que dejó el cuerpo humeante de Faetón.

El rey Cicno de los Ligures (en el norte de Italia) fue hasta el lugar para tratar de ayudar a su amigo y rescatar el cuerpo; pero la pena de su muerte pudo más que sus fuerzas, apenas logró llegar a la orilla, sus llantos envolvieron el lugar, y los dioses lo transformaron en cisne, que desde entonces odia el fuego y el calor, por ello los cisnes migran al norte escapando del sol ardiente del verano.

faeton_2

Sus hermanas, las Helíadas, finalmente llegaron y recogieron su cuerpo, le rindieron honores fúnebres y lo enterraron. Sumidas en la tristeza sus lágrimas constituyeron el ámbar que se encuentra aún en ese río y después, fueron metamorfoseadas en álamos. Por su parte Helios perdió no solo a su hijo, sino el carro solar, que pasó por orden de Zeus a su hijo Apolo, que desde entonces es el dios que conduce el carro solar. La moraleja de esta leyenda es que los padres deben aprender a no ser excesivamente permisivos con los caprichos de sus hijos, porque, como en este caso, podrían procurarle la muerte.

Apolo y las musas; la Aurora abre el día

Lunas de Urano (1) De la poesia y el teatro ingles.

Urano es el séptimo planeta del sistema solar y el primero descubierto con un telescopio; el honor correspondió a Sir William Herschel allá en 1781. Recibió el nombre del dios griego del cielo Urano, padre de Cronos (Saturno) y abuelo de Zeus (Júpiter). Su composición química de hidrógeno y helio es acompañada por agua, metano y amoniaco; siendo con Neptuno un gigante gaseoso de hielo. A diferencia del resto de los gigantes gaseosos Urano no presenta una atmósfera con visibles tormentas y bandas de nubes que corren veloz por el planeta, es más bien una gran esfera azul verdoso sin ningún rasgo interesante. Lo único importante en Urano es su inclinación orbital, el planeta se encuentra prácticamente rotando de lado, casi 98° respecto a la elíptica, ello producto de una antigua colisión con otro cuerpo con el doble del tamaño de la Tierra que lo volteo. Esta explicación tiene sin embargo una grieta, las lunas de Urano siguen y rotan en el mismo plano de inclinación del planeta; surge una segunda explicación es que en las fases de formación del planeta este sufrió un primer impacto, y luego un segundo impacto terminó de girar al planeta y enviar suficientes escombros para formar un disco de material en el nuevo ángulo de rotación, disco del cual se formarían las principales y grandes lunas.

Hoy se le conocen 27 lunas a Urano. Las dos primeras y mayores fueron descubiertas por el mismo descubridor del planeta, Sir William Herschel, seis años después de encontrar a Urano, en 1787. Aunque su descubridor señalaba haber contado hasta seis grandes lunas, no fue hasta 1851 que William Lassell (quien descubrió la mayor luna de Neptuno, Tritón en 1846), a quien oficialmente se el pone como el descubridor de las dos siguientes. Fue el hijo de descubridor del planeta, John Herschel, quien le pondría los nombres a esas cuatro lunas: las descubiertas por su padre reciben el nombre de Titania y Oberón, reina y rey de las hadas en la obra ‘Sueño de una noche de verano’ de William Shakespeare; y a las descubiertas por W. Lassell las llamo: Ariel y Umbriel, por los silfos de ‘El rizo robado’, un poema narrativo escrito por Alexander Pope. Así estos cuatro cuerpos celestes recibirían el nombre de seres vinculados al elemento aire, espíritus del viento, que eran según quien los nombraba legítimos compañeros para un dios de los cielos y la atmósfera. (Se indica que Ariel es también un espíritu del aire nombrado en la obra ‘La Tormenta’ de William Shakespeare)

Pasaría casi un siglo, hasta que en 1948, Gerard Kuiper descubrió la más pequeña y la última de las cinco grandes y esféricas lunas; esta a diferencia de las anteriores no recibió el nombre de un hada, sino del personaje humano y único femenino de la ‘La Tempestad’, que es señalada por muchos como la última obra teatral que William Shakespeare escribió solo. La quinta luna recibe el nombre de Miranda, la hija de Prospero, mago y duque de Milán que desterrado en una isla trata de que su hija recobre el puesto que le corresponde en el trono que se le ha arrebatado.

Tras Miranda hubo que esperar a que el Voyager 2 en 1986 pasara por el planeta y descubriera diez pequeñas lunas interiores a las cinco grandes ya conocidas. Todas reciben nombres de personajes femeninos de obras de William Shakespeare y son en orden del interior al exterior: Codelia, Ofelia (Ophelia), Bianca, Cresida (Cressida), Desdemona, Julieta (Juliet), Porcia (Portia), Rosalinda (Rosalind), Belinda (personaje femenino del poema de A. Pope) y Puck, la más grande de todas ellas, con 162 km de diámetro medio y la única que toma un nombre masculino y de otro ser elfico, en este caso el nombre del heraldo del rey Oberón. En 1999 en fotos del Voyager 2 se encontraría una décimo primera luna, Perdita, ubicada entre Rosalinda y Puck.

Otras lunas fueron descubiertas con telescopios entre 1997 y 2003; estas son principalmente lunas externas a las grandes lunas de Urano, que se caracterizan por rotar en contra del giro normal del planeta y fuera del plano de rotación del planeta, indicando que se trata la mayoría de cuerpos capturados por la gravedad del planeta, así tenemos en 1997 a Caliban y Sicorax (Sycorax), en 1999 a Prospero, Esteban (Stephano) y Sebastián (Setebos), en 2001 tenemos a Trinculo, y en 2003 incluimos a Francisco y Fernando (Ferdinand). Todos ellos personajes de la obra teatral ‘La Tempestad’. Ese año se incluye también a la única luna externa que rota con el planeta y la que tiene mayor excentricidad entre las lunas conocidas en el sistema solar, Margarita (Margaret) recibe el nombre de uno de los personajes femenino de la comedia ‘Mucho ruido y pocas nueces’ del escritor ingles. También ese año se tienen dos nuevas lunas interiores: Cupido (entre Rosalinda y Belinda) y Mad (entre Puck y Miranda); el primero es un personaje de la obra ‘La vida de Timón de Atenas‘ y nada que ver con la imagen del dios del amor, sino con un personaje que trae como alcahueta las mujeres a la fiesta que da Timón al inicio de la obra. La segunda luna es la primera que después de Puck que hace referencia a un ser elfico, en este caso la reina de las hadas en la cultura inglesa y que es sólo es nombrada en la obra de ‘Romeo y Julieta’.

Las grandes lunas

Titania es la mayor de las lunas de Urano y la octava Luna en el Sistema Solar con un diámetro de 1578 kilómetros, poco menos de la mitad del diámetro de la luna terrestre. Titania órbita a Urano a una distancia de alrededor de 436000 kilómetros (poco más que la distancia Tierra-Luna), siendo la cuarta más lejana de las grandes lunas del planeta. Su período orbital es de alrededor de 8,7 días y coincide con su período de rotación, similar al sistema Tierra-Luna, siempre apuntando la misma cara al planeta. Como la órbita de Titania se encuentra completamente dentro de la magnetosfera del planeta, ello provoca que los rayos cósmicos del Sol sólo alcancen a la luna en los polos de la misma, provocando reacciones químicas entre el agua y los compuestos de carbono presentes en la luna y oscureciendo sus polos. Debido a que Urano y sus lunas principales orbitan alrededor al Sol casi de lado, Titania y el resto de las grandes lunas están sujetas a un ciclo estacional extremo y los polos del planeta y las lunas sufren ciclos de 42 años de completa oscuridad seguidos de otros 42 años en la luz solar continua. Su densidad de 1,71 g/cm³, es mucho mayor que la densidad típica de los satélites de Saturno, indicando que consiste en proporciones aproximadamente iguales de hielo de agua y roca, y probablemente posee un núcleo rocoso diferenciado y un gélido manto exterior; y como muchas de las grandes lunas exteriores, los efectos de marea gravitatoria hacen suponer la presencia de una delgada capa de agua líquida entre el manto exterior y el núcleo rocoso. Titania parece haber tenido un periodo de actividad geológica prolongada que borró muchos de los cráteres iniciales de impacto en su formación, el criovulcanismo provocado por la marea gravitatoria aliso gran parte de su superficie; y la presencia de cañones señala que mientras la capa exterior helada de la luna se comprimía, la interior aún caliente se expandía formando los cañones que cubren la superficie actual. Su tamaño no permite la formación de una atmósfera, pero la exposición prolongada de sus polos al sol y a la oscuridad pueden generar sublimación de compuestos de carbono presentes en el manto helado y oscureciendo el hielo de la superficie. Los accidente geográficos de la luna han recibido el nombre de personajes femeninos de las obras del escritor ingles W. Shakespeare.

Oberón es el más lejano de los grandes satélites del planeta Urano, ubicado a 583500 km del centro del planeta (1,5 veces la distancia Tierra-Luna), es el segundo más grande del sistema de lunas de Urano, con 1523 km de diámetro se convierte en la novena más grande luna dentro del sistema solar, siendo sólo 5% más pequeña en diámetro que su luna hermana Titania. Su periodo orbital es alrededor de 13,5 días, y como su compañera es coincidente con su periodo de rotación sobre su eje, es decir, Oberón siempre apunta la misma cara a Urano. Titania y Oberon son prácticamente iguales en composición, con densidad de 1,63 g/cm3 es al igual que su compañera hermana mitad hielo y mitad roca; sin embargo las diferencias entre Titania y Oberon se deben a su ubicación; al estar más alejado del planeta era el primer cuerpo frente a los asteroides que golpeaban el sistema, ello se muestra en la mayor cantidad de impactos en su superficie, como diferencia importante se encuentra más clara en la cara opuesta al planeta, a diferencia del resto de las grandes lunas de Urano, posiblemente provocado por ser la cara que hacía frente a los impactos, que rompen el hielo, mostrando una cara más limpia. Es la segunda luna más oscura del grupo, los procesos geológicos internos que permitían el criovulcanismo y la renovación de la superficie cesaron primero al estar más lejos del planeta y tener menos influencia las mareas gravitacionales que en las otras lunas. Al estar fuera de la magnetosfera del planeta, los rayos solares alcanza sin problema la luna Oberón provocando reacciones químicas con los compuestos de carbono presentes en el hielo, oscureciéndolo aún más su superficie. Los accidentes geográficos en la luna Oberón reciben nombres de personajes masculinos de las obras de W. Shakespeare; y los cañones observados sugieren que la expansión del núcleo rocoso sobre el manto de hielo ocurrió al menos en dos oportunidades distintas.

Umbriel, es el tercero en tamaño de los cinco satélites principales del planeta Urano; con 1169 km de diámetro, aproximadamente la misma medida que Ariel, otro de los satélites de Urano, es 3/4 del diámetro de Titania; ubicándose en el décimo tercero en tamaño dentro de las lunas del sistema solar. Órbita en la posición central de las cinco grandes lunas, a 266300 kilómetros del planeta (0,70 distancia Tierra-Luna) y su periodo orbital es aproximadamente cada 4,1 días, coincidente con su rotación. Su densidad de 1,39 g/cm3 indica que se compone principalmente de hielo de agua. Como el resto de las grandes lunas, la topografía del satélite muestra cráteres de impactos y cañones producto de su formación al expandirse el núcleo sobre el manto congelado, todos estos accidentes topográficos reciben nombres de duendes y espíritus malignos de distintas mitologías. Al ser prácticamente de hielo, se enfrió relativamente pronto y su superficie es muy antigua y ha estado probablemente estable desde antes del Bombardeo Pesado Tardío (periodo en que los gigantes gaseosos exteriores migraron hacia afuera por sus resonancias y afectaron al cinturón de Kuiper provocando un incremento en la actividad de asteroides estrellándose con los mundos dentro del sistema solar interior). Algunos señalan que su superficie oscura fue producto de una actividad volcánica inicial que cubrió la luna con detritos y polvo oscuro, otros indican que al estar la luna ubicada justo en el centro de la magnetosfera del planeta, todos los rayos cósmicos terminan pasando por su superficie, provocando que sea la luna más oscura de Urano, por las reacciones químicas entre los rayos cósmicos y los compuestos de carbono, algo así como estar en el centro de un horno de microondas.

Ariel es la cuarta más grande luna de las 27 conocidas de Urano. Después de Miranda, Ariel es el segundo más pequeño de los cinco grandes de Urano satélites redondeados, con un tamaño de 1158 km ( que lo convierte en la décimo cuarta luna en tamaño conocida del sistema solar; diámetro apena 1% menor que su compañera Umbriel). Órbita a una distancia de 190000 kilómetros del planeta (0,5 veces la distancia Tierra-Luna); ocupando el segundo lugar respecto al planeta entre las grandes lunas. Tiene un periodo orbital de alrededor de 2,5 días terrestres, coincidente con su período de rotación. Su densidad de 1,66 g/cm3 indica que se compone de proporciones similares de hielo y rocas. Esta luna también se encuentra dentro de la magnetosfera del planeta, ello puede ayudar a explicar por qué cuatro de las cinco lunas presentan la cara que mira al planeta más clara que la posterior; a diferencia de Oberón que todo lo contrario y se encuentra fuera de la magnetosfera del planeta. Aunque actualmente Ariel no esta involucrada en ninguna resonancia orbital con otros de satélites de Urano, Ariel parece ser una luna que en sus inicios pudo tener resonancia con sus compañeras cercanas, con la pequeña Miranda a razón de tres vueltas Ariel contra cinco de Miranda, con su luna hermana Umbriel, tres vueltas Ariel contra una de Umbriel y con Titania a cada vuelta de Titania, Ariel tenía cuatro vueltas. Ello pudo provocar efectos de marea gravitatoria que mantuvieron la actividad geológica interna mucho más tiempo que en las otras lunas, manteniendo el criovulcanismo de la luna y su superficie siendo renovada por más tiempo, haciendo de Ariel la más reflexiva y con superficie más nueva de todas las grandes lunas de Urano. Los accidentes geográficos de Ariel reciben nombre de duendes domésticos de distintas mitologías y obras literarias.

Miranda es la más pequeña y más cercana luna al planeta de cinco lunas grandes de Urano. Su tamaño de 470 kilómetros de diámetro es menor a 1/3 del diámetro de Titania. Ubicada a 130000 km del planeta y con un periodo de rotación y traslación de 1,4 días da un giro alrededor del planeta, cuando este ha girado sobre si mismo dos veces. Su densidad de 1,2 g/cm3 señala que es más de hielo que roca. Pese a su pequeño tamaño, y la cercanía con el planeta, en sus etapas iniciales parece haber tenido resonancia con otras lunas vecinas, cosa que mantuvo a la pequeña luna activa geológicamente por mucho más tiempo que si se hubiera formado en otra zona alrededor de Urano. La geografía abrupta de la luna Miranda ha planteado varias hipótesis, una es que sufrió un impacto que la rompió totalmente, y al recombinarse nuevamente las rocas y el hielo se amalgamaron, posteriormente los efectos de marea gravitatoria han derretido el hielo permitiendo que parte de las rocas más internas se reacomoden nuevamente en el núcleo, pero dejando otros trozos flotando en el manto de hielo exterior. Otras teorías no son tan destructivas, y señalan que su accidentado terreno fue producto de su propia actividad geológica provocada por las fuerzas de gravedad del planeta y sus lunas mayores; incluso un impacto pudo haber roto la superficie, más no haber destrozado la luna. Los accidentes geográficos de Miranda toman nombres de los personajes de la obra ‘La Tempestad’ de W. Shakespeare.

Las lunas interiores

Existen a la fecha unas trece pequeñas lunas girando alrededor del planeta dentro de la órbita de Miranda. Estas lunas se vinculan al sistema de anillos de Urano. Se conocen un total de trece anillos diferenciados en Urano, la mayoría de estrecho tamaño; en general once de los anillos se encuentran muy juntos y cerca del planeta y dos exteriores más separados entre si. Se suponía que estos anillos eran producto de la colisión de lunas interiores y su estrecho tamaño se debía a la presencia de lunas pastoras alrededor de los anillos, pero tras la visita del Voyager 2 sólo se encontraron dos pequeñas lunas una dentro del anillo n°10 (anillo λ) y otra fuera de anillo n°11 (anillo ε), que es el más brillante de los existentes; sus lunas pastoras son Cordelia y Ofelia respectivamente. Luego están, sin rodear a ningún anillo las lunas Bianca, Cresida y Desdemona, cuya cercanía entre si terminará provocando una colisión entre algunas de este grupo en unos pocos cientos de años más y formando seguramente otro anillo; muy cerca se encuentra la luna Julieta; en el interior del anillo n°12 (anillo ν) casi dentro del propio anillo tenemos a la luna Porcia, que por ser la mayor (136 km) de este grupo y da nombre al conjunto y en la órbita externa al anillo tenemos la luna Rosalinda. Siguen Cupido, Belinda, Perdita muy juntas también, seguidas un poco más lejos por Puck, la más grande de las lunas interiores con 162 km. Finaliza este conjunto de lunas con Mad, ubicada justo sobre el anillo n°13 (anillo μ). Mientras Cordelia y Ofelia, así como Porcia y Rosalinda hacen el papel de lunas pastoras; Mad tiene el tamaño justo para actuar como recolectora del polvo estelar y es la que mantiene vivo al anillo más exterior. Todas estas lunas, hasta Perdita se encuentran dentro del radio de la órbita sincrónica con Urano, esto es que giran alrededor del planeta más rápido que la rotación de Urano; por ello el efecto de marea del planeta sobre estas lunas las frena poco a poco hasta que se acerquen lo suficiente para ser desintegradas por la gravedad o terminen cayendo al planeta mismo. De todas estas lunas interiores sólo Puck fue estudiada en detalle por el Voyager 2, cuando este paso cerca de Miranda. Puck, pese a su tamaño, es uno de los satélites más oscuros de Urano. La materia de la que está constituido Puck parece ser similar a la de los anillos del planeta y a los otros satélites interiores cuyo constituyente principal son minerales de carbono y que están formados por silicatos hidratados o arcillas, mezclados con sustancias orgánicas oscuras y ricas en carbono, que es propio de meteoritos primitivos que provienen del cinturón de asteroides; posiblemente el origen de estas lunas interiores son restos de la colisión de Urano con algún gran asteroide o protoplaneta atrapado por el gigante gaseoso.

Las lunas exteriores

Una característica común a todas estas lunas, salvo Margarita, es que sus nombres son personajes de la obra teatral ‘La Tempestad’; todos son cuerpos pequeños que rondan entre veinte y cincuenta kilómetros en promedio, salvo Sicorax con 150 km y Calibán con 98 km. Todos giran opuestos a la rotación del planeta y están muy inclinados (entre 140° a 170°) respecto al plano de rotación del planeta; siendo indicativo que se trata de cuerpos capturados por la gravedad de Urano. Los más cercanos (Francisco, Calibán, Esteban y Trinculo) tienen excentricidades medias cercanas a 0,20; mientras que el resto (Sicorax, Prospero, Sebastián y Fernando) se ubican cerca de 0,5. Sus órbitas se encuentran entre diez a cuarenta veces la distancia de Urano-Oberón; sus tiempos de traslación a lo largo de sus órbitas duran de entre nueve meses a poco menos de ocho años. Margarita por otro lado es toda una rareza dentro del grupo; su tamaño es cercano a 20 km (una de las más pequeñas dentro de las lunas exteriores); gira en el mismo sentido que el planeta, con una órbita inclinada de 55°, y pese a estar ubicada a una distancia media del grupo, presenta la mayor excentricidad en la órbita de luna planetaria conocida.

Cuadro comparativo de las lunas

Lunas interiores Diámetro (km) Radio orb. (km) Periodo orb. (horas) Inclinación (°) Excentric.
Cordelia 40 49.770 8,0 0,08 0,00026
Ofelia 43 53.790 9,0 0,10 0,00992
Bianca 51 59.170 10,4 0,19 0,00092
Cresida 80 61.780 11,1 0,01 0,00036
Desdemona 64 62.680 11,4 0,11 0,00013
Julieta 94 64.350 11,8 0,07 0,00066
Porcia 135 66.090 12,3 0,06 0,00005
Rosalinda 72 69.940 13,4 0,28 0,00011
Cupido 18 74.800 14,8 0,10 0,00013
Belinda 90 75.260 15,0 0,03 0,00007
Perdita 30 76.400 15,3 0,00 0,00120
Puck 162 86.010 18,3 0,32 0,00012
Mad 25 97.700 22,2 0,13 0,00250
Grandes lunas Diámetro (km) Radio orb. (km) Periodo orb. (días) Inclinación (°) Excentric.
Miranda 472 129.400 1,4 4,23 0,0013
Ariel 1.157 191.000 2,5 0,26 0,0012
Umbriel 1.169 266.300 4,1 0,21 0,0039
Titania 1.577 435.900 8,7 0,34 0,0011
Oberón 1.523 583.500 13,5 0,06 0,0014
Lunas exteriores Diámetro (km) Radio orb. (Mm) Periodo orb. (meses) Inclinación (°) Excentric.
Francisco * 22 4.276 8,9 147 0,15
Calibán * 72 7.230 19,3 140 0,16
Esteban * 32 8.002 22,6 142 0,23
Trinculo * 18 8.571 25,3 166 0,22
Sicorax * 150 12.179 42,8 152 0,52
Margarita 20 14.345 56,5 51 0,66
Prospero * 50 16.418 66,4 146 0,45
Sebastián * 48 17.459 73,4 146 0,59
Fernando * 20 20.900 94,1 167 0,37

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* órbitas retrogradas al giro del planeta.

La literatura y los nombres de las lunas

Lunas
Aparecen en la obra de Alexander Pope
Ariel**, Umbriel, Belinda El rizo robado
Aparecen en las siguientes obras de William Shakespeare
Titania, Oberon, Puck Sueño de una noche de verano
Miranda, Calibán, Sicorax*, Propero, Sebastián, Esteban Trinculo, Francisco, Fernando La Tempestad
Cordelia Rey Lear
Ofelia Hamle
Bianca La fierecilla domada
Cresida Troilo y Cresida
Desdemona Otelo
Julieta, Mab* Romeo y Julieta
Porcia El mercader de Venecia
Rosalinda Como gustes
Margarita Mucho ruido y pocas nueces
Perdita Cuento de invierno
Cupido Timon de Atenas

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* Sycorax y Mab son nombrados en las obras pero no son personajes propiamente de las mismas.

** Ariel también aparece como uno de los personajes relevantes de ‘La Tormenta’.

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Nota: los símbolos de las lunas están adaptados de la propuesta de Denis Moskowitz.

Juno y Vesta, los planetas del matrimonio y el hogar

Cuando Heinrich Olbers descubrió (2) Palas en 1802, un año después del descubrimiento de (1) Ceres; propuso que los dos objetos eran los restos de un planeta destruido. Envió una carta con su propuesta al astrónomo inglés William Herschel, sugiriendo que una búsqueda cerca de las órbitas donde (1) Ceres y (2) Palas se cruzaban podría revelar más fragmentos. Estas intersecciones orbitales se encontraban en las constelaciones de Cetus y Virgo. El 01 de septiembre de 1804 por el astrónomo alemán Karl Ludwig Harding descubre al tercer asteroide, y se le bautiza con el nombre de la diosa Juno, esposa de Júpiter. Y Olbers que había comenzado su búsqueda en 1802, descubre el 29 de marzo 1807 un cuarto en la constelación de Virgo. Como Olbers ya tenía crédito por el descubrimiento de un ‘planeta’ [(2) Palas], se dio el honor de nombrar al nuevo descubrimiento al matemático alemán Carl Friedrich Gauss, cuyos cálculos orbitales habían permitido calcular la órbita del nuevo planeta [(1) Ceres] en el tiempo extraordinariamente corto de 10 horas. Gauss dio a este cuarto cuerpo el nombre de diosa virgen de la casa y hogar de los romanos, Vesta.

En su momento Ceres, Palas, Juno y Vesta fueron clasificados como planetas, y cada uno tenía su símbolo planetario propio. Para (3) Juno se reemplaza el circulo de Venus por una estrella de ocho puntas; representa la diadema de corona de la reina de los dioses romanos, o la gran cola del pavo real (animal totémico de la diosa) abierta en todo su esplendor. Para el icono de (4) Vesta el matemático Gauss propuso un altar encendido; este icono evoluciono del cuadrado con rayos (llamas) en su parte superior a uno más moderno propuesto en 1973 por Eleanor Bach, que es la V de Vesta con una onda superior para indicar el fuego, y es el icono con el que más se le reconoce.

Durante treinta y ocho años no se descubrió ningún otro cuerpo, pero al mejorar los telescopios, a partir de 1848 se dispararon los descubrimientos; y pronto se hizo claro que no se podían seguir inventando signos para cada nuevo mundo y seguirlos llamando planetas. No fue hasta los inicios de los setentas que una nueva concepción de la astrología y del feminismo ubicó a estos primeros cuatro mundos dentro de las cartas astrales. Las cuatro grandes diosas [Ceres, Palas, Juno y Vesta] representan cuatro aspectos de la mujer, que junto a Venus y la Luna reconfiguraron la imagen de la astrología tradicional.

Hoy (3) Juno es uno de los más grandes miembros del Cinturón de Asteroides, con sus 258 km en diámetro promedio ocupa actualmente el décimo lugar en tamaño entre los asteroides (después de que (1) Ceres fue elevado a la categoría de Planeta Enano) y tiene aproximadamente el 1 % de la masa del Cinturón de Asteroides. Aunque es uno de los asteroides más masivos, (3) Juno tiene sólo el 3% de la masa de (1) Ceres. El pequeño tamaño de (3) Juno y su forma irregular le impiden ser designado como un planeta enano ya que su tamaño y masa no le permiten generar una forma esferoide por equilibrio hidrostástico.

(3) Juno ocupa el segundo lugar entre los asteroides pedregosos (Tipo S: donde predominan minerales de silicio, como la olivina y el piroxeno), lo supera (15) Eunomia. Su órbita excéntrica (0,26) lo ubica entre los mayores con una órbita elíptica; (3) Juno tenía la órbita más excéntrica de cualquier cuerpo conocido hasta que (33) Polihimnia fue descubierto en 1854. Aun así, entre los asteroides con más de 200 kilómetros de diámetro, sólo (324) Bamberga tiene una órbita más excéntrica. Pese a ser un asteroide tipo S, (3) Juno es inusualmente reflexivo, lo que puede ser indicativo de propiedades superficiales distintas. Esto explica como un pequeño asteroide cerca de su perihelio es más brillante que el planeta Neptuno, o la luna Titán de Saturno y por ello pudo ser encontrado antes que otros asteroides de mayor tamaño.

La órbita de (3) Juno está moderadamente inclinada, con unos 12° a la de la eclíptica. La rotación de (3) Juno es en un ángulo aproximado de 50° sobre el plano de la eclíptica; y al igual que (2) Palas en su movimiento de traslación tiene grandes zonas del asteroide que permanecen en día y en noche permanentes durante prolongados periodos del año juniano.

La órbita de (3) Juno parece haber cambiado un poco en torno a 1839, señala el astrónomo James Hilton; se sugiere que este cambio muy probablemente se debió a un asteroide que paso cerca y cuya identidad no ha sido determinada. Una explicación alternativa, pero es menos probable, es un impacto de un cuerpo considerable. (3) Juno ha experimentado impactos sobre su superficie y ello ha sido observado en imágenes que captaron su rotación y revelaron una forma irregular (grumosa) con rasgos oscuros, en la que se podía apreciar un cráter. Producto de esos impactos se ha formado la Familia Juno, cuyos miembros como (32326) 2000 QO, el más brillante de ellos, apenas tiene un diámetro de unos 6 kilómetros.

Por su parte (4) Vesta es uno de los asteroides más grandes, con un diámetro medio de unos 530 kilómetros se lo ubica como el segundo asteroide más grande (superado en tamaño por (2) Palas). Pero (4) Vesta es el primero más masivo, después de que (1) Ceres fue elevado a la categoría de planeta enano. (4) Vesta contiene un 9% de la masa del cinturón de asteroides. (4) Vesta se cree que es un protoplaneta remanente de esos primeros momentos del sistema solar y se supone que posee un interior diferenciado (núcleo metálico), justificando así su mayor masa.

(4) Vesta tiene una órbita casi circular (excentricidad del 0,08); una baja inclinación (7°) y es uno de los cuerpos que rota sobre si mismo más rápido (5,3 horas), con una inclinación en el eje de rotación de unos 29°. (4) Vesta aún compite, junto con (2) Palas en ser clasificado como un planeta enano. Su forma elipsoidal fotografiada por la sonda Dawn no ha sido suficiente para poder entrar en este grupo y los astrónomos prefieren pensar en estos dos grandes asteroides como protoplanetas (cuerpos que poseen un núcleo ferroso y en etapas tempranas este fluyó por la radiación de los metales contenidos formando un núcleo metálico diferenciado del exterior más ligero y rocoso).

Hace unos mil millones de años hubo una gran colisión que dejó un enorme cráter que ocupa gran parte de su hemisferio sur y (4) Vesta perdió un 1% de su masa. El cráter detectado en 1996 por el telescopio espacial Hubble tiene un tamaño 430 km y una profundidad de 17 km; fue medido y fotografiado en más detalle por la sonda espacial Dawn de la NASA que alcanzó al asteroide en agosto de 2011 y lo acompañará hasta mayo de 2012, antes de seguir a (1) Ceres. Se cree que este cráter, llamado Reasilvia (como una Vestal, violada por Marte y madre de Romulo y Remo), puede ser el origen de los pequeños asteroides de tipo V o Vestoides que se conocen en la actualidad. Esta y otras colisiones han formado una de las grandes familias colisionales del Cinturón de Asteroides; que han sido clasificadas dentro de un tipo particular (Tipo V) y que son similares en composición al Tipo S, pero tienen mayor proporción de piroxenos.

Juno y Vesta en los mitos

Ceres/Demeter, Juno/Hera y Vesta/Hestia eran las hijas de Rea/Ops y Cronos/Saturno; hermanas de Júpiter/Zeus, Neptuno/Poseidón y Plutón/Hades. Mientras Ceres se volvía diosa de la Tierra y reemplazaba en funciones a su madre; Juno y Vesta no tenían mayor lugar en el mundo que reinar. Estas dos hermanas sin embargo mantenían algo del poder heredado de su madre. En sus inicios Juno (de donde proviene la palabra iuvenis = joven) fue una diosa vinculada a los nacimientos y los partos; si Ceres era el verano y diosa de la agricultura; Juno sería en una etapa temprana una diosa del ganado; uno de sus tótem es la vaca, y se honra a Hera llamándola ‘ojos de vaca‘; así las dos hermanas son diosas de lo que nace (la vegetación y el ganado respectivamente). Cuando se la asoció con la Hera griega, se la volvió esposa de Júpiter (Zeus) y asumió muchas de las características de la diosa extranjera. Juno evoluciona a diosa del matrimonio, las relaciones, y como la celosa Hera, se vuelve una diosa que vigila lo sagrado del compromiso marital, no perdona los adulterios y es vengativa con quienes los realizan.

En toda la mitología griega los cuentos de Hera se la vinculan en castigar y perseguir a las amantes e hijos de su marido. Similar papel tuvo después la diosa Juno. En los mitos de Hera a uno de los hijos de Zeus que más persiguió fue a Heracles (el Hércules romano). Uno de esos mitos señala que cuando Heracles era un infante, Zeus engaña a su mujer para que lo amamante; cuando Hera descubre el engaño, retira al infante de su seno y la leche de su pecho se derrama por los cielos formando la Vía Láctea.

Cuando Zeus se enamoró de Io, una sacerdotisa de la diosa; para evitar que su mujer lo descubriera transformó a Io en una becerra. Hera pidió la becerra para sacrificarla luego. Zeus no se pudo rehusar a menos que se descubriera. Hera pone al gigante Argos (el de los cien o mil ojos según mitos) a vigilar a la becerra y Zeus envía luego a Hermes a matar al gigante y liberar a su amante. Hera llora la muerte del gigante y pone sus ojos en la cola del pavo real, que se convierte en su ave tótem; el pavo real fue luego elevado a los cielos donde es una de las constelaciones modernas del hemisferio sur.

Como diosa Juno propiamente, sus actos más recordados son en la Eneida persiguiendo a héroe troyano Eneas. Hera/Juno, odiaba a los troyanos porque su marido la había engañado con Ganimedes, un príncipe troyano y lo había convertido en el copero de los dioses. También los odiaba por el Juicio de París, un joven troyano que eligió a Afrodita/Venus como la más hermosa en vez de a ella. Para impedir que Eneas (un hijo de Afrodita/Venus) funde una nueva Troya en Italia (Roma), después de su destrucción, Juno envía a Eolo, dios de los vientos, para que conduzca las naves de Eneas a Cartago, donde lo hará reinar con la bella Dido.

El nombre original del Dido era Elisa; hermana de Pigmalión (rey de Tiro – Fenicia, no confundir con el escultor de Chipre que se enamoró de una estatua de Venus). Pigmalión deseaba los tesoros de un sacerdote llamado Siqueo, y casa a su hermana Elisa con Siqueo para averiguar donde esconde el tesoro. Elisa le indicó un falso lugar y cuando su hermano manda a matar a su esposo (del cual no estaba enamorada), ella escapa con el verdadero tesoro y su hermana Ana. Elisa llega a las costas de África (hoy Túnez) y desea comparar algo de tierra al rey Jarbas, Jarbas le expuso que le daría tanta tierra como ella pudiera abarcar con una piel de buey. Elisa, a fin de que la piel abarcara la máxima tierra posible, la hizo cortar finas tiras y así consiguió circunscribir un extenso perímetro. Tras esto hizo erigir una fortaleza llamada Birsa, que más tarde se convirtió en la ciudad de Cartago o Qart-Hadash (que en fenicio significaba “Ciudad Nueva”). Instaurada como soberana de la ciudadela, recibió de los indígenas el nombre de Dido.

Cuando Eneas llega a Cartago, Juno le ordena a Venus que Eneas y Dido se enamoren. Venus sabía que ese no era el destino de su hijo y engaña a Juno enviando a Cupido para que sólo se enamore a Dido de Eneas, para que ella no lo traicione. Júpiter envía luego un mensaje a Eneas con Mercurio recordándole su destino. Eneas en la noche escapa con sus hombres y sus naves. Dido intenta detenerlo, pero sólo consigue quitarle la espada. Tras verlo marchar, Dido lo maldice diciendo que si funda una ciudad, Cartago será su más grande rival; y luego se suicida con la espada arrebatada y Ana prende una pira funeraria donde incinera los restos de su hermana. Eneas mira desde su barco las llamas funerarias. El mito justifica así el odio entre cartaginenses y romanos.

Finalmente Eneas llegar al Lacio y Juno confabula para desatar una guerra entre latinos y troyanos. Latino el rey de la región tuvo por esposa a Amata. De esta unión nació Lavinia, y un hijo que murió tempranamente. Latino, al no tener hijos varones que le sobreviviesen, prometió dar su reino al que se casase con su única hija. El pretendiente que más apoyo tenía era Turno, heredero de uno de los más antiguos y poderosos linajes italianos y porque la reina Amata le quería como yerno. Pero Lavinia no se casó con él porque un oráculo dijo que la princesa tendría que casarse con un extranjero. Así, cuando vino Eneas, que era troyano y por tanto forastero, Latino creyó conveniente que este se casase con su hija, pero Amata no.

Juno influyó sobre la reina de que por culpa de Eneas, el héroe Turno no sería su yerno y ello provocó la guerra entre latinos y troyanos, hasta que finalmente Turno muere a manos de Eneas. Amata viendo que no podía impedir la boda entre Eneas y Lavinia, se ahorcó, ante la horrorizada mirada de su hija. Juno al final no puede intervenir más con los hados del destino y pacta con Júpiter de no intervenir más en la unión de latinos y troyanos siempre que los latinos conserven su nombre y el nombre de los troyanos desaparezca. Júpiter concede su deseo para que deje de molestar a los troyanos y dice que solo agregará dioses y culto. Es por ello que salvo por nombres, mitos griegos y romanos son tan similares y hoy somos pueblos latinos y no pueblos troyanos.

Vesta fue más humilde en su culto. A diferencia de sus hermanas, su culto se vincula al fuego del hogar (no la casa sino la chimenea donde se cocinaba y se calentaba la vivienda en invierno); así Vesta era una diosa de la alimentación. Ceres, Juno y Vesta representan tres facetas de la vida rural primitiva; por un lado la agricultura y el ganado (Ceres y Juno); pero por el otro las familias se reúnen alrededor del fuego, para cocinar, protegerse de las bestias y contarse historias, ese es el papel de la Vesta original. Ella cuidaba a toda la familia, aunque nunca tuvo una propia. Prefiere ceder su espacio antes de crear conflictos en el grupo; así cuando Dioniso/Baco pide entrar al consejo de los dioses, ella cede su lugar. En el culto griego, a su equivalente Hestia, no fue venerada más allá de pequeños altares; pero en el mundo romano las vestales tenían gran influencia política y social. Para pertenecer a tan selecto grupo, las niñas de las mejores familias eran reclutadas a los diez años y hacían votos de castidad. La muerte era el castigo a aquellas que rompían votos de celibato; esta podía ser lapidación, decapitación o enterradas vivas. Las vestales eran las únicas sacerdotisas reconocidas en la sociedad romana, los demás cultos eran realizados por hombres. Los condenados a muerte podían rogar a las vestales por su vida, si el encuentro había sido casual entre ambos.

Juno y Vesta en astrología.

Juno y Vesta son dos aspectos complementarios en la mujer, junto con Ceres y Palas forman un cuarteto que se evalúa junto. Con Ceres tenemos la maternidad sobre todo, el deseo de ser madre y de criar a los hijos; Palas es la hija, la joven adolescente, virgen aún (no se ha vuelto mujer como Venus), que desea crecer por si misma, las labores y el aprendizaje son lo importante en su vida, el descubrir sus posibilidades, sobre todo intelectuales y manuales hacen de Palas (Atenea) la perfecta hija.

Juno representa otro aspecto típicamente femenino, el matrimonio; pocas mujeres se sienten completas si no están casadas; muchas cuadran su vida en función del matrimonio, de buscar al hombre perfecto, al perfecto padre de sus hijos, al apellido que combine y que la víctima —perdón marido— sea complemente el suyo. Así el papel del matrimonio es visto de maneja jocosa por el mundo occidental, mientras para muchas mujeres es su liberación, la posibilidad real de salir del hogar; el varón ve este acto como si le pusieran cadenas.

Juno es en su aspecto más positivo la felicidad conyugal, el amor en la relación, la fidelidad de la pareja; en su aspecto negativo Juno son los celos, la infidelidad, los matrimonios que toda la vida viven peleando, no hay punto medio para alcanzar el equilibrio en la pareja; es un todo o todo; no se cede un espacio para poder vivir en paz; parece que la vida es solo para amargarse y amargar al otro.

Vesta representa un último aspecto de la mujer; en el mito era la diosa del hogar (la cocina), virgen (por ello también se le vincula a Virgo), paciente, conciliadora; Vesta es en el sentido más simple una monja. Su aspecto femenino lo tenemos con el nombre equivalente, una hermana. Vesta representa el papel de la hermana; la mujer que apoya a su familia por encima de todo; trata de conciliar los problemas (cede su puesto a Baco/Dioniso) por el bien del grupo. Es aquella compañera, casi madre, que te tiene preparada la comida de la escuela, que te cuida cuando estas enfermo, que te lleva el colegio y te lava la ropa sucia. Es la hermana que acude en tu ayuda cuando estas en necesidad. Es la mejor amiga a la que le cuentas tus secretos. Vesta es ese aspecto femenino de ser la mejor amiga (hermana) por sobre todas las cosas. Los aspectos negativos de Vesta son el distanciamiento, el no involucrarse con los problemas de los demás, aislarse de la familia.

Ceres, el planeta de la maternidad

Es 1766, el astrónomo alemán Johann Daniel Titius propone su famosa ley que relaciona la distancia media (en UA) de los planetas conocidos desde el Sol con una relación matemática simple. Dos años después en 1768 otro astrónomo alemán Johann Elert Bode hizo referencia a esta relación en uno de sus escritos, pero no se acreditó a Titius hasta 1784, por lo que muchos autores se refirieron a ella como la Ley de Bode. Por esta razón en la actualidad se la conoce como Ley de Titius-Bode. La ley constituyó en su momento una simple curiosidad matemática, pero cuando fue descubierto Urano en 1781, y su posición coincidía con la posición predicha por la enunciada ley, esta fue vista con nuevos ojos.

Planeta Distancia Real (UA) N = 0, 2, 4,… , 2n Formula (3N+4)/10
Mercurio 0,39 0 0,4
Venus 0,72 1 0,7
Tierra 1,00 2 1,0
Marte 1,52 4 1,6
Ceres 2,77 8 2,8
Júpiter 5,20 16 5,2
Saturno 9,54 32 10,0
Urano 19,20 64 19,6
Neptuno 30,06
Plutón 39,44 128 38,8

Si la ley era cierta, había un hueco, faltaba un mundo entre Marte y Júpiter. El astrónomo Franz Xaver Von Zach comenzó en 1787 a buscar el planeta predicho por la Ley de Titius-Bode. Sin embargo, se dio cuenta de que para lograrlo necesitaría la ayuda de otros astrónomos, y en septiembre de 1800 Von Zach reunió a un grupo de 24 observadores, los cuales se repartieron la banda del zodiaco en 24 partes, lo que correspondía a 15° cada uno. Este grupo se hacía llamar la ‘policía celestial’ y entre sus miembros se encontraban astrónomos tan reputados como William Herschel, Charles Messier, Johann Elert Bode, Barnaba Oriani y Heinrich Olbers.

La ‘policía celestial’ mandó una invitación para que se uniera a su causa al astrónomo italiano Giuseppe Piazzi, pero antes de que le llegara la invitación, Piazzi, sacerdote católico y educador, trabajando en la compilación de un catálogo estelar desde un observatorio en Palermo (Italia), descubrió el ‘planeta’ buscado el 1 de enero de 1801.

Piazzi, que no estaba al corriente de los planes del grupo de astrónomos, trataba de realizar observaciones para completar su catálogo de estrellas, cuando localizó en la constelación de Tauro un pequeño punto luminoso que no constaba en el catálogo. El italiano lo observó a la noche siguiente y se encontró que se había desplazado sobre el fondo de estrellas; al día 3 de enero encontró que el cuerpo se había desplazado un tercio de luna hacia el oeste y no fue hasta el 24 de enero que publicó su descubrimiento creyendo que se trataba de un cometa.

El objeto fue cautamente anunciado por su descubridor en un primer momento como un cometa sin nebulosidad más que como un nuevo planeta. Carl Friedrich Gauss, que llegó a ser un gran matemático, inventó un procedimiento de cálculo de la órbita, con tal de aprovechar los pocos datos que había conseguido Piazzi. Una vez calculada, resultó un cuerpo orbitante entre Marte y Júpiter. La ausencia de nebulosidad a su alrededor y su movimiento lento y uniforme le convencieron de que podría tratarse de un nuevo planeta. (1) Ceres se encontraba a 2,77 UA, casi exactamente en la posición predicha por la Ley de Titius-Bode de 2,8 UA.

Piazzi lo bautizó como Ceres Ferdinandea por Ceres, la diosa romana de las plantas y patrona de Sicilia, y por el rey Fernando IV de Nápoles y Sicilia, patrón de su obra. El apellido Ferdinandea se eliminó posteriormente por razones políticas. En Alemania por un corto tiempo fue llamado Hera y en Grecia es llamado Deméter, que es la diosa griega equivalente a Ceres.

Quince meses después, el 28 de marzo de 1802, Heinrich Olbers descubrió un segundo objeto en la misma región, al que llamó (2) Palas. Su semieje mayor también coincidía con la Ley de Titius-Bode, actualmente estimado en 2,78 UA, pero su excentricidad e inclinación eran muy distintas a las de Ceres. Los astrónomos quedaron desconcertados; Ceres se ajustaba perfectamente a las predicciones de la Ley de Titius-Bode, pero (2) Palas también, y esta ley no permitía dos objetos en la misma región.

Con tal de no violar la Ley de Titius-Bode, los astrónomos comenzaron a creer que los dos cuerpos que se habían descubierto eran en realidad fragmentos de un planeta más grande que había explotado o que se había despedazado debido a impacto con otro cuerpo o cometa. El 6 de mayo de 1802, y tras estudiar la naturaleza y el tamaño de estos dos nuevos objetos, William Herschel propuso denominarlos ‘asteroides‘, por su parecido con las estrellas al observarlos. Así, Herschel pretendía englobarlos dentro de una nueva clase de objetos del Sistema Solar, con tal de que no violaran la Ley de Titius-Bode para los planetas.

No pasaría mucho para que dos más se juntaran a este par de mundos; (3) Juno en 1804 y (4) Vesta en 1807. Estos cuatro pequeños mundos reinaron como únicos en el sitio y por casi cuarenta años se les catalogó como planetas. Con mejores telescopios en 1845 se descubre a (5) Astrea, al año siguiente se suman (6) Hebe, (7) Iris y (8) Flora, en 1848 aparece (9) Metis y en 1849 el último de los grandes (10) Higia. Tras alcanzar la decena estos mundos fueron rebajados de la categoría de planetas y llamados con la propuesta de Herschel, asteroides.

La zona donde ubicaban forma lo que hoy se conoce como el Cinturón de Asteroides. Otros asteroides han sido descubiertos en otras regiones del espacio y en el año 1868 ya se conocían un centenar de asteroides. En 1923 el número de asteroides sobrepasaba los 1.000, para 1981 los 10.000, en 2000 los 100.000 y en 2010 el número de asteroides registrados ronda los 500.000 en todo el sistema solar.

Con el descubrimiento del planeta Neptuno en 1846, la Ley de Titus-Bode comenzó a perder fuerza entre la comunidad de astrónomos, ya que este planeta no la cumplía. De hecho, actualmente dicha ley se toma por una mera casualidad sin ninguna justificación teórica. Otro aspecto que también cambio fue la idea de un planeta desintegrado por una antigua colisión. La masa total de todo el cinturón no supera el 7% de la masa de nuestra propia Luna, esto es muy poca masa para formar un planeta. De igual forma la naturaleza de los asteroides los ubicaba dentro de tres grupos principales: metálicos, de piedra con silicio o de piedras con carbono, lo que implicaba que no pueden venir de un origen común. Hoy se supone que el gigantesco Júpiter limpió buena parte de la región para dejar suficiente material para formar un planeta, y con su gravedad y efecto de mareas tampoco permitió que se agruparan las pocas partes remanentes en un objeto mayor.

Independiente de estos hechos, (1) Ceres fue hasta 2006 el más grande y masivo de los asteroides conocidos. Su diámetro actual se lo ubica cerca de los 950 km y tiene un periodo de traslación de unos 4,6 años; su órbita es casi circular (excentricidad 0,07 menor que la de Marte), siendo su radio medio al Sol de unos 2,77 UA. Su baja densidad (2 gr/cm3) indica que está compuesto de roca y hielo. Y su superficie de 2,8 millones de km2, es equivalente a un tercio del territorio de los Estados Unidos, un sexto de Rusia o un cuarto de Europa; ello permite visualizar mejor su tamaño.

Con la redefinición de Planeta en 2006; (1) Ceres es clasificado como Planeta Enano, siendo el único dentro de Sistema Solar Interior y dentro del Cinturón de Asteroides. Hoy el asteroide más grande en tamaño es (2) Palas y el más masivo es (4) Vesta. (1) Ceres tiene un tercio de la masa de todo el Cinturón de Asteroides, y junto con (2) Palas, (4) Vesta y (10) Higia contienen el 50% de toda la masa del grupo.

En el pasado, (1) Ceres era considerado como el mayor de una familia de asteroides (un grupo de elementos orbitales similares). Pero estudios avanzados han mostrado que (1) Ceres tiene unas propiedades espectrales diferentes de las de los otros miembros de la familia, y ahora este grupo es denominado como familia Gefion, nombrado con respecto al asteroide (1272) Gefion, siendo (1) Ceres un accidental compañero sin un origen en común.

En 2001, el telescopio espacial Hubble fotografió (1) Ceres. Las imágenes son de baja resolución, pero confirman que es esférico y muestran un punto oscuro en su superficie, que es probablemente un cráter. El cráter fue apodado ‘Piazzi’ en honor a su descubridor.

Ceres, la diosa de la agricultura

El mito romano pone a Ceres como hija de Saturno y Ops, hermana de Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno y Vesta; y madre de Proserpina. (Su equivalente griega es la diosa Deméter, hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus, Poseidón, Hades, Hera y Hestia; madre de Perséfone).

Tras la guerra con los titanes Zeus/Júpiter y sus hermanos se dividieron el mundo, Zeus/Júpiter se quedo como regente de los cielos, Poseidón/Neptuno de las aguas y Hades/Plutón del inframundo. Deméter/Ceres (La madre) rige sobre la tierra y los campos, reemplazando a su madre Rea/Ops (la madre naturaleza) y a su abuela Gea/Gaya/Terra (la tierra misma) en funciones.

Deméter/Ceres enseñó a los hombres el arte de cultivar la tierra, de sembrar, recoger el trigo y elaborar pan, lo que hizo que fuese considerada diosa de la agricultura. El culto a Ceres pasó a estar especialmente relacionado con las clases plebeyas, que dominaban el comercio de grano. En Arcadia, los figalios elaboraron una estatua de madera cuya cabeza era la de una yegua con dragones a modo de crines, a la que se llamaba la Ceres negra. Dado que esta estatua se quemó por accidente, los figalios descuidaron el culto de Ceres y por ello fueron castigados con una terrible sequía que no cesó hasta que, por consejo de un oráculo, se repuso la estatua. Los romanos adoptaron a Ceres en 496 a.C. durante una devastadora hambruna. Y Silicia la tenía como diosa patrona del volcán Etna.

Los mitos dicen que su belleza conquistó al veleidoso Zeus/Júpiter y de esta unión nació Core (la hija). Core fue raptada luego por Hades/Plutón para hacerla su esposa. Deméter/Ceres parte en su búsqueda y abandona los campos, que se vuelven fríos y estériles; es el primer invierno que sufre la humanidad. Y el frío es tal que los hombre mueren de hambre.

En su búsqueda Deméter/Ceres es asediada sexualmente por su segundo hermano, Poseidón/Neptuno. Para escapar del mismo se transforma en yegua, y el otro se vuelve un potro que la monta. Fruto de esa unión animal nacerán Arión (un caballo negro alado, con el don de la palabra y la inmortalidad) y una hija llamada Despoina (cuyo culto fue luego asimilado al de Perséfone) convirtiéndose en un culto misterico.

Finalmente tras mucho viaje y dolor, así como el fin de los hombres por la hambruna, Zeus/Júpiter intervino y Core fue devuelta a su madre; pero debía volver cada año al inframundo ya que había seis probado semillas de la granada. Core fue llamada entonces Perséfone/Proserpina y su mito es la imagen de la semilla que se deposita bajo tierra y que revive en primavera. Cada año se repite este ciclo y Deméter/Ceres llora por la ida de su hija, provocando el otoño y el invierno, y al regreso de su hija tenemos la primavera y el verano.

La diosa Ceres en su muchos viajes terminó llegando a Sicilia y se volvió la patrona del Enna. Según la leyenda, para agradecer el honor rogó a Júpiter que Sicilia fuese ubicada en los cielos y la imagen la tenemos en la constelación Triangulum, debido a que la isla tiene forma triangular. Los habitantes de Sicilia, vecinos del volcán Etna, conmemoraban anualmente la salida de Ceres en sus largos viajes buscando su hija, corriendo ellos por la noche con antorchas encendidas y dando grandes gritos. En su honor se sacrificaban cerdos, siendo este su animal totémico. La única flor que se le estaba consagrada era la amapola, no sólo porque crece entre el trigo, sino también porque Júpiter se la hizo comer para provocarle el sueño y así alguna tregua a su dolor. En sus festividades la guirnaldas de mirto o narciso estaban prohibidas porque fue recogiendo esas flores cuando Proserpina fue raptada por Plutón.

Lo mitos italianos señalan que bajo ella habían doce dioses menores que la ayudaban en la cosecha: Vervactor, que transforma la tierra en barbecho; Reparator, que la prepara; Imporcitor, que la ara en anchos surcos; Insitor, que siembra; Obarator, que ara la superficie; Occator, que la escarifica; Sarritor, que la escarda; Subruncinator, que la clarea; Messor, que cosecha; Conuector, que transporta lo cosechado; Conditor, que lo almacena; y Promitor, que lo distribuye.

A Ceres se la representa habitualmente con el aspecto de una mujer hermosa, de estatura majestuosa y de tez bronceada, con la mirada lánguida y el cabello rubio cayendo en desorden sobre sus hombros. Lleva una corona de espigas de trigo y amapolas, símbolo de la fecundidad. Tiene unos pechos grandes y porta un haz de espigas en la mano derecha y una antorcha encendida en la izquierda. Su túnica le llega hasta los pies, y a menudo lleva un velo echado hacia atrás. A veces le dan un cetro o una hoz. Es esta hoz la que forma su signo astrológico, que recuerda al signo de Venus (signo también de lo femenino), pero que está vinculado más al signo de su padre Saturno (la guadaña).

Ceres en astrología

Como muchos otros, el nombre asignado al cuerpo celeste indica mucho de su aspecto astrológico. Ceres es ante todo madre. Se diferencia de Venus que es la mujer y lo femenino, y de la Luna que son las emociones y los sentimientos. Hasta Ceres, Luna y Venus eran las únicas féminas en los cielos. Ceres está vinculada a los embarazos, las relaciones familiares y los problemas de reproducción. Para algunos Ceres es el mundo corregente de Virgo y es asociada al signo de la virgen ya que refleja a las mujeres independiente, muchas madres solteras; ya que ella es la única diosa que eligió ser madre sin marido. Otros la ponen como corregente de Tauro, signo donde fue descubierta; que es símbolo de la fecundidad y cuyo regente es Venus (lo femenino) y no Mercurio (la comunicación).

Ceres como diosa de la tierra y la agricultura se le vincula también al clima, las cosechas y el medio ambiente. Es promotora de la protección de los recursos naturales y de los suelos; lucha en contra de las malas practicas en el uso de la tierra y la destrucción de la capa cultivable (erosión). El lado negativo de la diosa nos muestra la imposibilidad de avanzar ante rupturas familiares, es una madre castrante, agobia a sus hijos, impone sus ideas por sobre las de los demás; persigue sus fines sin mirar las necesidades de los otros.

Plutinos, demonios en la primera puerta

En marzo de 1781 el astrónomo Sir William Herschel anunció el descubrimiento de Urano, ampliando las fronteras conocidas del Sistema Solar por primera vez en la historia moderna. Urano es también el primer planeta descubierto por medio de un telescopio. Tras el descubrimiento de Urano, se observó que las órbitas de Urano, Saturno y Júpiter no se comportaban tal como predecían las leyes de Kepler y de Newton. John Couch Adams y Urbain Le Verrier, de forma independiente, calcularon la posición de un nuevo e hipotético planeta, Neptuno, que finalmente fue encontrado por Johann Gottfried Galle en septiembre de 1846. Al igual que ocurrió con la órbita de Urano, sobre Neptuno se observaron ciertas perturbaciones de su órbita y la existencia del Planeta X (por la ‘x’ de incógnita) había sido predicha por Percival Lowell y William Pickering. Finalmente en febrero de 1930 el astrónomo Clyde William Tombaugh descubrió el que fue hasta 2006 el noveno planeta del sistema solar, Plutón. Para su descubrimiento utilizó un microscopio de parpadeo, con el cual comparó fotografías de una región del cielo que habían sido tomadas con varios días de diferencia.

Plutón fue hasta inicios del siglo XXI una incógnita y extrañeza respecto al resto de los planetas conocidos (cuerpos rocosos o gigantes gaseosos). Plutón era muy pequeño (dos tercios el tamaño de nuestra propia Luna); un mundo cuya densidad señalaba que era una combinación de hielo y roca; tenía una órbita inclinada (17°) con respecto al plano donde viaja el resto de los planetas, durante veinte años estaba más cerca del Sol que el propio Neptuno; su órbita era muy excéntrica (0,24) si se la compara con el resto que es casi circular. El tamaño de Plutón no lo pone como la causa real de las perturbaciones en la órbita de Neptuno. Plutón era muy pequeño para generar algún efecto apreciable en el gigante gaseoso; los problemas con Neptuno se debían realmente a no tener suficiente mediciones del último planeta gaseoso.

Para los años 60 se predijo la existencia de una zona de escombros similar al cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter), pero este ubicado fuera de la órbita de Neptuno y no de roca, sino de hielo, explicado el origen de muchos de los cometas. El cinturón de Kuiper recibe su nombre en honor a Gerard Kuiper, que predijo su existencia en los años 1960, unos treinta años antes de las primeras observaciones de estos cuerpos. Para 1992 se descubren los primeros cuerpos tras Neptuno, después de Plutón. 1992 QB1 fue el primero de una gran lista de cuerpos, inicialmente con tamaños entre 100 y 500 km de diámetro; hubo que esperar al 2000 con Varuna (785 km), 2001 con Ixión (730 km), 2002 con Quaoar (890 km); 2003 con Sedna (1700 km), Haumea (1150 km), Eris (2340 km) y Makemake (1420 km), 2004 con Orco (900 km) y Salacia (930 km); para que Plutón finalmente se encontrara con su verdadera familia. Todos estos grandes mundos son de hielo y roca, están inclinados y tienen gran excentricidad y se les conoce con el nombre de Plutoides, planetas enanos similares a Plutón ubicados tras Neptuno.

Plutón tiene entre sus peculiaridades una relación de resonancia con Neptuno, por cada dos vueltas de Plutón, Neptuno a dado tres vueltas. A medida que se descubrían cuerpos en el cinturón de Kuiper se encontraba que uno de cada cuatro tenía relación de resonancia similar a la Plutón. A todos estos cuerpos se les llamó por el genérico de Plutinos. El nombre se refiere sólo a la resonancia orbital y no implica otras características físicas, sino que se inventó para describir los cuerpos más pequeños que Plutón (de ahí el diminutivo) con órbitas similares. La clase incluye el propio Plutón y sus lunas.

La teoría supone que al Neptuno emigrar al exterior del sistema solar expulsó y dispersó los restos que existían en ese exterior; durante este proceso, algunos de ellos fueron capturados en órbitas resonantes; siendo la resonancia 3:2 la más fuerte y más estable entre todas las resonancias y es la razón principal por la que contiene el mayor número de cuerpos.

Aunque la mayoría de plutinos tienen bajas inclinaciones orbitales, un número sustancial de ellos siguen órbitas similares a la de Plutón, con inclinaciones en el rango de 10° a 25 ° y excentricidades de entre 0,20 a 0,25; resultando que el perihelio de muchos entra en el interior de la órbita de Neptuno y afelio cerca del borde externo del cinturón de Kuiper, donde los objetos (Twotinos) tienen resonancia más inestable con Neptuno (2:1).

Entre los más grandes Plutinos tenemos a Plutón, señor del todo el grupo y dentro del propio cinturón de Kuiper. Le siguen Orco e Ixión. Por tradición se sugirió que los miembros de este grupo recibieran nombres de deidades infernales; pero por otro Huya recibió el nombre de una deidad atmosférica de los pueblos guajiros; aquí no valió lo que hicieron con Haumea, en versión opuesta. Por su parte Radamanto es un cuerpo pequeño que en su momento fue clasificado como un plutino, y por ello su nombre como uno de los jueces del infierno; pero mediciones más precisas finalmente lo descartaron del grupo. El número de plutinos actualmente ronda más del centenar; entre ellos seis cuerpos más a los citados superan los 400 km de diámetro y los hace candidatos probables a engrosar la lista de planetas enanos. Aún sin nombre, estos cuerpos esperan su turno al bate para que los astrólogos digan su influencia sobre los mortales en esta tierra.

Gráfica del tamaño (Diámetro) de los Plutinos mayores contra su distancia media al Sol y su ángulo de inclinación contra la eclíptica

Gráfica del Perihelio y Afelio de los Plutinos comparados con otros TNO (Objetos Trans Neptuno)

Cuadro 1° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Diámetro (km) Perihelio (UA) Afelio (UA) Periodo (Años) Fecha de Descub.
Plutón 2360 29,7 49,2 248 18 feb 1930
Radamanto 210 32,8 44,9 242 17 abr 1999
Huya 510 28,5 50,0 246 10 mar 2000
Ixión 730 29,8 49,2 248 22 may 2001
2001 QF298 420 35,3 43,7 248 19 ago 2001
2002 XV93 440 34,6 44,3 248 10 dic 2002
2003 AZ84 800 32,5 46,5 248 13 ene 2003
2003 UZ413 610 30,7 48,2 248 21 oct 2003
2003 VS2 670 36,4 42,9 250 14 nov 2003
Orco 800 30,4 48,0 245 17 feb 2004
2007 JH43 505 38,1 40,6 247 10 may 2007

Cuadro 2° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Nodo Ascendente [*] Posición del Perihelio [*] Excentric. de la órbita Inclinación de la órbita Fecha del Perihelio
Plutón 110° 223° 0,25 17,1 08 may 1989
Radamanto 10° 89° 0,16 12,8 25 ago 1948
Huya 169° 237° 0,27 15,5 20 feb 2015
Ixión 71° 11° 0,25 19,7 11 oct 2070
2001 QF298 164° 206° 0,11 22,3 11 feb 1910
2002 XV93 19° 211° 0,12 13,3 11 mar 2069
2003 AZ84 252° 267° 0,18 13,5 03 ago 2107
2003 UZ413 136° 283° 0,22 12,0 10 jun 1942
2003 VS2 303° 56° 0,08 14,8 23 jul 2004
Orco 268° 342° 0,23 20,6 24 mar 1897
2007 JH43 65° 64° 0,03 18,2 30 mar 1891

[*] Ambos ángulos referidos con el Sol como centro de referencia. Con respecto a la Tierra pueden presentarse variaciones de unos ±5° según la posición de la Tierra para el momento de ocurrencia del evento. Los ángulos se mide respecto al punto de Aries .

Desde el punto de vista astrológico los planetas visibles estuvieron vinculados a cualidades humanas tangibles. Júpiter representaba en orden y la justicia; Saturno con su paso más lento era la mente consciente, representado como un anciano, se le vinculaba a la experiencia y el juicio que da la edad por encima de las emociones, que eran más propia de los mundos más cercanos (Mercurio, Venus, Marte, Luna y Sol).

Cuando aparecieron Urano, Neptuno y Plutón, fuera de la vista ordinaria, sus influencias se vincularon a aspectos del alma; de la imaginación, de la creación artística, de las creencias en el más allá; lo que no podía ser explicado por la mente consciente, era influenciado por esos mundos; que por su lento andar no afectaban al individuo, sino a las sociedades.

Tras encontrar a su verdadera familia, Plutón se renueva, no solo astronómicamente, sino astrológicamente. En principio Plutón, no sólo por el nombre, sino por los hechos presentes al ser descubierto, se le vinculó con la renovación y el cambio; y para ello se produce la destrucción de lo viejo para el nacimiento de lo nuevo. Así mientras los mundos de roca nos atan a las emociones, los gigantes gaseosos a la mente; Júpiter y Saturno a la mente consciente; mientras que Urano y Neptuno al inconsciente. Los cuerpos tras Neptuno se vinculan al alma y al espíritu.

Los pequeños mundos entre y más allá de los gigantes gaseosos señalan a la dualidad; los Centauros tratan de unir los distintos aspectos de la mente (consciente e inconsciente), los Twotinos ubicados en el extremo exterior del cinturón de Kuiper (resonancia 1:2) nos muestran que existen aspectos no se pueden nunca dar juntos.

Entre ellos los Plutinos son convierten en ese el primer muro de contención que hay que vencer antes de ir a la liberación del espíritu; son los que empiezan a separar la mente del alma misma. Por ello son la barrera primera, son los jueces que nos juzgan; ellos son como los dioses del libro de los muertos egipcio; pesan las acciones en vida y juzgan el alma del difunto. A continuación se expone la influencia de esos mundos más brillantes entre los Plutinos, que son los guardias de la primera puerta para el avance del alma en su crecimiento.

Cuadro 3° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Influencia principal
Plutón Nos centra en lo que es importante, para avanzar se deben tener metas claras, nos obliga a cambiar, aunque sigamos atados a lo conocido y ante la incertidumbre por el futuro, nos da el impulso que hace falta para avanzar o terminar de caer finalmente para luego podernos levantar.
Radamanto Busca la verdad escondida tras los actos observados. Enredos e intrigas rodean las verdades que quieren salir; falta saber si estamos preparados para descubrirlas y aceptarlas.
Huya Huya no es un demonio como sus hermanos, sino un ángel que ha descendido al submundo y nos muestra los ciclos que repetimos en la vida una y otra vez, sin romper el circulo vicioso que nos ata desde siempre.
Ixión Es el karma, nos que muestra los pecados que arrastramos y que nos limitan. La transformación que requerimos parte de entender quien somos realmente y aceptarnos como tal, con nuestros defectos y virtudes.
2001 QF298 Nuestra realidad se voltea, lo que creímos cierto y estable ya no existe. Esta nueva realidad exige que uno la acepte con todas las responsabilidades que conlleva; pero sin perder el quien somos realmente.
2002 XV93 Los errores del pasado regresan para cobrar su cuota; ello puede poner nuestro mundo de cabeza, la falta de decisión en atacar el viejo problema puede provocar que el mismo crezca sin medida.
2003 AZ84 Todo lo que has deseado parece llegar a cumplirse, pero pronto un incidente fortuito te hará evaluar todo lo que creías era la felicidad, y no estarás seguro de si es el camino escogido es la decisión correcta tanto anhelada.
2003 UZ413 Has cometido un error y este a cambiado tu vida de golpe; quieres por todos los medios volver atrás y hacer que nunca ocurrió; pero para avanzar debes reconocer el pecado y pagar las consecuencias que ha provocado.
2003 VS2 Para salvar algo hay que unir fuerzas con los amigos y los rivales; si no se logra la unión es posible que todos pierdan aquello por lo que todos luchan y se han peleado.
Orco Nos muestra las cosas externas que afectan nuestro avance de conciencia. Algo no quiere cambiar, pese a todos los intentos, finalmente la perseverancia permite abrir una puerta que no se esperaba y por ella avanzar.
2007 JH43 Para avanzar debemos retroceder a los inicios del camino; a la infancia y la juventud. Para entender el problema presente no hay nada mejor que buscar el origen y descubrir lo que aún nos ata inconscientemente al pasado.