Faetón, el mundo destrozado por Júpiter

La ley de Titius-Bode, incluso pudiendo ser solo una curiosidad matemática, tuvo una gran importancia en el desarrollo de la Astronomía de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Así en 1766 Johann Daniel Titius y posteriormente en 1772 el director del Observatorio de Berlín, Johann Elert Bode encontraron una regla simple matemática que daba de forma muy exacta la distancia de los planetas respecto al sol en Unidades Astronómicas; aunque algunos dicen que el primero en proponerla fue Christian Wolff en 1724.

La hoy conocida como ley de Titius-Bode señala que la distancia ‘a’ obedece a la relación: a=[(n+4)/10]; con n igual al doble del número anterior, empezando en 0 para Mercurio, 3 para Venus, 6 para la Tierra y así sucesivamente.

Planeta Posición respecto al sol n Distancia calculada Distancia oficial
Mercurio 1 0 0,4 0,39
Venus 2 3 0,7 0,72
Tierra 3 6 1,0 1,00
Marte 4 12 1,6 1,52
Ceres (1801) 5 24 2,8 2,77
Júpiter 6 48 5,2 5,20
Saturno 7 96 10,0 9,54
Urano (1781) 8 192 19,6 19,20
Neptuno (1846) 9 30,60
Plutón (1930) 10 384 38,8 39,44

Cuando originalmente se publicó, la ley era satisfecha por todos los planetas conocidos, desde Mercurio hasta Saturno, con un hueco entre el cuarto y quinto planeta; este hecho se consideró interesante, pero de ninguna importancia hasta el descubrimiento de Urano en 1781, que estaba a 19,18 UA, y qué encajó pulcramente en la serie y no hizo más que confirmar la ley publicada solo tres años antes; lo que llevó a pensar que faltaba un planeta, en el quinto lugar a 2,8 UA. Basado en su nueva credibilidad, Bode inició la búsqueda del quinto planeta.

En el congreso astronómico que tuvo lugar en Gotha, Alemania, en 1796, el francés Joseph Lalande recomendó su búsqueda. Entre cinco astrónomos se repartieron el zodiaco en la búsqueda del quinto planeta y finalmente el 1 de enero de 1801, en el Observatorio de Palermo el monje Giuseppe Piazzi, que no pertenecía a la comisión de búsqueda, descubrió Ceres, el primero de los asteroides. Carl Friedrich Gauss, el gran matemático, cálculo de la órbita de Ceres con los pocos datos de la órbita conseguidos por Piazzi. Calculada su órbita, resultó se un cuerpo que orbitaba entre Marte y Júpiter; es decir, el cuerpo que faltaba según la ley de Titius-Bode.

Sin embargo, en 1802 el astrónomo Heinrich Wilhelm Matthäus Olbers descubrió y nombró a otro objeto en la misma órbita general que Ceres, se trataba del asteroide Palas. Olbers propuso que estos nuevos descubrimientos fueron los fragmentos de un planeta alterado que anteriormente había girado en torno al sol. También predijo que más de estas piezas se encontrarían. El descubrimiento del asteroide Juno (1804) por Karl Ludwig Harding y Vesta (1807) por Olbers lo que reforzó la hipótesis de un planeta originario destrozado.

Así durante el siglo XIX, a medida que los asteroides eran descubiertos, estos nuevos objetos celestes eran considerados planetas. Júpiter paso a ser el sexto planeta tras el descubrimiento de Ceres. Entre 1845 y 1851, once asteroides adicionales fueron descubiertos y Júpiter se había convertido en el planeta número veinte. En este punto, los astrónomos empezaron a clasificar los nuevos cuerpo como asteroides (similares a estrellas). Después de la reclasificación de los asteroides en su propio grupo, Júpiter volvió a ser el quinto planeta una vez más. Con la nueva definición del término planeta en 2006, Ceres ya no es un asteroide, sino que entra en el conjunto de planetas enanos, siendo el único en esta categoría dentro del sistema solar interior.

El descubrimiento de los distintos asteroides del cinturón principal hizo que los científicos buscaran explicaciones lógicas para su origen y tratar de mantener la ley de Titius-Bode no como una curiosidad matemática, sino como algo cierto entre los cuerpos celestes; pero el descubrimiento de Neptuno en 1846, fuera de las predicciones de la Ley ya ponían en duda la veracidad de la misma. Pero la ley de Titius-Bode aún persistía en la mente de los científicos; el descubrimiento de Plutón en 1930 parecía corresponder con la posición que debería tener Neptuno, así la explicación era que Neptuno era un cuerpo extraño al sistema solar. Hoy nadie considera la ley de Titius-Bode salvo como algo más que un recurso mnemotécnico y no como un cálculo astronómico exacto; aunque se han hecho modificaciones a la misma, estas buscando relaciones logarítmicas entre los planetas, y en los gigantes gaseosos en sus grandes lunas encontrándose buenas correspondencias; pero ello bien lejos de la ley original.

Pero fuera de esta discusión sobre la veracidad o no de la ley de Titius-Bode, había que dar una explicación al origen del cinturón principal de asteroides; la propuesta inicial fue la existencia de un planeta entre Marte y Júpiter que existía en donde hoy se ubica el cinturón de asteroides, ello se conoció como la ‘Teoría de la Interrupción‘. Esta teoría afirma que hubo una vez un planeta importante dentro del sistema solar que circulaba en la brecha actual entre Marte y Júpiter, que fue destruido cuando se desvió demasiado cerca de Júpiter y fue destrozado por la poderosa gravedad del gigante de gas, otros proponen que este cuerpo fue golpeado por otro gran cuerpo celeste. En el siglo XX, el investigador sobre meteoritos ruso, Yevgeny Leonidovich Krinov, que participaba en la investigación del suceso de Tunguska, sugirió que el planeta que explotó en la teoría de Olbers debía ser nombrado Faetón (Phaeton, Phaethon) en referencia al hijo del dios del sol de la mitología griega, que trató de conducir el carro solar de su padre un día con resultados desastrosos y que fue finalmente destruido por Zeus (Júpiter).

Planeta Faetón

Hoy, la hipótesis Faetón se ha sustituido por el ‘Modelo de acreción‘. La mayoría de los astrónomos creen que los asteroides en el cinturón principal son los restos del disco protoplanetario, y que en esta región la agrupación de remanentes protoplanetarios para formar uno o más planetas fue impedido por la gran perturbación gravitatoria inducida por Júpiter durante el período de formación del sistema solar. Pero la hipótesis del mundo Faestón sigue siendo defendida por algunos no científicos. Un defensor notable es Zecharia Sitchin, quien ha propuesto, basado en su lectura de la antigua mitología Sumeria, que el planeta conocido por los sumerios como Tiamat fue destruido por un planeta errante llamado Nibiru y resultado de ese choque nacieron la Tierra, la Luna y el cinturón de asteroides; pero esta obra es ampliamente considerada como pseudociencia. Otras propuestas son en 1988, Donald W. Patten que escribió un libro titulado ‘El catastrofismo y el Antiguo Testamento‘ aquí un pequeño planeta que llamo Astra se acercó a Marte y, al llegar al límite de Roche, se rompió al igual que el cometa Shoemaker-Levy 9 hizo cuando se acercó a Júpiter en 1994, pero esta propuesta está también dentro de la pseudociencia ya que el tamaño de Marte hace que su límite de Roche se encuentre casi a un radio del planeta.

La idea de la existencia de un quinto planeta no ha sido del todo abandonada por la ciencia; tras el descubrimiento de los primeros planetas extras solares se observó que la mayoría eran cuerpos gaseosos similares a Júpiter, pero, a diferencia de nuestro gigante gaseoso, estos mundos giran muy cerca de la estrella, fueron llamados Júpiter calientes, y están a distancias incluso menores que nuestro Mercurio del Sol, donde no era posible que esos mundos se formaran, y se postulo que tras la formación de estos gigantes gaseosos, los mismos iban perdiendo momentum angular al chocar con los distintos cuerpos del disco protoplanetario original de sus sistemas solares. El frenado hacía que los planetas entraran en orbita espiral hasta alcanzar órbitas muy cercanas a sus respectivos soles. En 2002 los científicos John Chambers y Jack Lissauer plantearon la propuesta del Planeta V; un cuerpo que debió haber existido entre Marte y Júpiter, y al igual que los planetas extrasolares, desarrollo una orbita excéntrica e inestable producto de las colisiones con los restos del disco protoplanetario, el resultado es que hace unos cuatro mil millones de años este cuerpo terminó entrando dentro del sistema solar interior hasta terminar cayendo dentro del Sol; hechos que ocurrieron justo con el periodo de bombardeo pesado tardío; aunque este mundo no tuvo nada que ver con la formación del cinturón de asteroides; su existencia apunta a resolver situaciones como la existencia del Helio-3 en la superficie solar; el Helio-3 es un isótopo raro en las estrellas, pero común en los gigantes gaseosos; y otros problemas similares.

Faetón en los mitos

Faetón (Phaeton o Phaethon, que traduce brillante) forma parte de una genealogía distinta a la rama de los dioses olimpicos (hijos o familiares de Zeus). Sus padres eran el titán Helios (el dios sol, hermano de Semele, la diosa de la Luna y Eos, la diosa de la Aurora) y la oceanide Climena/Merope (nombre que traduce Fama/La que gira el rostro, y con este segundo nombre se relaciona con otra ninfa Clitia (Gloria), que al perder el amor del sol, aquí Apolo, se volvió un girasol, cuya flor lo sigue en el cielo; pero hay que tener cuidado de no confundir con otra ninfa de igual nombre Climena/Asia, esposa del titán Japeto y madre del Prometeo, Epimeteo, Atlas y Menecio, quien aquí se refiere a la oceánida que habitaba en Anatolia y que dio nombre a todo el continente al oriente de Grecia). Los abuelos por parte paterna de Faetón fueron Hiperión (fuego astral, el dios sol en la época de los titanes), el titan que gobernaba oriente y Tea (Theia, la diosa de la vista —oráculo, astrología—).

faeton

Así Faetón era en principio hermano de las ninfas Heliades; aunque otras versiones le ponen como madre a la ninfa Rodas (Rhode, también llamada Halia = sal marina), siendo por esta rama hermano de los Heliadae (genios marinos que sacaron a los Telequines, daimones marinos, de su isla y se dieron a su madre, isla que paso a llevar su nombre y donde la ninfa instauró el culto a su amante celeste, resultando en la construcción del Coloso de Rodas). Su padre Helios tiene entre sus otros nombres el de Febo (Phoebus = resplandeciente), mismo epíteto dado al dios Apolo, por ello ambos dioses (Helios y Apolo) se confunden muchas veces como padres de Faetón. Otras medio hermanas famosas de Faetón fueron la bruja Circe que transformó a los hombres de Odiseo/Ulises en cerdos y Pasifae la reina cretence esposa de Minos y madre del Minotauro; estas son algunas de hijas que el dios Helios tuvo con otra ninfa llamada Perces.

Helios

Fuera de estas discrepacias y otros parentescos en su ascendencia el mito de este joven titán se refiere a pedir a su padre manejar el carro del sol, con consecuencias funestas para todos. Según las historias Epafo (hijo de Zeus e Io) reinaba en Egipto, donde su madre había huido de la furia de Hera, y tenía gran amistad con Faetón, pero aunque eran amigos, las disputas por su ascendencias se presentaban entre ambos; tuvo la mala fortuna Epafo que llegó a reprocharle a Faetón de que era hijo de padre desconocido; ya que su madre ya lo cargaba cuando desposo con Merope (aquí un rey de Etiopía), él cual que había adoptado a Faetón.

Hiperion

Ante esta ofensa Faetón fue donde su madre y pidió que le revelara el verdadero nombre de su padre, así como consejo para perpetrar una venganza o hallar algún modo de recuperar el honor perdido. Climena reveló a su hijo que su padre era el increíble dios del sol, y le aconsejó a su hijo que solicitara el permiso de su verdadero padre para conducir su carro aunque sólo fuera por un día para así demostrar a todo el mundo la verdad de su nacimiento. Faetón acudió a Helio para comprobar si era verdad, el dios al saber lo ocurrido reconoció su paternidad y juro por la diosa de laguna Estigia (lo que convertía el juramento en irrevocable) que ayudaría a su hijo a cobrar la afrenta; fue cuando su hijo, siguiendo el consejo de su madre, pidió a su padre en manejar el carro del sol por un día. Imposibilitado de no poder romper el juramente Helios tuvo que ceder ante los ruegos de su hijo, consciente de los peligros que implica conducir el carro solar y se dispuso a preparar el carro para el siguiente amanecer.

Coloso de Rodas

Faetón había montado ya en el carro, pero antes de que emprendiera el vuelo, Helios le aconsejó que no subiera demasiado al cielo, pero que tampoco estuviera muy cerca de la tierra, pues ambas cosas resultarían muy peligrosas. Pero la juventud de Faetón fue pronto notada por los briosos corceles, y el joven fue incapaz de mantener el control de las riendas y de los caballos. El carro dejó su curso acostumbrado, y primero se apartó y atravesó el cielo, prendiéndole fuego, las marcas de ese incendio celeste aún son visibles en lo que hoy se llama la vía láctea, y después el carro trajo los rayos abrasadores a muchas partes de la tierra habitada y quemado la tierra misma, así surgió el desierto del Sahara, y sus gentes se volvieron de tez oscura; secó entonces los ríos, y Poseidón surgió de las aguas con su tridente a tratar de detenerlo, pero no pudo con el intenso calor y se vio obligado a bajar a las profundidades del mar que ya empezaba a evaporar. La tierra (Gaia) gimió de desesperación y pidió a Zeus que detuviera tal tormento. Zeus, enojado por lo que había sucedido, hirió Faetón con un rayo y envió a su hijo Apolo a que llevara al carro del sol a su curso acostumbrado.

faeton_1

Faetón, que cayó a la tierra en un torbellino hasta golpear contra la desembocadura del río Erídano, llamado en esas tierras con el nombre de Pados (el actual río Po, al norte de Italia). El sitio donde cayó su cuerpo calcinado oscureció las aguas dando origen al betún del río, aguas que hasta hoy día se ven afectadas hasta el punto de agotamiento por el olor nauseabundo que dejó el cuerpo humeante de Faetón.

El rey Cicno de los Ligures (en el norte de Italia) fue hasta el lugar para tratar de ayudar a su amigo y rescatar el cuerpo; pero la pena de su muerte pudo más que sus fuerzas, apenas logró llegar a la orilla, sus llantos envolvieron el lugar, y los dioses lo transformaron en cisne, que desde entonces odia el fuego y el calor, por ello los cisnes migran al norte escapando del sol ardiente del verano.

faeton_2

Sus hermanas, las Helíadas, finalmente llegaron y recogieron su cuerpo, le rindieron honores fúnebres y lo enterraron. Sumidas en la tristeza sus lágrimas constituyeron el ámbar que se encuentra aún en ese río y después, fueron metamorfoseadas en álamos. Por su parte Helios perdió no solo a su hijo, sino el carro solar, que pasó por orden de Zeus a su hijo Apolo, que desde entonces es el dios que conduce el carro solar. La moraleja de esta leyenda es que los padres deben aprender a no ser excesivamente permisivos con los caprichos de sus hijos, porque, como en este caso, podrían procurarle la muerte.

Apolo y las musas; la Aurora abre el día

El planeta Vulcano, un fantasmal mundo entre el Sol y Mercurio

En 1840, François Arago, director del Observatorio de París, sugirió al matemático francés Urbain Le Verrier que trabajaran en el tema del movimiento orbital del planeta Mercurio alrededor del Sol. El objetivo de este estudio fue construir un modelo basado en las leyes del movimiento y la gravitación de Sir Isaac Newton. En 1843, Le Verrier publicó su teoría provisional sobre el tema, que se probó durante un tránsito de Mercurio a través de la cara del Sol en 1843. Al final resultó que, las predicciones de la teoría de Le Verrier no lograron igualar las observaciones.

Le Verrier renovó su trabajo y, en 1859, publicó un estudio más exhaustivo del movimiento de Mercurio. Esto se basó en una serie de observaciones meridianas del planeta, así como catorce tránsitos. El rigor de este estudio significaba que cualquier diferencia entre la observación y los calculos serían causados por algún factor desconocido. De hecho, todavía quedaba alguna discrepancia. Durante la órbita de Mercurio, su perihelio avanza una pequeña cantidad cada órbita, técnicamente el fenómeno fue llamado precesión del perihelio. El fenómeno era algo predicho por la mecánica clásica, pero el valor observado difería de el valor predicho por la pequeña cantidad de 43 segundos de arco cada siglo.

Le Verrier postula que el exceso de precesión podría explicarse por la presencia de un pequeño planeta dentro de la órbita de Mercurio, y propuso el nombre de Vulcano para este objeto. En la mitología romana, Vulcano era el dios del fuego, la herrería y los volcanes, por lo que era un nombre adecuado para un planeta tan cerca del sol. Reciente éxito de Le Verrier en el descubrimiento del planeta Neptuno utilizando las mismas técnicas prestó veracidad de su afirmación, y los astrónomos de todo el mundo trataron de observar al nuevo planeta, pero nunca se encontró nada.

Vulcano _planeta hipotetico

En diciembre de 1859, Le Verrier recibió una carta de un médico francés y astrónomo aficionado llamado Edmond Modeste Lescarbault, quien afirmó haber visto un tránsito del planeta hipotético que a principios de año. Le Verrier tomó el tren hasta el pueblo de Orgères-en-Beauce, a unos 70 kilómetros al suroeste de París, donde Lescarbault había construido un pequeño observatorio. Le Verrier llegó sin previo aviso y procedió a interrogar al hombre.

Lescarbault describe en detalle cómo, el 26 de marzo de 1859, se dio cuenta de un pequeño punto negro en la cara del Sol, que estaba estudiando con sus modestos 3,75 pulgadas (95 mm) refractores. Pensando que era una mancha solar, Lescarbault no estaba sorprendido primero, pero después de algún tiempo había pasado se dio cuenta de que se estaba moviendo. Habiendo observado el tránsito de Mercurio en 1845, supuso que lo que estaba observando era otro tránsito, este un cuerpo que no había sido descubierto. Tomó algunas medidas precipitadas de su posición y la dirección del movimiento, y el uso de un reloj viejo y un péndulo con el que tomó el pulso a sus pacientes, se estima que la duración del tránsito en 1 hora, 17 minutos y 9 segundos.

Le Verrier pensó que estaba convencido de que Lescarbault había visto el tránsito de un planeta desconocido. El 2 de enero 1860 se anunció el descubrimiento de Vulcano a una reunión de la Academia de Ciencias de París. Lescarbault, por su parte, fue galardonado con la Legión de Honor y el invitado a comparecer ante numerosas sociedades científicas. Sin embargo, no todo el mundo acepta la veracidad de ‘descubrimiento’ de Lescarbault. Un eminente astrónomo francés, Emmanuel Liais, que trabajaba para el gobierno de Brasil en Río de Janeiro en 1859, afirmó que había estudiando la superficie del Sol con un telescopio el doble de potente que Lescarbault en el momento en que Lescarbault dijo que observó a su misterioso tránsito. Liais, por lo tanto, estaba en condiciones de negar, de la manera más positiva, el paso de un planeta sobre el sol en el momento indicado.

Basado en ‘tránsito’ de Lescarbault, la órbita de Le Verrier calculada para Vulcano señalaba que debía girar alrededor del Sol en una órbita casi circular, a una distancia de 21 millones de kilómetros (0,14 unidades astronómicas). El período de la revolución fue de 19 días y 17 horas, y la órbita se inclinaba a la eclíptica de 12 grados y 10 minutos (un increíble grado de precisión). Así visto desde la Tierra, la más grande elongación de Vulcano respecto al Sol era de 8 grados.

Numerosos informes —no todos ellos fiables— comenzaron a llegar a Le Verrier de otros astrónomos aficionados que afirmaron haber visto tránsitos inexplicables. Algunos de estos informes hace referencia a las observaciones hechas muchos años antes, y muchos no pudieron ser fechados correctamente. Sin embargo, Le Verrier continuó jugando con los parámetros orbitales de Vulcano con cada nuevo avistamiento reportado que llegaba. Con frecuencia anunciando fechas para futuros tránsitos de Vulcano, pero estos no se materializaban. Así desde mucho antes de la propuesta de Vulcano, a inicios del siglo XIX, hasta casi finalizar el siglo se reportaron múltiples observaciones del objeto, pero ninguna definitiva.

En 1877 Le Verrier murió convencido de haber descubierto otro planeta. Con la pérdida de su principal defensor; sin embargo, la búsqueda de Vulcano amainó. Después de muchos años de búsqueda, los astrónomos dudaban seriamente la existencia del planeta. En 1915 la teoría de la Relatividad de Albert Einstein da un enfoque totalmente diferente para entender la gravedad de una forma distinta a la mecánica clásica, resolviendo el problema. Las ecuaciones de la relatividad predicen exactamente la cantidad observada de avance del perihelio de Mercurio sin recurrir a la existencia de un hipotético Vulcano. La nueva teoría modifica las órbitas predichas no sólo de Mercurio, sino de todos los planetas, pero la magnitud de las diferencias con respecto a la teoría de Newton disminuyen rápidamente a medida que uno se aleja del sol. Además, la órbita bastante excéntrica de Mercurio hace que sea mucho más fácil de detectar el desplazamiento del perihelio que en el caso de las órbitas casi circulares como la de Venus y de la Tierra.

Cuando en 1915, cuando Albert Einstein explicó satisfactoriamente la aparente anomalía en la órbita de Mercurio, la mayoría de los astrónomos abandonaron la búsqueda de Vulcano. Unos pocos, sin embargo, siguieron convencidos de que no todas las supuestas observaciones de Vulcano eran infundadas. Entre ellos fue Henry C. Courten, del Dowling College, New York. estudiaron las placas fotográficas del 1970 eclipse solar, él y sus colaboradores detectaron varios objetos que parecían estar en órbitas cercanas al sol. A pesar de lo que representaban los objetos, Courten sintió que al menos siete de los objetos eran reales. La aparición de algunos de estos objetos se confirmó por otro observador en Carolina del Norte, mientras que un tercero observador en Virginia vio a uno de ellos. Courten cree que existe un planetoide intra-Mercurial de entre 130 y 800 kilómetros de diámetro en órbita alrededor del Sol a una distancia de alrededor de 0,1 UA. Otras imágenes en sus placas de eclipse lo llevaron a postular la existencia de un cinturón de asteroides entre Mercurio y el Sol.

Pero al igual que con Vulcano, ninguna de estas afirmaciones nunca se ha probado después de cuarenta años de observación. Se ha conjeturado, sin embargo, que algunos de estos objetos dentro de la órbita de Mercurio pueden existir, tratándose de cometas o pequeños asteroides desconocidos. Hoy en día, continúa la búsqueda de estos denominados asteroides Vulcanoides, que se cree que existen en la región en la que Vulcano alguna vez fue buscado. Ninguno de ellos ha sido encontrado todavía y búsquedas han descartado asteroides mayores de 6 km.

Sr Spock _ vulcano

Hoy el planeta Vulcano sólo existe en la imaginación, su nombre se usa dentro el universo de Stak Trek para el mundo de la raza de donde la lógica es más importante que las emociones, y su mayor exponente es el celebre Sr. Spock. Este mundo no se encuentra en el sistema solar, sino en 40 Eridani (también conocida como Omicron Eridani, o con el nombre árabe de Keid = Concha), un triple sistema estelar a menos de 16,5 años luz de distancia de la Tierra. Otras obras que hacen referencia al Vulcano dentro del sistema solar son: Taller de Vulcano (Astounding Stories , junio de 1932), cuento de Harl Vincent sobre una colonia penal que se encuentra en Vulcano.  En el Centro de Gravedad ( Astounding Stories , junio de 1936), tenemos otro cuento, este por Ross Rocklynne donde narra como dos personas se encuentran atrapados dentro de un Vulcano hueco. Las Crónicas de Sten (ocho libros entre 1982 a 1993) de Allan Cole y Chris Bunch; aquí Vulcano es un planeta artificial; originalmente una estación espacial industrial que crece mediante la adición de nuevas instalaciones de producción y por lo tanto se acerca a proporciones similares a un planeta; y que muestra una critica política vista en los ojos de los obreros que trabajan en la estación. También la serie de ciencia ficción Dr. Who en el capitulo ‘El poder de los Daleks‘ (1966), hace referencia a una colonia terrestre en el siglo XXI,  pero no si está claro si este mundo Vulcano en un sistema solar cercano o dentro del propio en el Sistema Solar.

Vulcano/Hefesto, el dios de la forja

En la antigua religión romana Vulcano es el dios del fuego y la forja, pero también es el patrón de los oficios relacionados con hornos (cocineros, panaderos, pasteleros) como se atestigua en las obras antiguas que ponen al dios como cocinero en la boda de Eros y Psique. Como el herrero divino, forjador de los rayos de Júpiter se le representa a menudo con un martillo de un herrero (que es su avatar), pero también se incluyen el yunque y un par de pinzas, así como el avatar de Venus es el espejo y los de Marte son el escudo y la lanza. Su equivalente griego es el dios Hefesto y entre los etruscos se le identifica con el dios Sethlans.

Hefesto_Vulcano

Gérard Capdeville (1964-) sugiere que el origen Vulcano como dios romano del fuego se remonta al dios cretense Velchanos, ello principalmente bajo la sugerencia de la similitud de sus nombres. Entre los cretenses Velchanos es un joven dios maestro del fuego y compañero de la Gran Diosa (ambos llegados del cercano oriente). La concepción prehelénica de Velchanos lo pone como un joven sentado frente a un árbol (el dios y la diosa madre que se representaba con el árbol sagrado), ello denota que se trata de un dios de la vegetación y la primavera; el árbol es el símbolo de la unión del Cielo y la Tierra y de su poder generador. En Creta Velchanos era el dios de las prácticas de iniciación de los jóvenes, y se le vincula al culto al toro (las imágenes de jóvenes brincando sobre los toros). Esta vinculación al toro recuerda a Zeus que transformado en toro trajo a la princesa fenicia Europa desde su tierra natal a Creta, fundando el reino minoico. Pero también el culto al toro venido del cercano oriente y anatolia lo identifica con Teshub, dios de las tormentas que cabalga sobre toros; y cuyo origen se remonta a dios sumerio Adad. Todo esto pone a Velchanos, el primer ancestro de Vulcano, equiparable al mismo Zeus griego o Júpiter romano; un poderoso dios de los cielos y las tormentas y el renacimiento de la naturaleza; y el fuego divino no es otro que los rayos y relámpagos, que al caer a la tierra la encienden.

Otro equivalente venido de oriente se encuentra en la tradición cananea/ugarita, aquí el dios Kothar-wa-Khasis (que traduce ‘el Hábil y Listo’) es un dios herrero, artesano, ingeniero, arquitecto, e inventor; también es adivino y hechicero, creador de palabras sagradas y los hechizos. Los mitos señalan que Kothar ayuda a Baal (dios del las tormentas) en sus batallas fabricándole armas (rayos). También fabrica hermosos muebles adornados con plata y oro como regalos para Asherah (la diosa madre de los cananeos); y construye un palacio de plata, oro, lapislázuli, y madera de cedro fragante para Baal; desde donde el dios de los cielos puede ver la tierras bajo sus pies. La morada de Kothar está en Egipto, y ello lo equipara al dios artesano y constructor, el poderoso Ptah.

Vulcano _2

Pero si Vulcano tuvo a dioses tan poderosos entre sus iguales, como terminó siendo uno de los menos agraciados y respetados entre sus congéneres; ello ocurre por que su culto se identifica con el dios Hefesto de la mitología griega, aquí es donde Velchanos se transforma en el Vulcano fabricante de armas y joyas de varios dioses y héroes, principalmente de los rayos de Júpiter. Los mitos de ambos dioses se funden de tal manera que el antiguo dios cretence pierde su atractivo juvenil por otro menos agraciado, el de cojo y deforme dios que es despreciado por los otros dioses; algo raro si se considera que en su ascendencia se tiene que Hefesto/Vulcano es hijo de los reyes de los dioses: su padre es Zeus/Júpiter y su madre Hera/Juno.

Según algunos de los mitos Hera/Juno estaba embarazada de su primer hijo; hacia poco tiempo atrás dos bastardos de su marido habían nacido de la amante de turno Leto/Latona; Apolo/Febo y Artemisa/Diana eran todo lo que unos dioses podían ser, hermosos y brillantes; pero sería la envidia de la reina de los dioses y su persecución sobre la amante de su marido lo que provocó consecuencias; quiso el destino (Fatum) equilibrar las cosas y cuando su hijo nació, Hera/Juno quedó asqueada de lo oscuro y poco atractivo de su primer vástago; era pequeño y feo, con una cara roja que no paraba de berrear. Hera/Juno estaba tan horrorizada que arrojó el pequeño bebé desde el Monte Olimpo.

Hefesto/Vulcano cayó durante un día y una noche desde el cielo, aterrizando en el mar. Por desgracia, una de sus piernas se rompió al golpear el agua, y nunca se desarrolló correctamente. Desde la superficie, Hefesto/Vulcano se hundió como una piedra en las profundidades azules y frescas, donde las ninfas marinas, Tetis (madre de Aquiles) y Eurinome lo encontraron y lo llevaron a su cueva bajo el agua, criándolo como un hijo propio.

Hefesto/Vulcano tuvo una infancia feliz con delfines como sus compañeros de juego y las perlas como sus juguetes. Al final de su infancia, encontró los restos del incendio de un pescador en la playa y se fascinó con un carbón que seguía al rojo vivo y brillante. Hefesto/Vulcano cerró cuidadosamente este precioso carbón en una concha de almeja y lo llevó a su gruta submarina e hizo un fuego con él. En el primer día después, el joven dios se quedó mirando el fuego durante horas y horas. Al segundo día, descubrió que cuando hacía el fuego más caliente con ayuda de un fuelle, ciertas piedras sudaban hierro, plata y oro. En el tercer día con el metal enfriado hizo pulseras, cadenas, espadas y escudos. Hefesto/Vulcano hizo cuchillos y cucharas para su madre adoptiva con mango de nácar; y una carroza de plata para sí mismo que iba guiada por caballos de mar para transportarse rápidamente.

Vulcano _1

Tuvo Tetis que dejar luego su gruta submarina para asistir a una cena en el Monte Olimpo; llevaba un hermoso collar de plata y zafiros, que Hefesto/Vulcano había hecho por ella. Hera/Juno admiraba el collar y le preguntó de dónde podría conseguir uno. Tetis nerviosa tuvo que reconocer la verdad; por fin la reina de los dioses descubrió que el bebé que una vez había rechazado se había convertido en un talentoso herrero.

Hera/Juno estaba furiosa y exigió que Hefesto/Vulcano regresara al Olimpo, una demanda a la que el joven dios se negó. Sin embargo, él envió a Hera/Juno una silla hermosa hecha de plata y oro, con incrustaciones de madre perla. Hera/Juno estaba encantada con este regalo, pero, tan pronto como se sentó en ella su peso soltó resortes ocultos y bandas de metal brotaron atando a su ocupante. Cuanto más gritó y luchó, con mayor firmeza el trono mecánico se apoderó de ella, la silla era una trampa inteligentemente diseñada. Durante tres días Hera/Juno estuvo atrapado en la silla, no podía dormir, no podía estirarse, no podía comer. Los demás dioses rogaron a Hefesto/Vulcano que volviera al Olimpo y la dejara ir, pero él se negó, diciendo: —No tengo madre—.

Hefesto/Vulcano fue el único de los dioses, que expulsado del Olimpo, regreso finalmente a su casa. Le correspondió al joven Dioniso/Baco el trabajo de ir a buscarlo y llevarlo finalmente de regreso. Para lograr su cometido compartió su vino intoxicante con el dios herrero, y lo llevó de vuelta al Olimpo a lomos de un mulo acompañado de sus juerguistas, mientras Dioniso/Baco sostiene el freno del animal y lleva las herramientas de Hefesto/Vulcano, incluyendo el hacha de doble filo.

Vulcano _3

Zeus/Júpiter finalmente intervino, prometió a Hefesto/Vulcano que si soltaba a Hera/Juno le daría por esposa a Afrodita/Venus, la diosa del amor y la belleza. Hefesto/Vulcano siendo el más inquebrantable de los dioses, se doblegó al dársele la mano de Afrodita/Venus en matrimonio. Zeus/Júpiter pensaba que así también reducía los conflictos que provocaban los otros dioses al disputar la mano de la ardiente diosa, debido a su inmensa belleza; ya que desde la llegada de la diosa nacida de la espuma del mar, ella había sido causa de disputas entre los dioses; y por ello la casó con Hefesto/Vulcano, matando dos problemas al mismo tiempo. Hefesto/Vulcano estaba tan contento de haberse casado con la diosa de la belleza que forjó para ella una hermosa joyería y una faja que la hacía incluso más irresistible a los hombres.

Finalmente en el Olimpo, Hefesto/Vulcano construyó su propio palacio, con su taller, yunque y fuelles que trabajaba en su fragua; aquí fabricó gran parte de las magníficas armas de los dioses. Diseñó el casco alado y las sandalias de Hermes/Mercurio, el Aegis peto (la famosa faja) de Afrodita/Venus; las armaduras de Aquiles y las armas de Heracles/Hercules, el carro del Helios, los arcos de Apolo, Artemisa/Diana y de Eros/Cupido; el tridente de Poseidón/Neptuno y el Casco de la invisibilidad de Hades/Plutón; el carro de Ares/Marte, y el carro solar de Helios/Sol. Entre sus artesanías más conocidas se encuentran la diadema de Ariadna (esposa de Dioniso/Baco) y el collar maldito de Harmonía.

Vulcano  y Venus

A Hefesto/Vulcano le correspondió apresar en el Caucaso a Prometeo por castigo por robar el fuego y dárselo a los hombres, así como fabricar a Pandora y la caja que contiene los males; donde los dioses encerraron a las pestes y plagas. Se dice que el águila gigante del Caucaso que todos los días devoraba el hígado de Prometeo era también una creación del dios.

Otras de sus creaciones fueron: Talos, un gigante de bronce que Zeus/Júpiter dio a Europa para que protegiese las costas de Creta. Las Kourai Khryseai (doncellas doradas) eran dos autómatas de oro con la apariencia de jóvenes mujeres vivas que se decía que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla y atendían a Hefesto/Vulcano en su palacio del Olimpo. Para el rey Eetes (el padre de la bruja Medea) de la Cólquida, creó dos perros guardianes, uno era de oro y otro de plata; así como un par de toros de bronce que echaban fuego por la boca y a los que tuvo que vencer Jasón cuando viajó con los argonautas ha este reino para robar el vellocino de oro. También se le atribuye la creación de dos caballos de bronce y hierro para dos de sus hijos, los Cabiros.

Pero el matrimonio arreglado al fin tuvo sus consecuencias. La infelicidad de Afrodita/Venus con su matrimonio la hizo que buscase la compañía de otros, y la diosa rápidamente puso amantes en su cama matrimonial. Por ella pasaron Hermes/Mercurio, con quien fue madre de Hermafrodito (joven del que la ninfa Salmacis se enamoró y al ser rechazada se fundió con el joven, dando origen a un ser con los dos sexos) y Peito (dios de la persuasión), con Dioniso/Baco fue madre de Himeneo (dios de las bodas) y Priapo (el dios de la perenne erección); pero con quien más engaño la diosa a su esposo fue con el hermano menor del mismo, el ardiente y belicoso Ares/Marte; fruto de esos amores fueron: Eros/Cupido (el dios del amor sexual); Anteros (el gemelo opuesto de Eros, dios del amor sentimental y vengador del amor no correspondido), Himero (dios del deseo), Fobos y Deimos (Miedo y Terror, dioses que acompañaban a su padre en sus batallas) y finalmente Hamonía (la única de sus hijas, de belleza igual que la madre y diosa de la concordia; ella fue dada como esposa al príncipe fenicio Cadmo, fundador de Tebas; en su boda Hefesto/Vulcano regaló a su hijastra un hermoso collar, salvo que la hermosa prenda estaba maldita y traía desgracias a su poseedor, siendo la más conocida de sus maldiciones la historia de Edipo, quien mata sin saber a su padre y se acuesta con su madre; provocando más tragedias luego en sus hijos e hijas, así como otros familiares por la disputa posterior del reino). Entre los amantes mortales de la diosa se encuentran el príncipe fenicio Adonis (quien también compartía cama con la diosa infernal Perséfone/Proserpina, y que fue muerto por un jabalí salvaje), el príncipe troyano Anquises, de quien tuvo a Eneas, fundador de Roma; y Buto (un hijo de Poseidón/Neptuno que acompañaba a los argonautas, cuando pasaron cerca del sitio donde reinaban las sirenas, fue el único que no pudo resistir su canto y se lanzó al mar, donde la diosa lo salvo)

Vulcano _4

Hefesto/Vulcano fue informado del adulterio que su esposa mantenía con Ares/Marte por Apolo, quien estaba entre los pocos dioses con los cuales no se acostó la diosa. Como venganza, el dios de la herrería, atrapó ingeniosamente a los amantes con una red de finas cadenas que había dispuesto sobre el lecho para que cayeran al más mínimo contacto. Atrapados en una inquebrantable red tan pequeña como para ser invisible, el dios los arrastró hasta el monte Olimpo para avergonzarlos delante de los demás dioses por venganza. Entonces llamó a todos los dioses para mostrar el adulterio y pedir el divorcio; sin embargo, las diosas se quedaron en sus templos, todas se excusaron por vergüenza. Por otra parte la mayoría de los dioses se rieron al ver a los amantes desnudos. Hefesto/Vulcano se sintió nuevamente menospreciado por los demás dioses, ya que incluso alguno que otro comentaba desenfadado que no le habría importado sentir tal vergüenza. La risa duro hasta que Poseidón/Neptuno convenció a Hefesto/Vulcano de liberarlos a cambio de una garantía de que Ares/Marte pagaría una multa por el adulterio; pero al levantarse la red ambos escaparon y no mantuvieron su promesa.

Hefesto/Vulcano se mudo nuevamente fuera del Olimpo; se construyó otra fragua, esta vez bajo el monte Etna en la isla de Sicilia. El divorcio nunca le fue concedido; y ya era para todos evidente que el dios no podía mantener quieta a su esposa; y cada vez que Afrodita/Venus le era infiel, Hefesto/Vulcano enojado golpeaba el metal al rojo vivo con tal fuerza que las chispas y el humo se elevan desde la cima de la montaña, creando la erupción volcánica. Afrodita/Venus y Hefesto/Vulcano nunca tuvieron hijos, aunque la paternidad legal de Eros/Cupido se le atribuye al dios; y para quien el dios le fabricó su arco, carcaj y fechas, y trato como un hijo. Hefesto/Vulcano tuvo amores con una ninfa menor; Aglaea, una de las Carites (hijas de Eurinome), diosas que servían a su esposa; de esas relaciones nacieron: Eucleia (Reputación), Eutenia (Prosperidad), Eufemia (Alabanza) y Filofrosina (Acogida).

Aunque nunca tuvo relaciones con la diosa virgen Atenea, estuvo enamorado de la diosa de la artes y la guerra. Según los mitos se dice que Atenea visitó el dios herrero Hefesto para solicitar algunas armas, pero Hefesto estaba tan abrumado por el deseo por la diosa de que trató de seducirla en su taller. Decidida a mantener su virginidad, Atenea huyó, perseguida por Hefesto. A pesar de la cojera logro atraparla y trató de violarla; durante la lucha, su semen cayó sobre el muslo, Atenea se logró librar y con disgusto sacudiéndose el semen este cayó sobre la tierra, impregnando a Gaia/Tierra, que posteriormente dio a luz a Erictonio. El joven Erictonio fue criado por Atenea hasta convertirse en uno de los grandes reyes de la ciudad de Atenas.

Vulcano _6

Como Vulcano propiamente se le atribuye la paternidad de dos hijos: el primero es Caco, un gigante escupe fuego que fue muerto por Hércules cuando el gigante se atrevió a robarle algunas cabezas de ganado que el propio Hércules había robado al gigante Gerión en su décimo trabajo. El segundo fue Caeculus, un chico que fundó la ciudad de Praeneste (actual Palestrina, Italia); su naturaleza divina se descubrió en un incendio donde salió sin daño de las llamas, salvo por haber perdido la vista (su nombre significa pequeño ciego)

Tuvo amores el dios con otra ninfa, Cabeiro, una hija del dios marino Proteo (el cambiante); fruto de esa relación nacieron dos gemelos llamados colectivamente como los Cabiros, dos chicos de nombres Alcon y Eurimedonte (en las versiones iniciales los Cabiros eran Axiocerso y Cadmilo, padre e hijo respectivamente y dioses locales de la fertilidad del mar, en versiones posteriores son descritos como dos gemelos hijos de dios herrero, y más tarde se incluyen otro par de gemelas: Axiocersa y Axíero; o incluso se habla de toda una tribu). Todos estos dioses menores eran de naturaleza daimones ctonicos (representaban los géiseres de los volcanes); y acompañaban en la fragua a su padre; ademas de ayudar a marinos. Los mitos cuentan como los Cabiros alojaron en su isla (Lemnos) a los argonautas en su viaje y los invitaron a una orgía alcohólica. En Sicilia, estos seres ctonicos eran conocidos como los Palicus (otro par de gemelos), aquí eran hermanos de Talia, la hija dios herrero con ninfa Etna (la diosa de la montaña de igual nombre, donde el dios construyó su segunda fragua).

La fragua de Vulcano

Los principales compañeros en la fragua fueron sin embargo los tres Cíclopes ctonicos, hijos de Gaia (la Tierra): Brontes (Trueno), Estéropes (Rayo) y Arges o Pyraemon (Relámpago); con ellos fabricaba el arma de su padre, el poderoso rayo. Cuando Apolo molesto por la muerte de su hijo Asclepio/Esculapio por el rayo de Zeus/Júpiter, mató a los cíclopes, Zeus/Júpiter tuvo que devolverlos a la vida (traerlos del reino de Hades/Plutón), y conceder la subida al cielo desde el infierno al hijo de Apolo; así de importantes eran para el rey de los dioses los encargados de fabricar en la fragua de Hefesto/Vulcano su poderosa arma.

Pese a todas sus desventuras, Hefesto/Vulcano fue un dios muy apreciado entre los mortales, no solo era dios del fuego y los metales, fabricante de maquinas y herramientas, del horno y las comidas, él simbolizaba el progreso y la técnica, y pasó a ser considerado el dios de la civilización traída a la Tierra por Prometeo a través del fuego; así el dios que tuvo el encargo de castigar al titán que trajo el fuego a los hombres, enseñaría a los hombres el poder creador de mismo, manteniendo y mejorando el legado de su predecesor. Hefesto/Vulcano era el único dios que trabaja y pasaba su tiempo forjando bellas creaciones a golpe de martillo sobre un yunque. Es curioso cómo el dios que era considerado el más feo, es el que construía las cosas más bellas.

Las cincuenta Nereidas

En la mitología griega, las Nereidas era el nombre colectivo de las cincuenta hijas de Nereo y de Doris. Se las consideraba ninfas del mar, y como tales vivían en las profundidades del océano. Emergían a la superficie para ayudar a marineros que surcaban los mares, siendo los Argonautas los más famosos de entre los que socorrieron, cuando ellos viajaban en búsqueda del vellocino de oro.

Representan las olas que golpean la costa en todas sus formas, desde las calmas a las más furiosas y grandes. Formaban parte del séquito de Poseidón, montadas en delfines, hipocampos y otros monstruos marinos. Se las representaba como a las sirenas modernas (mujeres con cola de pez); a diferencia de las sirenas clásicas que eran mitad mujer y mitad ave. Las más célebres eran Tetis (mujer de Peleo y madre de Aquiles), Galatea (amante de Acis y deseada por el cíclope Polifemo) y Anfítrite (mujer del poderoso Poseidón).

Las nereidas y las oceánides son muchas veces confundidas; las primeras son ninfas del mar, las costas y las islas; eran para la imaginación griega las diosas de las olas. Las segundas son diosas menores (ninfas) de las las aguas dulces que fluyen; son diosas de las fuentes, los lagos y estanques; el número de oceánides llegaba a tres mil y eran hermanas de los dioses de los ríos (otros tres mil dioses de los ríos). Entre las más famosas oceánides tenemos a Doris (madre de la Nereidas); Clímene o Asia (esposa de Japeto y madre de: Atlas, Prometeo, Epimeteo y Menecio) y Dione (a quien se le atribuye la maternidad de Afrodita con Zeus)

Diferentes autores les han dado nombres distintos a las cincuenta Nereidas; para los cuatro autores clásicos estas son sus versiones:

Según los autores

Apolodoro

Hesiodo

Homero

Higino

Significado y/o mito

1

Actaea

Actaea

Actaea

Actaea

Orilla del mar

2

Ágave

Ágave

Ágave

Ágave

La ilustre ola

3

Amatea

Amatea

Cuidadora de peces

4

Anfínome

Anfínome

Rodeada de algas

5

Anfítoe

Anfítoe

La que corre veloz

6

Anfítrite

Anfítrite

La mas grande ola / Mar en calma / Esposa de Poseidón

7

Apseudes

Apseudes

La que nunca miente

8

Aretusa

Violenta (1) / amada de Poseidón, madre de Abante, Rey de Eubea (una isla griega)

9

Asia

(2)

10

Autónoe

Autónoe

Libre de mente / autónoma

11

Beroe

La de los pozos / Raptada por Zeus fue llevada a Libano donde fundo Beritos = Beirut

12

Calianasa

Calianasa

Reina hermosa

13

Calianira

Cabellos atados

14

Calipso

La oculta, amante de Odiseo (3)

15

Ceto

La de monstruos marinos (4)

16

Cídipe

  Escarlata (5)

17

Cimatolege

La ola final /en algunas versiones una hija de Anfitrite y Poseidón, una gigantesca ola (Tsunami)

18

Cimo

Cimo

Diosa de las olas

19

Cimódoce

Cimódoce

Cimódoce

La que calma las olas

20

Cimótoe

Cimótoe

Cimótoe

Cimótoe

Quién activa las olas

21

Clio / Clítia

Bella voz / Girasol / Una amada de Apolo, despreciada por el
dios se volvió un Girasol (6)

22

Clímene

Clímene

Famosa (2) / en la obra de Garcilaso de la Vega narra la historia de Venus y Adonis

23

Cranto

Poderosa

24

Creneis

La fuerte

25

Deyopea

Ninfa prometida por Hera a Eolo como esposa

26

Dero

 Rica / Abundante

27

Dexámene

Dexámene

Fuerza en su mano derecha

28

Dione

La Divina / Se le atribuye la maternidad Afrodita con Zeus

29

Doris

Doris

Doris

Generosidad / Una oceanide esposa de Nereo y madre de las Nereidas y de Nerites

30

Doto

Doto

Doto

Doto

La que entrega

31

Drimo

Perforadora

32

Dinámene

Dinámene

Dinámene

Dinámene

La enérgica / narra en la obra de Garcilaso de la Vega la historia de Apolo y Dafne

33

Éfira

 Es una náyade que dio agua a la ciudad de Corinto

34

Erato

Erato

La bella / La que despierta

35

Espeo

Espeo

Espeo

Espeo

La de las cuevas marinas

36

Eucrante

Eucrante

De la pesca exitosa

37

Eudora

Eudora

Que da buenos regalos

38

Eulímene

Eulímene

La de buenos cielos para viajar

39

Eumolpe

Bello canto

40

Eunice

Eunice

La que concede victoria

41

Eurídice

Amada de Orfeo, quien la busca tras su muerte en el reino de Hades

42

Eupompa

Buena procesión

43

Evágora

Evágora

Elocuente

44

Éyone

Éyone

La que habita las playas

45

Evarne

La buena madre

46

Ferusa

Ferusa

Ferusa

Ferusa

La que rescata y trae alegría

47

Filodoce

La de cabellos dorados / en la obra de Garcilaso de la Vega narra la historia de Orfeo y Euridice

48

Galatea

Galatea

Galatea

Galatea

Espuma de mar / Blanca Leche / Amada
del cíclope Polifemo

49

Galene

Mares en calma

50

Glauce

Glauce

Glauce

Las de las aguas azules / Una de las ninfas que cuidó al infante Zeus

51

Glaucónome

Glaucónome

La de mares verdes o grices

52

Halia,

Halia

Halia

Mar / Salmuera / Madre de Rodas con Poseidón (7)

53

Halimede

Halimede

Señora de la Salmuera / La de buen consejo

54

Hipónoe

Hipónoe

Libre como yegua (olas libres)

55

Hipótoe

Hipótoe

Rápida como caballo (de olas rápidas)

56

Janta / Xantho

Aguas doradas

57

Laomedea

Reina de las piedras

58

Leágora

Quien monta los cardúmenes de peces

59

Leucótoe

Incienso / Una amada de Apolo (6)

60

Ligeia

  Clara y aguda voz, era también el nombre de una sirena

61

Limnorea

Limnorea

De las marismas

62

Licorias

 Dorada cabellera

63

Lisianasa

Lisianasa

Redentora / amada de Poseidón, tuvieron un hijo llamado Busiris que fue un rey tirano en Egipto y
muerto luego por Heracles

64

Mélite

Mélite

Mélite

Mélite

Dulce miel

65

Menipe

Une mar y cielo

66

Mera / Maira

Mera / Maira

Maravillosa

67

Nausítoe

Rápidos viajes

68

Nemertes

Nemertes

Nemertes

La de sabios consejos

69

Neomerís

 Nueva en el mar

70

Nesea

Nesea / Neso

Nesea

Nesea

Diosa de las islas / Nise para Garcilaso de la Vega narra la historia de Elisa y Demoroso

72

Opis

 Fecunda

73

Oritía

Oritía

Furia del mar

74

Pánopea

Pánopea

Pánopea

Pánopea

La que abre el mar / Panorama

75

Pasítea

Todo lo divino / la que llama al cielo

76

Plexaura

Olas arremolinadas

Ploto

Empuja las Velas

77

Polínome

La pastora de peces

78

Pontomedusa

Reina del mar

79

Pontoporea

Cruza los mares

80

Polínoe

Rica de espíritu

81

Prónoe

La que provee recuerdos

82

Proto

Proto

Proto

Proto

La primera

83

Protomedea

Primera reina

84

Psámate

Diosa de la arena

85

Sao

Sao

Ola segura

86

Telea / Talia

Telea / Talia

Mar floreciente

87

Temisto

La que llama la lluvia

88

Tetis

Tetis

La que genera olas / La creadora / Madre de Aquiles con Peleo (8)

89

Toa

Toe

Tao

Viaja sobre las olas

90

Yera

Yera

 Ninfa

91

Yanasa

Yanasa

 Protectora

92

Yanira

Yanira

Yanira

La fiel / De un solo amor

93

Yone

Aguas color violeta

Nota: En verde oliva las nereidas (diosas de las playas, olas y las costas); en azul los nombres también son considerados como oceanidas (Hijas de Océano y Tetis), en verde turquesa son hijas de Gea; otros colores, otras ascendencias.

(1) Aretusa es también el nombre de una Hesperides, una náyade y una hija de un dios del río. Como Ninfa/Náyade fue perseguida por el dios del río Alfeo, escapa por una grieta hasta el inframundo volviendo a salir en la isla Ortigia. ella le dice a Demeter que su hija esta con Hades. Al final Alfeo la alcanzó y la hizo suya.

(2) Asia y Climene son sinónimos en los mitos, ella es la esposa del Titan Japeto, madre de Prometeo, Epimeteo, Menecio y Atlas; forma también parte de las listas de las oceánides

(3) Calipso figura como una Oceánide, una Nereida, y como una hija del Titan Atlas

(4) Ceto, hija de Ponto y Gea, madre de los monstruos marinos.

(5) Cídipe, hubo varios personajes con igual nombre; en la mayoría se trataban de historias de amores y traiciones; promesas hechas e incumplidas. Como Nereida Cídipe fue una amiga de Cirere; una amada de Apolo, quien tuvo al dios pastor Aristeo (dios de las abejas), Aristeo pretendió a Cídipe, pero fallo en sus intentos.

(6) Clitio y su hermana Leucótoe se disputaron los amores de Apolo; a final ambas perdieron; Leucótoe muere enterrada por orden su su padre y Clitio se transformó en girasol por el rechazo de Apolo. Clio es nombre de una de las musas. Hay una variante de Leucótea, la reina Ino (hermana de Semele, amante de Zeus y madre de Dioniso). Ella y su familia cuidaron al hijo de su hermana Semele, el niño Dioniso, en castigo Hera enloqueció a su familia, y su esposo mató a todos sus hijos antes de suicidarse; Ino huyó con su hijo Melicertes en sus brazos y saltó al mar; los dioses los transformaron deidades del mar: Leucótea (la diosa blanca / de las costas / espuma marima) y Palemón (dios de los puertos); quienes ayudan a los marineros a llegar a buen puerto.

(7) Halia se la hace hija de Ponto y Talasa; hermana de los Telquines. Con Poseidón tuvo una hija, Rodo y seis hijos más. Estos últimos osaron insultar a Afrodita, que en venganza hizo que enloquecieran y violaran a su madre. Al ver a su amada tan ultrajada, Poseidón hundió a los culpables bajo tierra, donde se convirtieron en demonios. El mito de Halia se entremezcla con el de Leucotea muchas veces, uniendo en una a ambas diosas. Rodo se volvió una amada del dios Sol y por ello en Rodas (la isla de la ninfa) se construyo el Coloso de Rodas.

(8) Tetis es también una titanida (hija de Gea y Urano), esposa del titan Océano, madre de las oceánides (diosas de las fuentes, lagos, lagunas) y los dioses de los ríos, cuyo número de hijos llegaba a tres mil (3000) .

Deucalión (Deucalion), el planeta del ensayo y error.

Deucalión (53311 Deucalion / 1999 HU 11) es un objeto trans-neptuniano (TNO) descubierto en 1999 y se clasifica como un cubewano. Tiene unas dimenciones cercanas a 200 km, su perihelio es de unos 41,62 UA y su afelio de 47,2 UA, siendo uno de los objetos del cinturón de Kuiper encontrados con una de las orbitas más circulares, su excentricidad es de 0,06; y casi no tiene inclinación en la eclíptica (0,34°). Su tiempo de traslación es de unos 291 años; pasará por su perihelio en 2068 ubicado a unos 27° Capricornio, estando su nodo norte (ascendente) a unos 22° Tauro; encontrándose en los actuales momentos a unos 10° Escorpio.

En el mito, Deucalión y su esposa Pirra, son los equivalentes griegos de Noe y su esposa Naama, sobrevivientes del diluvio bíblico. En la versión griega y en muchos mitos el hombre ha sido creado y destruido varias veces por los dioses. Los humanos fueron la creación del titán Prometeo, hijo del más grande —por tamaño y por primogénito de Urano y Gea— de todos los antiguos titanes. El titán Japeto fue esposo de una Oceanide llamada Asia o Clímene; indicando que su dominio se encontraba en oriente; hijos de la pareja fueron Epimeteo, Prometeo, Atlas y Menecio. El primero no lucho en la titanomaquia (la guerra entre dioses y titanes), el segundo ayudó a los dioses y fue amigo de juegos de Zeus cuando eran niños; los otros dos lucharon contra los dioses y Atlas fue condenado a sostener el techo del mundo (cielos) por la eternidad —hasta que paso Perseo volando después de vencer a Medusa y lo petrificó convirtiéndolo en las montañas de África que lleva su nombre; el que tuvo la peor parte tras la lucha fue Menecio, muerto por un rayo de Zeus.

Los animales y los hombres fueron hechos del barro por Epimeteo y Prometeo respectivamente. Mientras Epimeteo doto a sus distintas creaciones de fuertes dientes, terribles garras, duros picos, rápidos cascos, firmes plumas, etc.; la creación de los hombres se hizo mirando la imagen de los dioses. Y así cuando regia Cronos se dio la Edad de Oro, los hombres vivían junto a los dioses y era una época caracterizada por la paz y la felicidad. Los hombres no tenían que trabajar para alimentarse, ya que la tierra los proveía de todo cuanto necesitaban —El Edén—. Vivían durante muchos años, pero siempre con apariencia joven, hasta que morían de forma tranquila.

Tras la caída de los titanes, los hombres y los dioses se separaron, fue la Edad de Plata; y estos olvidaron a los dioses y Zeus creó las estaciones y los hombres murieron por del frío del invierno que provocaba Demeter ante la pedida de su hija Persefone. Fue cuando Prometeo temiendo por sus hijos/creaciones robó el fuego de los dioses y se lo dio a los hombres. Por este acto Zeus castigó a Prometeo, quien fue encadenado en la cima del Cáucaso y cada día un águila venía y devoraba su hígado; y el como inmortal cada noche lo regeneraba para seguir el eterno sufrimiento.

Para castigar el falta de fe de los hombres de esta edad, Zeus ordenó que Hefesto modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. A Afrodita le mandó otorgarle gracia y sensualidad, y a Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos, a Hermes le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un “bello mal”, un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, aceptando en realidad un sinnúmero de desgracias.

Y esta nueva mujer creada fue llamada Pandora y entregada a Epimeteo, Y hubo razón para ello, Epimeteo por encargo de su hermano Prometeo, custodiaba una vasija donde había logrado encerrar a todos los males que azotan a la humanidad. A pesar de que su esposo le había prohibido terminantemente abrir aquella caja, Pandora picada por la curiosidad la abrió. De ella escaparon todos los males —plagas y enfermedades— esparciéndose rápidamente entre el genero humano, solo quedó la esperanza, que Epimeteo logró atrapar cerrando la caja apresuradamente. Y desde entonces los hombres ya no vivieron cientos de años, sino algunas decenas.

En este ambiente surge la Edad de Bronce; donde el fuego permitió a los hombres no sólo vencer el invierno, sino a fabricar instrumentos y armas de metal y producto de los males repartidos los hombres se mataban entre si.

Finalmente Zeus cansado de los hombres y sus guerras decide exterminarlos con un gran diluvio; y abre las puertas del cielo para que inunden la tierra. Pero un humano se salva con su mujer; se trata de Deucalión, un hijo de Prometeo, quien estaba casado con Pirra, una hija de Epimeteo y Pandora. Deucalión sabía de las intenciones de los dioses de parte de su padre Prometeo, una vez que lo fue a ver al Caucaso. Había preparado un arca y cuando empezó a llover se subieron él y su mujer con todo lo que pudieron. A diferencia del dios judío que hizo llover durante 40 días y 40 noches; Zeus, quizás menos poderoso, solo mantuvo la lluvia nueve días y nueve noches.

Después de nueve días y otras tantas noches navegando, con el fin del diluvio la pareja volvió a tierra firme y Deucalión decidió consultar un oráculo de Temis sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que “su madre” era Gea, la madre de todas los seres vivientes, y que los “huesos” eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y éstas se convirtieron en personas: las de Pirra en mujeres y las de Deucalión en hombres. Estos seres forman la última raza humana, la raza de la Edad de Hierro, destinada a sobrevivir a los males que tiene ahora el mundo y a trabajar todos los días por su sustento.

Las semejanzas entre Deucalión y el Noe bíblico son muy cercanas. Noe y su mujer se salvaron con sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet; y sus esposas (tres mujeres). Deucalión y Pirra tenían seis hijos, tres varones y tres hembras: Helén, Oresteo y Anfictión, Pandora (nieta de la Pandora de la caja), Tea y Protogenia. Noe tras el diluvio se emborracha; Deucalión traduce ‘Vino para el marinero’ y su mujer Pirra traduce ‘vino rojo’. Algunos asemejan los nombres del hijo de Noe, Jafet/Japhet, con el nombre del titán Japeto, el abuelo de Deucalión, que justamente reinaba en la hoy Turquía; y los hijos de Jafet se movieron hacia la hoy Turquía y al norte entre el Mar Negro y el Mar Caspio, tierras donde se encuentra el Cáucaso, lugar donde castigaron a Prometeo, son demasiadas coincidencias para descartar y no pensar en un origen común para ambos mitos.

En astrología Deucalión se traduce en aprender del ensayo y el error; esto significa que periódicamente se debe empezar desde el principio, pero con toda la experiencia adquirida previamente. Este ir y venir se ve reflejado en las mareas, este flujo constante y cíclico que nos permite apreciar las habilidades de cada hombre en particular; pero los flujos de agua, siempre semejantes pero siempre distintos nos pueden abrumar y ahogar; es esa sensación de tratar de mantenerse a flote, de que la carga nos abruma, el sentirse financieramente inestable son los aspectos negativos que señala Deucalión.

Tifón (Typhon); el planeta de los impulsos emocionales

Tifón (42355 Typhon / 2002 CR 46) es un objeto de unos 135 km de diámetro; descubierto el 5 de febrero de 2002 mientras se acercaba a su perihelio; al que llegó a fines de abril 2006. Para febrero de ese año se le descubrió una luna que tiene poco más de la mitad de su tamaño, con unos 86 km de diámetro. S/2006 (42 355) 1, nombrada Equidna, y que rota a unos 1300 km de Tífón en periodos orbitales de 19 días; siendo el periodo combinado de ambos cuerpos alrededor del Sol de unos 236 años. Su distancia de perihelio es de unas 17,5 UA y los ubica dentro de la órbita de Urano; ello los puso como candidatos a ser considerados el primer centauro binario; pero el afelio del dúo se ubica a unas 58,8 UA; esto es casi el doble del radio orbital de Neptuno; prácticamente saliendo del cinturón de Kuiper, entrando en la región conocida como disco disperso, y pudiendo ser clasificado como un SDO (Scattered Disc Objet = Objeto del Disco Disperso).

Se les define hoy como un Objeto No-Resonante (inestable) y cuyo futuro es convertirse en un centauro. El nombre ambos cuerpos se les fijó el 23 de Noviembre de 2006, junto con los sistemas de Logos/Zoe y Ceto/Forcis. Tifón lleva el nombre de un monstruo en la mitología griega y Equidna, una hija de Ceto y su esposo Forcis en el mito. Ambos cuerpos parecen estár formados principalmente de hielo, en lugar de rocas, más parecida su composición a cometas, y planteó la posibilidad de que los sistemas binarios y hasta múltiples son más frecuentes de lo que esperaba; inclusive en cometas.

Tifón fue el último hijo de Gea, lo engendró con el dios oscuro e infernal llamado Tártaro, que presentaba al oscuro y cavernoso inframundo. Fue quizás el último intento de Gea de controlar al mundo a través de uno de sus hijos; lo intento con Cronos, pero este y sus hermanos (los titanes) fueron vencidos por los dioses (Zeus, sus hermanos e hijos), luego con sus hijos los gigantes, que igual fueron vencidos; Tifón es su último intento. Algunas versiones lo hacen hijo de Hera por medio de partenogénesis (sin marido), como una forma de vengarse de los nacimientos partenogénicos de Dioniso y Atenea por parte de Zeus.

De naturaleza mixta, hombre y bestia. En talla y en fuerza aventajaba a todos cuantos había alumbrado Gea; con forma humana hasta los muslos y un descomunal tamaño que sobrepasaba todos los montes, su cabeza tocaba las estrellas; brazos extendidos con uno alcanzaba el occidente y con el otro llegaba a oriente, y de ellas salían cien cabezas de serpientes; de los muslos, enormes anillos de víboras que, al desplegarse, llegaban hasta la cabeza emitiendo un fuerte silbido; su cuerpo estaba todo cubierto de alas y lanzaba fuego con los ojos. Tal y tan poderoso era Tifón, que podía abrasar todo lo que se le opusiese con su ígnea mirada, así como vomitar fuego y lava de su boca, y crear huracanes y terremotos moviendo sus alas.

Tifón fue criado en una cueva de Cilicia; y fue en esta tierra donde Zeus tuvo el primer encuentro con el monstruo; Zeus perdió este primer encuentro y Tifón le corto los tendones y lo puso atado dentro de un saco y los dejó al cuidado de una dragona, mitad mujer y mitad serpiente, llamada Delfine —por su descripción es igual o equivalente a la ninfa Equidna— . Fue Tifón entonces por el resto de los dioses en el Olimpo. Cuando los dioses vieron a Tifón abalanzarse hacia el cielo, corrieron despavoridos y muchos llegaron hasta Egipto; hasta donde Tifón los persiguió, Para escapar se transformaron en animales y Apolo se convirtió en un halcón [Horus], Hermes en un ibis [Thot], Ares se convirtió en león [Onuris], Artemis en un gato [Bastet], Hera en vaca [Hathor], Dioniso tomó la forma de un cabra [Jnum], Hefesto un buey [Ptah/Min], y así los demás dioses. Es por ello que los dioses Egipcios fueron vistos por los griegos como formas deformadas de sus propios dioses.

Afrodita, perseguida por Tifón, supo que podría escapar bajo el agua y, agarrando a Eros, se sumergió en las aguas, donde ambos se transformaron en peces; y para asegurarse de que no se perderían, se ataron con una cuerda; y nadaron hasta el Eufrates. Por su valor en salvar a su hijo, Zeus luego puso su imagen en los cielos y son la constelación de Piscis; madre e hijo, unidos por una cuerda. Pan viendo la suerte de Afrodita y Eros decide usar el mismo truco; se transforma primero en cabra y luego en pez para escapar por el río, pero es tanta su prisa y angustia que sólo se transforma en mitad pez, quedando la parte superior como cabra, a Zeus le divirtió tanto la imagen que luego la puso en los cielos como la constelación de Capricornio.

Tifón fue identificado con el dios Seth en la mitología egipcia, el dios de las tormentas de arena y de los vientos del desierto. La imagen de estos fuertes vientos llamados ‘tufan’ paso del mundo persa y árabe al griego como ‘tifón’, y es por ello que se denominan a los ciclones del océano Indico con el nombre de tifones.

Sólo la valiente Atenea se queda a luchar; mientras en Cilicia, el veloz Hermes encuentra a Zeus atado y sin tendones; lo desata y rescata los tendones de manos de Delfina/Equidna; tiempo suficiente para que Zeus regrese al Olimpo y ayude a su hija contra el monstruo. Juntos Zeus y Atenea, y luego el resto de los dioses se unen en la lucha y hacen retroceder a Tifón. Y este engañado por las Moiras retrocede hasta Silicia, mientras arranca montes y montañas y las lanza contras los dioses, como si se tratara de guijarros; finalmente cuando intenta lanzar el monte Etna, Zeus con un rayo hace que tropiece y el monte cae sobre la bestia, sepultandolo. Hoy el Etna lanza fuego desde sus entrañas y se retuerce de tanto en tanto —son los terremotos—; es Tifón que intenta liberarse de su prisión; donde Hefesto lo tiene atado y usa sus fuegos como combustible de su hornos. Su signo es una imagen del volcán (triángulo) que sepulta a Tifón (flecha descendente) por acción del rayo de Zeus (flecha quebrada ascendente).

Delfina/Equidna logro escapar, la esposa/amante del monstruo lleva en sus entrañas la simiente de la bestia y serán bestias lo que saldrá de su vientre: Cerbero, el perro con tres cabeza que vigilará las puertas del infierno; Ortro/Orto, un perro de dos cabezas que acompaña al gigante Gerión a vigilar sus toros rojos y muertos ambos por Heracles en su décimo trabajo. La Quimera, monstruo/dragón de tres cabeza que combinaba los cuerpos de león, cabra y serpiente; muerto por Belerofonte; la Esfinge, mitad mujer y mitad león; a todos los viajeros que pasaban por su camino los preguntaba un acertijo y mataba a los que no tenían la respuesta, hasta que fue vencida en su propio juego por Edipo; el León de Nemea y la Hidra de Lerna, vencidos por Heracles en sus dos primeros trabajos; el dragón Ladón que cuida las manzanas doradas de las Hesperides y el Dragón de la Cólquida que cuida el Vellocino de Oro; Ethon, el águila del Caucaso, que torturaba a Prometeo y muerta por Heracles al rescatar a este ultimo; la Cerda de Cromio, muerta por Teseo en uno de sus tantos viajes. También entre los hijos de Tifón se encuentran los amenois, vientos de tormenta, que fueron puestos bajo el mando de Eolo.

A Tifón en astrología lo podemos vincular a los fuertes impulsos emocionales que si están bien guiados hacia el resto del equipo, grupo o colectivo traen sus frutos. Tifón tiene la capacidad para crear revoluciones que alteran lo establecido, Tifón promueve enfrentar situaciones que son mayores que la capacidad de quien las asume. Pero hay que tener cuidado con los impulsos emocionales mal dirigidos, el egocentrismo y los excesos de confianza.